Está en la página 1de 3

Y es que la tradición de la pintura amazónica es tardía, si en la colonia se crearon

tradiciones regionales de pintura que incluso disputaban con la tradición limeña como
sucedió con la escuela cuzqueña, en la amazonía no tenemos una tradición que se
desarrollara con coherencia durante el período colonial ya que eso sucede recién en la
primera mitad del siglo XX con pintores como Víctor Morey (quien fundaría la primera
escuela de arte en Iquitos, Manuel Bernuy y Américo Pinasco. Dentro de ese primer
grupo destacará César Calvo de Araujo quien llegará a ser la figura más influyente de
la pintura amazónica peruana.

CALVO DE ARAUJO: LA SELVA MISMA

Asociación Cultural Peruano Británica

Lima – 2015

César Calvo de Araujo sigue siendo un desconocido para la historia del arte peruano.
El libro y la exhibición de los que vamos a hablar son una excepción dentro de esa
historia. Es más, deberíamos afirmar que nos encontramos ante una “contra-historia”
del arte peruano, que si queremos que de verdad sea compleja e inclusiva debería
realizarse desde las regiones y las artes populares. Es decir, desde los márgenes de
las instituciones de la hegemonía artística.

Aunque desde la institución hegemónica del arte peruano, el Museo de Arte de Lima
(MALI), se ha intentado renovar y “desacademizar” su lectura del arte del siglo XIX
incluyendo tradiciones regionales, arte popular y hasta caricatura, creemos que no hay
esa misma “apertura” de visión para ir más allá de los nombres canónicos del siglo XX.
Creemos también que lo hay acá es una mezcla de “ojo ciego” dentro de la academia
que no se atreve a mirar a lo amazónico porque simplemente estaba fuera del ámbito
de su campo de investigación. En los últimos años el MALI está invirtiendo en formar
una colección de arte amazónico, pero aún la figura de César Calvo les sigue
pareciendo una excentricidad para su colección.

Y es que es difícil de clasificar a un artista tan “ex/céntrico” como César Calvo de


Araujo, sobre todo porque es un pintor “anacrónico”, y aquí utilizamos el concepto de
anacronía en el mismo sentido que lo haría Didi-Huberman, no como algo “pasado de
moda” o “anclado en el pasado” sino como algo que está más allá de las lecturas
lineales de la historia, como “síntoma”, como irrupción atemporal dentro de lo que
podemos entender como una continuidad histórica. La obra de Calvo plantea otra
“temporalidad” dentro de la historia del arte peruano e inclusive universal porque lo
Y es que la tradición de la pintura amazónica es tardía, si en la colonia se crearon
tradiciones regionales de pintura que incluso disputaban con la tradición limeña como
sucedió con la escuela cuzqueña, en la amazonía no tenemos una tradición que se
desarrollara con coherencia durante el período colonial ya que eso sucede recién en la
primera mitad del siglo XX con pintores como Víctor Morey (quien fundaría la primera
escuela de arte en Iquitos, Manuel Bernuy y Américo Pinasco. Dentro de ese primer
grupo destacará César Calvo de Araujo quien llegará a ser la figura más influyente de
la pintura amazónica peruana.

que le interesa a Calvo es representar un primer estadio de figuración, de captación de


la realidad, en este caso de la realidad amazónica.

Y es que a comienzos del siglo pasado la amazonía seguía siendo un mundo nuevo y
los pintores tenían el reto de “representar” ese mundo, lo cual implica una tremenda
“anacronía” respecto al arte occidental que a comienzos del siglo XX, ya había pasado
por la representación y estaba con las vanguardias tratando de descomponer y
deconstruir la realidad mediante la experimentación y la abstracción-

Calvo de Araujo no estaba interesado por las vanguardias europeas de la época, no le


interesaban porque el tenía la misión de representar un mundo y eso sería su misión
hasta el fin de sus días.

Pero en que consiste la representación de Calvo de Araujo? Obviamente no nos


encontramos ante un pintor acdémico, técnicamente privilecia la espatíla y los dedos
para esparcir el éleo siempre pastoso y con mucha materia lo que crea relieves y casi
una dimensionalidad cuando uno los ve directamente y no en uan reproducción
dfotografdica. Cronaticamente lo que predomina en el son las tonalidades del verde en
sus paisakes

La exposición como el libro han diso uin trabajo colectivo. La curadoría fue dirigida por
Christian bendayan y en ella participamos junto con Giuliana Vidarte. En el caso del
libro el diseño grafico estuve a cargo de Lala Rebaza bajo la dirección de Bendayán.
Resulta un acierto el forro desplegable del libro con un detalle de un cuadro ya que
permite ver detalles del pecualiar trazo de calvo de Araujo.

Quedan muchas cosas pendientes con el legado de cesar valvo de Araujo, al menos
un rpiemr paso debería ser que enyre aformar parte de la colecciondel principal museo
Y es que la tradición de la pintura amazónica es tardía, si en la colonia se crearon
tradiciones regionales de pintura que incluso disputaban con la tradición limeña como
sucedió con la escuela cuzqueña, en la amazonía no tenemos una tradición que se
desarrollara con coherencia durante el período colonial ya que eso sucede recién en la
primera mitad del siglo XX con pintores como Víctor Morey (quien fundaría la primera
escuela de arte en Iquitos, Manuel Bernuy y Américo Pinasco. Dentro de ese primer
grupo destacará César Calvo de Araujo quien llegará a ser la figura más influyente de
la pintura amazónica peruana.

de l apis, lo otro sería recuperar obra rexttraviada dento de distintos países y


coleccionista y la final sería la de incluirlo en la enseñanaza de la historia del arte
peruano. El ca´pitulo que escribió Calvo de Araujo con su pinturo crecec día en
importancia.

Cuando con Christian Bendayán comenzamos a investigar la historia del arte


amazónico (un primer intento de esto se pudo ver en la exhibición y posterior libro:
“Milagro Verde”) nos dimos con que era un universo inexplorado en el cual sólo
podíamos recurrir a los archivos periodísticos regionales. Esto hacía patente que a
medida que descubríamos pintores notables dentro de la tradición amazónica nos
dabamos cuenta que esa notabilidad había pasado totalmente desapercibida para la
academia peruana simplemente porque la academia y la institicionalidad artística se
encuentra concentrada en Lima y mira con indiferencia a cualquier otra tradición
pictórica que venga de regiones.