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División de poderes, sus efectos prácticos

Hay asuntos nacionales que solo deberían ser analizados a la luz del Derecho constitucional,
materia cuyo dominio no es generalizado en la población y ni siquiera en el gremio de
especialistas dedicados al ejercicio del Derecho; menos podría serlo en ciudadanos
comunes, que no tienen acceso a textos legales, por la escasez de estos y por otras razones
más.
Uno de esos textos es la Constitución Política de la República, cuyas ediciones son
tan limitadas que no cubren ni en mínima parte a la población que podría estar
interesada en adquirirla para el estudio, aplicación práctica o para enterarse de
cuáles son sus derechos.
De la deficiencia en la formación jurídica de muchos abogados, en materia de
Derecho constitucional, se lamentaba el doctor René Villegas Lara, en un discurso
pronunciado durante la ceremonia de graduación de un grupo de doctores en
Derecho, en la Universidad de San Carlos, el año pasado.
Villegas es autor de libros de contenido jurídico, varios de los cuales han alcanzado
tres ediciones y están agotados; coordina los estudios de posgrado en la Facultad de
Ciencias Jurídicas y Sociales, de la Universidad de San Carlos; ha sido magistrado de
la Corte Suprema de Justicia y se mantiene activo en la academia y entidades de
profesionales.
La división de poderes es uno de los temas del Derecho constitucional, rama del
Derecho público interno. Se ocupa de la soberanía, formas de Gobierno,
organización de los tres poderes, y los derechos y garantías de los habitantes en sus
relaciones con el Estado.
Afirma el jurista Daniel Antokoletz, uno de cuyos textos sigo en estos apuntes, que
una república moderna no puede ser concebida sin la separación coordinada de los
poderes legislativo, ejecutivo y judicial.
Es una división indispensable si se desea evitar, dice, la supremacía de un poder
estatal sobre los demás; amén de que es la mejor garantía para el funcionamiento de
un gobierno democrático “del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”.
“La virtud democrática –decía Montesquieu- consiste en el amor a las leyes y a la
patria, la preferencia del interés público sobre el del ciudadano, el amor a la igualdad
y a la libertad”.
En Guatemala, la división de poderes proviene de la ley máxima: la Constitución
Política de la República, instrumento de obligatorio cumplimiento para
funcionarios, sea cual fuere su jerarquía, y también para los particulares,
independientemente de su posición social, cultural y económica.
Para efectos prácticos, según Rodrigo Borja, uno de los políticos latinoamericanos
mejor enterados en asuntos de la materia, solamente los actos de menor importancia
relativa están sometidos a la competencia exclusiva de un poder. Todos los demás
son objeto de competencias concurrentes, y se produce así el juego mecánico que
equilibra las fuerzas del Estado, pone en funcionamiento los sistemas de control y
fiscalización recíprocos, para que el poder detenga al poder y evite los abusos de
autoridad.
Todo está muy hasta este punto. Pero, el funcionamiento de los partidos políticos
puede, en algunos casos, causar distorsiones en el esquema de la división de poderes
y aun anular su funcionamiento, opina Borja, como cuando un partido ––en el
sistema multipartidista–– de naturaleza hegemónica, se apodera de los organismos
ejecutivo y legislativo y borra de hecho los límites que los separan.
Borja, ilustre jurista y político, fue presidente del Ecuador de 1988 a 1992 y vivió de
cerca estos fenómenos de poder.
A lo escrito por él solamente habría que añadir que en algunos Estados, como
Guatemala, es usual que el partido que gana las elecciones generales, se apodere del
legislativo, del ejecutivo y del judicial. Y solo escapa a ese avasallamiento, aunque no
siempre, el cuarto poder.
Algo así como en las antiguas monarquías.
Nosotros llegamos a la conclusión que la división de poderes es fundamental para el
desarrollo de una republicana libre y soberana ya que si no hubiese sucedido este suceso
gracias a Montesquieu él fue el que creo la división de poderes que se dividen en Ejecutivo,
Legislativo y Judicial ya que si no se hubiera creado seriamos un país quien nos gobernaría
reyes príncipes por la cual seriamos un país monárquico. El ejecutivo está representado en
un solo individuo, que se denominara presidente de los estados unidos mexicanos. La
elección del presidente será directa y en los términos que disponga la ley electoral. El poder
legislativo está representado por la cámara de diputados y senadores que a la vez se
encargan de aprobar las leyes para la república en el congreso de la unión y por último el
poder Judicial está representado por la suprema corte de justicia de la nación que a la vez
se constituye por 11 ministros y funciona en pleno o en salas, y este estará facultado para
expedir acuerdos generales a fin de lograr la justicia. Muchos héroes lucharon, los mataron,
pero no se dieron por vencidos hasta obtener la victoria que era tener una república libre y
soberana para nosotros los mexicanos.
Importancia de la División de Poderes
La división de poderes: un fenómeno novedoso en la historia política del mundo.- Para
definir el concepto de división de poderes tenemos que tener bien en claro que el mismo
es muy novedoso si lo comparamos con la historia política mundial.

Aunque ya lleva más de doscientos años existiendo, la división de poderes resulta siendo la
punta de una larga historia mundial de monarquías y poderes absolutos. Ahí radica su
importancia ya que comporta una nueva manera de entender la política y el gobierno en la
cual el poder ya no esté concentrado totalmente en una persona sino que nacen diversas
instituciones que se lo repartirán y deberán ejercerlo con las mismas responsabilidades.
Entendiendo el concepto de división de poderes: una abstracción aplicada a la realidad
Cuando nos encontramos frente a la tarea de definir la idea de división de poderes
observamos que la tarea se vuelve dificultosa debido a que el concepto es, como todos los
relacionados con la política, muy abstracto y tal vez alejado de la práctica real. Sin embargo,
es posible encuadrarlo dentro de ciertas prácticas institucionales para entenderlo mejor.
La división de poderes es el concepto que surge a mediados del siglo XVIII cuando filósofos
de Occidente comienzan a reclamar a las monarquías reinantes por los abusos de poder
cometidos. Así comienza a surgir la idea de que el poder, hasta ese momento detentado
por una sola persona, debe estar representado por varias personas o instituciones que se
controlen entre sí y que impidan que un gobernante concentre todas las funciones y
prerrogativas del poder.

La división de poderes establece en la era en la que vivimos que existen en un gobierno


democrático tres poderes con iguales capacidades para ejercer sus funciones: el Poder
Ejecutivo, el Poder Judicial y el Poder Legislativo. Esto es así debido a que cada uno de ellos
debe cumplir diferentes tareas y tiene diversas responsabilidades que no tienen los otros
poderes. Al mismo tiempo, surge la noción de que cada uno de los poderes debe regularse
pero también debe ser controlado por los otros para evitar abusos.

Las distintas concepciones de la división de poderes en los países del mundo


Si bien la teoría sobre la división de poderes es bien clara sobre las funciones y prerrogativas
de cada poder, la realidad demuestra que en diferentes países del mundo se puede aplicar
de mayor o menor modo. Esto da por ejemplo en muchos países con tendencia al
personalismo que poderes como el Ejecutivo tengan tendencia a ejercer más autoridad que
en otros donde el Legislativo controla con mayor poder los designios o decisiones de los
otros dos. Esto prueba que la teoría política no siempre es fácil de aplicar y que, como todo
lo relacionado con lo humano, es un fenómeno muy subjetivo.

Imágenes: iStock. Leonardo Patrizi / jdwfoto

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