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CIRCUNSTANCIAS QUE EXIMEN DE

RESPONSABILIDAD CRIMINAL
CONCEPTO

Como primera aproximación, las eximentes son un conjunto de circunstancias previstas en el código
penal que tienen como efecto el que un hecho constitutivo de delito o falta no sea sancionado
penalmente, bien porque el hecho en cuestión está justificado bien porque el autor no puede ser
declarado culpable.

Para comprender esta definición genérica es preciso señalar que la doctrina penalista considera que
todo delito o falta, además de otros presupuestos, requiere una acción u omisión típica , antijurídica
y culpable.

La antijuridicidad requiere la oposición de un acto al ordenamiento jurídico en su conjunto y puede


ocurrir que un acto sea delito (matar a una persona) pero que en determinadas circunstancias ese acto
no sea contrario a derecho (matar a una persona en una batalla, en legítima defensa, en una situación
extrema de necesidad). Por tanto la ley penal determina qué conductas son prohibidas pero no lo hace
de forma absoluta en la medida en que existen situaciones en las que un acto prohibido puede ser
realizado o, al menos, no es castigado penalmente. Esas situaciones se denominan causas de
justificación.

La infracción penal requiere también el elemento de la culpabilidad. Como aproximación podría


decirse que una persona es culpable cuando se le puede reprochar un acto, cuando debe responder de
su acción dañosa porque pudo actuar de otra forma y no causar el daño. Por tanto, con carácter general
también podría afirmarse que a una persona no se le puede reprochar un acto, no puede ser declarada
culpable si no le es exigible otra conducta distinta de la realizada. Y así, no podrá ser declarado
culpable de un homicidio una persona en estado de enajenación mental porque no era consciente de
la ilicitud de su acción o porque aún siendo consciente su estado mental le impidió actuar de acuerdo
con la norma. Las circunstancias que excluyen la culpabilidad se denominan causas de inculpabilidad.

El Código Penal recoge las distintas causas de justificación e inculpabilidad y establece como
consecuencia jurídica que en tales casos el autor del hecho no será sancionado penalmente. Sin
embargo existe una diferencia esencial entre las causas de justificación y las de inculpabilidad. A la
persona que realiza un acto no prohibido (matar en el ejercicio de un deber) no se le puede imponer
ningún tipo de obligación, más a la persona que realice un acto prohibido pero que no se le puede
castigar porque no ha sido declarada culpable (homicidio por un enajenado mental) se le pueden
imponer medidas de seguridad porque potencialmente puede cometer nuevas infracciones
(internamiento en un establecimiento psiquiátrico).

II. EXIMENTES COMO CAUSAS DE INCULPABILIDAD

1. La minoría de edad

2.- La enajenación mental

3. La intoxicación plena por consumo de alcohol y drogas o la actuación bajo el síndrome de


abstinencia
4. Miedo insuperable

2. III. EXIMENTES COMO CAUSAS DE JUSTIFICACIÓN

1. La legitima defensa

2. Estado de necesidad

3. Cumplimiento de un deber, oficio o cargo

IV. EXIMENTES INCOMPLETAS

La realidad no siempre es negra o blanca, sino que admite matices y eso ocurre con cierta frecuencia
en las circunstancias eximentes. No siempre se puede afirmar que concurre plenamente una eximente
y es frecuente que el Tribunal considere que no se cumplen todos los presupuestos. En tal caso no
será procedente la exención de pena sino una atenuación, que puede llegar a ser muy relevante esto
puede ser una reducción de pena de uno o dos grados.

V. EFECTOS DE LAS EXIMENTES

En primer lugar y caso de que se aprecie cualquiera de las eximentes, la consecuencia jurídica es la
absolución del acusado sin perjuicio de que en algunos casos pueda ser sometido a medidas de
seguridad y se pueda establecer una indemnización civil por los daños y perjuicios causados.

Nuestro código Penal en su artículo 10 señala:

1. EXTINGUIR LA RESPONSABILIDAD PENAL: (CIRCUNSTANCIAS QUE EXIMEN DE


RESPONSABILIDAD CRIMINAL):
Art. 10. Están exentos de responsabilidad criminal:

1° El loco o demente, a no ser que haya obrado en un intervalo


lúcido, y el que, por cualquier causa independiente de su voluntad, se
halla privado totalmente de razón.

2° El menor de dieciocho años. La responsabilidad de los menores de


dieciocho años y mayores de catorce se regulará por lo dispuesto en la
ley de responsabilidad penal juvenil.
3° DEROGADO

4° El que obra en defensa de su persona o derechos, siempre que


concurran las circunstancias siguientes:
Primera. Agresión ilegítima.
Segunda. Necesidad racional del medio empleado para impedirla o
repelerla.
Tercera. Falta de provocación suficiente por parte del que se defiende.
Párrafo segundo.

5° El que obra en defensa de la persona o derechos de su cónyuge, de


sus parientes consanguíneos legítimos en toda la línea recta y en la
colateral hasta el cuarto grado inclusive, de sus afines legítimos en
toda la línea recta y en la colateral hasta el segundo grado inclusive,
de sus padres o hijos naturales o ilegítimos reconocidos, siempre que
concurran la primera y segunda circunstancias prescritas en el número
anterior, y la de que, en caso de haber precedido provocación de parte
del acometido, no tuviere participación en ella el defensor.

6° El que obra en defensa de la persona y derechos de un extraño, siempre


que concurran las circunstancias expresadas en el número anterior y la de
que el defensor no sea impulsado por venganza, resentimiento u otro
motivo ilegítimo.
Se presumirá legalmente que concurren las circunstancias previstas en
este número y en los números 4° y 5° precedentes, cualquiera que sea el
daño que se ocasione al agresor, respecto de aquel que rechaza el
escalamiento en los términos indicados en el número 1° del artículo 440
de este Código, en una casa, departamento u oficina habitados, o en sus
dependencias, o, si es de noche, en un local comercial o industrial y del
que impida o trate de impedir la consumación de los delitos señalados en
los artículos 141, 142, 361, 362, 365 bis, 390, 391, 433 y 436 de este
Código.
7° El que para evitar un mal ejecuta un hecho que produzca daño en la
propiedad ajena, siempre que concurran las circunstancias siguientes:
1a. Realidad o peligro inminente del mal que se trata de evitar.
2a. Que sea mayor que el causado para evitarlo.
3a. Que no haya otro medio practicable y menos perjudicial para
impedirlo.
8° El que con ocasión de ejecutar un acto lícito, con la debida
diligencia, causa un mal por mero accidente.
9° El que obra violentado por una fuerza irresistible o impulsado por
un miedo insuperable.
10. El que obra en cumplimiento de un deber o en el ejercicio
legítimo de un derecho, autoridad, oficio o cargo.
11. El que obra para evitar un mal grave para su persona o derecho o
los de un tercero, siempre que concurran las circunstancias siguientes:

1ª. Actualidad o inminencia del mal que se trata de evitar.


2ª. Que no exista otro medio practicable y menos perjudicial para
evitarlo.
3ª. Que el mal causado no sea sustancialmente superior al que se
evita.
4ª. Que el sacrificio del bien amenazado por el mal no pueda ser
razonablemente exigido al que lo aparta de sí o, en su caso, a aquel de
quien se lo aparta siempre que ello estuviese o pudiese estar en
conocimiento del que actúa.
12. El que incurre en alguna omisión, hallándose impedido por causa
legítima o insuperable.
13. El que cometiere un cuasidelito, salvo en los casos expresamente
penados por la ley.