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teaaba de mirarsodo con los ojos de un vajero del s- fo XOX. Cuando Ia plata de lo que habia vendido le Empedé a excazcar, se volvié a Buenos Aires y fue a bus- far abajo en £Y Mundo. Consiguié un puesto y aeci- 26 una carde en ol divi, con su cara de alucinado, y milo Renzi lo Uewé a recorer la redaccién para que conociera alos otos prisioneros. A los dos metes era el hombre de confanex del dtecror y estaba a cago de as Investigaciones especiales. Cuando se quisieron acordar, solo controlabs todas las noccias de la mguina. Al Dincipio pensaron que erabsjaba para Ia poliia,por- que publicaba las notas ances de que los hechos Se hu- tieran producido. Le basabalevanar el teléfono y 1 bis las historias con dos horas de ventaja. No renia ttentaafis pero pareta un viejo de sesemta, con el es- neo afitado y Ia mirada obsesiva, epicamente ingle, los ojtosestribicos cruzados en un punto perdido del coctano, El padre, sein Renz, habia sido uno de esos ingenieros fracandos a los que mandaban desde Lon dies para viglar el embarque de ganado en los trenes {que venfan dels estancas de invernada. Vivieron dice ttiosen Zapala, donde terminaban ls vias del Ferroca- til Sur, Desputs eraba el desiero, el polvo de los hue- es que habia dejado en el viento la maranza de los dios. Mister Mac Kensey era jefe de extaciin y se hizo hacer un chalee de teas rojas igual al que tenia en In- acer, La madre er una chilena que se escap con 34 Ii menor y se fue a vivir a Barcelona. Renz se enteré dela hiszoria porque una vee vino una prima de Junior a busca al diario y el loco no la quiso recibie. La mou- chacha era peliroa y diverida, y Renal se la lev 2 un bary después aun amueblado y a medianoche la acom- pafié @ Retiro y la deé en el ten. Vivien Martine, {eedaicon ta ingtsiero nara y penmaba que ms prim cra un genio incomprendide’ que estaba obsesiona por el pasado de la familia, El padre de Junior cra Junior, an delirinte y un acomplejado, que se posal las noches blaneas de la Patagonia eseuchand! siones en onda corta de la BBC de Londres. Qu trar los rastros de su vida personal y vivir como un i nto en un mundo desconocido, enganch voces que le legaban de su pats. Esa pasion paterna ex plicaba, segiin Renzi, la velocidad con la que Junior ha bia captado las primeras transmisiones defccruosis SfipreenetN abet Ua acacia upicaroem nica, decfa Renzi adiestrar al hijo con el ejemplo de padre que se pasa la vida pegado a una radio de conta. Me hace acordar, dijo Renzi, los ten resistencia, cuando mi viejo se pataba las noche: en blanco escuchando las cintas de Perén que le tala cl destinamente un enviado del Movimiento, Eran cint de la primera época, que se salian y se eran resbaladizas, color marrén, y habla fen un cabezal de este mato y después bs} grabador. Me acuerdo del silencio previo de la cinta antes de que entr Ipabacon con lao caliada de Pern, qe siempre emperaba los menses Se ety sel at pair oe 0 espero aplausos. Nowotosetbaros alrededor d Te mes en Ui ettien a eedianche,abemdes ipl ‘que padre de Junin, pero conade enc vor spe venla de la nad y que fempre sala ua poco ley como distorionads, A Perén se tendca que haber curio hablar por onda cor. 0 no, dijo Rens mit sontiendo & Junior, dade Espana, em emiiones ocefnas, con ls decagis ls interferes, porque a as(su palabra hubera llegado en el momento misino en td que hablaba. ;O no? Porque nosotros escuchibamos fas cintas cuando ya los hechos eran ottos y todo pare cla atraado y fuera de lugar. Me acuerdo de es0, dijo Renzi, cada ver que me hablan de ls grabaciones de la dquina, Seria mejor que el clatosaliera directo, el na- trador debe estar siempre presente. Claro que también sme gusta la idea de exis historias que estin como fuera del tiempo y que empiezan cada ver que uno quiere. Habfan bajado al bar para comer un sindwich des- puss del cierte, y mientras Renzi hablaba de la voz de Perén y de la resistencia peronista y empetaba a contar la historia de un amigo de su padre, aparecié el Monico para avinarle a Junior que lo lamaban por teléfono. ‘Eran la ees de la tarde del martes y las ces de la ci- dad segulan prendidas. Por el cristal de la ventana se veia el resplandor eléetrico de los focos brilando bajo el sol. «Esto parece un cine», pens6 el Monito, «como si fuera la pantalla de un cine antes de que empiece la pe- licula» Distingula lo que hablaban en la mesa a medida {que se acercaba, igual que si subieran el volumen de tuna radio. Era loco, pero loco, loco —estaba contando Ren- ix Gritaba Viva Perdn!y encaraba lo que vinier. Para ser peronists, punto primero, decfa, hay que tener hue- vos. Era capaz de armar un cafio en medio minuto, en cusiquie lado, en un bar, en una plara, movia los dedi- tos asf, parecfa un ciego. La familia tuvo una armeria en Manin Garcia y Montes de Oca, asf que nacis jugando ‘on los firror, en el Movimiento los muchachos lo la~ ‘aban Fray Luis Belen y al final todos le decian El Frale, pero algunos que lo habfan conocido en el ptin- pio, principio de la maroma, por el 5, 56, le dectan 2 Billy the Kid, que er el nombte que le habia puesco gordo Cooke, porque vos lo vest y era un gut, flag to, delcado, le dabar quince, diecstis ais yy lop seguian hasta los bomberos. Varioe etaban roceando Renzi en la mesa de Los 36 billares y el Monito sedi trajo un momento y se pars a escuchar la historia pals hizo el geso de dar vuelta un ¥y Junior peass que otza vez lo llamaba es teléfono. «Es ells, pensé Junior. S Je hablaba por telefono y le como si fueran amigos de toda la vida de conocer las notas que él estaba publicanda en Ho. Desde que se habian confirmado los rumore cierto desperfectos en la miquina, una serie de mani tieos empezaron a pasarle informacién confidencia ~Oiga ~le dijo la mujer-. Tiene que ir al Hotel Majestic, Piedras y Avenida de Mayo. ¢Apunts? Fu un coreano, vive abi. Va iro no? Voy -dijo Junior. igale que soy yo. Que hablé conmigo. Ta—dijo Junior. Ses unuguayo? Inglés -dijo Junior. Dale ~dijo ella-, No te hagas el gracioso que esto La mujer sabla todo. Tenfa los datos. Pero tomaba a Junior por un amigo de su marido. A veces a la noche lo despertaba para contarle que no podia dormir. Hay mucho viento, aqui, le decia, dejan la ventana abiert, ‘eto parece Siberia Hablaba en clave, con el tono alusive y un poco idiota que usan los que creen en la magia y en la pre destinacién. Todo querta decir otra cosa, la mujer vivia B tuna especie de mistcismo paranoico. Junior anoté el ombre del hotel y los datos de Fuyita, «Flay una mu- jer en una lata que es novia del gordo Saurio. Ess norando?, le habia dicho. «Van a cerrr el Museo, asi ‘que apurite. Fuyita es un pistoleo, lo contrataron de custodia» De golpe se le ocurtié que la mujer estaba en tun manicomio. Una loca que lo llamaba desde el Viey tes para contarle una historia rarisima sobre un gingster etree Se ieagnd un clas ppblico en el hospicio. En ls pared descascarada, en tuna galeria abierta, frente alos drbolesralos del parque, se aparato era lo mis iste del mundo. La mujer ha blab todo el tiempo de la maquina. Le pasaba datos, le contaba historias. «Estéconectada ni ella lo sabe. No se puede deslgar, sabe que tiene que hablar conmigo, ‘pero no se da cuenta de lo que pasa.» Igual verifics to. dos los datos y se dspuso air al Majestic. Tenis que usar aos informantes que encontrabs. No habia muchas opciones. Se estaba moviendo a ciegas. La informacién cstaba muy controlada. Nadie decta nada, Séo ls luces de la ciudad siempre encendidas moseraban que habia tuna amenaza, Todos parecfan vivie en mundos parale- los, sin conexién. «La tnica conexién soy yon pensé Junior. Cada uno fingla ser una persona distinta. Poco ‘antes de mori, el padre de Junior se habia acordado de ‘un programa sobre psiquiatria que habia escuchado en tna emiin de «Ciencia para odo de a BBC, Haba «que tener euidado al enfrentar un deli de simulacién, habla explicado un médlico por radio, por ejemplo cl de los locos furiosos capaces de fingir doclidad o de los idiotas capaces de simular gran inteligencia. Y su padre se rela, Ie silbaban los pulmones, le costaba respira, pero se rela. Ninca se sabe si una persona es iteigente 4 0 sies un imbécil que fnge ser inteigemte Junio co cl celéfono y volvié al bar. Renzi ya estaba contand ‘otro capitulo de la historia de su vida Cuando era estudiante y vivia en La Plata, naba la vida ensefiando espatiol alos di: polacas y eoatas a los que el avance de ls historia cx texpulsando de sus errtoris. En genera viejo barrio de Beriss llamado El Imperio. garo, donde desde finales del siglo XIX se hablan asentando los inmigrantes del centro de Europa, Alqu Taban una pieza en los conventilloe de chapa y mader de fa zona y trabajaban en los Figo caban algo mejor. El Congreso por la Libertad di (Cultura, una organizacién de apoyo 2 los antic tas de Europa del Este los protegia y hacia lo que pod) por ayudarlos. En La Plata habfan hecho un acuerdo con la universidad y contrataban a estudiantes de liter tura para ensefarles un poco rnoef muchos casos patétcos en esos afios, pero ninguna historia tan triste como la de Lazlo Malamid. Habi sido un critica famoeo y profesor de liceratura ca la | versidad de Budapest y era el mayor experto centroeu ropeo en la obra de José Hernéndez. Su traduccién d ‘Martin Fierro al Wiingato habia recibido el premio anal de la Asociacién Internacional de Traductores (Pari 1949), Era marxstae intogré el circulo Peri y sobre vi a log nazis, pero se escaps en 1956 cuando entiaron los tanques rusos en Hungtfa, porque no pudo sopr ‘que lo masacraran aquellos en quienes habia depositado su esperanza, Aqui lo rodearon los derechistasy para sa lirde ese circulo buscé el contacto de los grupos intlec tuales, a las que se dio a conocer como traductor d Herndinder, Leia correctamente el espafol, pero no f