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UNIVERSIDAD ANDINA

“Néstor Cáceres
Velásquez”
FACULTAD DE CIENCIAS JURIDICAS Y POLITICAS

ESCUELA PROFESIONAL DE

DERECHO

TEMA

IDEOLOGIAS Y DOCTRINAS POLITICAS

Curso : Ciencia Política y Gobernabilidad

Docente : Mgtr. Nicolás Rene Barrantes Puma

Estudiantes : Puma Vilca Karen


Aguilar Coaguila Aldo Jorge

Sección : VII ¨A¨

Juliaca – Perú
2018
IDEOLOGIA

1.CONCEPTO

Sobre lo que es una ideología, los autores no se han puesto de acuerdo. Por ejemplo, Vladimir
Weidlé ha señalado que la discusión sobre el concepto de ideología tiene un significado estéril,
pues no ha dado nuevas luces al problema. Ferrucio Rosilandi encuentra que hay once
concepciones de ideología:

1. Mitología y folklore.
2. Ilusión y autoengaño.
3. Sentido común.
4. Mentira, deformación y oscurantismo.
5. Estafa o engaño consiente.
6. Falso pensamiento.
7. Filosofía.
8. Visión del mundo.
9. Intuición del mundo.
10. Sistema de comportamiento.
11. Sentimientos.
Etimológicamente el termino ideología deriva de las voces griegas eideia que significa idea
y logos que quiere decir “palabra” “verbo” “ciencia” “tratado”. Ideología significa pues
ciencia de las ideas y como tal fue definida y concebida por Destutt de Tracy, quien
pretendía elaborar una ciencia tan como la Física y la Matemática.

Para Destutt de Tracy, la ideología era la ciencia más alta de todas: una disciplina filosófica
cuya misión era la de formar la base de todas las ciencias. Señala Hans Barth, que, según
Destustt de Tracy la ideología es la ciencia filosófica fundamental y que su obra Eleménts
d´ Ideologie abriga un fin pedagógico y “es además el funcionamiento teórico de la
sociedad”

Sin embargo, el concepto de la ideología tiene sus antecedentes en otros pensadores


anteriores a De Tracy. Entre ellos esta MAQUIAVELO, Quien estableció la distinción
entre una realidad factual y una realidad imaginaria; esta última de una visión inexacta de
las cosas a la que se hallan sujetos todos los subordinados, con el corolario de que las

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opiniones de los hombres varían de acuerdo con sus intereses y su posición social. También
encontramos antecedentes de Bacon Tomas Moro y Vico.

Quien más destaca en esta gama de precursores es Francis Bacon pues su famosa “teoría
de los idola” es el antecedente más inmediato del concepto de ideología que elaboraron De
Tracy y algunos filósofos de la ilustración y MARX.

Como señala Ludovico Silva en su obra Plusvalia ideologica si se quiere hacer justicia con
respecto al término usado por Bacon, lo deberíamos llamar “idología” y “no ideología”.

Para Bacon, el ídolo es la imagen de una falsa deidad. Según él, los ídolos se han
posesionado del espíritu humano y lo han deformado, por consiguiente, hay que romper
esta negativa influencia porque impide la evolución natural de la razón.

Bacon Distingue cuatro clases de ídolos. Los ídolos tribus, que tienen en su fundamento en
la estirpe humana, los ídolo specus, o de las cavernas, que son los actores dañinos del
conocimiento que, cada individuo posee exclusivamente para sí mismo; los idola fori o del
mercado, que tienen su origen en la convivencia de los hombre; y finalmente, los idola
theatri o ídolos del teatro; que derivan de las tesis y delas fabulas de los filósofos, así como
las reglas tergiversadas de la demostración.

Desde el punto de vista de Bacon, la deformación de la realidad se produce principalmente


en las relaciones económicas y en las creencias teológicas. Esta última observación
baconiana sirvió a los filósofos de la ilustración para desarrollar su crítica anticlerical, por
cuanto estimaban que la idea delo divino es el producto de la superstición.

Sostiene Barth, que la “critica de los ídolos y de la superstición se convierte en la crítica de


una capa social que se inicia en los albores del pensamiento liberal revolucionario, cuyos
pensadores llamaron a los ídolos de Bacon, prejuicios”.

Antes que Marx desarrollara su famosa teoría de la ideologización y alienación, muchos


filósofos del llamado periodo ilustrado, como Locke y Rousseau, entre otros, descubrieron
que las clases dominantes elaboraban teorías para justificar sus privilegios, como
consecuencia de su posición social. Había, pues, toda una concepción del mundo aceptada
como verdadera, absoluta e inmutable. La creencia más conocida fue la del poder divino
de los reyes, poder que emanaba de la voluntad divina y cuyo deposita- rio era el rey, quien,
por un don otorgado por Dios, se encontraba en una posición superior a la de sus súbditos.

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Este argumento fue refutado por los ideólogos de la Ilustración, quienes afirmaron que el
poder no emanaba ni de Dios ni del rey, sino que radicaba en la voluntad del pueblo.

Marx sostuvo que la ideología era una superestructura, un conjunto de doctrinas y teorías
elaboradas para justificar la posición de la clase dominante, Marx planteó la tesis de que la
posición de clase determina el pensamiento y la conducta de los individuos. La ideología
es una "Weltanschaung", una concepción del mundo, una manera de pensar, de sentir y de
actuar de la clase dominante. Las concepciones religiosas, económicas, políticas y
culturales, la filosofía y la ciencia, son ideología.

Para Marx la ideología es una ilusión, una completa falsedad, algo que se impone como
cultura sin fundamento objetivo. Al respecto, Marx en "La Ideología Alemana", dice que
"Las ideas de la clase dominante son las ideas de cada época; o, dicho en otros términos, la
clase que ejerce el poder material dominante en la sociedad es, al mismo tiempo, el poder
espiritual dominante."

Hay otra concepción más moderna de ideología, pero menos global que las de Bacon, De
Tracy y Marx. Es aquélla que dice que la ideología es la justificación teórica de la praxis
(práctica) política. Esta concepción es limitada porque sólo vincula la ideología con la
política. En este caso, existe una relación entre un concepto universal, como es el de
ideología; y una forma concreta de acción, es decir, la acción política.

Si bien muchos movimientos políticos han adaptado o creado ideologías, no todo


movimiento político tiene una ideología. Muchos sólo tienen programas de acción que se
confunden con el concepto de ideología. Hay que diferenciar, entonces, en dónde está la
distinción entre ideología y programa.

Mientras la ideología es un conjunto de ideas que expresan una concepción y visión


particular del mundo y de la sociedad, el programa constituye lineamientos generales y
particulares para actuar en situaciones concretas y resolver problema del momento;
persigue soluciones pragmáticas. El programa no pretende elaborar una concepción del
mundo, aunque puede contener, y desde luego contiene, una ideología implícita.

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2. EL FIN DE LA IDEOLOGIA Y SU CRITICA

En ciertos círculos se sostiene que el mundo moderno asiste al "fin de las ideologías". El
argumento se expresa en la frase: "el pueblo no come ideologías". La razón de este
argumento consiste en afirmar que la tecnificación, la eficacia tecnológica del mundo
moderno, ha derrumbado los cimientos en que se basan las ideologías. Pero esta afirmación
es tan ideológica como cualquier otra semejante; es "La ideología de la desideologización",
como acertadamente señala Marcos Kaplan.

Esta tendencia tiene sus raíces en aquellas corrientes mecanicistas y organicistas que
desembocaron luego en un pragmatismo burdo, y que durante mucho tiempo predominaron
en el pensamiento político y sociológico contemporáneos. Es una corriente que pone
especial énfasis y confianza en la técnica y en la ciencia, como si ambas fueran las únicas
llamadas a resolver los problemas del mundo; cuando, en realidad, solamente son un me·
dio o instrumento que debe estar al servicio del hombre. Una cosa muy distinta es que el
pensamiento racional cuestione las ínter- prelaciones especulativas que hay en toda
ideología, para dar a éstas un contenido más científico y riguroso, y otra cosa es sostener
que el desarrollo técnico termina con las ideologías.

Sobre el intento de suplantar la ideología por la técnica, ha reflexionado el historiador


alemán Henry Jacoby quien luego de sostener que la ideología es "una idea de justificación
del orden existente, idea que siempre ha existido en cualquier orden social”, señala que "si
pudiéramos emplear la ideología en su doble sentido, entonces podríamos hablar de la
ideología de la ausencia ideo- lógica, que es la justificación del mundo administrativo.".

Según Jacoby, "la aparente cosificación del mundo administrativo con "su ausencia de
ideología" resalta únicamente la cosificación de las relaciones humanas”.

Entiende Jacoby que esta cosificación de las relaciones humanas produce un efecto
enajenador que amenaza los valores democráticos.

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3. IDEOLOGIA Y RIGOR CIENTIFICO

Hemos sostenido que hay una diferencia sustancial entre el intento de reemplazar la
ideología por la técnica y la ciencia, y el intento de elaborar ideologías con mayor rigor
científico. En este último caso, hay interesantes avances gracias a los aportes de algunos
filósofos contemporáneos.

Existe un antecedente remoto en Lenin, que se refiere a la necesidad de elaborar una


"ideología científica". Esta idea ha empezado a madurar gracias a los aportes de Russell,
Mannheirn, Schumpeter, Barth, Popper, Myrdal, Northrop, Myers y Chomsky.

En el Perú, Francisco Miró Quesada Cantuarias ha hecho un esfuerzo por deslindar las
características de las diversas formas de ideología. Sostiene el filósofo peruano que hay
ideologías epistémicas y estimativas. Las primeras se basan en fundamentos de carácter
científico o filosófico, o de ambos tipos, y tratan de justificar sus planteamientos con
argumentos exclusivamente teóricos. Sus principios pretenden ser verdades científicas y /o
filosóficas. La ideología burgués-liberal, que tiene sus orígenes en el pensamiento ilustrado
de los enciclopedistas, y también el socialismo marxista, son ideologías epistémicas.

Las segundas se fundamentan en principios y valores. No pretenden ser científicas para


justificar su contenido. El cristianismo y el humanismo son ideologías estimativas porque
parten de principios morales y éticos que se basan en la fe (crlstianismo) o en el
reconocimiento de la dignidad humana (humanismo).

Para sistematizar el pensamiento ideológico, Miró Quesada sostiene que es conveniente


tratar de axiomatizar las ideologías; pues, en esta forma se pueden explicitar con mayor
claridad sus conceptos fundamentales, En esta línea, Miró Quesada sostiene que el
humanismo es una ideología mono axiomática, es decir, que parte de un solo axioma: el
hombre debe ser un fin en sí mismo.

Los esfuerzos por axiomatizar el pensamiento ideológico son recientes, como se ha


señalado, pero constituyen una orientación importante, ya que permiten reflexionar
rigurosamente sobre problemas concretos que se presentan en la aplicación de toda
ideología.

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4 IDEOLOGIA Y DEFORMACIÓN DE LA REALIDAD

Las reflexiones más recientes en tomo a las ideologías giran sobre el problema de la
deformación en el conocimiento de. la realidad.

En la medida que ha avanzado el pensamiento filosófico y científico, nos hemos dado


cuenta de que por el sólo hecho de ser sujetos cognoscentes, cada vez que tratamos de
aprehender un objeto para saber qué es, obtenemos una captación deformada del mismo.

La primera deformación que se descubrió fue la del conocimiento de la realidad física y se


le llamó deformación sensorial, que es la que nos imponen nuestros sentidos. Ya los griegos
se habían dado cuenta de este hecho al observar varios fenómenos físicos, como el que
sucede al introducir una vara en el agua. Esto les permitió plantearse la siguiente
interrogante: ¿cuál es la forma correcta de la vara, la que tiene cuando está fuera del agua,
o cuando está dentro de ella?

Otro ejemplo similar es el de los colores. Así, el ojo humano nos hace ver el mundo de
ciertos colores a pesar de que los objetos que consideramos reales, como las moléculas y
los átomos, no tienen colores.

Conforme progresaban la ciencia y la filosofía, los hombres se dieron cuenta de que, a


veces, la deformación se producía debido a su posición en el universo o cosmos. A esta
clase de deformación se le puede llamar cosmológica. Por ejemplo, vemos la tierra plana
porque estamos sobre ella, pero si estuviéramos en la Luna la veríamos redonda. A veces,
la deformación se produce porque estamos en movimiento, por eso vemos girar los astros,
porque la Tierra gira y nosotros con ella.

Cuando el pensamiento filosófico social inicia su proceso de desarrollo, los estudiosos se


dan cuenta de que además de la deformación sensorial y cosmológica hay otras dos
deformaciones: la psicológica y la social.

En el primer caso, nuestro carácter, nuestro temperamento, contribuye a que veamos el


mundo de manera diferente de lo que es. Por ejemplo, el genial Einstein se negó a aceptar
que la teoría de los quanta era una auténtica descripción de la realidad, porque no
encuadraba en sus preconceptos mentales. Como sabemos, la teoría de los quanta ha

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terminado por imponerse. Einstein, a pesar de ser un genio, fue víctima de la deformación,
porque en este caso, vio el mundo físico deformado por su propia psicología.

Otro ejemplo típico de la deformación psicológica se presenta con frecuencia entre los
historiadores: cuando se trata de su propio país, creen sinceramente que siempre tiene la
razón cuando existe un conflicto con un país extranjero.

Hasta mediados del siglo XIX, no se tenía una visión clara de la deformación social a pesar
de los aportes de Bacon en el siglo XVI y del Baron D’Holbach en el siglo XVIII. Es a
partir de Hegel, y luego con Marx, que los pensadores occidentales se dan cuenta de que,
así como la situación del hombre en el cosmos contribuye a deformar la captación de los
cuerpos celestes, de su trayectoria y movimientos, de igual manera, su posición en la
sociedad contribuye a deformar la captación de la realidad social. Se comienza a descubrir
que los economistas clásicos del capitalismo y de la sociedad industrial habían elaborado
una ciencia que daba la impresión de ofrecer conocimientos objetivos sobre la manera como
se desarrollaban los hechos económicos, especialmente la formación de precios en el
mercado basada en la “libre competencia”, pero que no hacían sino reflejar de manera
deformada de la realidad social, debido a la posición social o de la clase de un individuo,
se le llama, hoy en día, ideologización .Una teoría social (política, económica, sociológica,
antropológica, histórica, lingüística, etcétera) que pretende ser objetiva pero que
proporciona, de manera total o parcial, conocimientos deformados sobre algún aspecto de
la realidad social, es una teoría principal, el problema central, de ,las ciencias sociales.

Sobre el problema de la deformación social hay diversas posiciones y, como sucede


siempre los pensadores no se han puesto de acuerdo. Al respecto, hay tres tendencias si el
realismo ingenuo, el escepticismo y el realismo crítico.

Los realistas ingenuos creen que es posible superar por completo la deformación subjetiva
y llegar a un absoluto conocimiento objetivo. Los escépticos creen que esto no es posible;
que, hagamos lo que hagamos, jamás podremos conocer la realidad. En cambio, el realismo
critico afirma que, aunque no podamos llegar a un conocimiento perfectamente objetivo,
podemos irnos acercando cada vez más a este tipo de conocimiento.