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Departamento de Educación

CÓNDOR
Vultur gryphus
Eusk: Kondor/ Ingl: Condor / Frn: Condor

Clase: Aves
Orden: Falconiformes
Familia: Cathartidae

Tamaño: 100 – 120 cm.


Peso: 11 – 15Kg.
Envergadura: 3 m.
Incubación: 54 – 58 días.
Nº Huevos: 1
Distribución: América del Sur

DESCRIPCIÓN

El cóndor andino es reconocido como el ave voladora más grande del planeta. Poseen la
cabeza desnuda y relativamente pequeña, de color generalmente rojizo, aunque el mismo puede
cambiar según el estado de ánimo del animal; pico de borde muy cortante y terminado en gancho,
grande y muy fuerte, que le permite romper el duro cuero de animales como vacas, guanacos y
llamas, y triturar sus huesos. Las alas son largas y anchas y las patas, no prensiles, poseen uñas
cortas y poco curvas, y con la inserción del dedo posterior elevada. Las mismas están adaptadas
para la marcha y para la sujeción de la carroña.
Alcanzan la madurez sexual aproximadamente a los ocho años. El plumaje juvenil de ambos
sexos es de color marrón hasta alcanzar en mudas sucesivas el característico plumaje negro-azuloso de
los adultos. Una ancha banda blanca resalta en el dorso de las alas y un nítido collar blanco no
completamente cerrado al frente, protege la desnuda piel del cuello.
La especie despliega dimorfismo sexual desde su nacimiento. Los machos presentan una cresta
o carúncula y pliegues en la cara y cuello que aumentan de tamaño con la edad. Alcanzan mayor peso y
envergadura que las hembras y sus ojos son de color café. Las hembras no poseen cresta aunque al
igual que los machos presentan pliegues. Sus ojos son de color rojizo

Esta ave aprovecha las corrientes de aire para planear a grandes alturas, cubriendo largas
distancias.

COMPORTAMIENTO
Es un ave social. Se le ha visto comiendo en grupos de hasta sesenta individuos, integrados por
jóvenes y adultos. jerarquía en cuanto a la alimentación: primero comen los machos adultos, luego las
hembras adultas y al final los jóvenes. También es posible verlo solitario. Con los miembros de su propia
comunidad suele mantener relaciones amistosas.
El planeo es el vuelo típico del cóndor. Tiene, eso sí, una notable habilidad para remontar vuelo,
descender vertiginosamente o mantenerse casi estático en el vacío aprovechando al máximo las
corrientes de aire.

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El cóndor pasa la noche refugiado en cuevas u oquedades que se abren en los riscos y por la
mañana no se apresura en abandonar su albergue. Si no está demasiado acosado por el hambre espera
a que el sol salga por completo. A menudo, con las alas semiextendidas, expone su plumaje al calor de
los rayos y sus baños de sol mañaneros -especialmente necesarios cuando se ha humedecido las
plumas- se prolongan a veces a lo largo de dos o tres horas.
Remonta a grandes alturas y planea sin esfuerzo, a menudo describiendo círculos y abarcando
con la vista regiones muy amplias. Cuando localiza un cadáver comienza a descender de inmediato,
describiendo círculo tras círculo, cada vez más cerrados, hasta llegar a tierra. Parado sobre la presa
comienza a desgarrarla. Primero las partes más blancas, las que ofrecen menor resistencia: la boca, los
ojos, el ano. Luego va arrancando la piel y buscando las víceras, después los músculos. El alimento se va
acumulando en su gran buche. Allí se separan la carne de los huesos, los pelos o las plumas, que serán
regurgitados luego, por lo general al día siguiente, en forma de bolos. Al no ser un ave cazadora, no
posee las típicas patas de éstas con dedo trasero prensil y uñas curvas; sino que las uñas son romas y
poco curvadas y el dedo trasero poco desarrollado, más similares a las patas de las gallinas. Por este
motivo, el Cóndor no puede tomar a la presa y llevarla a un lugar más seguro para alimentarse, por lo que
debe comer en el mismo lugar en donde encontró al animal muerto.
El cóndor puede resistir mucho tiempo sin comer pero, cuando consigue alimento, come hasta
hartarse, al punto que luego tiene grandes dificultades en volver a levantar vuelo. En su gran buche, que
le permite transportar hasta 4 kg. de alimentos le lleva la comida a su cría en el nido. Muchas veces come
tanto que le es difícil levantar vuelo por el exceso de peso y otras veces simplemente no puede hacerlo y
debe reposar un rato. Cuando se ve perseguido, vomita parte del alimento ingerido para aligerarse y
recobrar la agilidad.
Cuando el cóndor no encuentra carroña y lo aprieta el hambre puede intentar cazar algún animal
enfermo o recién nacido. Pero su conducta como cazador es esforzada y bastante poco diestra; se lo ve
aletear continuamente para conservar el equilibrio mientras picotea a la víctima.
Los cóndores son básicamente monógamos, es decir que escogen una pareja y permanecen con
ésta de por vida. Sólo en caso de que uno de los dos muera, el otro busca una nueva pareja. El ciclo
reproductivo del cóndor, incluido el cortejo, apareamiento, incubación y levante del polluelo hasta su
emancipación dura aproximadamente dos años. Por lo general las parejas se forman en el curso del mes
de abril.
La hembra pone uno o dos huevos de color blanco, de cáscara granulada. Macho y hembra se
turnan para dar calor a los huevos, aunque el macho parece ser el más solícito y constante en el
cumplimiento de la tarea. El parche carnoso del pecho actúa como radiador del calor del cuerpo. Pasadas
las cuatro primeras semanas de la puesta los padres suelen abandonar de a ratos el nido y, en el curso
de los últimos diez días, los huevos a menudo quedan solos durante las horas más calurosas de la
jornada.
El cóndor, pues, aunque apto para procrear hacia los tres años de vida -época en la que inicia
sus primeras paradas nupciales-, sólo alcanza su plena madurez a los nueve años, culminación de un
proceso de crecimiento excepcionalmente lento.

NIDIFICACIÓN
Los dormideros, compartidos por ejemplares adultos, sub-adultos y juveniles de ambos sexos
están generalmente localizados en riscos altos y protegidos de la lluvia, el viento y potenciales
depredadores. En la mayoría de los casos observados los dormideros y posaderos preferidos y, por ende,
disputados son los que reciben más temprano los rayos solares. Siendo que la carroña esta distribuida al
azar, los animales usan recurrentemente varios sitios de descanso o pernocta dependiendo de la
disponibilidad de alimento en el área llegando a concentraciones de hasta 124 individuos.
Para anidar escogen generalmente cuevas en grandes paredes rocosas verticales, protegidas
del viento y la intemperie. Las dimensiones de los nidos son altamente variables. Depositan el único
huevo directamente sobre el substrato arenoso de las cuevas en el cual han creado una depresión
presionando el pecho contra el substrato. Igualmente utilizan el pico para dar forma final a los bordes del
mismo. Este comportamiento se ha observado especialmente en los machos

DISTRIBUCIÓN
Habita al oeste de América del Sur, desde Venezuela, Colombia, Ecuador y Perú, hasta el
estrecho de Magallanes a lo largo de toda la Cordillera de Los Andes.

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HÁBITAT
Es exclusivamente un ave de montaña, no posándose nunca sobe los árboles. Los riscos más
altos y escarpados son su morada predilecta.
En la Patagonia también habita en las llanuras y baja hasta elevaciones a nivel del mar. En los
Andes se le documenta sobrepasar los 5000 metros de elevación.

ALIMENTACIÓN
Buscan alimento hasta 200 Km.
La alimentación básica del Cóndor Andino consiste de carroña de mamíferos grandes. En las
colonias marinas se come los huevos de las otras aves y algún que otro pichón. Cuando baja a orillas del
mar aprovecha restos de ballenas, atunes o lobos marinos que las olas arrastran a la playa. A menudo
baja cerca de las ovejas que han parido y se apresura a comer la placenta. Muy rara vez ataca a animales
vivos (y de hacerlo elige a los recién nacidos, enfermos o moribundos)

CURIOSIDADES

El cóndor al igual que las otras seis especies de carroñeros del nuevo mundo pertenecen a la
familia Cathartidae, palabra derivada del griego "Kathartes" que significa "el que limpia". Los miembros de
esta familia se caracterizan por alimentarse casi exclusivamente de carroña.
Los quechuas lo llamaron cúndur o kúntur -"especie de buitre"- y también los zoólogos lo llaman
"buitre" -Vultur- pero "buitre fabuloso"- Vultur gryphus-, en recuerdo del Grifo, aquel ser mitológico mitad
águila mitad león que defendía ferozmente las minas de oro y los yacimientos de piedras preciosas.
Es el ave símbolo de la Cordillera de Los Andes. Los Incas creían que el cóndor era inmortal.
Según cuenta el mito, cuando el animal siente que comienza a envejecer y que sus fuerzas se le acaban,
se posa en el pico más alto y saliente de las montañas, repliega las alas, recoge las patas y se deja caer
a pique contra el fondo de las quebradas, donde termina su reinado. Esta muerte es simbólica, ya que con
este acto el cóndor vuelve al nido, a las montañas, desde donde renace hacia un nuevo ciclo, una nueva
vida. El cóndor simbolizaba la fuerza, la inteligencia y el enaltecimiento o exaltación. Era un animal
respetado por todos aquellos que vivían en los Andes, ya que no sólo traía buenos y malos presagios,
sino que también era el responsable de que el sol saliera cada mañana, pues con su energía era capaz
de tomar el astro y elevarlo sobre las montañas iniciando el ciclo vital.

Los indios solían aprovechar esta torpeza del cóndor después de los festines para darle caza.

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