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Mariano, Plotkin. Mañana es San Perón.

Propaganda política y educación en el régimen


peronista (1946-1955).

Introducción.

El autor realiza una pequeña introducción plasmando los ejes de análisis. En él explica que su estudio se
enfoca en los mecanismos destinados a la generación de consenso político y movilización masiva
creados por el Estado durante el régimen peronista. Por consenso político entiende tanto el apoyo abierto
y activo del régimen (consenso activo) como apoyo pasivo que podría ser caracterizado como una
neutralidad benevolente hacia el gobierno (consenso pasivo). En el caso de regímenes políticos de corte
más bien autoritario el caso del peronismo, la creación de consenso político también implica la represión y
exclusión de aquellos que niegan participar de ellos.

Se aborda dicho estudio en función de tres perspectivas:

I) Analiza el proceso de creación de mitos, símbolos y rituales que constituyen lo que puede
caracterizarse como imaginario político peronista. Aunque la generación de algún imaginario político es
indispensable para asegurar la legitimidad de cualquier tipo político. El peronismo intento ocupar con su
sistema simbólico la totalidad de espacio simbólico público, tornando imposible la existencia de sistemas
alternativos, y generando lo que Perón llamaba la “unidad espiritual”. Este imaginario político no estaba
destinado a reforzar la legitimidad de un sistema político definido en términos más o menos abstractos,
sino asegurar la lealtad indisputada de distintos sectores de la sociedad al régimen peronista y a la
persona de Perón en particular. Este imaginario político se convirtió en un componente crucial de la
cultura política argentina, y tendría un profundo impacto en la política del país.

II) Describir la evolución del marco institucional que hizo posible la creación de un aparato simbólico
peronista. En este sentido se analizan los cambios introducidos por el régimen de áreas tales como el
sistema educativo, la provisión de servicios y otros.

III) Mecanismos diseñados por el régimen peronista para ampliar la base social a través de la
incorporación y movilización de sectores tradicionalmente habían ocupado un lugar marginal en el
sistema político.

Para la mayoría de la gran clase obrera y otros sectores previamente marginados, la era de Perón había
significado un mejoramiento real de sus condiciones de vida y una redefinición de su lugar en la sociedad.
Para otros sectores, en particular la clase media y la “intelligentzia”, había sido el resultado de un
desarrollo patológico en la historia del país. La era de Perón había dejado otro legado importante: la
reformulación de las relaciones entre el Estado y la sociedad, y la redefinición de la identidad de diversos
sectores de la sociedad argentina, en particular, la clase trabajadora.

Sin embargo la supervivencia del régimen peronista no pueden ser explicados solamente en términos de
mejoras en las condiciones de vida introducidas durante la era de Perón. Si el peronismo fue exitoso en
redefinir la identidad en importantes sectores de la sociedad argentina y en crear lo que podría llamarse
una “subcultura peronista”, esto fue en parte al resultado de la creación de un poderoso imaginario
político y de un eficiente sistema de intercambios simbólicos entre Perón y las masas, sistema que
reformulado siguió funcionando aun durante el exilio del Líder.

Primera Parte (capítulos I Y II) Crisis del consenso liberal en la argentina durante la década de 1930 y
la emergencia del peronismo en el contexto de la crisis. Alcances y limitaciones de la ideología peronista
y en los intentos fracasados realizados por algunos intelectuales peronistas por crear una “cultura
peronista alternativa”.
Mariano, Plotkin. Mañana es San Perón. Propaganda política y educación en el régimen
peronista (1946-1955).

Desde su incorporación al mercado internacional en la segunda mitad del siglo XIX, Argentina había
experimentado un largo período basado en la expansión económica basada en la exportación de
productos agropecuarios.

Hasta 1916 el país había sido gobernado por una elite terrateniente cuyos intereses estaban fuertemente
vinculados con el mercado de exportación. La vasta mayoría de la población era excluida de la
participación en el sistema político por medio del fraude electoral y la coerción. Esta exclusión de masas,
además se vio forzada por la existencia de una alta proporción de inmigrantes dentro de la población, la
mayoría inmigrantes.

Las características de este orden político y social eran consistentes con el consenso que existía entre los
sectores dominantes acerca de los cuáles debían ser las precondiciones sociales y políticas adecuadas
para sustentar un continuado crecimiento económico. Este consenso se basa en las premisas
ideológicas del liberalismo, enfatizando en la necesidad de mantener una sociedad sin conflictos y
formalmente democrática aunque de hecho gobernada por una elite intelectual, asociada a la idea de
que esta misma debe administrar la riqueza devenida del comercio internacional por la obra de la “mano
invisible”. La solidez de este consenso entre las elites que controlaba el Estado fue una de las
características más importantes dentro de la cultura política argentina, ya que había desarrollado
concepciones políticas que fueron incompatibles con el consenso liberal.

De esta manera, las ideologías partidarias y en general de los partidos políticos jugaban un papel más
bien secundario en el sistema político argentino, deberían presentarse dentro bajo la fuerza del consenso
dominante. (Ejemplo: Socialismo que no dejo de creer en la fuerza de las instituciones liberales y en la
economía de mercado).

Sin embargo, el proceso derivado de medio siglo atrás había tenido como consecuencia una
transformación tan profunda de la sociedad que se hacían necesarios ciertos ajustes para asegura el
continuado éxito de esté; la inmigración masiva y la expansión de la clase trabajadora organizada, de
visibilidad creciente y cuyas demandas se hacían sentir en oportunidades de manera violenta, también
era percibida como un peligro potencial para algunos grupos dentro del Estado, en calidad de materias
sociales. El resultado de esta toma de conciencia fue una combinación de políticas sociales represivas y
reformistas. (Ley de Residencia- Ley de Seguridad Social).

Durante 1910, se hizo clara la necesidad de una profunda reforma en el sistema político. La Unión Cívica
Radical, bajo el liderazgo de Hipólito Yrigoyen, estaba en camino de convertirse en un partido de masas,
y que al mismo tiempo se rehusaba a participar en un sistema electoral que, tal como estaba definido, no
le dejaba ninguna chance de triunfar, también contribuía a la deslegitimación del sistema político
tradicional. Dicha transformación, lejos de implicar un rechazo de los principios del liberalismo en los
cuales se basaba el consenso dominante, implicaba más bien una aplicación más amplia y precisa de
éstos; lo que implicaría la incorporación de las masas en el sistema político. Con la implementación de la
Ley Sáenz Peña, que gracias a su aplicación triunfó en las elecciones Hipólito Yrigoyen lo cual
marca el comienzo de una nueva era en la que la política de partidos reemplazo a la política de
facciones.

Las clases gobernantes cuyo liberalismo y progresismo había sido motivo de orgullo, se
transformaron en portavoces del conservadurismo cuando se vieron forzados a confrontarse con
lo que ellos percibían como la amenaza “desde abajo”. Cristian Buchruker denomina “el periodo
del peligro democrático”. Por otro lado, el propio Yrigoyen se convirtió en un importante factor
Mariano, Plotkin. Mañana es San Perón. Propaganda política y educación en el régimen
peronista (1946-1955).

que contribuyó a la quiebra del consenso. Yrigoyen carecía de un programa concreto del gobierno,
y estaba convencido de que su legitimidad no se basaba solamente en sus éxitos electorales sino
en el hecho de que su gobierno y de su partido eran en realidad “la patria misma”: la encarnación
de una unión cívica que representaba las aspiraciones del pueblo Argentino.

La amenaza al sistema basado en los principios del liberalismo democrático provino de aquellos
segmentos de la elite que percibían de su propia situación por los sectores recién incorporados a la vida
política, y del nacionalismo radical de derecha, ya para 1924 Leopoldo Lugones había predicho el
advenimiento de la “hora de la Espada”, donde el ejército era el único depositario del sentimiento
nacionalista. Por ello, este pensamiento tuvo un impacto profundo en el Ejército.

La quiebra del consenso liberal se pudo observar en las diferentes interpretaciones que se hicieron
presentes del pasado histórico. Durante la década de 1930, surgió una nueva corriente de análisis
histórico: el llamado REVISIONISMO HISTÓRICO, estrechamente ligado al nacionalismo. Esta tendencia
historiográfica intentaba llevar a cabo una revisión de la versión del pasado presente a efectos de
justificar las alternativas no liberales que sus adherentes apoyaban. La historia argentina era en realidad
la historia de la penetración y explotación del país por parte del imperialismo británico. De esta manera,
para la década 1930, la polémica alrededor de las interpretaciones divergentes de la historia nacional se
convirtió en un componente de debate político. Distintos grupos usaron la historia como instrumento para
legitimar las políticas.

La década Infame y la definición del papel del Estado.

Aquellos sectores que se hicieron cargo del poder luego de 1930, tenían como objetivo recrear las
condiciones existentes antes de 1916, cuando las masas habían estado excluidas del sistema político.
Para ello, los gobiernos neoconservadores que gobernaron el país durante la década de 1930 hicieron
amplio uso del fraude lo que contribuyó a generar una crisis de legitimidad dentro del sistema político.

La crisis económica de los años 30 tuvo dos consecuencias que contribuyeron a la quiebra del consenso
en cual se basada el sistema pre 1916- En primer lugar, como resultado de nuevas condiciones
económicas, el rol de estado fue reformulado y expandido, particularmente en el área de la economía. En
segundo lugar, la creciente visibilidad de la clase obrera ya no podía ignorarse. Durante los tiempos de
pos-guerra , el tema de la justicia social paso a formar parte del discurso político de los grupos que iban
desde la ultraderecha a los industriales reformistas agrupados alrededor de la Revista Economía
Argentina, dirigida por Alejandro Bunge. Este mismo tema, preocupo a algunos miembros del cuerpo de
oficiales del Ejército. Muchos de ellos veían que la pobreza existente en diversas regiones del país una
amenaza a la seguridad nacional. De todo lo anterior, se concluye que la década del treinta en la
Argentina estuvo caracterizada una crisis de las instituciones liberales democráticas y de la ideología que
las sustentaba, las funciones del estado estaban siendo redefinidas y la viabilidad del sistema mismo
estaba siendo cuestionada. La democracia liberal ya no era percibida como el único sistema político
legítimo, y diversos políticos coincidían en propugnar algún sistema corporativo.

***

A finales de la década de 1930 la sociedad argentina estaba profundamente polarizada. La ilusión


de la existencia de una unanimidad y armonía social ya era insostenible. Además el sistema
político corrupto y fraudulento ya era había perdido legitimidad, y el ejército se había convertido
en un importante factor de poder político. Fue en este contexto que ocurrió el golpe de Junio de
1943 que motorizaría el ascenso de Perón.
Mariano, Plotkin. Mañana es San Perón. Propaganda política y educación en el régimen
peronista (1946-1955).

II

Juan Perón perteneció a la logia militar secreta compuesta por los oficiales de rango medio, GOU. En
términos generales se puede decir que los principales ideólogos sustentados por la logia eran los del
nacionalismo, anticomunismo y ultra catolicismo. Los miembros de la misma temían las posibles
consecuencias sociales de la posguerra y creían que era imperativo elevar el nivel de vida de los
trabajadores a efectos de evitar conflictos sociales. Según el GOU, los principales problemas del país
eran : 1) la inmoralidad de la administración pública, 2) la ausencia de Dios en las escuelas
públicas, 3) el poder excesivo del capital usurario en detraimiento de los intereses nacionales , 4)
la falta de autoridad moral del sistema judicial y 5) la amenaza comunista.

Es importante tener en cuenta que muchas de las ideas sociales, políticas y económicas sustentadas por
Perón, relacionadas con el papel que debía jugar el Estado, la necesidad de establecer algún tipo de
sistema corporativo de representación y la importancia de obtener “independencia económica” el país por
medio de la protección de ciertas industrias, eran parte del “clima de ideas” de la época. Sin embargo,
hubo dos experiencias en su probaron ser cruciales para la formación de su personalidad y de mentalidad:
su vida militar y su viaje a Europa (España e Italia a principios de la Segunda Guerra Mundial). Una de las
conclusiones más importantes que Perón extrajo de ambas experiencias fue la necesidad de controlar a
las masas. Perón utilizo durante su gobierno la movilización controlada con dos propósitos. Primero a
efectos de recrear la imagen de un contacto directo con el pueblo, una de las principales fuentes de
legitimidad. Segundo usaría las concentraciones masivas como una forma de advertencia a la oligarquía.

Otra idea importante que Perón tomo de la doctrina militar y que más tarde aplicaría a la política era la
importancia de la “unidad espiritual”. La necesidad de establecer una doctrina única, generada desde el
estado y que fijara los objetivos de una nación toda, se convertiría durante el gobierno de Perón en uno
de los componentes cruciales del discurso peronista. El estado debía inculcar esta doctrina al punto de
convertirla en una especie de “marco mental colectivo” a través del cual la realidad debía ser interpretada.
La doctrina debía unificar las lecturas de la realidad y al mismo tiempo fijar claramente los límites
aceptables de disenso.

No es sorprendente que durante el gobierno de Perón la “doctrina peronista” haya sido declarada “como
doctrina nacional” por la ley del Congreso en 1952, y definida como tal en el Segundo Plan Quinquenal.
Esta doctrina debía ser inculcada en la mente de la población y “predicada”. Una de las maneras en las
que el régimen peronista esperaba inculcar la doctrina era mediante la publicación de libros tales como el
Manual del peronista. En general, todo lo que sabemos de la doctrina es que ésta orientada hacia la
felicidad del pueblo por medio de la obtención de tres principios básicos de justicia social, independencia
económica y soberanía política. También sabía que aludía a una tercera posición de características
humanistas y cristiana que se ubicaba entre el capitalismo individualista y su contrapartida y
consecuencia necesaria, el comunismo colectivista. Sin embargo, gradualmente durante el gobierno de
Perón, el Estado fue monopolizando el espacio simbólico público, y la doctrina peronista fue reemplazada
a la católica como religión oficial. El peronismo se estaba convirtiendo en una religión política, y esto
provocó que las relaciones entre la Iglesia y el Estado se tornaran tensas. Hacia el final del régimen se
produjo una ruptura de características violentas. Su modelo de organización social era el de una
sociedad organizada a través de un sistema corporativo, aglutinada alrededor de la “unidad
espiritual”, y en la cual el Estado arbitraría y por lo tanto eliminaría la posibilidad de conflictos
sociales.
Mariano, Plotkin. Mañana es San Perón. Propaganda política y educación en el régimen
peronista (1946-1955).

Unidad espiritual y consenso: Un intento fracaso.

Desde comienzos de su carrera ascendente en 1943, Perón intento obtener el apoyo de todos los
sectores posibles de la sociedad. Luego del golpe de 1943, el Estado comenzó a otorgar beneficios a los
sindicatos leales, mientras reprimía a aquellos cuya lealtad era cuestionable. Esta política era
complementada por otra movilización controlada de la clase trabajadora. Los sindicatos siempre habían
intentado establecer un vínculo amigable con el Estado. Ahora por primera vez desde los comienzos del
gobierno de Yrigoyen, aquellos encontraban en un Estado que, a través de la Secretaría de Trabajo y
Previsión, era receptivo a sus demandas. Sin embargo, el plan de Perón era esencialmente conservador
y, en un principio, el apoyo con el que más le intereso contar era con el de la elite en particular, el sector
industrial y financiero. Antes de ser elegido presidente, Perón intento ganar la simpatía de los sectores
conservadores reavivando en ellos los temores de una revolución social que ocurriría irremediablemente
en la inmediata posguerra. El problema era que hacia el momento en que Perón comenzó su carrera
ascendente hacia el poder, la obtención de un consenso en las líneas propuestas por él ya no eran
posibles. La sociedad ya estaba profundamente polarizada aun antes del golpe de 1943. Lo que la
posición que los sectores industriales hacían a Perón no derivaba de solamente de las posibles pérdidas
económicas que las nuevas políticas sociales pudieran infligirles, sino también, y tal vez, el hecho de que
esas políticas en vez de servir de barrera contra la movilización social, funcionaban en realidad como una
fuente adicional de indisciplina para la clase trabajadora.

La polarización de la sociedad argentina sirvió por un lado para consolidar el apoyo que los sectores
obreros brindaban a Perón, y por otro lado para unificar en contra de él y del gobierno militar a sectores
que habían estado tradicionalmente separados o aun opuestos entre sí. El liberalismo, en crisis durante la
década de 1930, emergió nuevamente, en particular, luego del triunfo de las Naciones Unidas en la
Segunda Guerra Mundial, como la base de un gobierno mito unificador para los grupos que se oponían a
Perón.

La invención del consenso.

Una vez en el poder, Perón confrontó dos importantes tareas. En primer lugar, debía disciplinar a sus
propias fuerzas partidarias compuestas de grupos dispares de diversas extracciones ideológicas. En
segundo lugar, incapaz de crear un consenso real, se vio forzado a crear la ilusión de la existencia de uno.
La legalidad del gobierno de Perón era inobjetable. La legalidad formal no garantizaba legitimidad. Al
privar a la oposición de su status como contendiente legitimo en la arena política, Perón estaba al
mismo tiempo minando su propia legitimidad. Al desplazar su discurso desde la esfera política a la
social, Perón creo la imagen de que su legitimidad no derivaba solamente de su elección legal,
sino de un contacto muy especial que sólo él tenía con el “pueblo”. Por supuesto que la oposición
era caracterizaba en el discurso oficial como el “anti-pueblo”, encontró inaceptable esta fuente de
legitimidad. Por lo tanto, Perón necesitaba crear la ficción de la existencia de una unanimidad que
englobara a todo “el pueblo”. El régimen peronista intento generar la imagen de “unidad espiritual”
que no pudo crear en la realidad, a través de, por un lado, la exclusión de la oposición del ámbito
del discurso político legítimo, y por otro, de la creación de un sistema de mitos y símbolos que
sentarían las bases de un verdadero imaginario político peronista. La exclusión de la oposición
fue lograda a través de un estricto control de los medios de difusión, la represión abierta y el
control de todos los mecanismos institucionales del gobierno. Lo segundo (la creación del
imaginario político) fue logrado por medio de la puesta en marcha de las masas así como la
creación y el refuerzo de la propia imagen de Perón como líder carismático. Esta maquinaria
incluía la utilización y manipulación del sistema educativo, la creación de rituales políticos. Es que
aunque Perón surgió como un líder carismático el 17 de octubre de 1945, se hizo necesario
Mariano, Plotkin. Mañana es San Perón. Propaganda política y educación en el régimen
peronista (1946-1955).

mantener este carisma con vida a través de un intenso esfuerzo de propaganda orquestado desde
la Subsecretaría de Prensa y Difusión.

Crear una cultura peronista alternativa.

Aunque el peronismo surgió en parte como respuesta a la crisis del liberalismo de la década del treinta,
no logró, sin embargo articular un mensaje alternativo coherente. Los intentos hechos por parte del
peronismo de generar un “nuevo mito unificador” que ocupara el lugar que el liberalismo había ocupado
en décadas anteriores, no pudo ser llevado a cabo. Uno de los motivos de este fracaso se vincula con la
incapacidad del régimen de atraer intelectuales capaces de crear este mensaje. El problema de Perón no
solo carecía de una política cultural consistente, sino que el papel que pretendía asignarles a los
intelectuales dentro de su régimen también conspiraba contra el surgimiento de pautas culturales
alternativas. En sus esfuerzos de “organizarlo todo” intento organizar a los intelectuales. De aquí que en
1948 se creó la Junta Nacional de Intelectuales, cuyo propósito era el de promover la creación artística y
científica en el país.

***

Desde el principio, el peronismo se presentó como una ruptura completa con el pasado. Esta
imagen mítica fue de alguna medida reforzada por la posición, la que en su esfuerzo por privar de
legitimidad a Perón y su gobierno, lo asociaron simbólicamente con aquellas porciones del
pasado nacional que eran percibidas por la visión tradicional de la historia nacional.

Algunos intelectuales cercanos al régimen tomaron en serio esta imagen de ruptura e hicieron
esfuerzos para crear nuevas pautas culturales que debían reemplazar a las antiguas, basadas en
gran parte en la traición liberal. Aunque el peronismo fue exitoso en crear lo que podríamos llamar
una “subcultura política”, que sobrevivió a la caída del régimen, los intentos hechos en el seno de
generar un nuevo consenso fracasaron ostensiblemente. De hecho, el peronismo si logro fue
profundizar aún más la polarización ya existente en la sociedad, al punto tal que se podría decir
que todo el sistema políticos argentino, al menos hasta la década del setenta, se definió en
términos de dicotomía peronista-antiperonista.

En primer lugar, el peronismo nunca tuvo una ideología coherente que pudiera proveer las bases
de un nuevo consenso. En segundo lugar, la misma dinámica de auto glorificación en la que el
régimen se vio envuelta, convirtiéndose en una religión política, contribuyo a la generación de un
“consenso antiperonista” entre la oposición, que incluía a la mayoría de los intelectuales de nota.
Un motivo adicional del fracaso peronista en generar un nuevo consenso fue el hecho de que
Perón meramente toleró, pero nunca fomentó, el surgimiento de pautas alternativas en áreas que
podían tornarse conflictivas. (Ejemplo: debate revisionista. Ya que desalentó una revisión
completa de la historia nacional, el revisionismo no permeó en los libros de textos escolares del
período peronista.

Segunda Parte (Capítulos III Y IV) Creación de los rituales y su rol en la generación de la imagen de
Perón como líder carismático. Apropiación del espacio simbólico: rituales políticos y el carisma de Perón.

III

Antes de la revolución de la revolución del 4 de junio de 1943, que puso en marcha el proceso que
llevarían a Perón al poder, las celebraciones de los primero de Mayo eran oportunidades en las que la
clase obrera ponía en peligro el orden social, al tiempo que ostentaba todo tiempo de símbolos
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revolucionarios . Luego de que Perón se hiciera cargo del poder se inició una nueva era en la que el Día
del Trabajo, ahora convertido en FIESTA DEL TRABAJO, se transformó en una celebración
eminentemente patriótica y sobre todo pacífica.

El poder de los rituales y festivales políticos como mecanismo para la generación de consenso o de la
ilusión de su existencia ha sido utilizado por una gran diversidad de regímenes políticos. Aquí el autor
propone analizar dichas festividades asociadas a la antropología, de la mano de Clifford Geertz, ya que la
relación existente entre la naturaleza de una estructura de poder y sus manifestaciones simbólicas, el
poder se legitima a través de un liderazgo de tipo carismático. El carisma según Geertz, es un fenómeno
cultural construido por medio de un aparato simbólico. El movimiento político que como el peronismo
tiene además la pretensión de constituirse en religiones políticas. Durante su administración Perón intentó
generar la ilusión de la existencia de un consenso (o más bien unanimidad) alrededor de su gobierno, en
el contexto de una sociedad profundamente polarizada. El régimen creó un verdadero imaginario político,
centrado en la glorificación de las personalidades de Perón y Eva, que fue esencial para la generación y
mantenimiento del carisma de ambos. A su vez los rituales políticos jugaron un papel fundamental en la
creación de este imaginario político.

El régimen peronista convirtió el 17 de Octubre y el 1 de Mayo, como celebraciones formalizadas,


en las que el gobierno podía ostentar públicamente el apoyo popular con que gozaba y al mismo
tiempo recrear el contacto directo entre el líder y “su” pueblo. Ambas celebraciones significaron
en su origen distintas cosas para distintos sectores de la sociedad, las mismas tenían una historia
que precedía a su transformación en las fiestas oficiales. La historia y el sentido del 17 de Octubre
fueron reinventados por medio del esfuerzo de propaganda política. En sucesivas
conmemoraciones, lo que originalmente había sido una movilización espontanea de la clase
obrera sindicalizada a efectos de forzar al gobierno militar a que liberara a Perón y mantuviera los
beneficios sociales otorgados por él, fue convertido en un ritual anual entre Perón y el “pueblo”,
rebautizado por el régimen peronista como el día de la lealtad. Las manipulaciones sobre el
sentido e historia del primero de Mayo, fueron más complejas, ya que la celebración tenía una
historia mucho más larga y completamente independiente del peronismo. La maquinaria
generadora de símbolos del régimen peronista creó el mito de que luego de la toma de poder por
parte de Perón, un primero de Mayo peronista, patriótico y pacifico reemplazó al sangriento y
revolucionario del periodo anterior. Sin embargo, no sólo los Primeros de Mayo habían sido
patrióticos y pacíficos mucho antes del advenimiento de Peronismo al poder, sino que además el
mito de la existencia de un periodo anterior en el cual los Primeros de Mayo tenían características
violentas.

Lo que realiza el peronismo es apropiarse de un conjunto de símbolos y de una tradición ya existente


reformulándose, en vez de crear nuevo elementos. De aquí que en términos generales pueda dividirse
en tres períodos.

1) Comprendido desde 1943 (1945 para el 17 de Octubre) y 1948. Caracterizado como un período de
lucha por el monopolio del espacio simbólico. Las dos fechas que originariamente habían tenido distintos
significados para sectores diferentes y cuya celebración también era distinta, para 1948 habían adquirido
un significado oficial único.

2) Comprendido desde 1948 a 1950, puede describirse como de institucionalización del aparato simbólico
oficial, el proceso por el cual el régimen peronista habiendo unificado de sentidos de ambas
celebraciones genero una nueva mitología e invento una nueva tradición para ellas. Durante este periodo,
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la espontaneidad que había marcado las primeras celebraciones llevas a cabo durante el régimen
peronista la del 17 de Octubre, fue eliminada.

3) Desde 1950 y hacia el final del régimen de Perón en 1955 fue la cristalización de los rituales
peronistas. Durante este periodo, el régimen obtuvo de manera definitiva el monopolio del espacio
simbólico público y terminó de eliminar toda traza de espontaneidad en ambas celebraciones, que para
1950, tenían altamente ritualizado. Luego de la separación del doctor Ivanissevich de su cargo de
ministro, la estrategia del régimen para generar la ilusión de unanimidad tomo otros rumbos. El peronismo
perdió interés en asociar “la doctrina” a otros valores trascendentes que le dieran legitimidad. Luego de
1950 la “doctrina” misma y las imágenes de Perón y Eva pasaron a ser objetos de veneración pública.
Hacia 1953 el peronismo se había ya convertido en una verdadera religión política.

(El autor realiza un examen detallado de la historia del primero de Mayo y que cambios ocurrieron. De
acá lo único importante es: “Los primeros de Mayo serían según Perón oportunidades en las que la
relación “especial” entre la clase trabajadora y el gobierno representado por la Secretaría de
Trabajo y Previsión se pondría de manifiesto. Por lo tanto los dos únicos participantes en l
festividad serían el gobierno en el papel de proveedor de beneficios y la clase obrera sindicalizada
en el de receptor de éstos. Perón aprovecho la oportunidad para clarificar el nuevo tipo de relación
que él personalmente quería inaugurar con los trabajadores. En el discurso del 1° de Mayo de
1944, es posible encontrar muchos de los elementos que luego pasarían a formar una parte
esencial de su discurso: la idea de reemplazar la lucha de clases por la colaboración de éstas, la
denuncia a los “malos políticos” que habían explotado a los trabajadores en el pasado a efectos
de enriquecerse a su costa y a la advertencia contra las ideologías “exóticas”. Para estas fechas
Perón todavía intentaba atraer tanto a trabajadores como a empresarios, esto se manifiesto ya que
a los primeros les ofrecía un programa de mejoras, mientras que a los segundos les ofrecía el
poder del Estado como barrera contra posibles conflictos sociales. )

IV

Hacia el final del régimen peronista, el proceso que había comenzado en 1946 estaba completo. El
primero de Mayo y el 17 de Octubre ya no eran festividades populares, sino celebraciones altamente
ritualizadas organizadas enteramente por el Estado. El primero de Mayo era una fecha totalmente
peronista, mientras que el 17 de Octubre había perdido toda traza de espontaneidad. El proceso por el
cual ambas fechas fueron incorporadas en la liturgia peronista no fue inmediato sino el resultado de un
intenso esfuerzo de reformular la memoria colectiva.

La redefinición del significado de ambas fechas siguió, sin embargo, pautas. El 17 de Octubre había
nacido como un evento peronista en 1945. Era por lo tanto relativamente fácil absorberlo en la imaginería
oficial redefiniendo el rol de los protagonistas. Hacia 1952 se asemejaba a una celebración semi-religiosa
centrada alrededor de Perón y de la memoria de Eva. El primero de Mayo, en cambio había tenido una
larga tradición que procedía y era independientemente del origen del peronismo. El proceso de su
incorporación a la liturgia peronista, ya que el peronismo se presentaba como una completa ruptura con el
pasado. Pero a efectos de romper con el pasado, Perón estaba forzado a definir cuál era el pasado con el
cual quería quebrar la línea de continuidad.

Al manipular los símbolos y establecer rituales, Perón fue capaz de reforzar su imagen como líder
carismático. Los rituales políticos eran momentos en los cuales Perón podía colocarse a sí mismo y a los
símbolos asociados a su persona y al movimiento en el centro de los eventos. Mientras tanto, la
propaganda oficial peronista presentaba una visión del pasado y una interpretación de los hechos
Mariano, Plotkin. Mañana es San Perón. Propaganda política y educación en el régimen
peronista (1946-1955).

consistentes en el imaginario del régimen. Perón también usaba los rituales para recrear periódicamente
la base mítica de la legitimidad del régimen: el contacto directo con el pueblo.

Tercera Parte (V Y VI) Utilización que el régimen peronista hizo del sistema educativo público. El
gobierno peronista intento transformar al sistema escolar en un enorme mecanismo para el
adoctrinamiento político de la juventud.

En su preocupación por obtener una “unidad espiritual”, el régimen peronista utilizó el sistema educativo
como mecanismo de socialización política de la juventud. Definimos socialización política como el
proceso por el cual la población adquiere los valores y creencias que definen su cultura política.
El sistema educativo proporcionaba un adoctrinamiento de la juventud. El segundo plan
quinquenal establecía explícitamente que los “textos escolares serán estructurados de acuerdos a
los principios de la Doctrina Nacional. Como en otras áreas de la cultura, el régimen peronista
intentó reemplazar en los libros de texto la visión de la sociedad vinculada con la tradición liberal
por otra basada en la doctrina peronista, sin embargo el proceso final terminó siendo una extraña
combinación de tradición y modernidad que permeo también otras áreas del discurso y parecían
ser una de las características definitorias de sus discursos populistas. El peronismo inició una
tendencia hacia la modernización de los contenidos presentados en programas de textos
escolares. Fueron los primeros en enfatizar la importancia del desarrollo económico e industrial
así como también los primeros en introducir la noción de modernización rural y urbana.

Los usos educativos de la educación. La educación y el gobierno revolucionario del 1943.

El gobierno emergido de la revolución de junio de 1943 ubico la reforma del sistema educativo entre los
primeros puntos de su lista de prioridades. EL gobierno coloco a personajes de conocida militancia
católica nacionalista en puestos clave del sistema educativo. EL nuevo ministro de justicia e Instrucción
pública, Gustavo Martínez Zuviria, era un recocido escritor de derecha católica, que había escrito varias
novelas con un alto contenido antisemita.

Por primera vez, fueron despedidos y perseguidos maestros de escuela y funcionarios de escuelas por
motivos abiertamente ideológicos. Para las nuevas a autoridades la ideología nacionalista católica era
uno de los pilares de la nacionalidad. Para estas épocas, se incorpora la educación católica en las
escuelas. Otra área de innovación en materia de tarea educativa en la que incursionaron las autoridades
revolucionarias fue la relacionada con la educación técnica. Argentina carecía hasta entonces de un
sistema articulado de educación técnica. El carácter de la misma debía ser, según la memoria,
eminentemente nacionalista por dos motivos, primero porque, educara a las futuras generaciones de
técnicos en los principios tradicionales de amor a la patria y segundo porque preparara la emancipación
técnica de la nación al nacionalizar la industria por medio de la sustitución de equipos técnicos
extranjeros por nacionales.

Otra de las preocupaciones de las autoridades educativas del gobierno militar era de la de crear un
cuerpo de maestros leales adecuadamente adoctrinados en los principios ideológicos del nacionalismo
católico .La creación de la Escuela Superior del Magisterio en 1944, el objetivo era el der servir como un
antídoto contra la educación proporcionada por las escuelas normales, caracterizada por los hombres de
junio, como materialista, positiva y cosmopolita.
Mariano, Plotkin. Mañana es San Perón. Propaganda política y educación en el régimen
peronista (1946-1955).

Cuando Perón se hizo cargo del gobierno constitucional, el sistema escolar estaba ya en camino a
convertirse en un instrumento de adoctrinamiento para la juventud en una ideología articulada alrededor
del nacionalismo católico.

Los años de Perón: la redefinición de los objetivos del sistema educativo oficial.

La evolución de las políticas educativas de Perón puede ser dividida en tres periodos, cada uno de los
cuales coincide con los años que sus ministros a cargo del área educativa estuvieron al frente de la
cartera. En primer lugar Perón se propuso tener la legalización, por medio de una ley del congreso, del
decreto en el cual, se había introducido a la enseñanza católica en las escuelas. En segundo lugar, Perón
estaba interesado en controlar la universidad, que era el centro opositor, eliminando mediante una ley de
autonomía y el anticipo del gobierno tripartito, suspendidos durante el gobierno militar por medios de
decretos. La tercera prioridad, era poder lograr una centralización del sistema educativo, en ese sentido
logro un éxito total con la creación del Ministerio de Educación única que había sido comenzada por el
gobierno militar. El entusiasmo por la educación técnica está vinculado con sus funciones dentro de la
industrialización para los cuales se necesitaría mano de obra calificada. Pero por otro lado, Perón veía a
las escuelas técnicas como instrumentos para el disciplina miento de la clase obrera.

Perón enfatizo la importancia que el asignaba a la democratización del sistema educativo en todos sus
niveles. La justicia social debía llegar también a la educación. El primer plan quinquenal también
contenía un proyecto de ley universitaria. Este proyecto no solo eliminaba la autonomía universitaria sino
que también prohibía las actividades políticas en los ámbitos universitarios. El deber del gobierno era
pues forzar a las universidades a ser más populares y por lo tanto más democráticas.

Aunque es claro que el motivo más importante que tenía Perón para eliminar la autonomía de las
universidades era que estas estaban en manos de la oposición. De todas maneras esta no era su única
razón, al igual que sus predecesores, estaba particularmente interesado en integrar todos los niveles de
educación en un sistema único bajo control directo del estado, ya que veía al sistema educativo como una
herramienta esencial para lograr la tan buscada unidad espiritual.

El 1948 el Congreso sanciono una ley que estableciendo la Universidad Obrera Nacional, que abriría sus
puertas en 1952. La universidad obrera representaba el escalón más alto de un sistema de educación
técnica destinado a la clase obrera que funcionaba bajo la jurisdicción de la Comisión Nacional de
Aprendizaje y Orientación Profesional.

A pesar del discurso oficial, el sistema de educación técnica nunca estuvo integrado a las otras partes
componente del sistema educativo. La educación técnica proporcionada por los institutos dependientes
de la CNAOP (Comisión Nacional de Aprendizaje y Orientación Profesional) constituía un sistema
paralelo destinado a proporcionar educación práctica a jóvenes provenientes de sectores obreros. Los
alumnos matriculados en las escuelas técnicas de la CNOP podían luego asistir a una Universidad
Obrera, pero a efectos prácticos también tenía cerradas las puertas a escuelas secundarias regulares y
mucho más aun las de las universidades.

Si bien es cierto que Perón amplio el acceso a la educación superior, también es cierto que en alguna
medida él logro lo que los gobiernos conservadores intentaron sin éxito: crear un sistema de educación
técnica para la clase obrera sin conexiones con el sistema educativo regular. Había que generar una
nueva filosofía que a efectos de crear una nueva sociedad. Las masas debían ser preparadas para ser
conducidas y al sistema educativo se le asignaba ese papel central en la tarea de preparación de masas.
Mariano, Plotkin. Mañana es San Perón. Propaganda política y educación en el régimen
peronista (1946-1955).

Durante su gobierno Perón transformo progresivamente el sistema educativo oficial en un engranaje de


su poderosa maquinaria de propaganda. Las escuelas se convirtieron en centros de adoctrinamiento para
la juventud. Esta tendencia se hizo particularmente clara durante el periodo que Armando Méndez de
San Martin estuvo a cargo del Ministerio.

Hacia 1950, el régimen peronista se hallaba embarcado en una dinámica de auto glorificación que
requería el monopolio por parte del gobierno del espacio simbólico social. Perón gradualmente redefinió
los elementos del componente del patrón ideológico establecido en 1943 a efectos de ajustarlo a los
vagos dictados de la doctrina. De esta manera, en el discurso oficial, la idea de lealtad a la nación fue
transformada en lealtad al Estado, y gradualmente en lealtad al peronismo y a Perón como encarnación
de la idea de Estado Nación.

VI

(Acá el autor hace un estudio sobre los manuales escolares, las palabras qué se usan, los personajes
que aparecen, con qué se asocian. No lo resumí porque me parece demasiado, si les interesa se
encuentra a partir de la pág. 202.)

El gobierno peronista introdujo una gran cantidad de contenidos nuevos en programas y textos educativos.
Estos contenidos ibas mucho más allá de la simple incorporación de propaganda política del régimen. La
manipulación del sistema educativo por parte del gobierno peronista era una parte integrante de una
política mucho más amplia destinada a la generación de consenso a través del adoctrinamiento de la
población. Además el peronismo intento perpetuarse por medio del adoctrinamiento de la juventud. El
sistema educativo fue utilizado como una herramienta para la generación de lealtad al régimen, pero
también para la reformulación de importantes aspectos de la cultura política.

El régimen de Perón intento reemplazar la visión de la sociedad y del papel del estado presentada por
los textos peronistas, visión que estaba vinculada con el discurso liberal dominante, por otra basada en la
doctrina peronista. Los textos peronistas enfatizaban la importancia de la sociedad sobre el individuo, e
introdujeron al Estado como un protagonista esencial en el tejido social. Sin embargo, debido en parte a
las propias ambigüedades del discurso peronista y al lugar que Perón mismo asignaba a la tradición
liberal e su visión del pasado, el peronismo no fue capaz de establecer una alternativa coherente a la
visión tradicional. EL resultado fue más bien una imagen ambigua de la realidad, atravesada por una
tensión entre el discurso tradicional y otro modernizante, que permeo otras áreas del discurso peronista y
que parece haber sido una característica definitoria de los discursos populistas en general.

Pero al mismo tiempo los textos peronistas introdujeron al Estado y a los sindicatos obreros como temas
de discusión. Los textos presentaban una visión de la sociedad más flexible y realista que la presentada
por los textos peronistas. Además fueron los primeros en hacer hincapié en la importancia del desarrollo y
progreso técnico e industrial.

El peronismo se presenta a sí mismo como un movimiento revolucionario que venía a instaurar por
primera vez la democracia popular en argentina. Además proclamaba ser el primero gobierno que se
preocupaba seriamente por obtener un progreso social y económico independiente del para el país. Pero
al mismo tiempo, el peronismo se presentaba como ideología de fuerte contenido conservador: En última
instancia era la encarnación de la vieja unión de la espada y la cruz. La recuperación de la verdadera
esencia de la nacionalidad era una de las prioridades máximas del régimen según lo proclamaba la
propaganda oficial.
Mariano, Plotkin. Mañana es San Perón. Propaganda política y educación en el régimen
peronista (1946-1955).

Es muy difícil hacer una evaluación de las políticas educativas del gobierno peronista. Dejando de lado la
manipulación y la politización de los contenidos transmitidos a través del sistema escolar, hay también
otros aspectos de estas políticas que deben ser tenidas en cuenta. Durante el sistema de Perón el
sistema educativo fue expandido, se incrementó el acceso a la mujeres a la universidad y los aranceles
fueron eliminado y en este sentido se puede decir que Perón democratizo el acceso a la educación.

Cuarta Parte (VII-VIII) Explora las políticas del régimen destinadas a la obtención de consenso pasivo y a
la incorporación de sectores previamente marginados o excluidos de la vida política. En especial, la
Fundación Eva Perón como, el contrapeso del poderoso aparato sindical y como generadora de mitos y
símbolos alrededor del régimen

Pero en su búsqueda de una bases de apoyo lo más amplia posible, el régimen peronista también
estableció una serie de “mecanismos informales” destinados a la movilización de sectores no integrados
de manera directa en su estructura. Estos tendieron a obtener lo que podríamos definir como “consenso
pasivo”. Este consenso pasivo se lograría por medio de la politización de ciertos aspectos de la vida
cotidiana y la cultura popular.

Por consenso pasivo entiendo la participación voluntaria en actividades patrocinadas por el régimen,
participación que no requiere necesariamente un apoyo activo de éste, pero que si implica al menos una
neutralidad benevolente hacia el gobierno.

A diferencia de los regímenes autoritarios de la Europa de Entreguerras, el Estado Peronista n logró


establecer un sistema estructurado para la organización política de la juventud, como tampoco pudo crear
mecanismos formales para la organización del tiempo libre de los trabajadores. Lo que sí intento, fue la
creación de una red de instituciones semioficiales destinadas a la generación de patrones de conducta
social que contribuirían a tornar difusa la distinción entre el espacio público y el privado. El objetivo era
lograr el apoyo de sectores sociales que habían estado tradicionalmente excluidos de la vida política,
como las mujeres, a quienes les otorgó el derecho a voto, y a los sectores marginales tanto urbanos
como rurales. Estos intentos por politizar (o “ peronizar ”) ciertos aspectos de la vida cotidiana, constituían
además un paso adelante en la tarea de creación de una “unidad espiritual” que, como sabemos, era uno
de los objetivos principales de Perón.

La incorporación de nuevos grupos a la vida política también servía como contrapeso político y social a
los sindicatos. Obtener el apoyo de nuevos sectores que funcionaban como contrapeso frente a otros
mejor establecidos fue una táctica que Perón puso en práctica desde el comienzo de su gestión.

VII

La fundación Eva Perón fue sin duda, una de las más visibles y al mismo tiempo más polémicas
instituciones establecidas por el régimen peronista. Fue creada en 1948 por Eva con en nombre de
“Fundación de Ayuda Social María Eva Duarte de Perón”, a efectos de proporcionar “ayuda social” a
aquellos sectores, por motivos diversos, estaban fuera del alcance del aparato asistencial estatal o
sindical. A la muerte de Eva en 1952, la FEP se había convertido en una institución extremadamente
poderosa que movía enormes cantidades de fondos sin control externo de ninguna clase. Se podría decir
que constituía un verdadero “estado dentro del Estado”.

El autor propone que la FEP fue utilizada para contrabalancear el peso de los sindicatos y como un
mecanismo para incorporar sectores que de otra manera no hubieran podido ser alcanzados por la
estructura oficial del régimen. Este último objetivo fue logrado a través del triple carácter de la FEP: como
institución proveedora de servicios sociales, y como institución generadora de mitos alrededor de Eva. En
Mariano, Plotkin. Mañana es San Perón. Propaganda política y educación en el régimen
peronista (1946-1955).

este último aspecto, la FEP fue un instrumento importante para la generación del imaginario político
peronista.

Antes de 1943 la Argentina carecía de un sistema estructurado para la provisión de servicios y asistencia
social. La legislación social estaba en buena mediad limitada a leyes aisladas que proveían protección a
los trabajadores frente a ciertas situaciones específicas. El sistema de retiro estaba enteramente basado
en las “cajas de jubilación”, la primera de las cuales había sido establecida para los empleados en 1888.

El gobierno revolucionario de 193 tomo rápidamente las primeras mediadas hacia la centralización de la
provisión de servicios sociales. Ya en octubre de 1943, había creado la Dirección Nacional de Salud
Pública y Asistencia Social (DNSPAS).En agosto de 1944 la Secretaría de Trabajo y previsión absorbió a
todas las agencias oficiales relacionadas a caridad, vivienda y asistencia social. Los hombres de junio
querían crear un sistema centralizado de asistencia social que eventualmente convergiera en un seguro
social universal, tal como abogaba Perón desde su puesto de presidente del Consejo Nacional de
Posguerra. La creación de un sistema centralizado confrontó más dificultades de las esperadas. La
principal fuente de oposición provino de los sindicatos mismos, en particular de los más poderosos, que
no tenían interés en ceder el control de las cajas y poner la provisión de los servicios sociales para sus
miembros en manos del Estado. Perón por otro lado, pronto se dio cuenta de que un poder discrecional
en el otorgamiento de nuevas cajas de beneficios sociales específicos a los sindicatos leales le otorgaba
un importante instrumento para la generación de apoyo político por parte de los sindicatos. Por lo tanto,
aunque retóricamente Perón apoyaba el establecimiento de un sistema centralizado de seguridad social,
por otro lado sus políticas concretas mientras estuvo a cargo de la Secretaría de Trabajo y Previsión eran
menos claras en este sentido. Esta situación cambio luego de que Perón se hiciera cargo del poder. Ya
para entonces su relación con los sindicatos estaba suficientemente solidificada. Aunque todavía
necesitaba permanecer en buenos términos con ellos, ahora el establecimiento de un sistema de
servicios sociales controlado por el Estado le proporcionaría la posibilidad de contar con mecanismos de
patronaje social fuera del control de los gremios.

El fracaso del régimen peronista en establecer un sistema de seguridad social respondió a diversas
causas. Un primer factor fueron las finanzas, luego de 1949, el régimen sufrió una aguda crisis económica
de la cual sólo comenzaría a recuperarse al final del segundo gobierno de Perón. La inflación creciente y
el déficit fiscal eran ahora problemas a considerarse en el diseño de políticas sociales. El Segundo Plan
Quinquenal no estipula los fondos para la asistencia social y limita el rol del Estado a mera coordinación.

En segundo lugar, el fracaso se debió a la misma estructura del gobierno peronista. Perón cuando era
Secretario de Trabajo y Previsión buscaba afanosamente el apoyo de los sindicatos, se dio cuenta de la
importancia política que tenía un manejo discrecional de la provisión de servicios sociales, que luego
podía transformarse en apoyo electoral. En ese punto de establecimiento de un sistema centralizado y
racional de servicios sociales, hubiera minado su capacidad de atraer el apoyo de los obreros
sindicalizados.

Aunque la pérdida de independencia del movimiento obrero, especialmente de la CGT, la cual en 1950 se
declaró oficialmente una de las “ramas” del movimiento peronista, es innegable, las relaciones entre
Perón y los sindicatos fueron más complejas de lo que se cree. Los sindicatos, uno de los pilares
principales del poder de Perón, conservaron poder de veto respecto de algunas políticas del régimen y un
gran poder de presión sobre él. Loiuse Dayon ha mostrado que la mayoría de los beneficios obtenidos por
los obreros durante el primer gobierno de Perón fueron el resultado de la presión ejercida por los
sindicatos sobre el gobierno más que de graciosas concesiones otorgadas por el régimen. Aun luego de
1949, cuando debido a la crisis económica el gobierno se vio obligado a llevar a cabo unas políticas más
Mariano, Plotkin. Mañana es San Perón. Propaganda política y educación en el régimen
peronista (1946-1955).

restrictivas respecto del otorgamiento de beneficios sociales a los trabajadores, éstos todavía fueron
capaces de conservar los beneficios que habían obtenido durante los años de bonanza, tanto en
términos de salario real como la participación del salario como porcentaje del PBI. La misma estructura
sindical que Perón había creado y que era uno de los sustentos de su gobierno, era, por esa misma razón,
un componente poderoso del sistema de poder del régimen, que podía, en ciertas circunstancias, imponer
condiciones y vetar sus políticas.

Perón entonces estaba interesado en ampliar su base social de sustentación a efectos de generar un
contrapeso a poder sindical. Este contrapeso sería buscado en la incorporación de sectores dejados fuera
del aparato sindical. Más de la mitad de los trabajadores quedaban afuera de las estructuras sindicales y
su sistema provisión de asistencia y servicios sociales. La mitad de los empleados del Estado no estaban
afiliados a ningún sindicato. Es posible, por lo tanto, hablar de una dualidad en la clase trabajadora, entre
aquellos incorporados al poderoso sistema sindical y aquellos que no lo estaban. El régimen peronista
necesitaba un mecanismo para balancear el peso político de los sindicatos a través de la obtención de
una base de apoyo más amplia y de la incorporación al sistema de sectores sociales, trabajadores o no,
que estaban excluidos de éste. La FEP funcionaría como el brazo del gobierno peronista, alcanzando
sectores dejados afuera del sistema sindical e incorporándolos a la estructura del régimen.

La FEP funcionaba como el eslabón que vinculaba al régimen peronista con los elementos débiles y peor
estructurados de los elementos más débiles y peor estructurados de la sociedad: los pobres, las mujeres
y jóvenes (y a través de ellos sus familias) y los sub y desempleados, incorporándolos a la maquinaria del
régimen.

VIII

En sus esfuerzos por ampliar su base social y por generar “unidad espiritual”, hizo esfuerzos para
incorporarse sectores excluidos de las estructuras partidarias. Dos sectores importantes, relacionados
entre sí, hacía los que se dirigieron tales esfuerzos fueron las mujeres y los niños y adolescentes. La
integración de las mujeres a la vida política era importante para el régimen por dos motivos. En primer
lugar, Perón necesitaba ampliar su base política y el electorado femenino proveía territorio fértil para la
obtención de nuevos votos. Pero en segundo lugar percibía a las mujeres como misioneras potenciales
que podrían esparcir el mensaje peronista en los hogares, facilitando de esta manera la obtención de la
codiciada “unidad espiritual”.

El Partido Peronista Femenino estrechamente vinculado con la Fundación Eva Perón, sería el
instrumento diseñado con el propósito de incorporar a las mujeres. Aunque el PPF era nominalmente una
de las ramas del Partido Peronista, tanto Perón como Eva enfatizaban en su carácter no político. Las
mujeres, según el discurso oficial, se afiliaban al PPF no por razones políticas sino para proveer y/o
recibir ayuda social. Además de las unidades básicas del PPF proveían espacios alternativos de vida
social para las mujeres en los barrios.

El interés del régimen peronista por los niños tenía el mismo fundamento. Los niños eran vistos como otro
medio para la introducción del peronismo en los hogares. El régimen de Perón gasto importantes
cantidades de recursos en propagandas para atraer a los niños y jóvenes. Si bien la escuela fue un
mecanismo formal de adoctrinamiento, el régimen se esforzó en generar otros mecanismos informales,
como la organización de torneos deportivos o la publicación de revistas infantiles.
Mariano, Plotkin. Mañana es San Perón. Propaganda política y educación en el régimen
peronista (1946-1955).

***

¿Por qué debemos afirmar que el peronismo triunfo sobre las feministas que habían fracasado? El
peronismo combinaba dos elementos importantes que lo hacían atractivo: por un lado un discurso
tradicional y por otro el otorgamiento de ventajas concretas a las mujeres. Todos los movimientos
feministas, por definición rechazan las diferencias basadas en el sexo. Los medios y la definición de los
términos de lucha sin embargo, difieren de sociedad en sociedad. El éxito de un discurso feminista
particular, por tanto, depende, de las condiciones particulares de casa sociedad. En un país como
Argentina, con una fuerte tradición católica, era aceptado por lo general que el lugar adecuado para la
mujer era el hogar, mientras que los hombres tenían el monopolio del espacio público. En semejante
contexto, un feminismo radical sólo podía tener un éxito limitado. Además las mujeres de clase obrera
que seguían a Eva no compartían los valores de las dirigentes feministas de clase media alta de la era
pre- Perón. Al reforzar valores ya internalizados, el peronismo pudo atraer vastos sectores femeninos. Lo
que el régimen hizo fue redefinir valores ya socialmente aceptados.

Al mismo tiempo, el peronismo pudo ofrecer algo que los otros grupos interesados en atraer a las mujeres
no estaban en condiciones de ofrecer: el poder del Estado para otorgar beneficios concretos. Solo le tomó
un año al gobierno de Perón otorgar los derechos políticos a las mujeres y con esto poner en situación
incómoda a las feministas, que se vieron obligadas a aceptar tales derechos de “ese gobierno”.

En sus intentos por generar una imagen de existencia de consenso en la sociedad, el régimen peronista
necesitaba ampliar su base social. Luego de asegurarse el apoyo de la clase obrera organizada, Perón se
propuso obtenerlo de otros sectores menos estructurados que, además, pudieran obtenerlo de otros
sectores menos estructurados que, además, pudieran funcionar como contrapeso al poder de los
sindicatos. Estos sectores incluían a las mujeres, a los marginales rurales y urbanos, a los ancianos y a
los trabajadores no sindicalizados. También intentó a traer a los niños jóvenes, que serían las semillas
para la peronización de toda la sociedad. Como Perón gustaba decir, él había ganado la primera elección
con el voto de los hombres, la segunda con el de las mujeres, y ganaría la tercera con el apoyo de los
niños.

A efectos de atraer a los sectores no organizados, la Fundación Eva Perón (FEP), estableció un complejo
sistema de intercambio de material y simbólico. La FEP proveía beneficios concretos a los pobres, pero al
mismo tiempo era un instrumental en la creación de algunos aspectos para el imaginario político peronista.
La FEP era quizás la evidencia más palpable del carácter accesible y dedicado del gobierno peronista.
Además la FEP contribuyó al proceso de politización de la vida cotidiana.