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EL DÍA QUE FIDEL CASTRO

SACÓ DE CUBA
A 136 SACERDOTES

En e1 año 1961 ocurre algo muy cruento y no contado por el


Gobierno de Cuba.

--- Según relatan varias fuentes, el detonante de tal suceso


se encuentra en una manifestación de cerca de cuatro mil
católicos cubanos que, frente a la iglesia de La Caridad,
coreaban consignas “Cuba sí, Rusia no”. El incidente, que
enfrentó a manifestantes contra fuerzas del orden, se saldó
con una veintena de heridos y un muerto por heridas de
arma de fuego.

A raíz de esto y en consonancia con una postura de


represión de las creencias religiosas y persecución del
catolicismo, un grupo integrado por sesenta sacerdotes
españoles, cuarenta y cinco cubanos, cinco canadienses, un
hondureño, un venezolano, un húngaro, un italiano, entre
otros, considerados contrarios al gobierno del
recientemente instaurado en el poder Fidel Castro , fueron
desterrados de la Isla. Detenidos en sus iglesias y
conducidos directamente hacia el navío español Covadonga,
los 136 religiosos –algunas fuentes hablan de algunos
menos- fueron expulsados de las seis diócesis que había en
aquel momento en el país.

El obispo Eduardo Boza Masvidal, que se encontraba en el


grupo de los deportados, falleció en Venezuela a la edad de
87 años tras una vida dedicada a su fe y al cuidado y apoyo
a exiliados cubanos. Agustín Román, quien fue obispo auxiliar
de Miami y había sufrido igual destino que Boza, relató en
ocasión de los cincuenta años de la ordenación episcopal de
Boza cómo éste, a su llegada al muelle, bendijo a la multitud
que los aplaudía y vitoreaba y a los milicianos que los habían
conducido hasta allí y cómo mientras el navío se alejaba de
La Habana rumbo a España, Boza, junto a otros sacerdotes
expulsados, se mantuvieron en la cubierta del barco viendo
como la distancia que los alejaba de la capital cubana se
acrecentaba.

‘‘Pienso que un sacerdote no abandona a su pueblo, pero fui


expulsado por ser sacerdote. Mi pecado, entonces, es ser
sacerdote, y no me arrepiento de serlo'', declaró al Nuevo
Herald en 2009, tres años antes de fallecer, monseñor
Agustín Román.

Hoy, a pocos días de haberse producido la tercera visita de


un Papa a Cuba desde la llegada al poder del gobierno
revolucionario, y de haberse cumplido 54 años del destierro
de los religiosos; hoy cuando la iglesia y el estado parecen
tenderse la mano, acercar los discursos, las posturas y
hasta los silencios, conviene recordar la historia de estos
religiosos que fueron sacados de la Isla donde prestaban
sus servicios.