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Número 016

7 de enero de 2019
LA HUMANIDAD DISFRUTARÁ POR APENAS 30 AÑOS MÁS DE PETRÓLEO CONVENCIONAL

*La misma suerte correría el resto de los combustibles fósiles, advierte investigadora de la UAM

El fin de los combustibles fósiles está cercano, lo que significa que la humanidad
disfrutará durante unos 30 años más de petróleo convencional, por cuatro y ocho
décadas de gas natural y de uranio, respectivamente, y por los dos siguientes
siglos de carbón, advirtió la doctora Aleida Azamar Alonso, investigadora de la
Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

Durante la Primera Conferencia Norte-Sur de Descrecimiento criticó el concepto


de generación de riqueza por la vía del extractivismo y la sobreexplotación de
recursos, que además de graves desequilibrios medioambientales acarrean
violencia excesiva, desplazamientos forzosos, ocupación territorial y, por ende,
mayor desigualdad social en el mundo.

Cuanto más rápido se agote el crudo, más pronto desaparecerá el resto de los
recursos naturales citados y lo que se obtiene de ellos, precisó la académica del
Departamento de Producción Económica de la Unidad Xochimilco en el Palacio de
la Escuela de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México, debido a
que en los últimos 40 años las grandes corporaciones han dado un vuelco
regresivo a la vida, al incrementar en grandes proporciones la extracción para uso
industrial y fomentar el consumo hasta triplicarlo.

La huella ecológica más profunda proviene de los Estados más ricos del mundo,
en virtud de que América Latina y África se caracterizan por aportar, más que por
utilizar los recursos, señaló durante la reunión global de expertos y defensores de
la Tierra.

La profesora del Área de Análisis y Gestión Socioeconómica de las


Organizaciones apuntó que la mayor parte de los bienes es obtenida de las
regiones de mayor biodiversidad del planeta, que paradójicamente suelen ser las
más pobres en cuanto a índice de desarrollo: 50 por ciento de los megaproyectos
extractivos se concentra en esas zonas.

Azamar Alonso señaló que hay daños irreversibles en las áreas naturales
protegidas (ANP), las cuales a pesar de tener una prohibición de extracción u
ocupación se encuentran en grave peligro, pues de las 182 ANP del país, 50 por
ciento tiene al menos un proyecto de ese tipo.
Los movimientos sociales en contra de la extracción de recursos han dado
grandes muestras de valentía, por ejemplo, luego de que Marruecos levantara
hace 40 años un muro para pelear por los minerales, la pesquería y el petróleo de
Argelia, la respuesta de los pueblos del África Subsahariana a la serie de
agresiones ambientales y territoriales ha sido una de las luchas más relevantes y
organizadas de los últimos tiempos en la región.

Durante febrero de 2006 en Pasta de Conchos, Coahuila, quedaron atrapados 65


mineros al colapsar una mina operada por Grupo México, de ellos sólo dos
cuerpos sin vida fueron recuperados por las escasas maniobras gubernamentales,
el resto –12 años después– sigue atrapado sin que haya un solo responsable y el
gobierno mexicano a la fecha no ha firmado el convenio C176 sobre seguridad y
salud en las minas.

A nivel institucional hay un estado ausente o de corrupción y desde la década de


1990 se han reformado prácticamente todas las legislaciones en América Latina
como la ley minera o la 27 constitucional que permite que las tierras sean
propiedad privada o puedan rentar, desapareciendo casi por completo la
posibilidad de predios ejidales y comunales.

Tan sólo en México hay cerca de 500 conflictos socioambientales, de los cuales
más de 120 son mineros, una situación similar ocurre en China y Japón, que son
altamente productores de carbón y que a pesar de su desarrollo mantienen en
desprotección a sus trabajadores; en China mueren cerca de 10 mil mineros año
tras año.

Detrás de estas extracciones hay una cuestión geoestratégica y geopolítica de


lucha de recursos, no en vano Colombia realizó importantes acuerdos con la
Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), pues como vecino tienen a
Venezuela, el país con mayores reservas de petróleo del mundo.

“¿Quiénes van a sobrevivir a esta guerra de recursos, acaso los más fuertes? No
sólo se trata de consumo y producción, sino de qué hacemos para frenar o
alejarnos de esta depredación, a veces olvidamos que los conceptos más
significativos son cooperación, solidaridad, amor y respeto, porque el término de
riqueza que nos han enseñado en los espacios educativos es completamente
erróneo”, concluyó la doctora Azamar Alonso.

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