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ACTO JURÍDICO

1. EXORDIO.
El Libro II del Código Civil ha tenido pocas modificaciones legislativas ya sea
por:
- Los avances electrónicos y tecnológicos.
- Dotar pautas procesales acordes al modelo adjetivo.
Generando pocas controversias doctrinales y en la judicatura espacios de
discusión con efectos controvertibles resolviendo en más de una oportunidad
de modo incongruente generando incertidumbre y falta de predictibilidad.
2. MANTENIMIENTO DE NOMEN IURIS DE ACTO JURIDICO
Según la CAS. N° 3189-2012- Lima Norte: es a partir del Código Alemán de
1900, que se regula al Negocio Jurídico como institución, allí se declara que
existe una diferencia entre negocio y acto jurídico.
Jurisprudencial y doctrinariamente se han esbozado algunas diferencias.
Al hablar indistintamente de Acto Jurídico y Negocio Jurídico nos estamos
refiriendo al mismo instituto jurídico regulado en el libro II del Código Civil.

Para Leysser León, nunca ha existido una teoría Francesa y una Alemana
contrapuesta al Negocio Jurídico, asegura que la doctrina Francesa no es
otra cosa que la original Alemana, sin más modificaciones que la
denominación de la institución, puesto que en el idioma Francés no había un
vocablo equivalente a la voz “Negocio”, lo que habría obligado a utilizar el
término “Acto” en vez de ella.
En el Perú en Nomen del acto jurídico en Perú, se debía a que para la
elaboración del Código Civil del 1856, no se contaba con una traducción
BGB, y para el Código Civil 1936 se tenía únicamente una traducción
francesa que incluía la voz “Acto Jurídico”, ello explica que el Código vigente,
seria producto de una denominación pseudofrancesa de una institución
Germana y de una buena parte de las normas del Código Civil italiano sobre
el contrato en general.
3. EVOLUCIÓN EN LA ESTRUCTURA DEL ACTO JURÍDICO
Tradicionalmente el Acto Jurídico se encuentra conformado por 3 elementos:
1) Esenciales o generales: son los que deben concurrir necesaria e
imprescindiblemente en la formación del Acto Jurídico ellos son:
Voluntad, Causa, Objeto, Sujeto y la Forma (en algunos casos)
2) Naturales o propios: son separables, sin que separabilidad afecte la
existencia y validez del Acto Jurídico. Estos elementos están dispuestos
por normas dispositivas supletorias susceptibles de ser derogadas por la
voluntad de las partes.
3) Accidentales: son incorporados al Acto Jurídico por voluntad de las
partes en ejercicio de su autonomía pero siempre que se no desvirtué la
esencia o naturaleza del acto y no exista prohibición de la ley.
Ocurre con la condición plazo y modo, elementos impuestos por las
partes para cada negocio en particular, mientras no se desvirtúe la
esencia o naturaleza del negocio y no estén prohibidos.
Esta estructura se ha rebatido sus componentes y la ubicación con respecto
del acto, además de su naturaleza y división.
En los elementos esenciales, la discusión se refiere a su ubicación incorrecta
respecto al Acto Jurídico; respecto a los naturales, no existen en todo Acto
Jurídico, sino en algunos de modo específico y su derogación consensual, y
los accidentales, son modalidades que pueden adoptarse en la conformación
de un negocio jurídico.

El pensamiento actual de la estructura del Acto Jurídico es la siguiente:


a) Presupuestos: encontramos al “sujeto” y al “objeto”, quien preexisten al
acto jurídico, es decir deben antecederlos, por ello se denomina
Antecedentes.
b) Elementos: tenemos a la “causa”, “manifestación de voluntad” y la
“forma” (siempre que el negocio requiera de una solemnidad formal bajo
sanción de nulidad)
c) Requisitos: son las condiciones que deben cumplir tanto los Elementos
como los Presupuesto para que el Acto Jurídico pueda producir
válidamente sus efectos jurídicos, ellos son: la capacidad, posibilidad,
determinación o determinabilidad y licitud, el proceso formativo regular y
la capacidad natural, la licitud y veracidad, la observancia.
El tratamiento estructural en el fondo es el mismo que le da la doctrina
tradicional, pero el cambio de Ubicación y su nueva visión, además de su
ayuda académica, cuenta con un soporte real, precisando que dicha visión
ha sido acogida favorablemente por nuestra judicatura.

El Código Civil considera al Acto Jurídico estructurado por un solo


constituyente sustancial que es la Manifestación de Voluntad, en puridad la
Manifestación de Voluntad no puede considerarse como elemento, pues
para el código Civil esta es su esencia.

Por tanto los requisitos o elementos esenciales de carácter general o de


validez son: el agente capaz, el objeto física y jurídicamente posible, el fin
lícito y la forma, cuando su observancia se sanciona con nulidad.
4. LA VOLUNTAD: SUS CONCEPCIONES Y SU ADECUACION SOCIAL
En términos generales la voluntad se divide en dos:
1) Voluntad externa: es propiamente de la manifestación de la voluntad.
2) Voluntad interna: componentes que permiten al agente reflexionar
sobre actitud pero siempre en el campo intelectual interno.
Clásicamente se ha dicho que internamente se requiere de 3 aspectos:
a. Discernimiento: es la capacidad genérica del sujeto de comprender
el significado del acto.
b. Intención: es el deseo deliberado de realizar un acto.
c. Libertad: posibilidad de realizar el acto de modo espontaneo.
Para Taboada Córdova se divide en:
1) Voluntad declarada: es lo que aparece expresado en la conducta en
que consiste la misma declaración.
2) Voluntad de declarar: es la voluntad del acto externo y el conocimiento
del valor declaratorio de dicha conducta.

Por los avances tecnológicos, el artículo 141 del Código Civil fue modificado
en el 2000, agregando que podría ser formulada por escrito, a través de
cualquier medio directo, manual, mecánico, electrónico u otro.
En el mismo año se adiciono el artículo 141-A, donde permitía recurrir a
medios electrónicos ópticos u otros análogos para la formalidad o el
requerimiento de la firma.
4.1. Los Avances en los Vicios de Voluntad.
Clásicamente los vicios de voluntad son:
a. Error: proviene de un defecto o insuficiencia de conocimiento, de un
razonamiento equivoco, que cree como cierto aquello que no es tal.
b. Dolo: vicio de voluntad mediante el cual se provoca deliberadamente el
error.
c. Violencia: es la coacción ejercida sobre una persona para obligarla a
realizar un acto que no quiere. Se trata de una fuerza física y moral que
infunda al temor y que obligue a la realización del acto jurídico.
Con respecto al error y al dolo, ha existido una voluntad correctamente
declarada, solo que por haber sido viciosamente formada corresponde a la
víctima la opción de confirmar el acto o solicitar nulidad.
En cuanto a la violencia se puede dividir en dos:
1) Violencia psicológica (intimidación o violencia moral): acto realizado
bajo la influencia del temor que vicia la voluntad por que afecta la
libertad con que deben celebrarse los actos jurídicos.
2) Violencia física (Violencia absoluta): el sujeto es forzado físicamente a
celebrar un determinado acto jurídico.
Para Reynaldo M. Tantaleán, con respecto a la violencia señala que no
estamos ante un vicio de voluntad sino ante un hipotético de incongruente
voluntad, pues el sujeto no tiene la voluntad de celebrar un acto jurídico,
pero se ve constreñido a ello por un evento externo ajeno, que lo supedita
a llevar a cabo el negocio, por ello la sanción en estricto es la Nulidad.

El código civil lo considera como un supuesto de Anulabilidad, la ley al


ubicarlo como tal causal de Anulabilidad, le veda la posibilidad de
Nulificarlo, a modo de correctivo por su actitud negativa, dejando tal
viabilidad en manos del declarante violentado.

CAS. N° 2092-2003-HUAURA: estableció que un acto jurídico unilateral era


susceptible de Nulidad y Anulabilidad, pues la Irrevocabilidad supone la
existencia de un acto jurídico. El caso refería un reconocimiento del hijo
llevado a cabo con engaños, pese al reconocimiento es declarado
Irrevocable, se dijo que era posible hablar de dolo en un acto jurídico
unilateral, situación que fue negada por cuanto se creía que el dolo era
viable en negocio bilaterales.

5. EL COMPLICADO TRATAMIENTO DE LA CAUSA – FIN


ORGAZ, parte que el concepto jurídico de voluntad no se identifica con el
concepto psicológico de voluntad y como la ley considera un acto voluntario
sin interesar el aspecto psicológico, enseña que los individuos no se
proponen lograr fines económicos y prácticos que a la postre tendrán
reconocimiento del derecho.
La causa, dentro del ordenamiento jurídico asume una función calificadora
en los intereses particulares, pareciera desenvolver el papel de instrumento
más que un elemento de negocio, que sirve para controlar si los fines
privados perseguidos por el ordenamiento estatal.
La finalidad del acto jurídico son los efectos mediante la manifestación de la
voluntad los cuales deber ser lícitos amparados por el ordenamiento jurídico.

Para Lizardo Taboada, señala las siguientes teorías referidas a la causa:


1) Teoría subjetivas: (origen francés), la esencia de la causa, debe
identificarse en el fin practico al que se dirige la voluntad negocial o el
motivo calificante de esta. El fin principal, es el motivo principal, ultimo al
que se dirigen la voluntad del negocio.
En este grupo encontramos:
1.1. Teorías clásicas: la causa es el fin inmediato y directo por el cual el
deudor asume su obligación. Es casi imposible encontrar un supuesto
de causa ilícita, lo cual es factible si se entiende a la causa no como
un móvil abstracto, sino como un móvil concreto.
2) Teoría subjetiva o neocausalista: la causa ya no es un móvil abstracto,
sino un móvil impulsivo y determinante por el cual el deudor asume su
obligación.
3) Teorías objetivas: (origen italiana), identifican a la causa con la finalidad
objetiva del negocio jurídico que justifica su reconocimiento como tal.
La noción de causa está referida al concepto de fin o resultado, pero no
de las partes, sino del mismo negocio jurídico como operación social o
jurídica.
Lamentablemente esta teorías objetivas se ven imposibilitadas de
justificar el concepto de causa y los motivos.
4) Fruto de lo anterior es que se haya optado por una visión dual: para esta
corriente hay dos conceptos de causa: el Objetivo, separado de los
motivos y el Subjetivo, identifica el concepto de causa con el motivo.
La causa, contiene un aspecto objetivo que permite incorporar los
motivos ilícitos.
El fin tendría dos dimensiones:
- Causa abstracta – genérica – objetiva
- Causa abstracta – genérica – subjetiva

La Exposición de Motivos del Código Civil identifica la causa con el contenido


específico de cada acto, nuestro Código Civil, parece interesarle el aspecto
subjetivo de la causa por sancionar con nulidad únicamente al acto con fin
ilícito.

6. LA PACIFIDAD EN LA FORMALIDAD.
La formalidad, no es un elemento común en la estructura del acto jurídico,
es un elemento integrante y excepcionalmente las partes prescriban
formalidad bajo sanción de nulidad, si la omisión de la forma no es
sancionada con nulidad la formalidad requerida no sería elemento del acto
jurídico.
En virtud de artículo 144 de nuestro código sustantivo es:
1) Ad probationem: cuando la ley impone una forma y no sanciona con
nulidad su inobservancia, esta formalidad es solo un medio de prueba de
la existencia del acto.
2) Ad solemnitaten: aquellos en donde se reclama que se celebración sea
realizado de tal o cual manera y en caso de inobservancia tal formalidad
se sanciona con nulidad al negocio.
En cuanto a los artículos: 1411, 1412, 1413 del código civil, las partes
pueden establecer formas solemnes de modo privado, son contrarios al
principio de la invalidez1.
7. LA SENCILLEZ EN EL SUJETO Y LAS DIFICULTADES DEL OBJETO

1
Principio de la invalidez, consiste en que la ley es la única capaz de establecer alguna causal
de nulidad y las partes solo pueden configurar dentro de su autonomía privada, causales de
ineficacia en sentido estricto.
El sujeto, es quien celebra el acto jurídico, pero su calidad de tal no puede
ser conformante del negocio, es decir dicho acto o puede contenerlo, ya que
es parte componente del negocio
El objeto negocial:
Para las corrientes tejidas en Perú, es la prestación que se ven obligadas las
partes por el contrato. Al establecerse legalmente que el objeto deberá ser
física y jurídicamente posible, se estaría aludiendo en forma directa a una de
las características de la prestación, cuando ella consiste en un hecho
personal del deudor.
Para Fernando Vidal, el derecho subjetivo y el deber jurídico son
indesligables de la relación jurídica, y por eso vienen hacer, objeto del acto
jurídico, tal relación jurídica puede ser patrimonial o extrapatrimonial y
comprende de un objeto consistente en una prestación.
Por lo que se puede diferenciar tres niveles de objeto:
1) El objeto del acto jurídico que es la relación jurídica.
2) El objeto de la relación jurídica que es la prestación.
3) El objeto de la prestación que serían los bienes, derechos, servicios,
abstenciones.
El objeto del acto jurídico, parte de la realidad susceptible de ingresar en la
autorregulación negocial privada. El ordenamiento jurídico prevé la
posibilidad de que los particulares autorregulen sus relaciones, y es la propia
ley que impide su inmersión de los particulares en ciertos campos.
8. LAS NECESARIAS MODIFICACIONES Y EL FRAUDE NEGOCIAL.
Con respecto a las modalidades del acto jurídico, encontramos al plazo,
modo y el cargo, concebidos como elementos accidentales; no habido
muchas innovaciones, excepto para el cado del Plazo, el código procesal
civil modifico los artículos: 181, 182 y 186, referidas respectivamente a la
caducidad, al plazo judicial, al plazo para cumplir el cargo.
Con respecto al artículo 195 del Código Civil- Acción Pauliana, modifica
drásticamente generando una regulación, si bien extensa más detallada y
acorde a la naturaleza de la institución, el resultado fue un texto bien logrado,
tajo consigo un tratamiento homogéneo.
Por la modificación, ya no es posible hablar de una acción Pauliana de
naturaleza revocatoria, por ello se hace necesaria la modificación del artículo
2001, que la sigue designando como acción revocatoria.
9. LOS GRANDES EMBROLLOS DE LA INEFICACIA NEGOCIAL.
La ineficacia negocial de los actos jurídicos, es una parte difícil del derecho
civil por sus diferentes clasificaciones y terminologías.

Actualmente la ineficacia es un concepto genérico que abarcan todas las


vicisitudes que atacan al negocio jurídico: nulidad, anulabilidad, recisión,
resolución, revocación, etc. Es decir, a la categoría que describe todos los
supuestos en los cuales los actos jurídicos no surten efectos jurídicos se
denomina ineficacia.
Por ello la ineficacia, es una situación en que dada la manifestación de una
intención negocial o no se dan sus efectos perseguidos o pueden cesar, o
no pueden vale frentes a ciertos sujetos.
Toda ineficacia se puede deber a:
- Eventos internos estructurales (ineficacia interna o estructural)
- Eventos externos al acto jurídico (ineficacia externa)
- Situaciones coetáneas a su celebración (ineficacia originaria)
- Motivos posteriores (ineficacia sobrevenida o funcional)
9.1. El inexistente límite entre la ineficacia y la nulidad.
La nulidad es un tipo de ineficacia, producto de una mala estructuración del
acto negocial, si un acto jurídico está mal estructurado, no podrá ser eficaz
en el mundo jurídico.
La ineficacia, es estructural porque la irregularidad determinante de la
ineficacia radica en la estructura misma del contrato, por ello también se
denomina ineficacia intrínseca.
Doctrinariamente son diferenciables la nulidad (como supuesto de
ineficacia estructural) y la ineficacia (o ineficacia en estricto)
Revisaremos tres casos puntuales y el devenir jurisprudencial al respecto:
9.1.1. La enigmática disposición de bienes ajenos.
En materia judicial, existen numerosos fallos que contradicen la
disposición de bienes ajenos, en los cuales la solución es declarar la
nulidad del acto jurídico.
Para un grupo de fallos, la disposición de bienes ajenos constituye un
supuesto de fin ilícito por tratarse del delito de estelionato y para otro
grupo, versa sobre un objeto imposible, mientras para otro sector
recae tanto en un fin ilícito como en un objeto imposible.
Alguna vez, se ha dicho que es cierto que nuestro código civil no
prohíbe que pueda venderse un bien parcialmente ajeno, tampoco
puede afirmarse que lo autorice o permita. Es un dilema en la doctrina,
por ejemplo ante un eventual veta de bien ajeno, las partes no pueden
pedir la nulidad del negocio, pero sí la podría pedir el verdadero
propietario del bien enajenado.
El problema radica en el código civil por su artículo 1409 inc. 2, que
permite la venta de bienes ajenos, embargados, sujetos a litigio.
El Código Penal en su artículo 197 inc. 4, sanciona hasta con 4 años,
el acto de vender o grabar bienes litigiosos, embragados, gravados o
ajenos.
De ello surgen tres supuestos:
1. Que tanto el transferente como el adquirente conocen la calidad y
situación del bien por lo que el contrato es plenamente valido
conforme a los artículos 1362, 1373, 1500 inc. 4, 1537 del Código
Civil.
2. Que si solo el transferente conoce la calidad del bien pero no la da a
conocer ya sea por omisión dolosa o culposa, nuestra legislación no
sanciona con nulidad o anulabilidad, deja en manos del adquirente a
exigir el cumplimiento de la obligación o solicitar la rescisión del
contrato.
3. Consiste en el delito de estelionato, cuando se vende o grava, como
bienes libres, lo que son litigiosos o están embargados o cuando se
venden, grava o arrienda como propios bienes ajenos. Por tanto ante
un delito estamos ante un supuesto de ilicitud negocial, por lo que el
acto podría ser declarado nulo.
El tema parece estar despejado entre el estelionato y el tratamiento
civil, pero no se sabe para todos los demás casos si el acto es o no
plenamente válido, sobre todo del verdadero propietario.
9.1.2. El enrevesado caso del falso representante.
Para el sector casatorio, la disposición de bienes ajenos, es un
supuesto de nulidad.

Mientras para la corte suprema, estamos ante un supuesto del Falso


Representante, lo cual es debatible, pues en un casi de exceso de
facultades se declaró Nulo el negocio mayor será cuando carecen las
facultades representativas. Asimismo señala la corte que, ante la
celebración de un acto jurídico por un falso representante (donde el
verdadero legitimado para celebrar el negocio tuvo conocimiento y
pidió la nulidad), dijo que su acto era solo un supuesto de ineficacia.

El artículo 161 del Código Civil, concluye que el acto celebrado por el
falsus procuratore es ineficaz, solo para el supuesto representado y
será plenamente valido y eficaz para el falso representante y el tercero
celebrante caso contrario sería nulo.

La corte suprema, en un contrato obligacional, ha afirmado que ante


un falso representante el acto deviene en Ineficaz, ya que el artículo
161 del Código Civil, señala que el acto celebrado sin representación,
no tendrá efectos frente al perjudicado pero sí podrá surtir efectos
frente a terceros. Por ello ante el pedido de restitución del bien,
indebidamente enajenados declarado Improcedente porque genera
una inoponibilidad erga omnes de la ineficacia, el acto es ineficaz
únicamente frente al falso representado.
Algo similar se dijo frente a un contrato real como es la hipoteca, los
perjudicados jamás realizaron apoderamiento alguno, el negocio
celebrado no debería tener efectos sobre los verdaderos propietarios
del bien gravado, pero la corte dio la razón a los terceros. Pero en un
expediente anterior se resolvió de manera diferente, declarado Nulo el
contrato de préstamo con garantía hipotecaria. En el que uno de los
cónyuges ha hipotecado, sin el consentimiento del otro.

El tratamiento para el caso del falso representante consisten en que


celebrado el acto jurídico por el falso delegado, éste se responsabiliza
frente al tercero por su actuación, el tercero tiene la posibilidad de
exigirle el cumplimiento de lo pactado o ejecutar la prestación por
cuenta del deudor, o dejar sin efecto, con el agregado de la
indemnización respectiva por daños y perjuicios irrogados.

Los supuestos en donde deviene Ineficaces los actos del


representante son:
- Exceso de facultades
- Violación de facultades
- Falsa representación

Para la doctrina, la falta de poder de representación del contrato no es


eficaz ni respecto del representado ni del representante, tampoco del
tercero.

El problema radica por la desatinada recepción del artículo 1398 del


código civil italiano, donde descarta por completo toda consecuencia
nociva para el supuesto representado, siendo el acto absolutamente
ineficaz, porque el falso procurador no contaba con legitimidad
suficiente para contratar con el tercero. En un caso como este el único
responsable ante el tercero es el falso representante y el representado
es ajeno que no puede verse afectado.

El que un acto celebrado por un falso representante no deviene en


inválido, radica en que tal negocio puede ser ratificado ulteriormente
por el representado, si le conviene.

Entonces si no hay Nulidad ¿Qué puede hacer el verdadero propietario


en una situación como esta?, la corte suprema señala que sería
susceptible de anulabilidad y no de nulidad, toda vez que se asimila a
la ratificación.

Para otro grupo de casaciones se confunde ineficacia representativa


con anulabilidad, por lo que pueden ser ratificados o confirmados si la
parte beneficiada con la acción de la anulación, lo hubiese ejecutado
total o parcialmente o existen hechos que pongan en manifiesto la
intención de renunciar a la acción de anulabilidad.

9.1.3. La polémica disposición unilateral de bienes sociales por uno


solo de los cónyuges.
La corte suprema ha desencadenado diferentes soluciones disimiles:
- Para un sector es nulo, por la falta de manifestación de voluntad
- Para otro es nulo, pero sin expresar la causal
La causal de nulidad es propia del artículo 315 del Código Civil, lo que
genera ilegitimidad negocial e incapacidad de derecho, por cuanto el
cónyuge disponente puede celebrar cualquier acto jurídico excepto los
bienes sociales.
Por mandato legal expreso los actos celebrados por los cónyuges son
Nulos. El problema legal surge por la CAS. N° 111- 2016-
Lambayeque2, establece que no estamos ante un acto jurídico nulo
sino ineficaz, al igual que el falso representante.
Existe un último grupo de sentencias donde, luego de declarar que
estamos ante un supuesto de nulidad, contradictoriamente se
concluye en la validez del negocio jurídico.
9.2. El persistente dilema ontológico de la nulidad negocial.
La nulidad del código civil es bifronte ya que:
- Describe el estado situacional del acto jurídico mal conformado
- Sugiere la sanción que le corresponde a ese estado
Desde su problema ontológico que traerá aplicativos reales.
Según el código civil asume que mayormente la nulidad es un estado
situacional por una incorrecta estructuración negocial.
En los diferentes artículos del código civil la nulidad es concebida como
sanción básicamente los referidos a las formalidades. Algunos artículos
como 223 y 224 la nulidad es bipolar de estado y sanción a la vez.
Filosóficamente estas concepciones son incompatibles:
La primera pertenece a un plano real o del supuesto derecho normativo y
la segunda al plano imperativo o del deber de ser normativo, por ello no es
dable que una institución a su vez sea y deba ser.
9.3. La disposición sobre la operatividad ipso iure de la nulidad.

2
Tanto en la doctrina como la jurisprudencia se ha discutido sobre el supuesto de hecho previsto en el
artículo 315 del C.C. siendo con esta sentencia suprema, se procede a variar criterios anteriormente
establecidos, a fin de concluir que, el supuesto previsto en la referida norma sustantiva no recoge un
supuesto de nulidad del acto jurídico, sino uno de ineficacia, el mismo que origina que el acto jurídico
cuestionado, no sea oponible al patrimonio de la sociedad de gananciales.
Se dice que la nulidad por estar consagrado en la ley y por ser un estado
situacional del negocio opera de pleno derecho, por ello se trataría de una
sanción privada de efectos que opera ipso iure.
En la exposición de motivos del código civil, el acto nulo de pleno derecho
por lo que no requiere una sentencia judicial que así lo declare, si una de
las partes pretendiese su validez correspondería al juez declarar la nulidad
absoluta, sin que la sentencia tenga carácter constitutivo, sino declarativo,
añadiéndose que el acto jurídico es inexistente.
Para AMBROSIONI, en el antiguo derecho romano, si el negocio era
prohibido por ley, era nulo, nulidad absoluta, que se producía ipso iure, sin
declaración judicial al respecto.
Para Miguel Pasquau, la nulidad ópera ipso iure automáticamente, pero a
veces es necesaria la sentencia para destruir la apariencia generada por el
contrato.
Históricamente para Filanti, En el code napoleónico, el actor nulo no
pertenecía al mundo de la jurídicamente irrelevante pues era necesaria una
sentencia para sustraerse a sus efectos, debido a la eficacia precaria del
acto nulo.
Antes se llamaba nulidad de derecho, a la que operaba por sí misma, se
intervención del juez, tan noción ya no corresponde a ninguna realidad.
Nuestra legislación, preestablece un carril amplio para la nulidad, porque
se necesita llevar a cabo diferentes acciones tendentes a aprobar las
causales de invalidez a fin de decretar la nulidad.
¿Por qué darle a la nulidad el sello de automatismo, Cuando todas las
demás sanciones a veces igual de graves debe surgir siempre de un acto
emanado del órgano competente?
Todas las nulidades no son sino anulabilidades Pues es necesario un fallo
judicial para hablarse de negocio nulo. En tanto no haya una decisión
judicial, el acto nulo produce los mismos efectos que un acto regularmente
celebrado.
Ante ello la sala suprema afirmó que los actos jurídicos nulos los son ipso
iure, no requiere una sentencia judicial que así lo declare puesto que la
sanción de nulidad sobre el acto jurídico ópera de pleno.
Existen muchos actos jurídicos nulos que se les da la apariencia de válidos,
porque las partes contratantes o una de ellas actúan como si tales así lo
fueran y de ello persuaden a terceras personas, por ello para eliminar esa
apariencia está el poder del estado, de quien el justiciable obtiene una
sentencia que reconoce dicha invalidez, declarando judicialmente el acto
jurídico. La declaración judicial no es sancionadora, si no reconocedora de
una situación ya existente, eliminando la referida de validez y obtenido el
efecto erga omnes.
Recién con la sentencia nulifica ante se logra el efecto erga omnes ¿Acaso
no se está aseverando que la sentencia de nulidad del acto jurídico, es no
sólo necesario, sino hace indispensable? ¿Cómo explicar, que la nulidad
ópera ipso iure cuando para lograr o efectos ante terceros se necesita
siempre un proceso judicial?
Si la nulidad es una sanción, debe ser resultado de una evaluación por parte
de un sujeto especializado como es el juzgador. Existen afortunadamente
algunos magistrados que van entendiendo que la nulidad no puede operar
ipso iure e insistir en ello genera muchos inconvenientes al momento de
aplicarla en la realidad.
Las discrepancias obedecen a que un sector se aferra a la concepción
tradicional, donde no existía la necesidad de una sentencia para un negocio
nulo por operar ipso iure.
Actualmente no lo es, en donde los postulados han variado, la nulidad por
muy evidente que pareciere, requiere ineludiblemente de una sentencia
judicial que así lo declare.
9.4. La ineludible existencia de la inexistencia negocial.
Para nuestro código civil nulidad y anulabilidad son las dos únicas
categorías recogidas por la invalidez negocial o ineficacia estructural, por
ello todas las causales de nulidad o anulabilidad se presentan siempre al
momento de la celebración del negocio, suponen un defecto de la
estructura negocial y son de carácter general, establecidos por ley no
pudiendo ser creadas o pactadas por los particulares.
El sistema nulificatorio es bipartito puesto que la nulidad se encuentra
regulada en el artículo 219 del código civil, El artículo V del título preliminar,
los artículos 220, 223, 224, 225 del código civil Y la anulabilidad en el
artículo 221 del código civil y los artículos 222, 226, 227, 228, 229, 230,
231, 232 del Código civil.
En nuestra legislación existe la inexistencia negocial de origen francés,
donde se pretendió que tal institución operarse de pleno derecho sin del
acto jurídico haya tenido real subsistencia jurídica. Nuestra legislación no
recoge esta figura puesto que la nulidad y la inexistencia habrían sido
asimiladas.
Para hablar de nulidad, necesitamos de un acto tipo o modelo para
compararlo con el que se pretende nulificar. La nulidad requiere siempre de
un acto jurídico existente como presupuesto y si la negociación de las
partes no llegara ni a un acuerdo aparente, no se podría tener como nulo
el contrato.
La inexistencia, es la expresión más radical de la ineficacia negociar y se
diferencia de la nulidad dado que una cosa es existir con vicios y otra es no
existir. La inexistencia es algo que tiene que ver con el supuesto de hecho
y no con la consecuencia jurídica, es decir el acto jurídico inexistente se
presentará cuando esté ausente el negocio como tal. El acto inexistente
sería aquel al que le falta un elemento esencial en su formación. Por ello le
inexistencia significa que el negocio se celebró con carencia total de alguno
o algunos de requisitos esenciales.
Mientras que la nulidad implica el contrato cuenta con los requisitos
esenciales, pero alguno de ellos adolece de un vicio que lo invalida con
arreglo a ley.
9.5. Entre la nulidad virtual y la inexistencia.
Según la doctrina los ordenamientos jurídicos que no cuentan con la figura
de la inexistencia, han creado la nulidad virtual para subsanar los vacíos
que pudiese dejar la nulidad expresa.
Se colige que un sistema jurídico no puede contar a la vez una figura de
nulidad virtual y la inexistencia.
La inexistencia se refiere al ausencia orgánica de cuando menos uno de
los elementos o presupuestos conformantes del acto.
La nulidad virtual recogida para nuestro caso en el artículo V del título
preliminar del código civil, apunta sancionar un negocio conformado pero
que violenta el orden jurídico, moral pública, o al orden social.
El anteproyecto del código europeo de contratos en su artículo 137 se habla
de la inexistencia del contrato en donde puntualiza que no hay contrato
cuando no existe una hecho, un acto, una declaración o una situación que
pueda ser reconocido exteriormente. Mientras en su artículo 140 Al tratar
sobre la nulidad se coloca como uno de los supuestos referido la
contrariedad del orden público, a las buenas costumbres o a una norma
imperativa que tenga por objeto la protección de intereses generales, Y su
artículo 137 en donde dispone que en caso de duda se entenderá que hay
nulidad y no inexistencia.
9.6. La recomendable incorporación de la conversión negocial.
Por la conversión de un acto jurídico nulo se puede adecuar a otro tipo o
negocial de diferente tipicidad por una de voluntad presunta por ello
también se le denomina metamorfosis del negocio.
La conversión no sería aplicable, por su misma esencia, a la inexistencia
negocial guarda nulidad virtual por contravenir al orden público y las buenas
costumbres sólo de factible utilización en hipotéticos de simple nulidad
negocial.
Este litigio no fue recogido por el legislador del año de 1984.
9.7. La controvertible declaración de oficio de la nulidad manifiesta y sus
variantes.
En el artículo 220 del código civil, la nulidad puede ser declarada de oficio
por el juez cuando resulte manifiesta.
Según la exposición de motivos del artículo 219 del código civil, el acto nulo
puede ser declarado ex officio por el juez. A la su nulidad podamos
encontrar le hasta tres significados diferentes:
- Estado del acto jurídico
- Vicio que aqueja al negocio
- Sugiere la sanción
Para el derecho argentino, nulidad manifiesta, es aquella en donde es
factible hablar de una visibilidad del vicio. Por ello estamos ante una nulidad
no manifiesta cuando el vicio esté oculto.
En nuestra codificación para que el juez declare nulidad de oficio bastará con
un vicio que sea evidente, sin que necesariamente se trate de una nulidad
recurrible por un grupo amplio de sujetos beneficiados.
Para un sector la declaración judicial de nulidad manifiesta, es una
herramienta de suma utilidad para el juez ya sea como facultad o deber.
Para otro sector casatorio, declarar de oficio la nulidad es inviable.
En el 2006 sobre un proyecto donde se modifica el artículo 220 en donde en
ningún caso el juez podría declarar la nulidad de oficio, la doctrina señala
que se privaría al juez de un eficaz instrumento de rápida solución de los
conflictos de donde una de las partes pretende hacer valer su derecho en un
acto que resulta evidente para todos inválido.
En sede casatoria se ha presentado la dicotomía:
- La primera posición sustentada en el principio iure novit curia (artículo
VII del título preliminar del código procesal civil), donde puede aplicar el
derecho que corresponda aunque no haya sido invocada por la parte o la
haya sido erróneamente.
- La segunda posición, señala que no es posible la declaratoria de nulidad
pues afectaría al debido proceso, a la tienda se con el derecho de
contradicción de la parte demandada, también afectaría el principio de
concurrencia, al resolver sobre una causal diferente de la peticionada se
estaría yendo más allá de la pretensión.
En el 2009 el pleno jurisdiccional distrital civil de la corte de justicia de lima
norte, se discutió si era posible que el juez la nulidad de un acto jurídico por
una causal diferente a la invocada en la demanda. De este pleno surgieron
dos posturas en donde se llegó a un empate:
- La primera postura refería que si era posible la declaración de nulidad
sobre causal diferente, siempre que los hechos se han sido descritos en
modo adecuado en la demanda y sobre estos hechos hayan girado la
controversia.
- La segunda postura insistieron de una vulneración del debido proceso,
del derecho de defensa del principio de congruencia. No obstante se
precisó excepcionalmente el juez podría pronunciar por causa de
diferente siempre y cuando el demandado haya tenido la oportunidad de
pronunciarse sobre todo los hechos de la demanda, brindándole debido
contradictorio y el juez haya fijado como punto controvertido la causa,
sometiéndose a contradictorio y empate probatorio dicho extremo.
Por tanto si el juez se encuentra ante un vicio plausible de nulidad, no
alegado por las partes es viable su declaración pero a fin de no vulnerar los
derechos contenidos en la garantía del debido proceso, será menester su
pronunciamiento ante una nulidad notoria, de oportunidad a los litigantes
para que se manifieste sobre la viabilidad o inviabilidad de su declaración
nulificante. Si es un vicio no manifiesto, el juez podrá pronunciarse siempre
que la causa no invocada originalmente haya sido debatida tanto probatoria
y argumentativa.
Este tratamiento sería viable para el caso de dos causales ambas de nulidad
y no para la combinación de una causa de nulidad y otra de anulabilidad.

10. LOS ESCOLLOS TEMPORALES DE LAS PRETENSIONES


NEGOCIALES
10.1. El dogma de la imprescriptibilidad de la pretensión nulificante
El dogma principal de toda teoría nulificadora Es referido a la inmunidad
de la nulidad a efectos del tiempo, a la imprescriptibilidad de la acción de
nulidad.
Nuestro ordenamiento no acoge la imprescriptibilidad de la acción de
nulidad.
Los fundamentos para justificar la prescriptibilidad de la acción de
nulidad son:
1) Equiparación del curso prescriptorio con una especie de
confirmación tácita: Es evidente que la prescripción opera
independientemente de la voluntad tácita o presunta de quién dejar
transcurrir los plazos. La prescripción se liga a la seguridad jurídica
más que a presunciones por lo que opera autónomamente de la
voluntad o de la negligencia de quien puede interrumpirla o evitarla.
2) La prescripción opera independientemente de la voluntad tacita:
Si la nulidad sigue considerándose como un estado del acto, el paso
del tiempo jamás podrá hacer mella en él. El error escriba en que la
prescripción no mira al contrato sino a la acción de nulidad.
3) Admisión de la prescripción como permisión de consolidación
de situaciones nacidas vulnerando el orden jurídico: Este
argumento está a favor de la imprescriptibilidad de la acción de
nulidad, informa que cuanto más se extienda la posibilidad de
accionar la nulidad, más posibilidades habrá de que el derecho triunfe
frente a las convenciones ilícitas.
La imprescriptibilidad de la acción de nulidad, es considerada como un
principio retórico una regla de escasa trascendencia práctica, el contrato
nulo se volvería inaplicable por efecto de la prescripción.
La prescripción de la acción de nulidad, tendría por objeto el acto jurídico
adquiera validez por el transcurso del tiempo.
10.2. El estatus del negocio vencido al plazo decenal
Transcurrido diez años desde la celebración del negocio inválido
cualquier sujeto podría demandar la ejecución del negocio y la contra
parte defenderse a fin de que no prospere la ejecución basada en el acto
reputado nulo.
Es evidente que el beneficiado con el de curso decenal saldría airoso.
Un segundo sujeto podría incoar nuevamente en ejecución de las
prestaciones basadas en el acto nulo y como en la sentencia del primer
proceso, sólo vinculará las partes de esa relación procesal, nuevamente
el beneficiario debe deducir una nueva excepción de prescripción
extintiva donde otra vez saldría airoso, Puede aparecer un tercer y cuarto
sujeto, que intentasen el cumplimiento del acto y siempre estar atentos
para interponer excepción de prescripción extintiva.
¿No es este un caso de inseguridad permanente, donde hay que estar
pendiente de la demanda para deducir en prescripción extintiva?
Este razonar ha sido conformado por nuestra corte suprema. La primera
dificultad es el inicio del cómputo de la prescripción decenal.
El acto nulo es ad inictio y toda sentencia sería meramente declarativa
el plazo a computarse seria desde la fecha de celebración del negocio,
En otra percepción se dijo que el inicio del de curso prescriptorio es a
partir del conocimiento del acto jurídico. Tal como lo prescribe el artículo
1933 del código civil, por lo tanto el plazo empezará a correr desde que
en titular del derecho tiene conocimiento de su vulneración. El plazo para
la nulidad no se debe computar desde la celebración sino desde que se
tiene conocimiento de su existencia.
10.3. Otro riesgo de la prescripción decenal.
En la casación N° 1772-98-Apurímac resuelve un caso donde se pidió el
otorgamiento de escritura pública sobre la base de una minuta de
compraventa, donde la demandada no haber firmado la minuta en la cual
se sustentaba la pretensión, reconvino la nulidad del acto jurídico de
compraventa y de la minuta que no contenía. Se resuelve a favor de la
demandada declaran improcedente la pretensión de otorgamiento de
escritura pública pero también se declara improcedente la reconvención
nulificante.
Lo temible es que los magistrados asumen que como la nulidad
ópera de pleno derecho no es necesario declararla. Máxime si ya se
declaró improcedente el otorgamiento de escritura pública que era lo que
perturbaba la estabilidad en la demanda.
Si se recuerda la nulidad del acto jurídico se le puede accionar solamente
hasta dentro de los diez años, si el negocio es nulo ipso iure, no sería
necesaria demandar la nulidad, pero este cuenta con un plazo decenal
para Accionar. En este caso se tendría que demandar ineludiblemente
la nulidad del negocio antes de los diez años de prescripción.
10.4. La adecuada solución casatoria ante la interrupción de la
prescripción.
La interrupción de la prescripción decenal se menciona que de acuerdo
al artículo 1996 inciso 3 del código civil se interrumpe la prescripción por
citación con la demanda o por otro acto con el que se notifique al deudor
aun cuando se haya acudido a juez o autoridad incompetente.
Consiguientemente si un mismo sujeto demanda más de una vez pero
por distintas causales, el plazo prescriptorio sigue corriendo para todas
las causales de modo independiente, y no hay interrupción. Y si
demandan distintos sujetos pero por la misma causal, también el plazo
prescriptorio sigue transcurriendo para todos los sujetos. Y si demandara
el mismo sujeto por la misma causal, aunque el plazo prescriptorio si se
interrumpe, en este supuesto le es oponible la excepción de cosa
juzgada.
10.5. La caducidad de la nulidad de acuerdos asociativos y el V Pleno
Casatorio Civil.
Sobre la impugnación de los acuerdos tomados al interior de una
asociación civil; teniendo en cuenta que una norma especial primará
sobre una norma general. En este caso el artículo 92 del código civil
regula los supuestos de nulidad de acuerdos asociativos, lis cuales son
realmente actos jurídicos.
El artículo 2001 inciso 1 establece lis supuestos de prescripción de la
nulidad negocial de modo general.
Entre estas normas que pertenecen al subordunamiento jurídico civil
queda claro que la preferida sera el articulo 92 del código civil. Este
articulo prescribe que todo asociado tiene derecho a impugnar
judicialmente los acuerdos que vilen las disposiciones legales o
estatutarias, y lis legitimados a accionar son lis asosiafos asistentes que
votaron en contra, lis asosiadis no recurrentes, y los asociados privados
ilegítimamente de emitir su voto. Pero esta en caso de que lis terceros
que formulen la pretensión de nulidad de los acuerdos de la asociación
lo podrán hacer pero bajo en amparo de las normas generales de la
nulidad del acto jurídico.
Se incluyen también a los legitimados para el proceso impugnatorio a lis
asociados expulsados por en acuerdo impugnatorio.
10.6. La vacilación en la prescripción de la pretensión de ineficacia.
El recurso prescriptorio para el caso de la ineficacia de un acto jurídico,
se ha establecido que el plazo para demandar es el de dos años, sin
embargo también le es aplicable en plazo decenal por tratarse de
acciones personales.
11. La indecisión acerca de la naturaleza de la anulabilidad: estado o
sanción.
Un negocio anulable no siempre va a producir efectos, es decir que el
cumplimiento de tales efectos no es judicialmente exigible, pero si pueden
ser cumplidos voluntariamente.
Rk acto anulable es válido y surte sus efectos mientras no se declare su
nulidad. El acto anulable es un estado del acto, pues produjeron efectos y
solamente con la impugnación cesan.
En definitiva los actos anulables son un estado del acto y los actos nulos es
una sanción.