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Primero: Que es materia de grado la sentencia de fojas doscientos treinta y nueve, su

fecha siete de diciembre del dos mil cinco, por haberla impugnado el sentenciado
Jorge Tupuy Valdez, alegando inocencia, ya que su presencia en el lugar de los
hechos fue de manera circunstancial y que el agraviado a nivel judicial y en el
contradictorio oral ha variado la inicial incriminación en su contra.

Segundo: Que la doctrina procesal ha considerado que existe responsabilidad penal


única y exclusivamente cuando existen en autos suficientes elementos probatorios de
cargo, congruentes y vinculantes que acrediten en forma indubitable y categórica la
responsabilidad penal del procesado y de ese modo permita al juez arribar a la
convicción de culpabilidad, sin la cual no será posible revertir la inicial presunción de
inocencia que ampara a todo justiciable, conforme a lo previsto en el literal “e” de
inciso vigésimo cuarto del artículo segundo de la Constitución Política del Perú.
Tercero: Que excepcionalmente cuando por las circunstancias especiales del evento
se hiciera difícil acreditar plenamente con medios probatorios directos, la sola
sindicación del agraviado o testigo de cargo, debe reunir características mínimas como
de: a) la verosimilitud, esto es, que a las afirmaciones vertidas por el que imputa,
deben concurrir, corroboraciones periféricas de carácter objetivo; y b) la persistencia
en la incriminación, es decir, que ésta debe ser prolongada en el tiempo, sin
ambigüedades, ni contradicciones; en tal orden de ideas, para formar convicción y
certeza sobre la culpabilidad del acusado, no será suficiente una imputación que no
esté corroborada ni premunida de tales características. Cuarto: Que en el caso de
autos se colige, que existe contra al procesado Sergio Tupay Valdez, la sola
sindicación de parte del agraviado, quien a declarado en su contra a nivel policial; sin
embargo, al deponer a nivel judicial, así como en el contradictorio del juicio oral,
levanta los cargos en contra del encausado, señalando que no lo puede reconocer,
toda vez que a los sujetos que perpetraron el robo en su agravio no pudo apreciarlos
bien por estar encapuchados, agregando que no está de acuerdo con el acta de
reconocimiento efectuado a nivel policial, ya que en ningún momento le han mostrado
al procesado. Quinto: Que, corrobora lo señalado por el agraviado el hecho de que en
su manifestación policial de fojas ocho y en el acta de reconocimiento de fojas catorce,
no ha tenido participación el Representante del Ministerio Público, por lo que carece
de valor probatorio; aunado a ello se tiene que el encausado a lo largo del proceso de
manera uniforme ha negado su participación en el hecho denunciado; Sexto: Que si
bien es verdad que el encausado al momento de fundamentar su recurso de nulidad,
obrante a fojas doscientos cincuenta, acepta su responsabilidad, así como su de
deseo de acogerse al beneficio de la confesión sincera; no es menos cierto que esta
por si sola no constituye prueba concluyente para determinar con certeza la
responsabilidad del referido acusado, ya que para ello resulta necesario el merito de
otras pruebas de cargo que estén incorporadas al proceso. Por tanto, al no haberse
desvirtuado la presunción de inocencia que le asiste al encausado, en aplicación de lo
dispuesto por el artículo doscientos ochenta y cuatro del Código de Procedimientos
Penales, resulta procedente la absolución del referido acusado; por estas razones:
Declararon HABER NULIDAD en la sentencia recurrida de fojas doscientos treinta y
nueve a doscientos cuarenta y seis, su fecha siete de diciembre del dos mil cinco, que
condenó a Sergio Alexis Valdez Gabancho como autor del delito contra el
patrimonio – robo agravado en perjuicio de Pablo Josue Seminario Peña, y como tal le
impusieron diez años de pena privativa de libertad y fija en quinientos nuevos soles, la
suma que por concepto de reparación civil deberá abonar a favor del agraviado, con
los demás que contiene; Reformándola: ABSOLVIERON a Sergio Alexis Valdez
Gabancho de la acusación fiscal por el referido delito; DISPUSIERON la anulación de
los antecedentes policiales y judiciales que se hubieren generado; archivándose
definitivamente la presente instrucción y ORDENARON la inmediata libertad del citado
procesado, la cual se llevará a cabo siempre y cuando no exista en su contra mandato
de detención alguno emanado por autoridad judicial competente; oficiándose vía fax
con tal fin a la Primera Sala Especializada en lo penal para procesos con reos en
cárcel de Lima; y los devolvieron.