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Dr.

Kléver Silva Zaldumbide


MEDICO ACUPUNTURISTA
Doctor en Medicina y Cirugía en la Universidad Central del Ecuador
Especialización de dos años de postgrado en la República de China en
ACUPUNTURA Y MOXIBUSTIÓN

“Siempre pa’ adelante”


Tomando en cuenta que un año más de vida es un gran regalo divino, un
privilegiado permiso de estadía, debemos empezar el 2019 con ese deseo
profundo y enorme de mejorar o de cambiar, pues hoy no lo dejemos escapar
porque no todos los días lo sentiremos, reunamos todas las fuerzas y toda esa
ilusión para comenzar un mejor año de vida.
El futuro lo construimos en el día a día de nuestro presente, mediante
nuestras palabras y acciones, que, si las fortalecemos y las hacemos
conscientes, creativas y constructivas, veremos que somos dueños de nuestro
destino, pues la vida no es casualidad, sino causalidad, no es “suerte”, es
sacrificio, disciplina, voluntad y perseverancia, Los obstáculos y las caídas son
sólo situaciones para aprender y superarlos, que la seguridad y la confianza
superen al miedo y a las culpas. Me gusta un dicho caribeño que dice:
“Siempre pa’ adelante, pa’ atrás ni pa’ impulso”.
Cada uno de nosotros tenemos algo que contar, algo que queremos olvidar,
que al recordar ya no nos haga daño, quizás pasamos por una desgracia o un
evento desgarrador que nos produjo rencor y de éste tal vez lastimamos a
alguien. La vida no es perfecta, son sólo lecciones que Dios nos ofrece día tras
día, lo más importante es saber superar nuestras desgracias y si logramos ver
a través de los ojos de Él diremos: ¡No me resignaré, quiero una vida mejor,
quiero luchar, quiero volver a empezar!
La vida sólo hay tres maneras distintas de vivirla: como esclavitud, como
resignación o como una pasión llena de desafíos. Cada uno de nosotros es
el resultado de lo que pensamos: si pensamos que el mundo es un infierno, lo
será, si pensamos que este mundo es un gran argumento, una gran razón para
el cambio radical positivo, lo será. Vivir con ilusión, convertir el trabajo en una
pasión con convicción, sentirnos parte de las buenas obras... ¡De nosotros
depende! El inicio de un nuevo año es el momento para reunir las fuerzas para
comenzar el mejor año de la vida, en el trabajo, la familia y en nosotros
mismos.
Siempre podemos escoger entre vivir el mundo tal cual lo conocemos o
cambiarlo en el que deseamos, la decisión al final es de cada uno según decida
ejercitar o no su libre albedrío. Salvando las enfermedades mentales de la
conducta y del comportamiento, genéticas y/o ambientales, cada uno elige la
vida que quiere para su futuro, el que hace bien las cosas con perseverancia,
sacrificio y voluntad no tendrá más tarde que arrepentirse, pues se dice que
la mejor forma de predecir el futuro es creándolo. Lo que verdaderamente
debe preocuparnos es ¿Cómo estoy aprovechando mi vida?, ¿Cuáles son mis
prioridades?, ¿Cuáles son los valores que presiden mis acciones?
Casi siempre cuando una puerta se cierra, otra se abre. Pero con frecuencia
miramos tanto a la puerta cerrada que no somos capaces de ver la puerta que
se ha abierto frente a nosotros. La principal causa de la infelicidad no es la
situación, son nuestros pensamientos sobre ella, pues la vida es 10% de lo que
nos ocurre y 90% de como reaccionamos a tal o cual situación. Para lograr
grandes cosas, no solo debemos actuar, también debemos soñar, no solo es
necesario planear, también debemos creer ya que nunca es demasiado tarde
para ser la persona que podrías haber sido.
En la base de toda gran conquista siempre se encuentra la perseverancia.
Detrás de cada gran idea hay mucho trabajo, que a menudo no se ve, pero es
lo que marca la diferencia entre cumplir un sueño y quedarse a mitad. Por eso,
si tenemos grandes proyectos, debemos ser conscientes de que tendremos
que realizar grandes sacrificios en términos de tiempo y energía.
La mejor manera para no perder la brújula durante el camino, es asegurarnos
de ser nosotros mismos e intentar superarnos cada día, con modestia y
humildad sacar nuestra mejor versión. La motivación externa, material no
dura, la motivación intrínseca con pundonor y amor propio es una enorme
fuente de energía que se recarga fácilmente.
Se dice que no puede dar nada quien no tiene nada… Los líderes políticos,
religiosos, y todos aquellos hombres y mujeres que tienen suficiente poder
para influir en las masas, esperamos que se motiven a renacer su conciencia
para restablecer una convivencia armoniosa, en paz, que resulta no sólo
posible, sino inevitable.
Nuestra idiosincrasia, impuesta por esta globalización, ha convertido esta
sociedad en zoociedad, de solapada inconformidad permanente, de salvaje
mercantilismo, la prisa por ser “rico”, el agobio, la desconexión afectiva, los
problemas financieros, la vulnerabilidad emocional, la ansiedad, la
irritabilidad, la intolerancia, el complejo de superioridad/inferioridad, el
fomento del egoísmo individualista en base a la polarización de los niveles
económicos, nos está engullendo, arrebatándonos el amor al prójimo, el
sentido de comunidad, de humanidad, nuestro juicio cabal, nuestra prudente
cordura, inmovilizando nuestro sentido de esfuerzo, haciéndonos creer que
progreso, adelanto y superación tienen que ver sólo y exclusivamente con
obtener bienes materiales envenenando nuestro sentido de hacer el bien y
presionándonos a ser deshonestos, injustos, explotadores y cada vez más
insatisfechos. ¡Feliz año de corazón a todos!