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EL LEON QUE SE HIZO EL MUERTO

Érase una vez en una selva no muy grande y de pocos animales con un clima muy caliente
Vivian un león, un guepardo y una zorra. El león vivía solo, en una cueva no muy amplia,
el guepardo estaba siempre observando en el valle el actuar de los demás habitantes del
lugar y la pequeña zorra entraba y salía constantemente de su madriguera, fuera de esta
hacia diversas travesuras cosas por las cuales los demás animales no querían saber de ella
.

Pedro que así llamaban al león, era color sol, gran tamaño y poco pelaje por su avanzada
edad, por esta razón había perdido su agilidad para moverse de la manera como lo hacía
cuando era joven

En cambio, el guepardo con su enorme vista capaz de visualizar su presa a kilómetros de


distancia.

Por otra parte al león le contaban que una zorra había entrado a su cueva muy
seguidamente para robarle su comida

Aunque nunca la había pillado con las manos en la masa, el león empezó a dudar de todo
lo que le decían de aquella pequeña zorra cada día eran más los rumores de que ella era
la ladrona y ya estaba hasta las narices de llegar a casa y ver que habían desaparecido
todo sus víveres.

Un día decidió que tenía que vengarse de su eterna enemiga y se lo conto a su amigo el
guepardo.

El león decidió ir un día a visitar a su amigo y le conto lo que le pasaba ¡Estaba claro de
que algo tengo que hacer! Por culpa de esa cara dura me quedo muchos días sin probar
bocado y no me parece justo. Yo me paso horas buscando comida y ella no hace nada en
todo el día y luego se come lo mío.

Ciertamente su actitud es intolerable compañero quiero atraparla para darle un buen


escarmiento, pero es muy ágil y yo ya estoy viejo… ¿algún consejo? Su querido colega
el guepardo tuvo una idea que al león le pareció brillante.

¡Yo creo que la única forma de conseguirlo es haciéndote el muerto. Te tumbas en la


verde hierba del prado, en la entrada de la cueva y cuando la zorra entre a robar tus
alimentos y pase por tu lado ¡Zas!... ¡sacas la zarpa y la enganchas por el rabo! ¡Es un
genial plan, amigo mío! Me voy a casa a ponerlo en práctica ¡Gracias por tu ayuda!
Siguiendo al pie de la letra la sugerencia del guepardo, el león se acostó en la entrada de
su cueva y se puso pansa arriba, muy quieta y tiesa fingiendo ser un cadáver. Después
espero, espero y espero. Hasta que por el rabillo del ojo, vio llegar a la zorra. Contuvo
la respiración guardando a que ella pasara casi rozándole para colarse en la cueva pero
desgraciadamente, esa parte del plan fallo.

En vez de acercarse, la zorra se quedó a un par de metros de distancia y el falso difunto


escucho que decía: ¡Uy parece que el león ha fallecido! Bueno, no puedo estar segura
hasta que no se tire tres pedos porque por todo he sabido que es lo que hacen los leones
cuando mueren.

La zorra se aseguró de hablar muy alto para que el león la ollera y el, que era bueno e
ingenuo callo en la trampa se concentró y sin mover ni un pelo de los bigotes, se tiro tres
enormes y apestosos pedos ¡PRRR! ¡PRRR! ¡PRRR! La zorra se tapó la nariz y empezó
a partirse de risa ¡Ja jajá! Está claro que sabes tirarte pedos como bombas fétidas, amigos,
pero lo que está todavía más claro es que tu estas más vivito y coleando que yo.
El león se sonrojo y bastante enfadado se levantó de golpe, pero la zorra ya había puesto
en pies o en polvorosa y le gritaba desde lejos: ¡hay león, mucho tienes que espabilar para
poder atrapar a una zorrita lista como yo!

El felino tuvo que admitirlo ¡esa astuta zorra era difícil de atrapar, no le quedaba otra que
perfilar un plan mejor ¡Soy viejo pero no tanto como tú te crees! Ten por seguro que algún
día te atrapare! Resignado, entro en la cueva se puso a pensar en una nueva y originaria
estrategia para conseguir que calleras en sus redes. ¿Lo logro?...

El león se puso a pensar que él estaba muy viejo para atrapar la zorra entonces trato de
llegar a un acuerdo con ella para que consiguieran comida los dos y así no tienen que
pelearse entre ellos.

El león dio la idea de que a cada uno le tocara ir una semana completa a buscar la comida
de ambos, a la zorra le pareció una idea brillante pues así nunca más iba a tener la
necesidad de coger lo que no le pertenece y acuerdo este que cumplieron de la siguiente
manera.

La primera semana el león se fue al amanecer cuando aún el sol no calentaba para de
esta manera poder llegar a buena hora a cazar y lograr su objetivo “llegar a casa con
comida para la semana”, una enorme alegría acompañaba a estos amigos, radiante
compañía, al llegar la siguiente semana la zorra sale a cumplir con su mandato ella no
era tan practica como el león, ya que no estaba acostumbrada a cazar, solo a buscar la
comida fácil, cansada y agitada decía tengo que lograr mi objetivo, pues el león lo
cumplió, en lo inmediato no fue logrado, al llegar a su humilde cueva el león y ver que
ella no había cazado mucho le dijo: “ No te preocupe amiga lo importante no es la
cantidad que traiga, si no que aprenda a tu misma buscar la forma de conseguir tus
alimentos.
Entonces la zorra agradecida de la lección que el león le había dado, le pidió que la
enseñara los trucos que él ya sabía para poder cazar como él y cazar sus alimentos sin
depender de nadie, ni tener que salir a coger lo que no es de ella.

Al día siguiente el león sale en compañía de la zorra, todo el camino iban felices porque
uno le acompañaba al otro, se aproximaron a un hermoso prado que desde la sombra de
los arboles salía una voz que le decía, serán amigos hasta que la muerte lo separa, el león
miro y miro, sin poder ver el rostro de quien le hablo, la zorra le dice ¡Qué bueno es
contar con tu amistad!.

La zorra deslumbrada por el león por su agilidad en la caza, el león con la humilde que
siempre lo caracteriza le enseña como cazar, Oh! Que buena impresión se lleva el león,
la zorra ha cazado algo que nunca yo puede cazar.

MORALEJA DEL CUENTO

Lo que les quiero dejar dicho es que con dedicación, esfuerzo y haciendo lo correcto
puedes llegar muy lejos.

FIN…