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Reunión con los ancestros

Conocíamos a ese pueblo por imágenes televisivas.

Y así es como decidimos visitar su pueblo.

Son diferentes porque van desnudos…

…pero el color de su piel es el mismo.

No hay problema. Así son.

Frente a los hombres no sentí vergüenza…

pero ante las mujeres, sí, porque todo era distinto allí.

Allí van a todos lados desnudos.

Así es su costumbre y acabé por acostumbrarme.

Me daba vergüenza, pero al otro día, cuando desperté, ya no sentía vergüenza.

Viajando a Macapá, no se ve más que tierra…

pero para llegar, hay que cruzar el gran río.

¡Da miedo cruzar el río!

Yo no quería mirara para abajo, solo miraba para adelante.

Cruzamos el río por la mitad…

… y al otro lado, buscamos las tierras de los Zo’é.

Indígena, ¡yo soy indígena también!

¿Ustedes cazan monos?

¡Sí!

¿En serio?

Sí, yo cazo monos.

Pregunté por qué llevaban esos palos de madera en la boca.

Me respondieron que el Creador les enseñó a usarlo…

… que no debían desobedecer sus enseñanzas.

Lo siguen usando para diferenciarse.


Son muy amigables.

Les caímos bien y nos querían conocer.