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Los siguientes siete años que pasé en la casa Joestar – en otras palabras, los
siete años previos a que mi plan fuera descubierto obviamente no fueron los más
agradables.

Pensé que no sería difícil ponerse la máscara de un estudiante de excelencia.


--- Engañar a Lord Joestar, a Jonathan, a los sirvientes y amigos de la escuela era
una tarea fácil para mí después de haber sobrevivido a esa violenta ciudad. Por
supuesto, después de ese primer conflicto con Jonathan, el siempre me tuvo cierto
recelo durante los siguientes siete años… Pero jamás paso del territorio de una mera
sospecha, era capaz de hacerlo confiar en mí. Es más, Jonathan parecía sentirse
avergonzado por dudar de mí. Qué gracioso.

Pero lo que era menos divertido era la familia Joestar--- al igual que la
escuela y las relaciones con otros humanos, todo era demasiado soso.

Demasiado tibio.

Una vida sin estímulos.

Si se me permite exagerar un poco, sentía que estaba al borde de la locura.---


Claro, el que todo fuera tan insípido era conveniente para mí, pero descartando ese
primer vistazo que Jonathan tuvo de mi verdadero ser, todos eran demasiado fáciles
de engañar, no había resistencia alguna.

Para alguien que una vez miró a los nobles con hostilidad como yo lo hice,
esa ausencia de resistencia se sentía como intentar golpear el aire. Incluso sentía que
había cometido algún error grave, irreversible.

¿No eran los nobles grandes enemigos para mí? ¿Entonces por qué todo se
sentía tan--- insípido?

¿Estaba haciendo algo inútil en ese momento? “¿Estoy desperdiciando mi


tiempo?” Pensé.

Como no aún no era inmortal en ese tiempo, la idea de que estaba


“desperdiciando el tiempo” me hacía sentirme como en un infierno en vida.

Incluso algunas veces me atrapaba la idea de simplemente dejarlo salir, dejar


estallar mis emociones y volver mis enemigos a todos a mi alrededor. --- Creo que
muy dentro de mí, había deseado ese calor que sentí cuando Jonathan y yo nos
golpeamos el uno al otro en el vestíbulo.

Bueno, todo lo que puedo decir es que era la emoción de la juventud. Todo
siguió igual, pasé siete años sin revelar mis verdaderas emociones, portando la
máscara de buen estudiante, manteniendo la cabeza abajo…

Pero después de que esos siete años transcurrieron, mis planes fueron
descubiertos por Jonathan, y ya no tenía sentido mantener esa farsa un segundo más.

Tiene poco objeto el redactar los detalles de un plan fallido, sin embargo,
omitirlos desafiaría totalmente el propósito de escribir este registro. Por lo tanto lo
explicaré brevemente.

Primero, de niño fui adoptado por la familia Joestar.--- Legalmente me


convertí en un miembro de la familia Joestar.

Pasé de ser Dio Brando a ser Dio Joestar--- Ahora que lo menciono, Joseph
Joestar, Jotaro Kujo, y la enferma Holly Joestar, a quienes trato de intimidar ahora
son descendientes tanto de Jonathan como de mí, Dio. En cuestiones legales y
sanguíneas.--- No es que marque alguna diferencia.

Sin embargo, jamás planeé volverme integrante de la familia Joestar. Podré


haberme apropiado de su cuerpo, pero no me convertí en Jonathan; Jonathan se
convirtió en mí. Como sea, no guardo ninguna clase de sentimientos positivos hacia
ellos.

No siento vínculo familiar alguno hacia ellos.

Llevar el apellido Brando – heredado por mi padre – no pudo haber sido más
desagradable. Pero de alguna manera, heredar el nombre Joestar era igual, si no es
que más desagradable para mí.

Incluso después de que fui oficialmente adoptado, continué llevando el


apellido Brando en la escuela. Pero la razón por la que no lo cambié fue porque no
tenía mucha fijación hacia el apellido Joestar.--- Era suficiente con que fuera mi
nombre oficialmente registrado.

Para poder usurpar los bienes de Lord Joestar, por supuesto.


Había necesidad de convertirme en su hijo adoptivo de manera oficial.--- Sin
importar que tanto fuera el “hijo del hombre con quien la familia estaba en deuda y
que ahora estaban cuidando”, jamás sería capaz de “arrebatarle” su fortuna.

Tenía que llamarlo “Padre”.

Obviamente lo llamé de tal modo. Pero no quería a George Joestar como un


padre. Dario Brando era un hombre mediocre sin esperanza ni redención al que no le
guardaba más que odio. Pero George Joestar era generoso, gentil, un hombre
caballeroso de gran carácter, un hombre con numerosos puntos fuertes, pero no
podía sentir nada más que odio hacia él, de igual manera.

Preferiría llamar a George Joestar mi padre en vez de a Dario Brando, podría


haberlo escrito, pero preferí no hacerlo. Aborrecía a ambos.

Los buenos modales y comportamiento de ese hombre solo me hacían enojar.

--- Creo que era porque aunque empezaba a pasarse al “lado caritativo”, al
final era como Jonathan, un “heredero”.

No tenía ninguna esperanza de cambio--- No, es más correcto decir que sentía
ansiedad.

Llámalo como quieras, esperanzas o ansiedad, al ser criado por ese noble
llamado George Joestar en su residencia--- Al ser acogido por él, yo, Dio, no puedo
decir que jamás pensé en que perdería la única cosa que aprendí en mi pueblo natal –
mi ambición.

Hasta el final, aborrecí a la nobleza hasta el final.--- No solo a aquellos en la


residencia Joestar, sino que a la actitud de auto-importancia, la actitud de
compadecerse de mis circunstancias como si fuera lo obvio por hacer, era para mí la
cosa más imperdonable del mundo.

Sentí que al igual que mi vida empezó de verdad cuando maté a mi padre ---
al matar a George Joestar mi vida avanzaría una vez más.

Y así, sin titubeos, con el simple sentimiento de que era necesario, decidí
asesinar a mi segundo padre.

También sentía odio e ira.

Pero necesitaba una excusa.


Eso era vital.

Continuaré escribiendo mañana.