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El otr

otroo manifiesto antr opófa


antropófa go
opófag

S
e ha dicho mucho estos últimos días a partir de las noticias en los
periódicos. Se han querido ensuciar honras y rescribir historias. Lo
que primero fue un silencio atónito se convirtió pronto en un bullicio
insoportable. Es por eso que he decidido ha hablar, contar lo que verdaderamente
ocurrió para acallar las murmuraciones. Pero para poder hacer eso tengo que
comenzar con el principio.
Todo comenzó con una rana. Un plato de ancas de ranas para ser más
específico. Tarsila y Oswald habían reunido a un grupo de amigos para acudir
a un elegante restaurante francés recién estrenado. Largos manteles y cubiertos
de diseños orientales ofrecían ancas de ranas como delicatessen en su menú.
Tarsila nos había asegurado que las había probado estando en Francia, y que
perdonando el lugar común, sabían a pollo, pero que por lo inusual del plato
valía la pena arriesgarse.
Tarsila nos observaba entre silenciosa y divertida mientras los invitados
mirábamos azorados el menú que traía gran número de variedad de estilos
para servir el anfibio. Mientras ella nos vigilaba, Oswald, a su costado, estudiaba
con gran detenimiento la carta como si se tratara de un documento de vital
importancia. Yo, al igual que algunos otros, quise huir y acudir a los escalopines
o los medallones, familiares y seguros, pero Tarsila con una sonrisa de confianza
terminó de impulsarme para pedir un plato de ancas de rana. Otros invitados
hicieron lo mismo con la ansiedad de niños.
Mientras esperábamos los platos, el bullicio de la mesa empezó a
aumentar, Oswald había comentado un par de noticias leídas en el periódico
lo que desató una marea de comentarios dispares. Respuestas aireadas, sonrisas
cómplices, discusiones que se dirigían peligrosamente al terreno de lo personal.
Mientras tanto Oswald se reclinaba satisfecho en su silla mirando el caos que
había despertado. Ese era su juego favorito, impulsar discusiones, desenterrar
las insinuaciones que los artículos o novelas escondían, revelar hechos que los
invitados desconocían, y al final de cuentas jugar como una serpiente o un
ángel malvado provocando a ambos lados con su labia ágil, su presencia que
hacía sentir a los asistentes cómodos para la polémica, como una intima
discusión e casa, y en el fondo su falta absoluta de malicia. Para él era solo un
juego que nosotros nos aprestábamos a seguir.

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Divergencias. Revista de estudios lingüísticos y literarios. Volumen 6 Número 1, Invierno 2008.

Oswald tenía un rostro algo basto, ella, desde el viejo Sterling, hasta Mario,
de labios gruesos, nariz redonda y cabello quien la quería con un amor paternal.
negrísimo. Los ojos profundos parecían Esperábamos la comida que con una
barrenos que se adelantaban a todo su ser y elegancia francesa tardaba demasiado. Las
en el último segundo, cuando se empezaba botellas de vino blanco y tinto se
a sentir la amenaza se transformaban en una descorchaban y a pesar de la hora, una silla
mirada divertida, como avisándonos que seguía vacía. Pero sabíamos que si lo había
hemos sido engañados, y todo su rostro se prometido Mario se desligaría de sus
iluminaba dejando al aire sus dientes compromisos y, aunque tarde, terminaría
desiguales y su sonrisa infantil. Era amplio por llegar. Y cuando los primeros escalopines
de cuerpo, pero no únicamente por su físico de los que no fueron valientes de pedir ancas
sino porque este se expandía más allá de su llegaron a la mesa, Mario hizo su entrada
propio organismo. Al caminar parecía que en silencio. Aunque muchos no se dieron
su presencia se adelantara, llenando salones cuenta de su presencia, los ánimos
y habitaciones. Incluso en la misma calle la empezaron a relajarse, las sonrisas y risas se
gente se detenía a darle paso a pesar de tener hicieron más comunes y pronto un apacible
toda la calzada para él. manto se posó sobre la mesa. Este era el
A su lado, en silencio, bebía sorbos efecto que Mario generaba con su presencia.
de vino blanco Tarsila, nuestra anfitriona. Como si en el colegio, en una aula
A ella no le gustaba entrar a este tipo de indisciplinada, hubiera entrado de pronto
conversaciones aunque en ocasiones se el profesor. Incluso callado lograba respeto
podía sentir su risa aguda como una dulce y confianza. La mesa se tranquilizó y el
consonancia en la orquesta de ruido y ambiente antes algo tenso por la discusión
discusiones. Tarsila era delgada, de piel terminó por distenderse.
suave y con un ligero rubor sonrosado en Así era Mario: no llamaba la
las mejillas. Incluso años después es difícil atención. Era delgado y de andar pausado.
describirla sin caer en lugares comunes. Sólo Vestía con una chaqueta de pana incluso
puedo decir que era una mujer hermosa, en algunas calurosas noches de verano.
tranquila y dulce, que además demostraba Pocas veces lo había visto sin corbata, y
tener una inteligencia y un humor que nunca con algo más informal que una
superaba con creces a los presentes, incluido chaqueta y una camisa con los dos últimos
los de su marido, Oswald. Pero era silenciosa botones abiertos. Tenía poco cabello y
y tranquila, y dejaba que este tomara la gafas redondas que detrás de los cristales
palabra mientras ella divertida miraba el le daban una mirada clara. Su rostro era
ambiente. Han pasado muchos años para alargado de labios bien dibujados y otras
negar que todos estábamos enamorados de señales de inteligencia.

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A pesar de que ambos amigos “Nos encontramos aquí para
compartían apellido eran como los reflejos disfrutar la traslúcida sangre de estos
invertidos de un espejo. Mientras que animales, pequeños anfibios que habitaron
Oswlad llenaba una habitación con su mundos submarinos al mismo tiempo que
presencia y era imposible estar en el mismo nosotros, aun peces, aun seres primigenios
restaurante que él sin descubrirlo a los pocos nadábamos en el mundo marino con ellos.
instantes al otro lado de la sala, Mario Hoy nos encontramos nuevamente con
pasaba inadvertido, no le gustaba destacar, nuestros hermanos, a ambos lados de una
pero tenía un influjo casi palpable en aquellos mesa, ellos convertidos en suculentos
lugares por los que pasaba. No le gustaba manjares, y nosotros en la especie dominante
crear polémica, pero cuando la creaba lo que decidimos quien se convertirá en nuestro
hacía con total conocimiento de causa y alimento, en nuestra forma de transporte,
absolutamente seguro de sus convicciones. en nuestras ropas y vestidos. Brindo por
Era elegante para destrozar a sus enemigos ellos, y por nosotros aquí reunidos.”
en público, y a pesar de ser destazados en Todos elevaron las copas y bebieron
un artículo venían humildes a agradecerle a la salud de nuestros cercanos parientes que
sus palabras. Tenía además innumerables hoy se convertían en alimentos. “Sabes”
amigos y ocupaciones y de alguna forma se habló Tarsila, pensativa con la copa aun en
las arreglaba para cumplir con todos. su mano, “si son nuestros hermanos, eso nos
Escribía y recibía cartas a todo el país y al convierte en una especie de antropófagos,
extranjero, y era el enlace más fuerte con la ¿no es cierto?”. Celebramos la idea y
ciudad de Río, relación siempre tan mientras comíamos Oswald nombró a Hans
problemática que Oswald no aguantaba de Staden, que había sido capturado por
agitar siempre que tenía la oportunidad. caníbales en nuestras tierras y después de
Pocos minutos después de Mario se huir había escrito su historia y sus
sentara y se repartieran los saludos de costumbres. Recordó a Calibán de
rigor la comida empezó a llegar. Las ancas Shakespeare, el salvaje personaje de “La
tenían la apariencia de diminutas piernas tempestad”, a la famosa entrevista de
de pollo, pero más delgadas, y largas. Montaigne con un Tupi-Guaraní, a
Oswald miraba las ancas con atención, Rousseau y su noble salvaje, a Goya y su
metió un par de dedos en su plato Saturno devorador, a Ugolino en la divina
cogiendo una de ellas con parsimonia. Se comedia. Y la cena se convirtió en una
levantó, alzando con una mano el anca y enumeración de historias de caníbales,
en la otra la copa de vino. Había pocas teorías y narraciones. Alguien recordó la
cosas que le gustaran más que hacer un magnífica ironía de los indígenas brasileños
brindis antes de comer. que fundaron el país devorándose al Obispo

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Sardinha. Según otro, aun se escuchaban había sacado su guitarra y un aire


historias de devoradores de hombres en las melancólico empezaba a surgir de sus
junglas amazónicas. cuerdas. Era una música de regustos
Cuando la cena concluyó y las indígenas, una de las especialidades de
botellas de vino se vaciaron, Tarsila nos Mario, y el serio profesor de gafas oscuras y
ofreció su casa para continuar la noche, así temprana calva se convertía poco a poco en
que subidos en el flamante Cadillac de una figura inclinada sobre la guitarra, pura
Oswald y en los coches de otros invitados emoción y sentimiento. Su voz, clara y dulce
nos dirigimos hacia su hogar. Yo estaba en un idioma que no hablábamos pero nos
sentado en el asiento delantero, mi alta resultaba familiar llenó pronto la habitación
figura no me permitía mayores estrecheces y todos quedamos en silencio.
en los asientos posteriores y tenía a Tarsila La música nos había de pronto
muy pegada a mí. Estábamos achispados llevado a nuestra infancia, nuestras niñeras
con el vino y reíamos de cualquier tontería, negras, la ciudad sin electricidad, las calles
de rato en rato algún nuevo chiste caníbal de barro y la lluvia cayendo golpeando las
surgía del asiento trasero. Alguien dijo: - una hojas de los árboles. Cuando calló un
mujer caníbal sería especialmente peligrosa silencio incómodo nos reveló que todos
a la hora de ciertas prácticas sexuales - y habíamos viajado hacia nuestra infancia por
Tarsila estalló en una aguda carcajada. unos momentos, y nos encontrábamos ante
Mientras tanto a mi me llegaba únicamente extraños casi desnudos.
su aroma, un perfume ácido mezclado con Oswald se levantó del sillón, se sirvió
lo que debía ser el aroma de su propio una nueva copa de vino y dijo: “Mario, si
cuerpo. Incómodo me revolvía en el asiento no cambias de ritmo terminaremos
e intentaba hablar con Oswald que atento deprimidos y entre lágrimas tendremos que
en la carretera conducía con las luces comernos los unos a los otros para devolver
alumbrando la calle empedrada. algo de alegría al mundo”. Una sonrisa
La casa de Oswald, era una elegante cómplice surgió en el rostro de Mario, y una
mansión situada en las afueras. De los leve carcajada se extendió por todos los
muros colgaban los cuadros de Tarsila y de asistentes. El rasgueo de las cuerdas trajo
algunos amigos suyos, franceses ahora música alegre, un Marimbonbo.
principalmente, que le daban al ambiente un Seguía siendo antigua y rodeada de muchos
aspecto elegantemente íntimo y bohemio. recuerdos, pero el ritmo, el rápido rasgueo
Cuando entramos Oswald se perdió en las y los golpes en la madera hueca de una silla
habitaciones posteriores para volver con que alguien comenzó, nos elevaron el ánimo
varias botellas de vino. Nos sentamos en la y pronto nos encontrábamos de mejor
sala a seguir bebiendo y conversando. Mario humor. Tarsila se encontraba sentada frente

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a su piano, en silencio y acariciando sus Cuando el último compás finalizó
teclas de marfil sin tocarlo. un pesado silencio se posó sobre todos,
Oswald se levantó de golpe. “¿Es que rompiéndose en pedazos con los alcohólicos
nadie sabe bailar esto?. Parece que nunca aplausos y aullidos de los asistentes. La
hubieran escuchado este ritmo”, y con su cocinera sonrió, tímida nuevamente, y se
natural apasionamiento salió en estampida alejó hacia la cocina no sin antes terminarse
de la sala volviendo a los pocos minutos con el licor que le había servido Oswald.
la cocinera. Una mulata con años en el Mario siguió tocando, pero música
cuerpo pero que aun se mantenía firme y más tranquila que se convirtió en el fondo
elástica. Parecía que la acabaran de despertar de la noche. Las conversaciones se hicieron
y posiblemente la encontró dormitando en más intimas, algunos ojos se cerraban.
la cocina. Después de servirle en una copa Éramos todavía como unas 10 o 15
un licor de hierbas dulces, le pidió a Mario personas, un grupo de cuatro jóvenes, tres
que comenzara de nuevo y tomándola de la muchachos y una hermosa niña de unos 18
cintura la llevó al centro de la sala años, que se encontraban en grupo mirando
demostrando a los presentes cómo se sorprendidos al resto de los asistentes. A
bailaba. Oswald les encantaba invitar a las nuevas
La mulata se movía con increíble figuras, jóvenes que empezaban a destacarse.
gracia, y a pesar de sus pobres zapatos y su Los tres muchachos eran parte de un elenco
delantal de cocinera, la música la vestía con de teatro y la muchacha una poetiza que ya
finos ropajes. Una mano en la cadera, y la empezaba a traer de cabeza a todos los
otra levantando levemente el vestido de tela invitados de reuniones como estas.
cruda, dejaba ver sus oscuras pantorrillas También estaban invitados antiguas glorias,
firmes que se movían al ritmo. Incluso su un escritor de óperas, amigo de Mario, que
rostro hasta hace unos segundos dormía en uno de los sillones, una pintora
adormilado, estaba ahora concentrado y que había coincidido con Tarsila en Paris,
sonriente, con una seductora mirada que de un par de poetas que a pesar de tenerlas
rato en rato elevaba del suelo para enfocarla jurada con algunas de las declaraciones de
en los asistentes. Oswald también se movía Oswald eran los primeros en aparecer en
bien a pesar de que sus amplias carnes cualquiera de estos encuentros.
temblaban al ritmo de la música. El arco de La noche siguió los derroteros
sus manos rodeaba con gracia a su pareja habituales, pero la gente ya estaba cansada.
sin tocarla. El público miraba hipnotizado Alguien despertó al escritor de óperas para
el baile, Mario inclinado sobre su guitarra llevarlo a casa. La joven poetiza salió
apresuraba el ritmo, obligando a los tomando de la mano a los dos poetas con
bailarines a seguirlo. una perversa sonrisa en el rostro. Mario

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seguía con la guitarra y sus dedos se posaban consigo el futuro habían cambiado las artes,
en las cuerdas pero ya no emitía ninguna la pintura, la forma de pensar de la gente.
música. Finalmente nos quedamos solos, El mismo Oswald, antes estudioso de
Oswald tarareando para si con una copa de culturas Tupis había terminado
vino apoyada en su estómago, Mario a su comprándose un automóvil rugiente. El
lado con los ojos cerrados pero sin dormir mayor ingenio mecánico ideado por el
como sus esporádicos comentarios lo hombre, más bello que la Victoria de
demostraban, Tarsila sentada al piano al que Samotracia. “Los automóviles jalados por
había cerrado la tapa y donde tenía una copa caballos invisibles” había dicho, “son el
de vino y un cenicero lleno, y yo sentado a ejemplo final de que hemos podido crear
su lado pensando desde la segunda botella vida hecha de fino aire”.
de adelantar una mano hacia su pierna pero Y ahora nos decían que Marinetti
sin atreverme a hacerlo. llegaba a São Paulo, después de realizar un
De pronto Oswald se irguió de golpe viaje por Chile y Argentina entrevistándose
haciendo caer la copa que se estrelló en el con los más grandes de cada lugar. Oswald
suelo. “No puedo creer mi memoria. Les había recibido el programa y la invitación
tenía la noticia más excitante de la noche, para colaborar en la organización del
pero se me olvidó por los malditos evento. “Será más grande que la feria
batracios”. Mario se recompuso un poco y mundial en Nueva York, más grande que la
yo descarté por una noche más avanzar mi revolución francesa, porque ahora no sólo
mano hacia aquella piel brillante. “Esta estamos deponiendo un régimen, estamos
mañana recibí un telegrama desde Italia que planeando el futuro mismo de la
me informaba que el gran Marinetti llegará humanidad. Como en el Renacimiento una
en menos de un mes” vez más Italia marcará nuestros pasos”.
Era en serio una gran noticia. Le dije que no exagerara tanto, que
Filippo Marinetti era el gran poeta italiano aunque efectivamente sería un gran evento
fundador del futurismo. Hace unos años aquel que trajera a Marinetti, no estaba
había publicado un manifiesto que seguro que Brazil lo recibiría con los brazos
rechazaba el pasado para observar el futuro. abiertos. Al fin en cuentas hablábamos de
El mismo gran Darío publicó una un país al borde de la selva con los pies muy
traducción con su edulcorada prosa al día atenazados en la historia. El futuro nos
siguiente criticándolo, pero a pesar de eso interesaba, pero nunca podríamos dejar
como un ensalmo de fichas de dominó todo atrás aquellas lianas que nos amarraban a la
el continente había caído presa de su selva, a nuestro pasado. Sino que se fijara la
hechizo. Los trenes, las bicicletas, la noche que estaba concluyendo: La
telegrafía sin hilos, las maravillas que traía antropofagia, el mejor ejemplo de nuestro

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pasado aborigen, aun se encontraba en la También tomó como misión
mente de los más inteligentes y civilizados personal hacer llegar las noticias de la gloria
de nuestros habitantes. de São Paulo en este prestigioso día a la
“Osas llamar civilizados a los artistas vecina ciudad de Río que pronto quiso
que vinieron esta noche” me respondió con responder con escalada armamentística.
una carcajada. Estaba por responder con Mario tuvo que moverse con rapidez para
alguna otra frase cuando sentí el aroma que desarmar la bomba y se reunió largamente
desprendía la piel de Tarsila. Se había con Oswald para convencerlo de los
movido unos centímetros y posaba una beneficios de tener a los intelectuales de Río
mano en mi pierna. Una mano hecha de contentos. Desde aquel día Mario se
electricidad o del magma mismo del sol, convertiría en una especie de asesor no
porque sentí que mi pierna me quemaba y oficial de Oswald, sobretodo cuando este
las palabras desaparecían de mi graganta. último sentía que el peso de las corona de
Mario de pronto habló sin abrir los ojos laurel y olivo le sentaban muy pesadas.
“Marinetti es hijo de una puta italiana con Tarsila por otra parte se había
una bicicleta nueva. Déjenlo pedalear hasta encerrado con una fiebre artística. Intenté
que se canse o se le rompa una rueda.” ir a visitarla una vez y aunque me recibió en
Los días que siguieron a los de su sala, con el cabello desordenado, la
aquella cena fueron totalmente locos. La mirada brillante, la piel con manchas de
noticia se extendió rápidamente con el pintura naranja, y más bella que nunca. Pero
primer periódico de la mañana, y durante no estaba lo suficiente concentrada para
un par de días tuvimos que soportar a un tener una conversación, y no se animaba aun
deprimido Oswald que había perdido la a mostrarme su obra que decía faltaba
oportunidad de ser él quien diera la noticia. mucho para estar siquiera cerca de estar
Pero pronto se puso de buen humor cuando acabada. Por esas razones que casi no pude
descubrieron que Marinetti lo había ver a casi ninguno de ellos, y me pasé algo
nombrado personalmente para que ayudara aburrido en las tertulias habituales en las que
a organizar el viaje. Noticias y artículos el nombre de Marinetti se pronunciaba
sobre Italia y el futurismo empezaron a fluir demasiado frecuentemente.
en los periódicos. Sus funciones de coronel Pero pronto aquel mes pasó y el
mayor de propaganda, y organizador carnaval futurista estaba cada vez más
supremo pronto le valieron algunas cercano. Una mañana las noticias de la
enemistades, pero también un grupo de llegada de Marinetti a chile y su encuentro
seguidores que lo seguía por doquier con Huidobro removieron las aguas más
intentando conseguir un espacio en esta turbias de la intelectualidad. Todos los cafés
fiesta futurista. hablaban con respeto y oculta envidia del

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genio creacionista. Una semana después sin ganas de multitudes. Además la noche
Borges y Girondo fueron esta vez el tema anterior tendrían la despedida oficial ante
de conversación de todos los cafés. Allí me la prensa y las autoridades con un banquete
encontré en una ocasión con Oswald, algo formal. Finalmente Tarsila aceptó y se
demacrado por el cansancio y el estrés, encerró nuevamente para concluir su obra
secundado de Mario que se lo veía incluso a tiempo.
más transparente. Hay muchos otros lugares donde
“Ya está cerca”, me dijo Oswald pueden leer lo que ocurrió en aquel vendaval
como si se tratara de una tormenta que se que resultó la llegada de Marinetti. La
puede apreciar desde la costa y que amenaza prensa lo adoptó como a su hijo predilecto,
con destruir un pequeño pueblo pescador. y como si se tratara de una estrella de cine,
Mario le puso la mano en el hombro al verlo lo seguía permanentemente. Las luces de los
descorazonado y con tranquilidad habitual flashes le bronceaban la piel que ya la tenía
le dijo: “Ya estamos casi listos”. Me naturalmente tostada por el sol
contaron brevemente todo lo que habían mediterráneo. Los baños de multitudes eran
hecho, no sólo levantar olas de interés en la grasa natural con la que peinaba sus
todo el país, sino conseguir el estadio bigotes. Y donde fuera, su brillante calva
nacional para su presentación como si se relumbraba como un sol. Sus poemas
tratara de un músico internacional. Salas de reunieron multitudes. Sus declaraciones se
conferencias en diferentes hoteles. Cenas y repitieron en todos los periódico del país.
comidas con los más prestigiosos miembros Su elegante figura con saco y corbata a pesar
de la sociedad brasileña e incluso una íntima del calor de aquellos días, se repitió en
comida con el presidente Luís Pereira de innumerables ocasiones dando la impresión
Sousa. de que existían mil Marinettis, y al mismo
El broche de oro sería una íntima tiempo demostrando el poder de aquella
fiesta de despedida que coincidiría con la tecnología de sulfuro de plata y luz.
presentación de la última obra de Tarsila. Las descripciones maravilladas de los
Oswald con la generosidad que le ingenios mecánicos asombraron a las
caracterizaba había convencido a su mujer multitudes que empezaron a ver objetos
que este sería el mejor espacio para presentar cotidianos con otros ojos. Ese año la venta
su obra maestra – como él mismo la calificó de coches subió tanto que tuvieron que
-. Tarsila al principio muy desconfiada, encargar un barco entero de flamantes
aceptó cuando le dijo que podría hacer la llantas para aquel “Dios vehemente de una
reunión lo más íntima que quisiera. raza de acero”, y los hospitales acusaron de
Marinetti se marcharía la mañana siguiente una subida de accidentes automovilísticos
y estaba seguro que estaría muy cansado y porque había dicho que la velocidad era la

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nueva forma de la belleza. Pero al mismo cuadro de Tarsila presidía la reunión como
tiempo que aquellas palabras impresionaban el sagrario de una iglesia.
a todo un pueblo hambriento de novedades, Marinetti se encontraba algo ojeroso.
una pequeña melodía que como un motivo Muchas noches de recepciones y charlas
secundario y mucho menos audible hacían mella hasta en el profeta del futuro.
acompañaba a la pieza principal. Hace A pesar de todo tenía la prestancia para
unos años un nuevo gobernante empezaba rodearse de un grupo de admiradores con
a llevar a Italia hacia el futuro. Mussolini los que hablaba con la fuerza que siempre le
había creado una nueva constitución y un caracterizaba. Declaraciones firmes sin dar
puño de hierro se empezaba a entrever bajo su brazo a torcer y sin nadie que se atreviera
su elegante y moderno guante de cuero a discutirle. Oswald se encontraba también
negro. Aquella nueva palabra llamado rodeado de su propia caterva de
fascismo empezaba a aparecer en los admiradores. Comentaba la reunión de
discursos de Marinetti, así como la palabra hace unas noches con el presidente y cómo
esperanza. Releyendo esto desde el futuro, él había escuchado tan amablemente sus
y ya grabado en la memoria el nombre de teorías para un gobierno de matriarcado:
Getúlio Vargas, resulta estremecedor la “Ellas, mujeres, madres y esposas, son las
certeza de muchas de sus palabras. Y aunque únicas que podrían llevar el país adelante”.
aun en ese momento no adivinábamos lo Mario se encontraba sentado en una silla
que ocurriría en el país, lo que Marinetti dirigiendo la mirada hacia donde se
expresaba en voz baja mientras hablaba de encontraba su amigo pero sin participar en
las maravillas del motor de cuatro la conversación. Hablando con dos jóvenes
revoluciones y de la construcción de una se encontraba Tarsila en un rincón. Estaba
nación italiana, se convertía en un escalofrío radiante, con un vestido de colores claros
en la base de la espalda. sin muchos adornos. Llevaba en el cuello
Días atrás me había llegado una un collar de madera realizado por una
invitación requiriendo mi presencia con indígena tupi, y en la muñeca un ingenio
traje formal para un íntimo encuentro. mecánico de titanio que fue un regalo de
Éramos un unas cincuentas personas Oswald. Llevaba zapatos bajos y sus piernas
desordenadamente acomodadas en la casa emitían un ligero color dorado que me
de Oswald y Tarsila. Ella no había querido ablandaba alguna región oculta del pecho.
acudir a una galería o una sala de fiestas. Yo me encontraba con unos tertulianos
Prefería ser la anfitriona en su propio hogar conversando de las últimas novedades pero
que una simple invitada por más invitada en general me sentia ansiosos mientras
de honor que se tratara. Un pequeño lienzo esperábamos el momento de revelar el
cubierto con un paño blanco el último cuadro.

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Finalmente Oswald sintió que la comenzó en una cena en la que comimos


tensión ya se había acumulado lo suficiente ancas de ranas. Dijimos muchas cosas esa
y golpeando su copa con una uña llamó la noche, pero una me llamó mucho la atención
atención de todos los invitados. Marinetti y se me quedó croando en el pecho. Mi
tomó asiento con afectación y todos los esposo dijo, hablando de los animalitos, que
invitados se giraron para escuchar a su nosotros decidimos quien se convierte en
anfitrión: “Por primera vez en mucho nuestro alimento. Y lo que más me llamó la
tiempo” dijo en voz baja pero que por atención fue aquella palabra. Nosotros
alguna propiedad de su voz, se escuchaba decidimos. Tenemos la libertad de comer lo
perfectamente en todo el salón, “no quiero que queremos, o de vivir lo que deseamos
hacer un brindis ni dar palabras de sin que nadie nos diga qué hacer. Y porque
bienvenida. Esta noche alguien mucho más no, también de pintar o comer sin que nadie
interesante e importante que yo se encuentra nos diga cómo hacerlo. Hace mucho tiempo
entre nosotros, la razón por la que estamos estuve viajando por Brasil y me enamoré de
todo aquí. Así que sin decir nada más los colores y de las formas. Nosotros hemos
quisiera invitar a que pase ante ustedes a decidido que los árboles tienen que tener
decir algunas palabras”. ciertas proporciones, los ríos ciertos trazos,
Fue un movimiento casi los caminos cierto orden. Pero en Brasil los
imperceptible el que realizó Marinetti para árboles son gigantes y los ríos van por donde
levantarse pero supo detenerse a tiempo desean y los caminos desaparecen, nosotros
cuando vio a Tarsila avanzar hacia el a su lado somos pequeños. Y aunque
improvisado estrado. Su rostro se enrojeció podemos cortar los árboles y dar con tierra
y miró a su alrededor azorado para ver si sus desproporcionados cuerpos es sólo una
alguien se había dado cuenta de su paso en decisión que hemos tomado. Nuestras
falso, pero todos miraban a la delicada medidas no son la única, nuestras reglas no
figura de Tarsila dejar una copa en la mesa son las únicas pero son decisiones tomadas.
y nerviosa juntar sus manos en la espalda Y como toda decisión puede estar
como una niña que sale a la pizarra. equivocada. Quizás todo lo que diga no
“Quiero agradecerles a todos por tenga sentido con lo que les mostraré, pero
haber venido hoy día” dijo con una voz para haber llegado a aquello he pensado en
bacilante pero clara “y especialmente a muchas cosas. Así que sin dar más vuelta
nuestro invitado de honor, Filippo. Es una les presento a Abaporu”
noche muy especial porque finalmente podré La tela blanca cayó como la falda
dejar de trabajar en un cuadro que me viene blanca de una mujer hermosa. Detrás de ella
molestando en el alma desde hace muchas nos enfrentábamos al cuadro de Tarsila, a
semanas para que lo deje vivir. Todo aquel Abaporu que significa “hombre que

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come carne humana”. Era un cuadro Más tarde aquella misma noche
pequeño pero algo en sus colores y formas quedábamos solos. Mario y Oswald
lo hacían parecer gigante, casi monstruoso. sentados en el sofá, yo que me había sentado
En él se podía ver un hombre desnudo, pero nuevamente al lado de Tarsila totalmente
apenas recordaba la figura de un hombre. hipnotizado por su aroma y conversábamos
Tenía una pierna gigantesca que ocupaba en voz baja, y Filippo que aun no se
casi todo el cuadro. La cabeza y una mano recuperaba de la humillación recibida estaba
por otra parte era pequeño, como una en silencio rumiando lentamente algunas
cabeza de alfiler. Como había dicho ideas. Oswald y Mario hablaban animados
Tarsila las proporciones no importaban, del cuadro. Recrearon la cena de hace un
eran solo nociones que nosotros habíamos mes y empezaban a debatir largamente sobre
puesto. Detrás del monstruoso hombre se lo que significaba el poder de decidir, el
adivinaba un verde cactus, y un sol como poder de elegir entre una multitud de
medio limón brillando en un cielo celeste. caminos, de reglas, de nombres, de
Los colores eran poderosos, la figura proporciones. Mario dijo que era algo así
central de color naranja brillante que como las influencias musicales. Uno puede
recordé pintaba la mejilla aquella tarde que decidir usar una melodía tupi y expresarla
visite a Tarsila era humana pero no con una guitarra española. Todo eran
totalmente. Aquel no era un hombre, no decisiones, el mundo se presentaba entero a
era ninguno de nosotros. nuestra disposición.
Me fijé en Marinetti que observaba Estábamos solos, ya no quedaba
con atención el cuadro. Pensé en los nadie en la casa, los criados dormían,
cuadros futuristas pura modernidad y todos los invitados se encontraban camino
movimiento; todo lo contrario a esta a sus hogares. La casa estaba silenciosa
quietud y a este ser casi primigenio del salvo nuestras voces y bien se podría decir
cuadro de Tarsila. Estaba seguro que le que no existía nada o nadie salvo aquella
parecía horrible, incluso una afrenta. habitación aun con las luces encendidas.
Todos estábamos silenciosos como Y allí fue donde ocurrió todo. Al
si un hechizo hubiera caído sobre los menos aquel momento preciso que sólo
asistentes. Poco a poco las conversaciones nosotros conocemos. Lo aparecido en los
empezaron a resurgir. La gente se acercó periódicos hace pocos días parece
a Tarsila para felicitarla, se abrieron confirmar la soledad de aquella noche.
nuevas copas de champán o de vino y le Nadie salvo nosotros supo nada. Y en
ambiente se relajó aunque la tensión de pocos años después con la dictadura y
momentos atrás desapareció llevándose todas las muertes tampoco le interesaba a
con ella toda la energía de los invitados. nadie.

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Podría contar aquí la verdad de lo Visto desde el día de hoy, desde lo


ocurrido. Y lo haré hasta cierto nivel. Podría ocurrido todos estos años, puedo sentir que
decir quien dio el golpe final o cual fue el él tenía razón. Era la decisión más natural,
verdadero motivo que llevo a lo que después más práctica y por eso fue una decisión se
ocurriría. Pero prefiero llevarme ese secreto los políticos decidieron tomar. Pero eso no
a la tumba. Contaré en cambio lo ocurrido, niega que haya sido la decisión equivocada.
pero cuatro versiones. Todas ellas son reales Tarsila se había levantado y lo
pero ninguna de ellas lo es verdaderamente. miraba inmóvil con los ojos abiertos como
Será su decisión elegir qué es lo que pasó platos. No podía creer lo que aquel hombre
aquella noche. decía. “Allí está tu futuro” dijo Filippo
Lo único que es seguro es que señalando a su cuadro “Esos pies
Filippo Marinetti comenzó todo. Después gigantescos los llevaran hacia el progreso,
de rumiar largamente sus palabras se levantó lo único que tienen que hacer es obligarlo a
y se enfrentó al cuadro. En voz baja pero caminar hacia adelante en lugar de quedarse
con la intención que lo escuchemos dijo: “Lo sentados”. Tarsila dio varios pasos seguros,
primero que haría Mussolini en este país como en un ballet practicado muchas veces.
sería exterminar a todos estos indios”. Estaba enojada, sus ojos llenos de furia, con
Tarsila se calló de golpe y le preguntó una belleza de fuego y piedra como una
amablemente. “perdona, ¿qué dijiste?”. hermosa Medusa. Filippo añadió “Cuándo
“Nada querida, lo siento. Sólo decía que entenderán que nosotros podemos decidir
ustedes tienen una de las riquezas más a quien nos comemos porque nosotros
increíbles del planeta. Esas selvas llenas de somos el futuro”. Con esas últimas palabras
ricos tesoros, y la tienen abandonadas salvo Tarsila había llegado hasta el piano donde
unos cuantos indios que recogen caucho. reposaba un pesado florero. Marinetti se
Fíjense las minas de oro que tienen, podrían giró hacia el cuadro nuevamente. “No han
estar produciendo mil veces más. Y los entendido lo que he dicho todos estos días.
árboles desproporcionados del que hablas El fascismo es el futuro”. En ese instante
podrían convertirse en una flota de barcos Tarsila no aguantó más y estrelló el jarrón
de guerra. Brasil podría ser tan poderoso de fino cristal en el cráneo de Filippo. En el
como Italia. Sólo tienen que mirar al futuro. suelo poco a poco una mancha roja empezó
¿Dónde están las industrias?. ¿Dónde están a extenderse: “Era un hombre muy
todos esos indios trabajando para ustedes?. peligroso” dijo Tarsila sin rastro de emoción
¿Dónde está el futuro recorriendo autopistas en la voz.
asfaltadas que atraviesan sus selvas?. ¿Saben Lo único que es seguro es que
cuanto tiempo durará su selva?, el suficiente Filippo Marinetti comenzó todo. Después
para que se vuelvan ricos” de rumiar largamente sus palabras se levantó

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y se enfrentó al cuadro. “No puedo creer que cuadro vale la pena?” preguntó dirigiéndose
veneren esta pintura” dijo de pronto. con la mirada a Oswald. “O sólo lo veneras
Oswald calló su ronroneo musical y por ser obra de tu mujercita. Al final de
preguntó qué había dicho. “Tantos días cuentas la convertirse en una estrella esta
predicando entre ustedes, y el último día me noche utilizándome a mí para eso. ¿No es
demuestran que no son más que unos cierto?”
ignorantes. ¿Qué ven en este cuadro?. Un Menos es necesario para hacer estallar
indio, un aborigen, desnudo como en el a Oswald y en muy poco tiempo había
amanecer del hombre. Más cercano a un estrellado un puño en la cara de Filippo. Pero
animal que a un humano con esas sus este después de levantarse del suelo le había
piernas de elefante y su cabeza de mosquito. estrellado un cabezazo en la nariz de
Estamos soñando con el futuro y ustedes me Oswald. “En italia también sabemos jugar
traen este horrible ejemplo del pasado. Me duro” le dijo limpiándose la sangre ajena
demuestran con esta pinturita que no son de la frente. “Tú, una pobre imitación de
más que esos indios imitando al hombre artista queriéndose poner a mi nivel.” En
pero que preferirían estar bajo el sol ese instante sorpresivamente Mario había
comiéndose los piojos”. saltado sobre el cuerpo de su amigo y había
Oswald es un hombre de pasiones derrumbado a Filippo contra el piso. Sus
por lo que en las primeras palabras ya se delicadas manos de guitarrista y duras y
había plantado frente a Filippo y las últimas resistentes por tantos años contra las cuerdas
frases las sintió muy cerca, oliendo su aliento empezaron a apretar el cuello del poeta
a vino y limpiándose las gotitas de saliva italiano. Nadie hizo nada para evitarlo.
con las que le rociaba. “Porque si algún día Oswald sólo miraba a su amigo con una
ustedes aparentan ser civilizados no será de ternura infinita. Cuando finalmente Mario
otra forma que imitando a Europa. Unos soltó las manos y el cuerpo de Filippo cayó
monos imitando cómo ser civilizados. La al suelo inconsciente se giró hacia Oswald
única decisión que tendrán será decidir a creando un chispazo eléctrico con el cruce
quién imitar”. En ese instante un golpe de miradas.
como un mazo impactó en el rostro de Lo único que es seguro es que Filipo
Marinetti que cayó al suelo. Varios golpes Marinetti comenzó todo. Después de
más lo clavaron en el suelo y cuando Mario rumiar largamente sus palabras se levantó y
lo apartó el poeta italiano ya no se movía. se enfrentó al cuadro. “¿Y dices que has
Lo único que es seguro es que estudiado en Francia?” se dirigió a Tarsila.
Filippo Marinetti comenzó todo. Después He visto mucha pintura francesa pero nunca
de rumiar largamente sus palabras se levantó había visto a nadie cometer tantos pecados
y se enfrentó al cuadro. “¿Y crees tu que este con proporciones y colores. Qué hiciste en

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realidad en Francia para creerte pintora. ¿Se Tarsila precediendo la sala aprendimos una
la chupaste a algún moja pinceles de nueva lección sobre el tema de las decisiones.
Montparnasse. Y tú hablas de decidir, la Hay que ser fiel a las propias aunque sean
única que podrías tomar es decidir a quien equivocadas. Hay que saber aceptar errores,
copiar. Pero ni siquiera sabes copiar bien, y pero hay que llevar lo que decidimos hasta
necesitas que tu marido te haga una fiesta el final.
conmigo para poder mostrar tu obra”. La mañana siguiente después de
Tarsila estaba con las mejillas rojas y los ojos ducharme concienzudamente tomé el pasaje
iluminados por unas lágrimas de rabia que y el pasaporte del italiano y tomé el primer
no podían salir. Con las primeras palabras avión a Roma. Según todos los documentos
había puesto su mano en mi pierna y ahora Filippo Marinetti habría salido de São
la veía cerrada con una contorsión de dolor. Paulo sin inconvenientes y había llegado 14
Su mano estaba blanca, sin sangre, como horas después a Roma. Los periódicos
una deforme garra mientras dentro suyo italianos lo darían por desaparecido pocos
bullía rabia, ira, y profundo dolor. No podía días después y se hablaría de que la
verla así, la belleza se había trastornado resistencia antifascista lo esperaba a la salida
hasta convertirla en una triste caricatura de del aeropuerto. Mi alta figura recorrió Roma
ella misma. por un par de meses, escribiendo y pensando,
Tomé su puño cerrado y lo aparté de y finalmente regresaría São Paulo. No
mi pierna haciéndole una caricia entre los volveríamos a reunirnos con Tarsila, Mario
dedos. Me levanté lentamente y me acerqué y Oswald aunque si coincidíamos en eventos
a Filippo. Le superaba por más de una sociales. Tampoco volví a estar a solas con
cabeza, pero mirándome hacia arriba me ella aunque aun recuerdo los besos que me
dijo escupiendo las palabras: “¿Y tu eres su dio aquella noche, llenos de dolor, locura y
caballero de brillante armadura?. Ya le has sudor.
metido cuernos a su marido o esperas reunir Hace una semana salió en el
valor para hacerlo.” Mis manos se aferraron periódico una noticia que escandalizó a la
a su chaqueta y lo levantaron. Era liviano, ciudad. Ya estoy muy anciano como para
como levantar a un niño o a un bulto. Mis que tomen ninguna acción contra mí, y
manos se extendieron de golpe y él voló hacia tanto Mario como Oswald han muerto, y
atrás golpeándose la cabeza con la pared del Tarsila descansa en una pequeña villa
fondo. Cuando cayó al suelo tenía una francesa esperando su hora. Yo por mi parte
macabra sonrisa en el rostro y ya no se tuve una buena vida, trabajé por esta ciudad
movía. de mis amores, escribí mucho y leí mucho
No creo que pueda contar lo que más. Ahora soy mayor y también sólo me
pasó el resto de la noche. Con el cuadro de espera que llegue mi final con la seguridad

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de que no me arrepiento de ninguna Mientras el narrador nos ofrece una
decisión. vista a la historia, no es una vista
La noticia que escandalizó a la necesariamente clara. El cuento es escrito
ciudad, estoy seguro que la releyeron en español, pero su contexto es Brasil.
incrédulos varias veces, surgió después de Como lectores, sabemos que el narrador del
que derrumbaran la vieja mansión de cuento es un hombre, pero aprendemos muy
Oswald y Tarsila y encontraran enterrados poco de él. La riqueza de descripción de las
en el sótano una calavera y viejos huesos coninteracciones entre artistas sirve para
lo que parecen ser marcas de dientes personalizar el movimiento. El cuento
humanos. sugiere que el difunto italiano fue
literalmente consumido por Andrade y sus
Mi guel Esquir
Miguel ol-Ríos colegas, conectando el canibalismo histórico
Esquirol-Ríos
de los indígenas (contado en textos como el
de Hans Staden durante la época colonial)
Crítica con el canibalismo estético que el manifiesto
“El otro manifiesto antropófago” declara en 1922.
construye una narrativa ficticia para Lucy Blaney
contextualizar el conocido “Manifesto
Antropófago” de Oswald de Andrade,
protagonista central del modernismo
brasileño. El manifiesto de Andrade,
como otros manifiestos, declara un nuevo
movimiento cultural. En vez de copiar el
ar te europeo, Brasil consumiría,
reproduciría y exportaría un arte único,
basado en la herencia indígena, africana
y colonial.
El narrador nos ofrece una historia
con tres posibles finales, pero con una sola
conclusión: la muerte violenta de la
importación del fascismo europeo a
Brasil, personificado por un poeta
italiano. Este evento parece irónico frente
a los gobiernos autoritarios que
controlaron Brasil por muchas décadas
después.

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