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Barry Barnes,

Thomas S. Kuhn, :t-¡T¡-¡ "rl{'}';


otros
Robert K- Merton Y
lilia¡za Universidad

Esrudios sobre sociología


de la ciencra
de
ComPilación e inttoducción
BarrY Barnes

Versión esPañola de
Néstor A. Míguez
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ir ¡:RñANA DE óirÑi'ñí soclALES

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Alianza
Editorial

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Título original:
SociologY ol Scíence
Books Ltd-' Harmondsworth'
(Publicado en inglés por Penguin
Middlesex, lnglaterra)

§.r\ \ . AqñOe
É- 554"{<35 ü áe .§-'

Cfitr' e'b*--¿á
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Agradecimientos
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Introducción ."
tu t'f{-'r ''-tt - Q'fi' Eq.3i. )' -i .{- DE
Darte T EL SURGIMIENTO Y LA INSTITUCIONALIZACION
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tlttto t .. 19
TI CTBNCIA MODERI\{A
a'ji"t -
1. Las matemáticas y las ciencias
en China y en Occidente' por
23
i; losepb Need.hanz (re56) ... por
lf i: ,, 2. El desartollo de 1a ciencia institucionalizada e¡ Alemania, 46
J. Ben-Daoid. Y A. Zloczouer {L962)
;d:riL- - -
¡..i

iionactoll'*' II.
CARACTERES ESTRUCTURALES Y CLILTURALES DE LA
PaTtC
""Crr-ñciÁ-pun¡. coNTEMPoRANEA "' 6l
K' Mer-
). Los impetativos institucionales de la ciencia' pox Robert 64
ton (L942)
4. i"" i*ág."as cientlficos, pot Thomas
S' Kahn (1963) "' "' 79
de la ciencia' g'ot V'O' Hags'
5. El don coÁ pdncipio organizador 103
trom (1965)
6. La diferenciación de las disciplinas,
por V' O' Hagstrorn "' "' 119
I Barry Barnes' 1972
; E:;;i{{;,r','-":**13'.3'ii
A ' Madrid' Iett.
7- E1 crecimiento cultural en la ciencia,
por Micbael Mulkay (1969)' t25

l.s.B,N- 84-?106-226t'3 III. LAS APLICACIOIIES.


--'io§-boÑ
Parte pF-IA-CIENCIA:' SUS VINCU-
b.POrlto legal: M' 3'2:r0-lgtt0 LA-TEóÑótócra v LA ECoNoMTA "' t41
Ciudad' S' L'
áo;rt,"tto en FernándezMinuesa' 8. Reeularidades en el desarrollo- de la cier.rgia contemporánea' Por
i;;;;'" en Hijos de E' S' L'
tgnacy Matecki v eii,7h"i-bli"i'ü-(te65) "' "' "' "' "' r44
n""O^ de Toledo' 24' Madrid-5 7
Printed in SParn

Ir
18 L8. La cu¡iosidad ociosa en la sociedad 315

LA CURIOSIDAD OCIOSA EN LA SOCIEDAD El conocimientg pr?gmádco de Ios rier'.'pos_ primitivos difiere poco
.eD catácter del de las fases más maduru" á. lá cultura. sus majiores
logros en la-dirección de la formu-lación sistemática consisten .o .ihor-
Tbo,rstein Veblen , t¿ciones didácticas ,a Ia economla, Ia prudencia, la ecuanim*rf;;
Extracto de Thorstein Vgblen, <<The place of . science in modern civiüzatio¡», ,administración juiciosa: un cuerpo de máximar iu"u la .orrd.r.tu éon-
Arzerican lournal of Sociology, vol- 2, 1906, p¡i. 585-609. [Se han omitido ,rv€fliente. En este campo, apenas ha habido urr-urr.." de Confucio a
las referencias a la literatura psicológica.l
ley.l smiles- .Baio la guía de Ia curiosidad ociosa, ." .r*Li",-r*
habido un continuo avarrce hacia un sistema cada vez más vastó de
,conocimiento. con el progreso de la inteligencía y experiencia, se
lograro!'' observaciones-mái minuciosas y ut?lirir á¿"-á.i¿ados de
,los hechos- La dramattzactón de la seóuencia de fenómen"s qi"á
cedió- lugar a fo-rmulaciones un poco menos personales, menos antro-
;pomórficas, de los procesos obsérvados; p."á en ninguna .tup" á. r.,
,crecimiento ¡snss en ningufla eÍ;pa alcanzada 6ur¿u'u¡o¡"-
-alesta labor de Ia curiosidád ociosa perdió
ql prodrrcto_de su carácter
dramático. se hacen vasta-s genetalizaciones y óorrt..ryen cosmo-
:Iogías,. pero siempre en forma árarnática. §e ". establecen principios
generales de explicación, que en lo-s_ primeros dlas de la estriecuú¿ió"
tfórica parecen.remontarse invariablémente al amplio prin'cipio vitai
El conocimiento que tiene el bárbaro inferior de los fenómenos + la- generación. la procreugró\, eI nacimienlo,'el alrr."át" y 1u
de la naturaleza, en la medida en que los hace objeto de especula- ,decadencia constituyen gl ciclo de postulados deÁtro del c".i ,igu."
ción deliberada y son otganizados en un cuerpo coherente de conoci- ,'su curso los procesos dramatizados' de l"r i.J*.ior- rrrtr"d.J rn
miento, tiene el catáctet de los ciclos biológicos. Tal cuerpo de cono- "c{eación es procreación, en estos sistemas teóricos arcaicos, y la causa-
cimíento, en 10 esencial, es organizaáo balo la gula de una curiosi- 1ión^es gestación_y nacimiento. Los esquemas cosmorógicós arcaicos
dad bciosa. En tanto es sistematizado'según los cánones de la curio- ,de Grecia, la rndia, Jajón, China, la pólinesia y Améiica tienen el
sidad más que de Ia converriencia, la prueba de la verdad que se mismo tenor general a este respecto. (Véase, por e¡emplo, Tylor, Lg7L,
aplica en todo este cuerpo de conocimiento de los bárbaros es la prue- cap. 8.) Lo mismo parece cierto de los elemenros-elohistas-de há
ba de la coherencia dramática. Además de su cosmología dramática *ttTixr*:Ht:;;ecutación
y sus leyendas populares, ni que decir tiene, esos pueblos poseen biotógica se halla pre§ente oscuramente,
también un considerable cuerpo de sabiduría mundana en una forma en el trasfondo, el reconocimiento tácito de unl causalidad mateúal',
más o menos sistemática. En ésta, la prueba de validez es la uti-
lidad'. ,-ry-".Ia que condiciona las operaciones vulgares de la
'cotirliana, a" t ub,^jÁ
"iár el ,ria"lá
de hora a hora. Páro esta relacián causal entre
y el.producto vulgares se da vagamente por sentada, y rao se hace
1 <<Pragmático)> se usa aqul en un sentido más restringido que el que la co
de ell3 un principio pata efectuai vastas §eneralizaci"nár. Es pasada
nocida escuela pragmática de psicologla moderna asignarla al térrnino. <<Pragmá-
tico>>, <<teleológico>> y otros téminos similares han sido extendidos hasta abarcar Bor alto como cosa trivial. Las generalizaciones superiores toman
imputaciones de fines tanto como aplicación al uso. No pretendemos criticar este ,colo1 {e los rasgos más amplios Jel esquema corrieite de la vida.
uso ambiguo de los términos ni comegirlo; pero esos términos aqul sólo son usa- Los hábitos de pensamiemto que gobiernin ra elaboración de un sis-
dos en el último sentido, que es el único que les conviene por la fuerza de un tema de conocimien-to son los que inspiran ros sucesos más impre-
-antiguo uso y de la etímología. El conocimiento <<pragfnático>>, por 1o tanto, es
el desti¡ado a servir a un fin conveniente para el conocedor, y aquT lo con- .sionantees de la vida, la estructura inititucional en la cual vi.rá 1^
trast¿mos con la imputación de conducta adetuada a los hechos observadgs. La ,comunidad. Mientras las instituciones dorninantes sean las d.e la rela-
razón de que conservernos tal distinción es sencillamente la actual necesidad de
un término simple para distinguir entre la sabiduría mundana y el saber por sl "ción consangufnea, los antepasados y la discriminación de clases, los
m1smo. ,cánones del conocimiento tienen el mis¡6
carácter-
314
3t6 Thorstei. Vebleñ La cutiosidad ociosa en la sociedad 3L7

- -Cuando, más tarde, sg pfoduce- una transformación en el esque&a


de-la cultura y se pasa de una vída paclfica con depredaciones esor*
La producción teórica de los escolásticos tiene necesa¡iamente un
rtuado carácre: pragmático,_ pues todo el .rq";;-;;ñ;"I en el
rádicas a un esquema fijo de vida depredatoria, q,rá lu doili vivían y trabajaban era dá un vigoroso tiirte pragm¿ai.o. lo,
nación y la- servidumbre, las gradaciones de plivilegio "rporr.
v honor-,=[ :ptos comientes de las cosas .ran eiboz.dos en tiérm"inos áL .or-
coerción y la depende-n9ia petsonal, entonces,-el esquema del conl encia, fuerza personal, proe-zas, autoridad p..r.ripii rJ-.á.] y .ra,
cimiento sufre un cambio análogo. La culturá depredátoriu, o colü
de la barbade superior, presenra para nuesiros Iines l^ pe.,rliarffi 3 d9 cgncSrros era emp-leada, por la Íueruá ¿a ri¿Uiü lll .o.r._
-fir.. áál
i.{ici9n de hechos para los conocimiento, u""-.Lr"¿" no se
de estar regida ppr un ac-entuado pragmatismo. Las instiltucionesX .ainla .en perspectiva ningún uso inmediato del .árrocirrri.nto así ad-
esta fase cultural son relaciones convencionalizadas de víolencial
engaño. T,as cuestiones de la vida son cuestiones de.orrdr.tu.ol_ ,quirido. Al.mismo ti1grp9, una parte muy grand. á. t^ l"augu.lorr*
veniente, llevada según las relaciones corrientes de dominio y suñ_ "y.:sprecylaÍones escolásticas apuntaba directamente a obtene-r reglas
.ytda bajo la ley y las costumbres temporales, ya la de un esquema
sión- Las distinciones habituales son distinciones de Í.uetza, ventaja, de conducta conveniente, ya adoptaranla forma'de una filosofíu-d. lu
precedencra y autoridad personales. IJna sagaz adaptación a este sis-
"urda bajo.j" 1"r. y,las cosrumbres temporales, y" fá á..r*, .rqrr.-u
tsma 4e dignidad y servidumbre graduadai se convierte err asunto
de vida o muerte, y los hombres aprenden a pensar en estos tér_ Ite salvación bajo los decretos de una-proviáencia autocrátical urru
,,,,ilterpretación-ingenua del dicho según el cual todo conocimiento es
minos como si fueran últimos y definitivos. El sistema d. conoci- .Bragmático hail.úa una comoboracién más satisfactoria
miento," aunque sus motivos sean de un tipo de_sapasionado ,, ocioso, r" pi"á.ro
i:ión intelectual de la escolástica que en cualquier otro "" sistema d.e
siguen Ia misma línea, porque rales son lLs hábitos de pensamiento .iio¡ocimiento anterior o posterior.
y las normas de discriminación impuestas por la vida coiídiana. a, los.tiempts modernos, se produjo un cambio en la
La obra teórica de una época culturaltomo, por ejemplo, la de I Al, llegar
¡ataraleza de las indagaciones y formulaCiones- elaboradas bajo ia
la Edad Media aún adopta la-forma general de la áramuiiruii¿i, p.ro
¡iaía de la_curiosidad_oóiosa, qué desde esta época es llamada á
los postulados de las teorías dramátiias y las pruebas de validez^teó nudo- <<espíritu científico>>. El cambio aludido ie halla esrrechamenre ^.-
rica ya no son los ¡nismos que los de antes de que el esquema de ,relacionado con un cambio análogo en las instituciones y los hábitos
la servidumbre graduadl llegaya a ocupar la escená. T. os cálones que :üe vida, particularmente con los"cambios q.e ú *;
guían la labor de la curiosidad o-ciosa ya no son los de la gener3cián, -"á;;";-;;;i;
en la industtia y 7a otganización áconó-i.u á.lu
los lazos-de sangre y la vida famiTiar, sino los de la dignidad, tá 'aparejados sociedaá.
Es dudoso que los intereses y énseñanzas intelectoul., .u.u.terísti-
autenticidad y la dependencia gtadaadas. Las generalizaciones supe- ps qe la nueva era puedan sei apropiadamente calificaáos de menos
tiores adoptan un nuevo caráctet, quizá sin dLscartar formalmeite «pragmáticos>>, según se entiende a veces este término, que los de
los viejos ¿¡¡fc-rrlos de fe. Las cosmologías de estos bárbaros superio- 'los.trempos escolástico,s; pe_ro son de otra especie y están- condicio_
res son formuladas en términos de una jerarquía feudal de ag-entes pádos por una situación áultural e industrirt'^¿i¡.t '"r.1.-g" la vida
y elementos, y el nexo causal entre los Íenómenos es concebiáo de ]de la nuev,a épog1, concepros de rango aurénrico y dignidad dife-
manera animista, en forma similar a la magia simpática. Las leyes -l9s
que se trata de descubrir en el mundo natural son concebidas -en ¡engll .se han debiljtado en lo. asuntos"prácticos, y i"r ñt.iones de
realidad _preferencial y tradición auténtica cuentan merros en la nueva
términos_ de imposiciones auroritarias. La relación en la que se supo- ¡iencia. Las fuerzas que operan en el mundo externo son concebidas
ne que la deidad, o las deidades, está con los hechos ya no .r l" '.ale una manera m.roi.aniÁista, aunque
aún preval..L ái-rrrropomor-
relación de progenitor, sino la de soberanla. Las leyes náturales son ,f.ismo, al menos en el- grgdo- .r...rário puri -i";.pretación
corolarios de las reglas arbitra4ias de estatus impueitas sobre el uni-
du,
;iliamática a la secuencia de fenómenos. ";;
verso natural por una Providencia todopoderosa, con vistas al man- ,
ii_-
tenimiento de su propio prestigio. La ciencia que surge en tal am-
biente espiritual es de Ia clase representada pof lu alquimia y la as- I 1 s:4". se Io emplea corrien-temente, er término <<pragmático>> abarca Ia con-
a, la ventaja. preferencial del agente, Ia conducta oportuna y la
trología,,en las cuales el grado imputado dé nobleza-y predominio fli.lÍ ,9rI,C,93 a Ia producción de cosas. que pueáen ser, o no, veinrajoru"
:i?r:ilid aphcada
ei:agente.5l irru
se roma el término en el último sentijlo, la-cultura de los ti"mpás
de los otrjetos y la fiterza simbólica de sus nombres soÁ utilizados riodernos no es menos <<pragrnática>> q". u a. ü-Eá;á-M;Jü.*ñ-"i
para dar una explicación de lo que ocurre. ü el primer sentido.
r" usamos
,18 Thorstein Vebhu La curiosidad ociosa en la sociedad 31,9

Los cambios en la situación cultural que _parecen haber tenido artesano para gula de los aprendices que han de realtzat sus bocetos.
consecuencias más importantes para los métodos y el espfuitu de h !,n la,ciencia del siglo xvrrr, esas leyés narurales son las que especi-
pesquisa cientlfica son los que se produjeron en el. campo de la in-
bcan la secuencia de causa y efecro, y admitirán ,,na caraitetizició¡
dustria. A comienzos de los tiempos modernos, la industria es uo 'como interpreiación dramática de la acción de las callsas; estas causas
hecho de un peso relativamente mayor, un factor prevaleciente qu; son concebidas de un modo casi personal. En los tiempos moder-
bajo el régimen feudal. Es el rasgo característico de la cultura 6s- 'nos posteriores, las formulaciones- de
secuencías causalás se hicie-
detna, así como las proezas y la (ealtad eran los rasgos cullurales ron m¡ís impersonales y objetivas,_más f.ácticas; pero la imputación
característicos de la época anterior. Esa industria de comienzos de de activídad a los objetos observados fruRca ha.ce:sado, y ni siquiera
los tiempos modernos se basó, en un grado obvio y convincer_rte, etr en las más recientes_ y maduras formulaciones de la investi§ación
una diestra artesanla. Ni antes ni después ocurrió eso en el mismo aentífica se ha perdiico totalmente en tono dramático. Las causas ac-
grado. El artesano, más o menos hábll y con una eficiencia más o fi¡antes son concebidas de una manera muy impersonal, pero hasta
menos especializada, fue la figura central de la situación cultural de ¿hora ninguna _ciencia (exceptuando, como es obvio, la riatemática)
la época; por ello, los conceptos de los cientfficos fueron tomados se ha contentado con e{ectuar su labor teórica en términos de magni-
de la imagen del artesano. Las dramatizaciones de la secuencia de fides inertes solamente. se sigue imputando actividad a los fenóáe-
fenómenos externos elaboradas bajo eI impulso de la curiosidad ociosa nos que estudia la ciencia; y la activiáad, desde luego, no es un hecho
fueron concebidos en términos de artesanía. Esta suplantó gradual- de obs-ervación, sino que es imputada a los fenóm-e.ro, por el obser-
mente a la dignidad diferencial como canon aatorizado de la verdad vador ". Esto es negado, desde 1r-rego también,'láspor quieries propician
cientlfica, aufr en los niveles superiores de especulación e investiga- una formulación puramente matimática de tárías .forrtifi.ur,
ción. Esto, desde luego, equivale a decir con otras palabras que-la pero tal negación sólo se mantiene a costa de la coherencia. Las emi-
ley de la causa y el efecto recibió el primer lugar, em contraste con nentes autoridades que defienden una formulación matemática inco-
la coherencia dialéctica y la tradición auténtica. Pero esta ley de la lora inevitable y necesariamente vuelven a caer en el preconcepro
c-aula y el efecto de cornienzos de los tiempos modernos ley (esen_cialmente metafísico) de la causalidad tan pronto io-o pu"ut
de las causas eficientes- era de tipo antropomórfico. <<Causas -la iguá- ala labor concreta de investigación cientíÍicaa.
les producen efectos iguales»>, en el mismo sentido en que el pro ' Puesto que la tecnología mecánica ha hecho grandes avances du-
ducto del artesano diestro es semejante al artesano; <<nada hay en fante el siglo xrx y se ha convertido en una fueria cultural de vastas
el efecto que no esté contenido en la causa»>, de igual martera. consecuencias_, las formulaciones de la ciencia han dado otro paso en
E,sas aserciones, pof supuesto, son más viejas que la ciencia mo- la dirección de la factividad impersonal. El proceso mecánico^ha des-
derna, pero sólo en los primeros días de la ciencia moderna llegaron p1721á9 al artesáno.como ,rq.r.lipo a cuya i-*ng"r conciben la causa-
a prevalecer con una indiscutida preponderancia y a relegar los fun- ljda-d io-s investigadores científicós. Así, 1a inÉrpretación dramática
damentos superiores de la validez dialéctica. Invadieron hasta los do de los fenómenos naturales se ha hecho menos antropomó rfica; ya
minios más elevados y recónditos de la especulación, de modo que no concil¡e los ciclos vitales como una causa que actúa pr., prod,réi"
en la transición de los primeros tiempos modernos al perlodo moder- rin efecto determinado un hábil ,rtJrr.ro proár.. ártlculos
no tardfo, en el siglo xvrrr, determinaron hasta los resultados de las -como el ciclo vital como un proceso en el
elaborados-, sino que considera
especulaciones de los teólogos. La deidad, de ser en tiempos medie- wal ia distinción entre causa y efecto no necesira ,", ábr.rrrrda de
vales principalmente un señor feudal preocupado por el mantenimien- un modo detallado y específico, pero en el cual el despliegue de la
to de su propio prestigio, pasó a ser en 1o esencial un creadot causalidad se produce en una secuencia ininterrumpidá dJ cambios
dedicado a la artesanal ocupaciórf de hacer cosas útiles para el hombre. acumulativos. En contraste con las formulaciones plagmáticas de la
Su posición ante el hombre y el universo natural ya no es funda-
mentalmente la de un progenitor, como en Ia cultura de la brarbarie 3 Hablando en términos epistemológicos,
se imputa actividad a los
- fenómenos
inferior, sino la de un talentoso mecánico. Las <<Ieyes naturales>> a mn_el fin de organüarlos en un sisterña
las que tanta importa¡cia asignan los científicos de esta era ya no a véase, por eiemplo, Pearson- (Ls92) ydíamáticimente coherente.
, compárese id.ui á. rás magnitudes
son decretos de una autoridad legislativa sobrenatural, sino detalles hertes presentado en su exposición con su actual labor,"o tal como se ñaila ex-
puesta en los caps. 9, lO y 12, particularmente .n s, .*ám.n
de 1as especificaciones de fabricación transmitidas por el maestro terno>> y temas afines en The Cbances of Deatb (Lg97).
del <<derecho ma_
Thorstein Veblen . La curiosidad ociosa'en la sociedad )2r
320

sabidurla mundana, estas teorlas recientes de los cientlficos


parecen
sumamertte opacas, iÁp.t*"ules y- prosaicas; pero,considerad^l
,i'*ir*"r, áES. á¿*ilirse que antaño áúi_*rr.ttrar la limitación de Qot las
¿rrÁáticas {ue guiaron a los salvajes creado
ü.¿rr?ári}"".,
^-- de mitos.
res
espíritu fela.inlTyación cien-
E; lo que toca a los objetivos y el mira de los clentitlcos' es una
tlÍica. contlmplada desde el punto de
."i..i¿.|.i, ,árJ*..rt" fort ita y insustancial el que gfan parte del
;;;ir"i"-;;"- "Ur.riáJ m.diunte cánones mecanicistas de investiga- í*;" ellos, es menestef tomarlos como son, opacos-e indiferentes.
en tér-
.i¡r, ir.d" ser provechoso en la ptáctica. Mucho de este conocimiento ía t..rrologia, por ello, llega a interpretar.-ejso.s.fenómenos
personalidad imputada o_ siquieta
control de los procesos en ros meclni.oi, no en térmirros de
!i";ái-; p""d-. ,.rlo, si se 1o aplica al del conocimiento cien- irt""uníu. La áiencia moderna, al derivar sus conceptos de la misma
;" i;;;i.nen fr.rrr" naturales.^Fste empleo
en el sentido amplio .Á1., 11.ru a cabo sus indagaciones y enuncia sus conclusiones en
;rñ;;"¿}a fü^;;i.r-.Á*tit.ry. la. tecnología,
;i"", del mismo carácter-objetivo-que los empleados por el in-
á.^i.¿iÁ1"o, qo. ir.ioy., adeÁá" de la industria de máquinas pro-
pÁá"'áá 1, pra.tic-a como la ingenierla, la agricul- :o"niero mecánico.
Ji'.há, "-A.l ha ocurrido, por el progresivo cambio de los hábitos domi-
"ir*."i. ti y'las.reformas económicos. La razón- por
ffi;I";.át;Á", Áigi.rr"
ser provechosas,Par,a estos fines *¡*L, de pensamientó de la-coÁgnidad, que las teorlaspragmatismo, de la ciencia
li'Á"t las teorías .i..rr?fi.ur p,r.d-.t del rámbito de la i-t^" ¿i.r.rJido.cada vez mlás de las formulaciones del
;;..i.;;á -Tii"r-propósitos estén dentro
,.rid. *-q". ,ut., fines
fuera del interés ii.r¿. los "inicios de la era moderna. De una or.ganrzación del cono-
ilffi;*."6i".i;;rffi.- útiles caen
o pueda proponerse, F"áÁi"rr." basaáa en la imputación de propensiones -personales -o ani-
á.f1%"ilfico. No "Z'rri* dá qü. se proponga,
;;;:1" teorla ha cambiado de basá, pasando a la imputación de
il.¡"iá, iZ."icas. Su i.r.rl.tig^.i4, .,cánones irrr-..ocioru' como la del indio
ii-i»i""i"..e;¡.;ii;r-.-pE.o los de validez con los cuales viiad bruta solamente, y esta última es concebida de una manera
pár la tecnología moderna' .mediante la ¡üá;;;;-ás fáctica; h.ttá'qo., finalmente, el ámbito pragmático del
í{;b;í";; ñ l;;;;;' a sus requlsltos;'y pot
:iiónocimiento y el cielrtl{ico-se rrlás alejados qu9 nunca, pr¡es
i.."Jtáei. moderna-, mediante la habituación técnicos- Sus cánones
-hallan
iiÜ ;¿i; difierán en objetivo, sino también en sustancia. En ambos
;;;;r-;."f,"¿"r ."r útiles para los objetivos
hábitos d9 Pensa- iiári"i"r el conocimieÁto discurre err términos de actividad, pero,
de validez se los ú siiuación cultural; son
;¡; ;lado, se rrata del conocimiento de la mejor manera de actuar,
"f*¿.
á'i..." e". i. frá iñr.riá-f"rát-.á"ái.iones
esquema de vida. corriente en la comu'
que ocurre; por una parte, el cono-
nidad donde "i".;"í .r, modernas este esquema de .;;J;i orro,.otocimiento de 1opór
En la cultura modetna' ,íi*i"rrro dá medios y fines, y o6a, el conocimiento sin ningún
vida se basa en grnÁ Átdida en la máquina' .or*Oriro ulterior. EÍ segundó ambito de conocimiento puede servir a
la industrir, lo, prá*t"t iJ"titi^t"t que y iot prod"tos industriales han
qanado rerreno lr-h;;;;iá;, hasta estas creaciones del inge- ior fit.t del primero, péro 1o inverso no es verdad'
^ i;;-it.;^¿" á ecupar er deéir rugar dominante Estos dos ambitoJ divergentes de investigación se encuentrafi
iil't;;;;;',í¡i;;-";;. i"";;-;;."á.t iát fut.t de la"cultura humana'Lo q'e distingue a la
;;.i-;;q";;; á.";;1;; ;; .' ;?irÁ'r demásiado
la
-que
cotidiana
s9 h.an
de los iase actual es que la discrepancia entre ellos_es hoy mayor q,e.nunca.
convertido ., t, ru!,Il ríi"tip't que molde a vida
pensar en los ili;;;;;;;...i *odo algo-no s9 dStinsue de otras épocas culturales
hombres. o. uqui*irll;;h;;E¿ hiry"" aPrendido,a
Esto por nlnguna urgencra o persplcacra exce-pcional en la búsqueda.de
mismos términos á- q". operen lo_s proceros tecnológicos. es
en virtud de una Lp.dieñt.s praÉmáticos.'Tairpoco puedé afírmarse con seguridad
oarticularm.r.. .ilrio-;; ,ñ;.t1", hombret . Que ,-
sobá todás las o6as civilizaciones en el
X#:it:1fr;:-i.'.,r-lirr-.nte vigororu que . ...u diiecóión, se hacen adic- ;il;l;;...li."d.r.oe11a
oilo.rr.ri o la calidad de ese cuerpo de conocimiento que ha de acre-
tos al hábito d. il;JA;i""-li.ri.n constituye la investigación
ditarse a la curiosidad ociosa. Lo que distingue al presente en estas
científica.
-- ru á""logla moderna -v usa la misma gama de conceptos' plensa ¡t Ái"r, es: (1) que la prirnacía, án-el esquema c'ltural, cuyo
ha pasado
motivo es la
Ut mism-as -pruebas de validez que i¡;i;;ü*;tir[á i unu indagación. desinteresada
en los mismos t¿.riitl"t 'pft' valiáez ,curiásid"ad ociosa, v (2) que án el dominio de esta última la elabora-
1a ciencia moderna. En ambas, 1o, t¿i*irr"s-dl "nif"rmación,
I
322 Ihorstein V
ción de mitos y leyendas en términos de personali.led imputada, aq1 RACIONALIDAD TECNOLOGICA
como la construcción de sistemas dialécticos en términoi .1. ;'^3 LA LOGICA DE LA DOMINACION
dades diferentes, ha cedido e]-primer Lrgat a la elaboraciór d;i.;'rfi
en términos de secuencias fácticas. erbert Marcuse
El pragmatismo no genera más que máximas para ra
conveniente. La ciencia no crea más que teorías; no sabe "ood nad,
-i 6 de El bonbre anidirnensional, Beaco¡ press, 1964.
cursos de a-cción, 1o mejor o 1o peor.- Nada de esto se halla i"¡il;
.r, Jg 9!re loy se considera conocimiento cientlfico. La rubid"ül
pericia de tipo pragmático no contribuye al avance del cono.imi;;-:
de los hechos. sólo tiene una i¡fluencia incidental sobre lu i"".rti]
gación científica, i¡fl,gncia qr:e consiste principalmente .n h iG_
bición y el extravío. Allf donde se entrofireien cánones de convenien-
cia en la investigación o se intenta incorporarlos a ella, las consecuen
cias son desdichadas para la ciencia, por felices qu€ sean para aleúi
otro fin extraño a la ciencia. La actitud mental de la sabiáorf, m3rrn]
dana está en conflicto con el espírilr cientlfico desinteresado, y *
mantenimiento genera una parcialidad intelfctual que es incompriibli
con la visión cientlfica. Su resultado intelectual es un .onjrrito á.
1eglas astutas de conducta, en gran parte destinadas a sacar prov..Lro En la realidad social, pese a todos los cambios, la dominación del
de las flaqrezas humanas. sus términos habituales de unifórmación
y valiáez son términos de la naturaleza l',ttmana, de las preferencias. mbre por el ho-mbre es aún la continuidad histórica que vincura
1os prejuicios, Ias aspiraciones, los esfuerzos y las incapácidades hul F.azón pretecnológica _con la tecnológica. Sin embargo, ia sociedad
manos, y los hábitos mentales concomitantes son los consonantes coil pro,yecta, y-emprende la transformación tecnológiia' de Ia natu-
esos términos. Sin duda, el generalizado. espíritu pragmático de,,las a alteta la base de la dominación al reemplazat gradualmente la
civilizaciones viejas y no europeas han condicionado más que cual- pedencia personal (del esclavo corr respecto .1 .mo, del siervo con
quier otro factor su escaso y lento avance en conocimiento científico. specto al señor del feudo, del señor con respecto al donante del
En el esquema moderno del conocimie¡to, es verdad, de una manera etc.) _por Ia dependencia con respecto al árden objetivo de las
análoga y corl efectos análogos, que la educación en teología, en dere- (las leyes económicas, el mercado, etc.). Sin dudá, el <<orden
cho y en los dominios relacionados de la diplomacia, las tácticas co ivo de las cosas»> es en sl mismo el resultado de la áominación,
mericales, los asuntos militares y La teoría política es extraña al espl es verdad, con todo, que la dominación engendra ahora una
ritu cientffico escéptico y lo subvierte. ionalidad superior: la de una sociedad que mantiene su estrucftrra
quica pero explota con eficiencia cada vez r.rrayot 1os recursos
rales y ,mentales, y distribuye los beneficios de esta explotación
Obras de referencia lien una escala cada vez mayor. Los límites de esta racionafiáad, y su
'',ihrcrza siniestra, aparecen en la progresiva esclavización ¿el háábre
Pearson, K. (1892), Grammar of Science, Londres. ?o-r un apar_ato de producción que perpetúa la lucha por la existencia
Pearson, K. (1897), The Cbances ol rtDeatb, Londres. riy la extiende a una lucha internacional total que nrrrirr" las vidas de
Tylor, E. B. (1871), Primitiue Culture, Londres. ¡rQuienes constftryen y usan ese aparato.
::,.: _En esta etapa, se pone de minifiesto que algo debe funcionar mal
,,',i:n 1a racionaliáad del sistema mismo. Lo que fu-ncíona mal es el modo
que los hombres han organizado su úabajo social. Esto va no se
re en duda en la actualidad, cuando, de'una parte, los- mismos
empresatios están dispuestos a sacri{icar las bendicíones de
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