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Historia de un pueblo. Del estado de México al estado de Morelos
Antecedentes históricos del municipio de Yautepec
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Después de la conquista española se desdibujó la provincia imperial de Huaxtepec como unidad
política mayor, “quedando los señoríos de Yauhtepec, Tepoztlán y Yacapichtlán como pueblos
Cabecera”, de acuerdo al testiponio proporcionado por Hernán Cortés en 1532, los pueblos
sujetos a Yauhtepec eran: Ticuman, Tlaltizapan, Atlhuelic (Atlihuayan), Amatepeque, Vichichila
(Huitzilan); para 1545 se agregan Ixtoluca, Quauchichinola y Ocopetlatla-, más tarde en el siglo
XVIII se registra Oacalco sujeto al Pueblo de Yauhtepec.
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Tras el derrumbe del poder colonial, México adoptó el régimen federal y republicano; las 23
provincias en las que se dividía el Virreinato se volvieron entidades federativas y nació el
Estado Mexicano y que en al tránsito del siglo XIX, el debate entre el centralismo y el
federalismo se convirtió en el enfrentamiento político más importante, constituyendo el
proceso de conformación del estado moderno en su concepción práctica, política y jurídica.
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El concepto jurídico de municipio tiene su origen en el antiguo Imperio romano, eran las
ciudades sometidas a Roma y que gozaban de los derechos romanos. De ahí pasó a España, y
posteriormente a América con la Conquista Española, dando las ordenanzas municipales Hernán
Cortés. Para 1520 lo que actualmente es Morelos estaba dividido en siete cacicazgos:
Cuauhnáhuac, Tetlámatl, Xiuhtepec, Tepoztlán, Yautepec, Totolapan y Yecapixtla.
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Por Real Cédula expedida en Barcelona, España, el 6 de julio de 1529 a Cortés se le dio el título
de Marqués del Valle de Oaxaca, cuyo territorio abarcaba desde Coyoacán hasta el Istmo de
Tehuantepec, incluyendo obviamente al territorio del actual Morelos y Yautepec también.
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Con la creación de las intendencias se intentó impulsar al gobierno provincial como una
alternativa del papel dominante que habían cumplido las audiencias y el virrey, dotando al
intendente de amplios poderes en los ramos de justicia, guerra, hacienda y policía. De esta
manera, se constituyeron verdaderas capitales locales con una posición intermedia entre los
distritos y la ciudad de México. En su estructura y formación territorial, las intendencias se
basaron en los límites de las diócesis ya existentes y, en el fondo, fueron las "progenitoras de
los estados modernos" de México. Así, en la Nueva España se crearon 12 intendencias en 1786:
Guanajuato, México, Guadalajara, Yucatán, Oaxaca, Durango, San Luis Potosí, Michoacán,
Zacatecas, Puebla, Veracruz y Sonora. Entre éstas, la Intendencia de México —que integraba
los actuales estados de Hidalgo, Morelos, Guerrero y México— abarcó una extensión de 116 843
km² de un total de 2 335 628 km², que se estimaron entonces para el conjunto de intendencias
y provincias de la Nueva España. Albergó a una población estimada en 1 511 900 personas, es
decir, un promedio de 12.9 personas por kilómetro cuadrado.
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Por otro lado estaba el Marquesado del Valle, parte del cual se encontraba enclavado en el
interior de la Intendencia de México. Después de varios y largos pleitos, en 1707 la Corona
embargó las rentas del Marquesado a los descendientes de Cortés por la participación de éstos
en contra de España y en favor de Austria; no obstante, fue restituido en 1726 y vuelto a
embargar en 1734, también por problemas políticos, aunque este secuestro sólo duró poco
tiempo. Luego, en 1809, por su colaboración con los franceses, el gobierno nacional español
ordenó la confiscación del Marquesado, orden que se suprimió en 1816 sólo para recuperar el
derecho a cobrar las rentas de las empresas y los censos de su estado. Al terminar el periodo
colonial, en la Intendencia de México sólo quedaban las plazas de Toluca, el ingenio de San
Antonio Atlacomulco, el palacio de Cuernavaca y la casa del corregidor en la primera de las
ciudades mencionadas. A esto hay que añadir la pensión que pagaban los abastecedores de
carne de Cuernavaca y Toluca, además de otros bienes y rentas ubicados en otras partes del
país. Parece claro que en su agitada vida, el Marquesado estuvo sujeto a vaivenes impuestos
principalmente por la relación de los descendientes de Cortés con la Corona. Con la creación
del sistema de intendencias, al Marquesado se le respetó su independencia y las reformas en
nada alteraron su existencia.
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Durante toda la época colonial, subsistió el orden político implantado por la Corona Española y
la organización política se basó en ayuntamientos e intendencias. Las intendencias creadas en
el siglo XVIII contribuyeron a determinar los límites político-administrativos del territorio en
nuestro país.
rtorioLa Constitución de 1824 estableció las bases de la libertad de los estados para que
organizaran su régimen interior. Durante el Segundo Imperio Mexicano, se utilizó el
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Departamento como división territorial, sustituyéndose al estado. Finalmente en la
Constitución de 1917, Venustiano Carranza reforma el artículo 115 estableciendo que la base
de la división territorial y de la organización política administrativa de los estados de la
federación es el municipio libre.
Una vez concluido el proceso de la Independencia de México, al definirse la situación política
de México a partir de 18241, se organizó una nueva división del territorio nacional y un grupo
 

de intelectuales formaron una comisión que se rigiera bajo el principio de que los futuros
estados no tuvieran tanta extensión ni riquezas y que en breve tiempo aspiraran a constituirse
en naciones independientes, rompiendo el pacto federal. La comisión dejó en manos del
congreso General la responsabilidad de la división, experimentando el sistema federalista que
dependía del equilibrio entre fuerzas políticas y sociales que actuaban en cada uno de los
estados que integrarían la república y ya en el acta constitutiva de la federación en el artículo
séptimo aparecieron los nombres de los estados entre ellos el de México y en la Constitución
del 4 de octubre de 1824 se enlistaron los 19 estados y 4 territorios que integrarían la
República Mexicana. Esta Constitución adoptó la forma federal, contraponiéndose al sistema
centralista que dominaba en Francia y España.
El Congreso el 18 de noviembre de 1824, eligió la ciudad de México como la residencia de los
poderes de la federación. A finales de 1824 surgieron problemas por los impuestos federales y
la formación del Distrito Federal que quedó enclavado dentro del estado de México, problema
que duró once años pues en la misma ciudad capital estaba la del estado de México.
En 1824, los habitantes del estado de México, territorio que había comprendido la intendencia
de México lograron se formara un congreso local y proyectaron una Constitución estatal. El
estado adoptó el 6 de agosto de 1824, una ley orgánica que sirvió hasta el 14 de febrero de
1827, fecha en que la Constitución local fue promulgada y los poderes ejecutivo, legislativo y
judicial se establecieron en Texcoco el 6 de febrero de 1827, donde se firma la primera
Constitución estatal. En este contexto, Yautepec junto con otros 17 pueblos alcanzó la
categoría de Ayuntamiento en 1826, dentro del Estado de México.
Debido a la inconformidad por el lugar donde se había establecido el asiento de los poderes del
Estado de México los legisladores decidieron cambiarse a San Agustín de las Cuevas hoy
conocido como Tlalpan, en donde el congreso reinició sus sesiones. Mientras los poderes
estaban en Texcoco el 12 de marzo de 1827, Lorenzo de Zavala, prestó juramento como primer
gobernador constitucional del estado de México. En aquel entonces esa entidad tenía casi un
millón de habitantes.
Durante los meses de marzo a julio de 1827 el congreso del estado se dedicó a dar varios
decretos sobre la administración pública, los caminos, los canales, la milicia, las cárceles, la
administración judicial y municipal. Uno de los primeros decretos decidió que el gobierno

1
! López González Valentín, Cartografía Histórica del Estado de Morelos (2 parte). II Congreso Internacional de
Estudios Territoriales, Cuernavaca, México 2004

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autorizaría un presupuesto de gastos para la formación de la estadística y un plano topográfico
del estado. En este documento se estipuló que tan luego como estuviera hecho el presupuesto
se enviaría al congreso para su aprobación y nombrar a los peritos necesarios. El congreso el 18
de noviembre de 1824, aceptó que la ciudad de México fuera la residencia de los poderes de la
federación. A finales de 1824 surgieron problemas por los impuestos federales y el que se
hubiera formado el Distrito Federal, enclavado dentro del estado de México. En febrero de
1828 Zavala, fundó el Instituto Literario y el 7 de julio de 1827 el ingeniero Tomás Ramón del
Moral, presentó al gobierno del estado el programa para dotar al mismo de una estadística y un
mapa geográfico. El congreso aprobó la formación de la estadística y del mapa de la entidad.
En 1850 la villa de Yautepec fue cabecera de Partido, adscrito al Distrito de Cuernavaca,
Estado de México; su territorio municipal estaba conformada por la Villa de Yautepec
(Ayuntamiento), y las Alcaldías Auxiliares de Oaxtepec, Oacalco, Itzamatitlán; las haciendas de
Cocoyoc, San Carlos, Atlihuayán, Oacalco, Apanquetzalco, Pantitlán, San José y Michate; los
Ranchos de Juchiquetzaco, Nopalera y San Felipe. El 7 de septiembre de 1855, por Decreto, el
Distrito de Cuernavaca comprendía los Partidos de Cuernavaca, Tetecala y Yautepec. El 31 de
julio de 1861, por Decreto Yautepec se convierte en Distrito y se integra con las
Municipalidades de Yautepec y Tepoztlán dentro del Estado de México.
El 14 de noviembre de 1861, el pueblo de Yautepec, Cabecera del Municipio de ese nombre
alcanza la categoría de Villa y se le da la denominación de Yautepec de Gómez Farías.
Los Plateados: Los años del terror.

Entre 1858 y 1861, tiempo coincidente con el de la Guerra de Reforma, lo que hoy es Morelos
vivía su propia lucha interna, pues la región oriente, vivió asolada por la banda de Los
Plateados, conformada en principio por veteranos de la Guerra de Ayutla, a los que se unieron
prófugos de la justicia y otros maleantes; se juntaron por ser proscritos y carecer de medios
de subsistencia; operaban básicamente en Jojutla, Jantetelco, Jonacatepec, Zacualpan y,
desde luego Yautepec en donde, feroces e indomables, asesinaron a dos jefes políticos.2  

El año 1861, fue de intensos acontecimientos. Ignacio Manuel Altamirano escribió El Zarco,3  

que aun cuando fue publicado en forma póstuma, ilustra el drama que vivía la sociedad.
Los hacendados, descontentos se unieron contra el gobierno. Sus quejas ante el Gobernador
del Estado de México carecían de respuesta. Los plagiarios y salteadores de caminos, los robos
a las diligencias y a los viajeros se acrecentaron en un nivel escandaloso. La carencia de
fuerzas estatales, llevaron al Gobernador para pedir al Presidente de la Suprema Corte en
funciones de Ejecutivo Federal la intervención para atender el problema, adocenado por otro
ingrediente, la existencia de grupos formados con los restos de las fuerzas conservadoras que
operaban como guerrilla. En tales condiciones se requería una acción pacificadora inmediata.

2
! Cfr.- URBÁN AGUIRRE, José.- Historia del Estado de Morelos. Cuernavaca, 1962.

3
! El nombre real de El Zarco fue Salomé Plascencia, jefe de Los Plateados en Yautepec y localidades aledañas.
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En respuesta, el Presidente Juárez, envió al general Ignacio Zaragoza al frente de 2 mil
hombres para apaciguar los doloridos territorios. El héroe del 5 de mayo, instaló su cuartel de
operaciones precisamente en Yautepec, por razones estratégicas y de presencia política.4 Este  

esfuerzo pacificador duró poco tiempo, pues la inminencia de la intervención francesa implicó
la concentración de las fuerzas federales para repeler al enemigo de la patria.

Antecedentes para la formación del Estado de Morelos

El primer antecedente para crear el estado de Morelos, se da en el Congreso Constituyente de


1856 – 57. En la sesión del 26 de septiembre de 1856, se da lectura al dictamen de la Comisión
de División territorial, donde la innovación de más peso es la creación del Estado del Valle de
México, que databa desde los tiempos de Iturbide para dar vida institucional al asiento de los
poderes en la ciudad de México.

Otra noticia interesante es la que da cuenta de que varios grupos de vecinos de Cuernavaca y
Cuautla solicitan la anexión de esos territorios al Estado de Guerrero. Al respecto la diputación
guerrerense se afianzó de esta idea pretextando la justa retribución por los servicios prestados
a la nación en los tiempos de la guerra de Ayutla y las contribuciones de tal estado a la nación.
Obviamente, la diputación del Estado de México emitió un voto particular a través del Dip. Díaz
González. Sin embargo, al final prevaleció en el Congreso Constituyente la decisión de que el
Estado de México continuara completo, con todos sus territorios tal y como estuvo constituido
desde la Constitución de 1824.

El 17 de julio de 1862, el presidente Benito Juárez promulgó el decreto por el que se crearon
tres distritos militares en el territorio del Estado de México, de los cuales el tercero estaba
conformado por Yautepec, Morelos (Cuautla), Cuernavaca que era la capital y Tetecala y que en
1867 los habitantes de Tlayacapan, Totolapan, Tlalnepantla y Tepoztlán, solicitaron a Benito
Juárez la creación del Estado de Morelos en el territorio que había conformado el Tercer
Distrito Militar.
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La guerra de Reforma primero y luego la intervención francesa (1862 – 1867) cercenó el orden
constitucional, las posibilidades de paz y de concordia. Al finalizar, Juárez tenía el poder, una
vez más, había vencido a los conservadores, pero la nación estaba destrozada, agotada, sin
crédito, ni posibilidades, con una crisis económica, social y política.

En el inicio de 1867 (seis y siete de enero), las fuerzas republicanas tomaron la ciudad de
Cuernavaca, al mando de los generales Francisco Leyva, Ignacio Figueroa y un civil metido a
soldado, don Ignacio Manuel Altamirano. En febrero, el general Vicente Riva Palacio entró en
Toluca. Tal era la penuria que al finalizar dicho mes, partió con sus hombres al sitio de

4
! Cfr.- URBÁN AGUIRRE.- op., cit., y TAMAYO, Jorge L.- Ignacio Zaragoza. Cartas y Documentos. Fondo de
Cultura Económica, México, 1962.
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Querétaro. Vencido el Imperio se convocó a elecciones para finales de ese 1867, con lo que
llegó a la Gubernatura del Estado de México, don José María Martínez de la Concha.

Es interesante destacar que existe paralelismo en el surgimiento de los estados de Hidalgo y


Morelos, aunque la génesis es distinta, pues mientras para el primero el procedimiento se inició
desde 1861, para el segundo el procedimiento legal fue en 1867. Otra situación coincidente es
el hecho que ambos surgieron del territorio del Estado de México, lo cual causó una
considerable disminución de los distritos que originalmente lo compusieron, en un ambiente
político proceloso y complicado.

En el nivel federal, las elecciones realizadas el 14 de agosto, posibilitaron que la IV


Legislatura al Congreso de la Unión fuese instalada el 8 de diciembre de 1867, en una
ceremonia deslucida a la que sólo concurrió un escaso número de diputados para llenar el
requisito del quórum. La oposición legislativa al Presidente Juárez fue pertinaz y en
momentos francamente hostil. Por principio, no calificó la elección presidencial, ni tampoco la
del Presidente de la Suprema Corte; sólo aceptó y efectuó el cómputo de votos. Dejó
pendiente la calificación de diputados en las personas de don José María Iglesias —quien por
cierto estaba enfermo en ese momento— de don Sebastián Lerdo de Tejada, de don Blas
Balcárcel, con lo que pospuso también la aceptación y autorización de las licencias de éstos
para asumir los cargos de Ministros de Gobernación, Relaciones, así como de Fomento, por lo
que tales carteras quedaron en manos de los Oficiales Mayores. La calificación de la elección
presidencial pospuesta hasta el 25 de diciembre y el nombramiento del Secretario de Hacienda
fue aprobado hasta la sesión del 16 de enero del año siguiente.5  

Con las complicaciones expuestas, el arribo del año 1868, fue saludado con una rebelión en
Sinaloa, y todos sus doce meses fueron de prueba y franca dificultad para el reciente orden
constitucional instaurado, por las intrigas, desmesura, apetitos insanos que azotaron la
República, las enemistades entre los jefes liberales, sobre todo la de Porfirio Díaz y la
presencia de Gobernadores sin simpatía por el Indio de Guelatao como el recientemente electo
en el Estado de México, quienes lo acusaban de despiadado, usurpador, dictador y toda clase
de epítetos.

Dejemos que sean las palabras de un testigo de calidad quien nos ilustre acerca de las
penurias de ese momento:

“La paz se perturbó a principios de 1868, por la revuelta en Yucatán. […] Ya en 1867,
había intentado turbarla el general Antonio López de Santa Anna. Completamente
engañado, el viejo e incorregible revoltoso, no despertaba todavía, a pesar de los
crecientes desaires que había sufrido. […] Sólo se salvó del fusilamiento, merced a que
su aventura tenía más de senil y grotesca que de peligrosa para el país… También le

5
! Cfr.- TAMAYO, Jorge L.- Benito Juárez. Documentos Discursos y Correspondencia, Volumen XIII. Editorial
Libros de México, México, D. F., 1974
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valió mucho la intervención elocuente e impecable del licenciado Alcalde que se
encargó de su defensa y logró conmutar la pena de muerte por traición a la patria con
el destierro perpetuo.

[…]

“Más formal que la intentona descabellada de ese anciano, fue el pronunciamiento de


los jóvenes coroneles liberales Martínez, Palacios, Toledo y Granados en Sinaloa, […]
que se verificó al mismo tiempo que la de Yucatán (enero de 1868).

[…]

“Había vuelto la manía de los pronunciamientos. Apenas acababa de sofocarse el de


Sinaloa, cuando estalló otro en Perote, acaudillado por don Felipe Mendoza […] A poco
estalló otra revolución más imponente. La acaudillaron los coroneles Aguirre y Martínez
en San Luis Potosí, los generales García de la Cadena y Guadarrama en Zacatecas y
Jalisco, y otros jefes militares conocidos en el estado de México y lo que hoy son
Hidalgo y Morelos, así como don Ángel Santa Anna, digno hijo de su padre, en Xalapa…”6  

Estos acontecimientos no pasaron desapercibidos en la mente de hombres de la inteligencia y


sagacidad de Sebastián Lerdo de Tejada, José María Iglesias y el propio Presidente Juárez,
quien vio en la revuelta del Estado de México un acecho a la seguridad de las instituciones y
del Primer Mandatario mismo, toda vez que la circunscripción geográfica en ese momento,
encerraba al Distrito Federal por todos lados y para salir o entrar a la capital era necesario el
paso por territorio mexiquense en cualquier camino y latitud.

El razonamiento fue éste: “el enemigo está en casa. Los Poderes de la Unión y el Presidente,
no pueden quedar a mansalva de lo que el Gobernador del Estado de México decida… o bien,
en caso de revuelta tampoco pueden ser rehenes…hay que abrir rutas ante la necesidad de un
eventual escape…”7  

En esa circunstancia, se revivió la antigua solicitud que databa desde 1861, en la que una
parte de la diputación federal del Estado de México durante la II Legislatura del Congreso de la
Unión, inició gestiones y solicitó conforme a las fracciones II y III del artículo 72 de la
Constitución de 1857, la erección del actual estado de Hidalgo. La guerra de intervención
pospuso tal proyecto, que en el fondo acariciaba el Presidente Juárez.
A partir de la revuelta provocada en el Estado de México, durante el aciago 1868, el
gobernador Martínez de la Concha estuvo sujeto a fuertes presiones porque desde la

6
! Altamirano, Ignacio Manuel.- Revista Histórica y Política III. De 1868 a 1882. Secretaría de Educación
Pública, México, D. F., 1986
7
! Pronunciado por don Sebastián Lerdo de Tejada y recogido por don Francisco Mejía.- Memoria Íntima. Talleres
de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, México, 1921.
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Secretaría de Gobernación, con la aquiescencia de una parte del Congreso de la Unión se
fraguaba la erección del estado de Hidalgo.
Sabedor de ello, prefirió ausentarse del cargo en dos ocasiones, dando lugar a otros tantos
gobernadores provisionales: Cayetano Gómez Pérez quien tuvo que encarar la rebelión de
Julio López Chávez en Chalco, que se levantó en favor del reparto de las haciendas entre los
indígenas explotados de esa región y, don Antonio Zimbrón, Presidente el Tribunal Superior de
Justicia del Estado de México, quien por ministerio de ley asumió la Gubernatura y sin
Secretario de Gobierno, sorteó la andanada federal que trajo el inminente desmembramiento
de la entidad mexiquense.
En su sesión del 30 de enero de 1868 la legislatura del Estado de México votó de tal forma que
el resultado fue un empate, de ahí que la diputación mexiquense sin oponerse abiertamente,
desaprobaba el desmembramiento de su territorio para crear el Estado de Hidalgo, aun cuando
el resto de las legislaturas la había aprobado La opinión e intervención directa de Juárez
inclinó definitivamente la balanza, de manera que las formalidades jurídicas pronto se
cubrieron. Durante un año las legislaturas estatales aprobaron el proyecto de
desmembramiento y el 16 de enero de 1869 el propio Ejecutivo de la República, promulgó el
decreto del día anterior que dio vida al estado de Hidalgo.
Ante un hecho consumado, el 27 de enero de 1869, don Antonio Zimbrón dirigió una extensa
misiva al Presidente de la República en la que con vehemencia aludió que ante la nueva
realidad era indispensable la reorganización del estado, pero que había sido imposible que la
Legislatura se reuniese para enfrentar la nueva situación y señaló textualmente:
“…no obstante el empeño que he puesto para que la Legislatura se reúna en sesiones
extraordinarias a fin de que se resuelva lo conveniente sobre aquel punto, no ha sido
posible conseguirlo hasta ahora y temo que en mucho tiempo no se reúnan los
representantes de los pueblos, sin que este Gobierno pueda hacer, por falta de
facultades, la reducción de empleos y gastos en el Presupuesto del opulento Estado de
México antes de la subdivisión.
“El estado de desconcierto en que nos hallamos por estas circunstancias ha abierto la
puerta de los aspirantes, hasta el grado que uno de los ciudadanos Diputados pretende
alterar el orden, según los informes que se me han dado, con frívolos pretextos.
“Como mi primera obligación es la conservación de la tranquilidad pública y, temiendo
que ésta se turbe si por más tiempo se prolonga el estado anómalo en que se encuentra
esta parte de la República, he creído de mi deber darle a usted cuenta de todo,
suplicándole se sirva indicarme la conducta que debo observar en estas
circunstancias…”8  

La nota autógrafa que el mandatario impuso para la respuesta fue la siguiente:

! Antonio Zimbrón.- Carta dirigida al Presidente Benito Juárez el 27 de enero de 1869, en Jorge L. Tamayo.-
8

op. cit.
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“Enterado y que ya por el Ministerio se le dice que no es posible que el Gobierno
General le indique las medidas que debe dictar para la reorganización del Estado….”9  

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El clima de tensión con el Estado de México por la erección del Estado de Hidalgo, motivó que
la iniciativa de decreto para erigir el de Morelos no fuese simultánea al de Hidalgo y habría de
esperar un momento más oportuno porque —para variar— el Congreso vivía un momento de
tormentosas sesiones plagadas de pasión, insultos, descalificaciones, desencuentros y gran
agitación entre los señores diputados.
La iniciativa para crear el Estado de Morelos, surgió concretamente el 19 de diciembre de
1867, mediante la solicitud formulada por los diputados Francisco Leyva y J. Rosario Aragón,
mediante la cual pidieron al Congreso, la subsistencia del Decreto de división político – militar
de 1862, a fin de preservar el III Distrito, aun cuando la intervención francesa había concluido y
no se requería de tal instrumento. 10  

En septiembre de 1868, el Congreso aprobó en lo general la creación del estado de Morelos y se


pasó el proyecto a las legislaturas estatales para su ratificación. En la sesión del 10 de
noviembre de dicho año, se dio la segunda lectura al proyecto.
En la en la histórica sesión del día 12 de abril de 1869, el Congreso aprobó una ley mediante la
cual se suspendían las garantías constitucionales a los salteadores y plagiarios. En ella también
se consignó la autorización para que quienes cometiesen tales delitos fuesen pasados por las
armas sin juicio previo, con la sola identificación y la comprobación del delito.
Como siempre en ese tipo de discusiones, la lista de oradores fue interminable, los más a favor
pero con voces de peso en contra que argumentaban e invocaban —como ahora— que “…es muy
respetable la vida de un inocente que puede confundirse con el criminal, cuando no hay juicio
que esclarezca los hechos…” 11  

Corrieron ríos de palabras y de tinta en torno a tal proyecto que finalmente fue aprobado
tormentosamente con 68 votos a favor y 40 en contra.
También en esa copiosa jornada legislativa se discutió el estudio de la ley electoral y después
de una larguísima sucesión de oradores y demostrar que la vigente expedida en 1864 era
contraria a la Constitución vigente, se volvió a la del 12 de febrero de 1857, con dos
modificaciones.
Otro asunto inscrito como penúltimo en el Orden del Día, en esa misma sesión del 12 de abril
de 1869, se discutió la iniciativa para erigir el Estado de Morelos. En uso de la palabra el
diputado José María Mata, aludió que el proyecto estaba viciado pues adolecía de varios

9
! Idem
! 10 Cfr.- Enciclopedia de México.- Tomo 9. Estado de Morelos. Tercera Edición. México, D. F., 1978
! Colección de Efemérides. Calendario del más antiguo Galván, México, 1950, citado por Jorge L Tamayo.- op.,
11

cit.
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defectos porque no se mencionaba la ciudad o poblado que sería la capital de la nueva
entidad, porque no se precisó el plazo para convocar a la elección de las autoridades
definitivas, además porque era un exceso dada la inmediatez con la que se había desmembrado
el Estado de México para dar origen al de Hidalgo.
Otro de los argumentos en contra fue que en el proyecto de Decreto de erección no se había
cumplimentado el artículo 72 de la Constitución de 1857 en sus fracciones II y III.
Todo ello era verdad, pues no se documentó solicitud alguna que formalizara la petición de
erección del estado por parte de la población, aunque historiadores serios y de alta estima
como el maestro José Urbán sostienen lo contrario.12  

A ello se agrega que los grandes hacendados se habían opuesto a la creación del Estado y su
deseo era que Morelos fuese un Territorio, toda vez que para ellos, era más fácil tratar con un
Jefe Político designado que con un Gobernador electo por sufragio. Todas estas situaciones
fueron pasadas por alto, así como las sugerencias del diputado Mata, de ahí que el Decreto fue
aprobado en la sesión del 16 de abril de 1867, pero su redacción final —para no entrar en
mendacidad— suprimió del proyecto original la alusión al artículo 72 de la Carta Magna vigente
en ese momento, dado el ojo perspicaz del diputado Mata.
Finalmente, el Decreto fue publicado el 17 de abril de 1869 y en él se facultó al Presidente de
la República para designar un Gobernador Interino que convocara a elecciones de Diputados y
Gobernador Constitucional. El Primer Mandatario nombró el 21 de abril a don Pedro Baranda y
al día siguiente el Congreso ratificó tal designación.
Es de señalar que en el discurso pronunciado por don Benito Juárez al concluir el período de
sesiones del Congreso el 31 de mayo de ese año, tocó varios temas de interés, pero en ningún
momento aludió al desmembramiento del Estado de México y la creación del de Morelos.
Cumplimiento del Decreto de Erección

Con la publicación del Decreto el día 17 de abril de 1869, se constituyó como estado de la
Federación con el nombre de Morelos, la porción del Estado de México comprendida por los
Distritos de Cuernavaca, Cuautla, Jonacatepec, Tetecala y Yautepec que formaron el III Distrito
Militar, creado por Decreto del 7 de junio de 1862.

Superado el trámite de rigor, don Pedro Baranda asumió el cargo de Gobernador Provisional el
26 de abril de 1869 en que arribó a la ciudad de Cuernavaca e instaló su oficina en el Hotel
Bellavista cuyo propietario, don Ángel Pérez Palacios era el Jefe Político en dicha ciudad.

En uno de sus primeros actos oficiales emitió una Proclama fechada el 27 de abril cuyo texto
es el siguiente:

“La emancipación de los pueblos es uno de los grandes principios de la democracia. El


Congreso de la Unión, consecuente con ello y previos los requisitos constitucionales, ha

! 12 URBÁN AGUIRRE, José.- op. cit.


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dado forma legal a la voluntad manifiesta de las municipalidades de México y una nueva
entidad política con el nombre glorioso y tradicional de Morelos, entra a aumentar el
número de los estados que forman la confederación mexicana.

“El Supremo Gobierno, de la República se ha servido honrarme, nombrándome


Gobernador Provisional del Estado naciente. Al aceptar tan honorífico cargo, no he
tenido más objetivo que el de cooperar con todos los esfuerzos a plantar una
Administración transitoria pero liberal y progresista que sirva de fundamento al
gobierno político en cumplimiento exacto de la Ley, el nombramiento de empleados
dignos, el fenómeno de de las mejoras materiales, el desarrollo de la industria y el
comercio y, especialmente la libertad, la más amplia y absoluta en las próximas
elecciones. He aquí mi programa; para realizarlo no me bastan mis deseos aislados,
necesito de la cooperación eficaz de todos los buenos hijos del Estado quienes hago un
llamamiento patriótico esperando en la ardua empresa de constituir a este pueblo que
nade a la vida independiente.

“Esta época se caracteriza por su amor a la libertad y su entusiasmo por el progreso.


Los Distritos que forman este nuevo Estado, llegarán a ser por su independencia, la paz
y el trabajo, la parte más rica y floreciente de la República y yo me consideraré
completamente satisfecho y honrado, si consigo que bajo mi Gobierno Provisional, inicie
el camino de ese grandioso porvenir.”

Cuernavaca, 27 de abril de 1869

Pedro Baranda

Gobernador Provisional del Estado

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Acto seguido, el 29 de abril, el Gobernador Baranda, mediante Bando Solemne publicó el
Decreto de erección del Estado y nombró como colaboradores a don Manuel S. Morán,
Secretario de Gobierno, a don Felipe Cortés como Tesorero y a don José García Caballero en el
puesto de Jefe de Hacienda.

La división política del naciente estado quedó constituida con 23 municipios divididos en siete
Distritos Electorales, el Primero y el Segundo tuvieron como cabecera a Cuernavaca, el Tercer
y Cuarto Distrito, Morelos, en lo que hoy es Cuautla y parte de la región noreste; el Quinto y
Sexto Distritos Tlaquiltenango y el Séptimo fue Yautepec.

Una primera vista de esta distribución puede parecer poco lógica, sin embargo —como ocurre
en muchas de las decisiones— la idea política de tal conformación fue la necesidad de dividir
la entidad para restar votos al grupo que propuso a Porfirio Díaz como candidato al Gobierno
del Estado.

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La Convocatoria para elecciones se emitió el 16 de junio. En ella se especificó el 13 de julio
siguiente para elegir diputados y el día siguiente para Gobernador del Estado. De conformidad
con los resultados, el primer Congreso quedó conformado de la manera siguiente.

I LEGISLATURA DEL ESTADO DE MORELOS

1869 - 1871

D T TO CABECERA PROPIETARIO SUPLENTE


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I CUERNAVACA MANUEL NECOECHEA ANDRÉS ZEDILLO
II CUERNAVACA CECILIO A. ROBELO FRANCISCO AZCÁRATE
III M O R E L O S LIC. JUAN DE LA PORTILLA FRANCISCO PACHECO
CUAUTLA
IV MORELOS GRAL. IGNACIO DE LA MIGUEL M . GONZÁLEZ
PEÑA Y BARRAGÁN
V TLAQUILTENANG FRANCISCO DE CELIS AGUSTÍN ROBALO
O
VI TLAQUILTENANG PEDRO CUADRA JOSÉ FANDIÑO
O
VII YAUTEPEC IGNACIO DE LA PEÑA Y MANUEL RENDÓN
RUANO

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Yautepec capital del Estado

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A las dos semanas de celebrada la elección, la primera Legislatura se reunió en Yautepec, el 28
de julio de 1869, lugar que previamente había sido designado por el Gobernador Baranda como
residencia de los Poderes del Estado.

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El 28 de julio de 1869, fue instalado en el Teatro Aurora el primer Congreso del Estado de
Morelos. De dicho anfiteatro tenemos pocos datos, pues como se recuerda, en 1868 se incendió
y se quemó totalmente el local donde se encontraba el archivo de Yautepec que guardaba
valiosos manuscritos e inclusive crónicas desde los tiempos prehispánicos.

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Se escogió como sede del Congreso el pequeño Teatro Aurora, construido a mitad del siglo XIX,
por el dueño de la Hacienda de Apanquetzalco, don Luis Pérez Palacios, hermano del Jefe
Político de Cuernavaca, como compromiso de boda para su prometida, quien era artista de su
tiempo y no quería dejar su vocación.13 Ya instalado en Yautepec, con fecha 30 de julio de 1869
 

el Congreso declaró Gobernador Constitucional de Morelos, por haber obtenido mayoría


absoluta de sufragios, al ciudadano general Francisco Leyva, y ordenó que se presentará ante
la Legislatura el 15 de agosto próximo a rendir la protesta de ley.

El 6 de agosto el Congreso Constituyente y Constitucional, nombró provisionalmente a los


integrantes del Primer Tribunal Superior de Justicia, mientras se hacía la elección
constitucional de los Magistrados definitivos.

Es de hacer notar que el General Francisco Leyva, como se mencionó anteriormente, estuvo
ligado a la erección del Estado en forma íntima y directa, siguiendo los mandatos del
Presidente Juárez pues junto con otro diputado solicitaron la permanencia del Decreto de
división político – militar de 1862 y también encabezó la toma de la ciudad de Cuernavaca en
1867.

Acerca de las razones que motivaron al Gobernador Provisional para nominar a Yautepec como
capital del Estado, es necesario recordar que la zona era la más importante desde el punto de
vista económico en la nueva entidad, pues en esa región se ubicaron las más grandes e
importantes haciendas. Asimismo, fue indispensable hacer presencia en la región, toda vez que
después de la guerra de intervención, se había convertido nuevamente en asiento de forajidos
y con tal medida se pretendió ofrecer seguridades a los hacendados y al comercio a través del
curso de la vida institucional. Otro aspecto, fue rememorar la pacificación realizada en 1861
por el General Ignacio Zaragoza. Es verosímil el argumento de que se escogió Yautepec como
capital de la entidad debido a la pugna entre distintos grupos de Cuautla como de Cuernavaca
por lograr la nominación de la capital, el mandatario estatal, optó por el punto geográfico
intermedio.

Recordamos que al acto de protesta, asistió un liberal de primera línea, don Guillermo Prieto,
a quien el Gobernador Leyva, comisionó para lograr un acuerdo entre los ciudadanos de
Cuernavaca y Cuautla y se decidiese en definitiva la sede de la capital del naciente Estado.

De hecho, cinco diputados se inclinaban por Cuernavaca y el general Ignacio de la Peña y


Barragán, así como don Juan de la Portilla, preferían Cuautla, por ser ellos provenientes de los
Distritos de “Morelos”, cuya sede era precisamente la Heroica Ciudad.

13
! Fue destruido durante la Revolución y está ubicado en la calle del Bosque número 1 en el centro de Yautepec.
Quedan sólo ruinas del edificio y fue expropiado en 1984 por el Gobierno del Estado. Su inscripción en el Registro
Público de la Propiedad, como bien patrimonial data de 1998.
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Además, por ser administradores de dos haciendas y no poder dejar sus encargos, se
ausentaron y dejaron de asistir a las sesiones del Congreso instalado en Yautepec. A pesar de
varios citatorios, como consideraron imposible la posibilidad de que la capital fuese Cuautla,
perdieron el interés en la actividad legislativa. Por ello, la primera Legislatura optó por llamar
a los suplentes don Francisco Pacheco y don Agustín Robalo, éste último dueño de la hacienda
de Santa Inés.

Es conveniente señalar que el deseo del primer Gobernador Constitucional, general Francisco
Leyva fue ungir a Cuernavaca como la capital del Estado y sede de los Poderes. Por ello, en
sesión secreta del 17 de agosto, el Congreso decidió cambiar la capital, pues Yautepec carecía
de instalaciones adecuadas para el funcionamiento del nuevo gobierno. Así, un día después, se
trasladaron con todo y archivos al viejo Palacio de Cortés donde funcionaba el Ayuntamiento de
Cuernavaca.

Como efeméride notable, el 26 de octubre se concedió a Yautepec el título de ciudad y el 16


de noviembre, el Congreso declaró capital a la ciudad de Cuernavaca.

Los Diputados Cecilio A. Robelo y Pedro Cuadra, integrantes de la Comisión de Puntos


Constitucionales, elaboraron formaron la primera Constitución del Estado que fue aprobada por
la I Legislatura el 28 de julio de 1870, y fue sancionada por bando solemne en todo el Estado.

En 1983, se modificó el artículo 115 para otorgar al municipio la capacidad jurídica de formular
el presupuesto y recaudar ciertos impuestos.
Para el caso específico del Municipio de Yautepec, la infomación disponible, nos indica que
seguramente se formó un Ayuntamiento de Yautepec posteriormente a la promulgación de la
Constitución de 1824, sin que contemos documentos que los demuestren.
Entre 1824 y 1855, ya fuera el gobierno federalista o centralista, el Estado o Departamento de
México, estuvo dividido en varios distritos. Uno de ellos, Cuernavaca, a su vez estaba integrado
por varios partidos como Cuernavaca, Tetecala, Yautepec, Cuautla y Jonacatepec.
Por un decreto constitucional de 1855, se formó un nuevo distrito en el Estado de México, al
subdividirse el distrito de Cuernavaca en dos, dando lugar al distrito de Morelos, integrado por
las subprefecturas de Cuautla y Jonacatepec. Yautepec continuó siendo uno de los partidos del
distrito de Cuernavaca.
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Hist. Gustavo Garibay López
Director de Protección al Patrimonio Cultural
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Lic. César Ortiz Triana
Cronista Municipal de Yautepec
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*Versión transcrita. El Congreso del Estado de Morelos tiene edición facsimilar

DECRETO

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“Benito Juárez, Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos a sus habitantes,
sabed:

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“Que el Congreso de la Unión ha tenido á bien decretar lo siguiente:

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El Congreso de la Unión Decreta:

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Artículo único. Queda definitivamente erigido en Estado de la Federación, con el nombre de
Morelos, la porción de territorio del Estado de México, comprendido a los distritos de
Cuernavaca, Tetecala y Yautepec, que formaron el tercer distrito militar, creado por decreto
del 7 de junio de 1862.

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TRANSITORIOS

Art. 1º.- El Ejecutivo, con aprobación del congreso, nombrar un gobernador provisional que se
encargue de expedir la convocatoria para el nombramiento de diputados á la legislatura y
gobernador del nuevo Estado, y de regirlo mientras se instalan los poderes que se elijan
popularmente. Para expedir la convocatoria y gobernar el estado, se sujetará á las
prescripciones de la constitución, ley electoral y demás disposiciones vigentes en el Estado de
México, con la sola alteración de que por cada veinte mil habitantes se nombrará un diputado a
la legislatura del Estado. En casos extraordinarios podrá obtener del Presidente de la Republica
las autorizaciones necesarias para afrontar la situación; pero sin que en ningún caso ellas
comprendan la suspensión de las garantías otorgadas por la constitución general ó la del Estado
de México.

Art. 2º.- El Gobernador Provisional no podrá ser electo popularmente para el mismo cargo, y
quedará obligado á dar cuenta de los actos de su administración ante la Legislatura que se Elija
en el Estado.

Art. 3º.- Se convocará á la Legislatura con el doble carácter de constituyente y constitucional.


Usará de sus facultades constitutivas para formar la constitución propia y adecuada al nuevo
Estado, dentro del preciso e iprorrogable término de un año, contando desde la instalación.
Para funcionar como constitucional se sujetará a los preceptos de la Constitución del Estado de
México, que se reputará vigente hasta que se expida la nueva.

Art. 4º.- Dentro de cuatro meses de publicada esta Ley se instalarán los Poderes Legislativo y
Ejecutivo del Estado, que deben ser electos popularmente, fijándose por el Gobernador
provisional el lugar en que deba hacerse esa instalación.

Art. 5º.- El Ejecutivo nombrará cinco magistrados para que formen el Tribunal Superior del
Estado.

Art. 6º.- Cesa la representación en la Legislatura del Estado de México, de los Diputados
Electos por los Distritos que se segregan.

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“Salón de sesiones de Congreso de la Unión.

México, Abril 16 de 1869.- Nicolás Lemus,

Diputado-Vicepresidente.- Joaquín Baranda,

Diputado-Secretario.-Julio Zárate, Diputado Secretario”.

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Por lo tanto, mando se imprima, publique y circule.- Dado en el Palacio Nacional de México, á
los diez y siete días del mes de abril, de Mil ochocientos sesenta y nueve.- Benito Juárez Al C.
José María Iglesias, Ministro de Gobernación.

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