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Arce Pérez Gustavo Ángel

ANÁLISIS ICONOGRÁFICO DE LA
VIRGEN DEL APOCALIPSIS DE
MIGUEL CABRERA
Gustavo Ángel Arce Pérez

BENEMERITA UNIVERSIDAD AUTONOMA DE PUEBLA


FACULTADA DE FILOSOFÍA Y LETRAS
COLEGIO DE HISTORIA
Arce Pérez Gustavo Ángel

ANÁLISIS ICONOGRÁFICO DE LA VIRGEN DEL APOCALIPSIS DE


MIGUEL CABRERA
Ca veer faze-los errados
que perder foran per pecados
entender de que mui culpados
son; mais per ti son perdõados
da ousadia
que lles fazia
fazer folia
mais que non deveria

Alfonso X, Cantiga No. 100,


Santa Maria Strela do dia

El culto mariano y sus respectivas representaciones en Nueva España no se pueden


entender si no analizamos las raíces de las rosas que la simbolizan, rosas que fueron
sembradas en el occidente medieval durante el reinado de Carlomagno y cultivadas entre
los siglos XI y XIII. Poseedora del título de mediadora entre los hombres y Dios
convirtiéndose en una especie de cuarto personaje en la Santísima Trinidad, envuelta en
lo mundano y lo sagrado, desde un principio se le representó junto con Dios encarnado,
siendo así la anti-Eva, la redención de la mujer responsable del pecado original, aunque
en un principio careció del reconocimiento de haber sido concebida fuera del pecado, dio
a luz a Jesús sin haber sido mancillada por el apareamiento humano.1

Durante el apogeo de la Edad Media comienza la discusión del dogma de la


Inmaculada Concepción ante la creciente necesidad del pueblo que quería absolver desde
un principio a la Virgen del pecado original, discusiones teológicas que llegaron a su fin
hasta 1854 mientras tanto la defensa de la Inmaculada Concepción no sólo se gestaba
entre los teólogos de la Iglesia Cristiana sino también en el arte con la campaña pictórica
y escultórica de la Virgen María; y la cotidianidad, ya que, la vida cristiana medieval y
paralelamente la novohispana esta penetrada y aglomerada de representaciones religiosas,
en todos sus aspectos y para el culto mariano se liga a la caballería y al ideal caballeresco
representado en caballeros como Boucicaut cuya devoción se mostraba en el buen trató
que daba a las mujeres sin importar su clase además de su noble y casto culto a la mujer.2

1
Le Goff, Jacques, Hombres y mujeres de la Edad Media, (México, Fondo de Cultura Económica, 2013),
p, 291-294. Huizinga, Johan, El otoño de la Edad Media, (Madrid, Alianza Editorial, 1978), p. 213-217
2
Le Goff, Jacques, Hombres y mujeres de la Edad Media, (México, Fondo de Cultura Económica, 2013),
p, 294. Huizinga, Johan, El otoño de la Edad Media, (Madrid, Alianza Editorial, 1978), p. 103, 213-214.

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Arce Pérez Gustavo Ángel

Figuras como Alfonso X que dedica varias cantigas en su honor3. Es sublime el pasaje de
la vida de Enrique Susón que Huizinga menciona:

Cuando comía manzana, cortarla en cuatro partes, comiendo tres en


nombre de la Santísima Trinidad y la cuarta in der minne, als diu
himelsch muter irem zarten kindlein Jesus ein epfelli gab zu essen4; y
comía esta cuarta parte con piel, porque los niños pequeños gustan de
comer las manzanas sin pelar.5

La marcada devoción y culto a la mujer por parte de los caballeros6 — me atrevería


a decir — deriva de la protección y acompañamiento que el santo de la caballería (San
Miguel Arcángel) ofrece a la madre de Dios en diferentes pinturas y pasajes bíblicos como
lo es en el Apocalipsis de Juan, que no es hasta fines del siglo XIV cuando se presenta a
la Virgen como Mujer del Apocalipsis7; teniendo en cuenta que tal relación surge en el
crisis de la Edad Media, las eminentes guerras y pestes daban un panorama semejante al
día del juicio, por lo que, la revelación de que la Mujer del Apocalipsis es la madre de
Dios recupera la esperanza y fe de los hombres medievales, tal como menciona Le Goff:
“los santos estaban especializados en una forma particular de poder milagroso, la Virgen
lo podía todo en materia de milagros. Era una santa completa.”8Por lo que, el Apocalipsis9
surge en un contexto de persecución y su finalidad fue alentar a los creyentes y dar
esperanza en unos tiempos de crisis al igual que la figura de la Virgen María.

Pensar en una pintura que represente el pasaje de la mujer y el dragón (Ap. 12, 1-
18) en un contexto novohispano del siglo XVIII y hecho bajo el pincel de Miguel Cabrera
conlleva a reflexionar sobre el autor y su función en un siglo de crisis y “progreso” que a

3
Se trata de un conjunto de 427 composiciones en honor a la Virgen María, de las que 356 son cantigas
que narran milagros de la Virgen María, y las demás, salvo una introducción y dos prólogos, son de alabanza
o loor a la Virgen, o se refieren a festividades marianas o cristológicas.
4
En amorosa conmemoración de cuando su celeste madre daba de comer una manzana a su tierno hijito
Jesús.
5
Huizinga, Johan, El otoño de la Edad Media, (Madrid, Alianza Editorial, 1978), p. 214
6
Propondría un ejercicio de reflexión sobre la posible relación del ideal caballeresco y el culto mariano en
la cosmovisión de los conquistadores españoles.
7
García Mahíques, Rafael, ‘Perfiles iconográficos de la mujer del apocalipsis como símbolo mariano: ab
initio et ante saecula creata sum', Ars Longa, 6, 1996-1997, p. 177
8
Le Goff, Jacques, Hombres y mujeres de la Edad Media, (México, Fondo de Cultura Económica, 2013),
p, 291
9
Éste texto joánico es sin duda el más esotérico y escatológico del Nuevo Testamento. En él, asistimos a
una visionaria lucha ciclópea donde combaten ferozmente hombres y monstruos, ángeles y demonios,
ejércitos de buenos y malos, y en el que hasta las fuerzas cósmicas (la tierra, el sol, la luna y las estrellas)
entran en batalla con insinuada violencia. Martín Araguz, Antonio y Bustamante Martínez, Cristiana, Las
visiones apocalípticas de Beato de Liébana, Ars Medica. Revista de humanidades, No. 1, 2003, p. 50

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lo largo del presente escrito, para ello se utilizara el método de Panofsky en la pintura de
la Virgen del Apocalipsis.

Análisis preiconográfico

La Virgen del Apocalipsis firmada por Miguel Cabrera es un óleo sobre tela10 que relata
el pasaje de la mujer y el dragón, obra que hace homenaje a la Virgen del Apocalipsis de
Rubens con algunos cambios que le dan un toque de originalidad a la pintura de Miguel
Cabrera, cabe recalcar que la obra de Rubens cuenta con colores más cálidos que refleja
la vigorosidad y éxtasis del fragor de la batalla plasmada en las expresiones de todos los
personajes — como es el hastió y la ira —; y ofrece una sensación de movimiento. Por
otro lado, la pintura de Cabrera cuenta con una mezcla de colores fríos y cálidos que
generan una imagen más solemne, pareciera que el tiempo se paro para que el intérprete
pudiera describir lo que sus ojos vislumbraban, cuya descripción da inició con signum
mágnum aperuit un ccelo C. 12 V. 111; en el centro del primer plano una mujer coronada
por 12 estrellas y alada que pareciera eclipsar al sol, debido a los contrastes de las luces
que se encuentran en primer plano — más oscuros — y en segundo plano — más claros
— en posición de columna mira con cierto desprecio o lástima al ser que se encuentra
bajo sus pies, sostiene a un niño que mira hacia el cielo con la esperanza de ser elevado
por alguien, la mujer pisa a una de las cabezas de una bestia semejante a la hidra cuya
cabeza se encuentra sobre la luna, la bestia con siete cabezas que cada una reflejaba una
emoción diferentes desde la ira como las cabezas que se ocultan en las sombras, miedo,
dolor y desesperanza tal como se encuentran las cabezas del centro, desciende a los
abismos junto con varios demonios que luchaban junto a él, estos eran empujados por un
guerrero celestial que viste a la manera de un militar romano empuña su espada, su
brillante yelmo cubre su mirada, por lo que se puede decir que su visión se concentra y
prepara para liquidar a la criatura mientras su ejército de ángeles detienen el avance del
ejército de las tinieblas, con esperanza y dedicación los ángeles batallan contra los
demonios que se resisten a ser devueltos a la oscuridad, en lo alto de la parte superior
izquierda la cola de la bestia rosa el cielo que hace caer una parte de las estrellas, la el
lado izquierdo envuelto en luces y sombras representadas en el fragor de la batalla.

10
Actualmente forma parte de la colección del Museo Nacional de Arte de México, y tiene unas medidas
de 352 x 340 cm.
11
Vi una gran señal en el cielo (Ap. 12,1)

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El numen se encuentra presente en sus dos tipos, lo tremendo se desarrolla


mientras lo fantástico/maravilloso se desenvuelve en el primer plano de la parte izquierda
del cuadro donde los ángeles ya sea que estén a los pies de la mujer, acercándose a ella u
observando en lo alto expresan esperanza, auxilio y disposición para la lucha o para el
triunfo portando rosas, un espejo, una rama de olivo, una vara de azucenas y una palma;
las luces son las claras aunque no deja de mostrarse la oscuridad en los rincones de la
imagen, sin embargo, da la sensación de que el acto idílico esta por acontecer o mejor
dicho un milagro pareciera estar pronto a suceder, algo que diera esperanza en medio de
la guerra.

En la parte superior del centro aparece Dios en su representación de viejo sabio


da un par de alas a la mujer posada sobre la luna, con seguridad y confianza despliega
dichas alas, además de estar observando al hijo que mira el cetro que Dios tiene en su
mano izquierda, por lo que el hijo estira su mano para alcanzarlo, porta una túnica blanca
con un manto color durazno, lo impresionante es que detrás de la mujer se puede observar
los pies de dios. A lo lejos el espectador — parte central derecha — un hombre de edad
avanzada, vestido con una túnica de color agua marina que se confunde con la maleza
con una manta roja — ya desgastada con el tiempo —; coge una pluma con la que escribe,
por lo que, de él salen las palabras «signum mágnum aperuit un ccelo C. 12 V. 1» situado
en un ambiente tropical y rocoso al igual que un cuerpo de agua como fondo del inferior
de la imagen de la misma forma una inscripción diciendo A devn. de Dn. Jhp. Reaño y
Da María Oliva […] esposa12.

El artista geométricamente divide en medios verticales marcado por el ropaje


columnario color azul y blanco de la Virgen María dividiendo el numen en sus dos tipos;
y en tercios horizontales, las líneas divisoras horizontales están a la altura de la barbilla
de San Miguel Arcángel, el codo de la Virgen María y el pie de Dios; y a la altura del pie
de la Virgen María que se encuentra pisando una de las cabezas de la bestia que se podría
asimilar con los tres planos del universo cristiano. Con mano segura pinta a los personajes
principales, su paleta cuenta con variaciones de rojo, negro, blanco, azul, carne, café,
amarillo y verde que se mezclan entre lo cálido y lo frío de la imagen, cuyos manchones
y pinceladas muestran el éxtasis de lo tremendo y de lo fantástico produciendo una
imagen solemne por el triunfo de lo celestial.

12
Don José Reaño y Doña María Olivares financiaron la ejecución de este lienzo.

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Análisis iconográfico

Cabrera en su pintura — la Virgen del Apocalipsis — narra varios versículos del capítulo
12 La mujer y el dragón naturalmente del libro del Apocalipsis de Juan evangelista (fig.1)
que en la pintura aparece como espectador e intérprete de lo que ocurre en los cielos y la
tierra, desde un espacio rocoso y tropical que aparenta ser la isla griega de Patmos, lugar
donde fue desterrado y tuvo su revelación. Para ello Cabrera pone en boca de Juan la ya
tan mencionada frase «signum mágnum aperuit un ccelo C. 12 V. 1» dando inició a la
narración de su revelación; siguiendo lo que dice el versículo 1 “una mujer, vestida de
sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas”13 donde la mujer no es más
que la representación de la Virgen María — como ya se había mencionado, a finales del
siglo XIV en Alemania se comenzó a representar a la mujer del Apocalipsis como la
Virgen María —; que es el centro de atención en la obra, metafóricamente viste el sol por
lo que Cabrera hace un símil con el eclipse solar ya que en el fenómeno natural la luna se
viste del sol y teniendo en cuenta que una de las alegorías de la Virgen María es la luna,
por lo que, la Virgen en esta escena eclipsa al sol, aparece rodeada de gloria, porta una
corona de doce estrellas que puede hacer alusión a los doce apóstoles ya que en vida
María tuvo cierta influencia en los apóstoles o el pueblo de Dios; María representa a la
humanidad, posa sobre la luna y pisa una de las cabezas de la bestia marcando el dogma
de la Inmaculada Concepción, reafirmando su carácter de anti-Eva.

Sostiene al hijo, un hijo varón, que ha de gobernar a todas las naciones con vara
de hierro14, el hijo mira hacia los cielos y al cetro que Dios sostiene en su mano, símbolo
de la elevación, ya sea en éste caso de poder “[el hijo] llevado ante Dios y su trono”,15 el
hijo es Dios encarnado, Cristo que ha muerto en la cruz pero al resucitar escapa de la
serpiente — el dragón —, por lo que, la idea del retorno se muestra con el regreso del hijo
y su ascenso al reino de Dios; regresando al simbolismo del cetro representa al poder
sobre todas las naciones cabe recalcar que no lo tiene en la mano sino sigue siendo de
Dios, por lo que, el hijo aspira a la elevación y al poder o mejor dicho al cielo porque
únicamente el cielo es divino y el cetro es la encarnación del proceso de elevación, dentro
de éste proceso entra la noción edípica del Dios Padre, del Dios gran-varón, para ello, el
Padre y el hijo representan la jerarquía familiar donde debe de existir un monarca paternal

13
Ap. 12,1
14
Ap. 12, 5
15
Ap. 12,5

5
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y dominador16 pero al ser representado [Dios Padre] como un viejo benevolente, maestro
del razonamiento claro y regular cuya vejez es la pureza encarnada sigue el marco de lo
apolíneo ignorando el carácter violento y dominador que representa.

Dentro del carácter del buen sabio Dios Padre le otorga alas a la Virgen María se
le dieron a la mujer [la Virgen María] las dos alas del águila grande para que volara al
desierto”17, no obstante, en la pintura de Cabrera la virgen se eleva mientras sostiene al
hijo, así mismo, la representación de la virgen se proclama como theotokos18 o más bien
como christotokos19porque Cristo representa la salvación y a la vez el medio, su palabra
es herramienta para construir el camino a la salvación pero ¿Quién porta la palabra? La
Iglesia por lo tanto María también es la Iglesia y las alas le otorgan la elevación y el poder
en un carácter paternal (visto desde la imagen sería maternal) para ello huye al desierto
(espacio bíblico del refugio20), es decir, que vive retirada espiritualmente del mundo y
alimentada por la palabra de Dios, que alegóricamente es el fortalecimiento del espíritu
tanto de la Iglesia como de los creyentes, por lo que, el desierto simbólicamente
representa el espacio de las revelaciones y el robustecimiento del espíritu, para ello, los
ángeles le brindan elementos que buscan fortalecerlo como lo son la rama de olivo (paz),
las rosas y el espejo (bondad y pureza, símbolos del culto mariano), la palma (sacrificio)
y la vara de azucenas (pureza o también puede ser tomado en el sentido de
predestinación), el desierto es entonces inundando “la serpiente vómito de su boca como
un río de agua detrás de la mujer para que la arrastrará”21, pensar en el desierto y el agua
es pensar en la rectitud y en la tentación por lo que elevarse es sinónimo de resistencia.
La elevación de la Virgen es también la ampliación del horizonte de la Iglesia, porta
consigo la esperanza que como es bien sabido la Virgen María y más en su representación
como mujer del apocalipsis es la esperanza ante cualquier tipo de crisis, la resistencia ante
las tentaciones de la serpiente y la elevación del espíritu.

Juan ve otra señal apareció otra señal: un enorme dragón rojo de siete cabezas y
diez cuernos”22, sus siete cabezas representan la perfección, sin embargo, al ser el dragón

16
Durand, Gilbert, Las estructuras antropológicas de lo imaginario, (México, Fondo de Cultura
Económica, 2004), p. 141-145
17
Ap. 12,14
18
La portadora de Dios, la madre de Dios
19
La portadora de Cristo
20
Martín Araguz, Antonio y Bustamante Martínez, Cristiana, Las visiones apocalípticas de Beato de
Liébana, Ars Medica. Revista de humanidades, No. 1, 2003, p. 52
21
Ap. 12,15
22
Ap. 12,3

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toma un sentido peyorativo hacia la perfección del mal, el pecado, también son los siete
pecados capitales sintetizados en una sola figura la del dragón o mejor dicho Satanás, es
la serpiente mejor vestida, sus cabezas indican la multiplicidad de sus inventos, el sin fin
de formas de caer en tentación pero sus diez cuernos nos dicen que no es del todo
invisible23. Su cola llega a tocar los cielos de una manera que le traen recuerdos con su
cola barre la tercera parte de las estrellas del cielo, precipitándolas sobre la tierra”24 es
remembranza de una guerra que ya nadie recuerda, la guerra donde conoció la derrota,
cayó de los cielos junto con un cierto número de ángeles25, por lo que, el acto de barrer
con la tercera parte de las estrellas es recordar a los ángeles caídos, los ángeles rebeldes
que ahora se encuentran peleando contra el ejército celestial.

El ejército de Dios liderado por el San Miguel Arcángel combaten contra los
demonios se desató una batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles combatieron contra el
dragón. Lucharon el dragón y sus ángeles”26. Cabrera plasma la herencia del mundo
clásico y del medieval en la cristiandad, el arquetipo del héroe y del caballero, ambos
combatientes, que se representan en San Miguel Arcángel al igual que la batalla del héroe
grecorromano y del caballero medieval contra su enemigo eterno el dragón. Antes de
continuar hay que mencionar lo que representa San Miguel Arcángel en el mundo
cristiano, para ello Pacheco apunta:

San Miguel hace figura de capitán general, armado a lo romano de su


coracina y grevas, con morrión de varias plumas, […] espada ceñida,
con ademán airoso y bizarro, y ropajes de lindos colores. […] Llámase
Prepósito y Príncipe de la Iglesia, primado del cielo, cabeza de todos
los ángeles, alférez mayor del Supremo Emperador, capitán fortísimo
recibidor de las almas y juez de ellas, vencedor del gran dragón, y a
quien toca acabar la batalla que comenzó en el cielo, encerrando al
demonio para siempre, y executando el mandato y decreto del eterno
juez. […] Llámanse los ángeles soldados, militia coelestis, del Señor de

23
Ap. 8,10
24
Ap. 12,4
25
Ap. 8,10
26
Ap. 10,7

7
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los exércitos, y dellos es capitán S. Miguel, de manera que le toca,


justamente, hacer este oficio por muchas causas y razones.27

San Miguel Arcángel es el Apolo cristiano, figuras como Apolo o Perseo en la


antigüedad se enfrentaron a dragones o el príncipe mítico San Jorge que empuñando su
lanza mató al dragón, el arcángel combatiente empuña su simbólica arma, la espada
flamígera de Miguel es un arma fasta que como diría Durand “las armas fastas sirven para
vencer efectivamente al monstruo”28; la batalla de Miguel y el dragón es también la eterna
batalla del bien y el mal, el dualismo del mundo cristiano, Miguel como capitán del pueblo
de Dios contra el capitán del ejército de los ángeles rebeldes, la fe contra el pecado,
mientras que Miguel representa al guerrero-cortador, satanás es el ligador-demonio el
segundo teje las cadenas de los hombres a través del pecado, por lo que, Miguel es quien
por medio de su espada corta las cadenas y velos de la irrealidad que genera el pecado
pero ¿Por qué hablar de ligaduras y desligaduras? Porque en la pintura de Cabrera se
muestra el momento donde Miguel empuña su espada para herir de muerte al dragón, lo
devuelve a las sombras frustrando sus planes, que forma parte del plan de Dios Padre29,
figurando el triunfo del bien sobre el mal, el héroe puro, el héroe ejemplar sigue siendo
el matador de dragones, si bien el dragón no es un lazo que ate a los hombres, es la
metáfora del pecado y de la tentación que estos si encadenan a los hombres, por lo que,
la espada representa la fe, la rectitud y la nobleza del hombre que pueden de un solo tajo
romper las cadenas del maligno.

Armas como la espada es un arma protectora del héroe, la nobleza de su espada


simboliza su doble obligación: defender la forma correcta la razón y la justicia en todos
los aspectos, sin ser desleal a la fe cristiana30, el simbolismo de la espada es subrayada
por la tradición medieval, que hacia de la espada y la ceremonia de la solemne armadura

27
Pacheco, Francisco, El Arte de la Pintura en La iconografía de San Miguel en las series angélicas de
Mario Ávila Vivar, Laboratorio de Arte, No. 28, Año 2016, p. 248
28
Durand, Gilbert, Las estructuras antropológicas de lo imaginario, (México, Fondo de Cultura
Económica, 2004), p. 170
29
Dios Padre representa al monarca paternal y dominador como parte del Régimen Diurno conoce la razón
de cada suceso, como lo menciona Durand “Satán es ‘desencadenado' para servir de auxiliar a la justicia
divina, y de ejemplo general de la destrucción definitiva del mal”, como esta escrito en el libro del
Apocalipsis “vi después un ángel que bajaba del cielo llevando en la mano la llave del Abismo y una cadena
enorme. Sujetó al dragón, la serpiente antigua, que es Satanás o el diablo, y lo encadenó por mil años. […]
Y cuando se terminen los mil años, Satanás será soltado de su prisión.” Durand, Gilbert, Las estructuras
antropológicas de lo imaginario, (México, Fondo de Cultura Económica, 2004), p. 173. Ap. 20,1-2,7
30
Prestrwich, Michael, Caballero, manual del guerrero medieval’, (Madrid, Akal, 2013), p. 49

8
Arce Pérez Gustavo Ángel

el símbolo de transmisión de potencia como de la rectitud moral 31. Miguel dentro de la


iconografía porta una coraza o peto además de su mítica espada flamígera, un escudo —
como lo es en la pintura de Cabrera —, por lo que, tanto la coraza y el escudo representan
protección pero también rectitud moral mientras que la espada es protección y a la vez
potencia, sin embargo, también son armas que dentro de los imaginarios representan el
triunfo, la espada, arma de los jefes, de los conquistadores victoriosos, siempre viene
acompañada de la lorica, de la coraza de escamas doradas o del escudo de Atenea32;
dichos elementos se conjugan para recrear la forma física del héroe y del ideal
caballeresco.

Tanto la batalla de Miguel y el dragón, la elevación de María, el hijo que aspira


ser elevado a los cielos, los atributos que los ángeles llevan a María y el intérprete — Juan
evangelista — recrean la experiencia idílica y lo numinoso desde la barbarie del Dios
castigador que a la vez es sabio y da ejemplo que en la batalla del bien y el mal sólo saldrá
victorioso el bien y la fe en él; hasta lo maravilloso cuando ayuda a la mujer en la
persecución del dragón, sumada la experiencia del espectador crean una imagen donde el
numen es omnipresente.

Análisis iconológico

La relación del héroe y el ideal caballeresco en la pintura de Cabrera se dirigen a


la defensa de la rectitud moral, la fe y el noble y casto culto a la mujer plasmados en la
batalla que tiene Miguel contra la bestia donde se muestra la defensa de los valores de la
Iglesia que a la vez es la defensa y protección de la mujer y de los indefensos
representados en la figura de María y Jesús además de ser la representación del lazo que
une el ideal caballeresco con el culto mariano, recordar la vida de caballeros como
Boucicaut o Enrique Sansón que no sólo protegían a los indefensos sino en su vida
cotidiana se caracterizaba por un ferviente culto a la Virgen María, para mejor
comprensión no sólo basta remitirse a la lectura del Apocalipsis sino también a los pasajes
clásicos y medieval específicamente las batallas contra dragones, por lo que, figuras como
Perseo y San Jorge vencen al dragón y al mismo tiempo defienden al indefenso pero el
indefenso en estas dos historias es una mujer, ahora pensar en el arquetipo de la Virgen

31
Durand, Gilbert, Las estructuras antropológicas de lo imaginario, (México, Fondo de Cultura
Económica, 2004), p. 174
32
Durand, Gilbert, Las estructuras antropológicas de lo imaginario, (México, Fondo de Cultura
Económica, 2004), p. 174

9
Arce Pérez Gustavo Ángel

María como theotokos nos lleva a la reflexión de que Miguel no sólo defiende a una mujer
sino a la madre de Dios Hijo pero también vista como christotokos, una pintura como la
Virgen del Apocalipsis es la representación de la defensa del dogma de la Inmaculada
Concepción y para el siglo XVIII la gesta seguía.

La Virgen en su faceta de mujer del apocalipsis surge como una representación de


la esperanza ante las crisis, por lo tanto, reflexionar sobre su función en pleno siglo XVIII
y ante la falta de fuentes que confirmen su uso y veneración más que la inscripción que
se encuentra el la parte inferior derecha «A devn. de Dn. Jhp. Reaño y Da María Oliva
[…] esposa» dan indició de que fue un encargo pero ¿Por qué se solicitaría una Virgen
del Apocalipsis? Llevada al contexto del siglo XVIII en Nueva España se comienzan a
ejecutar las reformas borbónicas pero también la introducción del pensamiento filosófico
ilustrado y al momento de hablar de filosofía es abordar al enemigo jurado de los dioses,
desde su origen en el mundo antiguo ha cuestionado la razón de su existencia, durante la
Edad Media firmó la paz por medio en que la fe busque la inteligencia, sin embargo, con
el Renacimiento la pugna regreso y más con el pensamiento moderno e ilustrado aunque
Guevara anunciara que no había nada que temer al pensamiento filosófico33, por lo que,
pensar que una crisis en el siglo XVIII tiene que estar relacionado con el pensamiento, ya
que, las reformas borbónicas traen consigo una serie de cambios que no solo modifican
las instituciones sino también a la sociedad. Si bien la mentalidad es atacada por medio
de la filosofía lo es de la misma forma en lo teológico, la entrada del patronato de San
José agrede con el patrocinio de la Virgen María y más después del auge del milenio de
María34, pensar que es pintada en la época cuando la Compañía de Jesús tiene varios
conflictos con la Corona Española por el poder que llegaron a acumular, teniendo en
cuenta que los jesuitas cargaron el estandarte de la Inmaculada Concepción y dada la
casualidad que Miguel Cabrera era uno de los pintores más solicitados por la Compañía
de Jesús; pero bueno son sólo especulaciones, lo que sí se sabe es que representa la
esperanza en tiempos de crisis y la defensa del dogma de la Inmaculada Concepción.

33
León-Portilla, Miguel (Ed), Historia Documental De México, vol, 1, (Mexico, Universidad Nacional
Autonoma de México, 2013), p. 731
34
María durante el siglo XVII tiene un gran auge, poetas como Cervantes de Saavedra, Gonzalo de Berceo
hasta el propio Cervantes cuando en el segundo libro de El Quijote, el Caballero de la Triste Figura se
autodescribe como “devoto de nuestra señora”. Entre los poetas y artistas existía una pasión por el nombre
de Maria pues como Dante lo menciona: “[María] la cara que a Cristo más se asemeja”, dentro de la Nueva
España como en Europa existe un fervor al culto mariano como lo expresan los trabajos de Echeverria y
Veytia. Aridjis, Homer, Apocalipsis con figuras, (Mexico, Taurus, 1997), p. 209-211

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Arce Pérez Gustavo Ángel

Ilustración 1. Cabrera, Miguel, Virgen del Apocalipsis, 1750

11
Arce Pérez Gustavo Ángel

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

Aridjis, Homer, Apocalipsis con figuras, (Mexico, Taurus, 1997), p. 209-211

Ávila Vivar, Mario, La iconografía de San Miguel en las series angélicas, Laboratorio de Arte,
No. 28, Año 2016

Durand, Gilbert, Las estructuras antropológicas de lo imaginario, (México, Fondo de Cultura


Económica, 2004)

García Mahíques, Rafael, Perfiles iconográficos de la mujer del apocalipsis como símbolo
mariano: ab initio et ante saecula creata sum, Ars Longa, No. 6, 1996-1997

Huizinga, Johan, El otoño de la Edad Media, (Madrid, Alianza Editorial, 1978)

Le Goff, Jacques, Hombres y mujeres de la Edad Media, (México, Fondo de Cultura Económica,
2013)

León-Portilla, Miguel (Ed), Historia Documental De México, vol, 1, (Mexico, Universidad


Nacional Autonoma de México, 2013)

Martín Araguz, Antonio y Bustamante Martínez, Cristiana, Las visiones apocalípticas de Beato
de Liébana, Ars Medica. Revista de humanidades, No. 1, 2003

Prestrwich, Michael, Caballero, manual del guerrero medieval, (Madrid, Akal, 2013)

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