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Área de Ciencias Sociales y Humanidades

Escuela de Psicología

“SUBJETIVACIÓN DE LA REALIDAD PSÍQUICA DE MUJERES QUE LOGRAN


PLACER SEXUAL POR MEDIO DE LA DOMINACIÓN DE UN CUERPO
SUMISO”.

Para optar al Título de Psicólogo

Integrantes:
Evelyn Rivas Fuentes
Stephanye Moreno Navarro

Profesor Guía y Metodólogo


Patricia Castillo Gallardo

Santiago, Chile
2015
Área de Ciencias Sociales y Humanidades
Escuela de Psicología

“SUBJETIVACIÓN DE LA REALIDAD PSÍQUICA DE MUJERES QUE LOGRAN


PLACER SEXUAL POR MEDIO DE LA DOMINACIÓN DE UN CUERPO
SUMISO”.

Para optar al Título de Psicólogo

Integrantes:
Evelyn Rivas Fuentes
Stephanye Moreno Navarro

Profesor Guía y Metodólogo


Patricia Castillo Gallardo

Santiago, Chile
2015

II
DEDICATORIA

Para las Mujeres.

III
AGRADECIMIENTOS

Agradecemos profundamente el apoyo, la contención, comprensión


y el amor de nuestras familias en este importante proceso académico, que ha significado un camino
de aprendizaje, reflexión y conocimientos en nuestro crecimiento personal. De suma importancia
agradecer a nuestra Profesora guía, Ph. D. Patricia Castillo, académica de la escuela de Psicología
de la Universidad Diego Portales, por todo y cuando hablamos de todo decimos TODO. La
comprensión, el apoyo, la enseñanza, los diálogos y los espacios de análisis frente lo que significaba
cada proceso en términos profesionales y personales independiente de las adversidades
institucionales. Hubo un crecimiento en nuestra formación como futuras profesionales y un gran
compromiso social a futuro. También mencionamos en nuestros agradecimientos eternos al equipo
de profesores que ayudaron de forma desinteresada a concluir nuestro proceso de evaluación, una
etapa vital para el término del ciclo académico, Ps. Juan Carlos Saumont, académico de la
Universidad Del Pacífico y Ps. Albana Paganini, académica de la Universidad Diego Portales, por
el tiempo que involucra revisar y evaluar una tesis, ejemplos de enseñanza para el crecimiento y
compromiso profesional que llevaremos a cabo pragmáticamente a través de la ética. Así mismo,
agradecemos al Ps. Pablo Arias por la ayuda profesional y orientación al iniciar este proceso de
investigación para concluir nuestro trabajo en la tesis que hoy se lee ante ustedes; una demostración
de compromiso con la formación de cada nuevo profesional.

Agradecemos por su compromiso, voluntad y tesón a la Ps.


Elizabeth Peña, académica de la Universidad Arcis, por su orientación particular y significativa de
este proceso, considerando las adversidades institucionales que nos demostró el compromiso en los
proceso educativos.

Importante mencionar en nuestros agradecimientos a Claudia


Molina, periodista e investigadora, Universidad Arcis, quien ha sido una gran compañera en el
equipo de trabajo con su amistad, cariño, compromiso y calidad profesional. De igual forma, con
cariño y admiración agradecemos a Tiarella Moreira, por su compromiso y ayuda en el cierre de
este proceso.

IV
También como institución externa, agradecemos al Movimiento por
la Diversidad Sexual (MUMS), organización que significó para ambas un espacio de aprendizaje,
lectura, escritura, discusiones, historia, y principalmente el trabajo de escuchar, de escuchar al otro.

He aquí, dejamos nuestros sinceros agradecimientos a quienes nos


acompañaron directamente e indirectamente en este proceso para concluir uno de los primeros
ciclos profesionales que es el Título Profesional de pre-grado.

Muchas gracias!

Stephanye Moreno Navarro


Evelyn Rivas Fuentes

Santiago, lunes 9 de Marzo, 2015.-


V
ÍNDICE

PÁG.
CALIFICACIÓN II

DEDICATORIA III

AGRADECIMIENTOS IV

RESUMEN VIII

INTRODUCCIÓN 1

MARCO TEORICO 4
1.- Sexualidad y prácticas no genitalizadas 5
1.a.- Discurso normativo de la sexualidad 6
1.b.- ¿Qué se entiende por sadomasoquismo? 9
Perversión 13
1.c.- Pulsión: Eros y Tánatos 15

2.- BDSM
2.a.- Marco histórico del BDSM hasta hoy 19
2.b.- BDSM no es violencia ni abuso 23
2.c.- ¿Qué se entiende por Dominación y sumisión? 25
¿Qué es la FemDom? 27
2.d.- Tecnicismos y reglas del BDSM que se usan en el FemDom 29
Palabras de seguridad 30
Diferencia entre castigo y disciplina 31
Acuerdos y negociaciones 32
2.e.- ¿Qué es el Acto de Subjetivación? 33
¿Qué es la Realidad Psíquica? 36

VI
MARCO METODOLOGICO 39
Contextualización 39
Antecedentes metodológicos 40
1.-Fundamentación del Método de Investigación 40
Factibilidad 41
Reflexibilidad 41
Criterio ético 42
1.2.-Tipo de Estudio 43
2.-Participantes: criterios de selección 44
3.-Conceptos claves 45
Lenguaje Performativo, en la Subjetivación 46
4.-Descripción de instrumentos de investigación 47
Observación Directa 47
Entrevista semi-estructurada 48
Análisis de discurso 48
5.-Categorías de análisis 48

ANÁLISIS 50
Arquitectura FemDom 50
Capítulo 1: Historiografía del BDSM 51
Capítulo 2: La FemDom y sus vínculos socio-afectivos 66
Capítulo 3: La FemDom y su relación con la Otredad Sumisa 74
Capítulo 4: Sexualidad FemDom 81

CONCLUSIONES 89

BIBLIOGRAFÍA IX

ANEXOS XIII

VII
RESUMEN

La siguiente investigación se remitirá centralmente a explorar


analíticamente el proceso de la subjetivación de mujeres que obtienen placer y satisfacción sexual a
través de la dominación de un cuerpo sumiso. Se logrará el objetivo propuesto por medio del
análisis de discurso y por ende, a la recolección de datos cualitativos a través de entrevistas semi-
estructuradas que arrojarán los mismos. Se describirá así, cómo el empuje de la pulsión permite la
creación de una realidad psíquica a través del acto de subjetivación. Tal subjetivación proviene de
las normas, reglas y códigos compartidos en la institución sexual del Bondage,
Dominación/sumisión y sadomasoquismo (BDSM), sostenidas para no transgredir o violar la
integridad física y subjetiva de los individuos que llevan a cabo estas prácticas comúnmente
consideradas riesgosas o peligrosas. Se sostendrá así un desarrollo que permita comprender las
lógicas y significados que portan especialmente las mujeres dominantes entrevistadas.

VIII
INTRODUCCIÓN

La historia de la sexualidad ha ido abriéndose paso en la


filogénesis de la especie humana de forma lenta. A pesar de estar viviendo en el siglo XXI
vemos, cómo aún a través del prejuicio y la discriminación, grupos de personas excluyen y
matan socialmente a otras por hallarse viviendo experiencias que ellos no comprenden,
significándolas moralmente como acciones perversas. Por tal razón, nuestras motivaciones están
sustentadas en abrir camino desde la Psicología a discursos de inclusión y de comprensión de la
subjetividad en los individuos que hacen de su vida sexual una búsqueda propia. No haciendo
entonces de este sujeto un ente en el cual depositar todas las clasificaciones patológicas o de
síntomas de los manuales psiquiátricos. Así, daremos paso a que la sociedad pueda expresarse
sexualmente de manera libre, siempre y cuando no haga daño o transgreda a Otro.

Una de las sexualidades que se ha visto dificultada en su


desarrollo, es la femenina. Se ha tenido significada a la mujer como un sujeto asexuado, incapaz
de reconocerse y encontrarse en el deseo. La desigualdad de género ha hecho de las mujeres un
objeto-medio-cosificado creado para satisfacer el voraz apetito sexual que han tenido los
hombres a lo largo de las generaciones que nos anteceden. Nos enfrentamos entonces a dos
problemas, por un lado la cooptación del discurso social que controla a los sujetos por medio de
dispositivos y a su vez la mirada particular que se tiene de la mujer. Es así como de la mano de
la pulsión nos adentraremos a conocer una institución sexual que no lleva al ser humano a tener
placer únicamente con el ejercicio genital del coito. Simultáneamente ahondaremos en la mente
de mujeres que han tomado para sí el deseo, resgnificándolo y obteniendo del mismo un goce y
satisfacción que sacia la pulsión que en un principio lo mueve.

La relevancia de esta tesis para la psicología está entonces, en


explorar la sexualidad en sus distintas formas, prácticas o ejercicios en el campo de la
diversidad. Donde convergen historias de vida que manifiestan distintos modos de subjetivación
y realidades psíquicas. Para esto, es importante destacar que la psicología debe ser vista como
1
una herramienta de cuestionamiento a los discursos hegemónicos de los sistemas normalizadores
de la sexualidad. Es fundamental la comprensión en la movilidad de los deseos, pulsiones,
placeres y satisfacción por parte de los sujetos, cómo se acomodan frente a la cultura que otorga
un espacio de desarrollo y acción, esto involucra el conocimiento sobre la sexualidad y el
desprejuiciamiento de nuestra formación frente a discursos que habitan en la sexualidad
anormal, creando espacios de empatía y escucha. Generando la posibilidad de que las practicas
BDSM, por medio de la dominación y sumisión sea un acto político de la sexualidad.

Tal acto político debe ser considerado entonces como un


posibilitador del cambio cultural en nuestro presente. Debemos entender que somos parte de ese
cambio, en el aquí y ahora, a partir de nuestras relaciones y en el cómo las significamos. Ya es
momento de abrir nuestras mentes y de compartir con Otros experiencias nuevas para hacer de
nuestras vidas algo en lo que podamos incidir directamente, sobre todo en lo que refiere a
nuestra sexualidad. Sobre esto se plantea que “Deberíamos entender la sexualidad de otra
manera: la gente considera que la sexualidad constituye el secreto que subyace en el fondo de
toda vida cultural creativa; pero es más bien un proceso que se inscribe asimismo en la
necesidad, para nosotros hoy, de crear una nueva vida cultural, al hilo de nuestras opciones
sexuales” (Foucault, 1982) Desde esta entrevista Foucault nos invita a pensar en el cómo
volvernos partícipes de esos procesos de apertura, creación y visión respecto a lo que leemos del
mundo de la sexualidad.

Se pretende finalmente con la propuesta a investigar, comenzar a


comprender teóricamente qué impulsa tal satisfacción del dolor y cómo es tolerado en un marco
cultural. Cómo, en el contexto de las prácticas del Bondage, Dominación/sumisión y
sadomasoquismo (BDSM), se llega a despatologizar ciertas prácticas o actos que involucran el
sadomasoquismo por darse en un espacio bajo un trato sano, seguro y consensuado. Además que
la cultura BDSM, a partir de sus comunidades, nos muestren o enseñen una nueva realidad sobre
la sexualidad. Se puede así considerar como una acción política del cuerpo para la comprensión
de los procesos expuestos hasta aquí, se tomará como vértice central conceptos como; Pulsión, el
acto mismo de la escenificación de la dinámica sexual, mujer, dominación, sumisión, que serán
claves para la comprensión de la realidad psíquica en la subjetivación de estas mujeres con la
inclinación por el ejercicio sexual de la dominación.
2
Formulación de la pregunta de investigación

¿Cómo ocurre la subjetivación de las realidades psíquicas en


mujeres que obtienen placer y satisfacción sexual por medio de la dominación de un cuerpo
sumiso?

Objetivos

Objetivo general
Analizar la “Subjetivación” de las realidades psíquicas de
mujeres que practican la dominación sexual para lograr la satisfacción a través de un cuerpo
sumiso.

Objetivos específicos

1. Describir el origen de las significaciones de la sexualidad que se ejerce en la comunidad


BDSM.
2. Analizar los vínculos afectivos de las mujeres FEMDOM con su entorno social.
3. Analizar la relación afectiva en la constitución de vínculo entre las mujeres dominantes
y el cuerpo sometido.
4. Describir cómo se significa la satisfacción por parte de mujeres que practican la
dominación sexual.

3
MARCO TEORICO

El marco teórico propuesto a continuación, tiene como objetivo


entregar un paneo general sobre el tema de la sexualidad enfocándose puntualmente en un tipo
de sexualidad sobresaliente de las normas establecidas e imperantes que moldean y condicionan
nuestros actos sexuales.

Es relevante indicar lo que, en el contexto de la problemática


presente, se refiere a la sexualidad BDSM, sexualidad alternativa como también se nombra, que
históricamente ha sido relacionada con la Perversión o como ocurre actualmente, que se
encasilla bajo las diversas formas del concepto moderno, Parafilia. Importante comprender que
el BDSM involucra una serie de tendencias y gustos sexuales, que no necesariamente están
ligados al coito genital, como especifica su sigla.

Necesario mencionar que los distintos procesos que se dan por


los actos de los practicantes BDSM serán conceptualizados bajo el paradigma psicoanalítico,
puesto que involucra el desarrollo y conformación psicosexual de los sujetos, comprenderán así,
los comportamientos psíquicos, individuales y sociales en la manifestación sexual, sometida a
prácticas poco convencionales, algunas forjadas al margen del esquema normativo y la
movilidad incansable que sucede en el Aparato Psíquico para la obtención de placer y
satisfacción sexual por medio de los antagonistas control-placer o dolor-amor.

Se bifurcará en dos esferas relevantes, primeramente se definirá


la sexualidad, normatividad del discurso, perversión y pulsión; todo esto compone el primer
capítulo. En segundo término se ingresará directamente a definir el campo de las actividades o
prácticas sexuales BDSM; cómo se describen y en qué consisten como segundo nuclear que
permitirá comprender las herramientas metodológicas y analíticas en este estudio.

4
1. Sexualidad y prácticas no genitalizadas

La sexualidad humana es un concepto de difícil determinación


por estar vinculada a las necesidades biológicas, de reproducción. Ahora bien, lo que nos
interesa es explorar lo que el psicoanálisis define como sexualidad, entonces ¿Cómo comprender
la sexualidad? – para Laplanche, se define así “la palabra sexualidad no designa solamente las
actividades y el placer dependientes del funcionamiento del aparato genital, sino toda una serie
de excitaciones y de actividades, existentes desde la infancia, que producen un placer que no
puede reducirse a la satisfacción de una necesidad fisiológica fundamental (respiración,
hambre, función excretora, etc.) y que se encuentra también a título de componentes en la forma
llamada normal del amor sexual” (Laplanche,1996; 401). Se desprende así, que la sexualidad
mantiene un vínculo estrecho y fundamental en la formación psíquica del sujeto, no remitiéndose
necesariamente a una función biológica específica de reproducción, sino más bien a un
constructo de subjetividad desarrollado de forma paulatina en la historia de cada sujeto, a través
de las condiciones socio ambientales disponibles en las que está inserto.

La subjetividad que porta un individuo está revestida de una


energía que permite que el aparato anímico exista bajo ciertas lógicas paradigmáticas, en este
caso, y para el psicoanálisis, la sexualidad es la energía vértice que marca de forma particular
cada etapa del desarrollo vital del ser humano. Según Freud, en “Tres ensayos sobre teoría
sexual” (1905) esta sexualidad y sus exigencias se manifiestan materialmente en el cuerpo a
través de un componente que acompaña y está presente transversalmente en la vida de los seres
humanos, así lo enuncia: “El hecho de la existencia de necesidades sexuales en el hombre y el
animal es expresado en la biología mediante el supuesto de una “pulsión sexual”, (Freud, 1905;
123). Esta pulsión sexual se encuentra al límite entre lo psíquico y lo somático, dando al sujeto
una fuente inacabable de formas de ser y sentir, de estimularse y de satisfacer esos impulsos.

La sexualidad, al no estar concentrada en acciones funcionales a


la práctica coital como meta para la búsqueda y obtención del placer, permitiría un camino
amplio para emprender la ejecución de prácticas sexuales que revisten al sujeto de distintas
sensaciones corporales no reducidas, necesariamente, al plano penetrativo. Así es entonces que
la sexualidad se materializa en un conjunto de actos que a través de la corporalidad logra
5
alcanzar su meta, una meta que no es más que el placer en sí mismo. Laplanche así lo explica
“la única meta asignable a todos esos actos llamados (y con justo título) sexuales no puede ser
un fin biológico, sólo puede ser pura y simplemente el placer” (Laplanche,1993; 33). En estas
cuasi infinitas posibilidades de ser y hacer en la sexualidad, se expondrá, explicará y revelará
todo lo relacionado al BDSM, institucionalidad del placer no remitida al plano sexual
convencional de la reproducción, sino más bien a un contexto en el que sus participantes tienen
la posibilidad de generar para sí mismos y para Otros, actos eróticos que no irían destinados al
contacto genital para una final penetración. Se esclarecerá más adelante.

El BDSM, particularmente, es un ejemplo de la resistencia que


implica realizar ejercicios fuera de la norma heterocentrada para tener relaciones sexuales. Para
Foucault, en “Estética, ética y hermenéutica” las personas que lo practican “Inventan nuevas
posibilidades de placer haciendo uso de ciertas partes inusitadas de su cuerpo, erotizándolo. Se
trata de una suerte de creación, de proyecto creativo, una de cuyas notas destacadas es lo que
me permito denominar desexualización del placer. (Foucault, 1999). Así, la sexualidad va
encontrando nuevos recovecos en lo social, abriendo nuevos caminos para que los seres
humanos tengan y busquen en un abanico de alternativas, sus propias formas y entregarse al
placer que para ellos sea significativo.

1a. Discurso normativo de la sexualidad

Para introducir el discurso psicoanalítico desde un marco


histórico contemporáneo, es importante destacar el contexto socio político del siglo XX, que es
gobernado por una fuerte moral victoriana, que se caracteriza principalmente por el orden de las
estructuras socio-económicas de la población y el comienzo de la industrialización, el capital y
la familia. Es justo en aquella época que Sigmund Freud desarrolla dos importantes
investigaciones; una de ellas es sobre la “Histeria”, de la que se desprenden variadas
investigaciones destacando el estudio sobre Sexualidad humana, la que se transformará en el
vértice principal de sus indagaciones a lo largo de su vida, pues lo lleva a postular que la
sexualidad es el componente del desarrollo psíquico presente en cada una de las etapas de vida
del hombre (Laplanche, 1996). Convirtiéndose en un punto de partida para el orden de las
6
estructuras sociales, qué es lo permitido y qué no, abriendo paso a la formación de una mirada
biomédica que establece la definición de categorías en el acto de la clasificación subjetiva, es el
inicio de una nueva época para el hombre.

A partir de los anterior, se observa cómo se ha constituido


históricamente la sociedad bajo una sexualidad que se ha normativizado de acuerdo a los
tiempos y necesidades que dictan de qué manera se puede hacer uso de ella, tal como lo describe
Foucault, quien da cuenta de un antes y un después de la norma sexual presente; “Todavía a
comienzos del siglo XVII era moneda corriente, se dice, cierta franqueza. Las prácticas no
buscaban el secreto; las palabras se decían sin excesiva reticencia, y las cosas sin demasiado
disfraz; se tenía una tolerante familiaridad con lo ilícito. Los códigos de lo grosero, de lo
obsceno y de lo indecente, si se los compara con los del siglo XIX, eran muy laxos. Gestos
directos, discursos sin vergüenza, transgresiones visibles, anatomías exhibidas y fácilmente
entremezcladas, niños desvergonzados vagabundeando sin molestia ni escándalo entre las risas
de los adultos: los cuerpos se pavoneaban” (Foucault, 1975; 9).

Los presentes antecedentes son atisbos de una época que se


caracteriza por una fuerte represión sexual y la instalación del discurso de la moral, donde Freud
y su estudio sobre la Sexualidad humana, se ve enfrentado a una sociedad de estructura
ideológica conservadora, instalando el discurso de problemáticas tales como; el desarrollo
psicosexual infantil por medio de las fases oral, anal, fálica y genital como procesos de
desarrollo psíquico, además sobre el concepto de bebé como perverso polimorfo, contrariando la
posición de ausencia sexual infantil y además definiendo una serie de comportamientos sexuales
que van más allá del acto reproductivo.

El trabajo de Freud, sobre el concepto de sexualidad como un


vértice de formación en la constitución psíquica del individuo, adquiere relevancia en relación al
tema de la actividad sexual con el psicoanálisis, ya no hay una sola relación con el coito o
genital, sino que se aborda como un deseo de unión, vínculo, amor hacia otro sujeto, como
reacción psíquica inconsciente movido por una pulsión sexual, cargada de libido (Laplanche,
1996). Estos impulsos, sin embargo, manifestaron ciertas prácticas que fueron mal vistas,
adoptando de este modo el concepto de Perversión como una herramienta normativa insertada en
7
la cultura de aquella época, para definir lo normal o anormal, sano e insano. Según Laplanche,
para Freud la perversión es una conducta desviada del coito sexual normal, en la medida que
emerge “cuando el coito se subordina imperiosamente a ciertas condiciones extrínsecas
(fetichismos, travestismo, voyerismo y exhibicionismo, sadomasoquismo)” (Laplanche, 1996;
272).

Como línea base, conforma a la sexualidad la pulsión sexual y la


construcción del Aparato Psíquico. Se analizará la “Subjetivación” del individuo y como éste es
formado sobre bases biológicas y psíquicas que, influenciadas por el contexto social y con
contención cultural dentro de un espacio determinado de la sociedad, conforman su constitución
desde la subjetividad. Con este escenario, en la que intervienen una multiplicidad de factores, la
sexualidad se despliega en un abanico de alternativas establecidas que se imponen
sistemáticamente a los sujetos como actos políticos y a la vez censuran prácticas sexuales fuera
de la normativa establecida. Los actos que son considerados como fuera de un margen
normalizado son las perversiones, concepto plasmado en las políticas públicas que han regido los
diferentes contextos culturales de la historia del hombre, dando por efecto un ejercicio legal y
otro prohibido sobre la sexualidad.

Como conclusión es importante destacar el concepto de


normalidad que se utilizará para definir los objetivos que se han planteado anteriormente sobre
sexualidad y cómo éstos se despliegan en un campo que los ordena estructuralmente como
normal y anormal. El concepto de norma, entonces, lo debemos comprender de la siguiente
manera “Es la norma del deber. Normal es aquello que es como debe ser y desviado o anormal,
aquello que no es como debe ser. Este deber ser es, en relación a una hipótesis coherente que da
cuenta de cómo sería un funcionamiento óptimo del sujeto” (Capponi, 2010; 18). Por tanto, se
deduce que la norma reúne un conjunto de características en común representando una base para
los individuos que en su hacer diario funciona, es adecuado y eficiente, es decir, existe un orden
secuencial y coherente al sistema social de rendimiento óptimo en lo subjetivo. Aquello que no
cumpliese con tales características sería denominado fenómeno anormal o desviado, pues
transgredería el deber ser en las leyes que nos regulan. En este caso, la sexualidad, como hemos
dicho anteriormente, no se vincula estrictamente a las necesidades biológicas y de reproducción,
sino a una serie de excitaciones y actividades subjetivas ilimitadas.
8
1b. “Qué se entiende por Sadomasoquismo”

El concepto sadomasoquismo ha sido visto con temor y


curiosidad en investigaciones y trabajos relacionados tanto con la sexualidad como la perversión.
Empero, el concepto ha sufrido mutaciones en su contenido conceptual, ha sido tratado como
práctica excluyente de la normalidad. Con el tiempo ha ido adquiriendo un carácter de inclusión
dentro de los acuerdos consensuados de quienes tienen una inclinación por una sexualidad que
dicta diferencia a través de prácticas erógenas satisfactorias.

En el año 1886, el psiquiatra alemán Richard Von Krafft-Ebing,


publica su libro “Psicopatía Sexual” donde presenta un estudio detallado de los actos que se
consideran desviaciones sexuales y como actos de perversión, utilizando por primera vez el
concepto de “sadomasoquismo”, palabra compuesta por dos autores literarios; por un lado, se
presenta el sadismo, aludiendo su acción y ejercicio sexual al francés Marques de Sade, y por
otro, el masoquismo que hace referencia al escritor austriaco Leopold Von Sacher-Masoch
(Gómez L. , 2006), personajes que por medio de la literatura conjugaron el acto de subjetivación
como manifestación consciente en las relaciones sexuales dirigidas a la búsqueda del placer por
medio del dolor, la humillación, la denostación, y también, sobre el ejercicio mismo del Poder
sobre el otro como con sigo mismo.

Una de las concepciones se puede revisar a partir del psiquiatra


alemán Krafft-Ebing (1886), quien nombra a una práctica sexual dentro de la patología de las
Perversiones. Luego se encuentra Freud, quien en 1905 presenta el texto “Tres Ensayos sobra la
teoría sexual”, donde problematiza las perversiones como un trastorno del desarrollo
psicosexual y el concepto de sadomasoquismo, entendiéndolo como “la inclinación a infligir
dolor al objeto sexual” (1905; 143), destacando ser un concepto compuesto que posee dos
acciones; el sadismo visto por la conformación activa y el masoquismo desde lo pasivo. Freud
(1905), refiere así, “el sadismo respondería, entonces, a un componente agresivo de la pulsión
sexual, componente que se ha vuelto autónomo, exagerado, elevado por desplazamiento al papel
principal” (1905;143) y por la contraparte, “la designación masoquismo abarca todas las
actitudes pasivas hacia la vida y el objeto sexual, la más extrema de las cuales es el
condicionamiento de la satisfacción al hecho de padecer un dolor físico o anímico infligido por
9
el objeto sexual” (1905; 144). Ambas habitan en la Pulsión de Vida, como activa y pasiva,
empero coexisten desde el terreno del trastorno, dando a entender una desviación por el objeto
sexual que no se encierra ni se enfoca puntualmente al coito genital. En años posteriores, Freud,
desde “El problema económico del masoquismo” (1924) sitúa la pasividad, más bien
masoquismo erógeno, en la pulsión de muerte, porque la libido se enfrenta a la destrucción por el
contenido manifiesto del sentimiento de culpa.

Ambas actividades, activa y pasiva, se dirigen a crear; sin


embargo Freud menciona en “Pulsiones y destinos de Pulsión” (1915), que el desarrollo de las
pulsiones sufre una alteración, una resignificación hacia el objeto, conservando la meta, la
satisfacción. El trastorno que enfrenta la Pulsión Sexual, se da en dos procesos: pulsión de la
actividad a la pasividad, y el trastorno en cuanto al contenido, “el primer proceso brindan los
pares de opuestos sadismo-masoquismo y placer de ver – exhibición. El trastorno sólo atañe a
las metas de pulsión; la meta activa – martirizar, mirar – es reemplaza por la pasiva – ser
martirizado, ser mirado. El trastorno en cuanto al contenido se descubre en este único caso: la
mudanza del amor al odio” (1915; 122), se entiende que se da lugar al dolor sobre el cuerpo, que
tiene como objetivo movilizar el proceso de excitación sexual y gozar el acto de ambos polos,
activo y pasivo, remite así a complacer la meta sexual.

Freud en “El problema económico del masoquismo” (1924),


revela una vértebra primordial para nuestra investigación, a saber, ¿cuál es la subjetivación que
producen estas mujeres dominantes, que se ubican dentro del acto activo? Hablamos que el acto
es una escena, una teatralización provocadora para la excitación misma y, para mover tal
escenario, se necesita la fuerza de la Pulsión Sexual manifiesta, que se presenta desde el
masoquista, como describe Freud, “las escenificaciones reales de los perversos masoquistas
responden punto por punto a esas fantasías (recibir dolor), ya sean ejecutadas como un fin en sí
mismas o sirven para producir la potencia e iniciar el acto sexual. En ambos casos – ya que
aquellas no son sino la realización escénica de las fantasías – el contenido manifiesto es el
mismo: ser amordazado, atado, golpeado dolorosamente, azotado, maltratado de cualquier
modo, sometido a obediencia incondicional, ensuciado, denigrado” (1924; 168). Esto indica que
el cuerpo sumiso con características masoquistas utilizaría a la mujer dominante para realizar sus

10
fantasías sexuales, ¿es esta mujer un mero instrumento para llevar a cabo los manifiestos de la
pulsión sexual de los sometidos?

¿Cómo se involucra el cuerpo sometido, de tendencia


masoquista, en la subjetividad de estas mujeres? – El cuerpo pasivo debe formar una mujer
déspota, severa, y simultáneamente esclava de sus fantasías, entregando, finalmente, un Poder
consensuado por medio del contrato – ¿Qué papel juega el cuerpo pasivo? y ¿Cómo se relaciona
masoquismo con sadismo? “ya no nos hallamos en presencia de una verdugo que se apodera de
una víctima y goza de ella tanto más cuanto menos consentimiento presta y cuanto menos
persuadida está. Nos hallamos ante una víctima que busca un verdugo y que tiene necesidad de
formarlo, de persuadirlo, y hacer alianza con él” (Deleuze, 1967; 25). Interesante visión,
considerando que los elementos imperativos que expone Deleuze en la construcción de la escena
para el desarrollo de la actividad, son la mujer cruel y déspota en relación con esta “víctima” que
permite que exista como tal. Se limita a un lenguaje adquirido por la contraparte, ¿cómo se
fusionan Eros y Tánatos en la destrucción que da lugar y empodera al amor, para luego cargarlo
y así repetitivamente para sus fines?

Así, Freud se expresa sobre la relación sexual en función de la


dinámica del placer consensuado por parte del sujeto sado-masoquista, “La propiedad más
llamativa de esta perversión reside en que su forma activa y su forma pasiva habitualmente se
encuentran juntas en una misma persona. El que siente placer por producir dolor a otro en una
relación sexual es capaz también de gozar como placer del dolor que deriva de sus relaciones
sexuales”. (Freud, 1915; 145). Se denotaría una composición simbiótica entre ambos lazos para
construir y sostener la relación, a su vez, también definiría el rol que acciona cada sujeto en la
Dominación y sumisión, pues se construirían en relación y en ellos mismos, sin embargo uno
podría prevalecer sobre el otro.

Freud, en “Tres ensayos sobre la teoría sexual” (1915),


menciona que la condición de sadismo y masoquismo habitualmente reside en la misma persona,
convirtiéndose en su propio sádico y al mismo tiempo en masoquista y el otro sujeto es un objeto
funcional para lograr canalizar el deseo y fantasía. Desde esta perspectiva, “llamamos objeto
sexual a la persona de la que parte la atracción sexual, y meta sexual a la acción hacia la cual
11
esfuerza la pulsión” (Freud, 1915, 123). Esa persona puede ser ella misma o simplemente una
zona erógena con la cual exista una fijación sexual que estimula la meta por medio de la pulsión,
como se plantea en los siguientes años “el masoquismo, la pulsión parcial complementaria del
sadismo, ha de entenderse como una reversión” (Freud, 1920; 53). Se podría pensar que las
personas que desempeñan roles de Dominación y sumisión, construyen la posibilidad de buscar
crear realidades psíquicas para lograr satisfacer, de forma auto erogena, sus propias zonas
libidinales en una posición inconsciente.

Resulta interesante pensar lo anterior a raíz de los estudios de


Jay Wiseman, escritor estadounidense dedicado al análisis de los escenarios BDSM en la
actualidad, quien expone una definición en su libro “SM 101: A realistic Introduction” (1996),
sobre el espacio en el cual se genera el acto en el escenario, dice “El sadomasoquismo es una
forma negociada de interacción erótica y consentida, entre adultos. Por definición, no es
abusivo, violento, degradante o de alguna otra manera dañino para sus participantes. Si su
actividad es cualquiera de estas cosas, entonces por definición no es sadomasoquismo”, (L.
Gómez, citado en Arroyave, 2006). Dentro de la cultura BDSM se reflejan tres esclarecedoras
definiciones; primero, se negocia el acto, deja entre ver lo expuesto en el párrafo anterior sobre
la auto-erotización. Segundo, existe un cambio en el concepto sadomasoquismo, dado que no se
encierra dentro de los límites de la criminalidad y la perversión, sino más bien, en un trato previo
para resguardar la seguridad, lo sensato y consensuado entre ambas partes. Por último, relevan la
escenificación del acto como fuente erótica.

Dentro del escenario que contiene las prácticas BDSM, se


erotizan los cuerpos, pasivo y activo. Como menciona Foucault, el sadomasoquismo no es solo
una expresión de agresión enmarcado bajo la etiqueta patológica, es, en definitiva, “la
erotización de poder”. ¿Cómo, por medio de esa erotización, se realiza un juego de roles
sexuales fundamentales en la búsqueda de alimentarse de placer?, “bien sabemos que lo que esa
gente hace no es agresivo y que inventan nuevas posibilidades de placer utilizando ciertas
partes inusuales de su cuerpo – Erotizando ese cuerpo - …Lo que las prácticas S/M nos
muestran es que podemos producir placer a partir de objetos muy extraños, utilizando ciertas
partes inusitadas de nuestro cuerpo en situaciones muy inhabituales” (Foucault, 1982) .

12
Logrando evidenciar que la relación D/s es un efecto de una creación frente al placer y
satisfacción, y va más allá de un constructo teórico sobre la sexualidad.

Finalmente, mencionar que el hombre en sí es un compuesto


muy diverso e impredecible. Así se plantea que tales procesos permiten al sujeto subjetivarse
dentro de un contexto, o crear otro. Este mismo sujeto está expuesto a una serie de sucesos
internos, gobernado y vehiculizado por pulsión de vida y de muerte, dispuesto a los diversos
escenarios que se dan en nuestra cultura, “es un fragmento de realidad afectiva lo que se
pretende desmentir; el ser humano no es un ser manso, amable, a lo sumo capaz de defenderse
si lo atacan, sino que es lícito atribuir a su dotación pulsional una buena cuota de agresividad.
En consecuencia, el prójimo no es solamente un posible auxiliar y objeto sexual, sino una
tentación para satisfacer en él la agresión, explotar su fuerza de trabajo sin resarcirlo, usarlo
sexualmente sin su consentimiento, desposeerlo de su patrimonio, humillarlo, infligirle dolores,
martirizarlo y asesinarlo” (Freud, 1930; 108).

Perversión
Como inicio es fundamental definir el concepto de Perversión
que será utilizado desde la siguiente definición; según la RAE la palabra Perversión proviene del
latín perversio, del verbo “pervertere” que significa “corromper, girar hacia el lado equivocado,
revolcar; acción de volverle la espalda a la verdad”. Es, a la vez, una palabra compuesta del
prefijo “per” que significa “del otro lado” y de “vertere” que significa “voltear”. En ese sentido,
la perversión tendría su razón de ser en función de una mirada que recuerde el camino que se
marcó como el más idóneo. La Perversión sería un inicio de la perdición, o bien, el inicio de una
manera de normalidad, por D. Harper, en “Perversion online etymology dictionary”1.

El sustantivo Perversión, aparece entre los años 1308 y 1444. En


cuanto al adjetivo “perverso”, se halla atestiguado en 1190 y deriva de “perversitas” y de
“perversus”, participio pasado de “pervertere”: volver al revés, volcar, invertir, pero también
erosionar, desordenar, cometer extravagancia. En consecuencia, perverso- sólo existe como

1
Extraído desde http://www.etymonline.com/index.php?term=perversion
13
adjetivo frente a varios sustantivos- es aquel aquejado de perversitas, es decir, de perversidad (o
de perversión), según Élisabeth Roudinesco (2009).

Históricamente, la perversión tiene una funcionalidad en


distintas percepciones, como es en el caso de la Antigua Grecia, donde ésta es concebible como
el alejamiento de la virtud, desembocando en la caída de uno de los dos tipos de vicios: por
exceso o por extrema carencia. En Roma, como lo describe el texto “Roma corrupta, Roma
Perversa” de Zoltan (2003) (Redondo, Vargas & Zúñiga, 2012; 122), los pervertidos son la
antítesis de lo natural del humano. Durante la cultura Judeocristiana clásica, el pecado es
relacionado con perversión siendo ésta cualquier alejamiento de la ley de la Torá.
Simultáneamente la perversión es vista como una separación de la sabiduría. En la Edad Media,
el culpable directo es el demonio y toda perversión es obra del mismo, todo acto sexual que se
aleje de la reproducción para volcarse al deseo de satisfacción es un distanciamiento del saber
teológico y la diada cuerpo/alma. Hacia el siglo XVIII, es decir, la época del barroco y el Siglo
de la Luces, se sitúa, a la perversión, en la figura del “libertino”, que son personajes que viven su
actividad sexual de forma desaforada (Redondo, Vargas, & Zuñiga, 2012). Para concluir esta
rápida revisión historica, en el siglo XIX bajo una mirada “médico-legal”, la psiquiatría enunció
la definición de la perversión que se maneja en la actualidad. La trata especificamente como una
desviación del instinto sexual del coito genital (Bedouele, 2000). De esta definición se desprende
una visión deformada hacia lo diferente, que resultaría ser lo desviado, lo otro, lo que es
segregado y condenado, como queda explicitado en la siguiente cita:

“Ser sodomita significaba rechazar la diferencia llamada «natural» de los sexos,


la cual implicaba que el coito se llevase a cabo con fines procreativos. En
consecuencia, toda práctica sexual que contraviniera esta regla se contemplaba
como perversa: onanismo, felación, cunnilingus, etc. La sodomía, demonizada, se
consideró la vertiente más oscura de la actividad perversa y se asimiló tanto a una
herejía como a un comercio sexual con animales (bestialismo), es decir, con el
Diablo. Contemplado como un ser satánico, el invertido de la era cristiana fue
conceptuado como el perverso de los perversos, condenado a la hoguera porque
atentaba contra el vínculo genealógico”. (Roudinesco, 2009; pág. 56)

14
El psicoanalista R. Stoller (1991) hace mención al ejercicio del
vocabulario en torno al concepto de Perversión y éste se alinea a denominaciones como
“aberración, variante, diagnóstico, síndrome y pecado. La Perversión ya no es una palabra
bien recibida; los legos educados se erizan ante su carácter peyorativo, y muchos profesionales,
también alertas al uso de epítetos, hace tiempo que buscan una terminología más agradable y
objetiva: aberración, desviación, variante, parafilia, el neologismo oficial más reciente para la
perversión” (Stoller, 1998; 45).

Dentro de las líneas conceptuales, es fundamental tener en


cuenta la visión de Freud sobre el Sadomasoquismo y cómo lo sitúa dentro de las Perversiones,
tal es que, “sadismo y masoquismo ocupan una posición particular entre las perversiones, pues
la oposición entre actividad y pasividad que está en su base pertenece a los caracteres
universales de la vida sexual” (Freud, 1915; 144). Tomando como punto neurálgico la
problematización de la vida sexual del sujeto por medio de sus impulsos hacia el objeto, se
sostiene teóricamente el componente de agresión hacia obtener la satisfacción; una problemática
que no es actual, sino que se ha enmarcado dentro de otros tiempos, como continúa detallando el
mismo Freud, así es, “según algunos autores, esa agresión que va mezclada con la pulsión
sexual es en verdad un resto de apetitos canibalísticos; sería, entonces, una coparticipación del
aparato de apoderamiento, que sirve a la satisfacción de la otra gran necesidad,
ontogenéticamente más antigua. También se ha sostenido que todo dolor contiene, en sí y por sí,
la posibilidad de una sensación placentera” (Freud, 1915; 144). Aquellas sensaciones, también
están compuestas por, y expuestas a, un alto contenido afectivo que se expresa por medio de la
energía psíquica hacia el objeto deseado, conservando el objetivo placentero que impulsa a
ambos polos en una relación.

1c. Pulsión: Eros y Tánatos

La vida y la muerte son dos protagonistas presentes en la


historia de la humanidad, una deseada y la otra temida. Desde el comienzo de la filosofía en
Grecia, ya se hablaba de fuerzas opositoras que involucraban al hombre, así lo fundamenta
Heráclíto (Tappan, 2010), quien considera como centro “al Logos, por ser a su vez; discurso,
15
razón y condición de ser de las cosas”, donde se coloca al hombre frente al devenir siendo
existencia de un movimiento constante, necesario para que existan las cosas, explicando que no
existe lo estable ni lo concreto, todo fluye, se transforma y nada permanece; el mismo universo
está sometido a una incesante y eterna mudanza. Bajo estos planteamientos, se desprende de
Heráclito que, existe un “eterno retorno, una compulsión a la repetición a los estados previos,
que es motivada por la dialéctica del choque de los opuestos” (Tassin, 2012); evidenciando la
dualidad como dos fuerzas constantes en lucha, que él mismo confirma, se encuentran en su
concepto de “Uno”, y se conserva dentro de sí el bien y el mal, como una contraposición que se
da en la misma existencia.

Desde esta dinámica de fuerzas en contraposición, habita una


lucha constante, que Freud (Tappan, 2010), propone, es lo constitutivo del conflicto psíquico
denominado “Pulsión”. Una, como Pulsión de Vida y otra como Pulsión de Muerte, relacionando
la vida con Eros y la muerte con Tánatos, ambos protagonistas del psíquismo en la condición
humana, “una forma de representar a las pulsiones sería: la de la acción de crear, por un lado,
versus la de destruir, por el otro”. Como lo expresa Tappan (2010) en su estudio, a lo que Freud
llama Vida y Muerte, son dos fuerzas que nos movilizan en una permanente.

La Vida y la Muerte, contienen energías dialécticas en una


permanente batalla, son movilizadas e impulsadas dentro de nuestro Aparato Psíquico por la
Pulsión. Concepto que tiene una cronología relevante en la obra de Freud y está presente en
varios de sus trabajos, tal es el caso de, “Tres ensayos de Teoría Sexual” (1905), donde Freud
usa por primera vez el concepto Puslión para comprender las perversiones y sexualidad infantil,
textualmente dice “el hecho de la existencia de necesidades sexuales en el hombre y el animal es
expresado en biología mediante el supuesto de una `pulsión sexual´. En eso se procede por
analogía con la pulsión de nutrición: el hambre. El lenguaje popular carece de una designación
equivalente a la palabra ´hambre´la ciencia usa para ello ´libido´” (Freud, 1905; 123). Dando
pie a la relación objetal por parte de las perversiones que pueden instalarse en alguna parte del
cuerpo hacia un devenir, uniendo lo corporal con lo psíquico erogenizando una zona.

El concepto Pulsión en Freud va tomando un lugar importante


en su obra para explicar y comprender ciertos procesos internos del hombre. Por medio de las
16
pulsiones se va conformando el Aparato Psíquico. Un texto dedicado a comprender la relevancia
de las pulsiones por parte de Freud es, “Pulsiones y destinos de Pulsión” (1915), donde se
expone una diferencia con lo externo, textualmente explica que “la pulsión en cambio, no actúa
como una fuerza de choque momentánea, sino como una fuerza constante. Puesto que no ataca
desde fuera sino desde el interior del cuerpo, una huída de nada puede valer contra ella. Será
mejor que llamemos ´necesidad´ al estímulo pulsional; lo que cancela esta necesidad es la
satisfacción” (Freud, 1915; 114). Carcaterizando, este proceso, el despliegue energético del
Aparato Psíquico como un permanente conflicto caracterizado por la oposición como una
tensión dialéctica

La Pulsión, posee un canal de transitabilidad; las energías


psíquicas se manifiestan de acuerdo a la frontera entre lo anímico y somático, que viene desde el
interior del propio cuerpo. En la Pulsión, existen procesos que son importantes detallar.

1.- El Esfuerzo; característica universal de las pulsiones, Freud


(1915; 117), menciona “se entiende su factor, la suma de fuerza o la medida de la exigencia de
trabajo que ella representa”. Se entiende como factor motor, el esfuerzo es la expresión de la
energía pulsional misma.

2.-La Meta; “de una pulsión es en todos los casos la satisfacción que sólo puede alcanzarse
cancelando el estado de estimulación en la puente de pulsión. Pero si bien es cierto que esta
meta última permanece invariable para toda pulsión , los caminos que llevan a ella pueden ser
diversos, de suerte que para una pulsión se presentan múltiples metas màs próximas o
intermedias, que se combinan entre sí o se permutan unas con otras” (1915; 118). Es decir, la
meta es la satisfacción de la pulsión, o sea, que el organismo alcance una descarga pulsional,
para reducir la tensión.

3.- El Objeto; “la pulsión es aquello en o por lo cual puede alcanzar su meta. Es lo más variable
en la pulsión; no está enlazado originariamente con ella, sino que se le coordina sólo a
consecuencia de su aptitud para posibilitar la satisfacción. No necesariamente es un objeto
ajeno; también puede ser una parte del cuerpo propio” (1915; 118). Se comprede como aquello
que permite alcanzar la satisfacción pulsional.
17
4.- La Fuente; “La pulsión se entiende aquel proceso somático, interior a un órgano o a una
parte del cuerpo, cuyo estímulo es representado en la vida anímica por la pulsión…para la
pulsión lo absolutamente decisivo es su origen en la fuente somática, dentro de la vida anímica
no nos es conocida de otro modo que por sus metas” (1915; 118), al coprenderse como proceso
somático, se puede decir que es referente a las zonas erógenas, que son fuentes de excitación.

Se debe comprender entonces, que la Pulsión es una movilidad


constante que nos mantiene en el limbo permanente entre Vida y Muerte, entre Eros y Tánatos.
Asimismo se hace presente en lo sexual y erótico. A raíz de lo anterior se sostiene que el
sadomasoquismo es una actividad importante proveniente de las pulsiones, por satisfacer al
soma. Considerando que el concepto Sadomasoquismo, es un compuesto simbiótico que también
es potenciado por una energía que contiene un fin, activo y pasivo buscan como satisfacerse
tomando el camino del dolor y padecimiento en el acto sexual, con contenido erógeno y
placentero.

Para comprender tales pulsiones involucradas con la Vida y la


Muerte, Freud trabaja el dualismo pulsional, adjudicando a las pulsiones de conservación su
esfuerzo hacia la muerte y las pulsiones sexuales, su esfuerzo hacia la vida. En el texto “Más allá
del principio del placer”, se indica “estatuye una tajante oposición entre las ´pulsiones yoicas´y
las ´pulsiones sexuales´ y según la cual las primeras se esfuerzan en el sentido de la muerte y
las segundas en el de la continuación de la vida, resultará sin duda insatisfactoria en muchos
aspectos, aun para nosotros mismos” (Freud, 1920; 43). Se comprende así, que el ejercicio de
acto sexual está inclinado hacia la vida por la Pulsión Sexual.

2. BDSM

La historia de la vida humana comparte un importante espacio


con la sexualidad en una estructura social que ha desarrollado prácticas que habitan al borde del
esquema sexual tradicional, permitiendo la diferenciación y exposición de la identidad dentro de
la cultura, comunidad, grupo o clan, adquiriendo características propias que se cubren bajo un
18
manto de perversiones y exhibiciones libres sobre el deseo sexual del sujeto. La investigación se
halla dirigida ahora a apuntar al ambiente “underground” donde se forman en sociedad prácticas
sexuales que rozan y cruzan la norma sexual del ejercicio habitual del sujeto entorno a la
construcción de su deseo.

Como antecedente cabe destacar que Freud, se enfrentó a un


contexto social que omitió la sexualidad infantil, él en cambio la reconoció, expuesta en
prácticas sexuales en menores: erecciones, masturbación o acciones parecidas al coito (Freud,
1915). Ante tal declaración, se establece la existencia, desde el inicio de vida, de la sexualidad y
la vez se cuestiona el cómo interviene directamente en el proceso de subjetivación, impulsada
por un componente energético, la Pulsión Sexual, que mantiene un funcionamiento específico en
cada etapa del desarrollo sexual del infante (oral, anal, fálico, latencia y genital). Iniciándose así
una serie de estudios que dan cabida a la existencia de una sexualidad polimorfa, adolescente y
adulta en conjunto con sus derivaciones y que bordean la norma establecida.

Desde tal perspectiva sexual se desprende el punto índice a


abordar como investigación: prácticas sexuales que tienen relación con la sigla BDSM, ¿Qué
significa BDSM? “BDSM es la sigla en inglés de la combinación de tres términos distintos pero
relacionados, formada de la siguiente forma: las letras B y D iniciales son de bondage
(ataduras, ligaduras, cadenas) y discipline (disciplina), las D y S del medio, domination
(dominación) y submission (sumisión) y las S y M finales, sadism (sadismo) y masochism
(masoquismo)” (L. Gómez, citado en Arroyave, 2006). Como la autora refiere, BDSM es un
término que engloba un amplio campo de actividades que involucra intercambio de poder entre
dos o más personas y que es erótico para el grupo, donde no es necesario el acto sexual genital.
En conclusión, reuniendo prácticas sexuales de placer-dolor-control como dinámica de relación
sexual.

2a. Marco histórico del BDSM hasta hoy

Como todo, el BDSM tiene un comienzo en la historia del


hombre. Las prácticas sexuales BDSM han estado presente longitudinalmente en la vida del ser
19
humano, desde los primeros tiempos llegando a la actualidad. Como el objetivo no es hacer un
recabado histórico, nos referiremos a ciertos hechos relevantes a considerar en nuestro estudio.
Sin embargo, se debe hacer hincapié en la aclaración de que el discurso de la sexualidad ha sido
movible, dinámico, infinito en sus posibilidades, al igual que el desarrollo psíquico del sujeto.

En un comienzo, Grecia fue un afluente de posibilidades de la


diversidad sexual en sus prácticas y formas, abordando la ley hacia la libertad. Identidades que
hoy son condenadas, en los tiempos antiguos se les consideraba honorable. Una de ellas es la
sexualidad. Se desprende la identidad homosexual no como una desviación perversa o enferma,
sino más bien como una identidad portada desde los personajes ilustrados y así mismo, políticos.
“Antigüedad griega, la homosexualidad se calificaba de pederastia y se integraba en la polis
como una cultura necesaria para el funcionamiento de la norma” (Roudinesco, 2009; 55). Por
tanto, prima en este contexto el comportamiento sexual, sobre cómo es ligado con las normas
sociopolíticas que dan vida y forma a la comunidad, lo que es un reflejo palpable de la psiquis
colectiva y compartida que estructura a las subjetividades que dan forma espacial y temporal a
una sociedad dada.

A medida del avance de los tiempos, se fue incorporando una


diversidad de prácticas sexuales en la sociedad que indican, cómo el individuo se va organizando
dentro del espacio y va normando: lo permitido y lo prohibido. Llegando entonces a tomar una
relevancia importante la iglesia, así como el paneo socio-histórico de Elisabeth Roudinesco en el
texto “Nuestro lado oscuro; una historia de los perversos” (2009), donde identifica una serie de
personajes participativos en las ceremonias de procesión, rituales en lo que se conjuga una
secuencia de actos identificados dentro de una connotación sexual que se plasma en la
flagelación, como una especie de acto para purgar los pecados. Así mismo, se refiere entonces,
en la siguiente cita: “Sobre todo por el hecho de que los penitentes –metamorfoseados en
adeptos de una sexualidad pervertida- optaban ya no por azotarse la espalda, como quería la
antigua tradición, sino la totalidad del cuerpo, y en especial las nalgas, receptáculo por
excelencia de una potente estimulación erótica. Por lo demás, experimentaban un placer
extremo en dejarse flagelar y azotar por sus íntimos” (Roudinesco, 2009; 36).

20
A fines del siglo XVII y a inicios de la revolución francesa, otra
época importante se instala para el hombre discursivamente para la formación de su subjetividad,
la Ilustración. Acontecimiento relevante por nutrir ideológicamente los componentes de la
sexualidad que es personificada y expresada verbalmente por medio de personajes ficticios que
en el fondo reflejan las normas que debe adoptar cada individuo, ejemplo claro de esto: el
libertino. La Ilustración es crucial para la sexualidad porque resignifica y despoja ciertas
conductas que son afirmadas en un peso religioso, como se afirma sobre “la Ilustración, la
referencia al orden divino se eclipsará en favor de la idea de que el universo entero obedece las
leyes de la naturaleza y que el hombre puede liberarse de las antiguas tutelas de la fe, la
religión, las creencias, lo sobrenatural, la monarquía absoluta, y por lo tanto también de las
sombrías prácticas que éstos habían llevado aparejadas para la salvación del alma:
flagelaciones, suplicios, castigos, penitencias” (Roudinesco, 2009; 47). Se tiene como efecto un
cambio radical en la estructura paradigmática del hombre pre-moderno.

Los discursos políticos del hombre en cuanto a la sexualidad van


transitando y adaptándose a los acontecimientos sociales y gubernamentales, como se destacó en
capítulos anteriores con el significado del sado-masoquismo y lo que significa tal concepto. Así
mismo, los discursos sobre la perversión son fuertemente potenciados, resguardados por el
discurso biomédico para el orden estructural de la sociedad en beneficio de los sistemas
económicos. Además, la estigmatización de personajes literarios en torno a estas prácticas
sexuales, como se mencionó en su oportunidad al Marqués de Sade y Leopold Sacher Masoch.

La seguidilla de guerras que caracteriza la era contemporánea


influye fuertemente en la conformación psíquica e identitaria de cada sujeto; extrapolando al
límite diversas corporalidades que se constituyen más allá de un mero instrumento de guerra
utilizado por los bloques de conquista compuesto por una idea binaria; capitalistas e
izquierdistas.

Como un vivo ejemplo, y gracias a los efectos de los


acontecimientos de las guerras, es como se desprende un discurso alternativo sobre la sexualidad
y la norma imperante. La masculinidad fue llevada a un límite de exacerbación dentro del mundo
homosexual. Es así como desde la década de los 50, en Estados Unidos, emergen los primeros
21
movimientos sadomasoquistas. El inicio de estos colectivos se ancla en la segunda guerra
mundial, donde muchos hombres, hasta ese momento, mantenían su sexualidad escondida del
escarnio público. El ejército fomentó un espacio de lazos homoeróticos, fuertemente
influenciado por tradiciones como la disciplina, el compañerismo, la solidaridad, la jerarquía, la
indumentaria, las insignias, la complicidad y amistad, características valóricas de la milicia.
Posteriormente al término de la guerra este grupo de hombres continúa en comunicación y
deciden reunirse en pequeños grupos de aficionados a las motos, creando códigos
hipermasculinos: relaciones de Dominación y sumisión. Estética “dura” basada en el cuero como
signo de identidad y elementos característicos del cuerpo masculino como el bigote, vello
corporal, músculos y la fuerza física, entre otros, (L. Gómez, citado en Arroyave, 2006). Así es
como se forman los primeros grupos leather en California en 1954.

Ya en la década de los 60 las comunidades leather gozan de una


gran difusión dentro del mundo homosexual americano. En los 70 ya exista una abundante
proliferación de bares y clubes temáticos del movimiento sadomasoquista leather, donde se
llevan a cabo normas, códigos y prácticas sexuales que los identificaba. De forma paralela
comenzó a fortalecerse una vertiente porno-artística en la que sus protagonistas principalmente
eran mujeres que abren los discursos sadomasoquistas para criticar la pornografía y sexualidad
tradicional. Se resume como un contexto histórico en la siguiente cita:

“Gracias al contexto performativo del Hellfire y a la teatralización de la


sexualidad propia a la cultura SM del Hell Hole Hospital (una mazmorra SM
situada en la Calle 27 con la Tercera Avenida en la que trabaja a finales de los
años 70), se distancia definitivamente de los códigos realistas de la pornografía
tradicional y comienza a subrayar la dimensión performativa, construida y
codificada de la sexualidad. Es así como Annie Sprinkle va a crear un conjunto de
tácticas de intervención en el espacio público y de crítica de las construcciones de
género y sexuales codificadas por el discurso pornográfico tradicional” (B.
Preciado, 2008).

22
Esto causa que el movimiento sadomasoquista se diversifique
con la aparición de grupos heterosexuales, bisexuales y lesbianas confrontándose así los
discursos heteronormativos de la reproducción y el discurso moral-ético que cohabita en
hombres y mujeres, enlazándose con los acontecimientos de la despatologización. Se ocasionan
actos en un movimiento en crecimiento y diversidad sexual permitiendo así generar un tipo de
psiquis colectiva transgresora para su contexto social. Conjugando como referencia histórica de
acuerdo a los estudios de Wiseman (1996) en el año 1983, bajo los distintas publicaciones de
GMSMA, nace y se conjuga el concepto de BDSM para englobar las diversas de prácticas de
una comunidad que se identificaba hasta ese momento como lo sadomasoquista y esto es debido
a que tal grupo, en sus publicaciones, definen seriamente que la actividad SM debe ser segura,
sana y consensuada.

En una de las entrevistas que se realizan a Foucault, sobre


temáticas de Sexo, Poder e Identidad en Toronto, se discute cómo socialmente se puede utilizar
la estimulación del placer como instrumento de control social, producto que la sexualidad
sadomasoquista es una práctica de resistencia ante los poderes políticos sobre el cuerpo.
Foucault plantea que siempre estará la posibilidad de la explotación de la estimulación sexual,
como una forma de control social, pero es la lucha del hombre ganar terreno y ejemplifica con
las comunidades Leather, “El gueto S/M de San Francisco es un buen ejemplo de una
comunidad que ha hecho la experiencia del placer y se ha constituido una identidad en torno a
ese placer. Este enguetamiento, esta identificación, este procedimiento de exclusión, etc., todas
estas cosas han producido también efectos de retorno. No me atrevo a utilizar la palabra
“dialéctica”, pero no estamos muy lejos de eso”, (Foucault, 1982). Las comunidades de mujeres
dominantes sexuales, construyen un espacio fuera del control social sobre cómo vivir la
sexualidad, partiendo sobre el peso político que carga el cuerpo de la mujer, como objeto de
reproducción.

2b. BDSM no es violencia ni abuso

Culturalmente, el BDSM es considerado como una práctica de


agresión, degradación, humillación y tortura e incluso abuso de poder. Sin embargo es
23
primordial recordar la conformación y definición que encapsula cada actividad y manifestación
que nace del BDSM. Como hemos mencionado anteriormente, históricamente grupos de
homosexuales, lesbianas y finalmente heterosexuales formaron comunidades y establecimientos
sociales para llevar a cabo las prácticas BDSM en colectividad, en un camino que busca el placer
para ambos cuerpos de forma segura, alejándose de las creencias comunes. Sobre esto explica
Foucault en una entrevista realizada en 1982 “La idea de que el S/M está ligado a una violencia
profunda o latente, que su práctica es un medio para liberar esa violencia, dar rienda suelta a
la agresividad que se traduce en agresión es una idea estúpida y desinformada. Alguien
informado sabe bien que lo que esas personas hacen no es un acto agresivo; inventan nuevas
posibilidades de placer utilizando ciertas partes inusitadas de su cuerpo, erotizando ese cuerpo
de manera inhabitual”.

Como se ha mencionado, en el BDSM, para materializar las


prácticas, deben existir los acuerdos tal y como explica Jay Waisman en su libro “SM101”
(1996), “Las principales razones por las que el juego BDSM se diferencia del abuso. Sobre esto
aclara que el BDSM siempre es consensual, es decir, que es negociado y acordado con
anticipación”. Por ende, se visualiza que las actividades son en común acuerdo entre los
participantes y son fundamentales para disminuir riesgos físicos y emocionales. Así mismo, es
una búsqueda de conexión complementaria con el otro, depende de los gustos específicos, pues
no todos los individuos logran el placer ejercitando las mismas prácticas.

La diferencia central entre BDSM y abuso está en que “es un


juego que se puede realizar en presencia de otras personas e incluso se organizan fiestas con
este propósito, mientras que el abuso requiere aislamiento y secreto” (L. Gómez, citado en
Arroyave, 2006). Importante es resaltar la diferenciación porque socialmente se categoriza a las
personas con prácticas BDSM con características de abusador: como lastimar, dañar, disfrutar
del dolor para intensificar el pacer. Puesto que en el abusador el ejercicio de poder no se lleva a
cabo por medio del consentimiento, dado que prima la humillación y el displacer de la víctima;
no el compartir la experiencia, sensación o cariño.

Como estudio psicosocial es relevante el trabajo del psicólogo


estadounidense Patrick Califia (2001), activista LGBTI y también investigador de las prácticas
24
BDSM, quien describe lo siguiente: “El BDSM no se trata de violación, degradación, o abuso.
Las personas fascinadas por la violencia la pueden encontrar más fácilmente en los noticieros o
en las películas comerciales. Estas actividades solo son para personas que les importa el placer
y el bienestar de su pareja. Es sólo para adultos, personas maduras de mente y corazón, porque
sólo los adultos pueden evaluar los riesgos, expresar sus deseos y su consentimiento”. Se
evidencia que la práctica sexual y erótica del BDSM requiere de una responsabilidad compartida
y empática, para responder a reglas pre-establecidas con el fin de hacerlo con cuidado y
seguridad de la integridad de los participantes, en igualdad de condiciones.

La D/s es una esfera importante en este marco BDSM. Sostiene


diversidad de prácticas sexuales, cumple con lo anteriormente descrito en un escenario
FEMDOM. Incluso cuando el sumiso le pide a la Dómina una práctica S/m, es conversado,
acordado y ejecutado dentro de los límites que el primero establece en la relación con el fin de
que este placer erótico sea consensual. Este juego FEMDOM, donde habita la D/s, se puede
detener en cualquier momento, por cualquier razón en que el sumiso use la palabra de seguridad.
En cambio la víctima no puede detener a su abusador. La Dominante en esa D/s se caracteriza
por mantener sus emociones bajo control, independiente que dentro de este juego bordeen los
límites del sadismo. Se compone una gran parte del estado emocional y físico del sumiso, desde
la Dómina. Por su parte, el abusador no mantiene el control sobre su víctima. En el juego D/s, el
sumiso siente y expresa agradecimiento hacia la Dominante por ser elegido. En cambio una
víctima nunca sentirá agradecimiento por el abuso. Wiseman (1996), destaca y termina
aclarando que los jugadores de una D/s sienten que tienen una habilidad intrínseca por su género
y posición económica, para controlar el comportamiento de sus parejas en forma consensuada y
concluye que el BDSM y las esferas que lo componen se diferencian del abuso de la misma
manera que el sexo consensual se diferencia de la violación.

2c. ¿Qué se entiende por Dominación y sumisión?

Entre todas las dimensiones que presenta el BDSM, se


reflexionará sobre el núcleo de la relación Dominación/sumisión (D/s). Ambos roles se
encuentran unidos y separados por la línea del “consenso” que arman los participantes según sus
25
principios y códigos, es decir, qué permitir, qué no permitir y hasta dónde permitir ciertos
ejercicios sexuales que se constituyen a base de entrega, confianza y placer; como lo define (L.
Gómez, citado en Arroyave, 2006), se puede entender así:

“Dominación y sumisión es el elemento más importante y suele estar presente


cuando se habla de BDSM. Se trata de una dinámica en la cual una persona es
dominante y la otra es sumisa. El enfoque del D/s es en la manera en que los
participantes se relacionan; el dominante tiene el control y el sumiso se abandona
a lo que él o ella deseen. Puede ser combinado con B/D o S/m, pero no tiene que
estarlo. Los sumisos se entregan completamente a sus dominantes; un sumiso le
sirve y complace al dominante cuyas necesidades vienen primero. El juego de
dueño y esclavo es un ejemplo típico de una relación D/s”.

La D/s protagonista del estudio, está centrada en el cuerpo


biológicamente femenino que busca construir los espacios de excitación y satisfacción desde una
mujer que construye el poder en la escena. Para esto es primordial comprender que el contexto
desemboca en este cuerpo que lo hace ser objeto de deseo de una otredad sumisa. La
construcción de este contexto y su dinámica, dentro de la realidad psíquica como acto de
subjetivación, lo define Sutton, en el texto “Female Domination” (2003) de la siguiente manera:
“El cerebro se convierte en el órgano sexual más grande y el contacto físico no es necesario
para despertar las sensaciones sexuales, si una imagen intensa, sonido, sabor, u olor pueden
acceder a los datos dentro del cerebro y así provocar una reacción sexual. La D/s es una
sexualidad que estimula estos resortes dentro de la psique de una persona”. Dando paso a
comprender cómo se establecerían relaciones de poder entre los individuos que conforman la
D/s, erotizando el lazo o unión que los convoca, donde necesariamente se cae en una
estimulación genitalizada sino más bien en una pulsión fuertemente sexualizada por relaciones
humanas de subordinación.

Desde la descripción anterior, se focaliza la investigación desde


la D/s, uno de los pilares del BDSM, con la característica particular del cuerpo central: mujeres
que practican la Dominación sexual femenina para logar placer y satisfacción por medio del

26
objeto de deseo del cuerpo sumiso, práctica conocida como actividad FEMDOM (Dominación
Femenina).

¿Qué es la FemDom?
La FemDom es una sigla en inglés que significa “Female
Domination” y su traducción al español es Dominación Femenina, se representa a través de la
unión de esas dos sílabas.

La FemDom consiste primordialmente en comprender la


actividad de la Dominación, que es “obtener satisfacción de la sensación de poder someter al
otro, de tener el control sobre el otro en un grado en el que uno no lo puede tener en la vida
real, llegando hasta el control de la respiración, esfínteres y orgasmos” (L. Gómez, citado en
Arroyave, 2006). Importante es destacar que la Dominación es el pilar fundamental para llevar a
cabo la FemDom, como la palabra lo indica, está compuesta por mujeres que ejercen este rol de
poder y Dominación sobre alguien que se encuentra en el rol de sumiso de forma voluntaria.

La FemDom se lleva a cabo en un escenario particular por


poseer características puntuales, por ejemplo el rol de Dominante es La Mujer que ejerce la
relación de poder-control sobre otro. En esta actividad ella despliega un escenario con un sinfín
de excitaciones de connotación erógena que apunta principalmente a satisfacer las metas de sus
pulsiones sexuales, tal y como explica J. Sáez (2003):

“Es un ritual erótico que implica poner en práctica fantasías en las que alguien
juega el papel de dominante y otro u otros/as en el dominado. La dinámica BDSM
es el intercambio acordado de poder en términos eróticos y con pleno
consentimiento y cooperación de los participantes. El BDSM, debería entenderse
como un lenguaje sexual apasionado y creativo, con sus propias convenciones, que
siempre se pueden alterar o renegociar y con sus propios signos y técnicas
sexuales”.

27
El objetivo central que encierra y a la vez contiene la FemDom
es el juego que despliega la mujer Dominante hacia este otro cuerpo sumiso donde ella exige, lo
somete y lo lleva al límite para complacer sus deseos. La FemDom tiene un carácter permanente
con quien ejerce la práctica sexual, con el fin de ir conociendo límites, entrega y capacidades.
Esta mujer conforma un espacio vital de este juego sexual que se va profundizando de acuerdo a
lo que se ha investigado. Quien lo define de una forma certera y objetiva del fin de la FEMDOM
es Elise Sutton (2003), quien describe así: “En la forma de vida FemDom, la mujer aplica la
disciplina al hombre para que llegue a ser un mejor servidor suyo”. Lo que refleja el
establecimiento, por lo general, de relaciones continuas donde se van explorando límites y
capacidad de entrega, se va amoldando a los gustos de esta mujer.

A su vez, la FemDom construye un objeto de satisfacción de


acuerdo a sus necesidades particulares; lo interesante es que dicho objeto se entrega de forma
voluntaria al escenario de la dinámica donde esta mujer Domina en la práctica. Importante
mencionar que es “Una actividad en la que una parte renuncia al poder, de manera consciente y
consensual, a otro en por lo menos uno de cuatro áreas: movimiento, comportamiento,
sensación o emoción” (Easton & Hardy, 2000; 5). Así esta mujer adquiere de ese cuerpo-objeto
toda la posibilidad de obtener placer y satisfacción erótico-sexual, por el control que imparte en
el ejercicio de la Dominación.

Para finalizar y comprender la dinámica FemDom se destaca


que en ella está en juego. La mayoría de las veces la fuerza psíquica y mental de la parte
Dominante construye escenográfica de poder. De acuerdo a lo estudiado, cada FemDom o cada
mujer Dominante o Ama, no es un efecto de un acto repetitivo, sino más bien es un efecto del
acto de conexión subjetiva y singular que realiza en su realidad psíquica con otro de forma
compartida, acordada y consensuada. Ello lo describe muy bien:

“El Top ejercita la intuición para descifrar lo que va a funcionar con determinado
bottom o la manera de llevarle hacia donde se quiere. Así puede desplegar su
creatividad ser recursivo, competente y tener momentos de genialidad. Es como
jugar a las muñecas con gente de verdad. (…) Cuando el bottom responde a eso y

28
ofrece su confianza e idolatría el Top se puede ver y sentir como en sus fantasías.
Es la oportunidad de hacer de Dios”. (Easton & Hardy, 2003; 12).

En síntesis una FemDom es una mujer que mantiene un rol de


Dominación dentro de la relación erótica D/s, es decir, controla, dispone, disciplina, amolda, a su
fantasía sexual, un cuerpo sumiso que se entrega a voluntad, por medio de un consenso mutuo
para llevar a cabo una dinámica sexual diferenciada de los cánones establecidos y
convencionales.

2d. Tecnicismos y reglas del BDSM que se usan en la FEMDOM

Las prácticas BDSM, tal como se ha explicado, se componen de


consenso y límites establecidos entre los participantes. Una regla primordial que menciona y
desarrolla (L. Gómez, citado en Arroyave, 2006) es la “SSC” que significa, seguro, sano y
consensuado. Base universal para llevar a cabo las actividades sexuales de cualquiera que
practique BDSM

Seguro, está ligado principalmente a evitar contagios y


enfermedades de ITS/ETS (Infecciones y enfermedades de transmisión sexual), no solamente
dirigido en la relación sexual como tal, sino toda práctica que ponga en riesgo la integridad física
del sumiso, es decir, que si existe un daño mayor se debe requerir intervención médica y estar
consciente de las consecuencias. Así mismo, se dirige a las actividades que ponen seriamente en
peligro la vida. El concepto de seguro, tiene una fuerte connotación sobre la evaluación de los
riesgos que se puede suscitar donde ambos integrantes, de acuerdo a las condiciones, y en mutuo
acuerdo, aceptan o rechazan. Esta definición de seguridad establece la “confianza” entre Ama y
sumiso (L. Gómez, citado en Arroyave, 2006).

Sano, está ligado al área cognitiva de los participantes que se


encuentran aptos para distinguir entre fantasía y realidad para llevar a cabo una sesión D/s en

29
formato FemDom dirigida a producir placer físico o emocional, que debe estar dentro de los
límites que son establecidos previamente por los participantes (Sutton, 2003).

Consensuado, es la información previa que establecen los


límites, cuidados y prevención de una sesión y lo que ocurrirá dentro de ésta por quienes lo
aceptan. El consenso tiene la movilidad, puede ser retirado por uno de los participantes y
finalizar la sesión, es decir, si una sesión se objetiva hacia el placer y esto en la acción misma se
respetan los límites acordados. El Amo tiene todo el poder para actuar sobre el cuerpo y mente
del sumiso sin transgredir los límites acordados, de no ser así, quien auspicia de sumiso puede
detener la sesión. Concepto que funciona con el consentimiento donde prima el juicio sin
consumo de drogas ni alcohol y es lo que diferencia una sesión de BDSM de abuso. (Sutton,
2003).

A continuación se definen tres áreas claves en las técnicas y


reglas del BDSM en la FemDom:

Palabra de seguridad
Es importante aclarar, de acuerdo a lo estudiado, que una sesión
FemDom puede llevar a un lenguaje de autoridad provocando en el sumiso que reiteradamente a
su Dómina le pida perdón o destaque la palabra no. Se debe comprender que es una palabra
dentro del juego o escena FemDom y que la intención no es detener la actividad. Para detener
una sesión FemDom de la D/s existe la regla de la palabra de seguridad que es una palabra
acordad por los participantes para detener la sesión en caso que se extralimiten en la intensidad
del ejercicio en el cuerpo del sumiso. Esta palabra también se puede usar como una especie de
pausa, si el cuerpo sumiso considera estar exhausto. Palabra primordial para diferenciar del
abuso, donde posiciona a la Dominante de estar atenta ante alguna exclamación de emergencia
por parte de quien le está otorgando placer.

Como describe en su estudio, T. Weinberg (1995), la palabra de


seguridad puede ser cualquier palabra acordada, pero universalmente hay palabras establecidas
para el mundo BDSM y poder así establecer el consenso. Una de las palabras más usadas se
30
refiere a los colores del semáforo. Rojo, se detiene todo de inmediato. Amarillo, se baja la
intensidad o modificar la escena sin terminarla. Importante destacar que cuando el sumiso no
puede expresarse verbalmente se establecen señas faciales o con sus extremidades. Así mismo,
en el estudio se destaca el rol de la Dómina que debe estar alerta en el estado físico y emocional
del sumiso.

Diferencia entre castigo y disciplina


Es relevante hacer la diferenciación entre los tecnicismos
contextuales y discursivos que derivan o provocan un acto u acción, es por esta razón que se
hace una diferenciación entre castigo y disciplina por parte de la Dómina hacia el cuerpo del
sumiso. Esto, va ligado principalmente a cómo ella ordena el campo de acción de la escenografía
FemDom en pos de su placer; y cómo este cuerpo sumiso satisface las líneas libidinales que
pone en juego la Dómina. Para lograr esto, la Dómina va amoldando este cuerpo sometido a sus
necesidades y gustos de acuerdo a su configuración psíquica sobre goce y placer, sin embargo
existe la diferenciación cuando se comete un error dentro de la escenografía D/s que los
involucra a ambos. Se puede desprender un acto de corrección que se traduce en disciplina sobre
el comportamiento del sumiso, como también algo muy distinto del castigo. En este contexto,
Sutton (2003), define ambos conceptos de la siguiente manera:

“La mujer debería tener presente que el efecto sobe el cuerpo del hombre no es tan
importante como el efecto sobre su mente, por lo que la severidad del castigo no es
tan importante como el propósito del mismo. Castigar al hombre purga su
conciencia del sentimiento de culpa, su mente de los pensamientos negativos y su
alma de las emociones negativas… La disciplina es una forma de vida, de
corrección hacia un objetivo positivo. Un castigo es un juicio o una sentencia por
la violación de la ley que la mujer Dominante haya establecido.

En una D/s ambos conceptos cumplen diferentes propósitos,


poseen diferentes intensidades, castigo es por reproche y disciplina por entrenamiento. El castigo
siempre será más severo e incluso doloroso que la disciplina.

31
Acuerdos y negociaciones
Los acuerdos y las negociaciones son previos a una sesión, son
conceptos que desarrollan las futuras escenas que ambos Dómina y sumiso construyen en su
mente. Estos acuerdos, por lo general, son cuestionarios y preguntas para especificar las
actividades, el nivel de gustos de cada uno por los ejercicios sexuales, la experiencia, o lo que le
gustaría conocer. Primordial para establecer límites físicos y emocionales.

En este marco, también se dirime cuál será el lenguaje y hasta


qué escenarios se respetarán los protocolos de la D/s, si esto va a extrapolar la sesión misma o
solo se quedará en ese espacio. Por otro lado, la Dómina expresa su forma de jugar, de hablar y
de tratar para conocer si le acomoda a su contraparte, si éste busca una mujer FemDom más
suave y romántica o una más rígida y autoritaria (Sutton, 2003).

Importante mencionar que la negociación incluye en diferentes


puntos a acordar:

1. Lugar, hora y duración de la sesión.


2. Definición de los roles adoptados.
3. Límites físicos y psicológicos de cada integrante. Historia médica relevante
para prevenir inconvenientes.
4. Se decide si habrá sexo genital y de ser así se puede planificar como será y qué
tipo de método de prevención se utilizará.
5. ¿Qué se hará en caso de emergencia?

Muchas de las sesiones cuando pasan a ser permanentes en el


tiempo y entre ambos participantes, se definen espacios de pertenencia, posesión. Se establecen
los derechos y deberes de cada parte con sus respectivos compromisos y límites para evitar los
desacuerdos. Comúnmente, en este punto, muchas de las parejas D/s o BDSM en general
estatuyen y firman un contrato que no tiene una validez legal pero sí en su comunidad y contexto
específico.

32
Ante lo expuesto, para poder comprender y hacernos una idea
del BDSM, se trabajan dos conceptos centrales para llegar al análisis y que están insertos
discursiva y performativamente en cada acto que se ha descrito y definido por sus enlaces
históricos. Va principalmente a poder comprender la esfera BDSM, principalmente la D/s
caracterizada en la FemDom como un conjunto psíquico de construcción interna ligada
principalmente con el acto de subjetivación de la realidad psíquica que construye y conforma a
cada uno de los sujetos en cuestión.

2e. ¿Qué es el acto de subjetivación?

Hablar de acto ya supone una escena, movimiento o acción,


según Aristóteles, “es lo que hace ser a lo que es… como una sustancia a momento determinado
se nos presenta y la conocemos” (webdianoia, 2013), ante tal definición se plantea que nuestra
vida está sujeta a constantes actos que nos dan forma en un determinado tiempo y espacio.

La escenificación está compuesta por actos que se traducen en


un constante movimiento y reproducción involucrados y enlazados con la subjetivación, se
comprende desde Foucault en su libro “Retorno a la moral” (Gómez, 2004; 98) lo siguiente: “la
subjetivación hace referencia al proceso por el cual nos convertimos en sujetos, es decir, el
proceso de constitución de nuestra subjetividad a partir de prácticas históricas”. Se sostiene
entonces que, la subjetividad es el momento en que nos pensamos y relacionamos con nosotros
mismos y el mundo.

La construcción del espacio escenificado por parte de mujeres


dominantes practicantes de la FemDom, y a consecuencia de lo anteriormente descrito, se
conjuga en el acto y subjetivación como una manera de circular en un espacio determinado y
pensarse por medio de una fantasía que conforma su realidad psíquica paralela y que está
envuelta en prácticas sexuales de poder sobre el sexo. El acto, es una forma en cómo ellas se
establecen a partir de la contraparte de la sumisión; la escenificación es primordial para el
desarrollo de los roles y las actividades que tienen como fin satisfacer ambos cuerpos,
Dominantes y sumisos, quienes en conjunto dan forma y fondo al acto en sí, como describe
33
Deleuze (1967) “las descripciones, la actitud de los cuerpos, no cumplen más que el papel de
figuras sensibles para ilustrar las demostraciones abominables; y las consignas, los imperativos
lanzados por los libertinos son a su vez como enunciados de problemas que remiten a la cadena
más profunda de los teoremas sádicos”. Permitiendo que ambos roles dentro del circulo
denominado D/s, construyan tal escenificación desde un “Acto de Subjetivación”.

Estas mujeres empoderadas en su rol de Dominantes a través del


Poder entregado por el cuerpo sumiso, construyen la escenificación alimentada por el acto
mismo de la subjetivación, se describiría de la siguiente manera: “los procesos de subjetivación
como ensayo, como proceso ético y estético que busca producir modos de existencia inéditos,
como modificación de los límites que nos sujetan para reconstruirnos con otras experiencias,
con otra delimitación. Y de esta forma, reconoce la posibilidad de transformación y de creación
sin recurrir a la imagen de un Sujeto autónomo, independiente, cerrado, agente sino
precisamente en base a su carácter abierto múltiple, inacabado, cambiante” (Gómez, 2004;
104). Los sujetos se conforman a partir de distintas prácticas históricas, por medio de la
expresión de un acto, como el mismo Foucault (1982) mencionado en Gómez (2004), habla de
cómo la función de objetos en los escenarios en búsqueda de placer y satisfacción, se basan en la
importancia del discurso y no por sentidos ideológicos falsos o erróneos, porque estos discursos
no producen una imagen deformada o distorsionada de la subjetividad, sino más bien son un
medio de prácticas que da cabida a la cristalización del discurso que se propone.

Frente a lo expuesto encontramos, en la subjetivación de la


realidad psíquica, un proceso que contiene el lenguaje Performativo; la acción viva de ambos
roles de expresar lo que construyen en la creación de la dinámica FemDom. El lenguaje se
manifiesta por medio del juego de roles, como plantea Goméz (2004) por medio de su estudio
“Subjetivación y Feminismo: Análisis de un manifiesto político” la siguiente concepción: “la
subjetivación es un proceso de unificación, de estabilización relativa de prácticas heterogéneas
siempre relativa a un determinado momento histórico. La subjetivación, por tanto, consiste en
un proceso de agrupación, de agregación o conglomerado, de composición, de disposición o
agendamiento (Deleuze y Guattari, 1980), de concreción siempre relativa de lo heterogéneo: de
cuerpos, vocabulario, inscripciones, prácticas, juicios, técnicas, objetos…que nos acompañan y
determinan (Rose, 1996)”. Importante planteamiento sobre lo relevante de la escena como
34
lenguaje en torno al acto de subjetivación, que complementa la brecha paralela de estas mujeres
en búsqueda de la satisfacción sexual.

El discurso es una práctica de relación social frente al acto


mismo de la acción del sujeto, donde existe una consecuencia que es el producto de la palabra en
sí, es decir, poder mostrar cómo la verbalización de las mujeres Dominantes posee un discurso
que contiene una serie de acciones, pero que no se limita simplemente al “habla”, sino que
habita en cada expresión del acto:el significado, el gesto facial, la tonalidad de la voz, la
marcación de cada sílaba, incluso la postura corporal de estas mujeres generan la movilidad de
acción en los cuerpos sometidos.

En síntesis, al explorar la subjetivación en mujeres Dominantes


sexualmente en el BDSM, se manifiesta la construcción de una escenificación para la actuación
de la condición que las impulsa. Esto implica una movilización psíquica de energía para
provocar tal abertura de expresión y dinamismo enfocado hacia la satisfacción. Es importante
mencionar lo explicado por un académico francés de la Universidad de París VIII que
problematiza la subjetivación como un acto compuesto políticamente, dice: “la idea de
subjetivación es la de la producción de una disyuntiva, de una desidentificación, de una salida
fuera de sí, más que la de un devenir sí mismo, más que una apropiación de si, un recogimiento
de sí que identifique un ser a lo que es, o a lo que se supone que debe ser, o a lo que desea ser, o
incluso a lo que se le exige que sea” (Tassin, 2012; 37). Resulta relevante porque habla sobre
procesos de generación de un espacio para estar fuera de sí mismo, más que de un estado
permanente. Es aquí donde situamos a estas mujeres Dominantes por medio de una posibilidad
de ser, buscando satisfacer sus placeres por medio de la construcción de ese espacio que contiene
el significado de la Dominación sexual con sus respectivos elementos. Éstos las empoderan en el
rol con el que se identifican, esta subjetivación propone un “llegar a ser” como Ideal del Yo.

Por otro lado, complementar aún más el concepto de


subjetivación como un acto de liberación en sujetos que están en un constante cambio por sus
contextos y deseos, se da la existencia de una movilidad que permite no definirse de forma
perpetua, como lo refleja un extracto de Foucault “Dict et éccrits”:

35
“La subjetivación, se refería a la manera como cierto tipo de sujetos, a partir de –
o en confrontación con – reglas, técnicas, prácticas, que les son dadas en su
contexto. Lo que estaría en juego entonces con la noción general de subjetivación,
como ya se entrevé, es la afirmación de que “no hay un sujeto soberano, fundante,
una forma universal de sujeto que se pudiera encontrar en otras partes”, sino que
“el sujeto se construye a través de prácticas de subjetivación – sujeción, o de
forma más autónoma, a través de prácticas de liberación, de libertad, como sucede
en la Antigüedad, a partir, bien entendido, de un cierto número de reglas, estilos,
convenciones, que se encuentran en el medio cultural” (Quintana, 2012; 52).

Frente a esto, estas mujeres generan espacios alternos que les


permiten cambiar una estructura rígida y formada por escenarios opuestos y movibles con
respecto a su sexualidad.

¿Qué es la realidad psíquica?


Para complementar el proceso de acto de subjetivación, es
importante hacer un enlace con la “Realidad Psíquica”. Se comprende que un acto que posibilita
la generación de una escenificación provocando por efecto, la subjetivación de las mujeres en
cuestión para su existencia con la variedad de actividades y excitaciones que la componen. Sin
embargo todo esto está enmarcado en una realidad psíquica individual.

El aparato psíquico de la menta humana se explica desde


diferentes teorías; una de ellas es la desarrollada por Freud, quien analiza los procesos psíquicos
que forman la estructura del desarrollo humano del hombre, reflejado en sus distintos estudios a
lo largo de su vida. El punto principal del trabajo de Freud es el cómo este aparto psíquico se
relaciona con los distintos sistemas de realidad que lo componen. Es por ello que el aparato
psíquico es un proceso particular del individuo que posee su propia realidad psíquica para dar
forma a su existencia (Castro & Passalacqua, 2009).

36
Se evidencia entonces el proceso que construye identidad como
efecto de la estructuración, para una conformación dialéctica del individuo, quien cuenta con una
realidad psíquica propia. Desde una forma dialéctica y conceptual se toma a la realidad psíquica
como un mapa para precisar las delimitaciones de las manifestaciones del campo intrasubjetivo.
Es por ello que la definición clave de “Realidad Psíquica” se entiende desde Berenstein (1994)
así: “La realidad psíquica es considerada como el conjunto de vivencias, emociones y
representaciones inconscientes, personificadas como objetos, que el yo siente como interiores y
reales. Está en relación con y se diferencia de otra realidad, llamada externa, que el yo siente
afuera de sí y poblada por personas, instituciones, normas culturales, leyes, etc.” (Berenstein,
1994; 19).

La definición destaca un campo teórico y práctico que se articula


con el concepto freudiano de 1895 que específicaba básicamente que la realidad psíquica es la
equivalencia de la experiencia provocada por vivencias internas y externas. Sin dejar de
mencionar que “el desarrollo del concepto a lo largo de la obra freudiana, donde la realidad
fáctica se transformó en “objetiva” y luego en “material”, y que actualmente podemos nombrar
como “externa” o “verdadera” (Castro & Passalacqua, 2009; 358). Entendiéndose que tal
espacio temporal desde una mirada freudiana, permite el acto de subjetivación de estas mujeres
para generar el espacio FemDom paralelo en su realidad psíquica cotidiana o externa.

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Dibujo 1: Gráfica del Acto de Subjetivación y cómo se releja en la Realidad Psíquica.

38
MARCO METODOLOGICO

Contextualización

Como trabajo de investigación de proyecto de tesis, el presente


material está dirigido a indagar el campo de la sexualidad femenina, bajo los parámetros del
ejercicio de la Dominación. Se debe considerar que el ejercicio sexual de la dominación
femenina es parte de la diversidad de prácticas que ofrece el Bondage, Dominación/sumisión y
sadomasoquismo (BDSM).

La Dominación Femenina se atribuye a mujeres que actúan el


rol de dominante dentro de la actividad llamada “Femdom”, moviliza la actividad erótica y
sexual dominante hacia otro quien ocupa el lugar de la sumisión que no tienen como requisito
ser de un mismo género o condición sexual. La figura dominadora femenina, ejecuta el acto de
controlar, dirigir, ordenar y someter desde la posición de Poder que adquiere por su rol y
atribuciones entregados por el mismo escenario construido, con el fin de obtener placer y
satisfacción sexual, bajo un rol denominado: ama, domina o señora.

En Santiago de Chile, existen de forma invisible comunidades y


grupos de personas con interés en prácticas BDSM, la cantidad de miembros no es fácil de
establecer por la gran movilidad de tráfico de personas y por la privacidad con que se vive. Pero,
se da la dinámica dentro de algunos grupos de organizar reuniones mensuales, con el fin de
mantener el vínculo y establecer parejas afines para interactuar bajo las prácticas de interés.
Dentro de una comunidad o grupo, se formulan una diversidad de prácticas sexuales, aquí es
donde se encuentran mujeres dominantes o amas, que son el vértice principal para realizar la
exploración necesaria de acuerdo a los objetivos propuestos en el proyecto y su futuro análisis de
acuerdo al marco teórico ya presentado.

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Antecedentes Metodológicos

Se propone como investigación un marco metodológico que


tiene como principal objetivo esclarecer y delimitar el campo de investigación elegido y cómo se
llevará a cabo el estudio bajo los siguientes cuatro puntos:

1.- Describir y fundamentar la orientación metodológica a seguir, con sus aspectos de un modelo
técnico enfocado en la investigación.
2.- Mencionar y describir los participantes y los criterios de selección de los mismos, de quienes
obtendremos la información necesaria.
3.- Conceptualización clave de subjetivación, que cruzará transversalmente los objetivos y
pregunta de investigación ya mencionados.
4.- Mención y descripción de las herramientas que se utilizarán para obtener información
necesaria para un futuro análisis.
5.- Presentación de las categorías.

1.- Fundamentación del Método de Investigación

Ante el escenario mencionado se opta por una metodología que


permita una atención al contexto y a la integridad del material, que éste se pueda encontrar para
responder a nuestra pregunta de investigación y cumplir los objetivos propuestos del proyecto.
La elección es la Metodología Cualitativa, como la describe Fierro (2012; 12) “El problema de
investigación es menos estructurada, generalmente no se establecen hipótesis previas, sino en la
medida que se analizan los datos. Se realiza análisis de contenido o discurso, y los resultados
no son generalizables”. Esto es pertinente al proyecto de investigación dado que en la actualidad
no existen trabajos académicos en el área de la psicología sobre el tema.

Frente a la disciplina de la Psicología, es importante mencionar


que es más que el análisis del comportamiento humano; esa comprensión de los actos que son
impulsados por algo que a veces no comprendemos o definimos como oscuros, por la diversidad

40
que nos compone como sociedad. Por esta razón, es importante destacar que la metodología
cualitativa será dirigida bajo los conceptos claves del inglés Ian Parker.

Ian Parker (2002), nos propone comprender desde nuestra


“atención al contexto y la integridad del material”. Propone que el investigador es lo central,
por la implicancia y la interpretación que dará a su estudio, como obtención de sentido. Para
esto, Ian Parker, en su estudio de “La Metodología Cualitativa” (2002), menciona tres puntos
principales de este tipo de investigación; A).- un intento de capturar el sentido que estructura y
que yace en el interior de lo que decimos sobre lo que hacemos. B) una exploración, elaboración
y sistematización de la relevancia de un fenómeno identificado. C).- La representación
esclarecedora del significado de una cuestión o problema delimitado. Propina que la conciencia
del espacio entre un objeto de estudio, provocamos la acción de representarlo, en forma e
interpretación, que también nos involucra, es un proceso que como investigación forma un
puente uniéndonos a nosotros con el mundo.

Los tres conceptos fundamentales de Ian Parker, orientados


hacia la investigación:

Factibilidad
Contar con la colaboración voluntaria de mujeres dominantes
de la comunidad mencionada anteriormente. Principalmente, obtener relatos de sus historias de
vida, gustos e inclinaciones por el placer sexual que vivencian y la descripción de sensaciones,
emociones que involucran al ser practicantes de las actividades Femdom. Así mismo saber en
qué momento estas mujeres practican u organizan este tipo de juntas con tal finalidad.

Reflexibilidad
El presente trabajo toma la metodología cualitativa, para
problematizar y explorar el fenómeno propuesto. Por ende, como investigador se debe
considerar la posición frente a la interacción con el material de estudio, que producirá un
sentido y una posición reflexiva ante el análisis del producto de las actividades Femdom.

41
Como investigador hay una composición subjetiva que está
presente y se involucra de forma relevante en la investigación de orientación cualitativa, por tal
razón, se debe respetar los significados, lenguaje, confidencias, inclinaciones de la voluntaria
que otorga su privacidad, para no ser enmarcadas en juicios morales ni éticos bajo un análisis
reflexivo, dando espacio a la creación de la confianza por parte del investigador por sentido
ético y humano hacia la entrevistada.

Criterio ético
Considerar en la investigación cualitativa que está dirigida a
mujeres sexualmente dominantes, quienes son personas y no objetos. Cada una de las
voluntarias a colaborar con la investigación sobre la construcción de la subjetividad, posee una
historia, afectos, emociones y la sexualidad no convencional no es fácil exponer por el juicio
social.

Se considera la autorización para la validez de estudio, donde


todo dato personal e identidad de las participantes es resguardado y protegido por el
investigador o entrevistador. Solo se publicaran datos específicos de acuerdo al análisis de
estudio. Cada entrevistada contará con un “Consentimiento Informado”, donde confirmará la
autorización, por medio de su firma, a participar en la investigación y el uso y protección de los
contenidos de cada entrevista.

Esta investigación no está orientada a la búsqueda de un juicio


moral de la sexualidad, sino más bien a comprender la variabilidad y al cómo se construyen
tales subjetividades. Por esta razón todo dato incorporado es confidencial y cuenta con el debido
permiso y autorización para ser exhibido, siempre resguardando la seguridad y privacidad de la
voluntaria. Además, como psicólogos, contar con un material útil de comprensión con el fin de
desarrollar una sensibilidad frente a la diversidad de las prácticas sexuales, que por mucho
tiempo se han mantenido bajo los márgenes de la invisibilidad y el silencio.

Por último, se debe considerar que las personas aquí


entrevistadas poseen vidas paralelas, es decir, por un lado hay una identidad propia con un
desenvolvimiento social y afectivo visible y por otro, construyen personajes ficticios con ciertas
42
características que les permite ingresar a la realización de las practicas Femdom; con
antecedentes personales creados por ellas mismas dentro de la comunidad compuesta por
seudónimos que no tienen relación con su vida fuera de la comunidad. El motivo, es resguardar
su identidad, privacidad y a no ser reconocidas por el círculo familiar y social por temor a la
discriminación.

1.2.- Tipo de Estudio

Por medio de la Metodología Cualitativa enmarcada bajo los


términos del profesor Ian Parker, resulta coherente un tipo de “Estudio Exploratorio”, por
ahondar en un campo poco estudiado y con significados que componen la realidad psíquica de
este grupo de mujeres dominantes y las dinámicas que realizan.

El profesor, Jaime Fierro (2012), describe los “Estudios


Exploratorios” con cuatro características principales; A).- Examinan temas poco
estudiados/contexto. B).- Son más flexibles, amplios y dispersos. C).- Sirven para familiarizarse
con el fenómeno. D).- Identificar tendencias y el identificar posibles relaciones entre variables.

El área de la Psicología y sus diferentes escuelas, en conjunto


con otras disciplinas del campo de las Ciencias Sociales y Humanistas, han generado estudios
sobre la sexualidad, sus prácticas, simbología y significados en torno a lo femenino, incluso hoy
se encuentra una amplia gama de estudios de género. Sin embargo, sobre temas de la sexualidad
BDSM y en especial temas de la Dominación Femenina u otras prácticas que se generan dentro
de este contexto sexual, existen pocos estudios y referencias. Entre los más conocidos se
encuentran; “BDSM: estudios sobre la Dominación y la Sumisión” por Thomas S. Weinberg,
“Dolor y Pasión” por el psiquiatra psicoanalista Robert J. Stoller y “Famale Domination” por la
escritora estadounidense Elise Sutton. Es así como el BDSM, junto a sus prácticas categorizadas
como “sadomasoquismo”, ha tenido una variabilidad por medio de la línea de tiempo; términos
que comúnmente giraban en torno a la criminalidad y la enfermedad mental, hoy son vividos
dentro de una relación D/s con la norma de SSC (sano, seguro y consensuado).

43
Es importante destacar, como menciona Hernández, Fernández
& Baptista (1997) que “el objetivo es examinar un tema o problema de investigación poco
estudiado o que no ha sido abordado antes”, para tomar lineamientos exploratorios que se
caracterizan por ser más flexibles en su metodología, y como los mismos autores recomiendan,
que es una clase de estudio para la investigación de comportamientos, sobre todo en situaciones
donde se halla poca información.

Por último, esclarecer que “los estudios exploratorios no sirven


para aumentar el grado de familiaridad con el fenómeno relativamente desconocido, obtener
información sobre la posibilidad de llevar a cabo una investigación más completa sobre un
contexto particular de la vida real” (Hernández, Fernández&Baptista, 1997), como
profesionales se debe considerar relevantes seguir investigando para áreas de la Psicología.

2.- Participantes: Criterios de selección.

Para efectos de esta investigación, la muestra se delimitará a una


población específica que cumpla ciertas características dentro de comunidades donde se practica
el ejercicio sexual BDSM. Será compuesta por varios sujetos que forman una diversa gama de
subgrupos, con distintas funciones y roles sexuales para la dinámica sexual dentro de la
población mencionada. De los subgrupos, la “Muestra Representativa” son mujeres dominantes
(que desarrollan el rol de Ama, Señora o Domina, dentro del contexto BDSM), quienes
representan y cumplen con los criterios establecidos, tal y como lo mencionan los autores
Hernández, Fernández & Baptista (1997) la representación es “una población es el conjunto de
todos los casos que concuerdan con una serie de especificaciones”, que se han mencionado con
anterioridad. De quienes se espera, respondan de manera efectiva la pregunta de investigación.

Criterios de selección de las mujeres participantes.


a.- Género y sexo: Mujer.
b.- Practicantes de BDSM
c.- Rol sexual: Dominante
d.- Mayores de 18 años.
44
e.- Chilenas.
f.- No pertenezcan al grupo de Dominatrix remunerada, Mistress o DomPro.

Representan la composición esencial en la realización de las


actividades Femdom. Dado lo complejo de obtener la muestra, no se ha definido la cantidad
exacta de participantes para la investigación. En cambio, se ha determinado que el tipo de
muestra por sus características en un circuito cerrado de personas, es de índole “No
Probalístico”, como lo describe Hernández, Fernández & Baptista (1997) “las cuales llamamos
también muestras dirigidas suponen un procedimiento de selección informal y un poco
arbitrario”. Por ser la muestra, debe estar relacionado estrictamente con las características de la
investigación, de esta forma las mujeres serán elegidas por decisión del investigador.

La representación de la muestra serán denominados “Sujetos-


Tipo”, por no ser fortuito, sino por la calidad de la información que poseen, es como objetivo
“analizar los valores, ritos y significados de un determinado grupo social” (Hernández,
Fernández &Baptista, 1997). Fundamental para la información que se quiere obtener.

3.- Conceptos Claves

De la composición del universo de estas mujeres que dan vida a


las actividades Femdom, es importante mencionar que al no subsistir económicamente de estas
prácticas, generan dentro de sí y de forma individual, vidas paralelas. Una se encuentra
visibilizada socialmente bajo las normas sociales, con sus trabajos, familia, gustos y rutinas. A
su vez, se anexa otra vida que se mantiene bajo la privacidad y resguardo de la identidad que se
construyen de forma intermitente para dar lugar a los actos de “Dominación Sexual” por parte de
ellas. Aquí es donde se centrará la investigación, para conocer y explorar cómo ellas, mujeres
dominantes, crean la formación de un espacio sexual BDSM basado en los códigos de la D/s,

45
para obtener placer y satisfacción sexual. Por lo tanto, los conceptos, “Subjetivación”2 de la
realidad psíquica y el “Lenguaje performativo”, son claves y se definen de la siguiente manera:

Lenguaje Performativo, en la Subjetivación


Importante, para comprender el acto y el lenguaje performativo
que lo involucran es el enunciado, como dice Benveniste “el enunciado es el acto; quien lo
pronuncia cumple tal acto denominándolo. En este enunciado, la forma lingüística es sometida
a un modelo preciso, el del verbo en presente y en primera persona (…) La diferencia resulta de
esto: el imperativo produce un comportamiento, pero el enunciado performativo es el acto
mismo que denomina y que denomina su realizador” (Castillo, 2006), dando el valor al
enunciado por medio del discurso. Relevante para el Psicoanálisis, porque desde la enunciación
posee la implicación y la manifestación explícitas de los sujetos que comparten el escenario
construido para el ejercicio de los roles, en búsqueda de su satisfacción sexual y que se sujetan
de la comunicación.

La subjetivación de la realidad psíquica dentro del escenario


posee el lenguaje de los dos cuerpos u objetos en la dinámica de los enunciados performativos.
Por un lado el objeto activo y por el otro el objeto pasivo, que como hace referencia Freud en
“Tres ensayos de Teoría Sexual”, corresponde el primero al sadismo y el segundo al
masoquismo. Dos conceptos estrechamente relacionados con Sade y Masoch, quienes dan sus
apellidos a la práctica sexual “sadomasoquismo”. Ante el acto de las practicas Femdom, se
desarrolla un lenguaje sádico por parte de la mujer dominante y por consiguiente desde el
sumiso un lenguaje masoquista, empero la funcionalidad no es por separado, sino inmanente,
muy bien expresado en el análisis que realiza Deleuze (1967) sobre el acto de estos dos cuerpos,
“debe distinguirse, pues, entre dos tipos de factores que constituyen un doble lenguaje: el factor
imperativo y descriptivo, representativo del elemento personal, que ordena y describe las
violencias personales del sádico así como sus particulares gustos; pero también un más alto
factor indicador del elemento impersonal del sadismo y que identifica esa violencia impersonal
con una Idea de la razón pura, con una demostración terrible capaz de poner al otro elemento
bajo su sujeción”.
2
Concepto abordado en Marco Teórico, pág. 33.
46
Los enunciados por parte del objeto dominante reciben el peso
y la acción de la palabra sobre su corporalidad, pues bajo la funcionalidad masoquista es quien
entrega a las mujeres dominantes el Poder del acto. Antes se establecen los limites, por ende se
construye al cuerpo activo por medio de la acción del enunciado del cuerpo pasivo
entendiéndose como un Poder entregado bajo sus reglamentos, límites, de forma ilocutiva y
perlocutiva el deseo del masoquista, - ¿quién da órdenes a quién?, que cuerpo se impone al otro,
cual objeto domina al otro - “el héroe masoquista parece educado y formado por la mujer
autoritaria, pero en lo más profundo es él quien la forma y la disfraza, y le sopla las duras
palabras que ella le dirige. La victima habla a través de su verdugo, sin reservas. La dialéctica
no significa simplemente circulación del discurso, sino transferencias o desplazamientos de este
género que hacen que la misma escena se representa simultáneamente en varios niveles, según
diversos desdoblamientos e inversiones en la distribución de los roles y lenguajes” (Deleuze,
1967), es el contenido del enunciado performativo del acto, bajo la subjetivación de los cuerpos,
importante para el análisis a futuro del estudio por permitir la manifestación del lenguaje, no
solo limitada al habla, sino a las significaciones que están dentro de la escena.

4.- Descripción de instrumentos de investigación

Como corresponde detallar y exponer, las herramientas que se


utilizarán en la investigación de Metodología Cualitativa para abarcar el tema propuesto, que es
explorar el acto de subjetivación de mujeres que ejercen la dominación sexual para la obtención
de placer y satisfacción, son las siguientes3:

Observación directa4, recolección de información de forma presencial, ver las dinámicas de


relación y la conformación de la escena donde se desarrollan los actos de los involucrados.
Importante herramienta para entregar comprensión al investigador sobre la teoría contra restada
con los pocos estudios que se han realizado sobre el tema propuesto.

3
Se utilizará como principal instrumento “Consentimiento Informado" descrito en Criterio Ético, pág 42.-
4
Anexo, Pauta de observación, página XIII
47
Entrevista semi-estructuradas5, considera adecuada por la flexibilidad que involucra al recopilar
relatos de las vivencias e historias, que tiene cada una de las voluntarias a compartir con el
investigador, de forma única cada una de ellas están compuestas por matices y experiencias,
relevantes para la comprensión y posterior análisis de la investigación. Este tipo de entrevista
permitirá conocer e indagar puntos relevantes por parte de las mujeres, comprender su acto de
subjetivación en sus dinámicas sexuales por medio de la dominación, permitiendo responder a
las categorías diseñadas con la intención de dar un carácter ordenado y eficaz al tema para su
exploración.

Análisis de discurso, técnica que favorece el análisis de la conversación en el interaccionismo


simbólico, principalmente dirigido hacia lo explícito, la manifestación del discurso como
lenguaje performativo, más que el cuestionamiento del contenido, “así el objeto de estudio de
este enfoque son los discursos y su efecto social, específicamente prestando atención a la
construcción, función y variación del discurso” (Taller de Investigación – UAH) que se
manifiesta por medio del acto de subjetivación en la escena misma, por parte de las mujeres
dominantes. El carácter discursivo permite la reflexión y atención, por considerar que se
escucharan relatos de historias de vida, con contenido privado que está compuesto por la
intimidad y emocionalidad de cada una de las mujeres y lo que viven al ejercer sus prácticas
sexuales de dominación.

5.- Categorías de análisis

De acuerdo al planteamiento expuesto, la Subjetivación se


desarrolla en un escenario compuesto por dos cuerpos que interactúan, Dominantes y sumisos.
El primer rol caracterizado por la figura femenina y el segundo, sumiso, en libertad de género y
condición sexual. Frente al acto en sí, que contiene símbolos y significados en un contexto
construido con el fin de la obtención de placer y satisfacción sexual, hay límites y reglas, se
desarrolla un lenguaje manifestado por medio de enunciados performativos, que es importante
ordenar para su posterior análisis.

5
Anexo, Pauta de entrevista semi-estructurada por categorías, página XIV
48
Se desarrolla las siguientes pautas de investigación:

1.- Categoría a conocer el contexto (Marcos de expresión lugares, comunidades).


2.- Categoría a conocer la identidad (En torno al rol, en relación a la sexualidad, de género).
3.- Categoría a conocer la relación (Vínculo en torno a los roles, formas de socialización)
4.- Categoría a conocer valores y normas (Representación del mundo BDSM, adscripción de
protocolo de conductas.

A continuación, tales categorías serán estructuradas por medio


Dimensiones6 principales para su observación y posterior análisis, que probablemente se
encontrarían dentro de la actividad, para investigar se ordena de la siguiente manera:

1.-Participantes
2.-Prácticas
3.-Escena
4.-Lenguaje
5.-Elementos
6.- Vestimenta

De esta forma se hará el recorrido analítico del acto de


subjetivación de mujeres que tienen como búsqueda de placer sexual, la dominación de una
corporalidad sumisa. Se da paso a la exposición de los datos recolectados.

6
Anexo, Pauta análisis de las Dimensiones, página XVI
49
ANALISIS

Arquitectura FEMDOM

Esposas de Metal

Pinzas ajustables para pezones

Látigo

Collar de sumisión

Strap-On con dildo

Gag-Ball
Cinturón de castidad masculino
50
Capítulo 1

Historiografía del BDSM

La sexualidad es un componente que acompaña a los seres


humanos durante todas las etapas de su vida siendo un facilitador para el ulterior desarrollo
psíquico. La sexualidad, en sí misma, enmarca una acción dinámica, implica una posibilidad
infinita de producir diversas prácticas para alcanzar las metas sexuales con el objetivo de lograr
placer y satisfacción carnal. Destaca, entonces, que la sexualidad humana abarca
transversalmente la búsqueda y obtención del placer provocada por la exploración y ejecución de
un abanico de ejercicios sexuales y que darían pie para destronar la idea normativa de que el
sexo es un ejercicio meramente reproductivo y genitalizado.

Para lograr lo anteriormente propuesto, se procederá a entregar


información a través de capítulos ordenados y descriptivos de cada relato obtenido de las
entrevistas realizadas a mujeres que practican la Dominación sexual de connotación BDSM. La
descripción abarca las distintas acciones, conceptos, prácticas, identidades, simbologías, donde
ellas se refieren, en base a sus experiencias, los distintos ejercicios sexuales que involucran
directamente su placer, goce, deseo y fantasías sexuales para llegar a la satisfacción de las
mismas. De este modo, comienza a abrirse un escenario omitido o silenciado desde los discursos
académicos y científicos de la producción en psicología o espacios de salud mental, comúnmente
conocido en un marco patológico. Por esta razón se presentará una descripción secuencial de los
relatos entregados por estas mujeres, para posteriormente, generar discusión, análisis y
problematización de esta sexualidad paralela a la normada, frecuentemente, conocida y ejecutada
como una práctica donde solo se puede realizar el acto coital.

Frente al escenario contextualizado de las entrevistas que


entregan estas mujeres, se busca encontrar una sexualidad que se sitúa fuera de los cánones
establecidos que rigen la forma en cómo los seres humanos deben practicar su sexualidad. Lo
que se presenta es, entonces, lo que se denomina BDSM para estas mujeres. Concepto que se
define como una práctica donde hay diversos juegos eróticos que se realizan para entregar placer
y excitación al cuerpo. Por otro lado, está construido en base a normas que se comparten en un
51
grupo de personas con intereses comunes sobre estas prácticas sexuales y que están relacionadas
con la exploración de zonas erógenas y no reducido a una expresión de placer genitalizado. Es
relevante, por tanto, entender que “Es un subconjunto de cosas BSDM en lo sexual, pero en
general la gente que practica BDSM lo puede disociar desde lo puramente sexual, digamos de lo
genital, que las prácticas más duras como lo son el sadomasoquismo o prácticas de dominación-
sumisión, pero que no incluyen contacto físico sexual explícitamente” según lo que expresa
DO_3.

Desde esta frase es posible comprender que el DBSM es un


conjunto de subconceptos, prácticas sexuales que bordean lo corporal y lo psicológico y no,
necesariamente, está ligado a un acto coital para tener una dinámica sexual. Tales dinámicas se
dividen en espacios de sadomasoquismo o en Dominación-sumisión, de acuerdo a los roles que
ellas describen, que llevan a cabo dentro de un marco de consenso - como también nombran -
respeto y confianza para construir una escena de inmovilización, disciplina, control, dominación
y dolor.

Como todo practicante o ejecutor de este tipo de sexualidad, hay


ciertos accesorios que son una señal que otro también es parte de esta identidad, tal como lo
describe DO_2 “Una simbología, un símbolo que con el cual nos reconocemos muchos, que
también mucha gente se lo tatúa o lo lleva en joyas, en
collares o estampado en una polera, ahí por ejemplo tú
dices <<ah bueno>>. Las demás personas no lo van a
saber, pero si tú entiendes del tema te vas a dar cuenta/
triskel”, que se presenta como un símbolo que permite a
las personas que practican este tipo de sexualidad
reconocerse en cualquier lugar del mundo sin
Bandera que representa al BDSM, en
necesariamente estar en un ambiente fetish, evento o su centro el Triskel

comunidad característica BDSM.

El significado del BDSM se puede reflejar en un accesorio que


es complementado por muchos otros que nombran las entrevistadas a lo largo de los discurso y
están enmarcado en una serie de significados simbólicos donde ellas se identifican, por ejemplo
52
strap-on7, gag ball8, tacos, látex, cuero, metal, cadenas, hasta sonidos con las palmas de sus
manos para dar una orden, también varillas, fustas, látigos, como llegar también a ambientar un
escenario con una temática en particular como la militar o carcelaria, medieval u otra donde se
refleje jerarquía. Todos estos significados simbólicos se conjugan en el Triskel y es desde donde
se construye una corporalidad identitaria BDSM.

Desde la expresión de estos símbolos y su conjugación, se


desprende un proceso de pertenencia, de identificación, de crear un espacio psíquico que se
comparte con diversas Otredades y que desemboca en una identidad BDSM, que se manifiesta
transversalmente en cada uno de sus practicantes. Tal como lo relatan las entrevistadas, es una
unión corporal y psíquica en un nivel sexual permitiendo esta identidad potenciar una relación
creativa que, a la vez, establece una intensa y consciente conexión sexual y corporal con las
personas con quienes practican los diversos juegos BDSM. Es importante destacar que, dentro
del relato se menciona reiteradamente lo que explica DO_2 “El BDSM es una forma de vida con
sentido, tiene que ver con el criterio, con el criterio de las personas, con comprender lo que es la
diversidad sexual, las libertades de cada quien y aunque a ti te guste algo distinto, quizás poco
conocido e incluso mal mirado, eso no significa que este mal”. Con esto es posible desprender
que el BDSM es un aspecto de la sexualidad, un estilo de vida, una forma de fluir cómodamente
en una subjetividad sexual que va más allá de prácticas físicas que, incluso, se desprende a
espacios de cómo visten, cómo se comportan y hablen, con una cierta identidad particular del rol
BDSM.

Bajo el prisma señalado anteriormente, se puede percibir que


existe una serie de códigos, límites, reglas y protocolos que indican la presencia de una norma
BDSM necesaria para llevar a cabo el ejercicio sexual. Esta norma se puede considerar dual, en
el entendido que es tanto una mantención de los códigos estéticos y, a la vez, el cuidado para
hacer del BDSM una práctica responsable, así lo señala DO_3 cuando explica “lo que hace una
buena Dómina sobre todo es la responsabilidad que tenga al asumir el rol y que en el fondo
ejerza las prácticas, juegos, sesiones o lo que sea de forma en que conozca, en que sepa lo que
está haciendo, en que se preocupe de la otra persona, más que de brillar/ saber de lo que estás

7
Strap-on: Dildo de plástico colocado en un arnés o calzón.
8
Gag ball: Bola de silicona con correa que va ubicada en la boca como una mordaza.
53
haciendo, de estar en control y de preocuparte de la otra persona quede bien en teoría, después
de la cuestión que a veces pasa que los dejan botados y para nosotros es súper importante la
práctica del after care que es el cuidado que hay posterior a una sesión o juego que es en el fondo
tratar de recuperar a la otra persona, que vuelva a sentirse estable emocionablemente, hidratarse,
enfriarse, lo que sea”.

La explicación anterior, de la manera en que se realiza la


práctica por parte del cuerpo de estudio. Estas mujeres no sólo dominan protocolos de
vestimenta o de accesorios, sino también de un cuidado por el Otro con seguridad y respeto, a lo
que ellas denominan como “consenso”.

El consenso es un código que regula la práctica sexual y que fue


mencionada constantemente por parte de las FemDom, quienes hacen una separación en lo que
sería el significado de una acción BDSM, la que se diferencia de la criminalidad, abuso o
violación. Según su relato, el consenso es, así mismo, un código básico conocido por todas las
comunidades BDSM que designa la cuota de voluntad con el cual las personas arman y
desarrollan el juego de forma segura para que ambos cuerpos en rol obtengan el placer. Así lo
indica DO_2 cuando afirma que “Consenso es el típico requisito general. La norma universal es
el consenso, ósea el país que sea y donde sea que tú vayas. Consenso es el típico requisito
general. La partida, la base del BDSM es el consenso, segundo el respeto, un respeto mutuo, o
sea, independiente que la otra persona sea sumiso o sea masoquista tiene que haber un respeto
siempre porque tú estás tratando con un ser humano, una persona”. Por lo tanto, el consenso es
lo que no hace de este ejercicio sexual una obligación para los sujetos en cuestión, sobre todo
para la contraparte de la FemDom, pues, ese cuerpo que se somete a voluntad donde está
establecido hay precauciones, cuidados y conocimiento para no generar daños severos o
irreparables. Por eso se destaca la importancia del consenso que podría reflejarse como un mapa
que indica por dónde explorar, qué no explorar y cómo explorar para la satisfacción de ambos
cuerpos.

Desde lo anterior se puede comprender, por un lado, que hay


normas que se deben cumplir para salvaguardar la integridad y salud física y mental de los
ejecutores de la práctica BDSM y por otro lado, de acuerdo a la presente investigación existen
54
elementos que transgreden la zona de seguridad y protección, reflejando un desacato a la norma
BDSM. Por ejemplo, se menciona el uso de alcohol, drogas y el hecho de despreocuparse de la
persona que está ofreciendo su voluntad a la mujer FemDom. Este punto, toma relevancia por la
autocrítica que se hacen estas mujeres, la sinceridad y honestidad que tuvieron para expresar que
han cometido errores. El BDSM está lleno de normas para la ejecución de las prácticas sexuales
que involucra, principalmente, porque cada relación establece un consenso debido a los límites
de ambas partes, incluso, en el discurso de las entrevistadas se menciona la seguridad del otro,
donde existen prácticas riesgosas y para esto quien ejerce el rol de Dominante debe estar con sus
facultades claras y tomar medidas pertinentes ante un evento o emergencia. Una de las Dóminas
relata su experiencia de lo que no debe suceder en una sesión con un sumiso porque se expone a
un riesgo, DO_1 dice “El quedarme dormida, por eso digo lo del alcohol, me quedé dormida
porque estaba media ebria, al final fue súper heavy porque la otra persona confió en mí”. Aquí se
esclarece la razón por las que las normas son importantes. El desacato o el no cumplirlos ponen
en zona de riesgo al otro cuando está en sesión.

La zona de inestabilidad, es una zona de riesgo donde se generan


espacios para que ingresen personas inadecuadas a ejecutar prácticas BDSM en su diversidad de
identidades. Como se mencionó, hay una diferencia entre las prácticas BDSM y las acciones que
se consideran criminales. Esto último se caracteriza, según las entrevistadas, por el ingreso de
personas inadecuadas que tienen malas prácticas, desde el ejercicio sexual D/s del BDSM, donde
se pueden disfrazar tendencias a la violencia por medio de un rol. También se pueden justificar
prácticas de abuso, maltrato y denostación por medio de una relación BDSM como indica DO_2
“Si lo vemos empíricamente, qué es lo que pasa, por ejemplo, se ve mucho relaciones sobre todo
de sumisas mujeres, personas sumamente débiles psicológicamente, personas con muchos
traumas y trabas, personas que no tienen confianza en sí mismas y que se respetan a sí mismo
que practican como sumisas con Dominantes, pero, en el fondo, se da por una relación enfermiza
de violencia y la persona acepta, por ejemplo un castigo donde la muelen a golpes y piensa que
eso está bien porque como sumisa lo tiene que aceptar sin comprender que eso está alejado
completamente del BDSM”. Esto podría generar un espacio de confusión de acuerdo los roles
del BDSM y que es necesario aclarar.

55
Desde las entrevistadas se visualizan roles identificados y
delimitados dentro de su práctica y que cumplen un funcionamiento en particular, donde,
además, si se aplica maltrato y/o abuso deja de ser BDSM. Ahora bien, para cerrar esta
escenografía de límites y aceptaciones es importante establecer una connotación relevante; una
persona sumisa no necesariamente se relaciona con características de problemas de autoestima o
que esencialmente, busca el maltrato físico y mental. Por otro lado, el dominante no es un rol de
violencia y abuso desmedido. Se destaca el hecho, entonces, desde el discurso, que son roles que
se enmarcan dentro del concepto del consenso y normas que se ha descrito anteriormente.

Todas estas características decantan en un grupo de gente que


mantiene gustos en común, que forman redes de comunicación para generar escenarios que
posibiliten las prácticas BDSM, formando, de cierta manera, una comunidad nacional que se
identifica por los mismos integrantes que la conforman por el nombre de “mundillo”. De
acuerdo a las entrevistadas, se puede entender que al referirse a mundillo emergen espacios
alternativos que restan pulcritud al concepto de comunidad para convertirse en algo sórdido, con
tintes oscuros, callejero, alcantarillezco a esta denominación de mundillo que hacen las
FemDom. Así se conjuga una serie de identidades que construyen el significado BDSM que va
desde fetichistas, pet, sumisos, esclavos, Dominantes, mistress, switch hasta la definición más
variada que tiene cabida en estas prácticas sexuales, las entrevistadas se refieren al concepto
“mundillo” como una instancia invisible en la sociedad y que contiene redes que permiten a
estos sujetos establecer vínculos para reunirse, socializar, compartir, conocerse y recibir a
nuevos integrantes, todo articulado en un interés en común, las prácticas sexuales BDSM.

Se refiere a esta definición DO_3 de la siguiente manera: “Le


digo mundillo a la comunidad BDSM, porque en verdad como dije antes, yo no creo que exista
una comunidad BDSM. Lo que hay es un montón de gente que está unida por un interés, pero
que no tenemos ninguna característica de una comunidad realmente, porque las comunidades son
endogámicas, tienen como una red de seguridad interna o un tipo de intimidad donde hay
afinidad. En este caso no pasa ninguna de esas cosas, lo que hay es un montón de gente que tiene
un interés en común que ya de por sí es muy amplio ni siquiera una subcultura, porque tampoco
tienen como las características de una subcultura, sino que es un montón de gente unida por un

56
interés que adentro de este mundillo cada una genera relaciones diversas con el resto de las
personas”.

De este modo, según lo relatado anteriormente, con respecto al


significado de mundillo, es importe destacar que el mismo se compone - de acuerdo a las
Dóminas entrevistadas - de una serie de códigos de conducta, lenguaje y limitaciones conectadas
con lo que es la norma BDSM denominadas formalidades dentro del mundillo. Así mismo, es
importante mencionar que esta comunidad materializa espacios de concurrencia de las personas
que se relacionan con las prácticas BDSM, es un espacio en el que converge una gran diversidad
de roles e identidades BDSM, creando un tipo de lenguaje para formar relaciones sociales entre
sus asistentes como son los códigos que debe cumplir cada identidad acorde al rol que
desempeñan para interactuar, comportarse, comunicar y existir dentro de este espacio. Un claro
ejemplo de ello lo menciona DO_1 “Si un sumiso tiene ama o una sumisa amo, hay que ver cuál
es el protocolo que su amo particular le exigió a la persona, si puede hablar con otros amos o no,
lo que puede o no hacer en público”. Demostrando que existen protocolos para interactuar
respetando el rol y posición del Otro, y que se deben mantener siempre bajo la dinámica
relacional BDSM.

Ahora bien, dentro de este mundillo, específicamente, en el


grupo de estudio, la mujer dominante conocida como FemDom, desde sus discursos revela por
medio del género femenino el vínculo masculino para la adquisición del poder, como éste desde
una mujer FemDom se le relaciona con lo masculino y se le jerarquiza como un movilizador de
decisiones, conductas, seguridades y protecciones; cómo se posicionan desde una imagen
masculinazada que simboliza la dominación dentro de este grupo conformado atribuyéndose
características falocentristas para ejecutar una práctica donde las elevan a cierto rango de
jerarquía y de estatus. Este rol se vería envuelto por rasgos masculinos, así como lo describe
DO_2 cuando explica “me gustaba tomar actitudes que son generalmente asociadas, según la
heteronorma, a lo que es el sujeto masculino, ser líder, tomar las decisiones, ser la persona de
poder, ser la persona a cargo en juegos con otras amistades. Por ejemplo, si éramos puras
mujeres, yo adoptaba el rol del hombre – ¿por qué? – porque el hombre es el que mandaba,
tomaba las decisiones, etc.”, así vemos cómo se produce el discurso binario patriarcal en el cual

57
se ancla una mujer FemDom y que se enlaza con la conceptualización tradicional de sexo y
poder de acuerdo al rol de género que se ejecutará.

Como efecto de las relaciones de género, en el campo de


identidades que entregan las FemDom, caracterizan el ejercicio de su rol de género en cómo
ellas, desde una posición de poder, son un objeto de deseo para el hombre sumiso por medio de
su orientación sexual que instala la fantasía BDSM que - a su vez - genera la conjugación de la
relación simbiótica entre ambos roles que configuran a una D/s con características específicas
donde este rol tiene una fuerte vinculación con el deseo por el Otro. Así lo describe DO_3 “la
mayoría de los sumisos tienen una fantasía súper específica con lo que es la mujer,
biológicamente mujer/ y, en ese mismo sentido, da la sensación que sobre todo a las mujeres se
les mire muy mal cuando tienen sexo con sumisos”. Frente a lo expuesto describen cómo los
roles de género se apropian de características del rol contrario para armar esta arquitectura de
mujer dominante.

Por su parte, la escena BDSM se compone de varios tipos de


roles, tales como: Dominante, sumiso, fetichista, sádico, masoquista y cada uno de ellos tiene su
propia definición de donde se desprende, simultáneamente, una identidad y ejercicio sexual o
una forma de ser dentro desde la lógica formal del BDSM. En esta variedad de significados,
códigos y roles, se presenta una identidad que está ubicada en un punto medio por cumplir
ambos roles, dominación y sumisión, identidad que es un rol particular con que las FemDom se
refieren al mismo y su función. El switch, que DO_2 define como “De partida ¿qué es un
switch? (Ironía) Se supone que es una persona que disfruta siendo los dos roles, tanto de
Dominante como de sumiso/ Me parece aceptable, pero el switch su rol varía dependiendo con la
persona que están, pero no van a salir de ese rol durante toda la relación”. De este modo, se
destaca que puede ejecutar ambos ejercicios sexuales, sin embargo, el switch dentro del
“mundillo” es recibido con ciertas resistencias, como fueron mencionadas a lo largo de las
entrevistas, pues desde su postura denota ambigüedad. Este transitar entre ser sumiso y
dominante coloca a este sujeto en cuestionamiento constante, empero existen posibilidades de
lograr prestigio y respeto cuando la persona demuestra que controla ambas posiciones, una
independiente de la otra, en un grupo de personas.

58
Así también hay cuerpos que están definidos en su rol y se
quedan en uno de los extremos, en comparación con la descripción anterior, está por ejemplo el
rol sumiso que se desarrolla y expresa desde la posición de inferioridad o de sometimiento,
dando a entender que es un complemento del juego sexual D/s que forma la FemDom y que se
rescata desde el discurso de las mujeres entrevistadas. Ellas mencionan una serie de conceptos
relacionados con este rol que caracteriza como la entrega, la voluntad y que son cuerpos
destinados al placer sexual de la Dómina; el que no - necesariamente – es genitalizado-normado
como comúnmente conocemos una relación sexual. Ellas lo destacan como un cuerpo servil y
eunuco. Así lo verbaliza DO_3 “Está la idea de que el hombre sumiso es el hombre castrado, que
no tiene deseos sexuales”. Desde este punto de vista se sitúa al sumiso en un escenario inferior,
donde su funcionamiento en la actividad es servir y entregar su corporalidad a los placeres de
esta mujer poderosa.

Desde la perspectiva del rol sumiso, según el relato de las


FemDom, evidencian la existencia de un cuerpo que vive al alero de la sumisión como un
cazador de su placer, que es el masoquista. De acuerdo a los relatos es un rol que siempre está
presente y muchas veces se disfrazaría de sumiso, pero hay sutilezas que se diferencian de las
características que posee un cuerpo sumiso, principalmente resalta la entrega y voluntad, por esta
razón DO_1 indica que: “Al masoquista le gusta el dolor, netamente el dolor, más que el sentirse
inferior/ Un hombre que es masoquista puede ser sumiso también y en realidad si es muy
masoquista él siempre va a estar ahí porque su prioridad va a ser su dolor, no tu placer/ Un
sumiso entrega su voluntad rápidamente”. En consecuencia, el masoquista, según las
entrevistadas, no daría lugar a la conexión profunda e íntima que busca establecer la FemDom en
el momento y que no se vea interrumpido por una manipulación consciente, que busca los
placeres propios desde una posición de inferioridad, sujeto contrapuesto al rol sumiso.

Se ha definido una diversidad de roles que convergen en el


BDSM, tales como sumisos, masoquistas, switch para abrir paso al grupo de estudio
seleccionado para esta investigación: “las FemDom”. Esta mujer Dominante que también es
conocida como Ama o Señora, y que es el vértice en este trabajo, definida y enmarcada desde
sus propios relatos como una mujer exitosa, segura de sí misma y de su autoestima, que gusta
sentirse superior, pero, que se mantiene ubicada sobre todo fuera de los espacios del ejercicio
59
sexual, que controla todo lo que pasa a su alrededor cuando está en sesión, responsable,
instruida, decidida, una mujer que desde el aprendizaje realiza sus gustos y fantasías con
seguridad y cuidado, que además sus características subjetivas no son rígidas como Dóminas en
la diversidad de sus juegos o sesiones.

Desde sus discursos, estas mujeres Dominantes desprenden la


necesidad para su propia presencia en el escenario FemDom. La existencia de un cuerpo sumiso,
independiente de su género y sexo, destaca DO_2 a “La FemDom es una mujer dominante, una
mujer apartada de los roles que la sociedad le impone, es la mujer que toma decisiones, la mujer
que está a la cabeza – necesariamente - de un grupo donde hay sumisos, independiente que estos
sean hombres o mujeres, que van a estar acatando tus órdenes, el castigo, la disciplina, las
modificaciones de comportamiento que más te acomoden a ti. Es una mujer empoderada, una
mujer que hace y deshace a su antojo, obviamente siguiendo ciertos parámetros, estamos
hablando de BDSM y el BDSM es consenso, sin las normativas que son las imposiciones de las
reglas de la sociedad”. DO_2 muestra bajo qué parámetros conceptuales se puede entender tanto
la definición como la ejecución del rol de la mujer Dominante dentro del BDSM y se enmarca en
un espacio de poder y jerarquía que ubica su arquitectura FemDom como un rol dominante en el
espacio BDSM.

De acuerdo a la descripción anterior sobre la definición de


FemDom, es importante considerar las características de la Dómina como elemento primordial
del estudio, desde este punto de vista las entrevistadas componen un discurso en común que de
forma transversal desprenden el contenido de subjetividades que se expresan tanto de forma
verbal como no verbal, considerando el cómo ellas mismas van agregando accesorios de la vida
cotidiana para nutrir su espacio FemDom. La permanente interacción con el medio frente a los
elementos que les hacen sentido para lograr su placer sexual por medio de las prácticas BDSM,
en este sentido DO_1 dice “Tener implementos, ver siempre un poco más allá de repente una
pinza tiene un significado, una vela, un lápiz, una cuerda, un clavo, porque esto va más allá del
sex-shop, una viga, un techo, siempre estás mirando con los ojos del personaje, latente, ahí está
tu otro yo, siempre imaginando cosas”. Esto quiere decir, de acuerdo a una definición, que las
mujeres FemDom se encuentran constantemente conectadas con su lado BDSM en su quehacer
diario y pensando en cómo ir satisfaciendo su placer sexual bajo una creatividad constante, tanto
60
de actitudes corporales como también en la recolección de objetos que pueden ir agregando a su
arquitectura corporal de mujer Dominante. Desde el relato recogido a las entrevistadas, se
desprende que no hay una definición rígida o establecida que debe cumplir una mujer FemDom,
más bien son características propias y por tanto subjetivas de cada una de ellas que se relacionan
directamente con actitudes, gustos, placeres y fantasías que las identifica y construyen desde la
dominación.

Desde esta identificación definida en su concepto y


características de lo que son, lo que las compone y las hace identificarse con un rol Dominante,
es relevante señalar que desde el discurso individual y subjetivo que entrega cada una de ellas se
enfrentan a la llamada fantasía BDSM, desde donde se hace un abanico de descripciones eróticas
con un tipo de comportamiento que va desde el lenguaje, imagen visual y sexualidad que
constituyen a la mujer FemDom bajo una fantasía donde se apoderan de formas y fondos de un
significado que tiene cada una para ser una mujer dominante, que ejerce poder y control en una
escena sexual. DO_3 describe de la siguiente manera de cómo se ve a esta mujer poderosa
“Desde la parte sumisa, siempre hay un montón de estereotipos de cómo es la Dómina perfecta
entre comillas, pero, en general son estereotipos más visuales. La mujer que anda toda la vida
con tacos, que se viste y va al supermercado vestida de látex. La Dómina obvio, que son todas
perfectas, con un 1.70 o 1.80 de estatura, flacas, 90-60-90. Ya más en lo psicológico, mental o
social el estereotipo es siempre de la mujer exitosa, que le va bien, que en el fondo tiene el
control de su vida. Hay una contra imagen de la Dómina que es como la que presentan casi de
caricatura”. De tal modo, se comprende que hay un deseo que une lo irreal con lo real, es decir,
lo inmaterial o soñado con lo palpable de lo material; como esta mujer es movida
imaginariamente desde un deseo completamente sexual y erótico que ellas cargan por lo que las
otras corporalidades esperan de ellas.

Para cristalizar la fantasía del juego sexual BDSM, las Dóminas


presentan una serie de aspectos formales requeridos para armar y luego ejercer el escenario
FemDom, recreando así una arquitectura física y sexual destinada, diseñada para el placer y
satisfacción de los cuerpos que componen una D/s por medio de dinámicas eróticas que se van
complementando por una serie de circunstancias que permiten crear un espacio seguro y de
cuidado para los practicantes de este ejercicio sexual. La importancia de este aspecto lo describe
61
DO_1 de la siguiente manera: “Son los implementos/ Tengo un formato antes en la cabeza, por
eso te digo que eres la parte creativa. Entonces, si hay implementos, hay cosas, si tienes donde
jugar bien y ¿cómo me gusta que sea? Yo primero: Ropa, con ropa fetiche, con unos tacos
maravillosos, brillar, látex, tener la ropa de dominación. El sumiso, en mi preferencia, desnudo.
Si todo surge como una sesión donde sé que vamos a jugar, yo lo primero que digo es desnudo”.
Así se evidencia que el espacio FemDom, su arquitectura porta identidad y que se da desde los
elementos precisos y necesarios para dar vida al juego o sesión mencionados por las Dóminas,
tales como el dress code, accesorios, el consenso, el cuidado, los conocimientos de las práctica,
los límites del otro, la simbología y la estética que también se desarrolla de una forma de
adaptación de tiempo y espacio, para llevar a cabo el juego de los personajes, de los
involucrados que dan sentido a una FemDom.

Dentro de las formalidades que presentan los relatos que nacen


desde los escenarios BDSM, se muestra la dominación como un acto de placer. Como ya se han
dicho anteriormente, para ser Ama, Señora o Dómina, debe existir una inclinación a sentirse
superior. Esto quiere decir, en el aspecto de una norma formal que se da la diferencia entre la
FemDom, Ama o Señora con la prostitución, puesto que para estas mujeres el ejercer este tipo de
sexualidad es una parte de su identidad, la búsqueda específica se da por el placer y la
satisfacción y es, por lo tanto, un medio y un fin. En cambio, para la lógica de la prostitución el
medio y el fin es la remuneración, una transacción económica a cambio de lo que el sumiso
demanda. Esto no quiere de modo alguno que las prostitutas que amplían sus servicios no sean
revestidas de placer; sino que su accionar sexual se desprende del pago, dependen de lo que
quiera el cliente y es éste el que arma la sesión, sometiendo la prostituta a sus deseos y placeres
obstaculizando el poder creativo y autónomo que tienen de por sí en el ejercicio de poder de una
Dómina, Ama, Señora o FemDom por esencia. Así lo afirma DO_3 cuando diferencia ambos
sujetos sexuales: “En el BDSM tratamos de separarnos mucho. Yo creo, de lo que son las
dominas de pago y sobre todo las prostitutas que ejercen algún tipo de juego de dominación sí, o
sea como que si lo miras hay jerarquía, como mirándolas desde el mundillo desde la concepción
como más generalizada, como que la scort que hace practicas BDSM es casi una paria en el
mundillo BDSM porque, en el fondo, se entiende que es una persona que no tiene una
fascinación especial con la cuestión o que no tiene un interés específico; sino que lo hace como
una forma de aumentar su cantidad de practica o su abanico de práctica. Su servicio”.
62
Así, a diferencia de lo anterior, donde la FemDom es el cuerpo
de control y espacio creativo, es relevante describir el lugar físico donde concretan sus fantasías
sexuales con su contraparte. Según lo indican las Dóminas en sus discursos, requieren de un
lugar físico limpio, amplio, con temperatura agradable para la comodidad de ambos cuerpos. Al
respecto refiere DO_3 “Me encanta hacerlo en mi casa, en el fondo es el lugar donde me siento
más cómoda porque es mi espacio donde yo puedo controlar las cosas/ O en algún motel donde
se pudiera”. Esta aclaración permite comprender que es una práctica que se puede llevar a cabo
en lugares comunes para la sexualidad; por otro lado, es relevante destacar que, como lugar
físico está la fantasía de la mazmorra, de los escenarios carcelarios, militares, medievales que
cumplan con la características de poder y jerarquía tanto para escenarios duales como grupales
considerando un detalle importante, donde hay una construcción de escenario fetichista en el
lugar que ellas eligen, sea un departamento o motel, siempre existe una facilidad a la adaptación,
pues no hay rigidez en ello.

Así mismo, la inversión que necesita para materializar el lugar


del ejercicio D/s, la FemDom cumple con una serie de requisito que ha sido revisado con
anterioridad y ya mencionado, como son los accesorios, juguetes sexuales, vestimenta, entre
otros. Para adquirir éstos, ellas hacen una gran inversión económica dado que sus implementos
tienen una calidad superior al juguete sexual estándar que ofertan en los sex-shops. Recordemos
que para llevar a cabo la práctica se necesita seguridad y sus implementos no son la excepción.
Por ende, los accesorios son de un alto costo por las materias primas, dado que -como
mencionan- al llevar a cabo sus prácticas se requieren materiales de excelente calidad para poder
sostener la variedad de juegos que, en ocasiones, deben resistir y adaptarse a necesidades
particulares que van desde una inmovilización completa, impidiendo que el Otro rompa el objeto
como también los corsé que se caracterizan por reducir la cintura a una de avispa, donde se
manejan materiales como el látex, el cuero o el charol. Así mismo, la adquisición de ciertos
dildos u objetos de material metálico y no plástico. Esto lo explica claramente DO_3 cuando
dice: “Todas las que partimos jugando BDSM compramos las esposas de mala calidad, de
sexshop y de a poco fuimos descubriendo cuáles eran las cuestiones que nos servían y las que
no. Pero, cuando uno ya lleva un tiempo y le ha podido dedicar más presupuesto claro que lo
ideal es mandar hacer cosas y comprar en tiendas especializadas porque, en el fondo, están
hechas para aguantar lo que se supone que tienen que aguantar”. También destacan la
63
integración del componente creativo para llevar a cabo su especialidad particular de ciertos
gustos en sus prácticas sexuales.

Lo anterior explica cómo llegan a los objetos sexuales


identitarios usados por las Dóminas como facilitadores de su placer sexual, que también
requieren una fuerte inversión económica. Desde su existir simbólico posibilitan el armado del
espacio FemDom, así como ellas lo describen; los objetos sexuales identitarios de estas mujeres
son un conjunto de accesorios que son protagonistas en la ejecución de las prácticas sexuales que
se identifican con el rol de Dóminas. Como ya se ha mencionado anteriormente, estos objetos
sexuales identitarios son símbolos eróticos que instrumentalizan la escena, la acción y el juego
desde un material personalizado o incluido en el escenario desde su creatividad, sacado del
espacio cotidiano. Así como describe DO_3: “Una FemDom cuando está dominando, como
decía antes, la ropa, los accesorios, hay cuestiones que son características de la FemDom, por
ejemplo el strap-on, que es un símbolo que nosotros hemos ocupado, que nos hemos apropiado,
así como una cuestión muy característica de una FemDom son los tacos, las fustas, y los
látigos”. Luego de esta descripción, se da forma a través de estos objetos al espacio FemDom
que también se complementan con otros objetos que las identifica, cruz de San Andrés, cepos,
agujas, cuchillos, muebles adaptados para inmovilizar, fustas, chinches, granos de arroz, látex,
cuerdas, esposas, electricidad, mordazas, máscaras, zapatos y una cadena de elementos que
subjetivan su identidad.

Para finalizar y debido a esta amalgama de objetos que requieren


un lugar en la vida de estas mujeres, que tienen la opción de exponerlos al público o darles un
significado de invisibilidad al resto de las personas, pueden quedar en su intimidad o incluso ser
guardados.

Toda esta fantasía BDSM sobre los distintos cuerpos que la


componen, está estrechamente relacionada con la identidad definida del rol con el que cada uno
de los sujetos se identifica para hacer posesión de su espacio de juego y llevar a cabo el ejercicio
sexual que los impulsa. Por tal razón, se destacan elementos que arman algunas mujeres
FemDom y que son mencionados en las entrevistas, tales como; el vestuario, accesorios y
juguetes sexuales que se utilizan en una sesión y que revela que ocupan un espacio importante en
64
sus vidas. Este es el motivo de explorar cómo se conjuga con la vida cotidiana el fetichismo, por
ciertos materiales que comparten su espacio sexual, cómo y dónde los guardan, cuál es el
espacio dentro de sus hogares y su relación con quienes no son de este tipo de práctica, así lo
describe DO_2: “Tengo dos bolsos llenos de implementos y la verdad a esta altura me da igual si
están a la vista o no, pero generalmente los tengo en bolsos apartes, claro que no los dejo
desordenados en cualquier lado, como para que los puedan agarrar un perro o un niño, no/ Son
telas brillantes que utilizo en sesiones, también las uso utilizo en la vida diaria, lo mismo con los
zapatos, pero por ejemplo, con la ropa de látex va guardada en un lugar especial porque no se
mezcla con otro tipo de prenda”. Tal descripción de cómo guardan y mantienen sus accesorios
demuestra una relación estrecha con los objetos fetichistas, desde su importancia hasta el
cuidado y, también, cómo se va mezclando con la vida cotidiana que no tiene relación con el
BDSM, la precaución de que un infante o animal tenga relación con los objetos sexuales, la
importancia y dedicación al látex y la búsqueda de un lugar exclusivo para éste, describe cómo
estas mujeres conviven con sus dos mundos.

65
Capítulo 2

Las FemDom y sus vínculos socio-afectivo

Con la información entregada en el capítulo anterior, se ha


desarrollado la conceptualización general de roles, identidades y variadas definiciones de las
subjetividades que convergen y comparten en el marco de las dinámicas sexuales BDSM. Con
ello, se ha adentrado en las lógicas de búsqueda de placer no genitalizado, conociendo así, otra
parte de la diversidad sexual que se mantiene silenciada e invisibilizada, pero que existe.

Las entrevistas permitieron realizar un recorrido que ha ido


avanzando por las distintas áreas de la vida de estas mujeres FemDom. Es así, como se ha
logrado llegar, ahora, a describir las relaciones socio-afectivas que ellas mantienen con las
demás personas, familiares, amigos, vínculos académicos, entre otros, que acompañan el
desarrollo vital de las mismas.

Desde el rescate de información en las entrevistas, con una


indagación más detallada de las historias de vida se ha profundizado más allá del escenario
subjetivo de la práctica sexual que ejecutan actualmente. Las Dóminas fueron relatando historias
sobre su niñez y cómo los juegos o el estar en grupo, de alguna u otra manera, estarían
conectados con el proceso de identificación y posterior desarrollo de sus subjetividades a nivel
sexual. También dieron cuenta de la marcada distinción que sentían respecto de actitudes y
posturas de poder que tomaban a diferencia de sus compañeras. Estos juegos y posturas han
estado relacionados con el liderazgo y jerarquía, formas de relaciones de poder que estarían a la
base de su rol como mujeres Dominantes en las prácticas D/s. De esta manera lo grafica DO_3
cuando arguye “Sí, recuerdo los juegos típicos cuando éramos chicos que jugábamos cuestiones
en las que, por alguna razón, todos mis amigos terminaban amarrados o en cualquier tipo de
situación donde habían juegos de jerarquía”. Por tanto, la recolección de antecedentes en el
relato conjugaban diversas formas de juego relacionados con temas de autoridad o algún
ejercicio de rol de poder, porque en sí desde la etapa vital de niñez es posible vislumbrar la
construcción ulterior de estas mujeres, entregando puntos de referencia de sus identidades y

66
formas de relación desprendidas de sus vínculos cotidianos que darían cuerpo a esta arquitectura
subjetiva de la FemDom.

En el punto inicial de investigación sobre la vida de estas


mujeres FemDom entrevistadas y sus relaciones sociales, se describió también sus historias de
adolescencias, etapa vital caracterizada por ser exploratoria, experiencial, del ir descubriéndose y
unificando la identidad subjetiva que posibilita el encaminarse hacia la adultez desde los
componentes exteriores que van estimulando este desarrollo vital; Así mismo, conlleva la
identificación grupal a nivel etario, como por ejemplo las tribus urbanas o los gustos estéticos,
artísticos, visuales, entre otros. El discurso de las Dóminas connota el hecho transversal de la
inclinación de gustos por la práctica sexual D/s enmarcada en el BDSM en esta etapa
adolescente, cómo ya ejecutaban y aprendían los aspectos formales de roles, definiciones y
normas, además, del interés por la propuesta estética de accesorios y vestuario, colores, formas,
texturas y simbologías que arman la materialización del cuerpo de la FEMDOM. Así lo explica
DO_3: “Para ser bien sincera, entré desde el punto de vista estético, yo como a los 12 años me
identificaba mucho con la cultura gótica y los góticos toman un montón de símbolos (Respira
profundo), que después yo descubrí que son muy BDSM, que en el fondo eran el tema de los
collares, las cadenas, que sé yo y encontré que era súper interesante visualmente”. De esta
manera, fueron introduciendo a sus vidas la lógica y dinámica relacional BDSM con sus parejas,
pares o grupos identitarios, conformando así su propia sexualidad, que como se ha demostrado,
se distancia y diferencia de la normalización sexual genitalizada.

Estos gustos, que van formando la identidad sexual en la


subjetividad de estas mujeres Dóminas en el camino de sus vidas y no han pasado
desapercibidos para los familiares de las mismas. A medida que se avanzaban las entrevistas, se
evidenciaba, desde el relato de las FemDom, un conflicto vincular con sus familias que las cruza
de forma transversal por haber generado una sexualidad distinta a sus pares y también por
haberlo confesado de forma honesta en su círculo familiar, de amistades o compañeros en el área
académica. Pertenecer a esta diversidad sexual denota la manifiesta molestia o inquietud de sus
padres por ciertas tendencias de índole BDSM que ejercen sus hijas en la intimidad y cómo éstos
han tratado de que ellas salgan de ese mundo. Esta actitud familiar, así es que ellas permiten que
se refieran a la manera de enfrentar estas situaciones incómodas, significándolas como actos
67
violentos, de indiferencia, o donde –incluso- se han patologizado sus gustos, así lo indica DO_2
“Al menos por el lado familiar, incluso, amistades y académicos ha sido bien jodido en realidad.
He sido muy cuestionada. Es un tema que incluso mi propia familia en muchas ocasiones me
decía: <<Bueno, te vamos a internar o necesitas ayuda psiquiátrica, psicológica>>, etc.”. Por
otro lado, desde el relato de las mujeres dominantes, de forma crucial mencionan otros conflictos
vinculares familiares que, desembocados desde lo social replican los discursos del machismo y
el poder patriarcal que las presionaba desde sus padres, particularmente, a portar y llevar a cabo
el rol socio-histórico femenino.

Desde el lugar social en que las Dóminas mantienen relaciones


afectivas con grupos familiares, tal y como ya se describió construyen vínculos afectivos,
relaciones sociales en el mundo vainilla9, sin dejar de lado, u ocultar su identidad BDSM. Así
dice DO_2 “Sí, mis padres saben. En la universidad también trabajé mucho con el tema en
instalaciones, performances, videos, fotografía, no tengo ningún problema con eso”. De aquí se
desprende que la socialización de su lado BDSM en el mundo que ellas llaman “vainilla” siendo
verbalizado, lo que evidencia el grupo entrevistado como una importante característica, por
querer comunicar lo que ellas son, mujeres dominantes que sienten y desean y desde esa
aceptación formular y establecer sus relaciones sociales. Posiblemente, sin esconder lo que las
constituyen como FemDom, de forma íntegra, sin esconder u ocultar lo que son. Así mismo,
desde sus relatos es posible develar que se han sentido como un bicho raro, viven con el sentido
de que algo anda mal, así se desata desde sus amistades una cadena de burlas. Han percibido la
violencia de género por cumplir su rol construido socialmente de mujer, están conscientes que su
sexualidad puede repercutir negativamente en su imagen privada, profesional; también están
conscientes que a pesar, de vivir en escenarios complejos y conflictivos para ellas, su personaje
FemDom no es un acto para deslegitimar a otro, desde actos cotidianos y rutinarios de la vida.
Esto, quiere decir, que ellas finalmente delimitan ambos roles, de mujer FemDom y mujer civil.

A pesar de los conflictos que se generan en el mundo “vainilla”,


una de estas mujeres, como emergente demuestra, expresa y verbaliza un placer por irrumpir en
esta vida social, transgrediendo ciertas normas o la pasividad que lleva este mundo fuera del

9
El concepto “vainilla” se usa para referirse a las prácticas sexuales normadas coitales de la sociedad
presente, son prácticas que no hacen referencia al BDSM.
68
BDSM. Es importante mencionar que, de acuerdo a las entrevistas, esta mujer emergente, en su
diario vivir, genera una fuerte conexión de ambas plataformas, vainilla y BDSM, incluyendo, en
ellas mismas, el placer que establecen por una vida social mundana donde lleva a cabo ciertas
prácticas sexuales BDSM. Así lo describe DO_2, en una vivencia personal: “Llegué yo y puse el
collar y en eso pasó una abuelita de unos 80 años y en vez de reaccionar así “que terrible”, se
mató de la risa y comenzó a ladrar como un perro (Ladra como perro) y se cagaba de la risa
(Risas) yo lo encontré muy notable porque no lo esperaba de una persona mayor, para nada/ lo
otro es lo típico que te graben con el celular cosas así u otras personas que te miren así “que
atroz”, falta a la moral y se te aleja”. Con esta aclaración denota la fascinación que esta
FemDom tiene por convivir, diariamente, en ambos mundos. También, por el sentido que le da
este mundo vainilla. El hecho de ser grabada desde un celular, que le saquen fotos, que la miren
de forma despectiva o que se alejen de su presencia, también se enmarca dentro de un discurso
lúdico.

Ahora bien, este mundo “vainilla” descrito por las Dóminas, y


su preferencia por las prácticas sexuales que accionan con la corporalidad sumisa, ellas
introyectan -como se había descrito anteriormente- desde su cotidianeidad donde se generan
ciertos conflictos que tienen como efecto una segregación o exclusión que las arrastra a
escenarios de anomalía, diferencia o incluso enlazándolas con un diagnóstico patológico. DO_2
lo explica de la siguiente manera “Ha sido un proceso de autoconocimiento, auto aceptación bien
complejo, también por el tema de la presión externa, como mis amistades, familia y me dije
<<bueno, tengo que empezar a respetarme y a quererme y si esto es lo que me gusta no tiene
nada de malo, aunque todos a mi alrededor quieran internarme en un psiquiátrico por el tipo de
práctica que me gusta hacer”. Tal descripción permite deducir que estas mujeres viven en una
constante exclusión social por sus prácticas, donde se ven evaluadas, clasificadas, cosificadas
entre lo bueno y lo malo, anormal-normal, sano-enfermo. Contantemente ellas están enfrentando
los discursos cuestionadores, y -a pesar de este peso social que cargan- lo defienden y se sienten
orgullosas de sus prácticas sexuales, porque, hay que recordar que son ejercicios consensuados,
seguros y donde ambas personas que ejercen los roles de la dinámica acuerdan desde su voluntad
la entrega en la relación sexual BDSM.

69
A consecuencia de lo anteriormente descrito, las mujeres
dominantes entrevistadas extienden una bandeja con una serie de hitos con los que dan a
entender los significados que tienen para ellas la sexualidad BDSM, donde lo verbalizan,
discursivamente, de una manera que engloba orígenes, historiografía, simbología,
comportamientos, unión de contextos distintos de una forma espontánea, dando a entender que
se da una naturalización de sus fantasías, placeres, goces y sexualidad. Cada una de sus
respuestas a las preguntas realizadas denota que ellas no se cuestionan el por qué son así; sino
más bien, se dedican a disfrutar hedonistamente; por lo tanto, desde esta naturalización, ellas
abren espacios de discusión a nivel intelectual o crítico teórico sobre sus gustos y tendencias
sexuales, desde un marco psicológico, filosófico y político. Claramente hay un aprendizaje
constante para perfeccionar las prácticas sexuales que a ellas las revisten de placer y descubrir
otras a través de la praxis misma, no como una manera esquematizada o sistematizada, ellas
fluyen en este andar de descubrimientos y tendencias.

Este conjunto de relatos decanta en una conexión de convivencia


in situ entre ambos mundos, vainilla y BDSM. Ambas esferas de la vida de estas mujeres están
unidas como un efecto simbiótico donde aprovechan el uso de elementos externos al BDSM
como los perros de ropa o una viga. Indican ellas que siempre están mirando todo con los ojos de
este personaje FemDom; así mismo, ellas están conscientes que en el mundo vainilla deben
recibir órdenes, acatar reglas y leyes, también describen que les gustaría vivir constantemente en
este rol, por lo que se podría dar, entonces, el caso que ellas fantasean en estos escenarios
cotidianos, además ambientarían su espacio hogareño a sus necesidades sexuales. Quien describe
esta conexión es DO_2, es cuando menciona que “Generar reacciones en las demás personas,
incluso estando en la vida pública. También he salido con compañeros de juego con máscaras de
cuero, con collar y llevándolo de la cadena en el metro y he ido a restaurantes, no lo limito
solamente a las cuatro paredes del departamento”, frase significativa que nos materializa el
hecho la conexión relacional y social del mundo vainilla con el BDSM por el significado
subjetivo de la Dómina. También conviviendo con estas transgresiones de manera lúdica, teatral
y performática para obtener placer de las reacciones de la gente, las miradas y la observación de
personas que no sabrían de este tipo de ejercicio erótico.

70
Como ya se ha descrito, a pesar de que las FemDom tienen en
sus subjetividades la conexión de ambos mundos, mantienen a su vez una consciencia sobre su
ubicación en espacios que están fuera de las normas y contexto BDSM que las haría comportarse
de acuerdo a las reglas sociales en las que el mundo vainilla se desenvuelve. Desde sus propios
relatos las Dóminas dan cuenta tener una disociación entre los mundos vainilla/BDSM, evitando
la mezcla o la intervención de uno en el otro, es por ello que guardan su ropa, zapatos y
accesorios BDSM en un lugar distinto a los elementos de su vida vainilla, también señalan que
no colocarían un mundo por sobre el otro, puesto que la práctica que llevan a cabo es una parte
de su sexualidad que las acompaña. DO_1 lo confirma cuando grafica que: “Creo que soy
afortunada en poder saltar a otra realidad, porque este mundo de fantasía es otra realidad para
mí. Cambio, soy otra, cumplo otro rol, otro papel en la vida. No ando tratando mal al mesero, no
ando creyéndome ni autoridad ni superior a nadie por la calle, demasiado al contrario y este es
como otro mundo, es otro mundo donde yo me des-estreso, donde yo soy de otra forma, sale mi
otro yo, la verdad suena medio esquizoide”. Desde esta descripción se puede visualizar cómo
estas mujeres logran separar estos mundos y actúan de acuerdo a los roles adecuados al
momento y contexto preciso.

De acuerdo a lo ya descrito sobre relaciones sociales, éstas se


encuentran -a su vez- dentro del BDSM. Tal como relatan las FemDom, quienes desde su
discurso destacan cómo se desenvuelven en las relaciones sociales dentro del “mundillo” donde
hay formas y formalidades para establecerlas y conocerse entre ellos, más allá del rol que
ejercen. DO_1 lo clarifica de este modo: “Creo que netamente por internet empiezan los lazos,
las redes y después ya te vas conociendo personalmente y la red está aquí en Santiago de Chile,
personas que están en España hablando como si estuvieran acá y es que de verdad hay un
conocimiento general de ellas, hay interacciones, hay relaciones a distancia”. Esto implica la
construcción de plataformas de red para estar en contacto, compartir experiencias y socializar.

Dentro de esta socialización y contextos de esparcimientos en el


“mundillo”, cuando se indagó en las relaciones respecto del componente de las clases sociales,
fue posible vislumbrar cierta sensibilidad, entre si la práctica BDSM es una práctica
discriminadora o no. Las FemDom entregaron abundante información al respecto. Distinguieron,
que se da desde aspectos cognitivos hasta por los medios económicos y con ello se visibilizaron
71
rasgos de “Elitismo” que refiere, principalmente, a cómo se relacionan las distintas clases
sociales de forma individual y comunitaria y la importancia de la inversión económica en la
adquisición de elementos para el ejercicio BDSM. Así mismo, quedan excluidas las personas
que no cuentan con un nivel de capacidad mental acorde a los requerimientos para llevar a cabo
la práctica con seguridad y control ante todo. DO_3 afirma “La práctica efectiva del BDSM es
cara, es cara como en lo práctico; en el sentido de que se necesitan juguetes, se necesitan ciertos
conocimientos, se necesitan ciertas cosas a las que en, el fondo, sólo algunas tienen acceso a
éstas. Ahora, yo creo que eso se ha ido amortiguando con los años, pero hasta ahora sí que hay
una cuestión que es de mirar en mal a las personas que son de otra clase social”. Por tanto, se
permite el enlace con las descripciones anteriores sobre la importancia de los objetos e
instrumentos para una sesión, como también es el contexto, vestuario y espacio que son áreas
que involucran inversión económica. Por otra parte, también es relevante el hecho de tener
conocimiento y la capacidad de cuestionarse en pos de una perfección de la práctica BDSM.

Hasta ahora se ha descrito varias relaciones que mantienen


socialmente las FemDom. Desde sus discursos, se ve del mismo modo presente el mundo
profesional y laboral en el que se desenvuelven y construyen sus proyectos de vida. Sin
embargo, existe una marca transversal entre las entrevistadas, una fuerte tendencia a defender su
identidad BDSM y una renuncia a lo profesional o laboral si esta área amenaza su sexualidad,
desplazando el desarrollo profesional en pos de su deseo y placer que es la práctica D/s del
BDSM. DO_3 lo corrobora en la siguiente cita “No se me ocurre ninguna posición en la que
dejaría de practicarlo. O sea, espero no dejar de practicarlo nunca. Si me dijeran <<tienes que
dejar de practicar esto o nunca más podrás ser abogado>> entonces dejaría de ser abogado, no se
me ocurre un contexto en el que yo, realmente, pensara en dejarlo para siempre”. Con esta
aclaración evidencia lo que caracteriza al grupo de mujeres FemDom, de la importancia que para
ellas tiene el ejercicio de la práctica BDSM por sobre el crecimiento profesional y el de no
visualizar sus vidas sin esta identidad sexual bajo ningún elemento que las obligue o que ellas
puedan significar como relevante.

Ya finalizando este capítulo, se hace necesario describir la


cualidad en la defensa de estas mujeres por su sexualidad particular. Queda de manifiesto,
entonces, por parte de las Dóminas el hacer público las prácticas sexuales que las involucran no
72
como una patología, enfermedad o trastorno, sino como una opción más, dentro del abanico de
las prácticas sexuales destinadas al placer de las zonas erógenas y el disfrute y satisfacción de los
involucrados. Ellas quieren dar a conocer lo que significa el BDSM y las sub-categorías de
prácticas sexuales a la comunidad. Relatar sus experiencias en espacios públicos, diseños de
taller en áreas académicas, donde terminan contactando a otras identidades BDSM, materializar
y potenciar comunidades y eventos masivos, pues, es parte del proyecto de vida de cada uno de
los cuerpos que componen la población BDSM. Así lo explica bien DO_3 cuando dice “Es
importante que se visibilice, no necesariamente que se acepte, pero sí, al menos, que todo el
mundo sepa que existe la opción y que, sobre todo, cualquier persona entre con conocimiento,
información y seguridad con respecto a lo que va a realizar”. Entonces, se desprende de la frase
mencionada, que se reconoce el ejercicio de un activismo BDSM y percatarse de la otredad para
poder practicar el BDSM, su seguridad y cuidado y que esta información sea accesible a quien la
requiera, convirtiéndose en una herramientas que agrega otra distinción a la diversidad sexual.

73
Capítulo 3

La FemDom y su relación con la Otredad sumisa

Ya hemos expuesto que para que exista una mujer FemDom


debe llevar consigo el rol dominante dentro del espacio D/s en las prácticas sexuales BDSM.
Esta práctica y este rol se dan a través de Otro-cuerpo que ocupa el rol de sumisión y que da
sentido a la práctica D/s, en el cual el rol femenino ejerce la práctica dominante.

Estos cuerpos se encuentran en el espacio BDSM a través de la


creación de redes de contacto donde se destacan páginas web, páginas de chat, eventos formales
de la comunidad y eventos informales que han sido destinados a ser principalmente la palestra o
escenario en que los integrantes interactúan entre sí. Dentro de este campo que se genera con
matices, participarían todas las identidades BDSM intercambiando experiencias, gustos,
intereses, o van derechamente a buscar su complemento para el ejercicio de la práctica sexual en
la comunidad invisible que existe en Santiago de Chile. De acuerdo a las entrevistas realizadas a
las FemDom se relata que es importante ir conociéndose, intercambiando información de uno
mismo con el Otro para barajar la posibilidad de ser compatibles en una sesión de ejercicio
sexual acorde a sus consensos y que daría el inicio al proceso para iniciar una relación D/s, así lo
reafirma DO_1: “En primer lugar, después de un tiempo de conocernos por internet, veo si es
conveniente conocernos personalmente, en caso una entrevista y ver el feeling que hay entre las
dos personas y ahí yo pregunto, ¿cuáles son tus límites? ¿Qué disciplina le gusta más? Y me
preguntan a mí lo mismo, me preguntan mucho, << ¿Qué es lo que más le gusta? ¿Qué es lo que
nunca haría? >> Y ahí nos vamos descubriendo”. Ahora bien, esta relación que comienza se
establece en concordancia a los parámetros de un vínculo sexual D/s.

Dentro de este marco, se podría inferir que la mujer que practica


la Dominación sexual, es decir la Dómina, extiende relaciones de pareja que no se enmarcan en
características de parejas vainillas, todo lo contrario, son parejas que se conforman dentro de un
protocolo BDSM. Esto quiere decir que involucran ciertas prácticas sexuales que están fuera de
la meta sexual coital. Lo que sostiene a este tipo de pareja es el placer que se instaura en la
relación y que consiste, principalmente, en el juego de la Dominación al someter sexualmente
74
otro cuerpo que, de forma consensuada, se dispone a la búsqueda de placer, así mismo, lo
implica sexualmente.

De este modo, se van articulando vínculos afectivos que


posibilitan una relación formal, parejas que pasan del juego sexual de sesión en sesión a formar
una relación estable, parejas en las que podemos encontrar reiteradamente el placer que se
produjo en ambos cuerpos. Este placer provoca juegos reiterados donde se exploran los niveles
de sensación y excitación. A través del placer que se produce con esta dinámica dual se va
construyendo la confianza que permitirá estrechar estos vínculos y que los caracterizará como
pareja única e impidiendo el ingreso de otros compañeros de juego a la relación, tal como lo
grafica DO_2 “Teniendo una pareja formal con el cual puedes hacer cierto tipo de prácticas, se
me ha dado que conozco gente que me genera un buen feeling y esa persona buscaba en el fondo
también esas prácticas que yo hago con mi pareja formal, entonces no me interesa, no me
interesa, porque ya tengo esa parte”, que es el resultado de la relación vincular y de confianza
que se requiere.

En la relación de pareja que involucra el placer sexual en la D/s


se enmarcan los códigos del BDSM jerarquizados, es decir, hay un rol sobre el otro que de forma
dialéctica genera acciones verticales de mando, de control, de disciplina y autoridad que nacen
desde el mutuo acuerdo por el consenso y no desde los códigos establecidos socialmente en las
relaciones de poder. Esto refleja que las relaciones D/s del BDSM tendrían una gran
característica de relaciones de poderes particulares, pues se delimitan a priori por ambos roles,
así lo indica DO_3 “El BDSM somos dos o tres o las personas que se involucran son las que
ponen las reglas y a mí me gusta eso porque encuentro que es súper interesante porque cuando el
intercambio viene de las mismas personas y no de una cuestión que está dada”. Por lo tanto, hay
control y poder pero establecido desde los marcos que contextualiza la Otredad sumisa en
conjunto con el cuerpo Dominante.

Dando paso a un vínculo más cercano e íntimo donde confluyen


estas dos subjetividades en la relación misma, relación que contiene elementos materiales que
porta la escena del juego sexual, así como el desenvolvimiento en la praxis de subjetivación,
especialmente por parte de la FemDom quien en su rol de Dominación busca, por medio de
75
ciertas acciones, crear un vínculo relacional que de un sentido a una práctica de dos cuerpos
denominada D/s, la que se puede graficar en actos tales como órdenes esquematizadas que debe
cumplir el sumiso, como por ejemplo portar una foto de su Ama, un artículo o accesorio que
pertenece a esta mujer o hasta hacer un salud en nombre de ella antes de acostarse, como una
especie de ritual que simboliza el vínculo construido de la FemDom con el sumiso, por lo cual,
es imprescindible destacar el hecho de que la Dominación no se reduce al campo del control
corporal sino más bien de la entrega de voluntad desde el Otro y que no sería más que la entrega
de su subjetividad. De este modo la Dómina llega a controlar acciones del cuerpo sumiso. Así lo
describe DO_1: “A mí me gusta más o menos irme por una dominación mental con un trabajo de
harto tiempo. Uno puede tener sesiones de un rato, claro que se ejerce también en esos
momentos, pero es genial ir con alguien construyendo algo tan heavy que realmente eres la
Dómina mental”. Tal descripción evidencia el vínculo afectivo en la relación, inversión de
tiempo, desde donde ejerce la D/s que no solo tiene un marco material del acto FemDom.

Esta construcción de vínculo en ocasiones es tan intensa que


lleva a la pareja a lograr una relación profunda que atraviesa transversalmente todos los ámbitos
de estos dos cuerpos y subjetividades, permitiendo conectar ambas realidades psíquicas en un
espacio material (escena) dispuesto para alcanzar el placer sexual, facilitando así el alcance a su
meta, “A mí lo que me gusta de las relaciones es que, de repente tú conoces a alguien y tiene
cierto nivel, cierto umbral del dolor, que practica ciertas disciplinas y de repente con la
confianza, porque es primordial, y dentro de ésta, del “feeling” que haya entre las dos personas,
porque yo no soy la misma Dómina para todos jamás, como las relaciones humanas, se van
construyendo dependiendo de los dos personajes que se juntan, ir subiendo el aprendizaje mutuo
e ir subiendo los niveles. Por ejemplo, tú puedes crear tu hacer, tu autoridad, un sumiso de alto
nivel, eso para mí es extasiante”. DO_1 describe ese punto de las relaciones de pareja D/s, donde
se logra concretar la relación de pareja BDSM para formalizar la D/s y la pertenencia del sumiso
por parte de la Dómina.

Desde esta dinámica relacional se desprende una continuidad en


una relación estable y permanente, que los compromete en el tiempo de larga data, como
cualquier otra relación donde se instaura un enlace afectivo, amoroso, sentimental y sexual que
va más allá de las sesiones propiamente tal pasando límites íntimos de la vida vainilla de ambos,
76
generándose prácticas muy sencillas como compartir en el cine, conversar, ir a cumpleaños
donde ambos involucran al otro en su subjetividad, formando una realidad psíquica en común.
En este sentido DO_3 afirma que “Se dan cuando se dan, pero eso es, específicamente, por una
forma espontánea. Es importante tener una cierta frecuencia de ver a la persona o de tener algún
tipo de relación vía chat o cualquier vía de comunicación, pero, en el fondo es mantener una
comunicación súper frecuente más allá que se puedan dar muy aisladamente las sesiones”.
Claramente muestra que un sumiso no es solo para sesionar o poner en práctica el ejercicio D/s
sino que, se forma un vínculo relacional entre cuerpos y subjetividades en su dinámica psíquica
y que ambos comparten.

La práctica D/s, como ejercicio sexual, se va potenciando a


través del tiempo dependiendo de cómo se va conformando el vínculo entre la dominante y el
sumiso. Ellas, de preferencia privilegiarían una relación establecida con otro para ir progresando
paulinamente en las prácticas sexuales que los satisfacen a medida que van adquiriendo un cierto
nivel de complejidad, lo que se establecería por el tiempo de relación, pues desarrollan la
confianza que permite construir un espacio de voluntad y entrega por esta Otredad sumisa que
complementa a esta mujer poderosa.

Existen distintos niveles de juego, como se describe en las


entrevistas. Por lo general, las primeras sesiones sirven para conocerse, para adquirir comodidad
el uno con el otro, establecer los límites reales, saber cuáles son las prácticas que ambos
disfrutan, cuál es la práctica favorita de uno o de otro y, a medida que se va desarrollando esta
relación en el tiempo, da espacio a un complemento mucho más cercano e íntimo de una
FemDom. Tales juegos sexuales los describe muy bien DO_3: “Las prácticas más típicas serían,
spanking en general, como golpes con fustas o cualquier otro tipo de instrumento, el juego de
penetración, o sea, yo penetrar a la otra persona sumisa, puede ser vaginalmente o analmente, los
juegos con agujas, los juegos con electricidad y sobre todo lo que es la cuestión entre comillas
del control, como los juegos de interrogatorios me gustan mucho, o los juegos de disciplina, de
adoptar una posición específica, quedarse mucho rato en esa posición”. Sin embargo, no es
exclusiva la necesidad de tener una relación estable para llevar a cabo estas prácticas, pueden ser
con compañeros de juegos, sesiones en eventos o relaciones casuales, esporádicas.

77
Bajo esta lógica relacional, es importante mencionar que existe
cierto diseño de formas de relacionarse entre sí que se enmarca en un lenguaje diplomático,
protocolar, que no se caracteriza por una forma de expresión verbal coloquial o amistosa, sino
más bien es estructurado, lo que demuestra límites y refleja el funcionamiento del rol del otro, es
decir, no existe el “tuteo” en el momento de ejercer los roles. Esto también refleja maneras
particulares de comportamientos, tal como lo describen las FemDom, es manifiesta la necesidad
de estar bien vestidas; en tanto, las personas que están en el rol de sumisión en el contexto
BDSM y FemDom es estar desnudo, descalzo, incluso de rodillas, puesto que su cuerpo debe
estar por debajo de la corporalidad Dominante.

Frente a este escenario, tanto de comportamiento como de


lenguaje ambos expresan un protocolo formal de cómo se deben comportar frente en la sesión o
juego. Sumado a lo anterior, se entiende que se debe, en todo momento y no solamente en los
espacios de confianza o de juego, mantener el protocolo de comportamiento. Son códigos
sociales dentro del mismo cuerpo de la población BDSM. Así lo describe DO_1 “hablo con
sumisos que se dirigen estrictamente de manera formal, protocolar y otros no tanto. Otro ejemplo
el <<Usted>> para mí es básico, a mí nadie me tutea, nadie que sea sumiso o sumisa, y eso es
importante para mí”. Desde esta expresión se podría desprender que se establecen códigos de
división de acuerdo a los roles de juego por medio del lenguaje y que deben ser mantenidos en
todo momento.

Para el rol Dominante es imprescindible tener el control y la


voluntad de esta Otredad sumisa y en caso de que ésta rompa este trato protocolar, se produciría
un desencuentro que tendría como efecto un malestar en la práctica FemDom por parte de esta
mujer Dominante y, este malestar, estaría ligado mayormente al cómo se formula y estrecha la
relación, es decir, ver cómo el sumiso ofrece ciertas prácticas y luego en la sesión misma se
rehúsa a hacerlas o cuando se refleja que no existe reciprocidad real en la relación, es decir, que
no hay comunicación fluida, constante. Así mismo, cuando tratan de manipular la práctica en sí,
haciendo sugerencias directas de qué hacer y cómo hacerlo o cuando no existe desde la
subjetividad sumisa un sentimiento de importancia palpable respecto de ser la propiedad de su
Ama. Un ejemplo de ello, es la molestia de algunas de estas mujeres al presenciar que su sumiso
corteja a otra Ama usando el collar que distingue la pertenencia del mismo. DO_2 grafica este
78
tipo de situaciones, “Me molesta el desinterés. Para mí cuando deja de mostrar interés lo elimino
de inmediato. Tiene que estar siempre 100% del tiempo pendiente, porque en el fondo no está
cumpliendo su rol, ¿quién es el que debe mostrar interés? Si bien es una relación mutua, etc., que
demuestre más interés y que esté ahí presente todo el tiempo preocupado, es el sumiso. Uno
como dominante lo hace, uno tiene una preocupación por esa persona, pero no vas a estar todo el
día <<oye, ¿cómo estás? ¿Cómo te fue? ¿Dónde estás? ¿Qué estás haciendo?>> Que se muestre
siempre presente, sino lo hace me molesta, me molesta de sobremanera”. El interés es
fundamental para mantener la relación.

En la relación D/s, así como se manifiesta un malestar por las


distintas incongruencias discursivas entre los sujetos en cuestión, existe un espacio de cuidado
para llevar a cabo el ejercicio sexual de satisfacción por medio de la FemDom. A través de las
entrevistas se logró describir una serie de conductas destinadas a las medidas de prevención en la
misma práctica sexual, así como saber lo que se está haciendo con conocimientos de la práctica,
conocimientos básicos y también de seguridad frente a un evento o emergencia que puede
necesitar una sesión. Principalmente, esto se grafica en usar preservativos en los dildos; tener
tijeras cuando se practica bondage; saber si el otro tiene alguna fobia o alergia; no usar drogas en
una sesión, pues se necesita un estado de conciencia óptimo para llevar a cabo los distintos tipos
de prácticas; saber cómo se da un golpe que no deje daños colaterales; tener conocimientos de
los límites y enfermedades de la personas con la cual se va a jugar, entre otros.

La práctica BDSM, es una práctica de cuidado y


responsabilidad. Tal como estas mujeres lo mencionan, son prácticas delicadas es por esto que
“Si no existe ciertos conocimientos, auto cuidados, entonces, la verdad, cómo vas a practicar
BDSM, si no sabes si quiera tus propios límites y no sabes hacerte respetar y no te respetas a ti
mismo”. La práctica debe ser segura ante todo, como nos indicó DO_2. Por esta razón, con los
conocimientos necesarios la Dómina puede cortar una sesión si estima que hay un problema o
emergencia que tratar, pues lo principal es el bienestar físico y psíquico de la persona.

En síntesis, el cuerpo sumiso, es vital para estas mujeres, pues la


práctica se desarrolla con ellos a través de su materialidad corpórea. Por esto, se dan diversas
dinámicas relacionales y todas ellas con contenidos específicos donde emergen temáticas que se
79
resuelven dependiendo del contexto. La relación, por ende, sería relevante para ejercer la
FemDom, sin decir con esto que se reduzca exclusivamente a tenerla, pero sí mantiene un lugar
de especial atención en estas mujeres dominantes.

80
Capítulo 4

Sexualidad FemDom

El discurso en común que presentan estas mujeres, donde


describen una serie de prácticas eróticas para desencadenar la estimulación, excitación, placer y
satisfacción sexual de su corporalidad por medio de elementos tales como; vestuario y accesorio,
en conjunto con Otro, que ellas denominan como “sumiso”. A lo largo de los relatos las
FemDom describieron sus preferencias sexuales, resaltando su orientación sexual en el juego
BDSM y la diversidad de cuerpos que tal escenario ofrece para llevar a cabo distintos ejercicios
sexuales con la contraparte.

En forma unánime, se evidenció un comportamiento sexual


fluctuante entre género y sexo, el interés e inclinación de experimentar y armar escenarios de
juego con otro cuerpo del mismo sexo de la Dómina; como también el vínculo con cuerpos
transexuales y bisexuales están presentes en la opción de relación de pareja D/s. Por tanto, se
manifiesta que debe primar que esa otredad sumisa debe cumplir a cabalidad su rol, como lo
afirma DO_3: “(sonríe y leves risas) No tengo preferencia, no! Mientras sea sumiso,
evidentemente para mí es importante que sea sumi”, evidenciando que la orientación sexual del
BDSM trasciende una definición corpórea definida, sino más bien está sujeta al rol que satisface
las necesidades sexual de las Dóminas, dando a entender que no hay límites de sexo y género al
vincularse con un cuerpo sumiso donde prima la entrega de placer y satisfacción como vértice
principal del goce sexual para la Dómina, siendo posible la formación de parejas del mismo
sexo.

Desde este punto de vista, se comprende la conformación de


parejas de diversidad sexual, como también el reiterado pronunciamiento al mencionar los
elementos o accesorios que potencian las prácticas sexuales BDSM; sus formas de llevar un
escenario FemDom para la práctica la D/s y el auto denominarse como “fetichistas” por sus
gustos, tanto en vestuario, instrumentos, materiales como de la práctica en sí. La satisfacción se
simboliza desde la descripción del goce que hay por ciertos elementos que son vitales en la
escena FemDom como en su misma corporalidad. Así lo describe DO_2: “Principalmente, me
81
gusta mucho cuero y látex, texturas, aromas. Como te decía, soy bastante fetichista y me gusta
incluso el sonido que provoca un golpe con guantes de cuero, el sonido que provoca hacerlo con
ropa de látex, hacer un facessiting con el aroma que provoca el látex. También me gusta mucho
el color negro y también el azul, pero es el color negro el que más me agrada”.

Encontrándose detalles relevantes como el sonido y el sabor y


textura del material en sesión, cómo estas mujeres se construyen psíquicamente desde elementos
exteriores a su propia corporalidad, lo importante que se vuelven en la sexualidad y, por otro
lado, cómo ellas mismas relatan, la fantasía que existe sobre la Dómina, una mujer que se forma
por elementos como tacos altos, la importancia del vestuario en un dress code estricto y acorde a
sus gustos, fijaciones que cruzan los relatos de forma transversal de estas mujeres que llevan a
cabo estos escenarios que recrean.

Los fetichismos anteriormente mencionados y adscritos en la


sexualidad de las Dóminas, la importancia y permanente presencia de objetos que circulan en el
escenario de juegos de dominación, es primordial cómo destacan el placer por la práctica
FemDom del BDSM, que es la esencia movilizadora de los discursos sexuales dentro de la
relación D/s o la sesión del momento con la Otredad, en búsqueda de placer, comodidad,
excitación en la acción donde disfrutan dominando o sometiendo otro cuerpo que le da
existencia a este espacio para que pueda darse el placer sexual de la Dóminas, en pos de un goce
y satisfacción. En este sentido DO_1 describe: “Es la carga energética del espacio psicológico
que estamos creando en ese momento. Si yo realmente en ese momento me creo la Diosa y Ama
del universo y el hombre está disfrutando al máximo con ser absolutamente nada, o de vivir solo
por mí, si eso se logra, esa energía, esa química, en ese momento, para mí es lo máximo aunque
solo me esté dando besos en los pies”. Por tanto, se comprende la relevancia de la esencia del
placer por la práctica del ejercicio sexual BDSM, demostrando una fuerte conexión psíquica y
corporal en la sexualidad por un constante movimiento en torno a la exploración de placeres y,
para esto es importante la existencia de la Otredad para complementar la D/s y permitir la
creación de zonas erógenas de juegos. Como un enlace discursivo en los relatos, también se
demuestra que tal placer por la práctica está fuertemente ejecutado en la constante integración de
elementos e incluso en la construcción misma de sus instrumentos de juego, como también por la

82
literatura histórica, novelesca y el cine. Todo ello tiene una fuerte presencia para dar espacios de
deleite a la fantasía.

El placer por la práctica FemDom del BDSM tiene distintos


escenarios dentro de esta comunidad invisible. ¿Qué se quiere decir con esto? Que desde el
discurso de estas mujeres dominantes es comprensible que existan diferentes espacios de juego,
como es el espacio público que se contrapone al espacio privado de las prácticas FemDom. La
primera, se relaciona directamente con los juegos eróticos que componen la D/s que podrían
realizar en público, en un ambiente de comunidad BDSM, tales como las performance o
demostraciones en vivo frente a un grupo de personas con el interés en común. La segunda, se
refiere directamente a los espacios de intimidad de estas mujeres en las prácticas sexuales D/s y
cómo construyen su escenario de acuerdo al contexto y situación que se genera para el juego.
Desde ambas atmosferas, las FemDom se producen desde el discurso de D/s con sesión
esporádica, amigos de juego o relación de pareja BDSM. La producción de subjetividad en
ambos escenarios la describe DO_1: “En fiestas soy menos osada, como que la fiesta es a donde
uno va a jugar, por eso no converso tanto, por lo mismo tampoco me paso de la raya. Y en la
fiesta si viene alguien nalgadas y con paletas, voy viendo el lenguaje corporal y le voy
preguntando todo el tiempo”. Por tanto, se puede rescatar, que como contenido latente en un
espacio privado, la Dómina le da sentido a un espacio privado, que no es un juego, es una sesión
donde conversa, puede pasar límites por la construcción de la relación, lo puede golpear con su
mano, no reducirse a un instrumento y no necesita preguntar tanto, pues conoce los gustos de su
sumiso en el espacio privado. Por parte de Dómina, que existe un estrecho vínculo con el sumiso
y cómo este genera lugares de disposición donde ambos roles se mueven y caracterizan los
espacios de acuerdo a la conducta y espacios de confianza que han establecido para la sesión.

Los distintos escenarios donde se mueven las FemDom,


dependen de las construcciones de significado del espacio como producto de un común acuerdo
con el sumiso participante en una D/s, para llevar a la realización material de ciertas prácticas de
acuerdo a las preferencias y los consensos establecidos previamente. Así mismo, como las
entrevistadas detallan en sus relatos, existen ejercicios D/s por parte del discurso que las
identifica y representa como Dominas y que llevan a cabo bajo su rol de dominantes con un
sumiso. Es decir, se puede hablar que hay una orden o mandato autoritario permanente que
83
ejerce este rol de mujer dominante para lograr llegar a los ejercicios sexuales BDSM, vale decir,
independiente del común acuerdo entre ambos roles dispuestos a “jugar”, hay uno que impone lo
que quiere realizar en el tiempo y espacio que le sea conveniente, dentro del consenso acordado.
Lo describe así DO_3: “En el fondo, cuando estás siendo dominante dentro del juego es porque
tienes el control de la escena, y el control de la escena puede ser incluso ordenarle a la otra
persona que te haga algo”. Por tanto, desde este punto se comprende que la actividad de la
práctica de la Dómina en una escena D/s se enmarca en el control, autoridad y en verbalizar
explícitamente lo que quiere que su contraparte realice para lograr su satisfacción sexual.

Es importante mencionar que el ejercicio D/s es inmanente a la


corporalidad psíquica de la mujer FemDom, dado que desde ese lugar psicológico ellas se
identifican en común a algo que llaman esencia, porque más que desear ser Dómina como
mencionó una de ellas en el primer capítulo, “te debe gustar sentirte superior a otro” en las
escenas sexuales. Frente a esto, se podría inferir que no es un rol adquirido sino que es un rol
ligado a la subjetividad, a esa identidad dominante, donde ellas –discursivamente- mencionan
reiteradamente sentirse cómodas, disfrutar, además de entregar placer. Así también afirman ir
más allá de adquisición de materiales, objetos sexuales, vestuario, juguetes, zapatos, entre otros,
sino más bien cómo te comportas, actúas, creas, controlas y te conectas psíquicamente con cada
espacio para ser disfrutado sexualmente. DO_2 señala: “Puedes tener una mazmorra maravillosa
y unos juguetes espectaculares pero eso no te hace dominante en lo absoluto. Por otro lado,
puedes no tener ningún juguete y ser una persona muy dominante. Esto no va por el juguete, no
va con la vestimenta, no te hace mejor ni peor”. Por tanto se puede decir que hay un gran
componente en la satisfacción sexual por medio de la existencia del Otro que las complementa
para llevar a cabo la psiquis sexual de la FemDom en su desenvolvimiento de placeres dirigidos
a la satisfacción, tanto de ella como de su complemento dinámico.

A partir de la subjetividad de las FemDom y su posibilidad de


crear mentalmente el espacio para la escena sexual, es relevante mostrar la forma en la que
construyen la arquitectura del espacio FemDom desde ellas. Las Dóminas, de este modo,
cristalizan sus fantasías, también es importante mencionar el lugar donde se lleva a la práctica la
D/s, es decir, el acceso, el desenvolvimiento, el espacio, la comodidad, la seguridad y que, a la
vez, cumpla con niveles estéticos óptimos y los implementos necesarios según sus preferencias
84
para lograr la sesión o el juego con el cuerpo sumiso. Resalta, entonces, desde el mismo discurso
de las Dóminas cómo llevan la corporalidad psíquica de su sexualidad a materializarla
simbólicamente en una arquitectura de tiempo y espacio, tal como dice DO_1: “Lo ideal es una
pieza ambientada, me fijo más en la temperatura, la que para mí es más importante que la luz.
Música, me gusta mucho la música y lo básico, es decir, la ropa y muchos juguetes para agarrar
como también cigarros, porque me gusta mucho fumar en esos momentos y tener algún trago,
pero algo tranquilo, idealmente vino en una botella bonita y que me sirvan”. Hay todo un
ambiente erotizado y sexualizado para llevar a cabo la existencia de los sujetos en este espacio
que, más allá de una práctica sexual, se da en un espacio de cuidado mutuo.

Así como se crean espacios para ejecutar la práctica FemDom


con Otro, también es importante el tema de las relaciones, como se describió en el capítulo
anterior, la sexualidad FemDom no está exenta de sentimientos y uno de ellos es el amor, donde
estas mujeres aclaran que una sesión de FemDom puede estar ligada a un compañero de juego, a
un momento o bien a una pareja. Este último punto es relevante porque ellas aspiran a que ésta
sea una relación continua y sostenida en el tiempo, más allá de una sesión. Quieren compartir y
conocerse como personas. Por lo tanto, existen parejas BDSM donde se involucran sentimientos,
afectos, emociones, cariño y compromiso como cualquier otra relación donde hay un proyecto
de vida en común. Así lo dice DO_1: “Somos afectivas, somos amorosas, como sería una
relación de pareja, que es una relación de sexo, afecto y amor. En general, la relación BDSM es
afectiva como una relación profunda”. Por lo tanto, se desarrolla una emoción así de intensa
como el amor, en la que se establecen matices y códigos entre los involucrados generando,
incluso en la FemDom, preferencia exclusiva por la corporalidad sumisa, rechazando
ofrecimientos de prácticas con otros. Asimismo establecen los códigos de juegos para llevarlos a
espacios comunes pero tan psicológicos y conductuales implicando a la pareja con la que
establece esta relación.

Desde una postura discursiva de las mujeres FemDom, se ha


detectado que la genitalización del acto sexual BDSM es “mal vista”, vilipendiada por los juicios
públicos que marginan la postura de estas Dóminas si llegasen a ser penetradas. El acto sexual
penetrativo entonces, sería una mala práctica de la mujer Dominante al genitalizar la relación
con la contraparte sumisa, por lo que existe una estructura ortodoxa higienizada que posiciona a
85
la mujer FemDom como un objeto inmaculado, intocable, libre de deseo sexual genital y,
también, las enfrentaría a un escarnio social inflexible dentro de esta comunidad, pues éstas
últimas tienen sus normas, leyes y límites para llevar a cabo ciertos roles, que cumplen un
estereotipo donde se reúnen ciertas características. En este caso, la mujer FemDom o Dominante
se enfrasca dentro de un cuerpo fuerte, poderoso, exitoso, que hace y deshace a su antojo, pero
que está construido desde una concepción femenina tradicional relegando su deseo genital a un
segundo plano, es decir, replica el discurso estructural de que la mujer es un ser asexuado, así lo
indica DO_3: “En el mundillo se da harto que se critica mucho la genitalización del BDSM o
que se (Silencio) bueno hay mucha gente que lo ve como algo feo, que es malo, que ensucia al
BDSM involucrar sexo genital en las prácticas”. Esto puede hacer pensar que hay ciertas
limitantes morales y éticas a las que es expuesto el sexo femenino.

A consecuencia de lo anterior, donde el acto sexual penetrativo


es juzgado simbólicamente y negado a la mujer dominante, estas diseñan, crean y ponen en
práctica el acto sexual no penetrativo con el cuerpo sumiso donde constantemente están
generando un deseo de mujer inalcanzable y poderosa en la dinámica de la FemDom. Por su
parte, el BDSM propone explorar la sexualidad con las prácticas sexuales que la componen, que
no son exclusivamente genitalizadas, a diferencia de la norma hetero-reproductiva en las
relaciones sexuales. El BDSM así, sería una búsqueda de placer erógeno en la totalidad del
cuerpo que otorga placer, goce y satisfacción, pues, “No necesariamente es un acto penetrativo.
Puedes estar sesionando por años a una persona y tenerlo de sumiso sin que en ningún momento
haya un acto de penetración y es BDSM absolutamente” DO_2. En este sentido, el BDSM como
práctica sexual, al no cumplir los requisitos normativos de una sexualidad reproductiva, queda
fuera de los márgenes de la red de normalidad sexual.

Así, estas prácticas de actos sexuales no penetrativos, alientan a


estas mujeres a la creación de prácticas que requieren imaginación y creatividad donde llegaron
a materializar ciertos instrumentos para su goce y satisfacción. De este modo se refiere esta
categoría sobre los instrumentos personalizados para la práctica de la Dómina. Las FemDom, al
ser consultadas sobre sus elementos, implementos o juguetes sexuales que usan en las sesiones,
aseguran que, entre la comunidad existen personas que se dedican a la manufactura de este tipo
de objetos y lo hacen de forma personalizada de acuerdo a los requerimientos que exige la
86
Dómina. DO_1 señala al respecto: “Últimamente he visto que los sex-shops tienen más mercado,
pero no es lo mismo. Claro, dentro de los conocidos de los amigos, hay gente que hace cosas de
muy buena calidad, pero hay implementos que inventas tú también yo no reduzco todo a los
dildos porque se pueden comprar en un sex-shop”. Con esto se puede resaltar que diseñar un
juguete y enviar a hacerlo se privilegia la calidad, lo que estaría directamente ligado a la
resistencia que debe tener el implemento en la práctica misma de una D/s, por ende, el juguete
sexual del mundo BDSM no se reduce a las tiendas sex-shops.

En las entrevistas se destaca el crear y mandar hacer ciertos


instrumentos de juego por parte de las Dóminas, pero también emergió el accesorio cotidiano
que se encuentra en el mundo vainilla y que estas mujeres llevan al BDSM en su práctica D/s, se
identifican, entonces, como los instrumentos cotidianos del mundo vainilla que incorpora la
Dómina a la FemDom, así lo describe DO_3: “En mi ajuar BDSM tengo cosas muy ridículas,
como una cuchara de palo, pinzas, palitos chinos, cuestiones muy mundanas que uno va
integrando. Al final es una cuestión de creatividad propia”. Desde este punto de vista se puede
inferir cómo su identidad y subjetividad anda en la búsqueda de su placer sexual, cómo el
BDSM está presente en los distintos escenarios de la vida creando una red de objetos o
accesorios del mundo vainilla que decantan en el BDSM.

Finalmente, la sexualidad FemDom donde se han descrito los


distintos menesteres de la Dómina para lograr su placer y ejecutar su práctica sexual que, no
necesariamente, se enmarca en un merchandising, sino que es un efecto de incorporación diaria,
de acuerdo a su creatividad y subjetividad, donde cada elemento , acto, discurso de esta mujeres
está ubicado en una posición valórica del objeto, es decir, se muestra un discurso de lo bueno y
de lo malo, cómo ellas se hacen cargo de los juicios y prejuicios sobre sus prácticas sexuales
porque dan un valor ético e incluso moral a un objeto de forma fortuita que va a ser exhibido
para ella como lo aceptable, lo deseable y lo satisfactorio sin involucrar el juicio moral sobre
ellas. Esto es posible visualizar en objetos tales como zapatos, vestidos, medias, velas, perros de
ropa o como lo describe DO_3 “Los zapatos (Silencio) los tengo en la vitrina, los tengo en una
repisa porque son muy bonitos, entonces los tengo, efectivamente, mostrándose, porque además
no tienen asociados ninguna (Silencio) como (Silencio) cuestión valórica mala”. Por lo que se
puede comprender que hay un valor emocional y valórico de cada pieza que construye su
87
subjetividad y realidad psíquica, más allá de ser aceptada socialmente o juzgadas como actos
negativos por parte de los discursos sociales normalizadores.

88
CONCLUSIONES

El Bondage, Disciplina, Dominación-Sumisión y


Sadomasoquismo BDSM es una sexualidad compuesta de elementos bio-políticos, que a través
de normas, códigos, definiciones, lenguajes e incluso estructuras materiales decantan en un
grupo de personas, con un sentido organizador que los identifica y esquematiza dentro de marcos
de acción instituyentes, porque esta sexualidad crea un sistema de interpretación de ella misma
por medio de sus propias significaciones que ha sido construida desde los vestigios socio-
históricos por medio de la creación, como dice Castoriadis, de sentido, es decir, de sentido
organizador. Así se reafirma “Podría decirse que un grupo se instituye como tal, cuando ha
inventado sus significaciones imaginarias” (Fernández, A.M., 2007; 47).

En el fondo, el BDSM, es un efecto paralelo que contiene una


disociación consciente de la sexualidad normativa e imperante y éste se instala en un discurso de
resignificación de la excitación, placer y satisfacción.

Posicionado desde lo instituyente, el BDSM despliega una red


de relaciones de poder que posibilita espacios sexuales que no se expresan mediante la
genitalización, más bien, despliega un discurso abierto a la corporalidad en sí. El BDSM como
organizador de sentido erige escenarios en los que se manifiestan sensaciones de placer sexual
corpóreas y erógenas del cuerpo, así se liga estrechamente al orden jerarquizado en relaciones de
poder, sus significados y simbolismos creados por sociedad establecida que la compone. Por esta
razón, es relevante destacar que “establece la relación entre imaginaros sociales, subjetividad y
producción de transformaciones sociales e instala la dimensión del poder en el centro mismo de
la producción de subjetividad” (Fernández, A.M., 2007; 41). De este modo, entonces, nos indica
que la apertura hacia el BDSM se genera a partir de la capacidad del individuo de disociarse de
la sexualidad normativa hacia un lado experimental de sensaciones y exploración de su propia
sexualidad.

89
En el BDSM, se ha podido concluir –teóricamente- que la
pulsión sexual central empujaría a las mujeres Dominantes desde la fase sexual anal, pues
impera la satisfacción a través del control que ejercen sobre la subjetividad sumisa que entrega
su voluntad. Así la pulsión estaría fijada en el acto del retener y soltar, tal como lo explica Freud
en sus Tres ensayos de teoría sexual (1905). Analógicamente y posicionándonos desde esta
visión, la fase anal constituye la polaridad de actividad y pasividad que coincide con el sadismo
y se le atribuye una pulsión parcial con la fuente de la musculatura para pulsión de dominio y la
mucosidad anal para soltar. Es relevante destacar tal y como dice Abraham (1924), la segunda
fase anal del sujeto donde “el erotismo anal va ligado a la retención y la pulsión sádica al control
posesivo” (Laplanche, 1996; 146). Entendiéndose como una forma en que el BDSM permitiría
crear cuerpos desde la dominación sexual con una fuerte pulsión anclada en el retener, controlar
y dominar la disposición de otro cuerpo. Para lograr esto el cuerpo dominador que nos presenta
el BDSM debe estar posicionado desde el poder y obtener placer de la dinámica particular, así lo
reafirma Freud “La zona anal, a semejanza de la zona de los labios, es apta por su posición
para proporcionar un apuntalamiento de la sexualidad en otras funciones corporales. Debe
admitirse que el valor erógeno de este sector del cuerpo es originariamente muy grande”
(Freud, 1095; 168).

De acuerdo a los discursos de cuerpos BDSM que están en la


postura de la Dominación para ejercer el poder, se hace uso de un símbolo histórico del hombre
que está relacionado con la cultura celta y que es resignificado bajo la representación simbólica
del BDSM para la comunidad, llamado “Triskel”. Tal concepto nos permite a comprender que
hay un lenguaje simbólico que embiste los cuerpos de esta comunidad en significados sociales
donde ellos se pueden reconocer sin verbalizarlo y se concluye en una representación identitaria
BDSM. De este modo, se consuma la existencia de esta institución BDSM compuesta por
diversos simbolismos y “Las instituciones no se reducen a lo simbólico, pero no pueden existir
más que en lo simbólico, son imposibles fuera de lo simbólico en segundo grado y constituyen
cada una su red simbólica” (Castoriadis, 2003; 201); así surge un lenguaje común
materializado e inmaterializado, es decir, símbolos palpables, visibles que se pueden traducir en
sus herramientas de juego sexual como también en el vocabulario que influye directamente en su
comportamiento.

90
Como institución, el BDSM despliega mecanismos para la
identificación de los sujetos en la misma. Desde los discursos emerge la identidad que
caracteriza las subjetividades de las mujeres Dominantes que tienen componentes
biopsicosociales, es decir, unen tres áreas fundamentales para su conformación donde dan
sentido, desde sus discursos, a su vida sexual llevada a su ejecución, porque, en primer lugar,
para tal movilidad del escenario en cuestión está la pulsión “El estímulo pulsional no proviene
del mundo exterior, sino del interior del propio organismo; por eso también opera diversamente
sobre el alma y se requiere diferentes acciones para eliminarla” (Freud, 1915; 114). Frente a
esto, comprendemos que esta identidad –primeramente- es adquirida para ser introyectada
íntimamente, así se despliega en procesos subjetivos dirigidos a la obtención de placer y
satisfacción de energía sexual que las mueve.

Esto da el espacio para comprender que la desviación de la meta


sexual no solo está ligada a concretarse en lo genital, sino a lograr la satisfacción del cuerpo. Es
por esta razón que destacamos que la identidad BDSM está relacionada a las primeras ideas que
nos entrega Freud sobre la sexualidad en “Tres ensayos de Teoría Sexual” (1905), que es
alcanzar la satisfacción y no se puede prescindir de ésta. La sexualidad es más amplia que la
genitalidad, porque se reconoce la excitación que está dentro de los juegos del placer sexual que
-no necesariamente- recaen en el acto sexual penetrativo de sí mismo. Además, reconoce el
fetichismo como un ejercicio para alcanzar la satisfacción donde hace hincapié que el sujeto
hace una elección de objeto para alcanzar dicha satisfacción y que no siempre se ejecuta
mediante un sexo opuesto. Recordemos también que la sexualidad no tiene como objetivo
únicamente la reproducción, sino como bien destaca Freud, en la sexualidad, por lo tanto ésta no
comienza en la pubertad si no en el nacimiento (Freud, 1905). Así nos permite comprender la
existencia de esta identidad sexual BDSM que persigue tanto sus afectos como su satisfacción.

Esta identidad BDSM que se une estrechamente a las prácticas


sexuales como una fuente de satisfacción, nos indica que se crea un arte distinto en la sexualidad
donde se conjugan y forman cierto tipo de comportamiento y conductas que se encaminan en
procesos que permiten emerger deseos, placeres diferentes a la norma que impera socialmente
sobre la sexualidad. De esta manera, se lleva a mirar negativamente ciertas conductas que son
compartidas en las subjetividades de la comunidad BDSM; Sin embargo, en estos tiempos
91
contemporáneos, Foucault (1982) afirma, “La sexualidad forma parte de nuestro
comportamiento, forma parte de la libertad de la que gozamos en este mundo. La sexualidad es
algo que, en cierto modo, creamos nosotros mismos – es nuestra propia creación-, más allá de
lo que ella es como descubrimiento de un aspecto secreto de nuestro deseo”.

Ahora bien, el BDSM al ser un espacio sexual con capacidad


instituyente, demarca los límites de acción que tendrían las Dóminas dentro de la escena y la
relación Dominación/sumisión. Se determina, entonces, una regulación de los cuerpos por medio
de normas compartidas entre los practicantes de dicha disciplina para llevar a cabo el vínculo
con seguridad, sanidad y protección de ambos cuerpos.

En las Dóminas se acentúan las características normativas del


control, responsabilidad, conocimiento, empatía, cuidado por el otro, como medios para lograr el
placer en una sesión óptima con el sumiso. Vemos, entonces, la existencia de un dispositivo de
control externo para la práctica sexual desde el BDSM como institución, es decir, las Dóminas
persiguen su deseo a través de las reglas que encuentran allí ya instituidas. Estas normas son
significaciones imaginarias inventadas en el BDSM que regulan los modos de relación entre
Dómina y sumiso, dado que “Estas significaciones son imaginarias, porque están dadas por
creación o invención, es decir, no corresponden a elementos estrictamente reales y son sociales
porque sólo existen siendo objeto de participación de un ente colectivo o anónimo” (Fernández,
A.M., 2007; 42). Esto denota que el rol de estas mujeres es adoptado desde un proceso donde
aprehenden una cantidad indeterminada de símbolos, códigos y normas que forman esta realidad
psíquica paralela.

Dentro de las reglas principales que están contenidas en el


BDSM, centralmente se mantiene el consenso. Este es el ingrediente base y universal de esta
práctica sexual.

El consenso es una manera de cuidar al objeto de deseo. En este


sentido, las Dóminas, deben mantener en buenas condiciones el cuerpo del sumiso porque
representa la parte material del componente sexual que las reviste de placer, la disposición
psíquica de la sumisión. Por lo tanto, el cuerpo es un medio y no un fin, por lo mismo, debe ser
92
cuidado para seguir obteniendo satisfacción. Lo que porta el escenario establecido con consenso
es el placer mutuo de Dómina/sumiso. Vemos, entonces, que esta relación es dialéctica e
inmanente, pues ambas posiciones psíquicas, a pesar de ser distintas, se encuentran y vehiculizan
sus pulsiones en el acto de subjetivación, de forma segura y sana. El consenso significa el cómo
se hace, reflejando lo que debe ser y lo que corresponde.

Bajo las premisas presentadas hasta ahora, podemos considerar


que el BDSM es un conjunto de símbolos y normas que se conjugan entre sí para dar vida a un
cuerpo sexual instituyente que se apodera de un manto de significaciones y organizadores de
sentido. Por esta misma razón, es importante rescatar del discurso de las mujeres FemDom y su
visión, el otro cuerpo que les brinda la satisfacción sexual e incluso su misma existencia, la
preocupación y reacción frente a una transgresión negativa que apunta directamente a romper los
códigos de confianza que entablan y fortalecen con la relación en cada una de sus sesiones. Se
considera como “desacato a las normas”, cuando se produce un acto de inseguridad, riesgo e
infracción hacia el otro y hacia ellas mismas, reafirmando con esto que, en tales mujeres, desde
su perspectiva de conformación, está la visión del otro cuerpo, su importancia y cuidado
independiente del rol.

Los errores son productos de irresponsabilidad o pérdida de


control por parte de un rol al que se le exige constantemente estar bajo los límites del control y
orden. Por tal motivo, al momento de ocurrir el desacato a la seguridad o al mismo consenso se
produce un estado de culpa por parte de la FemDom.

La importancia de la otredad sumisa nos afirmaría que los roles


de supremacía y poder no están escindidos de la realidad psíquica del acto mismo, es decir, ellas
tienden a manifestar rasgos neuróticos. Si debiésemos presentar estructuras de personalidad,
podríamos confirmar, desde Otto Kernberg la existencia de la estructura neurótica por una
identidad de yo que permite una relación de objeto a un nivel alto de organización en sus
procesos de internalización de sí mismo. Es decir, el yo que se manifiesta a través del tiempo y
en las distintas situaciones en contextos definidos. Por otro lado, el juicio de realidad nos indica
que se debe tener la capacidad de diferenciar el yo de lo que no es uno mismo, es decir, ver al
otro como un elemento externo y no una extensión del sí mismo, potenciando así la diferencia
93
entre realidad y fantasía de la percepción, lo que permite mantener la empatía con los criterios de
realidad dentro de su marco cultural.

Por último, referente a los mecanismos de defensa de esta


estructura neurótica se presenta la represión donde ellas son capaces de negarse tales prácticas de
placer que no entran en el consenso dado con el cuerpo sumiso; Así mismo, permite la
proyección avanzada, la intelectualización, racionalización y las formaciones reactivas. Por otro
lado, estos mecanismos de defensa primitivos y avanzados dan pie a la escisión y la proyección
primitiva en conjunto con la proyección proyectiva, idealización, omnipotencia y devaluación
que se presentan en sus discursos entregados en la interacción directa en la entrevista y, por otro
lado, los discursos que logran formar en su relación interpersonal con el sumiso (Coddou, 2000).
Tales aseveraciones dan espacio para observar desde el narcisismo el proceso de éste como
formador de estructura en la base de la personalidad y su desarrollo psíquico en relación con sí
mismo y los otros. Una mujer Femdom, no estaría ligada a construcciones psíquicas limítrofes,
sino más bien a un conjunto de rasgos que conforman la personalidad donde reconoce contextos
y deambula por ambos espacios de realidad psíquica. Los sentimientos de culpa o vergüenza son
indicadores del reconocimiento del otro y su lugar dentro de un espacio, en este caso, el espacio
Femdom que pertenece a la institución BDSM, que separa lo bueno de lo malo. Así se infiere,
ante lo anterior expuesto, que recae en el Ideal del Yo y con esto persigue al objeto deseado con
ciertos límites de cuidado y protección. Como se indica en “una elección erótica de objeto en
una alteración del yo es, además, un camino que permite al yo dominar al ello y profundizar sus
vínculos con el ello, aunque -por cierto- a costa de una gran docilidad hacia sus vivencias.
Cuando el Yo cobra los rasgos del objeto, por decirlo de alguna manera, se impone él mismo al
ello como objeto de amor, busca repararle su pérdida diciéndole: “Mira, puedes amarme
también a mí; soy tan parecido al objeto…” (Freud, 1923; 32).

Desde de lo anterior, el BDSM, como toda institución, otorga un


dinamismo a los cuerpos que ingresan y egresan de él, como la acción misma de incluirlos o
excluirlos de acuerdo a si las prácticas sexuales cumplen con los lineamientos que instala
discursivamente la sexualidad BDSM sobre sus actividades, en este caso la FemDom. Por tanto,
también lleva a cabo caídas de cuerpos que ejercen prácticas inadecuadas, no permitiendo así
espacios de abuso y maltrato. Como es mencionado en la definición de la categoría sobre las
94
personas inadecuadas en el BDSM, se propone que son personas con tintes perversos sobre su
personalidad, en la que prima un desconocimiento de empatía o visión sobre el otro. Se prioriza
de forma extrema su goce, placer y satisfacción unilateral. Ejerciendo actos de aislamiento en las
victimas como la materialización de interrupción de toda relación social.

Desde este enfoque, se entiende que el rol de sumisión para


complementar a la Domina, no debe estar compuesto de traumas, dolores o impedimentos
emocionales para ejercer la sumisión. Muchas veces, se ve que tal rol se destina a la búsqueda de
daño físico y emocional sobre el propio cuerpo, pero esto correspondería a roles de masoquismo.
Recordemos que Freud habla de “Las escenificaciones {Veranstaltung] reales de los perversos
masoquistas, responden punto por punto a esas fantasías, ya sean ejecutadas como un fin en sí
mismas o sirvan para producir la potencia e iniciar el acto sexual. En ambos casos —ya que
aquellas no son, sino la realización escénica {spielerische} de las fantasías— el contenido
manifiesto es el mismo: ser amordazado, atado, golpeado dolorosamente, azotado, maltratado
de cualquier modo, sometido a obediencia incondicional, ensuciado, denigrado”. (Freud, 1924;
167). En este caso, el sumiso es un sujeto seguro de sí, que llevado por su pulsión sexual
mantiene prácticas en el BDSM, dentro de los espectros límites que permite la institución de la
que es parte.

Se observa, entonces, que el acto de subjetivación no es


automático. Esto es relevante porque tanto el sumiso como el Dominante dentro de los roles que
se encuentran definidos la institución BDSM, que a la vez se encarga de excluir o segregar a
quien no cumple con las normas, reglas y leyes que componen tal institución sexual para su
ejecución y práctica, el BDSM se apodera de espacios sociales y colectivos, lo que nos indica la
existencia de un proceso de formación y conformación que, al no ser automático ni autónomo
permite la creación de espacios seguros, necesarios, porque si hay una persona que no tiene la
posibilidad de crear ese acto de subjetivación para elaborar la realidad psíquica paralela con el
sentido instituyente del BDSM y revestirse de sus significados, no lograría ser consciente y
coherente con el lenguaje de la institución. Desde ahí que el vértice primordial es el “Consenso”.
Siendo éste un componente ligado al acto mismo de la subjetivación que permite la
materialización psíquica de los espacios para la configuración de realización de ejercicios
sexuales comprendidos y reconocidos por el BDSM como tales. De lo contrario, existirían
95
espacios de violencia, maltrato y abuso que quebrantarían y anularían la Otredad, cosificándolo
como un objeto, negando la posición de sujeto con poder en relación al Dominante.

La comunidad BDSM, por su parte, crea el concepto de


mundillo como una forma de auto-denominación para dar vida a un sentido de pertenencia a
dicho espacio. Se indica a través de este concepto que es un espacio pequeño porque poca gente
lo conoce y ejerce. Mundillo refleja, a su vez, que es una instancia paralela a una sexualidad y
filosofía de vida distinta a las normadas desde la sociedad. Así este colectivo, resiste al poder
social que empuja a tener una sexualidad reproductiva. Se denota –entonces- una organización,
una psiquis institucional que vela por las personas y las cuida, contiene, da seguridad y facilita
un espacio para la práctica sexual, donde se mantienen espacios de comunicación virtual
protegidos, a pesar de considerarse socialmente como un mundillo oscuro o marginal.

A su vez, dentro del mundillo existen formalidades para


relacionarse. Estas comprenden el cómo se forman las estructuras de poder en los vínculos
relacionales, además, delimitar el campo de acción de los roles, es decir, son los términos de la
interacción y modos de comunicación entre ellos. Estas modalidades contienen respeto,
observación de parte de Dóminas y sumisos cuando perciben que personas entablan una relación
dentro de las lógicas BDSM. En ese caso, existe una validación colectiva de la misma, por lo que
sus conductas se ajustan a las medidas para legitimar ese estado en el cual ya un sumiso no
puede desenvolverse libremente, pues estaría transgrediendo los consensos de la relación con su
Dómina. Por lo tanto, esta formalidad en la interacción de los roles, conlleva una identificación
compartida por los sujetos desde la institución, son características estructurales acordes a una
composición psíquica adoptada en los actos de subjetivación, que se flexibilizan para
comprender la validación de todas esas interrelaciones sabiendo hasta dónde se puede llegar y lo
que no se debe transgredir.

Las relaciones de género, se contextualizan en el foco de


interacción D/s dentro del BDSM, desde discursos resignificados del falocentrismo. La FemDom
se erige ahora, desde el poder feminizado, es un estado de poder sexual femenino. El BDSM
permite que ellas tomen esta relación de poder desde la dominación. Así cuestionamos que este
poder que ellas ejercen ¿es feminista o feminizada? ¿La Dómina es feminista o solo una
96
feminización del discurso? ¿La mujer FemDom, inconscientemente, masculiniza sus relaciones
de poder o ella conscientemente debe masculinizar cada relación para darse un valor de poder?
Esta feminización es definida así “Entiendo por <<feminización>> un proceso contemporáneo
en virtud del cual ciertas condiciones y características tradicionalmente vinculadas con las
mujeres se están asociando a los hombres, que incluso llegan a reivindicarlas como propias”
(Burman, 2007; 112). Es importante subrayar en este punto el uso del strap-op, cómo irrumpiría
en el hecho de que se pudiese tratar discursivamente a la FemDom como feminista, pues
establecería su poder, más allá de ser mujer, con esa prótesis. Esto quiere decir que hay un
lenguaje masculinizado que las posiciona en un rol de poder.

Importante, también es mencionar que, desde la verbalización


emergen los significados de poder investidos desde la adopción de un comportamiento relacional
heteronormado, donde se imprime la figura masculina como un centro de responsabilidad,
liderazgo, mando, fuerza y control sobre los cuerpos subordinados.

Desde el contenido manifiesto del lenguaje de las Dóminas en


tiempo pretérito, se evidencia una ruptura atemporal del acto masculinizado del poder, es decir,
en los actos cotidianos el lenguaje recae sobre la reproducción discursiva falocéntrica de mujer
objeto y hombre sujeto encadenados a relaciones de dominador y colonizador. En cambio, desde
el espacio FemDom, discursivamente, provoca un acto de irrupción de la postura normada que es
efecto de las relaciones de género impuestas y se ubica en el poder de los espacios
masculinizados de la imposición y control, bajo la figura femenina conocido como Femme
Fatale, donde en las relaciones de género BDSM la mujer dominante es un cuerpo que impone la
materialización de los actos por medio del lenguaje.

Tal exageración del cuerpo femenino presentado como una


Femme fatale, que da forma a la mujer FemDom, genera en ella un rol ligado intrínsecamente a
su biología y se piensa desde el discurso entregado, que son deseadas por ser mujer,
biológicamente mujer pero sin cumplir las características comunes de la mujer establecidas
dentro de la sociedad, sino todo lo contrario. Construyendo así, por medio del lenguaje, un
cuerpo esquematizado de fuerza, seguridad, poder, éxito, control, mando y empatía dentro de los
espacios de juegos sexuales que ejerce la Dómina. Bajo esta premisa podemos concluir que, por
97
esa razón, el acto penetrativo, genitalizado sería mal mirado, por reproducir el discurso de lo que
es ser mujer dentro de un espacio heteronormado.

Como resultado de la conclusión anterior, al ubicarnos desde la


visión de Bordieu, quien crea el concepto de “Habitus” que refiere a cómo la ley se introduce en
los cuerpos, se puede relacionar directamente como organizador de sentido en la institución
BDSM dentro de un espacio que es el despliegue de esta sexualidad y que permite y reafirma la
existencia de los roles tanto fuera o dentro de este espacio, donde se reconocen por medio de
actos, actitudes y comportamientos. Se afirma, entonces, que “El habitus organiza los cuerpos
individuales, pero esta organización no produce distinción solo hacia el exterior sino también
en su dirección interna al configurar modos de percepción de sí mismo y del otro que clasifica,
jerarquizan y organizan la red de intercambios simbólicos. Una percepción y una forma de
estar en el mundo que irán configurando el “mapa” del espacio simbólico y las reglas de juego
de los sujetos que allí intervienen” (Rodríguez, 2005; 16), enriqueciéndose, de este modo, la
dialéctica de las realidades psíquicas paralelas en ambos mundos, vainilla y BDSM.

Como se ha mencionado, dentro del BDSM existen distintos


tipos de roles para ejercer diversas prácticas dentro de este marco institucional. Uno de ellos es
el switch, quien lleva a cabo tanto el rol de dominación como el de sumisión. Sin embargo,
transversalmente, en el discurso de las Dóminas entrevistadas se denota un componente de
desconfianza porque no existe una posición efectivamente concreta de la persona que manifiesta
una dualidad de rol en práctica. No lo significan como un rol complementario sino más bien
como algo antagónico. A su vez, este switch se ve violentado por las relaciones de poder y puede
estar a merced del conflicto constante, por el desprecio o segregación de concretar relaciones
permanentes y formales. Así es como por efecto de su dualidad se despreciaría y no se cotizaría
esa realidad psíquica de la corporalidad switch. No obstante, es posible ver que una persona
puede usar este rol para comenzar en las prácticas BDSM y encontrar su preferencia, como
inicio de exploración, para definirse. Vemos, entonces, que se produce un discurso conservador
comparable con la heteronorma que permite la bisexualidad hasta la definición del sujeto
respecto de la orientación sexual, considerado como una forma de reproducción de los discursos
binarios sobre la sexualidad.

98
Así, la realidad psíquica switch no se adaptaría a las leyes y
normas requeridas en la institucionalidad BDSM, sería entonces “Un cuerpo sin ley, un cuerpo
sin sentido, sin posibilidad de juego, sin capacidad de inserción social: un cuerpo-no sujeto,
entendiendo, como lo anuncia Michel Foucault, la doble acepción de la palabra sujeto: en tanto
sometido a otro por algún medio de control y en tanto “sujetado” a la propia conciencia
individual” (Rodríguez, 2005; 8). Dentro de la institución BDSM, la definición del rol vuelve a
ese cuerpo instituyente para su existencia y funcionalidad dentro del espacio psíquico y físico,
siempre que sea definido en un rol específico, pues así lo demanda la comunidad que es, en sí
misma, el mundillo institucionalizado del BDSM.

Por su parte, el sumiso es definido desde las Dóminas como el


hombre castrado sin deseos sexuales. Esta definición es una idea fantasiosa donde se pone en
juego una castración imaginaria que es llevada a la excitación a pesar de la idea de mutilación.
Analógicamente se acercaría a un eunuco, sin embargo no lo es. Así, se transforma un cuerpo
mutilado desde la psiquis por imaginaria castración impidiendo la penetración a la Dómina, en
principio. A su vez, el sumiso asume el rol entregando su voluntad a los deseos del otro, que en
este caso es una mujer. En este espacio se crea la relación inmanente de Dómina/sumiso, en la
que si este último no entrega su voluntad no permite la existencia de esta mujer como
dominante. Así, se destaca, entonces, la relación de poder, en donde, para crear la realidad
psíquica desde el acto de subjetivación con la pulsión compartida, es necesario el sumiso. De
este modo, se constituye el dinamismo relacional evidenciando que el poder se encuentra
equitativamente en ambos, de forma dialéctica y consensuada.

Empero, es relevante destacar el hecho que desde los discursos


manifiestos se simboliza al sumiso en un escenario de inferioridad por el hecho de ser,
imaginariamente, un hombre castrado y que deja en evidencia la existencia de la realidad
psíquica sumisa y se encuentra , además, una carga de componente de género discursivamente
no considerando que este es un rol independizado de la orientación sexual, identidad de género y
sexo dando a entender que no coexiste en ello una posición corporal excluyente, pues es
psíquica. Se significa este cuerpo psíquico sumiso como débil, tenue, servicial y como fuente de
placer.

99
Se producen discursos sociales invertidos pertenecientes a la
FemDom quien es la que manda, controla, alza la voz sobre este cuerpo sometido que pasa a ser
el sirviente, vehículo para obtener de él la satisfacción de su deseo sexual, sin hacer el reparo
que el sumiso se está embistiendo de placer a través del servicio hacia esa Dómina, es decir, la
entrega de voluntad del sumiso es su medio para satisfacerse en la relación.

Se despliega, entonces, que desde el espacio latente del discurso


de las FemDom mantienen la idea que el cuerpo sumiso es de sexo masculino, por lo tanto
convive en ellas una heterosexualización discursiva, produciendo –nuevamente- una sexualidad
normada y binaria, puesto que una mujer puede ser de tendencia sumisa, sin embargo, el rol de
poder no las verbalizan a pesar de la existencia femenina de la sumisión en sus propias sesiones,
que revierten de placer a la mujer FemDom. Es posible observar una invisibilización simbólica
del significado imaginario del cuerpo sumiso-femenino contrapuesto y la forma en cómo el rol
de control y poder construyen la realidad a través del lenguaje masculinizando al cuerpo
sometido como sumisos. Esto, asevera la mantención de contenidos de genitalización en el
deseo, pues estaría presente el símbolo del falo.

Es posible rescatar la diferencia de sumiso y masoquista que


contienen fuentes de placer distintas para una mujer FemDom, donde ellas evidencian en el tipo
de placer sexual que le entrega uno de estos sujetos, donde el primero ve en ella el objeto
deseado y para el segundo ella es quien le entrega el objeto deseado, es decir, el dolor. Con esto,
podemos decir que ambos son parte de una identidad del rol dentro del BDSM, solo que el
masoquista es un sujeto independiente de la sumisión porque se reviste de placer por medio del
dolor físico, no así el sumiso. La diferencia principal del masoquista con el sumiso se encuentra
centrada en la pulsión, pues, para el primero, la meta sexual es él mismo, es narciso y onanista,
mientras que para el segundo, la meta sexual de su pulsión es la Dómina. De acuerdo a tal
conclusión, es importante destacar las palabras inferidas por Freud “El masoquismo en el varón
(al que me limito aquí, en razón del material disponible) nos dan suficiente noticia las fantasías
de personas masoquistas (y a menudo por eso impotentes), que o desembocan en el acto
onanista o figuran por sí solas la satisfacción sexual” (Freud, 1924; 167). Se puede reafirmar,
entonces, que tienen estructuras psíquicas distintas con una función en la pulsión diferenciada
por los objetivos de la meta sexual.
100
Es necesario destacar la relevancia de las diferencias discursivas
de los roles, cuando se refieren a distintas construcciones de un cuerpo, porque se valida la
existencia de estas identidades definidas por una funcionalidad, placeres y objetivos que
conviven dentro del BDSM enriqueciéndose la diversidad de prácticas dentro de la institución,
dando un sentido y jerarquía con un orden social de sí mismo.

Todos estos roles que dan un sentido de identidad a los cuerpos,


caen y se ordenan dentro de la institución BDSM en espacios específicos como es, en sí mismo,
el espacio FemDom, que es una red de inteligibilidad discursiva, estructurada y flexible
construida en base a un cuerpo femenino que lo ubica en un espacio de poder y control para
llevar a cabo juegos sexuales.

La FemDom es, en sí misma, un espacio de subjetivación de la


dominación femenina donde ubica al cuerpo de la mujer en un punto para desestructurar los
discursos normativos sobre qué es ser mujer en una sociedad neoliberal con una sexualidad de
orientación reproductiva. La FemDom, construye arquitectónicamente disposiciones de jerarquía
que funcionan en relación sobre los cuerpos en juego.

Es importante, como resultado, que discursivamente como


habíamos mencionado anteriormente en relaciones de género, ellas toman una postura
falocéntrica y patriarcal que se identifica con la masculinización de la acción que los cuerpos
tienen en espacios sociales y que estas mujeres FemDom se revisten desde una figura de cabeza
líder donde ejerce su dominación sobre otro cuerpo independiente de su género, sexo u
orientación sexual sin masculinizar su corporalidad física y psíquica. Porque se destaca que
desde ese lugar de poder, en que se le despliega la FemDom, no está su discurso el ser hombre,
sino una mujer deseada, poderosa, sexual, seductora e inalcanzable. Esto nos indica una escisión
porque para ellas como Dóminas, no está como prioridad el ser hombres como una figura de
autoridad dentro de la sociedad, sino que ellas siguen conservando y potenciando la figura de la
mujer dando un toque femenino al poder, y este poder es una construcción artificial que se
mantiene en una fantasía en espacios limitados o escondidos como se le mira al BDSM y se
cuestiona ¿es el poder una característica exclusivamente masculina? Dejemos en claro que el
poder es una relación y no debería estar consignada a un género específico.
101
Desde el espacio FemDom, se destaca como características de
estas Dóminas, la construcción consciente de otro personaje, se puede ver una escisión pero,
curiosamente, une dos mundos dentro de ella. Por lo que, podemos decir, que ella deambula por
dos mundos de subjetividades independientes y que mantiene una relación con ambas realidades;
La mujer que se mueven dentro de la cotidianeidad de una sociedad y otra distinta que se
desenvuelve en la sexualidad que desea tener.

En el desarrollo de nuestro análisis, pudimos detectar que es una


característica transversal entre las mujeres entrevistadas que construyen paralelamente un cuerpo
simbólico e imaginario que se instituye en el BDSM. La materialización discursiva en objetos
que construyen este cuerpo dominante y que logra integrar los elementos de la sociedad con “su
otro personaje”, que en el fondo es ella misma, solo cambia el escenario.

En este sentido, la Dómina mantiene esta dualidad, al ver


sexualmente objetos que están en su realidad inmediata, ellas escinden dos mundos que
funcionan de manera inmanente. Se evidencia, entonces, la capacidad de incorporar objetos en
su bandeja variada de implementos para la práctica sexual. Sus psiquis se van moviendo, van
bordeando de manera espontánea estos dos mundos (cotidianeidad y BDSM) simultáneamente.
Así entra la pulsión, pues a través de ésta sus realidades psíquicas toman objetos para llevarlos al
acto de subjetivación. En los Tres Ensayos de la Teoría Sexual de Freud (1905), se describe la
idea de que “La pulsión está caracterizada por aquello que energiza al psiquismo, lo que mueve
y motiva, como algo sin lo cual la vida deja de tener sentido y valor” (Vives, 2010). Bajo esta
descripción nos podemos explicar que la pulsión sexual de estas mujeres tiene una relevancia
crucial en la construcción de ambos mundos sexuales que funcionan en paralelo y unidos por su
psiquis.

A su vez, la Dómina carga la fantasía como objeto de deseo


pulsional de la contraparte sumisa, “Tenemos el derecho a inferir que ellas, las pulsiones, y no
los estímulos exteriores son los genuinos motores de los progresos que han llevado al sistema
nervioso a su actual nivel de desarrollo. Desde luego, nada impide esta conjetura: las pulsiones
mismas, al menos en parte, son decantaciones de la acción de estímulos exteriores que en el
curso de la filogénesis influyeron sobre la sustancia viva, modificándola” (Freud, 1915; 116).
102
Esto nos reafirma que ellas cargan la pulsión con la que se mueve el sumiso, existiendo así una
fantasía psíquica que se mueve desde los cuerpos cotidianos a escenarios donde ellos interpretan
y dan vida a un rol que se encuentran en una realidad paralela.

Esta psiquis se despliega en escenarios dinámicos donde esta


fantasía BDSM sobre la Dómina recae en una construcción física, dentro de la psiquis del
sumiso o en el BDSM en general que la mujer FemDom debe tener ciertas características físicas
que, curiosamente, son la representación de una reproducción del discurso masculino sobre la
mujer, es decir, la fantasía se crea en un cuerpo exuberante, curvilíneo, alto, que debe cumplir
con los cánones de la belleza occidental que circula normalmente en la sociedad, pero en la
realidad esta fantasía se quiebra, porque el sumiso, termina siendo conquistado por la actitud
dominante de la mujer más allá de cumplir con los requisitos de belleza imperantes. Esto da
espacio a que distintos cuerpos de mujeres pueden ejercer la dominación femenina independiente
de su corporalidad. Se reafirma con esta conclusión que la relación D/s en una FemDom está
estrechamente ligada a lo psíquico más que a lo corporal.

Este discurso se materializa en los aspectos formales que rodea


la FemDom. Tales aspectos son sostenidos por instrumentos físicos, como sus accesorios, ropa,
tacos, juguetes sexuales, entre otros, que se colocan a disposición de este espacio psíquico que se
produce dentro del acto de subjetivación de la realidad psíquica de los cuerpos que entran en
juego D/s a cumplir ciertos reglamentos, como por ejemplo una mujer independiente de su
corporalidad física, cumple ya con un aspecto netamente psicológico de la dominación donde
ella ejecuta órdenes, mando y jerarquiza el espacio frente a la corporalidad sumisa que, por lo
general, está desnudo, señal de colocar tal cuerpo en un nivel inferior, es decir, de humillación.

Esta formalidad conjuga y logra unir todos los accesorios


externos en los cuerpos que constituyen el espacio FemDom en el ejercicio sexual, permitiendo
así la construcción del escenario. Podemos decir, que tales formalidades logran concretar y
materializar la fantasía para la existencia de los roles.

Estas formalidades también construyen diferencias, como es el


caso de la prostitución, donde se ofrecen servicios de dominación; Sin embargo. la prostituta
103
tiene una abismante distancia con la una mujer dominante, porque esta mujer Dómina no ejerce
la dominación y mucho menos construye el espacio FemDom por medio de una relación
remunerada, sino que es movida netamente por una pulsión que la lleva a su meta sexual; es el
acto mismo que se produce al subjetivarse en el escenario D/s en pos de su satisfacción sexual
donde da rienda suelta a ese personaje que es su otro yo y que está a cargo de incorporar los
elementos cotidianos a la escena BDSM. En cambio, la prostituta incorpora los ejercicios de
dominación como un servicio más en su lista de juegos sexuales.

Importante es mencionar que el elemento dinero o paga del


servicio, en relación a la prostituta, establece las escenas, juegos, límites, prácticas y accesorios
que exige su cliente, lo que no se da en una mujer dominante, quien tiene la última palabra de
aceptar o rechazar y acomodar ciertas sugerencias priorizando su placer. La red de la
mercantilización del sexo da como resultado cuerpos considerados como parias a lo que
realmente es una FemDom, por tanto y “En efecto, para Foucault, la realidad no es más que
una trama de objetos sexuales (un tipo de racionalidad, una forma de percibir, una tecnología,
una práctica, un discurso, etc.) cuya equivalencia fundamental es similar” (Rodríguez, 2005; 9).
La mujer FemDom o Dómina, funciona a través de la relación de poder que no es transgredida
por la mercantilización de la sexualidad como lo hace la prostituta, que acomoda la práctica
dependiendo de un monto significativo de la compra de los servicios.

Es relevante mencionar que los espacios físicos donde se


practica la FemDom, deben cumplir con requisitos cotidianos a la que cualquier persona tiene
acceso, que éste sea privado, cómodo, limpio y seguro para ambos cuerpos. Así mismo, son
espacios que permiten recrear las fantasías de juego, más enfocadas a contextos históricos con
sus elementos pertinentes como la mazmorra, la cárcel, milicia, ambientación medieval, médica.
Toda escenografía que involucre un contenido de jerarquía.

Para la creación de este espacio, es necesaria una significativa


inversión económica. Esto nos quiere decir que la materialización del espacio FemDom es
construido arquitectónicamente por accesorios que nacen de su propia creación donde desarrolla
un uso profesional de los elementos de juego. Por otro lado, el BDSM no se enriquece
necesariamente de los sex-shops, como ellas mismas verbalizan. Estos lugares no aseguran una
104
alta calidad en el material de los accesorios para que ellas puedan jugar con seguridad.
Recordemos que muchos de los juegos, en algunos casos, son de riesgo y este tipo de búsqueda e
inversión en una alta calidad de juguete sexual indica que ellas se preocupan por la seguridad,
cuidados, resguardo de un cuerpo que les dará satisfacción sexual, es decir, nunca se pierde de
vista la existencia de la Otredad como un sujeto.

Ahora bien, la representación de los objetos sexuales identitarios


de la FemDom, recae en una imagen fálica. Su lenguaje redunda en accesorios falocentrados
como es el strap-on, los tacos, látigos, fustas e incluso ellas construyen su figura física
fálicamente, en el uso del corsé que tiene como objetivo reducir la figura, faldas cortas para
mostrar la longitud de las piernas, guantes donde marcan ciertas elongaciones, es decir, coexiste
una construcción estructural en un cuerpo fálico, inclusive, performativamente, se está
reproduciendo dialécticamente una sexualidad normada que gira en torno a una figura
masculinizada de poder y centralización.

Por su parte, una serie de instrumentos como las esposas


denotarían la jerarquía, la cruz de San Andrés, el cepo, agujas, cuchillos, muebles
inmovilizadores, cuerdas, mordazas. Accesorios que, además, de tener un alto contenido de
erotismo disciplinario, tienen una construcción falocéntrica ligada estrechamente con los
contenidos socio-históricos que han marcado las políticas públicas de la sexualidad, donde
resaltan los contenidos religiosos como menciona Elisabeth Roudinesco (2009; 33) en la
siguiente descripción:

“La flagelación en cuanto práctica de la servidumbre voluntaria unía a víctima y


verdugo. Quien se entregaba a ella se acusaba a sí mismo con el fin de compensar
mediante su sufrimiento el placer que el vicio procura al hombre: placer del
crimen, del sexo, del desenfreno. Así, la flagelación se convirtió en una búsqueda
de lo absoluto -esencialmente masculina- mediante la cual el sujeto ocupaba por
turnos el lugar del juez y el del culpable, el lugar de Dios padre y el del hijo de
Dios. Infligirse un castigo significaba que uno quería educar el cuerpo, dominarlo,
pero también mortificarlo con objeto de someterlo a un orden divino. De ahí el uso
del término «disciplina» para designar el instrumento visible que sirve para la
105
flagelación o el otro, invisible (el cilicio o un tejido de crin), llevado sobre la piel
con vistas a provocar un sufrimiento continuo de la carne”.

Queda claro, entonces, que, desde la institucionalidad BDSM,


los sujetos toman elementos que han acompañado a la humanidad a lo largo de distintas
generaciones, resignificando simbólicamente en coherencia con el contexto socio-histórico en
que se encuentran, su utilidad originaria en su espacio de experiencia sexual.

En resumen estos objetos sexuales identitarios de la FemDom


desvían la pulsión de la genitalización, no hacia extirpar o castrar a los sujetos en cuestión, sino
más bien este desvío pulsional está focalizado a la satisfacción que ellos buscan al construir
estos escenarios compartidos con la Dómina y llevan a la acción concretar las prácticas sexuales
producto de la relación de poder que enlaza a la Dómina con el sumiso.

Así, sus implementos cobran una importancia vital, por esta


razón son resguardados, cuidados y protegidos. Cada objeto, accesorio, tiene un lugar específico
para ser guardado. Dinámicamente, en términos psíquicos, prima siempre un poder en sus
relaciones, ordenar, separar, mantener, cuidar, eso habla de jerarquía, habla de varias cosas que
se resumen en un sentido donde ella mantiene un cierto control de su vida, para equilibrar los
dos mundos y que ninguno se sobreponga al otro. Mantienen estable la vida vainilla, como una
mujer estándar y pueden mantener este mundo D/s en la FemDom, donde, además, es su espacio
de control, la escena, la disposición de ésta, al sumiso y su posición, qué implementos utilizar,
cómo llevar a cabo la sesión. Por tal razón, puede mantener esta separación de ambos mundos de
manera óptima. Ella retiene los objetos de la vida vainilla para expulsarlos en la otra, la escena
D/s. Va constantemente cambiando, eso posibilita esta creación de una realidad psíquica
paralela, sin que esa persona sea psicótica. Es, en definitiva, mantener el control a nivel
consciente de ambos lugares, en algún punto ellas logran mantener su ideal del yo, con el yo
ideal en el acto de subjetivación.

Pareciera ser simple el hecho de ver dónde guardan sus objetos,


pero dentro del análisis, ese lugar donde ellas guardan ciertos objetos significa algo, es un
106
significante para ellas pues es un lugar de comodidad, seguridad, protección, cuidado, así
guardan sus objetos más valiosos de un escenario que les produce un placer distinto, entonces se
ve cómo se va construyendo ese escenario donde ellas hasta guardan sus objetos sexuales
identitarios como mujer dominante.

Es parte de la constitución de su estructura de personalidad, pues


ellas mantienen el control y cuidado constantemente. Tienen vitrinas con zapatos y la deben
mostrar con orgullo, por ende la limpia, la ordena, la va a colocar de cierta manera específica,
con cierta luz, en algún lugar especial de la casa, está el significante que es el espacio y también
está el significado que ellas le dan, resalta con esta acción que de forma transversal prima el
control.

Por ejemplo, DO_1 tiene muy divido los lugares donde guarda
sus cosas y lo menciona textualmente “el mundo BDSM está en el segundo piso de mi casa”,
que sería como el cielo y acá en este mundo mundano está la vida común y corriente que
comparte con todo tipo de personas, “yo jamás junto lo que está arriba con lo que está abajo”,
ella lo separa, pero, a la vez, está unido. DO_1 tiene sus cosas guardadas en un lugar alto, y eso
significa jerarquía, está por sobre la vida vainilla, podría significarse como un lugar supremo.
Por lo tanto, no es simple el lugar donde guardan sus objetos, pues existen significados que
representan su psiquis.

Con todos los antecedentes antes señalados, ahora nos


adentraremos al análisis de los vínculos afectivos de las Dóminas con su medio social. En primer
lugar y haciendo un recorrido histórico, veremos cómo estas mujeres FemDom forman sus
relaciones con familiares, amigos e instituciones académicas y sociales.

Según la conclusión de los análisis discursivos y performativos


de las entrevistadas y, teniendo en cuenta que esta investigación no persigue -como objetivo-
ver el desarrollo vital de una mujer FemDom, es posibleobservar que las tres entrevistadas no
enfrentaron en su infancia eventos traumáticos, tanto de violencia física como psicológica que
pudieran desembocar en una estructura psíquica patológica. Bajo esta observación no es posible
afirmar o confirmar, que las personas que ejercen las prácticas sexuales BDSM son producto del
107
efecto de un desarrollo de vida transgredido y violentado en sus condiciones socio-afectivas por
sus vínculos familiares.

En sus infancias y revisando acuciosamente los relatos por ellas


entregados, muestran, claramente rasgos de liderazgo en los espacios de juego, control y mando.
Así podemos ver que la estructuración de estas mujeres se vio teñida desde la más tierna edad al
gusto inherente por las relaciones de poder Y se arguye –indirectamente- que tienen un factor de
dominación desde los cuerpos infantiles, de jerarquizar y ordenar en los juegos en los se
desenvolvían en su desarrollo vital. Sin embargo, hay que aclarar que estos espacios de juego y
esparcimiento son vainilla y pueden o no tener la relación con el ulterior proceso de
identificación con la institución del BDSM.

Los intereses sobre el BDSM en estas mujeres, despertaron


durante el proceso psico-biológico de la adolescencia y desde espacios visuales y estéticos, por
medio de las relaciones con sus grupos etarios que incluyen el mismo hecho de salir de los
espacios protegidos de sus familias a conocer el mundo. Así, tal exploración conlleva a crear su
propia sexualidad, construyendo e innovando sus modos para la obtención de placer sexual y
acarreando - a su vez- una identificación que posteriormente se sujetaría a la comunidad BDSM,
tal como se refiere Foucault “Si debemos situarnos y pronunciarnos respecto a la cuestión de
identidad, debe ser en tanto cada uno de nosotros somos seres únicos. Pero las relaciones que
debemos mantener con nosotros mismos no son relaciones de identidad, deben ser más bien
relaciones de diferenciación, de creación, de innovación. Es un fastidio ser siempre el mismo.
No debemos descartar la identidad si a través de ella las personas encuentran su placer, pero
ojo con considerar esa identidad como una regla ética universal, erigiéndola en norma para
todos” (Foucault, 1982). De esta manera, surge la posibilidad de creación constante, del
descubrimiento sexual de las FemDom en la búsqueda de placer corporal y psíquico para ser
compartido siempre con otro.

Como resultado de la formación de esta vida psíquica-sexual, el


conflicto vincular de la mujer FemDom existe, tanto con su familia como con su medio social,
Porque es ahí donde se verbaliza indirectamente ciertos discursos de opresión, represión y
ocultación llevando en sí su sexualidad a una segregación de las normas habitando en la
108
marginalidad donde es aceptado. Por ende, ellas no pueden hablar libremente de esta sexualidad
como una más y, en caso de exteriorizar sus experiencias hacia el medio social, sea este familiar,
amistad, espacios académicos y/o de trabajo, se exponen a un conflicto que refleja
discriminación, exclusión y sobre todo patologización. Donde se pueden abrir escenarios de
violencia, principalmente de segregación social y afectiva por el ejercicio sexual distinto al
sistema que se dirige hacia una sexualidad reproductiva como un ideal.

Independientemente de la segregación de la que serán objeto, las


FemDom entrevistadas, argumentan que sus relaciones vainillas las confían en distintos
contextos para dar a conocer sus discursos, gustos o preferencias de su sexualidad. También,
llevan a cabo performances, talleres, charlas, y otras actividades. Estas relaciones con el mundo
vainilla las reviste de placer, pues hay una simbiosis en ambos mundos. La realidad psíquica,
entonces, tendería a la flexibilidad para mantener la relación del espacio vainilla10 y BDSM.
Estas mujeres que se instituyen, sacan beneficios de las relaciones con ese mundo vainilla y tales
atributos les causa placer. Este placer, se encuentra presente fuertemente en ellas, porque les
permite instalar el discurso BDSM y hacer accesible a las personas que se reconozcan en él. Tal
acto permite abrir la brecha hacia el activismo BDSM donde se crean espacios de aceptación,
desarrollo, de auto-reconocimiento para generar vínculos y nutrir ambos mundo, pues se
posibilita el tener una convivencia positiva. Bajo esta concepción política, es posible unirse a las
palabras de Preciado que “La voluntad de desnaturalizar y desmitificar las nociones
tradicionales de sexo y género” (Preciado, 2002; 21). Dando entender que existe una irrupción
para generar los efectos de movilidad de los espacios discursivos de la sexualidad.

Siguiendo con las palabras de Preciado (2002) quien nos invita a


pensar el activismo de estas mujeres FemDom como un dispositivo que genera movilidad en los
discursos tradicionales que están instalados en los cuerpos, porque, recordemos que los discursos
recaen en una relación que permiten inscribir un cuerpo en la ley, dando un sentido de estructura
político y sexual. Desde estos discursos políticos que estas mujeres generan, desde su institución
identitaria e instituyente para su existencia, da pie a que este sistema de sexo y género que
construye socialmente un cuerpo orgánico con contenidos de la historia de la humanidad, tanto

10
El concepto “vainilla” se usa para referirse a las prácticas sexuales normadas coitales de la sociedad
presente, son prácticas que no hacen referencia al BDSM.
109
en producción como en reproducción sexual; por lo tanto se naturalizan ciertos comportamientos
que caen en los discursos de la norma y los otros códigos que no se naturalizan son
sistemáticamente eliminados o tachados como anormales. Entonces, la actividad sociopolítica de
la FemDom permite el movimiento de la rigidez de la naturalización sobre el cuerpo.

Por medio del análisis, es posible concluir que este activismo


evidencia la impronta con la que estas mujeres priorizan sus vivencias sexuales, permitiendo
entender el por qué estas mujeres superponen su identidad BDSM sobre su carrera profesional.
Pues, el BDSM constituye parte inherente de lo que son, como su personalidad y sus objetivos
de vida, los que están fuertemente movidos por una pulsión sexual que no pueden omitir o anular
y que las constituye como tal. Bajo esta premisa, es importante mencionar que su pulsión sexual
está ligada a las prácticas BDSM, que, incluso, prima por sobre lo profesional y donde es
verbalizado, consistentemente, que dejarían de ejercer sus profesiones, que es el sustento
económico, en pos de su identidad dominante. Ellas, de esta manera, dan a entender que coexiste
una visión biológica en su construcción psíquica con su sexualidad.

Claramente, es importante el recurso profesional porque éste


permite tener condiciones económicas favorables para su bienestar. El estatus social es un
facilitador para la adquisición de una variedad de artilugios que les permiten llevar a cabo su
práctica sexual. Sin embargo, discursivamente, desde las mujeres dominantes que son parte de
esta institución BDSM, se desprende un apéndice que da inicio a una serie de cuestionamientos
sobre la existencia de un elitismo dentro de la comunidad - ¿por qué apuntamos a este espacio?-
En primer lugar, se instala cierta sensibilidad cuando se somete a análisis cuáles son las
características y requisitos que debe cumplir una mujer para ser Dómina. Por un lado, se destaca
que es la actitud. Esto se puede entender como la esencia y, como segundo punto, se resalta la
adquisición de ciertos implementos, vestuarios y espacios donde este cuerpo institucional se
identifica, que cumple con una serie de requisitos para llevar a cabo la satisfacción de la pulsión
sexual que se desempeña en un escenario no cotidiano.

¿Será la práctica BDSM discriminatoria? ¿Cualquier persona


puede practicar BDSM? Pues bien, lo primero que se debe saber es que cada persona debe
cumplir con ciertas características. Pero, ¿qué sucede si estas personas no poseen los medios
110
adquisitivos para llevar a cabo prácticas sexuales que involucren artilugios varios? O ¿Su
sistema cognitivo no es apto para la protección y seguridad del otro? Una persona con una
inteligencia bajo la media establecida11, es decir, ¿se vería limitada a comprender la
complejidad institucional? ¿No estaría capacitado para ejercer lo que comanda su pulsión? Y
más allá de eso, de tener conocimientos, ¿cómo recae la ley de la institución sobre la psiquis y
los cuerpos que son cuestionados al ingresar a este espacio? ¿El ingreso a la institución BDSM
está ligada a las relaciones de poder y/o de clases sociales?

A nivel educacional, el que se ve reflejado en el lenguaje y


comportamiento, se necesitaría una estructuración psíquica que permita el resguardo y seguridad
del otro (recordemos que muchas de las prácticas son riesgosas y complejas en su ejecución). Se
concluye así, que el BDSM es una institución con rasgos elitistas debido a que es una institución
definida, que instala discursivamente lo que es permitido y lo que no, lo que es BDSM y lo que
no es BDSM, definiendo, por medio de la psiquis, el cuerpo identificándolo con un rol y un
placer. De alguna forma, bajo esta percepción el BDSM y todas las prácticas sexuales que lo
conjugan pueden ser excluyentes. Esto permite cuestionar, por ejemplo, si una Dómina con un
bajo nivel educacional que se refleja en su lenguaje y comportamiento ¿podría ejecutar el papel
de una mujer que se ubica desde una postura de poder y control para generar deseo en el cuerpo
sumiso?

Con todo los antecedentes y referencias señaladas anteriormente,


analizaremos los vínculos afectivos que la FemDom establece con el sumiso a través de
relaciones con las que ambos cuerpos se encuentran, convergen y posibilitan el escenario para
que ambas realidades psíquicas sean provistas de placer y satisfacción sexual.

En primer lugar, debemos mencionar que el espacio de


subjetivación se construye -como ya hemos afirmado- por la dialéctica y ésta toma forma por
medio de los discursos de los integrantes que ponen en escena a través del lenguaje verbal y no
verbal, las relaciones de poder. Estas relaciones de poder, toman una forma y actividad

11
Se refiere si hay un déficit mental o problemas de comprensión, recordemos que la media de un C.I
normal es entre 90 y 110 en la tabla de evaluación, según University College de Londres.
111
primordial en la construcción de las escenas que a posteriori permiten el nacimiento del espacio
y los privilegios que requiere la propia existencia por medio del consenso.

El concepto de “Poder” se encuentra presente y surge de forma


espontánea en los discursos que, independiente de la cantidad de personas que van a construir
esta escena, desde el acto de subjetivación FemDom en el BDSM, hay un efecto democrático
que es posible visualizar a través de los convenios y acuerdos establecidos, donde un sujeto cede
y otro domina. De esta manera, se ordenan dentro de sus placeres con una jerarquía para luego,
jugar discursivamente a partir del control. De esta manera, los sujetos en juego logran vaciar en
ese lugar sus fantasías, deseos y pulsiones, pues el BDSM es un tipo de sexualidad donde se
resignifican la violencia y el poder para el placer de los cuerpos y subjetividades. Pinzon lo
describe de la siguiente manera: “En el sadomasoquismo12 te entregas a una especie de fiebre
alucinatoria, a medida que tu sangre se sumerge en el delirio, vas a enfrentar tu “momento de
la verdad”, esa experiencia que te lleva al umbral de tu propia muerte imaginada. El arte del
sadomasoquismo, es teatro: su delicioso estímulo del daño, del riesgo alto. La técnica es lograr
un dolor placentero (…) la clave es la imprecisa alquimia del S/M y los modos mediante los
cuales, utilizando sus herramientas y técnicas, se puede trabajar en el cuerpo y transmutar el
dolor en placer” (Pinzón, 2014). Se logra, entonces, a través del mutuo acuerdo y este acuerdo
será considerado, a la vez, en el inicio de una relación D/s.

Esto nos lleva a reflexionar que las estructuras psíquicas que


componen esta escena BDSM dentro de la FemDom son estructuras flexibles y no estructuras
psíquicas rígidas que parten desde movimientos autoritarios o violentos, sino que se basa,
principalmente, en los acuerdos estratégicos y en la concesión.

El poder es, entonces, una relación equitativa y, además, según


Foucault “Se trata de una lucha, pero lo que quiero decir, cuando hablo de relaciones de poder,
es que estamos, unos en relación con los otros, en una situación que podríamos calificar como
estratégica” (Foucault, 1982). Esa estrategia es el efecto del mutuo acuerdo, entre los cuerpos
involucrados con limitantes preestablecidos.

12
Recordemos que el concepto BDSM nace en 1983 con las publicaciones de GMSMA descrito en la
página 22, referente en el título “Marco histórico del BDSM hasta hoy”.
112
Todo lo anteriormente analizado, decanta como un proceso de
relación D/s que se enmarca dentro de actos estructurados, por ejemplo, iniciar una conversación
vía elementos virtuales que permitirán ver el interés del uno por el otro para llegar a conocerse
personalmente, lo que pone en juego el feeling del ambos personajes en cuestión para concretar
si el interés de ambos puede materializarse en una sesión que permitiría llevarlos,
posteriormente, a una relación. Esto va acompañado por el cuestionario donde se evidencian, los
límites, gustos, intereses y fantasías destinadas a la satisfacción sexual.
Al materializar una relación formal D/s, es relevante mencionar
que hay un placer asociado a la vida de pareja con estas características y que están fuertemente
vinculadas a rasgos homologables a una pareja vainilla, que es el compromiso social de
fidelidad, respeto y lealtad. Desde la visión institucional BDSM, ambos formarían
dialécticamente una relación de poder que se vuelve inmanente y simbiótica entre ambos roles;
que permite instituir a la mujer dominante y su pareja sumisa en la cristalización FemDom.

Los elementos descritos como primordiales logran conjugarse,


dando forma y profundidad al placer de la vida en pareja que podemos ver plasmado en el
contrato de pertenencia o de propiedad. Así mismo, la simbología que contiene el collar,
corresponde directamente a la mujer dominante y al cuerpo sumiso para denotar formalidad de
relación, donde ese cuerpo sumiso lleva el nombre de su “Ama” o a quién pertenezca. Tales
rituales se pueden significar como actos que contienen placer en este tipo de relación.

Esta construcción relacional de la FemDom con el sumiso, tiene


un gran contenido de pulsión sexual para poder llevar a cabo la consecución de ésta a un nivel
psíquico, donde se despliegan mecanismos complejos para generar el espacio de acto de
subjetivación y darle una coherencia de unión a ambas realidades psíquicas donde coexiste tal
relación D/s. Por esta razón, debemos recordar que “El aparato psíquico desarrollado por Freud
para explicar su teoría sobre la mente humana y analizar los proceso psíquicos, está compuesto
de sistemas en relación no espacial, sino temporal. Lo central de este concepto, reside en la
posibilidad de describir las elaboraciones psíquicas que remiten a la relación esos sistemas y,
además, a la relación con la realidad” (Castro F., Passalacqua, A., 2009; 358). Dejando así en
claro la flexibilidad de las realidades psíquicas enfrentadas en la realidad del acto de
subjetivación, por medio de su estructuración psíquica.
113
La construcción relacional, entonces, sería un facilitador para la
continuidad de la relación D/s, formando una simbiosis pulsional para dar vida a uno y otro
cuerpo que juegan en la escena FemDom y todo esto se encuentra comandado por la pulsión
sexual, porque el compromiso de esta continuidad de relación, donde se despliegan juegos de
intimidad, se dan porque han llegado a un punto de profundidad que les hace mantener esta
comunicación fluida afectivamente, así “Cuando el objeto es fuente de sensaciones placenteras,
se establece una tendencia motriz que quiere acercarlo al yo, incorporarlo a él; entonces
hablamos también de la “atracción” que ejerce el objeto dispensador de placer y decimos que
amamos al objeto… De vernos precisados, podríamos decir que la pulsión “ama” al objeto al
cual aspira para su satisfacción” (Freud, 1915; 131). Dando pie a la continuidad de la relación,
en la que se establecen intensidad en las sesiones, tiempos, encuentros que van acorde a la vida
de ambos para lograr la satisfacción que estas prácticas les entregan.

Desde la teoría de Freud, podemos interpretar “Pulsiones y


destinos de pulsión” (1915) que las mujeres dominantes son movidas por la atracción al objeto y
que, en este caso, es la entrega y disposición del cuerpo sumiso, siendo este un objeto revestido
de amor, pues es el paso para llegar a la satisfacción. Desde este paradigma se genera la
existencia de ciertas prácticas relacionadas con los cuerpos sometidos, que en sí, es el
cumplimiento de los consensos y acuerdos de ambos discursivamente, donde ponen en acción -
dentro del campo del acto de subjetivación- la dinámica sexual de cada juego que está invadida
por la energía sexual que ellos predisponen a la escena y donde confluyen dialécticamente la
pulsión y satisfacción, entregando una forma performativa a la FemDom. Con ello, se hace
posible afirmar que este espacio psíquico está revestido de la relación de poder que desvía la
meta sexual del coito genital. Recordemos que existe una gran presencia del control y
dominación como emergentes de su placer particular.

Las prácticas BDSM que recaen dentro de la D/s no


necesariamente están enmarcadas dentro de acciones de dolor o tortura, sino que son juegos que
dan una orden de cómo debe ser tal acción y comportamiento del cuerpo sumiso, siempre
primando el deseo que tiene la dominante en la práctica misma. Podemos referir, entonces, que
habita un constructo socio-histórico que resignifica las psiquis en ciertos procedimientos. Según
el compendio histórico que hace Preciado (2002), en el siglo XIX se reconoce un nuevo órgano
114
sexual, que es la mano, ésta puede llevar ciertas satisfacciones sexuales de los órganos genitales,
por ende, se despliega un arsenal de instrumentos destinados a reprimir tales actos,
específicamente, a negar las masturbaciones en adolescentes u hombres jóvenes. Es por tal
razón, que se incorporan elementos medievales como el cinturón de castidad como un artilugio
“quirúrgico”, entre 1856 y 1917, como una tecnología de prevención sobre los actos onanistas
femeninos y masculinos. Inclusive, es relevante decir que son muy populares en la época, donde
se crean fundas dentadas para el caso de los penes, donde la erección se convierte en una
experiencia dolorosa. Otro elemento que se destaca la existencia del candado, en ambos casos
solo tienen acceso los padres como un acto de control sobre la excitación de sus hijos. Luego,
con la tecnología se vuelven mecanizados y electrificados por medio de baterías, donde se hace
popular las alarmas que avisan la erección o “polución” nocturna.

Esta parte de la historia, es destacable porque permite reflejar el


control subjetivo de la sexualidad y que las prácticas represivas y, de esta manera pudieron ser
resignificadas a lo largo del siglo XX en comunidades sadomasoquistas, como técnicas de ritos
iniciáticos, constitución de sexualidad alternativa. Estos discursos que en un comienzo reprimían
y controlaban adquieren un contenido de excitación del cuerpo y todas las técnicas de geni-
torturas toman un contenido de placer erótico y de actos sexuales que se replican dentro de las
comunidades BDSM, (Preciado, 2002).

Esto nos permite pensar que la pulsión, desde tiempos


anteriores, no necesariamente ha estado destinada como meta al acto coital, sino que en sí misma
se ha desplegado hacia otras áreas, independiente de la ejecución de los actos sexuales, es decir,
el factor del esfuerzo que lleva la libido a la pulsión hacia una descarga como meta, no siempre
va orientada hacia el objeto debe como ente tradicional, sino que debe permitir alcanzar la
satisfacción pulsional, porque la fuente de la pulsión es referente de las zonas erógenas que son
su principio de excitación y son, además, diversas.

Estas series de prácticas recaen, no tan solo en una ejecución


material o física, sino también en una inmaterialidad como lo es un acto performativo y que
cobra cuerpo y forma por medio del lenguaje. El lenguaje es vital dentro de las relaciones D/s de
una FemDom, porque a través de él se establecen espacios, limitaciones y los marcos de acción
115
de los roles que se despliegan de una serie de códigos, incluso no verbales y que se mantienen en
todo momento para sostener esta relación entre las personas involucradas. En sí, el lenguaje es
puramente protocolar, donde se evidencian posturas de jerarquía, no se permite lo coloquial, sino
más bien una estructura lingüística que demuestra, por medio de actos, el poder de la Dómina
cuando ordena, por ejemplo, la desnudez del cuerpo sumiso, que éste debe estar descalzo y una
serie de posturas físicas que el sumiso debe cumplir, tales como estar arrodillado.
Simbólicamente, dentro del acto de subjetivación el lenguaje que prima en la sesión FemDom
termina de darle la forma a la arquitectura que construyen estos cuerpos a través de las
relaciones de poder.

A partir de lo anterior, también se encuentran son los malestares,


por parte de la mujer dominante en la práctica con el sumiso. De este análisis discursivo, es
posible destacar el estudio fino de lo que sucede cuando se rompen los códigos y se
desestructura el marco psíquico de juego FemDom, principalmente, cuando el cuerpo sumiso
ofrece ciertas prácticas que genera satisfacción y placer a la mujer y, al llegar al momento de
realizarla, se rehúsa a ellas. Por otro lado, la manipulación dentro de las prácticas y el vértice que
se destaca como conclusión, es la falta de interés primordial para mantener la relación D/s,
rompiendo así la columna vertebral de la relación, que es el consenso y acuerdo mutuo.
Recordemos que este consenso y acuerdo, son la base de las medidas preventivas con la que se
debe desarrollar y concretar cualquier relación en la lógica institucional BDSM.

Finalmente, describir cómo estas mujeres dominantes significan


su satisfacción es, también, fundamental en esta investigación, para darle sentido a la vida sexual
que llevan a través del acto de subjetivación desde la institucionalidad BDSM, compartida
siempre con la otredad sumisa de forma dialéctica a inmanente.

Primero al ubicarse desde la sexualidad FemDom, es relevante


destacar la transformación discursiva de lo que significa para ella la orientación sexual. En una
primera instancia, se describe como una fluctuación entre sexo y género; Sin embargo, contiene
un significativo de acción en la construcción misma de estos espacios de subjetivación, puesto
que más que la representación del cuerpo, como objeto de deseo, prima lo que puede entregar en
el desempeño D/s dentro de un espacio FemDom donde estas mujeres agudizan su placer más
116
allá de un deseo hacia un cuerpo contrario, sino al cuerpo que puede dar vida al vínculo
dinámico que permiten a la pulsión transitar hacia la satisfacción en las prácticas BDSM.

La orientación sexual toma como objeto de deseo la posición


subjetiva sumisa más que el cuerpo y su forma. Esto se puede interpretar como un acto mismo
del quiebre psíquico de parte de la mujer Dómina a medida que va rompiendo el discurso social,
dado desde una lógica de los cuerpos para ser coherente su deseo. La ruptura del organismo de la
sexualidad dentro del BDSM produce una problematización como diría Judith Butler, 2001hacia
“el contrato social heterosexuado cuyas performatividades normativas han sido inscritas en los
cuerpos como verdades biológicas”, (mencionado en Preciado, 2002). En cambio, dentro de los
espacios del BDSM, la orientación sexual no circula con un discurso binario de hombre-mujer y
gusto por el sexo contrario, sino que se reconoce como cuerpos con lenguaje, es decir, cuerpos
parlantes. Así se produce la supremacía, la importancia de los roles para llevar a cabo las
prácticas sexuales, más que una concordancia entre sexo y género, existe, entonces, una
inscripción del cuerpo hacia la exploración del sexo sobre otro.

Desde la observación se concluye que tal flexibilidad, como


hemos visto, de la identidad y orientación sexual, sexo y género, corresponde a la posibilidad de
construir nuevos cuerpos y subjetividades, dando espacio a placeres distintos de lo que está
comúnmente considerado como norma dentro de la sexualidad. Así, esta institución sería para
Foucault “Un juego que se juega con el cuerpo mismo, una falsificación del placer mediante
una serie de instrumentos extraños que lo convierten en un lugar de producción de placeres
polimorfos, en la búsqueda de inventar a sí mismo” (Pinzón, 2014). Por lo tanto, la orientación
sexual se rompe desde el discurso heteronormado de la sexualidad binaria dentro de los espacios
BDSM y permite a los cuerpos construirse referente a su goce erótico.

En el movimiento dialéctico de estos discursos, nos encontramos


con otro objeto de deseo que emerge con una potencial fuerza desde estas mujeres dominantes,
el fetiche. Para el padre del psicoanálisis, Freud, es “Para decirlo con mayor claridad: es el
sustituto del falo de la mujer (de la madre) en el que el varoncito ha creído y al que no quiere
renunciar” (Freud, 1927; 148). Bajo estos lineamientos y según las palabras en “Tres Ensayos
de Teoría Sexual” (1905) de Freud, se sostiene que el fetichismo es una tergiversación sexual
117
dedicada a una situación inapropiada de un objeto sexual. Por su parte, las Dóminas
entrevistadas, desde sus discursos, significan el fetiche, principalmente, desde el contrato con el
sumiso; los accesorios; los acuerdos, porque en sí se desvía el acto sexual genitalizado y va,
entonces, dirigida la meta sexual hacia los objetos sexuales y que también forman parte de sus
identidades.

Podemos concluir que ella, la Dómina, posee una arquitectura


que le permite ir revistiendo su sexualidad en elementos o accesorios que sería una demostración
de su fetichismos, que son vitales en una escena FemDom o construcción de la misma, porque
tal fetichismo permite vehiculizar su energía sexual. Así se entiende que el fetichismo dentro de
la institución BDSM, es un tercer dispositivo dialéctico que permite mover, transformar y
enlazarse con las relaciones de poder. Todo esto posibilita pensar que el fetichismo, hoy en el
XXI, contiene un significado tecnológico que provoca cambios distintos a lo que era en el 1900.
Ya no solamente se remite a objetos sino a actos, acciones dentro de la relación. Incluso dentro
de la misma institución se constituye como un fetiche en sí mismo y también al ser compartido.

El fetichismo permite adscribir y llevar a cabo los placeres de la


FemDom del BDSM. Nos vemos enfrentados, entonces, a una red interconectada de múltiples
dispositivos que se posicionan en el espacio simbólico del acto de subjetivación, para crearse así
una escena en la que estas mujeres junto al cuerpo sumiso llegan a la entrega mutua del placer.
De esta forma, el placer de la FemDom se ancla en el hecho de llevar la dominación y
sometimiento del otro al acto mismo, con una conexión psíquica preponderante que representa la
carga energética movida por la pulsión y libido, siendo posible el dinamismo de la relación D/s
como evento sexual, así lo describe Foucault en el libro “Estética, ética y hermenéutica” (1999):

“[Ellos] Inventan nuevas posibilidades de placer haciendo uso de


ciertas partes inusitadas del cuerpo, erotizándolo. Se trata de una suerte de
creación, de proyecto creativo, una de cuyas notas destacadas es lo que me
permito denominar desexualización del placer. La creencia de que el placer
físico procede simplemente del placer sexual y de que el placer sexual es la
base de cualquier posible placer es de todo punto falsa. Las prácticas
sadomasoquistas lo que prueban es que podemos procurarnos placer a partir de
118
objetos extraños, haciendo uso de partes inusitadas de nuestro cuerpo, en
circunstancias nada habituales, etc.”

La pulsión sexual se despliega en un amplio abanico de placeres


que nacen y se revierten sobre el propio cuerpo coordinado con otros, para dar sentido al juego
sexual dentro de los escenarios, en este caso, FemDom.

La sexualidad, como ejecutora de este placer, deambula por


campos que son de uso público y otros de uso privados dentro del BDSM. La gran diferencia se
concentra en la instalación de los significantes psíquicos de la mujer FemDom en cada uno de
estos escenarios.

Por lo tanto, podemos inferir, de acuerdo al análisis realizado,


que hay un gran contenido de control mental frente al juego. En el espacio público existe un
juego más bien liviano, como una muestra a los asistentes o presentes en un evento comunitario.
Aquí la mujer dominante no necesariamente tiene una relación o conocimiento profundo del
cuerpo del sumiso, por lo tanto, ella se ve mucho más limitada en ciertas prácticas. En cambio,
ya en el espacio privado, donde mantiene una relación íntima y de conocimiento del otro cuerpo
que le otorgará satisfacción sexual, se libera la movilidad, pues hay confianza en este vínculo
permanente en el tiempo.

Esta relación íntima se materializa en el ejercicio del poder


mismo. A partir de allí, se crea la D/s. En ese espacio la corporalidad psíquica de la mujer
dominante surge a través de la pulsión que facilita el movimiento y ejecución del rol, es decir,
para ser Dómina. Este sujeto mujer debe ser movida, principalmente, por la pulsión sexual y el
deseo de controlar, dominar otro cuerpo-mente que se entrega a voluntad. Es por esta razón, que
la FemDom se mantiene en plena consciencia de la práctica, pues la disposición dialéctica e
inmanente de la relación es construida en el acto de subjetivación simbióticamente. De esa
manera, se comparte intersubjetivamente el alcance del placer corporal. Por esta razón, ellas
mantienen la capacidad de creación constante, armando así la arquitectura del espacio FemDom

119
como tal, que es un espacio erotizado, de cuidado mutuo y compartido con el sumiso, porque en
el tal espacio coexiste el placer y satisfacción de ambos.

Entonces, en esa sexualidad no normada por los códigos de la


sociedad, se da el afecto y el sentimiento por parte de estas mujeres, por tal razón se forman
vínculos. Se evidencia, entonces, la posible existencia del amor. Se puede sostener que las
relaciones en el BDSM, no están comandadas exclusivamente al placer de la práctica física,
también se articula el vincularse con el otro, porque de esta forma se obtiene una relación
permanente y no esporádica en las sesiones y, al ser permanente en el tiempo, con la misma
persona, permite un conocimiento del otro y de ir intimando y ahondando más en las prácticas,
dando espacios a juegos que involucren una emocionalidad de relación más estrecha. Es vital
desde el texto “Pulsiones y destinos de pulsión”, destacar que “La palabra “amar” se instala,
cada vez más, en la esfera del puro vínculo del placer del Yo con el objeto, y se fija, en
definitiva, en los objetos sexuales de sentido estricto y en aquellos objetos que satisfacen las
necesidades de las pulsiones sexuales sublimadas” (Freud, 1915; 132).

Es importante destacar que, la sexualidad dentro del BDSM,


para las mujeres dominantes que juegan dentro de una FemDom, no está dirigida por el acto
sexual penetrativo para llevar a concretar una sesión, juego o escena. Desde el análisis de los
discursos se concluye que la mujer FemDom no está genitalizada en los ejercicios de la práctica
sexual como la obligatoriedad a cumplir un rol femenino como lo entiende la sociedad. En este
sentido, las palabras de Laplanche (1996) son esclarecedoras cuando indica que la sexualidad no
solamente se remite al aparato genital, sino que es un sinfín de excitaciones y actividades que
producen placer y satisfacción a nuestras necesidades fisiológicas. Por otro lado, podemos
agregar que discursivamente hay una carga falocentrista en el comportamiento de estas mujeres,
al no reproducir una sexualidad coital penetrativa sobre su cuerpo.

Independiente a esto, de cargar con un discurso externo, de esa


sociedad que se critica, a ellas les abre el espacio para experimentar una diversidad de placeres
que no necesariamente están ligado a su genitalidad; especialmente porque se repite una y otra
vez la acción de la práctica FemDom y este hecho evidencia así un placer sexual elevado y
complejo, como se reafirma desde las investigaciones que refieren “En el mundo del fetish y el
120
BDSM el sexo genital es solo un sabor del erotismo. Sabemos que podemos desatar la energía
de un orgasmo de cien maneras, que la respuesta de nuestros cuerpos no de dependen
únicamente de nuestros fragmentos de carne erecta y la respuesta de nuestras mentes y espíritus
tienen incluso menos límites” (Califia & Sweeney, 1996; 74).

Concluyendo que el acto sexual no es penetrativo en sí a un


coito genital, amplia el espectro de la acción de imaginación y creatividad que contiene la
psiquis de estas mujeres FemDom alimentadas principalmente por su pulsión sexual que va
direccionada a la satisfacción de los cuerpos por medio de la instrumentalización de una serie de
implementos o instrumentos que son solos juguetes sexuales.
Así también, podemos reinterpretar que el juguete sexual es un
tercer sexo en las prácticas BDSM, donde recae psíquicamente de la resignificación del placer y
la excitación de la carne desde un escenario performativo y discursivo a reformular la fuente del
placer.

Toda esta dinámica de actividad sexual queda dirigida al placer,


goce y satisfacción guiado por la pulsión sexual, está nutrida por los elementos fetichistas de la
Dómina que despliega en el escenario FemDom. De acuerdo a sus discursos, los instrumentos
son personalizados para cada práctica, esto quiere decir que no son instrumentos populares que
se consiguen en una tienda de juguete sexual, sino que cada instrumento nace del lado creativo
de estas mujeres que envían a ser de forma personalizada, a su medida. Así, se permite recrear
con seguridad los escenarios de resignificación simbólica de la sexualidad. Por otro lado, es
relevante destacar que la sexualidad está latente en todos los escenarios de la vida de estas
mujeres porque están constantemente pensando y creando este tipo de elementos, donde se
introyectan elementos del mundo vainilla de esta institución BDSM. Esto nos habla de una
sexualidad hiperlaxa, que permite ampliar el abanico de posibilidades al introyectar los objetos
en pos de su alimentación sexual y creatividad.

Se resalta, como conclusión, que el escenario BDSM no se


construye por elementos al azar, sino que cada uno de ellos contiene un significado y un valor
que se posicionan en los distintos escenarios sexuales que pueden construir psíquicamente estas
mujeres, orientadas y dirigidas por la pulsión sexual para lograr la meta. Tanto ellas como el
121
sumiso, los accesorios, instrumentos, ropa, decoración, colores, olor, temperatura se encuentran
íntimamente ligados a un valor emocional que construye verbal y físicamente los escenarios de
un acto de subjetivación, permitiendo así la existencia de una realidad psíquica paralela acorde
con sus impulsos sexuales, que van más allá de los discursos normativos de esta sociedad
instalada. Podemos deducir que la construcción de fetichismo sobre este objeto está enunciado
desde una neurosis donde reside el Yo para poder llevar a cabo la acción de este control.

A raíz de la investigación que hemos realizado, hemos podido


responder nuestra pregunta de investigación. Es realmente importante entender, como dice
Foucault, que “Cualquier individuo tiene posibilidad y el derecho de elegir su sexualidad. Los
derechos individuales relativos a la sexualidad tienen una gran importancia, y hay muchos
lugares todavía en los que son ignorados y no respetados” (Foucault, 1982). Todo acto sexual
que es consensuando concierne a la identidad propia de un sujeto.

Responde así nuestra pregunta de investigación: “¿Cómo ocurre


la subjetivación de las realidades psíquicas en mujeres que obtienen placer y satisfacción sexual
por medio de un cuerpo sumiso?” Es la pulsión, especialmente, la pulsión sexual, porque ésta
permite la creación de una realidad psíquica a través del acto de subjetivación que abre espacios
diversos a una normativa instalada por las leyes sociales del cómo debería ser, sino más bien
esta pulsión sexual está en búsqueda de su satisfacción no es automática ni autónoma, es
paulatina pues permite llevar al cuerpo de la mujer dominante a crear un espacio dialéctico
fuertemente enlazado con las relaciones de poder que se invisten de las características de la
institución BDSM, dando paso a la materialización de un rol dominante que es nombrado como
Ama por la parte sumisa, de forma inmanente en una relación discursiva de simbolismos que
permite instituir a estas mujeres comandadas, dirigidas y organizadas en pos de este espacio
sexual por su pulsión sexual.

122
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XII
ANEXOS

Instrumento: Pauta de Observación de la Subjetivación de la realidad psíquica en un


espacio Femdom

Fecha:

Lugar:

Distribución de los cuerpos y objetos en el escenario:

Observar:

- Símbolos

- Objetos de castigo

- Mobiliario

XIII
- Juguetes sexuales

Instrumento: Pauta de entrevista semi-estructurada por Categorías

Nombre (seudónimo):

Edad:

Estado Civil:

Género:

Categoría 1 – contexto (lugar, comunidades, marco de expresión)


1.- ¿Qué es una Femdom?
2.- ¿Cómo te gusta que sea el espacio Femdom?
3.- Como mujer dominante ¿cómo construyes el escenario de una Femdom?
Que: elementos
Accesorios
Colores
Objetos

4.- ¿Cómo se adquieren esos elementos, objetos, accesorios?


5.- ¿Cómo socializan entre ustedes, como se reconocen o identifica con los roles?
6.- ¿Qué se dicen cuando se reconocen y se comunican?
7.- ¿Cómo son esos acuerdos entre ustedes para una D/s?
8.- ¿Qué pasa cuando alguien se equivoca en la práctica?
9.- ¿Qué haces con quien se somete a tus deseos?
10.- ¿Qué haces cuando se trasgrede las normas o traspasa el limite acordado?
11.- ¿Cuáles son las prácticas D/s que te dan satisfacción?
12.- ¿Qué y cómo te sientes en la actividad Femdom?

Categoría 2 – biografía
13.- ¿Qué me podrías decir de ti?

XIV
14.- ¿Cómo conociste el BDSM?
15.- ¿Desde cuándo lo prácticas?
16.- ¿Qué significa para ti el BDSM?
17.- ¿Cómo descubriste que te gusta dominar?
18.- ¿Hay excitación cuando dominas, cómo es?

Categoría 3 y 4 – significados
19.- Existe alguna preparación previa antes de sesionar, ¿qué es?
20.- ¿La domina debe cumplir con algunos requisitos para sesionar? (Objetos, vestimenta,
peinado, etc.)
20.- ¿El BDSM es un ejercicio sexual de sexo penetrativo distinto a lo convencional o
tradicional?
21.- ¿Cómo se relaciona este espacio con tu vida vainilla?
22.- ¿Qué pasa después de las sesiones en tu vida vainilla?
23.- ¿Cómo se relaciona este espacio con tu vida vainilla?
24.- Hay alguna frecuencia en las sesiones, es siempre, algunas veces a la semana, al mes.
25.- Hay algún lugar para las prácticas de la D/s, ¿un lugar específico?
26.- ¿Qué haces con tus accesorios, como ropa, zapatos, dónde la guardas?
27.- Con respecto a quien ocupa el lugar de sumiso, ¿siempre son hombres? ¿Pueden ser
mujeres? ¿Dominas a ambos géneros? ¿Qué te atrae? ¿Prefieres un hombre o una mujer? ¿Son
distintas las sesiones con cada género o símiles?
29.- ¿Te ha pasado que después de una sesión te guste quien está en el rol de sumiso? ¿Está
permitido, cómo lo enfrentas.
30.- ¿Qué te gusta que te hagan?
31.- ¿Qué te molesta de un sumiso?
32.- ¿Qué pasa si el sumiso te toca sin autorización?
33.- ¿Qué pasa si el sumiso se excita?
34.- ¿Qué pasa si el sumiso se enoja?
35.- ¿Qué tendría que pasar para que no practicaras nunca más una Femdom?
36.- ¿Te has visualizado no seguir practicando? – ¿por qué?
37.- ¿Hay una valorización ética en la práctica por parte tuya, encuentras que sea buena, mala,
fuera de lo legal, si es vergonzosa, sientes que estas fuera de la norma?
XV
38.- ¿Cómo crees tú que debería considerarse este espacio en la sociedad?
39.- ¿En términos formales, las personas que practican una Femdom establecen un horario de
práctica, día, lugar o es algo que se da espontáneamente en el día, salen y entran en los roles?
40.- ¿Hay normas dentro del BDSM? – ¿De dónde salen estas normas, donde nacen, son
externas, o cada comunidad construye sus normas? ¿Si vas a otro país, visitas una comunidad
BDSM son otras normas o estas son universales?

XVI
Instrumento: Pauta análisis de las Dimensiones

Identificar

Nº de participantes

Nº de mujeres sexuales

Nº de cuerpos sumisos

Dimensión: Participantes Observar practicas

Mujeres dominantes y cuerpos sumisos

(Prácticas y actividades que se desarrollan


dentro de un espacio Femdom)

Dimensión: Escena Observar distribución

1.-Contenidos de la escena Femdom y su


decoración con temática BDSM.

2.-Descripción de la ambientación.

3.-Ubicación de los cuerpos por rol sexual.

4.- Ubicación de mobiliario

XVII
Dimensión: Lenguaje Observar cómo se desenvuelven los cuerpos
por medio del lenguaje
1.-Detectar los enunciados que más se repiten
por parte de la mujer dominante

2.- Detectar los enunciados que más se repiten


por parte de los cuerpos sumisos

Dimensión: Elementos Observar la utilización de elementos de


castigo y juguetes
1.- Descripción de juguetes sexuales

2.- Objetos de castigo

Relación el ejercicio D/s, quien los impone,


como se concretan en la dinámica.

Dimensión: Vestimenta Observar diferenciación

1.-Característica de vestimenta de mujeres Observar el Poder por medio de la vestimenta


dominantes y como este se desenvuelve.

2.-Característica de vestimenta de cuerpos


sumisos.

3.- Significado de la vestimenta

4.-Vestimenta sexual

XVIII
Formato Consentimiento Informado

Yo_____________________________________________, estoy en conocimiento que la


entrevista que me realizarán, será utilizada para la elaboración de la tesis de grado para optar al
título de psicólogo de los autores Evelyn Karen Rivas Fuentes, Rut 10.958.852-0 y Stephanye
Isabel Moreno Navarro, Rut 21.536.949-8, y cuyo objetivo es investigar la “Subjetivación de la
realidad psíquica de mujeres que logran placer sexual por medio de la dominación de un cuerpo
sumiso”. Este trabajo de tesis, es asesorado por la Psicóloga Patricia Castillo Gallardo, docente
guía de Tesis de la Escuela de Psicología de la Universidad Arcis.

Al firmar, autorizo a que me realicen la presente entrevista, la cual no considera ningún tipo de
remuneración económica, sin embargo, comprendo que los beneficios de mi participación
servirán para analizar el acto de subjetivación sadomasoquista en mujeres que practican la
dominación para lograr la satisfacción sexual. No obstante, si lo considerara pertinente, podré
retirarme del estudio en cualquier momento, sin que esto signifique un perjuicio hacia mi
persona.

Al firmar, acepto que a entrevista sea registrada por medio de una grabadora electrónica de
audio, y ésta tendrá una duración de aproximadamente una hora. Al aceptar ser parte de este
estudio, el investigador me asegurará que se mantendrá la confidencialidad de la información
que yo entregue, ya que no apareceré identificado seré registrada a través de un código, el cual
sólo lo conocerán las estudiantes que realizan la investigación y su profesor guía. Los resultados
de este estudio pueden ser publicados, pero mi identidad nunca será revelada.

Si tengo algún comentario o quisiera aclarar algún tema respecto del estudio, me puedo
comunicar con __________________ al teléfono ___________. Si se violaran los términos
acordados en este consentimiento, me puedo dirigir al Tribunal de Disciplina de La Escuela de
Psicología, de la universidad ARCIS; ubicado en Libertad 53, Santiago.

XIX
Este consentimiento ha sido dado voluntariam+ente, sin que haya sido forzado u obligado. Se
me entrega una copia fiel de él.

Firma participante

Firma Evelyn Rivas Fuentes

Firma Stephanye Moreno Navarro

Firma Ps. Patricia Castillo Gallardo

Docente Guía de Tesis

Santiago, (día, mes, año)

XX
***FIN***

XXI
XXII