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Índice

Prefacio
Introducción

Nivel *

1-16
17-32
33-48
49-64

Nivel **

65-80
81-96
97-112
113-128

Nivel ***

129-144
145-160
161-176
177-192

Problenigmas

193-207
208-222

Índice de autores

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René Mayer

222 Problemas con Solución


para Ajedrecistas sin Solución

EDITORIAL LA CASA DEL AJEDREZ

© René Mayer
© Editorial La Casa del Ajedrez
Calle San Marcos, 41
Teléfono 91 521 2008 – Fax 91 531 3880
Madrid – 28004
Email: info@lacasadelajedrez.com
Dirección Internet: http://www.lacasadelajedrez.com
Dirección Editorial: Andrés Tijman Marcus
Consejero Editorial: Daniel Elguezábal Varela
Corrección: Sofía Montero Oria de Rueda – Gabriel Rojo Huertas
Diseño de portada: Claudia Tijman
I.S.B.N.: 978-84-92517-00-8
Depósito Legal: M-22390-2008
Impresión: Impresos y Revistas SA
Impreso en España – Printed in Spain
No está permitida la reproducción total o parcial de esta publicación, ni su tratamiento infor-mático, ni la transmisión de
ninguna forma o por cualquier medio, ya sea electrónico, mecánico, por fotocopias, por registro u otros medios, sin el
permiso previo y por escrito de los titulares del copyright.
Introducción

Estimado lector:
El libro que tiene en sus manos no es fruto de la casualidad, sino más bien de la causalidad. Por así decirlo, es una
consecuencia directa de los tiempos postmodernos en que vivimos, en este principio del siglo XXI, y su avanzada
tecnología.
A primera vista, estas palabras le podrán parecer un tanto extrañas, sin las aclaraciones oportunas. En efecto, hace 2
años –febrero de 2006, para ser más exactos–, un buen amigo ajedrecista me envió, con la mejor intención del mundo,
un regalo envenenado: un correo electrónico que contenía una impresionante lista de ¡21 libros electrónicos!, editados
por el sueco Anders Thulin en Malmö durante el periodo comprendido entre 2001 y 2005.
Y adivine cuál era el contenido. Sencillamente, antologías de problemas de mate publicadas a principios del siglo XX,
en los albores de la composición ajedrecística. Pulsando una simple tecla –¡oh prodigio de la tecnología y misteriosa
clave de acceso!– fueron abriéndose los libros en cuestión, desvelando auténticas perlas, en su gran mayoría miniaturas
de un máximo de 7 piezas y, en algunos casos, miniaturas «baby», con 5 piezas o menos.
Tardé poco tiempo en cerciorarme de que era mi deber rescatar del olvido el desconocido caudal de riquezas que se
desplegaba ante mis ojos, y dar a conocer un material tan fecundo y original. De modo que, durante los siguientes 18
meses, ocupé buena parte de mis ratos de ocio en descubrir, estudiar y analizar las maravillas que me brindaban ambos
volúmenes de Schacminiaturen, publicados por Oscar Blumenthal en 1903 y, sobre todo, la amplia colección de 777
miniatures in three, seleccionadas por E. Wallis en 1908.
Ahora ya lo sabe: la antología que me propongo ofrecer a su mente de sagaz solucionista es fruto de dicho desvelo y
apasionante trabajo de investigación. Naturalmente, ante tal cantidad de brillantes y excelsos ejemplos, no me resultó
nada fácil tomar las decisiones adecuadas... En semejantes circunstancias, ¿cómo proceder a una selección fidedigna, y
a la vez acertada?
Con tal fin, utilicé los criterios que me parecieron más adecuados a las circunstancias. Dado que estos problemas no
están destinados a especialistas, sino que pretenden despertar el interés de la gran mayoría «silenciosa» de los
jugadores, me incliné por todos aquellos ejemplos que presentaban posiciones claras, pulcras y, hasta cierto punto,
naturales, a sabiendas de que el ajedrecista normal elude las disposiciones de piezas desenfrenadamente extravagantes o
caóticas. ¡Demasiados esfuerzos hace ya con intentar acercarse al denostado universo de la composición!
Por lo tanto, entre las cerca de 1500 miniaturas publicadas en los 3 volúmenes citados, descarté en primer lugar aquellos
problemas que eran técnicos en exceso –o sea, áridos y automáticos–, decantándome por los mecanismos de mate que
resultaban más enigmáticos, atractivos y didácticos.
Puede decirse que cada uno de los 222 problemas seleccionados aquí brilla con luz propia, bien sea porque su clave
resulta simplemente sorprendente e ingeniosa, bien porque presenta un florido abanico de mates hermosos, cuando no
espectaculares, que jamás deben parecer enrevesados.
Al igual que en mi antología anterior, Problemas para gente sin problemas, dichas miniaturas se reparten en tres
capítulos cuya dificultad va en ascenso. En primer lugar, los 64 ejercicios de nivel inferior (*) son bastante sencillos y
pueden resolverse en un tiempo máximo de entre 5 a 6 minutos. A continuación, los 64 de nivel medio (**) introducen
ciertas complicaciones y agudezas añadidas, requiriendo una media de 20 minutos para su resolución. Por último, los de
dificultad alta (***) resultan en general sutiles y complicados –en algunos casos diabólicos–, pudiendo exigir un tiempo
de reflexión igual o superior a los 30 minutos.
Sin embargo, el último apartado, con sus 30 «problenigmas», es el que aporta a la presente colección un enfoque
original, jamás ensayado hasta la fecha. Si usted se pregunta: ¿Será un novedoso instrumento de tortura?, le advierto de
antemano: ¡Lo es! Y espero que no lo viva como una experiencia traumática, sino como un auténtico reto, que es lo que
pretende ser.
Entonces, ¿qué diablos es un «problenigma»?
Pues bien, como su nombre indica, es una mezcla de problema y enigma: parecido a otro cualquiera, pero en el que no
consta el enunciado del autor. Para «incordiarle» un poco, me he tomado la molestia de suprimir la mención «las
blancas juegan y dan mate en ... jugadas»
Usted, solucionista que ahora desconoce este dato, deberá tratar de contestar a la nueva pregunta: En la posición del
diagrama, ¿cuál es el mínimo de jugadas necesarias para dar mate?
A primera vista, la tarea parece bastante ardua, por no decir imposible, pero no lo es en realidad. En efecto, la mayoría
de los problemas escogidos para figurar como «problenigmas» presentan casos de Rex Solus, en los cuales el monarca
negro se enfrenta en su más «solitaria soledad» a las fuerzas del enemigo, lo cual reduce mucho el número de
maniobras posibles y facilita los cálculos.
Además, usted dispondrá de un indicio prácticamente infalible: Si, por ejemplo, descubre para un problema que imagina
ser un mate en 4 jugadas una clave llana e insulsa, –desprovista de chispa, además de previsible– sabrá con certeza que
puede mejorar dicho resultado, esforzándose por hallar un ingenioso mate en una –o a veces dos– jugadas menos.
De todos modos, el lector cansado o desalentado tendrá siempre la posibilidad de reconvertir un «problenigma» en un
problema normal consultando la página 108, que contiene la lista de los 30 enunciados que mi talante cruel y
provocador silenció.
Ahora, tan solo me queda desearle buena suerte y augurarle mucho placer en la senda –a menudo tortuosa– que le
llevará a descubrir la clave de estas perlas centenarias del tablero.
Apreciado lector, si le agradan el ajedrez y las historias de detectives –retos de cualquier tipo–, la adquisición de la
presente antología le vendrá como anillo al dedo: se sentirá en la piel misma de Sherlock Holmes –y yo haré
gustosamente de Watson, su fiel servidor– cada vez que se disponga a resolver estos 222 magníficos problemas,
auténticos «haikus» modernos de la composición ajedrecística.
Y si al final constato que he logrado, aunque sea mínimamente, avivar su interés por los problemas, tras vencer unos
prejuicios infundados, podré considerarme más que satisfecho.
¡Hasta la vista, solucionista!
René Mayer
Madrid, 24 de marzo de 2008
remay47@yahoo.es
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Nivel *

1. Shinkman, W. A. – American Chess Journal 1877

Mate en 3
No sé si San Mateo estaba pensando en los ajedrecistas cuando exclamó “Pedid, y se os dará, buscad y hallaréis”
(Evangelio VII, 7). Yo, por mi parte, no pienso darle la solución, aunque me la pida de rodillas... Así que busque un
poco y no tardará en hallar las tres formas de matar al rey negro solitario. Este problema, muy útil para aprender a dar
mate con dos torres, es una de las 3000 (ha leído bien, ¡3000!) obras compuestas por William Anthony Shinkman
(1847-1933), fundador de la escuela de composición americana junto a su amigo Samuel Loyd.
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1.Rh1! Kf2

A 1...Kxh1, 2.Kg3 Kg1 3.Re1 mate; 1...Kf3 2.Rh2 Kf4 3.Rf2 mate.

2.Kh3 Kf3 3.Rf1 mate ¿Usted buscó y halló, o está ahora mismo enterándose del cómo y por qué?... No le consideraba
apático e indolente, antes de este desagradable incidente.

2. Charlick, A. – 1896
Mate en 2
En sus Memorias, el Cardenal de Retz afirmaba: «No hay nada que merezca ser alabado tanto como la generosidad, pero
tampoco hay que exagerarla». Añadiría, «sobre todo si nos movemos en el pantanoso terreno del Ajedrez»... En efecto,
poco generoso suele ser el ajedrecista: cuando cede material, es porque no tiene más remedio, o porque espera sacar un
beneficio de su «inversión», y a muy corto plazo. En el diagrama que nos ocupa (a), su «generosidad» –es decir, su
entrega a la búsqueda de la solución– le será inmediatamente recompensada por Caissa (que no La Caixa...). Para
resolver (b), añada un peón negro en b3.
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a) 1.Rb8! Kxc2

A 1...Ka2, 2.Nc3 mate.

2.Na3 mate.

b) 1.Ra2!

y tanto a 1...bxa2 como a 1...Kxc2 sigue 2.Na3 mate. Y 1...bxc2 o 1...Kxa2 son castigados con 2.Nc3 mate.

3. Loyd, S. – St Louis Globe Democrat 1907


Mate en 2
Este accesible ejercicio del insigne Sam Loyd, justamente apodado el «Rey de los problemas de ajedrez», le servirá a la
perfección para calentar motores, incluso si lo está resolviendo tumbado en una playa, en pleno verano. Desde luego,
puedo certificar que no le hará sudar más de la cuenta: si todo va bien, hallará la maniobra «matadora» mucho antes de
sufrir una terrible insolación.
P.S.: por si las moscas, llévese una gorra...
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1.Rh6!

Control absoluto de la 6ª fila. La encontró fácilmente, a que sí... De vez en cuando, no le engaño.

1...Kb5

A 1...Kd5, 2.Bf7 mate!

2.Bd3 mate.

4. White, C.
Mate en 3
El autor dramático y humorista francés Sacha Guitry (1885-1957) tenía el verbo fácil, como lo demuestran sus más de
130 comedias de bulevar, representadas durante la Belle Epoque. En una ocasión, su ingenioso talento le llevó a
afirmar: «Lo poco que sé, a mi ignorancia se lo debo». Vamos a ver si usted va camino de convertirse en un
solucionista «con solución». Si le han servido de algo los ejemplos anteriores –y mis sabios consejos–, ¡borre de la faz
del tablero al inquilino real de «h7»!, en tan solo 3 jugadas. No debería ser muy complicado, pero con usted, nunca se
sabe... Tiempo adjudicado: 10 minutos en fin de semana, y 20 durante... la jornada laboral, si no le pilla el jefe.
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1.h5! fxg5

Si 1...Kg8, 2.Qb7 Kh8 3.Qg7 mate.

2.Qa1 Kxh6

A 2...Kg8, 3.Qg7 mate.

3.Qh8 mate.

5. Williams, P. H. – 1893
Mate en 3
Estimado lector, me gustaría que no me considerase como el autor altivo y distante de este opúsculo, sino más bien
como lo que soy: un humilde consejero que... ¡siempre tiene razón! Aquí, por ejemplo, no me negará que este
centenario problemilla del gran Williams está a su alcance: ¡si hay tan solo 5 piezas en el tablero, y el rey negro está
más desnudo que Gary Cooper en el famoso Western ¡Solo ante el peligro! Vamos, no me falle ... ¿O también he de
decirle que existe una única línea de mate?
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1.Nh5! Kd4 2.Be3+ Kd5

A 2...Kd3, 3.Nf4 mate.

3.Nf4 mate. Resulta curioso constatar como el alfil blanco cede la casilla «f4» para que la ocupe el equino, con efectos
letales.

6. Westbury, E. E.
Mate en 3
Este mate en 3 del inglés Westbury (1881-1939) es tan sencillo que lo debe considerar un regalo para su ego maltrecho
de solucionista venido a menos. Pero, ¡absténgase de imitar a Groucho Marx!... Cuando le decían «Hasta un niño de
cinco años lo sabría hacer», contestaba invariablemente: «¡Vaya ahora mismo a buscarme a un niño de 5 años!». Usted
ya es mayorcito, y sabe dar mate con torre, alfil y caballo, ¿verdad?... ¿O no?
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1.Ne6! Ka4

A 1...Ka6, 2.Nc5+ Ka5 3.Bb4 mate; 1...Nd6 (1...a1Q) 2.Bb4+ Ka4 3.Nc5 mate.

2.Nc5+ Kxa3 3.Rb3 mate.

7. Wardener, F. von – Bohemia 1908


Mate en 3
Para calentar motores, le propongo este simple ejercicio del barón Wardener, quien, allá por el año 1900, disfrutaba (¿en
la soledad de su mansión?... ¿después de que se fugara su mujer con el jardinero?) creando problemillas como éste... A
fin de cuentas, una actividad bastante «noble» (amén de placentera) para un aristócrata alemán que no disponía ni de
radio ni de «caja tonta» o Internet para sus ratos de asueto... ¡Ach! Mein Gott, ¡gué gadasdrofe bara el barrón si
dezberdara en 2008!...
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1.Ra2! Esta jugada es, curiosamente, única para dar el mate en 3. Los ensayos 1.Rd2(c2/b2)? serían refutados por
1...Nxg2!

1.Ra2! Ne2

A 1...Nxg2, 2.Qb2 Kh1 3.Qxg2 mate.

2.g3 Kg2 3.Rxe2 mate.

8. Wieck , F. G.
Mate en 3
Como ya habrá comprobado en carne propia, algunos compositores son más benévolos que otros. Por ejemplo, el
alemán F. G. Wieck pensaba precisamente en jugadores como usted cuando ideó este insignificante, inerme y elemental
mate en 3. Y, si no me equivoco, la gran experiencia que usted ha venido adquiriendo al consultar las últimas páginas
de este librito, debería servirle para detectar la clave en menos de 5 minutos. ¡Empiezo a contar hasta 300!
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1.e3! Se habrá percatado de que las descubiertas no llevan a ninguna parte: es vital impedir la huida del rey por «d4».
1...cxd5 2.Qf5! (instaura un temible zugzwang, es decir, perdedora obligación de jugar) 2...Kc4

2...Kc6 3.Qc8 mate.

3.Qc2 mate.

9. Zoltan, L. – 1966
Mate en 2
Hasta ahora le he estado proponiendo miniaturas confeccionadas en su gran mayoría a principios del siglo XX, época en
la que el mundo de la composición inició su despegue y comenzó a brillar con todo su esplendor. El problema que tiene
ante usted constituye una excepción, ya que fue creado en 1966 por el húngaro Zoltan. En él, deberá descubrir dos
pasadizos –secretos, o, mejor dicho, ocultos– por los cuales sus piezas pesadas podrán dar la estocada final al
escurridizo rey negro. ¡Olé!
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1.Re8!

Una jugada aparentemente trivial e inofensiva que conlleva mucho veneno: se anticipa a la huida del monarca a «e6».

1...Ke6

A 1...e6, 2.Rxd6 mate; a 1...e5, 2.Rxe5 mate. El primer pasadizo: la columna «e».

2.Rxd6 mate.

Y el segundo pasadizo: la columna «d».

10. Speckmann, W. – Skakbladet 1971


Mate en 2
Veamos... ¿Es éste un problema de ajedrez «como Caissa manda», o un baile de salón en una sociedad de corte (y
confección...) claramente matriarcal? ¡Seguro que nunca habrá visto tantas damas reunidas en un solo tablero! Pero
desengáñese... No están aquí para comentar la última moda o intercambiar buenas recetas de cocina... sino para
aniquilar a su codiciada presa, el esquivo rey negro, único representante del sexo «fuerte»(?) en esta velada especial.
¿Cuál de ellas llevará a cabo la misión encomendada, en tan sólo un par de jugadas?
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1.Qce3+! Único ataque válido , ya que el ensayo 1.Qf2+? fracasa ante 1...Ka8!

1.Qce3+! Ka8

A 1...Qb6, 2.Qfa3 mate; 1...Ka6 2.Qa4 mate.

2.Qea3 mate. «Clavadas» en su silla, las damas de «b8» y «b7» no pueden participar en el baile final.

11. Zucker, M. – Problème 1967


Mate en 2
Es bastante conocida la jocosa adivinanza: «¿Cuáles son las dos palabras que le abrirán muchas puertas?» ¡Tire y
Empuje! Por mi parte, yo le pregunto: ¿Cuáles son las dos palabras clave que debe dominar cualquier solucionista? Ha
acertado si ha dado con meta y mate, que por cierto tienen las mismas letras. Es decir, usted deberá siempre tener una
META: ¡el MATE! Y en esta lograda miniatura del alemán Zucker, antes de que meta la pata, ¡procure dar mate! Pista:
se trata de un Tema Br... (censurado). Para más información, consultar la obra clásica Problemas para gente sin
problemas, de R. Mayer, en esta misma editorial... Lo siento, así funciona el marketing moderno.
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1.Rg8! La jugada que introduce el Tema Br...istol, ¿recuerda ese término? El movimiento largo de la torre permitirá a la
dama alcanzar la casilla «g7». 1...e3! ¡Forzada! 2.Qg7 mate. La línea de mate es corta y directa, pero, fuerza es
reconocerlo, es abstracta y vaporosa: ¡pura meta...física! Para los expertos, un elegante problema antiahogo, con tema
Bristol y autobloqueo en «e3».

12. D´Orville, P. A. – Problèmes d´échecs Nürnberg 1842


Mate en 2
«Lo breve, si bueno, dos veces bueno». He aquí precisamente lo que define esta amena y casi bicentenaria composición
del francés Pierre Auguste D´Orville (1804-1864), a quien algunos especialistas consideran de hecho como el inventor
del mate en dos jugadas. Para facilitarle la tarea, le invito a considerar que los kamikazes japoneses y actuales
terroristas suicidas de toda índole no son fenómenos tan novedosos como se suele pensar: ¡siempre han existido en el
viejo y noble juego de ajedrez! La prueba la encontrará aquí mismo, ante sus ojos...
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1.Rd5!! Justo lo opuesto a lo que sucedió aquel trágico 11-S de 2001: es la torre la que se inmola en pleno centro del
tablero. La aceptación es forzada, así como el mate inesperado que le sigue. Obviamente, el ensayo 1.Ra2? fracasaba
ante 1...Ke5!, pero de ningún modo tras 1...Kd3? o 1...Kd5? 2.Qd4 mate.

1.Rd5!! Kxd5 2.Qd4 mate.

13. Suhr, H. – Magasinet 1944


Mate en 4
Al intentar resolver estos problemas, usted puede quejarse (de vicio), alegando que son difíciles, enrevesados, y hasta
inútiles... Para que no vaya repitiéndolo por ahí, le he preparado esta vez una mini miniatura –tartamudos, abstenerse–
denominada «baby» porque tiene menos de 5 piezas. ¿Será usted capaz de cargarse al «bebé» en 4 jugadas, sin que se le
derrame la leche y se manche el tablero? Pista: La primera jugada es algo más sutil, pero no precisará polvos de talco
para las otras tres, las irá descubriendo lógica y suavemente.
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1.Kb3! Hay que darle un respiro al rey solitario, que se puede ahogar con suma facilidad. 1...Kb6 2.Qd7 Apretando el
cerco 2...Ka6 3.Qc7. Y cerrándolo. 3...Kb5 4.Qb7 mate. Este modelo de mate lo denominan «económico perfecto»
porque... se resuelve perfectamente y en poco tiempo... No iba en serio... porque todas las piezas blancas contribuyen al
mate.

14. Pauly, W. – HM Chess Amateur 1924


Mate en 5
En algún libro de mi estantería, de cuyo autor no logro acordarme (se parece, pero es diferente...), figuraba una astuta
definición que me impactó en su momento: “Lógica: El arte de estar equivocado con toda tranquilidad”. Una verdad
que halla su perfecta aplicación en el ámbito de las 64 casillas, donde intentamos proceder lógicamente, pero a menudo
en una dirección del todo equivocada. Usted mismo lo habrá experimentado cuando, evitando abalanzarse sobre la
solución, se haya puesto a buscar seriamente la clave de los “huesos” que le planteo. Esta vez intente no errar, y,
aplicando la lógica adecuada, haga un uso racional de las tropas a sus órdenes, curiosamente alineadas en la diagonal
“b1-h7”. ¡Rompan filas!
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1.Kf4! Es esencial quitarle al rey la casilla de escape «e3». 1...Kd4 2.Nf6 Y ahora, como es lógico, la casilla «d5».
2...Kd3 3.Ne4. Controlando serenamente «c3» y «c5». 3...Kd4 4.Ba2. Última supervisión de las casillas «c4» y «d5».
4...Kd3 5.Rd2 mate. Y el mate tan esperado, logrado serena y lógicamente.

15. Aspa, S.
Mate en 3
«Añorar el pasado es correr tras el viento» (proverbio ruso). Aleje de una vez los pensamientos negativos que le invaden
cuando añora los ratos de libertad y ocio de los que disfrutaba antes de comprar este librito... Elimine de su mente la
nefasta convicción de que usted es un ajedrecista malogrado, o un solucionista maldito, sin solución. Ya irá
aprendiendo, a medida que se familiarice con los conceptos extraños y retorcidos, por no decir aviesos, que suelen
manejar los compositores de ajedrez. Y de momento, limítese a resolver, con buen humor y generosidad (pista), el
enigmático mate en 3 que le plantea el italiano Aspa.
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1.Rf5! Una generosidad un tanto interesada, que evita el ahogo. Pero el otro intento, 1.Rfd4+ (1.Rf7), conduce solo al
mate en 4 jugadas después de 1...Kxe5 2.Rd7 Kf6 3.Rc6 Ke5 4.Rxe6 mate.

1.Rf5! exf5+ 2.Kf4 Ke6 3.Rc7 mate. Tan forzado como efectivo. Me apuesto a que este problemita le ha remontado la
moral...

16. Blumenthal, O.
Mate en 3
El dramaturgo británico Bernard Shaw solía decir que «la vida es demasiado corta para que se la tome en serio». Igual
sucede con muchos problemas de ajedrez del nivel * a los que someto a su mente sagaz, fresca e imaginativa (habrá
observado que paso fácilmente de un extremo a otro, de la descalificación exaltada a la alabanza sin límites...). Es cierto
que tienen pocas variantes de mate (2 ó 3 a lo sumo...) y que son los pesos ligeros de la composición, pero ¡que gustito
da vislumbrar la clave gracias a una fugitiva intuición, que se presenta en una fracción de segundo! (Lo digo por mí...).
Veamos si logra experimentarlo esta vez, con esta sencilla miniatura del germano Blumenthal.
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1.Qg1! Kc2

1...Kxa2 2.Qc1 Kb3 3.Qb1 mate.

2.Qe1 Kb2

El monarca ha vuelto a su punto de partida para fenecer en el acto.

3.Qb1 mate.
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17. Blumenthal, O.

Mate en 3
¿Ha percibido ya las múltiples ventajas que presentan las posiciones compuestas, y en particular los problemas de mate
que propongo a su mente perspicaz? En primer lugar, le alejan del tedio de la rutina («¡ahí va! si caí en la misma trampa
la semana pasada...»), de la competitividad exacerbada del ajedrez de torneo («yo a este capullo le gano nueve de cada
diez partidas que juguemos...») y de los errores de concepto («¿no ves que con este avance de peón, acabas de crear un
punto débil que tu contrario explotará dentro de 25 jugadas?»). En segundo lugar, permiten a su imaginación abrir por
fin las alas a la pura fantasía, sobrevolar el tablero y apreciar malabarismos llevados a cabo por piezas que han sido
liberadas de sus imposiciones. Si no me cree, observe lo que sucede en esta breve, pero espectacular miniatura de Oskar
Blumenthal...
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1.Nf6! Rxb7+ 2.Nd7! ¡La terrible lucha por domeñar tiempo y espacio ha alcanzado su momento álgido! 2...Ka7,
Respuesta tristemente obligada. 3.Qa1 mate. Un problema inspirado en la obra original del checo Jiri Chocolous, padre
de la escuela bohemia.

18. Campo, A. – Caissa´s Ghost 1890


Mate en 3
Cualquier ocasión es buena para recibir un regalo... Y hoy le ha tocado: con este pequeño problema, apto –como los
comics del reportero Tintín– para menores de 7 años hasta mayores de 77 años, espero recuperar su confianza. Sin
embargo, debo advertirle de antemano que pienso retirarle el saludo si tarda más de 5 minutos –seamos generosos, 7...–
en hallar las 3 variantes de su elemental solución. Me podrá rebatir que «el Emmenthal» es un queso suizo, en cuyo
caso le contestaré que me la está dando con queso. ¡Póngase a trabajar ya, y deje de imitar mis chistes fáciles y
chascarrillos necios!
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1.Ke5!

Todo sacrificio que lleva a una red de mate es una inmejorable inversión.

1...Kxe8

1...Kc7 2.Rf7+ Kc6 3.Rc8 mate; 1...Kc6 2.Re7 Kc5 3.Rc7 mate.

2.Kd6 Kd8 3.Rf8 mate. ¿Debo retirarle el saludo, o no?

19. Daniel, A. W.
Mate en 3
Lo dice un proverbio árabe: «Vive sobriamente y vivirás como un rey». O como la mayoría de los reyes... Pero el
dilema surge cuando este monarca es un rey de ajedrez, que no puede llevar la vida austera apetecida mientras patrulla
el tablero. Presionado por amenazas de toda índole, se ve con frecuencia obligado a emprender una huida repentina, o a
alimentarse con lo que haya, y cuando buenamente pueda: éste es precisamente el hado oscuro –¿el lado oscuro?– del
Kg5 en la agradable miniatura que nos propone A. W. Daniel. Usted no deberá reposar hasta encontrar las 3 jugadas
que aseguran el descanso... eterno del real fugitivo.
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1.Bf5!

El alfil se inmola para dejar la vía libre a su poderosa dama y señora.

1...Kxf5.

El rey ha comido bien, pero se halla en una cárcel donde no tardará en pagar por su pecado. Si 1...Kh6, seguiría 2.Qg8
h4 3.Qg6 mate; 1...h4 2.Qg8+ Kh5 3.Qg6 mate.

2.Qg8

Las negras están en zugzwang, y su única jugada posible, el avance ...h4, permitirá el mate.

2...h4 3.Qg4 mate.

20. Davies
Mate en 3
¿Acaso no ha observado que el nivel de ciertos ejercicios está bajando en picado? ¿Será que se me han agotado los
«buenos» ejemplos y le tengo que presentar material de segunda o tercera categoría? ¡Nada de eso! Lo que pasa es que,
en el fondo y a pesar de las apariencias, soy una persona compasiva que se apiada en seguida del típico solucionista
frustrado –¿como usted?–, que no acierta ni con ayuda y se deprime a la primera de cambio. ¡Ha llegado la hora del
desquite! Resuelva este sencillo problema en menos de 5 minutos haciendo uso del estribillo: ¡Alejarse, alejarse! ¡Y
volver, volver! No es un tango, sino una pista más clara que el agua...
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1.Qb2! Alejarse, para poder acceder a «h8»... El ensayo 1.Qd1? fracasaba ante 1...Kg2!, evitando 1...g2? 2.Qh5 mate o
1...e3? 2.Qh1 mate.

1.Qb2! e3 2.Qe2!

Volver, para hacerle la puñeta al morador de «h3»...

2...g2

2...Kh4 3.Qg4 mate.

3.Qh5 mate. Tras este mate, se ha recuperado, y veo que está feliz...¡Oiga!, entre nosotros, ¿cuánto ha tardado?

21. Decker, A. – Schachmimiaturen 1903


Mate en 3
¿Lo ha notado? El nivel de los ejercicios ya está mejorando a marchas forzadas... Para usted, se acabaron las facilidades,
las pistas evidentes y la compasión del autor. ¡A currar, se ha dicho! Ya sé que cuando el problema presenta más de 5
piezas, usted empieza a hacerse la «ficha» un lío y a sufrir como un condenado... Y éste tiene 7, el máximo autorizado
para las miniaturas... Así que ¡vaya preparándose, y écheles un poco de aceite a sus anquilosadas neuronas! La clave
sibilina le permitirá dar con tres distintas figuras de mate.
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1.Qf5! Ra8

1...Rxb5 2.Qe4+ Ka5 3.Qa8 mate; 1...Kb3 2.Qc2 mate.

2.Qb1 Rd8

2...Ka5 3.Qb4 mate.

3.Qb4 mate.

22. Ehrenstein, M.
Mate en 3
Algunos ajedrecistas –entre los cuales puede que figure usted– cometen tantos errores ante el tablero que se les podría
perfectamente condenar por hacer apología del error. ¡Es urgente ayudarles, dándoles una posibilidad de salir cuanto
antes del caldo de boniatos, quesos y membrillos en el cual están desgraciadamente inmersos! Y ¿qué mejor remedio
que proponerles un problema facilito de vez en cuando? Si quiere dejar de ser un «errorista» del tablero, resuelva
correctamente esta ligera creación de Ehrenstein en menos de 5 minutos.
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1.Qc6! Una clave lógica y previsible, y por lo tanto fácil de descubrir, 1...Kb4

1...Ka5 2.Kb3 b4 (2...Ka6 3.Qa8 mate) 3.Qa4 mate.

2.Qc1! Ka5 3.Qa3 mate.

23. Galitzky, A. W. – La Stratégie 1898


Mate en 3
Para que no acabe zumbado con tanto problema y tanto mate, por una vez le plantearé una breve adivinanza que tiene su
chispa: ¿Cuál es la diferencia entre un soñador, un neurótico y un psiquiatra? El soñador construye castillos en el aire;
el neurótico los habita, y el psiquiatra es quien cobra el alquiler. Si bien la práctica del noble juego no admite la
construcción de castillos en el aire –¡hay que tener los pies bien en la tierra!– sí que permite a veces la existencia de
mates que parecen estar suspendidos en el aire. Una de las dos figuras de mate que contiene este sencillo problema
corresponde a la descripción dada. ¿Las descubrirá usted?
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1.Ne6! Control esencial de los puntos «d4» y «f4» 1...c6

1...Ke4 2.Ke2 c6 3.f3 mate.

2.f3 Ke3 3.Rc3 mate. Una hermosa figura de mate suspendido «en el aire».

24. Galitzky, A. W. – Shahmatni Jurnal 1897


Mate en 3
¿Quiere conocer las grandes ventajas del problema con respecto a la típica partida de torneo? En primer lugar, puede
tratar de resolverlo en el mismo metro, y hasta en hora punta, a pesar de que le estén presionando por ambos flancos,
además de por delante y detrás... Luego, no necesita preparación teórica alguna para luchar contra el compositor de
turno. Finalmente, y si hay algo de suerte, –necesaria para compensar la falta de ciencia, en su caso– logrará salir airoso
con tan solo de 5 a 10 minutos de concentración, en lugar de estar «pringado» –sudando y temiendo por su vida–
durante más de 4 horas... ¿Qué le parece el balance? Ahora, trabaje con determinación... usted puede perfectamente.
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1.Ne5!

Una entrega de caballo fácil de hallar, incluso en el transporte público.

1...Kxe5

1...Kf6 (1...b2) 2.f4 Ke6 3.Rc6 mate.

2.Ke7 b2 3.f4 mate. Otro mate suspendido «en el aire», como los famosos jardines de Babilonia.

25. Gold, S. – Nuova revista degli Scacchi 1883


Mate en 3
Apreciado lector, usted, que es capaz de formular frases tan lógicas y originales como a) «Quien ronca es el que primero
se duerme», b) «Este espinoso problema me da mala espina» o c) «El mejor modo de resolver un problema es esperar a
que se solucione», ¿sabrá hacer gala de suficiente inventiva e inteligencia para liquidar este «nimio» mate en 3, del
astuto Doctor Gold, en menos de 5 minutos? Si tarda más de siete, le retiro, además del saludo, los honrosos
calificativos con los que le he venido haciendo la pelota desde el principio...
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1.f6! ¡Única! El ensayo 1.Ne5+, que vino seguramente a su mente no tan segura, fracasa ante 1...Kg3!

1.f6! Kg5

1...Kg3 2.Kf5 Kf3 3.Rh3 mate.

2.Ne5!

Para hacer esta jugada, se debe haber previsto el mate, y usted ni siquiera lo ha visto...

2...Kxh6 3.Nf7 mate. Un original mate con tomate.

26. Jespersen, J. – Nationaltidende 1884


Mate en 3
En francés, existe una locución proverbial del siglo XVII, «reculer pour mieux sauter» que no tiene un equivalente
preciso en la lengua castellana. Vendría a decir «esperar el momento adecuado», ya que su traducción literal, retroceder
para pegar un mejor salto, no resulta muy adecuada. Fácil de captar, dicha idea se aplica en incontables ocasiones en las
maniobras de ajedrez, y en particular en los problemas de mate que nos ocupan, y seguro que a usted le pre...ocupan.
Vamos a comprobar si es capaz de plasmarla en esta ligera miniatura del danés Jespersen, autor de más de 3000 (!)
composiciones. ¡Ha llegado el momento del gran salto! Cuidado con el precipicio...
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1.Qa2! La dama se retira para ensanchar su horizonte, pero permitiendo la captura de su equino, 1...Kd7 (Ke7)

1...cxd6+ 2.Kxd6 Ke8 (2...Kc8 3.Qa8 mate) 3.Qg8 mate.

2.Qf7+ Kd8 3.Qe8 mate. El retroceso ha sido recompensado con tres figuras diferentes de mate.

27. Keeble, J.
Mate en 3
El elemento esencial de los problemas, lo habrá adivinado, es... ¡el MATE! (Y éste no se bebe... ¡boludo!), ha llegado el
momento de instruirle sobre este punto. En la cabalística jerga de los compositores, un mate es «puro» si cada pieza
blanca controla una casilla diferente, adyacente al rey negro. Y un mate es «económico»... cuando se descubre en 2 ó 3
minutos. Estoy bromeando: cuando todas las piezas blancas, con la excepción del rey y los peones, intervienen en su
consecución. Si es puro y económico a la vez, se habla de mate «modelo». Finalmente, el «mate espejo» se da cuando
las casillas que rodean al monarca negro están vacías. ¡Ya es usted un experto en la materia! En la miniatura del
británico Keeble (1855-1939), se esconde un «mate perfecto» ¡Pues perfecto, encuéntrelo!... aunque no sepa de que va.
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1.Nc2!

Un salto sencillo, que controla las esenciales casillas «b4», «d4», «e3» y «e1».

1...Qc1+

1...Kc3 2.Ra3+ Kd2 3.Rd3 mate; 1...d5 2.Ra3 mate.

2.Kxc1 Kxa2 3.Bc4 mate. Los expertos lo denominan «mate perfecto» o «espejo perfecto», ya que todas las piezas
blancas cooperan en el mate, cada una controla diferentes casillas adyacentes al rey negro, y dichas casillas están
además vacías.

28. Kohtz y Kockelkorn – Münchener Nachrichten 1901


Mate en 3
Ya conoce de sobra unas cuantas parejas famosas, empezando por Adán y Eva o Romeo y Julieta, pasando por Fernando
e Isabel o Calixto y Melibea, y terminando por el Gordo y el Flaco y, lo último de lo último, Sarkozy y Bruni...(¡nunca
viene mal algún detalle de la prensa rosa para alegrar un poco un libro de... ajedrez!). Sin embargo, ¿a que no ha oído
nunca mencionar a la celebérrima pareja formada por Kohtz y Kockelkorn? Pues bien, estos dos señores, muy
conocidos... en el pueblecito perdido de su Alemania natal..., eran dos compositores de problemas que cooperaron
fructuosamente durante toda su vida, cogiditos de la mano, hasta principios del siglo XX. Ahora, intente resolver el
Indio que le proponen, y evite hacerlo, si puede...
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1.Ra8! El único desplazamiento de la torre que permite una intercepción por parte del rey blanco. Ésta es la clave.
1...Kb5 2.Ka7!, con la intercepción del rey, que retira la casilla «b6» a su rival. 2...Ka4 3.Kb6 mate. Y el mate final
por descubierta, como en todos los Temas Indios.

29. Larsen, P. A.
Mate en 3
Mucha gente, sobre todo entre los aficionados, estima que el noble juego tiene los días contados frente a la potencia, tan
arrolladora como imparable, de los ingenios informáticos. Cierto es que los programas son cada vez más rápidos y
eficaces, pero su espectacular desarrollo no debería –en teoría– inquietar al jugador de carne y hueso si éste se enfrenta
a sus pares: el factor humano (impresionabilidad, cansancio, carencia de sangre fría en los apuros de reloj) resultará
siempre decisivo en la lucha ante el tablero. Además, las «ratas de silicio» son aún demasiado materialistas y pasan por
alto algunas sutiles jugadas o entregas que el maestro intuye a la velocidad del rayo. En la posición del diagrama, el ya
anticuado Fritz 8 sólo percibe la variante lógica de mate 1.Qb6+ Kc4 2.Ra4+ Kc3 3.Ke2 Kxc2 4.Rc4 mate. Usted,
simple y sufrido humano, ¡mejore este pobre resultado!
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1.Ra4!

Una entrega sustanciosa, digna de un ser humano.

1...Kxc5

1...Kxa4 2.Qb6 Ka3 3.Qb3 mate/

2.c4

El complemento imprescindible, que limita la movilidad del rey negro.

2...Kd4 3.Qe3 mate. Una composición amena y ligera.

30. Loyd, S. – Chess Monthly 1859


Mate en 3
“El éxito es el fracaso aliñado con algo de perseverancia”. Todo el mundo le repite lo mismo: la constancia en el camino
es la madre de todas las victorias. Entonces, ¿por qué se empeña en hojear las últimas páginas sin esforzarse un
mínimo...? En semejantes circunstancias, el éxito resulta fácil de conseguir, cuando lo que de verdad es difícil es
merecerlo... Con este –normalmente– sencillo problema de Loyd, ¡se le acabaron las excusas! La maniobra contenida
en la clave es tan, pero tan elemental, que ya debería haberla descubierto. En caso contrario, que su esfuerzo no tarde en
dar frutos. Como dicen en toda África negra: ¡Kekunda!
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1.Rg5!

Amenazando mate con Rh3 tras el sacrificio Rh5+.

1...Rh1 2.Rg2!

El curioso retroceso de la torre implanta un terrible zugzwang, del que no saldrá vivo el rey enemigo.

2...Rh3

2...Rh2 3.Rxh2 mate; 2...Rg1 3.Rh2 mate.

3.Rxf4 mate. Mate por autobloqueo negro.

31. Magner, S.
Mate en 3
No es de extrañar que al científico germanoamericano Albert Einstein, padre fundador de la física moderna, le
apasionara el ajedrez. Y por varias razones... En primer lugar, creó el concepto científico de relatividad, que resulta
omnipresente en la práctica del noble juego. Luego, hizo tambalearse el sistema kantiano en torno a la concepción a
priori del espacio/tiempo, demostrando brillantemente que el progreso científico no se resume en un cúmulo de
conocimientos “inmutables”, sino que se trata de una reestructuración abierta y continua del saber. ¡Exactamente como
ocurre en el universo harto flexible y mudable en el que se mueve nuestro querido juegociencia! Baste comparar el
ajedrez de la época romántica con el del siglo XXI... Ahora, proceda con agilidad, y logrará resolver la miniatura de
Magner en menos de 7-8 minutos, si bien su capacidad, al igual que el tiempo, resulta... muy relativa.
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1.Kg2!

No se puede tener todo: las blancas ceden «g4» para controlar a su vez el esencial punto «f3».

1...Ke4

1...Kg4 2.Ne3+ Kh5 3.g4 mate.

2.g4

Y ahora ceden gustosamente la casilla «f4» para posibilitar el mate en 4a fila que sigue:

2...Kf4 3.Rd4 mate.

32. Crum, J.
Mate en 3
Hoy vamos a comprobar si está usted lo suficientemente inspirado para dar cuenta del rey negro en, digamos, menos de
10 minutos... Naturalmente, para poder alcanzar el objetivo marcado con mayor soltura, haría bien en atenerse –más
que de costumbre, admítalo– a los dos consejos que le ofrezco, con I.V.A. incluido y sin gastos adicionales. El primero,
«La escalera ha de barrerse empezando por arriba», es un refrán rumano, un indicio apenas velado que le será
sumamente útil... El otro procede del mismísimo Pablo Picasso, quien afirmaba con sobrada razón que «La inspiración
existe, pero tiene que pillarte trabajando». Aunque no capte toda la fuerza de este mensaje, ¡póngase a buscar, ya! (Si se
ha tomado la molestia de leer este «rollo», le quedan sólo ...¡9 minutos!).
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1.Qa7!

¡Esta manía que tienen todos los compositores de echar «pa´tras» en vez de «pa´lante»!

1...Kd1

1...Ke1 2.Qa1+ Ke2 3.Qf1 mate; 1...exd2 2.Qf2+ Kd1 3.Qxd2 mate.

2.Qa1+

Vuelta a la carga, esta vez «pa´lante»...

2...Kc2 3.Qb1 mate. El mate se ha hecho realidad, gracias a estas idas y vueltas, que han debido de marearle un poco...
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33. Holzhausen, W. von

Mate en 3
Ya lo decía el sabio Aristóteles: «La única verdad es la realidad». A lo cual replicaba su colega Eurípides: «Lo esperado
no sucede, es lo inesperado que acontece». Y ahora, ¿en qué quedamos? El problemista alemán von Holzhausen
aprendió la lección a sus expensas cuando, orgulloso de su labor, publicó la ingeniosa solución de la miniatura que
aparece en el diagrama. Llegó entonces lo inesperado, con una «demolición» que se encargó de enviar su creación a la
papelera. Como sucede con frecuencia, había triunfado la banalidad de la variante 1.Nd2 b1=Q (1...b1=N 2.Qe5+ Nc3
3.Qc3 mate) 2.Qe5+ Qb2 3.Nb3 mate. Y ahora, la pregunta de rigor: ¿Logrará hallar la otra clave, la que resultaba tan
brillante como ineficaz?
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1.Bg6! Este retroceso era la jugada que el alemán había ideado. 1...axb1=Q 2.Bf7! Reciclado en «f7», el alfil posibilita
el mate Qa2, a la vez que impide cualquier jaque liberador de la dama enemiga. 2...Qf5 3.Qa2 mate.

34. Nanz, H.
Mate en 3
«Los hombres ven todos por los mismos ojos, pero sus puntos de vista son diferentes». Por medio de este instructivo
proverbio chino, ¿entiende usted ahora por qué extraña razón tarda tanto en descubrir la clave de un problema, mientras
los demás la cazan al vuelo? Está bien, acaba de volver del trabajo y los niños no dejan de hacer ruido... Pero esto no es
óbice para que no logre resolver la simple posición que aparece en el diagrama en 3 ó 4 minutos. Si necesita más
minutos o no lo descubre, tal vez le han engañado y ha estado jugando todo el tiempo a las damas, creyendo que era
ajedrez... Y ahora, en serio: resuélvalo, y tómese todo el tiempo del mundo... no estamos aquí para sufrir.
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1.Kg4!

Y bien, ¿era tan complicado?

1...d4

Fracasa 1...Ke4 a causa de 2.Qc3 d4 3.Qxd4 mate.

2.Ng1

Aprovechando el hecho de que el rey negro no pueda huir por «d4».

2...d3 3.Nf3 mate. Más fácil, ¡imposible!

35. Steinweg, R. – Deutsches Wochenschach 1893


Mate en 2
Ante todo, ¡desconfíe! Esta miniatura del alemán Steinweg le parecerá, a primera vista, una tontería pensada
especialmente para principiantes y solucionistas sin experiencia. Sin embargo, cuando perciba que 1.Bg6? conduce al
ahogo, y que los ensayos 1.Bg8? y 1.Qh1? fracasan estrépitosamente ante la única defensa 1...g6!, empezará a entender
que no es oro todo lo que reluce –¿como el reloj de imitación que le regalaron por su santo?–, ¿Qué as deberán sacarse
las blancas de la manga para asestar dos mates muy distintos al desprotegido y solitario rey negro? Veamos... Si es un
mate en dos, la clave no debería resultarle demasiado compleja. Además, usted sabe ya resolver mates en 3 jugadas...
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1.Qb7!

La única jugada que puede controlar la vital 7a fila y el también esencial punto «h1».

1...Kxh7

1...g6 2.Nxg6 mate.

2.Qh1 mate. Una miniatura de lo más astuta.

36. Holzhausen, W. von – Deutsches Wochenschach 1920


Mate en 2
De nuevo, el inigualable humorista galo Pierre Dac nos proporciona un par de indicios provechosos para atacar, con
probabilidades de éxito... ¡inmediato! –lo cual no sucede a menudo– este mate en 2 jugadas, obra casi centenaria del
talentoso Holzhausen. Haciendo gala de su talante de bromista inveterado, afirma sin tapujos que «más vale contar con
lo previsible que ser sorprendido por lo inesperado» y que «hay que tomar la delantera para no quedarse a la zaga». Si
ha captado bien la utilidad de ambos mensajes, ya sabe que la clave será una jugada un tanto fuera de lo común.
Además, deberá poner en marcha cuanto antes el «engendro» que le sirve de cerebro para descubrirla en menos de 5
minutos.
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1.Re6!! La jugada inesperada, y por ende imprevisible, que crea un cortocircuito inmediato en las filas negras. Las
demás posibilidades, como 1.Qxa2? d5;
1.Qd8? h5;
ó 1.Ke7+? Kg7 2.Rg4+ Kh6 3.Qh1 mate, se estrellaban todas contra una pared.

1.Re6!! Bxe6.

La captura con el alfil despeja la columna «a» para la dama blanca, pero las alternativas 1...dxe6 2.Kf7 mate; y 1...h6
2.Rxh6 mate eran igual de malas.

2.Qa1 mate. Una miniatura breve, pero con mucha chispa.

37. Speckmann, W. – Kieler Neueste Nachrichte 1939


Mate en 3
Ajedrecista 007 –con licencia para dar mate–, me dirijo esta vez al hombre de acción, un papel que usted debe asumir en
todo momento frente al tablero. Y lo hago a través de uno de los pensamientos referentes a la senda del guerrero, que
procede del antiguo I Ching chino: «No provoques una acción que no estés seguro de poder dominar». Tendrá aquí una
oportunidad idónea de poner en práctica este sabio consejo: halle la secuencia exacta que le permitirá dar mate al
secuestrado rey negro. No hay más que una, y el desarrollo de las acciones dependerá exclusivamente de su lucidez y
buen hacer. ¿Sabrá provocar la adecuada reacción en cadena? ¿Dominará sus ganas de mandar a paseo este problema...
para dedicarse a alguna actividad más provechosa... como estar con su chica Bond de turno?
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1.Rh8!! ¡La decisión requerida por el compositor alemán! Dar pasto al rey negro para que pueda ser aniquilado en la
esquina del tablero. Una decisión demasiado prudente, como 1.Rc2? (de Rc1 a Rc6) 1...Kxg7 2.Bg5 Kf8 3.Rc8+ Kg7
4.Rg8 mate, sólo conduce al mate en 4 jugadas.

1.Rh8!! Kxg7 2.Bg5 Kxh8. El monarca se ve obligado a vivir para comer, en vez de comer para vivir. 3.Bf6 mate. Una
creación simple, pero muy aguda.

38. Speckmann, W. – Westfälische Landeszeitung 1937


Mate en 4
Muy provechosa le resultará esta frase de Berthold Brecht si sabe adaptarla a su quehacer de solucionista consumado:
«Frente a un obstáculo, la línea más corta entre dos puntos puede ser una línea curva». Y quien dice curva, dice
igualmente rodeo, o maniobra de espera. Ya tiene un magnífico indicio para salir en busca de este oculto mate en 4
jugadas, compuesto por el habilidoso especialista germano Werner Speckmann con el fin de hacerle perder unos
cuantos minutos de su preciado tiempo. Ciertamente, el monarca negro se encuentra atrapado en una densa red de mate,
pero ¿sabrá usted hallar el delicado detalle que le permitirá traspasarla?
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1.Kh7!! El rodeo en cuestión no es sino una maniobra india entre torre y rey. Como suele ocurrir, llega tarde el cauto
ensayo 1.Rg6? Kf7 (1...Kd8 2.Rxe6) 2.Rf6+ Ke7 3.Kg7 Kd8 4.Rf8+ Ke7 5.Re8 mate.

1.Kh7!! Kf7 2.Rh8 Ke7 3.Kg8! Frustrando el ahogo del real prisionero. 3...Kd8 4.Kf7 mate. Finalmente, el destape
matador.

39. Speckmann, W. – Die Schwalbe 1954


Mate en 2
Como el ejemplo anterior del «malvado» Speckmann se ha encargado de chuparle la poca energía que le quedaba, le
voy a brindar una buena oportunidad de rehacerse con un diáfano mate en 2 a su alcance (este comentario no pretende
ser irónico o perverso: ¡me atengo a la realidad de los hechos!). Y ¿de qué compositor voy a echar mano? ¡Del
mismísimo Speckmann!, lo ha adivinado... Esta vez, se lo aseguro, no tardará tanto tiempo en contestar a las dos
preguntas que le plantea el autor: a) resuelva el diagrama b) resuélvalo tras colocar el caballo en «c7», en vez de «b6».
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a) 1.Nd7! Con su salto, el equino controla ahora los importantes escaques de «c5» y «e5». Inferiores resultaban los
jaques 1.Rg3+? Kf4 2.Rdg5 c3 3.Nd5 mate;
o 1.Rf1+? Ke3 2.Nxc4+ Ke2 3.Rd2 mate.

1.Nd7! Kxd5 2.Rd3 mate. Un hermoso «mate doble» a la descubierta.

b) 1.Nb5! Kxd5 2.Rf5 mate. Ambos mates forman ecos con el eje “a8-h1”.

40. Shinkman, W. A.
Mate en 3
«Quien acepta un presente vende cara su libertad». He aquí un refrán húngaro cuya validez puede confirmarse tanto en
la vida como en el noble juego. Si bien hacerlo en la vida implica deuda y dependencia, por no decir compromiso, en
ajedrez supone casi siempre poner la seguridad del rey –bien supremo– en peligro y exponerlo al mate inminente. Con
este indicio más que obvio, –¿lo es también para usted, lector?– la cosecha no debería tardar mucho en llegar. En un
máximo de 10 minutos, halle las 4 figuras de mate de este elegante problema «baby», creado hace más de un siglo por
el gran maestro norteamericano de la composición.
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1.Ra5! El sacrificio en cuestión... (Inferior era la posibilidad 1.Rb1? a6 2.Ka4+ Ka7 3.Qc7+ Ka8 4.Qb7 mate)

1.Ra5! a6

No suponen mejora alguna 1...Kb7 2.Rb5+ Ka6 3.Qc6 mate; o 1...Kxa5 2.Qc6 a6 3.Qc5 mate.

2.Qc8! Ka7 3.Rxa6 mate. Y el último mate, el más difícil de anticipar.

41. Loyd, S. – Buffalo Commercial Adv. 1880


Mate en 2
Hoy he seleccionado una frase que sin duda le interesará. El estadista británico Winston Churchill afirmaba con
sobrados motivos: «La imaginación consuela a los hombres de lo que no pueden ser. El humor les consuela de lo que
son». En su caso particular, ya puede imaginar que nunca llegará a MI o GM (no es cierto: ¡Maestro de la Inopia o
Genio del Montón ya lo es!). Pero aún está a tiempo de consolarse: acepte, de buen grado y con una sonrisa, que forma
parte de la legión de «boniatos» que pululan en los clubes de ajedrez, y a mucha honra... Así que, sonría por favor, y
salga inmediatamente en busca del mate en 2 que le plantea Samuel Loyd: no es tan complejo, pero siempre conviene
no fiarse demasiado del astuto norteamericano.
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1.Kf5! Con esta entrega, las blancas anulan el ahogo del fugitivo negro. No daba los frutos esperados 1.Qxg5? Kd7
2.Qe7+ Kxc8 3.Qc7 mate;
o 1.Nf6? Ke7 2.Qd7+ Kxf6 3.Rc6 mate;
o finalmente 1.Qg3+? Ke6 2.Qe5+ Kd7 3.Nb6 mate.

1.Kf5! Kxd5

1...Kd7 2.Ke5 mate. La batería real se abre oportunamente.

2.Qd1 mate. Una creación sobria, pero con chispa.

42. Bayersdorfer, A.
Mate en 3
El escritor y humorista americano Ambrose Bierce nos da una acertada definición en su famoso «Diccionario del
Diablo» de 1906. COBARDE: «Persona en la que el instinto de conservación aún funciona con normalidad». Dicho
esto, en el astuto ejercicio que le presenta el alemán Adolf Bayersdorfer, eminente compositor alemán del siglo XIX,
usted tendrá que hacer gala de exactamente lo... ¡opuesto! Con resuelta valentía, determinación, entereza, y hasta con
audacia y osadía, –escoja usted mismo el sustantivo que más le agrade– salga al encuentro de este magnífico mate en 3,
teniendo bien en cuenta que el valor se demuestra con una entrega total, y no con meras palabras (¡Pista!).
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1.Be5!! ¿Entendió que la «entrega total» era este brillante sacrificio en el centro del tablero, que crea una verdadero
cortocircuito en el campo enemigo? 1...Kxe5

O bien 1...fxe5 2.Qb4 e4 3.Qc5 mate.

2.Kc5 f5 3.Qd4 mate. Un par de mates muy bien traídos.

43. Galitzky, A.W. – 1891


Mate en 3
«La obra clásica es un libro que todo el mundo admira, pero que nadie lee» (E. Hemingway). Además de admirar esta
creación clásica del afamado compositor ruso Galitzky, ¿piensa usted «leerla», es decir, tratar de descifrarla o resolverla
sin ayuda externa...? Con el fin de echarle un cable, he de repetirle que la dama es una pieza muy hacendosa sobre el
tablero: jamás se queda dormida, no como usted, emprendiendo las maniobras multidireccionales que sean necesarias
para asegurar el cumplimiento de su misión. Como he hablado más de la cuenta –¡que ya es decir!–, la clave del
problema ya está rondando ante su despejada mente... ¿o no?
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1.Qe1!

Primer paso hacia la meta.

1...Bxb1

También es mate tras 1...Bc2 2.Bxc2+ Ka2 3.Qa5 mate.

2.Qd1. Segundo paso. 2...Ka2 3.Qa4 mate. El mate esperado.

44. Kuhn, W. – Deutsche Scachzeitung 1888


Mate en 3
¿Le sugiere algo el contenido del proverbio sirio «Vista con unos gemelos, la guerra es siempre fácil»? ¿Acaso no le
recuerda su guerra particular con los problemas de esta antología? Y por supuesto, los gemelos que utiliza son sus
propios ojos, que se apartan inmediatamente de la tensión en el tablero para ir a echar un ligero y fugaz vistazo a la
solución del problema. Usted actúa así, insisto, porque no conoce aún la sensación muy peculiar –y placentera– que
experimenta el buscador cada vez que logra doblegar una resistencia o superar un obstáculo. ¡Inténtelo con este ameno
ejercicio del alemán Kuhn!
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1.Bb4! LA jugada exacta, que bloquea el avance liberador del peón «b5». (Demasiado tímido era el ensayo 1.Rf8? b4
2.Kc6 Ka7 3.Bc5+ Ka6 4.Ra8 mate)

1.Bb4! axb4

No aportan solución las alternativas 1...a4 2.Kb8 Kb6 3.Rf6 mate; o 1...Ka7 2.Bc5+ Ka8 (2...Ka6 3.Rf6 mate) 3.Rf8
mate.

2.Rf1 b3 3.Ra1 mate. El mate llega por la columna «a», recién abierta.

45. Mazel, E.
Mate en 3
Uno de los elementos más sorprendentes del noble juego es sin duda la repercusión tan enorme y definitiva que puede
tener en el tablero una jugada modesta, de insignificante apariencia. Todo está tranquilo –¡sin novedad, mi capitán!–,
surge la nimia jugadita, y las 64 casillas se convierten en un infierno de despiadadas persecuciones que crean «Fuego y
Desolación en el tablero» (un buen título para un nuevo libro de ajedrez, que supera en suspense al de A. Shirov).
¡Basta de digresiones! ¡Ataquemos el problema cuanto antes! (nunca mejor dicho...). Piense en una jugadita gris e
insignificante, juéguela y constatará cómo el rey negro perecerá, entre horribles convulsiones, al cabo de 2 jugadas.
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1.Qf6!! Una jugada tranquila, sin más, que no plantea amenaza alguna... 1...b5. Pero esta jugada forzada traerá pronto
un cataclismo a las negras. 2.cxb5. Cede la casilla «d5», pero permite el control de «c6». 2...Kd5 3.Qc6 mate.
¡Magnífico! Un mate que era totalmente inesperado hace apenas dos movimientos.

46. Shinkman, W.A.


Mate en 3
Apreciado lector, ¿recuerda aún la hermosa soflama que le dirigí en el ejemplo anterior? Con sus inevitables referencias
al fuego, al hierro torcido y la destrucción más I.V.A. –perdón, masiva–... Pues bien, el mismo caso se nos vuelve a
presentar en este apasionante problema del americano Shinkman. Tras una jugada de espera totalmente «metálógica»
(meta la lógica donde quiera, pero no aquí, en este tipo de jugadas...) por parte de las blancas, el pacífico tablero de boj
se convierte en una incontrolable caja de Pandora, donde el mate, antes materialmente imposible, se materializa en un
par de jugadas matemáticamente forzadas.
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1.Qb7!! Un destierro absurdo, en apariencia. ¿Qué diablos está pasando? Tarde llegaban ensayos como 1.Qc4+? Kb2
2.Nc1 Kb1 3.Kd2 f3 4.Qa2 mate;
1.Qa3? f3! (a 1...Kb1?, 2.Kd2 f3 3.Nc3 mate) 2.Nb4+ Kb1 3.Qb3+ Ka1 4.Nc2 mate;
o 1.Qc3+? Kb1 2.Nb4 f3 3.Qb3+ Kc1 4.Qc2 mate.

1.Qb7!! f3. Tristemente única... 2.exf3. Aquí las blancas ceden al rey la casilla «d3», pero pasan a controlar «e4».
2...Kd3 3.Qe4 mate. El rey negro se ha visto obligado a entrar en una ocultísima red de mate, inconcebible hace dos
movimientos... Ahora entiende la metalógica de una jugada de espera –¡única!– como 1.Qb7!!, ¿a qué sí?

47. Magner, S.
Mate en 3
De Israel nos viene el pensamiento «Más vale una buena muerte que una mala vida», tan justificado cuando se trata de
problemas de mate. No tiene más que observar a los monarcas negros en cualquier diagrama de esta antología:
sometidos a un acoso continuo, o víctimas de feroces persecuciones que acaban invariablemente en un baño de real
sangre... El que tiene ante la vista no es ninguna excepción, ya que el rey de «h6» se encuentra prácticamente
inmovilizado, cerca de la esquina del tablero, a la espera de la estocada final que le brindará una «buena muerte».
¿Sabrá encontrar la clave que le permitirá liquidarlo sin que sufra demasiado?
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1.Ne8!

Este saltito de caballo resultará ser definitivo.

1...Kh7

No cambian las cosas las variantes 1...Kh5 2.Kg2! Ne4 (en caso de 2...Kh6, sigue 3.Qh4 mate) 3.Ng7 mate.

2.Qf8

El asedio se ha completado.

2...Ne6 3.Nf6 mate. Un ligero problema que no debe haberle costado demasiados esfuerzos. Está aún a tiempo de
agradecérmelo.

48. Rosenberg, J.
Mate en 3
En Alemania, suelen decir irónicamente –casi a lo Woody Allen– que «La vejez es una enfermedad de la que se muere».
Y en el ámbito de las 64 casillas, el viejo rey suele sucumbir debido a una falta de espacio o de tiempos disponibles.
Dicha enfermedad, tan crónica como frecuente, tiene un nombre que no figura en ningún manual de medicina, pero que
usted habrá encontrado en más de una ocasión: ¡el temido y letal zugzwang! Con lo dicho, no debería experimentar
mucha dificultad para hallar el zugzwang matador en este liviano mate en 3, obra del compositor Rosenberg. No tiene
más que encontrar la clave, esperar la respuesta obligada de las negras y lograr la inmovilización (casi) completa que
obligará al rey a salir de su guarida. Ajedrez, ¡estupenda actividad sádica!...
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1.c6! El primer paso es una jugada sin pretensiones que abre la diagonal «g1-a7». No bastaba el ensayo 1.Qc3?, debido
a la respuesta 1...Ka2 2.Qxb3+ Ka1 3.Kc3 f3 4.Qb2 mate.

1.c6! f3

En caso de 1...b2? (autobloqueo) 2.Qa5 mate.

2.Qf2!

¡Queda usted detenido!

2...Ka4 3.Qa7 mate. Mate inapelable al viejo y reumático monarca.


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49. Shinkman, W. A.

Mate en 3
Supongamos que ha alcanzado esta posición en el finish de una partida activa y le queda poquísimo tiempo –apenas 3
segundos– para que se le caiga la bandera. Como buen ajedrecista fagocitador y materialista que es, usted se abalanza
sobre el peón de «h4» para restablecer la comunicación y no perder una torre, optando por 1.R5xh4+? Kg5 2.Be3+ Kg6
3.Rh7 Kf6 4.R3h6 mate.
O 1.R3xh4+? Kg3 2.Rh1 Kg2 3.Be3 Kg3 4.Rg5 mate. Pero, para su desgracia e intensa frustración, constata cómo el
tiempo se le agota justo antes de realizar la cuarta jugada.... ¡Banderita!... ¡Maldición! Había un mate en tres jugadas
que le hubiera permitido anotarse un punto entero, y no alcanzó a verlo... Ahora que ha finalizado la contienda –y ha
tenido tiempo de sobra para arremeter y descargar su ira contra la madre, la abuela y la tatarabuela de su rival– , yo le
pregunto: ¿Con qué astuta jugada podía dar mate en tan sólo 3 jugadas?
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1.Bd4!

Terminando de tejer la red de mate.

1...Kxh5

O bien 1...Kxh3 2.Kf3! Kh2 3.Rxh4 mate con mateeco simétrico.

2.Kf5! Kh6 3.Rxh4 mate. Desde su atalaya de «d4», el alfil que debía haber jugado custodia eficazmente las casillas de
huida «g1» y «g7». ¿Quién dijo que los problemas son inútiles?
50. Shinkman, W. A.

Mate en 3
«El que desea sacar la espada es un principiante. El que puede sacar la espada es un experto. El que es la espada misma
es un maestro» (Risuke Otake). Como ya lo habrá constatado por su cuenta, lo que afirma este maestro japonés en artes
marciales es perfectamente aplicable a los problemas de ajedrez... No basta con querer o desear dar mate: tendrá que
tener siempre la espada bien afilada si su meta es cortar la cabeza real en las pocas jugadas que le exige el enunciado.
Veamos si es capaz de sentenciar este problema del renombrado compositor americano con tres acertados mandobles de
su florete.
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1.Bf8! El alfil amplía la actividad de la torre en séptima a la vez que se dispone a actuar en la diagonal «g1-a7». El
ensayo 1.Rd7? Kg3! 2.Bh6 f3 3.Rh7 f2 4.Be3 Kf3 5.Rh3 mate resulta del todo insuficiente.

1.Bf8! Kg3

O bien 1...Ke3 2.Rd7 Kf3 (2...f3 3.Bh6 mate) 3.Rd3 mate.

2.Rh7 f3

Al no disponer de jugadas válidas, las negras se ven obligadas a abrir la diagonal a la acción del alfil enemigo.

3.Bd6 mate.

51. Maximov, N.
Mate en 2
¿Tiene una naturaleza impaciente e irascible que se desata a la primera ocasión, por ejemplo cuando no da con la clave
de un problema tras haberlo intentado «todo» durante un cuarto de hora? Cálmese, relájese, ya que éste no es,
obviamente, el camino apropiado... Y procure atenerse a la prudente máxima samurai: «El hombre que se enoja se
derrotará a sí mismo en el combate, lo mismo que en la vida». Esta vez, para no colmar su resentida transigencia, he
intentado rebajar el listón buscando un mate en DOS jugadas de lo más asequible: si todo va bien, el problema de
Maximov debería exigirle un «minimov» de esfuerzos.
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1.Be6!! (1.Qa3+? Kc4 (1...Ke4? 2.Bg2+ Ke5 3.Qe7 mate) 2.Rf5 d3 3.Qa4+ Kc3 4.Rc5 mate)

1.Be6!! Ke2 (Ke3)

1...Kc3 2.Qa3 mate.

2.Bc4 mate.

52. Öhquist, J.
Mate en 2
La tradición sufí tiene un dicho muy acertado: «Si quieres llegar a ser un calígrafo, escribe, escribe, escribe...» que,
trasladado al ajedrez, pasaría a ser algo así cómo «si quieres llegar a ser un buen solucionista, resuelve, resuelve,
resuelve...». Y nada mejor para ello que esta brillante miniatura del finlandés Öhquist, en la que el equino desempeña
un papel protagonista en la ingeniosa clave. En las dos principales variantes de mate, el caballo agazapado en «d7»
tendrá respuestas –es decir, saltos– para todo. Ah... y que no se me olvide comunicarle que el evidente ensayo 1.Qc2+?
Kd4 2.Ne5 Bc4 3.Rxc4 lleva al mate, sólo que un poco tarde.
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1.Rc4!!

Una entrega espectacular que impide la huida del monarca negro por la 4a fila.

1...Bxc4

Si 1...Kxc4, 2.Ne5 mate; y si 1...e2, 2.Qd4 mate.

2.Nc5 mate. Un caballo de lo más eficiente, con sus saltos a “c5” o “e5”.

53. Ropet, I.
Mate en 2
La clave de algunos problemas particularmente bien elaborados nos recuerda sin duda los imposibles malabarismos
ejecutados por los funámbulos de circo. En dichas ocasiones, todo parece indicar que el rey enemigo va a zafarse, ya
que nuestra frágil intuición nos traiciona. En otras, es preciso recurrir a operaciones de alto riesgo para conducir al
monarca a su cadalso. Y es precisamente así como deberá proceder en esta miniatura de Ropet: actúe rauda y
enérgicamente si desea evitar que el rey escape por el fondo del tablero. Adelante, ¡No es más que un mate en dos
jugadas!
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1.Nf4!

Un brillante sacrificio que controla el importante escaque «e6».

1...Kxd4

¡La última cena del monarca! No era mejor 1...Kf5 2.Rd5 mate, o 1...e2 2.Rd5 mate.

2.Bf6 mate. Una original figura de mate, posible gracias al autobloqueo del peón «e3».

54. Fitch, C. L. – 1876


Mate en 3
Algunas composiciones de ajedrez, bien sean estudios o problemas, han sido concebidas por sus autores con tanta
pulcritud e ingenio que se pueden considerar como obras perfectas, concepto que tal vez parezca falaz e inverosímil
cuando se habla del universo de las 64 casillas, por excelencia especulativo. Del problema que tiene ante la vista,
creado por el americano Fitch hace más de 130 años, puede decirse que representa la quintaesencia del noble juego, tan
pura y nítida es la forma en la que el autor ha logrado plasmar su idea. ¿Logrará usted captarla en menos de 5 minutos?,
tras haber ponderado esta palmaria y desalentadora cita del pintor Dalí: «No tema la perfección. Jamás la alcanzará».
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1.d8=N! Es bastante poco frecuente que una subcoronación constituya la clave de un problema. 1...Rg7. Al mismo
resultado conduce cualquier jugada de la torre negra. 2.Qb7+!! Y aún menos frecuente ser testigo de un espectacular
sacrificio de dama en un mate en 3 jugadas. 2...Rxb7 3.Nc6 mate. Con los oportunos autobloqueos en «a8» y «b7»,
¡una figura de mate que no se ve a diario!

55. Kos, J. – Schachminiaturen 1903


Mate en 3
Emulando al maestro franco-polaco Tartakower, quien afirmaba irónicamente que «jamás se ha ganado una partida
abandonando», los estrategas habidos y por haber le confirmarán que jamás se ha ganado una batalla... ¡retrocediendo!
Sin embargo, están del todo equivocados, al menos en cuanto atañe a numerosos problemas de ajedrez, en los que la
clave se inicia con una sorprendente maniobra de retroceso. Tomando en cuenta este claro indicio –reconózcalo, por
una vez: más evidente no podía ser–, ensille su caballo y salga en busca –y captura– de este original mate en tres, obra
del compositor yugoslavo Kos (1846-1907).
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1.Na1! ¡Internándose en la retaguardia de las filas enemigas! 1...Kxa1

Captura obligada, ya que si 1...Kc1, 2.Qe1 mate.

2.Qd4!

Inmovilización completa y nuevas perspectivas de ataque por la columna de dama.

2...Kb1 3.Qd1 mate. El rey «b1» acaba de ser capturado.

56. Klark, D. – Shahmatni Listok 1876


Mate en 2
Compare el material existente en este problema de Klark con el del anterior: constatará que, si bien es exactamente el
mismo, la solución utiliza derroteros opuestos del todo. Esto demuestra de forma fehaciente que el universo del noble
juego no se limita a patrones finitos y tajantes, sino que hace intervenir en todo momento cotas bienvenidas de fantasía,
originalidad e imprevisibilidad. Y ahora que es un experto consumado en el manejo de los mates en tres, es lícito pensar
que este “miserable” mate en dos no le exigirá más que un par de acertados cálculos (ajedrecistas con problemas... de
riñón, ¡abstenerse!).
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1.Qa4! De nuevo, un retroceso constituye la solución del problema. Ineficaz era la captura 1.Qxb3? Ka1 2.Nc3 b1=Q+
3.Qxb1 mate.

1.Qa4! Kc2

Si 1...bxa2, 2.Qd1 mate, y si 1...Ka1, 2.Nc3 mate.

2.Qe4 mate. Sin duda alguna, la figura de mate más difícil de anticipar. Un problema contundente y con ... chispa.

57. Cheney, G. N.
Mate en 4
Incontables detractores de los problemas, que sois legión, repetís hasta la saciedad que estos engendros artificiales no
interesan –suprimen la tensión, elemento esencial de la apasionante lucha en el tablero– y no sirven estrictamente para
nada. ¡Oh, cuán equivocados estáis, blasfemos, renegados y perjuros de todo pelaje! De un plumazo, habéis osado
eliminar la suprema fantasía, la excelsa originalidad y el encanto insuperable de estas obras maestras de la
composición... Si queréis recuperar vuestra dignidad de ajedrecistas de pleno derecho, deberéis implorar de rodillas el
perdón de Caissa y resolver 10 problemas de mate en 3 seguidos, sin pausa alguna... Empiece por éste, una miniatura de
indudable valor práctico para el ajedrez de competición, que tanto idolatra.
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1.Bc4! Jugada tan natural como efectiva. Mucho más lento era el insuficiente ensayo 1.Bb7? Kb5 2.Rc6 Ka5 3.Kb3
Kb5 4.Rd6 Ka5 5.Re6 Kb5 (5...b5 6.Ra6 mate) 6.Re5 mate.

1.Bc4! b5 2.Kb3!!

Pero este desplazamiento del rey, que permite una captura con jaque, sí que es una sorpresa.

2...bxc4+

Si 2...b4, continúa 3.Ra6 mate.

3.Kxc4 Ka4 4.Ra6 mate. Un problema bastante asequible, y de indudable valor práctico.

58. Steif, A. – 1902


Mate en 2
Una vez más, la dama se dispone a demostrarle que es la pieza de mayor potencia e indiscutible movilidad, única
merecedora del solemne apelativo «Nuestra Señora de las 64 casillas». Cuando se fija un objetivo, como en esta
singular miniatura del compositor Steif, se traslada con asombrosa facilidad a los sectores más alejados del tablero,
obcecada en conseguir la piel del despellejado monarca negro, aquí tan solo acompañado por dos de sus súbditos, el
peón en «d7» y el alfil en «f7». Ha quedado claro que la solución es una jugada de dama. Pero son tantas las
posibilidades, que usted deberá descartar numerosos ensayos antes de hallar la única que sirve. Solucionista, tiene ante
sí la oportunidad soñada de ganarse el título honorífico de «Señor de las 64 Casillas».
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1.Qa8! La esquina es la casilla desde la cual la dama puede actuar idóneamente en la 8a fila y la gran diagonal. Es de
suponer que logró descartar los cuatro ensayos:
a) 1.Qf1? d5! (1...d6?? 2.Qh3 mate) 2.Qf6+ Kd7.
b) 1.Qa5? d6!
c) 1.Qe1+? Kd6! (1...Kf5?? 2.Qe4 mate).
d) 1.Qh1? Kd6!

1.Qa8! Bg6

No cambia nada 1...d6 2.Qc8 mate, o 1...Kf5 2.Qe4 mate.

2.Qd5 mate.

59. Meyer, H. F. L.
Mate en 3
«Un hombre desordenado pierde siempre un solo guante» (pintada callejera). ¿Se amolda usted al contenido de este
dicho, producto de la sabiduría popular, o tiene por costumbre perder ambos guantes cuando se dedica a resolver
problemas? En otras palabras, ¿suele ser un investigador metódico, o recurre con frecuencia a la «tormenta de ideas»
(brainstorming) para ordenar la maraña de ideas que agitan su mente? En este problema, un agradable mate en 3 de
Meyer, le aconsejo la primera opción: considere pausadamente todas las consecuencias que se derivan de la coronación
del candidato «f7». No tardará demasiado tiempo en recuperar su(s) «guante(s) perdido(s)» y dar con la elegante clave
de esta centenaria miniatura.
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1.f8N! ¡La única coronación precisa! Tanto 1.f8=Q? Ka7 2.Qe7+ Kb6 3.Qc7+ Ka6 4.Ra1 mate,
como 1.f8=R? Ka7 2.Kb5 Ka8 3.Ne6+ Kb7 4.Rh7 mate,
o 1.Rb1+? Ka7 2.d7 Ka8 3.f8=Q Ka7 4.Qa3 mate, requieren una jugada más.

1.f8=N! Kc8

En caso de 1...Ka7 2.Nd7 Ka6 3.Ra1 mate, y si 1...Ka8 2.Nd7 Ka7 3.Ra1 mate.

2.Rb1!

La segunda clave, que puede pasar inadvertida.

2...Kxd8 3.Rb8 mate.

60. Petsch-Manskopf, E.
Mate en 3
Según el estadista alemán Otto von Bismarck, “No podemos hacer la Historia, sino esperar a que se desarrolle”. Puede
que dicha afirmación sea cierta en todo cuanto afecta a los asuntos de estado, pero resulta poco acertada en el terreno
del noble juego. En efecto, para doblegar el azaroso curso de la partida, el ajedrecista se ve en la obligación constante
de tomar decisiones pacientemente maduradas e integradas en un plan válido. Por ejemplo, en el habilidoso mate en 3
de Petsch Mankopf que aparece en el diagrama, no hay tiempo para frivolidades como 1.Nxd2? (las fuerzas blancas no
pueden distraerse en el ataque de mate) o 1.Nf6+? Kf8 2.Bc3 d1=Q 3.Bb4+ Qd6! Existe un solo atajo, el que le llevará
al desenlace esperado.
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1.Bh8! La entrega tabú del alfil en la esquina consituye la única solución, como se verá seguidamente (no sirven ni
1.Ng5? Kf8 2.Bf6 d1=Q 3.Rxd1 Ke8 4.Rd8 mate,
ni 1.Bc3? d1=Q 2.Nf6+ Kf8 3.Bb4+ Qd6 4.Bxd6 mate).

1.Bh8! d1=Q

A 1...Kxh8, 2.Nf6 d1=Q 3.Rh7 mate.

2.Nf6+ Kf8 3.Bg7 mate. Es el alfil superviviente el que da mate en la gran diagonal.

61. Schett, S.
Mate en 3
El poeta checo J. Seifert, premio Nobel de Literatura en 1984, señala con mucho tino que «El tiempo nos trata
despiadadamente, no le importa nuestra tristeza». ¡¡A quién se lo fue a decir!! Este mal crónico –nunca mejor dicho–
afecta muy particularmente al ajedrecista cuando sufre de «Zeitnot agudo» al final de una partida, o al solucionista que
se embarca en una dirección equivocada y no logra hallar la anhelada clave. Y esto es lo que le pasará si no saca a
relucir su ingenio y claridad de mente (¡en dos palabras!) en la miniatura que le propone la compositora Sophie Schett.
Como no soy despiadado y tampoco deseo verle triste, le indico de entrada que la trivial variante 1.Bd3? Ke6 2.Bc4+
Ke5 3.Rf3 Ke4 4.Bd5+ da mate... ¡en 5 jugadas!
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1.Be4!

De nuevo hay que ser generoso: la clave es una brillante entrega en el mismo centro del tablero.

1...Kxe4

Nada cambiaba con 1...Ke6 2.Bd5+ Ke5 3.d4 mate.

2.Kd6!

El complemento indispensable.

2...Kd4 3.Rf4 mate. Un problema de impecable factura.

62. Lehner, H. – Deutsche Schachzeitung 1873


Mate en 2
Numerosos son los literatos que nos advierten contra los peligros de la rutina y el hábito. Citaremos aquí a dos. En
primer lugar, el español M. de Unamuno escribe en El sentido trágico de la vida: «Caer en un hábito es empezar a dejar
de existir». Luego, el dramaturgo franco-irlandés Beckett afirma a través de su personaje Godot: «Habit is a great
deadener». (El habito es un gran exterminador). Sobra añadir que el hábito es el gran enemigo del lúcido y lucido
jugador de ajedrez. En el centenario problema de Lehner que tiene ante la vista, los automatismos le harán considerar 4
ensayos que «casi» funcionan, pero que poseen su refutación particular. A usted le toca hallar la salida del laberinto.
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1.Qe5!! Increiblemente, ésta jugada «serena» es la única salida. ¿Logró percibir los ensayos siguientes:? 1.Qxd4? Nc2
2.Qd1+ Ne1 3.Qxe1 mate,
o 1.Qxa8? Kg1 2.Rf5 Bf2 3.Qg2 mate,
o bien 1.Rxd4? Nc2 2.Qxa8+ Kg1 3.Qg2 mate.
En cuánto a 1.Kg3+?, 1...Kg1! (1...Bxh8? 2.Rd1 mate) 2.Qxd4+ Kh1 3.Qxa1 mate.

1.Qe5!! Bxd5

No bastaban ni 1...Bg1 2.Qe4 mate, ni 1...Bxe5 2.Rd1 mate.

2.Qh2 mate. Llega el mate ansiado... Un problema elaborado con diabólica destreza.

63. Galitzky, A. W.
Mate en 3
Por fin, ¡un merecido descanso para su mente ajetreada, desencajada, dislocada, trastocada!, etc. La agitación cotidiana,
los desplazamientos en la habitual lata de sardina, la discusión de siempre en el despacho, las compras interminables y
el tiránico estruendo del tráfico urbano, no han podido con usted... Está listo y dispuesto para enfrentarse al último
problema de la jornada: una insignificante, facilísima, y a la vez hermosa, miniatura de... ¡Galitzky! –otra más, ¡no!–
Tranquilo... Esta vez, no tardará demasiado en hallar la secuencia lineal del mate en 3 jugadas. Si está a la vuelta de la
esquina, aunque usted no quiera volver a pisar la calle...
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1.Nf6! Tras este salto, aunque no se ha esforzado, todo es ...forzado. 1...Kxh1 2.Ng4 Bh2 3.Nxf2 mate. Puede irse a
dormir: ha cumplido con su deber de solucionista impenitente.

64. Loyd, S.
Mate en 3
¿Reúne las cualidades mínimas para ser un ajedrecista como «Caissa manda»? Inteligencia, por la capacidad de
adaptación requerida, imaginación, por la fantasía que el ajedrez exige en todo momento, sin olvidar flexibilidad y
receptividad. ¿O es prisionero de las (malas) costumbres, obstinado, cegato e inflexible, además de brillar por... su
carencia crónica de capacidad imaginativa? Estimado lector, me temo que la segunda opción constituye una descripción
perfecta de sus defectos «idóneos», que nunca le permitirán alcanzar la condición de solucionista de pro. Si desea de
veras desmentirme, resuelva «en el acto» el mate en 3 de Loyd, muy similar al del ejercicio anterior. Eso sí, hace
intervenir posibilidades adicionales, pero la idea es exactamente la misma. Ya puede hallar la clave en un abrir y cerrar
de mente.
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1.Qa1+!!

Indispensable sacrificio de dama, que atrae al rey a la fatídica esquina donde perecerá.

1...Kxa1

No supone mejora alguna 1...Kb3 2.Qc3+ Ka2 (2...Ka4 3.Qxb4 mate) 3.Nxb4 mate.

2.Nxb4 Ba2 3.Nxc2 mate. A partir de premisas muy distintas, el mismo mate que acabamos de ver en el problema de
Galitzky.
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Nivel **

65. Jäderin, C. G. – Upsala Posten 1868

Mate en 3
Si ha tenido la «desgracia» de tener entre sus manos mi antología de Problemas para gente sin problemas, publicada
por esta misma editorial en 2003, sabrá seguramente lo que es un Tema Indio. Pero si usted es todavía un «ajedrecista
sin solución», ya se irá enterando a lo largo y ancho de esta nueva colección de problemas, que irá resolviendo –así lo
espero– a «paso de tortura» para poder saborearlos con deleite. Por ahora, le confirmo tan solo que esta creación del
sueco Jäderin contiene dos Temas Indios... Y si no los descubre, que no «se le suba el indio» (o sea, no monte en
cólera), como suelen decir en Iberoamérica.
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1.Bd1! Ka5

A 1...a5, 2.Rc2! El primer Tema Indio 2...Kxa4 3.Rb2 mate.

2.Rb3!

Ahora el segundo.

2...Kxa4 3.Rb5 mate.


66. Lester, W.E. – Empire Review 1924

Mate en 2
La sabiduría oriental afirma que “con cada oportunidad desperdiciada nace una nueva”. Tal vez este sutil pensamiento
resulte cierto en la vida cotidiana, pero no lo es de ningún modo en la lucha despiadada que se libra en un tablero de
ajedrez. ¡Cuántas veces hemos dejado pasar el tren, y Caissa nos ha privado de una dulce victoria! Dicho esto, no
pierda la oportunidad de asestar 3 figuras de mate muy distintas entre sí en el diagrama que le propone W. E. Lester: las
hay para todos los gustos... Ah, ¡se me olvidaba! No malgaste más tiempo siguiendo falsas pistas como 1.Qb3?, que a
mí me hizo perder más de 5 minutos.
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1.Qb1!

La dama reptante dominará todo el tablero.

1...Bf2

Si 1...d1=Q, 2.Qe4 mate, y si 1...d1=N, 2.Qb5 mate. La figura de mate más inesperada.

2.Qf1 mate.

67. Scheel, J. – Casopis csl sachisti 1919


Mate en 2
Los turcos tienen un proverbio de alcance universal: “Una vez lanzada, la flecha no vuelve a su punto de partida”, refrán
que se confirma en la práctica del ajedrez, por ejemplo en el caso de los peones, que avanzan y nunca pueden
retroceder. Ahora bien, toda regla tiene su excepción. Y la hallará precisamente en este magnífico problema del
noruego Scheel, quien precedió en un siglo a su brillante conciudadano, el GM Magnus Carlsen. La pista que le acabo
de proporcionar le resultará un tanto enigmática –como todas las de esta publicación–, hasta que dé con la original
clave.
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1.Rh5! La única jugada que logra anular la fortísima contraofensiva 1...Rh2. Además, despeja la columna «b» (punto
«b6») para la dama, permaneciendo la torre al acecho en la vital 5a fila. Por supuesto, fallaban los intentos 1.Rb3? Rh5!
o 1.Rb8? Rh2!

1.Rh5! Rb7

A 1...Rxh5 (1...gxh5), 2.Qb6 mate. A 1...Kxa7, 2.Ra5 mate ¿Ahora entiende mi críptica alusión? Cumplida su misión, la
torre vuelve a barrer la 5a fila, con efectos letales. A 1...Rxa7, 2.Qb5 mate.

2.Qa3 mate. Las blancas, que han conservado todas sus piezas han logrado matar –rematar– al rey negro.

68. Traxler, P. K.
Mate en 3
«Todas las cosas poseen belleza, pero no todos la ven» (Confucio). Si usted es... aún... una persona sensible, habrá
probablemente percibido la belleza formal de este diagrama inicial, una flecha de perfecta simetría. Vamos a comprobar
ahora si es tan rápido como la flecha para acabar con el monarca negro, en tan solo 3 jugadas. Sin duda, deberá tensar
varias veces su arco antes de dar en la diana, ya que los ensayos evidentes 1.Rb6? Nc7 2.Kd3+ Ng7!.
O 1.Rf2? Ng3 2.Qxe8 Nf5+ fracasan todos sin excepción, como era de esperar...
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1.Kc3 Nexf6

A 1...Nhxf6, 2.Kb3! Kb1 3.Qh1 mate. A 1...Kb1, 2.Qh7+ Ka1 (2...Kc1 3.Qc2 mate) 3.Ra6 mate, y a 1...Ka2, 2.Qg8+
Kb1 (2...Ka3 3.Qb3 mate) 3.Rf1 mate.

2.Kc2! Ka2 3.Qa8 mate.

69. Votruba, O.
Mate en 3
El fundador de la multinacional norteamericana IBM, Thomas Watson, tenía –y sigue teniendo– un lema que debería
hacer suyo cualquier ajedrecista que se precie: «Si quieres triunfar, dobla tu porcentaje de errores». En esta miniatura
del checo Votruba (1894-1943), con más de 400 problemas en su haber, usted cometerá tantos errores –con perdón–
que no va a ser preciso que duplique su número... Las dos líneas de mate no son demasiado complejas –ni tampoco tan
fáciles–, pero hay que pensar en ello. Con esta perogrullada, ya dispone de un arma eficaz para «desarmar» este mate en
3.
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1.Qg1! Ke5 2.Qd1!

La segunda jugada de espera, que controla la columna «d» y la casilla «h5».

2...Kf5

2...f5 3.Qd4 mate.

3.Qh5 mate.

70. Williams, P. H. – 1908


Mate en 3
El compositor británico Philip H. Williams (1873-1922) fue sin duda uno de los más prolíficos e ingeniosos artistas del
tablero. Entre sus 1200 problemas (¡se dice pronto!), figuran obras tan originales como la que le toca resolver ahora. Se
trata de una miniatura «baby» con una clave sorprendente, y tremendamente astuta. En un principio, tenía pensado
otorgarle tan sólo una *, pero creo sinceramente que esta obra singular no desmerecerá entre los problemas de **.
Espero que esté de acuerdo conmigo (y si no, da igual: no disponemos de libro de reclamaciones...). De paso, para
cualquier contacto, enviar un correo electrónico a remay47@yahoo.es
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1.Qh7!

La dama se aleja, aparentemente, del fragor de la lucha. ¿Habrá perdido el norte, al dirigirse hacia el este, en vez de
vigilar el sur?

1...Kxa1

A 1...Kb3, 2.Qb1+ Kc4, ¡qué se escapa!, eso al menos parece... (2...Ka4 3.Qb5 mate) 3.Qb5 mate. ¡El típico mate de
dama y alfil!, que siempre sorprende.

2.Qc2 a2 3.Qc1 mate.

71. Williams, P. H. – 1897


Mate en 3
El gran Cicerón escribió en «De Finibus»: «Optimum cibi condimentum fames». Espero que usted, ajedrecista emérito
que «sabe mucho latín», y que otrora estudiaba libros que no eran siempre el Informator, haya captado el mensaje del
romano: «El mejor condimento de la comida es el hambre»... de tablero, en su caso. Y este ligero mate en 3 del inglés
Williams, pensado sólo para gourmets, le servirá perfectamente de aperitivo. Sin abusar del vermut –tenga presente que
sólo hay cinco piezas, y no diez–, halle la extraña clave; con un par de bocados le bastará.
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1.Kb2! Ka5

A 1...b5, 2.c5.

2.Qc6 Kb4

Si 2...Ka6, 3.Qa8 mate, y si 2...b5, 3.Qxb5 mate.

3.Qb5 mate. Como le venía diciendo, un aperitivo frugal.

72. Kubbel, L. – 1er Pr. Deutsche Schachzeitung 1908


Mate en 4
Estimado lector, como ya le voy conociendo, se de buena tinta que el esfuerzo no es su punto fuerte, lo cual me permite
suponer que usted trabaja menos aún que el sastre de Tarzán... O sea, es usted un desastre... Para invertir esta peligrosa
tendencia, le propongo un curioso diagrama, que bien podría titularse “Los cuatro jinetes del Apocalipsis”: de seguro
transmitirá un soplo de vida a sus adormiladas neuronas. En efecto, tras hallar la clave, comprobará que todos los
caminos llevan a Roma, es decir al mate “impepinable”.
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1.Qg1! Ke7

A 1...Kf8, 2.Qa7 Kg8 3.g6 Kh8 4.Qh7 mate, y a 1...Kd8, 2.Qa7 Ke8 3.e6 Kd8 4.Qd7 mate.

2.Qa7+ Kd8

Si 2...Kf8, 3.f6 Ke8 4.Qe7 mate.

3.d6 Kc8 4.Qc7 mate. Los cuatro jinetes han logrado demostrar su eficiencia.

73. Speckmann, W. – Schach Echo 1939


Mate en 3
En la presente miniatura de tan solo 5 piezas, el autor y prolífico compositor alemán Speckmann no nos explica cómo el
rey negro ha llegado a extraviarse en el baldío desierto estepario del flanco de dama blanco, ni por qué le han
abandonado a su suerte los últimos súbditos que le permanecían fieles: ¡ni un mísero peón a la vista! Eso sí, nos exige
que lo rematemos “ipso facto”, en 3 jugadas. Le daré una pista: utilice adecuadamente la potencia multidireccional de la
dama, y logrará derramar la sangre azul en los escaques blanquinegros.
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1.Qg5!

Es preciso soltar lastre para dar un poco de aire a la realeza.

1...Kb4

Es igual hacer 1...Ka4, porque permite 2.Bc3 Ka3 3.Qa5 mate.

2.Bc3+!

¡A pesar de todo!

2...Kxc3 3.Qd2 mate. Un cambio brusco de rumbo produce el inesperado mate. ¿Lo encontró?... ¿U optó por un cambio
brusco ... de problema?

74. Mott-Smith, G. – The Chess Review 1937


Mate en 2
Como ya se habrá percatado, cualquier jugador que quiera sobresalir en la práctica del noble juego debe actuar de forma
velada, recóndita, encubierta, inescrutable, furtiva, y hasta sibilina para lograr sus metas ante el tablero. Así es como
deberá proceder en este problema del americano MottSmith. Recuerde, sin embargo, que dispone tan solo de 2 jugadas
para demostrar sus malas artes de ajedrecista perverso... Pista: desvíese de los caminos trillados para alcanzar la
deseada meta. O sea, evite los infructuosos ensayos 1.Qg2? Bg5! (pero no 1...Kf7? 2.Qg7 mate)
o 1.Rg6? Bf6?
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1.Qa2!

La clave: ¡El control indirecto a distancia del punto «f7»!

1...Kxf7

En caso de 1...Bf6, continúa 2.Re8 mate.

2.Rf6 mate. Con su complemento, la mortal descubierta.

75. H. A. – Reynolds´ Miscellaneous 1868


Mate en 2
Unos cuantos elementos nos indican a ciencia cierta cuándo un problema es de excelente factura: una clave ingeniosa,
oculta y única, (si no, existiría el dual, que invalida el problema), y sobre todo una multitud de interesantes intentos –
denominados ensayos– que fracasan por muy poco, ante una aguda defensa. En esta miniatura del misterioso y anónimo
H. A., que vivió a mediados del siglo XIX, hay tres ensayos que «casi» producen el mate en 2 requerido, pero que
acaban en aguas de borraja. Concéntrese: la solución no es nada evidente, ni siquiera para quienes llevan puestas gafas
bifocales.
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1.Qd8!

La única jugada que controla la vital casilla «d4», permite un acceso al punto «d1» (tras un movimiento del alfil negro),
a la columna «a» (en caso de su apertura con axb4) y, elemento clave, ¡ataca asimismo el punto «a5»!

1...Bxb4

A 1...axb4, 2.Qa8 mate; 1...Kxb4 2.Qd4 mate, y a 1...Be1, 2.Qxa5 mate. Ésta era la jugada que faltaba en el ensayo
1.Qf2? que era refutado por una jugada de alfil.

2.Qd1 mate. Un elegante mate en dos, que precisa un cierto tiempo de reflexión.

76. Ferber, A. E. – Deutsches Wochenschach 1906


Mate en 2
“El ajedrez, como el amor y la música, tiene el poder de dar felicidad a los seres humanos”. Esto lo afirmaba el propio
Siegbert Tarrasch, dogmático jugador y enemigo jurado del campeón mundial E. Lasker. En esta ocasión, hay que darle
la razón: ¿No está usted acaso pasándolo en grande con los estupendos instrumentos de tortura que le brinda esta
colección? ¿No ha tenido ya unas cuantas peleas matrimoniales por ignorar a su cónyuge o sentarse a comer con media
hora de retraso? Bueno, cierre el libro, que se enfría la sopa... El apasionante mate en 2 del alemán Ferber puede
esperar. Tómeselo mejor de postre.
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1.Qh8!! Una clave inesperada y sorprendente: la dama abandona la torre a su suerte para buscar nuevos horizontes en el
centro del tablero. Tras el ensayo «lógico» 1.Qf4?, el rey logra escapar con 1...Kc5.

1.Qh8!! Kxe4

1...Kc5 2.Qd4 mate, y a 1...Kd6, 2.Qe5 mate.

2.Bc6 mate. Un elegante mate modelo con 2 mates-eco, que presentan la misma figura.

77. Clausen, S. – 1er Pr. Die Schwalbe 1939


Mate en 3
Esta miniatura del sueco Sigurd Clausen (1900-1965) es muy actual, porque tiene que ver con el desagradable y
candente tema del acoso laboral. En efecto, la torre negra acaba de irrumpir en el despacho del director, y está
hostigando a la señora secretaria para que se quede clavadita en su asiento y no abandone su puesto de trabajo en «f8».
Está claro que si usted no encuentra rápidamente argumentos convincentes, el molesto asaltante no soltará prenda: ¡ya
tiene en sus manos un trozo de blusa que acaba de arrancarle a la desconsolada secretaria-dama! Actúe veloz (3
jugadas) y eficazmente, por favor.
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1.Ra2!

La única salida al problema... Tanto 1.Rd2? como 1.Rc2? o Rb2? serían replicados con 1...Rd8, Rc8 o Rb8, y tras la
captura obligada, la dama y la torre se molestarían en la misma columna.

1...Ra8

Si 1...Re4 2.Qf2+ Kh1 3.Qh2 mate; si 1...Re2 2.Rxe2 Kh1 3.Qf1 mate y si 1...Rxf8+ 2.gxf8=Q Kh1 3.Qf1 mate.

2.Qxa8

La dama acaba de librarse del intruso y podrá actuar diagonalmente a partir de «a8».

2...Kf1 3.Qh1 mate. Un problema ciertamente curioso.

78. Thompson, R. G.
Mate en 3
Como todo buen ajedrecista ávido de sangre, –¿tenía el Conde Drácula afición por el «noble» juego?–, el máximo placer
que usted experimenta ante el tablero es aniquilar al rey contrario. Pues bien, este magnifico ejemplo de R. G.
Thompson no le defraudará, ya que podrá asestar casi media docena de mates distintos si da con la clave correcta. Eso
sí, dos de ellos implican una jugada de espera que no es tan fácil de pre-»ver». ¡Ah! Y no olvide que la dama es, y será
siempre, una infatigable trotamundos...
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1.Qa1! b4

Si 1...b2, 2.Qxb2 Ka5 3.Qxb5 mate, y si 1...Ka5, 2.Qh8 Ka4 3.Qa8 mate.

2.Qd4!

¡La jugada más difícil de hallar! La dama despliega su enorme poderío por la 4a fila y las dos diagonales «d4-a1» y «d4-
a7».

2...Kxa3

2...Ka5 3.Qa7 mate.

3.Qa1 mate. El avance b4 logró obstruir la huida del fugitivo.

79. Williams, P. H. – 1898


Mate en 3
Aquí tiene una miniatura más del insigne Williams, que siempre confecciona sus maravillosas creaciones con sumo
ingenio... En este original ejemplo sin peones, por ello denominado “aristocrático”, usted deberá maximizar en todo
momento el rendimiento de 3 ó 4 piezas blancas (¡pista!...): utilice con habilidad su capacidad ofensiva para que
cooperen armónicamente en la obtención de 4 figuras distintas de mate. Otra pista: no se precisa casi la colaboración
del rey blanco...
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1.Rd1!

Cortando el paso hacia el flanco de dama.

1...Kxf2

Si 1...Ke3, 2.Nfg4+ Ke2 3.Bf3 mate.

2.Rd2+ Ke1

Si 2...Ke3, 3.Nf1 mate, y si 2...Kg3, 3.Nf1 mate.

3.Nf3 mate. Un caballo tan saltarín como efectivo: acosa al rey enemigo en todas las casillas oscuras por las que
pretende escapar.

80. Bayersdorfer, A.
Mate en 3
De antemano, le anuncio que este problema del alemán Bayersdorf (1842-1901), padre fundador de la escuela alemana
de composición, es algo más complejo que los anteriores. Pero usted no tiene nada que temer, supongo, porque, como
bien dijo el gran Charles Dickens, «el hombre (y con mayor motivo el ajedrecista) nunca sabe de lo que es capaz hasta
que lo intenta». Para alcanzar la meta, y lograr las tres figuras de mate requeridas, deberá combinar el acoso al rey
enemigo con el control del peligroso candidato de «g2».
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1.Bd4!

La valiente entrega del alfil es la solución.

1...Kxd4

A 1...Kf4, 2.Bg1 Ke4 (2...Kg5, metiéndose en la boca del lobo, 3.Be3 mate) 3.Rh4 mate.

2.Kf5! Kd5 3.Rd3 mate. Un buen «mate económico perfecto», logrado con pericia mediante un efectivo zugzwang.
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81. Beuthner, R.

Mate en 3
«Los que beben siempre no paladean nunca» (M. Prior). Estimado lector, ya está usted preguntándose qué pérfida
conclusión, agresiva moraleja o vil golpe bajo –dirigidos contra su persona, por supuesto– me dispongo a extraer de una
afirmación tan sensata y realista. Pues es muy sencillo: al igual que yo, usted es un alumno impaciente y poco aplicado.
No suele hacer sus deberes y, lo que es peor, consulta directamente la clave que se ofrece en el último apartado. Y así
nunca estará en condiciones de progresar o saborear los frutos de un esfuerzo sostenido. Si no desea un suspenso
deshonroso, cambie radicalmente de actitud y halle la solución a este accesible mate en 3. ¡Su ennegrecida alma de
solucionista tramposo está aún a tiempo de redimirse!
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1.Rd6!

¿Ve como no era tan complicado? Bastaba con sacrificar un par de piezas...

1...Kxe5

Si 1...Kxg5, 2.Nf7+ Kh5 (2...Kf5 3.e4 mate) 3.Rh6 mate, y si 1...fxe3 2.Nf7 e2 3.Rf6 mate), o reagruparlas en torno al
rey enemigo.

2.Bxf4+ Kf5 3.e4 mate.


82. Blumenthal, O.

Mate en 3
Como habrá constatado ya en más de una ocasión a lo largo de estas páginas, el ataque directo, el hostigamiento
manifiesto, el jaque puro y duro, rara vez constituyen la clave de un problema compuesto con la debida sutileza y
sofisticación. En cambio, la paciente jugada de espera, la amenaza soterrada, el amago sibilino, la finta ladina y
traicionera, sí que aparecen regular e inevitablemente en el arranque de la variante matadora. Por lo tanto, en esta
delicada miniatura del alemán Blumenthal, absténgase de intentos tan burdos como 1.Qb7+?, que llevan solo al mate en
4 en la variante 1...Kc1! 2.Qb3 Kd2 3.Qd1+ Kc3 4.Qd4 mate, o 3...Ke3 4.Ng4 mate. ¿Le permitirán las indicaciones
anteriores dar con la inesperada clave?
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1.Qg2!

Una dama al acecho, como mandan los cánones de la composición.

1...Kxa1

A 1...Kb2, 2.Nd3+ Kc3 3.Qc2 mate, a 1...Ka2, 2.Nd3+ Ka3 3.Qa8 mate, y a 1...Kc1, 2.Nd3+ Kd1 3.Qc2 mate.

2.Nd3

Los «destapes» de este maravilloso equino conducen todos al mate.

2...Kb1 3.Qb2 mate.

83. Brenander, O.
Mate en 3
Para demostrar la infinita riqueza del noble juego, nada resulta más acertado que echar mano de dos problemas muy
similares en apariencia, pero con una solución bastante diferente. El primer ejemplo de la pareja propuesta es obra del
alemán O. Brenander, y se remontará a finales del siglo XIX o a principios del XX, ya que apareció en una antología de
miniaturas que se publicó en 1908. No es excesivamente complicado –de hecho, las maniobras son bastante
previsibles–, pero tendrá que sacarle el máximo provecho al binomio dama-torre para lograr las cinco figuras de mate
que conlleva la solución.
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1.Rb4! Kc5

A 1...Kd5, 2.Qd7+ Kc5 3.Qd4 mate, a 1...Ke6, 2.Rd4 c5 3.Qd7 mate, a 1...c5, 2.Rxb6+ Kd5 3.Qd3 mate, y a 1...b5,
2.Rd4+ Kc5 3.Qa7 mate!

2.Qe7+ Kd5 3.Qe5 mate.

84. Loyd, S. – Syracuse Standard 1858


Mate en 3
El segundo ejemplo de nuestra pareja, obra del eminente compositor y virtuoso americano Samuel Loyd, apareció
publicado en 1858, lo cual nos lleva a pensar que es aproximadamente medio siglo anterior al de Brenander, y tuvo que
servirle de modelo. Como podrá observar, las 4 figuras de mate contenidas en la solución se diferencian bastante de las
de su hermano gemelo, con alguna excepción. Ahora se entiende por qué el ajedrez se denomina también “rey de los
juegos”: ¿en qué otra actividad lúdica puede apreciarse semejante diversidad, a menudo en torno a leves variaciones y
detalles que no parecen tener importancia alguna?
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1.Ra3!

Esta clave es más lógica y fácil de hallar que la otra.

1...Kb4

1...Kd4 2.Qd5 mate; 1...b4 2.Qf1+ Kd4 3.Qd3 mate.

2.Qa8 Kc4

Si 2...c4, 3.Qf8 mate. El mate mas difícil de visualizar.

3.Qe4 mate.

85. Carpenter, G. E.
Mate en 3
Si lleva poco tiempo en el universo de los solucionistas –sin solución–, intuimos que es más lento que caracoles
disputando una maratón... a la hora de enfrentarse a un problema. ¿Cuánto tiempo debería ocuparle una miniatura del
nivel ** con 6 piezas, como la que aparece en el diagrama? Si todo va bien, no tendría que tardar mucho más de un
cuarto de hora. Pero si «se hace la ʻficha’ un lío», propiciando la escapada del rey negro entre tanto corcel suelto, puede
que le ocupe más tiempo de lo esperado. He aquí una pequeña ayuda: tenga en cuenta que tanto 1.Nf5+ Kg8! 2.Kf6
Kf8!
como 1.Rf6? Kxh8 no llevan a ninguna parte.
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1.Re5!

La clave es abandonar ambos caballos a su suerte.

1...Kxh6

1...Kxh8 2.Nf7+ Kg7 3.Rg5 mate.

2.Nf7+ Kg6

2...Kg7 3.Rg5 mate.

3.Rg5 mate. Un mate muy original en plena ala de rey.

86. Corrias, A.
Mate en 3
De todos es conocido el antiguo refrán castellano «Quien sirve para todo no sirve para nada», más certero que nunca en
los tiempos que corren, en los que se precisan un sinfín de especialistas para cualquier campo de actividad. Sin
embargo, la posición de mate en 3 jugadas ideada por Corrias pone en entredicho las enseñanzas de nuestro proverbio:
en efecto, el alfil blanco desempeñará en todo momento las funciones de incansable guardaespaldas, diligente auxiliar y
hostigador tenaz e incombustible. No dude en utilizar la capacidad de este Super Alfil 007 para hallar nada menos que 5
distintas figuras de mate.
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1.Bd1! Desde esta posición privilegiada, el alfil podrá controlar todos los frentes de batalla. El ensayo evidente 1.Kg6?
sólo conducía al mate en 4 tras 1...f4 2.Qc6+ Ke7 3.Ba4 d2 4.Qf6.

1.Bd1! d2

1...f4 2.Bg4+ Kf6 3.Qg7 mate; 1...d4 2.Bb3+ Kf6 3.Qg7 mate; 1...Kf6 2.Qd6+ Kf7 (2...Kg5 3.Qh6 mate) 3.Bh5 mate.
Al este...

2.Kg6 d4

2...f4 3.Bg4 mate.

3.Bb3 mate. ...O al oeste. Un alfil harto hacendoso.

87. Crum, J. – Schachminiaturen 1903


Mate en 3
Entre los numerosos consejos que el americano Benjamín Franklin legó a la posteridad, citemos uno dirigido
especialmente a los manirrotos de este bajo mundo, que no son pocos: “Cuida de los pequeños gastos; un pequeño
agujero hunde un barco”. Inspirándome en esta sabia afirmación, a usted le dirijo, estimado lector –y ajedrecista...
¿¡estimado?!– una sugerencia de corte similar para que procure aplicarla en la resolución de los problemas: “Cuide de
los pequeños detalles en sus cálculos; un pequeño agujero hunde un análisis entero”. Le advierto que si no atiende mi
advertencia en esta miniatura de Crum, la clave podría muy bien pasarle inadvertida...
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1.Na7!

Un curioso salto, que tiene la gran virtud de controlar los puntos esenciales «c6» y «c8».

1...Ke6 2.Qg5

Hay que impedir a toda costa el regreso del monarca a la casilla «f6».

2...Kd7

2...Kd6 3.Qe7 mate; 2...f6 3.Qd5 mate; 2...f5 3.Qe7 mate.

3.Qe7 mate. Sin duda, el mate más dificil de vislumbrar en la posición de partida.

88. Crum, J.
Mate en 3
A estas alturas –653 metros en la Puerta del Sol–, ha llegado el momento de ampliar su instrucción en materia de
problemas. En esta hábil composición del ingenioso Crum, usted tendrá la ocasión de familiarizarse con 2 conceptos
esenciales: a) el «blocus» (o bloqueo) se da en las posiciones en las que no hay amenaza de mate, pero donde el
zugzwang –obligación de jugar– implica un debilitamiento total que conduce al ineludible mate. b) el «selfblock» (o
autobloqueo) aparece cuando una pieza negra llega a ocupar una casilla por la cual su propio rey podría escapar. Ahora
que está bien ilustrado en la materia, ataque este mate en 3 prescindiendo del ensayo 1.Kf6? Be7+! 2.Ke6 Bc5 3.Qh3,
que solo da mate en 4 después de 3...Kf4 4.Qg4 mate.
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1.d4! Bxd4

El alfil en «d4» se convierte en autobloqueador al ocupar una casilla por la que podría escapar el rey. 1...Be7+ 2.Kg4
Bd6 3.Qd3 mate.

2.Qb4!!

La jugada serena por excelencia, que crea un cortocircuito inmediato en las filas negras, ya sumidas en la oscuridad...

2...Ke3

2...Kxe5 3.Qe7 mate.

3.Qe1 mate. Un mate final que Vuesa Merced no esperaba, ¿verdad? Se vio el mismo mecanismo en el nº 8.

89. Daniel, A.W.


Mate en 3
¡Cuidado, lector! El problema que tiene ante la vista ha sido ya «demolido». Esto no significa que el compositor,
desesperado por no alcanzar la meta propuesta, la haya emprendido a puñetazos con el tablero y las piezas que utilizaba
en su mesa de trabajo. Quiere decir simplemente que dicho problema es incorrecto e inválido, al admitir una segunda
solución. Como sucede con cierta frecuencia, al «demoledor» de turno le bastó con hallar una sosa variante de mate,
que es la siguiente: 1.Ra7 b3 2.Rb7+ Ka4 3.Ra1 mate, y que no presenta interés alguno. Y ahora la pregunta es: ¿cuál
era la brillante e interesante maniobra concebida originalmente por A. W. Daniel?
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1.Ra6!

Esta entrega no tiene sentido sin la siguiente, que es más difícil de prever.

1...Kxa6

En caso de 1...Nd6, 2.Nxd6+ Kxa6 3.Ra1 mate, y si 1...b3, 2.Rb6+ Ka4 3.Ra1 mate.

2.Na7! Kxa7

A 2...Ka5, 3.Ra1 mate. ¡Qué hermosas hubieran sido estas florituras si el problema no hubiese sido friamente
demolido...

3.Ra1 mate! Ah, ¡qué hermosas hubieran resultado estas florituras!... si el problema hubiese sido correcto...

90. Würzburg, O.
Mate en 3
«Es natural que nos causen más asombro las cosas que nunca hemos visto que las cosas grandes». Ante un tablero,
muchos somos los que hemos experimentado esta sensación de asombro a la que alude el filósofo romano Séneca. Por
ejemplo, tomemos este problema del americano Otto Würzburg. Aunque no sea su obra maestra, ni una creación en
verdad excepcional, nos sorprenderá gratamente constatar que una intensa cooperación entre dama y alfil pueda dar
lugar a tantas figuras de mate. ¿Encontrará usted, en menos de 15 minutos (no proteste ¡son tan sólo 6 piezas!) el único
camino que lleva a estos cinco mates distintos?
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1.Bh4!

El alfil se interna en la lucha por el flanco de rey.

1...hxg2

1...h2 2.Qf2+ Kh1 3.Qf1 mate; 1...Kh1 2.Bf2 Kh2 (2...h2 3.g3 mate; 2...hxg2 3.Qh5 mate) 3.Qxh3 mate)

2.Qh5!

El ingenioso y oculto complemento a la primera jugada.

2...Kh2

2...Kf1 3.Qd1 mate.

3.Bf2 mate. Y el esquema final de un mate clásico. Una miniatura con pocos elementos y rico contenido.

91. Daniel, A. W.
Mate en 3
En 1605, Bacon escribía que «en la vida sucede como con los caminos: el más corto es generalmente el más sucio, y el
más largo es el más hermoso». Yo añadiría que lo mismo suele suceder con los problemas de ajedrez: es bastante
frecuente que el conductor de las blancas se vea obligado a posponer sus directas y malévolas intenciones para no
ahogar al rey contrario. En el austero mate en 3 que figura en el diagrama, las blancas deberán soltar algo de lastre, y
alargar el camino, antes de poder rematar con precisión al acorralado rey negro. ¿Ha entendido mi alusión, o sigo
siendo tan opaco como al principio?
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1.Qb3!

Es a este alejamiento a lo que me refería. Desde «b3», la dama puede optar entre acceder al flanco de rey o seguir
vigilando el centro.

1...Ke5

Si 1...Kg5, 2.Qg3+ Kh6 (2...Kf6 3.Qg7 mate) 3.Qg6 mate.

2.Qb4!

La jugada limitadora más dificil de hallar: impide la huida del rey a la vez que apunta hacia «e7».

2...Kf6 3.Qe7 mate.

92. Dobbs, G.
Mate en 3
Lleva caminando un largo trecho (pensando un largo rato), y la posición, yerma como los más desérticos parajes del
interior de Estados Unidos, no quiere rendirse, ni soltar su codiciado secreto, el mate en 3 que le requiere Dobbs.
Prosigue la marcha y percibe un mate, en 4 jugadas –1.Rh7+ Kf8 2.Ne6+ Ke8 3.Kf6 c5 4.Re7 mate–, un arroyo seco
nada acogedor... Arrastrándose al límite de sus fuerzas, vislumbra por fin un oasis en el horizonte, las 2 pistas que le
voy a regalar: a) acaba de toparse con un Siux, un Cheyenne o un Comanche... b) tiene que procurar jugar al billar con
el rey negro, pero a una sola banda ¿Me ha captado bien, o le hago un dibujo?
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1.Ra8!! ¡Consuélese! Ni el propio Fritz, que suele ser un lince, advierte esta fina jugada larga, y bien escondida... Y una
vez realizada, ¡sigue sin hallar el mate en 2! 1...c6 ¡Ahora sí! En una centésima de segundo ve la continuación
matadora. ¿Será que los programas están, como usted mismo, poco familiarizados con el Tema Indio? (pista a) 2.Bb8
Kd8 3.Bd6 mate. Mate en la banda por descubierta (pista b). Un problema muy inteligentemente concebido.

93. Fridlizius , J. – Deutsches Wochenschach 1901


Mate en 3
Existe un proverbio chino que parece haber sido especialmente concebido para el ajedrez, en el que el factor tiempo es
tan importante: “Ejecuta las cosas difíciles en el momento en el que aún resultan fáciles”. En el terreno de la
composición, y en particular en los problemas con “bloqueo”, el tiempo se torna esencial: en efecto, la clave no plantea
una amenaza directa de mate, pero es la obligación de jugar de las negras la que produce el debilitamiento fatídico que
conduce al mate. Con estos datos en mente, ¿logrará usted hallar la clave, que no es sino una serena jugada de espera?
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1.Rh5!

Una jugada que parece ni pinchar ni cortar es el preludio al descalabro de las negras.

1...Ka6

1...d4 2.Rxb5 d3 3.Ra5 mate; 1...a3 2.Rh3 a2 3.Ra3 mate; 1...Ka8 2.Kb6 a3 3.Rh8 mate. Cualquier réplica negra se ve
obsequiada con un mate a la medida.

2.Kb8 Kb6 3.Rh6 mate.

94. Galitzky, A. W.
Mate en 3
Si acaso el ejemplo anterior no le ha bastado (lo cual es muy probable, ya que usted entiende con rapidez los nuevos
conceptos, pero hay que explicárselos detalladamente antes), le propongo otro problema con bloqueo del gran
compositor soviético Galitzky (1863-1921). Cuando acuda a su mente la interesante posibilidad 1.Nf5 Kd8 2.Nb6 f6
3.Nd6 f5 4.Rd7 mate, se pondrá a cantar victoria... Y pasarán dos o tres minutos antes de que advierta que el ruso le
reclama un mate en TRES. Entonces, con algo más de modestia y cautela, volverá a leer sus apuntes y saldrá en
búsqueda de la ansiada y ladina clave, que no es tan obvia como parece.
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1.Kf3!

Extrañamente, este enigmático retroceso es el único tiempo de espera que funciona. Y si no me cree, pruebe con otras
jugadas de rey y verá lo que le pasa: el peón «f7» acabará dándole jaque...

1...f5

1...Kd8 (el monarca se interna en la boca del lobo) 2.Nb6 f6 3.Rd7 mate; 1...f6 2.Ne6 (gracias al avance del peón
«f7», esta jugada resulta posible) 2...f5 3.Rc7 mate.

2.Ne6 f4 3.Rc7 mate. Un problema conciso en torno a muy pocos elementos: ¡en esto radica el arte!

95. Galitzky, A.W. – Schachminiaturen 1903


Mate en 3
Otra pulcra miniatura sacada de la ingente producción del soviético, quien, ya lo habrá notado, me agrada mucho. A
usted, que sufre y se consume al querer descubrir claves mínimamente ocultas, supongo que no le gustará tanto... ¿Qué
le vamos a hacer? ¡Ésta es la diferencia fundamental entre el verdugo y la víctima! Si ha aceptado plenamente su papel,
no sea también víctima de... su visión borrosa: afine pues la mirada y descubra la precisa clave que le permitirá dormir
en paz, evitando perder el tiempo con jugaditas como 1.Qe6, 1.Qb5+ (regla: es muy raro y se considera poco elegante
que la solución empiece con un jaque) o 1.Qg7.
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1.Qd5! La dama tiene el ojo puesto en la gran diagonal blanca y sus puntos críticos «h1» y «g2», 1...Kg1

1...Re2 2.Rxe2 Kg1 3.Qg2 mate; 1...Rxe4 2.Qxe4 Kg1 3.Qg2 mate; 1...Rc1 (o 1...Rb1/a1 2. Rb4/a4) 2.Rc4 Ke1 3.Rxc1
mate; 1...Re3 2.Rxe3 Kg1 3.Qg2 mate.

2.Qg5+

Pero no 2.Rxe1+?? por 2...fxe1=N!!, evitando 3.Qg2 mate.

2...Kh2 3.Qg2 mate. De semejante jaula no hay quien escape.

96. Galitzky, A. W.
Mate en 3
Según el escritor Thomas Wolfe, «cuando un hombre tiene un don y no puede usarlo, ha fracasado». Lo mismo se podrá
decir de usted, estimado solucionista, si no logra utilizar rauda y provechosamente las tres piezas de que dispone para
acabar con la precaria existencia del monarca varado en el centro de la 8ª fila. A modo de ayuda, se le indica
gentilmente –regalo de la casa– que tanto 1.Kg7 Kd7 2.Rc6 e4 3.Rc7+
como 1.Re6+ Kd7 2.Bb6 Kc8 3.Nc5 no alcanzan a propinar el mate exigido por el autor. A fuerza de buscar y rebuscar,
puede aún evitar la vergüenza que le depararía un sonado fracaso.
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1.Bc7! Una sencilla clave limitadora, 1...Ke7

1...Kd7 2.Rf7+ Ke8 (2...Kc8 3.Nd6 mate) 3.Nd6 mate; 1...e4 2.Nd6+ Kd7 3.Rf7 mate.

2.Nd6!!

Ésta es la recóndita jugada que implica la entrega de la torre, posibilitando el subsiguiente mate.

2...Kxf6 3.Bd8 mate. ¡Una figura de mate insólita!


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97. Horn, C. – British Chess Magazine 1898

Mate en 3
Correcto y lúcido pensamiento, el de Winston Churchill: “La cometa se alza en lo más alto contra el viento, no con él”.
Para usted, estimado lector, significa sencillamente que deberá utilizar todos sus recursos disponibles para enfrentarse a
la ingeniosa creación del inglés Horn, publicada en la B.C.M. hace más de 110 años. Y cuanta mayor resistencia le
oponga el “¡¡$mate÷%&³~!!” (maldito, en lenguaje COBOL) problema, más se crecerá usted, en teoría... y en la
práctica, mayor será su tentación de mandarlo todo al c....o. De momento, evite los ensayos 1.Rf5? Kxe4 2.Qc5 Kd3
3.Rd5+ Ke2
ó 1.Kf3? Ke5 2.Qd8 Ke6 3.Rf6+ Ke5... Además, sepa usted que la «metalógica» clave merece un par de !! Ahora, tiene
la palabra...
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1.Kf1!!

La clave: un retroceso nada aparente y ciertamente espectacular.

1...Ke5

Si 1...Kd3 (internándose en las filas enemigas), 2.e5 Kd2 3.Rd4 mate.

2.Qd7!

No habrá retorno posible para el acosado rey, que morirá matando.


2...Kxf4 3.Qf5 mate.

98. König, A.

Mate en 3
Durante sus partidas de torneo, habrá experimentado en ciertas posiciones cómo algunas de sus piezas se parecían
mucho a su persona en una mañana dominical: tumbado en la cama hasta tarde, en postura fetal... Y en su caso, para
luchar contra esta arraigada holgazanería, no existe remedio alguno... si no es un jarrón de agua fría o una buena patada
en lo que le sirve de posaderas. En cambio, las piezas de ajedrez que no son útiles o mínimamente activas sí que tienen
arreglo: ¡hay que activarlas!, o sea, reciclarlas. Éste será su cometido en el ingenioso mate en 3 que le presenta el checo
König, padre fundador de la Escuela Bohemia.
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1.Nf8!

Un reciclaje que resultará altamente provechoso.

1...Kd5 2.Nd7 Kc4

A 2...c4, 3.Qe5 mate, a 2...Ke6, 3.Qe5 mate, a 2...Ke4, 3.Qe5 mate, y a 2...Kd6 3.Qe5 mate.

3.Nb6 mate. Curioso es constatar cómo el rey negro ha quedado atrapado en la densa red tejida por la dama y el caballo
blancos.

99. Iversen, I.
Mate en 3
Existe un refrán castellano que resulta de lo más útil para cualquier ajedrecista: «Gato con guantes no caza ratones». Y
este proverbio, dirá usted, ¿en qué me afecta? Sencillamente, en que la consecución de su principal objetivo, que es
«noquear» al ratón-rey enemigo, suele adolecer de 4 tipos de guantes (o impedimentos). El primero es sin lugar a dudas
la falta de claridad en las ideas, una carencia de organización que convierte su mente en un conjunto caótico que debe
parecerse mucho a lo que era la oscuridad terrenal antes de que interviniera Dios para poner un poco de orden. ¿Y el
segundo obstáculo? Pues su visión borrosa del tablero, que le impide percibir y calcular las secuencias
espaciotemporales con la suficiente nitidez. Continuaremos este extenso análisis en el ejercicio siguiente. De momento,
líbrese de este maldito par de guantes... y ponga queso en la ratonera.
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1.Qh7! Formando una sutil batería que se abrirá llegado el momento. Había un par se ensayos en los que el rey negro
escapaba al aire libre, como por ejemplo 1.Qf4+ Ke2 2.Rg2+ Ke1
ó 1.Bxd4 Ke2 2.Qe3+ Kd1.

1.Qh7! Kxe3

1...dxe3 2.Qh2 e2 3.Qg3 mate.

2.Rg2

Una descubierta eficaz: ¿la llegó usted a anticipar?

2...Kf3

A 2...Kf4, 3.Qe4 mate.

3.Qe4 mate. Dama y torre constituyen una idónea pareja matadora.


100. Truhan, I.

Mate en 3
Como le venía diciendo, cuatro son los principales impedimentos que le afectan en su búsqueda de la ansiada clave.
¿Cuáles son los dos últimos? El más importante es el hecho de que no emplea un método mínimamente lógico y
racional: sale en busca del mate como quien entra en un centro comercial sin una idea clara de lo que va a comprar, o
sea, al azar y a lo que caiga. ¡No lo haga! Investigue la idea del problema a través de los ensayos que fracasan. La
última traba no hace falta que se la mencione: es... su vaguitis aguda... Sacúdala y busque 2 hermosas figuras de mate
en la posición del diagrama. Pista: monte una batería... Podría serle útil.
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1.Bd1!! La batería es de alfil y rey: cuando éste mueva, el alfil controlará la diagonal «d1–h5». ¿ Había calculado el
alcance de los ensayos 1.Bc6 Kf5!,
1.Be8 Kd4!
y 1.Bc2+ Kd4! 2.Ne3+ Kc3 3.Qd2+ Kb2!?

1.Bd1!! Kf5

Si 1...Kd4, 2.Ne3+ Kc3 (2...Ke4 3.Qb4 mate) 3.Qd2 mate. Ahora este mate es posible porque el alfil se halla en «d1»,
y no en «c2».

2.Ke3 Kg5 3.Qf6 mate. Un problema agradable, y no tan fácil como parecía.

101. Kvicala, A. – Schachzeitung 1871


Mate en 3
En mi artículo La magia del Ajedrez, publicado en «Letra Internacional» (No 57, julio de 1998), intentaba determinar
cuáles son los factores que posibilitan el florecimiento de la belleza en ajedrez, especialmente en el fecundo terreno de
la composición, con las siguientes palabras: «La inusitada sutileza del juego es ante todo una consecuencia del
frecuente contraste entre sus aspectos cuantitativos (lucha por el material) y sus múltiples aspectos cualitativos (lucha
por el tiempo / espacio, o la consecución del ahogo, mate o jaque perpetuo)». Por supuesto, los problemas hacen
intervenir única y exclusivamente los conceptos de mate y lucha por el espacio / tiempo, siendo irrelevantes los demás
elementos citados. Ahora, y en poco tiempo –o sea 15 minutos–, filtre toda la belleza contenida en esta miniatura, obra
del compositor checo Kvicala (1847-1908).
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1.Rh4! Una entrega necesaria para estrechar el cerco en torno al rey negro. (1.Rh8? c2 2.Rg8+ Bg7!)

1.Rh4! Kxh4

1...c2 2.Rff4 La comunicación y cooperación de las torres en 4ª fila resulta letal, 2...c1=Q 3.Rfg4 mate; 1...Kg6 2.Rg3
mate.

2.Kf5

Acaba de cerrarse la red.

2...c2 3.Rh3 mate.

102. M., H. J.
Mate en 3
Mi artículo de «Letra Internacional» citado antes concluía afirmando que «en segundo lugar, la belleza ajedrecística se
apoya en un elemento estrechamente vinculado con la filosofía, como es la paradoja. En efecto, no es raro que una
jugada ilógica, considerada a priori ʻabsurda’ por nuestra mente suprarracionalista y llena de prejuicios, constituya la
impensable clave de un problema ʻsin solución’. Es solo cuando hemos agotado nuestra panoplia de recursos
habituales, y no logramos hallar salida alguna a la situación laberíntica en la que estamos inmersos, que aparece la
solución metalógica». Ahora, ¿logrará usted descubrir una salida –metalógica, por supuesto– al mate en 3 que le
propone el diagrama?
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1.Bh1! ¡Original, pero no tan «absurdo»! Este es el único retroceso de alfil que controla la gran diagonal a la vez que
mantiene la columna «g» despejada. Claramente, el retroceso 1.Bf3 no servía por la respuesta 1...Kf4.

1.Bh1! d5

En caso de 1...Kf4, se respondería 2.Qg1! Es vital mantener el control de las casillas de escape «g3» y «g4». 2...Ke5 (a
2...d5, 3.Qg5 mate) 3.Qe3 mate.

2.Qb4!

Importante jugada paralizadora que controla todos los puntos de huida del rey negro.

2...d4, autobloqueo. 3.Qb8 mate.

103. Kubbel, E.
Mate en 3
Año 2015. V Congreso Mundial de Informática Aplicada al Ajedrez. Exultante, un ingeniero le confía a un colega:
–»¡Eureka!» Por fin he inventado una computadora casi humana... –Con eso, ¿quiere decir que puede pensar por si
misma? –¡No! Pero cuando se equivoca, puede echarle la culpa a otra computadora... Estimado lector, ya sabe lo que
tiene que hacer si comete algún error en un problema tan asequible como este mate en 3, del compositor soviético
Kubbel: asumir la total responsabilidad de su fracaso. Con la experiencia adquirida –no lo olvide, gracias a mis sabios
consejos y a mi estilo tremendamente didáctico– no debería tener mayores dificultades para captar las 3 figuras de mate
en un abrir y cerrar de ojos... Lo siento: no tengo la culpa de que usted sea un solucionista sin solución.
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1.Kd7!

El acoso final vuelve imprescindible la colaboración del rey blanco.

1...Ka5

A 1...axb5, 2.Qc3, y a 1...a5, 2.Qc3 Kxb5 3.Qc6 mate.

2.Qd4!

Una finísima jugada de espera.

2...Kxb5

2...axb5 3.Qa7 mate.

3.Qb4 mate. Tres originales figuras de mate para una posición inicial bastante ortodoxa.

104. Loyd, S. – Illustrated London News 1867


Mate en 3
Séneca decía con mucha razón “No es porque las cosas son difíciles que no nos atrevemos; es porque no nos atrevemos
que son difíciles”. Con esta vuelta completa a la tortilla, el escritor romano nos da claramente a entender que la
inacción es la causa de gran parte de los males que nos aquejan. En otras palabras, ¡hay que intentarlo siempre! Incluso
cuando se trata de un problema del gigante Sam Loyd, renombrado por la dificultad de sus claves. No se amilane, y
empiece a buscar con decidido empuje. Pero ¡no empuje sus piezas sin ton ni son! A modo de ayuda, sepa que los dos
ensayos 1.Qf8? Kg6 2.Qg8+ Kh6
y 1.Qe8? Kg7! 2.Kh5 Kh7 –¿a qué los estaba ya considerando?– no conducen al mate en 3 jugadas.
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1.Qa1!

Con esta jugada larga, la dama pasa de la gran diagonal blanca a la negra, donde tiene mejores perspectivas.

1...Kg8

En caso de 1...Kg6, sigue 2.Nf8+ Kh6 3.Qh8 mate, y si 1...Kh6, entonces 2.Qh8+ Kg6 3.Nf8 mate.

2.Nf8!

Una entrega de encaminamiento que se debe aceptar: ¡no hay otra alternativa!

2...Kxf8 3.Qh8 mate.

105. Loyd, S. – Turf Register 1868


Mate en 3
Leí hace tiempo que el gran Bobby Fischer tenía un excepcional cociente intelectual de 189 –incluso superior al de
Einstein–, que dedicó casi exclusivamente al estudio y la práctica del ajedrez. Ya no es de este (in)mundo, pero sus 60
Mejores Partidas serán siempre una referencia obligada para los ajedrecistas de los cinco continentes. Y también
algunas de sus acertadas frases, como por ejemplo, la que alude al campeón mundial armenio, famoso por su estilo
pétreo, a la vez que profiláctico: «Petrosián tiene la habilidad de ver y eliminar el peligro 20 minutos antes de que
aparezca». Como usted no es ningún Petrosián, no hace falta que detecte peligro alguno: dispone de tan sólo 10 minutos
para dar cuenta de él.
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1.Ke1!

El acercamiento del rey blanco al escenario de la lucha será decisivo.

1...g4

A 1...Kh5, 2.Nf4+ Kh6 (a 2...Kh4, 3.Qh3 mate) 3.Qg6 mate.

2.Ng1! Kg3

2...g3 3.Nf3 mate.

3.Qf2 mate. El esquema de mate menos evidente.

106. Loyd, S. – New York Albion 1857


Mate en 3
El refrán “Sólo cuesta el primer paso” resulta con mucha frecuencia falso en el contexto de las 64 casillas. Y más aún en
el mundo de la composición, en el que el camino que lleva al mate suele estar sembrado de trabas y complicaciones.
Tomemos este interesante mate en 3, obra típica del gran maestro de la composición, Samuel Loyd. Tras dar con la
clave, que no es ni tan sencilla ni tan natural, usted deberá aún descubrir LA jugada –prácticamente una segunda clave,
más oculta, si cabe– que pone fin a la lucha. De paso, apunte que los dos ensayos 1.Qg3? Kxe4 2.Rb4+ Kf5
y 1.Qg3? Kc4 2.Qb3+ Kd4 no sirven para el objetivo marcado.
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1.Rb3!

La torre será más útil en la 3a fila que en la 5a.

1...Ke5

1...Kc4 2.Qc3 mate. Y a 1...Kc5, 2.Qb4+ y mate enseguida.

2.Re3!

Una posición singular: en este momento, las 5 piezas se hallan todas en la columna «e».

2...Kd4

2...Kf4 3.Qg3 mate.

3.Qc3 mate. Un problema bien construido: son atractivos los dos mates, absolutamente simétricos respecto al eje de la
columna «e».

107. Marks, W.
Mate en 3
«Cuando creíamos que teníamos todas las respuestas, de pronto cambiaron todas las preguntas» (M. Benedetti). Esto es
exactamente lo que deben pensar los compositores de ajedrez cada vez que «meten la pata», es decir, que dan luz a un
problema que resulta incorrecto con el tiempo, por tener una doble solución. Esta miniatura de Marks nos servirá de
ejemplo: la publicó a principios del siglo XX, con la solución 1.Qh7! Rxc2 2.Kb3, seguido de 3.Qxc2 mate. En caso de
1...Rh1, había previsto alcanzar el mate mediante la descubierta 2.Rh2+, seguido de 3.Qc2 mate. ¡Cuál no fue su
sorpresa cuando se enteró de que su problema había sido demolido! Estudie bien la posición e indique la solución
imprevista, que lleva igualmente al mate en 3.
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1.Qc4!

Cegado por su idea de ataque «lateral», el autor no reparó en esta sencilla jugada de dama, que amenaza Qa2 mate.

1...Rxc2

A 1...Rd1, 2.Rc3. Una vez cubierto el jaque negro por la 3a fila, el mate en «a2» es imparable. 2...Rd4 3.Qa2 mate.

2.Qe4!

O quizás ésta fue la jugada blanca que escapó a su cálculo.

2...Kc1 3.Qe1 mate. La demolición es casi más atractiva que la solución «oficial».

108. Mazel, E.
Mate en 3
Según un proverbio chino, «el trabajo del pensamiento se parece a la perforación de un pozo: el agua es turbia al
principio, más luego se clarifica...». Tras estudiar una posición algo compleja en el tablero, ¿no ha experimentado usted
jamás la sensación a que se refiere el refrán mencionado? El hecho es que procedemos siempre por pasos, y vamos
alcanzando conclusiones parciales que nos ayudan a tomar decisiones ponderadas sobre la marcha. Esta miniatura de
Mazel no es ninguna excepción: cuando usted perciba que los ensayos «lógicos» como 1.Re4 Kg5 2.Bh4+ Kh6 3.Bxf6
y 4.Rh4 mate, llegan todos tarde, buscará otra manera de enfocar el problema, y es muy probable que encuentre
entonces la solución. Se ruega que se aleje de las ideas turbias... La maniobra matadora es casi... translúcida.
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1.Ra7!

Misterio resuelto: ¡Hay que actuar por la séptima fila!, y por las columnas «d» o «h», según el caso.

1...Kg5

1...Ke5 2.Rd7 f5 (2...Kf5 3.Rd5 mate) 3.Bd4 mate.

2.Rh7 f5

Si 2...Kf5, 3.Rh5 mate.

3.Bh4 mate. Una simpática pareja de mates-eco , perfectamente simétricos con respecto al eje de la columna “f”.

109. McArthur, W. J. – 1er Premio 1879


Mate en 3
Nuevamente, el físico A. Einstein nos aporta su granito de sabiduría con la interesante reflexión: “El misterio es la cosa
más bonita que podemos experimentar; es la fuente de todo arte y ciencia verdaderos”. Y es precisamente esta faceta
del enigma la que impulsa a cualquier ajedrecista a querer resolver problemas como el que nos ocupa. Sentimiento
tanto más aguzado cuanto que el solucionista sabe que existe sólo una salida del laberinto. No tarde demasiado en
encontrarla, –¡en su cabecita!– y sentirá la agradable satisfacción de quien ha cumplido con su misión. Parece que...
pero al final, el rey no logrará escapar.
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1.Bc5!

¡La jugada exacta!, que debe controlar «d4» y «d6».

1...Kxd5

Si 1...Kf4, 2.Nf2 Ke5 (2...Kf3 3.Qg4 mate) 3.Qg5 mate. Un modelo de mate original.

2.Ne3+ Kxc5

A 2...Ke5, 3.Qf5 mate.

3.Qb6 mate. Un problema bien trabajado.

110. Morsch, G.
Mate en 3
La verdad universal a la que aspira cualquier ajedrecista no la pudo expresar con mayor claridad y precisión la pluma
del filósofo positivista francés Auguste Comte: «Saber para prever, a fin de poder». Ah, ¡si tan sólo pudiésemos hacer
nuestra la realidad que encierran estas siete palabras...! Pero dejemos de soñar, volvamos a pisar la tierra (o el
tablero...), y aceptemos –como buenos «boniatos» que somos– la cruda verdad de nuestras frustrantes limitaciones... En
el problema que nos ocupa, conténtese con saber, sin tener que preverlo, que el ensayo «natural» 1.Bd4 (Rc7) 1...Ka5
2.Kb3 b4 3.Kc4 no produce a tiempo el resultado esperado. Sólo «sabrá que puede» cuando descubra las 3 figuras de
mate existentes.
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1.d4!

Controla el punto «c5» y al mismo tiempo abre la diagonal «e1–a5» al alfil blanco.

1...Kc3

1...Ka5 2.Ra7+ Kb6 (2...Kb4 3.Be1 mate) 3.d5 mate.

2.Be3

El alfil se pone serio e impide el paso.

2...b4

A 2...Kb4, 3.Bd2 mate.

3.Rc7 mate. Un vistoso mate económico en el que todas las piezas blancas juegan su papel.

111. Meyer, H. F. L. – English Mechanic 1888


Mate en 3
A la afilada pluma del escritor Eduardo Mendoza se debe la irónica frase: “Un problema deja de serlo si no tiene
solución”. De todos modos, esta verdad de perogrullo no le concierne en absoluto, ya que todos, repito TODOS, los
problemas que propongo a su mente ágil, sagaz y certera (soy muy generoso, cuando toca...) tienen una solución única,
comprobada además por mi fiel colaborador de silicio, Fritz 8. En cuanto a la miniatura del americano Meyer que tiene
ante la vista, presenta una clave de lo más original, ya que las distintas figuras que se producen en el tablero
corresponden a mateseco de una simetría perfecta. Con estos valiosos datos en mente, usted no debería tardar
demasiado en descubrirlos.
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1.Nh5!

A costa de abandonar la defensa del alfil, el caballo pasa a controlar las vitales casillas negras «f4» y «f6».

1...Kxe6

Si ahora 1...Kxe4, se responde 2.Re2+ Kd3 (en caso de 2...Kf3, sigue 3.Nd4 mate) 3.Nf4 mate.

2.Rf7! Ke5 3.Re7 mate. Un modelo de perfecta simetría que no aparece todos los días.

112. Myers, J.
Mate en 3
Tras el centenar de ejercicios propuestos, ha llegado el momento de evaluar su actuación como solucionista. Si emplea
menos de 10 minutos en resolver este «Rex Solus» creado por Myers, usted entiende la lógica de los problemas, y está
probablemente capacitado para entender también la lógica... de las mujeres, un tema sumamente complejo. Si precisa
de 10 a 20 minutos, forma parte de los solucionistas «del montón», que necesitan su tiempo para digerir los suculentos
platos preparados por el compositor de turno. Finalmente, si tarda más de media hora, considere que acaba
sencillamente de perder 30 minutos de su valioso tiempo y regale esta antología al hijo de algún compañero de club: él,
al menos, podrá aún convertirse en solucionista con solución.
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1.Qb3!

He de reconocer que la clave dista de ser evidente, pero tiene su lógica. Evita que el rey huya por la 3a fila.

1...Kxf5

Es fácil de calcular que 1...Kd4 conduce al mate tras 2.Ne6+ Ke4 3.Qf3 mate.

2.Qe3

No habrá dudado en sacrificar la torre si ha previsto esta segunda jugada de dama, que veta la columna «e» al fugitivo
negro.

2...Kf6 3.Qg5 mate. Una conocida figura de mate con Q+N, pero que sorprende siempre.
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113. Nemo, O.

Mate en 3
En Israel, dicen «Comete tres veces el mismo pecado, y acabarás por creer que es lícito». ¡Nunca mejor dicho! Hasta la
fecha, usted ha infringido tantas veces el undécimo mandamiento –dedicado al ajedrecista– «No codiciarás la solución
sin haberlo antes intentado», que su pecado no está... aún congelado. ¿Tiene algo que objetar? Ahora le ruego que
deponga su actitud... al menos, en la miniatura del austriaco Nemo que tiene ante la vista. Ármese de un poco de
paciencia e intente hallar la clave, que es bastante asequible, se lo aseguro. ¡No sabe lo satisfecho que se sentirá cuando
logre aplicar 5 modelos de mate al solitario rehén del ala de dama!
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1.Bd3!

El retroceso del alfil era previsible, y la casilla elegida es la única que no entorpece los movimientos de la dama blanca.

1...b3

Ha llegado la hora del destape, ya que las alternativas no son muy halagüeñas: 1...Kb3 2.Bc4+ Ka4 3.Qa1 mate, 1...Ka5
2.Qc4 Kb6 (2...Ka4 3.Qa2 mate; 2...b3 3.Qb5 mate) 3.Qc7 mate. La figura de mate más difícil de anticipar.

2.Qc5 b2 3.Bc2 mate. Una obra sin fallos, y sin grandes sorpresas.

114. Burmeister, A. – Helsingfors Sporten 1891


Mate en 3
“El ocio sólo se disfruta plenamente cuando se tienen muchas cosas pendientes”. ¿No es acaso esta famosa cita de J. K.
Jerome la que le impulsa a resolver los “insolubles” problemas que he seleccionado para usted? Aún le quedan una
cuantas obligaciones que atender, como hacer las compras en el atiborrado autoservicio de enfrente, llamar por enésima
vez al técnico “fantasma” que debe repararle la lavadora, y de paso el fregaplatos obstruido, consultar a su abogado
para pagar el I.V.A. en el plazo requerido, pedir una cita para el dentista, etc, etc., pero usted, erre que erre, se ha
empeñado en servirse una copita para resolver el mate en 3 de Burmeister con mayor soltura, el cual se le resiste, que
duda cabe... Pues salga a pasear con su alfil: no estoy habilitado para contarle más detalles.
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1.Bg6!!

El inicio de una maniobra aparentemente sin sentido.

1...e2

En caso de 1...Ke2 2.Bd3+ Ke1 3.Rf1 mate.

2.Bh5! Kd1 3.Rf1 mate. Ahora lo entiende, aunque sea tarde...

115. Speckmann, W. – Springaren 1954


Mate en 4
«Los maestros abren la puerta, pero eres tú quien debe traspasarla». Si ha entendido correctamente el alcance de este
viejo proverbio chino, ya sabe que va a tener que trabajar, bastante duro además, para desentrañar el enigma que le
presenta el maestro Speckmann (sí, sí, otra vez él...). En este caso, no es exagerado afirmar que el buen fin de su
empresa dependerá en un 99% de la correcta planificación de los tiempos. Le confirmo que deberá realizar maniobras
muy precisas con la dama atacada para lograr la piel del atrincherado recluso de «h1». Por lo tanto, maniobre, maniobre
y no deje de maniobrar hasta derribar la puerta de lo inalcanzable. Ya se halla en el umbral.
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1.Qa8! La única casilla adecuada, como pasamos a ver. En caso de mover 1.Qb7? g5!, las blancas estarían ahora en
«zugnot», y se quedarían sin continuación válida. 2.Qc6 f4 3.Qe4 f3 4.Qb1+ Kh2 5.Qh7 mate.

1.Qa8! g5. Movimiento forzado, que sirve para evitar el salto mortal Nf4. 2.Qb7! Tras esta jugada, en cambio, todo va
sobre ruedas. 2...f4. Como por arte de magia, las barreras de la diagonal «b1–h7» se han difuminado por completo.
3.Qb1+ Kh2 4.Qh7 mate. Y tras mucho meneo, llega el ansiado mate.

116. Breuer, J. – Chess Review 1938


Mate en 3
He aquí un excelente pensamiento de Bacon para la ocasión: “Quien no quiere pensar es un fanático; quien no puede
pensar es un idiota; quien no osa pensar es un cobarde...”. Sin querer ofenderle, estimado lector, ¿cuál de las tres
opciones corresponde a su persona? Yo, desde luego, me definiría como muy “fanático”... y algo cobarde. En efecto, si
me pasara largas horas pensando, usted no tendría ahora entre sus manos el libro que está hojeando: de hecho, no soy
un jugador, sino un “juzgador” de ajedrez. Y acabo de juzgar que esta miniatura de Breuer tiene cierto interés... para
solucionistas como usted, que “piensan”. La clave depende de una sutileza que le ha tocado, cómo no, descubrir.
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1.Bf6! La amenaza directa en «h4» fuerza la captura del alfil, y el consiguiente alejamiento del peón protector «g7». De
nada serviría 1.Re5+? g5 2.Re6 g4 3.Bf6 g1=Q 4.Re5 mate,
o 1.Rb5+? g5 2.Bf6 g1=Q.

1.Bf6! gxf6

1...g5? no impide ahora el mate, por 2.Rh4+! gxh4 3.Rxh4 mate.

2.Rb5+ f5 3.Rxf5 mate. Un ejercicio ameno, y a la vez didáctico.

117. White, C.
Mate en 3
Esta posición de problema –por cierto, algo extraña, con las 5 piezas blancas estacionadas en la columna «c»– le hará
quizás exclamarse, tras 15 minutos de infructuosa búsqueda: «A fuerza de ir todo mal, comienza por ir todo bien».
Como demuestra esta sabia máxima francesa, la fatalidad y la desesperanza no pueden cebarse «ad aeternam» con el
solucionista que intenta dilucidar un enigma, y no encuentra un camino para salir del laberinto. Si tal es su caso, deje
«reposar» durante unas horas esta miniatura y vuelva a intentarlo en una ocasión mas propicia. Puede que el tiempo de
espera le resulte favorable, «todo comience por ir bien» y su renovada mirada le permita hallar la única línea de mate –
forzada– que ahí estaba, esperándole.
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1.Qg4!! Cortando el paso del fugitivo hacia el ala de rey. A nada bueno conducía 1.Rg6? Kf5 2.Qg4+ Ke5 3.c3 Kd5
4.Qd4 mate,
ni tampoco 1.Re6+? Kf5 2.Qe4+ Kg5 3.Rg6+ Kh5 4.Qg4 mate.

1.Qg4!! Kd5 2.c4+! Esta es la clave: ¡un espectacular sacrificio de torre! 2...Kxc6 3.Qc8 mate. Una figura de mate tan
original como infrecuente.

118. Teed, F. M.
Mate en 3
El proverbio inglés «Cada flujo tiene su reflujo» demuestra bien que, tanto en la vida como por supuesto en el tablero de
ajedrez, toda acción provoca necesariamente una reacción. Lo cual significa que no puede existir un movimiento
gratuito, y que cualquier modificación local del «statu quo» tiene repercusiones en la configuración global. En el sutil
problema de Teed que nos ocupa, se podría incluso afirmar que cada reflujo tiene su flujo. En efecto, las jugadas de la
solución recuerdan el imparable desplazamiento de las aguas en las mareas. Con lo dicho, ya dispone de una pista clara:
el «Rex Solus» se verá obligado a internarse en el corazón de las filas enemigas, donde aguas turbulentas se encargarán
de aniquilarlo.
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1.Kc2!! Con un misterioso movimiento de reflujo, el rey blanco abre el paso a la huida de su colega. Al mate en 4
jugadas llevaba el ensayo 1.g3? Ke4 2.Nd4 Kd5 (si 2...Ke3?, sigue 3.Qf4 mate) 3.Qc6+ Ke5 4.Qe6 mate.

1.Kc2!! Ke4. Obligado a ello, el fugitivo se adentra en el campo enemigo. 2.Qa5!! Una inusual maniobra en diagonal
de control a distancia, similar a la que se da en el problema de *** número 163, de Williams. 2...Ke3 3.Qe1 mate. Y la
figura final de mate, tan difícil de vaticinar.

119. Schaad, T.
Mate en 3
Con su gran nivel de sabiduría popular, comprobará que un sinfín de refranes se ven directamente reflejados en el
contexto del noble juego. Sin ir más lejos, el archiconocido dicho «Más vale maña que fuerza» se aplica con fecuencia
al sutil campo de los problemas de mate. Por ejemplo, en la miniatura del compositor T. Schaad que aparece en el
diagrama, las claves toscas no funcionan, como era de esperar. Así, el ensayo 1.Rf8? solo conduce al mate en 4 después
de 1...Kd6. Si hila usted más fino, logrará hallar la clave, una delicada y oculta jugada tranquila. Esperando que, en su
caso, el proverbio «Más vale tarde que nunca» se trueque en «Más vale pronto que nunca», le invito a que lo resuelva
sin propasarse en el tiempo.
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1.Rc4! Una juiciosa retirada a tiempo vale por dos. Estéril era 1.Rf8? Kd6 2.Rf5 Ke7 3.Rf6 d6 4.Rf7 mate.

1.Rc4! Kxd8

La captura es la línea de mayor resistencia. Nada cambia con 1...Kd6 2.Kf6 Kxd5 3.Rxd7 mate, ni tampoco 1...d6
2.Rdc8 Kd7 3.R4c7 mate.

2.d6 Ke8 3.Rc8 mate. Un problema que se distingue por su armonía interna.

120. Crum, J.
Mate en 3
Ahora que ya es un experto solucionista, he aquí unas cuantas preguntas que le interesarán: ¿Tarda más de lo
aconsejable en hallar la clave de estos problemas? ¿Utiliza algún método, o simplemente procede al azar, dedicándose a
ensayar jugadas que le parecen interesantes? ¿Suele decantarse a menudo por jugadas activas, que plantean alguna
amenaza? Tomemos un ejemplo: en el mate en 3 del diagrama, es esencial fijarse en las posibilidades del bando negro,
que sólo dispone de las dos jugadas 1...Ke5 y 1...d5. Puesto que no se percibe ninguna maniobra de ataque directo, es
más que probable que el factor tiempo y el zugzwang desempeñen en él un papel fundamental. La pregunta es: ¿qué
jugada de espera logrará anular las dos opciones de las negras?
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1.b4! Se puede pensar ¡qué insignificante y anodina jugada! No es aconsejable 1.Kd2? d5 2.Bc7 Kd4 (2...d4 3.Qe6+
Kf3 4.Qe2 mate) 3.Qf2+ Ke4 4.Qf4 mate.

1.b4! d5

En caso de 1...Ke5, continuaría 2.Kd3 d5 3.Bc7 mate.

2.Bd4!!

Esta vez, la segunda clave constituye un trueno en un cielo azul.

2...Kxd4 3.Qf4 mate. Solo ahora se entiende la fuerza tranquila del «nimio» avance b4.

121. Crum, J.
Mate en 3
Veamos si ha entendido bien los principios expuestos en el ejercicio anterior. En este caso, otro interesante mate en 3
jugadas del problemista Crum, las negras disponen también de un par de posibilidades, a saber: 1...e5 y 1...Kb5. A poco
que investigue, constatará que el análisis de la primera opción no le permitirá sacar conclusiones provechosas. En
cambio, la jugada del rey negro sí que constituye un indicio certero que puede resultarle de gran ayuda para descubrir la
clave. Por lo tanto, dedíquele la máxima atención, sin olvidar que la pareja de alfiles suele ser siempre muy efectiva en
la obtención del mate.
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1.Bf1! El alfil se recicla sin demora. Falsas pistas eran la captura 1.Bxe6? Kb5 2.Ba3 Ka5 3.Bb3 Kb5 4.Rd5 mate;
o el avance 1.e3? e5 2.Ba3+ Kb5 3.Bd7+ Ka5 4.Ra4 mate.

1.Bf1! e5

En caso de 1...Kb5, 2.e3+ Kc5 (2...Ka5 3.Bc3 mate) 3.Ba3 mate.

2.e4!!

Este fortísimo avance abre la diagonal «f1-a6», a la vez que asume el control de la casilla crítica «d5».

2...exd4 3.Ba3 mate. Un hermoso mate con dos alfiles, y autoobstrucción en «d4».

122. Würzburg, O.
Mate en 3
¿Quién no ha oido en su carrera de ajedrecista lamentos del tipo «Con esta jugada sencilla, mi rival podía abandonar...»,
o «Si hubiera tenido un poquito más de tiempo...» en los labios del jugador que acaba de perder –o empatar– una
partida «ganada»? Dichos quejicas no deben estar al tanto de dos proverbios que les serían de gran utilidad... Mientras
que el primero, un dicho escocés, afirma que «El libro de los PUEDE SER constituye un gran volumen», el segundo,
que es francés, ironiza sobre el hecho de que «con tantos síes, cabría París en una botella». En cuanto a usted, estimado
lector, olvídese de los «síes» y los «podría ser», y limítese a resolver, en un máximo de 20 minutos, el excelente
ejercicio que le propone el renombrado americano O. Würzburg.
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1.Ng7! Eran insuficientes los 3 ensayos que siguen:


a) 1.Nd6? Ka2 2.Kxc2 Ka3 3.Nb5+ Ka2 4.Ra4 mate.
b) 1.Rg4? Ka2 2.Kxc2 Ka3 3.Bb2+ Ka2 4.Ra4 mate.
c) 1.Ne3? Ka3 2.Nxc2+ Kb3 3.Rb4+ Ka2 4.Rb2 mate.

1.Ng7! Ka2

O bien 1...Ka3 2.Kxc2 Ka2 3.Ra4 mate.

2.Rd3!

La clave limitadora, que llevaría al ahogo sin la jugada 1...Ng7.

2...Ka1 3.Ra3 mate. Y el mate final en el que, contra todo pronóstico, no intervienen las dos piezas menores blancas.

123. Shinkman, W. A.
Mate en 3
En la práctica del ajedrez, ¿existe la suerte? Quizás, en contados casos... por ejemplo, cuando se da el error mutuo, es
decir que una jugada débil no es castigada por el rival, y la partida sigue inesperadamente su curso... O bien, cuando por
razones de falta de tiempo, nos equivocamos de forma irreparable en una posición (en teoría) «ganadora». Pero, por
regla general, el rey de los juegos es poco proclive a la intervención del azar, ya que ambos jugadores disponen al
principio de las mismas armas: sus 16 piezas, su bagaje teórico, sus conocimientos técnicos y su capacidad inventiva.
Sin embargo, «al buen jugador, la pelota le viene» (dicho francés), lo que significa que al maestro le resultará más
asequible hallar una jugada compleja que al simple aficionado. En este caso concreto, veamos si «la pelota le viene» y
halla la clave con la soltura del solucionista avezado.
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1.Kh5! Una retirada que es una invitación al baile para el monarca rival. A nada conducían 1.Qb4? Kf6 2.Qf8+ Kg6
(2...Ke5? 3.Qf4 mate) 3.Qf7+ Kh6 4.Qh7 mate;
o 1.d4+? Kf6 2.Qf8+ Kg6 3.Qg8+ Kf6 4.Qf7 mate.

1.Kh5! Kf6

Se da un mate simétrico tras 1...Kf4 2.Qf2+ Ke5 3.Nf7 mate.

2.Qf8+ Ke5 3.Nf3 mate. Un producto bien construido, típico de Shinkman.

124. Petsch-Manskopf, E. – 1899


Mate en 3
Según las acertadas palabras del filosofo Karl R. Popper, “Nuestro conocimiento es necesariamente finito, mientras que
nuestra ignorancia es necesariamente infinita”. Aunque usted discrepe de tan sabias conclusiones, voy a proporcionarle,
bajo forma de astutos indicios, una posibilidad de atajar el camino que lleva a la clave de este elegante problema. Ante
todo, aparte de su mente la eventualidad de un descubierto inmediato como 1.Nd3+, que cede la casilla «a2» al rey
negro. Luego, haga un buen uso de su candidato de «g7», a sabiendas de que las negras sólo disponen de una jugada
útil, el avance b5. Ahora que su «infinita ignorancia» dispone de estos sensatos consejos, tan útiles como finitos, no
tarde mucho en averiguar el hermoso mecanismo matador.
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1.g8N!! Tal como se lo aconsejaba, ¿Ha hecho un buen uso de su candidato «g7»? Eran claramente insuficientes los tres
ensayos 1.Nc6+? Ka2 2.g8=Q b5 3.b4+ Ka1 (3...Ka3 4.Qb3 mate) 4.Bg7 mate;
1.g8=Q? b5 2.Nd5+ b4 3.Bxb4+ Ka2 4.Qa8 mate;
y 1.Nd5+? Ka2 2.Nc3+ Ka1 3.g8=Q b5 4.Qg1 mate.

1.g8=N!! b5 2.Ne7! Un Tema Indio que se da con poca frecuencia. 2...Kxb4 3.Nc6 mate. Letal descubierta del Indio
que se destapa.

125. Ferber, A. E.
Mate en 3
La presente miniatura constituye una magnífica ocasión para recordar la descomunal e ingente tarea que recae con
frecuencia sobre la dama, con razón la pieza más poderosa de cuantas actúan en el tablero. Si ha constatado ya que el
ensayo directo 1.Qd5+? no conduce al resultado apetecido después de 1...Kc2 2.Qa2+ Kc1 (en caso de 2...Kd3, sí que
habría mate con 3.Qb1 mate) 3.Bd2+ Kd1 4.Ne3 mate, intente maximizar la capacidad ofensiva de «Nuestra Señora
del Mate», un apodo idóneo para la dama blanca, quien suele protagonizar los acosos contra el monarca negro en
numerosos problemas. Si ha captado el alcance de mis palabras y hace buen uso de una de las variantes mencionadas, la
original maniobra de mate no deberá ofrecerle demasiada resistencia.
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1.Qa8!!

Un repentino cambio de paisaje...

1...Kc2 2.Qa1 Kd3

En caso de 2...Kb3 3.Nd4 mate.

3.Qb1 mate. No le importan los kilómetros recorridos a la dama, que viaja siempre en primera clase.

126. Petsch-Manskopf, E. – Von Feld zum Meer 1889


Mate en 3
El científico Ramón y Cajal alega que “Las ideas no duran mucho. Hay que hacer algo con ellas”. Naturalmente, doy
por supuesto –quizás me esté autoengañando– que usted ha iniciado la resolución de esta miniatura con una interesante
a la par que evidente constatación: el caballo indefenso en “d4” es tabú, ya que su captura inmediata desembocaría en
mate tras 1...Kxd4 2.Rf4+ Ke5 3.Nd3 mate. Ya está lanzada la idea principal, y le toca a usted recoger el guante para
que no se «enfríe». Por lo tanto, su cometido queda claro: deberá esforzarse por hallar una jugada de espera «útil» que
funcione en las otras dos alternativas de que dispone el bando negro: 1...e5 y 1...Ke5. ¿Logrará descubrirla en un
tiempo prudencial –digamos un cuarto de hora–, antes de que las neuronas se le calienten demasiado?
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1.Rf3! Interesante jugada limitadora. Por supuesto, no servían ni 1.Nxe6? Ke5 2.Nc5 Kd4 3.Rf4+ Ke5 4.N1d3 mate,
ni 1.Nc2? Ke5 2.Nd3+ Ke4 3.Nc5+ Ke5 4.d4 mate,
ni tampoco 1.Nde2? e5 2.Nc3+ Kd4 3.Re2 Kc4 4.Re4 mate.

1.Rf3! e5

Al mismo desenlace conducía 1...Kxd4 2.Rf4+ Ke5 3.Nd3 mate, o 1...Ke5 2.Nce2 Ke4 3.Re3 mate.

2.d3+ Kxd4 3.Ne2 mate. Un mate de lo más original.

127. Erlin, K.
Mate en 3
Al inigualable Groucho Marx le debemos esta definición de la política, tan original como irónica: es «el arte de buscar
problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados». ¡Justamente lo
opuesto de lo que se le suele pedir en este libro! En primer lugar, no hace falta que busque problemas: he aquí uno del
compositor K. Erlin, listo para ser resuelto. Además, me dispongo a proporcionarle un diagnóstico veraz y conciso: si
halla la clave de esta miniatura «baby» –como de costumbre, una sibilina jugada de espera–, la eficaz cooperación entre
la dama y el alfil, le permitirán averiguar 3 distintas figuras de mate. Lo único que le corresponde ahora es dejar la
política a un lado y hallar los remedios apropiados para poner fin a la precaria y errante existencia del monarca negro en
el ala de rey, que no es mucho pedir...
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1.Qc6! La dama sale en busca de nuevas perspectivas en el flanco de rey. Naturalmente, de nada servían 1.Qc3? Kxe4
2.Ke6 Kf4 3.Qg3+ Ke4 4.Qe3 mate,
o 1.Kf6? Kg4 2.Qc8+ Kh4 3.Bg2 Kh5 4.Qh3 mate,
o por último 1.Bf5? Kg5 (1...Kf3? 2.Bh3 Kf4 3.Qf5 mate) 2.Qe4 Kh6 3.Kf6 Kh5 4.Qh1 mate.

1.Qc6! Kg5

A 1...Ke5, 2.Qd5+ Kf4 3.Qf5 mate, y a 1...Kg4, 2.Bf3+ Kh3 3.Qh6 mate.

2.Bf3! Kf4

Si 2...Kf5, 3.Qf6 mate, y si 2...Kh4, 3.Qh6 mate.

3.Qf6 mate. Una vistosa y económica figura de mate.

128. Larsen, P. A.
Mate en 4
Para resolver el último problema de este apartado, voy a rogarle que aplique a la letra esta sabia recomendacion
milenaria, expuesta por Solón de Atenas en el siglo VI a.C.: «Sírvete de lo aparente como indicio de lo poco aparente».
A juzgar por esta profunda formulación, el insigne legislador hubiera sido también un excelso jugador de ajedrez, de
haber existido en aquella época –vería la luz en India 13 siglos más tarde–. En la miniatura de Larsen a la que se
enfrenta ahora, lo aparente es que el rey negro, solo y abandonado, tiene sus días contados: deberá perecer pronto en el
flanco de dama, acosado por el binomio damatorre y el avance de los peones blancos. Lo inaparente es hallar un modo
certero de lograr dicho objetivo, tomando en cuenta que fracasan los ensayos 1.Qd7? y 1.b4+?
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1.c4! La única clave válida. Como lo veníamos diciendo, no sirven ni 1.Qd7? Kb6 2.b4 Ka6 3.Qc6+ Ka7 4.Ra1+ Kb8
5.Ra8 mate,
ni 1.b4+? Kc6 2.c4 Kb7 3.b5 Ka7 4.Qc7+ Ka8 5.Ra1 mate.

1.c4! Kxc4

Algo más complejo es el mate tras 1...Kb4 2.Qc8 Kb3 (a 2...Ka5, 3.Qb7 Ka4 4.Ra1 mate) 3.Qa6! Kb4 4.Qb5 mate, o
1...Kc6 2.Qe7 Kb6 3.Ra1 Kc6 4.Ra6 mate.

2.b4

El muelle se destensa para que la torre intervenga en el ataque.

2...Kc3

Si 2...Kb5, 3.Qc7 Ka6 (3...Ka4 4.Qa5 mate) 4.b5 mate.

3.Qh4!!

Una jugada lateral muy difícil de anticipar, y que probablemente habrá pasado por alto.
3...Kd3 4.Rb3 mate. Un problema con muchas ramificaciones, que merecía ciertamente figurar entre los de ***.
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Nivel ***

129. Wesin, N.

Mate en 3
Mas de una vez habré de citar al gran maestro chino de la sabiduría, el gran Kung Futsé o Confucio (551-479 A. C.):
«Nunca desafíes aposta; si sabes que vas a ganar, eres un canalla, y si no lo sabes, eres un loco». Como resulta que soy
bastante canalla, me apuesto a que no hallará la clave de este diabólico problema, del no menos canallesco Wesin, en
menos de 25 minutos, si es que la encuentra... Anote, para no desperdiciar su valioso tiempo, que el ensayo 1.Rf3+?
Kd2! (y no 1...Kxf3?? 2.Qg3 mate) no da «›na› de ʻna’»... Además este ripio le será útil:
La clave excluye descubiertas:
Por una mente despierta
En puro estado de alerta
Deberá ser descubierta
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1.Qg6!! e4

1...Kxf2 2.Qg3 mate; 1...Kd4 2.Rc2 Kd5 (2...Ke3 3.Qe4 mate) 3.Qd6 mate.

2.Qd6!
Una jugada dificil de anticipar tras la primera, también oculta. Ahora todo está en el aire.

2...exd3 3.Qf4 mate. La elegante triangulación de la dama, entre osados malabarismos, lleva al mate. Una deliciosa
miniatura, de perfecta concepción.

130. Waterhouse, A.

Mate en 3
El talentoso actor, provocador y humorista francés Coluche, muerto en un accidente de moto a la temprana edad de 42
años, era famoso por sus infinitos desplantes («boutades», en francés), que llegó a utilizar hasta en su propia campaña
presidencial. Uno de ellos, «Aquí, todo lo que no está autorizado queda prohibido. Y todo lo que no está prohibido
resulta obligatorio», se aplica perfectamente a su labor de solucionista: no le está permitido consultar la clave –ni
siquiera de reojo–... en cambio, no le está prohibido buscarla hasta devanarse los sesos... ¡El problema se lo merece!
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1.Bd1! Ke4

A 1...c4, 2.Bf3 c3 3.Qxc3 mate; a 1...Kc4, 2.Nf4 f5 3.Be2 mate; a 1...f5, 2.Qc3+ Ke4 3.Bf3 mate.

2.Bf3+! Kxf3

A 2...Kf5, 3.Qxf6 mate variante ecovertical.

3.Qg2 mate. El mate más dificil de prever.

131. Armstrong, J.
Mate en 3
Antes de emprender la búsqueda de la solución a este complejo problema, convendría que reparase en el sabio consejo
que le proporciona Confucio: «La mayor gloria no es permanecer de pie, sino levantarse cada vez que se cae». Y le
garantizo que tropezará unas cuantas veces antes de dar con la original clave... En vistas de su fragilidad y previsible
impotencia, voy a mostrarme magnánimo y enseñarle unos cuantos caminos que le harían perder tiempo: Tanto a)
1.Qd4+ Kg3 2.Rg5+ Kh3 3.Qg4+ Kh2 4.Rh5 mate,
como b) 1.Bh6+ Kg3 2.Qg1+ Kh4 3.Qh2+ Kg4 4.Rg5 mate
y c) 1.Rc4+ Kg3 2.Qg1+ Kh3 3.Qf1+ Kg3 4.Be5 mate dan mate en CUATRO, pero no en las 3 jugadas exigidas.
Levántese y camine...
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1.Rg5!!

Una sacrificio escondido y muy efectivo.

1...Kxg5

1...Ke4 2.Qd4 mate; 1...Ke3 2.Rg4 Kf2 (2...f2 3.Bh6 mate) 3.Bd4 mate; 1...f2 2.Rg4+ Kf5 3.Qd7 mate.

2.Qxf3 Kh4

2...Kg6 3.Qg4 mate.

3.Bf6 mate. Le felicito si lo ha sacado en media hora, o menos... y le felicito igualmente si lo ha sacado... de esta
página: ha ganado un tiempo valioso.

132. Avery, C. H.
Mate en 3
Con razón, el enciclopedista francés Voltaire mencionaba que «el azar es una palabra vacía de sentido: nada puede
existir sin causa». Así pues, la causa de su constante pérdida de tiempo cada vez que decide enfrentarse a estos
«jeroglíficos» puede seguramente imputarse a su carencia de método y a la incertidumbre de sus etéreos cálculos,
siempre presididos por... ¡el azar! ¿Qué pieza está manipulando ahora? ¿La dama blanca, únicamente porque se halla en
la 1a fila, muy cerca de su mano derecha? ¡Suéltela, hombre! Y empuñe otra... ¿No ve que el rey negro intenta escapar
por «d5»?
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1.Nc6! Kf5

1...Ke3 2.Kg3 Ke4 3.Qf3 mate. Una figura de mate clásica, pero altamente estética. 1...Kf4 2.Qe2 Kf5 3.Qe5 mate.

2.Qg4+ Kf6 3.Qg6 mate. Ésta tampoco está mal... Difícil, pero no tanto tras el consejo que acabo de soplarle.

133. Behting, J. – Deutsche Schachzeitung 1888


Mate en 3
«Hay personas que lloran al saber que las rosas tienen espinas. Otras se ríen de alegría al saber que las espinas tienen
rosas» (Confucio). Como usted pertenece muy probablemente a la primera categoría (no ha cesado de quejarse desde el
principio...), se fija inevitablemente en las espinas cada vez que debe plantarle cara a un ***. Y claro, pasa por alto que
hasta la flor más diminuta, al abrirse, exhala perfumes embriagadores que nos devuelven el gusto por la vida. Por lo
tanto, le invito a buscar la rosa en este problema centenario del alemán Behting: empezará a olfatear su aroma delicado
tras quizás tan solo 20 minutos de esfuerzos sostenidos (...a menos que esté constipado, por supuesto, o que no se huela
ni una...).
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1.Ne4!

El caballo toma parte en el combate sin miedo a morir.

1...Kxe4

Forzado, ya que no valen las alternativas 1...Kg2 2.Qf2+ Kh1 (2...Kh3 3.Qg3 mate) 3.Ng3 mate; 1...Kxg4 2.Qg5+ Kf3
3.Nd2 mate; 1...Kf4 2.Nf6 Kf3 3.Qf2 mate.

2.Ke2 Kf4 3.Qf5 mate. Si dio con la clave, le animo a descubrir otras flores de esta sección.

134. Campo, A.
Mate en 3
A menudo malinterpretada, la famosa fórmula «carpe diem» resume el credo vital del poeta y pensador latino Horacio:
en ella, no reivindica el placer en sí, sino más bien el que se halla en el mero hecho de vivir. Por ello, Horacio fue el
primero en destacar la importancia del «otium», el ocio, que tan esencial resulta para cualquier ajedrecista. Y si aquel
lúcido poeta llegó a escribir «Cada día es una pequeña vida», nosotros bien podemos afirmar que «Cada problema es
una pequeña partida», sin temor a equivocarnos demasiado. Complete pues la «partida» que le propone A. Campo
hallando 5 figuras de mate en la posición del diagrama.
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1.Qf5!

Amenaza 2.Qd7 mate.

1...Kb5

1...Kd5. Ahora el mate en 2 parece imposible 2.Qd3+ Ke6 (2...Kc6 3.Qd7 mate) 3.Qd7 mate... pero era tan sólo ilusión
óptica; 1...Kd6 2.Qd7 mate; 1...b5 autobloqueo 2.Qe6 mate.

2.Qe4

Evita la vuelta del rey a «c6».

2...Ka6 3.Qa4 mate. La figura de mate más rebuscada, y difícil de hallar.

135. Collinson, R.
Mate en 3
La naturaleza, la vida, nuestra vida cotidiana, presentan cada una de ellas una cantidad apreciable de modelos
recurrentes. Lo mismo pasa en ajedrez, y sobre todo en el terreno de la composición, en el que suelen aparecer a
menudo, como en la propia música, variaciones sobre un mismo tema. La miniatura de mate en 3 que le propone el
inglés Collinson constituye una prueba fehaciente de lo que acabamos de afirmar. Para resolverla con mayor soltura, le
invitamos a que repase la solución del problema de J. Armstrong, en la página 77: su clave se basa, en parte, en el
mismo mecanismo. Además, no pierda tiempo con los ensayos 1.Ba4+? Kb6! 2.Rb5+ Kc6...
y 1.Qa7? Kd6 2.Rd5+ Kc6..., que conducen ambos a un mate en 4.
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1.Rb5!!

Esta preciosa entrega, inesperada, es la hermosa clave de esta fecunda miniatura.

1...Kd6

1...Kxb5 2.Qc7 Kb4 (2...Ka6 3.Bc4 mate) 3.Qb6 mate.

2.Rb6+ Kc5 3.Qg1 mate ¡Una figura de mate que no aparece todos los días!

136. Densmore, D. J.
Mate en 3
Esta es una creación de D. J. Densmore (1867-1917), yerno del famosísimo Sam Loyd; a la luz de este dato, es muy
posible concluir que aprendió de su suegro la panoplia de «malas artes» y trucos que caracterizan la labor de cualquier
problemista que se precie de serlo. Asimiló tan bien la lección, que sus obras son bastante famosas, por la especial
dificultad que encierran. Y, pobre de usted, este mate en 3 ¡no es una excepción! Lo que tiene que hacer ahora es ir a su
mesa de trabajo, armarse de paciencia (sin olvidar un buen café, que le sacará de su incipiente modorra...) y calcular
cómo inmovilizar al rey-anguila de 4 formas distintas. Debería tardar de 30 minutos a.....????
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1.Qa2!

¡Por aquí se empieza! Una jugada algo extraña que no encuentra ni el propio amigo Fritz, que ya es decir...

1...e5

1...Ke5 2.Qc4 Kf5 3.Qf4 mate; 1...Kd7 2.Qa4+ Kd6 (2...Kc8 3.Qe8 mate) 3.Qd4 mate.

2.Qf7

Solo ahora se percibe la fuerza de la clave.

2...e4 3.Bf4 mate. Y este mate imprevisible corona el desenlace del complejo problema.

137. Densmore, D. J. – Cincinnati Commercial 1890


Mate en 3
Como sé que el problema de Densmore le ha encantado, manteniéndolo ocupado durante más de una (?) hora en un día
gris y lluvioso, le voy a proponer otro... ¡aún más complejo!... para un día de tormenta. No olvide que estamos en el
capítulo de ***, para solucionistas duros y maduros: si quiere volver a la infancia, (re)haga los de *, que están a su
entera disposición. Y para el restante 2% de lectores que han decidido, decididamente, perder tiempo y neuronas, he
aquí algunas pistas que les permitirán “deslizarse” mejor, aunque no lleven esquís: a) evite entrar en los mates en 4
como 1.Rc1+ Kb2 2.b7 Ka2 3.b8=Q
o 1.Rb1 d2 2.Qd1+ Kc3 3.Ke4 Kc4. b) ¡sea generoso! ¿Me ha captado?
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1.Qd4!!

Una entrega de lo más espectacular e inesperada.

1...d2

1...Kxd1 2.Qb2 d2 (2...Ke1 3.Qc1 mate) 3.Qb1 mate; 1...Kb3 2.Rb1+ Ka2 (2...Kc2 3.Qb2 mate) 3.Qa1 mate.

2.Qb4!

Otra jugadita que se las trae... No es fácil verla con antelación.

2...Kd3 3.Rxd2 mate. Un problema muy bien construido, y bastante más difícil de resolver sin las insinuantes,
indicativas y provechosas (etc...) pistas que le ofrezco.

138. Dobbs, G.
Mate en 3
Si busca mates en 4 jugadas en esta posición, le puedo proporcionar cerca de media docena, al módico precio de 2 euros
la unidad (lo siento, la moneda única me ha convertido en un «eurótico»...). Ejemplos no faltan: 1.Qb2 Kd5 2.Rc8 Ke4
3.Rc4+ Kf5 4.Qf6 mate,
1.Rc8+ Kb7 2.Rc7+ Ka6 3.a4 d5 4.Ra7 mate... etc. Si los busca en 3, como lo requiere su autor el reverendo G. Dobbs
(1867-1941), no se los pienso vender, porque anularía de un plumazo la razón de ser de este librito, así como su
propósito torturador (¿lo ve?: quisiera ganar dinero con el ajedrez, pero mis principios intachables me lo impiden...).
Busque en la buena dirección (pista: ¡al oeste!) y descubrirá, espero que sin ayuda, las 5 figuras de mate que la clave
contiene.
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1.Ba7!

Hacia el oeste, se lo iba diciendo...

1...Kb5

1...Kd7 2.Qb6 d5 3.Rd8 mate; 1...Kb7 2.Qb6+ Kxa8 3.Qb8 mate; 1...Kd5 2.Qf3+ Ke5 3.Re8 mate.

2.Qb6+ Kc4

2...Ka4 3.Bb8 mate.

3.Qb3 mate. Un mate que se puede facilmente pasar por alto.

139. Dubbe, F.
Mate en 3
«Los errores son humanos, y algunos humanos son sólo un error». Por ejemplo, lo son los ajedrecistas que se pasan el
tiempo calculando su fuerza ELO, aquellos perdedores que no dejan de quejarse porque «la tenían completamente
ganada», o simplemente la legión de «kibbitzers» (palabra yiddish que no existe en otros idiomas: mirones que se
sienten obligados a opinar) especializados en dar la tabarra a todas horas, con el único fin de fastidiar. Espero que
usted, que dedica el tiempo a actividades más nobles –como resolver problemas–, no forme parte de ellos. Y para
mantenerle en forma, le propongo sin tardanza un «hueso» que le costará bastante roer. ¡Usted tiene la palabra!
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1.Nc4! Inesperado sacrificio que impide la huida por «b6». ¿Llegó usted a ver que los distintos ensayos 1.Nd7+ Kb4!
2.Qf4+...,
1.Kc3 Kb6 2.Qxc6 Ka7...
y 1.Qxc6+ Kd4 2.Nd3 Ke3 3.Qf6 solo conducen al mate en 4 jugadas?

1.Nc4! Kxc4

1...Kd4 2.Qe3+ Kxc4 3.Qc3 mate; 1...Kb4 2.Qe3 Ka4 (2...c5 3.Qb3 mate) 3.Qa3 mate.

2.Qd6!

El complemento inmovilizador de la entrega de caballo.

2...c5 3.Qf4 mate. Y la hermosa figura de mate final.

140. Eisele, H.
Mate en 3
¿Qué elementos contribuyen a que un problema sea una producción agradable e interesante? Por supuesto, y ante todo,
la belleza y originalidad –el factor sorpresa– de sus mates... Pero también cuentan el grado de dificultad de la clave –
que está casi siempre relacionado con una buena cantidad de «ensayos» que fracasan, por una razón u otra– , y la
economía de los medios empleados en su elaboración. El problema que le propone el diagrama cumple con estos
requisitos: posee numerosos ensayos fallidos (1.Qh7, 1.Qb3, 1.Qb5 ó 1.a6 se estrellan todos contra la defensa
1...Kb8!), la clave es de lo más sorprendente y la disposición de las piezas le confiere naturalidad y elegancia.
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1.Qa6!!

La única jugada que funciona aquí es ¡una irrupción directa en las líneas enemigas!

1...Kb8

1...Kd8

2.Rb3... porque la pareja dama-torre amenaza un mate imparable. 2...Kc8

2...b5 3.Rxb5 mate.

3.Qa8 mate.

141. Fuss, O. – Schachminiaturen 1903


Mate en 3
¡Excelente! ¡Maravilloso! ¡Espléndido! Éstos son los calificativos que utilizaría para definir este “pequeñogran”
problema del insigne alemán Otto Fuss (1861-1944). Con tan pocos elementos, el prestidigitador teutón se saca de la
manga una humilde clave que desencadena un auténtico festival de mates –nada más y nada menos que media docena–
en el conmocionado tablero. Y usted, que suele brillar por su falta de... brillantez (¿estoy en lo cierto?), se obcecará
probablemente con los ensayos 1.Bg5?, 1.Kh6? o 1.Qc7?, sin lograr el resultado apetecido. ¿Lo ve? Me meto
descaradamente con su persona, pero le acabo ayudando..., que es lo que cuenta.
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1.Be3!

¡Vaya clave más serena! Solo este retroceso insignificante puede desencadenar el aluvión de mates que sigue.

1...h6

1...c4 2.Qe6+ Kd8 (2...Kf8 3.Bh6 mate) 3.Bb6 mate; 1...Kf7 2.Bxc5 Kg7 (2...Ke8 3.Qe7 mate; 2...Kg8 3.Qf8 mate)
3.Qf8 mate.

2.Bxc5 Kf7 3.Qg6 mate. ¿A que este oculto ataque lateral se le ha escapado?

142. Galitzky, A.W.


Mate en 3
El campeón alemán Siegbert Tarrasch gustaba en decir que «entre la apertura y el final, los dioses han colocado el
medio juego». Por mi parte, yo añadiría que después del final de la partida, los «dioses de la composición» han
colocado el fecundo universo de los estudios artísticos y problemas de mate... para su gran desgracia, lector y
solucionista. ¿Esta leve alusión le hace suponer que va a tener que trabajar muy duro y esforzarse como un condenado a
muy breve plazo? Pues, sí... Ha dado en el clavo. Porque la resolución de este complejo mate en 3 le planteará una
alternativa poco halagüeña: o agitarse en la duda... o descansar en el error. Le felicito de antemano por sus esfuerzos.
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1.Re6!

La solución pasa por una fina jugada limitadora de la torre blanca.

1...Kg5

1...g3 2.Rg6 g2 3.Be1 mate; 1...Kg3 2.Ne2+ Kf3 (2...Kh4 3.Rh6 mate) 3.Re3 mate.

2.Ne2+ Kf5 3.Nd4 mate. La figura de mate de mayor dificultad. ¿La descubrió usted?

143. Fuss, O.
Mate en 3
Es del libertador Simón Bolivar la sentencia: «Solo un soldado novato cree que todo está perdido tras ser derrotado por
primera vez». Téngala bien presente cuando se disponga a resolver el diabólico mate en 3 que figura en el diagrama,
porque la miniatura de Otto Fuss le va a derrotar, no una vez, sino varias... Son tan complejos e imprevistos los tres
modelos de mate que intervienen en la solución, que tendrá en más de una ocasión la convicción de que el rey enemigo
va a escapar. Una cosa le puedo garantizar: después de esta experiencia traumática, se alejará del tablero durante unos
cuantos días... No hay mal que por bien no venga.
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1.Nd7!

Los caballos crearán una red densa e inextricable en torno al rey.

1...Ke6

1...Kc6 2.Qa4 Kd5 3.Nxc7 mate; 1...c6 2.Nd6 Ke6 3.Qe4 mate.

2.Nxc7+ Ke7 (...Kf7) 3.Qh7 mate. Mi felicitación a los pocos elegidos que hayan visto este mate.

144. Galitzky, A.W. – Schachminiaturen 1903


Mate en 3
El famoso humorista francés Pierre Dac tiene una frase tan conocida como ingeniosa: «No es dando la espalda a los
problemas como se les planta cara», a menos de ser un caradura, por supuesto... Por consiguiente, dé la cara y póngase
a resolver el magnífico mate en 3 que le propone Galitzky: pero, ¡cuidado!, si lo intenta a cara o cruz, el compositor
soviético podría ponerle cara de perro, y hasta escupirle a la ídem. Así que, no vuelva la cara atrás y prosiga hasta hallar
la única clave, que posibilita 4 figuras de mate, muy distintas entre ellas. Y si el problema se le resiste, recuerde el
dicho: «al mal tiempo, buena cara».
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1.Ba5!

El alfil desplegará su potencia máxima en la diagonal «e1-a5».

1...d2

A 1...Kxe2, 2.Qh5+ Kf1 (2...Kxe3 3.Qe5 mate) 3.Qd1 mate; a 1...dxe2, 2.Be1! (la entrega del alfil llega a punto para
impedir la coronación del candidato de “e2”) 2...Kxe1 3.Qc1 mate.

2.Kf3 Ke1

¡Autoclavada!

3.Qc1 mate. Este modelo de mate, tan difícil de anticipar, es la flor y nata de la miniatura que nos ocupa.
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145. Galitzky, A.W.

Mate en 3
Del emperador Napoleón Bonaparte se sabe que era bajo de estatura, pero se ignora a menudo que tenía un afilado y
corrosivo sentido del humor. El excelso estratega francés llegó a afirmar que «las batallas contra las mujeres son las
únicas que se ganan huyendo». Una sentencia con tintes misóginos que puede trasladarse al noble juego, especialmente
en todas aquellas situaciones en las que un rey solitario intenta sortear el implacable acoso de una dama desatada y
ávida de sangre... Manejando con destreza las piezas blancas, concluya la obra de nuestro apreciado Galitzky en no más
de 3 actos.
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1.Kg2!

La clave es hasta cierto punto lógica y previsible.

1...d3

1...g4 2.Qh6 mate; 1...Kg4 2.Qh3+ Kf4 3.Qg3 mate.

2.Qd1!!

Pero esta segunda clave resulta casi imposible de anticipar, como un trueno en un cielo azul...

2...Kg4
2...dxe2 3.Qd4 mate; 2...d2 3.Qa4 mate.

3.Re4 mate. Una bella y potente descubierta culmina la original obra del soviético.

146. Stubbs, C. F.

Mate en 3
Esta miniatura de Stubbs, que bien podría titularse «El Corredor de la Muerte», encarna el prototipo de problema en el
que no parece ocurrir absolutamente nada. Pero le puedo certificar que ocurre, y que la clave le hará sufrir mucho... ¡y
mucho tiempo! Para resolverlo con cierta agilidad, deberá antes apartar sus intuiciones y (falsas) impresiones, y no
dejarse influir por los incontables espejismos que pueblan su mente de aprendiz de solucionista. Por lo tanto, no se fíe
de las apariencias, calcule con precisión las variantes posibles, y comprobará que el rey negro no logra zafarse. Si le
indico que la clave es una jugada incomprensible, le habré proporcionado una valiosa ayuda. Ya dispone de datos
suficientes para acabar con el corredor de la muerte antes de que él lo haga con usted.
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1.g5!!

Una jugada de espera tan enigmática como efectiva.

1...Kd4

El rey se ve obligado a internarse en el corredor de la muerte. (No supone ningún cambio 1...Kd2 2.Qf2+ Kc1 3.Nd3
mate.

2.Qf2+ Kxe5

¡A comer, se ha dicho! (Tampoco es mejor la otra captura 2...Kxc3 3.Qb2 mate.

3.Qf6 mate. El mate final reafirma la enorme utilidad del avance de peón inicial. ¡Quién se lo podía imaginar! Un
excelente problema, logrado con mucho ingenio y pocos elementos.

147. Holzhausen, W. von – Deutsche Schachzeitung 1902

Mate en 3
A raíz de la breve visita que me hizo el Dr. Alzheimer para felicitarme por mi sexagésimo cumpleaños, he olvidado el
autor de la cita siguiente: «La imaginación es la llave que da cuerda a la fuente de lo posible. No hay nada tan
enriquecedor como transformar la imaginación en acción». ¡Vaya frasecita! Parece haber sido especialmente formulada
para los ajedrecistas... quienes estamos siempre imaginando –situaciones que nunca se darán, en su gran mayoría– y a
la vez actuando, o sea, metiendo a menudo la pata, o la gamba, como se prefiera... Dele cuerda a su cerebro, piense
justo y actúe rápido si desea resolver este famoso problema centenario en menos de 25 minutos.
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1.Qb8!

Tomar la decisión de abandonar el control de la 2a fila es infrecuente.

1...b2

1...Kb2 2.Qxb3+ Ka1 (2...Kc1 3.Qc2 mate) 3.Nc2 mate.

2.Qh8! b1=Q+

¡Jaque! A 2...Kb1, 3.Qh1 mate.

3.Nc2 mate. ¡«Contramate» por doble a la descubierta!

148. Jensen, W.
Mate en 3
El gran maestro complutense, Miguel de Cervantes nos explica en su propia lengua –¡la lengua de Cervantes!–
naturalmente... que «Donde una puerta se cierra, otras se abren». Un dicho idóneo para ser aplicado al universo de las
64 casillas, en el que las alternativas no pueden coexistir, y siempre se favorece la consecución de un objetivo en
detrimento de otro. En la posición del diagrama, un problema de Jensen, la dama será la protagonista del desenlace,
como era de esperar. Circulando con gran ligereza por todo el tablero, logrará exasperar la capacidad de resistencia del
monarca negro, quien optará al final por suicidarse.
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1.Qa1! Una clave bien difícil de imaginar: apartándose por completo de la magnífica columna «h» (falsa pista), la dama
se refugia absurdamente en la esquina menos atractiva del tablero. Se lograba solo un mate en 4 con el ensayo 1.Qe5?
Ke2 2.Kc2 Kf3 3.Qg3+ Ke2 4.Nd4 mate.

1.Qa1! Kf2

Si 1...Kf4, 2.Qa6! A partir de «a6», esta desatada dama domina la situación. 2...Ke5 (2...Kg5 3.Qh6 mate) 3.Qd6 mate.

2.Kc2! Kf3 (Ke2) 3.Qf1 mate ¡Una maniobra de dama concluyente!

149. Kohtz y Kockelhorn – Schachminiaturen 1903


Mate en 3
Si está exultante por haber hallado sin tardanza la solución a este diagrama 1.Nf7 d6 2.Re7+ Kc8 3.Kb6 Kb8 4.Re8
mate, ¡rebobine! a) En primer lugar, ¿dónde tendrá la cabeza?: el enunciado exige imperativamente un mate en TRES.
b) La solución de los problemas compuestos por la pareja Kohtz y Kockelhorn suele ser viva, brillante, inesperada... o
sea, diametralmente opuesta a la insulsa y trivial variante de mate mencionada. Como el mate buscado presenta cierta
dificultad, le ofrezco una valiosa pista: encima de la roca de «d6», situada en la Reserva americana de Little Rock,
percibo unas plumas que se agitan y unas señales de humo en el cielo. Habrá entendido de que se trata, supongo...
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1.Ba8!!

La típica maniobra preparatoria del Tema Indio.

1...Kxd6

A 1...Kb8 o 1...Kd8 2.Re8+ Kc7 3.Nb5 mate.

2.Kb7!

Seguida de la no menos típica intercepción del alfil, que evita el ahogo del rey negro.

2...Kd5 3.Kc7 mate. Y la siempre efectiva descubierta con mate.

150. Laws, B. G.
Mate en 3
Si usted es persona propensa a descorazonarse, desmoralizarse, desmotivarse, desalentarse y hasta deprimirse (¡cuántos
sinónimos para expresar un sentimiento que, como buen solucionista sin solución, le es harto familiar!) ante el primer
tropiezo, anote bien las sensatas palabras del estadista inglés W. Churchill: «El éxito no es definitivo, ni el error es
fatal: lo que cuenta es el coraje para seguir adelante». Por consiguiente, a partir de ahora, el único error fatal sería
permitir que su clara tendencia a la relajación –por no decir laxitud, vagancia– siga campando a sus anchas –¡deje ya de
fisgar en la solución!–, en vez de convertirla en coraje persistente e inquebrantable firmeza. ¡Basta ya de palabras!
¡Hechos! ¡Precisión! Tiene 25 minutos y 30 segundos para resolver la miniatura de Laws.
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1.Bg2!

El alfil solo podrá reciclarse en la diagonal «f1-a6» a partir de esta casilla.

1...Kc3

1...Kc5 2.Qe5+ Kb6 (2...Kc4 3.Bf1 mate) 3.Qxa5 mate, un esquema de mate típico en la colaboración entre dama y
alfil.

2.Bf1! Kd4 3.Qe5 mate. El mate final es una variante-eco del mismo esquema.

151. Laws, B. G.
Mate en 3
¡Alégrese! Hoy es día de saldos... Esta segunda composición del británico Benjamin Laws (1861-1931), renombrado
cronista del Chess Monthly, constituye un regalo evidente, con el único fin de motivarle, animarle, alentarle (¿le suena
esto?). Aunque dicho mate en 3 no merezca probablemente más de **, lo he incluido en este apartado para fomentar su
entrega voluntariosa y material a la noble tarea del solucionista, que es resolver problemas... ajenos. ¡Fíjese bien!: la
frase que acaba de leer contiene una pista importante, si sabe hacerlo entre líneas. Deberá encontrar tres esquemas
típicos de mate.
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1.Nd4!

La alusión, nada velada, era...»entrega material». ¿La había usted pillado al vuelo, o sigue estando adormilado?

1...Kd6

1...Kxd4 2.Ke6 Ke4 3.Rc4 mate; 1...Ke4 2.Nf5 Kf4 3.Rc4 mate.

2.Nb5+ Kd5 3.Ndc3 mate. El acoso de ambos equinos ha sido eficaz.

152. Laws, B. G. – Hackney Mercury 2 Pr. 1893


Mate en 3
No es preciso que le recuerde el popular dicho castellano: “De savios es equibocarse”, ya que usted lo hase vastante a
menudo... Y, gracias a dios, ¡no está solo! Este brillante mate en 3, perteneciente a la amplia producción del británico
Laws, le proporcionará sin duda más de una oportunidad de errar, si es usted, además de ajedrecista, humano –así lo
espero–, por lo de “errare humanum est”. Ciertamente, las tres figuras de mate exigen una visión afinada de las
posibilidades geométricas que caracterizan las maniobras en el tablero, y me temo mucho que su percepción no dé para
tanto... de momento, al menos. Póngase las gafas y cavile, y quizás se le aparezcan... ¡como la misma Virgen!
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1.Qb3!

La dama blanca suelta lastre, abandonando ambas piezas ligeras a la voracidad del hambriento monarca.

1...Kc5

1...Kxe4 2.Nf3 Kf5 3.Qe6 mate; 1...Kxe5 2.Qb4! Kf6 3.Qe7 mate. El presente esquema le debe resultar ya familiar.

2.Ng4! Kd4 3.Qb4 mate. La figura de mate que le habrá sido más difícil de anticipar.

153. Mach, Z.
Mate en 3
A usted, ajedrecista y solucionista «sin solución», va especialmente dirigida esta ingeniosa formulación del pintor
Salvador Dalí: «Uno nunca llega tan lejos como cuando ignora adónde se está encaminando». En este complejo
apartado de las ***, ya no le servirá el método del ensayo y error que, quizás, ha venido utilizando hasta ahora... En
cambio, le resultará de lo más provechosa una ayudita del amigo Fritz, en su versión 11: me cuentan que las caza todas
al vuelo y no hay problema que se le resista... Seamos serios: usted necesita con urgencia una pista para atacar este
mate en 3, que se le resiste, naturalmente. Halle por lo tanto una tranquila jugada de espera, que provocará el
subsiguiente colapso negro.
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1.Qd6! La jugada tranquila que no es tan fácil descubrir. Guardando sus opciones en la importante diagonal «h2-b8», la
dama, ahora más activa, pasa a controlar la columna «d». No llega a tiempo 1.Re7 Ke2! (1...Kg4? 2.Qg3+) 2.Qc2+
Ke1 3.Qd2+ Kf1 4.Qf2 mate.

1.Qd6! Kg4

1...Ke2 2.Kg2 Kxe3 (2...g4 3.Qd2 mate) 3.Re7 mate; 1...Kxe3 2.Re7+ Kf3 (2...Kf2 3.Qf6 mate) 3.Qg3 mate; 1...g4
2.Qd3 g3+ 3.Rxg3 mate.

2.Qf4+! (Qf6, Qd5) 2...Kh5 3.Qxg5 mate. Una sinfonía de mates.

154. Mach, Z. – Svetozor 1879


Mate en 3
El refrán holandés «Si el ladrón cesara de robar, el perro cesaría de ladrar» es perfectamente adaptable a la situación que
se presenta en numerosos problemas: «Si la dama dejara de acosar, el rey negro dejaría de huir». Pero esto resulta
imposible para una vehemente, incansable y poderosa pieza que ha sido especialmente concebida para dichos
menesteres. En el problema del compositor checo Mach (1877-1954), artesano de la escuela bohemia, usted tendrá la
ocasión de asistir a una espectacular cacería, sin igual, que acabará con la vida del huidizo monarca. En su opinión,
¿qué casilla deberá servir de punto de partida a la razzia asoladora?
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1.Qf7!

Desde «f7», la dama podrá acudir al ala de dama, a la vez que mantiene un control férreo sobre la casilla de huida «c4».

1...Ka4

A 1...a4, 2.Qf1+ c4 (2...Ka5 3.Qa6 mate) 3.Qf5 mate; 1...c4 2.Qe8+ Kc5 3.Qe5 mate; 1...h5 2.Qd7+ Kc4 3.Qd3 mate.

2.Qb3+ Kb5 3.c4 mate. De cómo liquidar la frágil existencia de un rey afligido con 5 diferentes figuras de mate.

155. Marks, W.
Mate en 3
Las maniobras de mate presentes en esta miniatura pueden muy bien recordarnos los desplazamientos de los agentes
C.I.A. a través del globo terrestre, cuando éstos se reunen con su legión de espías y esbirros internacionales con el fin
de dar caza y liquidar a algún enemigo declarado de EEUU. La red formada por dama y caballos es tan potente que
logrará acosar y dar muerte al monarca negro en zonas opuestas del tablero. Pero esto, usted ya casi lo había adivinado,
nada más percibir la extraña presencia de un peón tan solitario y alejado en «h2»...
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1.Nbd7!

Una pareja caballos que se protegen entre sí resulta un arma poderosa cuando cooperan con la dama.

1...Ke3

A 1...Kd5, 2.Qc3 Kd6 3.Qe5 mate, y a 1...Kc4, 2.Qa3 Kb5 (2...Kd5 3.Qd3 mate) 3.Qa4 mate.

2.Qd2+ Kf3 3.Ne5 mate.

156. Meisling, O.
Mate en 3
«Plantearse los menos problemas posibles es la única manera de resolverlos». Pues bien, si ha interpretado esta conocida
cita de Jean Cocteau al revés, cierre este librito, encienda el televisor y póngase a contemplar las mil maravillas que las
distintas «cadenas» (nunca mejor dicho...) le ofrecen a todas horas. En cambio, si ha captado el sutil mensaje que
contiene, intente hallar la única salida al laberíntico mate en 3 que le sugiere Meisling. Cuando averigüe la idea de la
clave, pronto constatará que el céntrico rey negro no goza de tanta libertad de maniobra como parece. Y para ganar
tiempo, aparte ensayos inservibles como 1.Qb6 Kc4 2.h4 Kd5 3.Qc5+ Ke4 4.Qe5 mate.
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1.Qe8!!

Este curioso avance de dama permite el control de «c6», y la diagonal «e8-a4».

1...Ke4

1...Kc4 2.Qa4+ Kd5 3.Nc3 mate; 1...Kxd4 2.Kd6 Kc4 3.Qa4 mate.

2.Qd7 Kf4 3.Qg4 mate. Final de la maniobra envolvente de la dama.

157. Menzies, J.
Mate en 3
En China dicen que «un pájaro no canta porque tenga una respuesta. Canta porque tiene una canción». Entonces, no
cante usted... victoria antes de haber desentrañado los numerosos cabos sueltos que presenta este agudo mate en 3
jugadas del compositor Menzies. Y ándese con sumo cuidado, porque este experto en claves ocultas está a todas luces
intentando engañarle, incitándole a creer que la dama está óptimamente situada en la gran diagonal, defendiendo
además su torre. Supongo que, por una vez, habrá captado el significado de mi pista... Encienda el motor, y que la dama
se ponga a circular... no sin antes haber comprobado que 1.Qg1+ Kd6 2.Qa7 c5 (2...f5 3.Qe7 Kd5 4.Bc4 mate) 3.Bc4
Kc6 4.Re6 mate alcanza la meta, pero tarde...
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1.Qh8!

El baile se inicia por la esquina de «h8».

1...Kd5

A 1...Kd6, 2.Qd8+ Kc5 3.Qd4 mate; 1...Kb6 2.Qd8+ Kb7 3.Re7 mate.

2.Qxf6

La captura del peón abre el paso de la dama hacia el rey enemigo.

2...Kxe4

A 2...Kc5 3.Qd4 mate.

3.Bf3 mate. El último es un modelo típico de mate con Q+B.

158. Mieses, J. – Deutsche Schachzeitung 1883


Mate en 3
Si no conoce aún la técnica a utilizar para matar con dama y piezas ligeras, ha caído sobre el problema adecuado. Las 7
(!) diferentes figuras de mate que se presentan en la clave de esta fecunda miniatura, compuesta por el fuerte jugador
alemán Mieses, constituyen una excelente introducción al tema. Sin embargo, tendrá antes que descartar posibilidades
vanas como 1.Qe3 Kd5 2.Nd6 Kc6 3.Qe6 Kc7 4.Qc8 mate
o 1.Qd4+ Kb3 2.Qd3+ Ka4 3.Bb2 Kb4 4.Qb5 mate, si no quiere dar brillantes mates en... ¡cuatro! Busque bien, y,
tarde o temprano, dará con LA jugada, logrando tejer una red inextricable alrededor del monarca negro.
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1.Bc5! Kd5

1...Kd3 2.Ne3 Ke4 3.Qf5 mate, un modelo muy frecuente de mate a cargo del trío Q+B+N; 1...Kb3 2.Ne3 Kc3
(2...Ka4 3.Qa2 mate) 3.Qc2 mate; 1...Kc3 2.Ne3 Kd3 (2...Kb3 3.Qc2 mate) 3.Qc2 mate.

2.Ne7+ Ke4

2...Kc4 3.Qc2 mate.

3.Qf5 mate. El brillante mate final es el modelo menos frecuente.

159. Adam, R.
Mate en 3
Según el escritor Anatole France, «La oscuridad nos envuelve a todos, pero mientras el sabio –léase, solucionista
responsable– tropieza en alguna pared, el ignorante –no es una indirecta, serénese...– permanece tranquilo en el centro
de la estancia». ...y se dedica a mirar directamente la clave..., habría que añadir. Le ruego no cometa este error de
juventud, ahora que su experiencia le permite averiguar qué tipo de claves suelen presentar los problemas de mate:
jugadas tranquilas, retrocesos, jugadas de espera, aflojamientos diversos para evitar el ahogo, etc... En esta miniatura de
Adam, la dama intentará maximizar su campo de actividad. ¿A partir de qué casilla deberá operar para someter al rey
negro?
Esta vez ¡le he pillado! Vuelva de inmediato a la página 91. 1.Qf7! Esta es LA casilla adecuada para actuar en el centro
y el flanco de rey. Eran claramente inoperantes los ensayos 1.Nh6 Kg3 2.Qe2 f5 3.Nxf5+ Kh3 4.Qh5 mate
o 1.Nbd4+ Kg4 2.Qg8+ Kh5 3.Ne6 f3 4.Nf4 mate.
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1.Qf7! Ke4

1...Ke2 2.Qd5 Ke1 3.Qd2 mate; 1...Kg4 2.Qg6+ Kf3 (Kh3) 3.Qg2 mate.

2.Nc5+ Kf3

2...Ke5, 3.Qe6 mate; 2...Kxf5 3.Qh5 mate.

3.Qh5 mate. La figura de mate más «completa».

160. Morwood, H. D.
Mate en 3
Aunque no sea usted consciente de ello, hace tiempo que pone en práctica las enseñanzas del conocido refrán español
“Tres cosas pido si Dios me las diese: la tela, el telar y la que teje”. En otras palabras, desea tener a mano la materia
prima –una buena colección de problemas–, los adecuados consejos para tejerlos –resolverlos– con soltura y,
finalmente, el tejedor –yo mismo en persona–, que le aporta la solución en bandeja sin que tenga que mover un dedo o,
mejor dicho, una neurona. ¡Esta situación no puede perdurar! Esta vez, me pongo en huelga y no pienso proporcionarle
consejo o indicio alguno... usted mueve ficha, y que sea lo que Dios quiera.
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1.Qd8!

Este insignificante retroceso constituye la enigmática clave que usted habrá ignorado o pasado por alto. La dama blanca,
que mantiene el control de la columna «d», desea utilizar el punto «g5» para lanzar el asalto final.

1...Ke5

Al mismo resultado conducen las posibilidades 1...Kf5 2.Re3 Kg6 (Kg4) 3.Qg5 mate y 1...Kf4 2.Qd5 Kg4 3.Qg5
mate.

2.Re3+ Kf4 (Kf5) 3.Qg5 mate. El típico mate en 3 que suele dar más de un quebradero de cabeza a quien intenta de
veras solucionarlo. Supongo que no es su caso...
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161. Nemo, O.

Mate en 3
Solucionista: estoy convencido de que no tardará en adoptar este viejo refrán originario de Siam, que es como se
llamaba Tailandia antes de 1941: «El corazón de una mujer es tan huidizo como una gota de agua sobre una flor de
loto». Y, ¿por qué motivo? Por la sencilla razón de que este dicho, tan bella y poéticamente expresado, le recordará sin
duda la precariedad en que se halla el rey negro en la mayoría de los problemas. Sin ir más lejos, la del presidiario de
«g1» en esta interesante creación de Oskar Nemo, seudónimo del prolífico compositor austriaco Ottmar Weiss. Si
acierta con la jugada exacta, impedirá que el agua se deslice sobre la hoja, o sea, que el escurridizo monarca traspase
los límites de su cárcel-esquina.
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1.Qb7!

Ésta era la sorprendente jugada en cuestión, aunque no entienda aún la razón que la sustenta.

1...Kxf1

El rey debe capturar si no quiere adentrarse en dos variantes de mate. A 1...g5, 2.f4 Kxf1 (2...gxf4 3.Qg2 mate) 3.Qh1
mate, y a 1...Kh2, 2.Qxg7 Kh1 3.Qg2 mate.

2.Qxg7 Ke1

¡Zugzwang! En idioma civilizado, jugada forzada.


3.Qa1 mate. Acaba de dilucidarse el misterio: desde «b7», la dama atacaba el punto clave de «g7» y amenazaba con
abrir la gran diagonal «a8-h1». Y una vez en «g7», controla la esencial columna «g», así como la otra gran diagonal,
«h8-a1». ¡Demasiada diagonal para que el monarca negro logre sobrevivir!

162. Holzhausen, W. von – Blumenthal Schachminiaturen 1903

Mate en 3
Hace exactamente 2 años que descubrí esta brillante miniatura del compositor alemán von Holzhausen en la antología
Miniature Chess Problems from many countries, de Colin Russ. Sobra decir que su espectacular y enigmática clave me
fascinó desde el principio, hasta tal punto que decidí utilizar medios informáticos para comprobar ciertos datos. Por
ejemplo, se me ocurrió imaginar que la solución estaría más oculta aún si el alfil estuviera en «c3» (en vez de en «a1»)
en la posición inicial. El amigo Fritz 8 no tardó en darme la respuesta: dicha posición aportaría un dual, una doble
solución que invalidaría el problema. Más aún, una semana más tarde, un compañero de club halló un «trial» –
¿existe?–, una tercera solución al problema modificado. ¿Será usted capaz de hallar la clave, y luego, ya con el alfil en
«c3», las dos soluciones adicionales?
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1.Bh8!! Se trata de un Tema Bristol: el alfil debe retroceder hasta «h8» para que la dama pueda acceder a «a1» vía
«g7». No servía para el mate en 3 el ensayo 1.Be5? f4 2.Qxf4 Kg2 3.Qh2+ Kf1 4.Qh1 mate.

1.Bh8!! f4

A 1...Ke1?, 2.Qc1 mate.

2.Qg7!

Hermosa maniobra: la dama guarda el control de la columna «g» a la vez que se dispone a utilizar la gran diagonal,
despejada por el alfil.
2...Ke1 3.Qa1 mate. Una maniobra muy impactante, que no se da todos los días. Con el alfil en «c3» en la posición
inicial:

a) existe el bello dual 1.Bd2! f4 2.Kc2 Ke2 3.Qb5 mate, hallado por Fritz;
b) mi compañero de club halló el otro dual, igualmente original: 1.Qg6! f4 2.Kc2 Ke2 3.Qd3 mate. ¡Una aventura
apasionante!

163. Williams, P. H. – 1903

Mate en 3
He aquí un problema fuera de lo común, y además, cosa poco frecuente, muy rico en enseñanzas... ¡para los psicólogos!
En efecto, y por extraño que parezca, hace intervenir un tipo de maniobra que no entra en los esquemas habituales de la
percepción humana: en otras palabras, la capacidad de visualización del ojo humano no parece estar preparada para
captar este tipo específico de maniobra geométrica. Lo comprobará personalmente cuando intente resolver –sin hacer
trampas– la original miniatura de Williams. E incluso si conoce la clave de antemano, le hará falta algún tiempo
adicional (a mi me costó 10 minutos el esfuerzo) para percibir el insólito camino que lleva a la segunda variante de
mate. Póngase las gafas –las necesitará– y empiece a buscar.
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1.Ne6! Ke4

A 1...Kxe6, 2.Qc5! Kf6 3.Qe7 mate. El primer modelo de mate está dentro de la normalidad.

2.Qa5!!

Pero ésta es la jugadita paradójica que no habrá logrado descubrir. Buscando una explicación racional a esta «ceguera»,
he llegado a pensar que quizás era imputable al largo pasado de cazador primitivo del ser humano: no acostumbraba a
dirigirse hacia una meta utilizando maniobras en diagonal, y es natural que ni las conozca, ni las conciba facilmente.
Además, en esta posición, el ajedrecista intuye –equivocadamente, ya que se trata de un espejismo– que el rey negro va
a escapar. ¡Nada más falso! Ya se halla en el corredor de la muerte formado por la pareja de equinos, y la dama lo
espera a la salida.

2...Ke3 3.Qe1 mate. La dama ha llegado desde «c7» a «e1» pasando por «a5». ¡Realmente extraordinario! ¿A qué
nunca se había topado con un recorrido tan estrafalario?

164. Pospisil, J.

Mate en 3
A través de los ejemplos tratados hasta ahora, habrá constatado por sí mismo que el mundo de la composición es tan
amplio como polifacético. Basta con que un creador plasme una hermosa idea en una de sus obras para que otro se
dedique a ampliarla, enriqueciendo su contenido con la incorporación de nuevos e ingeniosos elementos que refuerzan
la brillantez del modelo primitivo. Esta es la razón por la cual le brindo un nuevo ejemplo de mate con dama y caballos,
expuesto en el diagrama. Al resolver este segundo problema, tendrá la oportunidad de apreciar la habilidad y el arte con
que el checo Pospisil ha sabido mejorar la creación de Williams.
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1.Ne7! No bastaba el ensayo 1.Nd6? Kc3 (1...Ke5 2.Nd7+ Kd4 3.Qd2 mate; otro mate-eco en pleno centro del tablero)
2.Qc1+ Kd4 3.Nb5+ Ke5 4.Qg5 mate.

Otro mate más, orientado al este. 1.Ne7! Kxc4

A 1...Kc3, 2.Qc1+ Kd4 (Kb4) 3.Nc6 mate; 1...Ke5 2.Nd5 Kd4 (2...Kf5 3.Qh5 mate) 3.Qf4 mate.

2.Nc6 Kc3

2...Kd5 3.Qe6 mate.

3.Qc1 mate. Aquí se da otro, en pleno flanco de dama. Una versión netamente enriquecida de la idea de Williams.
165. Meyer, H. F. L.

Mate en 3
Se sabe que el ajedrez no es ajeno a la locura: ahí están los casos clásicos de Steinitz, Morphy, Rubinstein, Nimzovich y
uno más actúal, el del recientemente fallecido Bobby Fischer. Sin embargo, se suele ignorar que las propias piezas
pueden padecer trastornos obsesivos en el tablero. Para convencerse de ello, no tiene más que averiguar la extraña
maniobra que constituye la clave en esta centenaria miniatura «baby» –5 piezas– del americano Meyer. Comprobará
muy pronto que los desplazamientos de la dama blanca corresponden a los de una mente enfermiza, machacona y
reiterativa, obcecada en conseguir el pellejo del huidizo monarca negro. En pocas palabras, loca de remate... ¡nunca
mejor dicho!
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1.Qa8! La única casilla que permite a la dama seguir defendiendo su caballo en «d5» y acceder a las vitales casillas
«a4» y «e8». El interesante ensayo 1.Ne7? producía una mate más largo tras 1...Kd3 2.Qb3+ Ke2 (2...Ke4 3.Qc4+
Ke3 4.Nf5 mate) 3.Qc2+ Ke3 4.Nd5 mate.

1.Qa8! Kf5

A un mate-eco lleva la alternativa 1...Kd3 2.Qa4! Ke2 3.Qc2 mate.

2.Qe8!

Corta la huida del monarca, quien se ve obligado a internarse en el campo enemigo.

2...Kg4 3.Qg6 mate. La maniobra obsesiva de la dama ha logrado su recompensa.

166. Galitzky, A.W. – 1897


Mate en 4
Quienes denigran los problemas de mate aludiendo a su falta total de interés –casi siempre, por el gran desequilibrio
material existente– son ante todo víctimas de la subjetividad, la ignorancia y el prejuicio: en efecto, suelen silenciar
varios aspectos decisivos. En primer lugar, pasan por alto que, a pesar de su notable restricción de material, destacan
por su indiscutible variedad, belleza y dificultad. Luego, no les interesa admitir que el hallazgo de la sorprendente clave
requiere siempre delicadeza, habilidad y gran precisión por parte del solucionista. Por último, consideran como una
actividad penosa y estéril lo que constituye en realidad un reto apasionante, motivador y repleto de fantasía. Si tras
estos argumentos siguen aún en sus trece, esta maravillosa miniatura «baby» del siempre inventivo Galitzky, les debería
abrir los ojos.
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1.Bh4!

Hay que impedir a toda costa la huida del rey por la casilla «g3».

1...g5 2.Kg1!

Jugada de espera que permite el control del importante escaque «f2».

2...g4

No era mejor la captura 2...gxh4 3.Kf2 Kh2 4.Rxh4 mate.

3.Bg5 g3

¡Autoobstrucción!, y apertura de la 4a fila a la acción de la torre. A 3...Kg3, 4.Rc3 mate.

4.Rh4 mate. Es admirable constatar cómo, con semejante economía de medios, el compositor ruso logra producir una
obra tan hermosa como fecunda.
167. Behting, J. – Deutsche Schachzeitung 1888

Mate en 3
¿Cómo definir con certeza el nivel de dificultad de un problema? Los solucionistas más experimentados suelen
relacionarlo con la «libertad de acción» del material existente, sobre todo cuando se trata de piezas pesadas como las
torres, y sobre todo la dama. En otras palabras, a mayor movilidad, mayor dificultad. Dicha constatación parte de un
principio muy lógico: cuantas menos piezas hay en el tablero –y las miniaturas no pueden superar las siete–, más
espacios vacantes quedan donde colocarlas. En la composición que nos ocupa, la dificultad radica en el hecho de que la
dama blanca dispone de incontables jugadas, pero solo una sirve para alcanzar el codiciado objetivo, el mate en 3.
¿Logrará descubrirla en media hora, o menos?
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1.Qc1! ¡La jugada precisa! Otros desplazamientos no servían, como por ejemplo 1.Qe4? Nc7 2.Qc6 Nd5+ 3.Qxd5+
Ke8 4.Qg8 mate,
o 1.Qd3+? Ke8 2.Qg6+ Kd8 3.Qg8+ Nf8 4.Qxf8 mate.

1.Qc1! Ke8

Es difícil anticipar el mate que se produce tras los movimientos 1...Nc5 2.Qxc5 e6 3.Qf8 mate.

2.Qh1!

La segunda clave, que maximiza la movilidad de la dama, permitiéndole actuar por la gran diagonal y la columna «h».

2...Kd8

En caso de 2...Kf8, seguiría 3.Qh8 mate.

3.Qa8 mate. Un problema ciertamente complejo, por los numerosos detalles y sutilezas que hay que tener en cuenta.
168. Elson, J.

Mate en 3
¡Un ejemplo más del protagonismo de la dama blanca en los problemas de mate!, con la ya mencionada dificultad que
entrañan las numerosas posibilidades de que dispone la dueña del tablero. Esta vez, le pedimos que abra bien los ojos,
porque la jugadita que constituye la clave es de lo más inusual e inesperada. Esperamos que el explícito indicio que
acabamos de brindarle –¡sin coste adicional!– le permita hallar las dos figuras de mate, simétricas, –¡otra pista
utilísima!: aprovéchela, hoy que es día de saldos– en un tiempo prudencial que no debería superar el cuarto de hora.
Gracias a mi benevolencia, la miniatura de Elson ha pasado a ser un simple ejercicio de **, en vez de ***.
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1.Qe1!!

He aquí la extraña jugada en cuestión: limitando su enorme movilidad, la dama se parapeta detrás del rey para poder dar
jaque desde las importantes casillas «b1» y «h1», en la primera fila.

1...f4

La variante simétrica se da después de 1...d4 2.Qh1+ Kf4 3.Qh4 mate.

2.Qb1+ Kd4 3.Qb4 mate. Una lograda composición, con sus dos maniobras de «switchback» (ida y vuelta de la dama).

169. Loyd, S.
Mate en 3
Escoger una composición de Samuel Loyd, apodado el «rey de los problemas de ajedrez», para incluirla en una
antología, equivale a confirmar la presencia de tres elementos inevitables: ¡dificultad, dificultad, y más dificultad! La
miniatura que tiene ante los ojos, una de las 714 (!) obras incluidas en S. Loyd and his Chess Problems (1913), no ha
perdido vigencia a pesar del paso de los años. Repleta de ideas, de fantasía y de sorpresas, contiene una clave que
permite desvelar nada menos que ¡cinco! figuras distintas de mate. Demuestre que la simple mención del taimado Loyd
ya no le intimida y descubra dichos mates en un tiempo máximo de 25 minutos... ¡sin hacer trampas, eh! Solucionistas
impacientes y chapuceros, ¡abstenerse!
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1.Na5! Aprovechando que su captura es imposible por la contundente 2.Qc6!, el caballo participa en las operaciones
con su entrega a la causa. El ensayo 1.Qe6+? no resultaba tras 1...Kc7 2.Na5 b3 3.Qc6+ Kd8 4.Nb7 mate.

1.Na5! Kc5. La mejor defensa, ya que ninguna de las alternativas siguientes logra evitar el mate en 3:

a) 1...b3 2.Qc6+ Kxa5 (2...Ka7 3.Qb7 mate) 3.Qb5 mate.


b) 1...Ka6 2.Qb7+ Kxa5 3.Qb5 mate.
c) 1...Kc7 2.Qc6+ Kb8 3.Qb7 mate.
d) 1...Kxa5 2.Qc6 b3 3.Qb5 mate.

2.Qe3+ Kd6 3.Qe7 mate. Sin duda, la figura de mate más difícil de prever. Un buen problema de Loyd, rico en
posibilidades, como de costumbre.

170. Loyd, S. – Cleveland Sunday Voice 1878


Mate en 3
Según el escritor Aldous Huxley, “Las mayores dificultades del hombre empiezan cuando puede hacer lo que quiere”.
Afortunadamente, usted no dispone de tal libertad de acción en los problemas propuestos aquí, razón por la cual debería
estarles más que agradecido a los compositores, que le ponen continuamente a prueba. No solo templan su innata
impaciencia, solucionista, sino que también le obligan a profundizar antes de decantarse por una determinada jugada.
Además, dicha actitud reflexiva, ponderada y responsable, le prepara para solucionar los numerosos problemas que la
vida le depara a diario. Ahora, en vez de lamentarse sobre su condición de resignado sufridor, repita conmigo: “Gracias,
Sr Loyd, por hacer de mi un hombre dispuesto a resolver cualquier tipo de problema”... Incluso este sutil mate en 3
jugadas.
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1.Rb6! Es indispensable controlar la 6ª fila. Probablemente acertó en descartar los ensayos 1.Bf3? Kc3! (1...d5? 2.Kd2
Kd4 3.Rb4 mate) 2.Bd5 Kc2 3.Rc7+ Kd1 4.Rc1 mate;
y 1.Bb3+? Kc3 2.Bd5 Kc2 3.Rc7+ Kb1 4.Rc1 mate.

1.Rb6! Kc3

La línea de mayor resistencia. No son mejores las demás opciones. Por ejemplo: 1...d5 2.Kd2 d4 (2...Kd4 3.Rb4 mate)
3.Bb3 mate, o 1...d6 2.Ba4 Kc3 (2...Kd5 3.Bb3 mate) 3.Rc6 mate. Por supuesto, si 1...Kd5, 2.Bb3 mate.

2.Nb2 d5 3.Rb3 mate.

171. Shinkman, W. A. – St John Globe 1er Pr.


Mate en 3
Llegado a este punto, está usted convencido de que ha cumplido con creces con sus obligaciones, tras haber “resuelto”
(?! –ya me entiende–) los 170 ejemplos anteriores, y se dispone a echarse una siestecita en el sofá... ¡Nada de eso!
Pienso acabar con su natural resistencia mediante una cita del escritor H. Macmillan, que no puede resultar más
oportuna: “Deberíamos utilizar el pasado como trampolín, y no como sofá”. ¡Vamos! Aún le quedan unos cuantos
“huesos” por roer... sirva de ejemplo esta miniatura del “Brujo de Grand Rapids”, William Anthony Shinkman, que
figura junto a otras 671 de sus creaciones en el famoso libro que A. C. White le dedicó en 1925.
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1.Qd6! La jugada exacta, que controla «d2» y «a3». No servía 1.Qg2+? debido a 1...Ka3 2.Bc3 b2 3.Qxb2+ Ka4 4.Qb4
mate.

1.Qd6! Ng3

Tampoco evitan el mate en 3 las opciones defensivas 1...Ne3 2.Qe5 Nc4 3.Qa1 mate, 1...Nd2 2.Qxd2+ Ka3 3.Qa5
mate, 1...b2 2.Qb4 b1=Q 3.Qa4 mate.

2.Qd2+ Ka3

2...Kb1 3.Qb2 mate.

3.Qa5 mate. La maniobra de la dama permite administrar 5 figuras de mate distintas.

172. Carpenter, G. E.
Mate en 4
Es probable que desconozca al problemista americano George Edward Carpenter (1844-1924), quien compuso más de
200 obras caracterizadas por una clave original, y siempre difícil de prever. Su apellido le sonaría más si le indicara que
fue el primer ajedrecista en plantear el problema del caballo saltarín en 1881: ¿Cómo puede un caballo recorrer las 64
casillas del tablero sin pasar dos veces por la misma casilla? Anécdotas aparte, en esta miniatura complicada, debido a
la presencia de un material reducido –tan solo 3 piezas blancas, y una de ellas atacada–, el autor requiere el mate en
cuatro jugadas. A modo de ayuda, le aconsejo que no se obstine con descubiertos como 1.Be4+? Kc3 2.Qb6 Kd2
3.Qb2+ Kd1 4.Qc2+ Ke1 5.Qc1 mate. Como era de esperar, la dama protagoniza el acoso, una vez más.
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1.Qh8!

¡Vaya clave, tan sorprendente! La dama abandona el alfil a su suerte para buscar nuevos horizontes en la gran diagonal.

1...Kxd3

La otra captura, 1...cxd3, lleva también a un prosaico mate en 4 con 2.Qb2+ Kd1 3.Ke3 Ke1 4.Qc1 mate.
Naturalmente, son defensas inferiores los retrocesos del rey como 1...Kc1 2.Qc3+ Kd1 3.Be2 mate, o 1...Kd1 2.Ke3
Kc1 3.Qa1 mate.

2.Qb2 c3 3.Qe2+ Kd4 4.Qe4 mate. El infrecuente mate de las charreteras pone un broche final a esta vistosa miniatura.

173. Würzburg, O.
Mate en 3
Por si no lo sabía –¡ya era hora de que se lo explicara!–, los problemas de mate se dividen en dos principales categorías:
aquellos cuya clave plantea una amenaza directa, y aquellos que se resuelven por medio de una jugada de espera. Esta
segunda categoría, sin duda alguna la más frecuente, es utilizada con profusión por los autores que centran la solución
en torno al factor tiempo, bien sea mediante un mecanismo de zugzwang (obligación de jugar), de bloqueo o de cesión
de turno. Ahora que está bien informado, deberá hallar la sibilina e insignificante jugada de espera que constituye la
clave en esta efectiva miniatura, compuesta por el renombrado problemista americano Otto Würzburg. Pista: una de las
variantes esconde un brillantísimo sacrificio. ¿A qué espera? ¡LA jugada le espera!
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1.Bd6! Aunque no lo parezca, esta jugada de espera cumple una función bien precisa... En cambio, era insuficiente
1.Qe4? debido a 1...h6 2.Qe6+ Kg7 3.Qg6+ Kh8 4.Bd4 mate.

1.Bd6! Kg7

El retroceso 1...Kf7 se castiga con 2.Qg5 Ke8 (2...h6 3.Qg6 mate) 3.Qe7 mate; 1...h6 2.Qg4. Aquí es donde se percibe
la utilidad de la jugada 1.Bd6!: evita que el rey escape por «e5». 2...h5 3.Qg6 mate.

2.Qh6+!!

El espectacular sacrificio de encaminamiento al que aludíamos.

2...Kxh6

O bien, 2...Kf7 3.Qf8 mate.

3.Bf8 mate. A pesar se su apariencia inofensiva, un problema original, de sólido contenido.

174. Behting, C. – 1893


Mate en 3
Con problemas tan diabólicos como éste, no es de extrañar que el solucionista de turno decida encaminarse directamente
hacia la clave, que figura en la página 1... Ha quedado advertido: esta miniatura, obra del letón C. Behting –uno de los
padres fundadores de la escuela soviética–, puede que sea el ejercicio más complejo de cuantos figuran en la presente
antología. Con ello no pretendo desalentarlo, sino únicamente darle un buen consejo: no olvide armarse de paciencia –
¡y de un buen tentempié!– si desea resolverlo en un tiempo que exige, tirando por lo bajo, 40 minutos de reflexión...
Tras hallar la sorprendente clave, deberá aprovechar todo el potencial del binomio damatorre para administrar los ocho
distintos modelos de mate que conlleva la solución. Tenga en cuenta que los ensayos 1.Bxf5? y 1.Qg7+? solo conducen
al mate en 4 jugadas.
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1.Bg4!! La misteriosa clave, una entrega del alfil en plena ala de rey. Como se lo habíamos indicado, no sirven ni
1.Bxf5? Kf2 2.Qh2+ Ke3 3.Rd1 f3 4.Qd2 mate;
ni tampoco 1.Qg7+? Kf2 (1...Kf3 2.Re1 Kf2 3.Qg1+ Kf3 4.Qg2 mate) 2.Rh2+ Kf3 3.Bxf5 Ke3 4.Qc3 mate.

1.Bg4!! fxg4. Las demás defensas conducen igualmente al mate en 3 jugadas:

a) 1...Kxg4 2.Rh3 Kg5 (2...f3 3.Qh4 mate) 3.Qg7 mate.


b) 1...Kf2 2.Qa7+ Kg3 3.Qg1 mate.
c) 1...f3 2.Qh2+ Kxg4 3.Qh4 mate. Mate de las charreteras.

2.Rh2! f3

2...Kf3 3.Qd3 mate.

3.Qc7 mate. Un problema de refinada factura, que brilla por la riqueza de sus ideas y mates diversos.

175. Decker, A.
Mate en 3
Si tiene usted todavía poco aguante a la hora de resolver estos problemas, ¿no será que su temperamento ya viene
marcado por la impaciencia? Dicho cuestionamiento no es gratuito... se lo dirige el mismísimo San Francisco de Sales
cuando escribe: «Ten paciencia con todas las cosas, pero sobre todo contigo mismo». Sin una prudente dosis de esta
preciada cualidad, nunca podrá aspirar a enfrentarse a problemas como el que nos ocupa, un mate en 3 jugadas que
requiere un detallado examen previo. A modo de ayuda, le informo de que deberá «desviar su atención» para descubrir
la clave, que radica en una diestra jugada de espera. ¿Le ha quedado claro el prolífico mensaje contenido en estas
palabras? ¡Claro que sí! ¿...o que no?
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1.Qg3!

¿A quién se le ocurre abandonar el control de la columna «b» para ejercer otro efectivo control a distancia, a partir de la
tercera fila?

1...Kb4

Mayores facilidades da 1...Kb5 2.Qc3 a4 (2...Kb6 3.Qc5 mate) 3.Qc5 mate ¡El famoso mate de las charreteras!

2.Qd3 a4

Autobloqueo típico, o 2...Ka4 3.Qc4 mate.

3.Bd2 mate. Un problema cuya clave, una sutil maniobra de distracción, no es nada evidente.

176. Galitzky, A. W. – Shahmatni Journal 1897


Mate en 3
Por haberlas oído más de una vez en boca de un amigo, excelente ajedrecista y... pésimo solucionista, conozco de sobra
la lista de objeciones que los jugadores “serios” formulan en contra de “esos engendros llamados problemas”: “Dime
francamente, ¿y esto, qué interés presenta? ¡Un pobre rey negro, asediado por cinco piezas enemigas!”. “Mate en tres, o
mate en dos, ¿qué más me da? ¡Si está completamente ganado!”. “¡Vaya forma de marear la perdiz y de perder el
tiempo!”. “Está demostrado que estos problemas infringen un principio sagrado: ¡la ley del mínimo esfuerzo!”. Por
falta de espacio, no pienso contraatacar aquí... si le interesa ver cómo se refutan críticas infundadas, resuelva primero
esta brillantísima obra de Galitzky... y luego, lea el texto introductorio del ejercicio siguiente.
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1.Kh2!!

¡La clave pasa por esta inverosímil jugada de espera!

1...Kd1

Al mismo resultado llevan otras defensas: 1...Kf1 2.Qf3+; 1...Kf2 2.Qxd2+ Kf3 3.Qe2 mate, y 1...f3 2.Qe3+ Kf1
3.Qg1 mate.

2.Qd4! Kxc1

2...Ke1 3.Qg1 mate.

3.Qa1 mate. A pesar de lo que digan los «herejes», una brillante muestra del buen hacer de Galitzky.
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177. Campbell, J. G.

Mate en 3
¿Qué consejos se les puede dar a los antagonistas del problema de mate para que depongan su actitud, tan negativa
como simplista? A usted me dirijo personalmente, señor detractor: Si quiere entender algo los problemas, tendrá que
«cambiar de chip», ya que obedecen a otro tipo de lógica. Constituyen un reto de nuevo cuño, que se apoya en precisas
maniobras geométricas y la óptima administración del espacio-tiempo para lograr un fin único, ¡el mate! Por supuesto,
si fuera un ejercicio mecánico, no tendría interés alguno..., pero una composición sutil e ingeniosa le opondrá siempre
una feroz resistencia. ¡Qué placer indescriptible experimentará cuando vea, por fin, perfilarse LA ansiada clave! Habrá
sido premiada su capacidad de imaginación y cálculo, así como su tesón. Ahora, ¡inténtelo de nuevo!
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1.Kg4!! Una clave difícil y sorprendente: posibilita el acceso de la dama al punto «h2», sin entorpecer ni la segunda fila,
ni la diagonal «h2-b8». No bastaba 1.Be5? Kc4 2.Qb6 Kd3 3.Qb2 Kc4 (3...Ke3 4.Qe2 mate) 4.Qb5 mate.

1.Kg4!! Kc4 2.Qh2! Kb3

2...Kc5 3.Qc7 mate ¡Imprevisible cambio de rumbo!; o bien 2...Kd3 3.Qe2 mate.

3.Qa2 mate. Nunca mejor dicho: ¡Una mujer que todo lo controla!

178. Keidanski, H.
Mate en 3
El mejor símil que se puede hacer con los problemas es compararlos con los delicados y complejos mecanismos de
relojería que se fabricaban en tiempos remotos: a menudo bastaba una mota para que dejasen de funcionar. En nuestro
caso, un ligero fallo de cálculo o una visualización imprecisa –de provocarla se encarga el compositor cuando saca
provecho de las «falsas intuiciones» y los «espejismos» que nublan la visión del solucionista–, nos pueden llevar
rápidamente a un callejón sin salida. La miniatura de Keidanski no es ninguna excepción: afine su vista, calcule con
precisión, y logrará aniquilar al fugitivo negro mediante ¡siete! figuras distintas de mate. Si no existen elementos
redundantes en los problemas, ¿cuál será la función del peón en «h4»?
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1.Qc3! Excelente jugada restrictiva. Un resultado muy distinto se obtiene con 1.Qe3? c3 2.Ne7+ Kd6 3.Nf5+ Kd7
(3...Kd5 4.Rc5 mate) 4.Qe8 mate.

1.Qc3! Ke4

Mal acaba la huida tras 1...Kc5 2.Rc7 Kd6 (2...Kb6 3.Qa5 mate) 3.Qe5 mate, o 1...Ke6 2.Qe5+ Kd7 (2...Kf7 3.Qf5
mate) 3.Rc7 mate.

2.Ne7 Kf4 3.Rxc4 mate. El mate más difícil de anticipar. Ahí está el guardián de «h4», vigilando «g5»...

179. Loyd, S. – V London Chess Congress 1866-67


Mate en 3
“No hay cosas imposibles, sino personas incapaces”. Que conste: ¡no pretendo, como de costumbre, arremeter contra su
respetable persona! Es el escritor García Carbonell quien se encarga, esta vez, de manchar su nombre y arrastrarlo por
el fango... Me limito a reproducir sus palabras, y a darle la razón, que la tiene... Sobre todo en este caso preciso, un
diabólico problema creado por la incontenible fantasía de Sam Loyd. Para hallar la enigmática clave –antinatural, ya se
lo advierto– se tendrá que trocar en una persona plenamente “capaz”: de vencer los prejuicios, afinar su fantasía y
maximixar su capacidad de cálculo. ¿No es mucho pedirle? Dispone de un tiempo máximo de 20 minutos para lograrlo.
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1.Kg2!! Este Loyd es, con perdón, un impresentable: ¡siempre dando con la clave que uno menos espera! Esta vez con
una atrevida jugada de espera, en la que el rey blanco se expone directamente al jaque. 1...Nf8. La mejor defensa, como
lo demuestran las alternativas:

a) 1...Rf5 2.Qd1+ Rf3 (2...Kf4 3.Qd4 mate) 3.Qxf3 mate.


b) 1...Nf6 2.Qxf6 Rg8 3.Qf3 mate.
c) 1...Kh4+ 2.Kf3 Nf6 3.Qh1 mate.

2.Qf3+! ¡Jaque! 2...Kh4+ ¡Contrajaque! 3.Qg3 mate ¡Contramate!

180. Mongredien, A. W.
Mate en 3
El humorista francés Coluche, a quien hemos aludido ya, nos da una definición muy peculiar: «Robar, es cuando alguién
encuentra un objeto antes de que se haya perdido». Si traspusieramos dicha fórmula a la condición del solucionista,
pasaría a ser: Hacer trampas, es cuando alguien encuentra la solución antes de haberla siquiera buscado. ¿Me he
expresado con suficiente claridad? Tras vencer la innoble tentación que le caracteriza –últimamente, se le nota poco
propenso al esfuerzo–, trate de averiguar LA clave de este atípico mate en 3 jugadas: enigmática, inesperada,
provocadora, (casi) incomprensible... he aquí unos cuantos apelativos que podrían servir para definirla con exactitud.
Ahora que la bola está en su campo, ¡a usted le toca mover ficha!
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1.Qc7!! La prueba de que uno debe vencer sus prejuicios: la dama se inmola y permite su captura CON JAQUE.
Conteste sinceramente ¿Logró encontrar esta jugadita? 1.Bb5+? Kb8;
1.Qe8+? Ka7 2.Bc6+ Kb6

1.Qc7!! Qxc7+

¡Por supuesto! 1...Qh1+ 2.Bd1 mate.

2.Bc6+

La captura permite este ¡contrajaque a la descubierta!

2...Kb8 3.Ra8 mate. Y el mate final por autoobstrucción. Una clave de lo más espectacular.

181. Shinkman, W. A.
Mate en 3
Según George Orwell, “Ver lo que tenemos delante de las narices requiere una lucha constante”. ¿Por qué?
Simplemente, solemos ver solo lo que queremos ver, o nuestra subjetividad no nos permite aprehender con veracidad lo
que nuestros ojos perciben, o por último, somos víctimas de prejuicios y espejismos que condicionan nuestra mirada.
Asimismo, una buena razón asistía a los hermanos Goncourt cuando escribieron: “Aprender a ver es el más largo
aprendizaje de todas las artes”. Especialmente, en ajedrez... ¡Cuántas veces hemos tenido la ocasión de omitir una
jugada evidente, que estaba ahí, justo delante de nuestras propias narices? Sin embargo, en esta miniatura de ***, la
clave ni es aparente, ni está al alcance de un juicio superficial... Lo acaba de entender: ¡tendrá que sufrir hasta descubrir
la extraña maniobra matadora!
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1.Qa2! En contra de lo que cabría pensar, la actividad de la dama se va a centrar en el flanco izquierdo del tablero. No
da los frutos esperados el intento 1.Qh3+? Kf7 2.Qd7+ Kf8 3.Qg7+ Ke8 4.Qe7 mate.

1.Qa2! Ke5

O bien 1...Kd7 (Kf7) 2.Qa8! Ke6 3.Qe8 mate.

2.Qa4!

Un tipo de maniobra lateral y en diagonal que hemos tenido la ocasión de ver varias veces.

2...Ke6 3.Qe8 mate. Una miniatura compleja, con una clave bien camuflada.

182. Shinkman, W. A.
Mate en 3
Ahondando en el tema de la visión, que acabamos de abordar, podríamos añadir con el escritor galo François Mauriac:
«No vemos más que lo que estamos acostumbrados a ver», o con Baltasar García: «No todos los que ven han abierto los
ojos». Razones por las cuales los ajedrecistas siempre sufrimos para evaluar «objetivamente» los elementos que
conforman una posición determinada. En este sentido, los problemas y estudios artísticos suponen una gran ayuda, ya
que nos obligan a sopesar con precisión los más mínimos detalles, so pena de hacernos pasar al lado del mate buscado.
En la miniatura que Shinkman le propone, ¿sabrá hallar la maniobra precisa que permite descubrir tres figuras de mate
distintas?
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1.Bd1! Un cambio de rumbo bastante drástico, y un tanto extraño. Nada concreto daba 1.Bh5? Kxb4 (o 1...Kd5? 2.Qf4
Kc6 (2...Ke6 3.Bf7 mate) 3.Bf3 mate) 2.Bf7 Ka4 3.Qb3+ Ka5 4.Qa3 mate.

1.Bd1! Kxb4

La captura es la defensa de mayor resistencia. En caso de 1...Kd5, 2.Qf4 Kc6 (2...Ke6 3.Bb3 mate) 3.Bf3 mate.

2.Qc1!

Excelente movimiento de restricción, difícil de prever, que encaminará al fugitivo hacia el «refugio-tumba» de «a5».

2...Ka5 3.Qa3 mate.

183. Szabo, G.
Mate en 3
¿Qué es exactamente una entrega de material? Algún comentarista jocoso llegó a afirmar que, si la entrega no sirve o es
castigada en vivo, se trata de un vulgar error, y punto. Pero si acaso funciona –aunque no resulte correcta– y queda sin
refutar, entonces merece el digno nombre de «sacrificio»... Volvamos a la seriedad que se merece un buen problema de
ajedrez. La miniatura que está a punto de resolver presenta, como muchos otros ejemplos de esta antología, un
sacrificio de pieza... ¡que brilla por su corrección! En efecto, dicha entrega le permitirá asestar cuatro mates diferentes
al rey negro, el cual parece estar vagando sin rumbo en el mismo centro del tablero. Ahora que dispone de tan valiosa
pista, solo le queda lo más dificil: averiguar la clave de este hermoso mate en tres.
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1.Qf2! ¡La única jugada válida! Requeriría una jugada más el rutinario ensayo 1.Qg3? Kf5 2.Ne7+ Ke4 3.Bf4 e5 4.Qe3
mate.

1.Qf2! Kxe5

Aceptando la pieza sacrificada, como es de rigor. No evitaban el mate ni 1...Kd3 2.Ne7! Ke4 3.Qe2 mate, ni 1...Kd5
2.Qe2 Kc6 3.Qxb5 mate, el esquema más clásico de mate con dama y alfil.

2.Nf6

¡Asumiendo el control de las casillas «e4», «d5» y «d7»!

2...Kd6 3.Qc5 mate. Una miniatura limpia, y bien llevada.

184. Bayersdorfer, A.
Mate en 4
Como estamos acercándonos al final del capítulo de ***, ha llegado el momento de prepararle para el último apartado
de esta antología, que no debe pillarle desprevenido. Imagine ahora que se halla ante un «problenigma», e ignora el
número de jugadas en que tiene que resolverlo... Guiado por su escasa experiencia, opta por el ensayo 1.Kh4? y,
después de 1...f5, –se ha dado cuenta de que 1...f6? es inferior debido a 2.Bg4 f5 3.Ne2 mate– percibe un mate en seis
tras 1...f5 2.Ne2+ Kf3 3.Bc6+ Kf2 4.Ng3 f4 5.Re2+ Kg1 6.Rg2 mate. ¿Conclusiones? La variante encontrada es tosca
y nada interesante. Debe haber una continuación más corta e ingeniosa: se trata de un mate en 5 o en 4 jugadas. ¡Ha
dado en el clavo!... (gracias a mi perspicacia, no lo olvide). Resuelva este mate en 4, y pronto constatará que la clave es,
además de sorprendente, precisa y preciosa.
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1.Bf5!

Sencillamente, impide el avance «f5».

1...f6

La alternativa 1...Kg5 da paso a dos vistosos mates con 2.Rxf7 Kf4 (si 2...Kh6, 3.Ne6 Kh5 4.Rh7 mate) 3.Nf3! Kxf3
4.Bd3 mate.

2.Be4 f5

O 2...Kg5 3.Ne6+, y 4.Rh7 mate.

3.Nf3!

La gran sorpresa, que permite una inesperada apertura de líneas.

3...fxe4 4.Rf7 mate. Sin duda alguna, la figura de mate que ofrece mayor resistencia, y es por lo tanto más imprevisible.
185. Loyd, S. – Bell´s Life in London 1867

Mate en 4
Ahora que conoce mejor la esencia de los problemas más complicados, habrá podido percatarse de que la clave rara vez
se encarga de plantear una amenaza directa: opta más bien por ocultarse tras una jugada tranquila o de espera –a
primera vista enigmática– que restringe las posibilidades del rey adverso o la movilidad de una pieza que podría acudir
en su defensa. Sin quererlo, –debería aplicarme más a menudo la famosa real sugerencia ¿por qué no te callas?– le he
proporcionado un claro indicio que le será muy provechoso a la hora de buscar la clave de este excelente problema, otra
creación del inagotable Sam Loyd. Ya no tiene excusas para tirar la toalla: ¡a trabajar!...o ¡a secarse el sudor!, como
prefiera...
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1.Rff6! La mencionada jugada limitadora, que defiende la torre de «b6» a la vez que restringe el campo de acción del
alfil negro. Tarde llegaban los ensayos 1.h4? Bc7 2.Rg6 Bh2 3.Rg2 Bg3 4.Rgxg3 Kh2 5.Rh3 mate;
y 1.Rg6? Bc7 2.Rg1+ Kxh2 3.Rg2+ Kh1 4.Rh3+ Bh2 5.Rhxh2 mate.

1.Rff6! Bc7

Poco queda por hacer, al no servir ninguna de las capturas de las dos torres. Al mismo resultado conduce 1...Be7
2.Rbd6! Bxd6 3.Rxd6 Kxh2 4.Rh6 mate

2.Rfd6! Bxd6 3.Rxd6 Kxh2

Al rey le queda solo una opción: salir al fresco mediante la captura de “h2”.

4.Rh6 mate.

186. Patzak, F. X.
Mate en 4
Hartos de ser perseguidos, arrinconados, hostigados, importunados, vejados y vilipendiados –¡uf!, basta ya– en los
problemas, los monarcas negros han decidido elevar su clamor popular al unísono para que cese el feroz maltrato del
que son el objeto constante. Unidos en asamblea, han ultimado los estatutos de la S.P.R.A. (Sociedad Protectora de
Reyes Acosados) y contratado los servicios de un buen abogado para que asuma, por fin, su defensa en contra de los
implacables compositores. Y en particular, contra Patzak, cuyo mate en 4 constituye la gota que ha colmado el vaso. En
su miniatura, en efecto, la dama blanca se vuelve intratable y no da tregua al fugitivo negro, ensañándose con él en
varias zonas del tablero. Reproduzca la batida, que finaliza tras 4 jugadas precisas.
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1.Qa8!!

La razzia empieza por la esquina superior izquierda del tablero...

1...Kd4

Al mate inevitable conducen igualmente 1...Kb4 2.Qc6 Ka3 3.Qc3+ Kxa4 4.Bc6 mate, y también 1...Kb6 2.Qc6+ Ka5
3.Qb5 mate.

El acoso continuará por la muralla occidental, 2.Qa5! Ke5 3.Qd2 Kf6

O 3...Kf5.

4.Qg5 mate, para terminar en el ala oriental.

187. Galitzky, A. W. – La Stratégie 1895


Mate en 5
Se sabe que el filósofo Miguel de Unamuno practicaba el juego de ajedrez con asiduidad: si no, ¿cómo hubiera llegado a
escribir «solo el que ensaya lo absurdo es capaz de conquistar lo imposible»? Dicha afirmación se comprueba
esencialmente en el terreno de la composición, cuando hay que acudir a jugadas antinaturales o del todo opuestas a la
lógica –la que solemos manejar– para poder salir del laberinto. En el problema que le plantea Galitzky, tendrá
enseguida la sensación de que la clave debe ser casi imposible de hallar, y estará en lo cierto... Para atrapar al rey negro,
deberá hacer uso de jugadas absurdas en apariencia, y aún así, ¡no será empresa fácil! Le indico solo que la solución es
una jugada de espera, y que las maniobras multidireccionales que realiza la dama son altamente originales.
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1.a3!!

Esta jugada tranquila es, hasta cierto punto natural.

1...Kc3

1...h3 2.Kh1 h2 3.Qg5! Ésta ya no lo es tanto... 3...Kc3 4.Qg2 Kc4 5.Qc6 mate.

2.Qe2 h3 3.Kh1!!

Y ésta última parece completamente absurda...

3...h2 4.Qg2

Ambas variantes de mate logran conquistar el trampolín de «g2» para la dama.

4...Kc4 5.Qc6 mate. Una miniatura extremadamente dificil de resolver. Hizo bien en hojear la clave...

188. Loyd. S. – Detroit Free Press 1877


Mate en 4
Es tan sabio el refrán portugués “Desconfía de la puerta que tiene muchas llaves” que conviene recordarlo con cierta
frecuencia ante el tablero de ajedrez. Sobre todo cuando nos hallamos en una posición en la que las posibilidades son
tantas que la duda nos invade y no nos permite adoptar una decisión ponderada. En la miniatura “baby” de Sam Loyd
que figura en el diagrama, descubrirá que la clave se enfrenta a un sinfín de respuestas: su principal cometido de
solucionista responsable consistirá en demostrar que todas fracasan por razones bien precisas. Por lo tanto, deberá
analizar con sumo cuidado la maraña de líneas defensivas posibles si desea llegar a una conclusión fidedigna y
definitiva.
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1.Qh8!! Curiosamente, la solución pasa por el control de la gran diagonal. 1...Rc4+ No hay una clara línea principal,
pero todas las defensas posibles fracasan. Veámoslas:

a) 1...Rd3+ 2.Kc2+ d4 3.Qa8+ Ra3 4.Qxa3 mate.


b) 1...Rh4 2.Qxh4 d4+ (2...Ka2 3.Qf2+ Ka3 4.Qa7 mate) 3.Kb3 Kb1 4.Qe1 mate.
c) 1...Ka2 2.Qxd4 Kb1 3.Qb6+ Kc1 4.Qg1 mate.
d) 1...Kb1 2.Qxd4 Ka2 3.Qf2+ Ka1 4.Qb2 mate.

2.Kb3+ Rc3+

O bien 2...d4 3.Qh1+ Rc1 4.Qxc1 mate.

3.Qxc3+ Kb1 4.Qb2 mate. Un problema en el que el solucionista debe dedicar el 99% de sus esfuerzos en hallar la
extraña clave. El resto es fácil.

189. Galitzky, A.W. – La Stratégie 1897


Mate en 3
¿En qué se parecen un problema de ajedrez y un sermón? El escritor G. Burns nos lo aclara sin tardanza, con su ironía
habitual: «El secreto de un buen sermón es tener un buen principio y un buen final, y luego juntarlos lo más posible»,
¡Exactamente como ocurre con cualquier mate en 3 jugadas confeccionado con la maestría requerida! Sirva de ejemplo
esta brillante miniatura del ruso Galitzky: su principio contiene una clave interesante y su final no puede ser mejor, ya
que se presenta bajo forma de cuatro distintas figuras de mate, que incluyen un sacrificio. Esta vez, pienso dirigirle un
buen sermón si se le ocurre hojear las últimas páginas en lugar de investigar una clave modesta, que está al alcance de
sus modestas pretensiones...
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1.Qa5!

La solución se ciñe a lo anunciado, ¿a que sí?

1...Bd5

En caso de 1...d2, 2.Qc5+ Kd3 3.Re3 mate, y si 1...Bc4, 2.Qa1 mate.

2.Qb4+! Kxe5

O bien 2...Bc4 3.Qb2 mate.

3.Qf4 mate. Una buena demostración de lo que son capaces una dama y una torre bien coordinadas.

190. Herlin, T.
Mate en 4
Además de ser el fundador de la tragedia griega, Esquilo destacó también como filósofo y moralista, afirmando la
preeminencia de la justicia sobre la ley, y del espíritu sobre la fuerza. Con la potencia de su verbo, le dirige a usted,
devoto ajedrecista, el consejo siguiente: «No es sabio el que sabe muchas cosas, sino el que sabe cosas útiles». Y como
su conocimiento de los problemas es aún –con perdón– limitado, le voy a aclarar ciertas cosas que le resultarán útiles
para resolver la centenaria miniatura del francés T. Herlin (1817-1889). En primer lugar, debe saber que la vocación de
una pieza es... ¡el sacrificio! por la causa. A modo de pista adicional, le recuerdo que la octava fila suele servir de
tumba a numerosos reyes acosados. Cuando no es una barrera de peones propios... La persecución ¡acaba de empezar!
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1.Rh5!! Espectacular entrega, que hace a la vez de jugada de espera. En todas la variantes llega tarde el ensayo 1.Re7?
Kf5 (1...Kg5 2.Qg7+ Kf4 3.Qf6+ Kg4 4.Rg7+ Kh3 5.Qh6 mate) 2.Qe5+ Kg4 3.Kxg2 Kh4 4.Qxg3+ Kh5 5.Rh7
mate.

1.Rh5!! Kxh5

La jugada de alejamiento 1...Kf7 lleva a varios mates forzados después de 2.Rh6! Kg8 (Ke7) (si 2...Ke8, 3.Rh7 Kd8
4.Qb8 mate; y en caso de 2...Kf8, 3.Rh7 Kg8 4.Qh8 mate) 3.Qb7 Kf8 4.Rh8 mate.

2.Qg7 Kh4

Apresado en la banda de la columna “h”, el rey negro se encamina directamente hacia el cadalso de “h3”.

3.Qg6 Kh3 4.Qh5 mate ¡Misión cumplida!

191. Kling, J.
Mate en 4
Para el psicólogo Gary Marcus, profesor en la Universidad de Nueva York, «lo que hace interesantes a los humanos no
es el hecho de las palabras en sí mismas, sino poder aprender y crear nuevas palabras». ¿Percibe usted la similitud con
el noble juego? El ajedrecista con cierta experiencia ya se halla capacitado para idear un sinfín de maniobras en el
tablero, y es precisamente esta gran libertad creativa la que alimenta su interés por el rey de los juegos. Este clásico
problema del británico Joseph Kling (1811-1876) le brindará la oportunidad de constatar que la imaginación de los
compositores no tiene límites. Por ello, deberá utilizar a la vez la lógica y la fantasía si desea dar con la maniobra
matadora de la dama, tan extraña como efectiva.
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1.Qh4! Se inicia la zigzagueante maniobra de dama con la defensa del peón «a4». No lograba el mismo fin 1.Qf4? Ka6
2.Qb4 Ka7 3.c6 Ka6 4.Qb5+ Ka7 5.Qb7 mate.

1.Qh4! Ka6 2.Qh7! Ahora se trata de impedir al rey el acceso a la 7a fila. 2...Ka5 3.Qe4! Desde la casilla central «e4»,
la etílica dama vuelve a proteger su peón «a» la vez que se sitúa en la gran diagonal. 3...Ka6 4.Qa8 mate. No estaba
tan beoda la dama, pues logró su propósito en solo 4 jugadas, y sin pisar la raya central de la carretera...

192. Pierce, J.
Mate en 3
Para introducir este último ejercicio de ***, he seleccionado una irónica –y ¡cuán actual!– cita del neurosicólogo
norteamericano Skinner: «El auténtico problema no es saber si las máquinas piensan, sino si lo hacen los hombres».
Espero sinceramente que todas las composiciones a las que ha venido enfrentándose hasta ahora le hayan aportado
elementos instructivos para aprender a «pensar» la clave. Por ejemplo, tras echar un simple vistazo a esta miniatura de
Pierce, usted no necesita siquiera pensar para saber lo que la posición le pide a gritos: ¡dar un respiro al ahogado rey
negro! Y como ya tiene un cierto bagaje a sus espaldas, intuye que debe soltar lastre con una jugada certera de la dama,
pero... ¿cuál? (Contésteme con franqueza: ¿quién está pensando en voz alta aquí?.... ¿usted, o yo?).
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1.Qa3!! La casilla menos previsible y más alejada, por supuesto..., pero es la única que permite a la dama el acceso al
vital escaque «e7» sin abandonar el control de la 3a fila. 1.Ke2? Kxg4 2.Qe5 Kh3 3.Kf2 Kh4 4.Qg3 mate.

1.Qa3!! Kxg5 2.Qe7+ Kf4

2...Kh6 3.g5 mate.

3.Qe3 mate.
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Problenigmas

193. Berger, J. – 1904

Mate en ?
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1.Rg8!! Una jugada larga cuyo propósito no es (aún) claro –usted había probablemente dado con el mate en 5 jugadas–
1.Rg4? Kh5 2.Kg8 Kh6 3.Kf7 Kh5 4.Kf6 Kh6 5.Rxh4 mate.

1.Rg8!! Kh5 2.Kg7! Típica maniobra real antiahogo. 2...Kg5, aprovechando el respiro para... respirar. 3.Rf8 Kh5. El
paseo ha terminado, y hay que volver a casita... 4.Rf5 mate.

194. Cook, E.
Mate en ?
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1.Rf6! Cortando de cuajo el último paso del alfil hacia la libertad, y la oxigenada diagonal. No valía 1.Rc5? Bf8!,
ni 1.Rh7? (Rf7) 1...Bh6! Ahora, escudado por su fiel y sumiso servidor, el rey negro deberá perecer en las casillas «f8» o
«h8».

1.Rf6! Bf8

No aportaban mejora las opciones 1...Bh8 2.Rxh8+ Kxh8 3.Rf8 mate, 1...Bxh6 2.Kxh6 Kh8 3.Rf8 mate, ni 1...Bxf6
2.Kxf6 Kf8 3.Rh8 mate.

2.Rh8+! Kxh8 3.Rxf8 mate. Un par de torres acosadoras son demasiado para un rey y un alfil confinados.

195. Dobrev, M. – Schahmati Miscel. 1973


Mate en ?
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1.Qb1! ¡Jugada lógica y esperada! Había que dar una casilla de escape al casi ahogado rey negro, y a la vez seguir
defendiendo el valioso candidato de «h7». 1...Kg7 2.Qf5 Kh8 3.Qh5 ¡Da gusto, por una vez! Todo esto es
absolutamente forzado. 3...Kg7 4.h8=Q mate. ¡Este mate sí que lo descubrió!... ¿o no?

196. Galitzky, A. W. – Deutsche Schachzeitung 1897

Mate en ?
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1.Qf6! La jugada precisa, que otorga la máxima movilidad por las casillas negras a la dama negra. 1...Kh2 La
alternativa 1...Rh2 acortaría la solución, como se verá más tarde. 2.Qh4+ Kg1 3.Qf4! La segunda jugada tranquila, que
agarrota aún más la movilidad de las piezas negras. 3...Rh2 4.Qd4+ Kg2 5.Qg4 mate por autobloqueo: el alfil y la
torre han resultado ser tan útiles como un coche sin ruedas.

197. Galitzky, A.W.

Mate en ?
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1.Qe5! Buena jugada inmovilizadora, que clava el peón de “f5” e impide la huida del rey por “f4” o “f6”, 1...Kh4

1...Kxh5 2.Qg3 f4 3.Qg4 mate.

2.Qh2+ Kg5 3.Ke7

El monarca interviene justo en el momento adecuado.

3...f4

¡Zugzwang!

4.Qg1+!

Único jaque que permite el acceso de la dama a la 5a fila.

4...Kf5

4...Kxh5 5.Qg4 mate.


5.Qc5 mate. Un ejercicio idóneo para ser tratado como “problenigma”.

198. Geary, W.

Mate en ?
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1.Qa3! Esta jugada larga de dama es la única que posibilita el control de la diagonal «a3-f8» y, sobre todo, del punto
esencial «f8», tal como lo demuestran los 3 ensayos siguientes, que quizás usted encontró el camino:
a) 1.h7? Ke7 2.h8=Q Kf7 3.Qd7+ Kg6 4.Qf5 mate.
b) 1.b7? Ke7 2.b8=Q Kf7 3.Qf5+ Ke7 4.Qbf8 mate.
c) 1.Kc6? Ke7 2.Qd7+ Kf8 3.b7 Kg8 4.Qg7 mate.

1.Qa3! Kc8

1...Kd7 2.Qf8 Ke6 3.Qe8 mate; 1...Ke8 2.e6 Kd8 3.Qf8 mate.

2.Kc6

El espaldarazo del rey llega justo a tiempo...

2...Kd8

2...Kb8

3.Qf8 mate. Un problema que demuestra bien las posibilidades geométricas de la dama en el tablero.
199. Gold, S. – Lasker´s Chess Magazine 1904

Mate en ?
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1.Rc2! Por muy incolora que pueda parecer, esta es la única solución al ingenioso, y aparentemente sencillo, problema
planteado por el Dr. Gold. La evidente 1.Ra2+? Kb8 2.Kxb6 Kc8 3.Rd2 Kb8 4.Rd8 mate, precisa de una jugada más
que la clave para alcanzar el mate.

1.Rc2! Kb8

No valen: 1...Ka8 2.Kc7 Ka7 3.Ra2 mate y 1...b5 2.Kc7 Ka6 3.Ra2 mate; 1...Ka6 2.Ra2 mate.

2.Kxb6

Aquí es donde aparece el fundamento de la clave 1.Rc2, que impide la fuga del rey por «c8».

2...Ka8 3.Rc8 mate. Un “problenigma” simple y ameno. Pero, reconózcalo, ¡algún esfuercito le ha costado!

200. Gold, S.
Mate en ?
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1.Rg2! Aquí, y a ningún otro lugar de la columna «g»: en «g2», la torre quedará finalmente protegida por el alfil blanco.
1...Kf4 2.Ke6 f5. No hay que pensar, ya que todo es forzado. 3.Kd5! Aparece ahora la segunda clave: evitar el ahogo
del rey enemigo mediante una maniobra que no es sino un Tema Indio. 3...Kf3 4.Ke5 mate. La descubierta final con
mate, marca de la casa de cualquier Tema Indio. Un problema simple, pero efectivo.

201. Hane, J.

Mate en ?
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1.Qg2! ¿Logró encontrar esta clave, compleja por la cantidad de alternativas existentes ante un Rex Solus? Las demás
alternativas, 1.Qf7+? Ke3 2.Re6+ Kd3 3.Qf2! Kc3 4.Re3 mate;
1.Rf6+? Ke3 (1...Kg4 2.Qg2+ Kh5 3.Rf3 Kh4 4.Rh3 mate) 2.Rf3+ Ke2 3.Qd3+ Ke1 4.Rf1 mate, no servían, al requerir
4 jugadas.

1.Qg2! Ke5

A 1...Ke3, 2.Rh4 Kd3 3.Rh3 mate. En esta variante, la dama controla el escaque esencial «e4»; 1...Kf5 2.Kd4 Kf4
3.Rf6 mate.

2.Qf1!

El sutil complemento de la clave: la dama le veta al rey el paso por la columna “f” a la vez que controla la esencial
casilla “d3”.

2...Ke4 3.Re6 mate. Un problema difícil de resolver para la mente humana, y pan comido para el amigo de silicio Fritz.

202. Hartlaub, K. – Deutsche Warte 1899

Mate en ?
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1.Kf4! En este “baby” (miniatura de 5 piezas o menos), inspirado por el famoso problema de Samuel Loyd (1856), la
clave dista de ser evidente. ¿Quién podría imaginar que el alejado monarca va a desempeñar un papel fundamental en la
busca y captura de su colega? La alternativa 1.Kd4? Kf6 2.d8=Q+ Kg6 3.Qg2+ Kf7 (si 3...Kf5, sigue 4.Qe4 mate)
4.Qgg8 mate era más floja, por supuesto.
1.Kf4! Ke6

Si 1...Kd8, entonces 2.Qd5 Ke7 (2...Kc7) 3.d8=Q mate ¡Como en el modelo citado antes! (ver el problema 95 en
Problemas para Gente sin Problemas de R. Mayer, La Casa del Ajedrez, 2003) Si no lo ha hecho, adquiéralo: ¡le
gustará!; Y en caso de 1...Kf6 2.d8=Q+ Ke6 (2...Kg6 3.Qg5 mate) 3.Qdb6 mate.

2.d8=R!

¡Solo ahora se entiende la razón de Kf4!: el rey negro no podrá escapar por el flanco oriental.

2...Kf6 3.Rd6 mate. Una miniatura “bebé” de 4 piezas, con harto contenido...

203. Havel, M. – Zlata Praha 1903

Mate en ?
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1.Rd2! Entre las numerosísimas posibilidades presentes, esta jugada de torre resulta ser la única para alcanzar el mate
más rápido, en 4 jugadas. Desde «d2», la torre controla la casilla esencial «d6». Como se puede observar a
continuación, las demás posibilidades son peores: 1.Rg6? Bd6 2.Rg1+ Kh2 3.R1g5 Kh1 4.Rxd6 Kh2 5.Rh6 mate;
1.Rg1+? Kh2 2.R5g2+ Kh3 3.Rg6 Kh2 4.R1g5 Be7 5.Rh6 mate.

1.Rd2! Be7

Tampoco servían las alternativas 1...Bb4 2.Rd7 Be7 3.Rxe7 Kh2 4.Rh7 mate; 1...Bh6 2.Rh5+ Kg1 3.Rxh6 Kf1 4.Rh1
mate; 1...Bg7 2.Rd1+ Kh2 3.Rxg7 Kh3 4.Rh1 mate.

2.Rb5 Bc5

En caso de 2...Bb4, sigue 3.Rxb4.


3.Rxc5

En todas estas piruetas a cargo de torres y alfil, éste último acaba siendo capturado en 6 casillas distintas.

3...Kg1 4.Rc1 mate. Sin 1.Rd2!, esta cascada de mates en 4 no sería posible.

204. Hultberg, H.

Mate en ?
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1.Re5! La única jugada en columna abierta que hará factible la doble maniobra Re4-h4 mate o Re1 mate. Las demás
jugadas retrasan el mate. La peor es 1.b6?? Kh1 2.b7 Kh2 3.b8=Q+ Kh1 4.Qa8+ Kh2 5.Qg2 mate.
Los dos últimos ensayos son algo mejores, pero tampoco bastan: 1.Rf5? Kh1 2.h4 Kh2 3.Rf3 Kh1 4.Rh3 mate;
1.Rc5? Kxh3. La sutileza de este ligero problema: desde la columna «c», la torre no puede realizar la maniobra Rc4-h4
debido a la presencia obstructora de su peón en la casilla «d4». 2.Kf3 Kh2 3.Rc1 Kh3 4.Rh1 mate.

1.Re5! Kxh3

1...Kh1 2.Kg3 Kg1 3.Re1 mate.

2.Re4! Kh2 3.Rh4 mate. Una miniatura entretenida, y no demasiado compleja.

205. Juozenas, R. – Latvijos Cempionatas 1979


Mate en ?
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1.Kd2! Una dama necesita siempre el concurso del rey para dar mate, razón de esta rápida movilización. Muchísimo
peor resultaba la alternativa de ensayo 1.Qe2? b2 2.Qa6+ Kb1 3.Qc4 Ka1 4.Qa4+ Kb1 5.Ke1 Kc1 6.Qd1 mate.

1.Kd2! b2

A 1...Kb2, 2.Qe2! La clave de la maniobra blanca: desde «e2», la dama controlará la 2a fila , así como el punto «a6».
2...Ka3 3.Kc3 Ka4 (3...b2 4.Qa6 mate) 4.Qa6 mate; 1...Kb1 2.Kc3 Ka1 3.Qe2 Kb1 4.Qb2 mate; 1...Ka2 2.Kc3 Kb1
3.Kxb3 Kc1 4.Qe1 mate.

2.Qa6+ Kb1 3.Kc3 Kc1 4.Qf1 mate. En este caso, si ha escogido bien la clave, todos los caminos le han debido de
llevar, no a Roma, sino al mate en 4. Un problema «baby» de interesantes posibilidades, y ejemplo idóneo de
«problenigma».

206. Kohtz y Kockelkorn


Mate en ?
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1.Rg7! El único movimiento apropiado de torre, ya que la casilla «g6» debe quedar libre para un salto de caballo, como
se verá a continuación. 1...Kf4 2.Ne7!, prohibiendo la casilla «f5» al errante monarca negro. 2...Kf3 3.Ng6! Y ahora,
la casilla «f4» queda vetada, con lo cual el rey no tiene otra opción que penetrar, contra su voluntad, en el corredor de la
muerte. 3...Kg3 4.Re3 mate. Un hermoso mate «suspendido» que ya hemos tenido la ocasión de ver anteriormente.
¿Aprobó o suspendió?

207. Kolodnas, Z. – Neue Leipziger Zeitung 1927


Mate en ?
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1.Ka2! ¿Forma usted parte del 99% de los ajedrecistas «normales» –si es que existen– que hallan un mate en 7 en esta
posición? Por ejemplo, con ensayos que se escapan de las manos, como 1.Qg7? Kb8 2.Kb2 Kc8 3.Kc3 Kd8 4.Kd4
Kc8 5.Kc5 Kb8 6.Kc6 Ka8 7.Qb7 mate,
o bien 1.Qb5? Ka7 2.Kb2 Ka8 3.Kb3 Ka7 4.Kb4 Ka8 5.Kc5 Ka7 6.Kc6 Ka8 7.Qb7 mate.

1.Ka2! Ka7 2.Ka3 Ka6 3.Ka4 Ka7 4.Ka5 Ka8 5.Kb6 ¡Esta es la segunda clave que hace toda la diferencia! Si la ha
descubierto, felicidades... Ya forma parte del 1% restante, de la élite que «piensa» y no mueve madera... 5...Kb8 6.Qh8
mate. Muy sencillo, pero no tanto...
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208. Larsen, P. A.

Mate en ?
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1.Kg7! La jugada más ambiciosa, ya que las dos torres trabajarían en el vacío sin la colaboración de su rey. Se tarda dos
jugadas más, que ya es decir, procediendo con movimientos como 1.e3? Kf6 2.Rf4+ Ke6 3.Kg6 Ke7 4.Re4+ Kf8
5.Rd8 mate.

1.Kg7! Ke5

A 1...Ke6, 2.Rd5 Ke7 3.Re5 mate, y a 1...Kg5, 2.Rf1! Un tipo de jugada «cortante» que hay que conocer y aplicar en
los finales de torres contra rey. 2...Kh5 3.Rf5 mate.

2.Kg6 Ke6 3.Re4 mate. Con las maniobras exactas, se alcanza el mate en 3... ¿Lo había usted conseguido? Por una vez
al menos, ¡sea sincero!

209. Leopold, R.
Mate en ?
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1.Qd3! Ésta es la jugada precisa que ahorra un tiempo en la consecución del mate... Los demás ensayos «lógicos»
retrasan el mate. Por ejemplo:
a) 1.Kf4? gxh3 2.Qf2+ Kh1 3.Kg4 h2 4.Qf1 mate.
b) 1.Bf1? h3 2.Qf2+ Kh1 3.Qg3 h2 4.Qg2 mate.
c) 1.Bxg4? Kg2 2.Qf3+ Kg1 3.Bh3 Kh2 4.Qg2 mate.

1.Qd3! gxh3

Obligado, ya que 1...g3 2.Qf1 g2 3.Qxg2 mate, y 1...Kg1 2.Qf1+ Kh2 3.Qg2 mate no resuelven nada.

2.Qf1! Kg3 3.Qg1 mate. Un «problenigma» accesible a la vez que instructivo.

210. Loyd, S. – Chess Monthly 1857


Mate en ?
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1.Qf8+ Ke1 2.Qd6! Jugada de aproximación al rey negro que controla la salida, la columna «d». 2...Kf2 3.Qf4+ Ke1
4.Qd4! El control sigue tan férreo, pero la dama se va aproximando. 4...Kf1 5.Qg1 mate. Protagonizada por la
hiperactiva dama blanca, una interesante alternancia de jaques y de jugadas de espera inmovilizadoras. Por ser obra del
sagaz Sam Loyd, una miniatura bastante fácil de resolver. Supongo que habrá hallado la solución sin mayores
dificultades. Si no es el caso, le sugiero que se pase al dominó..., que dominará sin duda alguna.

211. Loyd, S.
Mate en ?
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1.Rc3!

Una solución original para esta hermosa miniatura.

1...Kxe5 2.Rd3

El poder restrictivo de la torre se aprecia netamente en este ejemplo.

2...Kf4 3.Re3

¡Toma restricción! Esto ya es el colmo del control sobre un rey vagabundo, que solo desea gozar de un paseo en campo
abierto.

3...Kg5 4.Re5+

El acoso final produce 2 mates distintos.

4...Kh4

En caso de 4...Kf4, continuaría 5.Rf5 mate.

5.Rh5 mate. ¿Había descubierto por sí sólo la maniobra castradora de la torre, o alguién tuvo que soplársela, en esta
misma página?

212. Mandler, A. – 1960

Mate en ?
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1.b3! Una sutileza que tiene suma importancia... Cualquier otro movimiento retrasaría el mate. Por citar una línea,
veamos la siguiente: 1.Nd7? Ka7 2.Nc5 Ka8 3.b4 Ka7 4.b5 Ka8 5.a5 Ka7 6.b6+ Ka8 7.b7+ Ka7 8.b8=Q mate.

1.b3! Ka7 2.b4 Ka8 3.b5 Ka7 4.b6+ Ka8 5.b7+ Ka7 6.Nc6+ Ka6 7.b8=N mate. Ésta es la gran diferencia entre un
solucionista «del montón», que aquí logra invariablemente el mate en 8, y un delicado buscador, que lo consigue en 7.
¿A qué clase pertenece usted? No es preciso que conteste...

213. Meyer, H. F. L.

Mate en ?
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1.Rg1! La jugada tranquila que otorga autonomía a las torres para que no se entorpezcan entre sí. Si 1.Rg8?, el mate se
retrasa una jugada: 1...Ke3 (1...Kf4? 2.Rh3 Kf5 3.Rf3 mate) 2.Rg3+ Kf4 3.Rhg2 Kf5 4.Rf2 mate.

1.Rg1! Ke3

1...Kf4 2.Rh3 Kf5 3.Rf3 mate.

2.Rf1!

La especialidad de la torre: cortar el camino, limitar, restringir.

2...Kd3 3.Rf3 mate. El mate en 3 es un buen resultado. ¿Lo consiguió ...en 4,...o 5?

214. Möller, J. – Nationaltidende 1918


Mate en ?
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1.Rg8! Resulta curioso, y hasta sorprendente, que la torre blanca deba inmolarse a la fuerza en esta posición abierta.
Otra jugada no obtendría los mismos resultados. Veamos: 1.Re8? Bg8 2.a8=Q+ Ba2 3.Kxc2 g5 4.Re1 mate.

1.Rg8! Bxg8

La captura es obligada, ya que el alfil debe necesariamente proteger a su rey en «a2». No basta la alternativa 1...Ka2
2.Rb8! Ka3 3.a8=Q mate.

2.a8=Q+ Ba2 3.Qh8 mate. ¡Esta es la gran y sutil diferencia! Habiendo desaparecido la torre blanca de la octava fila, la
dama blanca puede acceder a la esquina matadora de «h8» sin pérdida de tiempo. Un ejemplo muy instructivo, con una
evidente lección: en ajedrez, conviene a veces ser generoso y entregar las piezas que no solo no sirven, sino que
estorban.

215. Shinkman, W. A. – Schachminiaturen 1902


Mate en ?
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1.Ke3! ¡Una clave de lo más original! El rey blanco no intervendrá directamente para administrar el mate, pero
permitirá que su dama no abandone la casilla óptima en la que se encuentra. Es probable que usted haya buscado (¡y
hallado!) los tres ensayos lógicos, atractivos , pero insuficientes que siguen... ¿No es así?
a) 1.Qg2? Kxh4 2.Kf3 Kh5 3.Kf4 Kh6 4.Qg5 mate.
b) 1.Kg1? h6 2.Qf5+ Kxh4 3.Kh2 h5 4.Qf4 mate.
c) 1.Qf5+? Kxh4 2.Kf3 h5 3.Qf4+ Kh3 4.Qg3 mate.

1.Ke3! h6

El rey negro se va quedando sin tiempos: una enfermedad que se paga muy cara en el tablero... 1...Kh6 2.Qg2 Kh5
3.Qg5 mate.

2.Kf4

Con esta hábil intercepción, el rey provoca una apertura de líneas que se volverá letal sin tardanza.

2...Kxh4 3.Qh1 mate. Una agradable miniatura, inteligentemente concebida.

216. Shinkman, W. A. – Detroit Free Press 1876


Mate en ?
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1.b3! Aunque previsible, esta clave permitirá brillantes desenlaces. Las demás opciones son inferiores, y producen
mates más bien triviales y sosos... 1.Qb3+? Kf2 (1...Ke2 2.Bc5 Ke1 3.Ra1+ Kd2 4.Qd1 mate) 2.Rd4 Ke1 3.Qc2 Kf1
4.Rd1 mate;
1.Rf4+? Ke3 2.Bc5+ Kd2 3.Rf2+ Kd3 4.Qd5 mate.

1.b3! Ke3

1...Kg3 2.Rh4! El sacrificio de encaminamiento que liquida el problema. 2...Kxh4 (2...Kf3 3.Rh3 mate) 3.Qh2 mate.

2.Rd4!

La misma entrega, esta vez en el centro del tablero.

2...Kxd4

2...Kf3 3.Rd3 mate.

3.Qd2 mate. El final feliz de un ingenioso «problenigma».

217. Shinkman, W. A.
Mate en ?
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1.Ke5!

La idea de esta peregrina peregrinación del rey es perder tiempos, pero conservando el control de las casillas por las que
puede escapar el rey negro.

1...d5

En caso de 1...d6+, sigue 2.Kf4 d5 (si 2...Kd4, entonces 3.Ne1 d5 4.Nf5 mate, por autobloqueo del rey de las negras)
3.Ne1+ Kd4 4.Nf5 mate.

2.Kf4 d4

2...Kd4 3.Nf5+ Kd3 4.Ne1 mate.

3.Ke5!!

¡Una jugadita que se las trae! Si no la ha previsto, queda enteramente disculpado. Un retroceso de lo más efectivo.

3...dxe3 4.Ne1 mate. Y éste es un mate con autobloqueo que resulta bastante difícil de anticipar, ¿a que si?

218. Healey, F. – Family Herald 1859


Mate en ?
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1.Qd1! La única jugada correcta, que veta la casillas “b3”, “d3” y “d5” al fugitivo negro. No era suficiente la alternativa
1.Qe2+?, debido a 1...Kb3! (y no 1...Kd5?, por la respuesta 2.Qg4! Kd6 3.Qd7 mate) 2.Nd4+ Kxa4 3.Qb2 Ka5
4.Qb5 mate.

1.Qd1! Kb5 2.Qd4.

Un buen movimiento tranquilo en el centro del tablero que protege el caballo de “a4” y prohíbe el paso a la 4a fila.

2...Kxc6

Si ahora 2...Ka6, sigue 3.Qb6 mate.

3.Qd7 mate. Un problema “aristocrático” (o sea, sin peones) austero y efectivo.

219. Shinkman, W. A.
Mate en ?
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1.Rd6! Si el candidato “e” desea coronar cuanto antes, la torre deberá seguir defendiendo el alfil que está en la casilla
“b6”. 1...Ka6 2.e6 Kb5 3.e7 Ka6. El rey de las negras sólo dispone de las dos casillas “a6” y “b5” para su paseo
matinal, razón por la cual hay que coronar en este momento, pero caballo. Veamos: 4.e8=N! Kb5 5.Nc7 mate. Una
solución sencilla y práctica. No exagero si afirmo que... ¿estaba a su alcance? ¡Ya tiene el título de M.I. (Maestro
Intrascendente)!

220. Shrange-Petersen, O. – Skakbladden 1925


Mate en ?
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1.Bh7!! El largo retroceso del alfil por la diagonal “b1–h7” presagia la existencia de un Tema Indio antiahogo, que se
encuentra muy oculto en la posición inicial. Obviamente, era peor la alternativa 1.Bd1?, debido a la respuesta 1...Ka1
2.Kb3 a2 3.Rd6 Kb1 4.Bc2+ Ka1 5.Rd1 mate, que consigue el mate, pero en una jugada más.

1.Bh7!! Ka1 2.Kb3 a2 3.Rg6! Este fino movimiento de torre anula por completo la tabla de salvación del rey de las
blancas: el ahogo. 3...Kb1 4.Rg1 mate. El Tema Indio ha funcionado a la perfección, ya que la descubierta trae consigo
el mate en cuatro jugadas.

221. Speckmann, W. – Shahmati Miscel. 1965

Mate en ?
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La clave veta la columna “g” a las andanzas del rey negro y posibilita una acción futura de la dama en la columna “h”.
1.Qg8! No conduciría al mismo resultado 1.Qf4? Bc1 2.Qf5 Bg5 3.Qf2+ Kxg4 4.Qf3+ Kh4 5.Qh3 mate.

1.Qg8! Bg7 2.Kf3

Si 2.Qe6?, 2...Bf6! (y de ningún modo 2...Kg5? 3.Qf5+ Kh6 4.Qh5 mate) 3.Qf5 Bg5, y no hay mate a la vista.

2...Bf6! La mejor defensa, aunque las demás posibidades también conducen al mate en 4 jugadas:

a) 2...Kg5 3.Qxg7+ Kh4 4.Qh6 mate.


b) 2...Kh3 3.Qh7+ Bh6 4.Qxh6 mate.
c) 2...Bf8 (2...Bh6) 3.Qg6 y 4.Qh5 mate.
3.Qh7+

Evitando 3.Qg6? Kh3! 4.Qh5+ Bh4.

3...Kg5 4.Qh5 mate. Esta vez, mate con autobloqueo del alfil negro. Una miniatura de rico contenido, con muchos
recovecos.

222. Zachodjakin, G. – 1966

Mate en ?
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1.Qc3! La entrega de la dama, que libera la 2a fila para la torre, constituye la única solución a este problema,
aparentemente sencillo. Como pasamos a ver, los demás intentos no daban nada si las negras optaban por una defensa
correcta:
a) 1.Qg2? Bg3 (1...Bh4 2.Qg6 mate).
b) 1.Qh2+? Bh4.
c) 1.Qc1? Bh4 (1...Bd2 2.Qh1 mate).
d) 1.Qb2? Bd2 (1...Bc3 2.Qh2 mate; 1...Kh4 2.Qh2 mate; 1...Kh6 2.Qh8 mate).

1.Qc3! Bxc3, La captura es obligada, ya que hay que evitar las amenazas simultáneas de mate de la dama en «h8» y
«h3», y las otras defensas no resuelven el problema del acorralado monarca negro.

a) 1...Bd2 2.Qh3 mate.


b) 1...Kh4 2.Rh2 mate.
c) 1...Kh6 2.Qh8 mate.

2.Rh2 mate. Sobrecargado, es decir, superado por los acontecimientos, el alfil negro no alcanza a detener todas las
amenazas blancas de mate en las columna «g» o «h». Una miniatura «baby» que el solucionista debe manejar con gran
precisión si desea desbaratar el sinfín de líneas defensivas que contiene. Además, el hecho de resolverlo como
«problenigma» añade un poco de sal al asunto. Si lo ha conseguido, puede ya considerarse como un solucionista... ¡»en
vías de solución»!

Hasta la vista, ¡solucionista!


Índice de autores

Adam, R. 159

Armstrong, J. 131

Aspa, S. 15

Avery, C.H. 132

Bayersdorfer, A. 42, 80, 184

Behting, J. 133, 167

Behting, C. 174

Beuthner, R. 81

Blumenthal, O. 16, 17, 82

Berger, J. 193

Brenander, O. 83

Breuer, J. 116

Burmeister, A. 114

Campbell, J.G. 177

Campo, A. 18, 134

Carpenter, G.E. 85, 172

Charlick, A. 2

Cheney, G.N. 57

Clausen, S. 77

Collinson, R. 135

Cook, E. 194

Corrias, A. 86

Crum, J. 32, 87, 88, 120, 121

D´Orville, P.A. 12

Daniel, A. W. 19, 89, 91

Davies 20
Decker, A. 21, 175

Densmore, D.J. 136, 137

Dobbs, G. 92, 138

Dobrev, M. 195

Dubbe, F. 139

Ehrenstein, M. 22

Eisele, H. 140

Elson, J. 168

Erlin, K. 127

Ferber, A.E. 76, 125

Fitch, C.L. 54

Fridlizius, J. 93

Fuss, O. 141, 143

Galitzky, A.W. 23, 24, 43, 63, 94, 95, 96, 142, 144, 145, 166, 176, 187, 189, 196, 197

Geary, W. 198

Gold, S. 25, 199, 200

H. A. 75

Hane, J. 201

Hartlaub, K. 202

Havel, M. 203

Healey, F. 218

Herlin, T. 190

Holzhausen, W. von 33, 36, 147, 162

Horn, C. 97

Hultberg, H. 204

Iversen, I. 99

Jäderin, C. G. 65

Jensen, W. 148

Jespersen, J. 26
Juozenas, R. 205

Keeble, J. 27

Keidanski, H. 178

Klark, D. 56

Kling, J. 191

Kohtz & Kockelkorn 28, 149, 206

Kolodnas, Z. 207

König, A. 98

Kos, J. 55

Kubbel, E. 103

Kubbel, L. 72

Kuhn, W. 44

Kvicala, A. 101

Larsen, P.A. 29, 128, 208

Laws, B. G. 150, 151, 152

Lehner, H. 62

Leopold, R. 209

Lester, W.E. 66

Loyd, S. 3, 30, 41, 64, 84, 104, 105, 106, 169, 170, 179, 185, 188, 210, 211

M., H.J. 102

Mach, Z. 153, 154

Magner, S. 31, 47

Mandler, A. 212

Marks, W. 107, 155

Maximov, N. 51

Mazel, E. 45, 108

McArthur, W.J. 109

Meisling, O. 156
Menzies, J. 157

Meyer, H.F.L. 59, 111, 165, 213

Mieses, J. 158

Möller, J. 214

Mongredien, A.W. 180

Morsch, G. 110

Morwood, H.D. 160

Mott-Smith, G. 74

Myers, J. 112

Nanz, H. 34

Nemo, O. 113, 161

Öhquist, J. 52

Patzak, F.X. 186

Pauly, W. 14

Petsch-Manskopf, E. 60, 124, 126

Pierce, J. 192

Pospisil, J. 164

Ropet, I. 53

Rosenberg, J. 48

Schaad, T. 119

Scheel, J. 67

Schett, S. 61

Shinkman, W.A. 1, 40, 46, 49, 50, 123, 171, 181, 182, 215, 216, 217, 219

Shrange–Petersen, O. 220

Speckmann, W. 10, 37, 38, 39, 73, 115, 221

Steif, A. 58

Steinweg, R. 35

Stubbs, C.F. 146

Suhr, H. 13
Szabo, G. 183

Teed, F.M. 118

Thompson, R.G. 78

Traxler, P.K. 68

Truhan, I. 100

Votruba, O. 69

Wardener F. von 7

Waterhouse, A. 130

Wesin, N. 129

Westbury, E.E. 6

White, C. 4, 117

Wieck , F.G. 8

Williams, P.H. 5, 70, 71, 79, 163

Würzburg, O. 90, 122, 173

Zachodjakin, G. 222

Zoltan, L. 9

Zucker, M. 11

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