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PANORAMA HISTORICO DE LA CRISTOLOGIA

1. Introducción1

Se puede afirmar que la doctrina de la persona de Cristo ha ocupado un lugar


preponderante dentro de la iglesia a lo largo de los siglos. Explicar el lógoj-sa,rx
(Logos-Carne) ha sido una constante dificultad entre los teólogos de todas la épocas. Ya
desde los inicios de la controversia arriana se veía que, tarde o temprano, la iglesia
debería formular teológicamente la doctrina de la persona de Cristo. Muchas
explicaciones heréticas han surgido en la historia, así como muchos teólogos ortodoxos.
La historia de la cristología empieza en la Iglesia Primitiva, la cual logra plasmar en el
Concilio de Calcedonia en 451 A.D el credo cristológico más importante. La Iglesia
Medieval poco añade a lo dicho por Calcedonia; lo mismo diríamos de la reforma,
aunque aquí el énfasis estuvo en la obra de Cristo no tanto en su persona.

En los siglos XVII Y XVIII se inició lo que ha sido llamado “el segundo periodo
cristológico” con el liberalismo teológico, fuertemente influido por el racionalismo de la
época. En el siglo XIX se hizo popular la “búsqueda del Jesús histórico” y la cristología
adoptó un carácter fuertemente praxiológico y social. Es en el siglo XX, con la Teología
de la Liberación y otros teólogos de vanguardia, cuando se puede decir que estamos en
algo así como un “tercer periodo cristológico”, donde ese carácter praxiológico de la
cristología adquiere dimensiones políticas revolucionarias. Hay también un
redescubrimiento de la humanidad de Cristo.

2. La persona de Cristo en la Iglesia Primitiva

La Iglesia Primitiva dijo mucho acerca de la persona de Cristo, aunque no siempre


todo fue bien formulado teológicamente, al estilo de la teología racional posterior. Hubo
herejías que obligaron a la Iglesia a explicar bien la persona de Cristo y a defender esa
doctrina frente a los constantes ataques heréticos.

2.1 Los Padres Apostólicos

Los Padres Apostólicos, como ya hemos notado antes, no especulaban ni


formulaban doctrina, como lo harían más tarde los llamados Padres Teólogos. Los
Padres Apostólicos eran más que todo pastorales en carácter, propósito y tono. Eso no
quiere decir, sin embargo, que no hablaran de la persona de Cristo. Lo hicieron
abundantemente, porque Cristo ha sido el tema prominente de la Iglesia cristiana desde
el principio.

2.1.1 Clemente de Roma (ca. 100 A.D.)

2.1.1.1 Claramente entendía el papel de Cristo en la salvación

2.1.1.2 Reconocía plenamente la encarnación, aunque no la explicaba.

2.1.1.3 Creía en el Cristo preexistente.

1
Tomado de lic. David Suazo, Apuntes de cristología, Notas de clase (Guatemala: Seminario
Teológico Centroamericano, 2007).
2

2.1.1.4 También creía en la exaltación de Cristo y en su lugar de honor junto al


Padre en el presente.

2.1.2 Ignacio de Antioquia (31-107 A.D.)

2.1.2.1 Habla de la encarnación en términos tales que busca rechazar toda idea
de docetismo o apariencia de humanidad. Hace énfasis en la “realidad” de la
encarnación, sin especular sobre los significados más profundos de ésta.

2.1.2.2 Empezó a elaborar algo sobre la doctrina de la unión hipostática en


términos semejantes a los que se usarían siglos después para definir la doctrina,
es decir, con un pequeño énfasis ontológico.

2.2 Los Padres Apologistas

Entre los apologistas se observa una manera distinta de tratar la cristología,


dependiendo de la región geográfica a la que pertenecieran. Por un lado, los apologistas
latinos, los de la parte occidental del Imperio, tenían una cristología más bíblica, más
sencilla, pero menos profunda, en el sentido especulativo oriental. Por el otro lado, los
apologistas griegos, los de la parte oriental del Imperio, con la influencia de la filosofía
especulaban más, tenían más elaboración lógica y buscaban explicar mejor la
encarnación, de una manera más racional.

2.2.1 Apologistas latinos

2.2.1.1 Ireneo de Lyon (130-195 A.D.)


En su lucha contra los gnósticos, hizo énfasis en la humanidad de Cristo, pero su
formulación cristológica sirvió de mucho en el desarrollo posterior de la
ortodoxia en esa doctrina.

2.2.1.2 Tertuliano (160-220 A.D.)


Aunque Tertuliano estaba más involucrado en la
Controversia trinitaria, sin embargo, subrayó el hecho de que Cristo era “una”
sola persona.

2.2.1.3 Hipólito de Roma (m.ca.236 A.D.)


Intentó explicar razonablemente el misterio de la encarnación, pero no lo logra a
cabalidad. Se puede decir que se quedó en el plano de mencionar los hechos
bíblicos.

2.2.2 Apologistas griegos

2.2.2.1 Meliton de Sardis (siglo II A.D.)


Parece haber sido el primero en hablar explícitamente acerca de las dos
naturalezas de Cristo.

2.2.2.2 Justino Mártir (100-165 A.D.)


Usó el concepto de filosófico griego del Logos para explicar la persona de
Cristo. Para él el Logos es una especie de concepto precristiano del Dios
3

encamado y que los filósofos griegos que desarrollaron ese concepto eran
precristianos. Justino llamó a esta el Logos seminal.

2.2.2.3 Clemente de Alejandría (150-215 A.D.)


Enfocó la cristología con los lentes del pensamiento platónico. En este sentido,
aunque reconoce la humanidad de Cristo, es tanto el énfasis en la
espiritualización, que la encarnación queda minimizada y relativizada. Se puede
decir que con Clemente de Alejandría comienza el período más especulativo de
la cristología oriental.

2.2.2.4 Orígenes (1 85-254 A.D.)


Toma el tema filosófico del logos y lo usa para explicar la persona de Cristo. El
Logos, efectivamente se encarnó, pero parece que el humano Jesús está
subordinado, como que si el alma humana de Jesús llegó a ser totalmente
“divinizada” con la llegada del Logos. Estas ideas fueron las que posteriormente
se tomaron para dar paso a la herejía arriana del siglo IV.

2.3 Los Padres Teólogos

Los siglos IV y y marcan el inicio oficial de la formulación doctrinal cristológica


Varias herejías surgieron, entre las que sobresalen el apolinarismo, el nestorianismo y el
eutiquismo. El énfasis está en la explicación de la persona de Cristo, particularmente la
relación entre sus dos naturalezas. En este periodo, más que grandes personajes, fueron
los grandes concilios (Efeso en 431 Al) y Calcedonia en 451 Al)) los que presentaron la
doctrina ortodoxa y condenaron las explicaciones heréticas.
En el siguiente cuadro esquemático se resume las controversias cristológicas más
importantes desde los primeros siglos basta el siglo V, el de los grandes concilios ya
mencionados.

Historia de la doctrina de la persona de Cristo en los primeros siglos

1. Los nestorianos sostenían que Cristo era en realidad dos personas.


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2. Eutico enseñaba que Cristo tenía una naturaleza mixta, es decir, ni totalmente
humano ni completamente divino. Algo semejante a decir que Cristo era “mitad y
mitad”.
3. La enseñanza ortodoxa afirma que Cristo es una persona con una naturaleza
divina completa y a la vez una naturaleza humana completa. Cristo es una persona:
prosopon, hypostasis. Las naturalezas de Cristo son:

sin mezcla -- asynchutos


sin cambio -- atreptos
sin división -- adiairetos
sin separación – achoristos

Tomado de Buswell, 3. 0. A Systemaik Theology of the Christian Religion, II, págs. 46-
47.

2.3.1 Apolinario (310-390AD)

Apolinario es un personaje que afirmaba que en un mismo ser, Cristo, no podían


existir dos naturalezas completas y contrarias; es decir, la naturaleza divina, eterna,
invariable y perfecta no podía existir en la misma persona con la otra naturaleza
humana, temporal, corruptible e imperfecta. Si las dos naturalezas existieran en Jesús,
entonces El tendría en sí dos seres. Además, el lado humano de Jesús podría pecar, y
eso, según Apolinario, haría imposible la salvación del hombre. En resumen, Apolinario
enseñaba que Jesús tuvo cuerpo y alma humanos, pero que el Logos asumió éstos de
Jesús y los sustituyó por el espíritu divino. En otras palabras, Cristo dejó de ser hombre
y fue solamente Dios. Apolinario y sus ideas fueron condenados en el Concilio de
Constantinopla en 381 AD.

2.3.2 La escuela antioqueña de teología

Los teólogos antioqueños se hicieron famosos porque hacían énfasis en la


interpretación más literal de la Biblia. Teodoro de Mopsuestia es el líder en la exégesis
bíblica de esta escuela y en la Iglesia Primitiva. Al interpretar literalmente los relatos de
los Evangelios, los antioqueños subrayaban la humanidad de Cristo, sus accione sus
palabras. En fin, el resultado fue un énfasis desmedido en la humanidad de Cristo, que
obscureció un tanto su divinidad. Casi se llegó a enseñar que Cristo era un hombre que
llegó a estar “intoxicado de Dios”. No se puede decir que hubo una herejía específica en
esta escuela, pero sí la tendencia a subrayar la humanidad de Cristo a expensas de su
divinidad.

2.3.3 La escuela alejandrina de teología

En Alejandría, debido a la fuerte influencia de la filosofía griega y a la


interpretación alegórica de la Biblia, se hacía énfasis en la divinidad de Cristo. Atanasio
en su lucha contra el arrianismo había hecho eso y Apolinario enseñaba casi lo mismo.
La humanidad de Cristo quedó un tanto oscurecida por el énfasis en la divinidad.
Tampoco aquí se puede señalar una herejía específica, pero, a partir de Orígenes se
generó una idea que desembocó en herejía más adelante: el arrianismo. En cuanto a la
persona de Cristo la tendencia fue lo contrario de la escuela de Antioquia.
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2.3.4 Nestorio (451 AD)

Nestorio pertenecía a la escuela de Antioquía, pero quería conciliar las naturalezas


de Cristo sin hacer énfasis en una en desmedro de la otra. Lo que Nestorio enseñó
resultó ser una herejía porque separó la persona de Cristo. El se negaba a admitir el
nombre Qeo,tokoj (“Madre de Dios”) aplicado a María y propuso Cristo,tokoj
(“Madre de Cristo”) en su lugar. Es entendible la argumentación nestoriana en el sentido
de que Dios no pudo haber sido concebido, porque es eterno y auto existente, Sin
embargo, al proponer la expresión Cristo,tokoj Nestorio decía que María fue madre
solamente de la parte humana de Jesús, haciendo de él una doble persona, mitad divina
y mitad humana. Además, estaba implícita la enseñanza de que ambas naturalezas
podían actuar separadamente e identificarse individualmente en acciones de Cristo. Esta
enseñanza fue condenada en Efeso en 431 AD), aunque las ideas perduraron en iglesias
del Oriente como Persia, India, China y aun Egipto.
Los cristianos evangélicos del presente hemos heredado algo de esta herejía por
nuestro afán por separamos de la mariolatría de la Iglesia Católica Romana. Nos
resistimos a la idea de llamar a María “Madre de Dios”. Con esto casi terminamos
nestorianos, porque separamos las naturalezas de Cristo. Con frecuencia decimos que la
naturaleza humana de Cristo tuvo hambre o se cansó, etc., mientras que la naturaleza
divina era la que conocía el corazón de los hombres o efectuaba milagros.

2.3.5 Eutico (ca. 378-ca. 455)

Eutico continuó con la controversia porque, aunque Apolinario y Nestorio habían


sido condenados por la Iglesia, ésta no había formulado una declaración positiva. Eutico
enseñaba que Cristo tuvo una sola naturaleza. Según él, en el momento de la
encamación las dos naturalezas, la divina y la humana se unieron formando una sola.
Esta unión consistió en que la naturaleza divina absorbió totalmente la humana, de
manera que prácticamente Cristo dejó de ser hombre. Estas ideas dieron origen a lo que
más tarde seria la herejía monofisita Eutico fue condenado en el Concilio de Calcedonia
en 451 Al).

2.3.6 El Concilio de Calcedonia (451 AD))

Las controversias cristológicas habían producido herejías, pero no declaraciones


ortodoxas oficiales de parte de la Iglesia. Por lo tanto, la Iglesia se veía presionada y
obligada a definir claramente la doctrina de la persona de Cristo. Antes de convocar al
concilio, hubo varios intentos de solucionar estos problemas doctrinales:

2.3.6.1 Latrocinio de Efeso (449 AD)

Este fue un intento de tratar el asunto de Eutico, pero el resultado fue desastroso
para la ortodoxia, porque la representación alejandrina, que apoyaba a Eutico, se impuso
de tal manera que Eutico fue declarado ortodoxo. El obispo de Roma no asistió, pero
había enviado una carta en la que explicaba la doctrina para ayudar a resolver el
problema. Este concilio se conoce como el de los ladrones.

2.3.6.2 La Tomé
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Este es el nombre oficial con que se conoce la carta que León 1, obispo de Roma,
envió para ser leída y tratada en el concilio de Efeso de 449 AD. Esta carta refleja la
cristología enseñada en Occidente desde tiempos de Ireneo y Tertuliano; es decir, se
trataba de una cristología ortodoxa. La carta sirvió de base para la formulación del credo
de Calcedonia.

2.3.6.3 El Credo de Calcedonia

Un grupo de 520 obispos reunidos en el concilio de Calcedonia condenaron a Eutico y a


sus seguidores y formularon el siguiente credo: Siguiendo a los santos padres, nosotros
todos a una voz enseñamos a los hombres a confesar que el Hijo y nuestro Señor
Jesucristo es uno y el mismo, que El es perfecto en su divinidad y perfecto en su
humanidad, verdadero Dios y verdadero hombre…consubstancial con nosotros según
su humanidad, en todo como nosotros, pero sin pecado. Engendrado por el Padre
antes de todas las cosas según su divinidad…

2.3.6.4 Resultados del concilio

El mayor y más evidente resultado fue la formulación definitiva de la doctrina de


la persona de Cristo, por medio de la formulación del credo de Calcedonia, el cual es
considerado el mayor credo cristológico de la historia de la iglesia cristiana. Pero hubo
también resultados en las relaciones y situación de las iglesias. Antioquía y
Constantinopla quedaron desacreditadas por el nestorianismo; Alejandría por el
apolinarismo y por las enseñanzas de Eutico. Curiosamente, solamente Roma salió bien
librada en esta controversia, lo cual ayudó a elevar el prestigio de Roma y de su obispo.

3. La doctrina de la persona de Cristo en la Iglesia Medieval

El hecho de que el Concilio de Calcedonia haya definido claramente la doctrina


de la persona de Cristo no significó el fin de las controversias, aunque éstas sí bajaron
de tono e intensidad. Durante la Edad Media la producción teológica fue menor a la del
período de la Iglesia Primitiva, pero en cristología siempre hubo discusiones y
controversias. Tres fueron los problemas mayores en este período, dos en el Este y uno
en el Occidente:

3.1 En la Iglesia Oriental

En la Iglesia Oriental continuó la controversia que había sido iniciada por Eutico
y así surgió el monofisitismo. Más tarde también apareció el monotelismo.

3.1.1 El Monofisitismo

Para los seguidores de Eutico, el credo de Calcedonia en inaceptable, porque ellos


seguían afirmando que Cristo tenía una sola naturaleza. Ellos entendían que al decir que
Cristo era “dos naturalezas”, eso significaba automáticamente “dos personas”. También
se les conoce con el nombre de teopasquistas porque llegaron a afirmar que “Dios Padre
sufrió” en la cruz. En resumen, los monofisitas insistían en decir que Cristo tuvo sólo
una naturaleza. El monofisitismo fue condenado en el Concilio de Constantinopla en
553 AD, pero ha sobrevivido en varios grupos cristianos en el Este: Jacobitas en Siria,
los coptos en Egipto y Etiopía y también entre los cristianos armenios.
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3.1.2 El Monotelismo
Este movimiento también se deriva de las controversias cristológicas del siglo V,
pero surgió en el siglo VII. Los proponentes de esta doctrina aceptaban la fórmula de
Calcedonia de “dos naturalezas”, pero enseñaban que Cristo solamente tenía “una
voluntad”. Esta doctrina fue definitivamente condenada por el III Concilio de
Constantinopla en 681 AD. De esta manera fue terminada la controversia cristológica y
sus reminiscencias en la Iglesia Oriental.

3.2 En la Iglesia Occidental

El problema mayor que surgió en este período en Occidente fue la controversia


adopcionista, aunque hubo también otros errores menores.

3.2.1 Adopcionismo

3.2.1.1 Definición
El nombre adopcionismo parece referirse a la vieja herejía monarquiana del siglo
III, que se refería al la Trinidad. Sin embargo, en realidad este movimiento está más
emparentado con el nestorianismo del siglo V. Se enseñaba que Cristo, respecto a su
divinidad era Hijo de Dios, pero respecto a su humanidad lo era solamente por
adopción.

3.2.1.2 El problema

Dos obispos españoles, Félix de Urgel y Elipando de Toledo enseñaban esta


doctrina con el propósito de facilitar la evangelización de los musulmanes a quienes
ofendía el concepto de Jesús como Dios. El problema teológico en que separaban a
Cristo, dividiéndolo en dos personas, al decir que Jesús fue adoptado por Dios como su
Hijo recién en el momento del bautismo en agua. Es a partir de allí que se puede hablar
de Jesús como Hijo de Dios.

3.2.1.3 El resultado

En el año 792 AD se convocó un sínodo donde Alcuino de York, el famoso erudito


al servicio de Carlomagno, convenció a Félix de su error. En 794 se convocó otro
sínodo en Frankfurt, donde se condenó oficialmente el adopcionismo. En cierta medida
esta doctrina ha sobrevivido a través del tiempo en varios grupos, incluyendo quizá en
los teólogos de la liberación del siglo XX
.
3.2.2 Otros problemas cristológicos

Entre los escolásticos hubo algunos problemas para explicar la doctrina de la


persona de Cristo. Tanto Abelardo como Pedro Lombardo fueron acusados de ser
nestorianos en su cristología, pero no hubo problemas mayores en la cristología
medieval.

4. La persona de Cristo en la Iglesia en tiempos de la Reforma


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En este período se subraya la controversia no tanto sobre la persona de Cristo,


sino más bien sobre su obra y la aplicación de ésta al creyente. En cuanto a la doctrina
de la persona de Cristo en este período, se observarán las dos corrientes cristianas:
Católica y protestante y sus respectivas enseñanzas.

4.1 La Iglesia Católica Romana

Como ya se ha estudiado anteriormente, las controversias teológicas durante la


Reforma eran soteriológicas y bibliológicas, no tanto en teología propia o cristología.
Tanto católicos como protestantes coincidían en su cristología. En otras palabras, ambas
tradiciones eclesiásticas aceptaban los decretos de los concilios universales de la Iglesia
Primitiva. Se podría decir que la cristología católica no fue objetada por los
reformadores, porque representaba la tradición ortodoxa que venía desde tiempos del
Concilio de Calcedonia.

4.2 El protestantismo

4.2.1 Martín Lutero

Lutero aceptaba los decretos cristológicos de los concilios universales de la


Iglesia Primitiva. Enseñaba las dos naturalezas de Cristo, pero aparentemente mezcló
las dos al hablar de “comunicación de atributos”. Enseñó que la naturaleza humana de
Cristo poseía todos los atributos de la deidad, incluyendo la omnipresencia, la
omnisciencia y la omnipotencia. Esto tuvo repercusiones en el concepto de la eucaristía,
o sacramento del altar, porque Lutero afirmaba la presencia corporal de Cristo en los
elementos, dando así lugar a la omnipresencia del cuerpo de Cristo simultáneamente en
todo lugar donde se celebrara la eucaristía.

4.2.2 La Confesión de Augsburgo (1530)

Esta primera confesión de fe protestante de tradición luterana declara la doctrina


ortodoxa en el artículo 3; es decir, prácticamente repite el Credo de Calcedonia.

4.2.3 Juan Calvino

Tanto Juan Calvino como las confesiones de fe reformadas, entre las que se
encuentran las siguientes: Primera Confesión Helvética (1536); Confesión Galicana
(1539); Confesión escocesa (1560); y Confesión de Westminster (1647) afirman de
diferentes maneras la cristología ortodoxa del Credo de Calcedonia. Calvino se expresa
con algún detalle en contra de las herejías cristológicas del pasado, especialmente las de
Nestorio y Eutico. Lo mismo hacen algunas de las confesiones de fe arriba
mencionadas.

4.2.4 La Iglesia Anglicana

En su confesión de fe más formal y completa del siglo XVI, los Treinta y nueve
Artículos, la Iglesia Anglicana establece la cristología ortodoxa tradicional, siguiendo al
credo de Calcedonia.

4.2.5 Los anabautistas


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Los anabaptistas son a veces citados como herejes en materia cristológica en


algunas confesiones protestantes, especialmente las reformadas. Hay algo de razón en
eso, porque Menno Simons, el líder anabaptista, explicó la cristología en una manera
parecida al docetismo antiguo, negando en parte la plena humanidad de Cristo. Quizá
algo parecido hacen muchos evangélicos en la actualidad al pensar en Cristo solamente
como un ser divino celestial, minimizando inconscientemente la humanidad de Cristo.

4.3 Los grupos heréticos del período

43.1 Miguel Servet (1511-1553)

Este famoso hereje de tiempos de la Reforma sostenía un punto de vista similar al


de Eutico, que negaba tanto la verdadera humanidad como la verdadera deidad de
Cristo. Calvino consintió en el juicio contra Servet en Ginebra debido a sus ideas
antitrinitarias y cristológicas heréticas.

4.3.2 Los unitarios

Este movimiento, con raíces en las enseñanzas de Servet y de los socinianos, se


negaba a reconocer a Cristo como plenamente divino y plenamente humano al mismo
tiempo. William E. Channing, el líder del unitarianismo en Estados Unidos, desafió a
los cristianos ortodoxos a probar con pasajes bíblicos específicos que Jesús tenía dos
naturalezas y dos voluntades.

5. La persona de Cristo en la Iglesia Moderna

La doctrina de la persona de Cristo fue formulada en la Iglesia Primitiva. Durante


la Edad Media y la Reforma Protestante hubo poco avance en la formulación ulterior de
esta doctrina, a excepción de las herejías unitarias. En los siglos XVII y XVIII se
pusieron las bases para una nueva manera de entender el mundo y la realidad con base
en la Ilustración y en la mentalidad racionalista de los filósofos de la época. La teología
no estuvo ajena a estos cambios, de modo que también la concepción de Dios y de
Cristo cambió.

Según D. Bonhocifer en ¿Quién es y quién fue Jesucristo?, trad. por Sergio


Vences y Ursula Kilfitt Barcelona: Ediciones Ariel S. A. (1971), la teología liberal es
doceta, porque olvida al hombre Jesús para ensalzar al “héroe”, al Jesús del Kerigma, al
símbolo, a la figura. Se puede decir que la teología de los teólogos alemanes del siglo
XIX realzó al Jesús genio, héroe o figura representativa de un ideal. Este es el tono
general de la teología liberal de la Iglesia Moderna a despecho de la cristología ortodoxa
tradicional.

5.1 Los teólogos alemanes del siglo XIX

Se puede decir que con Schleiermacher se inicia lo que se ha llamado el “segundo


periodo cristológico”, debido precisamente a este nuevo enfoque teológico fuertemente
influido por las corrientes filosóficas racionalistas. La doctrina de la persona de Cristo
es revisada y reevaluada a la luz de los presupuestos críticos, científicos y racionalista
de la “modernidad”.
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5.1.1 Schleiermacher

El explicó la persona de Cristo en términos del “ideal de la humanidad’. Jesús es


un hombre igual que todos, pero con la diferencia de que él poseía la potencia de la auto
conciencia de Dios, es decir, supersensibilidad divina, totalmente imbuido de la deidad.
Jesús fue un hombre sin pecado debido a que él poseía el más alto grado de auto
conciencia divina. El pecado es la falta de este sentimiento de absoluta dependencia de
Dios. Jesús adquirió este sentimiento en el transcurso de su vida. Esta explicación es
una suerte de monarquismo dinámico en el que se dice que Jesús llegó a ser Dios
paulatinamente. Claro que Scheliermacher no afirma la deidad de Cristo en forma
absoluta, simplemente en el plan de esa auto conciencia divina que él poseía. Cristo es,
entonces más un ideal que un personaje “realmente divino-humano”.

5.1.2 Las teorías kenóticas

Con el nombre de teorías kenóticas se conoce a diversas expresiones cristológicas


dentro del luteranismo. La más representativa es la de Gess, quien, en resumen, dice que
Cristo dejó de ser Dios completamente al hacerse hombre y que después llegó a ser Dios
nuevamente a través de la resurrección. Estas ideas, en un sentido reflejan las ideas
nestorianas y monofisitas, y en otro sentido refleja la doctrina de “comunicación de
atributos” del propio Lutero.

5.1.3 Albert Ritschl (1822-1 889)

Ritschl es uno de los teólogos modernos que más influencia ha ejercido en la


cristología. El punto de partida de Ritschl es la obra de Cristo, su ministerio, su vida de
obediencia a Dios y su entrega a la causa del reino de Dios. La persona de Cristo no es
tan importante, como sus acciones. Estas ideas encontrarán eco en teólogos
contemporáneos, incluso entre los teólogos de la Liberación en América Latina Según
Ritschl, Cristo fue un simple humano que realizó una obra tan grande que se hizo
merecedor del título “Hijo de Dios”. Este título significa unidad de vocación, no de
esencia, con Dios. El reino de Dios se convierte en el punto culminante de la obra de
Cristo. En Ritschl se encuentran embrionariamente las ideas que más tarde producirán
lo que se ha denominado “cristología desde abajo”

5.1.4 David Strauss y Wilhelm Wrede

La importancia de estos teólogos radica en que ellos explican a Jesús desde sus
estudios de los Evangelios, a los que aplican la crítica literaria. Según ellos el Jesús de
los Evangelios no es el Jesús histórico, sino un personaje irreal, idealizado por la
comunidad de fe postpascual. Con este planteamiento se abre la “búsqueda del Jesús
histórico” como uno de los conceptos más relevantes de la cristología contemporánea.
Se hace diferencia entonces entre el Jesús de la fe, del kerigma y el Jesús histórico.
Strauss desarrolló la idea de la desmitologización del Cristo, dando a entender que los
relatos de los Evangelios son un ropaje mitológico del que hay que deshacerse para
encontrar al verdadero Jesús histórico. Los mitos son un obstáculo para descubrir al
Jesús histórico.
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5.2 Karl Barth y la persona de Cristo


De nuevo la figura de Karl Barth se agiganta cuando estudiamos su enseñanza
tocante a la persona de Cristo. La teología liberal clásica del siglo XIX se vio obligada a
reevaluar su cristología por causa de Barth, quien dirigió un retomo al Cristo descrito en
la Biblia y en el credo de Calcedonia.

5.2.1 La encamación

Barh afirmaba que la declaración bíblica “el Verbo se hizo carne” es el centro de
la doctrina cristológica. Dios se hizo hombre. El auténtico Dios se hizo auténtico
hombre. No hay lugar a dudas respecto a la encamación. Cristo es verdadero Dios y
verdadero hombre.

5.2.2 La impecabilidad de Cristo

La teología liberal había redefinido la doctrina de la impecabilidad de Cristo,


reduciéndola simplemente al hecho de que Jesús tenía la plena conciencia divina o al
hecho de que estaba sintonizado con la voluntad de Dios. Barth retorna a la doctrina
bíblica de la impecabilidad tal y como había sido enseñada a través de los siglos.

5.2.3 La concepción virginal

Barth rechaza las ideas liberales que descartaban las obras milagrosas en la vida
de Jesús. El empieza por afirmar la concepción virginal de Jesús y, de hecho, afirma los
milagros, sobre todo la resurrección.

5.2.4 El existencialismo post-barthiano

Barth hizo énfasis no tanto en la “objetividad” de la búsqueda del Jesús histórico,


sino en la realidad de la experiencia existencial .de su persona. Esto produjo un
movimiento posterior que hizo énfasis en lo existencial, pero llegó a negar lo real u
objetivo. En esta línea están teólogos como Bultmann y Tillich.

5.3 Rudolf Bultmann

Bultinann es un representante de la teología existencial del siglo XX. Él se hizo


famoso con sus obras Teología del Nuevo Testamento y Jesucristo y Mitología en donde
desarrolla la idea de la desmitologización de la persona de Jesucristo. Bultmann
propone, a diferencia de Strauss quien descarta los mitos como un obstáculo para
encontrar al Jesús histórico, que los mitos no hay que descartarlos, sino usarlos para el
estímulo de la fe, tal y como fueron diseñados en un principio por los discípulos de
Jesús. En otras palabras, los mitos son más bien una ayuda para la fe y para encontrar al
Jesús del kerigma.

5.4 “El tercer período cristológico”

Aunque no hay tal cosa como “tercer período cristológico” en los manuales de
historia de las doctrinas, es válido aplicar la expresión a la situación más contemporánea
en cristología. Realmente estamos ante una nueva era, un nuevo acercamiento a la
cristología, que, en parte retorna a algunos elementos de la teología liberal clásica, del
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barthianismo, del existencialismo y de la ortodoxia Este es el periodo de la cristología


“desde abajo”.

5.4.1 Karl Rahner

Se ha considerado que Karl Rahner fue el iniciador del “tercer período cristológico” al
publicar el famoso artículo Calcedonia ¿final o comienzo? en el 1500 aniversario del
Concilio de Calcedonia en 1951 (Escritos de Teología, tomo 1, Taurus, 1967, pág. 167).
En ese artículo Rahner dice que aunque todo esfuerzo teológico termina con una
formulación doctrinal exacta, toda formulación teológica debe ser también un comienzo,
no sólo un final. En términos cristológicos eso significa que el Credo de Calcedonia
debe ser punto de partida para mayor reflexión cristológica. El credo no debe
considerarse como algo final y absoluto que no pueda mejorarse. El nuevo enfoque de
Rahner es un redescubrimiento de la humanidad de Cristo, la cual, según él, ha sido
obscurecida por el enfoque ontológico de la cristología a partir del Concilio de
Calcedonia.

5.4.2 Hans Küng

Küng hace eco de las palabras de Rahner y, recogiendo ideas del liberalismo
clásico, propone un acercamiento “desde abajo” a la cristología. Küng afirma que la
forma tradicional de explicar la persona de Cristo dentro de la Iglesia es helenística y
medieval. El dice que aunque eso sirvió en el pasado ya no es útil en la moderna
sociedad occidental. La terminología y el lenguaje “ontológico” debe ser sustituido por
algo más moderno, más a tono con la modernidad. Llegar a Cristo “desde abajo’
significa despojarse de esas concepciones filosóficas acerca de la deidad de Cristo. Lo
que Küng propone es entonces un nuevo acercamiento a la cristología. Estas ideas
hallarán eco en teólogos latinoamericanos que recogen las ideas de Küng y las aplican a
su manera al contexto latinoamericano. Lo importante aquí es señalar el acercamiento
“desde abajo” que por momentos podría desembocar en una exaltación de la humanidad
de Cristo a expensas de su divinidad, tal como ya sucedió en el pasado.

5.4.3 Jon Sobrino

En las últimas décadas del siglo XX en América Latina se ha desarrollado una


cristología bajo la nombre de la Teología de la Liberación. Entre los cristólogos
liberacionistas sobresale Jon Sobrino, jesuita español radicado en El Salvador y desde
donde ha escrito y desarrollado sus ideas. El aporte más significativo de Sobrino es su
acercamiento “desde abajo” con el elemento socio- político como eje interpretativo.
Jesús fue un hombre que desafió las estructuras políticas, sociales y religiosas de su
época. No importa tanto el “ser” de Jesús, sino su “hacer”. Sobrino recoge también
algunas ideas del liberalismo clásico al interpretar a Jesús como adquiriendo conciencia
de su misión y divinidad a medida que avanza su ministerio liberador. Sobrino subraya
que “desde abajo” también significa “desde América Latina”, es decir, desde una
situación específica de pobreza, injusticia y marginación.
Este acercamiento “desde abajo” a la cristología le ha causado no pocos
problemas a Sobrino con las autoridades eclesiásticas católico-romanas. Sobrino ha sido
acusado de revivir la vieja herejía adopcionista o de minimizar la deidad de Cristo para
exaltar su humanidad.
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5.4.4 Leonardo Boff

Otro de los teólogos liberacionistas especializado en cristología es el brasileño


franciscano Leonardo Boff. El hace énfasis en la encamación, entendiendo ésta como la
total y plena identificación de Dios con el hombre oprimido y pobre. La encarnación es,
entonces, la solidaridad de Dios con los marginados de este mundo. Cristo es el ejemplo
máximo de esa solidaridad. En la medida en que Cristo tomaba conciencia de su misión
y su compromiso con los pobres, en esa medida se consideraba Dios. El Credo de
Calcedonia y sus explicaciones ontológicas de Cristo han quedado atrás. Ahora se
necesita una nueva cristología para América Latina.
Boff presenta a Cristo como un personaje subversivo y revolucionario que desafía
los poderes políticos, económicos y religiosos de su época Boff interpreta la muerte de
Cristo como un acto de represión político-religiosa, haciendo de Cristo un modelo y
paradigma de la lucha por la liberación de los pobres y de los pueblos oprimidos,
particularmente de América Latina.

6. Conclusión

La doctrina de la persona de Cristo es una de las que mejor ilustra el concepto de


desarrollo y evolución en el pensamiento cristiano. Hemos visto cómo en el principio
casi no hubo mayor explicación acerca de la persona de Cristo. Simplemente se
aceptaban los hechos narrados en el Nuevo Testamento. Pero a medida que el tiempo
avanzaba, las explicaciones iban apareciendo. Muchas de ellas fueron heréticas, pero las
hubo también ortodoxas.

El Credo de Calcedonia es uno de esos hitos históricos en teología, porque plasmó


de una manera clara y definida la doctrina de la persona de Cristo. La fórmula de
Calcedonia ha servido a la Iglesia para explicar la persona de Cristo a través de los
siglos. Sin embargo, a partir del siglo XVII, y especialmente en el siglo XIX los
conceptos vertidos en Calcedonia fueron criticados, evaluados y dejados a un lado por la
teología liberal. La cristología contemporánea es, entonces un constante diálogo con los
conceptos calcedonianos y los racionalistas.

A partir de 1951 con Rahner, se abre una nueva etapa en la reflexión cristológica
con la inclusión del concepto “desde abajo”, que es particularmente importante en
América Latina y el Mundo de los Dos Tercios. Los evangélicos que sostenemos las
doctrinas descritas en Calcedonia, también hemos estudiado los otros conceptos y
experimentamos, especialmente en América Latina, los retos de los nuevos
acercamientos. Se ha dicho que la cristología evangélica es algo doceta porque exalta al
Cristo divino y minimiza al Cristo humano. Una especie de cristología “desde abajo”
desde las convicciones evangélicas se hace necesaria ahora en América Latina.