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El sintagma partenaire-síntoma

Desde que propuse el sintagma partenaire-síntoma, se utiliza en el


campo freudiano el término síntoma en aposición: x guión síntoma
(x-síntoma)

X-síntoma

Esta fórmula está empezando a imponerse en nuestro uso. Es una


fórmula milagrosa que tiene la virtud de despertar conceptos funda-
mentales del psicoanálisis. Ustedes ponen guión síntoma (-síntoma)
después de lo que quieran y se vuelve inmediatamente mucho más
interesante. Hojean un diccionario de psicoanálisis - que seg~n me
dicen se están multiplicando- y ahí nomás eso se pone a retozar1 a ilu-
minarse, a dar saltitos, con sólo transformar todo eso en síntomas.
¡Pues bien, comenzamos!

El orden del síntoma

Estuve de paseo durante e~tas vacaciones y empecé a ver cómo se


prenden muy lejos de aquí unas lucecitas, guión síntoma.
Tomo nota, lo que quiere decir que me hago cargo, me hago cargo a
fondo, me hago cargo con todo, me hago cargo de lo que dije y hasta
de las consecuencias de lo que dije, incluso cuando son otros quienes lo
dicen. Es la única manera de ser serio. La otra, quiero decir la de no

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serlo, la de ser diletante, sería decir: no quise esto. Esta modalidad está vieron -para emplear un término de Damourette y Pichon- de reparto
permitida a todos menos a un psicoanalista. del vocabulario psicoanalítico: lo simbólico, lo imaginario y lo real.
Planteo -aunque sea un poco extremado, pero es más bello así, más El síntoma, según Lacan, en un momento de Lacan, es susceptible
heroico- que un analista es responsable de lo que quiso decir y de lo de entrar como cuarto en esta serie augusta: lo simbólico, lo imagina-
que no quiso decir pero que fue escuchado. En este sentido, el analista rio, lo real y el síntoma. Por esto, en efecto, se lo puede poner en aposi-
sería aquel cuya responsabilidad con respecto a su palabra es radical. ción, allí donde esté indicado, así como lo simbólico, lo imaginario y lo
Esto quiere decir que no solo tiene que responder por lo que dice sino real tienen un uso adjetivado, corriente. Él habla de lo simbólico como
también por lo que da a entender, y lo que da a entender le correspon- de un adjetivo tanto como de un sustantivo, y de lo imaginario y de lo
de calcularlo. Puede decirse que es esto lo que define al analista: calcu- real de la misma manera. Entonces, esta aposición del síntoma lo vuel-
la lo que da a entender en lo que dice. Es lo que se puede llamar la ve una especie, una forma, de adjetivo.
interpretación. El gesto de Lacan, el gran gesto de Lacan, con el que entró en el re-
Entonces, con el sintagma partenaire-síntoma di a entender que se voltijo psicoanalítico, es el gran gesto de Moisés dividiendo las aguas:
podía poner el síntoma en aposición a un concepto, por lo tanto tam- esto es simbólico, esto es imaginario. De entrada, quedaba lo real. En
bién a otros conceptos de la teoría analítica, a términos de su vocabu- un principio, para Lacan lo real no es nada. Es el afuera de la experien-
lario. cia psicoanalítica, lo que queda en la puerta, y ese resto es fecundo. Lo
¿Pero acaso es algo que está siempre indicado? Aquí estoy obligado que él indexa en la experiencia y en la teoría analítica no se deja redu-
a manifestar una reserva, hay que verlo en cada caso. La transferencia- cir a ninguno de los otros dos registros. Si se lo lee ahora, Lacan hizo
síntoma, la identificación-síntoma, ¿hasta dónde hay que hacerlo ex- de eso una experiencia. Lo real, eso que está fuera de la experiencia,
tensivo? ¿Es acaso lo indicado? Sin ninguna duda, no es indicado hacer impuso de hecho su presencia, su instancia, su insistencia. Comenzó a
siempre esta operación milagrosa. Sí lo es plantearse, al menos a este hacerle lugar, a alojarlo, con La ética del psicoanálisis.
respecto, la cuestión de saber si es conveniente o no. Para plantearse la Este real primeramente rechazado, en la puerta, en el umbral, co-
cuestión hay que formular, es decir, aplicar la fórmula x guión síntoma. mo una especie de pobre aporía en la puerta del Banquete, es el real
La aposición de síntoma a un término no tiene un sentido unívoco. que va trabajando la enseñanza de Lacan y se puede decir que está en
Puede significar la identidad, que ese término es síntoma, la equivalen- el principio mismo de su progreso, en el principio mismo de su preo-
cia, que ese término tiene valor de síntoma, incluso la pertenencia de cupación, de lo que resta por decir. El resto por decir de Lacan -que lo
ese término x al orden del síntoma. Dije el orden del síntoma, ¿es acaso motivó a modificar sus categorías, sus fórmulas, sus esquemas, hasta
un modo de decir que deba retener? Me parece que no puedo sino rete- extraviar al psicoanalista de buena voluntad, formado en otra parte,
nerlo a partir del momento en que pongo el síntoma en aposición. que no se reconoce en su terminología- voy a decir más delante de
Poner el síntoma en aposición coloca el orden del síntoma en el hori- qué se trata. El resto por decir de Lacan encuentra sin duda su princi-
zonte. Por el solo hecho de servirme del término síntoma en aposición pio en esta instancia de lo real.
hago de él un adjetivo, lo pongo en aposición adjetivada, lo vuelvo una Lacan, para alojarlo, llegó incluso a desplazar en su reparto un tér-
propiedad, un atributo. ¿Puedo evitar crear el conjunto, o la categoría, mino de su álgebra, a minúscula, de lo imaginario a lo real, para tratar
o la dimensión correspondiente a esta propiedad? Me veo entonces ahí, en ese objeto a, a través de él, por esta escritura, de alojar lo real
obligado a hablar del orden del síntoma. para apaciguarlo de alguna manera, para poder aparejarlo en la ronda
No hay en esto nada heroico, puedo hacerlo tanto más cuanto es a de los discursos.
este rango de conjunto, de categoría, de dimensión, que Lacan elevó el Sólo que a minúscula, por más real que sea, con su adjetivo real, con
síntoma, al rango de las tres categorías o registros u órdenes que le sir- el que una vez Lacan sorprendió a su auditorio -yo estaba ahí:

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"Ustedes creen que es imaginario, pues bien, no, yo les anuncio que es
real", a partir de ahora, no dijo a partir de ahora, es así, fue del orden R
del poder de la palabra-, el a minúscula real no alcanzó, necesitó final-
mente introducir el síntoma, el orden del síntoma para alojar lo real, y
aun así. ..
Quienes frecuentan la última enseñanza de Lacan conocen su carác-
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ter aporético, no conclusivo y saben que no se puede acceder a él sin


construir. El síntoma, en esta última enseñanza, es un término que per- Habría que plantear la cuestión de saber si tiene algo que ver con lo
manece errante. Se presenta en primer lugar como un más uno en el ter- imaginario, lo que por el momento, digo en cuarto lugar, no aparece
nario fundamental, ya sea en tanto cuarto redondel necesario para sino bajo la forma siguiente que reúne lo simbólico y lo imaginario,
anudar de modo borromeo los otros tres campos u órdenes representa- juntos, bajo la categoría de semblante.
dos a su vez por un redondel, o bien, en tanto considerado necesario si
el anudamiento de los tres llegara a fallar. Dos posibilidades esenciales
entonces: o bien como cuarto o bien como suplencia de una falla de Semblante
anudamiento de los tres.

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En segundo lugar, el síntoma, en algunos momentos de la primera A partir de La ética del psicoanálisis, de la emergencia como tal de la
enseñanza de Lacan, la que no es última, está en el mismo rumbo que categoría de lo real en el interior de la experiencia analítica, a partir de
lo simbólico y especialmente cuando está clasificado como una forma- ese momento, hay una distribución de las categorías de Lacan que per-
ción del inconsciente. Es algo que Lacan, en su última enseñanza, no mite reunir lo simbólico y lo imaginario en relación con lo real. Se plan-
desmiente de forma permanente. tea entonces para el síntoma la cuestión de saber si se inscribe en el
registro del semblante -que reúne lo simbólico y lo imaginario en rela-
ción con lo real- o si se debe inscribir bajo el emblema de lo real, o bien
s hacer de él un suplemento a este binario del semblante y de lo real. En

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esta posición de suplemento, en relación con este reparto, puede even-
tualmente ser mediación entre el semblante y lo real.
Tenemos aquí en su carácter árido, seco, nada descriptivo, un orde-
namiento sumario que nos va a servir para señalizar nuestros despla-
zamientos ~e este año. Me reservo el derecho -como se imaginarán-, a
En tercer lugar, el síntoma es también alojado, eventualmente, en el medida que transcurra el año, de enriquecer esta distribución, de com-
registro de lo real. plicarla, incluso llegado el caso de corregirla. Es para recordar el carác-
ter problemático -es lo menos que se puede decir- que conserva el tér-

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mino síntoma en la última enseñanza de Lacan y por lo tanto no es mera página del seminario sobre "La carta robada", la página 5. Ahí no
excesivo, presuntuoso, considerar que queda espacio ahí, espacio deja- se trata de uso, se trata de captura. Es lo simbólico quien toma lo real,
do para construir o para inventar en esos desniveles y esos huecos que en este caso el organismo humano, y cuando Lacan dice "organismo" a
deja esta enseñanza. diferencia de "cuerpo", de manera regular apunta a la dimensión real.
El "cuerpo" está ya aparejado por la imagen, "cuerpo" convoca al alma
en tanto forma de ese cuerpo, según su definición aristotélica que sigue
Usos de la palabra siendo ampliamente válida, si bien no siempre, al menos en la ense-
ñanza de Lacan.
Para avanzar un poco en nuestra introducción, propongo que nos Aquí se trata de lo simbólico en la medida en que toma lo real por
ocupemos de nuestro uso de la palabra síntoma, de para qué nos sirve. el sesgo de lo imaginario. El reparto del comienzo, muy diferente de
A este respecto, les recuerdo a aquellos que estuvieron aquí el año éste, es el que distingue lo simbólico de lo imaginario y de lo real y
pasado en el curso El Otro que no existe y sus comités de ética que había que, llegado el caso, hace de lo imaginario la mediación de lo simbóli-
anunciado mi intención de reflexionar sobre el uso como tal. Sobre el co para apropiarse de lo real, es decir, simbolizarlo de tal modo que lo
concepto mismo de uso, de instrumento, que evidentemente tiene rela- real, que no sea alcanzado, quede completamente fuera . Con respecto a
ción con el síntoma, así solo sea por un horizonte que abre Lacan: saber esto, a partir del momento en que se supone que lo simbólico toma lo
arreglárselas (savoir y faire) o saber hacer (savoir faire) con el síntoma, real, lo simboliza anulándolo en su particularidad, estamos obligados a
hice la diferencia el año pasado. Como si en el horizonte no hubiera distinguir -hablé de esto hace tiempo- un real crudo, no cocido por lo
nada mejor que un cierto uso. simbólico.
Si lo pensamos, no podemos decir que se haya utilizado mucho el
concepto de uso en nuestro medio, y según parece, además, tampoco
en otros lugares en el psicoanálisis, otros lugares que en nuestro me-
dio, en fin, aun si nosotros estamos en el medio, hay después de todo s 1 R
otros lugares. En el curso El Otro que no existe .. ., en compañía de Éric
Laurent, miré el mundo contemporáneo, los síntomas nacientes bas-
tante fortificados ya, tomando consistencia, y trajimos aquí objetos que
para mí eran nuevos, al menos en este recinto. Debemos constatar que
todavía incorporamos poco este objeto que está también por construir, La diferencia que improviso aquí entre lo crudo y lo cocido tiene
que es el psicoanálisis de los otros. Quiero decir, el que es practicado y por supuesto como referencia la obra del estructuralista mayor Claude
conceptualizado por los otros. Si Éric Laurent no hubiera traído aquí a Lévi-Strauss.
la señora Cavell, de quien hay que decir que es muy marginal en este Pues bien, el simbólico lacaniano, el primero, es esto. Una instancia
movimiento, habría estado tal vez ausente. que agarra, que captura, que domina, que reina, no es para nada una
Digo entonces "en nuestro medio", pero tomo en cuenta a aquellos instancia abstracta. Es una instancia perfectamente concreta, en el sen-
que yo llamaba "los otros". En lo que nos concierne, el estructuralismo tido de Lacan, en la medida en que él no solo la ilustra sino que la hace
nos acostumbró a pensar que era la estructura la que nos utilizaba para encarnarse. Pero en fin, lo simbólico es una cadena significante. Por
sus propios fines, para realizarse. Al respecto, no hay mejor prueba que supuesto que es también la sincronía de los significantes, el tesoro,
esa carta que constituye la primera página de los Escritos, la primera en pero lo simbólico en tanto que toma es una cadena significante. La ley
todo caso que se lee después de la apertura de esa recopilación, la pri- del primer Lacan - aquel que prendió hoy en día más allá de este me-

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dio- es que esta cadena significante simbólica es la ley. Como lo dice pensamiento freudiano. En el texto no está indicado cuál es, pero basta
con exactitud Lacan: "Es la ley propia de esta cadena la que rige los con seguir la cronología de los seminarios y luego leer la introducción
efectos psicoanalíticos determinantes para el sujeto". Esos efectos son para decir que se trata de "Más allá del principio de placer", del que
la forclusión, la represión, la negación. Lacan piensa dar cuenta con la dominación exclusiva de la ley de la
El desplazamiento del significante -el que ilustra el cuento de cadena significante sobre el sujeto.
Edgar Poe- es el que manda, y el sujeto es presentado, es exhibido, Si exalta a tal punto la omnipotencia de la cadena significante es
como siguiendo la fila y sometido, más exactamente avasallado, por la para traducir o por estar animado por el concepto freudiano de auto-
ley propia de lo simbólico. El sujeto es al mismo tiempo el objeto ava- matismo de repetición, al que le otorga su lugar. Si recurre al texto de
sallado. Y el sujeto, hay que decirlo, no puede más. Relean aquí esa pá- Edgar Poe, dice, lo hace para ilustrar este automatismo de repetición
gina, van a ver si exagero, por supuesto que no hay ni el menor inters- por medio de la cadena significante, con su sintaxis.
ticio donde pueda deslizarse un uso. Se puede decir que esta página Es sorprendente captar, cuando se lo relee desde la perspectiva a la
encarna el inconsciente como discurso del amo, lo que Lacan hará sur- que llegamos en el curso del año pasado, que de lo que se trata antes
gir en tanto tal muchos años después. que nada para Lacan es de evacuar lo real del asunto, de ese momento
La primera enseñanza de Lacan ilustra de manera encarnizada esta freudiano del automatismo de repetición. Es también lo que subraya
dominación ejercida por la cadena significante inconsciente sobre el en el comentario que hace de su propio escrito en 1966. Piensa haber
sujeto. En este clima, cuando todo esto es conducido con mano de hie- mostrado ahí que lo que se repite proviene de lo que no era (pág. 37).
rro, como se dice, introducir al sujeto que sabría arreglárselas con su Eso quiere decir precisamente -leyéndolo en contexto- que lo que se
síntoma ¡es una broma! repite en el automatismo de repetición no proviene de lo real, proviene
Para que verdaderamente no haya ahí ningún extraviado, ninguno de la ley interna de la cadena significante. Es lo que Lacan subraya al
que se divierta en los rincones pensando: "Bueno, es así en la cumbre decir: "Más que de nada de lo real [... ] es justamente de lo que no era
pero hay algunos arreglitos en la base", la página termina poniendo un de donde lo que se repite procede". En este nada de lo real culmina la
cierre a esto, ningún arreglito en la base: "Y aun ese acento se prodiga- demostración. La fuerza del escándalo que representó la enseñanza de
ría en vano -dice Lacan- ese acento -aquí ajusta y atornilla la cadena Lacan en su comienzo fue eso, ese nada de lo real que hacía tabla rasa
significante-, ese acento se prodigaría en vano si no sirviese a los ojos con aquello en lo que se empantanaban, nadaban, chapoteaban, en fin,
de ustedes sino para abstraer una forma general de fenómenos cuya hacían glu-glu, los analistas de su época, para conducir a la implacable
particularidad en nuestra experiencia seguiría siendo para ustedes lo lógica del significante en donde la repetición no proviene de nada de lo
esencial". Es decir que la particularidad no es lo esencial. No se trata real.
de una abstracción -todo su esfuerzo es para demostrarlo-, la ley de la Puede decirse que él se jacta de no suponer nada de lo real para dar
cadena significante no es una abstracción. Todo el esfuerzo de Lacan es cuenta del automatismo de repetición. No obstante, ¿qué estatuto le da
para mostrar cómo el juego de palabras, el error, el malentendido, a lo real, a ese real anulado? Le da un estatuto mínimo en su construc-
determinan exactamente una existencia sin falla, como un axioma. Por ción de esos pequeños alfa, beta, gama que han apasionado a genera-
lo tanto no se trata de una abstracción, no se trata de una forma gene- ciones -no sé si eso continúa, hay muchas posibilidades de que sí por-
ral de los fenómenos que dejaría fuera de ella la particularidad clínica, que hay que pasar por ahí-. Le da el estatuto del azar, nada más que el
ahí donde se podría con un pequeño esfuerzo "saber arreglárselas estatuto de la moneda que se lanza al aire y que cae en cara o seca, por-
con", como dirá el último Lacan. que es finalmente a partir de unél'~ serie aleatoria de más y de menos
Lo que es sorprendente, lo que hace sin embargo una restricción, es como construye su esquema sintáctico. Un real minimum, pues es el de
que piensa presentar la verdad que se desprende de un momento del la moneda de la que no se puede prever si va a caer de un costado o

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del otro pero sobre la que se puede hacer un cierto número de cálculos esto, en cierto sentido, se corresponden la aprehensión y el uso. Como
de probabilidades y, sobre todo, establecer, fijar agrupamientos de más aquí está perfectamente engranado, el uso está perfectamente engrana-
y de menos que, al hacerse más complicados, producen una sintaxis. do con la aprehensión, solo se ve la aprehensión, no hay más que la
En el fondo, es un real completamente limitado a la contingencia, a la aprehensión, y hay un sujeto -es lo que Lacan destaca- avasallado por
pura contingencia. Hay que agregar, además, que es una contingencia esta aprehensión. ¿Y el objeto? Sin duda hay objeto y el objeto es con-
cuyo estatuto es definido a partir de las exigencias de lo simbólico, tingente, puede ser este o aquel, tener tal o cual particularidad, pero
puesto que de lo simbólico podemos aprender qué es lo aleatorio y las por muy contingente que sea, está tomado, aparejado por la necesidad
exigencias que pesan sobre el objeto capaz de librar el azar. simbólica, y por más particular que sea, su particularidad está anulada
Cuando se ha mamado de estos textos durante años, como lo han por la captura simbólica que se ejerce sobre él. Es esto lo que trataremos
hecho muchos aquí, no todos, es divertido ver cómo quedó plantado, o de indagar también en el curso de este año, este punto, esta juntura,
más bien, en espera -Lacan lo señala a propósito del enredado "Pro- conceptualizando el uso como tal, el margen del uso en relación con la
yecto de una psicología para neurólogos" de Freud al que considera determinación simbólica. Esto conduce a dar a la práctica, a lo que es
con justeza el precursor de "Más allá del principio de placer" - que el una práctica como tal y también a la práctica analítica, su sentido pro-
sistema psi, que es en el "Proyecto" de Freud el precursor de lo que él pio, a hacer de ella una dimensión distinta, y distinta exactamente de la
llamará el inconsciente -como lo nota Lacan-, solo puede satisfacerse teoría. Apunta a una teoría de la práctica en tanto la práctica es distinta
encontrando el objeto perdido. Pero de lo que se trata aquí y que emer- de la teoría. Por otra parte, es lo que señalaba Lacan cuando decía que
ge así, la satisfacción, no se dice ni una palabra, no se le da lugar en la el psicoanálisis era esencialmente una práctica y no una teoría del in-
sintaxis que es la ley que rige la cadena significante. Que solo pueda consciente. Este margen que delimito, al que me aproximo, es la apues-
satisfacerse encontrando el objeto perdido no se cuenta entre lo que es ta al menos por este año y hay que decir que Lacan precisamente inten-
determinante para el sujeto. ¿Qué se muestra por el contrario aquí? tó darle su lugar, deslizando en la estructura misma el elemento que
Que todo esto está construido a partir del famoso ejemplo que circula llama objeto a, cuyo cálculo es tan difícil hasta el punto de que se lo
por el mundo, mucho más allá de nuestro medio, el del Fort-Da, que considera siempre incalculable a pesar de las pretensiones del analista.
precisamente pone de relieve la indiferencia del objeto.
Aquí entonces, de todos modos, cuando se trata del Fort-Da hay
igualmente un uso. El niño hace uso de ese objeto y hay que suponer Los poderes de la práctica
que se encuentra ahí implicado cierto saber arreglárselas con ese obje-
to. Después de todo, en el vacío dejado por la ausencia de la madre, ese Hay sabidurías, precisamente esas sabidurías que el Lacan triunfan-
niño, ese pequeño, inventa algo, se apropia de algo que está a su alcan- te del comienzo minimizaba, que constituyeron un campo ahí donde la
ce para desviarlo de su uso, para utilizarlo, para deslizar allí su satis- teoría no es posible y solo funciona la transmisión de cierto saber
facción. Aquí tenemos, aquí se presenta, un uso con su margen, y para hacer, saber arreglárselas con, cuya presencia, hay que admitirlo, se
que un uso pueda ser considerado como tal es siempre necesario que hace sentir en la experiencia analítica, en su transmisión y en la forma-
exista este margen donde se puede o no "saber arreglárselas con". ción del analista.
¿Pero por qué aquí el uso con relación al Fort-Da no fue valorizado, Mientras reflexionaba acerca de lo que podría aportar en el curso de
iluminado, cuando ya se trata de cierto saber arreglárselas con su este año, o sea, sobre este desnivel entre la práctica y la teoría que va a
dolor? Porque aquí el uso reproduce exactamente la determinación demandar muchas precauciones para que no nos deslicemos hacia el
simbólica presencia/ ausencia, y no es el uso lo que La can pone de re- oscurantismo, sino que por el contrario ll~vemos claridad, me alegró
lieve, sino la aprehensión del pequeño por la estructura simbólica. Por encontrar esta frase de Lacan que no había podido leer porque no está

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escrita, es algo que él dijo una vez y que transmito así, como precau- que también rindió homenaje a la relación con lo real que mantiene,
ción y al mismo tiempo como estímulo: "La teoría debe siempre pasar que mantenía tal vez, otro pueblo imperial, a saber, el pueblo inglés.
finalmente sus poderes a la práctica". Quisiera detallar este pasaje. Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, a su regreso de Londres,
Lacan lo indica en esa frase y también en su "saber arreglárselas" donde reconoció a Bion, rindió homenaje a la relación verídica con lo real
con el síntoma. Es tanto más indicado cuanto que tenemos que apren- que mantienen los ingleses. Hay en esta expresión de un joven Lacan,
der -lo que también me propongo- a hablar con otros que tienen otra u la relación verídica con lo real, el enunciado de una ambición ante la cual,
otras teorías, construidas de otra manera, que después de todo practi- con el viejo Lacan, nos quedamos sin aliento. ¿Cómo mantener una
can el psicoanálisis, que se puede admitir -hay que estudiarlo con relación verídica con lo real? ¿Cómo reunir la verdad, lo verdadero y lo
reservas- que es la misma práctica y por lo tanto se puede, sin objeto a, real? Evidentemente esta juntura es de lo más problemática. Es conmo-
sin real, sin simbólico ni imaginario, ¿cómo hacen? Estamos obligados vedor ver -no se trata ni siquiera del primer Lacan, sino del pre-La-
a admitir, si reconocemos su práctica, que ella prescinde de nuestro can- cómo tenía este punto de mira: una relación verídica con lo real.
vocabulario. Prescinde incluso de la teoría de Lacan de la que extraen Al recordar esta expresión encontré al mismo tiempo la frase entera,
piezas, trozos. Por lo tanto, se trata también de saber si en el nivel de la que me pareció importante leer y comentar: "Una relación verídica"
práctica se puede encontrar un solo mundo para los psicoanalistas. -le siguen tres menciones muy precisas-. En primer lugar, "que su ide-
Luego, evidentemente, la cuestión es saber cuál es el lenguaje más ología utilitarista no facilita su comprensión". Segundo, "que especial-
adecuado para la práctica. Tal vez esto conduzca a que nos planteemos mente el término adaptación traiciona completamente". Tercero, "y por
cómo enseñarles el nuestro. En fin, tal vez sea algo desesperanzado, lo cual también la bella palabra 'realismo' nos está interdicta a causa
pero sería una noble tarea. del uso infamante con el que los 'clérigos de la Traición han envilecido
Al mismo tiempo que Lacan promueve un nuevo uso, una nueva su virtud'".
significación del término síntoma hacia el final de su enseñanza, rinde Un lector de Lacan no puede dejar de sorprenderse de que la rela-
homenaje -me gusta recordarlo- a la lengua latina hasta el punto de ción con lo real convoque inmediatamente en Lacan la referencia al uti-
burlarse de las confusiones del griego. Es un sacrilegio si se piensa en litarismo, así sea como aquí para decir que esta ideología utilitarista
su maestro Heidegger. Pues bien -y ya lo señalé anteriormente- no era hace que se comprenda mal la relación con lo real. No podemos dejar
una casualidad que preconizara la superioridad del latín sobre el grie- de recordar que desde el momento en que él introduce, distingue, el
go en el momento en que promovía el síntoma. La lengua latina preci- concepto de real en La ética del psicoanálisis, lo hace por el sesgo del uti-
samente encarna, lleva, vehicula el espíritu práctico, esencialmente litarismo en la primera lección de ese seminario, y que cuando vuelve
práctico de los romanos, el saber-hacer romano, el saber-hacer imperial sobre el goce como real en el seminario Aun, también es por medio del
de los romanos. Los griegos -si seguimos a Heidegger- tenían sin du- utilitarismo como introduce esta relación con lo real.
da relación con el ser. Pues hagamos la diferencia, los latinos, los roma- Lo subrayo tanto más gustosamente cuanto que me puse de acuer-
nos, tenían relación con lo real, no se dejaban embrollar por lo real. Por do con Pierre-Gilles Guéguen para que venga en el curso de una de las
otra parte, la simpatía de Lacan por los romanos no esperó a su última cuatro reuniones que van a tener lugar luego de ésta, para hablamos
enseñanza, ya que recurrió a la comparación con la ruta romana para de las lecturas que está haciendo de Jeremy Bentham.
lograr que se captara la eficacia del Nombre del Padre como significan- En segundo lugar -dice Lacan- el término adaptación traiciona la
te, o sea, como ejemplo de una entrada, de una captura de lo real por lo relación con lo real. No podemos olvidar que "adaptación" es el térmi-
simbólico. no clave de la ego-psychology. Justo antes de la guerra, con un trabajo
No solo rindió homenaje a la lengua latina --es mi interpretación-y sobre la adaptación, Hartman firmó el acta de nac~iento de lo que se
a través de la lengua latina al espíritu práctico de los romanos, sino llamó la ego-psychology y que dominó el psicoanálisis durante varios

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decenios. Finalmente, encontrarnos allí el bello término realismo que el lenguaje de otro lado- me permitió tener un instante de ver. Lo que
Lacan, en 1945-1946, consideró que no se podía emplear después de Lacan llamaba el instante de ver es lo que se llama insight. Algo así
que sirviera para justificar la traición, "la bella traición" de Vichy, y en corno, para seguir con la historia de Francia y parodiar la réplica de
particular, de los intelectuales realistas de aquella época. Consideró a Madarne Du Barry a Luis XV: "Eh, Francia, tu Lacan se escapa"; ella no
partir de ahí que esa palabra no se podía utilizar. Podernos pensar que dijo eso, dijo: "Eh, Francia, tu café se escapa".
hoy en día es nuevamente utilizable para nosotros, en todo caso Éric No se sabe absolutamente para nada lo que quiere decir eso que
Laurent volvió a encontrar el término realismo y sus virtudes en un quedó en las memorias. Hay al menos dos escuelas: una que dice que
texto que va a aparecer próximamente. estaba dirigido a Luis XV porque los asuntos de Francia ya andaban
Esa relación verídica con lo real, para Lacan, se opone a todo lo que muy mal; otra que dice simplemente que el lacayo de Madarne Du
sea romántico, incluso cuando yo mismo encontraba en él ese romanti- Barry se llamaba Lafrance 1 y estaba por derramar su taza.
cismo. De todos modos, si hay un realismo inglés también hay un Entonces: ¿"Tu Lacan se escapa"? Se escapa porque no somos los
romanticismo del que valdría la pena hablar. Pero es en los franceses únicos en saborear dulcemente ese elixir y sin duda no será en Francia
en quienes Lacan encuentra el romanticismo, precisamente cuando se donde se darán cuenta en primer lugar.
burla, en fin, cuando señala lo desagradable que les pareció a los ingle- Si ampliarnos el horizonte, nos darnos cuenta de que ese café co-
ses que un enviado de la República Francesa, y de los más eminentes, mienza a ser consumido a gran escala. Esto me haría pensar en tornar
quisiera alabarlos comparando las ruinas de Londres con el recuerdo el comienzo de esta página para aplicarlo a Lacan cuando evoca el
grandioso de la Roma antigua. rechazo crucial de un compromiso que hubiera sido la derrota -es la
Tenernos a Roma de vuelta y él dice que los ingleses no apreciaron posición inglesa-y que fue la suya en 1963. Pues bien, ese rechazo cru-
eso porque "son gentes que no se apoyan en su historia". Esto dice cial permitió que apareciera, por una ilusión de la historia, la ola enor-
algo sobre los franceses, quienes por el contrario sí se apoyan en su his- me que amenazaba con devorar a la isla. En cambio, la ola que amena-
toria. Debo decir que es una frase que atraviesa los años, me parece, zaba con devorar a Lacan y su enseñanza se reveló corno una ilusión,
para alcanzarnos hoy, pero no hablemos de nuestra sociedad, que evi- un paréntesis, y la ego-psychology que yo evocaba, hay que decir que
dentemente encuentra en la soberbia historia de Francia una suntuosa hoy no tiene ya adeptos que se expresen en los congresos de la IPA.
almohada. Si lo entendernos para nosotros, para lo que llamé hace un
rato nuestro medio, es una invitación para que no nos durmamos en
nuestra historia, para no machacar indefinidamente, por ejemplo, El síntoma como verdad
nuestras hazañas sobre un pobre maniquí, sobre nuestro punching-ball
favorito que se llama IPA. Eso es descansar sobre nuestra historia. Va a Luego de esta introducción, preguntémonos cómo utilizarnos noso-
ser cada vez más difícil por una razón muy simple que se me presentó tros normalmente la palabra síntoma.
-fue un insight, un instante de ver- durante las vacaciones. Anduve Propongo algo que no llega muy lejos pero que fija las ideas: el sín-
por el congreso de la IPA, el congreso bianual de la IPA, por primera toma designa una disfunción. Hay síntoma cuando algo no funciona
vez, una premiere. Fueron necesarias mi curiosidad y la mala organiza- corno debería. Al mismo tiempo, la palabra síntoma agrega algo a la
ción de ellos, que sin duda también descansan demasiado sobre su his- disfunción. Agrega que en este fracaso del funcionamiento se revela
toria. No habían previsto el aparato que hubiera hecho falta para que algo verdadero. El síntoma significa que la disfunción revela una ver-
yo no esté allí, quiero decir que fui muy legalmente porque envié una
inscripción y la recibieron y me dieron un número. Después se dieron
cuenta de lo que habían hecho. Eso me permitió tener un insight - tomo l. Homofonía entre Lafrance y La France: Francia. [N. de la T.]

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dad, constituye una emergencia de la verdad. Se puede decir que Lacan verdad. Con la erudición se encuentran verdades en todos los rincones
fue hasta el límite de este uso de la palabra síntoma al identificar sínto- de las páginas -quieren verdades, aquí las tienen-, incluso tal exceso
ma y verdad. "El síntoma es verdad", es la definición que se encuentra de verdad que condujo al momento de Montaigne que Lacan siempre
en el prefacio que Lacan hizo en sus Escritos para su "Informe de destacó con atención -precisamente antes de la emergencia de la incer-
Roma" y que encontrarán en la página 224. tidumbre científica sobre la verdad-, a lo que es el colmo de las cues-
Este pasaje fue comentado por Éric Laurent el año pasado y tuvi- tiones de la verdad, a saber, el escepticismo. Esta es la consecuencia
mos una pequeña discusión al respecto. Lacan sitúa el síntoma en su lógica cuando uno se dedica a las cuestiones de la verdad fuera del res-
relación con la verdad -y esto todavía en 1966, en la parte media de su guardo de la Iglesia, por supuesto.
enseñanza- al punto de hacerlos equivalentes: el síntoma es verdad. La incertidumbre sobre las cuestiones de verdad a la que apunta
Para mostrarlo, tiene sin embargo que recordar, que hacer un reco- Lacan es la que se indexa con el nombre de Descartes, que es en efecto
rrido histórico en el que sitúa la incidencia de la ciencia. No es una dialéctico con respecto al momento de Montaigne, ya que la cuestión
referencia vana, porque la identificación del síntoma con la verdad que de la verdad deja de plantearse, no importa más, porque es remitida
él propone supone la incidencia previa de la ciencia. Se trata del mismo a la responsabilidad del Otro que la crea a su antojo. La creación de
movimiento, lo digo para mis lectores, que yo había encontrado en la verdades eternas por parte de Dios, que es la piedra angular de la
"Nota italiana", el texto en el que Lacan proponía a sus alumnos italia- doctrina de Descartes, quiere decir: la cuestión de la verdad no será
nos reclutarse para el pase. Se encuentra el mismo rodeo por la inci- planteada.
dencia de la ciencia, y de la ciencia precisamente -tomo su expresión- Puede decirse que a partir de que la ciencia dejó de lado la cuestión
"ya que esta última supone cierto aplazamiento tomado respecto de de la verdad y prefirió las letritas S1, S2 -una articulación significante-
[ ... ] las cuestiones de la verdad". Prestemos mucha atención: el sínto- el saber toma forma lógica. No se trata del saber de la erudición sino
ma puede tomar valor de verdad en psicoanálisis a condición de que la de que a partir de que el saber toma precisamente forma de cadena sig-
ciencia deje en suspenso las cuestiones de la verdad. Es exactamente la nificante, de articulación, la cuestión de la verdad puede entonces
misma periodización, la misma visión de la historia que se expresa en retornar con el psicoanálisis bajo la forma de los efectos de significado
la "Nota italiana". que engendra esta cadena significante, y efectos determinantes como la
Antes de la ciencia no se ponen en suspenso las cuestiones de la represión o la negación, cuyo retorno perturba esta articulación de
verdad, se está ahí de lleno, se está en la verdad bajo la forma de la saber.
revelación -para tomar la historia cristiana-, es una especie de verdad, Se dio mucha importancia al hecho de que Lacan rindiera homenaje
la verdad revelada. En ese sentido no es la verdad que hace síntoma. a Marx por haber esbozado el síntoma antes que Freud. Se desplegó
Por supuesto que en este sentido la emergencia del hijo de Dios creó mucho ingenio para encontrar el síntoma del cual Marx sería el precur-
algunos problemas al espíritu práctico de los romanos. Al principio no sor. Es evidente que el párrafo que Lacan dedica a esta cuestión del sín-
supieron muy bien qué hacer con él y finalmente recurrieron, como es toma, y que tendría sus raíces en Marx, le viene de Marx a través de
conocido, a la crucifixión y a otras distracciones por el estilo. Trataron Althusser. Es porque Althusser, inspirado en la lectura de Lacan y lue-
que eso sirviera para su goce, el circo, y luego para iluminar los cami- go en las disertaciones de algunos de sus alumnos, inventó la lectura
nos, si puede decirse. Empezaron a hacer eso así nomás y luego su llamada sintomática del trabajo de Marx sobre la economía política que
saber arreglárselas con ese síntoma los condujo a volverse ellos mis- Lacan le responde diciendo: "pues bien, rindamos homenaje a Marx
mos cristianos y no se habló más del asunto. por haber anticipado el síntoma freudiano".
Eso no está muy bien. Pero es una relación con la verdad, con la Pese a todo, sólo al psicoanálisis le debemos el haber llevado las
verdad revelada. Los humanistas se enredaban en las cuestiones de la cosas hasta el punto de decir que el síntoma es verdad.

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Entonces, este punto cúlmine en la enseñanza de Lacan en los nos ocupemos en primer lugar del uso que nosotros hacemos, para dar
Escritos trata, fija, apunta al síntoma como verdad. Puede decirse que razón de él, ya que permite en esos casos que el sujeto se sostenga en el
en psicoanálisis, en esta línea, la verdad se presenta siempre bajo la mundo.
forma de síntoma, es decir, como un elemento que perturba el saber, En esta perspectiva, el síntoma es un aparato de suplencia que per-
pero es necesario que haya ese saber, incluso bajo la forma "científica", mite que el funcionamiento siga su curso. Esta perspectiva puede per-
un saber articulado ya que tiene que haber un orden previo. Cuando fectamente sostenerse en la de Freud en "Inhibición, síntoma y angus-
Lacan mismo dice que el síntoma perturba ese bello orden, no se trata tia", precisamente cuando Freud describe la incorporación del síntoma
simplemente de la armonía de las formas, como un elemento que per- en el yo, en particular en la neurosis obsesiva. Reitero lo que dije en el
turba un saber en el sentido científico. Entonces debemos agregar un curso El Otro que no existe .. . : "Inhibición, síntoma y angustia" es la
saber, el saber en lo real. Es necesario que tengamos el concepto de clave de la última enseñanza de Lacan y es ya la lectura que sostiene el
saber en lo real para que el síntoma freudiano tenga su valor, precisa- seminario Aun. Lo que Freud no sólo destaca sino que además constru-
mente su valor de verdad o su ser de verdad. Por esto, el síntoma apa- ye alrededor de esto es que el sujeto en el síntoma continúa gozando
rece como lo que hay que suprimir, o cambiar, o rectificar, lo que hay por otros medios, continúa gozando a través del síntoma, que el sínto-
que hacer desaparecer en tanto elemento que perturba, y a este respec- ma es la continuación del goce por otros medios. Los síntomas se pres-
to es la consecuencia del concepto mismo de represión y su correlato, tan -como lo expresa Freud- para representar satisfacciones.
el retomo de lo reprimido. Este pasaje de Lacan es la culminación de la En este caso, entonces, no se trata ya del síntoma como verdad, se
concepción según la cual lo que está reprimido es la verdad y su retor- trata en efecto del síntoma como goce, lo que obliga a corregir, a comple-
no se hace bajo la forma de síntoma. tar, la definición que da Lacan en los Escritos a propósito del síntoma.
La suposición freudiana inicial, entonces, es que una vez interpreta- En la página 225, trata de situar lo que llama "la clave de ese sesgo
da, revelada la verdad del síntoma, este se desvanece. Sabemos que radical del sujeto por donde tiene lugar el advenimiento del síntoma":
Freud, al constatar que no era así, se lanzó a la creación de diversos la clave de ese sesgo radical del sujeto. Dice entonces que cuando se
conceptos: la reacción terapéutica negativa, el masoquismo primordial, trata del síntoma del sujeto, esa clave es la castración. Es decir, en esta
la resistencia del ello, la pulsión de muerte. Tantos conceptos, una serie definición, que es el punto cúlmine de la definición del síntoma en los
increíble de conceptos para dar cuenta del carácter no operativo de su Escritos, se ve bien -puedo demostrarlo- que ubica al síntoma del lado
suposición inicial. de lo que él llama el sujeto tachado, ($ ), de ese sujeto que, engendrado
Se puede afirmar que esta serie invitó a Lacan a dar un paso al lími- por la cadena significante, en el lugar de la verdad, es susceptible de
te que va exactamente en sentido contrario, al del síntoma como ver- retomar como síntoma perturbador, que debe ser descifrado, y subraya
dad. Se trata de que el síntoma, para decirlo simplemente, no es una en este sujeto tachado su valor de -cp (menos phi), su valor de castra-
disfunción, sino que es un funcionamiento. Es decir, no se opone al ción. Es el esquema que comenta diciendo: la castración es el sesgo
funcionamiento del campo de lo real, no se opone al funcionamiento radical del sujeto por donde tiene lugar el advenimiento del síntoma.
del saber en lo real, sino que participa de ese funcionamiento y por eso S1 s
precisamente es del mismo orden que lo real. g-/2
Los que nos indican aquí una vía en cortocircuito son los casos de
psicosis, en los que estamos habituados a considerar que un síntoma (-cp)
tiene función de suplencia. Es decir, no tomamos para nada el síntoma
como una disfunción sino que, por el contrario, lo tomamos como un Lo que él distingue como la clave del síntoma es la castración, es
aparato que restablece el funcionamiento. Por esto mismo les decía que decir, una vez más, la anulación del goce. Por el contrario, toda la últi-

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ma enseñanza de Lacan, en tanto apoyada en "Inhibición, síntoma y a


angustia", dice que el sesgo radical del sujeto por donde tiene lugar el -<p
advenimiento del síntoma no es la castración sino el goce. Lo que se
realiza en la castración no es la anulación del goce sino, por el contra- En esta ocasión se puede agregar el comentario de que este designa
rio, el plus de goce. Toda la última enseñanza de Lacan -aquí recién una verdadera metáfora de goces. A saber, este goce aquí está en cierta
empieza, va a florecer en Aun- pasa por pensar el síntoma menos a forma suplantado por el del objeto a, con el agregado -al que da preci-
partir de$, que a partir del objeto a, a partir del plus de goce. sión el signo menos delante de phi- de que este goce, el que conven-
dría a la relación sexual, no existe. Pero esto tiene valor de metáfora y

~
es esa metáfora la que Lacan comenta en esa página 78 de Aun. En la
medida en que falta el goce que convendría a la relación sexual, este
goce infiltra lo que el psicoanálisis descubrió como los objetos pregeni-
tales, es así como se engancha en ellos e infiltra todos los lugares en los
que no debería estar.
Ese síntoma entonces no es perturbador, no se lo puede presentar Lacan agrega que, como tal, este advenimiento del síntoma toma su
como la verdad que viene a sacudirse en el bello orden del saber. punto de partida en el macho, en la medida en que del lado macho se
Designa, por el contrario, una manera de gozar, un modo de gozar que pone el órgano en la balanza. A partir del momento en que Lacan agre-
en todos los casos no es el bueno y este es el pasaje al límite del último ga esto no hay que forzar casi nada para decir que este es el materna
Lacan. del partenaire-síntoma. Se trata exactamente de lo que traduce este ve-
Evidentemente, en primer lugar es en "Inhibición, síntoma y angus- nir el objeto a, del lado macho, al lugar del partenaire que falta. Lacan,
tia", aunque en cierto modo forzado al límite, donde el goce se presen- algunos años más tarde, lo enriquecerá diciendo que una mujer no solo
ta siempre bajo la forma de síntoma. En definitiva, es lo que ya dice se inscribe como objeto a para un hombre, sino precisamente como sín-
Aun y que Lacan va a desarrollar a continuación. El goce se presenta toma. Tenemos entonces allí, en cierta manera, el esbozo, lo preliminar
siempre bajo la forma de síntoma, es decir -para expresarlo todavía de del partenaire-síntoma. Será necesario enmarcar este objeto a con el
otra manera- que el ser hablante goza de modo sintomático. O aún, síntoma que es como la envoltura.
que su goce no es nunca el que debería ser, que siempre hay un error, Propongo aquí entonces oponer el síntoma como verdad y el sínto-
una falla en el gozar con respecto a lo que sería el goce conveniente, si ma como goce. El síntoma como verdad es la formación del inconscien-
este goce conveniente existiera. De tal modo que lo que se descubre en te, es el síntoma en tanto se interpreta, en tanto es del orden simbólico,
la clínica -como aquello con lo que titulé un encuentro internacional, en tanto en efecto perturba y se opone al funcionamiento del saber en
"Rasgos de perversión" - es que el rasgo de perversión no es contin- lo real. En cuanto al síntoma como goce, en el sentido de "Inhibición,
gente sino que, por el contrario, tiene una necesidad estructural. El síntoma y angustia", es un medio de la pulsión que traduce la exigen-
comentario de "Inhibición, síntoma y angustia", forzado, llevado al cia insaciable de satisfacción de esta, eso que Lacan llamó la voluntad
límite y la frase siguiente de Aun, página 78: "el goce se refiere cen- de goce. Lejos de oponerse a lo real, al campo de lo real, se impone, por
tralmente al que hace falta que no, al que haría falta que no para que el contrario, como un real por su repetición, por todo lo que lo distin-
haya relación sexual", y la conclusión que Lacan saca de esto es el gue de las formaciones del inconsciente, en particular su temporalidad
reverso del pasaje que retomé de los Escritos, porque ahora el objeto a de repetición, el etcétera que contiene. De este modo, la fórmula x
ocupa el lugar del partenaire que falta. A este respecto, se puede escri- guión síntoma (x-síntoma) concierne evidentemente al síntoma como
bir, retomar, el materna famoso: a minúscula sobre menos phi. goce. Esta fórmula tiene la vocación de sustituir, a modo de ensayo, de

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tentativa, la equivalencia con el significante a la que Lacan, en el


comienzo de su enseñanza, sometió a numerosos términos de la teoría: 11
el falo-significante, el objeto-significante, el Otro-significante y muchos ¿Qué es ser lacaniano ?*
otros.

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-<¡>

Esta fórmula, si otros además de mí también quieren probarla, es


porque fija el término x en tanto medio, modo de goce.

19 de noviembre de 1997

Encuentro en este pupitre un aviso, la invitación a una manifesta-


ción. Me preguntan si quiero hacer el anuncio. Estoy de acuerdo en
hacerlo, leerlo y descubrirlo al mismo tiempo que ustedes. Está firma-
do por mi viejo amigo Étienne Balibar, por Jean-Henri Roger y Manuel
Théray. Aparentemente tiene que ver con la regularización de los
indocumentados [Jacques-Alain Miller lee]: "Cuando los proyectos de
ley fueron publicados en su versión definitiva, nos propusimos expre-
sar nuestro desacuerdo con esos proyectos y nuestra voluntad de ver
regularizada la situación de los indocumentados, concurriendo todos
los días a la asamblea mientras duren los debates. La coordinación
nacional de indocumentados tomó la misma iniciativa. En estas cir-
cunstancias brindamos nuestro apoyo a esta iniciativa y convocamos a
concurrir a las manifestaciones que tendrán lugar en el Palacio
Bourbon a partir del miércoles 26 de noviembre a las 17:30 horas.
Cordialmente ... ".
Bien. Está muy bien. Está muy bien querer que los indocumenta-
dos tengan papeles. Es a partir de las 17:30 hs. Yo no puedo ir hoy,
pero en fin, ustedes pueden estar.
En el mismo orden de ideas, si puede decirse, les recuerdo que se
supone que debo dictar un seminario esta noche sobre política lacania-

* Esta clase fue publicada en el Cuaderno nº 6, publicación del Colegio Ecuatoriano


de Psicoanálisis, Guayaquil, 1998.

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