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¿Investigación vagos y ante cualquier llamado de aten-


ción, contestan que harán una denun-
El capítulo 2 –también muy bre-
ve1– introduce una línea de tiempo
académica o cia ante Fecode. que muestra la formación del movi-
proselitismo Este sindicato, fundado en 1959,
adquirió durante los años setenta y
miento magisterial colombiano entre
1959 y 2007. Para ser un periodo tan
disfrazado? ochenta del siglo pasado, un poder extenso –casi cincuenta años–, y que
desmesurado al punto de que llegó a cubre por lo menos doce gobiernos,
Cartografía de las movilizaciones poner contra la pared a varios gobier- hubiera sido necesario escribir un ca-
por la educación en nos del Frente Nacional y desempeñó pítulo más extenso y detallado. Aquí
Colombia 1998-2007 un papel determinante en el paro po- se notan las falencias metodológicas de
María Cristina Martínez pular contra Alfonso López Michelsen la investigación –la autora no es histo-
Pineda en septiembre de 1977. Hoy, al lado riadora profesional– y el desatino del
Magisterio Editorial, Universidad de los sindicatos petroleros, el de los editor que no toma la decisión de qui-
Pedagógica Nacional, Bogotá, maestros públicos se constituye en un tar esta sección carente de informa-
2011, 362 págs., il. grupo de contrapoder todavía repre- ción de valor.
sentativo y un escalón de los partidos El capítulo 3 –ya más consisten-
Los noticieros de televisión priva- de izquierda que aspiran a alcaldías, al te– demuestra la enorme documen-
da en Colombia nos han acostumbrado Congreso, e incluso a la Presidencia de tación que maneja Martínez, si bien
a una representación del docente de la República. no es aprovechada con rigor (de esto
escuela primaria y secundaria: una per- El libro que reseñaremos a conti- hablaremos al final de la reseña). La
sona con una pancarta, en una marcha nuación tiene otra representación di- autora enumera los centenares de le-
callejera, que siempre protesta porque ferente de la profesión de maestro, en vantamientos de maestros en todo el
no le han pagado su salario a tiempo. nuestra opinión, notoriamente parcia- país entre 1998 y 2007 (cerca de mil
Esta representación se complementa lizada, pero que debemos conocer pa- trescientos, pág. 72), la gran mayoría
con otra: los maestros son personas ra tratar de entender el variopinto de por mejoramiento de las condiciones
siempre inconformes, mortificantes, ideas que permiten formarse una idea salariales y de trabajo. Aquí queda de-
que quieren “chuparse” el presupuesto más plural de la profesión docente. Es mostrado el bajo valor social que el Es-
público. Esta imagen la sintetizó muy importante aclarar que este volumen tado le dio a la condición de los pro-
bien un ministro de Hacienda que, li- es una síntesis de tres investigaciones fesores, a quienes consideró “obreros
teralmente, dijo que los maestros eran académicas que la autora, María Cris- de segunda clase” y potenciales sub-
“el bolsillo roto de la nación”. Con tan tina Martínez Pineda, profesora de la versivos. Paradójicamente, esta situa-
desgastada valoración, es entendible Universidad Pedagógica Nacional, ha ción convirtió a muchos maestros en
que muchos jóvenes que deciden su dirigido desde hace más de una década. camaleones laborales: daban clase me-
futuro profesional señalen que tienen Dividido en cinco capítulos (prece- dio día en la escuela y durante el resto
algo claro: no quieren ser profesores. dido de una introducción escrita por el de su jornada ejercían como dueños de
En Colombia hay, por lo menos, líder sindical Abel Rodríguez y acom- comercios (está el ejemplo de la mamá
doscientos veinte mil maestros que pañado el cierre con un corpus biblio- del narcotraficante Pablo Escobar, que
construyen otras representaciones di- gráfico y de anexos), pretende mostrar tuvo tienda) o vinculados a negocios,
ferentes de sí mismos. Hay un porcen- el valor del movimiento social y políti- esos sí rentables, como el transporte o
taje representativo que son normalis- co de los maestros colombianos –agre- el agiotaje. En este capítulo no se va-
tas, el más fuerte es el de licenciados miado alrededor de Fecode– entre 1998 lora en forma suficiente el único gran
y desde el 2002, cuando un Estatuto y 2007, esto es, durante los gobiernos momento del magisterio colombiano
Docente hábilmente manipulado por de Andrés Pastrana y el segundo de que fue más allá de las reclamaciones
intereses políticos lo permitió, ingre- Álvaro Uribe Vélez. laborales: el Movimiento Pedagógico
saron al magisterio profesionales uni- El capítulo 1 –muy corto– resume que impulsó y acompañó la gestación
versitarios (biólogos, ingenieros, abo- el marco conceptual que maneja la in- de la Ley General de Educación, ex-
gados) no formados como pedagogos y vestigación y el contexto político que pedida en 1994, y que en la actuali-
que solo encontraron esta opción para la subyace, es decir, las reformas neoli- dad nos rige.
vincularse al mercado laboral. berales que fueron “dictadas” –dice la El capítulo 4 analiza dos moviliza-
Como en todo, hay maestros bue- autora– desde el Banco Mundial y el ciones de los maestros que la autora
nos, regulares y malos. Estos últimos Banco Interamericano de Desarrollo considera relevantes: contra el Plan de
son, sobre todo, aquellos que aprendi- a los gobiernos colombianos a finales Desarrollo de Pastrana Arango y con-
da una lección de memoria, la recitan del siglo pasado y en la primera déca- tra la reforma a las transferencias en
todos los días. Se resisten a cualquier da del siglo XXI . el 2000 que recargó en el situado fiscal
cambio en sus prácticas de aula, cierran
con llave el salón para que nadie revise
sus clases, no participan en programas
de formación docente ni en la organiza- 1. Este es un llamado al editor de Magisterio
Editorial: los capítulos de un libro académico
ción curricular de sus colegios, las TIC tienen que ser simétricos. No puede haber uno
para ellos son recursos para muchachos de nueve páginas y otro de ciento cincuenta.

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de los municipios el pago de los sala- Todo indicaba que la batalla apenas la etnografía para entender mejor el
rios y las pensiones de los profesores. comenzaba y que las luchas venideras fenómeno?
El capítulo 5 –el único realmente tendrían que ser mucho más recias y Un tercer aspecto sobre el que quie-
crítico del libro– hace un balance del de más hondo calado si el pueblo co- ro llamar la atención es el libro como
movimiento contestatario de los maes- lombiano quería derrotar al neolibe- objeto. Este es otro caso de un texto
tros durante 1997 y 2007, se distancia ralismo y salvaguardar la educación académico sin aparente mediación edi-
de algunas de las posiciones políticas pública de su privatización y aniqui- torial. Volvemos al tema: el editor aca-
de Fecode, y entrevé un panorama pa- lamiento. [pág. 259] démico cumple la tarea de gestionar y
ra la acción de los docentes que cali- adecuar los contenidos de un manus-
ficaríamos como reivindicativa de su Este no es un registro de escritura crito producto de un proyecto de in-
papel como actores culturales en una académica, propio de una investigadora vestigación con vista a la divulgación
sociedad como la colombiana en trán- con doctorado. Martínez tiene dificul- pública. Eso lo obliga a guiar al autor
sito a ser una democracia participativa. tades para ganar al lector como inter- para que reforme el texto en esa orien-
El libro de la profesora Martínez locutor válido. No busca informarlo e tación. Aquí, al contrario, se tiene la
nos invita a pensar en diversos aspectos invitarlo a buscar la verdad, sino como impresión de que el texto pasó de la
de la investigación en educación. Este un mero receptor que debe bajar la ca- profesora investigadora al diseñador
texto, en particular, conjuga aspectos beza ante las tesis que expone. Los re- gráfico y que el editor le dio exclusi-
problemáticos que nos interesa debatir. cursos retóricos para hacerlo son delez- vamente una mirada para cazar gaza-
Primero, la escritura. Prevenidos ya nables –el argumento ad hóminem, el pos. Como es coedición empresa pri-
con el tratamiento del tema (las “lu- trillado cirirí izquierdista de “ellos son vada-universidad pública y la platica
chas” de los maestros contra el Estado lo que venden la nación” –, un moralis- de impresión proviene de los impues-
por la reivindicación de sus derechos), mo ingenuo (los profesores son almas tos que pagamos los colombianos, se
entramos con la esperanza de hallar bondadosas) y una prosa seca, que se debe tener cuidado con los detalles2.
una prosa académica que invite al diá- lee a tumbos. En definitiva, al leer el trabajo Car-
logo. Pero desde el principio el texto En segundo lugar, así suene a pe- tografía de las movilizaciones por la
polariza: los maestros son buenos; el rogrullada, es necesario preguntarse educación en Colombia 1998-2007, nos
gobierno, malo. A los lectores intere- por la forma como un investigador se queda la sensación de haber leído un
sados –y esto es lo que más me moles- enfrenta a su objeto de investigación. texto soso, lleno de prejuicios políticos
ta– se les trata más como menores de Las condiciones parecen ser tres: rigor, y con más consignas que argumentos,
edad que estarían de acuerdo con una apertura ante el tema y espíritu inter- en el cual no hay un retrato humano,
tesis simplona: las motivaciones de los disciplinario. No estoy diciendo que la vivo, de los maestros como actores so-
docentes son justas y las del gobierno, profesora Martínez no las tenga, pe- ciales y políticos en un entorno de ex-
en correspondencia, injustas y sordas ro sí creo necesario reclamar que es- clusión, como es el que se inauguró con
a la importancia de la educación. Aquí ta investigación es débil porque la au- el Frente Nacional en 1959. En poco
quiero hacer una pregunta: ¿para qué tora no hace uso de recursos propios complementa la lograda investigación
se hace investigación si ya de antema- de historiador y demuestra que carece Los maestros colombianos (1986), del
no se saben las conclusiones? de estratos interpretativos suficientes. sociólogo Rodrigo Parra Sandoval.
Esta es una actitud éticamente inco- Valoro que la profesora Martínez Más allá de protestas y movilizacio-
rrecta del investigador y ello hablaría tenga un valioso acopio de documen- nes, nos queda la convicción de que
no solo de las limitaciones epistémicas tos sobre las protestas de los maestros ser maestro en Colombia –parodian-
de la investigadora, sino de pares aca- e, incluso, como ella misma lo indica, do a Borges en “Ulrica”– todavía es
démicos que debieron haberle llama- cuente con una base de entrevistas a un acto de fe.
do la atención sobre una metodología varios dirigentes sindicales. ¿Por qué
de trabajo basada en validar consig- no se utiliza esta información? O me- Carlos Sánchez Lozano
nas sindicales y que, en verdad, poco jor: ¿por qué no aparecen como anexos
aportan para saber los efectos de estas apartes de esos documentos? ¿Esto no
movilizaciones sociales en Colombia, enriquecería la bibliografía primaria y
que han tenido historiadores cuidado- secundaria sobre el tema? Otra limita-
sos (cfr., por ejemplo, los trabajos de ción: la rúbrica para valorar los obje-
Mauricio Archila y de Fernán Gonzá- tivos de las movilizaciones de los do-
lez, del Cinep). Obvio que este libro centes que aparece como anexo en la
es político –sería ingenuo pretender página 354 es “escolar” y maniquea. No
que no lo fuera–, pero lo es en la peor aporta información que ayude a com-
acepción de lo “político” que es el par- prender, en la expresión de Foucault,
tidismo ciego de la izquierda leninista la “hermenéutica del sujeto”. Hay una
que sigue enfrascada en “estructuras y idea mecánica de las movilizaciones
superestructuras”. La autora no es crí- populares: la gente se mueve contra
tica ni con los maestros ni con Fecode. los gobiernos porque ya hay motivos
2. El papel en que está impreso el libro es
No describe, no expone. Argumenta de enfrentamiento. ¿No hubiera sido contaminante y la selección de la fuente
con una suficiencia arrogante: mejor utilizar una metodología como tipográfica afecta la lecturabilidad.

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