Está en la página 1de 12

Ángel Antonio CAMPOS SANZ

Teoría de la Historiografía: Debates Actuales


2º Curso. Grado de Historia
Curso 2017-18

La Historiografía sobre la Guerra Fría

El concepto de Guerra Fría y la manera en que ha sido tratado ha producido


diferentes interpretaciones historiográficas, principalmente sobre el origen,
responsabilidad y causalidad del conflicto, así como la duración, fases y su final. Todas
estas interpretaciones, opuestas entre sí o a veces complementarias, surgieron en su
mayoría durante la propia Guerra Fría y por ello, estuvieron influenciadas por la propia
dinámica del conflicto.1
1.- Concepto de Guerra Fría.
En primer lugar es pertinente definir la expresión Guerra Fría. El término fue
popularizado por el periodista y escritor norteamericano Walter Lippmann en 1947 en
libro titulado significativamente “La Guerra Fría: un estudio de política exterior de
Estados Unidos”. Aunque no fue el creador del concepto, sí que fue uno de los
principales artífices de su gran divulgación.2 En todo caso se atribuye el concepto a
Bernard Baruch, un asesor de F. D. Roosevelt, de quien lo tomó el mencionado
Lippmann.3
En las definiciones que del concepto han realizado diversos historiadores, se
puede observar de manera nítida los diferentes enfoques. A continuación, se expondrán
algunas de estas definiciones para posteriormente analizarlas observando las similitudes
y diferencias, y así pasar al fondo de la cuestión. Ramón Villares y Ángel Bahamonde
definen Guerra Fría como: “las relaciones internacionales desde 1947 hasta la década
de los noventa. Una situación de tensión continua que emerge con fuerza de la
inmediata posguerra y que va a enfrentar, en primer lugar, a dos superpotencias, Estados
Unidos y la Unión Soviética, para extenderse posteriormente hasta adquirir una
dimensión planetaria. Estado de tensión permanente que evitó la confrontación
generalizada. Los casos de tensión extrema se resolvieron por medio de conflictos
localizados…y que puso en marcha estrategias de acoso continuo al contrario que

1
LOZANO, Álvaro: La Guerra Fría. Barcelona, ed. Melusina, 2007, pp.19-20.
2
VILLARES, Ramón y BAHAMONDE, Ángel: El mundo contemporáneo. Siglos XIX y XX. Madrid, ed.
Taurus, 2001, p. 317.
3
LOZANO, Álvaro: La Guerra Fría. Op. cit. p.23.
incorporaban la amenaza militar constante, convencional y nuclear, la confrontación
ideológica y la guerra económica”.4
Eric Hobsbawm califica a la Guerra Fría como: “el enfrentamiento constante de
las dos superpotencias surgidas de la segunda guerra mundial. Entre los dos bandos de
los Estados Unidos y la Unión Soviética, con sus respectivos aliados, que dominó por
completo el escenario internacional de la segunda mitad del s. XX…La singularidad de
la guerra fría estribaba en que, objetivamente hablando, no había ningún peligro
inminente de guerra mundial…La causa se basaba en la creencia occidental, absurda
vista desde el presente y muy lógica tras el fin de la segunda guerra mundial, de que el
futuro del capitalismo mundial y de la sociedad liberal distaba mucho de estar
garantizado…La URRS no representaba ninguna amenaza inmediata para quienes se
encontrasen fuera del ámbito de ocupación de las fuerzas del Ejército Rojo”.5
Ronald E. Powaski: “La guerra fría fue una pugna por la influencia mundial entre
Estados Unidos y la Unión Soviética. Los dos países emplearon diversos métodos,
aunque nunca llegaron a lanzar un ataque directo y total contra sus respectivos
territorios. Fue uno de los conflictos más largos de la historia de la humanidad que duró
más de setenta años. También la de mayor alcance entre las que ha habido en el mundo,
se hizo en todos los continentes del globo y, teniendo en cuenta la carrera del espacio,
también por encima de ellos”.6 Para Powaski: “las raíces de la rivalidad entre EE UU y
la URRS y de la Guerra Fría tienen varios siglos de antigüedad y se remontan a la
infancia de la nación americana. Rusia y EE UU eran naciones expansionistas cuyos
respectivos pueblos creían tener una misión especial en la historia…misión que adquirió
dimensiones mundiales durante el siglo XX”.7
Álvaro Lozano: “Guerra Fría se emplea para describir el prolongado conflicto
entre el bloque socialista y el occidental que se libró en los frentes político, económico y
propagandístico y, solo de forma muy limitada, en el frente militar. Inicialmente,
describía el periodo histórico que se inició entre los años 1945-1947. La Guerra Fría
adquirió también una acepción más analítica, no para definir una fase de rivalidad Este-
Oeste, sino para analizar la rivalidad entre sistema capitalista y comunista… EE UU y la

4
VILLARES, Ramón y BAHAMONDE, Ángel: El mundo contemporáneo. Siglos XIX y XX. Op. cit.
pp.317-318.
5
HOBSBAWM, Eric: Historia del Siglo XX. Barcelona, ed. Crítica, 1995, pp.230-236.
6
POWASKY, Ronald E.: La Guerra Fría. Estados Unidos y la Unión Soviética, 1917-1991. Barcelona,
ed. Crítica, 2000, p.9.
7
Ibid., p.359.
URRS eran portadores de un mensaje universal, ya que ambos encarnaban dos sistemas
de valores totalizadores y excluyentes”.8
Con estas definiciones en la mano, se podría sistematizar y plantear una definición
que abarque los distintos contenidos antes expuestos por los autores citados. En
concreto, Guerra fría se puede definir como el período histórico que transcurre entre el
fin de la Segunda Guerra Mundial y el momento de la crisis y disolución del imperio
soviético, cuyos contenidos serían los siguientes:9
1. La Guerra fría consistió no en un enfrentamiento directo, sino en “estado de
tensión permanente”, con el peligro de la destrucción mutua asegurada por la
utilización de armas nucleares, entre EE UU y la URSS y, posteriormente
entre los bloques liderados por ambas superpotencias, tras la segunda guerra
mundial.
2. La nueva relación de poder surgida tras la segunda guerra mundial dio lugar a
un sistema internacional bipolar en el que surgió además el Movimiento de
Países No Alineados, agrupación de Estados formada en la I Conferencia de
Belgrado de 1961 a partir de la Conferencia Afro-asiática de Bandung
(Indonesia) celebrada en 1955. Este movimiento fue concebido para dotar de
una política internacional independiente de los bloques a los países surgidos de
la primera época postcolonial, entre ellos Egipto, Indonesia, India, etc. Y que a
pesar de sus intenciones, realmente no pudieron escapar de la dinámica de
bloques de la Guerra Fría y fueron otro campo de batalla de las dos
superpotencias.10 Todos ellos eran parte también de la ONU, nuevo actor
universal que trató de ejercer un papel moderador de la tensión internacional.
3. En este sistema bipolar, las dos superpotencias delimitaron sus zonas de
influencia, trataron de ampliarlas y, distinguieron entre amigos y enemigos sin
posibilidad de que un Estado se declarase neutral sin el consentimiento de las
superpotencias.
4. Cada zona de influencia, una vez delimitada y controlada, fue respetada por la
otra superpotencia como regla básica. Cuando esta regla se incumplió, el

8
LOZANO, Álvaro: La Guerra Fría. Op. cit. pp.13-14.
9
MARTÍNEZ CARRERAS, José U. et al.: Historia del Mundo Actual. Madrid, ed. Marcial Pons, 1996,
pp. 50-51. VILLARES, Ramón y BAHAMONDE, Ángel. Op. cit. pp.317-339.
10
MARTÍNEZ CARRERAS, José U. et al. Op. cit., pp. 267-269.
peligro de enfrentamiento directo surgió y la tensión se agravó. Como ejemplo,
la crisis de los misiles de Cuba en 1962.
5. El enfrentamiento se mundializó paulatinamente a partir de la guerra de Corea
en 1950, la invasión de Hungría por la URSS y la construcción del muro de
Berlín en los años siguientes. El antagonismo político e ideológico se amplió y
afectó a todas las esferas de la vida, incluso a la cultural y por supuesto a la de
propaganda social. El enfrentamiento fue realmente global.
6. La política de “tensión constante” llevó a los contendientes a una actuación de
“riesgos calculados”, con unas estrategias diplomáticas basadas en estos
puntos: la disuasión nuclear, la contención del enemigo y de su expansión, por
ejemplo, tal y como preconizaba la Doctrina Truman (1947). Semejante
política supuso la intromisión en la política de los estados satélites. Así como la
URSS yuguló el experimento húngaro en 1956 y el socialismo democrático en
Checoslovaquia en 1968, los Estados Unidos usaron la CIA y a los militares
golpistas de Latinoamérica y Asia para frenar el comunismo, como ocurrió en
Indonesia, Brasil o Chile, por citar ejemplos señeros.
7. El desarrollo de la Guerra Fría estuvo condicionado por los cambios que se
produjeron en los principales actores políticos y en las cúpulas de poder de
cada superpotencia, así como por el control del sector político sobre el sector
militar. De igual modo fue decisiva la percepción que cada superpotencia tenía
sobre la potencia enemiga y la expansión de sus influencias territoriales.

En estas definiciones se observa una similitud de estrategias y de mecanismos de


control. Ambas superpotencias además pretendían controlar la política plantearía,
pensando en el efecto dominó de la posible caída de alguno de los gobiernos bajo su
control. Fueron décadas de política global, no cabe duda, con un sistema bipolar cuyos
dos bloques fueron el eje del resto del planeta: fue una pugna en el fondo entre
capitalismo y comunismo, y afectó a todos los niveles sociales, desde la lucha por el
control de espacio hasta la propaganda efectuada a través del cine. En ese contexto, los
países denominados “No Alineados”, conocidos como Tercer Mundo, apenas tuvieron
un peso específico.
2.- El debate historiográfico: tendencias y desencuentros.
A partir de este punto se pueden establecer las diferencias historiográficas en
torno a la Guerra Fría. En primer lugar, el foco del desencuentro historiográfico se ha
centrado en el origen temporal del conflicto y en consecuencia, sobre la teoría que
define su principal causa. Una parte de la historiografía sitúa el origen antes del fin de la
segunda guerra mundial, exactamente en 1917 cuando triunfó la Revolución de Octubre.
La tesis que defienden estos historiadores es que la Guerra Fría fue un conflicto entre
dos sociedades radicalmente opuestas, las de Estados Unidos y la Unión Soviética,
cuyas características económicas, políticas y sociales eran incompatibles, y además, a
ello hay que sumar el hecho de que ambas sociedades se consideraban a sí mismas
como modelos para el resto del mundo. Para ellos, la segunda guerra mundial y
específicamente entre 1941 y 1945, años en que EE UU y la URRS fueron aliados
contra el nazismo, fueron sólo un impasse de la Guerra Fría.11 Algunos autores de esta
corriente son André Fontaine (1970); Denna Frank Fleming (1961) y Ronald E. Powaski
(2000).12
Otros autores, entre los que destacan J.L. Gaddis (2005); Walt W. Rostow
(1982); y Arthur M. Schlesinger en sus diferentes obras, defienden la teoría de que la
Guerra Fría comenzó durante la segunda guerra mundial (1939-1945) destacando los
hitos de la Batalla de Stalingrado (1942-1943) y las conferencias de Yalta y Potsdam de
1945 que sentarían las bases de la expansión ideológica y territorial de la URRS la cual,
irremediablemente tenía que ser respondida por los EE UU provocando así, el inicio del
conflicto.
Por último, la fecha considerada clave para todos los autores es la de de 1947, año
en el que se implementó la Doctrina Truman, el Plan Marshall y se produjo la fundación
del Kominform. Así se ratifica en la obras de Juan Carlos Pereira Castañares.13
El siguiente factor de disensión historiográfica en torno a la Guerra Fría han sido
las diferentes teorías sobre las causas y motivos que provocaron el conflicto. Álvaro
Lozano sistematiza en su estudio las diversas causas planteadas en los diversos análisis
e investigaciones. Son las siguientes:14
1. La Guerra Fría como consecuencia del imperialismo americano.
2. La amenaza soviética, esto es, la Guerra Fría como consecuencia del
expansionismo soviético, explicado por la inseguridad de Stalin y la URRS y
por la búsqueda de seguridad militar.

11
POWASKY, Ronald E. Op. cit., p.359.
12
LOZANO, Álvaro. Op. cit., p.24. MARTÍNEZ CARRERAS, José U. et al. Op. cit., p.51.
13
Ibid., p.51.
14
LOZANO, Álvaro. Op. cit., pp.25-28.
3. La teoría de las superpotencias. Desarrollada por los dirigentes chinos tras los
años de la ruptura chino-soviética en los años 60 para demostrar que la URRS
había abandonado el marxismo-leninismo. Esta teoría sostenía que las dos
superpotencias chocaban y competían por el control mundial.
4. La teoría de la carrera de armamentos como expresión de la búsqueda de
supremacía del capitalismo y del comunismo, el uno contra el otro tratando de
demostrar los avances tecnológicos más destructivos y de mayor capacidad de
intimidación.
5. En este sentido, la teoría de Occidente contra Occidente en la que la Guerra
Fría era una “cortina de humo” que escondía el verdadero conflicto entre
capitalismo y comunismo, tanto económico como ideológico, por lo que en el
bando de EE UU estaban Japón y Europa Occidental.
6. La teoría de Norte contra Sur que defiende que el principal conflicto se libraba
entre países ricos contra pobres y el verdadero objetivo de la Guerra Fría era el
dominio del Tercer Mundo.
7. La teoría “intraestatal”, según la cual, la política interna de los Estados
determinó las relaciones exteriores que serían utilizadas para resolver los
problemas internos.
8. La lucha de clases, basado en el análisis marxista-leninista que se expresaba en
la lucha entre las dos superpotencias.
9. Otras interpretaciones entre las que han situado la Guerra Fría en el plano de
las equivocaciones, las oportunidades pérdidas y las valoraciones erróneas de
ambas partes.

Otra clasificación realizada por la historiografía occidental es la referida a las


causas y responsabilidad del inicio de la Guerra Fría. Ronald E. Powaski resume estas
escuelas historiográficas en tres grandes grupos: ortodoxos, revisionistas y post-
revisionistas.15
1. Ortodoxos, que defienden que el principal culpable de la Guerra fría fue la
URRS y que EE UU solo tuvo la opción de la contención. Lo plantean como la
defensa occidental frente a la expansión de un Estado agresivo que
ambicionaba por encima de todo derribar el capitalismo, la democracia y otros

15
POWASKY, Ronald E. Op. cit., pp.9-10.
principios de la cultura occidental. Así pues, la responsabilidad del inicio de la
Guerra fría correspondería a Stalin por no respetar los acuerdos de Yalta,
imponer gobiernos afines en Europa Oriental y por la intransigencia y el
agresivo expansionismo soviético. Esta teoría fue adoptada por la mayoría de
historiadores occidentales en los años 50 del siglo pasado.16
2. Los revisionistas sostienen la teoría de que Estados Unidos fue el principal
responsable de la Guerra Fría y que la Unión Soviética se vio obligada a
reaccionar a la agresividad de un país que estaba decidido a fomentar la
expansión del capitalismo asegurándose el acceso ilimitado a los mercados y
recursos del mundo y que estaba resuelto a aplastar a los movimientos
revolucionarios que amenazasen sus intereses. Esta escuela surgió como
reacción a los ortodoxos señalando que EE UU fueron los causantes del
conflicto por mantener una “puerta abierta” para su comercio en los mercados
mundiales y consideraban que la Doctrina Truman no era más que una argucia
para culpabilizar a la URRS.
3. Post-revisionista, reparten la culpa de la Guerra Fría entre a ambos bandos. La
actuación de ambos provocó reacciones hostiles en el otro creando un ciclo de
acción-reacción en el que el nivel de tensión se elevaba periódicamente hasta
niveles peligrosos e incluso llegaba al borde de una guerra nuclear total que
ninguno de los bandos jamás deseó. Esta tesis es la predominante tras el fin del
conflicto y señala que en cierto punto, el conflicto era inevitable debido al
carácter antagónico de ambas superpotencias. Los historiadores de esta escuela
se centran más en temas como la desconfianza mutua y las responsabilidades
compartidas.17

La división en fases ha sido otro motivo de desacuerdo entre historiadores. Ramón


Villares y Ángel Bahamonde siguen la cronología tradicional que divide el conflicto en
tres fases. Un primer periodo, de “máxima tensión” que corresponde a los años 1947-
1953 con dos escenarios principales, no únicos: la crisis de Berlín (1947) y la Guerra de
Corea (1950-1953). Una segunda fase entre 1953-1979 que se inicia con la muerte de
Stalin (1953) denominada periodo de “coexistencia pacífica”, en la que las reglas de la
Guerra Fría estuvieron claramente establecidas y la negociación entre los bandos fue

16
LOZANO, Álvaro. Op. cit., p.28.
17
Ibid., p.29.
posible. Sin embargo, se produjeron crisis de máxima intensidad como la de los Misiles
de Cuba (1962) y la Guerra de Vietnam cuyo máximo apogeo se produjo entre 1968 y
1975. La última fase se produjo de 1979 a 1989, el “último rebrote” del conflicto
caracterizado por la Guerra de Afganistán (1979-1989), y las subidas al poder de
Reagan (1980) y Gorbachov (1985). Esta fase concluyó con la disolución del Bloque
Soviético que significó el fin de la Guerra Fría.18
Otra interpretación referida a las fases la expone Juan Carlos Pereira que establece
que las fases de la Guerra Fría no se produjeron de manera lineal sino que se debe
hablar de “Ciclo de la Guerra Fría”. Entiende éste como una evolución cíclica dividida
en cuatro fases, en las que se sucedieron una serie de caracteres comunes. Cada fase
cíclica se inició con un periodo de distensión, le siguió un moderado aumento de la
tensión que culminaría con un “conflicto-tipo” que puso en peligro todo el sistema.
Siguiendo este esquema, las cuatro fases fueron: la primera, entre 1947-48 y 1953 cuyo
“conflicto-tipo” fue la Guerra de Corea; la segunda fase abarcó entre 1953 y 1962 con la
Crisis de los Misiles de Cuba como “conflicto-tipo”; la tercera comprendió los años
1962 y 1973-75 teniendo de “conflicto-tipo” la Guerra de Vietnam; y la última fase
entre los años 1973 y 1988-89 cuyo “conflicto-tipo” fue la Guerra de Afganistán.19
Otra diferente división cronológica la expone Álvaro Lozano que a diferencia de
los anteriores autores señala una cronología sin fases cíclicas. Así pues, la primera fase
hasta la muerte de Stalin en 1953 estuvo marcada por el bajo riesgo de la política
exterior soviética. El segundo período hasta 1969, se caracterizó por el enfrentamiento y
peligro de guerra, destacando la política exterior agresiva de Jruschov. La tercera fase
de 1969 a 1979 está marcada por el período de distensión y el deseo de normalizar las
relaciones entre las superpotencias. Y el último período marcado por la carrera de
armamentos, el aumento de la tensión, concluyó cuando la nueva política exterior de
Gorbachov descartó la ideología como motor de la política exterior soviética.20
El último punto a tratar concierne al final del conflicto y por ende a su duración.
A este respecto y como no podía ser de otra manera de nuevo se encuentran
discrepancias entre los especialistas. Juan Carlos Pereira habla de gran polémica en
torno a las visiones cronológicas sobre el final de la Guerra Fría. En primer lugar, el
autor expone una fecha, 1962, que se mantuvo por diferentes autores como el fin de la

18
VILLARES, Ramón y BAHAMONDE, Ángel. Op. cit., p.318.
19
MARTÍNEZ CARRERAS, José U. et al. Op. cit., pp.52-53.
20
LOZANO, Álvaro. Op. cit., pp. 29-30.
Guerra Fría. Esta fecha fue mantenida durante un largo periodo de tiempo por los que
defendían que tras la Crisis de los Misiles de Cuba comenzó un largo período de
“coexistencia pacífica”. Posteriormente, otros autores defendieron que el final del
conflicto se produjo entre los años 1973-75. Esta interpretación se debió a que durante
estos años finalizaron una serie de enfrentamientos como la Guerra de Vietnam.
Además, tuvo lugar la Conferencia de Seguridad y Cooperación de Helsinki en 1975
que para estos autores supuso el fin de la Guerra Fría. Posteriormente, otros autores
hablaron de una Segunda Guerra Fría que comenzó con la Guerra de Afganistán y la
subida al poder de R. Reagan. Entre estos autores se encuentra N. Chomsky. Para otros
especialistas, estos hechos simplemente fueron una nueva fase del desarrollo global de
la Guerra Fría. En fin, es obvio que estas interpretaciones sobre el fin del conflicto se
desarrollaron durante los años que se desarrolló la propia Guerra Fría. Hoy en día, la
inmensa mayoría de especialistas, por no decir la totalidad, sitúan el fin entre los años
1989 y 1991. Se basan en las afirmaciones de los propios protagonistas y,
principalmente en hechos que ocurrieron durante esos años: Cumbre de Malta (1989) en
la que los líderes de las dos superpotencias acordaron el final del enfrentamiento; la
Cumbre de la CSCE (Conferencia para la Seguridad y la Cooperación en Europa) de
1990 en París que estableció oficialmente en fin del conflicto y de la división Este-
Oeste en Europa. Y entre estas dos cumbres: la Caída del Muro de Berlín, del Telón de
Acero y la unificación de Alemania. Todo ello culminó con el fin del comunismo
soviético al producirse la desaparición de la URRS el 25 de diciembre de 1991.21
El otro punto discordante a tratar referido al final del conflicto son las causas que
produjeron el fin de la Guerra Fría. De nuevo, se encuentran diferentes puntos de vista
entre los especialistas. Para Villares y Bahamonde, el fin del conflicto es fruto del
desplome del sistema soviético. Desplome económico que arrastró a los demás ámbitos.
Pero además, estos autores añaden otras causas y ponen el foco en que el sistema de
confrontación bipolar ya había entrado en crisis al inicio de los años 80 del s. XX
debido al estallido de conflictos regionales que escapaban a la lógica de Guerra Fría
aunque se relacionaran con ella. Por otro lado, afirman que era imposible mantener
económicamente la costosa carrera armamentística no solo para la URRS sino también
para los EE UU que mostraban por entonces, un preocupante déficit presupuestario y de
balanza de pagos. Por último, estos autores añaden un elemento para ellos crucial, el

21
MARTÍNEZ CARRERAS, José U. et al. Op. cit., pp.51-52.
incremento del pacifismo y del antimilitarismo en ambos bloques pero que influyó
sobre todo en Occidente, especialmente en las decisiones gubernamentales de algunos
países europeos respecto al mantenimiento del sistema de euromisiles en sus
territorios.22
Para José R. Díez Espinosa y el equipo de profesores de la universidad de
Valladolid, fueron las políticas de Gorbachov y el “nuevo pensamiento político” las que
impulsaron el fin del conflicto ya que instaban a una verdadera coexistencia pacífica
entre bloques, a diferencia de la coexistencia ofrecida por Jruschov. Los planteamientos
de Gorbachov partían del implícito reconocimiento de las carencias y debilidades
soviéticas tanto económicas como militares. Así pues, las medidas diplomáticas que
implementó el presidente del Soviet Supremo llevaron a un rápido “deshielo” y en
menos de 5 años entre 1985 y 1989, al fin de la Guerra Fría.23
Para Ronald E. Powaski, la presión ejercida por la Administración Reagan supuso
una perspectiva muy negativa para la URRS. Sin embargo, este autor sostiene que
fueron las debilidades inherentes del sistema soviético, la causa principal del fin del
conflicto, y no la presión exterior.24
En el análisis de las causas del fin de la Guerra Fría que ofrece Vladislav M.
Zubok, se señala la importancia que tuvo el paradigma revolucionario-imperial que guió
las relaciones exteriores soviéticas durante la mayor parte del conflicto. Este paradigma
cambió con la llegada al poder de Gorbachov que giró hacia posiciones que rechazaban
el uso de la fuerza. Como se observa, Zubok pone el foco en la importancia de la
ideología en toda la historia de la Guerra Fría y en la caída de la URRS. Para él, el
declive de la ideología comunista entre el pueblo y las élites soviéticas, así como el
atractivo que representaban los modelos de democracia y modernización occidental,
llevaron a Gorbachov y los que le apoyaban a no pensar si quiera en derramar una gota
de sangre por una causa en la que ya no creían. Por este motivo, los gobernantes del
imperio socialista de la URRS en lugar de responder combatiendo a las dificultades
internas y externas, decidieron el fin del Imperio, “suicidarse” y de esta manera acabar
con la Guerra Fría.25

22
VILLARES, Ramón y BAHAMONDE, Ángel. Op. cit., pp.338-339.
23
DÍEZ ESPINOSA, José R. et al.: Historia del mundo actual (desde 1945 hasta nuestros días).
Valladolid, ed. Universidad de Valladolid, 2006, pp. 237-238.
24
POWASKY, Ronald E. Op. cit., pp.369-370.
25
ZUBOK, Vladislav M.: Un imperio fallido. La Unión Soviética durante la Guerra Fría. Barcelona, ed.
Crítica, 2008, pp. 506-518.
3.- Conclusiones
A partir de las lecturas realizadas en la bibliografía que ha sido relativamente
amplia y sin adentrarse en los contenidos concretos, se pueden extraer tres conclusiones
de estas lecturas.
En primer lugar, el concepto de Guerra Fría ya se ha convertido en calificativo de
consenso historiográfico para definir la segunda mitad del siglo XX a escala planetaria.
Por encima de las diferentes interpretaciones, nadie niega que esas cuatro largas décadas
que van de 1945 a 1989 estuvieron marcadas por las luchas persistentes y no de
enfrentamiento bélico directo entre las dos superpotencias económico-políticas
triunfantes en 1945.
La segunda conclusión atañe al carácter de la Guerra Fría. Aunque se producen
matizaciones, se puede afirmar también que en todos los historiadores se repite una
coincidencia: que fue la pugna entre dos sistemas socioeconómicos, el capitalista y el
comunista. Unos lo interpretan como agresión del comunismo representado por la
URSS y otros, por el contrario, ponen el acento en la política agresiva del imperialismo
norteamericano. Unos subrayan las carreras armamentísticas, otros el peso del
conglomerado militar, pero todos coinciden en que el sustrato latente en todos los casos,
incluso en la guerra de propaganda, fue la lucha ideológica, económica y cultural entre
una cultura comunista emergente, con enormes dificultades para ampliar su radio de
acción sobre todo por la mala imagen del estalinismo, y una cultura burguesa de
crecientes formas de coerción y consenso ciudadano.
En tercer lugar, cabe concluir que el debate historiográfico no ha terminado pues
esos años siguen pendientes de reinterpretación desde la perspectiva poscolonial de los
países que entonces se definieron como Tercer Mundo desde Bandung en 1955 y que
hoy ya han logrado emerger algunos de ellos como potencias. Tales son los casos de
India, Brasil o Indonesia. La historiografía de estos países no llega fácilmente a España
y en este sentido tenemos todavía una visión muy eurocéntrica de la historia universal.
Además se podrían plantear otras conclusiones que desbordan los límites de este
trabajo. Por ejemplo, la necesidad de desmitificar los mitos creados tanto a favor como
en contra de una potencia u otra, para analizar sin prejuicios ideológicos las formas de
dominio global que desarrollaron. A esto se podría añadir el nulo peso que tiene en esta
historiografía el papel de las mujeres en unos y otros países. Por eso, los estudios
poscoloniales desarrollados sobre todo en India pueden ser un buen estímulo para abrir
más horizontes, tal y como plantea Dipesh Chakrabarty que exige la provincialización
de Europa e interrogarnos si el pensamiento puede trascender su lugar de origen.26

**** *****
Bibliografía:
CHAKRABARTY, Dipesh: Al margen de Europa. Pensamiento poscolonial y
diferencia histórica, Barcelona, ed. Tusquets, 2008.
DÍEZ ESPINOSA, José R. et al.: Historia del mundo actual (desde 1945 hasta nuestros
días). Valladolid, ed. Universidad de Valladolid, 2006.
HOBSBAWM, Eric: Historia del Siglo XX. Barcelona, ed. Crítica, 1995.
LOZANO, Álvaro: La Guerra Fría. Barcelona, ed. Melusina, 2007.
MARTÍNEZ CARRERAS, José U. et al.: Historia del Mundo Actual. Madrid, ed.
Marcial Pons, 1996.
POWASKY, Ronald E.: La Guerra Fría. Estados Unidos y la Unión Soviética, 1917-
1991. Barcelona, ed. Crítica, 2000.
VILLARES, Ramón y BAHAMONDE, Ángel: El mundo contemporáneo. Siglos XIX y
XX. Madrid, ed. Taurus, 2001.
ZUBOK, Vladislav M.: Un imperio fallido. La Unión Soviética durante la Guerra Fría.
Barcelona, ed. Crítica, 2008.

26
CHAKRABARTY, Dipesh: Al margen de Europa. Pensamiento poscolonial y diferencia histórica,
Barcelona, Tusquets, 2008.