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Facultad de Humanidades, Artes y Ciencias Sociales.

Licenciatura en Psicología

Tácticas y estrategias
del Acompañamiento Terapéutico de
un caso de psicosis, en el marco de un
dispositivo grupal centrado en una
tarea.

Tesista: Diego Ariel Iván Tortul

Directora: Claudia Campins

Co- Directora Bárbara Correa

Tesina presentada para el título:


Licenciado en Psicología

1
Paraná - Argentina
Septiembre – 2013

A Nair e India, por ser mi sol solecito de cada mañana...

2
Agradecimientos

Especialmente a Nair por el amor, ser mi compañera, apoyarme y sostenerme en todo


momento. A India por su amor inmenso. A mi mamá Delia, a mi hermano David y mi
hermana Tania por apoyarme y estar siempre. A Marcos y Neri por acompañarnos. A
Giuli por haber llegado.
A Claudia Campins y Bárbara Correa por haberme acompañado en esto.
A la Agrupación ERA por todo lo vivido, las luchas y las discusiones.
A Fabricio Cabrera por el apoyo incondicional y la confianza.
A mis compañeros de trabajo del Hospital Escuela de Salud Mental.
A Diego Franzoy, Demis Cabaña y Fabián Tavalieri por sus aportes y discusiones,
pero más que nada por su amistad.
Agradezco a Adalgisa Toplikar y Jorge Fillastre por toda su ayuda.
A mi viejo y por lo que me ha legado.

3
Índice
Capitulo I
Presentación y justificación del estudio
- Presentación………………………………………………..Pág. 7
- Formulación del problema………………………………...Pág. 8
- Pregunta problema…………………………………………Pág. 10
- Objetivos generales y específicos de la investigación……. Pág. 10
- Importancia social y académica……...………………….... Pág. 10
- Hipótesis o supuestos……………………………...…........ Pág. 11
- Estado del Arte…………………………………………..... Pág. 11

Capitulo II
El Acompañamiento terapéutico
- Historia del Acompañamiento Terapéutico en Argentina…Pág. 14
-¿Puede pensarse el Acompañamiento Terapéutico como un
dispositivo clínico?...........................................................................Pág. 17
-Acompañamiento Terapéutico <> Psicoanálisis…………..Pág. 21

Capitulo III
Fundamentación metodológica……………………………………………Pág. 28

Capitulo IV
Marco teórico
- Tácticas y estrategias………………………………………Pág. 40
- Psicosis…………………………………………………….Pág. 45
- La Forclusión como mecanismo psíquico que produce la
psicosis…………………………………………………………….Pág. 48
- El grupo, un lugar posible para la escucha psicoanalítica…Pág. 49
- El AT y los grupos……………………………...…………Pág. 50
- Teoría de los discursos…………………………………….Pág. 51

4
- El sujeto como producto del lenguaje……………………..Pág. 54

Capitulo V
Historia de la locura
- Historizando sobre la locura……………………………..Pág. 55
- La institucionalización de la locura……………………...Pág. 59
- Los hospitales psiquiátricos……………………………...Pág. 61
- El Hospital Roballos……………………………………..Pág. 62

Capitulo VI
Situaciones de análisis
- El espacio grupal: Kiosco-Bar “Los Cronopios”………………….Pág. 66
- Caso Andrés……………………………………………………….Pág. 68

Capitulo VII
- Sobre la cuestión diagnostica........................................................Pág. 80

Capitulo VIII
Psicosis y lazo social
- La restitución del lazo…………………………………..Pág. 92
- La libertad………………………………………………Pág. 93
- La exclusión de la locura………………………………..Pág. 95

Capitulo IX
A modo de conclusión
- El trabajo con Andrés..................................…………..Pág. 97

Capitulo X
- Bibliografía………………………………………………………….Pág. 112

5
Resumen

En la presente tesis se puso como objetivo indagar sobre la Tácticas y


Estrategias del Acompañamiento Terapéutico de un caso de psicosis, en el marco de
un dispositivo grupal centrado en una tarea. Esta investigación se llevó a cabo en un
espacio grupal donde participan pacientes del Hospital Escuela de Salud Mental. Este
espacio funciona en las instalaciones de dicho hospital.
Buscamos identificar el lugar del Acompañamiento Terapéutico en la
coordinación de este espacio, reconociendo sus potencialidades y marcando sus
limitaciones.
El Acompañamiento es un recurso clínico en el Campo de la Salud Mental
que ha cobrado mucha relevancia en estos últimos años. Creemos, que al ser una
práctica relativamente nueva, aún queda mucho para pensar respecto a las
modalidades de atención que ofrece este recurso. En este sentido, creemos que la
coordinación de grupos con pacientes psicóticos es sólo uno más de esos campos a
indagar y desarrollar teoría para el Acompañamiento Terapéutico. En esta tarea nos
hemos abocado.
Entendemos que la formación que ofrece la carrera de la Licenciatura en
Psicología de la UADER (Universidad Autónoma de Entre Ríos) brinda un gran
número de opciones teóricas y prácticas para investigar en materia de recursos de
salud mental que favorezcan al tratamiento de los distintos modos del padecer
psíquico.

6
CAPITULO I

PRESENTACIÓN Y JUSTIFICACIÓN DEL ESTUDIO

Presentación

La presente investigación constituye un estudio de carácter clínico:

“La clínica es transmisión; la clínica ya es ese tiempo en que vos volvés


sobre lo que ocurrió en el acto, y logras alguna formalización.”1

Pretende indagar acerca de las herramientas que ofrece la práctica del


Acompañamiento Terapéutico en la coordinación de grupos con pacientes psicóticos
que se abocan a una tarea en común. Es en este sentido que se intentará dar cuenta
del lugar del Acompañante Terapéutico (AT, en adelante) dentro del grupo de
coordinadores.
Cabe mencionar que esta investigación se basará en el caso de un paciente
psicótico que forma parte del personal de atención del emprendimiento laboral de
Kiosco-Bar impulsado desde el Hospital Escuela de Salud Mental.
El mismo está coordinado por personal profesional y administrativo.
Intentaremos ubicar un territorio que permita una práctica, que delimite y a
su vez pueda marcar ciertas diferencias respecto al resto de profesiones. Tratando de
ir contorneando un lugar en la coordinación a partir de ubicar funciones del
Acompañamiento Terapéutico.
La idea principal es pensar la inserción del Acompañamiento Terapéutico en
el campo de la Salud Mental, y más específicamente en la coordinación de grupos.

1
Entrevista a Pura Cancina- Acheronta Revista de Psicoanálisis y Cultura
Número 21 - Julio 2005 -www.acheronta.org – Consultada el 2/9/2012

7
Esto nos invita a pensar en este recurso y su potencialidad dentro de los nuevos
abordajes y complementos para la clínica.
Entre nuestras aspiraciones, con la presente investigación, buscamos producir
efectos de transmisión. Dar un testimonio de una reflexión y de un recorrido.

“Se trata de mostrar que investigar psicoanalíticamente es algo que siempre


propicia incertidumbres, que nunca se alcanza a dominar completamente, pero con
lo que es posible dar cuenta de un recorrido, con sus logros, dificultades y puntos de
escansión”2

FORMULACIÓN DEL PROBLEMA

El problema planteado se ubica en el marco de una práctica concreta como


Acompañante Terapéutico, la cual cuenta con escasa elaboración teórica respecto a
su función en la coordinación de grupos con pacientes psicóticos.
Mi interés por el tema surge a partir de la práctica y ejercicio profesional que
llevo a cabo como Acompañante Terapéutico en el Hospital Escuela de Salud Mental
(ex Roballos), donde hace un tiempo formo parte de la coordinación de grupos de
pacientes psicóticos abocados a una tarea en común. La participación en estas
instancias me llevó a indagar sobre la poca, o casi nula, elaboración teórica respecto
del AT y la coordinación de grupos, lo que me motiva a investigar un posible lugar y
su desarrollo teórico.
La práctica del Acompañamiento Terapéutico en nuestra provincia se
encuentra en constante crecimiento. Debido a la alta demanda que se suscitan en los
casos clínicos, los Acompañantes Terapéuticos han sido reconocidos como parte del
personal profesional en los equipos terapéuticos de la mayoría de las instituciones
públicas del campo de la salud mental: entre ellas CoPNAF, Hospital Escuela de
Salud Mental, Casa del Joven, Centro Huella. Cabe mencionar que también es un

2
GALLO Hector/ RAMIREZ Mario Elkin “El psicoanálisis y la investigación en la universidad”-
Grama, Buenos Aires 2012. Pág. 11.

8
recurso que está comenzando a implementarse en el campo de la educación,
acompañando los procesos escolares.
La práctica del Acompañamiento Terapéutico ya es reconocida como
prestación de salud cubierta por la mayoría de obras sociales.
A fin de regular esta práctica se creó recientemente la asociación ATeP
(Acompañantes Terapéuticos del Paraná), la cual ya cuenta con personería legal.
El título de Acompañante Terapéutico que brinda la UADER es reconocido
por el Ministerio de Salud de Entre Ríos, el cual nos otorga la Matrícula Provincial
(M.P) para un ejercicio legal.
Gracias al título que ofrece UADER, que posibilita la gestión de una
matrícula profesional para un ejercicio legal, se puede regular una práctica vía la
Asociación bajo un código de ética que regula la praxis de manera responsable y
legal.
Si bien no existen precisiones exactas sobre el nacimiento de la práctica del
Acompañamiento Terapéutico, intentaremos reconstruir algo de su historia a través
de algunos datos recogidos.
Ubicaremos la práctica del Acompañamiento Terapéutico en relación al
marco teórico que ofrece el psicoanálisis, considerando de menester importancia
tener en cuenta que se participa en el proceso terapéutico desde lugares diferentes al
que normalmente ocupa el analista. Esto nos enfrenta a la tarea de poder desarrollar
funciones con características propias.
Tendremos en cuenta que nos respaldamos en ciertos conceptos del
psicoanálisis, pero evitaremos cualquier clase de analogía forzada con el mismo, ya
que reconocemos como diferentes las funciones de un AT y un analista; por lo tanto,
nos vemos comprometidos de pensar un modo de aplicación de esta herramienta
conceptual. De lo contrario este concepto se puede volver una Anfibología3

PROBLEMA: ¿Cuáles serían las tácticas y estrategias del Acompañante


Terapéutico de un caso de psicosis, en el marco de un dispositivo grupal
centrado en una tarea?

3
.- Del griego Anfíbolos, significa ambiguo o equívoco.

9
OBJETIVOS GENERALES
Describir y delimitar las tácticas y estrategias del Acompañante
Terapéutico de un caso de psicosis, en el marco de un dispositivo grupal
centrado en una tarea

OBJETIVOS ESPECÍFICOS
Establecer y describir las técnicas y estrategias del Acompañante
Terapéutico en un caso de psicosis en el marco de un dispositivo grupal centrado
en una tarea.
Analizar un posible lugar y desarrollo teórico sobre AT y la coordinación
de grupos con pacientes psicóticos.

IMPORTANCIA SOCIAL Y ACADÉMICA

Este estudio formaría parte del conjunto de elaboraciones teóricas sobre el


Acompañamiento Terapéutico el que, hasta el momento, cuenta con un escaso
número de producciones, la mayoría de las cuales son realizadas por profesionales
que no forman parte de la práctica del Acompañamiento Terapéutico (en su mayoría
psicólogos).
Respecto a la relevancia académica, la presente investigación intenta ser un
aporte a la formación profesional de recursos en al campo de la salud mental.
Teniendo en cuenta el dato relevante de que nuestra universidad (UADER) es la
única en el país que ofrece un título universitario para el ejercicio del
Acompañamiento Terapéutico. En este sentido sostenemos que es un aporte desde
una práctica clínica.
La clínica es la elaboración de la práctica que permite producir teoría:

“para mí, la clínica es transmisión, es esa reflexión sobre el acto en función


de transmisión. Porque cuando estás formalizando ya no lo estás haciendo solo para
vos sino también para el otro.”4

4
Entrevista a Pura Cancina- Acheronta Revista de Psicoanálisis y Cultura
Número 21 - Julio 2005 -www.acheronta.org – Consultada el 2/9/2012

10
De esta manera también tomaremos herramientas teóricas de la filosofía, la
psicología, el psicoanálisis, la historia y la teoría política, por lo tanto se puede ubicar
como un aporte a la formación de diferentes carreras dentro del campo de las
Ciencias Humanísticas.
Es importante señalar esta investigación como una novedad en la elaboración
teórica del Acompañamiento Terapéutico en la coordinación de grupos con pacientes
psicóticos ya que no hemos localizado bibliografía al respecto sobre este tema
especifico.

HIPÓTESIS O SUPUESTOS

- En un paciente psicótico se producen efectos de subjetivación al desarrollar


actividades junto a otros.
- En un paciente psicótico el Acompañante Terapéutico ayuda a sostener una
tarea junto a otros.
La psicosis es un padecimiento mental de tipo crónico que produce entre sus
efectos la dificultad para interactuar socialmente e incapacidad para llevar a cabo
actividades de la vida diaria. El psicótico a causa de su padecimiento va
sufriendo paulatina y gradualmente el aislamiento social, sin poder reconocer a
otros como semejantes. De esta manera, y muchas veces preso de alucinaciones o
delirios, pierde la capacidad de reconocer los sentimientos ajenos y los propios.

ESTADO DEL ARTE DEL TEMA PRESENTADO

TESIS: “El Acompañamiento Terapéutico como parte del dispositivo de atención de


Hospital de Día, en diferentes momentos subjetivos de sujetos psicóticos”.
Autora: Lucina Palleiro
Directora: Claudia Campins
Institución: Facultad de Humanidades, Artes y Ciencias Sociales de Entre Ríos
(UADER)- Licenciatura en Psicología.

11
Esta investigación hace referencia al trayecto realizado en función a la
elección del tema, los inicios corresponden a la formación de la autora como
Técnica en acompañamiento Terapéutico donde se reflejan sus intereses por dicha
práctica.
Es a partir del año 2006, en el cual concurre por primera vez como practicante
de esta carrera, al antiguamente llamado Hospital Antonio L. Roballos y nombrado
en la actualidad Hospital Escuela de Salud Mental, incluyéndose en el dispositivo
Hospital de Día.
Esta investigación tiene como objetivos generales indagar y analizar las
propuestas clínicas como así también, la especificidad del AT en diferentes
momentos subjetivos de sujetos psicóticos. Dentro de sus objetivos específicos
encontramos: “Comparar las propuestas clínicas y la especificidad del AT en sujetos
psicóticos estabilizados y pacientes psicóticos en crisis”.
La autora empieza relatando sus hallazgos y observaciones dentro de su
propia práctica como AT dentro del Hospital de Día.

“Es aquí, en el transcurrir de estas prácticas, donde se puede constatar, que


es en lo cotidiano del compartir con los sujetos, donde se pueden crear diferentes
herramientas clínicas, siendo el AT un semejante que puede ofrecer con su
presencia, con su cuerpo, una terceridad para esos momentos que a veces abruman
a un sujeto psicótico en su relación con un Otro avasallante y gozador,
excesivamente presente a través de fenómenos elementales como lo son, en algunos
casos, las alucinaciones auditivas, y visuales.”

Se encuentra en esta investigación un desarrollo de los conceptos principales


del psicoanálisis para el abordaje de la psicosis y la argumentación de por qué
adhiere a esta teoría para la práctica del AT.

“Hablar del psicoanálisis y la psicosis implica un constante re-pensar de las


intervenciones, un ida y vuelta desde la teoría a la práctica, un sinfín de
cuestionamientos y asombros que alimentan el deseo de cada uno de los que

12
trabajamos en un tiempo y espacio singular, regido precisamente por la ausencia
subjetiva de estas coordenadas en la psicosis.”

El diseño metodológico comprende a la lógica cualitativa en correlación con


el psicoanálisis como marco teórico.

13
CAPITULO II

EL ACOMPAÑAMIENTO TERAPEUTICO

Historia del Acompañamiento Terapéutico en Argentina

Si bien no existen precisiones exactas sobre el nacimiento de esta práctica,


intentaremos reconstruir algo de su historia a través de algunos datos obtenidos.
Según Rossi5, aunque haya distintas versiones sobre el nacimiento del AT,
éste está ligado desde el comienzo a la práctica psiquiátrica.
Una referencia clara en donde se ubican las primeras prácticas de
Acompañamiento Terapéutico, puede localizarse en los Hospitales de Día que
empiezan a surgir, en al campo de la Salud Mental, en nuestro país a partir de la
década de 60´.
Entre los psiquiatras que inician la implementación de este recurso, aparece
como principal referente el Dr. Eduardo Kalina, el cual los empieza nombrando
como “amigos calificados”, luego a este nombre lo sustituirá por el de
“Acompañantes Terapéuticos”.

“Con esto se acentúa el aspecto terapéutico por sobre la amistad, y se


establece un vínculo con el paciente desde un rol establecido y no desde el rol que el
paciente quiera.”6

Otro de los psiquiatras que aparece entre de los primeros referentes es el Dr.
Jorge García Badaracco, quien desde 1960 se encuentra trabajando con
Acompañantes Terapéuticos, y es actualmente Jefe de Servicio del Hospital J. Borda.

5
PULICE Gabriel, ROSSI Gustavo – “Acompañamiento Terapéutico, aproximaciones a su
conceptualización.” Editorial Polemos. Buenos Aires, 1994. Pág. 14
6
Ídem. Pág. 16

14
“Es una técnica usada desde hace muchos años en países como EE.UU.,
porque no es intrusiva ni invasiva, y resulta altamente continente.”7

Más adelante, a partir de la década del 70´, empieza a ser un recurso


implementado por otros profesionales, entre ellos muchos psicoanalistas.
Principalmente como recurso alternativo a la internación.
Gradualmente se fueron gestando diferentes espacios de intercambio y
reflexión de esta práctica: conferencias, supervisiones, grupos de reflexión,
encuentros, etc.
En noviembre de 1983 se lleva a cabo en Buenos Aires el “Primer
Encuentro Argentino sobre Acompañamiento Terapéutico en Psiquiatría”, el que
contó con 170 participantes.
En la apertura, Eduardo Kalina enfatizó que “debemos promover el
reconocimiento y la formación de nuevos agentes en el campo de la salud mental,
buscando integrar a nuestro arsenal terapéutico todos los recursos posibles.”8
En 1985 se realiza el Segundo Encuentro Nacional de Acompañamiento
Terapéutico, una vez más en la ciudad de Buenos Aires y a diferencia del primer
encuentro, en éste hay una clara participación de Acompañantes Terapéuticos, tanto
en la asistencia como en los paneles.
El primer libro que aborda la particularidad de esta práctica se gesta en
1985 y se titula “Acompañantes Terapéuticos y pacientes psicóticos: Manual
introductoria a una estrategia clínica.”

“Se trato de un texto pionero que buscó abrir fronteras y desafiar los
alcances de las clásicas estrategias de tratamiento.”9

En 1986 la Universidad de Buenos Aires, Facultad de Filosofía, designa a la


Lic. Susana Kuras y a la Lic. Silvia Resnizky 10 como miembros de la Comisión
Asesora para la Implementación de la Carrera de Acompañante Terapéutico
7
PULICE Gabriel, ROSSI Gustavo – “Acompañamiento Terapéutico, aproximaciones a su
conceptualización.” Editorial Polemos. Buenos Aires, 1994. Pág. 16
8
KURAS DE MAUER Susana, RESNIZKY Silvia – “Acompañantes Terapeuticos, actualización
teórico-clinica.” Letra Viva, Buenos Aires 2009. Pág. 46, 47
9
Ídem. Pág. 47

15
(Resolución Nº 1164 – Expdte. 261.457/85). Éste fue el primer proyecto para
institucionalizar esta práctica y otorgar un titulo profesional que reconozca, habilite y
reglamente la profesión.
Lamentablemente este proyecto no pudo ver la luz en ese momento.

“El itinerario del Anteproyecto siguió los sucesivos pasos, y el recorrido


propio de aquellos proyectos viables y auspiciosos. Tuvo sucesivas aprobaciones de
las distintas instancias. Pero ya avanzada su gestión, en algún momento se
atascó.”11

De todas maneras se siguió insistiendo en la formación desarrollando


seminarios, cursos extra-curriculares y Post-grado que se fueron realizando en la
Universidad de Buenos Aires.
En 1996 hubo un nuevo intento de conformar una formación universitaria
del Acompañante Terapéutico: “Proyecto para la creación del titulo alternativo de
Acompañante Terapéutico” en esta ocasión presentado por F. Manson, G. Pulice y P.
Rossi en la Facultad de Psicología de la UBA.

“No podemos decir mucho más sobre su destino… salvo que hasta hoy no
prosperó”12

Recién en 2002 se incluyó, pero como materia optativa, en la Facultad de


Psicología de la UBA dentro de la currícula de grado como: “Fundamentos Clínicos
del Acompañamiento Terapéutico”.
En el 2001 se crea en Entre Ríos la carrera “Tecnicatura en
Acompañamiento Terapéutico” perteneciente a la Universidad Autónoma de Entre

10
Ambas son psicoanalistas miembros titulares de la Asociación Psicoanalítica de Buenos Aires, y de
la Asociación Psicoanalítica Internacional. Docentes en psicoanálisis y autoras de las siguientes
publicaciones: “Acompañantes Terapéuticos y pacientes psicóticos, 1985, Editorial Trieb,
“Psicoanalistas, un autorretrato imposible”, en coautoria con S, Moscona, 2002, Lugar Editorial.
11
KURAS DE MAUER Susana, RESNIZKY Silvia – “Acompañantes Terapéuticos, actualización
teórico-clínica.” Letra Viva, Buenos Aires 2009. Pág. 48
12
KURAS DE MAUER Susana, RESNIZKY Silvia – “Acompañantes Terapéuticas, actualización
teórico-clínica.” Letra Viva, Buenos Aires 2009. Pág.49

16
Ríos, siendo hasta el momento la única que otorga un titulo universitario en dicha
profesión.

¿Puede pensarse el Acompañamiento Terapéutico como un dispositivo clínico?

“La palabra mata la cosa”


(J. Lacan, retomando a Hegel)

La respuesta mata, o al menos hiere, a la pregunta. En el momento que


elijamos unas respuestas a este titulo perderemos las hipótesis o las potencialidades
latentes que se configuren en las otras alternativas.
Una palabra como “clínica” se relaciona en una constelación de elementos,
palabras y un contexto en la cual a sido creada. Esta constelación es significable y
adquiere valor simbólico configurándose como discurso. El discurso de lo clínico se
configuró como hegemónico y toda práctica en el campo de la salud mental, para que
sea legitimada como un recurso, debe ser expresada desde este discurso y sus
palabras. Esto hace que todo se exprese en el siguiente sentido:

Clínica: como única práctica posible.


Evaluación de admisión: como modo de ingreso a cualquier actividad
dentro de un tratamiento.
Dar de alta: finalizar un ciclo o egresar de cualquier actividad dentro de un
tratamiento.
Intervención: como cualquier palabra del coordinador.

Todas palabras provenientes de un mismo discurso. Esto va configurando


un fino marco que sujeta, bajo un delicado hilo de acero las actitudes, capacidades,
potencialidades que quedan autorizadas. Y deja a un lado aquello que, sin ser
censurado, queda igualmente excluido. Limitando las prácticas del campo de la salud
mental sólo a las actividades clínicas.

17
El Diccionario de la Real Academia va a decir:

Clínica.

(Del lat. clinĭce, y este del gr. κλινική, de κλίνη, lecho).

1. f. Ejercicio práctico de la medicina relacionado con la observación


directa del paciente y con su tratamiento.

2. f. Conjunto de las manifestaciones de una enfermedad.

3. f. Establecimiento sanitario, generalmente privado, donde se


diagnostica y trata la enfermedad de un paciente, que puede estar ingresado o
ser atendido en forma ambulatoria.

Alfredo Eidelsztein en uno de sus libros dice:

“klínicos” en griego designaba al que visitaba al enfermo que guardaba


cama; es un derivado de kline: cama o lecho. En la historia de la medicina, el
surgimiento de la “clínica” en el sentido moderno, implica un cambio de posición
muy fuerte del médico. El médico, durante largos periodos de la historia, tuvo como
principal función, además de ser el receptor de las demandas causadas por el
sufrimiento, ayudar (a veces sólo a morir) a los enfermos en las formas pautadas
por los ritos de cada cultura. La función del médico no era necesariamente la cura,
con relación a la enfermedad, muchas veces sólo debía proceder en la forma que los
ritos estipulaban, especialmente “conjurarlos”. Mientras que, a partir del
surgimiento de la clínica moderna, la maniobra médica empezó a ser deducida de
aquello que indicaba el padecer establecido por lo que sucedía “en la cama”, lo que
hoy se denomina el “dato clínico” sobre una interpretación científica de ese hecho 13

La clínica nace con la medicina y el tratamiento del dolor a partir de la


mirada, demuestra Michel Foucault en su libro “El nacimiento de la clínica”.
13
EIDELSZTEIN Alfredo –“Las estructuras clínicas a partir de Lacan” Tomo I- Ed Letra Viva-
Buenos Aires 2002. Pág. 46

18
Tomando estas acepciones, la clínica se fue configurando como un saber
sobre lo que acontece, lo que se muestra, lo que se dice; aunque muchas veces (como
en la clínica psicoanalítica) ese saber se trate de no saber o de intentar no comprender
respecto de lo que el otro dice, o lo que dice además de lo que quiere decir. Pero
siempre implicando a alguien en el lugar de clínico, cuyo saber se distingue del saber
propio del sentido común. Avalado siempre por un cuerpo teórico, elaborado en
prácticas e investigaciones, que lo respalda.
¿En qué cuerpo teórico puede respaldarse la práctica del AT si la
consideramos como clínica?
La clínica parece ser un lugar que sitúa a alguien como observador y al otro
como observado, en este caso en particular eso seria contraproducente a las tareas
que nos proponemos realizar como AT, las que tienen como fin producir efectos
positivos. El AT deberá tratar siempre de despejar la idea de que todo lo que el
paciente haga significa algo, y aunque creamos en el fondo que así sea, es necesario
no instalar esa premisa, justamente para que “se haga libremente” sin fijarse en lo
que ello puede significar para un psicólogo, un psiquiatra, etc. El AT, al compartir la
misma escena con el paciente, desde un lugar no interpretativo, puede ayudar a
ensayar y probar nuevos modos de reaccionar y actuar frente a los avatares de la vida
cotidiana, rompiendo los esquemas de reproducción ahí donde la repetición no ofrece
salida. Hacer, ensayar, probar, inventar y reinventar(se), ofrecen saldos terapéuticos
ahí donde el paciente se sienta acompañado en la tarea y no “observado”.
Para ubicar conceptos pertinentes para pensar la práctica del AT voy a
tomar lo que trabaja Alfredo Eidelsztein en uno de sus libros14 respecto del el término
“terapéutico”.

"En la medicina moderna, lo terapéutico se confunde con lo estrictamente


curativo, en el sentido de recuperar la salud perdida."15

14
EIDELSZTEIN Alfredo –“Las estructuras clínicas a partir de Lacan” Tomo I - Ed Letra Viva-
Buenos Aires 2002.
15
Ídem – Pág. 48

19
Acompañando la propuesta del autor, rescataremos los sentidos de “lo
terapéutico” a partir de sus orígenes, olvidados casi por completo en los tratamientos
actuales.

“Terapon, designaba en la antigüedad, al compañero del guerrero, el que


conducía el carro, el que ayudaba a colocarse la armadura. Era el servidor de las
musas o de un Dios. Significaba también esclavo. Luego pasó a significar el que
acompaña y brinda servicios, cuidados, a una persona importante, y finalmente
terminó significando: el que brinda cuidados a un enfermo. Como se ve, “lo
terapéutico” era más bien la posición de alguien dispuesto a acompañar, ayudar y
brindar cuidados al personaje importante o al enfermo. Terapéuticos, significaba el
que amaba rendir servicios, y en sentido médico al sujeto apto para cuidar a
personas que padecen”16

Rescatando esta historia del término “terapéutico”, podríamos decir que


coincide perfectamente con la figura de Sancho Panza en “El Quijote de la Mancha”,
el cual acompaña a quien libra una batalla… a pesar de que mientras lo hace a veces
delire.

“Y, volviéndose a Sancho, le dijo:

-Perdóname, amigo, de la ocasión que te he dado de parecer loco como yo,


haciéndote caer en el error en que yo he caído, de que hubo y hay caballeros
andantes en el mundo.

-¡Ay! -respondió Sancho, llorando- no se muera vuestra merced, señor mío,


sino tome mi consejo y viva muchos años, porque la mayor locura que puede hacer
un hombre en esta vida es dejarse morir, sin más ni más, sin que nadie le mate, ni
otras manos le acaben que las de la melancolía. Mire no sea perezoso, sino
levántese de esa cama, y vámonos al campo vestidos de pastores, como tenemos
concertado: quizá tras de alguna mata hallaremos a la señora doña Dulcinea
desencantada, que no haya más que ver. Si es que se muere de pesar de verse
1616
Ídem - Pág. 48

20
vencido, écheme a mí la culpa, diciendo que por haber yo cinchado mal a Rocinante
le derribaron; cuanto más, que vuestra merced habrá visto en sus libros de
caballerías ser cosa ordinaria derribarse unos caballeros a otros, y el que es
vencido hoy ser vencedor mañana.”17

La posibilidad de ofrecerse el AT como un compañero que acompañe en la


lucha y la recuperación de quien pelea con su malestar, puede ser la potencialidad
terapéutica de este recurso. Efectos y resultados que se podrán evaluar también desde
otro lugar, donde podrá situarse el analista o psiquiatra para ofrecer otra lectura
clínica.

Acompañamiento Terapéutico <> Psicoanálisis

El psicoanálisis se puede pensar como cuerpo teórico en el cual se respalda


la práctica del AT.
Sin embargo, considero menester tener en cuenta que se participa en el
proceso terapéutico desde diferentes lugares, esto amerita también poder desarrollar
lugares claros a partir de lo que implican estas diferencias. El lugar que se da a “lo
terapéutico” es diferente al lugar al que se le asigna en la clínica psicoanalítica, si
hablamos de ésta, Miller va a decir:

“La preocupación terapéutica conduce a retener la fuerza desprendida del


procedimiento analítico mismo, lleva a interrogarse sobre, si me permiten, la dosis
de verdad que un sujeto puede soportar en un momento dado, la dosis de verdad que
es capaz de asimilar –esto es siempre válido-, pero también la que sigue soportando
sin una excesiva incomodidad o sin que se derrumbe o amenace con derrumbarse lo
que sirve del mundo. Por lo tanto, cuando la preocupación terapéutica domina,
suspendemos lo que tiene de radical la operación analítica y esto conduce a
callejones sin salida: no se da la interpretación que en ese momento sería
demasiado duro escuchar o llevaría el sujeto a evitar lo que se le revelaría, o incluso

17
CERVATES Miguel –“Don Quijote de la Mancha”– Alfaguara, Brasil 2004 – Pág. 1102.

21
a domesticar el carácter abrupto de las cosas para que permanezca enmarcado en el
procedimiento.18

Desde la posición del AT voy a sostener que siempre hay que mantener la
preocupación terapéutica, ayudar a contrarrestar el malestar que puede estar
atravesando un sujeto en su padecimiento mental, e incluso trabajar con ese monto de
angustia intramitable que a veces produce el análisis.
Para Miller esto no quiere decir que el psicoanálisis no sea terapéutico:

“… es verdad que el psicoanálisis tiene efectos terapéuticos de tapón, de


ordenamiento, de alivio, en la medida exacta en que reconoce la singularidad del
deseo. No terapeutiza cuando conduce a la norma, sino cuando autoriza el deseo en
su desviación constitutiva”19

Podemos tomar dos puntos básicos de la teoría psicoanalítica para el


desarrollo de la intervención del AT. Estos dos pivotes son el diálogo y la
transferencia.

“Los procesos psíquicos inconscientes que Freud circunscribió se


encuentran, en el principio del mismo descubrimiento que el propio Freud hizo,
alienados en la dimensión psíquica del lenguaje y en los puntos de apoyo en que esa
dimensión se sostiene por intermedio de la transferencia.
El lenguaje y la transferencia, que delimitan el campo de inserción de una
práctica que puede considerarse como la auténticamente inaugurada por Freud,
son, entonces, ambos polos.”20

La transferencia es un descubrimiento freudiano que se produce en el


terreno del psicoanálisis.

18
MILLER Jacques Alain – “Sutilezas analíticas”– Paidós – Buenos Aires 2011- Pág. 16
19
Ídem- Pág. 37
20
DOR Joel – “Introducción a la lectura de Lacan” – Gedisa Editorial- España 1997 – Pág. 18

22
“La teoría de la transferencia, es esto lo que Freud se ve obligado a
construir para dar cuenta de un hecho que se presentó primero como imprevisto.” 21

La transferencia es un fenómeno que se descubre en la relación entre el


analista y el analizante. Tengamos en cuenta que esto amerita respaldarnos en ciertos
conceptos del psicoanálisis, pero evitaremos cualquier clase de analogía forzada, ya
que reconocemos diferentes las posiciones entre un AT y un analista, por lo tanto nos
vemos en el compromiso de pensar un modo de aplicación de esta herramienta
conceptual. De lo contrario este concepto se puede volver una Anfibología22
Ahora trataremos de buscar algunas referencias de la transferencia en la
teoría del psicoanálisis para pensarlas en el Acompañamiento Terapéutico.
El maestro del psicoanálisis, Sigmund Freud, deja en su legado el claro
mensaje en el que afirma que la invención de su método psicoanalítico no es apta
para el tratamiento de las psicosis. Sin embargo, Lacan y su enseñanza, donde
propone un retorno a Freud, va a contradecir al maestro y propondrá “no retroceder
ante la psicosis”. Vamos asumir el desafío que nos propone Lacan y vamos a tratar de
pensar la transferencia en la psicosis desde un texto freudiano: “La dinámica de la
transferencia”.
Por otro lado también seguiremos la advertencia que nos hace el mismo
Lacan en “Una cuestión preliminar a todo tratamiento posible de la psicosis” 23,
donde nos advierte claramente “utilizar la técnica que él [Freud] instituyó, fuera de
la experiencia a la que se aplica, es tan estúpido como echar los bofes en el remo
cuando el navío está en la arena”24. Entendiendo en esto que el lugar posible para el
abordaje de la psicosis no es el mismo que se propone en la neurosis donde, por
ejemplo, se supone un saber, concepto lacaniano que se conoce como el Sujeto
Supuesto Saber. En la psicosis, el saber esta del lado del paciente y cualquier intento
de posicionarse en el lugar del saber podría empujar a un brote.
Hechas estas aclaraciones, realizaremos un retorno a Freud para pensar un
posible lugar para la transferencia del AT a partir de sus desarrollos conceptuales.
21
MILLER Jacques Alain – “Recorrido de Lacan”– Manantial – Buenos Aires 2011 – pag 66.
22
.- Del griego Anfibolos, significa ambiguo o equívoco.
23
LACAN Jacques – “Escritos 2” – Siglo veintiuno – México 1984 – Pág. 513
24
LACAN Jacques – “Escritos 2” – Siglo veintiuno – México 1984 – pág. 564

23
Freud en el texto “La dinámica de la transferencia” 25 de 1912 va a describir
la transferencia:

“Recordaremos, ante todo, que la acción conjunta de la disposición


congénita y las influencias experimentadas durante los años infantiles determina, en
cada individuo, la modalidad especial de su vida erótica, fijando los fines de la
misma, las condiciones que el sujeto habrá de exigir en ella y los instintos que en
ella habrá de satisfacer.
Resulta, así, un clisé (o una serie de ellos), repetido, o reproducido luego
regularmente, a través de toda la vida, en cuanto lo permiten las circunstancias
exteriores y la naturaleza de los objetos eróticos asequibles, pero susceptible
también de alguna modificación bajo la acción de las impresiones recientes.
Ahora bien: nuestras investigaciones nos han revelado que sólo una parte
de estas tendencias que determinan la vida erótica han realizado una evolución
psíquica completa. Esta parte, vuelta hacia la realidad, se halla a disposición de la
personalidad consciente y constituye uno de sus componentes. En cambio, otra parte
de tales tendencias libidinosas ha quedado detenida en su desarrollo por el veto de
la personalidad consciente y de la misma realidad y sólo ha podido desplegarse en
la fantasía o ha permanecido confinada en lo inconsciente, totalmente ignorada por
la conciencia de la personalidad. El individuo cuyas necesidades eróticas no son
satisfechas por la realidad, orientará representaciones libidinosas hacia toda nueva
persona que surja en su horizonte, siendo muy probable que las dos porciones de su
libido, la capaz de conciencia y la inconsciente, participen en este proceso.”

En el mismo texto Freud nos dirá que es normal que la carga de libido se
oriente hacia el médico, ya que esa carga se dirige hacia ciertos modelos, en la cual
incluirá al medico dentro de las “series psíquicas que el paciente ha formado hasta
entonces”.

25
FREUD Sigmund – Obras Completas – Traducción Lopez Ballesteros y De Torres – El Ateneo –
Buenos Aires 2003

24
Según Freud, la transferencia no tiene que seguir obligatoriamente el
prototipo del padre, sino que puede también establecerse conforme a la imagen de la
madre o el hermano.
Freud despeja la idea de que la transferencia es sólo patrimonio del análisis
cuando dice:

“…nos resulta enigmático porque al análisis se nos opone la transferencia


como la resistencia más fuerte contra el tratamiento, mientras que fuera del análisis
hemos de reconocerla como substrato del efecto terapéutico y condición del éxito.”

Con esto podemos arribar a la idea de que en análisis la transferencia se


muestra como resistencia, pero en otras instancias del tratamiento la podemos
localizar como palanca.
Miller siguiendo la concepción freudiana va a señalar:

“… la transferencia se convierte en el punto de Arquímedes a partir del


cual el paciente puede ser levantado hasta lo más profundo de sí mismo.”26

Freud reconoce dos tipos de transferencia en el texto que citamos:

“…y tenemos que decidirnos a distinguir una transferencia «positiva» y


una «negativa», una transferencia de sentimientos cariñosos y otra de sentimientos
hostiles…. La transferencia positiva se descompone luego, a su vez, en la de
aquellos sentimientos amistosos o tiernos que son capaces de conciencia y en la de
sus prolongaciones en lo inconsciente. Con respecto a estas últimas, demuestra el
análisis que proceden de fuentes eróticas, y así hemos de concluir que todos los
sentimientos de simpatía, amistad, confianza, etc., que entrañamos en la vida, se
hallan genéticamente enlazados con la sexualidad, y por muy puros y asexuales que
nos lo representemos en nuestra autopercepción consciente, proceden de deseos
puramente sexuales, habiendo surgido de ellos por debilitación del fin sexual.
Primitivamente no conocimos más que objetos sexuales, y el psicoanálisis nos
26
MILLER Jacques Alain – “Recorrido de Lacan” – Manantial- Buenos Aires 2011- Pág. 70

25
muestra que las personas meramente estimadas o respetadas de nuestra realidad
pueden continuar siendo, para nuestro psiquismo inconsciente, objetos sexuales.”

Desde la perspectiva del AT vamos a decir que su relación se debe sostener


sobre la transferencia llamada positiva, aquella que va a poder propiciar los
sentimientos de simpatía, amistad y confianza. Esta va a facilitar su puerta de
entrada.
En resumen podemos decir que la transferencia es igual al amor.

“En Observaciones sobre el amor de transferencia, Freud no vacila en


aplicar a la transferencia el nombre de amor. Tampoco elude Freud el fenómeno
amoroso, pasional, en su sentido más concreto, pues hasta llega a decir que no hay,
entre la transferencia y lo que en la vida llamamos amor, ninguna distinción
verdaderamente esencial. La estructura de ese fenómeno artificial que es la
transferencia y la del fenómeno espontáneo que llamamos amor y, muy
precisamente, amor-pasión, son en el plano psíquico equivalentes”27

Podemos encontrar un punto en común entre palabra y transferencia para


ubicar herramientas claras del AT.

“La transferencia eficaz de la que hablamos es, simplemente, en su


esencia, el acto de la palabra. Cada vez que un hombre habla a otro de modo
auténtico y pleno hay, en el sentido propio del término, transferencia, transferencia
simbólica: algo sucede que cambia la naturaleza de los dos seres que están
presentes.”28

27
LACAN Jacques – Seminario 1 “Los escritos técnicos de Freud” – Paidós – Buenos Aires 2009-
Pág. 142
28
LACAN Jacques – Seminario 1 “Los escritos técnicos de Freud” – Paidós – Buenos Aires 2009-
Pág. 170

26
CAPITULO III

FUNDAMENTACIÓN METODOLÓGICA

En principio, vale aclarar que en esta investigación se trabajó bajo la


adhesión al marco teórico que ofrece el psicoanálisis, es por esto que retomamos lo
expresado por Maria T. Colovini en su tesis doctoral:

27
“Esta tesis se propone como una investigación clínica en el campo del
psicoanálisis. Por lo tanto, para su justificación metodológica comenzaré afirmando
que la metodología utilizada no puede disociarse del estatuto epistemológico de su
objeto.”29
Así mismo, también cabe señalar que como modelo de reflexión tomaremos
el modo en el que Freud construyó sus historiales clínicos.
Antes de comenzar con la descripción del método aquí utilizado, vamos a
recordar que “método” es una palabra de origen griego equivalente a “camino”. Por
su parte, dentro de las definiciones de la Real Academia Española encontramos las
siguientes acepciones:

“- Obra que enseña los elementos de una ciencia o arte.

- Procedimiento que se sigue en las ciencias para hallar la verdad y


enseñarla.”30

El método con el que trabajamos se corresponde al campo del saber y de


trabajo desde el cual nos ubicamos, el psicoanálisis. El cual no necesariamente debe
o puede ser compartido por los investigadores de otros campos de saber. Nuestro
objeto de conocimiento, el sujeto del inconsciente, guarda su propia especificidad.
No se trata de una exclusión arbitraria de autores, conceptos o métodos, sino que
perseguimos el rigor epistemológico propio del campo de las ciencias. Nuestra
orientación hacia el objeto de estudio se define por la ubicación de presupuestos
conceptuales, propios de un campo, una praxis y una teoría.
El diseño de este método utilizado para la investigación es indispensable
para no descarrilarnos de la vía de la pregunta, como también conservar la
rigurosidad en la precisión teórica y conceptual en relación al campo del saber desde
donde se formula.

29
COLOVINI, Maria T -Capítulo de tesis de doctorado “Amor, locura y femineidad: la erotomanía, el
delirio de ser amada: ¿una locura femenina?”, II- Propuesta metodológico-epistemológica
30
Diccionario de la Real Academia española http://lema.rae.es/drae/?val=metodo consultado el
17/02/2013

28
Posicionarse desde el campo del psicoanálisis nos obliga a desarrollar la
investigación bajo una metodología coherente a su teoría. Porque también debe
buscar ser coherente a la ontología que construye.
La concepción de sujeto que aborda el psicoanálisis dista en mucho de
aquella que se construye en torno a la idea del hombre moderno. Esta última noción,
fundada según la ontología afirmada por Descártes, durante el proceso epistémico
que realiza en el Discurso del método, donde nace un sujeto cognoscente, cogitante
y racional.

“…cuando Freud trata sobre el proceso primario, está hablando de algo


que posee un sentido ontológico y que él llama núcleo de nuestro ser.”31

Al ubicar al proceso primario como núcleo del ser, rompe con la


transparencia del cogito, lo cual haría impensable lo inconsciente.
El sujeto estudiado por el psicoanálisis tiene sus particularidades, las que lo
hacen diferir o al menos marcan algunas diferencias con el que le es propio a las
ciencias sociales. Para referirnos a la concepción de sujeto de estas últimas,
tomaremos la siguiente cita:

“sujeto de la acción en sus contextos particulares, con sus determinaciones


históricas, sus singularidades culturales, sus diferencias y las distintas maneras de
vivir y pensar”32
En tanto desde el psicoanálisis, podremos hablar menos de un sujeto y su
“complejidad” para hablar más de un sujeto “en su apertura”, detectado por el
analista, donde justamente es eclipsado por las determinaciones históricas y las
singularidades culturales, de las cuales se defiende con su síntoma. Esto produce una
escisión en el sujeto que lo caracteriza por un “no saber” de la consciencia respecto
al síntoma que lo aqueja. Faltándole conciencia en gran parte de sus acciones. Aún
así, responsable de lo que vive, siente, piensa y hace.

31
LACAN Jacques – Seminario 2 “El yo en la teoría de Freud y en la técnica psicoanalítica” –
Paidós, Buenos Aires 2008. Pág. 72
32
URIBE Maria Teresa “Presentación”, en GALEANO Maria Eumelia “Estrategias de investigación
cualitativa. El giro en la mirada”- La Carreta Editores, Colección Ariadna, Medellín 2007. Pág. 11

29
“En el psicoanálisis nunca se parte de certezas, sino de incertidumbre,
representada por un sujeto que, por no estar gobernado por la razón, sino por el
inconsciente y la pulsión, en absoluto coincide con el sujeto cartesiano de la
experiencia, el razonamiento y la autodeterminación, y tampoco con el sujeto-actor
social en un contexto histórico especifico de la investigación cualitativa.”33

Utilizamos aquí al psicoanálisis como método y teoría en una praxis, por lo


cual para mantenerse en sintonía con su propia concepción de sujeto, debe
permanecer abierto a las sorpresas y variables propias de la subjetividad, y que
además, aspira a la construcción de un saber que se sitúa en las antípodas de la
repetición y la erudición. No por eso, escapa a un modo sistemático de proceder,
debatiendo y reflexionando sobre cada paso, justificado sobre argumentos sólidos a
los que hemos sabido arribar.

“La investigación no es cuestión de habilidad adquirida mediante


capacitaciones, sino de disciplina, entusiasmo, deseo de saber y atrevimiento a
pensar.”34

Voy a tomar algunos aportes que hace la Doctora Pura H. Cancina en la


elaboración de su dispositivo “Fábrica de Casos”, considerando a éste, de un gran
valor respecto a la elaboración metodológica para la investigación de la clínica
psicoanalítica. Y porque entendemos que cualquier investigación clínica en
psicoanálisis es un hecho de fabricación del caso a trabajar. La autora lo sostiene en
estos términos, donde jerarquiza la idea de construcción a la hora de hablar de caso:

“-¿Cuál es el sustento y el aporte teórico y clínico de este dispositivo?


(haciendo referencia al Dispositivo Fabrica de Casos)

33
GALLO Hector/ RAMIREZ Mario Elkin “El psicoanálisis y la investigación en la universidad”-
Grama, Buenos Aires 2012. Pág. 109
34
Ídem. Pág. 111

30
-Si respondo rápidamente, puedo decir que este dispositivo demuestra que la clínica
psicoanalítica es un hecho de fabricación.”35

Distanciándose así de la concepción que entiende al caso como algo dado,


“hechos de la realidad”. Nuestro objeto de estudio se construye, no está a priori como
puro objeto en lo real para ser abordado y conocido en su totalidad.
Desde los escritos tempranos de Freud, había quedado establecida la tesis
del psicoanálisis, no sólo como un modo de tratamiento de síntomas, sino también
como una forma de investigar acerca de la vida anímica.
Freud va a señalar y descubrir cómo funcionan las formaciones del
inconsciente, modos de satisfacciones encubiertas, sentido de los sueños, lapsus y
chistes. A partir de sus demostraciones se podrá decir que existe un método con el
cual realizó estos descubrimientos. Un método que funda el psicoanálisis, es decir,
Freud inventó un método para evidenciar el sentido no aparente de expresiones
inconscientes, para comprender primero los síntomas neuróticos y luego el
comportamiento en general. Por esto mismo sostenemos que “en psicoanálisis, la
noción de descubrir la causa del mal implica en sí misma, curarla.”36
El psicoanálisis busca investigar la realidad psíquica, que es diferente a la
realidad material. Es investigar lo que está más allá de lo sensorial, de lo percibido
por los sentidos.
En el “Seminario sobre la carta robada” Lacan subraya la importancia de
que trabajemos con un relato. El que sea un relato vuelve "visible" –usando una
metáfora escópica- lo que en la acción concreta no podríamos ver por las necesidades
mismas del drama que esa acción despliega.37

35
Diario “Pagina 12” del día jueves 1 de diciembre de 2005
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/21-1196-2005-12-01.html - Consultada el
22/9/2012
36
MILLER Jacques Alain In Virtualia, Revista digital de la EOL, 3 de octubre de 2001
- Conferencia de clausura de las I Jornadas del Campo Freudiano en Andalucía.
Extraída de Campus, Revista de Información General de la Universidad de Granada, Nº36, noviembre
de 1989. Consultada en http://www.elp-debates.com/e-textos/como_inventan_miller.prn.pdf el dia
18/02/2013
37
LACAN, Jacques – Escritos, volumen 1 – “El seminario sobre la carta robada”- Siglo XXI – Bs.
As.2003-

31
“La narración, en efecto, acompaña al drama con un comentario sin el
cual no habría puesta en escena posible38

La precisión de la investigación en psicoanálisis, en tanto toma la precisión


del relato de un paciente, ubica a la palabra justa como un dato. El objeto que
ponemos en juego en esta investigación es el sujeto que habla, por lo tanto buscamos
la precisión en el terreno del lenguaje, ordenando el campo de los fenómenos a partir
de la hipótesis lacaniana que ubica al inconsciente estructurado como un lenguaje. El
sujeto hablante es parte del síntoma, que es un elemento a investigar, y en lo que dice
se ubica la razón, cura y causa de lo que se investiga. El mismo sujeto, que es nuestro
objeto de estudio, se presentifica mediante la palabra, bajo la cual es captado y
analizado desde su discurso singular. Intentamos captar al sujeto, localizándolo en la
enunciación, que significa la posición que aquel que enuncia toma con relación a lo
enunciado.
No buscamos una correspondencia de los dichos con los hechos.
Recurrimos a medios de verificación que difieren de los que convencionalmente se
utilizan en materia científica, ya que se sostiene una epistemología principalmente
basada en lo singular. No tomaremos la contrastación con “fuentes” ni “hechos
reales” que busquen una descripción correcta de los hechos. En nuestra
investigación, dado que el dato que más valoramos es el discurso del paciente, la
noción de realidad con la cual trabajamos es la de realidad psíquica. Lugar donde lo
que cobra relevancia es lo que el sujeto pueda referir y nombrar de un hecho, del cual
no importa si es real o fantaseado.
A la hora de investigar desde el psicoanálisis, es necesario recordar que
“sujeto” no es entendido como igual a “yo” y que las palabras cobran valor de dato
en sí mismas con independencia de la veracidad de los hechos a los que hacen
alusión. Carecemos por completo de nociones sobre lo “verdadero”.
Sobre el camino de lo que venimos diciendo, afirmamos que el método de
nuestra investigación no puede hacer referencia a un modo de hacer que se repite y se
administra bajo ciertas pautas, sino a un modo de proceder particular e irrepetible,
abierto a lo imprevisto y lo constante para ubicar lo estructural en cada sujeto.
38
Ídem -Pág. 24

32
La presente investigación intenta hacer una lectura clínica respecto de la
propia práctica como Acompañante Terapéutico, intento de reflexión y formalización
de aquello que Lacan nombra como “cliniquear”:39

“Ahí me parece que excede el simple hecho de atender a alguien o


escuchar a alguien, porque ya está incluido, en la observación, el hacer clínica. Que
es lo que Lacan después llamó "cliniquear".
"Cliniquear" sería que cada uno a partir de su práctica, va construyendo
su propia clínica.”40

Ubicando como propósito central realizar una investigación clínica.

“Yo entiendo la clínica como una instancia diferente a la del acto, como
otro tiempo, un "a posteriori". La clínica ya es ese tiempo de volver sobre lo que
ocurrió en el acto y lograr alguna formalización.”41

Freud nos había advertido que la transmisión y la formación en


psicoanálisis no podía reducirse a la mera transmisión teórica al modo de un dogma.
En el texto “Sobre la enseñanza del psicoanálisis en la Universidad” encontramos la
siguiente cita respecto a la formación de analistas:
“En cuanto a su experiencia práctica, aparte de adquirirla a través de su
propio análisis, podrá lograrla mediante tratamientos efectuados bajo el control y la
guía de los psicoanalistas más reconocidos”42

Es en este sentido que hablamos de la experiencia de acumulación de un


saber teórico adquirido en la universidad, pero a la vez complementándose con una

39
Palabra que utilizo en el texto “Apertura de la Sección Clínica” publicado en Ornicar? Nro. 3
(edición castellana), págs. 37-46, editorial Petrel, Barcelona, España, 1981.
40
Entrevista a Pura Cancina - Acheronta Revista de Psicoanálisis y Cultura Número 21 - Julio 2005
www.acheronta.org – consultada el 2/9/2012
41
Entrevista a Pura Cancina - Diario “Pagina 12” del dia jueves 1 de diciembre de 2005
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/21-1196-2005-12-01.html
42
FREUD, Sigmund. 1918 (1919). “Sobre la enseñanza del psicoanálisis en la Universidad”. Obras
Completas Tomo III. Trad. Luis López-Ballesteros y de Torres. – El Ateneo – Buenos Aires 2003 –
Pág. 2454

33
práctica de la propia experiencia de trabajo clínico. Ubicando una posición diferente
que no es la del saber-sabido que comanda, sino el propio deseo de analizar, como
motor y causa que empuja e incita a nuevas elaboraciones teóricas y prácticas. En
tanto hablamos de deseo, separándonos tajantemente de la pura necesidad.
Implicándonos bajo un compromiso ético mayor que va mas allá de dar respuestas a
las obligaciones hacia/con la universidad. Atravesando lo real de la clínica que
excede el marco conceptual, que a veces resulta intransferible. Trabajamos sobre un
experiencia clínica propia, en la cual se articula la teoría con la practica, pero
también incorporamos una nueva dimensión que abre la singularidad del caso en
particular, el cual nos posibilita a enfrentarnos a los detalles, hallazgos,
descubrimientos que nos permitan arribar a una producción de saber un tanto original
y un tanto creativa, fruto de la articulación de otros saberes a una práctica singular.
Sostenemos que desde esta producción se sostiene un modo de construir y
asimilar conocimiento por medio de un movimiento dialéctico entre teoría y
práctica. En este sentido retomamos las palabras que el mismo Lacan usó para
realizar la apertura a su Seminario:

“Esta enseñanza es un rechazo a todo sistema. Descubre un pensamiento


en movimiento: que, sin embargo, se presta al sistema, ya que necesariamente
presenta una faz dogmatica. El pensamiento de Freud está abierto a revisión.
Reducirlo a palabras gastadas es un error. Cada noción posee en él vida propia.
Esto precisamente es lo que se llama dialéctica.”43
La investigación a partir de la propia experiencia clínica ayuda a
contrarrestar la fuerte tendencia que ubica y empuja a la nueva producción de saber,
a una constante de repetición de los saberes ya sabidos, dando poco margen a la
originalidad y a la novedad. La relación que sostiene el psicoanálisis con el saber, es
la relación con un saber a constituirse, tanto en la investigación como en su clínica.
Según Gallo y Ramirez:

43
LACAN Jacques – Seminario 1 “Los escritos tecnicos de Freud” – Paidós, Buenos Aires 2009 –
Pág. 11

34
“Dejarse sorprender es la actitud del investigador, lo cual, la mayoría de
las veces, pone en cuestión lo que él ya sabe, y eso le resulta incomodo, pero a la vez
le ofrece la gratificación de lo nuevo emergente, de ese claro que nunca será igual
después de su primera mirada”44

Antes de seguir avanzando considero importante precisar el modo en que se


prevé acceso al caso a trabajar. El mismo se trata de un caso donde intervengo como
Acompañante Terapéutico. Ya que para una investigación clínica en psicoanálisis la
teoría debe funcionar lo más cercano posible a la experiencia, es inadmisible
investigar en la clínica psicoanalítica si ésta no se realiza bajo efectos de la misma
práctica psicoanalítica, a saber, la transferencia con el paciente. Cabe mencionar
además que los mayores avances clínicos (desde Freud) para la teoría psicoanalítica,
no se hicieron en el marco universitario, sino bajo la experiencia clínica. Lo cual
señala, que la producción en psicoanálisis se ubica mayormente en una
extraterritorialidad al saber universitario.
El material con el que trabajamos comprende, en primer lugar, los dichos
del paciente en los espacios de asambleas del kiosco-bar. Por otro lado, las
conclusiones, resultado de las reuniones que he mantenido con su psicóloga tratante,
y en tercer lugar, los registros de esta profesional en la historia clínica del paciente,
en este último material presentado, se mantiene una firme adhesión al marco teórico
del psicoanálisis, lo cual sostiene una rigurosa coherencia teórica y epistemológica
para esta investigación.
Un cuarto elemento, guarda relación con los datos recogidos de los relatos
que este paciente me ha dirigido, en el ejercicio de la función de Acompañante
Terapéutico.
Cabe aclarar que se trata de un caso, que contempla la condición de
paciente psicótico que forma parte de un espacio grupal.
El relato de la psicóloga y relato del Acompañante Terapéutico, sobre el
relato del paciente, ofrecen diversas lecturas despejando puntos de coincidencia
respecto a una lectura en común. Haciendo de esta investigación una constante

44
GALLO Hector/ RAMIREZ Mario Elkin “El psicoanálisis y la investigación en la universidad”-
Grama, Buenos Aires 2012. Pág. 13

35
práctica de lectura. Fabricando el caso, entre al menos dos. Aspirando a un mayor
nivel de formalización.
Lo nuestro es una investigación psicoanalítica a partir de una experiencia
clínica que apunta a la precisión, tanto en lo conceptual como en lo clínico.
Siguiendo esta línea adherimos a la propuesta de Miller donde ubica la precisión
como la mayor virtud de la investigación en psicoanálisis.45
En el caso de los relatos de su psicóloga ya hay una puntuación, ya no es
práctica, es algo de la clínica de esa profesional. Datos más rigurosos.
En cuanto a las historias clínicas, estas son una herramienta clínica, legal y
administrativa, una escritura institucionalizada de las prácticas e intervenciones
realizadas en el Hospital, que se configuran como un soporte institucional, lo cual
justifica que se enfatice la importancia que esta herramienta puede tener para toda
investigación que se realice en al área de Salud Mental. Son un banco de datos para
iniciar un proceso de investigación, tanto en relación a las prácticas como en relación
a los datos institucionales que ella puede aportar.
Según un trabajo realizado en el marco del Departamento de Docencia e
Investigación del Hospital Infanto Juvenil Carolina Tobar García46:
“Los procesos de investigación científica necesariamente son escriturales
y, en este sentido, la sistematización explícita de las historias clínicas las instala en
un campo científicamente validable.”

Para hacer una lectura sostenida desde la clínica se tomarán los relatos
hechos por el paciente, lo cual requiere tener en cuenta el elemento transferencial.
Con estas lecturas que construyen el caso nos alejamos de un mero
comentario, opinión o forzada interpretación. Por el contrario, se ubican en sintonía
clara y precisa sobre un referente textual. Leyendo dentro del registro de lo que se

45
MILLER Jacques Alain, “clase inagural del centro Descartes”, en Conferencias porteñas, t.2,
Paidós, Buenos Aires 2009. Pág. 142
46
“Historia Clínica” - Revista Manuscrito T, Nº 12, Buenos Aires, Noviembre de 2001. Participaron
de esa investigación, junto con Miguel Calvano, la Dra. Marcia Braier (Jefa de Docencia), la Lic.
Lucila Donnarumma (jefa de investigación), y las Lic. Irene Scherz, Angelina Allamprese y Sonia
Haude, integrantes del staff del Departamento de Investigación y Docencia del Hospital Infanto
Juvenil Tobar García.

36
pueda leer, con los instrumentos que ofrece la teoría del psicoanálisis acerca de la
transferencia, la posición del analista, la estructura y operaciones que la produzcan.
En la confluencia de lecturas de la psicóloga y el AT un fragmento de real
se bordea, se capta, se atrapa.
La metodología de la Fábrica de casos permite producir a la luz de un nudo
entre la práctica (donde se producen efectos), la clínica (donde se reflexiona sobre la
práctica) y la teoría (producción de saber).
Es de gran importancia también aclarar que la presente investigación, está
contemplada dentro del llamado Paradigma Indiciario fundado por Ginzburg y
conceptualizado por Morelli. Este paradigma es tomado por la teoría del
psicoanálisis a partir de su implementación en el texto de Freud “El Moisés de
Miguel Ángel”, en el cual el autor desarrolla una lectura sobre una estatua de Moisés
tallada por Miguel Ángel.
Freud en este mismo texto va plantear el emparentamiento del Método
Indiciario elaborado por Morelli y el método del Psicoanálisis.

“Creo que su procedimiento está muy emparentado con la técnica del


psicoanálisis médico. También éste suele colegir lo secreto y escondido desde unos
rasgos menospreciados o no advertidos, desde la escoria –refuse- de la
observación”47
Según la Doctora Pura Cancina48, el nacimiento y consolidación del método
indiciario se remonta hasta los primitivos cazadores en la prehistoria, época en que
la humanidad vivió de la caza y los cazadores aprendieron a reconstruir el aspecto,
los movimientos de la presa y su peligrosidad a través de rastros, huellas,
excrementos, etc. Luego este método se fue enriqueciendo cuando este “saber leer”
se fue transmitiendo por sucesivas generaciones.
Así mismo la palabra investigar viene del latín investigare, la cual deriva de
vestigium que significa en “pos de la huella de”, es decir “ir en busca de una pista”.

47
FREUD, Sigmund - “El Moisés de Miguel Ángel” (1914), en: Obras completas, volumen XIII,
Amorrortu, Buenos Aires, 1979, Pág. 227
48
CANSINA, Pura H. - “La investigación en psicoanálisis”, Homo Sapiens Ediciones, Rosario, 2008.
Pág. 93

37
Vestigium se refería a la planta o suela del pie, a la marca que dejaba el pie en la
tierra, y después la indicación de que alguien había caminado por allí.49
En la clínica el ejercicio es de escuchar, observar, diferenciar y clasificar.
Teniendo en cuenta los detalles que son transformados en letras para ser leídos.
Buscar los rastros que van quedando, indicios que nos permiten aproximarnos. Son
esos índices (valor indiciario) que nos permite ir (re)construyendo el camino del
tratamiento. Es por esto también que sostenemos que el caso se construye a partir de
relatos y de diferentes indicios.
Particularmente en la clínica psicoanalítica se toman los detalles y elementos
que se expresan gracias a la estructura del lenguaje (sea bajo la manifestación como
palabras, silencios, gestos o imágenes), ahí donde adquieren valor como
significantes, entendiendo que estos son unidades caracterizadas por su condición
opositiva, negativa y diferencial. De esta manera van configurando su valor para ser
leídos como letra con valor indiciario. Tomando de este método (el indiciario) un
modo de aproximación al inconsciente. Esto no estaría dado por traducción
simultánea de códigos preestablecidos de sentidos, sino mediante un aspecto central
del Método Indiciario, que es el del descubrimiento a partir de los elementos
fenoménicos que expresan, de modo traspuesto, los datos mediante los cuales hacer
articulaciones de sentido.
En el campo de aplicación del psicoanálisis no existen datos en bruto, todos
ellos dependen de su articulación y su co-variancia con los otros. Ningún dato escapa
a la dependencia de articulación.

49
COCHRAN Marilyn – SMITH Susan “Dentro / Fuera, enseñantes que investigan”- AKAl - España
2012- Pág. 9

38
CAPITULO IV

MARCO TEÓRICO

Para estudiar el problema planteado se trabajó desde la teoría psicoanalítica,


entendiendo que es la más apropiada para un abordaje coherente de la problemática.
Para la construcción del marco teórico se tomaron aportes del psicoanálisis
freudiano y el de escuela francesa (J. Lacan), junto con otros autores contemporáneos
que trabajan las conceptualizaciones respecto a la clínica en el campo de las psicosis.
Los conceptos que sustentarán el marco teórico serán los siguientes:

39
Táctica y estrategia

Rossi en su libro “Acompañamiento Terapéutico” 50 intenta ubicar


coordenadas sobre táctica, estrategia y política del acompañamiento terapéutico, a
partir de tomar como referencia el texto de Lacan titulado “La dirección de la cura”.
En éste, Lacan permite plantear la distinción entre táctica, estrategia y política en la
dirección de la cura analítica. Rossi a partir de este texto intentara ubicar
coordenadas respecto a la táctica, estrategia y política en el acompañamiento
terapéutico.

“En primer término, la táctica se pensará en relación a estas preguntas:


qué decir, qué no decir, cuánto hablar o callar, cómo intervenir en situaciones
puntuales del acompañamiento, en el día a día.”51

“Con esto, ambos (AT y analista) serán menos libres en su política y en su


estrategia, que en su táctica. Podrá decirse que forzamos los términos al establecer
este paralelo, pero creo que son aproximaciones para sostener una interrogación
hacia la tarea cotidiana, aclarando que partimos de ubicar al analista y al AT bajo
registros de trabajos diferentes”52

Los conceptos Tácticas y Estrategia proviene del campo militar; las


palabras en sí se derivan del griego τακτικός y strategia

El general prusiano Karl Von Clausewitz, historiador especializado en


temas bélicos y destacado profundizador del fenómeno de la guerra, va a trabajar en
su tratado, titulado “de la guerra”, la idea de que antiguamente el arte de la guerra
sólo contemplaba las ramas del conocimiento en relación a las cosas materiales.
Lo destacable y novedoso que produce este pensador es que no basta con
tener recursos materiales para un combate, sino que además hay que saber usarlos.
50
ROSSI, Gustavo Pablo- “Acompañamiento Terapéutico, lo cotidiano, las redes y sus
interlocutores” – Polemos, Buenos Aires, 2007.
51
Ídem pág. 90
52
ROSSI, Gustavo Pablo- “Acompañamiento Terapéutico, lo cotidiano, las redes y sus
interlocutores” – Polemos, Buenos Aires, 2007. pág. 90

40
Las reflexiones sobre los acontecimientos militares pusieron en evidencia la
necesidad de contar con una teoría que oriente y dirija.

“Surgió entonces el intento de establecer principios, reglas y hasta


sistemas para la conducción de la guerra.”53

Siempre resulta interesante tomar la etimología de las palabras para pensar


su utilización, aunque con el tiempo “táctica y estrategia” fueron abarcando
diferentes campos como la economía, el deporte, el juego, etc. Tomaré dichas
palabras como conceptos y resulta menester contar con la construcción histórica que
estas han tenido.

“La dirección de la guerra equivale, por lo tanto, a la preparación y la


conducción del combate. Si éste fuera un acto único, no habría necesidad de
ninguna otra subdivisión.
Pero el combate está compuesto de un número más o menos grande de
actos aislados, cada uno completo en sí mismo, que llamamos encuentros… y que
forman unas nuevas unidades. Se derivan de aquí dos actividades distintas: preparar
y conducir individualmente estos encuentros aislados, y combinarlos unos con otros
para alcanzar el objetivo de la guerra. La primera de estas actividades es llamada
táctica, la segunda se denomina estrategia.” 54 (Las negritas son mías)

Hasta aquí podemos entender estos términos de maneras escalonadas. Y uno


dentro del otro.
La estrategia la ubicaremos en un lugar más de programación y
diagramación donde se fijen los objetivos y la táctica, tal como lo plantea
Clausewitz, la ubicaremos también en los “encuentros” que en nuestro caso lo serán
entre el AT y el paciente.

53
CLAUSEWITZ, Karl Von – “De La Guerra” – La editorial virtual :
http://www.laeditorialvirtual.com.ar/pages/Clausewitz/DeLaGuerra_02.htm - Consultada el 15/5/2012
54
CLAUSEWITZ, Karl von – “De La Guerra” – La editorial virtual :
http://www.laeditorialvirtual.com.ar/pages/Clausewitz/DeLaGuerra_02.htm - Consultada el 15/5/2012

41
“La estrategia es el uso del encuentro para alcanzar el objetivo de la
guerra.... En otras palabras, la estrategia traza el plan de la guerra y, para el
propósito aludido, añade la serie de actos que conducirán a ese propósito; es decir,
traza los planes para las campañas por separado y prepara los encuentros que serán
librados en cada una de ellas. Como todas estas son cuestiones que en gran medida
sólo pueden ser determinadas sobre la base de suposiciones, algunas de las cuales
no se materializan, mientras que cierto número de decisiones referentes a detalles no
pueden ser tomadas de antemano en forma alguna, es evidente que la estrategia
debe estar presente en el campo de batalla, para concertar esos detalles sobre el
terreno y hacer las modificaciones al plan general, cosa que es en todo momento
necesaria. En consecuencia, la estrategia no puede ni por un instante dejar de
ejercer su tarea.”55

Táctica y estrategia siempre mantienen una relación reciproca la cual


permite modificaciones a la luz de nuevos acontecimientos.
Para realizar la elaboración de una estrategia tenemos que fijar antes los
objetivos. Entendemos que pensar la inclusión de un recurso como el AT es pensar en
la incorporación de un agente de salud que se inserta en el marco de un tratamiento,
por lo tanto la estrategia estará íntimamente ligada a los objetivos que se pretendan
en dicho tratamiento. La presunción diagnóstica nos demanda pensar en distintos
dispositivos y tratamientos. Diferentes entre la psicosis y neurosis, por ejemplo.
Freud en el texto “iniciación al Tratamiento” nos advierte de la necesidad
de tomarnos un tiempo para evaluar las condiciones del caso.
Análogamente podemos ubicar las mismas advertencias en Lacan a partir
de las entrevistas preliminares donde, entre otras cosas, podamos localizar los
“fenómenos elementales” que se encuentran en la psicosis para saber con qué
estructura estamos trabajando, y en caso de una pre psicosis poder prevenir la entrada
en análisis que conllevaría a un brote.
En el texto de Freud “Sobre el psicoanálisis silvestre” vamos a encontrar
que el autor hace hincapié en la necesidad de poder hacer un diagnóstico lo más

55
Ídem.

42
acertado posible ya que ello determinara qué tipo de terapia desarrollar. Dependiendo
de esto se formularán los objetivos esperados y posibles en dicho tratamiento.
Un diagnostico para el psicoanálisis siempre es un tema controvertido, ya
que como afirma Joel Dor:

“no hay inferencias estables entre las causas psíquicas y los efectos
sintomáticos en la determinación de un diagnóstico.”56

Pero este autor también nos advierte que:

“Esto no quiere decir que tal articulación no esté sujeta a ciertas


exigencias de rigor. No todo es posible al capricho de las fantasías de cada cual. No
todo es posible, so pretexto de que es preciso desprenderse de la racionalidad lógica
habitual. Subsiste una guía, que es el hilo conductor que debe seguirse: el decir de
aquel al que se escucha. Sólo en el decir es localizable algo de la estructura del
sujeto. Ahora bien, para establecer un diagnóstico debemos contar con la
estructura”57

Lacan en el seminario 3 precisa la estructura como coordenadas:

“La noción de estructura merece de por sí que le prestemos atención. Tal


como la hacemos jugar eficazmente en análisis, implica ciertos números de
coordenadas, y la noción misma de coordenadas forma parte de ellas. La estructura
es primero un grupo de elementos co-variante”58

Rossi en su libro sobre Acompañamiento Terapéutico habla de


“coordenadas del marco en que se inserta su tarea” 59, esto podemos localizarlo en el
plano de la estrategia, la cual no puede ser programada sin cierta delimitación
propuesta por el psicólogo o psiquiatra tratante del paciente.
56
DOR Joel – “Estructuras Clínicas y Psicoanálisis” – Amorrortu – Buenos Aires 2006 - Pág. 22
57
DOR Joel – “Estructuras Clínicas y Psicoanálisis” – Amorrortu – Buenos Aires 2006 – Pág. 22
58
LACAN Jacques – Seminario III “Las psicosis” – Paidós – Buenos Aires 1993 – Pág. 261
59
ROSSI Gustavo Pablo – “Acompañamiento Terapéutico. Lo cotidiano, las redes y sus
interlocutores” – Polemos – Buenos Aires 2007 – Pág. 91

43
“La modalidad en que se encuentre, su disposición y el uso de su palabra
en cada situación de AT es producto de una decisión del acompañante, la cual será
orientada por las coordenadas del marco en que se inserta su tarea, y la lectura
transferencial que se realice.
Tendrá presente aquel marco al que se remite su inclusión y esto implica a
veces debe ser muy estricto con determinadas pautas”60 (Las negritas son mias)

Por lo tanto, siempre de acuerdo con nuestra clasificación, la táctica


constituye la enseñanza del uso de las fuerzas armadas en los encuentros (entre AT y
el paciente) y la estrategia, la del uso de los encuentros para alcanzar el objetivo de
la guerra. Tareas que se trazan con quienes dirigen el tratamiento.
Resulta imprescindible diagnosticar la situación y conformar un marco
referencial de acción del AT, ya que toda acción o intervención que el AT realice con
un paciente se introduce en una red de relaciones y referencias ya existentes en cada
sujeto, de modo tal que una nueva articulación a partir de la palabra u acción pone en
acción nuevos movimientos, generalmente mas de los que se pueden prever. Si bien,
un resultado exacto de una intervención es impredecible en sus consecuencias e
ilimitada en sus actos, a veces estos pueden ser irreversibles. Nuestra ética
profesional tendría que apuntar a reducir la mala praxis lo más que se pueda. Saber
con que estructura tratamos reduce estos riesgos.
En el seminario numero 3 de Lacan61, más precisamente en el capitulo VI
“El fenómeno psicótico y su mecanismo”, el autor nos cuenta la anécdota de
intervención de un analista.
El caso se trata de un paciente “habitado por la idea de que era un
plagiario, y su culpabilidad aferente”. Este personaje era un escritor que luego de
escribir sentía que nada de lo que escribía era original. El analista hace una
intervención en el plano de la realidad, busca los escritos y los compara con los de
sus colegas y se los muestra como prueba contundente de que no hay plagio. En la
siguiente sesión vuelve y cuenta una “linda historieta: saliendo de la sesión, fue a un

60
Ídem– Pág. 91
61
LACAN Jacques – Seminario III “Las psicosis” – Paidós – Buenos Aires 1993

44
restaurante, y saboreo su plato preferido, sesos frescos”62. Lacan afirma que esta
intervención empujo al paciente a un acting-out. Fue una mala praxis.
Evaluar y medir el tipo de intervenciones y determinar sobre qué planos y
registros se efectúan, ayudan a reducir la mala praxis. Dependiendo de la dimensión
que el efecto tenga puede ser en mayor o menor medida perjudicial al tratamiento del
paciente.
De esta manera ubicamos en dos planos diferentes la táctica y estrategia.

Psicosis
Sigmund Freud desarrolla lo que se da a llamar el “Complejo de Edipo”
inspirándose en el mito griego que se basa en la obra de Sófocles y lleva por titulo
“Edipo Rey”.
En su obra “Tótem y Tabú” establece el tránsito por dicho complejo como
algo universal a todos los seres humanos y como condición fundante de toda cultura.

Resumiendo, el Complejo de Edipo es definido por Freud como “un


conjunto inconsciente de deseos amorosos y hostiles que el sujeto experimente con
relación a sus progenitores; el sujeto desea a un progenitor y entre en rivalidad con
el otro.”63

Todo niño transita el complejo de Edipo aproximadamente a partir de los


dos años y dando por finalizado dicho tránsito aproximadamente a los cinco años,
cuando renuncia al deseo sexual dirigido a sus progenitores.
Desde el psicoanálisis entendemos al complejo de Edipo como un hecho
central en la estructuración subjetiva de las personas.
Lacan a partir de la década de 1950 empieza a desarrollar una concepción
propia del Complejo de Edipo, tomando como antecedente el desarrollo freudiano.
Siguiendo esta línea va a sostener, en concordancia con Freud, que el Complejo de
Edipo es la matriz de toda psicopatología, considerando a todas las estructuras
psíquicas como resultado de las dificultades experimentadas en este complejo.
62
Ídem – Pág. 116 y 117
63
EVANS, Dylan- “Diccionario Introductorio de Psicoanálisis Lacaniano”- Paidós- Buenos Aires
2008- Pág. 54

45
Como diferencia notable, respecto al Edipo freudiano, Lacan sostiene que el
sujeto (varón o mujer) siempre desea a la madre, y el padre es siempre el rival.
En el seminario V64 Lacan identifica tres tiempos del complejo de Edipo.
Hablamos de tres tiempos lógicos, no cronológicos.

Primer tiempo: La madre al sentirse incompleta, castrada, reconociendo


una falta (el falo), busca ser madre porque ha realizado una ecuación: niño = falo. El
niño se ubica como objeto de deseo de la madre (el falo) y la completa, produciendo
una Madre Fálica, a la que no le falta nada. El niño es alienado en la identificación a
ese objeto.
En este primer tiempo tendríamos una tríada imaginaria constituida por
niño – madre – falo.

Segundo tiempo: En este tiempo interviene el padre, pero Lacan no habla


de un padre real, sino de la función paterna, haciendo de esto un lugar en la
estructura que puede ser ocupado por otro representante, sin que sea necesariamente
el padre real y biológico.
Quien interviene desde esta función es quien privará al niño de su madre
como objeto de deseo. A su vez, privará también a la madre de su objeto de deseo
(fálico) que es encarnado en el niño. Arrojando como resultado la “castración
simbólica” en el niño, lo cual lo despoja de la identificación en el valor fálico (dejará
de estar alienado al deseo de la madre).
Como resultado de esta intervención de la función paterna queda una madre
despojada de su objeto, es decir en falta, deseando más allá de su hijo, a su padre u
alguna otra cosa. Es decir castrada y deseante. Instaurando una terceridad mas allá
del niño y la madre.

“Volvamos a subrayar que el Nombre-del-Padre no es sencillamente el


lugar simbólico que puede o no ocupar la persona de un padre, sino toda expresión

64
LACAN, Jaques - El Seminario, Libro V, “Formaciones del Inconsciente” – Paidós- Buenos Aires
2009

46
simbólica, producida por la madre o producida por el niño, que represente la
instancia tercera, paterna, de la ley de prohibición del incesto” 65

Como correlato negativo de la intervención paterna, en tanto no pueda


cortar este vínculo, el niño quedará como dependiente del deseo de la madre, una
madre fálica.
La función paterna asimila como función principal transmitir una ley, la
prohibición del incesto, ley que funda toda cultura y regula los intercambios sociales.

Tercer tiempo: En este tiempo nos encontramos con la castración


simbólica ya realizada, la ley de prohibición del incesto instaurada. En este tiempo la
madre ya no es fálica y el padre tampoco, ya que él no “es” la ley, sino que la
representa (padre simbólico). El padre deberá demostrar que él también está
sometido a la ley. Finalmente el falo y la ley quedan instaurados como instancias mas
allá de cualquiera que lo represente (falo simbólico).

La Forclusión como mecanismo psíquico que produce la psicosis.

Lacan representa el complejo de Edipo como una metáfora (la Metáfora


Paterna), en la cual un significante (el Nombre-del-Padre) reemplaza a otro (Deseo
de Madre)66. La operación psíquica de la forclusión consiste en rechazar el
significante del Nombre-del-Padre que se debía inscribir. Como resultado de dicha
operatoria aparece un sujeto que no atravesó la experiencia de la castración.

“Experiencia crucial que- en la medida que es simbolizada- permite al


niño asumir su propio sexo y así llegar a ser capaz de reconocer sus limites. Además
de las manifestaciones clínicas y sintomáticas propias de la psicosis, esta ausencia
de simbolización de la castración se expresara especialmente por una incertidumbre

65
NASIO, J D – “Enseñanza de 7 conceptos cruciales del psicoanálisis” –Gedisa – España, 1996 –
Pág. 223
66
EVANS, Dylan – “Diccionario Introductorio de Psicoanálisis Lacaniano”- Paidós- Buenos Aires
2008- Pág. 138

47
del paciente sicótico respecto de su identidad sexual y por una perdida del sentido
de realidad”67.

Lo forcluido es un elemento simbólico, en tanto forcluido (rechazado) de lo


simbólico, reaparece en lo real, bajo la forma de alucinaciones.
Para darle sentido a las experiencias del sujeto, para que cada elemento
significante sea consistente, se necesita de un primer significante. Este será soporte
de toda cadena significante, un punto de partida consistente para todos los
significantes que vienen después. Ese primer significante es el Significante-del-
Nombre-del-Padre, el cual garantizara cierta estabilidad y consistencia al orden
simbólico, al conjunto de significantes.
El significante del Nombre-del-Padre impone en la realidad, al mundo
simbólico del sujeto, el orden, la jerarquía, la estructura, la constancia, la estabilidad.
Hay un ordenamiento de la subjetividad por la inscripción en el sujeto de la Metáfora
Paterna.
Si el significante del Nombre-del-Padre falta, está forcluido, el orden
simbólico del sujeto no se puede sostener, se desestabiliza, tal y como sucede en la
psicosis.

El grupo, un lugar posible para la escucha psicoanalítica.

“Si he perdido la vida, el tiempo,


todo lo tiré como un anillo al agua,
Si he perdido la voz en la maleza,
me queda la palabra.”68

Donde circule la palabra hay lugar para el psicoanálisis, hay lugar para una
escucha diferente, por más que la voz se pierda en la maleza siempre queda abierta la
posibilidad de la emergencia de un sujeto, de su singularidad, de su deseo. Habilitar
67
NASIO, J. D.- “Enseñanza de 7 conceptos cruciales del psicoanálisis”- Gedisa - España, 1996- Pág.
211
68
IBAÑEZ Paco – canción “Me queda la palabra”

48
la palabra de cada sujeto en espacios colectivos, es abrir la posibilidad de la
emergencia de subjetividad. La escucha psicoanalítica es poder rescatar de esa
maleza del discurso generalizado y colectivo cualquier efecto de singularidad, de
diferencia, de sujeto y su deseo.
Alicia Ruth Alvarez en relación a los dispositivos dice: “Concebir al
psicoanálisis como práctica de discurso crea las condiciones para no identificar
nuestra práctica con determinado dispositivo terapéutico” 69. Lacan plantea que el
discurso es idéntico a sus condiciones, lo que significa que lo que va a ocurrir, va a
depender de las condiciones del discurso70. Un lugar para aportar desde la escucha
psicoanalítica, puede proponer una lectura sobre los discursos puestos en juego en los
espacios colectivos y poder identificar y trabajar sobre las condiciones que
posibiliten un discurso que propicie la emergencia del sujeto y su deseo.

El AT y los grupos

Para realizar esta investigación tomé lo que Graciela Jasiner en su libro


“Coordinando grupos, una lógica para los pequeños grupos”71 llama “GCT” (grupo
centrado en una tarea).
Desde el psicoanálisis siempre existió un dilema para pensar su aplicación
en los grupos. Me parece interesante partir de algunas condiciones críticas o
desfavorables a nuestra función, para tenerlo en cuenta y poder seguir edificando a
pesar de eso. Partiremos de “Psicologías de las masas y análisis del yo” donde Freud
afirma que en las formaciones colectivas los individuos se consideran iguales entre
ellos.
La unión de un grupo demanda cierta idea de igualdad entre sus integrantes
o por lo menos establecer ciertos parámetros o “puntos en común” que posibiliten
una noción de cuerpo capaz de caminar bajo un mismo norte, en este intento de
69
ALVAREZ, Alicia Ruth – “La teoría de los discursos en Jacques Lacan: La formalización del lazo
social.” – Letra Viva, Bs. As., 2006 - Pag 27
70
LACAN Jacques – Seminario XIX “…o peor”. El discurso es idéntico a sus condiciones. Clase 1 –
Paidós – Buenos Aires 2012.
71
JASINER, Graciela – “Coordinando grupos, una lógica para los pequeños grupos” - Lugar editorial,
Bs. As, 2008

49
uniformar siempre se corre el riesgo de sacrificar la emergencia de la subjetividad, de
la singularidad, de la diferencia.
El agrupamiento se erige bajo cierto cimiento que se establece en relación a
los objetivos como agrupamientos. El discurso instituido va a girar sobre la órbita de
esos objetivos pre-establecidos, recortando el campo discursivo de lo que “se debe”
hablar en ese espacio y de lo que “no es el espacio para hablarlo”. Hay un mandato
instituido, implícito o explicito, que afirma que todos se agrupan por tal cosa. Ese
mandato también produce otro efecto, un efecto que intenta uniformizar, borrar las
diferencias y suponer que todos son iguales.
El ideal del grupo es lo que ordena y cohesiona, es el mismo grupo que no
va a tolerar la desviación de lo que no se oriente en la dirección del ideal propuesto,
eliminando cualquier efecto de diferencia, cualquier efecto de singularidad. No hace
falta la censura, es el mismo discurso que ya esta recortado e incorporado en cada
uno, orientando en relación de lo que se puede y no se puede hablar.
La coordinación de estos espacios grupales exige situarse en un lugar de
cohesión, que permita producir. Un espacio que se articula en relación a determinada
producción empieza a medir su eficiencia en relación a esa producción. La mirada de
los otros ajenos al grupo es la que sostiene bajo ese imaginario de integridad, de
cuerpo unificado.
El lugar de coordinador es difícil, ya que cualquier atentado contra ese
imaginario de cuerpo unificado, atenta también contra una integridad donde siempre
aparece la fantasía de desintegración.
La participación de un paciente psicótico en un trabajo en grupo abre la
posibilidad de restablecer el lazo social, contrarrestando los efectos de aislamiento y
reclusión que la misma psicosis produce.
El trabajo grupal ayuda a la incorporación, en una estructura psicótica, de
un lugar para el otro como semejante, despegando algo de ese Otro gozador
encarnado en otros y que ubica al psicótico en un lugar de objeto de goce de Otros.
Este lugar es vivenciado con mucho padecimiento y malestar, donde el sujeto preso
del goce avasallante va sufriendo sus múltiples consecuencias, que terminan por ser
arrasadoras y empujan al borramiento de la propia subjetividad.

50
Teoría de los discursos

Voy a tomar como referencia principal el libro “La teoría de los discursos
en Jacques Lacan” de Alicia Ruth Alvarez. El mismo ha sido la base de su tesis de
doctorado presentada en la Universidad de Rosario a fines del 2003.
En el recorrido de este texto la autora encuentra que la Teoría de los
Discursos de Lacan constituye un desarrollo insoslayable, si sabemos hacer de ella
un instrumento con el cual analizar lo que se presenta en el lazo.

“Me interesa mostrar que el aparato formal de los discursos permite


abordar la relación al otro en términos de una topología, abordaje lógico, no
analógico, y vacío de contenidos en si mismo. Matriz para poder descifrar los
contenidos que eventualmente se alojen allí.”72

Lacan en el Seminario XVII concentra la formulación de la teoría de los


discursos, arribando a la concepción del psicoanálisis como práctica de discurso.
Esto por un lado nos abre la posibilidad de pensar que la relación y el vínculo al otro
estarán condicionados y sujetos a lugares y posiciones.
Por otro lado, al concebir al psicoanálisis como práctica de discurso nos
habilita a poder pensar que la aplicación de su teoría no quedaría limitada sólo a la
función del analista en el dispositivo tradicional, sino también a otros dispositivos en
el campo de la salud mental, en este caso hablaremos sobre el Acompañamiento
Terapéutico.

“Concebir al psicoanálisis como práctica de discurso crea las condiciones


para no identificar nuestra práctica con determinado dispositivo terapéutico”73

Lacan intenta formalizar a partir de las matemáticas su teoría sobre los


discursos. De la misma manera que lo intenta con la lógica del fantasma en el
72
ALVAREZ, Alicia Ruth – “La teoría de los discursos en Jacques Lacan”: La formalización del lazo
social. – Letra Viva, Bs. As., 2006. Pág. 17
73
Ídem. Pág. 27

51
seminario XIV, donde siempre irá chocando con los límites de toda formalización
pero no encontrará un obstáculo en ello para seguir avanzando en su teoría.

“la formalización posibilita un modo de transmisión mas cercano al de la


ciencia, en tanto no se trata de contenidos a comprender sino de una lógica con la
cual operar”74

Como elemento fundamental, la lógica irrumpe de contemplar las


matemáticas para el desarrollo de su teoría. Es la lógica la que nos permite una
escritura, y bajo ésta podemos encontrar la escritura de una estructura.
De esta manera el sujeto queda sujeto a reglas de estructura, reglas que
pueden escribirse bajo una fórmula que configuran una dinámica de funcionamiento
respecto a cada uno de sus elementos. Como consecuencia de esta operación resulta
lo interpretado, bajo cierto valor de veracidad que queda ligado al sujeto.
Para hablar de discurso tomaré la definición que ofrece Lacan en el
Seminario XVII, “El reverso del psicoanálisis”, más concretamente de su primera
lección, “Producción de los cuatro discursos”, del 26 de noviembre de 1969:

“Resulta que el año pasado distinguí, de forma muy insistente, el discurso


como una estructura necesaria que excede con mucho a la palabra, siempre más o
menos ocasional. Prefiero, incluso lo escribí un día, un discurso sin palabras”.75

Alicia Ruth Álvarez afirma “…esta categoría en la obra psicoanalítica es


el de una formalización lógico algebraica del lazo social”.76
Cada discurso produce un determinado lazo social y se encuadra dentro de
un marco de dinámicas que retroalimentan ese discurso.
Lacan empieza considerando que hay un límite de cuatros discursos
(aunque luego suma el “del capitalista”, destacando su condición de ser una
perversión del Discurso del Amo)
74
Ídem. Pág. 14
75
LACAN, Jacques - El Seminario, Libro XVII "El reverso del psicoanálisis", Paidós, Bs. As., 1992,
Pág. 10
76
ALVAREZ, Alicia Ruth – “La teoría de los discursos en Jacques Lacan”: La formalización del lazo
social. – Letra Viva, Bs. As., 2006. Pág. 24

52
Lacan separa el discurso del plano de lo gramatical, lugar donde se sitúan la
palabra y el lenguaje.
Para la realización de cada discurso es imprescindible el lenguaje. En
cambio en relación a las palabras, cada discurso puede prescindir de ellas. La palabra
sólo es un elemento co-variante en el que queda sujeto su aplicación y concatenación
a cada discurso, aunque no necesariamente sea así siempre. El registro de las
palabras va a quedar íntimamente ligado y condicionado por los movimientos del
resto de elementos que se configuran dentro de cada discurso.
Toda palabra como elemento general, se configura dentro de la gramática
de discurso, donde cada uno de nosotros vamos a conformar un elemento más.

El sujeto como producto del lenguaje

La existencia del sujeto podemos descifrarla a partir de cierta lógica. Lógica


que toma como inicio la inscripción al orden simbólico a partir del ingreso al
lenguaje. Ligadura a lo real que deja por fuera inexorablemente un elemento, un
objeto como real no asimilable, debido a la lógica del lenguaje, ya que no existe
lenguaje que pueda nombrar todo. Es la estructura del lenguaje que permite y obliga
a la repetición, no considerando ésta como automatismo, sino como repetición de la
demanda. La demanda esta cosida a la carne, tiene ahí su punto de partida, ya que
surge como efecto de la operación cuando la necesidad biológica del cuerpo queda
atrapada, forzadamente traducida bajo las representaciones significantes del lenguaje,
traducción que como toda, deja un resto. Y como resultado de la demanda restada a
la necesidad, la pulsión.
Esta pulsión va configurando un cuerpo, un cuerpo que no es el de hablante,
un cuerpo que posee pero que también es de Otro, que también se manifiesta ahí y a
partir de él.
El sujeto queda desvanecido frente a la demanda, y la pulsión como
motorizante inicia un recorrido, ahora encapsulado bajo el lenguaje que entonces
repite e historiza.

53
CAPITULO V

HISTORIA DE LA LOCURA

Historizando sobre la locura

Las connotaciones respecto a toda clase de locura o padecimiento mental


fueron cambiando durante el tiempo, esto también ubicaba en diferentes lugares
dentro de lo social a quien se lo ubicaba dentro del amplio espectro de las locuras.
Entre los grandes pensadores que fueron marcando coordenadas claras
respecto a las formas de pensamiento imperantes en cada época, la locura fue
ocupando diferentes lugares. Nos es lo mismo destacar de los locos su capacidad
creativa y excéntrica a nombrarlos como totalmente despojados del uso de la razón,
más aun si se trata de épocas donde lo mas valioso era poder encontrar el acceso a la
razón por parte del sujeto.
Según Bennett Simon en su libro “Razón y Locura en la antigua Grecia”77,
señala que desde Homero a Platón la razón y la enfermedad mental se pueden dividir
en tres modelos. El poético (particularmente Homero), el filosófico (o Platónico), y
el médico (o Hipocrático).
Por otro lado, en uno de sus textos Aristóteles hace referencia a la locura. 78
Según Rubén Peretó Rivas79 :
77
BENNETT Simon - “Razón y Locura en la antigua Grecia” – Akal – España 1984
78
ARISTÓTELES – “El hombre de genio y la melancolía (problema XXX)” – Acantilado- España
2011
79
Conferencia leída durante las Jornadas Aristotélicas, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad
Nacional de Cuyo, Mendoza, 14-16 de septiembre de 2010. “Aristóteles y la melancolía. En torno a
Problemata XXX,1”- Rubén Peretó Rivas - UNCuyo – CONICET. Consultada en

54
“El texto se encuentra en el primer capítulo del libro XXX de los
Problemas y ha sido llamado por algunos, una “monografía sobre la bilis negra”.
Esta obra que la tradición siempre atribuyó a Aristóteles, es una colección de
preguntas y respuestas sobre temáticas variadas y curiosas que se relacionan, la
mayoría de ellas, con la historia natural. Después de haber tenido un gran éxito
durante la Antigüedad, la Edad Media y el Renacimiento, el libro es, en la
actualidad, poco conocido, o desconocido, porque suele ser considerado apócrifo.
Sin embargo, en opinión de Pierre Louis, editor y traductor del texto para
Les Belles Lettres, no debe ser considerada una obra menor, y aporta un dato
significativo: es la tercera más extensa de Aristóteles, después de la Historia de los
animales y la Metafísica. En cuanto a la autenticidad de la obra, el mismo estudioso
afirma que está fuera de duda, y aporta un hecho irrefutable: el mismo Aristóteles la
cita en siete ocasiones a lo largo de su obra, y es también mencionada por otros
muchos escritores de la antigüedad griega y latina como perteneciente al
Estagirita”

En dicho texto el autor de “La Política” afirma que los hombres


excepcionales son melancólicos, es una de las características de la genialidad.
Aunque tal vez habría que precisar de qué clase de melancolía hablaba en esa época,
lo que queda claro en el texto es que se trata de una forma de padecimiento referido a
lo psíquico o mental y una enfermedad que implica una desviación de la moral.
Va a citar también varios casos de personajes con cierto protagonismo, en
algunos casos históricos y otros míticos. Como por ejemplo: Heracles, Ajax y
Belorofonte entre los guerreros; Empédocles, Sócrates y Platón entre los filósofos, y
muchos poetas.
Si observamos el caso de Heracles, en un arrebato de locura mata a los tres
hijos que tuvo con su primera esposa Mégara.
En el caso de Ayax, después de todas sus luchas heroicas, cae preso de la
locura y confunde un rebaño de ovejas con Odiseo y Agamenón.

http://medievalis.files.wordpress.com/2010/03/acedia-2.pdf el dia 7/12/2012

55
“Ayax empieza con el dialogo entre Atenea y Odiseo en el que la diosa dice
a este que ha vuelto loco a Ayax para evitar que mate a Agamenòn, Menealo y a
Odisea, y para castigarle por su falta. Según la opinión de Ayax, Odisea ha
conseguido las armas de Aquiles de una forma injusta, y por ello acusa a los dos
Atridas de haber emitido un juicio erróneo. Ayax se levanta en medio de la noche
para dar muerte a esos tres héroes, pero Atenea le confunde la mente y le hace creer
que un rebaño de animales son en realidad los hombres que busca. Ayax mata al
ganado y a los guardias, y se lleva algunos de los animales a su tienda donde
continua matándolos, torturándolos y azotándolos. Una vez completa la acción,
Ayax recupera los sentidos, se da cuenta de lo que ha hecho, y cae en un estado de
profunda vergüenza y abatimiento. En un momento, y sin hacer caso de las suplicas
de su esposa y del corro, y de la muda llamada de su hijo pequeño, el héroe se
suicida con la espada que le había regalado en cierta ocasión su enemigo Héctor.”80

Este tipo de locura a la cual hacen referencias estas tragedias, marcan una
intervención exterior por parte de alguna autoridad divina.

“Los héroes de la tragedia que se vuelven locos (siempre son convertidos


en locos) se comportan de este modo cuando su mundo se colapsa alrededor de
ellos. Su locura forma parte de un intento frenético por retener lo que ellos creen y
saben correcto. Su mundo esta compuesto por ideas relativas al estado, a la familia,
a los dioses, y al microcosmos de sus propias ambiciones y pasiones en conflicto.”81

“En la tragedia los dioses no son iniciadores de ningún sentimiento o


pensamiento, a pesar de poder actuar. El saltarse visiblemente las normas es la
evidencia de la locura: en todos los casos que conocemos de tragedias perdidas o
que hayan llegado hasta nosotros, es un agente divino el que vuelve loco al
protagonista”82

80
BENNETT Simon - “Razón y Locura en la antigua Grecia” – Akal – España 1984-
Pág. 147 - 149
81
Ídem. Pág. 105
82
Ídem. Pág. 107

56
La locura hasta este momento parece ocupar un claro protagonismo en lo
social, pero más ligado al arte y la creación.
El aislamiento social o la segregación no se vislumbran como políticas
establecidas en relación a la locura, de hecho el psiquiatra y filósofo alemán Karl
Jaspers en su libro “Los grandes Filósofos”83 explica que, entre los filósofos ha
habido hombres aislados en su situación sociológica e, incluso, “parias condenados
por su origen a una existencia marginal”84. Lejos de entender esta situación como al
negativo, Jaspers consideraba que ese era el terreno fértil donde florecía la
creatividad.
Según Foucault,85 en el Renacimiento la voz de la locura es liberada, sin
embargo en la época clásica se produce un “extraño golpe de fuerza” que la reduce
al silencio.
Esto se inicia a partir del pensamiento de Descártes. En el camino de la
duda, que este filosofo propone, ubica a la locura al lado del sueño y de todas las
formas de error.

“La duda de Descártes libera los sentidos de encantamientos, atraviesa los


paisajes del sueño, guiada siempre por la luz de las cosas ciertas; pero él destierra
la locura en nombre del que duda, y que ya no puede desvariar, como no puede dejar
de pensar y de ser.”86

Párrafos antes Foucault afirma que para Descártes la locura como


experiencia de pensamiento se implica a sí misma y que por lo tanto se excluye del
proyecto, del ejercicio de la razón.

“La No-Razón del siglo XVI formaba una especie de peligro abierto, cuyas
amenazas podían siempre, al menos en derecho, comprometer las relaciones de la
subjetividad y de la verdad. El encantamiento de la duda cartesiana parece

83
JASPERS Karl – “Los grandes filósofos” – Sur - Buenos Aires, 1966.
84
JASPERS Karl – “Los grandes filósofos” – Sur - Buenos Aires, 1966. Pág. 86.
85
FOUCAULT Michel – “Historia de la locura en la época clásica” – Fondo de cultura económica –
México 1993
86
Ídem. Pág.78

57
testimoniar que en el siglo XVII el peligro se halla conjurado y que la locura esta
fuera de pertenencia en que el sujeto conserva sus derechos a la verdad: ese dominio
que, para el pensamiento clásico, es la razón misma. En adelante la locura está
exiliada.”87

La institucionalización de la locura

A partir de 1656, y por decreto, en Paris se fundan grandes internados


donde durante un siglo y medio se alojara a los locos, pobres y desocupados.
Estos internados hospedaran a quienes se presenten por voluntad propia o
que sean enviados por la autoridad real o judicial. La dirección de estos internados,
dentro de los cuales también formaba parte la Salpetriere, estaban a cargo de un
director que era nombrado de por vida.

"Tienen todo poder de autoridad, de dirección, de administración, de


comercio, de policía, de jurisdicción, de corrección y de sanción, sobre todos los
pobres de París, tanto dentro como fuera del Hospital General.
Para ese efecto los directores tendrán estacas y argollas de suplicio,
prisiones y mazmorras, en el dicho hospital y lugares que de él dependan, como
ellos lo juzguen conveniente, sin que se puedan apelar las ordenanzas que serán
redactadas por los directores para el interior del dicho hospital; en cuanto a
aquellas que dicten para el exterior, serán ejecutadas según su forma y tenor, no
obstante que existan cualesquiera oposiciones o apelaciones hechas o por hacer, y
sin perjuicio de ellas, y no obstante todas las defensas y parcialidades, las órdenes
no serán diferidas. "88

Es en estos lugares donde Pinel y la psiquiatría del siglo XIX encontraran a


los locos.

87
FOUCAULT Michel – “Historia de la locura en la época clásica” – Fondo de cultura económica –
México 1993- Pág. 78
88
FOUCAULT Michel – “Historia de la locura en la época clásica” – Fondo de cultura económica –
México 1993 – paginas 81 y 82

58
Este orden fundante al camino recorrido por los sujetos con padecimiento
mental no responde, en principio a ninguna idea del orden de la medicina, sino a la
consolidación de un orden monárquico y burgués que se gesta en Francia en esos
momentos.
La mendicidad es prohibida en las calles de París y se inicia una fuerte
persecución contra prostitutas, mendigos y vagabundos.
Entre la pobreza y la locura, para que se decida oficialmente encerrarlos,
tiene que haber factores en común que amenacen de alguna manera ese “orden”.
Entre ellos podríamos suponer:
- El orden que se estaba gestando no tenía una política diagramada hacia
ellos. Ese orden no les suponía ningún beneficio.
- Había cierta dificultad en estas poblaciones para asimilar las normas que
garantizarían el nuevo orden.

Sobre las autoridades de estos lugares de encierro dice Foucault:

“Son estos los verdaderos gobernadores, los delegados del poder real y de
la fortuna burguesa frente al mundo de la miseria”89

Entre los jefes de dirección de este proyecto se encuentran el Arzobispo de


Paris, el Presidente del Tribunal de Hacienda, el Presidente del Tribunal de Cuentas,
el teniente de policía y el Preboste de los mercaderes.
Evidentemente estos representantes no perseguían intenciones médicas en
su administración. Como si lo eran los leprosarios en la Edad Media.
El decreto emitido por el rey en 1656 parece ser la piedra fundacional de la
intervención del poder dominante de ahí en más, sobre la pobreza y la locura, se crea
una nueva categoría de instituciones que adoptan como política más tradicional para
su intervención el encierro. Con sus concomitantes efectos de exclusión, marginación
y reclusión. Vestigios de un comienzo que desemboca en lo que luego se funda como
establecimientos psiquiátricos, cárceles, reformatorios, etc.

89
FOUCAULT Michel – “Historia de la locura en la época clásica” – Fondo de cultura económica –
México 1993. Pág. 83

59
Según Néstor Braunstein90 recién en el siglo XIX los locos pasan a ser el
problema y patrimonio de la medicina.

“Aparece el hospital psiquiátrico y se confía a los médicos la investigación


y la definición de las formas de locura. En el territorio del hospicio y en el marco
ideológico de la medicina clasificadora se produce la distinción de la melancolía,
manía con delirio, manía sin delirio, demencia e idiotismo, hecha por Pinel, y que
está en la base de todas las clasificaciones ulteriores hasta culminar es la de nuestro
epígrafe, de nuestro segundo epígrafe, claro está.”91

Los hospitales psiquiátricos.

Emiliano Galende hace la siguiente definición de los hospitales


Psiquiátricos:

“El hospital psiquiátrico, las colonias, el asilo, englobables en el termino


manicomio, son hasta hoy la figura clásica de la institución psiquiátrica. Se pueden
definir como lugares de residencia y trabajo, en las que un numero de individuos que
comparten la situación de enfermos, aislados del resto de la sociedad durante un
tiempo, en general muy prolongado y sin fecha ni razones ciertas para la salida,
participan, en su condición de internados, de los rituales y ceremonias cotidianas
que formalmente dirigen un supuesto, y no siempre conocido, curador. Estas
instituciones son absorbentes, se proponen proporcionar al enfermo un mundo
propio, absorbiendo todo su tiempo e intereses” 92

La mayoría de estas instituciones son edificadas lejos de los centros


urbanos y lejos de todo intercambio social.

90
BRAUNSTEIN Nestor – “Psiquiatría, teoría del sujeto y el psicoanálisis” –Edit. Siglo XXI,
México 1980. Pág. 15
91
BRAUNSTEIN Nestor – “Psiquiatría, teoría del sujeto y el psicoanálisis” – Siglo XXI, México
1980. Pág. 15
92
GALENDE Emiliano – “Psicoanalisis y Salud Mental”, Paidós, Buenos Aires. Pág. 109

60
La esencia por excelencia de los manicomios es encerrar y vigilar al
comportamiento de personas que son consideradas “presuntamente” peligrosas, sin
serlo en la mayoría de casos.

El Hospital Roballos

En el periodo de 1958 a 1962 nuestro país estaba gobernado por el


presidente Arturo Frondizi (UCRI), el mismo seria derrocado de su mandato por un
golpe militar y es llevado preso por lo militares a la isla Martín García.
Como gobernador de nuestra provincia en ese periodo se encontraba Raúl
Lucio Uranga. Es en este periodo, y con dependencia provincial, se realiza la
construcción del Hospital “Dr. Antonio L. Roballos” el cual desde el 2011, bajo la
dirección de Alicia Alzugaray, sería rebautizado como “Hospital Escuela de Salud
Mental”, bajo la gobernación de Sergio Urribarri y durante el gobierno de la
Presidenta de la Nación Cristina Fernández de Kirchner.
Si bien el comienzo de la edificación del hospital se da en el año 1958, esto
ya era materia pendiente a resolver y la actual ubicación ya se estaba pensando a
pricipios de la década del 50’. En ese momento la zona del Brete era totalmente
descampada y alejada de la ciudad, razón por la cual se la consideraba la más
apropiada para la ubicación de un psiquiátrico.
Las nuevas instalaciones debían ser un lugar con amplia capacidad de
atención y de internaciones hacia los sujetos con padecimiento mental ya que la
atención del momento se venia llevando de manera muy precaria y estaba
colapsando. La creación del primer “Refugio de Alienados” que se había creado en
1937 era exclusivo para mujeres y se había logrado instalar en el local de una antigua
licorería en calle Dean J. Álvarez de la capital provinciana, esto termino siendo solo
un depósito de personas que no contaban ni siquiera con luz eléctrica. La planta de
personal en ese momento disponía de un Director (el Dr. Moors), tres enfermeras y
una cocinera. La dependencia de este lugar era municipal.

61
La denominación de “Alienados” fue instaurada en nuestro país entre 1880
y 1910 por un dispositivo psiquiátrico que se llamaba “alienismo”, el mismo le
seguía los pasos al positivismo y a la psiquiatría francesa. El método de tratamiento
que esta corriente proponía hacia la locura era la que se empieza a practicar en este
Refugio, el encierro total y apartamiento de lo social de los pacientes,
complementándose con una serie de tratamientos físicos.
En la Argentina ya contábamos en ese momento con el Hospicio de
Mujeres, hoy “Braulio Moyano” que se había sido creado en 1854 y con el
actualmente Hospital “José T. Borda” que inaugura en 1863 para dedicarse a la
atención de hombres. Ambos estaban en la ciudad de Buenos Aires. Luego, en 1908
el alienista Domingo Cabred crearía la Colonia Nacional de Alienados “Open Door”
pero como su nombre claramente lo indica, este tratamiento dista mucho de los de
esa época, ya que se realizaba a “puertas abiertas”, el tratamiento no pasaba por el
encierro del paciente, como lo era en el resto de hospicios. El doctor Cabred opinaba

"métodos de corrección - encierro celular/ducha/chaleco de fuerza -


de trilogía cruel y deprimente para la dignidad del hombre" y a "los implementados
en el método Open Door - libertad/trabajo/bienestar físico y moral - de trilogía
moderna, científica y humanitaria".93

Debido a la poca capacidad de alojamiento y bajo condiciones ya


insostenibles a mediados del 40’ el “Refugio de Alienados” de Paraná se ve obligado
a trasladarse a calle Diamante donde se logra contar con un edificio más amplio pero
el tratamiento seguía siendo el mismo. A nivel nacional se afianza el Estado de
Bienestar bajo la primera presidencia de J. D. Perón en el 45’, donde asume Ramón
Carrillo quien seria el primer Ministro de Salud Pública que tuvo la Argentina.
Carillo tuvo varios intentos de ayuda a las condiciones materiales presentadas por
todos los hospitales dedicados a la atención en Salud Mental.

93
Fundación para el Estudio del Pensamiento Argentino e Iberoamericano (2008) (en español).
Octavas Jornadas de Historia del Pensamiento Científico Argentino: Buenos Aires, 21, 22 y 23 de
mayo de 1996. Buenos Aires. Consultado en http://es.wikipedia.org/wiki/Domingo_Cabred el dia
7/12/2012.

62
Llegados los 50’ se empiezan a ver claramente las secuelas producidas por
la Segunda Guerra Mundial y más precisamente el impacto que esto tendría en la
salud mental de las poblaciones, y en consecuencia los altos costos que esta atención
requiere.
La mitad de las camas de internación en el mundo eran psiquiátricas. El
sistema capitalista se encontraba en plena refundación y la OMS llama a convertir
todos los hospitales psiquiátricos en comunidades terapéuticas. Esto abre la puerta a
la conformación de movimientos claves para las transformaciones del Campo de la
Salud Mental:
- Psiquiatría Comunitaria en EEUU
- La denominada “Política del Sector” en Francia
- La Psiquiatría Democrática en Italia (liderada por Franco
Basaglia)

En este contexto de grandes transformaciones mundiales en torno al


tratamiento de la locura se van a crear las instalaciones de lo que hoy es el Hospital
Escuela. Un inmenso edificio que se va a caracterizar en esa época por no contar con
altos muros ni alambres de púas. Cuenta con una amplia fachada y una arquitectura
de tipo racionalista94 que iría en sintonía con el modelo político y económico del
desarrollismo, característico del gobierno de Frondizi. Este modelo propiciaba un
fuerte estimulo que ubicaba a la técnica y a la ciencia como motor de la economía,
podríamos suponer que esto se corresponde en lo arquitectónico justamente con un
estilo que priorice la funcionalidad por sobre la estética o lo meramente ornamental.
A pesar de lo moderno que seria el edificio para esa época podríamos
afirmar que ciertas concepciones sobre la locura todavía se mantenían. En la
edificación original, las salas de internaciones no establecían ningún vínculo de
comunicación o contacto con el frente, donde se encontraba la administración, los
consultorios externos y la dirección. Tampoco con la parte de atrás del hospital en
donde se encuentra la cocina, el lavadero y el costurero, para llegar a ellos había que
atravesar un espacio descubierto.
94
Estilo arquitectonico que se difunde en toda Europa desde 1925 a 1940. Entre se elementos
característicos se encuentran la predilección por las formas geométricas simples y el uso limitado de
materiales como el hormigón o el vidrio.

63
Evidentemente todavía se sostenía que a la locura había que aislarla. Por
otro lado las puertas originales con las trabas del lado de afuera y sus ventanitas
minúsculas con rejas, también nos cuentan que además de aislarla a la locura,
también había que tenerla controlada.
Luego con la prohibición del Poder Ejecutivo en 1968, de adquirir o
confeccionar chalecos de fuerza para instituciones estatales y la implementación del
modelo de Comunidad Terapéutica por el Dr. Luis Cesar Guedes Arroyo en su
gestión como director fueron perfilando otros modos de tratamiento a la locura.

64
CAPITULO VI

SITUACIÓN DE ANÁLISIS

El espacio grupal: Kiosco-Bar “Los Cronopios”.

A partir de una apuesta política sostenida desde 2001 por parte del servicio
de Terapia Ocupacional del Hospital Escuela de Salud Mental, destinada a desarmar
la lógica manicomial, recreando formas de asistencia no tradicionales y tomando los
lugares como modo de cuestionar las contradicciones institucionales, se crean
dispositivos clínicos cuyo objetivo es el trabajo con el sufrimiento psíquico, que se
convierte en demanda hacia el hospital público.
Bajo esa perspectiva en 2009 se crea el Kiosco-Bar “Los Cronopios”.
Esta propuesta se sostiene en la intención de transformar las prácticas en
salud mental de adentro hacia fuera, considerando los efectos devastadores que
produce la institucionalización en pacientes donde la prolongación o recurrencia de
internaciones es la constante.
Recuperando para el centro de la intervención al sujeto y las circunstancias
por las que transita, restaurando coordenadas de espacio y tiempo que promuevan la
rearticulación social.
Apuesta a la vez política y técnica que involucra al Estado, a los
profesionales del campo y a la comunidad. Insistiendo en la generación de las
mejores condiciones que posibiliten el ejercicio de un derecho primordial como lo es
el derecho al trabajo. Entendiendo que solo es posible a partir de responsabilidades

65
compartidas y de propuestas asistenciales novedosas, pensadas en función de las
variables histórico sociales de la época.
Este espacio laboral dependiente del actualmente del Dispositivo de
Atención Psicosocial (DAPs), se plantea capaz de producir impacto en tres
direcciones

A – institucional: operar sobre la fragmentación


B – clínico: ofrecer una instancia de tratamiento
C- comunitario: operar sobre el imaginario social.

A - Se propone crear un espacio que propicie el encuentro, la circulación de


los distintos actores institucionales a través de la oferta de un servicio de Kiosco
-Bar.
Se propone una práctica instituyente a la lógica manicomial.

B – Se propone un dispositivo de tratamiento dirigido a un grupo de pacientes


que ya se encuentra transitando por distintos talleres, en un tiempo de compensación
de su cuadro psicopatológico y en condiciones de sostener y llevar adelante, a
mediano plazo, un espacio laboral de estas características.
La intervención clínica esta dirigida a propiciar la inserción social mediante la
posibilidad de una salida laboral real, que propicie condiciones dignas de vida fuera
del marco institucional.

C – Desestigmatizar al loco en tanto individuo sin capacidad y o posibilidad


de transformar las condiciones de su existencia.
Crear un dispositivo capaz de competir en el mercado con otras propuestas del estilo.

Metodología: asamblea – reunión de trabajo. Se lleva a cabo una vez por


semana.
Se busca lograr impacto en tres direcciones:

66
En sentido institucional: operando sobre la fragmentación promoviendo
espacios de encuentro y sobre los efectos que produce la hospitalización en los
sujetos.
En sentido clínico: posibilitando una estrategia que procure una vida digna
fuera del marco institucional (intervención laboral) y el trabajo sobre la restauración
del lazo social.
En sentido comunitario: operando sobre la estigmatización que produce la
locura en las representaciones sociales.

Caso Andrés

En la historia clínica correspondiente al paciente en cuestión se encuentran


los datos seguidos a continuación.
En el primer registro que encontramos se afirma el siguiente motivo de
consulta:

- Paciente con numerosas convulsiones generalizadas, sin medicación.

En el segundo registro encontramos

- Paciente de 20 años que se presenta ansioso, refiere crisis de tipo


epileptiforme, estuvo con atención psiquiática (durante un mes).

En el registro siguiente encontramos:

- Paciente que relata dificultades laborales y en la relación de con sus


compañeros. Tiende a sentirse sin autocontrol y ser burla... en su trabajo.

Este es el primer registro donde aparece implicado lo laboral, a partir de ese


momento lo referente al trabajo irá apareciendo a lo largo de todos los registros
que le suceden.

67
Seguimos con los registros:

- Refiere problema laboral

- Nervios acumulados. Anoche hizo crisis. Ataque de nervios en la calle.


Despierta en el Hospital San Martín, donde le falto el sobre del sueldo. (las
negritas son mías).
- Padece crisis emocionales de violencia con agresiones a terceros.
Descontrol.

- Disminuyen dolores de cabeza. Pregunta cómo seguir el tratamiento.


Reacción ambivalente con el trabajo.

- Problemas con el trabajo, lo aíslan. Ideas persecutorias en el trabajo.


Se le imponen ideas de tocar algunas mujeres “¿Qué pasa si las manoseo?”

- “Quisiera que usted me entregue un certificado para volver a trabajar”

- Refiere estar preocupado por su situación laboral “me parece que me


quieren rajar sin un mango”

En 1997 encontramos el primer registro de tratamiento en el Hospital de


Día del Hospital Escuela de Salud Mental. La participación es en un taller grupal.

.../97
- Manifiesta dificultades laborales. Conflicto que surgiría a raíz del traslado
de su lugar de trabajo
.../97
- Refiere estar preocupado por su situación laboral, que según dice es la causa
de su malestar. (las negritas son mías)
.../97

68
- “Todos me quieren dejar a un lado y nadie me quiere ayudar”.
“no sé cual es mi lugar”
.../97
- Se mantiene entrevista con el paciente, quien manifiesta que su situación
laboral le resulta “insoportable”. Su jefa le solicita que no concurra al
trabajo. Dice:“si voy no me va a dejar entrar.”

.../98
- Paciente que acude voluntariamente acompañado por su cuñado en razón de
padecer crisis severas de descontrol y agresividad, con riesgo para sí y para
terceros.
Tiene antecedentes de tratamiento ambulatorio en Hospital de Día desde
hace más de diez años.
Se interna.
.../98
- Estar con otros es una cuestión que asume como muy problemática para él
en el afuera, en su barrio por ejemplo “nadie me da bola, yo no sé si es por
lo que me pasa… nadie me saluda, me rechazan.”
.../98
- Relata actividades de exhibicionismo del padre, incluso con niños.
.../99
- Paciente que pide certificado para reinserción laboral. Estimo que no está
(aunque esté mejor) en condiciones de trabajar. Además tiene iniciado
tramites jubilatorios.

A partir de este registro, empiezan a quedar constancias de que Andrés no


retoma más a su empleo y desarrolla tratamiento diario en el Hospital de Día.
En los registros de su historia clínica antes mencionados, puede notarse una
fuerte vinculación de su malestar con lo relacionado a lo laboral. Y de cómo, dentro
de estos espacios, empieza a deteriorarse el lazo con los otros.

69
Registros firmados por su psicóloga tratante al momento de esta investigación:

2010
- Se realiza entrevista, se retrabaja lo acordado a partir de su decisión de
renunciar al PEC, esto insiste como algo que el otro “le quita” (del orden de lo
abusivo) y no como una decisión propia que debe sostener.
Se intenta intervenir para restar consistencia al Otro que lo goza, lo abusa y
lo toma como objeto, a partir de acuerdos, legalidad simbólica que regula los lazos
dentro del dispositivo.

.../2010
Se realiza entrevista psicológica. Paciente que relata situaciones familiares
de mucho malestar (actualmente la madre está convaleciente), enfrentamiento con
los hermanos, donde aparecen amenazas de internación. Se trabaja sobre este punto
señalándoles que la internación es indicación terapéutica y no criterio de castigo.

.../2010
Se realiza entrevista, paciente que se encuentra atravesando una situación de
crisis a partir de conflictos familiares (el paciente refiere que su madre lo echó de su
casa).

.../2010
El paciente puede sostener su decisión a pesar de las amenazas que su madre
realiza hacia él mismo y al equipo tratante, responsabilizando al mismo de las
decisiones y consecuencias, quitando a Andrés toda posibilidad de responsabilizarse
de sus actos.

.../2010
El paciente realiza comunicación telefónica desde su casa. Le anticipa al
equipo tratante que había regresado en una posición muy infantil a su hogar. Luego

70
interroga al equipo para saber si esto va a ser consecuencia de “enojo” del equipo
hacia él.

.../2010
Se realiza entrevista conjunta (médica y psicóloga tratante del paciente).
Se trabaja en la línea de historizar lo acontecido en estos últimos días, apostando a
subjetivar algo por parte del paciente.
Se hace necesario correrse de la posición a la cual el paciente convoca, por
lo que se esclarece nuestro lugar de “acompañarlo” y ayudarlo a sostenerse en sus
decisiones.
Intento de responsabilizarlo sobre su vida. Enuncia frases hechas en una
clara repetición de los dichos maternos “dónde voy a estar mejor que en mi casa”
“dónde me van a atender mejor” “mi mamá me necesita”.
Se muestra desconfiado con respecto a sus compañeros del Hospital de Día
que lo alojaron durante la crisis – se intenta trabajar sobre este punto – dándole
valor al vínculo establecido.
El paciente solicita retirar el dinero depositado en el hospital, se lo
acompaña en este acto.

.../2010
Comenta que en su casa es “multifunción”, que hace todo para ayudar a su
madre quien lo necesita, refiere que en estos momentos su madre está más débil y
que su tratamiento es mas importante que el de él.
Valora el hecho de sentirse útil en otros lugares más allá de su casa.

2010 – Entrevista con la hermana mayor.


Refiere situaciones en la que la madre le da de comer en la boca (al
paciente).

2011
El jueves es su cumpleaños y lo festejaría en Hospital de Día por lo que
quedó comprometido a traer algo para comer, al igual que sus compañeros, su

71
mama le dice que seguramente “él paga todo”, siempre lo coloca en lugar de
abusado por los demás. En claro rechazo de lo que esté por fuera del ámbito
familiar.
.../12
Paciente que plantea como dificultad la constante actitud desvalorizante de
la madre, tanto hacia sus actividades (kiosco, Hospital de Día) como el lugar
infantil al que lo empuja.

Alrededor del año 2011 se suma al dispositivo grupal del bar “Los
Cronopios”.

- Paciente que se presenta animado y muy entusiasmado con el proyecto de


incluirse en el bar “Los Cronopios”, lo plantea en estos términos: “estoy
muy feliz” “es muy importante que confíen en uno”. Paralelamente dice
estar ansioso ya que es una actividad que nunca ha realizado. Se intenta
apelar a sus experiencias de trabajo, sus capacidades de ordenar y
programar una tarea, inscribir su historia laboral como un recurso, con el
que cuenta para iniciar una tarea.

03/11
- El paciente se incorpora al “Bar Los Cronopios”. Asiste a la asamblea del
día miércoles y a la presentación del bar..
En la asamblea se presenta con sus compañeros, comento que hace tiempo
que le interesa este espacio. El grupo le va contando cómo funciona el bar. Se
hace cargo de la compra de materiales.

De los espacios de las asambleas del kiosco-bar tomo los siguientes diálogos:

Andrés en una de las asambleas del kiosco-bar nos dice que él no concurría
a ningún otro lugar más que al hospital, de hecho, que salía muy poco y si lo hacia
era para ir a comprar algo al centro pero siempre lo hacia en la compañía de su
madre.

72
Durante la atención del kiosco-bar, Andrés comenta que le gustaría ir al
cementerio a visitar la tumba de su padre, a la que no visita porque su madre no lo
deja y él no se anima a decirle que tiene ganas de ir.
En una asamblea donde coordinábamos los horarios para comenzar las
actividades de atención del servicio kiosco-bar, Andrés nos plantea que a él le va a
resultar difícil poder llegar temprano porque la madre lo amenazó con no dejarlo que
se levante temprano y que se levante cuando ella también lo haga, incluso que lo
amenaza con romperle el reloj despertador.
Por otra parte cuenta que la madre le dice que el equipo tratante del hospital
y los coordinadores del kiosco-bar “lo usan” y se “abusan” de él para hacerlo trabajar
o robarle dinero.

Según los datos tomados

Según los datos recogidos, el paciente se muestra en total posición de objeto,


sin responsabilizarse de sus actos. En cuanto a la relación con la madre, es posible
tomar como referencia lo trabajado por Lacan como primer tiempo del Edipo, madre
falica – niño en posición de objeto (falo). Cualquier referencia tercera fuera de esa
relación aparecerá como sospechoso, peligroso, abusivo, incluso los compañeros del
Hospital de Día que le dieron amparo cuando fue echado de su casa.
Fuera de la simbiosis madre-hijo el resto se vuelve amenazante: compañeros
del Hospital de Día, equipo tratante y hasta la propia institución (decide retirar el
dinero cuando vuelve con su madre).
El Otro materno, como un lugar de las identificaciones primarias y del cual
no ha podido establecer una distancia, le ofrece una identificación de puro objeto
dependiente, abusado y sin capacidad alguna de poder responsabilizarse de sus actos.
Identificaciones que como antecedentes marcaran las identificaciones posteriores del
sujeto.
El yo de este sujeto, como albergue del conjunto de identificaciones
imaginarias, es un yo muy débil que siempre esta sometido a la omnipotencia del
Otro y los otros en el que este se encarne.

73
Lacan formula que el yo es un precipitado que se produce en una matriz
simbólica. Esta matriz simbólica está ejemplificada en el modelo del estadio del
espejo como la mirada del Otro.
Será el lugar que el Otro simbólico otorgue al niño en su deseo lo que
sostendrá la imagen narcisista formadora del yo. El reconocimiento que el niño busca
en la mirada del Otro es que le diga “esa imagen hermosa eres tú”.
A partir de ahí el yo sufrirá la consecuencia de una permanente confusión del
yo con la imagen del otro.
La imagen conservará siempre su alteridad, por lo cual el sujeto necesitará
permanentemente el reconocimiento del Otro que le diga lo que él es.
El yo es entonces una función de desconocimiento de aquello que lo
determina. El sujeto “hace como” si fuera esa imagen, para lo cual debe negar que
esa imagen es del otro.
En este sujeto encontramos que no ha podido ingresar plenamente al registro
de lo simbólico, hay una predominancia del orden imaginario (propio en las
psicosis), este orden es un cúmulo de imágenes yoicas que han sido investidas
libidinalmente, tomando como punto de referencia y anclaje las identificaciones
primarias que se rigen bajo los afectos de amor-odio.
El AT como parte de la coordinación es investido libidinalmente bajo la
orientación de la transferencia y se transforma en fuente o “batería de
identificaciones” de las que el sujeto se nutre.
Andrés ubico al AT como uno de sus “maestros” (así lo nombra) que les
enseña pacientemente como administrar el kiosco-bar. El AT le devuelve otras
identificaciones, a partir de acciones concretas, que se hayan podido realizar con el
sujeto. De este modo habilitar desde las capacidades del mismo sujeto un lugar
diferente donde el pueda identificarse como actor y protagonista, no como un mero
objeto de abuso.
Andrés era un paciente que se mostraba todo el tiempo servicial al servicio
del trabajo que demandaba el kioco-bar, llegaba antes a su turno, se iba mucho
tiempo después de haber concluido el suyo y de hecho acompañaba a sus
compañeros en sus turnos (tarea que no le correspondía), realizaba las compras y la
limpieza del lugar. Siempre fue el primero en llegar y el último en irse. En la historia

74
clínica encontramos el siguiente registro hecho por el equipo de coordinadores del
Kiosco-Bar.

- Andrés concurre a la asamblea del “Bar Los Cronopios”. Continuamente se


ofrece “para cualquier cosa”, diciendo estar “dispuesto para lo que se
necesite”.
Cuando se define alguna tarea para realizar se observa preocupado, logra
resolverlo pero pregunta constantemente “qué hacer”, “cómo hacer”, “qué
hacer ante alguna dificultad”.
Permanente miedo a “hacer las cosas mal”.

En otro registro hecho por los coordinadores del Kiosco-Bar encontramos:

- En el día de la fecha se mantiene entrevista con la psicóloga del paciente a


fin de acordar criterios y modos de intervención.

En esta reunión de equipo su psicóloga tratante nos cuenta que eso se repite
en todos los espacios en los que él ha participado. Él busca ubicarse como
“multifunción”, tal como aparece en la historia clínica respecto a la función frente a
su madre. Así como siente gratificación por sentirse útil. Su posición transferencial
es la de ofrecerse como objeto de abuso.
Es a partir de la lectura y aportes de su psicóloga que podemos localizar
algo respecto a la diagramación de la táctica y la estrategia. A partir de esta reunión
se acuerda sobre modos de intervención, donde lo táctico debe subordinarse a la
estrategia, la misma es la de instauración de una ley simbólica mas firme en el
espacio del Kiosco-Bar. Una legalidad de referencia tercera que nos atraviesa a
todos, que regule y limite la posibilidad de responder desde ese lugar que es el que el
paciente convoca , con el que se espera encontrar.
Andrés se posiciona como objeto abusado por el Otro, situación que le
produce malestar, a su vez toda demanda le resulta aplastante. En el trabajo grupal
los discursos predominantes van haciendo que este sujeto se posicione de manera

75
diferente. Al instaurarse una norma simbólica que regule las actividades de todos por
igual, un tiempo pautado de trabajo para todos por igual y que a su vez cada hora de
trabajo es pagada de la misma manera para todos hace que el sujeto pueda ubicarse
en relación a esa norma, ubicarse y no ser sólo ubicado, sino que adoptar una
posición subjetiva respecto a su vivencia frente a esa norma.
A su vez este trabajo va propiciando efectos subjetivantes, realizando un
trabajo de reconocimiento de su responsabilidad respecto de lo que hace y ofrece
(quitándose de lugar de puro objeto al servicio de Otro) y que sólo pueden ser
posibles bajo el efecto de una relación puramente transferencial con el AT con el cual
se siente acompañado para enfrentar la demanda del Otro.
En una ocasión se le superponía la actividad de ir a cobrarle el sueldo a la
madre y pasar a buscar las facturas para servir en el Kiosco-Bar. Se trabaja sobre su
responsabilidad en su trabajo y decide decirle a la madre que no podía realizar la
tarea que ella le asignaba. Dicho suceso queda registrado en su historia clínica:

Se lo observa de buen ánimo, con entusiasmo. Logra modificar una tarea


programada (cobrarle el sueldo a la madre) para ocuparse del Bar.

Para ir abordando la idea que intento exponer en relación al AT dentro del


equipo de coordinadores, tomaremos en principio como referencia teórica la clase
numero VII del seminario III de Lacan95, la misma se titula “La disolución
imaginaria”.
En este capitulo Lacan retoma el caso Dora y hace una aclaración
pertinente, en cuento que se valdrá de un caso que no es de psicosis pero que de
todas maneras servirá para explicar su teoría. Seguiremos esta ruta balizada por el
desarrollo teórico que tomaremos.
El caso Dora es trabajado por Freud, y Lacan lo considerará “el caso
inaugural de la experiencia propiamente psicoanalítica”96, dicho caso se trata de un
minueto de cuatro personajes, Dora, su padre, el señor K y la señora K.

95
LACAN, Jacques – Seminario III “Las Psicosis” – Paidós, Barcelona, 1984
96
LACAN, Jacques – Seminario III “Las Psicosis” – Paidós, Barcelona, 1984– Pág. 131

76
Lacan sostiene que el objeto de Dora era la señora K y que el señor K le va
a servir de yo, “en la medida en que por su intermedio puede sostener efectivamente
su relación con la señora K”97. Es por medio de esta mediación la que le posibilita a
Dora mantener una relación soportable. Luego Dora se encuentra con las siguientes
palabras fatales de parte del señor K: “mi mujer no es nada para mí”98. A partir de
esto el equilibrio de la situación se rompe y, según Lacan, Dora se encuentra como si
respondiese “¿Entonces, qué diablos es usted para mi?”99. A partir de este momento
Dora se descompensa y aparece un pequeño síndrome de persecución por parte del
padre.
Siguiendo el hilo que va llevando el texto, Lacan mencionara la importancia
del estadio del espejo en la formación del yo, donde marca claramente que el yo
desde el inicio por sí mismo es otro.

“El yo es ese amo que el sujeto encuentra en el otro, y que se instala en su


función de dominio en lo más íntimo de él mismo. Si en toda relación con el otro,
incluso erótica, hay un eco de esa relación de exclusión, él o yo, es porque en el
plano imaginario el sujeto humano está constituido de modo tal que el otro está
siempre a punto de retornar su lugar de dominio en relación a él, que en él hay un
yo que siempre en parte le es ajeno.”100

La constitución del yo, en todo sujeto, se hace a partir del otro, pero en
tanto el estadio del espejo como fundante de la propia imagen y del propio yo,
entendemos que ese otro no es más que ese Otro materno.

“… el sujeto que se ve arrastrado a ocupar realmente el lugar del Otro, a


saber… la Madre”101

97
Ídem – Pág. 131
98
Ídem – Pág. 132
99
Ídem - Pág. 132
100
LACAN Jacques – Seminario III “Las psicosis” – Paidós – Buenos Aires 1993 – Pág. 135
101
LACAN Jacques – “Escritos 2” – Siglo veintiuno – México 1984 – De una cuestión preliminar…,
pág. 532.

77
Al quedar forcluido el registro de lo simbólico, de lo pacificador y
apaciguador. El sujeto psicótico queda en relación al otro bajo un registro de la
supremacía imaginaria.
Los otros se vuelven Otros sin marcar claramente la diferencia. Y el yo
queda en esa constitución y estatuto que el otro le otorga.
Antes de avanzar sobre los datos clínicos vamos a tomar la siguiente cita de
Alfredo Eidelsztein:

“Siguiendo esta línea de ideas, se desprende que para saber sobre la


psicosis, dado que la condición del psicótico (que sea psicótico o no, tanto como lo
que le suceda) depende de lo que se desarrolla en el Otro, se debe
imprescindiblemente, estudiar con precisión la relación del sujeto con el Otro. El
mejoramiento, el empeoramiento, tanto como el desencadenamiento o estabilización,
requieren del preciso estudio de la relación entre el sujeto psicótico y su Otro.”102

Retomando la tesis lacaniana respecto a la constitución yoica, diremos que


ahí donde el sujeto aparece borrado bajo la demanda aplastante del Otro, el AT
pueden ofrecer un cúmulos de representaciones de las que el sujeto se nutra y
consolide, a manera de ortopedia, una construcción yoica con la que pueda
sostenerse frente a las demandas sin que esto lo desestabilice. Es decir mostrar los
recursos, la intermediación que hace que el Otro no puede hacer cualquier cosa con
él.
En este sentido diremos que se trata también de restarle poder al Otro, hay
normas acuerdos, reglas, y no solamente la tensión dual que deja desprotegido al
sujeto.
A diferencia del caso Dora, del cual hablamos anteriormente, en el cual la
caída de las identificaciones no la empuja a un brote, en el caso de las psicosis estas
desestabilizaciones cuando ciertas identificaciones caen, pueden producir crisis
altamente perjudiciales e irreversibles en la vida de los sujetos.

102
EIDELSZTEIN Alfredo –“Las estructuras clínicas a partir de Lacan” Tomo I - Letra Viva-
Buenos Aires 2002, pág. 124.

78
Capitulo VII
Sobre la cuestión diagnostica

Jacques Alain Miller plantea, siguiendo a Lacan, que para el diagnóstico en las
psicosis hay que buscar los llamados fenómenos elementales 103. Dichos fenómenos
psicóticos pueden existir antes del delirio y antes del desencadenamiento de una
psicosis.

Los fenómenos elementales son:

1- Fenómenos de automatismo mental. Irrupción de voces, del


discurso de otros, en la más íntima esfera psíquica.

2- Fenómenos que conciernen al cuerpo. Fenómenos de


descomposición, de despedazamiento, de separación, de extrañeza, con
relación al propio cuerpo. Y también distorsión temporal, distorsión de la
percepción del tiempo o de dislocamiento espacial.

3- Fenómenos que conciernen al sentido y a la verdad, que no son


abstracciones, son cosas afectivas de la experiencia analítica. Cuando el
paciente dice que puede leer, en el mundo, signos que le están destinados, y
que contienen una significación que él no puede precisar, pero que le están
dirigidos exclusivamente a él.

103
MILLER Jacques Alain, “Introducción al método psicoanalítico”- Paidós – Buenos Aires 2010 –
Pág. 23

79
Por otro lado, J. Maleval afirma104 que las investigaciones sobre la estructura
psicótica se confundieron durante mucho tiempo con el estudio de los fenómenos
elementales.

“El fenómeno elemental está cerrado a toda composición dialéctica porque él


se presenta sobre un fondo de vacío absoluto que la carencia de la función paterna
no permite evitar. En la psiquiatría clásica, está íntimamente ligado a la revelación
de esta carencia, en consecuencia al desencadenamiento de la psicosis; sin embargo
la mayoría de los clínicos acuerdan en que él puede subsistir a veces durante un
largo tiempo sin dar nacimiento a un delirio ni a una psicosis declarada.”105

Poder discernir la estructura del sujeto es un punto nodal, ya que condiciona el


modo de abordaje. Distinguiendo las intervenciones que van en la vía de moderar el
goce desregulado, de aquellas que se orientan en el análisis de lo reprimido
Entendemos que las manifestaciones de la psicosis no siempre se expresan de
la forma más evidente.
En nuestra tesis trabajamos con una estructura de funcionamiento psicótico, y
que sin embargo no se presenta delirante, ni alucinado, ni melancólico, pero que sin
embargo manifiesta fenómenos sutiles no regularizados por la función fálica.
Tenemos en cuenta que la forclusión del Nombre-del-Padre puede manifestarse
de diversas maneras. Señalamos en este caso aspectos fundamentales de esto que se
manifiestan discretamente en algunos índices de la no-extracción del objeto y
prevalencia de identificaciones imaginarias.
A partir de las elaboraciones del trabajo de Lacan sobre Joyce es posible
pensar en la noción de pre- psicosis o psicosis no desencadenada. Estas son las ideas
que tomamos para construir este capitulo.

104
MALEVAL, Jean-Claude “Elementos para una aprehensión clínica de la psicosis ordinaria”
Seminario del Descubrimiento Freudiano « Psicosis y lazo social » Toulouse - 18- y 19 de enero de
2003 - Curso de Maestría en Psicopatología: “Cuestiones de las psicosis ordinarias”. Traducción: Lic.
Luis Volta. Consultado en http://es.scribd.com/doc/87348579/Maleval-Psicosis-Ordinarias el dia
18/08/2013
105
Ídem

80
Es Lacan quien introduce la noción de desencadenamiento de la estructura
psicótica, no presente en la psiquiatría de ese momento. Esto hace referencia a un
punto de quiebre en el estado del sujeto, en el cual se inician las manifestaciones mas
evidentes de la psicosis clínica.

“Para que la psicosis se desencadene, es necesario que el Nombre del Padre,


verworfen, precluido, es decir sin haber llegado nunca al lugar del Otro, sea
llamado allí en oposición simbólica al sujeto”106

A partir de la idea de forclusión del significante del Nombre del Padre,


podemos establecer límites estructurales que marcan la frontera entre psicosis y
neurosis. A raíz de esta diferenciación podemos ubicar una distinción entre la
psicosis desencadenada, con manifestaciones clínicas más evidentes y por otro lado
la psicosis sin desencadenar, que salvo algunos fenómenos elementales, no muestra
mayores manifestaciones.
En Joyce, va a reconocer Lacan al final de su enseñanza, una psicosis sin
desencadenar, una psicosis sin manifestaciones clínicas. Para pensar sobre esto se
sirve de los recursos topológicos de los nudos y de la noción de suplencia.
Así mismo son estas últimas elaboraciones de Lacan en su seminario la que nos
servirán para afirmarnos fuertemente sobre qué estructura trabajamos en esta tesis, ya
que destacan la dimensión más particular de los modos de gozar, aprehendiendo lo
mínimo y singular del sujeto. Ubicamos particularmente en nuestro caso coordenadas
claras respecto al goce y a la identificación.
Freud en “Observaciones psicoanalíticas sobre un caso de paranoia” dio lugar a
la construcción de un caso paradigmático de la estructuración psicótica. Lacan
retomará este caso en el Seminario 3. Consideramos pertinente aclarar que creemos
que la psicosis con la que trabajamos en esta tesis no se corresponde con aquel
particular modo de presentación de esta estructura.
En el caso Schreber nos encontramos con la producción de un delirio
paranoico, que toma como objetivo reanudar las relaciones del sujeto con la

106
LACAN Jacques “De una cuestión preliminar a todo tratamiento posible de la psicosis,”Escritos
2- Siglo XXI – Buenos Aires 2011. Pág 551

81
realidad. Tomando como temas principales la transformación de Schreber en mujer y
su situación de favorito de Dios.

Según J. Maleval encontramos cuatro períodos o estadios del delirio, esta


elaboración teórica tiene valor a la hora de precisar la cuestión diagnostica en las
psicosis dada la multiplicidad de manifestaciones o modos de presentación que
podemos ubicar dentro de lo que definimos como psicosis. La cuestión diagnostica
en el caso objeto de ésta tesis, podría ser desde la psiquiatría clásica entendida o
confundida con una perversión o incluso con una neurosis, de acuerdo con las
manifestaciones propias de cada momento.
Los cuatros periodos mencionados son:

1 - Primer período (P0): incubación, malestar, inquietud, perplejidad, angustia


extrema. Estrechamente relacionado con perturbaciones hipocondríacas. Revelador
de la carencia paterna fundamental: deslocalización del goce.

2 – Segundo período (P1): Trabajo de movilización del significante para


construir una explicación adecuada de lo que le ocurre. Llamado a una función
paterna apta para moderar el goce deslocalizado. Forma paranoide. Tentativa de
significantización del goce.

3 – Tercer período (P2): Identificación del goce del Otro: o sea traslado del
goce al significante. Recuperación de cierto fundamento que se convierte en
organizador. Eco de la violencia operada por las iniciativas del Otro, perseguidores
localizados. Padre como figura obscena del goce desenfrenado que atenta contra el
orden del mundo. Pasajes al acto.

4 – Cuarto período (P3): Total acuerdo con la realidad que ha construido.


Consentimiento al goce del Otro por la certeza de que gracias a haberlo
experimentado ha llegado a la adquisición de un saber esencial. Figura todopoderosa
paterna (puede ser portavoz o encarnación), megalomanía, construcciones más o
menos fantásticas, desaparición de los perseguidores: parafrenia sistemática.

82
Schreber llega alcanzar el cuarto nivel (P3) donde se le impone un sentimiento
de comunión con el Padre, donde la megalomanía tiene su mayor protagonismo
ubicándolo como el elegido de Dios, donde su certeza de conocimiento de Dios y de
las cosas divinas es tan grande y tan inquebrantable que lo tiene sin cuidado saber lo
que piensan los demás acerca de la verdad o verosimilitud de sus ideas.
En el caso de Andrés vamos a ubicar los datos que nos permitan identificar el
periodo de un P0 (primer período) y un intento de un P1 (segundo período).
Ubicamos en las primeras consultas de Andrés un primer periodo de
deslocalización del goce (P0), de malestar, de inquietud, perplejidad. Acompañado
por perturbaciones hipocondríacas que revelan la carencia paterna fundamental,
suscitando un monto muy elevado de angustia.

“La perplejidad angustiada constituye un signo clínico directamente


correlacionado con la forclusión del Nombre del padre acerca de cuya presencia hay
que insistir.”107

En los primeros registros de su historia clínica se destacan las primeras


consultas por mareos, fuertes dolores de cabeza y dolores en el cuerpo, entre ellos
encontramos:

- “Paciente con numerosas convulsiones generalizadas, sin


medicación.”

- “Paciente que se presenta ansioso, refiere crisis de tipo


epileptiforme.”

- “Tiende a sentirse sin autocontrol y ser burla en su trabajo.”

En un registro de 1995:
107
MALEVAL Jean-Claude, “Lógica del delirio” – Ediciones del Serbal – Barcelona 1998. Pág. 150

83
- Nervios acumulados. Anoche hizo crisis. Ataque de nervios en la
calle. Despierta en el Hospital San Martín, donde le faltó el sobre del sueldo.
Padece crisis emocionales de violencia con agresiones a terceros.
Descontrol.

Hay una perplejidad inicial, propia de un P0. Andrés no entiende qué le pasa,
no entiende por qué lo dejaron de saludar en el barrio, por qué lo marginan en el
trabajo o intentan despedirlo. No sabe porque despertó en el Hospital San Martin y
que pasó con su sueldo.
Ubicamos este momento del paciente en lo que Maleval llama el primer
periodo en la escala del delirio, un P0, momento de deslocalización del goce. En las
primeras consultas sus perturbaciones hipocondríacas dan cuenta de un goce
doloroso en el propio cuerpo. Goce del Otro que no está regulado por la ley del
significante, encontrando satisfacción en objetos no separados del sujeto. Su cuerpo
se vuelve el terreno de acción de ese goce del Otro.

“Al producir un desencadenamiento del significante, la forclusión del Nombre


del Padre, se suscita los desbordamientos del goce del Otro y convierte al psicótico
en un <<sujeto de goce>>. También consigue concebir con soltura que la
deslocalización de éste, cuando no hay instalada suplencia alguna, cuando no hay
ninguna defensa delirante elaborada, se traduce en una parte considerable en la
emergencia de trastornos hipocondríacos.”108

Así mismo Maleval afirma que en este periodo:


“la perplejidad del sujeto se mantiene presente, el delirio no llega a suturarse,
de manera que se presenta en general con una forma paranoide.”109

En su historia clínica encontramos


- Problemas con el trabajo, lo aíslan. Ideas persecutorias en el trabajo.

108
MALEVAL Jean-Claude, “Lógica del delirio” – Ediciones del Serbal – Barcelona 1998. Pág. 159
109
Ídem. Pág. 123

84
Continuando con el autor anteriormente citado, él ubica que hay psicosis que
no llegan a elaborar una defensa paranoide 110 pero siempre se encuentra una misma
problemática insistente:

¿Cómo volver aceptable la posición fundamental del sujeto psicótico que por
falta de inscripción de su ser en el campo de lo simbólico está consagrado a
aprehenderse como un objeto de goce para el deseo del Otro?111

En el caso de Andrés parece que la defensa no pasó por la vía paranoide, buscó
la representación del goce por otras vías.
El falo simbólico se revela como ausente y el psicótico busca elaboraciones
significantes que disimulen el ser de goce que amenaza revelarse en la angustia.
Accediendo a un segundo periodo (P1) intenta ubicar el goce del Otro,
identificado, trasladándolo al significante, como un intento de organizar lo que le
sucede. Tanto el neurótico como el perverso disponen de la función fálica para
representar el goce en el campo de lo simbólico. Lo que les permitiría velar a través
del fantasma la pérdida fundamental del ser.
La ausencia de función paterna cobra mucha importancia en la fenomenología
de la psicosis. El intento defensivo de Andrés buscó una moderación del goce
deslocalizado a partir de una identificación al padre, a ese padre que protagonizaba
escenas de exhibicionismo (incluso con menores) y que incluso a palabras de Andrés
“siempre buscaba hacerle cosas feas a las mujeres”. Busca en la imagen paterna
algún modo de moderar el goce deslocalizado.
En una entrevista realizada a la madre de Andrés se encuentra el siguiente
registro profesional donde ella hace referencia a éste:

“A partir de su adolescencia se le imponían sus actos exhibicionistas. Algo


que a juzgar por lo dicho por la señora, también lo hacia su padre.”

110
Ídem. Pág. 127
111
Ídem. Pág. 127

85
Respecto a la identificación como modo de compensación, Lacan señala que
la alienación especular en la psicosis le sirve como punto de enganche para
aprehenderse en el plano imaginario, compensa la carencia simbólica por una “serie
de identificaciones puramente conformistas a personajes que le darán la impresión de
qué hay que hacer para ser hombre”112

“El hecho de que el Nombre del Padre esté forcluido no obstaculiza la


emergencia de una figura paternal encarnando el goce desenfrenado. Por el
contrario, la carencia del Padre simbólico tiende a inducir un retorno del Padre
real: el Padre gozador, todopoderoso, semejante al Padre primordial, poseedor de
todas las mujeres, evocado en el mito de Tótem y tabú”113

En estos momentos podemos ubicar una transición a P1, en el cual intenta


civilizar el goce llevándolo al significante, mediante una operación de tipo perversa.
En los registros de su historia clínica encontramos:

Se le imponen ideas de tocar algunas mujeres “¿Qué pasa si las


manoseo?”

- Relata actividades de exhibicionismo del padre, incluso con niños.

En el caso de Andrés vemos que en diferentes momentos, cuando no hay algo


que funcione como ordenador, él intenta alguna restitución por medio de la
identificación parcial a un rasgo de ese padre imaginario.

“Si lo imaginario del psicótico hace aparecer una intuición con aquello que
debe simbolizarse, según formuló Lacan en los años 1950, la insistencia de una
figura paterna en la trama del delirio debe ser aprehendida, en la mayoría de los

112
LACAN Jacques, Seminario III “Las psicosis” – Paidós – Buenos Aires 1993.Pág.292
113
MALEVAL Jean-Claude, “Lógica del delirio” – Ediciones del Serbal – Barcelona 1998. Pág. 128

86
casos, como un llamamiento a la función de limitación del goce del Otro, por el cual
se siente invadido el psicotizado”114

Años después del último registro citado, encontramos en su historia clínica este
registro hecho por quien fue su medico psiquiatra por un tiempo:
- Escucha voces, alucinaciones intrapsiquicas tipo murmullo y él se tapa la
cabeza con frazadas
- Desnudo en la puerta de calle (antes en la ventana) tapado por la cortina y
se envuelve con ella, espia esperando una mujer. (“asi no se consigue una
mujer, solo que me maten”). Al ser descubierto y amenazado con un arma
por un vecino, se vistió y accedió a su casa. Su cefalea aumentó.
-
Atormentado por un goce sin ley ni “marco”, Andrés se desnudaba en el marco
de su puerta y ventana, exhibiéndose, intentado enmarcar el goce, que no podía
producirse por la vía del fantasma, ya que la no extracción del objeto @ implica que
el montaje del fantasma fundamental no está en condiciones de instalarse:

“El fantasma psicótico constituye un montaje imaginario que permite localizar


un objeto de goce, que produce una precaria y a menudo imperfecta, canalización de
la energética pulsional.”115

Intentaba hacerlo por la vía de lo imaginario forjando lo real. Buscando un


elemento imaginario para que los afectos devengan expresivos: Lacan considera que
este fenómeno firma a veces la estructura psicótica”116

No disponiendo más que de lo imaginario, busca una mediación posible.

114
MALEVAL Jean-Claude, “Lógica del delirio” – Ediciones del Serbal – Barcelona 1998. Pág. 200
115
MALEVAL, Jean-Claude “Elementos para una aprehensión clínica de la psicosis ordinaria”
Seminario del Descubrimiento Freudiano « Psicosis y lazo social » Toulouse - 18- y 19 de enero de
2003 - Curso de Maestría en Psicopatología: “Cuestiones de las psicosis ordinarias”. Traducción: Lic.
Luis Volta. Consultado en http://es.scribd.com/doc/87348579/Maleval-Psicosis-Ordinarias el dia
18/08/2013
116
Ídem

87
“El llamamiento a un Padre pacificador, que se desarrolla en el campo de la
construcción delirante, en general a partir de P1, no alcanza sus fines. Normalmente
está destinado al fracaso: la estructura psicótica permanece dominada por el Padre
gozador a causa de la falta del Padre simbólico. La lógica del delirio sólo llega a
pacificar el goce del sujeto invitándole a un sacrificio de éste.”117

Andrés busca una identificación a los únicos rasgos del padre que recuerda

“Las identificaciones imaginarias no sostenidas por el rasgo unario


constituyen un signo clínico de primera importancia, ya que ellas responden a las
dos condiciones exigidas para el discernimiento de la psicosis ordinaria:
testimonian una falla subjetiva y la compensación de ésta.”118

En las psicosis encontramos lo que se suele llamar la “personalidad como si”.


Sujetos que pueden manifestarse durante un largo tiempo, copiándole los
movimientos y el comportamiento a otros, encontrando en otros, alguien que sabe
relacionarse.
Lacan trabaja sobre esta idea cuando analiza la novela de Marguerite Duras, y
mas precisamente al personaje Lol. Luego de la partida del baile de su pareja,
irrumpe el desvanecimiento subjetivo de Lol, presa del transitivismo, bajo la forma
de la imagen de otro: “el otro soy yo”; a falta la operación de separación, que le
hubiera permitido la vuelta constitutiva que dijera “el otro no soy yo”.
Lol imita a todas las personas, se sostiene a partir de un pequeño otro, un
semejante a partir del cual pueda hacer cuerpo.

De igual modo, los lazos sociales en discursos establecidos pueden funcionar


como suplencias. En este sentido, es de gran importancia pensar el tipo de lazo que
establece el sujeto psicótico.

117
MALEVAL Jean-Claude, “Lógica del delirio” – Ediciones del Serbal – Barcelona 1998. Pág 201
118
MALEVAL, Jean-Claude “Elementos para una aprehensión clínica de la psicosis ordinaria”
Seminario del Descubrimiento Freudiano « Psicosis y lazo social » Toulouse - 18- y 19 de enero de
2003 - Curso de Maestría en Psicopatología: “Cuestiones de las psicosis ordinarias”. Traducción: Lic.
Luis Volta. Consultado en http://es.scribd.com/doc/87348579/Maleval-Psicosis-Ordinarias el dia
18/08/2013

88
Sin embargo, tomando la siguiente cita

“Los delirios más o menos elaborados sin duda aclaran los asesinatos sin
motivación indicando un material clínico mayor, esto es, la función estructurante de
la extracción del objeto @, la cual, precisamente, no ha llegado para el psicótico.
En estos sujetos, la tentativa de curación a través del asesinato o la mutilación tiene
como objetivo producir una sustracción que los liberaría del goce deletéreo que los
abruma”119(Las negritas son mías)

También pensamos que el psicótico puede elaborar una tentativa de curación


que pueda producir una sustracción. Muchas veces estos intentos acarrean
consecuencias negativas para el sujeto.
No creemos que sea contradictorio también pensar un modo de sustracción, que
no resulte nocivo para el sujeto. Un modo de sustracción del goce deletéreo a partir
de algún modo de lazo social, entendiendo que éste tiene cuatro modos, los cuales
Lacan los da a llamar los “cuatro discursos”. Persiguiendo como objetivo acompañar
al psicótico en sus intentos de sustracción del goce invasor tratando de evitar vías
más nocivas e irremediables.

Por último, vale la pena aclarar que el caso Andrés (tomado para esta tesis) es
un caso en el cual, para pensar desde la perspectiva diagnostica, resultó
imprescindible la dimensión que aporta el diagnostico estructural a partir del
psicoanálisis, ya que desde la clínica de la mirada, es decir, por los aspectos
fenomenológicos, no sería posible abordar desde un diagnostico de psicosis.
Los elementos que tomamos para pensar desde la perspectiva vinculada al
diagnostico, son aquellos que reflejan la posición subjetiva del sujeto en el mundo, es
decir, las relaciones con su trabajo, con su semejante y, en general, con todo lo que lo
rodea.
Las aproximaciones que pudimos trabajar en referencia a un diagnostico, no se
llevaron a cabo en base a la observación de los síntomas, sino que también abarcaron
la posición del sujeto o la localización subjetiva. No se hicieron en base a una
119
MALEVAL Jean-Claude, “Lógica del delirio” – Ediciones del Serbal – Barcelona 1998. Pág. 81

89
pretendida objetividad tomando sólo los síntomas que se observan, como lo trabaja la
psiquiatría a partir de una clínica de la mirada.
Un elemento de vital importancia para la perspectiva diagnostica, es el sujeto
como referencia ineludible, es decir, la posición que asume éste frente a su malestar.
Entendemos desde el psicoanálisis que no son los síntomas los que hacen la
estructura, sino la estructura la que le da la posibilidad de emergencia o no a
determinados síntomas y/o fenómenos.
Entendemos que nuestra tesis no toma como eje principal el diagnostico del
paciente. Si bien consideramos que es de mayor importancia contar con él, nuestra
tesis es una lectura de la práctica como Acompañante Terapéutico. No obstante
trabajamos en una perspectiva posible en torno al diagnostico.

90
CAPITULO VIII

PSICOSIS Y LAZO SOCIAL

La restitución del lazo

Para pensar en la restitución del lazo social de la psicosis se pueden tener en


cuenta dos vertientes. Una política-ideológica y la otra clínica.
Como hemos visto hasta ahora la exclusión de la locura se debe a
condicionamientos políticos e ideológicos, si entendemos que la ideología es el
conjunto de ideas y opiniones que tenemos respecto al mundo. Podemos ver que la
idea de la exclusión de la locura se sustenta bajo el fogoneo de una ideología que se
ha sabido construir durante un largo periodo de la historia.
En principio vamos a anticipar que la restitución del lazo social de la locura
en su vertiente política pasa por una posición respecto a las restitución de derechos,
restituirlo al lugar de sujeto de derecho de lo cual se lo ha intentado despojar. En ese
sentido la Ley Nacional Nº26657 de Salud Mental significa un avance.

¿Qué es hacer lazo?

-¿qué es domesticar?- pregunto el principito.


-Es hacer lazo- respondió el zorro120.

¿Por dónde pasa el “hacer lazo”? ¿En qué consiste el fin terapéutico de
“hacer lazo”?, ¿cómo podemos definir esto como una herramienta conceptual?
El “hacer lazo” no debería pasar simplemente por “enlazar” al psicótico a
un conjunto social, lo cual lo ubicaría nuevamente como objeto. El primer vínculo
que el sujeto establece es el lazo materno, el que no está desprovisto de afecto.

120
SAINT-EXUPÉRY – “El principito”
-http://www.bibliotecasvirtuales.com/biblioteca/literaturafrancesa/saint-exupery/elprincipito/ -
Consultado el 12/10/2012

91
El hecho de hacer lazo, como productor de subjetividad, debería tener
como correlato un proceso de subjetivación y manifestaciones de afecto de las partes
implicadas.
El interrogante pasa por preguntarse ¿por qué el hacer lazo surge como una
de las tareas fundamentales del AT?
La sociedad esta organizada a partir de un sistema de producción
capitalista, ¿a qué se debe la insistencia de incluir al paciente dentro de este sistema
del cual no puede asimilar la lógica de funcionamiento, sus tiempos, su nivel de
producción y consumo, su estética? Este sistema regula e incorpora una lógica
asimilable para el resto de la sociedad, sin un sentido lógico más que el del propio
mercado.
La exclusión de la locura se manifiesta a partir de la Modernidad, de la
lógica moderna que excluye otras lógicas. Tornándose hegemónica y segregando
todo aquello que no se adapte al esquema obligado de racionalidad.
Lo que nos plantea que, para la inclusión de la locura, es necesario marcar
una ruptura con las categorías cargadas de contenido valorativo, que fueron
impuestas para pensar los modos de subjetividad moderna.

La libertad

Hay una definición de libertad que trabaja Hannah Arendt en su libro “¿Qué
es la política?”, en donde la va a asimilar a la pluralidad, pero una pluralidad en tanto
marca una distinción, y no se limita a la simple alteridad que se tiene con las cosas.
Sólo contemplando la idea de pluralidad que introduzca la distinción es posible una
identidad personal en lo público, que intente marcar una singularidad.
La noción de libertad de Arendt esta ligada a la acción y al discurso: con lo
que hacemos y decimos nos insertamos en el mundo.
El espacio público adquiere una gran importancia desde esta perspectiva, ya
que es en él en donde los hombres pueden ser vistos y oídos, revelando una identidad
mediante acciones y palabras. Con lo público se refiere a “mundo común”.

92
Arendt nos advierte que resulta propio de las sociedades modernas ubicar
en la esfera de lo privado a la distinción y la diferencia.
En el seminario 11121 Lacan configura una idea propia de libertad, a la cual
denomina “espectro de libertad”. Según Lacan sólo el loco puede ser libre pero
ubicándose como títere del Ideal, que por supuesto es el Ideal del Otro.

“La locura es esencial para entender el ser del hombre, ya que es lo que
mas íntimamente se asocia a la libertad, y es lo opuesto a la articulación con el
Otro.”122

La locura se asociaría a la idea de libertad porque no reconocería al Otro de


la ley, de la norma, ni a los otros que lo representen. No habría nada que vulnere u
obligue al sujeto para articularse con los Otros.

“La locura es el limite de la libertad, y consecuentemente, quien se


encamine hacia su libertad, hallará como limite infranqueable del camino, tanto a la
muerte simbólica por la coincidencia con el Ideal (la petrificación, donde el sujeto
se hace equivalente a lo que se inscribe en su lapida), como a la locura (de creerse
libre cuando es mas que nunca esclavo de un elemento del Otro, ya que I(A) es el
Ideal del Otro)”123

Desde la perspectiva lacaniana resulta imposible pensar a un sujeto como


“libre”. El nacimiento del sujeto propiamente dicho es su ubicación dentro de la red
social por la trama del discurso.

“Si el sujeto se libera del concurso del Otro para determinar su posición,
el limite al que llegara será la locura: cuanto más libre se crea más loco estará.”124

121
LACAN Jacques - Seminario 11 “Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis” - Paidós,
Buenos Aires, 2008. Pág. 92
122
EIDELSZTEIN, Alfredo – “Las estructuras clínicas a partir de lacan” Tomo I – Letra Viva, Bs.
As, 2011 Pag 100
123
Ídem Pág. 100
124
Ídem Pag 100 y 101

93
De un texto de los Escritos125 recogemos la siguiente cita:

“Así la neutralidad analítica toma su sentido autentico de la posición del


puro dialecto que, sabiendo que todo lo que es real es racional (e inversamente),
sabe que todo lo que existe, y hasta el mal contra el que lucha, es y seguirá siendo
siempre equivalente en el nivel de su particularidad, y que no hay progreso para el
sujeto si no es por la integración a que llega de su posición en lo universal…”

El sujeto debe ubicar su particularidad dentro del campo del Otro, en lo


social y universal. Ubicarlo por fuera de ello es caer preso, de la locura y del Ideal.

“La salida, si bien impone retomar los problemas del estadio del espejo y
demás, debe implicar necesariamente una posición discursiva, o sea, de lazo
social”126

La cita es contundente, para alejarse de la locura es necesaria la inscripción


en el lazo social. Proponer la libertad y agudizar la ruptura del lazo u obstaculizar su
participación en lo social es, por consecuencia, empujarlo a que el sujeto se vuelva
cada vez más loco, desamarrarlo del Otro es amordazarlo al Ideal (del Otro).
La libertad debe buscarse ahí, en el modo de relacionamiento con el Otro.
El más cruel aislamiento es una locura ubicada en una desolada dimensión
sin Otro ni otro.

La exclusión de la locura

La sociedad excluye lo sin razón, razón que se ha construido social e


históricamente. Pero es una razón que resulta instrumental a los fines de la
funcionalidad respecto al sistema productivo. Nuestro sistema es capitalista y por
tanto, incluye, en mayor o menor media a aquellos sujetos que puedan insertarse

125
LACAN Jaques – “Escritos I” La intervención sobre la transferencia- Siglo XXI – Buenos Aires
2011 - Pág. 219
126
EIDELSZTEIN, Alfredo – “Las estructuras clínicas a partir de lacan”, Tomo I – Letra Viva, Bs.
As, 2011 -Pág. 101

94
encuadrados en las dinámicas que cada pieza propone. Esto que se masifica va
alienando bajo un discurso, lo cual implica trabajar más de lo que se nos retribuye,
acumular más de lo necesario para la supervivencia, rivalizar a muerte con nuestros
semejantes, e incluso por acumular, los humanos somos capaz de matarnos uno a los
otros. Lo que no resulta común en ninguna otra especie, al contrario, lo que
mayormente aparece es el intento de resguardo hacia la misma.
Son estos parámetros de la “razón social” que el psicótico no puede
asimilar.
La sinonimia establecida locura-encierro alegando “peligrosidad” también
es una construcción histórica, una construcción social y política (lo trabajamos en la
historia de la locura). Pero es esta ideología que nos posiciona en un lugar de objeto
asimilando la idea que “el loco es peligroso”, una idea cerrada la cual pocas veces se
pone en tensión o en duda, trayendo aparejada la tranquilidad que “siempre fue así”.

95
CAPITULO IX

A MODO DE CONCLUSIÓN

En primer lugar debemos aclarar que a continuación trabajaremos el lugar


por donde pasa la intervención en un caso de psicosis, en un caso y sus
particularidades. Referiremos a intervenciones que fueron posibles dentro de un
tratamiento a un caso en particular.
Haber ubicado las referencias en la historia clínica de Andrés, en lo que
respecta a su historia, sus tratamientos y sus crisis, nos ayuda a hallar con mayor
precisión por dónde pasaron las fallas del desanudamiento de su estructura. Y es
desde ahí desde donde podemos pensar intervenciones posibles del AT. En el caso de
Andrés pudimos corroborar, a partir de su historial clínico, que su descompensación
y desanudamiento del lazo social comienza en el terreno laboral, su primera
descompensación registrada se relaciona con la pérdida de su sueldo. Y por último
las reiteradas veces en la que cita su situación laboral como razón principal de su
malestar.
El Kisco-bar “Los Cronopios” es un espacio de tipo laboral y no de grupo
terapéutico. La actividad esta centrada en una tarea: el funcionamiento del kiosco-
bar.
Cada paciente cuenta con su propio equipo de profesionales tratantes. Los
profesionales y administrativos del espacio solo ofician de coordinadores del mismo.
Digamos que lo terapéutico se persigue como efecto o decantación del
trabajo que allí se realiza.

El trabajo con Andrés

Lacan en su seminario “El revés del psicoanálisis” desarrolla la teoría del


lazo social o vinculo social. Todo modo de lazo social pasara por cuatro formas del
discurso: el del Amo, la Histérica, el Universitario y el Analista. Cada discurso pasa

96
por el desplazamiento regulado de cuatro elementos: S1, S2, $ y objeto @, que
pueden ocupar cuatro lugares: agente, Otro, producto y Verdad.

Agente Otro
--------- -----------
Verdad Producto

La interacción de estos cuatro elementos dejará siempre un producto.


El hecho de hablar, por sí solo, no implica estar en el discurso. Lacan
afirma que el psicótico habla pero que no está en el discurso. Obviamente que, poner
en palabras es algo que puede ser ocasión para un decir, para que el discurso
funcione. Sin embargo el discurso funcionaría como un marco simbólico donde el
sujeto es ubicado, es hablado, y hasta puede haber discurso sin palabras.
Pensar la intervención en el caso de Andrés bajo la noción de discurso, es
pensar el modo de relación al Otro, lo que se puede sustraer allí respecto al goce.
El discurso tiene que ver con la lengua hablada, funciona como aparato
regulador del goce y es sinónimo de lazo social ya que indica la regulación del goce
en la relación del sujeto con el otro.
Con Andrés la apuesta terapéutica en el Kioco-Bar pasa por producir la
necesidad de un discurso. Ahí donde el hablar sea un modo de enlace a otro, donde
pueda constituirse otro.

“como si fuera un hilito que tenemos que lograr enredar con los otros,
meterlo en esta madeja significante”127

El discurso hace de la palabra un medio para tramitar el goce. Esto permite


regular lo que tiene que ver con el más allá del principio del placer.
Lo propio de cualquier emprendimiento productivo (sea cual fuere su
objetivo) es estar regulado por el discurso del amo que representa a la ley en el punto
de la organización, al menos en lo que hace a su diagramación. De lo contrario habría

127
ALVAREZ, Alicia Ruth – “La teoría de los discursos en Jacques Lacan: La formalización del lazo
social.” – Letra Viva, Bs. As., 2006. Pág. 145

97
una tendencia constante a la falta de un funcionamiento orgánico, habilitando las
condiciones para el florecimiento de situaciones sin objetivos, favoreciendo la
desorientación y muchas veces terminando en un gran caos y zozobra.
Tomamos como punto central del discurso amo, lo que Lacan dice:

“… lo que desea un verdadero amo es que la cosa marche”128

Si dentro del emprendimiento del Kiosco-Bar no se enmarca su


funcionamiento estructurando, su organización con pautas, límites, reglamentos, sino
opera la ley, lo que se puede y lo que no, es imposible que el mismo funcione.
La propuesta terapéutica pasa por alcanzar resultados de una producción
que se consolide como salida laboral, pero se esperan resultados y hay que abocarse a
producirlos. En ese recorrido vamos pensando las intervenciones y los efectos
terapéuticos y subjetivantes.
En principio es necesario brindar las condiciones para que florezca un
discurso. Ya retomaremos el porqué de la importancia de que se produzca un
discurso.
Según Lacan el discurso amo es el discurso básico del que derivan los otros
tres. Si bien la incorporación de ciertas normativas de producción habla en relación a
un discurso amo, esto no quiere decir que se cristalice, sólo ofrece un marco de
legalidad para el trabajo y la constitución de otros. También decimos discurso amo,
en tanto hay un significante amo, “empleado” es uno, que va a representar al sujeto
para los otros significantes, ese significante en el lugar de agente comanda el
discurso, establece un marco de acción bajo determinada normativa, lo cual va
despejando un excedente, el objeto @, y le otorga un lugar al sujeto, desde donde
pararse para dirigirse a otro. Para que haya discurso es necesario dirigirse en nombre
de alguien, ese alguien en el caso del kiosco no es más que el “yo” de cada sujeto,
que habla en nombre de él y se dirige a otro. Los giros de discursos son constantes y
posibles ya que no todo esta reglamentado y pautado, también se trabaja sobre lo que
le va pasando al sujeto, no todo está pautado pero no todo es sin reglamento.

128
LACAN, Jacques - El Seminario, Libro XVII "El reverso del psicoanálisis", Paidós, Bs. As., 1992.
Pág. 22

98
Cualquier intento en la totalización de un discurso como dominante es la condena al
fracaso, ya que cada cual es acompañado de un imposible.

Discurso del amo: El imposible de gobernar lo real.


Discurso de la histérica: El imposible de hacer desear.
Discurso universitario: El imposible de educar lo real.
Discurso del analista: El imposible de analizar.

Propiciar la emergencia de un discurso es hacer hincapié en desarrollar la


naturaleza transindividual del lenguaje, por el hecho de que la palabra implique a
otro como interlocutor. Hacer un lazo social basado en el lenguaje.
El lazo social tiene cuatro posible modos de articularse (los cuatro
discursos)
El discurso va propiciando a su vez la emergencia de sujeto, y opera como
único modo que tenemos de organizar algo del goce en referencia al lazo social.

“De ello resulta la emergencia de lo que llamamos sujeto – por el


significante que, en cada caso, funciona como representando a este sujeto ante otro
significante”129

Hablamos de amo en tanto la ley se encuentra representada, nadie es “la


ley”. Los coordinadores sólo operan como garantes de la aplicación de una normativa
consensuada. Si hablamos de amo, decimos que se trata de uno advertido del tipo de
trabajo que comanda, uno que está dispuesto a renunciar a su lugar en momento que
algo del sujeto se manifieste, en el momento en el que haya que darle lugar a que el
discurso gire en otro sentido para darle lugar a otra cosa. Pero dispuesto a retomar
para señalar el marco de legalidad necesaria para estar con otros.
Podríamos decir que en el Kiosco–Bar lo que predomina mayormente es un
discurso amo. Pero no en tanto hay un amo que ejerza el poder. Sino que hay un

129
LACAN, Jacques - El Seminario, Libro XVII "El reverso del psicoanálisis", Paidós, Bs. As., 1992.
Pág. 11

99
determinado discurso que ordena en relación a una producción. El discurso ubica a
los sujeto para que el espacio de producción funcione.
Lo habitual es referirse bajo una connotación negativa de este discurso,
pero hay que considerar que es el que permite la regulación de la ley en el punto de
la organización y, como tal, es necesario, al igual que los otros tres para que el lazo
social esté regulado.
En la psicosis a causa del fracaso de la metáfora paterna con forclusión del
significante del Nombre-Del-Padre, se producen como consecuencias defectos en la
cadena simbólica, separación de la cadena significante, falta de anudamiento. Esto
inhabilita al sujeto a movimientos de transacciones lenguajeras. Ubicando al sujeto
psicótico fuera del discurso.
Según Nestor Braustein:

“La definición lacaniana del discurso como vinculo social, vínculos entre
cuerpos habitados por el lenguaje, es el resorte esencial para acceder a la
concepción psicoanalítica de las estructuras clínicas y a las psicosis en
particular”130

Asimismo Braunstein retomara la concepción lacaniana

“Un significante es lo que representa a un sujeto ante otro significante”131

Pero a continuación agrega;

“es definición incompleta si no se agrega: … que deja como producción un


resto, @, un real huidizo que escapa a la articulación discursiva del S1 y el S2”132

130
BRAUNSTEIN Nestor - “El Goce, un concepto lacaniano” – Siglo XXI – Buenos Aires 2006 –
Pág. 274.
131
Ídem.
132
BRAUNSTEIN Nestor - “El Goce, un concepto lacaniano” – Siglo XXI – Buenos Aires 2006 –
Pág. 274.

100
Esto, escrito como matema, se va a representar bajo el discurso amo. Donde
el sujeto se localiza como verdad en la articulación discursiva y va a ser
representado por un significante primero ante otro significante segundo:

S1 S2
$ // @

De esta manera queda regulada bajo un corte la relación del sujeto con su
objeto.
En la psicosis, tal como veníamos desarrollando podríamos decir que nos
encontramos, a modo de matema, con esto:

S1 // S2
$ @

Por efecto de la Forclusión el S1 no puede representar al sujeto ante el S2


porque no hay diferenciación entre ambos significantes porque esta rota la sintaxis
que los articula. El S1 no necesita articularse con un S2 para la construcción de
sentido. Entonces un significante no remite a nada, movimiento fecundo para la
construcción de neologismos donde las palabras son las cosas. Además se produce
una invasión de significantes que no encuentran puntos de anclaje. La cadena
significante pierde el hilo y el decir no hace lazo. Falta un patrón que es organizador
del discurso.
En el caso de Andrés vemos que cuando no hay algo que funcione como
ordenador, él intenta alguna restitución por medio de la identificación parcial a un
rasgo de ese padre imaginario.
En los registros de su historia clínica hechos por su psicóloga encontramos:

21/2/13
- Se realiza entrevista (tras las vacaciones del terapeuta), se retoma lo
acontecido durante este tiempo, pero Andrés instala como tema de la
entrevista una situación actual en el campo laboral. Comenta una situación

101
donde tiene que intervenir ya que su compañero saca dinero de la caja del
kiosco. Este tema toma dimensiones extremas, pone en juego su participación
en este emprendimiento, por lo que se trabaja intentando poner en juego
otros hechos y sucesos que lo ligan a este proyecto laboral. Denuncia la
ausencia de legalidad (Las negritas son mias). Se toma este aspecto y se
valoriza situaciones donde es claro que existe una regulación y acuerdos
entre los integrantes de este emprendimiento. Esto tiene efectos claros de
apaciguar el malestar.

Este registro se corresponde con un pedido, en donde afirma que necesita


quedarse un rato después del cierre del kiosco-bar, porque este cierra al mediodía y
su horario de salida coincide con el de las alumnas de secundario, las cuales asisten
de polleras cortas y esto le empezó a despertar “malas ideas” al mirarlas.
Recordemos que su padre siempre fue presentado por él como abusador o
exhibicionista. Únicos rasgos de registros que tiene de su padre, pedazos de él que no
logran instaurar un rechazo al goce del Otro. Este punto de identificación al padre, es
un intento que lleva en si mismo al fracaso. Ya que no puede sustituir una operación
que marque la castración en el Otro y le permita un alojamiento posible.
Propiciar la instauración de un discurso que ordene es el intento de
recomponer un orden. Es un intento de remiendo del lazo social y de una circulación.
Los efectos del discurso son de renuncia al goce, lo que hace circular al
objeto @ por el mercado (y que no lo lleve en el bolsillo). En Lacan el concepto del
objeto @ aparece en homología a lo que es la plusvalía marxista. Por lo tanto lo
ubica en relación al discurso Amo en el lugar de la producción.

“Para Marx, la plusvalía se define a partir de una sustracción que resulta


de abstraer de la amortización del capital constante (maquinarias por ejemplo) el
valor de cambio de una mercancía que corresponde al tiempo de trabajo para su
producción. En contrapartida, el salario de un obrero corresponde al valor de su
fuerza de trabajo. El capitalista realiza una plusvalía igual a la diferencia entre el
valor de la mercancía y el valor de trabajo del obrero. Pero también Marx aclara

102
que el capitalista no puede quedarse con todo el usufructo de la plusvalía, ya que
tiene que reinvertir. Nadie tiene el goce absoluto de este resto.”133

El AT en la coordinación del grupo puede dar lugar a algo nuevo, ahí donde
el discurso no encuentra amarre y el lazo social se halla deteriorado. Bajo los efectos
de transferencia se abre una chance para intervenir desde el lugar del otro, de
semejante. Donde, interviniendo bajo referencia a una norma común para todos,
acompaña en donde aparezcan las dificultades por el valor de cambio que generen
sus acciones. Dentro del kiosco-bar esto aparece en el manejo del dinero por
ejemplo, si Andrés daba mal un cambio, este se manifestaba como faltante en el
cierre de caja. Por un lado se acompaña en ayudar en el manejo de dinero (enseñarle
a usar la calculadora) y por otro lado en la responsabilidad de los errores que
perjudiquen al conjunto de trabajadores. No por el miedo al castigo, sino porque
todos gravitamos en relación a una norma común a todos, que nos iguala en derechos
y también en responsabilidades.
Élida Fernandez afirma:

“Si el psicótico nunca ha podido ubicarse para su madre como metáfora


fálica y ésta no ha podido transmitirle su falta donde él se aloje, el alojamiento
puede advenir del otro con minúscula en un intercambio de una producción que
circule, que tenga valor de cambio y que ponga por fuera de él un acotamiento al
goce. Si el psicótico puede producir un objeto (escrito, pintura, ventanas, cobranza
en los bancos o ventas de encendedores) que, promoviendo de él, circule para otros
con valor y reconocimiento (y no falso reconocimiento), esto opera estabilizando la
estructura.”.134

A su vez el AT acompaña en darle un sentido a las consecuencias que van


sucediendo. El AT abrocha un sentido marcando una intervención en el tejido
imaginario.

133
FERNANDEZ Elida “Algo es posible. Clínica psicoanalítica de locuras y psicosis” – Letra Viva –
Buenos Aires 2005 – Pág. 129
134
Ídem – Pág. 118

103
El AT al plantear su intervención desde el plano del semejante trabaja para
que la palabra no vaya en la variante de revelación de algo para el sujeto, sino en el
plano de la comunicabilidad.

“No es ajeno a la esencia de la palabra, si se me permite la expresión,


engancharse al otro. La palabra es sin duda mediación, mediación entre el sujeto y
el otro, e implica la realización del otro en la mediación misma.
Pero existe otra faceta de la palabra que es revelación.”135

Hacer de la palabra, en el ejercicio del diálogo cotidiano, un mecanismo de


engarce al otro, regulando la distancia, marcando fronteras para que también el otro
no se vuelva Otro invasivo.
El AT con su presencia en la cotidianeidad y en los quehaceres diarios del
sujeto va ubicándose transferencialmente como un semejante.
En el plano del discurso el AT también interviene para abrochar sentido a lo
que se dice. Al porqué de esa tarea a realizar, cuál es el sentido y sus objetivos. A la
par ayuda a resolver el modo en el que realizar las tareas. Y como testigo, puede dar
su relato de las acciones del paciente, ahí donde la explicación o expresión de ideas
cuestan manifestarse en público al momento de la asamblea.
Ayuda a ordenar las actividades asignadas por la asamblea y la
coordinación, marcando una temporalidad y un orden secuencial a la búsqueda de
ciertos objetivos. En ese sentido a veces hace semblante de saber, otras imparte
claramente la consigna y otras podrá trabajar con el deseo del sujeto.
Al ubicarse el espacio del kiosco-bar como espacio laboral y no como
grupo terapéutico va marcando un límite. El AT al intervenir desde el lugar del otro
con minúscula le va señalando limites entre el yo del paciente y el otro. Dándole
lugar a la intimidad, construyéndola. El AT acompaña explicando y señalando que la
asamblea del Kisco-Bar es una instancia laboral para coordinar las tareas con los
otros, pautar normas y acuerdos. Cuando emerge algo de su propio malestar que
exceden a los temas que implican el espacio laboral, se lo remite a que pueda hablar

135
LACAN Jacques – Seminario 1 “Los escritos técnicos de Freud” – Paidós – Buenos Aires 2009.
Pág. 82

104
de eso con su psicólogo y si es muy urgente el AT puede prestar su escucha para
prestar un sentido, relativizar o mediatizar su malestar.
Por otro lado, en la psicosis el sujeto no mantiene una distancia, llamémosla
prudencial, respecto a su objeto. Entre el sujeto y el goce ya no hay una barra que los
mantenía separados.
No se obtiene mediante la función de la palabra, por el discurso, un saldo
fugitivo de goce. Hablamos de distanciamiento y caída de @. Por lo contrario, el
sujeto psicótico queda arrasado por un goce inundante, invasivo e ilimitado.
La función de la palabra y el discurso como diafragma regulador del goce
se encuentran claramente perturbados. Falla estructural del intervalo significante que
Lacan llamo holofrase. Los significantes se desarticulan y el S1 no remite a un S2
sino que se vuelven una masa indistinta, se pegotean. Este resultado, entre otras
consecuencias, produce como efecto que el discurso pierda su capacidad como
vinculo social.
Es muy claro en el caso de Andrés la invasión del goce del Otro, que no
diferenciaba de otro. Que no se encontraba regulado bajo ninguna ley.
Los diálogos y comentarios de Andrés no se encontraban anudados bajo
ningún discurso. Mantenían dependencia absoluta a la respuesta que cristalizó el
Otro materno. Difícilmente encuentra modo de distanciarse de ese “te gozo”, lugar
que siempre lo ubica como objeto donde siempre es gozado o “abusado”.
A modo de efecto clínico, la inclusión de Andrés en un espacio grupal
centrado en una tarea, implica la incorporación a una dinámica donde su propio
funcionamiento cuenta con cierta lógica propia del discurso, el cual lo devuelve e
incluye dentro de un tejido de lazo social.
En el kiosco-bar este discurso pasa en principio por poder lograr una
identificación al lugar de empleado. En principio, alienarse en un significante.
“Podríamos decir del mismo modo, que la alienación como operación de
constitución ¿a qué conduce? Conduce a la comunidad con el otro, al lugar del
sentido.”136

136
ALVAREZ, Alicia Ruth – “La teoría de los discursos en Jacques Lacan: La formalización del lazo
social.” – Letra Viva, Bs. As., 2006. – Pág. 143

105
Este significante oficiara como amo en la identificación y en la producción
de sentido. El significante en sí no significa nada, pero la intervención del AT
acompaña a prestar palabras y metaforizar ahí donde pueda abrirse el sentido,
acompañar a regular y delimitar funciones, acciones y responsabilidades.

- La cuestión es saber – insistió Alicia- si se puede hacer que


las palabras signifiquen tantas cosas diferentes.
- La cuestión –zanjó Humpty Dumpty- es saber quién es el que
manda…, eso es todo.137”

Un discurso amo remite a un determinado ordenamiento con cierta lógica,


que nombra y clasifica pero que ordena y da ciertas coordenadas posibles para
convivir en un entramado social complejo, en otras palabras posibilitaría también
hacer lazo.
El hecho de reconocerse como un empleado más lo ubica a Andrés bajo una
misma ley que atraviesa a todos y se universaliza a todos los empleados en general
en detrimento de lo particular. La instalación de este discurso es lo que abre la puerta
para poder intervenir con otros movimientos con efectos de subjetivación.
Pensamos la incorporación de Andrés dentro del Kiosco-bar como un intento
de suplencia.

“Si creo que las suplencias de los nombres del padre pueden lograrse
siempre que el paciente pueda hacer circular un objeto (como autor o intermediario)
que tenga valor de cambio y por el cual sea reconocido y esperado dentro del lazo
social, y que esto lo nombre.”138

En principio, el discurso amo posibilita el lazo bajo una ley en común,


donde son “todos empleados”. El semejante aparece como elemento indispensable a
considerar a cualquier actitud (retraso en el horario, no cumplir con funciones, etc).

137
CARROL Lewis –“Alicia a través del espejo” – Losada – Buenos Aires 2005. Pág. 85
138
FERNANDEZ Elida “Algo es posible. Clínica psicoanalítica de locuras y psicosis” – Letra Viva –
Buenos Aires 2005 – Pág. 127

106
Estos efectos tienen un correlato señalado por su psicóloga en la historia
clínica, tiempo después de haberse incorporado al Kiosco-Bar

14/4/11
- Se realiza entrevista psicológica, se presenta muy animado, ya que durante el
fin de semana (momento en el que su mamá viajó y se quedo solo con su
hermana) pudieron convivir con armonía, compartir cuestiones de la
convivencia como la comida y los quehaceres de la casa.
Es de mucho valor las significaciones asociadas a la figura del otro, en este
caso su hermana. (Las negritas son mías)

La participación de Andrés dentro del kiosco-bar también produce efectos


en lo simbólico, y para pensar esto tomemos el siguiente párrafo del seminario de
Lacan:

“No, no debe desconocerse aquí el registro simbólico, que es aquel


mediante el cual se constituye el ser humano como tal.
En efecto, a partir del momento en que Keller recibió el encargo,
respondió sí, y firmó un compromiso, Keller no es el mismo Keller. Hay otro Keller,
un Keller comprometido, y también una nueva editorial, una editorial que tiene un
contrato más, un símbolo mas.”139

Retomando esto podemos afirmar a partir que Andrés recibió la propuesta


de trabajo respondió que si, firmo un compromiso, Andrés ya no es el mismo Andrés.
Hay otro Andrés, un Andrés comprometido, y también un nuevo sujeto, un sujeto que
tiene un contrato más, un símbolo más.
Esta incorporación de símbolos también favorece al relacionamiento y al
lazo social.

139
LACAN Jacques – Seminario I “Los escritos técnicos de Freud” – Paidós – Buenos Aires 2009
-Pág. 236

107
“El surgimiento del símbolo crea, literalmente, un orden de ser nuevo en
las relaciones entre los hombres”140

El discurso que rige en el kiosco-bar incorpora símbolos, aquello que (por


estructura) se encontraba fallando.

“Y cuando se va al trabajo aparecen normas, horarios: entramos en el


dominio de lo simbólico”141

El goce produce un acotamiento al estar mediatizado por los otros.


El discurso amo pone un freno al goce separando $//a. Generando una
conversión del goce en discurso. La tarea realizada junto a otros en el kiosco-bar
obliga a convertir las aspiraciones al goce en términos de discurso articulado, de
vínculo social. Donde el goce encuentra una clara incompatibilidad con una Ley,
fundamentalmente la Ley del lenguaje. Donde la demanda queda condicionada por lo
que puede pedirse. La palabra enunciada debe pasar por el otro, ser sancionada y
esperar la respuesta. La elaboración de lo que se pide mediante la palabra exige la
elección de significantes y articulación de sentido, y en toda elección se produce una
perdida. Me pregunto: ¿obligaría esto a metaforizar y metonimizar al sujeto psicótico
ampliando el contacto inmediato con su objeto? ¿Se producen más recursos en lo
simbólico para defenderse de lo Real?
El lugar de cercanía del AT posibilita que la norma que regula sea
cuestionada, no como norma en sí, sino cuando esta sea utilizada en función de una
actividad en particular.
No hay subordinación por completo al Otro porque este puede ser
cuestionado. Mostrarlo incompleto y carente de todas las verdades o dueño de la
razón.
Hablamos de movimientos ortopédicos a la falla simbólica, tal vez
circunstanciales y hasta evanescentes que funciones como articulaciones que
mediaticen el goce invasor y demoledor aspirando a un reordenamiento a partir de lo
140
LACAN Jacques – Seminario I “Los escritos técnicos de Freud” – Paidós – Buenos Aires 2009
-Pág. 345
141
Ídem –Pág. 326

108
imaginario y de las renuncias que propone este circuito que es ofrecido por el trabajo
llevado en el Kiosco-bar. Una ortopedia constante a una ley faltante.
Lacan en el Seminario III señala la existencia de: “una compensación
imaginaria del Edipo ausente como suplencia de ese Nombre del Padre forcluido”.
Esto habilitaría pensar en un tratamiento posible a partir de las suplencias:

“En efecto, la noción de estructura es analítica. La estructura siempre se


establece mediante la referencia de algo que es coherente a alguna otra cosa, que le
es complementario. Pero la noción de totalidad sólo interviene si estamos ante una
relación cerrada con un correspondiente, cuya estructura es solidaria. Puede haber
por el contrario, una relación abierta, a la que llamaremos suplementariedad”142

Hablamos en términos de suplencia para hablar del trabajo al que Élida


Fernández se refiere en la siguiente cita:

“La suplencia en el sentido de construcción tendría como meta canalizar y


hacer funcionar el goce fuera del cuerpo incorporando el órgano del lenguaje” 143

La alienación a un significante que lo represente a Andrés es la puerta de


entrada a movimientos constantes de separación, dando lugar a la emergencia de
sujeto. Esto bajo los movimientos constantes por los que Andrés atraviese en su
participación dentro del Kiosco-Bar.

“Esto seria la operación de separación. Esa operación a mi modo de


entender, es una operación permanente en el sujeto, si bien hay momentos
instituyentes, no podemos pensar que un sujeto esta ahí, sino que es un efecto de
discurso. En la medida en que es efecto de discurso es evanescente. En ese sentido,
estas operaciones de constitución de un sujeto son permanentes. No serán sin

142
LACAN Jacques – Seminario III “Las psicosis” – Paidós – Buenos Aires 1993.
143
FERNANDEZ Elida “Algo es posible. Clínica psicoanalítica de locuras y psicosis” – Letra Viva –
Buenos Aires 2005 – Pág. 131

109
consecuencias las operaciones que se hagan en relación a esto, ya sean del mundo
general o de un análisis.”144

144
LACAN Jacques – Seminario III “Las psicosis” – Paidós – Buenos Aires 1993.

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