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RECURSO DE IMPUGNACIÓN EXTRAORDINARIA.

CAUSA: "BECKMAN, Flavia Marcela-SCIALOCOMO, Esteban Angel Alberto-MENA,


Hugo Rubén- BILBAO, Alfredo s-ESTAFA -PRISION PREVENTIVA- S/ RECURSO
DE CASACION" - 1325/18.-

EXCMA. CÁMARA DE CASACIÓN:

Damián Petenatti e Iván César Vernengo, abogados defensores del


Sr. Alfredo Bilbao, en la causa citada en la referencia, a V.E. respetuosamente
DECIMOS:

I.- OBJETO:
En legal tiempo y forma venimos a deducir Recurso de Impugnación
Extraordinaria contra la resolución Nº 414 dictada por esa Cámara de Casación en
fecha 7 de Diciembre de 2018 que declara inadmisibles los recursos contra la
resolución dictada por el Tribunal Unipersonal de Juicio y Apelaciones presentado
contra el auto que dispone la prisión preventiva de nuestro defendido por el plazo de
cuatro meses, solicitando que se eleve ante la Sala Penal y de Procedimientos
Constitucionales.-

II.- IMPUGNABILIDAD OBJETIVA:


Conforme el artículo 521º del CPPER el presente recurso resulta
procedente: 1) En los supuestos que correspondiere la interposición del recurso
extraordinario federal y, 2) Cuando la sentencia de la Cámara de Casación Penal
resulte contradictoria con la doctrina sentada en fallo anterior del mismo tribunal o del
Tribunal Superior de Justicia sobre la misma cuestión.-
Afirmamos que en el presente se dan ambos supuestos de procedencia.
En el caso del primer inciso, por cuanto el recurso se dirige contra una resolución
“equiparable a definitiva” toda vez que la decisión de la Excma. Cámara de Casación
consolida un estado de detención arbitraria, que se erige como un innegable
adelantamiento de pena, violentando con ello el art. 14, 18 y 19 de la CN, artículos
14º, parágrafo 2 y Art. 9º, inc. 1 del PIDCyP, Art. 7º, párrafo 2 y párrafo 5 de la
C.A.D.H. estando en juego, por lo tanto, garantías de orden federal que habilitan el
recurso contemplado en el art. 14 de la Ley N° 48. El carácter de resolución
equiparable a definitiva proviene gravamen irreparable que genera la misma siendo,
por otra parte, aceptado pacíficamente por nuestra CSJN el carácter de irreparable y
federal en el fallo “DI NUNZIO” (3/5/05) donde se sostuvo: “esta Corte desde hace ya
varias décadas ha establecido el concepto de sentencia equiparable a definitiva para
aquellos pronunciamientos que si bien no ponen fin al pleito, pueden generar un
perjuicio de imposible o tardía reparación ulterior, y por lo tanto requieren tutela judicial
inmediata. Corresponde entonces afirmar que el concepto de sentencia equiparable a
definitiva para el recurso extraordinario, no difiere del establecido para el recurso de
casación, tomando en cuenta el carácter de tribunal intermedio de la cámara
homónima, siempre que se invoque en los planteos recursivos una cuestión federal o
la arbitrariedad del pronunciamiento conforme la doctrina de esta Corte.” … "cabe
concluir que la intervención de la Cámara Nacional de Casación Penal en el sub
examine..., lejos de constituir un obstáculo a las garantías del imputado en el proceso
penal, importa el aseguramiento de su ejercicio pleno" (Fallos 324:4076, voto del juez
Fayt). Cabe destacar que esta solución además de garantizarle al imputado una
instancia más de revisión, no dilata el tratamiento de la libertad del imputado, pues la
denegatoria que se impugna, no tiene porqué demorar más su trámite en el tribunal
intermedio que en esta Corte. Por el contrario, genera una posibilidad más de debate
sobre la cuestión federal involucrada, donde la defensa puede encontrar la reparación
de su agravio”.
A su vez, se señala el voto de la Dra. Argibay en la causa
“CÁRDENAS” (CSJN, fallos: 328:3127) respecto de la equiparación de resoluciones a
sentencias definitivas: “Indica que ello ocurre cuando se decide en contra de
cualquiera de las garantías que sólo resultan aplicables durante el trámite del proceso
(vgr., juez imparcial, plazo razonable, principio de inocencia, ne bis in ídem), de modo
que si se esperase hasta el dictado del fallo, la Corte “… nunca podría revisar la
aplicación de la cláusula federal destinada exclusivamente a gobernar decisiones
previas” … “Bajo esta óptica, la afectación de garantías constitucionales cuya tutela
debe ser inmediata, so riesgo de frustración de un derecho federal, es la circunstancia
que impone la habilitación de la instancia extraordinaria” (María de las Mercedes
López Alduncín, en Revista de Derecho Procesal Penal, 2013-2 “Vías de impugnación
en el proceso penal”, Rubinzal Culzoni, Santa Fe, págs. 262/263).
Igualmente, el Alto Tribunal se expediió en “Massera” (Fallos:
301:282).-
Por su parte, según Sagües existe una jurisprudencia mutativa por
adición que habilita el recurso extraordinario para revisar sentencias definitivas
propiamente dichas, y resoluciones equiparadas a las sentencias definitivas a los fines
de dicho recurso.
De tal forma, sostiene el autor existe una copiosa y reiterada
jurisprudencia que equipara las “sentencias definitivas” con aquellas que provocan
“agravio de imposible o insuficiente reparación posterior” (CSJN, Fallos 280:228;
277:201; 280:429; 257:187; 268:301; 268:172; 306:1312; 307:784 y 2030; 310:276;
todos citados por Sagües, Néstor Pedro, Recurso Extraordinario, T.I, parág. 152).-

En los que respecta al inciso 2° del art. 521 del CPPER, la resolución de
la Excma. Cámara, es contradictoria con precedentes emanados de ese mismo
tribunal, caso "DIAZ, SILVIO RAMÓN - HOMICIDIO Y LESIONES GRAVES
s/RECURSO DE CASACION" - Causa N° 127/14 - Sentencia Nº 85.-
A su vez, el fallo contradice la doctrina del STJER, sentada en “Delfin
Borro” y de la CSJN “Machieraldo”.-

III.- ACLARACIÓN PRELIMINAR:


Respetuosamente, pero con firmeza, debemos decir que la Excma.
Cámara ha acudido a un confuso modo de resolver los recursos articulados y
mediante fundamentos completamente ajenos al tipo de resolución que se estaba
cuestionando mediante la impugnación casatoria.
En efecto, la Cámara resolvió: “I. DECLARAR INADMISIBLES los
recursos de casación interpuestos por los Señores Defensores Dres. José Raúl
Velázquez, Humberto Franchi, Iván C. Vernengo y Damián Petenatti contra la
resolución dictada por el Tribunal Unipersonal de Juicio y Apelaciones de esta ciudad
de Paraná, integrado por la Dra. María Carolina Castagno, de fecha 2 de noviembre
de 2018”.
Entre los motivos para dicho temperamento, sostuvo: “La amplitud
asignada al Recurso de Casación (hoy fuera de discusión a raíz de señeros fallos
como "Herrera Ulloa" -CIDH- y "Casal" -CSJN-), no nos exime de "examinar
globalmente cuál es el mecanismo de recursos dentro del sistema de enjuiciamiento
de que se trate. En otras palabras, no es lo mismo referirse a la casación penal en un
sistema que no tiene otro recurso ... que hacerlo dentro de un sistema que incorpora
otro recurso previo (por ejemplo, el denominado recurso de apelación). Además, al
organizar un sistema de recursos, también, es preciso tener en cuenta varios
principios que están necesariamente implicados, como son los de inmediación,
oralidad y publicidad'" -CHIARA DÍAZ - OBLIGADO. La Casación Penal. Nova Tesis,
Rosario, 2010, p. 358-. En nuestro medio, contando con el recurso de apelación,
para situaciones como la presente, lo relevante es examinar la efectividad de la
garantía del doble conforme, herramienta que "pretende evitar la pervivencia del error
o, por lo menos, disminuir sus posibilidades de sobrevida... a través de la duplicación,
en dos instancias judiciales o en dos grados de jurisdicción, de la presentación,
discusión y decisión de la cuestión..." (Pastor, Daniel R., "La nueva imagen de
la casación penal", 2001, Ed. AdHoc, p. 95). Ello se ve garantizado -y reforzado- por
la normativa convencional. El Informe nº 55/97, de la CIDH (del 18/11/97), establece
que "La oportunidad de recurrir a una segunda instancia en el proceso penal refuerza
la protección en contra del error judicial"; precisa que "(U)n aspecto esencial derivado
del debido proceso es el derecho a que un tribunal superior examine o reexamine la
legalidad de toda sentencia jurisdiccional que resulte en un gravamen irreparable a
una persona, o cuando ese gravamen afecte los derechos o
libertades fundamentales, como es la libertad personal"; y fija el criterio de que a
través de la garantía de un recurso contra las sentencias definitivas lo que se busca
es "otorgar la posibilidad a la persona afectada por un fallo desfavorable de impugnar
la sentencia y lograr un nuevo examen de la cuestión. Esta revisión en sí tiene
como objetivo el control del fallo como resultado racional de un juicio justo, conforme
a la ley, a los preceptos de garantía y de la aplicación correcta de la ley penal". A
mérito de lo expuesto y no verificándose conculcación a derecho constitucional alguno
que justifique la habilitación de la instancia de casación como Superior Tribunal de la
causa, corresponde declarar la inadmisibilidad de los recursos intentados”.-

A su vez, también, en párrafos anteriores sostuvo: “En definitiva a la luz


de los postulados del modelo acusatorio -concebido con la finalidad de adaptar la
normativa procesal a los contenidos de los tratados internacionales-, a los
órganos jurisdiccionales revisores se les exige atenerse a las normas que restringen
su competencia en salvaguarda del derecho a un proceso penal eficiente que, como
tal, tienda a la pronta culminación, sin dilaciones indebidas e injustificadas. Tal es la
razón por la que no todas las resoluciones jurisdiccionales pueden ser impugnadas,
ni cualquier medio es apto para ello. Así concebida, la evaluación judicial
correctamente ejercida, contribuirá a evitar la depreciación del valor y calidad de los
pronunciamientos judiciales en las distintas etapas del proceso. Por ello insistir en
esta tercera instancia no prevista en la legislación, implica un desgaste
jurisdiccional inútil, porque no hay ninguna posibilidad de modificar lo resuelto en la
apelación, en razón de que -como lo ha demostrado la Vocal de Cámara- la
resolución de la Dra. Barbagelata se encuentra debidamente fundamentada de
acuerdo a la etapa procesal en la que se encuentra esta investigación y a
las exigencias constitucionales y legales” (el resaltado nos pertenece).-

De los extractos transcriptos, se desprende en primer lugar, que la


garantía del “doble conforme” –art. 8.2.h de la CADH- se encuentra trastocada a los
fines de no tratar verdaderamente el recurso interpuesto, ya que dicha garantía opera
contra las sentencias definitivas que procuran la revisión del “fallo” al que hace alusión
la norma de la Convención. Asimismo la garantía del “doble conforme” se encuentra
prevista en el art. 14.5 del PIDCyP, el cual reza: “Toda persona declarada culpable de
un delito tendrá derecho a que el fallo condenatorio y la pena que se le haya
impuesto sean sometidos a un tribunal superior, conforme a lo prescripto por la ley”.
Queda fuera de duda entonces, que tal garantía, no se refiere
expresamente al tipo de resoluciones que nos ocupa -la prisión preventiva- sino a una
sentencia definitiva de condena, siendo por eso irrelevante el hecho de que un
Tribunal de Apelación haya revisado la medida cautelar dispuesta, ya que la
competencia de la Excma. Cámara –y por ende también su obligación legal- no surge
por disposición de los Pactos Internacionales mencionados, sino por expresa decisión
de la Legislatura de la Provincia de Entre Ríos, es decir, por parte de la voluntad
popular, por una decisión democrática, que debe ser así respetada por los tres
Poderes que componen un gobierno republicano como en el que nos encontramos
(Art. 1 de la Constitución Nacional y Art. 1 de la Constitución Provincial). Todo esto sin
desconocer lo saludable de que la garantía se extienda a la revisión de una medida de
prisión preventiva.-
Y lo antedicho –que puede resultar una obviedad- se hace necesario
mencionarlo, dado que pareciera ser indiferente que mediante un acto democrático,
insistimos, se haya estipulado expresamente en el Capítulo IV, Sección I de la Ley
9.754 –modif. por Ley 10.317- el art. 511 que establece: “Procedencia: El recurso de
casación podrá ser interpuesto contra sentencias definitivas, resoluciones
equiparables y contra resoluciones dictadas por el juez de Ejecución de Penas y
Medidas de Seguridad, en el marco del tratamiento de la ejecución de la pena”.-
Surge así entonces que el recurso de casación procede –y así debe
tratarse- contra las resoluciones equiparables a definitiva, tal el caso paradigmático de
la prisión preventiva, la cual adquiere ese carácter precisamente por generar un
gravamen de insusceptible o tardía reparación ulterior (“Di Nunzio, Beatriz H. s/
excarcelación”, CSJN, 328:1108), extremo que así ha sido sopesado por la Legislatura
entrerriana, al decidir que la Cámara de Casación intervenga examinando de manera
exhaustiva este tipo de resoluciones tan sensibles para cualquier ciudadano, y lo haga
por medio del procedimiento especialmente previsto, es decir, escuchando en
audiencia oral y pública a los abogados defensores en sus agravios, conforme
expresamente lo dispone el art. 515 del CPPER.-
Es decir, reiteramos, que haya existido “doble conforme” en el auto de
prisión preventiva, no limita ni recorta en absoluto la intervención de la Excma.
Cámara.-
Sin embargo, y erigiendo una modalidad no prevista, la Cámara
resuelve declarar inadmisible el recurso cuando en el mismo, se han expresado
correctamente los agravios (tal es así que incluso se vierten en la resolución), ha sido
presentado en legal tiempo y ante el órgano jurisdiccional que correspondía y en la
forma escrita establecida.-
Dichos requisitos ya obturaban absolutamente la posibilidad de
declararlo inadmisible y, en cambio, obligaban a convocar a una audiencia (art. 515)
para que se puedan ampliar los fundamentos esgrimidos en el escrito recursivo, nada
de lo cual ha ocurrido.-

IV.- PROCEDENCIA:
A) La Excma. Cámara de Casación ha denegado la libertad solicitada,
enrolándose un análisis acrítico de fundamentos sólo aparentes y extremadamente
abstractos, que solo tienden a justificar los recaudos genéricos de la prisión preventiva
pero sin relacionarlos con las circunstancias concreta del caso que nos ocupa, ni con
los agravios que han sido expresamente articulados.-
En este sentido, advierta esa Excma. Sala, que la Vocal del Tribunal
Unipersonal de Juicio y Apelaciones se toma la mayor parte de su resolución, en
“fundar” la vinculación sustancial de nuestro defendido con el hecho investigado,
cuestión que –sin perjuicio de ratificar su absoluta inocencia- en ningún momento fue
materia de agravios por parte de estos defensores. En ese afán, a fin de intentar
motivar su decisión, aludió, por ejemplo, a la “fuerte sospecha sobre los imputados” o
a la “abundante prueba de la Fiscalía que acredita la participación en el hecho”. Por
ese mismo motivo, es que resulta irrelevante todo el desarrollo realizado acerca de los
parámetros fijados por la Comisión IDH en el Informe 2/97 en ese sentido.-
A su vez, resulta un fundamento errado lo invocado de manera
sostenida por la Vocal del Tribunal de Apelaciones -y por extensión lo resuelto por la
Excma. Cámara-, al incluir también como soportes de la medida cuestionada “la
gravedad del hecho”, haciendo especial hincapié de que se trata de una gravedad
“especial e importante” y que ha sido calificado por la Fiscalía como “el hecho más
grave de corrupción en la historia de Entre Ríos”, que se está hablando de un perjuicio
de “un mil doscientos treinta y cinco millones de pesos”, insistiendo la Vocal que ello
“permite empezar a mensurar la gravedad del hecho de la investigación que se está
llevando a cabo en la Fiscalía”.-
Es decir, como se aprecia, la Cámara de Casación ha dado validez a los
fundamentos esgrimidos por la Sra. Vocal cuando estos se enrolan en parámetros
absolutamente inválidos para sostener una prisión preventiva, contrariando incluso
sanos criterios que fueran establecidos por la misma Cámara de Casación en los
autos "DIAZ, SILVIO RAMÓN - HOMICIDIO Y LESIONES GRAVES s/RECURSO DE
CASACION" - Causa N° 127/14 - Sentencia Nº 85, en donde el Dr. Perotti, entre
muchos otros fundamentos, sostuvo: “…. Más allá de eso, se trata de un hecho de
ribetes inusuales, pero varias de las circunstancias que a primera vista conducen a la
afirmación de encontrarnos ante un grave hecho (como la excesiva velocidad a la que
DIAZ conducía su automóvil, su estado de embriaguez y/o bajo los efectos de drogas
y/o estupefacientes, la notoria violación de las elementales reglas que rigen en el
tránsito vehícular, etc) son las que, precisamente, justificaron el dictado de una
resolución de mérito positivo en su contra (Auto de Procesamiento) y la antes
mencionada calificación legal. No podemos, ergo, utilizar esas mismas pautas y
parámetros para legitimar la prisión preventiva, porque entonces sí le damos razón a
quienes afirman que esta medida cautelar es, en realidad, un anticipo de pena
encubierto, una "pena prohibida", al decir de Daniel ERBETTA.- De todas maneras,
insisto en que la sola gravedad del delito, su naturaleza, la pena en abstracto, no es
dirimente "per se" para denegar la excarcelación de un justiciable. Por esa razón es
que la Jurisprudencia entrerriana se ha destacado en otorgar la libertad provisoria de
imputados por la comisión de gravísimos delitos a Marcelo COSTA, a Liliana RIVAS,
HASENAUER, BRUSELARIO, etc. (en los casos referidos, por delitos de HOMICIDIO
CALIFICADO y ABUSO SEXUAL AGRAVADO)…”.-
También, en lo que respecta al peso probatorio como fundamento de la
medida, con absoluta claridad y contundencia sostuvo en aquel fallo el Vocal: “… Por
último, tampoco acepto -como causal autónoma de restricción de la libertad
provisional- el argumento de la "evidencia" acerca de la materialidad del hecho y su
autoría: en relación a ello, entiendo que la situación de "flagrancia" autoriza o legitima
la aprehensión sin orden judicial, y justifica además proseguir un trámite procesal
distinto (en el nuevo Código Procesal). Estimo que de ser cierto que nos encontramos
ante un panorama fáctico-probatorio completo, entonces lo atinado es cerrar la
investigación y remitir la causa a juicio cuanto antes, e incluso sondear la posibilidad
de un procedimiento abreviado.- Pero nada de lo "ut supra" referido legitima, a mi
entender, la prisión preventiva”.-
Respecto de este tipo de parámetros para la medida cautelar que nos
ocupa, como ser la “repercusión social del hecho”, también se sostiene: “Ésos son
criterios basados en la evaluación del hecho pasado, que no responden a la finalidad
de toda medida cautelar por medio de la cual se intenta prever o evitar hechos que
hacen, exclusivamente, a cuestiones procesales del objeto de la investigación y se
viola, así, el principio de inocencia” (Alejandro María Giorgio, “Medidas de coerción. La
prisión preventiva”, Ed. Dunken, CABA, 2015, pág. 25).-

Por otra parte, la Cámara de Casación no ha reparado que se ha


presentado como agravio de la resolución de la Dra. Carolina Castagno, el hecho de
que en ningún momento se han precisado sobre qué tipo de pruebas podría influir el
Sr. Alfredo Bilbao encontrándose en libertad, siendo este un aspecto absolutamente
determinante para dotar de razonabilidad a la medida cuestionada.-
A esto se suma, como fuera de público conocimiento, que ya en
instancias de otras audiencias –Vrg., audiencia de prisión preventiva de pedida contra
Sergio Cardoso, Juan Pablo Aguilera y Alejandro Almada en fecha 15/12/2018- se ha
anunciado que la investigación se encontraría ya en fu faz agonal, a tal punto que en
pocos meses se pediría su remisión a juicio, infiriéndose de ello que ya no quedarían
pruebas pendientes de producción.-
Independientemente de ello, insistimos, no puede mantenerse un
estado de encerramiento cautelar violentando la libertad ambulatoria (art. 14 CN) y el
Estado de Inocencia (art. 18 CN) de Bilbao sin que se precise de qué modo podrá
incidir negativamente en el normal desarrollo del proceso respetándose esa sagrada
libertad a todos los ciudadanos nos otorga nuestra CN. Esa falta de explicación
obedece a la palmaria circunstancia de que aun haciendo el mayor esfuerzo de
imaginación, el Ministerio Público Fiscal no puede generar una hipótesis a modo de
pronóstico, sobre cualquier tipo de conducta que pudiera realizar nuestro defendido
para entorpecer la investigación.-
Repárese que a Bilbao ya se le han practicados sendos allanamientos
en su domicilio particular y también en la oficina que utilizaba, secuestrándose del
primer lugar indicado, elementos que -según el propio MPF- revisten de suma
importancia para la causa, entre ellos fundamentalmente, equipos informáticos de
computación y celulares.-
A su vez, ninguno de los testigos conoce a Bilbao y viceversa, siendo
por otra parte que entre esos testigos y nuestro defendido, no existía ningún tipo de
vinculación, no pudiendo aquellos aportar absolutamente nada relevante para el
propio hecho que la Fiscalía atribuye a nuestro defendido. Es decir, no hay
posibilidades de que el imputado pueda destruir evidencia o bien amedrentar o influir
sobre cualquier testigo, supuestos que reiteramos, ni siquiera han sido explicados ni
por el MPF, ni por la Jueza de Garantías, ni por la Vocal de Apelaciones, ni por la
Excma. Cámara de Casación.-
Repárese que del solo hecho de escuchar la exposición de la Fiscalía,
se desprende que las pruebas que operarían contra Bilbao (y de manera
“contundente” según se afirma) serían todas de carácter documental, instrumental e
informática, sin que en ningún momento lo hayan vinculado a la causa gracias a la
declaración de algún testigo. Es decir, en el caso de Bilbao al menos, la prueba
testimonial es absolutamente irrelevante, no lo compromete ningún testigo. Y aquella
prueba cargosa –siempre según el MPF- ya se encuentra absolutamente
asegurada, y por lo tanto, conjurado cualquier riego procesal.-
En esa senda, se hace necesario recordar que el Sr. Alfredo Bilbao no
es funcionario público ni tiene relación con ninguna repartición pública, no es una
persona vinculada a la actividad política ni mantiene lazos con personas con poder,
entendiéndose a este último sustantivo en cualquiera de sus acepciones.
Sencillamente no es un particular con influencias políticas ni tiene forma de conocer si
existiría evidencia que pudiera ser destruida, y aún en el caso de que esa evidencia
exista, tampoco tiene manera de acceder a la misma para destruirla u ocultarla.-
Por otra parte, agravia que la Excma. Cámara no haya reparado, tal
como fuera expuestas en las distintas instancias, que en el domicilio del Sr. Bilbao
efectivamente se encontraron –según afirma el MPF- elementos relacionados con la
investigación, siendo imposible sostener con un poco de sentido común, que su
intención de entorpecer la causa habría consistido en “ocultar” elementos de prueba
en un lugar tan posible de soportar un allanamiento como su oficina, es decir en su
propio domicilio sito en calle Ñapindá N° 1650 de Paraná. En efecto, si el imputado
habría deseado entorpecer el proceso, ¿por qué motivos iría a “vaciar” una oficina
para dejar supuestos elementos de interés para la causa en su domicilio?, lugar tan
susceptible de ser allanado como su oficina.-
Repárese el esfuerzo que esta defensa debe realizar para explicar que
no existen riesgos procesales, cuando lo correspondiente hubiera sido que en
cualquiera de la distintas etapas judiciales que venimos atravesando, se nos haya
informado o bien fundado, qué tipo de conducta podría desarrollar el imputado sobre
determinada prueba, para así poder analizar la razonabilidad de ese pronóstico de
peligro procesal, situación que nunca ha ocurrido y que desnuda la arbitrariedad del
encierro que se encuentra soportando nuestro defendido.-
Como se aprecia, la prisión preventiva dictada se basa en extremos
genéricos, abstractos, sustentado en aseveraciones dogmáticas que impiden atender
con razonabilidad a la existencia de riesgos o peligros procesales. Ya la CSJN ha
fulminado la validez de este tipo de resoluciones, por ejemplo, en el caso
“CACCIOATROE” (Fallos 312:185).-
De aquí que no se cumple con ninguno de los supuestos que contempla
el art. 356 del CPPER: ni tiene posibilidad de destruir, modificar u ocultar prueba (inc.
1°), tampoco resulta razonable que amedrente a un testigo ya que ni se conocen entre
sí ni sus declaraciones son relevantes respecto de Bilbao (inc. 2°), ni tampoco existe ni
se ha expuesto siquiera que podría inducir a otros a que realicen tales
comportamientos (inc. 3°).-
La imposibilidad de justificar tal medida de coerción en los fundamentos
que ha esgrimido la Sra. Vocal del Tribunal de Apelación, convierten a la misma en un
encerramiento arbitrario, abusivo, que violenta en Estado de Derecho y consagra una
pena anticipada, violentándose así garantías de orden federal como la libertad
ambulatoria y el Estado de Inocencia, lo cuales habilitan el remedio federal previsto en
el art. 14 de la Ley 48 y con ello también el supuesto de procedencia del art. 521 inc.
1.-
Por eso mismo, hoy a tres meses del inicio de la causa, y ya
encontrándose casi completa según lo ha sostenido el propio MPF, no existiendo
prueba o evidencia que se pueda querer resguardar, la prisión preventiva no puede ser
de ninguna manera revalidada, y debe hacerse cesar.-
Al respecto, la disposición 6.2 de las Reglas Mínimas de las Naciones
Unidas sobre las medidas no privativas de libertad (Reglas de Tokio) establece: “… La
prisión preventiva no deberá durar más del tiempo que sea necesario para el logro de
los objetivos indicados en la 6.1 (investigación del supuesto delito y la protección de la
sociedad y de la víctima)…”.-
A ello se le suma que en cualquier estado del proceso, al verificarse la
innecesaridad de la medida cautelar, el órgano jurisdiccional debe hacerla cesar, tal
como lo prevé el art. 349 del CPPER, aunque referidos a la sustitución por medidas
alternativas.-
“Es preciso acreditar el riesgo real de sustracción del inculpado a la
justicia y el peligro, asimismo efectivo, en que se halla la marcha regular del
enjuiciamiento. Se trata de mandatos restrictivos de un derecho fundamental; de ahí la
necesidad de que se hallen debidamente motivados y fundados” (Voto del juez Sergio
García Ramírez en la causa “Bayarri vs Argentina”, CIDH).-

B) Asimismo, agravia que la Excma. Cámara de Casación no haya


valorado adecuadamente que se ha violentado el derecho de defensa en juicio al
haber generado prueba de carácter irreproducible durante la reserva de las
actuaciones sin haber dado intervención a la defensa en ese tipo de actos, limitándose
con remitirse a argumentos tan dogmáticos como arbitrarios, sosteniendo que se
necesita una audiencia especial para impedir la valoración sobre dicha prueba. Y nos
referimos concretamente al hecho de que se haya valorado como indicio de de que
nuestro defendido a entorpecido la investigación, a la alegada supresión de
información de sus equipos informáticos, ya que se peritó una una computadora
secuestrada de su domicilio sin notificación a la defensa para que ejerza los derechos
que son habidos y que reglamentan de ese modo el art. 18 de la CN.-
Se expuso por ello, que el artículo 228 del CPP autoriza la reserva de
las actuaciones, “exceptuándose los actos definitivos e irreproducibles que nunca
serán secretos para las partes”. La pericia realizada por Fiscalía en ese equipo se
realizó sin noticia a esta defensa, que por ello mismo, quedó privada la facultad
otorgada por el 2° párr., 308 del CPP: “El Fiscal notificará la medida decretada y los
puntos de pericia a todas las partes antes de que se inicien las operaciones periciales,
bajo sanción de nulidad, salvo los casos del artículo 215, tercer párrafo, en los que
deberá proceder del modo allí previsto”. Consecuentemente, también se privó de la
facultad del derecho previsto en el artículo 309, el cual sin dudas hubiésemos
ejercido.-
Va de suyo, que la complejidad de la misma, y el hecho de haber
ingresado a ese equipo sin posibilidad de que esta defensa presencie dicho acto y su
respectiva extracción, que observe la interrupción de la cadena de custodia, como así
también que un experto de nuestra confianza pueda analizar si se utilizaron los
métodos y programas adecuados para reputar como fidedigna la información extraída,
lo convierten indefectiblemente en un acto irreproducible, habida cuenta el mismo "...
no puede ser renovado en las mismas condiciones", tal la definición de Cafferata
Nores para conceptualizar los actos definitivos e irreproducibles (José I. Cafferata
Nores, “La prueba en el proceso penal”, ed. De Palma).-
En igual sentido: “… el acto es definitivo si, para servir de prueba en el
juicio, no es necesario repetirlo y mejorarlo procesalmente. Ese acto es irreproductible
si no se lo puede repetir en idénticas condiciones …” (Núñez, Ricardo. Código
Procesal Penal de la Provincia de Córdoba. Marcos Lerner Editor, segunda edición,
1986, pág. 187).-
Actos con vicios de este orden, se han anulado en la causa n° 46.744
“Fiscal s/ apela declaración de nulidad de informe pericial” (Sala I – Cam. Fed. de la
CABA, fecha 24/5/18), donde se dijo: “Es por eso que se afirma que la peritación
recién adquiere estado procesal cuando se cumplen todas las formalidades previstas
por la ley (Clariá Olmedo, Jorge A. “Derecho Procesal Penal”, Tomo Segundo, Marcos
Lerner, 1984, Córdoba, pág. 401); y que “cuando la ley impusiera alguna formalidad
especial para su producción, relacionada con el derecho de defensa de las partes, la
observancia de ella será también condición sine que non para que la prueba que se
obtenga pueda ser regularmente incorporada. Por ejemplo, si se tratara de un acto
definitivo e irreproducible, se deberá notificar previamente a los defensores (arts.
201)…” (Cafferata Nores, José I. “La Prueba en el Derecho Penal”, Editorial Depalma,
Buenos Aires, 1994, pág. 18). Por más que pueda comprenderse la frustración
evidenciada por los representantes del Ministerio Público Fiscal, de quienes es dable
esperar igual esfuerzo y pasión por el resultado eficaz de las investigaciones de
hechos de corrupción como por que éstas se lleven a cabo en correcta forma correcta
(pues no se trata de terceros observadores sino de sujetos procesales especialmente
comprometidos por imperio constitucional con la construcción, dentro del marco de la
legalidad, de la verdad procesal entendida como meta del procedimiento), las
restricciones impuestas a la actividad probatoria a través de las aludidas reglas de
garantía carecerían de sentido si la inobservancia de los preceptos no provocara la
inadmisibilidad de incorporar al proceso los elementos de prueba obtenidos
ilegítimamente, o bien excluirlos, si ya fueron incorporados (Maier, ob. cit., pág. 695).
Es que “…como resulta
notorio, las razones de conveniencia -eventualmente, eficacia o celeridad- ceden –y
deben ceder siempre- ante las garantías constitucionales en una estricta aplicación de
éstas…” (María Angélica Gelli, “Constitución de la Nación Argentina, Comentada y
Concordada”, Editorial La Ley, Buenos Aires, 2008, Tomo I, pág. 296)”.-
Por ello es que existe un error en la Magistrada en condicionar la
valoración o no valoración de esa evidencia a la realización de una audiencia
específica para ello. En primer lugar, porque esta defensa no solicitó la exclusión de
dicha evidencia, sino que indicó que existía un impedimento en valorar esa prueba, al
menos por el momento y para utilizarla como fundamento de una prisión
preventiva, toda vez que fue obtenida inválidamente por cercenar la obligatoria
intervención de la defensa.-
Respecto de la participación concreta de la defensa en la prueba
pericial, se ha señalado: “En este caso, la razón de ser de la notificación es que el
imputado pueda controlar no sólo la realización de la pericia, sino también que pueda
participar en ella proponiendo perito, puntos de pericia, y aún más, controlar la
imparcialidad del perito designado por el juez” (Nelson Pessoa, “La nulidad en el
proceso penal”, ed. Rubinzal Culzoni, año 2013, pág. 250).-
“La prueba pericial está viciada de nulidad si no fue oportunamente
notificada a la defensa y no pudo ser controlada, deviniendo luego irreproducible por la
desaparición del recibo objeto de la pericia” (CNCP, Sala II, causa “B.R.M.”,
6/12/2001).-

C) Sin perjuicio que desde fecha 24/12/18 nuestro defendido se


encuentra en prisión domiciliaria por resolución del Juez Mauricio Mayer, a todo
evento, también nos agraviamos por el hecho de que en ningún momento se han dado
las razones por la cual no resultan procedentes las medidas alternativas a la prisión
domiciliaria como las contempladas en el artículo 349, a la cual la ley ritual le asigna
absoluta preeminencia y consagra la regla, siendo el encerramiento cautelar en una
Unidad Penal una verdadera excepción.-
Si estando en libertad se hace imposible fundar la existencia de riesgos
procesales, cuánto más resulta hacerlo encontrándose, por ejemplo, en prisión
domiciliaria. Ha de recordarse, que esas alternativas a la prisión preventiva en modo
alguno se erigen como “beneficios” una persona sometida a proceso pueda “gozar”,
sino que constituyen un auténtico DERECHO del imputado y así debe tratarse,
impidiendo que el encerramiento en una unidad penal se consagre como una regla
general.-
Por eso mismo, debido a la falta de respuesta y a fin de dotar de
autosuficiencia a la presente impugnación, nos vemos obligados a reiterar distinta
jurisprudencia, que se expide en el sentido señalado:
“Las autoridades cuando decidan si una persona debe ser puesta en
libertad o detenida, están obligadas a considerar medidas alternativas que aseguren
su comparecencia al juicio” (Cr.EDH, “Piruzyan v. Armenia”, Sentencia del 26/6/2012).-
A su vez, se ha considerado como conculcatorio de dicha prioridad el no
indicar los motivos por los cuáles no se podrían evitar esos riesgos de cualquier otra
manera que no sea privando de libertad a una persona, amparada en su estado de
inocencia: “No tomaron en cuenta ninguna otra forma de garantía que pudiera
asegurar la comparecencia de la víctima al juicio. No mencionaron por qué tales
medidas alternativas no habrían garantizado su presencia en la corte o por qué, si se
hubiese liberado al imputado, su proceso no hubiese seguido su curso
adecuadamente. Ni señalaron ningún otro factor que hubiese indicado que existía un
riesgo de que se fugase, se ocultase o quede alguna forma evadiera a la justicia”
(Cr.EDH “Jablonsky v. Poland”, Sentencia del 21/10/2000).-
Por eso, con razón se afirma: “en virtud del principio de mínima
intervención amerita destacarse que es preciso que el tribunal demuestre y especifique
las razones por las cuales la prisión preventiva no puede ser sustituida por un modo de
intervención estatal menos lesivo para la imputada y que, a su vez, permita garantizar
la ejecución y el cumplimiento de la pena recaida en el principal una vez que la misma
adquiera firmeza. Sobre el punto, es importante subrayar que no basta con probar que
una determinada medida cautelar resulte idónea para asegurar el cumplimiento de la
pena sino que es necesario también explicar que aquella no es sustituible por otro
modo de intervención de menor gravedad para la sometida a proceso” (TCas. Pen.,
sala I, Rc. 1805 de la SCJBA, 20-11-2012, “P., T.R. s/ Hábeas Corpus”).-

V.- EXPRESA RESERVA DEL CASO FEDERAL:


Una sentencia adversa violentaría la Garantía del Estado de Inocencia,
Libertad Ambulatoria, Del Debido Proceso, y el derecho a obtener un pronunciamiento
razonable por parte del Estado, consagrados expresamente en la Carta Magna y en
los Pactos Internacionales Constitucionalizados, por lo que ante un fallo hipotético
contrario a la pretensión esgrimida, se habilitaría sin más la vía recursiva
extraordinaria prevista en la Ley 48, art. 14 inc. 3,º solicitando en consecuencia se
tenga por efectuada oportunamente expresa Reserva del Caso Federal. Asimismo,
hacemos reserva expresa de ocurrir por ante la CIDH, para el caso de un fallo
adverso, por idénticas consideraciones.-

VI.- PETITORIO:
En mérito a lo expuesto solicitamos:
1.- Se tanga por interpuesto en legal tiempo y forma el presente
Recurso de Impugnación Extraordinaria contra la resolución Nº 414 dictada por esa
Cámara de Casación en fecha 7 de Diciembre de 2018, concediendo el mismo y
elevándolo a la Sala Penal y de Procedimientos Constitucionales.-
2.- En estado, sea revocada la resolución recurrida, ordenando la
libertad de nuestro defendido o subsidiariamente –a todo evento- ordene el arresto
domiciliario del Sr. Alfredo Bilbao.-
Proveer de conformidad. SERÁ JUSTICIA.-