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Santiago, diecinueve de diciembre de dos mil dieciocho.

Vistos:

Se reproduce sólo la parte expositiva de la sentencia

en alzada, eliminándose en lo demás.

Y se tiene en su lugar y además presente:

Primero: Que el recurso de protección de garantías

establecido en el artículo 20 de la Constitución Política

de la República, corresponde una acción de naturaleza

cautelar destinada a amparar el legítimo ejercicio de

aquellos derechos preexistentes que en esa misma

disposición se enumeran, a través de la adopción de medidas

de resguardo que se deben tomar ante un acto u omisión

arbitrario o ilegal que impida, amague o perturbe ese

ejercicio.

Segundo: Que, como surge de lo expuesto, es requisito

indispensable de la acción de protección la existencia de

un acto u omisión ilegal, esto es, que ha de ser contrario

a la ley o arbitrario, producto del mero capricho de quien

incurre en él, y que provoque alguna de las situaciones que

se han indicado, afectando una o más de las garantías

constitucionales protegidas.

Tercero: Que, en el caso que nos ocupa, el recurrente

Carlos Ávila Faguett señala vulnerada su integridad

psíquica, alterada mediante el envío de una carta por el

Banco Santander, por medio de la cual se le cobra una deuda

inexistente, valiéndose para tal objeto, de la apariencia

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de un escrito judicial, en circunstancias que tales

actuaciones se encuentran expresamente prohibidas por la

ley.

Cuarto: Que, a efecto de probar tales hechos, el

recurrente acompañó la carta de 6 de agosto de 2018, donde

se le informa del “castigo judicial” a causa de lo adeudado

a Banco Santander Banefe, en razón de lo cual deberá

“enfrentar y asumir el respectivo embargo y retiro de

bienes que cubran la obligación pendiente con sus

respectivas costas y honorarios de abogado derivados de

este juicio, los que serán de su cargo”, enfatizando,

inclusive, que ante la acción judicial “su dirección legal

fue confirmada y notificada”.

Quinto: Que lo relativo a la morosidad y cobro de la

deuda, pudieron ser materias planteadas en la sede judicial

respectiva y bajo el procedimiento que la ley prevé para

dichos casos. De allí que el cobro extrajudicial a través

del envío de una comunicación escrita, al menos durante el

mes de agosto de 2018, es decir, cuando incluso con

bastante antelación se tuvo por no presentada la demanda

ejecutiva intentada ante el 29° Juzgado Civil Santiago,

constituye el ejercicio abusivo de una facultad.

Sexto: Que, lo señalado ocurre porque aun cuando el

objetivo del envío de la misiva es poner en noticia al

deudor de su morosidad, en ningún caso las actuaciones

relativas a la cobranza extrajudicial pueden considerar la

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remesa de documentos que aparenten ser escritos de

naturaleza judicial, acorde con lo dispuesto en el artículo

37 de la Ley N° 19.496, de manera que, en las condiciones

descritas, el acto impugnado no sólo es ilegal, sino que

además vulnera la garantía constitucional establecida en el

N° 1 del artículo 19 de la Constitución Política, derecho

fundamental que fue desconocido al recurrente, toda vez

que, aun cuando sea efectiva la morosidad del deudor, la

comunicación antes vista representa una situación que no

resulta ser real, al atribuir una connotación judicial a

una actuación que no es más que la cobranza extrajudicial

de lo adeudado, lo que afecta la garantía de la indemnidad

psíquica del recurrente.

Por estas consideraciones y lo dispuesto además en el

artículo 20 de la Constitución Política de la República y

en el Auto Acordado de esta Corte Suprema sobre la materia,

se revoca la sentencia apelada de trece de septiembre de

dos mil dieciocho, y en su lugar se declara que se acoge el

recurso de protección deducido por Carlos Ávila Faguett,

debiendo el recurrido abstenerse de efectuar cobros

extrajudiciales de deudas contraídas por el recurrente

mediante comunicaciones u otros instrumentos que aparenten

ser escritos judiciales o provenir de tribunales.

Acordada con el voto en contra de la Ministra señora

Sandoval y del abogado integrante señor Pallavicini,

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quienes fueron del parecer de confirmar la sentencia en

alzada, en virtud de sus propios fundamentos.

Regístrese y devuélvase.

Redacción a cargo del Ministro señor Prado y de la

disidencia, sus autores.

Rol N° 24.912-2018.

Pronunciado por la Tercera Sala de esta Corte Suprema


integrada por los Ministros Sra. María Eugenia Sandoval G.,
Sr. Arturo Prado P. y Sra. Ángela Vivanco M. y los Abogados
Integrantes Sr. Diego Munita L. y Sr. Julio Pallavicini M.
No firma, no obstante haber concurrido al acuerdo de la
causa, el Ministro señor Prado por estar con permiso.
Santiago, 19 de diciembre de 2018.

MARIA EUGENIA SANDOVAL GOUET ANGELA FRANCISCA VIVANCO


MINISTRA MARTINEZ
Fecha: 19/12/2018 10:49:11 MINISTRA
Fecha: 19/12/2018 10:49:12

DIEGO ANTONIO MUNITA LUCO JULIO EDGARDO PALLAVICINI


ABOGADO INTEGRANTE MAGNERE
Fecha: 19/12/2018 10:58:23 ABOGADO INTEGRANTE
Fecha: 19/12/2018 10:49:13

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En Santiago, a diecinueve de diciembre de dos mil dieciocho, se incluyó en
el Estado Diario la resolución precedente.

Este documento tiene firma electrónica y su original puede ser


validado en http://verificadoc.pjud.cl o en la tramitación de la causa.
En aquellos documentos en que se visualiza la hora, esta
corresponde al horario establecido para Chile Continental. MMFDXHDWXL