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TEMA 10: J.

ORTEGA Y GASSET

JOSÉ ORTEGA Y GASSET.- (1883 - 1955): BREVE APUNTE BIOGRÁFICO


Nació en Madrid en una conocida familia de políticos y periodistas. Su abuelo fundó El Imparcial, donde el
colaboró, además de en El Faro, El Sol, La Voz, La Luz...etc. En 1.923 fundó La Revista de Occidente, órgano de
expresión de su pensamiento y de la vida intelectual y política de su tiempo.
Estudio en los jesuitas de El Palo (Málaga), pero muy joven rompió con la religión católica, procurando siempre
que "todos los actos de su vida queden informados acatólicamente" En diversas ocasiones amplió estudios en Alemania,
donde fue discípulo de Hermann Cohen, la enorme influencia que ejerció en él pertenece a sus primeros años, que luego
llamaría de "prisión neokantiana". Junto a la influencia de la cultura alemana, es innegable la de la generación del 98, de la
que heredará su preocupación obsesiva por el problema de España. Y también la de Unamuno, pues aunque tuvieron
largos periodos de abierto enfrentamiento (europeización orteguiana frente a la tendencia africanista de D. Miguel), la
filosofía de Ortega y su idea de "razón vital" no pueden entenderse sin Unamuno.
Su interés por la política le lleva en 19l4 a fundar La Liga de Educación Política. Fue diputado en las primeras
Cortes de la II República, pero su ideal político era un despotismo ilustrado, una sociedad jerárquica y aristocrática, en la
que el gobierno impusiera sus decisiones sin contar con los gregarios impulsos del pueblo, al que consideraba una masa
plebeya que desconocía sus propios intereses y debía ser guiada. No es extraño que pronto se retirara de la política y no se
encontrase identificado con el rumbo de ésta, sus palabras "no es eso, no es eso", se han hecho famosas. En 1.931 publicó
"Rectificación de la República".
Son sus obras más importantes:"Historia como sistema", "Verdad y Perspectiva", "En torno a Galileo",
"Qué es Filosofía", “El tema de nuestro tiempo”, "La rebelión de las masas","La España invertebrada","Unas
lecciones de Metafísica".

1.- EL CONCEPTO ORTEGUIANO DE FILOSOFÍA.-


La filosofía no nace por razón de "utilidad", pero tampoco por capricho, sino que es
"constitutivamente necesaria al intelecto" y su nota radical es el afán de buscar y capturar la verdad del todo
como tal. Acaso sería más sencillo que nos atuviésemos a lo que sin filosofar, ingenua y habitualmente,
hallamos ante nosotros, pero nada más alejado de esta actitud que la filosofía, que toma lo dado de forma
problemática, pues al filosofar el ser humano busca una orientación radical en su vida para saber a qué
atenerse en la realidad, en su mundo, consigo mismo y con los demás."Lo dado" es insuficiente para la
filosofía, que aspira y tiene como objeto "el ser fundamental del mundo" el conocimiento del universo o de
todo cuanto hay. Filosofía es, por tanto, conocimiento del universo o de todo cuanto hay. Y el filosofar
tiene para Ortega unas notas características:
1.-Filosofar es plantearse un problema absoluto, es decir, no partir tranquilamente de creencias
previas.2. La autonomía, no apoyarse en nada anterior a la filosofía misma como principio metódico.
3. El universalismo, afán intelectual hacia el todo que complementa al anterior principio y que Ortega llama
“pantonomía”.Quiere decir que el filósofo no puede quedar preso del imperativo de autonomía, de espaldas al
mundo, sino que tiene que volverse de “cara al universo y conquistarlo, abarcarlo íntegro”. 4. Finalmente es
un conocimiento teórico, un conjunto de conceptos y, por tanto, comunicable e intersubjetivo. Es necesario
delimitarla de la ciencia, que busca un conocimiento más exacto pero menos radical; y de la mística, pues lo
indecible, la "visión inefable del objeto", no es concepto, no es filosofía. La filosofía es "alétheia” palabra
griega que significa desvelamiento o manifestación de algo; y "logos", razón, palabra que nos expresa y nos
desvela el ser de las cosas; por ello la filosofía tiene que ser también ontología: un discurso que nos desvele
el ser de las cosas.
“La filosofía es un saber radical y lo es porque se plantea los problemas últimos y primeros, por tanto, los
radicales. (…) los problemas de la filosofía son los problemas absolutos y son absolutamente problemas,
sin limitación ninguna de su brío pavoroso, son los problemas feroces que acongojan y angustian la
existencia humana, de que el hombre es portador y sufridor permanente y que no ofrecen garantía alguna
de ser solubles, que acaso no lo son ni lo serán nunca.” Ortega, Sobre la razón histórica

La pregunta fundamental que se hará Ortega, para empezar será ¿cuál es esa realidad radical sobre la que
debe reflexionar la filosofía?

2.- CRÍTICA DEL REALISMO Y DEL IDEALISMO.-


En la "Historia como sistema" dice Ortega que la ciencia está en peligro, se vio como la panacea,
quería abarcar todo el universo y ha resultado que la ciencia físico-matemática o razón naturalista (Realismo),
ante la urgencia de participar en la verdad sobre los problemas humanos no ha sabido qué decir.
La razón de esto es que el hombre no es una cosa, la vida humana no es un objeto, por ello no
posee una naturaleza: "el hombre no tiene naturaleza, sino que tiene historia". Lo humano "se escapa de
la razón físico-matemática como el agua por una canastilla"… Hay que repensar la vida humana bajo nuevas
categorías.
Además, en la concepción realista incluye también a todos los filósofos anteriores al Renacimiento porque
concebían la realidad como “el mundo cósmico”, compuesto de cosas, una de las cuales es el hombre; se
caracteriza por una posición natural de la conciencia espontánea ante la pregunta por lo que hay
La alternativa histórica ha sido lo que Ortega llama "las ciencias del espíritu", es decir el
IDEALISMO, que contrapone a la naturaleza, el espíritu. Pero esa contraposición es un error que empezó
con Parménides, que consistió en tratar las realidades (cuerpos o no) como ideas, conceptos. El idealismo o
espiritualismo cae en la misma equivocación que el realismo: tratar las cosas o las ideas como identidades, es
decir, como naturalezas determinadas, perennemente constituidas. Así el idealismo mantiene el error del
realismo: creer que lo real, lo verdaderamente existente, es lo que existe independiente de mí. El idealista
dice: "x existe porque está presente en mí", porque depende de mí. Y esto es un razonamiento realista, pues
hace consistir la realidad en algo independiente (igual que el realista), con la diferencia de que ahora lo
independiente es mi pensamiento, el sujeto pensante, res cogitans (sustancia pensante) cartesiana, una cosa
que piensa, es decir, el idealismo mantiene además la tesis realista (de res, “cosa” en latín) al interpretar la
conciencia y el yo como una cosa, todo lo importante que se quiera, pero “cosa”.
La propuesta orteguiana, como superación de realismo e idealismo, es que tanto la naturaleza como
el intelecto son relativizados en función de una realidad radical: la misma VIDA HUMANA.

3.- EL CONCEPTO DE VIDA COMO REALIDAD RADICAL.-


La realidad radical es nuestra vida, la de cada uno en particular. No existe una realidad radical más
indubitable. El pensamiento no es anterior a la vida, al vivir, sino un fragmento de un sujeto determinado que
vive. Todo, desde el acto de pensar, se da en el hecho de vivir; por eso la vida es la realidad que siempre se
supone tras otra realidad. Cualquier tipo de realidad siempre supone de antemano otra realidad que la
fundamenta: nuestra vida.
Se trata de potenciar un nuevo concepto de "realidad radical" distinto al antiguo "realista" y al moderno
"idealista". Es una nueva teoría de la realidad. Y primero se acerca a ella desde la concepción
perspectivista.
El ser del mundo no es alma ni materia, ES PERSPECTIVA: la estructura del mundo nos viene dada de
forma perspectivista. “El ser definitivo del mundo no es materia ni es alma, no es cosa alguna determinada,
sino una perspectiva”. La perspectiva es la condición gnoseológica de lo real, puesto que la estructura de la
realidad solo se nos presenta desde distintos puntos de vista que, a su vez, necesitan integrarse en múltiples
términos, caras o facetas. La perspectiva, a pesar de ser única e intransferible (es “mi” perspectiva), no aspira
en modo alguno a absolutizar el mundo, sino que, como sabe que el mundo es precisamente una pluralidad de
perspectivas, solo se considera un punto de vista más. Es importante así tener en cuenta que la perspectiva
expresa dos dimensiones que están íntimamente relacionadas: es una estructura de lo real y, a la vez, el modo
de acceso gnoseológico y valorativo a lo real. Por ello, el concepto de perspectiva está estrechamente
relacionado con la verdad, en cuanto que esta es el descubrimiento y el saber de lo que es la realidad.
La única forma de acercarse a la realidad del mundo –que nos viene dada en diferentes perspectivas- será
multiplicando los puntos de vista y asumiendo esa irreductible multiplicidad. Pero la perspectiva, tomada,
así, abstractamente, sería tan absurda como el planteamiento idealista sobre el ser; por ello la perspectiva se
encuentra ineludiblemente vinculada a una determinada CIRCUNSTANCIA, una circunstancia que no es
biológica, sino humana y, sobre todo, histórica. Ortega afirma que somos esencialmente circunstanciales
y que el conocimiento de este hecho debería hacernos olvidar los valores inmutables que dictan perspectivas
eternas. Tanto aquellos como estas son imposibles para quienes reflexionan siendo conscientes de su entorno
circundante.
Pero aún hay más: junto a la circunstancia y la perspectiva aparece otra realidad irrefutable: EL YO. El yo no
es un ingrediente más de la circunstancia: yo no soy, en absoluto, un elemento pasivo en ella, sino que dentro
de ella elaboro mi vida, mi proyecto humano. La circunstancia por sí sola no es nada, solo adquiere
consistencia y radicalidad cuando la emparentamos con el sujeto que la vive. Es el personaje el que confiere
carácter de mundo a lo que, sin él, no sería otra cosa que naturaleza. Cualquier tipo de realidad se constituye
como tal única y exclusivamente con respecto a ella; por eso, mi vida es la realidad radical.
El perspectivismo supone la idea de la vida como una co-existencia y co-pertenencia entre el yo y las
circunstancias o entre el yo y mundo. La realidad radical es la vida humana "mi vida" entendida en este
sentido de interacción del yo con la circunstancia; todo lo demás son ya interpretaciones de esa realidad
primaria. El orteguiano "Yo soy yo y mis circunstancias” supone que "la vida como aceptación de la
circunstancia implica que el hombre no puede salvarse si, a la vez, no salva su entorno". La circunstancia es
inseparable del hombre mismo. La circunstancia y la perspectiva tienen sentido desde el sujeto que la vive y
que las convierte en su mundo. Por eso mi vida es la realidad radical que conozco si advierto que” yo soy yo
y mi circunstancia”.
¿Por qué asumo mi posición en el mundo, mi circunstancia y, sobre todo, mi punto de vista como conjunto
teórico-práctico que me acerca a la verdad? Radicalmente, se responde Ortega, porque el mundo es así, su
estructura nos viene dada de forma perspectivista y parcialmente verdadera. Por eso el concepto de vida como
realidad radical no es una mera descripción de fenómenos vitales, sino algo más profundo, más metafísico:
una teoría de la realidad que no se revela en modo alguno al margen de la vida, sino en y por ella misma.
4.- LAS CATEGORÍAS DE LA VIDA.-
Se trata de buscar unas categorías para definir la vida, pero no en general, no otra vida, sino ésta, la
mía, la humana. Ya no sirven los conceptos y categorías de la filosofía tradicional. Ortega entiende por
categorías de la vida “los conceptos que expresan el vivir en su exclusiva peculiaridad”.Vida no tiene un
significado biológico ni psicológico, sino biográfico. Pero la individualidad de mi vida no impide que en mi
vida haya, como en cada vida, unos ingredientes comunes, todos ellos igualmente originarios e inseparables
entre sí. En su obra "¿Qué es Filosofía?" nos describe los siguientes:
1. Lo primero que hallamos al describir nuestra vida es que consiste en lo que hacemos y en lo que
nos pasa, pero dándonos cuenta de ello. La vida significa esa singular presencia que la vida de cada uno
tiene para sí misma. Por virtud de este verse y saberse, la vida “es evidencial”, y es lo que hace que mi vida
sea “mía”. Solo por eso es indudable y es la realidad radical.
2. Vivir es encontrarse en el mundo, aquí mundo no es "naturaleza" como creían los antiguos, sino
lo vivido como tal, mi mundo.
3. Vivir es convivir con una circunstancia, pues en el mundo estamos de una forma concreta,
ocupados en algo.
4. Y estamos ocupados para una finalidad, en vista de la cual ocupamos nuestra vida de una forma
determinada. La vida no es algo prefijado, previsto. La vida es imprevista, es posibilidad y problema
5. Yo decido hacer lo que hago: soy libre al decidirme por esta y no por aquella labor. Nada se nos
da hecho: por eso la vida es un decidir antes que un hacer. Vida es anticipación y proyecto. EL hombre es
"novelista de sí mismo", es libre para elegir esto o lo otro, debe elegir un programa vital.
6. Si decido es porque el mundo y la circunstancia ofrecen espacio y holgura para mi libertad y
decisión. Esto es fundamental, ya que el poder de decisión dependerá siempre de que haya o no posibilidades
frente al que tiene que decidirse.
7. Pero las posibilidades no son ilimitadas, es imprescindible asumir las propias circunstancias. El
mundo vital es, pues, esencialmente circunstancial y el hombre ha de decidirse dentro de la circunstancia,
asumiendo plenamente su circunstancia precisa que limita su libertad. Por eso dice Ortega: “Vida es, a la vez,
fatalidad y libertad, es ser libre dentro de una fatalidad dada”.
8. La última categoría es la temporeidad.: la substancia de la vida es el tiempo, el cambio. La vida
es "futurización".
La categoría de temporeidad juega un importante papel a dos niveles:
A.-Ontológico. Dice Ortega que la semilla de Heráclito ha dado su mejor fruto: "el ser no es
estático, sino movimiento continuo" Y así va cambiando la perspectiva porque hay desajuste entre el
pasado y el futuro de la persona, desajuste que da dinamismo a la perspectiva del presente.
B.-Gnoseológico: Todos los conceptos referentes a la vida hay que someterlos a una radical
"historización”. Todo concepto con pretensiones de describir alguna realidad humana lleva incluido una
fecha o, lo que es igual, que toda noción referente a la vida humana es función del tiempo histórico.

“El hombre, no tiene naturaleza, lo que tiene es historia; porque historia es el modo de ser de un ente que es
constitutivamente, radicalmente, movilidad y cambio. Y por eso no es la razón pura, eleática y naturalista quien
podrá jamás entender al hombre. Por eso hasta ahora el hombre ha sido un desconocido. Pues la historia es el
modo de ser de un ente radicalmente variable y sin identificar. Al hombre no se le puede identificar.
El hombre es “un desconocido”, y no es en los laboratorios donde se le va a encontrar. ¡Ha empezado la hora de
las ciencias históricas! La razón pura tiene que ser sustituida por una razón narrativa. El hombre es hoy lo que es
porque ayer fue otra cosa.” Ortega, Sobre la razón histórica.

5.- VIDA E HISTORIA: EL CONCEPTO DE RAZÓN VITAL.


Ortega no va contra la razón, sino contra el racionalismo, por lo que tiene de razón al margen de la
vida. Curiosamente la irracionalidad en la que desemboca el racionalismo es debida a que entiende la razón
aparte de la vida; hace una separación y una abstracción de la experiencia de la vida y de la historia. Esta
irracionalidad desaparece si fundamentamos esa "razón pura" en la totalidad de la razón vital. Esta actitud
orteguiana es la que se conoce como RACIOVITALISMO, que es la otra concepción filosófica –posterior
al perspectivismo- con la que completa su concepción de la realidad y del conocimiento.
Características de la razón vital:
1-Funciona desde el sujeto en su totalidad, dentro de su circunstancia, realidad social e histórica, y no como
un entendimiento desarraigado de la vida. La razón vital es a la vez histórica porque la vida es temporeidad
y comprende la realidad en su devenir. O sea, que cuando pensamos o aplicamos la razón para comprender la
realidad tenemos que asumir todo lo que implica nuestra dimensión vital.
2-La vida sólo se vuelve un poco transparente ante la razón histórica, que no consiste sólo en una descripción
narrativa superficial de los hechos, de las hazañas,… sino la búsqueda de lo que la posibilita y hace inteligible
en la totalidad de su ser histórico. Es decir, que la vida sólo se puede comprender a través de una razón
que esté abierta al dinamismo del tiempo.
3-Pero, la razón histórica tampoco es la panacea del mundo con la que se comprende todo, porque la historia
no es racional y transparente, sino problemática y al abandonar la razón “a prior” (acomodación perfecta
interpretación-hecho) siempre habrá que buscar esquemas para intentar probar a comprender lo sucedido,
dejando los esquemas preestablecidos y desarrollando la razón “a posteriori”. O sea, que se abandona la
razón tradicional abstracta, imprecisa, utópica…por una razón concreta y que se acerca a la vida.
4-Por último, Ortega también considera que la historia avanza dialécticamente, pero la esencia dialéctica de
la vida no es conceptual (racional, espiritual…) como defendía Hegel, sino la dialéctica de una razón más
amplia, honda y rica que es la vida, la de la razón viviente: el ser humano se da cuenta de que es un proyecto
inacabable, que va siendo y de-siendo, descubriendo nuevos horizontes. La razón histórica tiene que adaptarse
a la movilidad de la realidad que trata de aprehender, viviendo y reviviendo continuamente esa realidad, esto
es, siendo una razón viviente.
Ortega se aleja tanto del racionalismo como del vitalismo estricto, entendido en el sentido irracionalista,
ya sea biológico o pragmatista. Para Ortega la faena propia de nuestro tiempo consiste en que la razón pura
ceda su puesto a la razón vital, ya que en su sentido auténtico la razón no es más que una forma y función
de la vida. El tema de nuestro tiempo - título del libro donde esta doctrina adquiere su formulación
más explícita - ES SOMETER LA RAZÓN A LA VITALIDAD. Con ello se quiere reaccionar contra la
beatería cultural del neokantismo y reducir la cultura a su puesto y oficio propio, es decir, la de ser un
instrumento, un medio para la vida. La razón vital es "vida como razón", ya que el hombre más que un ser
dotado de razón es una realidad que tiene que usar la razón para vivir.
LÉXICO DE ORTEGA Y GASSET EN "EL TEMA DE NUESTRO TIEMPO"

EL TEMA DE NUESTRO TIEMPO: Es el título de una obra de Ortega y G, publicada en 1.923, que se ha
considerado como su "manifiesto filosófico". Considera el tema de nuestro tiempo SOMETER LA RAZÓN
A LA VITALIDAD. Es una reacción contra el culturalismo neokantiano, y pretende poner la cultura en el
lugar que le corresponde, esto es: que la cultura sea un instrumento, un medio para la vida. El hombre,
además de inteligencia es también corazón. Que la razón pura ceda su puesto a la razón vital. Por ello dice:"El
tema del tiempo de Sócrates consistía en el intento de desalojar la vida espontánea para suplantarla con la
pura razón. El tema de nuestro tiempo consiste en someter la razón a la vitalidad, localizarla dentro de lo
biológico, supeditarla a lo espontáneo". Obsérvese que el término "biológico" está tomado en su significado
etimológico (de bios= vida), no en sentido científico. Además Ortega plantea que esta tarea es una tarea
colectiva, pues cada generación está condicionada en su conocer y en su hacer por las circunstancias
históricas concretas que le ha tocado vivir.

CULTURA: Para Ortega la cultura nace del sujeto viviente, es, por tanto, vida, espontaneidad,
"subjetividad". Poco a poco la ciencia, la ética, el arte, la religión, el derecho se van desprendiendo del sujeto
y adquiriendo consistencia propia, valor independiente, prestigio y autoridad. Llega un momento que la vida
misma que crea todo eso se inclina ante ello, se rinde ante su obra y se pone a su servicio. Es entonces cuando
la cultura se ha objetivado, se ha contrapuesto a la subjetividad que la engendró. Pero Ortega insiste en que "
la cultura sólo pervive mientras sigue recibiendo constante flujo vital de los sujetos". Por ello hay que
desconfiar en la cultura ya hecha y fomentar la cultura emergente: Contra cultura hecha y anquilosada,
espontaneidad y vitalidad.
Hay, no obstante, que aclarar que no se refiere a que tengamos que "partir de cero", eso sería volver
a la situación primitiva, quiere decir que cada generación- sobre todo en tiempos de crisis- en su circunstancia
histórica siempre distinta a las demás, deberá añadir elementos nuevos (en este caso la vitalidad y la
espontaneidad) al legado cultural histórico, sería "repensar" a Sócrates, a Platón...

CULTURALISMO: Ortega denomina culturalismo a la posición racionalista, desde Sócrates y Platón,


Racionalismo del s .XVII, Kant, Neokantismo, hasta el Idealismo alemán: Consiste en pensar que el ser
humano es ESPÍRITU, RAZÓN PURA, desprovista de sentimientos, de vida, se queda con la verdad y
abandona la vida. La vida espontánea es desalojada para suplantarla por la pura razón. Se considera que los
conceptos puros son más claros e inequívocos, se comportan según leyes exactas y son más consistentes que
las cosas de nuestro entorno vital. Para el racionalista o culturalista la vida carece de valores inmanentes, la
vida sólo al ponerse al servicio de la cultura - de lo Bueno, lo Bello, lo Verdadero - adquiere dignidad. El
culturalista identifica la cultura con la "vida espiritual", como algo distinto a la vida, a la biología. Para Ortega
"vida espiritual" no es sino el conjunto de funciones vitales, cuyos productos tienen una consistencia transvital
(son transmitidos como legado a futuras generaciones). La razón pura que pretende no ser una función vital,
un instrumento para la vida es una torpe abstracción, una ficción. Para Ortega, ha llegado irremisiblemente la
hora de que la vida presente sus exigencias a la cultura.

VIDA Para Ortega la vida- la vida concreta y personal de cada uno- es la REALIDAD RADICAL. El
pensamiento no es anterior a la vida, pues pensar, filosofar, no es sino una manera de vivir: "un afán de mi
vida". Toda realidad necesita de una realidad que la fundamente, y esa realidad radical no es la conciencia, no
es el sujeto, es la vida. En la obra ¿Qué es Filosofía? Ortega nos da como categorías o propiedades de la vida:
Mi toma de conciencia de Yo en el mundo. Las Circunstancias, concretas y humanas de cada persona y las
históricas de la generación en que le ha tocado vivir. La vida es PROYECTO, anticipación, pues vivir es estar
ocupados en algo que tiende a alguna finalidad. Elegimos nuestra vida de acuerdo con las POSIBILIDADES
que tenemos, son muchas, y cada persona debe inventar las suyas, pero no son ilimitadas, por ello el mundo
vital es, esencialmente, CIRCUNSTANCIA. Finalmente Ortega destaca que LA SUBSTANCIA DE LA
VIDA ES EL TIEMPO, LA TEMPOREIDAD, el devenir, "la vida es futurización", por ello todo lo referente
a la vida lleva una fecha, y eso significa que la vida humana ES FUNCIÓN DEL TIEMPO HISTÓRICO.

VITALISMO. En general se denomina Vitalismo a toda filosofía que hace de la vida el objeto central de su
reflexión. Pero Ortega en "El tema de nuestro tiempo" matiza su teoría filosófica:
1º No es un "vitalismo biológico" ni un "biologismo", propios de la ciencia de la Biología.
2º Ni el Vitalismo, cuyo más importante representante es Bergson, y hace de la vida un método de
conocimiento frente al método racional: la razón no es el modo superior de conocimiento, conocer no es
pensar las cosas mediante conceptos, sino "vivirlas". Tampoco este es el vitalismo de Ortega.
3º Frente a esas acepciones ORTEGA AFIRMA NO ADMITIR OTRO MÉTODO DE
CONOCIMIENTO QUE EL RACIONAL, PERO CREE FORZOSO SITUAR EN EL CENTRO DEL
SISTEMA EL PROBLEMA DE LA VIDA. Las relaciones entre RAZÓN Y VIDA ocupan el primer plano
de su preocupación filosófica. Y afirma "Mi teoría no va contra la razón, va sólo contra el racionalismo".
Tampoco es una propuesta de predominio de lo irracional, ni es tampoco anticultural. Los valores de la
cultura quedan intactos en el vitalismo orteguiano, pero se niega que sean exclusivos. Lo que destaca es que la
cultura también necesita de la vida, sin supeditarse ninguna de las dos a la otra. Por ello la filosofía de Ortega
es más exacto denominarla de RACIOVITALISMO

RADICALISMO: En algunas ediciones de la obra de Ortega aparece "radicalismo" en lugar de


"racionalismo", así es que podríamos interpretar que radicalismo se refiere al exceso racionalista que supone
una razón pura, autosuficiente. Que posee ideas innatas, que son verdades únicas e invariables y, por tanto,
ajenas a la vida y a la historia. Siempre iguales. El sujeto es un medio transparente, un “yo puro” para ese
racionalismo.

RELATIVISMO: Para el Relativismo no es posible ningún conocimiento objetivo, no hay una realidad
trascendente más allá del sujeto cognoscente. La verdad, con carácter universal, inmutable y objetivo, no
existe. Y si existe no se deja captar, por ello en cada época se ha cambiando de opinión sobre lo que se
considera "verdad". Todo es cambiante y mudable. Cada individuo posee sus propias convicciones, más o
menos duraderas, que son "para él" la verdad. Por consiguiente no hay más que verdades "relativas" a cada
sujeto. Ortega crítica el Relativismo tanto como a su postura antagónica el Racionalismo. El Racionalismo,
para salvar la verdad, renuncia a la vida. Y el relativismo se queda sólo con lo mudable, vital e histórico y,
para ello, renuncia a la verdad y cae en el escepticismo. (Recordad que el antecedente del Relativismo es el
sofista Protágoras y Ortega piensa que es un mal de su época, emanado del s. XIX).

PERSPECTIVA: El Perspectivismo es el nombre que Ortega da a una tercera respuesta al problema de la


verdad, frente al racionalismo y al relativismo que ha rechazado. La PERSPECTIVA es uno de los
componentes de la realidad: es el orden y forma que la realidad toma para el que la contempla. Si varía el
lugar que el contemplador ocupa, varía también la perspectiva. Pone el ejemplo de dos personas que
contemplan el mismo paisaje y, sin embargo, no ven lo mismo porque su perspectiva es distinta; lo que para
uno está en primer plano y puede percibirlo con todo detalle, el otro lo percibe oscuro y borroso porque para
él se halla en último plano. Además, al ocupar distintas posiciones, cada una percibe un trozo de paisaje que
la otra no ve. Las dos porciones de paisaje son reales, verdaderas, a nadie se nos ocurriría decir que alguno de
los dos es falso. Si estas dos personas al no coincidir sus paisajes los creyesen ilusorios, eso supondría que
hay un tercer paisaje arquetípico, el verdadero e inmutable. Pero tal paisaje arquetípico no existe: no puede
existir y es absurdo creer que una realidad, vista desde cualquier punto, fuese siempre idéntica.
Igual que con la vista corpórea ocurre con todo: La Psicología de la Forma (Gestalt) ha puesto de
manifiesto que no hay percepción objetiva, pues cada sujeto a la hora de percibir está condicionado por su
cultura, sus intereses, sus gustos o su estado de ánimo: ante un mismo paisaje, el agricultor pensará en los
estragos de la sequía, el esquiador se lamentará de que no haya nieve, el arquitecto observará la estructura y
forma de los edificios, el artista en la belleza o fealdad...etc. Y todos están viendo "lo mismo".
DOCTRINA DEL PUNTO DE VISTA: Es la misma del perspectivismo. No existe una realidad inmutable
y única. Cada vida es un punto de vista sobre el universo. Cada individuo - persona, pueblo, época- es
insustituible para la conquista de la verdad, tiene su porción de verdad. El ser del mundo -que es para Ortega
el objeto de la filosofía- ES PERSPECTIVA, PUNTOS DE VISTA, parcialmente verdaderos. Así el
universo, la omnímoda verdad, adquiere una dimensión vital. La realidad, igual que un paisaje, tiene infinitas
perspectivas o puntos de vista, todas ellas verídicas y auténticas, por ello cada generación, cada época, cada
individuo, representa un punto de vista esencial e insustituible. Las circunstancias humanas e históricas
determinan el punto de vista, la perspectiva del individuo, de la generación y la época histórica.
Yuxtaponiendo los puntos de vista, las perspectivas de todos se obtendría la verdad integral, absoluta. Pero
eso no es posible, pues consistiría en una omnisciencia imposible para un individuo, generación o pueblo. Y
es precisamente lo que atribuiríamos a Dios –si existiese-: el ser que poseería la suma de todos los puntos de
vista posibles.
REALIDAD: Para entender el concepto de "realidad" en Ortega, es necesario tener presente su doctrina del
perspectivismo o doctrina del punto de vista. Como hemos visto esa doctrina es una respuesta a las posturas,
antagónicas entre sí, racionalista y relativista, rechazadas ambas por él. La realidad no es una realidad
arquetípica, idéntica desde cualquier punto que la miremos, como creían los racionalistas e idealistas.
Tampoco cree cierto que el sujeto al recibir (percibir) la realidad la deforme, y por tanto no exista una realidad
objetiva. Lo que ocurre es que la realidad cósmica es tal que sólo puede ser vista bajo una determinada
perspectiva, pues la perspectiva es uno de los componentes de la realidad. El ser del mundo nos viene dado en
una pluralidad de perspectivas, de puntos de vista parcialmente verdaderos, cambiantes para cada individuo,
generación y época. Por ello LA REALIDAD RADICAL ES LA VIDA HUMANA "mi vida", entendida
como interacción del yo con la circunstancias.

UTOPÍA: Etimológicamente "Topos"= lugar, U= partícula negativa.


Significa "en ningún lugar", en el sentido de que no es algo real, localizable, sino ilusorio, "la verdad vista
desde lugar ninguno". Ortega se declara antiutópico que para él es sinónimo de antirracionalista. En efecto,
afirma, los racionalistas se equivocan porque no aceptan las limitaciones que la realidad nos impone y no se
conservan fieles a su punto de vista. Todo sistema racionalista es un sistema utópico, terminado y definitivo,
creado desde "ningún sitio" que, sin embargo, pretende valer para todos. Todo sistema racionalista se crea al
margen de la dimensión vital, histórica y perspectivista.
Pero la realidad sólo podemos conocerla desde la razón vital, desde mis circunstancias humanas y
las circunstancias históricas de mí tiempo. La doctrina del punto de vista exige incorporar al sistema la
perspectiva vital de la que ha emanado. Por ello ortega reitera aquí el tema o misión de su tiempo: que la
razón pura sea sustituida por la razón vital, pues es en la vida donde se localiza la razón y sólo siendo razón
vital adquiere fuerza de transformación.
RAZÓN VITAL: Ortega propone sustituir la razón pura, fría, desprovista de sentimientos y de vida (propia
del culturalismo racionalista) por la razón vital. La razón no es otra cosa que una función, un instrumento para
la vida, ya que la vida es la realidad radical, anterior al pensamiento: "el hombre es una realidad que tiene que
usar la razón para vivir". (Ampliar esta respuesta con las anteriores, sobre todo con "El tema de nuestro
tiempo" y "culturalismo")
VERDAD OMNÍMODA: Absoluta, total, que abarca todos los aspectos posibles, en este caso todas las
perspectivas o puntos de vista posibles. Tal verdad es imposible para un individuo, generación o época. Pero
los racionalistas (idealistas, culturalistas) sí creían poder alcanzar la verdad inmutable, total y universal, válida
para todo tiempo y lugar. No así para la doctrina orteguiana del punto de vista.
DIOS: A Dios le atribuimos la omnisciencia, "razón absoluta", y la omnipresencia, que está en todas partes a
la vez, y, por ello, puede gozar simultáneamente de todos los puntos de vista, de todas nuestras perspectivas.
Símbolo también de infinita vitalidad, armoniza todos nuestros horizontes.
Observad que Ortega habla de esto irónicamente, por ello dice que imaginamos a Dios como un
viejo (sabio) racionalista, ya que lo racionalistas creían poder alcanzar la verdad omnímoda.
MUNDO: O circunstancia. Uno de los elementos constitutivos de la vida, que es yo y mi circunstancia. Es lo
que “circunda” al hombre .Es el mundo vital en el que se halla inmerso: el mundo físico, las personas, la
sociedad, l cultura, la historia, pero también su cuerpo y mente. El mundo no es exterior a la vida sino una de
sus ingredientes, igual que forma parte de ella el yo.
Nadie puede elegir el mundo en el que tiene que vivir. Le es dado. Pero ese mundo ofrece el abanico de
posibilidades entre las que puede elegir. Por tanto, el mundo o circunstancias es el complemento que permite
mi vida.
En otros pasajes Ortega usa mundo para referirse a la realidad total, a la suma de todos los mundos (en el
primer sentido) posibles.
FILOSOFÍA: Conocimiento que se caracteriza por ser a) Autónomo: no separa ninguna verdad que ella no
halla fundamentado, ni da nada por supuesto... b) Radical: su objetivo es encontrar la realidad radical, el dato
a partir del cual empezar la reflexión (la vida).c) Universal: la filosofía no trata todos los aspectos de las
cosas, no trata sus aspectos particulares, ni mucho menos su individualidad; descubre lo universal de cada
cosa. d) Teorético: es un sistema de conceptos trabados unos con otros. En la medida en que los conceptos
son contenidos mentales enunciables, lo que no se pueda decir no es un concepto ni un dato para la filosofía.