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Cartagena, 20 de Diciembre de 2018.

Estimados presentes.

Asumo el privilegio de estar entres ustedes en esta hermosa mañana


de victoria con sencillez, sabiendo que cualquiera de mis compañeros
tiene los méritos suficientes para hacerlo. De estos discursos
generalmente se espera palabras grandilocuentes que estén a tono
con el momento, muchas veces esperamos consejos profundos que
nos resuelvan situaciones diarias y difíciles y otras veces
manifestaciones de grandeza de quien habla, de antemano perdón si
no alcanzo sus expectativas, realmente no es mi intención cumplir los
propósitos que enuncié anteriormente sino poder transmitirles desde
mi corazón lo que siento, y lo que creo se hace necesario escuchar
para este momento de la historia de nuestra vida, ciudad de
Cartagena, de nuestra histórica facultad de medicina y Universidad de
Cartagena que cumple 191 años, fundada por Simón Bolívar y
Santander de nuestra amada Colombia.
De Antemano Gracias por su tiempo, por acompañarnos y por
permitirme expresar en unos minutos parte de lo que durante este
tiempo hemos sentido, vivido y lo que anhelamos transmitir cada uno y
todos los presentes.
Permítanme hacer un alto en este punto, los invitos a mirarnos, a
tomar la mano de quien esta a tu lado y mirando a nuestros alrededor
podamos decirnos: Lo logramos ¡¡¡. Lo hicimos, entre todos y por
todos lo logramos.
“Si he podido ver mas lejos es porque me he sentado sobre
hombro de gigantes”. Esta frase pronunciada por Sir. Isaac Newton
en una carta a Robert Hooke en la que hacía mención a sus
predecesores Copérnico, Galileo y Kepler aludiendo a los hombros de
sus gigantes, es una de mis preferidas. Hoy le quiero agregar Si
hemos podido llegar mas lejos es porque hemos sido levantados
sobre las manos de un Gigante, el mayor de los Gigantes: El
Eterno, Soberano y Poderoso Dios. Para El un aplauso.
Agradecemos a nuestros maestros y mentores, al hospital y sus
paciente y familiares por cada vez que nos dijeron Dr. en las
manos de Dios y las suyas le confío mi salud.
A nuestros padres por su amor, sacrificio y apoyo. A las esposas
e hijos, a los amigos presentes gracias.
Además deseo hacer un alto en este momento del mensaje en
memoria de los ausentes, de los que quisiéramos que nos
acompañaran en este momento pero por soberanía del cielo,
como por ejemplo el Sr. Laureano Ensuncho Florez. Padre de mi
amigo y colega Cesar Ensuncho. En su memoria y el de todos los
que hemos visto partir.
El primer compendio de leyes de la historia Código de Hammurabi, tal
vez el mas antiguo, establecía que si un médico causaba algún mal a
su paciente se le debían cortar ambas manos, y si sin quererlo se
interpretaba que dicho mal llevaba al paciente a la muerte, el médico
debía pagar el error con su propia vida.
Durante la antigua China se pensaba que cuando el médico sanaba a
un enfermo, la energía que salía del mismo era negativa y además
que la energía negativa que había causado la enfermedad del
paciente pasaba al médico y lo contaminaba. Entonces este pasaba a
ser un paria, una persona marcada, contaminada; de la cual la gente
rehuía para no infectarse, por esta razón nuestros colegas de aquel
entonces muchas veces tenían que vivir en zonas marginales de las
ciudades para no importunar a los demás.
Seguramente en este contexto estaríamos tentados a pensar que
somos afortunados en no nacer en esa época. Sin embargo los
presentes sabemos que ejercer en estos tiempos en Colombia y sus
condiciones sigue siendo igual de riesgoso y en algunos escenarios el
termino correcto es peligroso.
La verdad es que los médicos somos humanos, débiles, imperfectos y
susceptibles de cometer errores. Muchos estudios demuestran que los
índices de suicidio, alcoholismo y tabaquismo son mayores en nuestro
gremio en comparación con el resto de la población. En Doctores, la
novela del escritor Erich Segal, el personaje principal, es un médico
psiquiatra, el libro del mismo nombre de manera acertada para mi se
nos llama “Los curanderos heridos”.

Sin embargo llama poderosamente la atención que el numero de


aspirantes a esta, sin duda la mejor de las profesiones cada día
aumenta, ser egresado de una universidad publica como la nuestra
fundada por los libertadores de la patria, aquellos que entendieron
que la ciencia y el conocimiento serviría para traer alivio a un pueblo
tan necesitado, demandante y sufrido.

En mis días de estudiante me encantaba una frase que dice Lucha por
saber y serás libre…. Entendí que esa frase es una verdad parcial, el
conocimiento te hace libre de algunas cosas, creo profundamente que
esa frase se complementa con aquella que dice Conoceréis la
Verdad, y la verdad los hará libre pronunciada por el mas Grande
Cristo.

La medicina, por ser una de las ciencias más antiguas, es también una
de las más respetadas y admiradas, además todos los que la
estudiamos hemos experimentado la admiración y el morbo que
despierta en los demás. Pero también es claro que hay muchos otros
caminos, significativamente más cortos y con menos espinas, que nos
pueden llevar al reconocimiento de la gente. En este sentido, el que
estudió medicina solo para ganar fama y buena reputación, estoy
convencido que eso no fue una decisión inteligente, esta carrera
también nos puede llevar al mayor de los desprestigios. Y si la
motivación de estudiarla fue para ganar mucho dinero y hacernos rico,
bueno, ese en mi poco conocimiento de psiquiatría creo que necesita
remisión urgente y hospitalización por el Psiquiatra.
Entonces que nos hace especiales y escogidos para ser instrumentos
de la ciencia mas antigua y mas respetada de la humanidad.??
No me cabe duda que ninguno de los que estamos en este auditorio
cambiaríamos de profesión, la amamos, hemos rendido nuestro
tiempo, esfuerzos y familia a su servicio y esto es seguramente porque
no hay mayor alegría para un ser humano que poder dar su vida en
rescate por otros, en el servir con amor se encuentra el camino hacia
la plenitud y felicidad del ser humano: cada ocasión que escuchamos
un “gracias Dr.”, cada mano que nos estrechan, cada vez que una
mirada de un paciente agradecido se encuentra con la nuestra o el
abrazo de un familiar conmovido; esos detalles nos acercan al cielo, y
porque no decirlo también cada vez que tímidamente hemos llorado
con los familiares de nuestros paciente que se nos escapan de las
manos.
Eso hace invaluable esta profesión, eso la convierte para nosotros en
la mejor de la profesiones, el poder servir a la sociedad y ayudar a
construir una mejor humanidad.
Al ponernos delante del ser humano, y desnudar su cuerpo la
medicina nos acerca a nosotros mismos, y encontrándonos en ellos
nos encamina a la respuesta de una pregunta que la filosofía ha
tratado de responder durante milenios: ¿quiénes somos? Y ¿para que
estamos en la tierra?
Insisto que el médico, a pesar de sus problemas, a pesar de los
peligros inherentes a su arte, es un ser elegido. Y si alguno percibe
prepotencia u orgullo en estas palabras, les quiero decir que no es lo
que realmente siento. La medicina nos brinda la oportunidad de
presenciar los momentos más cruciales de la vida: el nacimiento y la
muerte; la oportunidad de poder abrazar la esencia del ser humano de
una forma particular, porque ni el mismísimo Adriano, emperador de
Roma, al despojarse de su túnica frente a Hermógenes, su médico
personal, pudo ser algo distinto a un simple mortal.
Pocos son capaces de verse a sí mismos tan claramente en los ojos
del otro; pocos, en fin, gozan de este privilegios.
Gregorio Marañon el eminente medico Español del pasado siglo lo
expreso mejor en su famoso poema Si ser médico es entregar la
vida a la misión elegida…
Si ser médico es no cansarse nunca de estudiar y tener todos los
días la humildad de aprender la nueva lección de cada día…
Si ser médico es hacer de la ambición nobleza; del interés,
generosidad; del tiempo, destiempo, y de la ciencia, servicio al
hombre que es el hijo de Dios…
Si ser médico es amor, infinito amor a nuestro semejante…
Entonces ser médico es la divina ilusión de que el dolor sea goce,
la enfermedad, salud, y la muerte vida.

Este 20 de Diciembre de 2018, día que sin duda será marcado en


nuestras vidas como uno de los mas importante y delante de ustedes
reiteramos nuestra disposición de que con nuestra vida entrenada
como los mejores en ciencia tecnología y conocimiento seremos
instrumentos en manos del Dios compasivo, misericordioso y justo, al
cual servimos

Hemos pasado estos cuatro o poco menos años juntos, compartiendo


y viviendo mas tiempo en un hospital, quirófano que en nuestras
propias casas, hemos estrechados lazos indisolubles y sobre todo ha
sido sellada nuestra vida por la medicina y sus deleites, pero también
sus vicisitudes.
Antes de terminar quiero darles un consejo de lo que me parece la
mejor herramienta para equipar nuestra vida en esta proceso tan
exigente que empezamos, en pocas horas o días seremos probados y
puestos a la presión del ejercicio les pido que nos llenemos de amor,
gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, humildad, dominio
propio; es decir el fruto del Espiritu Santo. Porque en ciencia y
conocimiento en habilidades ya hemos sido probados y encontrados
aptos por eso estamos en este lugar. Recuerda las palabras de
Marañon el gran humanista de la medicina en España: “Curar a veces,
aliviar a menudo, consolar siempre”.
Paracelso pronuncio cuanto mayor es el conocimiento inherente a una
ciencia, mas grande es el amor.
Hoy les quiero proponer que tal si ponemos amor, pasión y mucho
corazón al servicio de la humanidad?. Les parece
Entonces y solo entonces si crees que la sonrisa de un enfermo o un
gracias sincero reivindica y devuelve los años de trasnochos, el trabajo
duro y el esfuerzo sin límite; si estas decidido a no cambiar la
medicina, la verdadera medicina, por nada del mundo a pesar de los
sacrificios a los que nos obliga esta profesión; si estas dispuesto a
sufrir muchas veces en secreto por llevar sobre tus hombros la
responsabilidad de la salud de los demás; si consideras que ser
médico es un privilegio de pocos, y que muy pocos tienen; si puedes
reconocer nuestra propia insignificancia y la grandeza en el que
padece y sufre, en el que llora, en el que se alegra al ser curado, y
que lograr esto lo vale todo; si estas hoy que nos graduamos
convencido que el verdadero principio de la medicina es el amor...
Entonces apreciado amigo, compañero, colega... como dicen los
pacientes : dotor. Te puedo invitar a dar un fuerte aplauso de pie a tus
colegas y decirte Felicitaciones¡¡¡ Es tiempo de celebrar.

Ruben Dario Agresott Marsiglia


Cirujano General
Universidad de Cartagena