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Sy aut vORe oe ey k Brady S os u He wu © oO WR A el AJEDREZ BIOGRAFIA Pletal te | Alabanzas para “Una perspectiva Ilena de matices del genio del ajedrez...Brady sacrificé el valor de un archivo de material personal, incluyendo un tesoro escondido de enmohecidos documentos familiares.” — Los Angeles Times “Brady estaba en una posicién unica para escribir sobre Fischer... él tenia acceso a nuevo material, incluyendo los archivos del FBI y del K.G.B. (los cuales identificaban a Fischer como una amenaza para la hegemonia soviética en el ajedrez a mediados de los 80s); los archivos personales de la madre de Fischer, Regina, y su mentor y maestro Jack Collins; e incluso a un ensayo autobiografico del Fischer adolescente. La riqueza del material permitié a Brady describir numerosos momentos especiales y detalles.” - New York Times Book Review “Una convincente, atractiva, amarga y ricamente detallada biografia del maestro que se convirtié en monstruo. Con verdadera habilidad. Brady recrea el mundo del ajedrez (con sus enigmaticas reglas y su peculiar clenco de personajes) en el que Fischer entré-y conquisté” ~- Jerusalem Post “No tienes que conocer el mundo del ajedrez para quedar hipnotizado por la vertiginosa y oscura historia del jugador mas profetizado del mundo... Se trata de una fascinante vision de uno de los iconos americanos mas deteriorados.” ~- Pat H.Broeske, New York Times bestselling coautor de Howard Hughes: The Untold Story. “El retrato definitivo del mas grande - y perturbado - genio del ajedrez de todos los tiempos” ~ Paul Hoffman, autor de The Man Who Loved Only Numbers and King’s Gambit PROLOGO A la edicién espaiiola por Leontxo Garcia Idolo adorado, genio malogrado mi vida sin él hubiera sido muy distinta, y peor, al menos en lo profesional. Como millones de personas en todo cl mundo, quedé enganchado al ajedrez (antes solo conocia las reglas y lo practicaba de vez en cuando) en el verano de 1972, cuando el duelo Fischer-Spassky capté la atencién internacional desde Reikiavik. Gracias al magnetismo de esas partidas empecé 4 entrenarme en serio, y fui jugador semiprofesional durante un decenio. D= muchisimo a Bobby Fischer. Con toda probabilidad, Ademis, Bobby me traté siempre bien y con gran respeto incluso cuando nuestras opiniones eran antitéticas— durante nuestros encuentros secretos en 1991 y 1992. La primera vez que nos vimos (tras mantener una relacién de varios afios a través de nuestro comuin amigo, el venezolano Isidoro Chérem), en un hotel vercano al aeropuerto de Francfort, me sometié a una prueba para saber si yo le habia mentido al decirle que antes de ser periodista habia sido jugador (él odiaba a los periodistas en general): me mostré una posicién en un tablero de bolsillo, y me preguntdé si la conocia. Fue uno de los momentos mas afortunados de mi vida, porque la identifiqué al instante: Pomar-Fischer, Olimpiada «de Ajedrez de La Habana, 1962. A partir de ese momento, su simpatia conmigo fue total, y podria decir que me traté como a un « ENDGAME amigo, aunque las peculiaridades de su caracter y su estado mental implican muchos matices. En esos encuentros pude comprobar que su inteligencia era descomunal (se dice que, de nifio, le hicieron una prueba de cociente intelectual cuyo resultado fue superior al de Finstein), y no solo cuando hablabamos de ajedrez. Pero también me recordaba a veces a un nifio muy grande, como cuando me conté —durante un almuerzo a solas en Los Angeles—su visita a la isla indonesia de Komodo para visitar sus famosos dragones: yo tenia la sensacion de que me lo estaba relatando mi hijo, que entonces tenia cuatro afios. Al término de esa comida—muy abundante—, me invité a un paseo muy largo, a ritmo vivo, en el que hablamos de muchas cosas. Para entonces yo conocia ya todas sus fobias —contra los negros, las mujeres, los comunistas y los judios (a pesar de que él también lo era, por parte de madre y padre)—, de modo que intentaba llevar la conversacién hacia asuntos que me permitieran orillarlas lo mas posible. Es de justicia recalcar que en ese momen- to de su vida Fischer habia dejado de ser una persona a quien sdlo le interesaba el ajedrez. Por ejemplo, seguia muy de cerca la politica internacional, y sus analisis eran a veces brillantes... pero choca- ban a menudo con las mencionadas fobias. Otro importante matiz es que sus ideas estaban muy influidas por amistades neonazis que habia cultivado durante sus largas estancias en Alemania. Tras dos horas de marcha surgié otro sintoma de su enferme- dad mental, que en los afios posteriores se agravé mucho. “El paseo y la conversacién han sido muy agradables, Leontxo. Ahora debo pedirte un favor’, me dijo, y ante mi actitud receptiva, afadid: “; Ves aquella parada de autobtis que hay a unos 200 metros? No quie- To que sepas qué numero de autobus es el que me lleva a casa. Te agradeceré mucho que nos separemos aqui y vuelvas sdlo al hotel”. La aportacién de Fischer al ajedrez es monumental. Si nos cefii- mos al juego en si, inyecté ideas frescas a toneladas y revoluciond diversos conceptos. Gracias a él y a su obstinacién en exigir pre- mios justos, los honorarios de los jugadores profesionales —irriso- rios hasta 1972— aumentaron mucho. Y lo mas importante: logré que el ajedrez estuviera en la primera pagina de los periédicos de todo el mundo durante dos meses, lo que conllevé que se agotaran los juegos, libros y relojes. Frank Brady « 7 I's muy ldgico, por tanto, que muchos aficionados no duden al cliquetarlo como “el mejor de todos los tiempos’, aunque también sea muy discutible, por dos razones: en ajedrez, mas que en ningun otro deporte, el campeén actual tiende a ser el mejor de la histo- tia, en términos absolutos, porque ha estudiado minuciosamente a todos los anteriores; y su desaparicién de la vida publica durante veinte afios, que podrian haber sido muy prolificos para el ajedrez, cuenta en su contra. En todo caso, y sobre todo si sélo contamos su Lrayectoria hasta 1972, es sin duda uno de los ajedrecistas mas importantes y carismaticos que han existido. Nunca olvidaré lo que Magnus Carlsen me dijo sobre Fischer el dia de su fallecimiento, 17 «de enero de 2008, cuando Magnus sdlo tenia 17 aiios: “Lo que mas me impresiona de Fischer es su capacidad para que nos parezca facil lo que en realidad es muy dificil. Yo intento imitarlo”. Creo que cs una brillante definicién de la genialidad hecha por otro genio. Frank Brady, el autor de este magnifico libro, pasa de puntillas sobre todos los aspectos negativos que he resefiado en los parrafos anteriores. Es comprensible, en el sentido de que cuando alguien se sumerge de manera tan profunda en un personaje, a quien ademas admira con fervor, resulta muy dificil ser objetivo y minucioso en los aspectos criticos. Pero es un error, en lo que atafie a responsa- bilidad moral, porque Fischer es también un ejemplo perfecto de lo que no debe permitirse jamas a los nifios y nifias superdotados para cualquier arte, ciencia o deporte: que se obsesionen con su pasion y no sean educados de manera equilibrada e integral como seres humanos. Que nadie interprete estas lineas como una critica a Regina, la madre de Fischer, cuyas circunstancias personales son muy peculiares, como el lector apreciard en cuanto se sumerja en cl libro. Pero es obvio que, por las razones que fueran, la educacion del genial Fischer fue un desastre, y es bien sabido que la fronte- ra entre la genialidad y la locura es muy estrecha. Los psiquiatras con quienes he hablado sobre ello coinciden en que una educacion equilibrada hubiera podido aminorar mucho —o incluso evitar— los problemas mentales de Fischer. Hay otro asunto no menos doloroso para quienes admiramos a Fischer: su utilizacién despiadada por el Gobierno de EEUU, cuya actitud en este asunto permite comprender mejor lo que ocurre en ese pais con la pena de muerte o la tenencia de armas de fuego. Ensalzado hasta el limite por su gran victoria patridtica sobre el demonio comunista, nadie, desde la administracién, se ocup6 de él