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Sincelejo, 24 de diciembre de 2018

Homilía de la eucaristía de Navidad, parroquia Nuestra Señora de la Medalla


Milagrosa del Barrio El Cortijo.
Celebrante: Padre Ramón González Mora. Pbro.
FIESTA DE NAVIDAD: Lc 2,1-14.
Hoy celebramos el Misterio de Dios que decide hacerse humano, plantar su tienda
entre nosotros y contemplar su Gloria; asume nuestra carne y expresa todo el
contenido de Dios por medio del contenido humano.
El texto del Evangelio de Lc 2,1-14 presenta este acontecimiento de ayer, de hoy y
de siempre.
Cesar Augusto, mediante un acto despótico creyéndose soberano al igual que todos
los déspostas de ayer y de hoy desplaza a los débiles mediante un decreto y ese
acto da pie a que Jesús entronque con la línea davídica por su nacimiento en Belén.
Un “censo” cuyo objetivo era determinar y recaudar los impuestos, hizo que naciera
en Belén. Los intereses de los poderosos de siempre golpean a los más frágiles que
sueñan a hacerse los dueños del mundo entero, su censo quería abarcar los
territorios que a su óptica eran su mundo.
Mientras estaban en Belén, le llegó a la Virgen el tiempo del parto y dio a luz a su
hijo Primogénito. Lo envolvió en pañales y lo recostó en un pesebre ya que no tenían
“sitio” en la posada.
Nace en el anonimato más absoluto, haciéndose solidario con todos los hombres
tenaces, viven y mueren en unos anonimatos absolutos, nace en un pesebre de
animales, en una cueva y su madre una desplazada desconocida haciéndose
también solidario con las desplazadas anónimas de siempre
Nadie le ha ofrecido nada, al igual que hoy, no hay nada que ofrecerle a los que no
tienen nada, ni siquiera su tierra a pesar de que tienen derecho a ella, a la tierra que
se les niega. Y da a luz en esas condiciones al niño que ha de cambiar la historia.
Desde ese momento la historia de los desprotegidos, de los marginados, de los
desplazados cambió su sentido y su suerte para siempre.
Qué cosa tan extraña! Son unos tristes pañales que envuelve a un niño el referente
para los pastores.
Él ha venido a los suyos, a los humanos pero ellos no lo recibieron afirma Jn en el
prólogo.
Las zorras tienen madriguera y los pájaros nido, pero el Hijo del Hombre no tiene
donde reclinar la cabeza, nos dice el Evangelio de San Mateo.
También fue crucificado fuera de la ciudad.
Jesús no pertenece al sistema del poder, de los grandes, de los fuertes, asoma su
figura desde la marginalidad, nace fuera de sitio, al margen de las estructuras de
poder, de las ofertas de seguridades y comodidades que se presentan como las
únicas que pueden definir al hombre, nace fuera de la luz que brilla en la ciudad,
nace en la tiniebla y en la clandestinidad; entonces desde allí “el pueblo que
caminaba en tinieblas vio una luz grande”.
Nace en un espacio sin luz para que brille el esplendor de la luz verdadera que
alumbra a todo hombre que viene a este mundo, nace en un espacio en donde no
hay nada para señalarle al hombre desde que perspectiva encuentra todo.
Los pastores que fueron los primeros en recibir la noticia, no inspiraban nada, por
el contrario, eran la imagen viviente del hombre embrutecido, según la forma de
pensar de los hombres de su tiempo.
Los pastores eran menos preciados y marginados, tenían que vivir sin ningún tipo
de derecho civiles, pero a esos pobres los envuelve una gran claridad y quedan
inundados de luz y fueron ellos, los más pobres de la sociedad los primeros que se
enteraron del nacimiento de un niño que iba a transformar la historia que condena
a los débiles y a los pobres.
No temas! Les dice el Angel a los pastores. No teman! A los sometidos, les traigo
una Buena Noticia: “hoy en la ciudad de David, ha nacido el Salvador, el Mesías, el
Señor; desde el pesebre brilla una nueva Luz para el mundo.
En los oscuros inviernos del hombre brillará siempre la Luz, en la desolación se
asoma una primavera.
El pesebre indica que se ha inaugurado para el hombre un nuevo sistema que le
permite alegrarse, les traigo una gran alegría que pueden construirse a partir del
más increíble despojo a los que han sido sometido los hombres.
Existe un nuevo sistema que permite gozarse desde lo más profundo donde la vida
acontece en el ser humano, que puede conducirnos a un nivel tan alto desde donde
se acaricia el Misterio de Dios.