Está en la página 1de 3

La hostia

Un disco de plata en forma de SOLestá colocado en el altar frente al SACRAMENTO; el cual con la

luz de los cirios adquiere una apariencia más brillante.”¿Qué

tiene que hacer ese “Sol” “brillante” en el altar frente al “sacramento”

u hostia redonda? En Egipto, el disco del Sol se representaba

en los templos, y al soberano con su esposa y sus hijos

se les representaba adorándolo. Cerca del pequeño pueblo de

Babain, en el Alto Egipto, todavía existe en una gruta la representación

de un sacrificio al Sol, donde se ven “dos sacerdotes

adorando la imagen del sol.En el gran templo de Babilonia, la imagen

de oro del Sol se exhibía para la adoración de los babilonios.

En el templo del Cuzco, en el Perú, el disco fulgurante de un sol

de oro estaba colocado sobre la pared,para que todo el que

entrara pudiera inclinarse ante él. Los peonios de Tracia eran

adoradores del sol; y en su culto adoraban una imagen del sol en

forma de disco colocado en lo alto de un palo largo.En el

culto de Baal, practicado por los israelitas idólatras en sus épocas

de apostasía, se observaba igualmente la adoración de la

imagen del sol; y es sorprendente encontrar que la imagen del

sol que adoraba el apóstata Israel estaba erigida sobre el altar.

Cuando el buen rey Josías emprendió la obra de la reforma, leemos

que sus siervos, para llevarla a cabo, procedieron de esta

manera: “Y derribaron delante de él los altares de los baales, e

hizo pedazos las imágenes del sol, que estaban puestas encima”

(2 Crónicas 34:4). Benjamín de Tudela, el gran viajero judío, hace

un sorprendente relato de adoración del sol aun en tiempos comparativamente

modernos, como el que subsiste entre los cusitas

del Oriente, en el cual encontramos que la imagen del sol era,


incluso en sus días, adorada en el altar. “Hay un pueblo,” dice él, “de la descendencia de Cus,
adictos a la contemplación de las

estrellas. Ellos adoran al Sol como dios, y todo el país, por media

milla a la redonda del pueblo, está llena de altares dedicados

a él. Al despuntar la mañana se levantan y salen corriendo del

pueblo para esperar la salida del sol, del cual hay una imagen

consagrada en todos los altares, no a semejanza de hombre, sino

de esfera solar, construida por arte mágico. Estas esferas, tan

pronto como sale el sol, se encienden y resuenan con gran ruido,

mientras todos los que están allí, hombres y mujeres, tienen incensarios

en las manos, y todos queman incienso al sol.

”Por

todo esto, se hace patente que la imagen del sol encima del altar

o sobre él, era uno de los símbolos reconocidos de aquellos que

adoraban a Baal o al Sol. Y, aquí, en una Iglesia que se dice

cristiana, se coloca en el altar un brillante disco de plata “en

forma de SOL,” ante el cual todo aquel que adore en ese altar

debe inclinarse en humilde reverencia ante esa imagen del “Sol.”¿De dónde, pregunto, pudo
haber venido esto sino del antiguo

culto del sol, o del culto a Baal? Y cuando la hostia se coloca de

tal modo que el “SOL” de plata esté en frente de la hostia “redonda,”

cuya “redondez” es un elemento tan importante en el

Misterio romano, ¿cuál puede ser el significado de ella, sino simplemente

el de mostrar, para aquellos que tienen ojos para ver,

que la misma “Hostia” es solamente otro símbolo de Baal o del

Sol? Si la divinidad solar fue adorada en Egipto como “la Simiente,”

o en Babilonia como “el Grano,” exactamente del mismo

modo se adora la hostia en Roma. “Pan de trigo de los elegidos,

ten misericordia de nosotros,” es una de las preces prescritas

en la Letanía romana dirigida a la hostia durante la celebración


de la misa. Y uno, por lo menos, de los mandatos perentorios

en cuanto a la manera en que se reparte esa hostia, es exactamente

la misma que se cumplía en el antiguo culto de la divinidad

babilónica.

Sobre la hostia hay unas letras que vale la pena leer.

Estas letras son I. H. S. ¿Qué significan estas letras místicas?Para un cristiano, estas letras tienen el
significado de “Iesus

Hominum Salvator,” “Jesús, el Salvador de los hombres.” Pero

permítasele a un adorador romano de Isis (pues en la época de

los emperadores había innumerables adoradores de Isis en Roma)

posar sus ojos en ellas, ¿y cómo las leerá? El las leerá, por supuesto,

de acuerdo con su propio y bien conocido sistema idólatra:

“Isis, Horus, Seb,” es decir, “La Madre, el Hijo, y el Padre

de los dioses;” en otras palabras, “La Trinidad” egipcia. ¿Puede

pensar el lector que este doble significado sea algo casual? Con

seguridad que no. El mismo espíritu que convirtió la fiesta del

pagano Oannes en la fiesta del cristiano Joannes, conservando

al mismo tiempo todo su paganismo antiguo, ha planeado hábilmente

las iniciales I. H. S. para dar la apariencia de un tributo al

cristianismo, mientras el paganismo tiene realmente toda la substancia

del homenaje que le es tributado.