Está en la página 1de 2

ESTADO DE SUEÑO DESPIERTO.

(P.D. Ouspensky).

“El estado en que estamos ahora, en el que trabajamos, hablamos, nos


relacionamos con otros, reaccionamos, nos movemos, y tantas otras cosas… es
decir en donde creemos asentar nuestra vida, lo llamamos a menudo conciencia
despierta o conciencia lúcida, cuando en realidad debería llamarse "sueño
despierto" o "conciencia relativa". En este estado solo imaginamos que somos
seres conscientes; y aquí es necesario comprender que ese inicial estado de
conciencia, del cual vamos y venimos cíclicamente todos los días y que llamamos
sueño, no desaparece cuando el hombre considera en sí mismo que ha despertado.
Más bien se podría decir que el sueño continúa, con todo su ensueño e
impresiones, sólo se le agrega una actitud más crítica hacia las propias impresiones,
pensamientos mejor hilvanados, y acciones más disciplinadas. Y gracias a lo ‘vivido’
de las impresiones sensoriales, a los deseos, y a los sentimientos, especialmente el
deseo de contradicción o de imposibilidad cuya ausencia es total en el sueño, los
sueños se vuelven invisibles, exactamente como las estrellas y la luna se vuelven
invisibles con el resplandor del sol. Aunque, sin embargo, están todos allí, y a
menudo influyen en todos nuestros pensamientos, sentimientos y acciones,
algunas veces incluso más que la percepción real del momento. Y a este respecto,
debo decir de inmediato que no me refiero a lo que en la ‘psicología moderna’ se
llama ‘el subconsciente’ o ‘la mente subconsciente’. Estas son simplemente
expresiones erróneas, términos equivocados, que no quieren decir nada y no se
refieren a ningún hecho real.
En nosotros no hay nada permanentemente subconsciente, porque no hay nada
permanentemente consciente y no hay ‘mente subconsciente’ por la sencilla razón
de que no hay ‘mente consciente’.”
Un hombre ordinario pasa toda su vida principalmente en dos estados de consciencia, y
cree tener la capacidad de diferenciarlos y separarlos para ordenar su vida. Por un lado uno
que llama “estado de sueño” o de “descanso nocturno”, en el cual sus funciones biológicas
se reducen al mínimo para alcanzar una recarga de energías y en donde su función mental
se limita a solo “asociaciones” esporádicas y accidentales que gatillan por diversas causas
percepciones confusas y sin ningún control, que el denomina sus “sueños”. Y por otro lado
un “estado” que considera totalmente diferente a este estado de “sueño nocturno”, en el
cual puede moverse y realizar sus actividades, y en donde cree tener la posibilidad de hacer
muchas cosas y de acuerdo a sus intereses, compartiendo con los otros una misma
“realidad”, estado que llama “estado de vigilia”.

Sin embargo, y aun cuando el hombre puede darse cuenta de que estos ‘estados’ están
entremezclados y que para el esta diferenciación es puramente convencional en sus
relaciones con los otros hombres, no le asigna ninguna importancia a esto, su percepción
limitada le hacen creer que estos dos estados son siempre absolutos y antagónicos, es decir
para él: o está durmiendo o está despierto.

Sin embargo la enseñanza nos dice que un hombre al despertar de su estado de “sueño
nocturno reparador” continua en un nivel de consciencia tan relativo, que podría decirse
que es un estado no muy diferente y que puede llamarse estado de consciencia relativa o
“sueño despierto” existen cuatro estados de consciencia posibles para un hombre, estos son:
el sueño nocturno, aquel que le llama vigilia, que no es otra cosa que un estado de
consciencia relativa, en todo el comportamiento inconsciente de la mayoría de los
hombres, y que solo es convencional entre ellos la diferencia, para impedirles ver su terrible
situación. Comprender esto, es la base de cualquier desarrollo real, ya que solo en la
medida de darse cuenta de todo aquello que no poseemos y nos atribuimos, tendremos la
posibilidad de ser y hacer. Este es el primer paso, la primera verdad a sentir en todo su
peso, indispensable en el camino del desarrollo. Necesitamos despertar, para un cambio real
a un estado de real “conciencia de sí”.

La enseñanza del Trabajo nos dice que los hombres cuatro son los estados de consciencia
posibles para un hombre: sueño nocturno