Está en la página 1de 39

LA PIEL DE TORO EN LA ANTIGÜEDAD:

IMAGEN, SIMBOLISMO E IDENTIDAD


THE SKIN OF A BULL IN ANTIQUITY: IMAGE,
SYMBOLISM AND IDENTITY

Abelardo López Pérez


(Diciembre, 2018)

RESUMEN

El estudio iconográfico de la piel de toro no se entiende sin


comprender la simbología que le acompaña en sus múltiples
representaciones, pues es su contexto narrativo el que determina
su verdadero valor interpretativo en la Antigüedad. Será la
permanencia de determinados relatos internos en la iconografía
ibérica la que permita su interpretación. Eso y un valor
determinante del símbolo analizado con anterioridad evitan la
manipulación errónea que la subjetividad del individuo y el paso
del tiempo hayan podido ocasionar, pues se trata del contexto
narrativo señalizado por un código previo.
Palabras clave: Piel de toro, Iberia, Alianza, Tierra, Simbología,
Lengua y Escritura.
ABSTRACTS

The iconographic study of the skin of a Bull is not understood


without understanding the symbolism accompanying him in his
multiple representations, as its narrative context is that determines
its true interpretative value in ancient times. It will be the
permanence of certain internal accounts in Iberian iconography
that allows its interpretation. That and a determining value of the

1
symbol analyzed previously avoid wrong manipulation that the
subjectivity of the individual and the passage of time have been
able to cause, because it's the narrative context marked by a
previous code.
Key words: Bull Skin, Iberian, Alliance, Earth, Symbolism,
Language and Writing.
FUENTES LITERARIAS

«Es habitual utilizar la expresión “piel de toro” para referirnos a


España, una imagen que debemos al geógrafo griego Estrabón,
quien la utiliza en tres ocasiones en sus descripciones de la
Península Ibérica:
“...en cuanto a la forma es suficiente con representarla con alguna
de las figuras geométricas (...) Iberia mediante una piel de toro...”
(II 1 30)
“Por países el primero de todos desde Occidente es Iberia,
semejante a una piel de buey cuyo cuello se prolongaría en la
vecina Céltica...” (II 5 27)
“Iberia se asemeja a una piel de buey extendida a lo largo de
Oeste a Este, con los miembros delanteros en dirección al Este, y
a lo ancho de Norte a Sur” (III 1 3)
Estrabón consideraba que era necesario asimilar una forma
(cuadrado, círculo...) a cada región descrita. Para el caso de la
Península Ibérica la piel de toro (o buey, o vaca...) marcaban la
existencia de cuatro puntas correspondientes a cuatro
extremidades y una punta más correspondiente con el cuello, es
decir, cinco punas equivalentes a cinco cabos de la península»
(Publicado por Maryen en: 9: 51)1.

1
http://mipieldetoro.blogspot.com/2008/01/piel-de-toro.html

2
Mapa de la Península Ibérica según Estrabón 2.

Se podría decir que la piel de toro es sinónimo de la Península


Ibérica. Y de alguna manera esa comparación con la geografía
física peninsular pervive en la memoria colectiva de la saciedad
española.
Sin entrar en debate sobre el sacrificio actual del toro, es seguro
que no tiene nada que ver con el sacrificio del toro en la
Antigüedad.
El sacrificio de animales aparece en los textos bíblicos con una
notable categoría clasificada del ritual mencionado, distinción
efectuada entre toro, novillo, becerro y buey. El lenguaje del
símbolo entendido como el medio de comunicación entre la
diversidad de pueblos en la Antigüedad, puede esclarecer dicha
distinción, ya que sus componentes religiosos pueden sobrevivir
al paso de los siglos. En la Península, en una pequeña pieza
ibérica de un toro de bronce hallado en la necrópolis de Azaila
(Teruel), se muestra una roseta de siete hojas en el centro del
testuz. Rosetón que también se representa en el centro de la
cabeza de toro en oro y plata de un vaso ritual procedente de la

2
http://albertomolinageografia.blogspot.com/2012/09/mapa-de-estrabon.html

3
Tumba IV de Micenas, del siglo XVI a. C. Dicha roseta al igual
que el toro es un tema iconográfico de carácter universal.
La roseta es el símbolo universal que representa la ofrenda,
entendida en su más amplio sentido de la palabra, manifestada en
cada uno de sus sinónimos: sacrificio, ofrecimiento, homenaje,
voto, entrega, sufragio… En estos casos el toro, con la simbólica
roseta, no se diviniza, transmite el ideal de consagración a través
de la ofrenda o voto (RdA, nº 307)3 . Es el don que se ofrece a
dioses, difuntos y lugares. Son las promesas que constituyen el
estado religioso de las grandes religiones del pasado de la
humanidad.
Ante esta realidad, todo parece indicar que el toro en la
antigüedad es el consagrante, no el consagrado, lo que permite
vincularlo a un hecho con poder de transustanciación o de
conversión, de trasformar en el acto de la consagración. Una
consagración divina o institucional, por dios, por ley o por
tradición, que permite la sacralidad del dios y la consagración de
un lugar (necrópolis, ciudades y santuarios), por un lado, y la
conmemoración consagrada de un acto ritual, por otro (aras o
altares, thymiateria o quemaperfumes, etc.). Si algo marca el
camino de su correcta interpretación es la simbología que le
acompaña, y por muy diferente que sea su morfología de
ejecución en el Mundo Antiguo demuestra responder a un mismo
concepto y significado.
Pero una cosa es el toro y otra su piel. La representación
iconográfica del toro se puede dar por identificada con un cráneo
y sus astas, pero con el cuero curtido resulta más difícil, ya que
puede ser de cualquier bóvido (toro, novillo, becerro o buey). Por
lo que la llamada “piel de toro” simboliza otra cosa, no es el
consagrante.

3
https://es.scribd.com/document/320728700/El-Toro-Simbolo-universal-de-la-
consagracion?fbclid=IwAR2ltjFN1aHA6hytWW13frq8QLeci5B6RZpLDUclV9Zs-bSecyf40G486yw

4
UNA ORIENTACIÓN

Sobre la piel de toro existen varias teorías, de las cuales considero


muy interesantes las publicadas por Ángel Gómez-Morán Santafé
(2013)4:
«El resumen de ambas teorías podría sintetizarse en que existen
dos interpretaciones acerca de aquellos modelos "piel de toro":
Primero, quienes creen que este diseño en "pellejo" es autóctono
y fruto de una tradición milenaria, unida al lingote y al mundo
del Bronce. Mientras un segundo grupo de expertos, afirma que
estos son una importación llegada desde Oriente, en épocas del
inicio del Hierro y cuyo significado está simplemente unido al
toro (dios), no al mundo del lingote ni del metal. De ellas, la
primera hipótesis se denomina PANLINGOTISTA, y se cuestiona
si los altares (junto a aquellas figuras "piel de buey") son una
creación autóctona y nacida de la cultura tartésica, o si por el
contrario ya existían sus precedentes en el Mediterráneo
Oriental. Una teoría "panlilongista" que se plantearon varios
investigadores en los años ochenta y al descubrir diversos objetos
"taurodérmicos" en numerosos yacimientos; como son por
ejemplo: La fuente hallada en la tumba 16 de la necrópolis
tartessia de la Joya (en Huelva, 1978), donde observan formas
similares al pectoral de El Carambolo; diseño que más tarde
verían se repetía en la planta y suelo del cenotafio de Pozo Moro
(Almagro Gorbea 1983), tanto como en diversas tumbas (ver

4
EL CARAMBOLO, SUS ETAPAS, Y LA SAGRADA "PIEL DE TORO" (altares, pectorales y recintos
tauromorfos) -CONTINUACIÓN-

-Parte cuarta de: "El problema fenicio en las joyas de El Carambolo"-

-Capítulo 17º de "El frigianismo en la Cultura Ibérica" (Parte LXXXVI: "Los bueyes de Gerión en el tesoro de El
Carambolo")-. http://loinvisibleenelarte.blogspot.com/2013/08/el-carambolo-sus-etapas-y-la-sagrada_27.html

5
imágenes arriba). Esta hipótesis panlilongista es rebatida por
Gómez Peña preguntándonos que: "cabría plantearse la siguiente
cuestión: Si los altares son una creación controlada por la
población autóctona dado que no existen ejemplares en oriente,
¿por qué pensar que la élite tartésica usó los lingotes como
símbolo para sus aras, si no han aparecido tales lingotes en toda
su área de influencia?" (19).»
Evidentemente la élite tartésica no usó los llamados “lingotes
chipriotas” como símbolo para sus altares. Por el contrario, pienso
que fueron los chipriotas los que indicaban con esa forma la
procedencia del metal de cobre. Esa forma de piel de toro puede
ser ni más ni menos la que los navegantes de la antigüedad vieron
en la propia Península Ibérica, que como bien se sabe fueron
atraídos por su riqueza minera desde la Edad del Bronce Antiguo
(hacia el 2700 a. C.). Dicha forma territorial se esquematiza en
muchos lugares de la geografía peninsular y en diferentes fechas,
en contexto sagrado (aras o altares), funerario (tumbas), votivo
(figuritas) y en otra serie de objetos como armas, pintura
vascular o grandes esculturas.
Merece especial atención a la orientación de alguna de las aras o
altares en forma de piel de toro, en especial las procedentes de El
Carambolo (Sevilla). Según menciona Gómez-Morán, el dato
aportado por el profesor Escacena -y que recogemos en este caso
desde las palabras de Ángel Peréz Guerra- es de enorme valía;
ya que tal como Escacena ha logrado descubrir, estos altares
tienen una orientación astronómica (fijada desde los equinocios y
solsticios): “Su eje longitudinal está orientado de forma, que
hacia el Este, apunta justo a la salida del Sol del solsticio de
verano, mientras que hacia el Oeste mira al ocaso del Sol en el
solsticio de invierno. Lo mismo se ha constatado en otro templo
fenicio hallado en el Cerro de San Juan de Coria" (...) Sabemos
que se ha realizado un estudio astrofísico de sus coordenadas,
6
llegando a la conclusión de que el acimut en todos ellos tiene una
curiosa variación de 55º. Pero si pudiéramos realizar una
observación exacta y una medición minuciosa de la orientación
de aquellas aras, se lograría fechar el momento de su
construcción. Habida cuenta que existe un error en "cabeceo
terrestre" que modifica el eje de la Tierra. Tránsito denominado
"precesión de equinoccios", por el cual cada primavera -u otoño-
se modifica en parte el eje de nuestro planeta. Algo que sucede
porque la posición que indica el Norte y nuestro eje -sobre la
Esfera Celeste-, se desplaza alrededor del polo. Ya que la
rotación no es perfecta y va realizando una elipse, algo que traza
un "cono"; recorriendo una circunferencia completa -o perfecta-
cada veinticinco mil setecientos setenta y seis años (periodo
conocido como Año Platónico, en el que el eje terrestre regresa
al mismo punto). De cuanto decimos y conociendo que hacia el
1000 a.C., el Norte puro se situaba en el centro de las estrellas
denominadas Draganis; y que ese mismo punto cardinal, ya en el
400 a.C., estaba en nuestra Estrella Polar. Resultará que si
medimos con exactitud el Norte que marcan estos altares (de El
Carambolo, de Coria, Malaka y etc); conociendo la distancia
entre el verdadero Norte puro hoy y el que señalan aquellos como
el del momento en que se erigieron. Podrían fecharse con
bastante exactitud los referidos altares y edificios taurodérmicos;
simplemente observando la diferencia entre Draganis y la Polar,
que aquellas aras señalarán como "su" Norte.”
Personalmente no dudo de su valor astronómico, pero de ser así
ciertamente no solo delataría una orientación astronómica Norte
de dichas aras, sino que también mostraría la orientación
geográfica de la propia Península. Por lo que, a parte del ritual
celebrado en esas aras, con la forma de piel de toro lo que se
estaría pronunciando es un significado simbólico con un amplio

7
aspecto territorial común entre los habitantes de la propia
Península.
Por otro lado, el altar o ara del Cerro San Juan de Coria del Río
(Sevilla) mencionado en la cita con la misma orientación, también
contribuye a su valor simbólico geográfico desde el punto de vista
de los marineros. Con este valor se pone de acuerdo la
recopilación mencionada por Mª Cruz Marín Ceballos (2006)5 :
«En el origen, parece que está la atribución del santuario de
Coria del Rio a un dios de la navegación al que se denomina
Baal, o más concretamente Baal Saphon. Dicha atribución se
asienta sobre la atractiva hipótesis de que en el Cerro de San
Juan de Coria pudo estar el Mons Cassius citado por Avieno
(O.M. 259), para lo que se aduce fundamentalmente el hallazgo
en la zona de un ancla de piedra».
El que en la isla de Chipre se hallasen lingotes con esa forma
tiene otro punto de vista, máxime cuando en ese lugar aparecen
figuritas de personaje y guerrero con esa forma bajo sus pies, pues
sin duda están pisando algo más que un pedazo de metal o lingote
de cobre con un valor económico o pecuario, sin duda hace
alusión al suelo, un territorio controlado o defendido con las
armas. Todo esto no nos debería de sorprender, ya que son
muchos los autores, entre ellos Gómez-Morán, que defiende
insistentemente la teoría de que la primera colonización de
metalurgios vendría desde Oriente (Biblos, Chipre, Creta) en los
comienzos del III milenio a.C., generando el Calcolítico en Iberia.
«-Para comprender esta nueva cultura nacida en nuestra zona
Sur, hay que pensar que en aquellos siglos XXVII a.C. estamos en
los inicios del Egipto Dinástico, cercanos a la Era de las
Pirámides y en los comienzos del Minóico. Debiendo suponerse
que desde esa isla de Creta es donde se llevan a cabo las

5
https://www.academia.edu/4820267/De_dioses_pieles_y_lingotes

8
primeras navegaciones y expediciones, hacia el remoto Occidente
Mediterráneo; en busca de metales (para abastecer Egipto)»6. Un
comercio metalúrgico reflejado siglos después en grabados
egipcios con la representación simbólica de lingotes en forma de
piel de toro, durante el reinado de Ramsés II (1279-1213 a. C.).
CONTEXTO SÍMBOLICO

El estudio iconográfico de la piel de toro no se entiende sin


comprender la simbología que le acompaña en sus múltiples
representaciones, pues es su contexto narrativo el que determina
su verdadero valor interpretativo en la Antigüedad. Será la
permanencia de determinados relatos internos en la iconografía
ibérica la que permita su interpretación. Eso y un valor
determinante del símbolo analizado con anterioridad evitan la
manipulación errónea que la subjetividad del individuo y el paso
del tiempo hayan podido ocasionar, pues se trata del contexto
narrativo señalizado por un código previo.
«La aplicación de ciertas pautas a la imagen iconográfica permite
un análisis interno capaz de afirmar una verdad demostrable que
estructura la lectura simbólica en su propio contexto socio-
cultural.
Los procedimientos básicos que establecen dichas pautas son
básicamente tres:
1) Cualidad trascendental de los elementos
2) Simbiosis entre el soporte y el símbolo
3) Ambigüedad como expresión analógica del símbolo» (López
Pérez, 2007).
Así pues, demos paso a la representación de la piel de toro en
objetos o lugares donde los autores citados ya han visto -antes que
yo- dicha forma.

6
http://loinvisibleenelarte.blogspot.com/

9
La piel de toro no puede significar lo mismo que el propio toro.
De hecho, el que la forma bicóncava o piel de toro se muestre en
la frente de una escultura ibérica de toro en Villajollosa (Alicante)
estaría indicando su diferente atribución. El carácter consagrante
del toro estaría consagrando, no al objeto en sí que porta el toro
en su frente, sino a su significado. Al igual que se consagra a la
ofrenda o voto mediante el rosetón, aquí con la forma de piel de
toro se puede estar consagrando un territorio.
Otro de esos objetos donde se halla representada la forma que
caracteriza la piel de toro es en las monturas de caballos, sean
exvotos rituales de bronce como el de Cancho Roano (Zalamea de
la Serena, Badajoz), o en majestuosa montura del caballo en
piedra a tamaño natural de La Losa (Casas de Juan Núñez,
Albacete), considerados ambos del siglo V a. C. La iconografía
de éste último dice mucho sobre su significado. Compuesto por
cuatro palmetas, representativas de “oriente”. La palmeta
esquematiza a la palmera, árbol oriundo de las tierras orientales;
les acompaña un sarcillo o roleo simple cuyo significado es
“alzar” 7. Dicha composición (palmeta y roleos) se sitúa en cada
uno de los extremos de la montura. El alzamiento oriental en el
siglo V a. C. pudo abarcar toda la Península, y ciertamente la
arqueología ha demostrado que en la segunda mitad del siglo V, o
principios del IV a. C. coincide con un gran acontecimiento que
conmocionó sobre todo, el mundo del sureste ibérico con la
destrucción masiva de monumentos e incluso ciudades.

7
Considero revelador la correspondencia narrativa iconográfica de este símbolo expuesta en el
siguiente enlace:
https://es.scribd.com/doc/311913066/LaPalmeta?fbclid=IwAR0BKu3dQFlekJ2zYLjm1sK1c5xUdpTWOM
GCQjeMm-UsKt7ma4wPcgpf3Ac

10
Caballo de La Losa y detalle de la montura (Casas de Juan Núñez, Albacete).
(Museo Arqueológico Provincial de Albacete).

Sin duda el contacto con la cultura fenicia fue directo y decisivo


en la formación del mundo ibérico. Y las tierras de la Provincia de
Albacete confirman esta realidad arqueológica con uno de los
hallazgos que más han contribuido al estudio de la formación de
la llamada Cultura Ibérica, el sensacional Monumento de Pozo
Moro (Chinchilla, Albacete). Precisamente en torno al
monumento se dispuso un pavimento hecho de guijarros con
forma de piel de toro8. Evidentemente la base narrativa del
monumento hace referencia al suelo, un espacio geográfico
común. No en vano el monumento se sitúa en las inmediaciones
de la Vía Heraclea importante ruta protohistórica de discurría
por la Península, principalmente para realizar el comercio entre
las colonias griegas del Levante español con los territorios de
Turdetania. Esta región abarcaba el valle del Guadalquivir desde
el Algarve hasta Sierra Morena, ocupando la mayor parte de la
actual Andalucía. Limitaba con la Bastetania, la Carpetania y la
Oretania, coincidió con los antiguos territorios de la civilización
de Tartessos9.

8
http://www.man.es/man/dms/man/actividades/pieza-del-mes/historico/1999-creencias-simbolos-y-
ritos-religiosos-1/8-noviembre/MAN-Pieza-mes-1999-11-Pozo-Moro.pdf
9
https://es.wikipedia.org/wiki/Turdetania

11
De la Oretania proceden dos capiteles ibéricos hallados en el
yacimiento Cortijo del Ahorcado de Baeza (Jaén). Considerados
anteriores al siglo IV a. C., muestran insistentemente la forma de
piel de toro, piel de buey o motivo bicóncavo relacionado por
varios autores, (Lucas Pellicer, M.ª y Ruano Ruiz, E.(1988): «La
decoración interior de la caja central (8 cm.) lleva otra fila de
nueve de estos círculos dispuestos en el centro. Un doble listel la
separa de la caja inferior (12 cm.) que está decorada con la
reiteración del motivo bicóncavo inscrito en un rectángulo y
repetido en posición vertical (extremos) y horizontal (en el
centro). Dos circulitos dispuestos en el eje de este triple motivo
completan la decoración»10.
La pregunta que suscita la diferente posición del motivo
bicóncavo central puede estar sujeta al tránsito denominado
"precesión de equinoccios", mencionado anteriormente por
Gómez Morán, por el cual cada primavera -u otoño- se modifica
en parte el eje de nuestro planeta. Ciertamente estaríamos
comparando la piel de toro referida con la forma peninsular que
ya citase Estrabón en el siglo I a. C. Y no menos intrigante es que
bajo los motivos bicóncavos de los laterales del monumento se
representen dos filas de 12 circulitos cada una. En principio lo
menciono simplemente como algo anecdótico, por los meses del
año (12) y las horas del día (24) que rigen en la actualidad nuestro
calendario. No obstante, el número 12 corresponde a los ciclos de
la luna que determinan el periodo anual. «La mayoría de las
culturas tuvieron y tienen un calendario lunisolar; es decir,
calendarios que no solo tienen en cuenta los ciclos de la luna, sino
también los del sol, que determinan las estaciones. Como suele
haber doce meses lunares por cada año solar, a la repetición de

10
http://e-spacio.uned.es/fez/eserv.php?pid=bibliuned:ETFSerie2-72A6F066-D2CD-A057-C2B1-
750FB3731CCD&dsID=Documento.pdf

12
doce lunas se la llamó año lunar»11. En dicho capitel las dos fases
de la luna, creciente y menguante, se podrían ver reflejadas en los
espacios convexos que perfila la piel de toro en su diferente
posición dentro del rectángulo.

Dibujo del capitel hallado en el Cortijo del Ahorcado de Baeza (Jaén).

Esta correspondencia numérica y cíclica también justificaría la


diferente posición geográfica en el motivo bicóncavo. Los dos
circulitos dispuestos en eje dentro de la forma de la piel de toro,
además de señalar la forma destacada de la piel ante el espacio
convexo que descarta en blanco, tienen un contexto narrativo
similar al troquel de algunas imágenes antiguas en figuritas de
bronce, fíbulas y armas, entre otros. Se trata de un motivo que se
muestra grabado en piezas de juegos, particularmente en el juego
de dados, donde en sus seis lados se muestra sus respectivos
valores grabados con pequeños círculos con punto central. Este
detalle lo podemos hallar impreso en más piezas, pero donde más
puede ser revelador, además de los dados, es en una pequeña pesa
de bronce (Exposición Arqueológica de Abengibre, Albacete)
hallada en el paraje Pozo de los Moros de Campoalbillo
(Albacete) (López Pérez, 2001)12. Se trata de una pesa rectangular
con un orificio central con un peso muy aproximado a los 24
11
https://es.wikipedia.org/wiki/Calendario_lunar
12
http://iconoteorema.blogspot.com/2015/01/datos-arqueologicos-del-rio-abengibre.html

13
gramos, muestra en una de sus caras 6 pequeños troqueles de
círculos con punto central. Si utilizamos el método mencionado
por Fletcher Valls y Mata Parreño (1981) en el que dividiendo el
peso de la pieza por el teórico de la dracma 4´36 gramos,
obtenemos un cociente que nos indica la cantidad de dracmas o
divisores de ésta contenidos en el dividendo. Obtenemos un
resultado para este ponderal próximo a 6 (5´50), justamente lo
representado en dicha pesa.

Dado romano13. Pesa de bronce.

Efectivamente, estamos hablando de valores, la ambigüedad de la


palabra se manifiesta en un símbolo el “valor” (precio/coraje), de
esta forma se manifiesta su contexto narrativo en muchos objetos
de la sociedad ibérica y celtibérica.
Ya que se ha utilizado una medida de peso griega, la dracma,
sería acertado observar la famosa crátera etrusca de mediados del
siglo VII a. C., firmada por Aristonothos en la que se representa
el pasaje de la Odisea en el que Ulises y sus compañeros ciegan al
gigante Polifemo. “Esta escena muestra una banda ancha de
ajedrezado bajo los pies de los protagonistas, la estrategia
empleada por Ulises para aplacar al gigante Polifemo está

13
https://www.archeologiegorinchem.com/krijt_dobbelsteen/

14
presente en esta representación” (López Pérez, 2003)14. Pues entre
los protagonistas de esta estrategia se halla repetidas veces el
símbolo del “valor” (coraje), guardando un significado de origen
griego que también fue empleado por los etruscos.

Detalle de la crátera etrusca firmada por Aristonothos.

Volviendo al capitel de Baeza, el valor territorial es un presente


simbólico que se halla flanqueado por pequeñas columnas
abultadas que muestran basa y capitel con la forma de piel de
toro. La propia composición de basas y columna determina un
orden, de hecho, así se comprenden y determinan ciertas
ejecuciones artísticas: orden dórico, jónico, corintio, toscano y
romano. La palabra “orden” es ambigua ya que dicho orden puede
tratar del orden público, y es aquí donde puede manifestar la
narración simbólica cuando se representa junto al león, símbolo
de los gobernantes. Así se explica que esta simbología se
manifieste en una de las primeras grandes obras de la escultura
europea, en la entrada pétrea de la ciudad de Micenas, conocida
como la Puerta de los Leones. La columna en el Mundo Antiguo
manifiesta la palabra determinante “orden”. Inmersa en la

14
https://es.scribd.com/document/320728131/El-origen-del-juego-del-
ajedrez?fbclid=IwAR323o4Jq4yzdG081gEfyu6g7om80IcHwtZdaZHTLYyAtzk5uFLzAohFvBg

15
naturaleza de las cosas, la cualidad transcendental de la columna
rebasa el tiempo y el espacio con una evidente comprensión.

El otro capitel o escultura de Baeza aunque incompleta es muy


explícita: «Solamente conocemos la decoración fuertemente
incisa y desmañada de uno de los frentes: un motivo bicóncavo,
encajado en un rectángulo, que alberga en el interior, justamente
en el centro, una especie de columnilla con extremos
acampanados…» (Lucas Pellicer, M.ª y Ruano Ruiz, E.(1988).
El motivo bicóncavo o piel de toro alberga en su interior una
columna, justamente en el centro de la piel. Aquí el orden
territorial abarca de extremo a extremo.
Ciertamente la iconografía ibérica concierne a la globalidad de la
historia, así los círculos con punto central o troquel, incluso se
representan en soportes de origen céltico, en empuñaduras de
espadas de antenas procedentes de los focos celtas meridionales.
Tal es el caso, de las espadas tipo Illora/Almedinilla de la
Necrópolis de Illora (Granada) (Museo Cerralbo, Madrid). Este
tipo de espadas procede evolutivamente de prototipos
languedocienses, comenzándose a fabricar a principios de s. V a.
C. (Cabré y Baquedano, 1997).
El valor defensivo se muestra en estas armas contextualizando la
imagen con el soporte, símbolo y arma. El puñal de Illora
(Granada) muestra en su empuñadura con incrustaciones de plata
el motivo de grandes eses, símbolo de la tierra15.

15
https://drive.google.com/file/d/0B9SNY-58yznQdk53NzJkM2UzMjg/edit

16
Puñal de antenas de Illora (Granada). Según E. Cabré.
(En Cabré, Mª. E. y Baquedano, Mª. I., 1997).

La ese de gran tamaño es un elemento muy representado tanto en


el ámbito celta como íbero. Cerámicas, placas de cinturón,
escudos y un largo etcétera permiten establecer una misma
lectura sujeta a un idéntico contexto semántico entre diversas
obras, manifestando una coincidencia simbólica, cronológica,
espacial y territorial que influye en los factores culturales y
sociales de su interpretación. La interpretación en concreto es
“tierra”, y está descifrada a través de un hecho natural, cualidad
transcendental. La tierra cuando es labrada con un cierto grado de
humedad forma levas en forma de ese (S) sobre el surco de la
labor. Y así es como se representa bajo el arado en la cerámica
ibérica de Alcorisa (Teruel).
Un espacio territorial que se refleja también con el motivo
bicóncavo o piel de toro en las conteras de las vainas de puñales
tipo Miraveche-Monte Bernorio, procedentes de la necrópolis de
Las Cogotas (Cardeñosa, Ávila), de Sasamón (Burgos) y de la
necrópolis de Las Ruedas (Padilla del Duero, Valladolid), todas
ellas consideradas del siglo IV a. C. Se trata de la forma
bicóncava que muestra en cada una de sus cuatro esquinas un
disco con círculos concéntricos. De nuevo la ambigüedad de la
palabra transmite una idea adaptada a la narrativa territorial,
concentración:

17
Vaina con espada de la necrópolis de Las Ruedas (Padilla del Duero, Valladolid).
(En Cabré, Mª. E. y Baquedano, Mª. I., 1997).

«La narrativa interpretativa de los círculos concéntricos reflejan


una estructura de dependencia colectiva en las relaciones de la
sociedad ibérica con una expresión arqueológica directa: la
concentración del poder configurado en el oppidum o ciudad
como expresión espacial básica del grupo aristocrático (…) Una
concentración representada en la imagen ecuestre de la élite
caballeresca perteneciente al mundo Ibérico y Celtibérico, no
relacionado con el culto al sol, sino ante hechos ideológicos
sujetos a los diversos acontecimientos sociopolíticos territoriales,
reflejo del status de los grupos dirigentes y el carácter
aristocrático que la equitación suponía en la Edad del Hierro»
(López Pérez, 2010)16.
La simbiosis entre el símbolo de la piel de toro y el suelo, en
alusión a un espacio territorial común en la Península se hace
patente en más lugares, recopilados en la Región Levantina por
Mª Cruz Marín Ceballos (2006): la decoración del pavimento de
una estancia en un “edificio singular” de El Oral (San Fulgencio,
Alicante) y en la cubierta de ciertas tumbas ibéricas, la nº 31 de
Los Villares de Hoya Gonzalo (Albacete) o de la necrópolis de
Castillejo de los Baños, Fortuna (Murcia).
Por otro lado, en el Instituto Valencia de Don Juan se halla un
colgante de oro con la idéntica forma de piel de toro.
Perteneciente a la Cultura Castreña es fechada entre los siglos V y
II a. C. La pieza ricamente ornamentada muestra repetidamente en
16
https://es.scribd.com/document/320731646/El-significado-de-los-circulos-concentricos

18
su interior su forma bicóncava. Pues en cada extremo de su
repetida forma, se representa una pequeña esfera. Según nuestros
propios diccionarios, una esfera es el espacio a que se extiende la
acción, el influjo, etc., de una persona o cosa. Indudablemente
esta pieza hallada en extremo norte de la Península nos está
indicando algo más que un ritual sagrado o votivo: un espacio
territorial o geográfico común.

Dibujo del colgante del Instituto Valencia Don Juan.

Con similar iconografía y como mínimo más de doscientos años


de diferencia aparece en el otro extremo de la Península la famosa
piel de toro en dos piezas del tesoro áureo de El Carambolo
(Sevilla). En estos casos los cuatro lados son cóncavos, muy
difícil de comparar con la forma de un hacha cretense, como
algunos autores proponen. Incluso una de las piezas tiene una
anilla a modo de colgante donde supuestamente estaría el filo.
Anillas que también muestra en el supuesto filo el colgante áureo
del Instituto Valencia Don Juan.

19
Pieza del Tesoro del Carambolo (Museo Arqueológico de Sevilla.
(En Almagro Gorbea, M. 1989).

Las cuatro esquinas están sujetas o solapadas por abrazaderas. El


verbo “abrazar” incluye los sinónimos: rodear, comprender,
contener, adoptar; y también es admitir, seguir una doctrina.
El verbo “abrazar” proviene de la palabra “brazo”, al igual que el
vocabulario “brazalete”. Por lo que resulta revelador que en el
conjunto áureo del Tesoro de El Carambolo se incluyan dos
brazaletes con idéntica simbología que la pieza en forma de piel
de toro.
Todos los autores que han estudiado las piezas del Carambolo ven
en ella semiesferas y rosetas. El lenguaje de la esfera ya sabemos
que alude al espacio a que se extiende la acción, el influjo, etc., de
una persona o cosa. La roseta simboliza la ofrenda o voto. El voto
no es sólo una promesa, en una asamblea o elección manifiesta la
voluntad o dictamen de cada uno. A todo esto es necesario indicar
otro símbolo implícito en la posición de las semiesferas y las
rosetas, ya que también intervienen como los puntos seriados, con
el verbo “conceder”17: convenir en lo que uno dice o afirma.

17
https://es.scribd.com/doc/295810502/El-LENGUAJE-IBERICO-ORIGEN-ETIMOLOGICO-DEL-
CASTELLANO-EL-SILABARIO-Y-LOS-VERBOS

20
En resumen, si sumamos todo ello ante el símbolo que representa
a la Península, veremos que se hace alusión a un espacio
geográfico común.
No cabe duda, existe un método de análisis simbólico que trata
una lengua o un fenómeno lingüístico en un momento
determinado, dominando conceptos relacionados con las acciones
ocurridas en el tiempo. Lo corrobora una coincidencia simbólica,
cronológica, espacial y territorial que influye en los factores
culturales y sociales de su interpretación, así como en el
antecedente y desarrollo de la obra.

CONTEXTO EPIGRÁFICO

Y como expresión espacial de amplio aspecto se halla la


representación iconográfica sumada a la epigráfica de la cultura
ibérica. «La transcripción del signario ibérico M, similar a una /i/
griega, es la que responde en forma epigráfica y significado
histórico a la narración interpretativa de la epigrafía íbera, como
una adaptación de un sistema de escritura griego y como la
denominación, parcial o total de un territorio, de un nombre dado
por los griegos a la Península. Dicha transcripción puede registrar
la evolución del término Iberia y su valor geográfico en cada
momento de la historia»18. El nombre de Iberia no se registra en
las fuentes clásicas en relación al periodo que pertenece la
denominada cultura tartésica. El historiador griego Hecateo de
Mileto (550-476 a. C.) considerado el padre de la geografía, ya
nos indica en el Fragmento 26 de la Periégesis, que la región de
Iberia abarcaba una zona concreta desde el sureste peninsular
(región del Júcar) hasta el otro lado de los Pirineos (el Ródano).
«Estudios epigráficos recientes demuestran que el topónimo de
Iberia se documenta entre el siglo III y II a. C. en las actuales
provincias de Valencia y Castellón. En el siglo II a. C. se
18
http://descendenciafilial.blogspot.com/

21
pronuncia en Cataluña y en el sureste de Francia, en la actual
Nissan-lez-Ensérune. Y a comienzos del siglo I a. C. se acuña en
la numismática del valle medio del norte del Ebro»19.
Este resolutivo demuestra la configuración del paisaje lingüístico
ibérico en un espacio específico denominado Iberia, que
contribuye territorialmente al origen etimológico de la propia
identidad lingüística castellana. La escritura ibérica es un
documento jurídico que no solo revela la lengua oficial de un
idioma, también tiene el poder narrativo de reflejar la verdadera
situación político-social de los hechos históricos. Al tiempo que
desprecia el origen etimológico de muchos términos considerados
latinos, y arroja al abismo que se merece a todo tipo de teorías de
origen preindoeuropeo. Este convencionalismo de no indoeuropeo
de la lengua ibérica contiene una envenenada ideología que en
100 años de estudios ibéricos nos ha conducido a ninguna parte.
El concepto preindoeuropeo es un convencionalismo
decimonónico nada inocente, ya que es como decir que la lengua
ibérica no tiene genética ni parentesco, ni origen ni descendencia,
ni padre ni madre, cosa que además de insultante es falsa.
La investigación histórica y arqueológica sobre los celtas e iberos,
los pueblos prerromanos de la Península Ibérica, estuvo teñida,
durante el primer franquismo de patriotismo, ideologías fascistas
y nacional-católicas pero también de oportunismos y
pragmatismos (Ruiz Zapatero, 2017). Tal y como documenta este
autor, durante la dictadura franquista los conceptos de
“indoeuropeos”, “arios” y “celtas” en la España de aquellos años
eran confundidos y utilizados muchas veces como sinónimos.
La exaltación de la lengua celtica por algunos autores en la
actualidad, llega a su mayor sobrevaloración al afirmar que la
Tésera de Froehner o "tessera hospitalis" está escrita con signos
ibéricos pero en lengua celtibérica. La escritura ibérica de la
19
https://es.scribd.com/document/358373329/El-ORIGEN-ETIMOLOGICO-DE-IBERIA?fbclid=IwAR0-
xPt3z--uWgZadYt3PcOI06FCEYiOAO1kp2ceUySqhxqjLesOEEpb3X4

22
tésera de hospitalidad conocida como Tésera de Froehner
(Biblioteca Nacional de Francia) responde elocuentemente con
verbos castellanos en su propio contexto funcional20.

Tésera de Froehner (Biblioteca Nacional de Francia).

El acuerdo gesticulado con el apretón de manos se menciona


epigráficamente de manera directa con la frase en ibérico
alíSo/üj:
alSo ü j (aliso ku ti) aliso acuerdo tierra.
Sinónimo de aliso es igualo. Igualar es convenirse con pacto
sobre una cosa. Según la Real Academia Española: Hacer ajuste o
convenirse con pacto sobre algo.
En la última línea de signos escritos en su cara interna se puede
leer “belaiscas” ÉlaízcS, que traducido dice así:
Éla í z c S (bela i ś ka s) vela impone Sila, acata dominio.
Y en los signos inmediatamente anteriores a “belaisca” se escribe
“ke/konkubias” ÈknüÍaS, que traducido dice así:
È k n ü Ía S (ke ko n ku bia s) acate tributo nación, acuerdo
vía dominio.
La excepcional simbiosis iconográfica y epigráfica es
indiscutible. El contexto narrativo no puede ser más coherente con

20
https://www.academia.edu/36290014/CONTERBIA_CARBICA_Y_LA_DUALIDAD_EPIGR%C3%81FICA_I
B%C3%89RICA

23
el resto de la frase. Sinónimo de vela es custodia. La acción y
efecto de custodiar es tener cuidado y vigilancia: Cuidado y
vigilancia impone Sila, acata dominio.
Es otro importante documento jurídico el que permite una misma
correspondencia epigráfica e histórica acaecida entre el año 81 y
el 80 a. C., fecha en la que Lucio Cornelio Sila fue nombrado
dictador. Revelador es que en el Bronce de Botorrita I,
considerado uno de los documentos celtiberos más extensos,
hallado en el yacimiento de Conterbia Belaisca (Cabezo de las
Minas, Zaragoza), no se mencione en ninguna ocasión las
abreviaturas que determinan a la nación de Iberia (M y m), ni
tampoco el vocablo Belaiscas. En la línea 3, párrafo 26 (L. 3/ 26)
se escribe el cognomen completo de Sila con la interpretación:
zíla ú 9 (śila bu ŕ) Sila cambio Roma.
Y lo escriben tal cual “Sila”. Para que todo el mundo se entere, el
nombre de Sila en latín se escribe “Sullus”. No se trata de la
simple entonación de una letra, sino de toda una palabra, un
antropónimo que conjuga gramaticalmente en su estructura
lingüística del Castellano y con el resto de abreviaturas
determinantes de la escritura ibérica.
En el Bronce de Botorrita I pese a ser un documento jurídico muy
extenso, no se menciona “belaiscas”, sencillamente porque no se
menciona la circunstancia política de “cuidado y vigilancia
impone Sila”. El por qué, queda justificado nada más comenzar la
leyenda en la Cara A: Y ü í c n d j: (di ku i ka n da di)
dicta acuerdo impone, acata nación entrega tierra.

El Bronce de Botorrita I es inmediatamente anterior a la Tésera


Froehner, donde ya se consolida el acuerdo: alSo ü j (aliso
ku ti) aliso acuerdo tierra.
Dejo para el final la traducción de la primera frase de la tésera
cuya leyenda ibérica expresa la misma frase expuesta al inicio de

24
la Cara B del Bronce de Botorrita I21 : Luõz (l u bo ś) ley lucha
rige Sila.
Sin lugar a dudas, no hay nada de lengua celta en la Tésera
Froehner, y al igual que en el Bronce de Botorrita I no se
menciona ningún nombre celtíbero con el vocablo “lupos”
(lubos). Los dos documentos muestran una fecha concreta que
permite una correspondencia epigráfica e histórica acaecida entre
el año 81 y el 80 a. C.
El topónimo numismático con el nombre de Conterbia se muestra
únicamente en el reverso del denario procedente de Fosos de
Bayona (Cuenca). Ubicada en la Celtiberia la transcripción de la
denominada Conterbia (knTqÍa) permite otra vocalización
correspondida por una coincidencia del género gramatical que
estructura la lectura Conderbia. La variante ibérica <de-te>
equivalente en toponimia nos dice: k n T q Ía (ko n de ŕ bia)
tributo nación, concede Roma vía.
La palabra vía dicen que viene del latín vía = “camino”, que en su
forma primitiva se escribiría vêa. No se produce ningún cambio
semántico del ibérico al castellano. La semántica castellana al ser
la misma que la ibérica rechaza el origen etimológico impuesto
por el latín. La secuencia Ía (bia), se pronuncia en 7 ocasiones en
todo el registro epigráfico de las inscripciones ibéricas conocidas
hasta la fecha. Resulta revelador que en la moneda de Conderbia
se mencione en ibérico la frase “tributo nación, concede Roma
vía”, expresión político-social que traduce e incluye en el
contexto a la vía ejecutiva, procedimiento para hacer un pago
judicialmente. Y aunque es Roma quién lo dicta, es el íbero quién
lo escribe y lo dirige a su población.

21
El signo ibérico õ (bo) interpretado con el verbo regir en mis publicaciones anteriores, no se
expresa en primera persona (yo) rijo, sino en segunda persona del singular (el, ella) rige. Detalle
que corrijo al final de este trabajo en la tabla de equivalencia verbal íbero-castellana.
25
Correspondiendo epigráfica y lingüísticamente con lo
mencionado, y geopolíticamente con lo descrito por el historiador
griego Hecateo de Mileto (550-476 a. C.), donde la región de
Iberia abarcaba una zona concreta desde el sureste peninsular
(región del Júcar) hasta el otro lado de los Pirineos (el Ródano),
se halla la lectura del Plomo I hallado al sureste de Francia en el
oppidum de Ruscino (Perpignan). Considerado del siglo III a. C.,
la línea 5 muestra la lectura: ■ñyIàn■ (P12,10 Ruscino B.8.21
Plom1) 22.
■ñ y Ià n■ (i di bia n): Iberia dicta vía nación.
En dicho plomo, la vibrante doble (P), abreviatura que determina
el nombre de Roma se menciona 13 veces. Continuando con la
interpretación del Plomo I de Ruscino, seguidamente a lo
interpretado, en la línea 6 se lee claramente el nombre o
cognomen romano Nero:
■néQoPT. (nero ŕ de) Nero Roma concede.
Recordemos, la escritura ibérica es un documento jurídico que no
solo revela la lengua oficial de un idioma, también tiene el poder
narrativo de reflejar la verdadera situación político-social de los
hechos históricos. Y en este caso, las dedicatorias en mármol de la
familia imperial julio-claudia halladas en el fórum romano de
Ruscino se ponen de acuerdo, lo que deduciría que dicho plomo
pertenece al siglo I d.C.
Según los resultados provisionales mencionados por Mayer-
Olivé, (2016)23: «podríamos quizás tener documentados de nuevo
a Tiberio o Germánico o uno de sus descendientes en el
fragmento RUS 1914.00.3023 (Fig. 10); Claudio es recordado en
los fragmentos que pueden unirse RUS 1914.00.3031, 3032, 3045
y 3046, que corresponderían a una placa de más de un metro
22
http://cathalaunia.org/Iberika/I03080
23
https://www.academia.edu/28785740/JULIO-
CLAUDIAN_INSCRIPTIONS_OF_RUSCINO_421._El_espect%C3%A1culo_epigr%C3%A1fico_del_foro_de_R
uscino_un_horizonte_ef%C3%ADmero_en_A._Donati_ed._L_iscrizione_esposta._Atti_del_Convegno_Bo
rghesi_2015_Faenza_2016_Epigrafia_e_antichit%C3%A0_32_pp._121-145.

26
(aprox. 130 cm) de anchura, lo que supone un monumento de
entidad muy consistente; el fragmento 3035 parece estar referido
a un descendiente de Germanico o de Tiberio en cuanto nepos de
Augusto, o quizás incluso al propio Germánico; en el fragmento
RUS 1914.00.3059 podría reconstruirse la palabra so]da[li, lo que
llevaría a pensar, en función del cargo, en la posibilidad de que
pudiera tratarse de Germánico, Nerón hijo de Germánico, Druso
el Joven (II), Claudio y seguramente también de Nerón, aunque,
como puede notarse el elenco es demasiado amplio para
determinar quien sería el personaje, aunque muy posiblemente
fuera uno de estos miembros de la familia imperial (…) No cabe
duda que la presencia de Germánico, Agrippina maior y su
descendencia marcan una inflexión notable que puede quizás
vincularse, como se ha propuesto con razón, con los honores
póstumos de este personaje, Druso el Joven».

No existe mapa genético, ni titulación académica, que pueda


contradecir el origen de una lengua que se corresponde
gramaticalmente con la actual. Los íberos formaban parte de los
habitantes originales de Europa occidental y eran similares a las
poblaciones celtas del primer milenio antes de Cristo de Irlanda,
Gran Bretaña y Francia24. No en vano, la cantidad y el esplendor
artístico de la escultura ibérica, como expresión de una de las
manifestaciones del arte y el ingenio humano más destacable de
una civilización, supera con creces a las esculturas celtas de toda
Europa.

La simbiosis epigráfica y simbólica continúa presente en un


botón ibérico (Exposición Arqueológica de Abengibre) hallado
recientemente en Casa Blanca (Cenizate, Albacete), sacado a la
luz por las fuertes lluvias torrenciales, y encontrado por un
24
http://jesusgonzalezfonseca.blogspot.com/2011/09/como-es-el-mapa-genetico-de-europa-y-
de.html?m=1&fbclid=IwAR1woSpifjW5qVAUI3iaQFIX_03Vr4C0_D4o6-hIAkZHOb42xURXLDUmAzI

27
vecino de la localidad de Golosalvo, localidad próxima al lugar.
El asentamiento es de amplia cronología: Edad del Bronce,
Primera Edad de Hierro, época ibérica y romana, periodo
visigodo y medieval (López Pérez, A. 2001)25. Por tipología
comparada con otras botones ibéricos hallados en la Provincia de
Albacete (ver Abascal Palazón, J. y Sanz Gamo, R. ,1993) bien
puede pertenecer al tipo de botones calados asociados al siglo V y
IV a. C.
Pero es su forma y su ornamentación interna, la que retrasa su
cronología hacia el siglo I a. C.
La pieza calada con la típica forma de piel de toro mostraría
cuatro extremos y cuello. Frente a los apéndices laterales hay
cuatro círculos, y bajo el apéndice del cuello el signo ibérico M
(i), abreviatura determinante de Iberia. En el centro se sitúa la
pequeña anilla incompleta del botón.

Botón ibérico de Casa Blanca (Cenizate, Albacete).

Recordemos lo publicado por Maryen26 al comienzo de este


trabajo: «Estrabón consideraba que era necesario asimilar una
forma (cuadrado, círculo...) a cada región descrita. Para el caso de
la Península Ibérica la piel de toro (o buey, o vaca...) marcaban la
existencia de cuatro puntas correspondientes a cuatro

25
https://drive.google.com/file/d/0B9SNY-58yznQZEdOZEZobmFwVFE/edit
26
http://mipieldetoro.blogspot.com/2008/01/piel-de-toro.html

28
extremidades y una punta más correspondiente con el cuello, es
decir, cinco puntas equivalentes a cinco cabos de la península».
El siguiente calco y esquema deducen destacadamente los
diversos componentes figurativos solapados por la anilla central
del botón. La forma de la piel mostraría cuello guardando simetría
con el signo epigráfico ibérico y los cuatro círculos. A mi forma
de comprender nuestra cultura ibérica, dichos círculos serían
alianzas. La alianza es la acción de aliarse. La unión de cosas que
concurren en un mismo fin. Aliar es unirse o coligarse los
estados, grupos o personas unos con otros. El que todo ello se
halla en el interior del esquema simbólico de la piel de toro, lo
dice todo, ya que a finales del siglo I a. C. ya es denominada
geográficamente Iberia por el geógrafo e historiador griego
Estrabón.

Calco a lapicero y esquema a colores.

No cabe duda, existe un método de análisis simbólico que trata


una lengua o un fenómeno lingüístico en un momento
determinado, dominando conceptos relacionados con las acciones
ocurridas en el tiempo. Lo corrobora una coincidencia simbólica,
cronológica, espacial y territorial que influye en los factores
culturales y sociales de su interpretación, así como en el
antecedente y desarrollo de la obra. Todo ello avalado por un
contexto epigráfico, social, con las fuentes clásicas y
arqueológicas.

29
UN LENGUAJE COMÚN

La Cultura Ibérica desde su formación supo representar


simbólicamente un territorio común a todos sus habitantes. Y la
prueba de ello no sólo se manifiesta en el significado de la piel de
toro, también en el alfabeto adoptado y adaptado como lengua
oficial en toda la geografía peninsular de cuyo castellano actual es
deudor directo: viga, pago, paga, vía, aliso, vela, velar, vigila,
pide, ahí, sede, duro, ore, ver, voto, quitar, van, herir, ora,
aparta, borde, vara, ley, horca, día, carde, debe, cure, ira.
Toda una conjugación verbal castellana presente ya en estelas de
ámbito territorial o cultural tartésico del siglo VII-VIII a. C.:
cures, sana, liba, alto, cuna27. La antigüedad de una lengua
milenaria que el propio Estrabón (III,1,6) pudo anunciar por
escrito al afirmar que: los turdetanos son los más cultos de los
iberos; tienen un alfabeto y con él han escrito anales en prosa y
en verso, así como leyes rimadas de una antigüedad de seis mil
años, según cuentan.
Resulta evidente que Estrabón no se refiere a la antigüedad de su
escritura, sino a la de sus leyes y su lengua. Hace 8000 años, o el
6000 a. C. nos sitúa cronológicamente en el Neolítico, donde la
navegación marítima de grandes travesías por el Mediterráneo no
se documenta. Lo que a grandes rasgos deduciría que el origen de
la lengua de los íberos no fue importada por ningún colonizador
de Creta, Chipre o Anatolia.
Pero no es necesario remontarse tan hacia atrás y poner en duda
las palabras de los turdetanos y las del propio Estrabón para
reconocer el origen de una lengua que ya se expresa pura en el
siglo VIII a. C.

27

https://www.academia.edu/36290014/CONTERBIA_CARBICA_Y_LA_DUALIDAD_EPIGR%C3%81FICA_IB%
C3%89RICA

30
De todos modos, fue a partir del siglo XVI a. C. cuando comienza
a utilizarse la metalurgia, y es en ese momento cuando la piel de
toro es pisada por los chipriotas.

Dibujo de guerrero sobre piel de toro procedente de Enkomi (Chipre). Siglo XVI a. C.

Bien es cierto que Chipre disponía de minas de cobre en la


antigüedad, pero estudios metalúrgicos recientes del CSIC28, en
objetos de metal de la Edad del Bronce excavados en yacimientos
de la isla ponen de manifiesto algo sorprendente:
«Es sabido que los datos de isótopos de plomo de objetos
metálicos de yacimientos chipriotas de la Edad del Bronce
muestran que no todo el cobre es consistente con un origen de
minerales de Chipre. Además, los objetos de plomo y plata
debieron ser importados debido a que no existen minerales de
plomo o plata en la isla. La re-evaluación de los datos muestra
que alrededor del 11 % de los objetos de metal analizados son
consistentes con un origen en los depósitos del Egeo y Turquía,
mientras que un 14 % lo son con minerales del Mediterráneo
Occidental» ( Zofia A. Stos-Gale y Noel H. Gale, 2010).

28
http://tp.revistas.csic.es/index.php/tp/article/view/334

31
Los metalúrgicos de Creta o Chipre sí pudieron traer un signario
prehelénico a la Península. Eso explicaría que la epigrafía
meridional (tartésica o turdetana) sea doscientos años más antigua
que la epigrafía oriental (signario greco-ibérico) documentada en
el Levante peninsular.
Lo cierto es que la cultura ibérica adopta estilos y conceptos del
mundo griego pero no representa a los griegos, la cultura ibérica
adopta un sistema de escritura pero no una lengua. Es más, la
escritura ibérica manifiesta otra capacidad lingüística añadida al
alfabeto griego, ya que los íberos además de mostrar anotaciones
específicas como los griegos para las vocales a, e, i, o, u,
también les atribuye un valor abreviado verbal determinante: a
(a) acepta. é (e) recibe. í (i) impone. o (o) otorga. U (u) lucha.
Se trata de un sistema dual monofonético (de una sola letra) que
incluso se delata en las consonantes29. l (l) legisla, cuyo
sinónimo es ley. n (n) nación, del verbo nacer; concepto
simplificado en el ente autónomo e independiente de un pueblo o
ciudad. S (s) domino; del verbo sé: saber, sinónimo dominar.
La consonante o vibrante doble q (rr) muestra un significado
abreviado determinante en representación de Roma. Mientras que
la vibrante simple R (r) estructura la palabra deseada.
El lenguaje ibérico utiliza un sistema dual en su escritura que
presume de conjugar verbalmente. En la epigrafía, al igual que en
la simbología, es el contexto el que obliga a un signo a significar
una cosa y no otra.
La estructura materna o vernácula de una lengua se verifica con la
correspondencia gramatical y sintáctica presente en diversos
textos bilingües con diversos tipos epigráficos de la época. Todo
ello se verifica con la adopción del alfabeto griego y latino en
textos jurídicos documentados que estructuran los mismos verbos
castellanos en dos tipos de escritura. La presencia verificada de
29
http://descendenciafilial.blogspot.com/

32
ésta correspondencia jurídica expresada en la numismática ibérica
confirma la legitimidad cognada de una lengua.
No se trata de una teoría o conjunto de razonamientos ideados
para explicar provisionalmente un determinado orden de
fenómenos, sino que se trata de un teorema o la proposición que
afirma una verdad demostrable ya que lo que se revela es nada
menos que el origen etimológico de tres topónimos de tres de las
ciudades más importantes de la Hispania romana: Lérida,
Calahorra y Tarraco.
Con escritura griega, hacia el 180 a. de C. la leyenda abreviada de
la moneda ibérica de Iltirta (Lérida) dice así: ílyçd (i l di ŕ da)
impone ley, dicta Roma entrega.
Posteriormente, empleando la misma simbología determinante de
una loba (Roma), las abreviaturas de la leyenda latina del
Municipio de Ilerda presentes en las acuñaciones producidas
durante el reinado de Octavio (27 a. de C. a 14 d. de C.) tienen un
significado muy coherente y similar al reflejado con el sistema de
escritura griego, (i l e r da): impone ley, recibe Roma entrega.
Diferente tipo de escritura, mismo significado. Incluso, con un
mismo correlato gramatical e histórico el topónimo de Leyda se
pronuncia en la Edad Media simplificado en un castellano tan
puro que puede hacer reflexionar, desde al filólogo más escéptico
hasta al lingüista más cualificado: Leyda (ley da) ley entrega.

El mejor ejemplo epigráfico de un documento numismático


acuñado en la Celtiberia que rechaza un atributo étnico en sus
abreviaturas, al tiempo que determina la historicidad de lo
transmitido, se halla escrito en la moneda de Kalakorikos
(Calahorra, Logroño). Una de las cecas vasconas más importantes
fechadas entre el año 120 al 30 a. C., es la que muestra leyenda
ibérica kalakorikos. Con escritura griega dice así: Clakpíkz
(ka l a ko r i ko ś) acata ley, acepta tributo Roma, impone tributo
Sila.
33
Posteriormente con escritura latina, durante las acuñaciones
imperiales del reinado de Octavio (27 a. C. a 14 d. C.) se
transcribió con el nombre de CALAGVRRI, sin la –s final
(recordemos que anteriormente abreviaba el cognomen de Sila).
Dicha leyenda latina abreviada tiene un significado muy
coherente y similar al reflejado con el sistema de escritura griego,
(ca l a gu rr i) ka l a ku ŕ i: acata ley, acepta acuerdo, Roma
impone.
Y qué decir tiene el topónimo Tarraco (Tarragona), que da
nombre a toda una capital de la provincia del imperio romano de
la Hispania Citerior (Tarraconense). La variante ibérica <da-ta>
equivalente en toponimia y la vibrante de la pronunciación de
<Roma>, nos transcribe la siguiente lectura: Ta rr a co (da ŕ a co)
entrega Roma, acepta tributo.

Hacer caso omiso o negar esta conexión gramatical y sintáctica


de la traducción epigráfica ibérica es negar la propia identidad
cultural bajo intereses personales ajenos a la propia Historia.
La sociedad que en su tiempo dio nombre a toda una península
(Iberia) fue ultrajada por convencionalismos que aún son
defendidos por catedráticos de la actualidad.
El signario ibérico fue descifrado por don Manuel Gómez-
Moreno con publicaciones iniciadas en el año 1922 y culminadas
en 1949. La escritura mixta, alfabética y silábica, pese a leerse
con seguridad y ser investigada por especialistas de reconocido
prestigio nacional e internacional, no ha podido transmitir una
expresión textual gramatical satisfactoria. Sin duda, desde un
principio, algo muy poderoso bloqueó la traducción de los textos
a tan ilustre descubridor. En primer lugar, está la barrera
infranqueable del erróneo convencionalismo medieval que
determina una procedencia del castellano cuyo origen se cree
viene del latín. En segundo lugar, un convencionalismo
decimonónico nos cegó al imponer que la lengua íbera pertenecía
34
sin duda al mundo preindoeuropeo, que es como decir que la
lengua ibérica no tiene ni genética ni parentesco, ni origen ni
descendencia. De esta manera estudiosos alemanes del siglo XIX
contaminaron el ADN lingüístico ibérico arrojándolo al abismo
degenerativo más espantoso y alejado de su legitimidad. En tercer
lugar, ya solo faltaba la exaltación del mundo celta y el
menosprecio de lo ibérico durante la dictadura franquista, para
intentar sepultar a la cultura que dio nombre a la Península. Y en
cuarto lugar, sin padre ni madre la lengua ibérica circuló huérfana
a merced de infinidad de esperpénticas propuestas materno-
filiales que han perdurado hasta nuestros días.
La odisea que ha tenido que pasar la Cultura Ibérica para intentar
defender su propia identidad -la de todos los españoles- es
comparable a la Odisea de Homero. El poema épico narra la
partida de Odiseo (Ulises) a la guerra de Troya y su tardanza en
regresar a su patria (Ítaca): Muchos eran los pretendientes de la
mano de su esposa Penélope que deseaban ocupar su lugar.
Odiseo fue raptado por Calipso. Tras aplacar al cíclope Polifemo
sobrevivió a la furia de Poseidón. De regreso a su patria una
tempestad lo alejo de su rumbo, fue acosado por las sirenas y
seducido y dormido por la princesa Nausícaa en la isla de los
feaceos. Cuando Odiseo llega a su hogar, pasados 20 años, solo
después de muchas dudas, es reconocido por su esposa Penélope.
Muchos han sido los pretendientes de la filiación genética de la
lengua ibérica. Raptada por el latín medieval que impuso la
iglesia romana, la alejó de su rumbo. Cual Polifemo, un
convencionalismo decimonónico racista intentó devorarla.
Dormida resurgió de su letargo en los años 20 del siglo pasado y
continuó acosada por otras lenguas. Después de muchas dudas la
filiación genética ibérica es reconocida.

35
Sin lugar a dudas, el conocimiento científico de la lengua ibérica
contribuirá a conservar la pureza de nuestra lengua frente a la
tendencia deformadora de otras teorías, ya que significativos
verbos determinantes y la abreviatura del signario íbero permite
configurar el inventario de sonidos de su propia lengua. Una
legua común a todos los españoles.

36
TABLA DE EQUIVALENCIA VERBAL ÍBERO-CASTELLANA
Abelardo López Pérez

SIGNARIO TRADUCCIÓN INTERPRETACIÓN VERBO SINÓNIMO


aáa A ACEPTA ACEPTAR ACEPTA
éè E RECIBE RECIBIR RECIBE
í I IMPONE IMPONER IMPONE
7Mm Y IBERIA IBERIA
o o O OTORGA OTORGAR OTORGA
u U LUCHA LUCHAR LUCHA
l L LEGISLA LEGISLAR LEY
n N NACIÓN NACER CIUDAD….
z Ś SUCEDE SUCEDER SUCESIÓN
z Ś SILA
(Dictador, 81-80 a. C.)
S S SÉ SABER DOMINIO
qq9ç Ŕ (vibrante doble) ROMA ROMA
Rr R (vibrante R -R
simple)
B BA (pa) VA IR COMPARECE…
Ì BE (pe) VE IR CAMBIA….
VER ADVIERTE….
I BI (pi) VI VER REPARE…
Ö BO (po) RIGE REGIR DIRIGE…

ú BU (pu) VUELVO VOLVER CAMBIO


d DA (ta) DA DAR ENTREGA
&4T DE (te) CONCEDE CONCEDER ENTREGUE
y DI (ti) DI DICTAR DICTA
jÑ6 TI TIERRA TERRITORIO
O DO (to) CONDONA CONDONAR PERDONA
ÙÜ DU (tu) CONDUCE CONDUCIR GOBIERNA
Ch KA (ga) ACATA ACATAR TRIBUTA
È KE (ge; ce) ACATE ACATAR TRIBUTE
Ï KI (gi; ci) AQUIETA AQUIETAR APACIGUA
k KO (go) ACATO ACATAR TRIBUTO
ù KU (gu) ACUERDO ACORDAR TRATADO

37
BIBLIOGRAFIA

Abascal Palazón, J. y Sanz Gamo, R. (1993): Bronces antiguos


del Museo de Albacete. I. E. A., Serie I-Estudios, núm. 67.
Albacete.
Almagro Gorbea, M. (1989): “Orfebrería Orientalizante”, en El
oro en la España Prerromana, número extraordinario de Revista
de Arqueología, Madrid. 1989. pp. 68-81.
Almagro Gorbea, M. y Torrez Ortiz, M. (1999): Las fíbulas de
jinete y de caballito: Aproximación a las elites ecuestres y su
expansión en la Hispania céltica. Zaragoza, 1999.
Cabré Aguiló, J. (1925) “Los bronces de Azaila”. En Archivo
Español de Arte y Arqueología, 1, Madrid, 1925, 207-315.
Cabré, Mª. E. y Baquedano, Mª. I. (1997): “El Armamento
Celtico de la II Edad de Hierro”. La Guerra en la Antigüedad.
Una Aproximación al Origen de los Ejércitos en Hispania. Sala
de Exposiciones, Plaza de España, 8. Madrid.
Fletcher Valls, D. y Mata Parreño, C. (1981): Aportación al
conocimiento de los ponderales ibéricos. Sagvntvm 16 PLAV,
Valencia.
Gómez Moreno, M. (1943): La escritura ibérica. Madrid.
Gómez Moreno, M. (1949): Misceláneas, Madrid.
López Pérez, A. (2001): “Datos arqueológicos del río Abengibre
al río Júcar”. Ikalesken N º 1, Iniesta (Cuenca).
López Pérez, A. (2003): El origen del ajedrez. Nuevo significado
del damero. Revista de Arqueología nº 263, 2003.
López Pérez, A. (2007): “La clave del código que configura el
lenguaje iconográfico ibérico”. Actas del congreso de arte ibérico

38
en la España Mediterránea. (Eds.: Abad Casal, L. y Soler Ríaz. J.
L.), Alicante, 24-27 de Octubre de 2005. Pp. 229-238.
López Pérez, A. (2010): “El significado de los círculos
concéntricos”. Revista de Arqueología nº 355, Madrid. Pp. 32-37.
Lucas Pellicer, M.ª Rosario y Ruano Ruiz, E. (1988): “El Cortijo
del Ahorcado (Baeza, Jaén): estudio de los restos arquitectónicos
de época ibérica”. Espacio, Tiempo y Forma, Serie I, H.ª Antigua,
t.I, 1988, págs. 79-103.
Mayer-Olivé, M. (2016): “El espectáculo epigráfico del foro
Ruscino: un horizonte efímero”, en A. Donati, ed., L’iscrizione
esposta. Atti del Convegno Borghesi 2015, Faenza 2016
(Epigrafia e antichità, 32), pp. 121-145.
Marín Ceballos, Mª Cruz (2006): De dioses, pieles y lingotes.
Habis Nº 37, págs. 35-54.
Ruiz Zapatero, G. (2017): Los pueblos prerromanos al servicio de
la Dictadura Franquista (1939-1956). En El franquismo y la
apropiación del pasado. El uso de la historia, de la arqueología y
de la historia del arte para la legitimación de la dictadura. Madrid,
Fundación Pablo Iglesias, p. 45-66.
Zofia A. Stos-Gale y Noel H. Gale (2010): “Objetos metálicos de
la Edad del Bronce de Chipre – metal procedente de Anatolia y el
Mediterráneo Occidental”. Trabajos de Prehistoria Vol 67, No 2
(2010).

39