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Los regímenes fronterizos, la circulación de la violencia y el giro

neoautoritario

John Borneman

Mucho ha cambiado en los regímenes fronterizos de Europa y Oriente Medio desde que se
inició la investigación en Alemania en 1982, y en el Líbano y Siria en 1999, Alemania ya
no está dividida en dos pueblos; muchas de las fronteras dentro de Europa, entre Oriente y
Occidente y Norte y Sur, han sido radicalmente revisadas, si no disueltas, en asombrosas
revoluciones pacíficas que comenzaron en noviembre de 1989. El Líbano, sin embargo,
sigue dividido por sectas en fronteras más cultural y religiosamente distintas que
territoriales; sus fronteras internas en las mentes de sus residentes son más tribales que
ideológicas, como en Alemania, y debido a esto los libaneses se resisten a los cambios
actuales provocados por fuerzas pan-árabes más grandes que provocan revueltas en todo el
Medio Oriente, con revoluciones que ya están desplazando a líderes, y tal vez formas
políticas, en Túnez y Egipto. Sin embargo, incluso en el Líbano se ha producido un cambio
radical, cuando las Fuerzas de Defensa de Isracli se retiraron unilateralmente en junio de
2000, tras una ocupación de 18 años, y Siria retiró su llamada "presencia" y sus tropas,
incluidos los "puestos de control" militares en todo el país, en abril de 2005. Y en medio de
estos acontecimientos, que no deben descuidarse por su impacto en los regímenes
fronterizos europeos y de Oriente Medio, se produjo el ataque al World Trade Center de
Nueva York, el 11 de septiembre de 2001, que pareció cristalizar en la mente occidental
una visión de la alteridad ofradical del "islam político" que se fue gestando durante siglos,
dando lugar a dos guerras y al estacionamiento de tropas europeas y norteamericanas en dos
países musulmanes, Afganistán e Irak.

En este ensayo deseo pasar de las experiencias en mis dos sitios etnográficos a empezar a
pensar sobre estos cambios y su importancia teórica y práctica para la comprensión de los
regímenes fronterizos - la regulación de la libertad, la seguridad, el intercambio y la
violencia - desde la Victoria del Capitalismo. Fue esa victoria, la del capitalismo, la que
ciertamente no fue la causa sino la condición de la posibilidad de los cambios radicales en
la vida de la sociedad.

fronteras culturales, territoriales y económicas en estos dos paisajes geograficos dispares


pero vinculados que 1 ha presenciado en el breve período de 30 años de investigación.
Había leído mi Marx antes de comenzar el estudio, y, criado en el Occidente capitalista, 1
se había mostrado escéptico de su predicción de que la lógica del capitalismo era eliminar
todas las fronteras entre las naciones y crear un mercado mundial, y que el potencial
innovador y productivo del capitalismo como forma de intercambio llevaría a su
concentración en manos de unos pocos, y a la explotación e insatisfacción de la inmensa
mayoría de los demás.

En la experiencia de la Guerra Fría, las fronteras nacionales se mantuvieron fuertes, y las


clases sociales

La desigualdad se mantuvo bajo control, lo que permitió la creación de una vasta clase
media orientada al consumidor en diferentes partes del mundo. A pesar de la "carrera
armamentista" con su amenaza de destrucción mutua, la seguridad y la igualdad eran las
aspiraciones y la experiencia de grandes poblaciones, al menos en el Primer y Segundo
Mundos.

La caída del Muro de Berlín, en noviembre de 1989, abrió el camino para un cambio en ese
régimen: de repente, el capital comenzó a moverse rápida y libremente (se había restringido
en gran medida a zonas geográficas de intercambio) no sólo entre Europa Oriental y
Occidental (el llamado Primer y Segundo Mundos, que se habían organizado unos contra
otros en frentes hostiles); y se produjo una expansión radical de los intercambios entre el
Primer (Norte global) y el Tercer Mundo (Sur global). Desde esa apertura, el ismo del
capital puede proclamar una victoria en la libre circulación de mercancías, pero el ismo
político liberal debe reconocer una derrota en la libre circulación de personas. De hecho,
dos nuevos muros aparentemente no relacionados, inimaginables en 1989, han sido
construidos desde entonces fuera de Europa: la "barrera de Cisjordania" israelí, cuya
construcción comenzó en 2003, ostensiblemente para proteger a los civiles contra el
"terrorismo palestino", y la "valla fronteriza" de Estados Unidos con México, cuya
construcción comenzó en 2007, ostensiblemente para protegerlos contra el "movimiento
ilegal" procedente de México. Estos nuevos muros fronterizos, en lugar de la apertura del
Muro de Berlín, pueden ser precursores más precisos de nuestros futuros colectivos.
Durante la Guerra Fría, el Occidente liberal y capitalista siempre había utilizado la retórica
de la falta de libertad para criticar al autoritario y socialista Oriente, y a esta crítica el
Oriente no tuvo una respuesta adecuada. La Unión Soviética y sus estados satélites
afirmaron, de manera plausible, que el socialismo necesitaba la protección de las fronteras
territoriales para evitar que el capital se apoderara del país. Dado que los estados socialistas
subsidiaron fuertemente muchos bienes de subsistencia y "necesidades", para permitir el
libre movimiento de bienes desde Occidente, dijeron, habrían causado el colapso de sus
propios sistemas de producción - lo cual, de hecho, ocurrió después de la eliminación de
estas fronteras económicas. Es cierto que los gobernantes socialistas utilizaron este
argumento económico a nivel del sistema para declarar todas las formas de crítica política.
los productos de la propaganda enemiga, creando grandes grupos de *disidentes internos*"

cuyas insatisfacciones, en realidad, no se derivan de la falta de oportunidades de


intercambio, sino de la falta de libertades políticas, incluida la libertad de expresión, de
asociación y de expresión.viaje (Borneman 1998).
Hoy en día estos argumentos del sistema parecen pintorescos, en el mejor de los casos, ya
que las divisiones actuales no están estructuradas por la tensión entre las ideologías o los
sistemas comunistas y capitalistas. Más bien, todas las tensiones se manifiestan dentro del
capitalismo, y en el emparejamiento de principios capitalistas muy similares de
organización económica con diferentes formas políticas. Así, Occidente postula el
capitalismo "salvaje" chino y el autoritarismo político como la única alternativa sistémica
competitiva a su propio capitalismo de mercado y forma política democrática liberal, o
postula como alternativa irreal el espectro del capitalismo y la forma teocrática islámica.
Sin embargo, ni el comunismo ni ningún otro movimiento colectivista representa una
amenaza, real o imaginaria, para el capitalismo como forma económica. Las críticas a los
principios del capitalismo -el beneficio por el beneficio y el derecho a contratar
"libremente" la propia mano de obra- rara vez se expresan ya en ningún ámbito político. De
hecho, esta falta de debate y aceptación acrítica del capitalismo, incluso después del casi
colapso del sistema económico mundial en 2008, sugiere una nueva "mente cautiva" que no
quiere o no puede imaginar alternativas, lo que el poeta polaco y Premio Nobel Czestaw
Mitosz criticó tan perspicazmente en 1953, durante la época de Stalin (Milosz 1981).
Milosz argumentó que la intelectualidad socialista sobreidentificada con un Un sistema
comunista que prometía libertad, pero que en realidad limitaba cada vez más las libertades,
mientras que afirmaba que estaba haciendo lo contrario. Irónicamente, la victoria capitalista
ha llevado a una internalización de la forma muy cognitiva de la aquiescencia política y el
autocontrol delirio que contribuyó al colapso del comunismo.

¿Cuáles son las principales amenazas para los regímenes fronterizos actuales? Dado que
todos nosotros -incluida Al Qaeda- operamos sólo dentro del capitalismo, estas amenazas
también deben venir de dentro. Podríamos identificar dos: en primer lugar, la circulación de
la violencia que acompaña a los intercambios y movimientos acelerados de personas y
bienes que exige el capitalismo contemporáneo; en segundo lugar, la generalización del
modelo de sociedad anónima en el que hoy en día ciertos principios de propiedad y
propiedad no sólo no son suficientemente controlados por la autoridad política, sino que
son capaces de sustituir a la autoridad política como su propia razón de ser y su condición
previa. Esta lógica, en su extremo, legitima la negativa a responsabilizar a cualquier
persona, incluidas las empresas, por la producción de carbono y otros contaminantes
producidos por el hombre que parecen amenazar la catástrofe ambiental mundial. Sin duda,
las fronteras se están construyendo también en torno a otro tipo de amenazas, algunas
aparentemente externas, pero en lo que sigue 1 limitará mi discusión a la circulación de la
violencia y a la corporación con responsabilidad limitada.

FRONTERAS EXTERIORES Y LÍNEAS INTERIORES


En su obra sobre las fronteras, Mary Douglas señala la relación entre las fronteras
exteriores - umbrales, puertas, cruces de caminos - y el cuerpo humano y sus orificios. Las
entradas y salidas corporales se utilizan para simbolizar los límites externos de la estructura
social, y en los rituales los límites externos de lo social se mapean en el cuerpo individual.
Además, argumenta, existe el peligro de "presionar las fronteras externas .... por transgredir
las líneas internas...". y] en los márgenes" (1966: 122). Quiero tomar estas fronteras
externas en su sentido más literal, como fronteras nacionales, y relacionarlas con las "líneas
internas", que Douglas equipara con la ambigüedad y precariedad internas de la moralidad
del grupo.

En el sistema mundial moderno, las moralidades de grupo raramente vuelven a reproducirse


"líneas internas" autóctonas (es decir, esquemas emocionales-cognitivos de una cultura
aislada en la cabeza), sino que están cada vez más inflexionadas por las relaciones
internacionales, es decir, por las potencias externas internalizadas, o, como ha demostrado
Taussig (1993) en el caso de las relaciones latinoamericanas-estadounidenses, por la
identificación mimética con las potencias colonizadoras y externas. Tanto los bordes
externos como las líneas internas funcionan como filtros para definir y regular lo que
pertenece al interior.

y fuera del individuo o grupo. Varias disciplinas han contribuido en gran medida a la
comprensión de estos filtros: el psicoanálisis de lo que se mantiene fuera y se permite
dentro de la mente, la sociología del filtro entre grupos, las relaciones internacionales de las
fronteras entre los Estados y las naciones. La antropología atraviesa estas especializaciones,
atenta a las interrelaciones de las fronteras intra e interpsíquicas, personales, grupales y
nacionales.

Las fronteras exteriores y las líneas interiores operan a menudo con fines transversales.
Permítanme ofrecer varios ejemplos. Las distinciones morales internas pueden reforzar una
frontera exterior (como en el uso de estereotipos antimusulmanes por parte de los griegos
para reforzar una frontera física con Turquía), o crear una extremidad radical de algo que
antes estaba dentro del cuerpo social (como en el intento de aniquilar a los judíos de Europa
colocándolos fuera de lo social). Las distinciones internas pueden estabilizar las relaciones
tensas entre las formas de diferencia (como en las diferencias contemporáneas entre
Alemania y Francia, que se despliegan como complemento y se utilizan para invertir siglos
de hostilidad), o desestabilizar esas relaciones previniendo los intercambios o retrasando las
reciprocidades (como en el caso de las fronteras de la Guerra Fría entre polacos y
alemanes). Una frontera en la mente puede impedir que alguna información entre,
frustrando el aprendizaje esencial para cambiar o sobrevivir, o, inversamente, puede
defenderse inadecuadamente y dejar entrar demasiada información, abrumando la
capacidad emocional para entender lo que está dentro y fuera en primer lugar.
Las posibles configuraciones de juego y potencia entre el interior y el exterior las fronteras
son infinitas. Aquí, 1 quiere centrarse en cómo las fronteras territoriales (externas)
físicamente bastante distantes de un centro, de aquello que se supone que deben proteger, se
convierten en objetos internos, representaciones mentales a las que se está vinculado. A
través de este apego a la extremidad, como Sahlins (1989) demostró en su estudio clásico
de las historias de la frontera franco-española, y como hizo Borneman (1991, 1992) para los
dos berlineses durante la Guerra Fría, pueden percibirse conflictos personales o grupales
que son externos a uno mismo y fuera de uno mismo, que ocurren en alguna frontera física
distante como interno.

Por lo tanto, tener una frontera lejos del propio centro no es garantía de paz y estabilidad en
el hogar, ya que las escaramuzas en la frontera a menudo tienen efectos duraderos en el
centro. Este fue el caso de los Estados Unidos y la Unión Soviética durante la Guerra Fría,
que como centros a menudo libraron guerras por poderes en zonas geográficamente
distantes. El Muro de Berlín y las fronteras entre Alemania del Este y del Oeste y Europa
del Este y del Oeste desempeñaron estas funciones simbólicas para los dos centros. Con el
colapso de estas fronteras de la Guerra Fría dentro de Europa, que por supuesto nunca
desaparecieron completamente, las fronteras dentro de Europa ya no funcionan para
estructurar las fronteras de Estados Unidos y Rusia. Las ideologías mundiales y los bloques
políticos-territoriales-económicos mundiales se han desatado.

Desde 1990, Europa, en lugar de ser la zona fronteriza para los regímenes fronterizos de
otros, ahora ha trasladado sus propias fronteras a otro lugar, de hecho fuera en lugar de
dentro de Europa, y giran principalmente en torno al Atlántico y el Mediterráneo, su océano
en el oeste y el mar en el sur. Al oeste está Estados Unidos y las negociaciones con la
versión americana del turbo-capitalismo y el trabajo político-misionero (Borneman 2003);
al sur está Oriente Medio y las fronteras que regulan el movimiento de personas que entran
en Europa, especialmente los árabes en las antiguas colonias de Marruecos a Siria; al este,
las relaciones más significativas son las siguientes con Israel, cuyas demarcaciones en torno
a Cisjordania y Gaza, para contener la los palestinos - y las fronteras con Líbano y Egipto -
estructuran las relaciones de Europa con sus fantasmas.

Europa también está implicada, a través de sus relaciones con Estados Unidos y Oriente
Medio, en el imposible intento de construir fronteras alrededor de Afganistán (imposible
sin reducir el consumo europeo de opio afgano), y en el aún más trágico intento de refigurar
Irak (sólo aumentando sus cismas internos e integrándolo más en la sociedad). con Irán). La
frontera, o el nuevo muro, entre los Estados Unidos y México desempeña una función
similar para los Estados Unidos, de crear la idea de un exterior a una distancia considerable
del centro, mientras que al mismo tiempo permanece permeable para la exportación de las
armas violentas de los Estados Unidos a México y la importación intermitente de los
trabajadores ilegales que México necesita y sus narcóticos a los Estados Unidos. Todas
estas fronteras tomar prestado e intercambiar tácticas, tecnologías y razonamientos entre sí.
Permítaseme volver, brevemente, a esta cuestión de las fronteras con el pasado y el
significado de las fronteras de Israel para los que no son de Israclis. Por lo general, la gente
atribuye gran parte de su afecto al régimen fronterizo israelí, independientemente de su
procedencia. Para europeos y estadounidenses, las fronteras de Israel están inusualmente
cargadas de lo que Douglas llamó líneas internas, y significan mucho más de lo que su
ubicación estratégica por sí sola parece justificar, ya que están bastante distantes
territorialmente de estos dos centros. Significan mucho en parte debido al papel integral que
Europa desempeñó tanto en la creación de la necesidad de una patria judía fuera de Europa
como en la creación de una patria judía en Palestina (Morris 2001).

El régimen fronterizo de Isracli es un sistema muy complejo que regula fuertemente la


inmigración de judíos de todo el mundo y de trabajadores itinerantes, casi todos ellos
provenientes de países subdesarrollados, medio ilegales, y la emigración principalmente a
Europa y a los Estados Unidos, junto con controles internos, incluyendo carreteras similares
al apartheid, asentamientos ilegales, campos de personas desplazadas, la prisión de Gaza y
ciudades vibrantes y marginales (cf. Weizman 2007; Segal et al. 2003). El régimen está
rodeado de árabes, con los que también regula las relaciones, o las no relaciones previstas
más características del estado actual de las cosas. Las emociones que estas diversas
fronteras, muros y flujos evocan no pueden ser fácilmente orrationalizadas. Los académicos
estadounidenses, junto con los periodistas y otras personas que escriben sobre Israel, han
contribuido en gran medida a mantener la emotividad de la población. el tono alto y las
conversaciones reales silenciadas, insertándose como sobredimensionadas, superegos que
agitan los dedos en las discusiones que los europeos tienen consigo mismos sobre sus
relaciones pasadas y presentes con Israel. Los alemanes, especialmente, dado su singular
papel en el Holocausto europeo, están sujetos a una disciplina colectiva sobre los marcos en
los que pueden hablar y pensar legítimamente sobre Israel.

Hay muchas pruebas del éxito de influir en las "líneas internas" de los alemanes, e incluye
la cautela y el miedo de los alemanes a acercarse a Israel de forma crítica, al menos en
público. La evidencia de la internalización, si no del masoquismo, es que lo primero que
muchos alemanes hacen cuando llegan a Israel es visitar Yad Vashem, cuya tarea oficial es
"perpetuar el legado del Holocausto para las generaciones futuras". Ciertamente, estas
visitas deben ser vistas en primer lugar como un acto de arrepentimiento, pero por mucho
que el afecto vinculado a la responsabilidad por el Holocausto pueda representar la justicia
histórica en general, un reconocimiento de la verdad y la historia, es sádico insistir en que
los alemanes han heredado una transmisión generacional directa e interminable de la
responsabilidad por sus crímenes, especialmente cuando esta responsabilidad no reconoce
también la responsabilidad por el Holocausto y la responsabilidad por el Holocausto. La
realidad contemporánea de los palestinos en la narrativa de la victimización y emancipación
judía.
Los alemanes, los estadounidenses o los Israclis a menudo creen sinceramente que tienen
una responsabilidad con la memoria del Holocausto. Sin embargo, en la medida en que la
memoria Holocáustica no se traduce en una mayor sensibilidad y comprensión del
sufrimiento humano y sus causas, tanto en general como en otros contextos y lugares, sólo
conduce a Betroffenbeit, un sentimiento repetitivo que fácilmente se convierte en
autocompasión. Tal sentimiento tiene el efecto de monopolizar la Entriistung (indignación)
para una sola comunidad. En resumen, la relación alemana con el estado y la sociedad
contemporáneos de Isracli suele inferirse directamente de las relaciones históricas de los
alemanes con los judíos, una relación sobredeterminada por fantasmas del pasado que son
internos a la creación de fronteras externas. Los académicos, al centrarse casi
exclusivamente en la cuestión de las relaciones históricas entre los alemanes y los judíos,
desempeñan un papel importante en la producción del aftect que surge de esta propuesta,
que, a su vez, oculta el hecho de que las fronteras europeas se están construyendo en
Oriente Medio.

VIOLENCIA CIRCULANTE

Las fronteras tienen que ver con la seguridad, y las fronteras externas se refieren
especialmente a la seguridad frente a la violencia, la construcción de barreras, materiales e
inmateriales, para detener el flujo de amenazas. La violencia circula, y las medidas de
seguridad siguen la circulación de la violencia a medida que se desplaza. La ruta entre
varios regímenes fronterizos es tortuosa y, a menudo, nos lleva a lugares mentales y físicos
inesperados, como, por ejemplo, el afecto alemán con respecto a los judíos y, por extensión,
la relación entre el régimen fronterizo israelí y las nuevas fronteras europeas. Podemos
seguir uno de estos circuitos de desplazamiento comenzando fuera de Europa, con el
término francés Levant, un término con una larga historia y muchas referencias.
Geográficamente se refiere al punto de encuentro de Asia occidental, el Mediterráneo
oriental y el norte de África, y durante el período de las Cruzadas se convirtió en sinónimo
de Tierra Santa. Hoy se refiere al ecosistema particular que incluye los estados del Líbano,
Siria, Jordania, Israel y el territorio palestino. Cada unidad territorial-política tiene un
régimen fronterizo particular, y todas están relacionadas con Europa, hoy mediadas
centralmente a través de Israel. Las tropas europeas, incluida la alemana, están
posicionadas a lo largo de la frontera entre Israel y el Líbano, que es donde las encontré,
protegiendo las costas libanesas, no de los israelíes, por supuesto, hacia quienes no deben
apuntar armas, sino impidiendo el movimiento de los árabes y los musulmanes en general.
En los mapas israelíes, el territorio palestino, al sur del Líbano, suele estar ligeramente
demarcado, y parece tener una integridad independiente que, en realidad, no tiene. Los
mapas desde 1946 hasta el presente muestran la notable transformación de las aldeas y
ciudades palestinas en territorio israelí, y la reducción de la tierra palestina en parcelas
pequeñas y discontinuas. La "barrera de Cisjordania", mencionada anteriormente, cuya
construcción comenzó en 2003, con los muros en la parcela más grande de territorio
palestino cerca del centro de Israel, y con asentamientos israelíes dentro de esta parcela. Y
luego está Gaza, que solo se puede describir como una prisión muy grande, que colinda con
Egipto al sur.
Al estar muy familiarizado con el Muro de Berlín y sus racionalizaciones y críticas, veo
tanto el muro israelí como la nueva valla estadounidense, parcialmente construida, que se
ha hecho para regular el flujo con México, como anacrónica. En comparación, el ya no
existente muro de Berlín parece visualmente inocente, incluso juguetón, y ciertamente
menos mortal. Entonces, me gustaría comenzar con la cuestión de la seguridad de Israel, y
rastrear la circulación de la violencia de una de sus más recientes erupciones, en la Guerra
Israelí-Hezbolá de 2006, que resultó en el asentamiento de tropas europeas en el sur de
Líbano que hace frontera con Israel.
Afirmando estar respondiendo a una redada el 12 de julio de las fuerzas de Hezbolá en
Israel en la que secuestraron a dos soldados israelíes y mataron a otros tres, y a una misión
de rescate fallida en la que murieron cinco soldados más, Israel lanzó ataques aéreos
masivos y fuego de artillería contra infraestructura civil libanesa, un bloqueo aéreo y naval
y una invasión terrestre del sur del Líbano. La guerra duró 34 días, del 12 de julio al 14 de
agosto, en el verano de 2006, y enfrentó a las fuerzas paramilitares de Hezbolá (Partido de
Dios) contra el estado de Israel. Durante los combates, murieron 159 israelíes, la mayoría
de los cuales eran soldados pero también incluían 41 civiles impactados por 4.000 cohetes y
morteros Katyusha lanzados indiscriminadamente por las fuerzas de Hezbolá desde el
Líbano hasta el norte de Israel; otros 997 resultaron heridos (75 "de gravedad" y 115
"moderadamente"), y aproximadamente 300.000 civiles israelíes fueron desplazados
temporalmente.
Por otro lado, 1.191 libaneses fueron asesinados, casi todos civiles, y aproximadamente
un tercio de las muertes son niños menores de 12 años, el número total incluye 43 soldados
y policías libaneses, 74 de Hezbolá y 17 combatientes de Amal; Unos 4.490 libaneses
resultaron heridos y aproximadamente 900.000 fueron desplazados. Los ataques israelíes
destruyeron algunas aldeas y secciones de Beirut y Tiro, incendiaron algunos bosques en el
norte del país, causaron un daño agrícola estimado de 280 millones de dólares, y al atacar
las centrales eléctricas y las refinerías de petróleo desataron una mancha de petróleo en el
Mediterráneo oriental, cuyo costo en el medio ambiente se estima en $ 64 millones.
También se produjo el ataque aéreo del 25 de julio en un puesto de mantenimiento de la paz
de las Naciones Unidas en Khiyam, dejando a cuatro observadores de la FPNUL muertos.
Quizás el ataque más controversial fue el uso de proyectiles de fósforo blanco por parte
de las unidades de artillería (que causan quemaduras dolorosas y con frecuencia letales), y
la entrada indiscriminada de la fuerza aérea en áreas civiles con al menos 1.800 bombas de
racimo que contienen 1.2 millones racimos de bombetas alrededor del sur del Líbano.
Ahora, considerar esta guerra como una serie de medidas de seguridad justificadas (con
daños colaterales lamentables) para poner fin a la violencia, al igual que lo hizo Israel y la
administración estadounidense de George W. Bush en sus declaraciones públicas, así como
algunos gobiernos europeos y muchos eruditos, es una forma de ver el conflicto. Otra es ver
esta guerra israelí-Hezbolá como violencia circulante, más específicamente una serie de
crímenes de guerra recíprocos, aunque desproporcionados, que países como Israel y
milicias no estatales como Hezbolá dentro del Líbano pueden cometer con impunidad legal.
A principios de diciembre de 2006, en una gran conferencia sobre antropología legal en
la Universidad de Yale, di una charla sobre esta guerra y las implicaciones para el derecho
internacional de la falta de enjuiciamiento por crímenes de guerra. Once meses después,
una participante me describió su percepción de la reacción de la audiencia como "silencio
helado". El comentarista y dos abogados feministas de renombre en mi panel obviamente se
indignaron, si no se avergonzaron, y evitaron abiertamente cualquier compromiso conmigo.
Poco después, visité a Bint Jbail, una hermosa aldea relativamente próspera,
predominantemente sunita en el sur del Líbano, donde saqué fotos de los daños de la
guerra. Desde entonces he publicado este material en una revista canadiense de derecho
internacional (Borneman 2007).
El Líbano es un estado poroso, débil pero con fuertes identificaciones sectarias. Siria
tiene las mismas divisiones sectarias pero con una gran mayoría sunita (85 por ciento) y, en
contraste con el Líbano, es un estado policial autoritario, muy parecido a la antigua
Alemania Oriental. Donde estos dos estados laicos, el Líbano y Siria, se unen, si es que se
unen, (a pesar de las difíciles relaciones entre los dos, incluidos los presuntos asesinatos
sirios de figuras independientes en el Líbano) se trata de un panarabismo basado en una
identificación con las víctimas en Bint Jbail y también con el sufrimiento palestino bajo la
ocupación israelí. En ambos países, el tema palestino es un artículo que se imprime
diariamente y se toca en televisión. Hay televisores en las esquinas de las calles de Alepo
(donde pasé un año en el período 2004-2005) que transmiten durante todo el día a los
transeúntes fotos en vivo de la violencia israelí contra los palestinos y la violencia
estadounidense contra los iraquíes, solo fotos sin comentarios. Sin embargo, solo para el
estado israelí, los individuos en Jbail se identifican con Hezbolá, al igual que los individuos
en Gaza que se identifican con Hamas, lo que a su vez produce una identificación contra-
transferencial que une a los árabes contra los judíos. Entre ellos, como árabes, las líneas
internas son tan grandes como las fronteras externas.
Y aquí es donde el circuito de violencia se mueve desde el espacio del Levant hacia atrás
en el tiempo hacia Europa. En todo el mundo, solo en el Levant continúa el
neocolonialismo europeo: movimientos de colonos, justicia del vencedor, acción con
impunidad de la persecución legal. Desde el norte de África hasta los estados árabes del
golfo, esta historia de la ocupación colonial europea está todavía muy viva como recuerdo.
Todavía se pueden encontrar Castillos de las Cruzadas en Siria. Sin embargo, sobre todo,
esta memoria está viva territorialmente solo en Palestina e Iraq. La resistencia palestina
obtiene su legitimidad moral de la misma fuente que los judíos sionistas la obtuvieron: la
emancipación europea y los movimientos de construcción del estado, junto con las antiguas
luchas de independencia de Europa. Antes de 2002, la resistencia de Hezbolá a la
ocupación israelí del sur del Líbano también se basó en esta misma fuente. Es a través de
esta lente de las ocupaciones actuales que la mayoría de los árabes ven a Occidente, dando
motivación a las formas más radicales de resistencia.
Aunque continúa con la resistencia a la dominación colonial, este panarabismo no es
necesariamente anti-europeo o anti-estadounidense, demasiados árabes viven en Detroit,
París y Londres. Después de la retirada israelí del sur del Líbano en 2002, conocí a un
número asombroso de personas de Detroit en las pequeñas ciudades del sur de Nabatiyah y
Naqura, que son amigas de Hezbolá. Pero Europa y los Estados Unidos garantizan el
neocolonialismo israelí, y a través de esta conexión, la violencia en el Levant se remonta en
el tiempo y en el espacio hacia Europa, donde el nuevo régimen fronterizo pretende
mantener alejados a estas personas y esta violencia.
RESPONSABILIDAD CORPORATIVA LIMITADA EN EL NUEVO REGIMEN
FRONTERIZO EUROPEO
Entre los mecanismos de vigilancia interna de este nuevo régimen fronterizo europeo, quizá los más
infravalorados han sido la ampliación de la noción de la corporación de responsabilidad limitada.
Aquí, me limitaré a la forma jurídica común en Alemania y Europa Central, el GmbH: Gesellschaft
mit beschränkter Haftung. Sobre los últimos 40 años de mi experiencia en Europa, apenas he notado
este mecanismo, a pesar del material fundamental y los cambios ideológicos. Si ha habido un efecto
hacia la expansión de la corporación, entonces, ha sido pernicioso, no anunciado por un movimiento
o portavoces, trabajando con y por medio de la forma política actual, el cual ha cambiado un poco
por sí solo. La transformación pos socialista de la economía autoritaria y planificada en estados más
democráticos orientados hacia el mercado, no ha producido ninguna novedad en la comprensión de
lo político, la organización y las prácticas del estado. La única excepción serían los Balcanes, donde
la mutabilidad de la forma del estado y de personas lo convierte en el caso de excepción o límite
dentro de Europa al orden europeo.
En breve, a pesar de la división final de la Guerra Fría, la cual implicó la unificación de
Alemania, el fortalecimiento y expansión de Estados Unidos hacia el este, y la indeterminación de
los Balcanes, el mapa territorial de los estados europeos ha cambiado un poco. Lo que sí ha
cambiado es la demografía de las personas: existen cada vez más de edad avanzada e inmigrantes.
Los turcos, norteafricanos, de la región de Levante, junto con otros grupos seleccionados,
empezaron a llegar en los años 70 en grupos como empleados temporales. Muchos se han quedado
y han cambiado dramáticamente el rostro público de muchos estados europeos. En algunos estados,
los ciudadanos nacidos en el extranjero son más que un cuarto. Junto con este cambio demográfico,
el cual significó más movimiento entre los estados europeos y no europeos, la Unión Europea tomo
el control de algunos cargos de los gobiernos nacionales, por ejemplo, el control de divisas,
legislación y ciencias políticas. Ambos cambios definen nuevos regímenes de soberanía en las
fronteras: nuevas situaciones controlando el movimiento de personas y objetos por medio del
espacio. La soberanía territorial y de identidad fueron los dos principios de lo moderno, el Orden
europeo de Westfalia, exportados subsecuentemente al mundo entero. Ahora son gravemente
cuestionados como modos reguladores de fronteras internas y externas, específicamente la
circulación de violencia que trabaja a través de la manipulación de regímenes fronterizos.
Aquí es donde la noción de la compañía con responsabilidad limitada se vuelve esencial
como un modo de recorrer a las personas y al espacio, de planificación de vínculos entre estados así
como los vínculos de estados a ciudadanos y no ciudadanos, y como un mecanismo de vigilancia
policial capital. Una explicación convincente del por qué las personas socialistas de Europa oriental
no pueden competir con los capitalistas de la Europa occidental económicamente es por la falta de
corporaciones trasnacionales en el Este que puedan moverse libremente entre estados y destruir las
estructuras nacionales o pre nacionales más antiguas de la organización socioeconómica o política.
Después de la inauguración de la Muralla, pude presenciar cómo estas corporaciones bajo el aspecto
de “privatización” impulsado por los Treuhandanstalt, quienes se movieron en masa a Alemania
oriental y tomaron la ventaja de su nuevo régimen de propiedad para asumir el control sobre los
sectores esenciales de la distribución de alimentos, mantenimiento/renovación de la residencia,
manufacturación y producción industrial.
La noción de “responsabilidad limitada” para corporaciones es más antigua, por supuesto, y
tiene diferentes historias en inglés como las tradiciones del derecho común y el derecho civil
continental de Europa, entonces nuevamente hay diferencias en el derecho civil de Europa Central
gobernado por Alemania, y el ámbito al occidente influenciado por Francia. Independientemente del
origen y el ámbito en el que el concepto fue desarrollado, este ha sido esencial al crear el
patrimonio que asociamos con la economía europea desde finales del siglo XIX, incluyendo el
patrimonio que hizo posible el estado de bienestar social moderno. En Alemania, los derechos que
regulan esta modalidad se establecieron en 1892, y lo ha sido desde que se convirtió en la
modalidad de corporación más común no solo ahí, sino en toda Europa. Su función fue elevar las
largas cantidades de capital vendiendo acciones a los inversionistas, quienes se convirtieron en
asociados en la corporación pero no eran expuestos personalmente a las deudas de la compañía.
Sin embargo, hoy en día la compañía con responsabilidad limitada, como concepto e
institución parece estar en conflicto directo y debilitamiento con el estado de bienestar social.
Mientras la extensión de nociones individuales de la calidad de persona a las corporaciones ha
avanzado en la mayor parte en Estados Unidos, en Europa, también una extensión paralela del
concepto de responsabilidad limitada a las corporaciones ha sido utilizado cada vez más para evadir
responsabilidades comunales o nacionales que en el pasado fueron asociadas para cumplir con la
propiedad de inmobiliario. Tal concepto normaliza las percepciones hedonistas de vínculos sociales
sobre cualquier noción de sacrificio compartido en varios ámbitos de la vida fuera de una
“economía” estrechamente concebida, y facilita la transformación del individuo de productor a
consumidor. Estas transformaciones se han naturalizado tanto, práctica y teóricamente, que solo una
comparación etnográfica del “Oeste” con culturas-regiones de otra parte, tales como Nueva Guinea
o África Central, puede alertarnos a cuestiones sobre cómo la ideología consumista y el modelo de
la corporación de responsabilidad limitada organiza vínculos entre personas y aspectos.
Es importante el cuestionar cómo las corporaciones con responsabilidad limitada son
reconfiguradas territorialmente en Europa, los conceptos de vínculos entre personas, hacia el terreno
y propiedad, y al propio estado. Tal reconfiguración empresarial se lleva a cabo debajo del radar,
por decirlo así, de varios proyectos académicos. Por ejemplo, tres de los más amplios y más
recientes libros académicos sobre la historia de la Europa moderna que participa ampliamente con
procesos económicos, Disolución de Charles Maier (1997), La conexión de efectivo de Niall
Fergunson (2001) y La posguerra de Tony Judt (2005), no contienen accesos a las corporaciones en
sus indicadores prolongados.
Etnográficamente, es posible el perder este tsunami económico, para las personas que se
encontraban en cualquier parte de Europa están reaccionando y discutiendo de sus efectos sin ser
capaz de identificar las causas. “Europesimismo” es una palabra que se usa para ilustrar reacción.
Otra palabra en alemán es meckern, protestar constantemente. Mientras algunos análisis puede que
quieran reclamar que los europeos siempre han destacado lo negativo, o que los alemanes siempre
han encontrado al culpable cuando se puede, estas reclamaciones actuales son, creo yo, una
reacción a una situación histórica específica.
Las personas están quejándose porque la vida se convierte en parte de un laboratorio neo
autoritario y porque Estados Unidos está cada vez más reducido a facilitar la creación de Europa
como una zona libre de comercio amigable especialmente a las entidades legales de responsabilidad
limitada y al “consumidor”. El capitalismo europeo actual ya no necesita productores o democracia
o, en el nivel civil, reciprocidad, formas de cortesía, u hospitalidad. La integración administrativa de
Europa continúa como una fuerza junto a los lineamientos del mercado, con uniformización en la
producción, la tarificación, la vigilancia policial, las jubilaciones, así como al consumir, aunque,
como siempre, la clase diferenciada en experiencia. Antes del 9/11 y de la legislación de nuevos
regímenes de vigilancia, algunos académicos emiten los nuevos arreglos de seguridad como
progresivos. En las palabras esperanzadas de Mary Kaldor, la “extensión de la regla del estado de
derecho y la sociedad civil alrededor de las fronteras [es]… un proceso continuo de crecimiento”
(2000: 58). Esta extensión y crecimiento han estado nocivamente sincronizadas con el cambio al
neo autoritarismo. El proyecto es jerárquico y centralizador, pero también “racionalizador” con el
nombre “interconexión excesiva” con un escaso conocimiento de ideales de la identificación
europea con los derechos humanos, multiculturalismo, tolerancia y diversidad, los cuales Kaldor
menciona (2000: 60). Entre las personas europeas, existe una comprensión pequeña popular de
convenio acerca de las motivaciones o visiones del futuro más que la orientación a un capitalismo
general de un consumidor y seguridad desde el exterior; los musulmanes, árabes, el conflicto entre
los Israelí y Palestinos, el estilo americano, eso ya es interno para Europa.
Desde la perspectiva de hoy, los años 90 en efecto fueron un apogeo y quizá el punto final
para la integración política europea, lo que resultó en 2004 como el crecimiento de Estados Unidos
de 15 a 25 estados y la adición de 72 millones de ciudadanos miembros de Europa Central-Oriental.
En ese momento, esta incorporación a Estados Unidos fue representada como un modelo de
armonía entre estados-naciones trabajando para el bien común, con un ministro individual
extranjero para representar a todos los países miembros al exterior. Sin embargo, simultáneamente
muchos de los beneficios sociales alcanzados desde la Segunda Guerra Mundial retrocedieron, y las
formas de bienestar local y la sociedad desestabilizada. Para asegurarse, los efectos de estas
políticas eran irregulares y no conozco estudios a gran escala sobre la distribución de efectos. Pero
una visita a cualquiera de los pueblos pequeños de Alemania oriental, los cuales han sido renovados
con subsidios pesados de Alemania occidental, revela un paisaje muy triste sobre la desintegración
social, resultando ampliamente desde la juventud y el éxodo intelectual al Occidente: pueblos
embrujados, apartamentos vacíos y casas con nuevas aceras reparadas y un poco de fachadas
renovadas; y una alta tasa de desempleo y baja productividad de aquellos que no trabajan, a pesar
del uso generalizado del programa de entrenamiento para el trabajador-subsidiado del gobierno.
Muchas de las corporaciones que se movieron por beneficios rápidos y más baratos, después de
1990, el trabajo cualificado subsecuentemente se fue hacia áreas más ecológicas. Pero esas personas
que quedaron atrás, principalmente los más jóvenes, mayores y los no cualificados, también
formaron parte de Estados Unidos, integrados en su estructura política y mercado, con
representaciones políticas, pensiones estables, consumo de bienes intercambiables cotizados en
euros y la seguridad del exterior inminente.
Las inquietudes acerca del desmantelamiento de la sociedad de bienestar visible en todas
partes, son sustituidas a menudo en inquietudes duraderas sobre la pérdida de la soberanía nacional,
específicamente respecto a la inmigración y el libre movimiento laboral impulsado por la burocracia
basada en Bruselas de Estados Unidos. Junto con la trasferencia de industrias a nuevos estados
miembros y competencia de corporaciones y su capital de inversión desde países con un menor
régimen fiscal, en efecto los inmigrantes del Este lo hicieron, con amplio temor, desbordaron en
Europa occidental, aunque no igual que en cualquier otro país. Este movimiento de la población ha
reforzado la ideología de limitación o no nivelar la responsabilidad al grado del individuo. Para
asegurarse, este nuevo poder laboral mantiene abajo los salarios, haciendo que los bienes de
consumo sean más baratos de lo que han llegado a hacer, pero también ha apretado a las clases
medias bajas que, con menos ingresos relativos a bienes más caros, ya no pueden proporcionar el
mismo nivel de servicios. El trabajo más barato en el Oeste ha iniciado también a contribuir
enormemente al crecimiento económico general y la producción, tanto como el trabajo barato de
Vertriebene (refugiados de los territorios del este) lo hizo al terminar la Segunda Guerra Mundial.
Este movimiento de las personas europeas en Europa (omitiendo el gran movimiento de las
personas no europeas) no solo ha tenido efectos negativos sino también fortuitos. Un amigo mío que
es griego que vive en Berlín me explicó que, mientras las personas griegas jóvenes no quieran
trabajar más en las granjas, un gran número de personas polacas se han apoderado de las granjas,
especialmente en las islas. Mientras traían habilidades necesarias y no venían en busca de bienestar,
estos polacos fueron bienvenidos y se integraron a la vida local, así como muchas personas albinas
han sido bienvenidas en las ciudades. Esto ayuda a que los migrantes aprendan el idioma y respeten
las costumbres locales. Sin embargo, esta historia no es generalizada a amplios procesos europeos
de integración. Los africanos y árabes tienen un conjunto completamente diferente de las
experiencias colectivas y este primer grupo de la primera generación pos socialista en donde los
polacos son particularmente trabajadores junto con los inmigrantes de Europa del Este y esta
primera generación de inmigrantes albinos son asimilables inusualmente.
No obstante, lo que puede ser concluido es que el flujo de inmigrantes del Este fue el
resultado correspondiente de las necesidades de los países en Europa del Oeste para que los
inmigrantes cubran las carencias en la labor cualificada y no cualificada y para respaldar los
beneficios de pensión para una población de personas mayores incapaces de contribuir a estos
beneficios por sí mismos. Con la crisis económica de 2008, muchos de los trabajadores con
educación, capacitados y laboriosos del Este perdieron su trabajo y están regresando a sus antiguos
estados socialistas, con la esperanza de que el rápido crecimiento económico pueda reabsorberlos.
En contraste, ahí se encuentran los migrantes de África del norte y Turquía, en la mayoría
musulmanes y árabes, que oscilaban entre doctores a trabajadores de construcción incapacitados,
que son vistos como una cohesión interna amenazante, o lo que queda de esa expectativa dentro de
Europa. La entrada de Turquía a Estados Unidos es particularmente controversial, no solo en
Francia, que tiene la mayor parte del continente con población musulmán, también en Alemania,
donde estudios recientes establecen una brecha generacional entre los residentes turcos sobre
méritos y términos de integración cultural.
Los gobiernos de Estados Unidos, no adaptados al manejo de la inmigración, han sido
incapaces de aceptar una política común europea (Peebles 1997; Dell’Olio 2005). En cambio, cada
estado miembro ha decretado sus propias restricciones de inmigración, dando la apariencia de una
Fortaleza Europea desordenada y de un sentimiento proteccionista mayormente reforzado por el
rechazo del tratado propuesto estableciendo una constitución de referéndums para Europa en
Francia y Alemania en 2004, efectivamente finalizando el proceso de ratificación (para un análisis
previo del concepto de fortaleza, cf. Stolcke 1995). La historia pasada indica que la inmigración se
vuelve más lenta si la integración es exitosa, pero que es poco probable el ser predictivo sobre el
presente. Aunque la integración sea de alguna manera exitosa, ahí parece haber una diferencia
estructural duradera entre la economía de Europa y aquellos del hemisferio sur (con la excepción de
alguna riqueza petrolera), que continuará generando un factor impulsando la migración.
El proyecto de Europa, entonces, se ha descentralizado en un capitalismo autoritario y
administrativo, en parte conducido por los conceptos conectados ideológicamente de
“responsabilidad limitada” y “consumismo”. Este proyecto tiene varias paradojas incluyendo que la
mejor oposición a la inmigración y expansión de Estados Unidos viene de los países que más
aprovechan por su expansión y por los subsidios europeos, por ejemplo: Bretaña y Francia.
Últimamente, estos países con un buen desarrollo permanecen en funciones precisamente porque
Estados Unidos se ha convertido en lo que Sloterdijk (2005) denomina como “un sistema
descerebrado de trasferencias bancarias trasnacionales a los países estropeados donde la cultura
nacional todavía denomina [y la] libertad [está} siendo desgastada poco a poco.” En suma, este
nuevo régimen fronterizo a pesar de sus múltiples intentos, contradicciones, fisuras y efectos
fortuitos, tiende a acoplar ambas, por una parte, para volver a orientar el orden simbólico en Europa,
reformulando las conexiones de personas a cada quién y al estado para acomodar la noción de la
responsabilidad limitada, y por otra parte, para producir una nueva noción de seguridad que protege
los poderes político económicos beneficiando a muchas de las extensiones del concepto de
corporación individual y la tendencia del ciudadano con el consumidor.

SEGURIDAD
Finalmente, quiero volver a la cuestión de la seguridad externa y la circulación de la
violencia, y a lo que he escrito en otros lugares como respuestas neoautoritarias a la doble
amenaza de América y el Islam (Borneman 2003, 2011).Estas amenazas no son a las
fronteras territoriales, sino a las identitarias, a las ideológicas , a la seguridad de un curso de
vida (lo que los antropólogos en el pasado a menudo llamaban un “modo de vida”).En
2003, argumenté que en la forma de triangulación emergente de la Guerra Fría que
estructuraba las identificaciones en y entre los Estados Unidos y Europa, tanto los
elementos físicos como los espectrales de Medio Oriente habían reemplazado al
comunismo como el Tercer mediador. Este nuevo tema “Medio Oriente”, escribí, era
“ahora activamente interno al desarrollo tanto europeo como estadounidense, a sus
autodefiniciones y visiones del futuro” (Borneman 2003: 487). Aunque todavía estoy de
acuerdo con esta afirmación, la conclusión que saqué: que “la secularización avanzada del
cristianismo en Europa permite un modelo más consistente y más pensable de integración
judía y musulmana", fue demasiado optimista. En cambio, ahora me parece que la actual
posición europea frente a las externalidades percibidas es una agresividad pasiva convertida
hacia adentro: cierta ayuda al desarrollo y contribución a las fuerzas de mantenimiento de la
paz fuera de Europa, pero, sobre todo, no hay relaciones con otras que puedan desinflar la
ilusión de un curso de vida que se despliega en un paraíso del consumidor.
De hecho, los europeos se involucraron en algunos problemas durante el ataque israelí al
Líbano en 2006 descrito anteriormente. Pero, en última instancia, no estaban dispuestos a
sacrificar nada que pudiera afectar su servil relación con el militarismo estadounidense en
el Medio Oriente, o tomar la iniciativa para volver a trazar el orden internacional que han
exportado – modificado por estados-nación independientes, soberanos y homogéneos –
para desafiar las políticas neocoloniales israelíes con consecuencias reales, a pesar del
hecho de que los beligerantes en este conflicto ya son internos de Europa, trayendo la
violencia allí dentro de la política europea.
Para salvar al liberalismo europeo de varios tipos de giros neoautoritarios tentadores (por
ejemplo, estado, partido, sentimiento, medios dictatoriales), Sloterdijk (2005) argumenta
que debe existir una nueva alianza entre democracia y ascetismo, “una aceptación
voluntaria de la democracia y el ascetismo”6. Pero existe poca evidencia de que los
consumidores europeos estén dispuestos a rendir parte de su prosperidad, no como los
beneficios de sus sociedades de bienestar se están reduciendo, al menos no en una escala de
movimiento masivo.
Esto me lleva a una cuestión final, de qué es exactamente lo que este nuevo régimen
fronterizo está manteniendo fuera y permitiendo la entrada. Las fronteras políticas europeas
fueron concebidas originalmente y principalmente como una forma de dividir la tierra, de
organizar aventuras coloniales entre los países europeos, y para exportar el modelo político
europeo. Eruditos como Anderson (1983), Balibar (2004) y Zolberg (1983) vienen
abogando desde hace tiempo, esto implicaba exportar a todas partes una noción de un
pueblo que creó tensiones internas violentas, persecuciones y migraciones masivas. Si bien
los europeos han interiorizado subjetivamente esta idea de la frontera, dando como
resultado un orden próspero y relativamente pacífico entre ellos, otras partes del mundo,
incluidas partes de Europa como los Balcanes, no lo han hecho7. Esta idea de la frontera,
por muy inadecuada que sea para explicar el estado actual de las cosas, o como orientación
para el futuro, tiene sus usos, y esto es, para suscribir un mecanismo represivo que
mantiene ciertas realidades, como las relaciones de violencia en circulación. con los
Balcanes, Afganistán o Palestina, o relaciones que evaden la responsabilidad colectiva
resultante del dominio de las corporaciones de consumidores y de responsabilidad limitada
– a distancia.
NOTAS
Este documento se presentó inicialmente en la conferencia Making Europe/Making
Europeans: The Ethnographic and the Everyday, del 10 al 11 de abril de 2008 en el Centro
de Estudios Europeos de la Universidad de Texas en Austin. Agradezco a los
organizadores, Werner Krau ßand Ben Carrington, así como a los otros presentadores en
papel, por sus comentarios.
1. Aparentemente para proteger a los ciudadanos israelíes de los ataques palestinos, el
estado ha construido un sistema laberíntico de carreteras, especialmente alrededor de los
asentamientos en Cisjordania, con acceso diferencial. El Tribunal Superior de Justicia de
Israel aprobó inicialmente tales construcciones en tierra palestina con el argumento de que
permitirían el movimiento palestino.David Kretzmar, profesor emérito de derecho
internacional en la Universidad Hebrea de Jerusalén, acusó recientemente a la Corte
Suprema de Justicia de Israel de “hipocresía judicial” en su aprobación de uno de esos
caminos, la Ruta 443. Inicialmente racionalizado en cuanto a la “población local”, es decir,
el uso palestino, ahora está restringido solo a los ciudadanos israelíes. Posteriormente, el
tribunal dictaminó que esta inversión de intenciones era aceptable, por razones de seguridad
militar, y propuso como solución la construcción de carreteras separadas (un sistema de
apartheid), es decir, una segunda para los palestinos. Ver Kretzmar 2008. Los estudios
recientes realizados por los propios israelíes han revelado que los asentamientos siempre
fueron concebidos como formas permanentes de reducir la presencia y el control de la tierra
por parte de los palestinos, en los que participaron todas las partes de la sociedad israelí
(ver Gorenberg 2007; Zertal y Eldar 2007).
2. Los siguientes hechos se basan en estos informes: Consejo de Derechos Humanos
de la ONU 2006; Centro de Noticias de las Naciones Unidas 2006; Amnistía Internacional
2006a, 2006b; Daily Star 2006; Erlich 2006.
3. El hecho de que estas luchas por la independencia no hayan podido reproducir las
democracias liberales de Europa fuera de Europa es otro punto que merece atención que no
puedo dar aquí. Una línea de investigación sería explicar cómo la rabia contra la opresión
de los palestinos es un desplazamiento de la propia ineficacia de establecer la soberanía
democrática en el propio país. Por supuesto, la culpabilidad por esta inefectividad,
especialmente la incapacidad de deponer a los regímenes autocráticos en todo el Medio
Oriente, tiene mucho que ver con el apoyo esencial, políticamente y en términos de pagos
por petróleo, proporcionado por los gobiernos occidentales.
4. La responsabilidad limitada corporativa se aprovecha y es un desarrollo posterior de
la ideología del individualismo, haciendo que la entidad corporativa sea de un orden
superior, suplantando al individuo y, a menudo, a la nación en la ley como una unidad legal
transnacional superior. Louis Dumont fue el primer antropólogo en explicar lo que llamó
“la revolución individualista. . . un desplazamiento del valor principal del estrés de la
sociedad en su conjunto (holismo) al individuo humano tomado como encarnación de la
humanidad en general (individualismo)” (1970: 32 - 33). Dumont postula que esta
revolución es necesaria para crear la forma de la nación, como “a la vez una colección de
individuos y un individuo colectivo”.
5. Visto desde este contexto histórico, ¿qué significa para la expansión de la
democracia la integración europea, la unificación, o como queramos llamarlo? Hay dos
marcos comunes de la cuestión de la ciudadanía, uno que argumenta que la vinculación de
la ciudadanía a la nacionalidad dificulta la creación de un sentido paneuropeo de
ciudadanía, lo que podría ser posible si la ciudadanía estuviera vinculada a la residencia.
Por lo tanto, a pesar de la integración de los nuevos estados europeos en la antigua UE –
Ampliación europea – no ha habido mecanismos integradores a nivel supranacional, ya que
cada individuo aún depende en última instancia de su estado miembro individual. Es decir,
la ciudadanía (derechos e identidad) aún se infiere de la nacionalidad y no depende de
ninguna experiencia particular como ciudadano, ni de “experiencia en el contexto de la UE”
(Dell'Olio 2005: 10). El segundo encuadre tiene que ver con el conflicto entre inclusión y
necesidades de seguridad. La expectativa generalizada de la europeización por parte de los
que están fuera de Europa (incluidos los antiguos miembros del bloque comunista
recientemente integrados) se ve frustrada tanto por la percepción de que todos los
inmigrantes no son europeos, independientemente de lo que hagan, como por las
necesidades de seguridad percibidas que tienden a reforzar la exclusión de todos los
extraños. En resumen, el argumento de inclusión se ve constantemente superado por las
necesidades excluyentes de seguridad (cf. DeBardeleben 2005). Estos marcos son correctos
en la superficie, pero dan por sentado las nociones de "persona corporativa" y
“consumismo”, que estructuran tanto los “mecanismos integradores" como las
"expectativas de europeización”.
6. Sloterdijk (2005) escribe que el giro posliberal en el mundo generalmente está
tomando muchas formas autoritarias, incluido el modo “partido dictatorial” de China, el
modo “dictatorial estatal” de la Unión Soviética, el modo “sentimental dictatorial” de los
Estados Unidos y, finalmente, el modo “dictatorial mediático” de la Italia de Berlusconi.
7. Desde la desintegración de Yugoslavia, la reacción europea a la reconfiguración de
los Balcanes en general, así como la indeterminación en curso de Kosovo, sugiere un punto
muerto en la integración europea de “Occidente”, en particular para determinar lo que está
dentro y fuera de Europa. Los Balcanes se consideraron una región “fuera del área” (como
lo llaman los científicos políticos) que, sin embargo, requirió la intervención europea para
prevenir los crímenes de lesa humanidad (que ya habían ocurrido), todos con ayuda y/o
liderazgo estadounidense. El uso de medios europeos (por ejemplo, militares mediante el
uso de la alianza de la OTAN, política al insistir en la forma del estado con las relaciones
con la UE) para hacer algo más que congelar el conflicto pone en juicio estos medios no
solo como una forma universal sino también como un Índice de la propia Europa.