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Diabetes: nueva esperanza para una mejor cicatrización de heridas

24 octubre, 2016

Los diabéticos a menudo tienen que lidiar con heridas que se curan mal. Los investigadores del Instituto Max Planck de
Biología del Envejecimiento, el Grupo de Excelencia CECAD y el Instituto de Genética de la Universidad de Colonia han
adquirido nuevas ideas sobre los mecanismos celulares subyacentes. Sus hallazgos podrían conducir al desarrollo de
nuevos métodos de tratamiento.

Según las estimaciones de la Federación Internacional de Diabetes (IDF), unos seis millones de personas en Alemania
sufren de diabetes mellitus, y cerca de un 90 por ciento de ellas tienen la forma de tipo 2. La enfermedad, provocada por
una alteración del metabolismo de la insulina, tiene efectos graves en todo el cuerpo. Uno de los problemas a los que se
enfrentan estos pacientes es una mala cicatrización de heridas.

Anteriormente se había asumido que los altos niveles de glucosa en la sangre dañan los vasos y las neuronas y
perjudican el sistema inmunológico, lo que causa los problemas de cicatrización de heridas. Un grupo de investigación
con sede en Colonia dirigido por Linda Partridge, directoradel Instituto Max Planck de Biología del Envejecimiento, y
María Leptin, jefe del grupo de investigación del Instituto de Genética de la Universidad de Colonia, han mostrado ahora
en un estudio que metabolismo aminorado de la insulina en el lugar de la herida afecta directamente a las células
vecinas implicadas en la cicatrización de heridas.

Parisa Kakanj, autora del estudio, examinó la piel de las larvas de la mosca de la fruta Drosophila melanogaster. Estas
moscas sirven de modelo para la diabetes, debido a que el metabolismo de la insulina ha sido conservado a lo largo de
su evolución, lo que significa que las moscas y los mamíferos son muy similares en este sentido. Mediante el uso de un
láser de precisión, Kakanj extrajo una célula de la capa externa de la piel de las larvas de la mosca de la fruta y luego
observó lo que ocurre en las células vecinas vivas a través del microscopio.

“Inmediatamente después de una lesión en la piel, las células vecinas responden mediante la formación de un cable de
actomiosina“, explica Kakanj. El cable se compone de proteínas que están en las fibras musculares, que son responsables
de la contracción muscular. Después de una lesión, el cable forma un anillo contráctil alrededor de la herida. A
continuación, se contrae, sellando el hueco creado por la herida. “Sin embargo, si se deteriora el metabolismo de la
insulina, como en nuestras moscas modificados genéticamente, el cable es más débil y se forma mucho más tarde. Esto
resulta en una curación de heridas incompleta o lenta“, como se refiere Kakanj.

Tratamiento local para una mejor cicatrización de la herida

Nuevos tratamientos para la alteración de la cicatrización de heridas podrían orientarse a este mecanismo. “Nuestros
resultados plantean la esperanza de un tratamiento potencial para los diabéticos. En el futuro, podría ser posible tratar
las heridas con fármacos que activen localmente el metabolismo de la insulina“, explica Kakanj. El equipo de
investigación está trabajando estrechamente con Sabine Eming, una dermatóloga de la Universidad de Colonia, con el
fin de investigar distintas formas de implementar este enfoque.