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El test de Paul Rand.

Evalúa la imagen de tu empresa.

extraído del blog juancarlosayuso.com

Steve Jobs le contrató al considerarle el mejor diseñador gráfico


de su época. De su mano nació la marca NEXT, el ordenador que
en cierto modo, facilitó el retorno de Jobs a Apple. Me refiero a
Paul Rand (1914-1996).
Peretz Rosenbaum, quien más tarde trocaría por Paul Rand su
nombre buscando mejores gráfica y eufonía para la marca
personal, fue el autor de importantes identidades corporativas
de empresa, entre otras: IBM, Westinghouse, UPS, Enron,
Morningstar o ABC.

En 1986, Jobs le pidió que planteara diferentes ideas para el


logo de NEXT. Para su asombro, —la factura pactada era de
100.000 dólares—, Rand repuso que solo haría una, y que con
ella tendría la solución al problema.
La propuesta final de Rand para NEXT dejó impresionado al CEO,
quien más tarde afirmaría que nunca había conocido a nadie tan
profesional como Rand en el planteamiento y desarrollo de un
trabajo.
El minucioso documento final de casi 100 páginas, justificaba
punto por punto la idoneidad del diseño con aspectos tan
detallados como, el ángulo exacto de 28º que debía tener la
marca.

Su personal visión del diseño, la cual comparto, quedó plasmada


brillantemente en su artículo “La Política del Diseño”, del que
extraigo el siguiente párrafo: “Uno de los problemas más
comunes que tiende a crear duda y confusión, está causado por
el ejecutivo inexperto y ansioso que inocentemente espera, o
incluso exige, no ver una sino varias soluciones a un problema.
Esto puede incluir cierto número de conceptos visuales y/o
verbales, un montón de bocetos, gran variedad de imágenes y
esquemas de color, así como una selección de estilos
tipográficos. Necesita la seguridad de los números y la
oportunidad de ejercitar sus preferencias personales. Es muy
posible también, que él sea el que insista en infinitas revisiones
con fechas poco realistas, para añadir a un ritual de por sí inútil
y derrochador de tiempo. En teoría, un gran número de ideas
asegura un gran número de elecciones, pero tales elecciones
son esencialmente cuantitativas. Esta práctica es tan
desconcertante como antieconómica. Desalienta la
espontaneidad, anima a la indiferencia, y bastante a menudo
produce resultados que ni se diferencian, ni son interesantes ni
efectivos. En resumen, las buenas ideas rara vez vienen en
lotes…”.

La claridad en la concepción del papel protagonista que debía


desempeñar el diseño de imagen para una empresa,
posiblemente fue el resultado de un intenso trabajo, junto a la
inspiración de personajes de la talla de Paul Klee, Ludwig Mies
van der Rohe, Wassily Kandinsky, Charles-Edouard Jeanneret-
Gris —Le Corbusier—, Walter Gropius, Roger Fry, Alfred North
Whitehead o John Dewey. Tal vez por ello, Rand desarrolló su
famoso test al que sometía sus creaciones.
De plena actualidad, es un instrumento útil tanto para ponderar
la creación de una nueva logomarca, como para evaluar la salud
de la identidad corporativa existente de cualquier empresa.
Te animo a probarlo.

Evalúa tu logo con el TEST de Paul Rand, en 7 sencillos pasos

1 1) ¿Es distintivo?
Que un logo sea distintivo es la cualidad que lo hace único
y diferenciado del resto. Sobresale de la multitud y resulta
difícil confundirlo con los demás.
1
2 2) ¿Es visible?
Visible es la característica por la que una logomarca es
notable o fácil de ser percibida. A menudo el diseño se
inicia en blanco y negro, esto facilita la visibilidad óptima
con independencia del color.

1 3) ¿Es adaptable?
2 La adaptabilidad nos asegura el funcionamiento sobre
diferentes medios y soportes: por ejemplo online, en una
camiseta, en un periódico, sobre una taza, en un
vehículo…

1 4) ¿Es memorable?
2 La meta de un buen logo es convertirse en inolvidable
de tal manera que, cuando alguien sienta la necesidad de
resolver un problema asociado con la actividad de tu
empresa, tu marca aparezca en su mente en el acto.
Puedes probar esta cualidad mediante asociación de
palabras. ¿Tiene tu logo la capacidad de evocar por sí solo
la actividad de tu empresa?

1 5) ¿Es universal?
2 Se trata probablemente de la cualidad más difícil de
conseguir en un logo. Un logo universal es capaz de
asociar un mismo significado a un grupo heterogéneo de
personas. Esto es difícil ya que el mundo es diferente.
Diferentes culturas, idiomas, planteamientos de vida,
referentes, etc.

⁃ 6) ¿Es atemporal?
⁃ Este aspecto parece difícil de llevar a la práctica para
algunos diseñadores debutantes. Un logo debe ser ajeno a
las modas. Por esta razón es incompatible con los colores
más “cool” de un momento dado, las tipografías más
llamativas o los estilos más “trendy”. Un logo debe ser
minimalista, o lo que es lo mismo, decir lo máximo con lo
mínimo.
1 7) ¿Es simple? pregúntate esto último, una vez que hayas
dado el “sí” a todo lo anterior.
Paul Rand sostenía que un logo no podía sobrevivir a
menos que fuera diseñado con la máxima simplicidad.
La simplicidad es la cualidad que redondea un gran logo y
tiene una importancia crítica. A veces, logos con una
personalidad altamente distintiva, pierden puntos por su falta de
simplicidad. Sin embargo, la simplicidad tiene sus límites. Si nos
pasamos en simplicidad corremos el riesgo de caer en la
simpleza, lo que puede dar como resultado algo aburrido y
descuidado.

⁃ ¿Cómo sé si mi logo es simple?


⁃ a) Encógelo y amplíalo salvajemente. Debe ser legible
en todo momento.
⁃ b) Trata de dibujarlo a lápiz en menos de 10 segundos.
Si puedes hacerlo con facilidad, tu logo es simple.
2
3 Un ejemplo para terminar: muchos consideran al logo de
NIKE el mejor de la historia. Un trazo sólido que sugiere
victoria, algo interesante cuando se trata de calzado
deportivo.
4 Con el test de Paul Rand a tu lado, tendrás más
oportunidades para coronar con éxito tu próximo proyecto.
5 Mientras, investiga y trabaja, trabaja e investiga.
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