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jueves, 15 de diciembre de 2011

Está prohibido usar las pistolas "como advertencia, amenaza o intimidación", aseguró un integrante
de la Comisión Presidencial para el Desarme.
Últimas Noticias.- Caracas. Si bien el Ministerio de Interiores y Justicia (MIJ) logró recientemente
censar a todos los policías del país (hay 81 mil uniformados), aún se desconoce el número de armas
que manejan estos uniformados, reveló un integrante de la Comisión Presidencial para el Desarme.
De allí que dentro de la Comisión Presidencial para el Desarme se está diseñando un "protocolo para
auditar parques de armas orgánicas". La fuente nos explicó que armas orgánicas son "aquellas que
sirven de dotación a las Fuerzas Armadas, a los organismos de seguridad ciudadana y a los cuerpos
de seguridad del Estado".
En el caso de los cuerpos policiales, el Consejo General de Policía (Congepol) publicó un manual
donde explica cuándo un policía debe usar su arma de reglamento.
"Todo funcionario, durante el desempeño de sus funciones, debe considerar que el uso de las armas
de fuego es excepcional y constituye el último recurso", dice el manual, que aconseja el empleo del
diálogo o el bastón policial para encarar un conflicto.
"Estas armas deben ser utilizadas sólo para preservar su vida y la de otras personas", acota el texto.
Sobre el tema consultamos al comisario Pedro Tang, integrante del Congepol.
"Esas armas están reguladas por una resolución conjunta del MIJ y el Ministerio de la Defensa", dijo
Tang.
Las armas orgánicas están identificadas con una nomenclatura cuyas dos primeras letras son OP,
que se traduce en organismo policial. Ese OP es otorgado por la Dirección de Armas y Explosivos
(Daex) del Ministerio de la Defensa, previa autorización del MIJ.
Todo organismo policial que tenga armamento tiene que estar troquelado con su OP; por ejemplo
el OP 007 corresponde a la Policía de San Francisco", explicó Tang quien agregó que ese distintivo
es una forma que tienen las comunidades organizadas de saber si el arma que porta un policía está
autorizada.
"Ningún policía se debe ofender porque un ciudadano le pregunte dónde está el OP de su arma",
dice Tang.
El comisario Tang no cree que los policías usen su arma de reglamento para cometer delitos, porque
ello dejaría una huella visible que los pondría al descubierto con mucha facilidad. "Los delitos que
cometen los policías con armas de fuego son decomisadas y que no son reportadas", indicó Tang.
Tang recomendó a las comunidades que se organicen para que pidan cuentas a los jefes policiales
de su sector.
"Si el jefe policial no quiere dar esa información, entonces yo lo puedo denunciar". Las comunidades
tienen que estar conscientes de que el armamento policial es para usarlo de manera preventiva,
señaló Tang. "Él (policía) no va a salir a la calle a combatir, sale a garantizar derechos: no debería
estar sacando el arma para solicitarle la cédula a un ciudadano, por ejemplo", concluyó.
Circunstancias en las que se permite apuntar
Los funcionarios policiales no deben disparar las armas de fuego en las siguientes circunstancias:
como advertencia, amenaza o intimidación; cuando exista el peligro de impactar a otras personas;
desde y hacia un vehículo en movimiento ya que es peligroso para la ciudadanía y generalmente
ineficaz; en contacto directo con el cuerpo de una persona, excepto como última opción, según el
manual del Consejo General de Policía.
Dicho manual dice que "queda prohibido que los empleados administrativos porten armas de fuego
mientras estén laborando".
El Manual de Procedimientos sobre Adquisición, Registro y Control de Armas, Municiones y
Accesorios, elaborado por la Comisión del Sistema Policial, plantea un cambio en la munición que
utilizan los agentes de los cuerpos de seguridad civiles.
Desde junio de 2003, la munición autorizada para uso policial, independientemente de su calibre,
se caracteriza por su alta penetración. Pero tiene un escaso poder de parada.
Esto implica que para neutralizar a un delincuente los funcionarios deben impactarlo varias veces.
El proyecto de la Comsipol, divulgado ayer por primera vez ante representantes de la Cruz Roja
Internacional, señala que los policías deben usar cartuchos con mayor poder de parada que los
actuales, aunque con menor capacidad de penetración.
El proyectil propuesto tiene caucho en su interior. A los lados tiene incisiones verticales que lo hacen
achatarse cuando entra en un cuerpo, aunque no se fragmenta. El daño en el objetivo es mayor.
Pero de acuerdo con el sargento técnico de primera José Verenzuela no lo atravesará
completamente, y por lo tanto se evitarán daños a terceros.
El delegado de la Cruz Roja ante las policías de Latinoamérica y el Caribe, Pascal Proguin, recordó
que ese tipo de munición está prohibido en conflictos armados. Sin embargo, la organización no ha
sentado posición cuando se trata de utilizarla en funciones policiales. Recordó, por ejemplo, que su
uso es frecuente en las policías de Suiza.
Código OP.
El contenido del manual fue presentado por Verenzuela junto con el mayor del Ejército Alberto
Montañés.
De acuerdo con este oficial, uno de los objetivos de la norma es prevenir el desvío a los circuitos
delictivos de las municiones adquiridas para los cuerpos de seguridad. Por esto se plantea el
troquelado de cada cartucho con un código conocido como OP, que identificará el organismo policial
al que fue asignado.
Este trabajo le competería a la Compañía Anónima Venezolana de Industrias Militares (Cavim),
institución que sería la única suplidora de municiones para los cuerpos policiales del país.
El comisario Pedro Tang, miembro de la Comsipol, señaló que el manual prohíbe el reemplazo o la
modificación de los cartuchos de escopeta, usados por los agentes que controlan manifestaciones.
Igualmente, se prohibirá la utilización de cartuchos con perdigones de plomo.
El documento en discusión establece que las adquisiciones de armamentos deben contar con el
visto bueno de la Fuerza Armada. Este despacho no sólo dirá si el arma requerida se adapta a los
estándares fijados por la Comsipol, sino que también señalará si algún pedido es excesivo en virtud
del número de funcionarios del cuerpo policial que lo recibirá.
De acuerdo con este proyecto, todos los funcionarios policiales tendrán un arma asignada en forma
permanente. No podrán desprenderse de ella ni intercambiarla con otros efectivos. De esta forma,
se facilitará la individualización de responsabilidades en caso de enfrentamientos.
La secretaria de la comisión, Gilmar Covarrubias, indicó que el Ministerio de Relaciones Interiores
adquirió un programa informático de gestión policial que registrará la hoja de vida de todos los
agentes del país e incorporará los datos del arma asignada. El serial de la pistola o revólver también
estará en el nuevo carnet de cada efectivo, que será expedido por el Gobierno central.