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2Ti 2:1 Así que tú, hijo mío, fortalécete por la gracia que tenemos en Cristo Jesús.

Somos capaces según la gracia concedida por Cristo, de modo que confiar en nuestras
capacidades es ego, necesitamos aprender a abandonarnos en la gracia que soporta
nuestras vidas para que nuestra confianza pueda ser soportada en la verdad y no en la
falsedad del ego.
2Ti 2:2 Lo que me has oído decir en presencia de muchos testigos, encomiéndalo a creyentes
dignos de confianza, que a su vez estén capacitados para enseñar a otros.
La enseñanza de Pablo es poderosa para trascender la naturaleza carnal que antes gobernaba
nuestras vidas, de forma que ahora la vida del Espíritu de Dios pueda obrar en nosotros al
morir a esta naturaleza. No todos deben enseñar, solo quien se encuentre capacitado por el
entendimiento, el conocimiento y una vida devota deben enseñar, porque quien no tiene
entendimiento puede tergiversar la verdad y acomodarla según su propia necesidad, para
motivar a otros a hacer cosas que ya deberían haber sido superadas, aun se persiste en
continuar, dejando de lado las practicas que verdaderamente nos acercan al padre.
2Ti 2:3 Comparte nuestros sufrimientos, como buen soldado de Cristo Jesús.
Los testimonios de dolor, sufrimiento y fe nos animan a continuar a pesar de las dificultades
que podamos enfrentar, porque cuando algo nos sucede la mente nos envuelve en la
autocompasión, pero el testimonio de fidelidad en medio de la prueba trae consuelo al
corazón afligido.
2Ti 2:4 Ningún soldado que quiera agradar a su superior se enreda en cuestiones civiles.
Ninguno que contiende contra su carnalidad en busca de lo eterno, se enreda en las cosas
terrenales o permite que estas controlen su vida.
2Ti 2:5 Así mismo, el atleta no recibe la corona de vencedor si no compite según el
reglamento.
Nadie que busque lo eterno vivirá como si no comprendiera los principios que rigen la vida del
buscador, mas quien los pone en práctica vivirá conforme Cristo nos enseñó.
2Ti 2:6 El labrador que trabaja duro tiene derecho a recibir primero parte de la cosecha.
Pablo usa parábolas para expresar las verdades que trata de trasmitir a su discípulo, pues las
verdades se hayan dispuestas para aquellos que aun en las cosas más simples de la vida
pueden encontrar grandes verdades. Quien trabaja duro para permitir ser perfeccionado,
consagrándose en santidad, puede disfrutar primeramente de la cosecha que con sacrificio
y consagración a resultado, nadie que siembra en el reino busca ser primero, más bien
busca que lo sembrado se coseche en justicia, amor y verdad primeramente en su ser.
2Ti 2:7 Reflexiona en lo que te digo, y el Señor te dará una mayor comprensión de todo esto.
No dejemos de meditar en lo que se nos ha enseñado, al principio la mente puede haber
captado algunas cosas interesantes, pero entre más hacemos introspección sobre la
enseñanza, mas esta penetra y la verdad sale a relucir.