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Estudio-vida de Proverbios, Eclesiastés y Cantar de los

cantares
Proverbios
CONTENIDO
1. MENSAJE UNO: INTRODUCCION
2. MENSAJE DOS: LOS PRINCIPIOS SEGUN LOS CUALES EL HOMBRE
LLEVA UNA VIDA HUMANA APROPIADA
3. MENSAJE TRES: LOS PRECEPTOS DETALLADOS SEGÚN LOS CUA-
LES EL HOMBRE LLEVA UNA VIDA HUMANA APROPIADA (1)
4. MENSAJE CUATRO: TENER CONTACTO CON LA PALABRA DE
DIOS POR MEDIO DE NUESTRO NUEVO HOMBRE
5. MENSAJE CINCO: LOS PRECEPTOS DETALLADOS SEGUN LOS
CUALES EL HOMBRE LLEVA UNA VIDA HUMANA APROPIADA(2)
6. MENSAJE SEIS: ACUDIR AL LIBRO DE PROVERBIOS CON EL FIN
DE CULTIVAR NUESTRO NUEVO HOMBRE REGENERADO
7. MENSAJE SIETE: LOS PRECEPTOS DETALLADOS SEGUN LOS CUA-
LES EL HOMBRE LLEVA UNA VIDA HUMANA APROPIADA (3)
8. MENSAJE OCHO: USAR LOS PROVERBIOS PARA EDIFICAR AL
NUEVO HOMBRE
Eclesiastés
CONTENIDO
9. MENSAJE UNO: VANIDAD DE VANIDADES(1)
10. MENSAJE DOS: VANIDAD DE VANIDADES(2)
Cantar de los cantares
CONTENIDO
11. MENSAJE UNO: INTRODUCCION Y ATRAIDA A IR EN POS DE
CRISTO PARA SER SATISFECHA (1)
12. MENSAJE DOS: ATRAIDA A IR EN POS DE CRISTO PARA SER SA-
TISFECHA (2)
13. MENSAJE TRES: LLAMADA A SER LIBRADA DEL YO AL UNIRSE A
LA CRUZ
14. MENSAJE CUATRO: LLAMADA A VIVIR EN ASCENSION COMO
NUEVA CREACION EN RESURRECCION
15. MENSAJE CINCO: VIVIR EN ASCENSION DISCERNIENDO ENTRE
EL ESPIRITU Y EL ALMA
16. MENSAJE SEIS: LLAMADA DE MANERA MAS INTENSA A VIVIR
DETRAS DEL VELO POR MEDIO DE LA CRUZ DESPUES DE LA RESU-
RRECCION (1)
17. MENSAJE SIETE: LLAMADA DE MANERA MAS INTENSA A VIVIR
DETRAS DEL VELO POR MEDIO DE LA CRUZ DESPUES DE LA RESU-
RRECCION (2)
18. MENSAJE OCHO: ELLA PARTICIPA EN LA OBRA DEL SEÑOR
19. MENSAJE NUEVE: ELLA ESPERA SER ARREBATADA
20. MENSAJE DIEZ: LAS CUATRO ETAPAS DE LA EXPERIENCIA ESPI-
RITUAL QUE ENCONTRAMOS EN EL CANTAR DE LOS CANTARES
CITAS BIBLICAS
Las citas del Antiguo Testamento, a menos que se indique de otra manera, han sido
tomadas del Texto Revisado, una revisión de la versión Reina Valera 1960 de la Santa
Biblia. Para los versículos del Nuevo Testamento se citó la Versión Recobro del Nuevo
Testamento. Tanto el Texto Revisado como la Versión Recobro son publicaciones
del Living Stream Ministry.

ESTUDIO-VIDA DE PROVERBIOS
MENSAJE UNO
INTRODUCCION
Lectura bíblica: Pr. 1:1-6
Los libros de Proverbios, Eclesiastés y Cantar de los cantares, son especiales. En este
mensaje empezaremos el estudio-vida de Proverbios.

I. EL TITULO
El título, Proverbios, es una traducción de la palabra hebrea, mishle, que significa “sí-
miles, proverbios o parábolas”, los cuales, como figuras literarias, representan verda-
des generales.

II. LOS ESCRITORES


El libro de Proverbios es una recopilación de los dichos de sabios. Sus principales es-
critores y recopiladores son Salomón, quien escribió tres mil proverbios (1 R. 4:32; cfr.
Ec. 12:9), y Ezequías, quien agregó en los capítulos del veinticinco al veintinueve algu-
nos proverbios de los antepasados.

III. LA EPOCA
Este libro se escribió aproximadamente por el año 1000 a. de C. Aunque Salomón es-
cribió sus proverbios alrededor de dicha fecha, Ezequías contribuyó con su porción
unos trescientos años después.

IV. EL LUGAR
El libro de Proverbios probablemente se escribió en Jerusalén.

V. EL TEMA
El libro de Proverbios consta de dichos de sabiduría que enseñan a las personas cómo
comportarse y cómo forjar su carácter humano. Este es un tema de gran interés para
la humanidad, y todas las religiones y filosofías se interesan en ello. Los asuntos rela-
cionados con la conducta humana y la formación del carácter han sido temas de ense-
ñanza desde que la humanidad llegó a existir.

VI. LA POSICION QUE EL LIBRO DE PROVERBIOS OCUPA EN


LA REVELACION DIVINA
DE LAS SANTAS ESCRITURAS
Ahora debemos considerar la posición que ocupa este libro en la revelación divina de
las Santas Escrituras.

A. La revelación divina es progresiva


La revelación divina se desenvuelve de manera progresiva en las Santas Escrituras.
Empieza desde el primer capítulo de Génesis, con la revelación de que Dios creó al
hombre a Su imagen, se desarrolla en muchas etapas, tanto en el Antiguo Testamento
como en el Nuevo, y culmina con la consumación de la Nueva Jerusalén, en los últimos
dos capítulos de Apocalipsis. La Biblia abarca miles de asuntos. Lo primero es la crea-
ción de los cielos y de la tierra por parte de Dios, y lo último es la Nueva Jerusalén.
Entre estos dos extremos, la revelación divina se desarrolla con el curso de la historia
humana.

B. Difícil de ubicar
Como el libro de Proverbios es una recopilación los dichos de sabios a lo largo de varios
siglos hasta los tiempos de Ezequías, esto es, siete siglos antes de Cristo, resulta difícil
ubicar este libro en la revelación divina de las Sagradas Escrituras.

C. Un accesorio de la ley
Ya que los proverbios fueron recopilados principalmente por dos reyes de Judá durante
la era de la ley, podríamos considerar que el libro de Proverbios es un accesorio de la
ley. La ley es el retrato de Dios y, como tal, exige que el pueblo de Dios la observe para
que ellos sean hechos copias de Dios a fin de expresarlo y glorificarlo. Por tanto, el libro
de Proverbios, como accesorio de la ley, ayuda al pueblo de Dios a guardar dicha ley.

Puesto que la ley fue escrita conforme a lo que Dios es, ella dicta cómo debe compor-
tarse el hombre y cómo debe formar su carácter conforme a los atributos de Dios. Dios
es amor, luz, santidad y justicia; éstos son algunos de Sus atributos. El hecho de que
Dios creara al hombre a Su propia imagen significa que lo creó conforme a lo que Él es,
es decir, según Sus atributos. La ley, que fue escrita conforme a los atributos de Dios,
exige que el hombre se conduzca y se edifique según Dios. En este sentido, el libro de
Proverbios es un accesorio de la ley, pues instruye a las personas cómo deben actuar y
formar su carácter conforme a lo que Dios es. Esto nos ayuda a ver lo que probable-
mente sea la posición que ocupa el libro de Proverbios en la revelación divina de las
Escrituras.

D. La secuencia de los cinco libros de poesía


La secuencia de los cinco libros de poesía —Job, Salmos, Proverbios, Eclesiastés y Can-
tar de los cantares— con respecto a sus significados espirituales, es excelente y grata.

1. Job
El libro de Job hace hincapié en que Dios desea que el hombre lo busque y lo obtenga exclusi-
vamente a Él, sin ninguna otra bendición ni prosperidad, y en que Dios desea que el hombre lo
busque en su procura de perfección y no de integridad. Así podemos concluir que Dios desea
que el hombre busque la perfección que es Dios mismo, y no una perfección basada en la rec-
titud y la integridad humanas.
2. Salmos
El libro de Salmos subraya que el hombre busca a Dios y tiene contacto con El por medio de
alabanzas, oraciones y cánticos jubilosos. Así, de acuerdo con los salmos, la manera de buscar
a Dios y tener contacto con Él, es alabarle, orar a Él y cantarle con exultación.

3. Proverbios
El libro de Proverbios pone énfasis en la sabiduría que el hombre recibe de Dios al tocarlo, y
enseña al hombre cómo debe conducirse en su vida humana.

4. Eclesiastés
Eclesiastés subraya la vanidad de vanidades que constituye todas las cosas que están debajo del
sol, la cual es comprendida por el hombre mediante la sabiduría que recibe de Dios. Todas las
cosas que están debajo del sol son vanidad, pero las cosas que están en los cielos, son realidad.
Si usted ha tenido contacto con Dios y ha recibido sabiduría de El, comprenderá que todas las
cosas debajo del sol son vanidad y correr tras el viento.

5. Cantar de los cantares


Cantar de los cantares da énfasis al hecho de que Cristo es el propio cantar de cantares, la
satisfacción de satisfacciones para la vida humana, y que es contrario a la vanidad de vanidades
de todas las cosas que hay debajo del sol. Sólo Cristo es nuestra satisfacción, y se convierte en
nuestra canción que le cantamos porque estamos satisfechos. Todo aquel que ama a Cristo debe
ser atraído por Su amor y Su dulzura, e ir en pos de El para estar plenamente satisfecho.

Proverbios es un libro particular entre los libros de la Biblia. Tiene una característica muy par-
ticular en el sentido de que nos presenta los dichos de sabiduría emitidos por muchos sabios de
la antigüedad, dichos considerados buenos por todos los lectores. Pero la verdadera calidad de
estas palabras depende del carácter del lector.

Si usted es una persona ética que tiene la mente clara y desea ser perfecto y genuinamente
moral, este libro ciertamente le ayudará a tener éxito en su búsqueda por la perfección. No
obstante, le ayudará a cultivarse a sí mismo, es decir, a cultivar la “virtud resplandeciente”
humana que Dios creó conforme a Sus atributos, es decir, conforme a lo que El es. Pero no le
ayudará a vivir en su espíritu conforme al Espíritu de Dios que mora en usted, y así cumplir la
economía eterna de Dios, la cual es producir y edificar el Cuerpo de Cristo, cuya consumación
será la Nueva Jerusalén, que es el deseo del corazón de Dios y Su meta final. En el Antiguo
Testamento, Job era precisamente esta clase de persona. El estaba satisfecho con poseer una
integridad personal, con alcanzar la perfección humana. Sin embargo, esto no era lo que Dios
quería de él; al contrario, esto reemplazaba lo que Dios deseaba en realidad, y posteriormente
se convirtió en algo que se opuso a Dios y frustró a Job, un hombre creado por Dios para cumplir
Su propósito. Dios creó al hombre con el propósito de que se llenara de El y fuera así Su expre-
sión, no para que expresara la perfección humana. Por tanto, Dios derrumbó el éxito que Job
disfrutó en alcanzar la perfección humana; además, Dios abatió a Job. Ciertamente Job estaba
perplejo y no sabía qué hacer. Entonces Dios vino y se reveló a él, dándole a entender que El
mismo era lo único que Job debía buscar, obtener y expresar. Como resultado de ello, Job ex-
perimentó un gran cambio y dejó de buscar la perfección humana para ir en pos de Dios mismo.

Si usted es una persona que guarda la ley, ciertamente apreciará todos los proverbios de este
libro, por ser palabras de hombres sabios, pensando que le pueden ayudar a guardar la ley, y a
cumplirla mejor. En tal caso, usted convertirá todos los proverbios en muchas leyes y caerá en
la trampa de guardar la ley como lo hacen muchos judíos, quienes no conocen el propósito de
Dios en la dispensación de Su ley, el de poner en evidencia la incapacidad y debilidad del
hombre caído.

Si usted es una persona que ama al Señor, y procura ganar más de Cristo y no la perfección de
sí mismo; si ama todas las palabras del Señor halladas en las Escrituras y lee la Biblia con un
espíritu de oración; si al leer la Biblia, no escudriña la doctrina de la letra sino que busca al
Espíritu y la palabra de vida, y lo hace no con el fin de cultivarse a sí mismo, sino para nutrir
su espíritu, con miras a llevar una vida cristiana perfecta, no en cuanto a las virtudes humanas
sino a las virtudes divinas, que son la expresión de los atributos divinos, entonces este libro le
proporcionará muchas pepitas de oro y gemas preciosas, que fortalecerán su búsqueda de Cristo
y le ayudarán a cumplir la economía de Dios, produciendo y edificando así el Cuerpo de Cristo.

Además, Dios no desea que simplemente busquemos el conocimiento de la letra, ni de la doc-


trina, la verdad, la teología ni la llamada revelación bíblica, sino que lo busquemos a El para
ganar más de El y para que El nos llene de Sí mismo a fin de que lo expresemos. El es el
Espíritu, y lo adoramos y tenemos contacto con El en nuestro espíritu. La letra mata, mas el
Espíritu da vida. Las palabras que el Señor nos habla deben convertirse en espíritu y vida para
nosotros (Jn. 6:63). Si sólo estudiamos la letra de la Biblia, sin el Espíritu y sin la vida, hacemos
de la Biblia un libro de letras muertas. La mayoría de los cristianos contemporáneos ha conver-
tido el Nuevo Testamento, que es del Espíritu y de vida, en el Antiguo Testamento de letras.
Para el apóstol Pablo, incluso el Antiguo Testamento era semejante al Nuevo Testamento, en
el sentido de que para él, también contenía al Espíritu y vida. Son muchos los cristianos que
han tomado el Nuevo Testamento y lo han convertido en proverbios, preceptos, exhortaciones
e instrucciones expresadas en letras. Nuestros mensajes estudio-vida han hecho de todos los
libros del Antiguo Testamento, la Palabra de Dios, libros de Espíritu y de vida. Por eso, debe-
mos entender que la ayuda que recibamos del libro de Proverbios dependerá de la clase de
personas que seamos, y de la manera en que tomemos dicho libro.

VII. LA DEBIDA ACTITUD QUE LOS


CREYENTES NEOTESTAMENTARIOS
DEBEN TENER HACIA EL LIBRO DE PROVERBIOS
Ahora veamos la actitud adecuada que los creyentes neotestamentarios deben tener hacia el
libro de Proverbios.

A. Creer que forma parte de la Palabra santa


Como creyentes neotestamentarios, debemos creer que el libro de Proverbios forma parte de la
palabra santa contenida en las santas Escrituras de Dios.

B. Comprender que es el aliento de Dios


Debemos darnos cuenta de que Proverbios es dado por el aliento de Dios para que lo respiremos,
a fin de recibir la provisión de vida de parte de Dios (2 Ti. 3:16).

C. Leerlo
Luego, debemos leer Proverbios al llenarnos de la plenitud de Dios en nuestro espíritu (Ef.
5:18-19), en el Espíritu de vida neotestamentario (Ro. 8:2), por medio del ejercicio de nuestro
espíritu regenerado, y al orar-leer la Palabra, mezclándola así con el espíritu y con la vida (cfr.
Jn. 6:63).

VIII. LAS SECCIONES


El libro de los Proverbios consta de cuatro secciones, a saber: la recopilación de Salomón (caps.
1-24), la recopilación de Ezequías (caps. 25-29), las palabras de Agur (cap. 30), y las palabras
del rey Lemuel (cap. 31).

ESTUDIO-VIDA DE PROVERBIOS
MENSAJE DOS
LOS PRINCIPIOS SEGUN LOS CUALES
EL HOMBRE LLEVA UNA VIDA HUMANA APROPIADA
Lectura bíblica: Pr. 1—9: 31
Lo que recibimos del libro de Proverbios y de la Biblia entera, depende de la clase de
personas que somos. Para el apóstol Pablo, todos los libros del Antiguo Testamento
contenían Espíritu y vida; en cambio, para muchos cristianos contemporáneos, la Bi-
blia, incluyendo el Nuevo Testamento, es principalmente un libro de proverbios. Ellos
no entienden versículos como Efesios 3:8, que habla de las riquezas inescrutables de
Cristo, y cómo éstas producen la iglesia para llevar a cabo la economía de Dios. Es po-
sible que no tengan interés por temas como éste; sin embargo, se interesarían más por
lo que dice Efesios 5, acerca de que los maridos deben amar a sus esposas y que las
esposas deben someterse a sus maridos. Este ejemplo ilustra una tendencia que pre-
domina entre los cristianos, la cual es que ellos intentan comprender el Nuevo Testa-
mento según su mente ética. A muchos sólo les interesa lo que tiene que ver con la
ética; por ejemplo, no entienden la Nueva Jerusalén ni tampoco intentan entenderla.
Así, vemos que la clase de persona que somos determina lo que recibiremos de la Biblia.

En este mensaje examinaremos, en el libro de Proverbios, los principios según los cua-
les el hombre puede llevar una vida humana apropiada. Cada uno de estos principios
—reverenciar a Dios, necesitar sabiduría, honrar a los padres y tener en honor el ma-
trimonio— es una pepita de oro.

I. REVERENCIAR A DIOS
El primer principio por el cual el hombre lleva una vida humana apropiada consiste en
reverenciar a Dios. No sólo debemos adorar a Dios, sino también reverenciarlo. Reve-
renciar a Dios significa tenerlo en consideración y tomarlo en cuenta para todo, sin
olvidarnos de que El es el maravilloso Dios que nos creó. Si estamos a punto de enojar-
nos, debemos reverenciar a Dios. El hecho de reverenciar a Dios nos guarda de cometer
alguna maldad, y también hace que seamos conmovidos por los sufrimientos de los
demás y que les mostremos misericordia y compasión.

Antes de que yo creyera en el Señor Jesús, a pesar de haber nacido en el cristianismo,


nunca reverenciaba a Dios; sin embargo, desde el día de mi salvación empecé a reve-
renciarlo. Desde ese día, comencé a respetar a Dios y a tomarlo en cuenta para todo.
Esto produjo un gran cambio en mi vida.

A. Temer a Dios
Reverenciar a Dios significa temer a Dios. El temor de Jehová es el comienzo del cono-
cimiento y el principio de la sabiduría, y el conocimiento del Santísimo es entendi-
miento (1:7; 9:10; 15:33a). El conocimiento, la sabiduría y el entendimiento proceden
de Dios, y los poseeremos al temer a Dios, reverenciándolo. Si buscamos la sabiduría
como a la plata y la escudriñamos como a un tesoro escondido, entenderemos el temor
de Jehová y hallaremos el conocimiento de Dios (2:4-5). El temor de Jehová es aborre-
cer el mal (8:13). El temor de Jehová también aumenta los días, mas los años de los
impíos serán acortados (10:27). El que camina en su rectitud teme a Jehová, mas el de
caminos pervertidos lo menosprecia (14:2). En el temor de Jehová está la fuerte con-
fianza, y sus hijos tendrán refugio. El temor de Jehová es manantial de vida, que nos
aparta de los lazos de la muerte (vs. 26-27). Mejor es lo poco con el temor de Jehová,
que un gran tesoro donde hay turbación (15:16). Si tememos mucho a Jehová, tendre-
mos paz.

B. Confiar en Dios
Reverenciar a Dios también significa confiar en El. Proverbios 3:5-8 nos exhorta a fiar-
nos en Jehová de todo nuestro corazón y a no apoyarnos en nuestro propio entendi-
miento. En todos nuestros caminos debemos reconocerlo, y El enderezará nuestras
sendas. No debemos ser sabios a nuestros propios ojos; debemos temer a Jehová y
apartarnos del mal. Esto será salud a nuestro cuerpo y refrigerio para nuestros huesos.

El que atiende a la palabra hallará el bien, y el que confía en Jehová es bienaventurado


(16:20). En mis frecuentes viajes, a menudo Satanás me ha amenazado interiormente
diciéndome que el avión en el cual viajaba se estrellaría. En tales ocasiones hablé con
el Señor, diciéndole: “Señor, no estoy en un avión; estoy en Ti. Tú eres mi avión”. Esto
es confiar en el Señor.

Según 3:26 Jehová será nuestra confianza, y El preservará nuestro pie de quedar preso.
Probada es toda palabra de Dios; El es escudo a los que en El se refugian. No debemos
añadir a Sus palabras, para que no nos reprenda y seamos hallados mentirosos (30:5-
6), ni debemos cambiar Su palabra agregándole algo según nuestro punto de vista. Esto
es muy peligroso.

C. Honrar a Dios
Reverenciar a Dios también significa honrarle. Proverbios 3:9-10 declara que debemos
honrar a Jehová con nuestros bienes y con las primicias de todos nuestros frutos. En-
tonces serán llenos nuestros graneros con abundancia, y nuestros lagares rebosarán de
mosto. Sería lamentable que nos empeñásemos en ganar dinero y acumular tesoros a
fin de asegurar nuestro futuro. Antes bien, debemos dar a Dios por lo menos la décima
parte de nuestros frutos, las primicias. Siempre debemos ser generosos en distribuir lo
que Dios nos ha dado. Esto honra a Dios.

II. NECESITAR SABIDURIA


El segundo principio, la segunda pepita de oro, es necesitar sabiduría. Observe que no
hablo de buscar sabiduría, sino de necesitar sabiduría. Siempre necesitamos la sabi-
duría de Dios.

A. Bienaventurado el hombre que halla la sabiduría


Bienaventurado el hombre que halla la sabiduría, porque su ganancia es mejor que la
ganancia de la plata, y su rédito mejor que el oro fino. Es más preciosa que los corales,
y todo lo que podamos desear, no se puede comparar a ella. Largura de días está en su
mano derecha; en su izquierda, riquezas y honra. Sus caminos son caminos deleitosos,
y todas sus sendas paz. Ella es árbol de vida a los que de ella echan mano, y dichosos
son los que la retienen (3:13-18; 8:11).

B. No se aparte la sabiduría de nuestros ojos


No debemos permitir que la sabiduría se aparte de nuestros ojos; antes bien, debemos
guardar la sana sabiduría y la discreción. Serán vida a nuestra alma y adorno de gracia
a nuestro cuello (3:21-22). La verdadera belleza es la sabiduría y la discreción.

C. Los sabios heredan honra


Los sabios heredarán honra, mas los necios acumulan deshonra (v. 35).

D. Adquirir sabiduría y no dejarla


Debemos adquirir sabiduría y no dejarla, y ella nos guardará; debemos amarla, y ella
nos conservará (4:5-6). “El comienzo de la sabiduría es éste: Adquiere sabiduría; y con
todo lo que obtengas, adquiere entendimiento. Tenla en gran estima, y ella te engran-
decerá; ella te honrará si la abrazas. Guirnalda de gracia dará a tu cabeza; corona de
hermosura te entregará” (vs. 7-9).

E. Decir que la sabiduría es nuestra hermana


Según 7:4, debemos decirle a la sabiduría: “Tú eres mi hermana”.

F. La sabiduría edificó su casa


La sabiduría edificó su casa; labró sus siete columnas (9:1).

G. La sabiduría de Dios personificada


Ciertas porciones del libro de Proverbios personifican la sabiduría de Dios. La perso-
nificación de la sabiduría de Dios es el segundo de la Trinidad, el Hijo de Dios. Cristo
es la sabiduría personificada de Dios.

1. Jehová con sabiduría fundó la tierra


Jehová con sabiduría fundó la tierra; El asentó los cielos con entendimiento (3:19).
Cristo es Aquel con quien Jehová fundó la tierra y asentó los cielos, pues El es la sabi-
duría de Dios.

2. Jehová posee la sabiduría desde el principio


En 8:22-31 la sabiduría personificada declara que Jehová poseía la sabiduría desde el
principio de Su camino, antes de Sus obras de tiempos pasados. La sabiduría fue cons-
tituida eternamente, desde el principio, antes de la tierra. Cuando no existían los abis-
mos, la sabiduría fue engendrada, cuando no existían las fuentes, ricas en aguas. Antes
de que los montes fuesen asentados, antes de los collados, fue engendrada, cuando aún
no había hecho la tierra ni los campos, ni el principio del polvo del mundo. Cuando El
formaba los cielos, la sabiduría estaba allí; cuando El trazaba el círculo sobre la faz del
abismo, cuando afirmaba los cielos arriba, cuando afianzaba las fuentes del abismo;
cuando ponía al mar su límite, para que las aguas no traspasasen Su mandamiento,
cuando trazaba los cimientos de la tierra, con El estaba la sabiduría como arquitecto.
La sabiduría era Su delicia de día en día, regocijándose en la parte habitable de Su tie-
rra; y sus delicias eran con los hijos de los hombres. De nuevo, podemos ver que la
sabiduría personificada se refiere a Cristo.

3. La sabiduría habita con la prudencia


En los versículos del 12 al 21, leemos que la sabiduría habita con la prudencia y halla el
conocimiento y la discreción. El consejo y la sana sabiduría son suyos. La sabiduría es
entendimiento y poder. Por la sabiduría reinan los reyes, y los príncipes determinan
justicia. Por la sabiduría dominan los príncipes, y los nobles, todos los que juzgan con
justicia. La sabiduría ama a los que la aman, y los que la buscan con diligencia, la ha-
llarán. Las riquezas y la honra están con la sabiduría, riquezas duraderas y justicia. El
fruto de la sabiduría es mejor que el oro, y que el oro refinado; y su ganancia mejor que
la plata escogida. La sabiduría por el camino de la justicia anda, por en medio de sendas
del derecho, para hacer que los que la aman hereden bienes, y que ella llene sus tesoros.
Una vez más, esta sabiduría personificada representa a Cristo. Si tenemos a Cristo,
quien es la sabiduría verdadera, lo tenemos todo, incluyendo las cosas espirituales y
materiales.

4. La sabiduría personificada de Dios


es Cristo como su realidad
En el Nuevo Testamento, la sabiduría personificada de Dios es Cristo como su realidad.
En 1 Corintios 1:24 se afirma: “Mas para los llamados, así judíos como griegos, Cristo
poder de Dios y sabiduría de Dios”. El versículo 30 dice a continuación: “Mas por El
estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho de parte de Dios sabiduría:
justicia y santificación y redención”. Cristo nos fue hecho sabiduría de parte de Dios en
tres aspectos vitales de la salvación de Dios: en la justicia (en cuanto a nuestro pasado),
por la cual fuimos justificados por Dios a fin de que renaciéramos en nuestro espíritu
para recibir la vida divina (Ro. 5:18); en la santificación (en cuanto a nuestro presente),
por la cual somos santificados en nuestra alma, es decir, transformados en nuestra
mente, en nuestras emociones y en nuestra voluntad, con la vida divina (6:19, 22); y en
la redención (en cuanto a nuestro futuro), es decir, la redención de nuestro cuerpo
(8:23), por la cual nuestro cuerpo será transfigurado con la vida divina para tener Su
semejanza gloriosa (Fil. 3:21).

III. HONRAR A NUESTROS PADRES


La tercera pepita de oro, el tercer principio, es honrar a nuestros padres. Después de
Dios, debemos respetar a nuestros padres, tener consideración por ellos, honrándoles
y obedeciéndoles. Honrar a nuestros padres aumentará nuestros días.

Reverenciar a Dios y honrar a nuestros padres se mencionan juntos en el libro de Pro-


verbios. En los Diez Mandamientos, inscritos sobre la primera de las dos lápidas, se
encuentran los primeros cuatro mandamientos, que tratan de Dios, y el quinto, que
trata de nuestros padres. Esto indica que nuestros padres están al mismo nivel que
Dios. Honrar a nuestros padres significa recordar nuestro origen. Finalmente, si nos
remontamos a nuestro origen, llegaremos a Dios. Por consiguiente, honrar a nuestros
padres equivale prácticamente a reverenciar a Dios. Si le reverenciamos a El, honrare-
mos a nuestros padres.

A. Oír la instrucción de nuestro padre


Debemos oír la instrucción de nuestro padre y no rechazar la enseñanza de nuestra
madre; porque guirnalda de gracia serán a nuestra cabeza y collares a nuestro cuello
(Prov. 1:8-9).

B. Recibir las palabras de nuestro padre


y atesorar sus mandamientos
Debemos recibir las palabras de nuestro padre y atesorar sus mandamientos dentro de
nosotros, con un oído atento a la sabiduría e inclinando nuestro corazón al entendi-
miento. Si clamamos pidiendo discernimiento, y si alzamos la voz pidiendo entendi-
miento; y si como a la plata la buscamos y la escudriñamos como a tesoros escondidos,
entonces entenderemos el temor de Jehová, y hallaremos el conocimiento de Dios. Por-
que Jehová da la sabiduría; y de Su boca vienen el conocimiento y el entendimiento
(2:1-6).

C. No olvidar la instrucción de nuestro padre


Proverbios 3:1 y 2 nos exhortan a no olvidar la instrucción de nuestro padre y a que
nuestro corazón guarde sus mandamientos; porque largura de días y años de vida y paz
nos añadirán. Aquí la longevidad y la paz están relacionadas con el honrar a nuestros
padres. Luego, el versículo 4 habla de hallar gracia y fama de entendido ante los ojos
de Dios y de los hombres. El versículo 5 nos exhorta a que nos fiemos de Jehová de
todo nuestro corazón y que no nos apoyemos en nuestro propio entendimiento. No
menospreciemos la corrección de Jehová, ni nos fatiguemos de Su disciplina; porque
Jehová al que ama castiga (vs. 11-12). Los versículos 21 y 22 declaran: “Hijo mío, no se
aparten estas cosas de tus ojos; guarda la sabiduría y la discreción, y serán vida a tu
alma, y adorno de gracia a tu cuello”.

D. Oír y recibir las palabras de nuestro padre


El escritor declara en 4:3 que él fue hijo de su padre, tierno y único delante de su madre.
En los versículos del 10 al 13, él declara: “Oye, hijo mío, y recibe mis palabras, y muchos
serán los años de tu vida. Por el camino de la sabiduría te he enseñado, por sendas de
rectitud te he conducido. Cuando andes, tus pasos no serán obstruidos, y si corres, no
tropezarás. Aférrate a la instrucción, no la dejes; guárdala, porque ella es tu vida”. Los
versículos del 20 al 22 dicen: “Hijo mío, está atento a mis palabras; inclina tu oído a
mis dichos. No se aparten de tus ojos; guárdalas en medio de tu corazón; porque son
vida a los que las hallan, y sanidad para toda su carne”.

E. Oír a nuestro padre


Leamos Proverbios 8:32, 34-35: “Ahora, pues, hijos, oídme, y bienaventurados los que
guardan mis caminos. Bienaventurado el hombre que me escucha, velando a mis puer-
tas cada día, aguardando a los postes de mis puertas. Porque el que me halla, halla la
vida, y alcanzará el favor de Jehová”.

F. El hijo sabio alegra al padre


El hijo sabio alegra al padre, pero el hijo necio es tristeza de su madre (10:1).

G. Los cuervos sacan el ojo que escarnece


El ojo que escarnece a su padre, y menosprecia la obediencia debida a su madre, los
cuervos de la cañada lo saquen, y lo devoren los hijos del águila (30:17, 11). Esta es una
seria advertencia con respecto a honrar a nuestros padres.

IV. TENER EN HONOR EL MATRIMONIO


La cuarta pepita de oro es honrar el matrimonio. Para llevar una vida humana apro-
piada, es menester que honremos el matrimonio.

Yo amo a los Estados Unidos, pero la vida matrimonial en este país me molesta muchí-
simo. En la sociedad norteamericana, el contacto entre hombres y mujeres es dema-
siado suelto, sin ninguna restricción. En este sentido, los Estados Unidos de hoy se
parecen a Sodoma. Me preocupa esto porque ofende a Dios a lo sumo.

El matrimonio no sólo produce hijos, sino también padres. Es necesario honrar a los
padres y al matrimonio para que el hombre pueda existir sobre la tierra y cumplir la
economía de Dios. Espero que todos los santos que están en el recobro del Señor den
un fuerte testimonio de honrar a sus padres y al matrimonio.

Las mujeres deben ser restringidas por un sentido de vergüenza honorable. Hoy en los
Estados Unidos, las jóvenes tienen contacto físico con los jóvenes sin avergonzarse en
lo más mínimo. Esta clase de ligereza en el contacto personal puede conducir fácil-
mente a la fornicación. Los colaboradores que sirven al Señor y a menudo tienen con-
tacto con las personas, deben tener mucho cuidado. Muchos servidores útiles al Señor
se han descalificado por el descuido en su contacto con el sexo opuesto. Reverenciar a
Dios, honrar a nuestros padres y al matrimonio constituyen una verdadera protección
para nosotros.

A. La fidelidad del hombre es la base


La fidelidad del hombre es la base para honrar el matrimonio. Proverbios 5:5-19 nos
da una advertencia en cuanto a la “mujer extraña”, cuyos pies descienden a la muerte
y sus pasos van derecho al Seol. No endereza la senda de la vida; sus caminos son erra-
bundos, y no lo sabe (vs. 5-6). Los versículos del 7 al 14 constituyen un mandato diri-
gido a los jóvenes, a alejarse de ella y no acercarse a la puerta de su casa; para que no
den a otros su honor, y sus años al cruel; no sea que extraños se sacien de sus bienes, y
sus trabajos vayan a casa del extranjero; y giman al final, cuando se consuman su carne
y su cuerpo, y digan: “¡Cómo aborrecí la instrucción, y mi corazón menospreció la re-
prensión; no oí la voz de mis maestros, ni incliné mi oído a mis instructores! Casi en
todo mal he estado, en medio de la congregación y de la asamblea”. Los versículos del
15 al 19 concluyen con un mandato dirigido a los hombres casados, pidiéndoles que
beban el agua de su misma cisterna (su esposa) y los raudales de su propio pozo. Sus
fuentes no deben derramarse como corrientes de aguas por las calles, sino que deben
ser para ellos solos y no para los extraños. Los versículos 18 y 19 declaran: “Sea bendito
tu manantial, y alégrate con la mujer de tu juventud, cierva amada y gacela agraciada;
sus pechos te alegren en todo tiempo, y su amor te apasione siempre”.
B. La mujer virtuosa edifica
Mientras que la fidelidad del hombre es la base para honrar el matrimonio, las virtudes
de la mujer son la edificación. Una mujer agraciada consigue honra (11:16a). Una mujer
escogida es corona de su marido (12:4a). La mujer sabia edifica su casa (14:1a). En
cuanto a las virtudes de la mujer, debemos leer 31:10-31.

ESTUDIO-VIDA DE PROVERBIOS
MENSAJE TRES
LOS PRECEPTOS DETALLADOS SEGÚN LOS CUALES
EL HOMBRE LLEVA UNA VIDA HUMANA APROPIADA
(1)
Lectura bíblica: Prov. 10—30
No solamente el libro de Proverbios sino cualquier otro libro de la Biblia, sobre todo
Efesios, el libro más espiritual, exige que seamos personas rectas para recibirlo. Al leer
la Biblia vemos que una persona recta es alguien que ama a Cristo, sigue en pos de El,
y lleva una vida de negarse a sí mismo y de conformarse a la muerte de Cristo. Esto
significa que, por el lado negativo, debemos renunciar al yo, dejando que todos los as-
pectos de nuestro ser sean crucificados, incluyendo nuestro yo, nuestro hombre natu-
ral, nuestro viejo hombre, nuestro carácter y todo lo que adquirimos por nacimiento;
debemos clavar todas estas cosas en la cruz. En otras palabras, debemos experimentar
la cruz de Cristo, la cual nos ha crucificado en todos los sentidos.

Sin embargo, la salvación que Dios nos otorga no tiene solamente un aspecto negativo,
el aniquilamiento, sino también un aspecto positivo, la germinación, que viene después
de la terminación. Después de la muerte viene la resurrección. La muerte nos da fin,
pero la resurrección nos hace germinar. La vida humana, la vida caída, corrupta y adul-
terada que se convirtió en algo satánico, tiene que ser aniquilada. En resurrección,
Cristo dispensa la vida divina que fue librada por medio de Su muerte. En el último
paso de Su muerte, desde Su humanidad El libró la vida divina, y en resurrección, nos
impartió esta vida divina por medio de la regeneración. Esta es la germinación. Ahora
tenemos un nuevo comienzo, una nueva vida y una nueva persona. Esta nueva vida
incluye divinidad así como humanidad. Esto es maravilloso.

Los que amamos a Cristo, debemos darnos cuenta de que, por el lado negativo, hemos
sido aniquilados, acabados. No obstante, por el lado positivo, tenemos al Dios Triuno
procesado y consumado que nos reemplaza como nueva vida. Así que, debemos vivir
por esta vida todos los días. Hemos sido crucificados. Ahora debemos declarar junta-
mente con Pablo en Gálatas, que ya no vivimos nosotros, mas otro, Cristo mismo como
nuestra persona, vive en nosotros, y nosotros vivimos con El. Debemos vivir a esta per-
sona por el poder de la resurrección y por la abundante suministración del Espíritu
todo-inclusivo de Jesucristo.

Así, al acudir a la Biblia no sólo debemos ejercitar nuestra mente, sino principalmente
nuestro espíritu. De este modo, nuestro espíritu controlará nuestra mente. Nuestro es-
píritu contiene al Espíritu vivificante, quien es maravilloso, admirable, procesado,
todo-inclusivo y siete veces intensificado. Vivimos con El, y El vive con nosotros. Ahora
cuando acudimos a la Biblia ejercitando nuestro espíritu, permitiendo que el Espíritu
se mueva en nosotros, cada palabra de la Biblia, tanto del Antiguo Testamento como
del Nuevo, llega a ser espíritu y vida. Entonces, al leer cualquier versículo de la Biblia
nos reavivaremos. En cambio, si sólo ejercitamos nuestra mente, las palabras de la Bi-
blia serán mortíferas para nosotros.

Puedo dar testimonio de que después de tener comunión por unos minutos con el Se-
ñor, El me alimenta, me nutre y me aviva. Entonces, cuando acudo a la Biblia, cada
palabra en ella se convierte en una gema. Debemos leer el libro de Proverbios de esta
manera. Si lo hacemos así, cada palabra de Proverbios se convertirá en espíritu y vida
para nosotros. Cada palabra será viviente y se convertirá en una gema que nos fortale-
cerá mientras seguimos en pos de Cristo para dar cumplimiento a la economía de Dios,
la cual consiste en producir y edificar el Cuerpo de Cristo.

Cuando presenté un estudio-vida sobre el libro de Proverbios hace muchos años en


Taipéi, estudié y clasifiqué todos los proverbios detalladamente. Hay por lo menos se-
tenta puntos, y muchos de ellos contienen varios versículos. Estos proverbios son pre-
ceptos detallados por los cuales el hombre puede llevar una vida humana apropiada.
Cada precepto constituye una gema. Empecemos ahora a examinarlos.

A. Un contraste entre obrar con justicia


en sabiduría y obrar impíamente en necedad
Del capítulo diez al diecinueve, muchos proverbios nos muestran un contraste entre
obrar con justicia en sabiduría y obrar impíamente en necedad.

1. La sabiduría en contraste con la necedad


El primer contraste es el que existe entre la sabiduría y la necedad. Un hijo sabio alegra
al padre, pero el hijo necio es tristeza de su madre. El sabio de corazón recibirá los
mandamientos, mas el necio de labios será derribado. Los sabios atesoran conoci-
miento, mas la boca del necio es ruina inminente (10:1, 8, 14). El que anda con sabios,
sabio será; mas el que se junta con necios sufrirá daño (13:20). La lengua de los sabios
hace uso recto del saber; mas la boca de los necios derrama necedad. El hijo sabio ale-
gra al padre, mas el hombre necio menosprecia a su madre (15:2, 20). Manantial de
vida es la inteligencia al que la posee; mas la corrección de los necios es necedad
(16:22).

2. La justicia en contraste con la maldad


La justicia está en contraste con la maldad. Los tesoros de maldad no serán de prove-
cho, mas la justicia libra de muerte (10:2). Hay bendiciones sobre la cabeza del justo;
pero la boca de los impíos encubre violencia. La memoria del justo será bendita; mas
el nombre de los impíos se pudrirá (vs. 6-7). Manantial de vida es la boca del justo;
pero la boca de los impíos encubre violencia (v. 11). El salario del justo conduce a la
vida; mas la ganancia del impío al pecado (v. 16).

3. La diligencia en contraste con la negligencia


La mano negligente empobrece; mas la mano de los diligentes enriquece. El que recoge
en el verano es hijo prudente; el que duerme en el tiempo de la siega es hijo que aver-
güenza (vs. 4-5). La mano de los diligentes señoreará; mas el perezoso será tributario.
El indolente ni aun asa lo que ha cazado; pero el haber precioso del hombre es para el
diligente (12:24, 27). El alma del perezoso desea, y nada alcanza; mas el alma de los
diligentes será prosperada (13:4). También el que es negligente en su trabajo es her-
mano del destructor (18:9). La pereza hace caer en profundo sueño, y el alma ociosa
padecerá hambre. El perezoso mete su mano en el plato, y ni aun a su boca la llevará
(19:15, 24).

4. La integridad en contraste con la perversidad


El que camina en integridad anda seguro; mas el que pervierte sus caminos será des-
cubierto (10:9).

5. El amor en contraste con el odio


El odio despierta rencillas; pero el amor cubre todas las transgresiones (v. 12).

6. Refrenar los labios en contraste


con las muchas palabras
En las muchas palabras no cesa la transgresión; mas el que refrena sus labios es pru-
dente (v. 19). El que guarda su boca guarda su alma; mas el que mucho abre sus labios
tendrá calamidad (13:3). En toda labor hay ganancia; mas el vano hablar sólo conduce
a la pobreza (14:23). El que retiene sus palabras tiene conocimiento (17:27a).

7. La humildad en contraste con el orgullo


Cuando viene el orgullo, viene también la deshonra; mas con los humildes está la sabi-
duría (11:2). En la boca del necio está la vara de su orgullo, mas los labios de los sabios
los guardarán. El sabio teme y se aparta del mal; mas el insensato se muestra arrogante
y confiado (14:3, 16). Jehová derribará la casa de los orgullosos, pero afirmará los lin-
deros de la viuda. El temor de Jehová es instrucción de sabiduría, y a la honra precede
la humildad (15:25, 33). Delante de la destrucción va el orgullo, y antes de la caída la
altivez de espíritu. Es mejor ser de espíritu humilde con los pobres que repartir despo-
jos con los orgullosos (16:18-19). Antes de la destrucción el corazón del hombre es al-
tivo, y delante de la honra va la humildad (18:12).

8. La mujer digna en contraste con la mujer necia


La mujer agraciada consigue honra. Como zarcillo de oro en el hocico de un cerdo es la
mujer hermosa y apartada de razón (11:16a, 22). La mujer virtuosa es corona de su
marido; mas la que lo avergüenza, como podredumbre en sus huesos (12:4).La mujer
sabia edifica su casa; mas la necia con sus manos la derriba (14:1). El que halla esposa
halla el bien y alcanza la benevolencia de Jehová (18:22). La casa y las riquezas son
herencia de los padres; mas de Jehová la mujer prudente (19:14).

9. La misericordia en contraste con la crueldad


A su alma beneficia el hombre misericordioso; mas el cruel atormenta a su propia carne
(11:17).

10. La perfección en contraste con la perversidad


Abominación son a Jehová los perversos de corazón; mas los perfectos de camino son
Su deleite (v. 20).
11. Dar limosnas en contraste con ser mezquino
Hay quien reparte, y le es añadido más; y hay quien retiene de lo que es justo sólo para venir a
menos. El alma que da bendición será prosperada; y el que riega, también recibirá riego. Al que
acapara el grano, el pueblo lo maldecirá; pero bendición será sobre la cabeza del que lo vende
(vs. 24-26).

12. El que ama la corrección en contraste


con el que aborrece la reprensión
El que ama la corrección ama el conocimiento; mas el que aborrece la reprensión es tonto (12:1).
Pobreza y vergüenza tendrá el que desecha la corrección; mas el que atiende a la reprensión
recibirá honra (13:18). El necio menosprecia la corrección de su padre; mas el que atiende a la
reprensión llega a ser prudente. El oído que escucha la reprensión de la vida, entre los sabios
morará. El que rehusa la instrucción menosprecia su alma; mas el que escucha la reprensión
adquiere entendimiento (15:5, 31-32).

13. Lo práctico en contraste con lo vano


El que labra su tierra se saciará de pan; mas el que persigue cosas vanas carece de cordura
(12:11).

14. Escuchar el consejo en contraste


con ser recto según la opinión propia
El camino del necio es recto a sus ojos; mas el que escucha el consejo es sabio (v. 15).

15. Detener la ira en contraste


con expresarla fácilmente
El necio al punto da a conocer su ira; mas el prudente oculta la ignominia (v. 16). El que tarda
en airarse es grande de entendimiento; mas el de espíritu apresurado enaltece la necedad
(14:29). El hombre iracundo promueve contiendas; mas el que tarda en airarse apacigua la ren-
cilla (15:18). Mejor es el que tarda en airarse que el fuerte; y el que se enseñorea de su espíritu,
que el que toma una ciudad (16:32). El de espíritu sereno es hombre entendido (17:27b). La
discreción del hombre le hace lento para la ira, y su honra es pasar por alto una transgresión. El
de grande ira llevará la pena; porque si lo libras, tendrás que hacerlo de nuevo (19:11, 19).

16. La veracidad (o la fidelidad)


en contraste con la falsedad
El labio veraz permanecerá para siempre; mas la lengua mentirosa sólo por un momento. Los
labios mentirosos son abominación a Jehová, pero los que obran fielmente son Su deleite
(12:19, 22). El testigo fiel no mentirá; mas el testigo falso habla mentiras (14:5).

17. Los que pretenden ser pobres en contraste


con los que pretenden ser ricos
Hay quienes pretenden ser ricos, y no tienen nada; y hay quienes pretenden ser pobres, y tienen
muchas riquezas (13:7).

18. Las riquezas obtenidas por la


labor diligente en contraste con
las riquezas obtenidas por vanidad
Las riquezas obtenidas por vanidad disminuirán; pero el que recoge con labor las aumenta (v.
11).

19. Corregir desde temprano en contraste


con escatimar la vara
El que escatima la vara, a su hijo aborrece; mas el que lo ama, desde temprano lo corrige (v.
24). Castiga a tu hijo, porque existe esperanza; mas no fijes tu corazón en su destrucción
(19:18).

20. El ser avisado en contraste


con creer fácilmente
El simple cree cualquier palabra; mas el prudente mira bien sus pasos (14:15).

21. Ser propicio con el pobre en contraste


con oprimirlo
El que oprime al pobre afrenta a su Hacedor; mas el que es propicio con el pobre, lo honra (v.
31). El que encarnece al pobre afrenta a su Hacedor; y el que se alegra de la calamidad no
quedará sin castigo (17:5). A Jehová presta el que se apiada del pobre, y El pagará el bien que
ha hecho (19:17).

22. Lo suave en contraste


con lo hiriente
La respuesta suave aparta la ira; mas la palabra hiriente hace subir el furor (15:1).

23. La pobreza con amor en contraste


con las riquezas con odio
Mejor es la comida de legumbres donde hay amor, que de buey engordado donde hay odio (v.
17). Mejor es un bocado seco, y en paz, que una casa llena de banquetes donde hay contiendas
(17:1).

24. La lengua apacible en contraste


con la boca perversa
La lengua de los sabios hace uso recto del saber; mas la boca de los necios derrama necedad
(15:2). La lengua apacible es árbol de vida; mas la perversidad de ella es quebrantamiento de
espíritu (v. 4).

25. Aborrecer el soborno en contraste


con el ser codicioso
Alborota su casa el codicioso; mas el que aborrece el soborno vivirá (v. 27).

26. Tener al Señor como único amigo en


contraste con tener muchos amigos
El hombre que tiene muchos amigos se arruina; pero hay un amigo verdadero que es más unido
que un hermano (18:24).
27. Los senderos de la vida en contraste
con los caminos de la muerte
Muchos proverbios contrastan los senderos de la vida con los caminos de la muerte.

a. Los senderos de la vida


Los senderos de la vida están relacionados con temer al Señor, confiar en El, y tomar refugio
en Su nombre.

1) Temer al Señor
El que camina en su rectitud teme a Jehová; mas el que de caminos pervertidos lo menosprecia
(14:2). En el temor de Jehová está la fuerte confianza; y sus hijos tendrán refugio. El temor de
Jehová es manantial de vida para apartarse de los lazos de la muerte (vs. 26-27). Mejor es lo
poco con el temor de Jehová, que el gran tesoro donde hay turbación. El temor de Jehová es
instrucción de sabiduría; y a la honra precede la humildad (15:16, 33). Por la benignidad y la
verdad se expía la iniquidad, y con el temor de Jehová los hombres se apartan del mal (16:6).
El temor de Jehová conduce a la vida, el que lo tiene vivirá satisfecho; no será visitado de mal
(19:23).

2) Confiar en el Señor
Del hombre son los planes del corazón; mas de Jehová es la respuesta de la lengua. El corazón
del hombre piensa su camino; mas Jehová dirige sus pasos (16:1, 9). El que atiende a la palabra
hallará el bien, y el que confía en Jehová es bienaventurado. La suerte se echa en el regazo; mas
de Jehová es la decisión de ella (vs. 20, 33). Muchos designios hay en el corazón del hombre;
mas el consejo de Jehová permanecerá (19:21).

3) Tomar refugio en el nombre del Señor


Torre fuerte es el nombre de Jehová; a él corre el justo, y estará a salvo (18:10).

b. Los caminos de la muerte


Hay camino que al hombre le parece recto; pero su fin son caminos de muerte (14:12; 16:25).

ESTUDIO-VIDA DE PROVERBIOS
MENSAJE CUATRO
TENER CONTACTO CON LA PALABRA DE DIOS
POR MEDIO DE NUESTRO NUEVO HOMBRE
Lectura bíblica: Ef. 4:22-24; 6:17-18
Efesios 4:22-24 nos dice claramente que el que ha creído en Cristo posee dos hombres:
el viejo hombre y el nuevo hombre. El viejo hombre proviene de Adán, por medio del
nacimiento natural, y el nuevo hombre procede de Cristo, mediante el nuevo naci-
miento, es decir, por la regeneración.

LLEVAR UNA VIDA DE DESPOJARNOS


DEL VIEJO HOMBRE Y DE VESTIRNOS DEL NUEVO
Según mi observación, entre los que creen en Cristo y le aman, muy pocos continua-
mente se despojan del viejo hombre y se visten del nuevo. Por lo general, en nuestra
vida diaria nos conducimos de acuerdo con la ética, automáticamente preocupándonos
por actuar correctamente. Los que viven de esta manera se esfuerzan por hacer lo co-
rrecto y evitar lo incorrecto.

¿Qué clase de vida lleva usted día tras día? ¿Vive usted conforme al nuevo hombre? En
su diario vivir, ¿se despoja usted del viejo hombre y se viste del nuevo? En su vida
matrimonial, ¿ama usted a su cónyuge según el nuevo hombre o según el viejo? No nos
imaginemos que Dios justificará el amor que proviene del viejo hombre. Esa clase de
amor es conforme a la ley, a la antigua dispensación, y no concuerda con la economía
neotestamentaria de Dios ni con la nueva creación. Tal vez un hermano ame mucho a
su esposa, pero es posible que ese amor pertenezca a la vieja creación, y no a la nueva.

¿Quién de nosotros en el recobro del Señor hoy, lleva una vida cotidiana que no con-
cuerda con la ética, la cual se basa en lo correcto y lo incorrecto, sino con el nuevo
hombre, despojado del viejo hombre y vestido del nuevo? Cuando declaramos que
cierto creyente es un buen hermano, por lo general queremos decir que es un hermano
ético, que en nada está incorrecto con su esposa y su familia, ni con los hermanos y
hermanas en la iglesia, ni con los ancianos. Decimos esto basados en que él parece estar
siempre bien con los demás. Pero hacemos esta evaluación conforme a la vieja crea-
ción. Por otra parte, tal vez critiquemos a otro hermano por su mal genio o por su falta
de paciencia. Pero también esta crítica se basa en la vieja creación. Evaluar y criticar a
otros de esta manera indica que llevamos una vida ética, conforme al viejo hombre, y
que nuestra vida cotidiana no se basa en la nueva creación. ¿Dónde podemos encontrar
una persona que viva conforme a la nueva creación?

El libro de Eclesiastés afirma que debajo del sol, todo es vanidad. Unicamente la nueva
creación está por encima del sol y, por tanto, ella no es vanidad. Por muy bueno, exce-
lente, maravilloso que sea algo, mientras pertenezca a la vieja creación, es otra vanidad
de vanidades debajo del sol.

ESTUDIAR LA BIBLIA EN EL
VIEJO HOMBRE O EN EL NUEVO
Cuando acudimos a la Biblia, debemos estar conscientes de que podemos estudiarla en
el viejo hombre o en el nuevo. Muchos cristianos estudian la Palabra de una manera
natural, según su viejo hombre. Cuando usted lee la Palabra de Dios, ¿la lee en el viejo
hombre o en el nuevo? Si ejercitamos solamente nuestra mente buscando recibir cono-
cimiento de la Palabra, la estamos leyendo en el viejo hombre.

Leer la Biblia en el nuevo hombre es muy distinto. Incluso antes de abrir la Biblia, una
persona en el nuevo hombre ejercita su espíritu y toca al Señor. Tal vez confiese: “Se-
ñor, me lamento mucho que vivo tanto en mi viejo hombre, sin ejercitar mi espíritu
para tocarte, para vivir por mi nuevo hombre, como una persona de Tu nueva creación.
Señor, perdona este pecado”. Cuando nos acercamos de esta manera a la Biblia, ejerci-
tando nuestro espíritu, sentimos que en lo profundo de nuestro ser nos acercamos a
Dios y lo tocamos. Con esto no quiero decir que la Biblia sea Dios mismo, sino que
cuando acudimos a la Biblia, a la vez acudimos a Dios y le tocamos.
ORAR-LEER LA PALABRA DE DIOS
Cuando acudimos a la Biblia para tocar a Dios, no sólo debemos leer la Palabra, sino
también orar-leerla. Todo aquel que lee la Biblia sin orar, la lee en el viejo hombre. Leer
la Biblia sin orar equivale a tocar la Palabra en el viejo hombre. La lectura genuina de
la Biblia en el nuevo hombre no se puede hacer sin oración.

Leer la Biblia con espíritu de oración


Hemos usado la expresión orar-leer desde hace unos treinta años. Sin embargo, esto
no significa que antes de que inventáramos esta expresión no existiera el orar-leer.
Muchos santos han practicado el orar-leer la Palabra sin usar esta expresión para des-
cribir su práctica. En el pasado, muchos creyentes que buscaban más del Señor, indi-
caron que la mejor manera de leer la Biblia es leerla con espíritu de oración. He leído
ciertos libros que afirman esto. En realidad, leer la Palabra con un espíritu de oración
es orar-leer la Palabra.

Puedo dar testimonio de que mucho antes de que empezáramos a mencionar el orar-
leer, yo acostumbraba leer la Palabra mezclándola con oración. Por ejemplo, recuerdo
haber leído Juan 3:16 y haber orado: “Oh Dios, gracias. Tanto amaste al mundo. Oh
Dios, Padre mío, me amaste tanto que me diste a Tu Hijo unigénito”. Al hacer esto
sentía que había tocado a Dios y que El me había tocado a mí. Por medio de mi oración,
Juan 3:16 se hizo Espíritu y vida para mí.

Orar-leer ejercitando nuestro espíritu


En estos mensajes de Proverbios, siento la carga de ayudarles a tocar la Palabra de Dios
por medio de su nuevo hombre, al ejercitar su espíritu para orar-leer. Cuando oramos-
leemos la Biblia, ésta se convierte de letras en Espíritu y vida. Sin el orar-leer, el libro
de Proverbios no sería más que una recopilación de proverbios, pero cuando lo oramos-
leemos, todos los proverbios se convierten en palabras de Espíritu y de vida para no-
sotros.

Efesios 6:17-18 revela el orar-leer; de hecho, nos basamos en estos versículos cuando
inventamos la expresión orar-leer. Efesios 6:17-18 dice: “Recibid el yelmo de la salva-
ción, y la espada del Espíritu, el cual es la palabra de Dios; con toda oración y petición
orando en todo tiempo en el espíritu”. Aquí vemos que debemos recibir la palabra de
Dios, no sólo con nuestra mente para entenderla, sino con toda oración y petición, ejer-
citando nuestro espíritu para orar. La oración es general, y la petición es particular.

Recibimos la palabra al leerla; sin embargo, simplemente recibir (leer), sin orar, equi-
vale a usar exclusivamente la mente. Junto con nuestra lectura, debemos orar. Cuando
oramos-leemos la Palabra ejercitando nuestro espíritu, la palabra escrita se convierte
inmediatamente en Espíritu. De esta manera, el Espíritu y la palabra llegan a ser uno
solo. Cuando leemos la Biblia, es simplemente palabras; pero cuando la leemos y ora-
mos ejercitando nuestro espíritu, la palabra se convierte en Espíritu y vida. Siempre
que acudamos a la Palabra, debemos orar, y no orar solamente con la mente, sino con
el espíritu.

LA BIBLIA ES EL ALIENTO DE DIOS


La Biblia es el aliento de Dios. Dios se exhala a Sí mismo como la palabra (2 Ti. 3:16a).
Esto significa que la Biblia es la exhalación de Dios. La exhalación de Dios contenida
en la Biblia requiere que la inhalemos. Cuando leemos un versículo y oramos acerca de
él, en tal oración inhalamos el aliento de Dios. De esta manera, la Palabra llega a ser
Espíritu y vida para nosotros en nuestra experiencia. Si no sucede esto, no estamos
leyendo la Biblia en el nuevo hombre, sino en el viejo hombre.

ACUDIR A LA PALABRA DE DIOS PARA SER NUTRIDOS E ILU-


MINADOS AL ORAR EN EL ESPIRITU,
Y NO PARA SER PERFECTOS AL CULTIVAR EL YO
Hemos hecho notar que el libro de Proverbios contiene muchos preceptos detallados
por los cuales el hombre puede llevar una vida humana apropiada, y que cada precepto
constituye una gema. Aun cuando una persona acepte todas estas gemas y tenga éxito
guardándolas, sólo se edificará a sí misma para ser perfecta porque habrá cultivado el
yo; pero el Señor Jesús declaró que “si alguno quiere venir en pos de El, debe negarse
a sí mismo” (Mt. 16:24).

Muchos creyentes, al leer los Proverbios e incluso toda la Biblia, sólo reciben enseñan-
zas, amonestaciones, exhortaciones, proverbios y preceptos, los cuales les sirven para
cultivar el yo y edificar al hombre natural que Dios ha condenado totalmente. Apren-
damos a acudir a la Palabra de Dios acercándonos a Dios, no para recibir proverbios ni
enseñanzas, sino nutrición e iluminación, y así nos daremos cuenta de que, según Dios,
continuamente debemos ser conformados a la muerte de Cristo mediante el poder de
Su resurrección (Fil. 3:10), el cual es el Espíritu consumado, la realidad misma de la
resurrección de Cristo.

Es posible que cierta enseñanza bíblica sea muy buena, pero no por ello debemos to-
marla como algo que cultive nuestro yo y edifique nuestro hombre natural. Es menester
que rechacemos el desarrollo del yo y condenemos la edificación del hombre natural.
En nuestra experiencia, la Biblia ya no debe ser un libro que nos enseñe a cultivar el yo
y a edificar al hombre natural, sino un libro lleno de vida, de espíritu, de alimento es-
piritual y de iluminación espiritual. Esto derribará nuestro yo, quebrantará nuestro
hombre natural y nos suministrará al Espíritu consumado del Dios Triuno. Entonces,
no llevaremos más una vida en nuestro hombre natural, en nuestro viejo hombre y en
nuestro yo, sino en el Señor Jesús, quien es la vida y persona que mora en nuestro
espíritu.

Aprendamos a ejercitar nuestro espíritu diariamente en nuestra vida cotidiana, sobre


todo al estudiar la Biblia. Debemos volvernos de la mente al espíritu, orando en nuestro
espíritu. Si acudimos a la Biblia de esta manera, ciertamente tocaremos la Palabra en
el nuevo hombre, y ésta se convertirá en un libro de Espíritu y vida para nosotros.

ESTUDIO-VIDA DE PROVERBIOS
MENSAJE CINCO
LOS PRECEPTOS DETALLADOS SEGUN LOS CUALES
EL HOMBRE LLEVA UNA VIDA HUMANA APROPIADA
(2)
Lectura bíblica: Proverbios 10—30
En este mensaje, consideraremos más de los preceptos detallados que el hombre debe
observar, a fin de llevar una vida humana apropiada. Cada uno de estos preceptos es
una gema del libro de Proverbios.

B. Amonestaciones y enseñanzas
Los capítulos del veinte al veintinueve contienen muchas amonestaciones y enseñan-
zas.

1. En cuanto a la glotonería,
al amor al vino y a los placeres
El vino es escarnecedor, la sidra alborotadora, y cualquiera que por ellos yerra no es
sabio (20:1). El que ama el deleite será un hombre necesitado, y el que ama el vino y el
aceite no se enriquecerá (21:17). No estés con los bebedores de vino, ni con los come-
dores de carne; porque el bebedor y el comilón empobrecerán, y el sueño hará vestir
vestidos rotos (23:20-21). Cuando te sientes a comer con algún señor, considera bien
quién está delante de ti, y pon cuchillo a tu garganta, si tienes gran apetito. No codicies
sus manjares delicados, porque es pan engañoso. No comas el pan del envidioso, ni
codicies sus manjares delicados; porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es
él. Come y bebe, te dirá; mas su corazón no está contigo. Vomitarás la parte que co-
miste, y perderás tus suaves palabras (vs. 1-3, 6-8). Los versículos del 29 al 35 dicen:
“¿Para quién será el ay? ¿Para quién el dolor? ¿Para quién las rencillas? ¿Para quién
las quejas? ¿Para quién las heridas en balde? ¿Para quién lo amoratado de los ojos?
Para los que se detienen mucho en el vino, para los que van buscando vinos mezclados.
No mires al vino cuando rojea, cuando resplandece su color en la copa, cuando entra
suavemente; mas al fin como serpiente muerde, y como áspid da dolor. Tus ojos mira-
rán cosas extrañas, y tu corazón hablará perversidades. Serás como el que yace en alta
mar, o como el que está acostado en la punta de un mástil. Y dirás: Me hirieron, mas
no me dolió; me azotaron, mas no lo sentí; ¿Cuándo despertaré? Buscaré más que be-
ber”.

2. En cuanto a la ira y a la contienda


Honra es del hombre apartarse de la contienda; mas todo insensato se mete en ella
(20:3). No entres apresuradamente en pleito, no sea que no sepas qué hacer al fin,
después que tu prójimo te haya avergonzado (25:8). Sin leña se apaga el fuego, y donde
no hay chismoso, cesa la contienda. El carbón para brasas, y la leña para el fuego; y el
hombre rencilloso para encender contienda (26:20-21). El necio da rienda suelta a toda
su ira, mas el sabio al fin la sosiega. El hombre iracundo levanta contiendas, y el furioso
abunda en transgresiones (29:11, 22).

3. En cuanto al pecado
¿Quién podrá decir: Yo he limpiado mi corazón, limpio estoy de mi pecado? (20:9). El
que encubre sus transgresiones no prosperará; mas el que las confiesa y las abandona
alcanzará misericordia (28:13). Proverbios 28:13 es un buen versículo. Debemos pedir
al Señor que nos ayude a no encubrir nuestras transgresiones sino a confesarlas y aban-
donarlas. En 22:8, vemos que aquel que siembre iniquidad, iniquidad segará, y la vara
de su ira fallará.
4. En cuanto a la falsedad y a la perversidad
Pesa desiguales y medidas desiguales, ambas cosas son abominación a Jehová. Abomi-
nación son a Jehová las pesas desiguales, y la balanza falsa no es buena (20:10, 23).
Espinos y lazos hay en el camino del perverso; el que guarda su alma se alejará de ellos
(22:5). Sabroso es al hombre el pan de falsedad; pero después su boca será llena de
cascajo (20:17).

5. En cuanto al orgullo, a la confianza en sí mismo, a la jactancia, y a la honra pro-


pia
Proverbios 21:24 declara que altivo, arrogante y escarnecedor son los nombres del que
obra en la insolencia de su presunción. La soberbia del hombre le abate; pero el hu-
milde de espíritu obtendrá la honra (29:23). El que confía en su propio corazón es ne-
cio; mas el que camina en sabiduría será librado (28:26). No te jactes del día de ma-
ñana; porque no sabes qué traerá el día. Alábete el extraño, y no tu propia boca; el
ajeno, y no los labios tuyos (27:1-2). No te alabes en presencia del rey, ni estés en el
lugar de los grandes; porque mejor es que se te diga: Sube acá, y no que seas humillado
delante del noble a quien han mirado tus ojos (25:6-7).

6. En cuanto a buscar gloria propia


¿Hallaste miel? Come sólo lo que necesites, no sea que hastiado de ella la vomites. Comer
mucha miel no es bueno, ni el buscar la propia gloria es gloria (vs. 16, 27).

7. En cuanto a la pereza y al amor por el sueño


El perezoso no ara a causa del invierno; pedirá, pues, en la siega, y no hallará. No ames el sueño,
no sea que te empobrezcas; abre tus ojos, y sáciate de pan (20:4, 13). Dice el perezoso: ¡Hay
un león fuera! ¡Seré muerto en la calle! (22:13). Porque el bebedor y el comilón empobrecerán,
y el sueño hará vestir vestidos rotos (23:21). Leamos Proverbios 24:30-34: “Pasé junto al campo
del hombre perezoso, y junto a la viña del que carece de cordura; y he aquí que por toda ella
habían crecido los espinos, ortigas habían ya cubierto su faz, y su cerca de piedra estaba ya
destruida. Cuando miré, y reflexioné sobre ello; lo vi, y recibí instrucción. Un poco de sueño,
un poco de dormitar, y cruzar por un poco las manos para reposo; así vendrá como salteador tu
pobreza, y tu necesidad, como hombre armado”. Dice el perezoso: Hay un león rugiente en el
camino; hay un león en las calles. Como la puerta gira sobre sus quicios, así el perezoso se
vuelve en su cama. Mete el perezoso su mano en el plato; se cansa de llevarla a su boca. El
perezoso es más sabio ante sus propios ojos que siete que den una respuesta discreta (26:13-
16). El deseo del perezoso le mata, porque sus manos no quieren trabajar (21:25).

8. En cuanto a salir por fiador


Proverbios 20:16 dice: “Quítale la ropa al hombre cuando sale fiador por el extraño, y toma
prenda cuando sale fiador por los extraños”. No seas de aquellos que dan manos en prenda, ni
de los que salen por fiadores de deudas. Si no tienes para pagar, ¿por qué han de quitar tu cama
de debajo de ti? (22:26-27). Quítale la ropa al que sale fiador por el extraño; y recibe en empeño
al que fía a una mujer extraña (27:13).

9. En cuanto a la boca y a la lengua


El que guarda su boca y su lengua, su alma guarda de angustias (21:23). El que anda en chismes
descubre secretos; por tanto, no te asocies con el que mucho abre sus labios (20:19). Proverbios
29:20 dice: “¿Has visto hombre precipitado en sus palabras? Más esperanza hay del necio que
de él”. Lazo es al hombre decir apresuradamente: Es santo, y después de hacerlo, reflexionar
(20:25).

10. En cuanto a los necios


Como nieve en el verano, y como lluvia en la siega, así la honra no conviene al necio. Como el
gorrión en revoloteo, y como la golondrina en vuelo, así la maldición sin causa no llega a su
destino. El látigo para el caballo, el cabestro para el asno, y la vara para la espalda del necio.
Nunca respondas al necio de acuerdo con su necedad, para que no seas tú también como él.
Responde al necio de acuerdo con su necedad, para que no se estime sabio ante sus propios
ojos. Se corta los pies y bebe violencia, el que envía recado por mano de un necio. Como las
piernas del cojo que penden, así es el proverbio en la boca del necio. Como quien liga la piedra
en la honda, así hace el que da honra al necio. Como espinas hincadas en mano del embriagado,
tal es el proverbio en la boca de los necios. Como arquero que a todos hiere, es el que toma a
sueldo a los insensatos o a los que pasan. Como perro que vuelve a su vómito, así es el necio
que repite su necedad. ¿Has visto hombre sabio ante sus propios ojos? Más esperanza hay del
necio que de él (26:1-12).

11. En cuanto a la mujer rencillosa


Gotera continua en día de lluvia y la mujer rencillosa, son semejantes; El que la contiene refrena
al viento, y recoge aceite con su mano derecha (27:15-16). Mejor es vivir en un rincón del
terrado que en una casa con mujer rencillosa. Mejor es morar en tierra desierta que con la mujer
rencillosa e iracunda (21:9, 19; 25:24).

12. En cuanto a las mujeres extrañas


y las rameras
Fosa profunda es la boca de la mujer extraña; aquel contra el cual Jehová esté airado caerá en
ella (22:14). Porque abismo profundo es la ramera, y pozo angosto la adúltera. También ella,
como ladrón, acecha, y multiplica entre los hombres los pérfidos (23:27-28). El que frecuenta
rameras malgasta los bienes (29:3b).

13. En cuanto a las riquezas


Los bienes que se adquieren de prisa al principio, no serán al final bendecidos (20:21). El hom-
bre fiel abundará en bendiciones; mas el que se apresura a enriquecerse no quedará sin castigo.
Se apresura a ser rico el hombre envidioso, y no sabe que le ha de venir pobreza (28:20, 22).
Proverbios 23:4-5 dice: “No te afanes por hacerte rico; deja de pensar en ello. Cuando pones en
ello tus ojos, ya no está, porque la riqueza se hará alas como alas de águila que vuela hacia los
cielos”. Amontonar tesoros con lengua mentirosa es aliento fugaz, un lazo de muerte. Hay quien
todo el día codicia; pero el justo da, y no detiene su mano (21:6, 26). El príncipe falto de enten-
dimiento también es gran opresor; mas el que aborrece las ganancias injustas prolongará sus
días (28:16). De más estima es el buen nombre que las muchas riquezas, y el hallar favor más
que la plata y el oro (22:1). Mejor es el pobre que camina en su integridad, que el de perversos
caminos, aunque sea rico (28:6).

14. En cuanto a la verdad,


la sabiduría, y el conocimiento
Hay oro y abundancia de corales; mas los labios instruidos son joya preciosa (20:15). En 24:13-
14, el escritor declara: “Come, hijo mío, de la miel, porque es buena, y de la que destila el panal,
la cual es dulce a tu paladar. Sabe que así es a tu alma la sabiduría; si la hallas, entonces habrá
un porvenir, y tu esperanza no será cortada”. Con sabiduría se edifica la casa, y con entendi-
miento se afirma; y con conocimiento se llenan las cámaras de todo bien preciado y agradable
(vs. 3-4). El hombre que ama la sabiduría alegra a su padre (29:3a). Proverbios 23:23 nos ex-
horta, diciendo: “Compra la verdad, y no la vendas; la sabiduría, la instrucción y el entendi-
miento”. Y el versículo 19 dice: “Oye, hijo mío, y sé sabio, y endereza tu corazón al camino”.

15. En cuanto a la paciencia y a la suavidad


Con larga paciencia se persuade al príncipe, y la lengua suave quebranta los huesos (25:15).

16. En cuanto al trabajo


Leamos Proverbios 22:29: “¿Has visto hombre hábil en su trabajo? Delante de los reyes estará;
no estará delante de los hombres de baja condición”. Los planes del diligente tienden a la abun-
dancia; mas todo el que se apresura, sólo va a la pobreza (21:5).

17. En cuanto a la corrección de los hijos


La necedad está ligada en el corazón del muchacho; mas la vara de la corrección la alejará de
él (22:15). La vara y la reprensión dan sabiduría; mas el muchacho dejado a sí mismo aver-
güenza a su madre (29:15). Proverbios 23:13-14 dice: “No rehuses corregir al muchacho; por-
que si lo castigas con vara, no morirá. Si lo castigas con vara, librarás su alma del Seol”. Pro-
verbios 22:6 nos exhorta a enseñar al niño en el camino en que debe andar, y aun cuando sea
viejo no se apartará de él. Finalmente, 29:17 nos amonesta, declarando: “Corrige a tu hijo, y te
dará descanso, y dará alegría a tu alma”.

18. En cuanto a los azotes y a la reprensión


Los azotes que hieren purifican del mal, y los golpes llegan a lo más profundo del ser (20:30).
El hombre que reprendido endurece la cerviz, de repente será quebrantado sin remedio (29:1).

19. En cuanto a las oraciones


El que cierra su oído al clamor del pobre, también él clamará, y no será oído (21:13). El que
aparta su oído para no oír la ley, aun su oración es abominable (28:9).

20. En cuanto al sacrificio


Hacer justicia y juicio es a Jehová más aceptable que sacrificio. El sacrificio de los impíos es
abominación; ¡cuánto más ofreciéndolo con maldad! (21:3, 27).

21. En cuanto a la alabanza del hombre


El crisol prueba la plata, y la hornaza el oro, y al hombre la alabanza que recibe (27:21).

22. En cuanto a las compañías


No hagas amistad con el iracundo, ni te acompañes con el hombre de enojos (22:24). No te
entremetas con los veleidosos (24:21b). El que anda en chismes descubre secretos; por tanto,
no te asocies con el que mucho abre sus labios (20:19). El que guarda la ley es hijo entendido;
mas el que es compañero de glotones avergüenza a su padre (28:7).
ESTUDIO-VIDA DE PROVERBIOS
MENSAJE SEIS
ACUDIR AL LIBRO DE PROVERBIOS
CON EL FIN DE CULTIVAR
NUESTRO NUEVO HOMBRE REGENERADO
Lectura bíblica: Ef. 4:22-24; Gá. 2:20; 2 Ti. 3:16a; Ef. 6:17-18a
En este mensaje, quisiera decir algo acerca de la manera apropiada de acudir al libro
de Proverbios.

LA BIBLIA REVELA CINCO PUNTOS


Dios
Primero, la Biblia revela a Dios (Gn. 1:1). Todo el universo es un misterio, y el centro
de este misterio es Dios. Dios creó los cielos y la tierra. Sin Dios, no existiría nada.

La Palabra
En segundo lugar, la Biblia nos muestra el hablar de Dios, la palabra de Dios. Hebreos
1:1-2a dice: “Dios, habiendo hablado parcial y diversamente en tiempos pasados a los
padres en los profetas, al final de estos días nos ha hablado en el Hijo”. Así que, en la
Biblia primero tenemos a Dios, y luego el hablar de Dios, la palabra de Dios, esto es, lo
que procede de Su boca.

El Verbo se hizo carne


Génesis 1:1 dice: “En el principio creó Dios”, y Juan 1:1 declara: “En el principio era el
Verbo”. Este Verbo se hizo carne (v. 14). Así, primero se revela Dios, luego el Verbo, y
después el Verbo se hizo carne.

Solemos decir que Dios se encarnó; no obstante, es más exacto decir que el Verbo se
hizo carne. Este Verbo que se hizo carne es Cristo en la carne como corporificación de
Dios. Ahora tenemos los tres: Dios, el Verbo y Cristo en la carne. El Verbo, que es Cristo
el Hijo de Dios, se hizo carne.

El Espíritu vivificante
En cuarto lugar, el Hijo de Dios en la carne, es decir, el Verbo, se hizo el Espíritu vivi-
ficante (1 Co. 15:45). Por consiguiente, tenemos a Dios, al Verbo, a Cristo en la carne, y
al Espíritu.

El Espíritu es la palabra
En Efesios 6:17 leemos: “Y recibid el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, el
cual es la palabra de Dios”. Según la gramática griega, el cual en este versículo no se
refiere a la espada sino al Espíritu, indicando que el Espíritu es la palabra. Esto corres-
ponde con las palabras de Cristo en Juan 6:63, donde dice: “Las palabras que Yo os he
hablado son espíritu y son vida”. Por tanto, tenemos a Dios, al Verbo, a Cristo en la
carne como corporificación del Verbo, al Espíritu, y la palabra de nuevo.
Cinco factores mezclados con
el espíritu humano regenerado
En el libro Los Dios-hombres, hice notar que la Biblia revela lo siguiente: los Dios-
hombres, el nuevo hombre, la nueva creación, el Cuerpo de Cristo y la Nueva Jerusalén.
Ahora quisiera señalar que todo eso procede de Dios, de la Palabra, de Cristo como
corporificación de la Palabra, del Espíritu, y del Espíritu como la palabra. Sin estos
cinco factores, no podríamos tener a los Dios-hombres, el nuevo hombre, la nueva crea-
ción, el Cuerpo de Cristo y la Nueva Jerusalén. Además, estos cinco factores son uno
solo. Dios es el Verbo; el Verbo es Cristo; Cristo es el Espíritu; y el Espíritu es la palabra.
Ahora los cinco están en nuestro espíritu humano regenerado e incluso están mezcla-
dos con nuestro espíritu como un solo espíritu (1 Co. 6:17).

EL LIBRO DE PROVERBIOS NO ES
LA PALABRA DIRECTA DE DIOS
El libro de Proverbios está incluido en la Palabra de Dios, pero no es la palabra directa
de Dios. Por el contrario, es la palabra de muchos hombres sabios, especialmente de
Salomón. Asimismo, la mayor parte de la Biblia no es la palabra directa de Dios. Sin
embargo, Dios habla en muchos pasajes narrados en el Antiguo Testamento, como por
ejemplo en Génesis 1:3, donde Dios declara: “Sea la luz”. Aunque el libro de Proverbios
es un libro que forma parte de la Biblia, cuando lo tocamos en nuestro hombre natural,
no es la palabra de Dios para nosotros.

LA PALABRA SE HACE ESPIRITU Y VIDA


PARA NOSOTROS CUANDO
EJERCITAMOS NUESTRO ESPIRITU
En 1 Corintios 7:25a, Pablo escribe acerca del matrimonio: “No tengo mandamiento
del Señor, mas doy mi parecer”. Aquí Pablo dice claramente que lo que él está por ha-
blar no es la palabra de Dios sino su opinión. En el versículo 40, él añade: “Y pienso
que también yo tengo el Espíritu de Dios”. Esto ilustra el hecho de que la Biblia está
llena de palabras humanas, de las palabras del pueblo de Dios, las cuales son la palabra
de Dios porque están en la Biblia, y la Biblia es el aliento de Dios (2 Ti. 3:16a), la exha-
lación de Dios mismo.

Cuando acudimos a la palabra de la Biblia en nuestro hombre natural, en nuestra


mente, dicha palabra no es la palabra de Dios para nosotros, pero cuando vamos a la
Biblia ejercitando nuestro espíritu y buscando tocar a Dios, la palabra se hace Espíritu.
Esta debe ser nuestra experiencia cuando leemos el libro de Proverbios. Las palabras
de este libro son las palabras de hombres sabios, pero cuando las tocamos ejercitando
nuestro espíritu, en un espíritu de oración, cada palabra se convierte en espíritu y vida
para nosotros. Es crucial que cada uno de nosotros vea esto.

NECESITAMOS LOS PROVERBIOS APROPIADOS


Y ESPIRITUALES PARA CULTIVAR
NUESTRO NUEVO HOMBRE REGENERADO
Nosotros los que hemos creído en Cristo, ya no somos el viejo hombre, sino el nuevo
hombre. Sin embargo, por muy nuevos que seamos, todavía tenemos nuestra humani-
dad. Dios, en lugar de desechar nuestra humanidad creada, la regeneró. Sí, Cristo cru-
cificó el viejo hombre caído, lo terminó, pero con la vida divina El regeneró la humani-
dad que Dios creó, o sea, la hizo germinar.

Nuestra humanidad resucitada


La resurrección viene después de la crucifixión, y sin resurrección no hay regeneración
(1 P. 1:3). Lo que Cristo anuló sobre la cruz fue la humanidad caída, o sea el viejo hom-
bre caído, pero la humanidad creada por Dios permaneció con el fin de ser resucitada.
En la resurrección, el elemento divino elevó a la humanidad regenerada. Ahora des-
pués de haber sido regenerados como nuevo hombre, todavía tenemos nuestra huma-
nidad, pero ésta ya ha sido resucitada y regenerada.

Como a los creyentes les cuesta trabajo entender esto, necesitamos una visión clara en
cuanto al viejo hombre y al nuevo hombre. Por una parte, nuestra vieja humanidad
caída fue aniquilada en la crucifixión de Cristo; por otra, nuestra humanidad creada
por Dios germinó, o sea que fue regenerada mediante la resurrección de Cristo. Así
que, por una parte llegamos a nuestro fin y por otra, germinamos. La humanidad que
ahora poseemos no es la humanidad vieja y caída que fue anulada, sino la humanidad
nueva y elevada que germinó por medio de la resurrección de Cristo.

El “yo” crucificado y el “yo” regenerado


En la primera parte de Gálatas 2:20, Pablo declara: “Con Cristo estoy juntamente cru-
cificado y ya no vivo yo”. Si sólo prestamos atención a esta parte del versículo, pensa-
remos que Pablo afirmó que su humanidad fue totalmente aniquilada, ya que él de-
clara: “...y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí”. Pero, ¿dónde y en quién vive Cristo?
Pablo contesta esta pregunta, al decir: “Cristo vive en mí”. Además, añade: “...y la vida
que ahora vivo en la carne, la vivo en la fe”. Primero, Pablo declara: “Estoy juntamente
crucificado, y ya no vivo yo” y luego declara: “Yo vivo”. El “yo” crucificado es el “yo”
viejo. El “yo” que vive es el “yo” nuevo y regenerado, esto es, la humanidad regenerada.

Usar el libro de Proverbios


para cultivar nuestro nuevo hombre
Ahora entendemos el lugar que debe ocupar el libro de Proverbios en nuestra vida cris-
tiana. Puesto que aún tenemos nuestra humanidad, necesitamos proverbios apropia-
dos y espirituales, no con el fin de cultivar nuestro hombre natural, sino nuestro nuevo
hombre regenerado. Por ejemplo, es posible que un hermano hable mucho de las doc-
trinas, y al mismo tiempo sea muy perezoso, descuidado y desordenado en muchos
aspectos de su vida cotidiana. Indudablemente, una persona de esta índole necesita
que su humanidad regenerada sea cultivada mediante el libro de Proverbios.

Todos nosotros necesitamos el libro de Proverbios para cultivar nuestro nuevo hom-
bre. Necesitamos acudir al libro de Proverbios como un nuevo hombre ejercitando
nuestro espíritu con el Espíritu para tocar la palabra. Entonces la palabra contenida en
el libro de Proverbios se convertirá en espíritu y vida para nosotros, no para cultivar
nuestro hombre natural, sino nuestro nuevo hombre regenerado.

ESTUDIO-VIDA DE PROVERBIOS
MENSAJE SIETE
LOS PRECEPTOS DETALLADOS SEGUN LOS CUALES
EL HOMBRE LLEVA UNA VIDA HUMANA APROPIADA
(3)
Lectura bíblica: Proverbios 10—30
En este mensaje seguiremos considerando las amonestaciones y enseñanzas presenta-
das en los capítulos del veinte al veintinueve. Posteriormente analizaremos las palabras
generales de sabiduría que se hallan en el capítulo treinta.

23. En cuanto a la manera en que el Señor se relaciona con el hombre


Muchas porciones de Proverbios hablan de la manera en que el Señor se relaciona con
el hombre.

a. Ordena los pasos del hombre


Por Jehová son ordenados los pasos del hombre; ¿cómo, pues, entenderá el hombre su
camino? (20:24).

b. Controla el corazón del hombre


Como arroyos de agua es el corazón del rey en la mano de Jehová; a donde le place, El
lo inclina (21:1).

c. Pesa el corazón del hombre


Todo camino del hombre es recto a sus propios ojos; pero Jehová pesa los corazones
(v. 2).

d. Da justicia al hombre
Muchos buscan el favor del príncipe; mas de Jehová viene la equidad para cada uno
(29:26).

e. Da victoria al hombre
No vale sabiduría, ni entendimiento, ni consejo, frente a Jehová. El caballo se alista
para el día de la batalla; mas la victoria es de Jehová (21:30-31).

f. Preserva al hombre con Sus ojos


Los ojos de Jehová custodian el conocimiento; mas El trastorna las palabras del pérfido
(22:12).

g. Encubre del hombre los asuntos


Gloria de Dios es encubrir un asunto; pero la gloria de los reyes es escudriñarlo (25:2).

24. En cuanto a la manera en que


el hombre se relaciona con el Señor
Los proverbios también disertan sobre la manera en que nos relacionamos con el Se-
ñor.
a. Temer al Señor
Riquezas, honra y vida son la remuneración de la humildad y del temor de Jehová
(22:4). No tenga tu corazón envidia de los pecadores, antes vive en el temor de Jehová
todo el tiempo (23:17). Bienaventurado el hombre que siempre teme; mas el que endu-
rece su corazón caerá en el infortunio (28:14).

b. Buscar al Señor
Los hombres malos no entienden el juicio; mas los que buscan a Jehová entienden to-
das las cosas (28:5).

c. Esperar al Señor
No digas: Devolveré el mal; espera a Jehová, y El te salvará (20:22).

d. Confiar en el Señor
Leamos Proverbios 22:19: “Para que tu confianza sea en Jehová, te las he hecho saber
hoy a ti también”. El codicioso suscita contiendas; mas el que confía en Jehová pros-
perará (28:25). El temor del hombre pondrá lazo; mas el que confía en Jehová será
exaltado (29:25).

e. Usar el espíritu del hombre como lámpara del Señor


para escudriñar lo más profundo del hombre
Lámpara de Jehová es el espíritu del hombre, la cual escudriña lo más profundo de su
ser (20:27).

25. En cuanto a la manera


de relacionarse con los padres
Al que maldice a su padre o a su madre, se le apagará su lámpara en oscuridad tene-
brosa (20:20). En 23:22, el autor declara: “Oye a tu padre, a aquel que te engendró; y
cuando tu madre envejezca, no la menosprecies”. El que roba a su padre o a su madre,
y dice: “No es transgresión”, compañero es del hombre destructor (28:24). Leamos
Proverbios 23:25: “Alégrense tu padre y tu madre, y gócese la que te dio a luz”.

26. En cuanto a la manera


de relacionarse con otros
Hacer acepción de personas no es bueno; hasta por un bocado de pan transgredirá el
hombre (28:21). El temor del hombre pondrá lazo; mas el que confía en Jehová será
exaltado (29:25).

27. En cuanto a la manera


de relacionarse con los vecinos
Proverbios 25:17 dice: “No frecuente tu pie de la casa de tu vecino, no sea que hastiado
de ti te aborrezca”. El hombre que lisonjea a su prójimo, red tiende delante de sus pasos
(29:5). Como el que enloquece, y echa llamas y saetas y muerte, tal es el hombre que
engaña a su prójimo, y dice: ¿Acaso no estaba yo bromeando? (26:18-19). Maza y es-
pada y saeta aguda es el hombre que habla contra su prójimo falso testimonio (25:18).
Proverbios 25:9-10 nos exhorta diciendo: “Discute tu causa con tu prójimo, y no des-
cubras el secreto de otro, no sea que te deshonre el que lo oye, y tu infamia no se te
quite”. Según 22:28 y 23:10-11, no debemos remover los linderos antiguos que marca-
ron nuestros padres, ni entrar en la heredad de los huérfanos; porque el Redentor de
ellos es fuerte, el cual juzgará la causa de ellos contra nosotros.

28. En cuanto a la manera


de relacionarse con los pobres
El que da al pobre no pasará necesidad; mas el que cierra sus ojos tendrá muchas mal-
diciones (28:27). El que cierra su oído al clamor del pobre, también él clamará, y no
será oído (21:13). El que oprime al pobre para aumentar sus ganancias, y el que da al
rico, ciertamente se empobrecerá. No robes al pobre, porque es pobre, ni oprimas en
la puerta al afligido (22:16, 22).

29. En cuanto a la manera de


relacionarse con los hombres malos
Proverbios 24:1 nos exhorta a no envidiar a los hombres malos, ni desear estar con
ellos. No debemos enfurecernos por causa de los malhechores, ni tener envidia de los
impíos (v. 19).

30. En cuanto a la manera de


relacionarse con los enemigos
En cuanto a los enemigos, no debemos decir que devolveremos el mal, sino que debe-
mos esperar a Jehová, y El nos salvará (20:22). No digamos: “Como me hizo, así le
haré; daré el pago al hombre según su obra” (24:29). Cuando caiga nuestro enemigo,
no nos regocijemos, y cuando tropiece, no se alegre nuestro corazón; no sea que Jehová
lo mire, y le desagrade, y aparte de sobre él su enojo (vs. 17-18). Si nuestro enemigo
tiene hambre, debemos darle de comer pan; y si está sediento, debemos darle de beber
agua; porque ascuas amontonaremos sobre su cabeza, y Jehová nos lo pagará (25:21-
22).

31. En cuanto a uno mismo


Como ciudad derribada y sin muro es el hombre cuyo espíritu no tiene rienda (v. 28).
Bienaventurado el hombre que siempre teme; mas el que endurece su corazón caerá
en el infortunio (28:14).

32. En cuanto a las visiones


Donde no hay visión, el pueblo se desenfrena (29:18a).

C. Palabras generales de sabiduría


El capítulo treinta contiene palabras generales de sabiduría.

1. El no tener conocimiento del Santo


Leamos los versículos del 2 al 4: “Ciertamente más torpe soy yo que ninguno, ni tengo
entendimiento de hombre. Yo ni aprendí sabiduría, ni tengo conocimiento del Santo.
¿Quién subió al cielo, y descendió? ¿Quién encerró los vientos en sus puños? ¿Quién
envolvió las aguas en su manto? ¿Quién afirmó todos los términos de la tierra? ¿Cuál
es su nombre, y el nombre de su hijo, si sabes?”
2. Cada palabra de Dios es probada
Toda palabra de Dios es probada; El es escudo a los que en El se refugian. No añadas a
Sus palabras, no sea que te reprenda, y seas hallado mentiroso (vs. 5-6).

3. Se piden dos cosas


En los versículos del 7 al 9, el escritor pide dos cosas. El declara: “Dos cosas te he pe-
dido; no me las niegues antes que muera: Falsedad y mentira aparta de mí; no me des
pobreza ni riquezas; dame a comer mi porción de pan; no sea que me sacie, y te niegue,
y diga: ¿Quién es Jehová? O que siendo pobre, hurte, y profane el nombre de mi Dios”.

4. No se difama al siervo ante su señor


El versículo 10 nos exhorta a no difamar al siervo ante su señor, no sea que nos maldiga
y seamos hallados culpables.

5. Cuatro generaciones detestables


Los versículos del 11 al 14 hablan de cuatro generaciones detestables: “Hay generación
que maldice a su padre y a su madre no bendice. Hay generación pura ante sus propios
ojos, si bien no se ha limpiado de su inmundicia. Hay generación cuyos ojos son altivos
y cuyos párpados están levantados en arrogancia. Hay generación cuyos dientes son
como espadas, y sus mandíbulas como cuchillos, para devorar a los afligidos de la tie-
rra, y a los menesterosos de entre los hombres”.

6. La sanguijuela tiene dos hijas


La sanguijuela tiene dos hijas, que dicen: ¡Dame! ¡dame! Tres cosas hay que nunca se
sacian; cuatro que nunca dicen: ¡Basta! El Seol, la matriz estéril, la tierra que no se
sacia de aguas, y el fuego que jamás dice: ¡Basta!” (vs. 15-16).

7. El ojo que escarnece a su padre


El ojo que escarnece a su padre y menosprecia la obediencia debida a su madre, los
cuervos de la cañada lo saquen, y lo devoren los hijos del águila (v. 17).

8. Tres cosas son maravillosas


En los versículos del 18 al 19, el escritor habla de tres cosas que le son maravillosas, y
la cuarta tampoco conoce: el rastro del águila en el aire; el rastro de la culebra sobre la
peña; el rastro de la nave en medio del mar; y el rastro del hombre en la doncella. Este
es el proceder de la mujer adúltera: Come, y limpia su boca y dice: No he hecho maldad
(v. 20).

9. Por tres cosas se alborota la tierra


Por tres cosas se alborota la tierra, y la cuarta ella no puede sufrir: Por el siervo cuando
reina; por el necio cuando se sacia de pan; por la mujer odiada cuando se casa; y por la
sierva cuando hereda a su señora (vs. 21-23).

10. Cuatro cosas son pequeñas


y a la vez las más sabias
Cuatro cosas son pequeñas en la tierra, pero son sumamente más sabias: Las hormigas,
pueblo no fuerte, y en el verano preparan su comida; los tejones, pueblo nada esfor-
zado, y ponen su casa en la piedra; las langostas que se enjambran no tienen rey, y
salen todas por cuadrillas; la lagartija se puede agarrar con las manos, y está en pala-
cios de rey (vs. 24-28).

11. Tres cosas majestuosas en su marcha


Hay tres cosas majestuosas en su marcha, y cuatro de elegante caminar: El león, fuerte
entre todos los animales, que no vuelve atrás por nada; el gallo que anda ceñido de
lomos; asimismo el macho cabrío; y el rey, que tiene un ejército consigo (vs. 29-31).

12. Es insensato enaltecerse


Leamos el versículo 32: “Si neciamente has procurado enaltecerte, o si has pensado
hacer mal, pon la mano sobre tu boca”.

13. El que procura la ira causará contienda


Ciertamente batiendo la leche se saca mantequilla, y apretando la nariz sale sangre; y
forzando la ira se produce contienda (v. 33).

ESTUDIO-VIDA DE PROVERBIOS
MENSAJE OCHO
USAR LOS PROVERBIOS PARA EDIFICAR
AL NUEVO HOMBRE
Lectura bíblica: Ro. 8:20-21, 23; 1 P. 1:18-19; Ef. 4:30; 2 Co. 4:16
En este mensaje me gustaría añadir algo con respecto a la manera apropiada de recibir
y de usar el libro de Proverbios.

LA POSICION QUE OCUPAN PROVERBIOS,


ECLESIASTES Y CANTAR DE LOS CANTARES
EN LA SECUENCIA DE LOS LIBROS BIBLICOS
La Biblia fue exhalada por Dios a través de más de cuarenta personas diferentes. Dios
dispuso la secuencia de los sesenta y seis libros de la Biblia, y según esta secuencia
ubicó a los libros de Proverbios, Eclesiastés, y Cantar de los cantares inmediatamente
antes de los libros proféticos.

Hay dos ministerios en el Antiguo Testamento: el ministerio de la ley, representado


por Moisés, y el ministerio de los profetas, representado por Elías. Los libros de Pro-
verbios, Eclesiastés y Cantar de los cantares aparecen al final de la sección de la ley,
justo antes de los profetas. ¿Pertenecen estos libros a la ley o a los profetas? Yo diría
que pertenecen a la sección de la ley. Podemos considerar el libro de Proverbios como
un accesorio o auxiliar de la ley.

SABIDURIA, VANIDAD Y SATISFACCION


Salomón, el escritor de los libros de Proverbios, Eclesiastés y Cantar de los cantares,
fue el último escritor de la sección sobre la ley. Dios lo levantó a la cima más elevada
de la humanidad. Lo que Salomón fue, tuvo e hizo fue incomparable. Es difícil creer
que él acabó por degradarse a lo máximo. Fue después de arrepentirse y de volverse a
Dios que El escribió los últimos dos libros.

De estos tres libros, el primero trata de la sabiduría; el segundo, de la vanidad, y el


tercero, de la satisfacción. El libro de Proverbios gira en torno a la verdadera sabiduría,
y Eclesiastés, al verdadero significado de la vida humana debajo del sol, lo cual es va-
nidad de vanidades, el correr tras el viento. El Cantar de los cantares es la satisfacción
de satisfacciones. Sin Cristo, no hay satisfacción en todo el universo. Cristo, la corpo-
rificación de Dios, es la única satisfacción, no solamente para el hombre sino para todo
el universo, el cual fue sujetado a vanidad (Ro. 8:20). El hecho de que la creación esté
ahora sujetada a vanidad significa que debajo del sol todo es vanidad. En la actualidad,
Dios está corporificado en Cristo, y Cristo es hecho real como el Espíritu vivificante,
compuesto, séptuplo y todo-inclusivo, la consumación misma del Dios Triuno proce-
sado. Esta persona que mora en nosotros es nuestra satisfacción subjetiva.

NECESITAMOS CONOCER LA MANERA APROPIADA


DE RECIBIR EL LIBRO DE PROVERBIOS
Podemos conocer la posición que ocupan Proverbios, Eclesiastés, y Cantar de los can-
tares en la Biblia, sin saber cómo aplicar el libro de Proverbios. Los proverbios nos dan
sabiduría con el fin de que seamos personas apropiadas y hagamos lo correcto. Pero
¿para quién se da esta sabiduría, y cómo se debe usar? ¿Está la sabiduría de Proverbios
destinada al hombre caído? El Antiguo Testamento no revela la manera apropiada de
recibir el libro de Proverbios, porque en la época de Salomón la revelación divina no
había alcanzado tal nivel. Salomón no recibió mucha revelación divina; por el contra-
rio, escribió Proverbios, Eclesiastés y Cantar de los cantares según sus propias obser-
vaciones sobre la humanidad y el universo, y conforme a sus experiencias en cuanto a
apartarse de Dios, arrepentirse y regresar a Dios.

LA OBRA REDENTORA DE DIOS ES UNA PARTE


IMPORTANTE DE SU ECONOMIA
Para usar correctamente el libro de Proverbios debemos conocer la economía de Dios.
La economía de Dios es ésta: Dios se hizo hombre para que el hombre llegue a ser Dios
en vida y en naturaleza, pero no en la Deidad, para producir el organismo del Dios
Triuno, el Cuerpo de Cristo, lo cual da consumación a la Nueva Jerusalén.

Se necesita la redención
La obra redentora de Dios es una parte importante de Su economía. La redención in-
dica que algo está mal y que se necesita un rescate, un remedio. Se requiere la reden-
ción porque después de que Dios creó al hombre para cumplir Su economía, Satanás,
el sutil, vino y apartó al hombre de la línea de la economía de Dios, por medio del pe-
cado. El hombre cayó en pecado, y Satanás inyectó el pecado, o sea, su naturaleza pe-
caminosa, en la naturaleza del hombre. Como resultado de esto, el hombre creado por
Dios se convirtió en pecado, ya que fue envenenado por Satanás.

La manera en que Dios lleva a cabo


Su obra redentora
¿Cómo realiza Dios Su redención y así rescatar al hombre caído? Ninguno de los siste-
mas teológicos tradicionales da una respuesta clara y adecuada a esta pregunta. Pode-
mos encontrar dicha respuesta, sólo después de un estudio cuidadoso, completo y mi-
nucioso de la Biblia.

No es nada fácil entender la Biblia. Hemos pasado más de setenta años estudiándola.
La Biblia es semejante a un gran rompecabezas con miles de piezas esparcidas. Debe-
mos unir todas las piezas para obtener el panorama completo. El hermano Nee leyó
más de tres mil libros cristianos clásicos sobre varios temas, y reunió muchos puntos
preciosos, o “piezas,” que él me comunicó. Durante los últimos 70 años, hemos reunido
las piezas de este gran “rompecabezas”. Ahora tenemos un panorama completo de toda
la Biblia, y podemos ver detalladamente cómo la obra redentora de Dios se relaciona
con Su economía y cómo se lleva a cabo Su redención.

Aniquila al viejo hombre caído


La Biblia nos muestra que el hombre cayó y que necesita ser redimido. En la obra re-
dentora de Dios, la primera parte consiste en aniquilar, en destruir al viejo hombre
caído.

Rescata la humanidad creada por Dios


La segunda parte consiste en rescatar lo que Dios creó, o sea la humanidad creada por
Dios. Algo de la humanidad que Dios creó permanece, y Dios no se resigna a abando-
narla. El la creó, y a pesar de que ésta cayó, El la sostendrá y la devolverá a Sí mismo.
Así que, por una parte, Dios, en Su redención, destruye lo que está caído y, por otra,
rescata lo que El creó.

Eleva la parte redimida del hombre creado


En la tercera parte de la obra redentora, Dios eleva a la humanidad redimida que El
creó. Cuando nosotros hacemos cierta cosa, y ésta se pierde y se deteriora, muchas ve-
ces la podemos recuperar y reparar de tal modo que resulta mejor que en su estado
original. Esto es lo que Dios ha hecho en Su redención. El logró que el hombre que El
había creado, resultase mejor que al principio. Esto significa que Dios elevó al hombre
redimido impartiéndose en éste.

La humanidad que Dios creó era muy buena, pero no poseía la naturaleza de Dios. Era
únicamente humana, sin divinidad. Pero después de la caída de esa humanidad, Dios,
en Su redención, destruyó la parte caída, rescató la parte que El había creado, y se im-
partió a Sí mismo en esta humanidad redimida.

Ahora debemos señalar que, según la Biblia, la obra redentora de Dios no sólo incluye
la muerte, sino también la resurrección. Sin la resurrección Dios no podría recuperar
al hombre perdido que El había creado en el principio. Recobrar al hombre perdido
que había sido creado por Dios originalmente, en realidad equivale a resucitar al hom-
bre creado. En resurrección, Dios usó Su propia vida, naturaleza y elemento como la
substancia necesaria para elevar al hombre creado y redimido. Además, al resucitar a
la humanidad muerta, Dios se introdujo en el hombre. Ahora, este hombre ha sido re-
generado y elevado, y todo lo que Dios es ya está en él. El Dios completo entró en este
hombre resucitado, regenerado y elevado. Este hombre es lo que la Biblia llama el
nuevo hombre (Ef. 4:24).
El propósito de Dios no gira en torno al viejo hombre. A los ojos de Dios, el viejo hom-
bre fue aniquilado, terminado; por tanto, ya no existe. Dios, en Su redención, tiene los
ojos puestos en el nuevo hombre. Todos debemos ver esto.

La obra redentora de Dios es conforme


a Su economía
La obra redentora de Dios es conforme a Su economía. En cierto sentido, la redención
ya se ha cumplido, pero la aplicación o práctica de la redención requiere un proceso
largo. Desde la perspectiva de la economía de Dios, caímos en Adán hace seis mil años
(Ro. 5:12); Cristo como Cordero de Dios fue inmolado desde la fundación del mundo
(Ap. 13:8); y fuimos regenerados por medio de la resurrección de Cristo hace casi dos
mil años. Esta es la perspectiva conforme a la economía de Dios.

Sellados con el Espíritu hasta el día


de la redención
No obstante, en la economía de Dios, toma tiempo experimentar la redención otorgada
en la muerte de Cristo, en Su resurrección y en el Espíritu todo-inclusivo y vivificante.
Fuimos sellados por el Espíritu cuando fuimos salvos inicialmente, y seguiremos
siendo sellados hasta el día de la redención (Ef. 4:30). Esta redención no alude a la
redención de nuestro espíritu ni de nuestra alma, sino a la redención de nuestro
cuerpo, el cual sigue en un estado no redimido. La redención en su totalidad fue cum-
plida por Dios en un instante, pero en su práctica y aplicación, aún no se ha cumplido
cabalmente.

Cuando creí en el Señor Jesús, experimenté Su redención en Su muerte, pero en aquel


momento no conocía la redención efectuada por medio de la resurrección. Entonces
empecé a amar al Señor, a buscarle y a amar la Biblia. Estudié la Biblia durante muchos
años y finalmente aprendí que la redención no sólo se efectúa por medio de la muerte
de Cristo, sino también por Su resurrección. Sin la resurrección de Cristo, Dios como
vida no podría sacarnos de la muerte y hacernos germinar (1 P. 1:3).

Después de mi salvación inicial y durante más de setenta años, he aprendido una lec-
ción: a seguir al Espíritu, a andar en El, según El y con El, a estar en el Espíritu y con
El, y a ser mezclado con el Espíritu y a mezclarme con El. Incluso hasta hoy sigo apren-
diendo esto. Durante los últimos meses he confesado a menudo: “Señor, siento no ha-
ber hecho eso conforme a Tu Espíritu. Oh Señor, perdóname. Cuando hablé con mi
esposa, no lo hice conforme a Tu Espíritu”. Aún sigo aprendiendo esta lección.

Dios, en el último paso de Su obra redentora, redimirá nuestro cuerpo cuando llegue
la plenitud de los tiempos. Cuando Cristo regrese, El transfigurará nuestro cuerpo (Fil.
3:21). Entonces se completará la obra redentora de Dios.

Aún no hemos sido plenamente redimidos, pero estamos en el proceso. Por una parte,
la Biblia declara que ya fuimos redimidos (1 P. 1:18-19). Pero por otra, dice que fuimos
sellados por el Espíritu hasta el día de la redención. Romanos 8:23 afirma que los que
tenemos las primicias del Espíritu, también gemimos dentro de nosotros mismos,
aguardando con anhelo la plena filiación, la redención de nuestro cuerpo. Cuando nos
pregunten si hemos sido redimidos, debemos contestar: “Sí, yo he sido redimido, pero
necesito ser redimido todavía más”. Aunque fuimos redimidos en nuestro espíritu y
nuestra alma, aún esperamos la redención de nuestro cuerpo.

Dios tiene paciencia con nosotros


y obra paulatinamente
Cuando Pablo recibió numerosas revelaciones y fue arrebatado hasta el tercer cielo y
al Paraíso, Dios no quería que se exaltase desmedidamente (2 Co. 12:1-7). Así que, en-
vió un mensajero de Satanás a Pablo, un aguijón en su carne. Dios lo permitió como un
perfeccionamiento para Pablo, que aún no había sido absolutamente purificado y podía
enorgullecerse. Por tanto, Dios lo purificó, lo perfeccionó con una aflicción en el
cuerpo. Esta es la economía de Dios. Nuestro Dios es omnipotente, pero El tiene que
ser muy paciente y proceder de una manera lenta con nosotros.

El hombre exterior se va desgastando,


pero el hombre interior se renueva de día en día
En 2 Corintios 4 se nos revela que “aunque nuestro hombre exterior se va desgastando,
el interior no obstante se renueva de día en día“ (v. 16). Día tras día, nuestro hombre
exterior se va desgastando, consumiendo, y nuestro hombre interior se renueva. Esto
indica que Dios no nos renueva fácilmente; esto no es algo que pueda llevarse a cabo
únicamente por nuestras oraciones. Dios debe usar Su “terapia” para renovarnos.

EL LUGAR QUE OCUPA EL LIBRO DE PROVERBIOS


EN LA ECONOMIA DE DIOS
Ahora podemos ver el lugar que ocupa el libro de Proverbios en la economía de Dios.
Según Su economía, el libro de Proverbios no debe usarse para edificar al viejo hombre.
Los grandes proverbios, que son como pepitas de oro, y los pequeños, que son como
gemas, no fueron dados para que edifiquemos nuestro viejo hombre, ni para cultivar
nuestro yo ni nuestro hombre natural. Por el contrario, dichos proverbios son útiles
para edificar nuestro nuevo hombre. Este es su propósito. Mientras sigamos viviendo
en este cuerpo, necesitaremos que el libro de Proverbios nos proporcione instrucciones
sobre la manera en que podemos vivir correctamente en cuanto a tantos aspectos, con
el fin de edificar nuestro nuevo hombre.
ESTUDIO-VIDA DE ECLESIASTES
MENSAJE UNO
VANIDAD DE VANIDADES
(1)
Lectura bíblica: Ec. 1:1-11
En este mensaje daremos una introducción al estudio-vida de Eclesiastés y luego em-
pezaremos a examinar su contenido.

1. INTRODUCCION
A. Título
El título, Eclesiastés, en hebreo es Qohelet y significa “predicador” o “maestro”, aquel
que congregaba a los hijos de Israel en una asamblea y les hablaba.

B. El escritor
El escritor del libro de Eclesiastés fue el sabio rey Salomón (1:1, 12; 12:9; cfr. 1 R. 4:32).

C. La época
Este libro fue escrito cerca del año 977 a. de C., después de la caída de Salomón.

D. El lugar
El libro de Eclesiastés fue escrito en Jerusalén (Ec. 1:1, 12).

E. El contenido
Después de haberse apartado de Dios y de volver a El, Salomón describe en Eclesiastés
la vida humana del hombre caído, la cual transcurre debajo del sol, en el mundo co-
rrupto. El aplicó su corazón a inquirir y a buscar todo lo que se hacía debajo del cielo,
y observó que, conforme a los fenómenos naturales, todas las cosas que siguen un ciclo,
permanecen iguales generación tras generación; todas son fatigosas y no hay nada
nuevo. Concluye declarando que, para la vida humana del hombre caído, todo es vani-
dad de vanidades, semejante a correr tras el viento. El sabio rey, en su sabiduría, llegó
a tal conclusión, la cual puede considerarse una historia de la vana vida de un hombre
caído. La conclusión dada a este libro es como una endecha para un hombre cuyo fin
es miserable.

Según Eclesiastés, la historia humana, desde su principio hasta el presente día, es va-
nidad. Puesto que la creación fue sujetada a vanidad y a la esclavitud de la corrupción,
todo lo que está debajo del sol es vanidad. Las palabras de Pablo al respecto, en Roma-
nos 8:20-21, corresponden a Eclesiastés. Hoy la gente no está viviendo; en realidad,
está muriendo. Nacimos para morir, es decir, que empezamos a morir desde el día de
nuestro nacimiento. Así, vemos que la vida humana debajo del sol es vanidad de vani-
dades.

F. La idea central
Salomón poseía una sabiduría sin par, una posición suprema, riquezas insuperables, y
centenares de esposas y concubinas, pero debido a que se entregó a la concupiscencia,
cayó hasta un nivel sin precedente. Todas las experiencias positivas y negativas de la
vida humana debajo del sol lo dejaron impresionado y ocupado con la idea central de
este libro, es decir, la vanidad de vanidades de la vida humana debajo del sol, cuando
uno se aparta de Dios. Dios creó al hombre con un propósito muy elevado y noble, es
decir, lo creó para que le expresara como semejanza de El en Su vida, Su naturaleza y
Su expresión. Pero Satanás el diablo, el enemigo de Dios, intervino y se inyectó como
pecado en el hombre que Dios había creado para Su propósito. Por causa de esta caída,
el hombre y todas las cosas creadas que Dios había encomendado al dominio del hom-
bre, fueron introducidos en la esclavitud de la corrupción, y sujetados a vanidad (Ro.
8:20-21). De esta manera, la vida humana en el mundo corrupto también vino a ser
vanidad, el correr tras el viento. El escritor, Salomón, lo comprendió ampliamente y lo
recalcó constantemente en su descripción. No obstante, no se desanimó por ello; antes
bien, nos enseñó que hay una manera de salir de esta vanidad, siempre y cuando el
hombre se vuelva a Dios y lo tome como su todo —como redención, vida, riqueza, dis-
frute, placer y satisfacción— para que el hombre vuelva a ser usado por Dios, a fin de
que se cumpla el propósito original que Dios tenía con respecto al hombre, con miras
a realizar Su economía eterna (Ec. 12:13-14).

II. EL LIBRO EN SI
A. Palabras de apertura
Eclesiastés 1:1-11 da las palabras de apertura.

1. El escritor
El versículo 1 indica que el escritor fue Salomón, hijo de David, rey de Jerusalén: el
Predicador.

2. El tema
En los versículos del 2 al 11 vemos que el tema de este libro es vanidad de vanidades.

a. Todo el trabajo del hombre debajo del sol sigue un ciclo


Todo el trabajo del hombre debajo del sol sigue un ciclo (vs. 3-4). Todos los días el sol
sale y se pone. Cada año una estación sigue a la otra. Los padres traen hijos al mundo
y mueren finalmente. Los hijos crecen y a su vez tienen hijos; y luego ellos también
mueren. Tal ciclo continúa sin parar, y nada es nuevo.

b. Todo sigue igual


Todo sigue igual, generación tras generación, como los fenómenos naturales (vs. 4-7).

c. Todo es fatigoso
Todas las cosas son fatigosas, es decir, no satisfacen, nada es nuevo y no hay memoria
de lo que precedió (vs. 8-11).

B. Lo que ensayó el escritor


Eclesiastés 1:12-6:12 es una sección extensa que presenta lo que ensayó el escritor.
1. En sabiduría y conocimiento
El primer experimento tenía que ver con la sabiduría y el conocimiento (1:12-18). El
escritor declara que este penoso trabajo dio Dios a los hijos de los hombres, para que
se ocupen en él (v. 13). Lo torcido no se puede enderezar y lo incompleto no puede
contarse (v. 15). En la mucha sabiduría hay mucha molestia, y quien aumenta el cono-
cimiento, también aumenta su tristeza (v. 18). Conocer la sabiduría, las locuras y los
desvaríos también equivale a correr tras el viento (v. 17).

2. En placeres
En 2:1-11, se describe lo que el escritor ensayó en cuanto al placer, particularmente en
el gozo (vs. 1-2), el beber (v. 3), el edificar y plantar (vs. 4-6), los bienes (v. 7), la plata
y el oro (v. 8a), la música (v. 8b), y los deleites con muchas concubinas (v. 8c). Después
de haber disfrutado de placeres incomparables, con su sabiduría Salomón encontró
que todo ello era vanidad y correr tras el viento, sin provecho debajo del sol (vs. 9-11).

3. Como sabio y como necio


Los versículos del 12 al 26 describen lo que el escritor ensayó como sabio y como necio.

a. Es mejor ser sabio que necio


Es mejor ser sabio que necio, pero después de la muerte ambos vienen a ser vanidad,
como correr tras el viento. Así que Salomón odiaba la vida debajo del sol, la cual le
fastidiaba (vs. 12-17).

b. Salomón, un hombre que laboraba mucho,


iba a dejar el fruto de su labor a alguien
que nunca trabajó en ello
Salomón, un hombre que trabajaba con sabiduría, conocimiento, destreza y afán, y que
dejaría su hacienda a un hombre que no había trabajado en ello, aborreció todo su tra-
bajo que había hecho debajo del sol y se desesperanzó acerca de ello, al ver que dejaría
todo que había obtenido a alguien que vendría después de él, considerando esto un mal
grande, que le causaba dolores y molestia, lo cual no permitían que su corazón reposara
de noche. Por tanto, todo era vanidad y correr tras el viento para él (vs. 18-23).

c. Salomón reconoce lo que


proviene de la mano de Dios
Salomón consideró que no había cosa mejor para el hombre que comer y beber, y que
su alma goce el bien de su trabajo, y reconoció que esto proviene de la mano de Dios,
quien da sabiduría conocimiento y gozo al hombre que es bueno ante Sus ojos (3:13;
5:18-20), mas al pecador da el trabajo de recoger y amontonar, para darlo al que es
bueno ante Dios. Para Salomón, también esto es vanidad y correr tras el viento (2:24-
26).

4. En la fortuna determinada
por la soberanía de Dios
En 3:1-15, tenemos una palabra acerca de lo que Salomón ensayó en cuanto al destino
bajo la soberanía de Dios.
a. Un tiempo para todo
Todo tiene su tiempo, señalado por Dios. ¿Qué provecho tiene el que trabaja, de aquello
en que se afana? (vs. 1-9).

b. Las razones por las cuales Dios


designó un tiempo para todo
Salomón enumera las razones por las cuales Dios designó un tiempo para todo.

1) Dios ha dado trabajo a los hijos de los hombres


Dios ha dado trabajo a los hijos de los hombres para que se ocupen en él (v. 10).

2) Dios ha puesto eternidad en el corazón del hombre


Dios lo hizo todo hermoso en su tiempo; y ha puesto eternidad (una aspiración por lo
eterno) en el corazón del hombre, sin que alcance éste a entender la obra que ha hecho
Dios desde el principio hasta el fin (v. 11). Dios, al crear al hombre, puso algo en él, que
Salomón llama “eternidad”. Esto significa que en el hombre hay cierta aspiración por
Dios, una aspiración por lo eterno. Aunque las cosas físicas sean agradables, son tem-
porales.

Muchos de los que han tenido éxito en sus vidas pueden dar testimonio de que, cuando
intentaban superarse en su carrera, sentían un vacío dentro de ellos. Así, empezaron a
darse cuenta de que buscaban algo eterno. Después de lograr lo que deseaban, sienten
que eso no significa nada. Este sentir proviene de la aspiración por algo eterno, la cual
reside dentro del corazón del hombre.

Según nuestras experiencias personales, sabemos que cada vez que tenemos éxito en
nuestra vida humana, también sentimos un vacío. Esto indica que dentro del hombre
hay una aspiración por lo eterno. Dios ha puesto esta aspiración, esta búsqueda, en el
corazón del hombre, a fin de que busque a Dios. Cada persona, sobre todo las que re-
flexionan, tiene dentro de sí este anhelo y búsqueda de lo eterno.

3) No hay cosa mejor para el hombre que


alegrarse y hacer el bien en su vida
Los versículos 12 y 13 declaran que no hay cosa mejor para el hombre que alegrarse y
hacer el bien en su vida, comiendo, bebiendo y gozando del bien de toda su labor; esto
es un don de Dios.

Dios creó al hombre para Sí mismo, pero Satanás sedujo al hombre y lo incitó a que
abandonara a Dios; por consiguiente, el hombre cayó. No obstante, Dios sigue bendi-
ciendo al hombre para que éste pueda llevar un buen vivir y disfrutar de varias cosas
materiales. Al bendecir al hombre con bienes materiales, Dios preserva la existencia de
la humanidad de generación en generación. De esta manera, Dios ha preservado al li-
naje humano con miras a redimir Sus elegidos.

Sin las bendiciones de Dios nadie podría vivir en la tierra. Por una parte, todo lo que
se encuentra debajo del sol es vanidad de vanidades y está sujeto a la esclavitud de la
corrupción. Pero por otra, ciertas cosas en la vida humana, como la educación, el tra-
bajo y el matrimonio, nos atraen. Si no nos esforzáramos por obtener una buena edu-
cación, tener éxito en nuestro trabajo, llevar una buena vida matrimonial y una buena
vida de familia, podríamos caer en la tentación de cometer suicidio. Dios usa los es-
fuerzos humanos para preservar al hombre sobre la tierra. Pues si la humanidad dejara
de existir, Dios no podría obtener Sus elegidos de entre el linaje humano caído. Si la
humanidad se hubiese extinguido, Cristo no habría podido venir a la tierra, porque no
habría quedado linaje para Su encarnación.

El hombre ha caído, pero Dios sigue bendiciéndolo, mandando que el sol brille y la
lluvia caiga, a fin de mantener un buen orden en el universo. Como resultado de ello,
las personas tienen el deseo de seguir viviendo. De este modo, la humanidad es preser-
vada y Dios puede así cumplir Su propósito, por el cual nos escogió antes de la funda-
ción de la tierra.

Nacimos en el tiempo designado y en el lugar correcto. Por consiguiente, todos estamos


aquí para cumplir el propósito de Dios. Si Dios, bajo Su mano soberana, no hubiese
preservado la vida humana física, ninguno de nosotros podría existir para cumplir Su
propósito. Yo creo que ésta es la manera correcta de entender el punto de vista de Sa-
lomón cuando escribió que “es don de Dios que todo hombre coma y beba, y goce el
bien de toda su labor” (v. 13).

4) Dios ordenó todo lo que está


presente y todo lo que ha de ser
Dios, en Su soberanía sobre todo, ha ordenado todo lo que está en el presente y lo que
ha de ser, y busca emplear de nuevo lo que ocurrió en el pasado. Aquello que Dios hace
es perpetuo; nada se le puede añadir ni quitar; de esta manera Dios hace que todos le
teman y obtengan Su sabiduría para comprender el verdadero significado de la vida
humana (vs. 14-15).

5. En los rangos y las clases


de la sociedad humana
Eclesiastés 3:16—4:16 tiene que ver con lo que ensayó Salomón en cuanto a las clases
sociales y los rangos de la sociedad humana.

a. El juicio de Dios rebaja a los justos


El juicio de Dios en el tiempo señalado rebaja a los justos al mismo nivel en que están
los impíos (3:16-17).

b. Dios demuestra que los hombres son sólo bestias


Dios demuestra que los hombres son sólo bestias, bajándolos al mismo nivel que bes-
tias. Por esto, no hay cosa mejor para el hombre que alegrarse en su trabajo, porque
ésta es su porción; ya que, ¿quién lo llevará para que vea lo que ha de ser después de
él? (vs. 18-22).

c. Los oprimidos lloran y los opresores tienen poder


Los oprimidos lloran y los opresores tienen poder; pero ninguno de ellos tiene conso-
lador. Salomón alabó a los muertos más que a los vivientes, y aún más al que no ha sido
aún y no ha visto las malas obras que debajo del sol se hacen (4:1-3).
d. Todo trabajo y destreza para hacerlo causan que
el hombre tenga envidia contra su prójimo
Todo trabajo y destreza de obras causan que el hombre tenga envidia contra su pró-
jimo. El necio cruza sus manos y come su misma carne; más vale un puño lleno con
sosiego, que dos puños llenos con trabajo; todo esto es vanidad y correr tras el viento
(vs. 4-6).

e. El hombre solo y sin sucesor


Un hombre solo y sin sucesor, que no tiene hijo ni hermano, nunca cesa de trabajar, ni
sus ojos se sacian de sus riquezas; trabaja y se priva del bien, pero no para beneficio de
nadie. Mejores son dos que uno, y mejor todavía tres que dos (vs. 7-12).

f. Mejor es el muchacho pobre y sabio,


que el rey viejo y necio
Mejor es el muchacho pobre y sabio, que el rey viejo y necio que no sabe ya ser amo-
nestado (vs. 13-16).

ESTUDIO-VIDA DE ECLESIASTES
MENSAJE DOS
VANIDAD DE VANIDADES
(2)
Lectura bíblica: Ec. 12:13-14
En este mensaje seguiremos considerando lo que ensayó el escritor, y luego veremos
sus búsquedas y sus pruebas.

6. En cuanto a tocar a Dios


Eclesiastés 5:1-7 describe lo que ensayó el escritor en cuanto a tocar a Dios.

a. Con miras a poner en guardia


Las palabras de Salomón aquí no se ofrecen para dar aliento, sino para proceder con
cuidado. Esto difiere de la perspectiva del apóstol Pablo, quien animaba a los creyentes
a acercarse de Dios a fin de que recibieran misericordia y hallaran gracia para el opor-
tuno socorro (He. 4:16).

b. Guardar nuestros pies cuando


vayamos a la casa de Dios
Eclesiastés 5:1a nos exhorta a guardar nuestros pies cuando vayamos a la casa de Dios.

c. Acercarnos para oír


El versículo 1b nos exhorta a que nos acerquemos más para oír que para ofrecer el sa-
crificio de los necios; porque no saben que hacen mal.

d. No nos demos prisa con nuestra boca


No nos demos prisa con nuestra boca ni se apresure nuestro corazón a proferir palabra
delante de Dios, porque Dios está en el cielo, y nosotros estamos sobre la tierra; por
tanto, debemos asegurarnos de que nuestras palabras sean pocas, a diferencia de la
multitud de las palabras del necio (vs. 2-3).

e. No tardemos en cumplir el voto que hicimos a Dios


Los versículos del 4 al 6 nos exhortan a no tardar en cumplir el voto que hicimos a Dios.
Mejor es que no hacer votos, que hacer votos y luego no cumplirlos.

f. Temamos a Dios
Leamos el versículo 7: “Porque en los muchos sueños, y en los muchas palabras hay
vanidades; mas tú, teme a Dios”.

7. En diversos ejemplos
En 5:8-17 y 6:1-12, vemos diversos ejemplos de varias cosas en la vida humana, las
cuales son vanidad.

a. Un pobre es oprimido bajo violación


del derecho y de la justicia
En una provincia, un pobre es oprimido bajo violación del derecho y de la justicia, aun-
que hay varias jerarquías de oficiales que deben vigilar este asunto y hay rey que suele
actuar para el beneficio de la tierra. Esto es vanidad (5:8-9).

b. El que ama la plata no se saciará


El que ama la plata y la abundancia con ganancias no se saciará, y la abundancia del
rico no le deja dormir. También esto es vanidad (vs. 10-12).

c. El rico guarda sus riquezas para su mal


El rico guarda sus riquezas para su mal, las cuales se pierden en malas ocupaciones, y
al hijo que engendra nada le queda. Ha trabajado para el viento, comiendo en tinieblas,
con mucho afán y dolor y resentimiento. Este es un mal doloroso y también es vanidad
(vs. 13-17).

d. Un mal que pesa gravemente sobre los hombres


Según 6:1-2, el hecho de que Dios da riquezas y bienes y honra al hombre, pero no le
da facultad para disfrutar de ello, sino que lo disfruta un extraño, es un mal que pesa
gravemente sobre los hombres. Esto es vanidad y enfermedad maligna.

e. Un hombre cuya alma no se sacia del bien


Un hombre engendra cien hijos y vive muchos años, pero su alma no se sacia del bien,
y también carece de una sepultura apropiada. El es peor que un abortivo. También esto
es vanidad (vs. 3-6).

f. El hombre trabaja para su boca,


pero su alma no se sacia
El hombre trabaja para su boca, pero su alma no se sacia. Entonces, ¿qué ventaja tiene
el sabio sobre el necio? ¿Qué ventaja tiene el pobre que sabe caminar entre los vivos?
Todo esto es vanidad y correr tras el viento (vs. 7-9).

g. Muchas cosas aumentarán la vanidad


En el versículo 12, el escritor pregunta: “¿Quién sabe cuál es el bien del hombre en la
vida, en los contados días de su vana vida, los cuales él pasa como sombra?” Muchas
cosas aumentarán la vanidad. ¿Cuál es la ventaja para el hombre? (v. 11).

8. Salomón alienta a los hombres caídos a disfrutar lo que Dios les ha dado
Salomón, basado en todo lo que ensayó, y conforme a la economía de Dios, animó a los
hombres caídos debajo del sol a disfrutar lo que Dios les había dado para que subsis-
tieran y proporcionaran a Dios la oportunidad de llevar a cabo Su propósito eterno de
escogerlos y predestinarlos con miras a producir el Cuerpo de Cristo y para sostener al
hombre caído de la vieja creación a fin de que fuese la provisión por la cual Dios hiciera
de la vieja creación Su nueva creación en Cristo (2:24; 3:13; 5:18-20; 8:15; 9:7-10). Esto
lo comprueba la predicación del apóstol Pablo en Hechos 14:15-17 y 17:24-31.

Aquí debemos observar que para llevar una vida que testifique de Cristo y lo ministre
a los demás, y para glorificar a Dios, necesitamos las cosas materiales y los asuntos
físicos, pero éstos no deben atraernos, capturarnos ni usurparnos. Si nos usurpan, su-
friremos su vanidad. Vivimos en el mundo y pasamos por una “feria de la vanidad”,
pero no debemos demorarnos en ella para vanagloriarnos. Ahora todo lo de la vieja
creación está bajo la esclavitud de la corrupción. Si nosotros no escapamos de “la co-
rrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia” (2 P. 1:4), participaremos
de su vanidad.

C. El escritor busca y hace pruebas


En 7:1-12:12, vemos que el escritor busca y hace pruebas.

1. Busca y prueba todas las cosas


de la vida humana caída
El escritor buscó y probó todas las cosas de la vida humana caída que hay debajo del sol (7:23-
29; 8:9, 16; 12:9-10).

2. Todas las cosas son vanidad de vanidades


Todas las cosas debajo del sol, sin importar la clase de persona en cuestión, sabia o necia,
diligente o perezosa, rica o pobre, vieja o joven, noble o vil, justa o impía, buena o pecaminosa,
limpia o inmunda, y sin importar la condición en que nació, cómo trabajó, cómo murió ni cuál
fuera su fin, son vanidad de vanidades (7:6, 15; 8:10, 14; 9:9; 11:8, 10; 12:8).

3. Los proverbios, las palabras de sabiduría,


son producto de la búsqueda del escritor
y de las pruebas que hizo
Los proverbios, las palabras de sabiduría, fueron producto de la búsqueda del escritor y las
pruebas que hizo (7:1-9, 11-12, 14-17; 8:1b, 5b, 8; 9:4b, 7-12, 16-18; 10:1-2, 4b, 8-14a, 18-20;
11:1, 3-8; 12:11, 12b). Todos estos proverbios sirven para desarrollar el carácter del que lleva
una vida humana mejorada, pero no tienen la función de proporcionar el crecimiento en la vida
divina para la edificación del Cuerpo de Cristo. Sin embargo, para la edificación del Cuerpo de
Cristo se necesita un carácter recto, no desarrollado por cultivar el yo, sino por la unción del
Espíritu bajo la obra de la cruz de Cristo con los ricos elementos de Cristo (Gá. 5:16; 2:20; Fil.
1:19-21).

4. Lo que Dios es para el hombre


El autor indagó y probó lo que Dios es para el hombre.

a. Dios creó al hombre


Dios creó al hombre, así que Dios es el Soberano sobre el hombre (Ec. 7:29; 12:1).

b. Todas las cosas relacionadas con


el hombre están en la mano de Dios
Todas las cosas relacionadas con el hombre están en la mano de Dios, y Dios es inescrutable
en Sus obras (9:1; 8:17; 7:13-14; 11:5).

c. Dios juzga al hombre en todo


Dios juzgará al hombre en todo (3:17; 11:9; 12:14; Mt. 12:36; Ro. 2:5, 16; Hch. 17:31; Ap.
20:11-13).

d. Dios le da a los hombres una


porción en la vida humana
para que la disfruten y subsistan
Dios le da a los hombres una porción en la vida humana para que la disfruten y subsistan, a fin
de que Dios tenga la oportunidad de llamar a algunos para llevar a cabo Su elección y predes-
tinación eterna, con miras al cumplimiento de Su economía eterna (Ec. 8:15).

5. Lo que el hombre debe ser para Dios


El escritor también indagó e hizo pruebas para descubrir lo que el hombre debe ser para Dios.

a. Debe temer a Dios


El hombre debe temer a Dios para obtener de El sabiduría con la cual saber cómo llevar la vida
humana y conocer más a Dios (7:18b; 8:12-13; 12:13).

b. Debe arrepentirse ante Dios


Los hombres, caídos de la buena condición original en que fueron creados por Dios, y hundidos
en sus artimañas (7:29b) y con un corazón lleno de maldad (9:3), sin que haya un solo hombre
justo, que haga el bien y no peque (7:20), deben arrepentirse ante Dios y recibir al Redentor
que Dios preparó para ellos (Job 19:25).

c. El hombre debe disfrutar la provisión de Dios


El hombre debe disfrutar de la provisión que Dios le ha dado para su sustento y de la vida
matrimonial ordenada para la existencia del linaje humano y su multiplicación, a fin de llenar
la tierra (Gn. 1:28) y hacer posible que Dios salve a algunos de ellos y produzca la iglesia, el
Cuerpo de Cristo, la cual culminará en la Nueva Jerusalén como el agrandamiento eterno de
Dios y Su expresión sempiterna en conformidad con la economía eterna de Dios (Ec. 9:7-10).

La exposición de los puntos mencionados en cuanto a lo que el escritor ensayó, buscó y probó,
no debe considerarse la revelación divina de parte de Dios, a pesar de estar incluido en las
Escrituras. Es la conclusión de las indagaciones del escritor en lo que ensayó con la vida hu-
mana del hombre caído debajo del sol. Todas estas palabras, que son sus conclusiones, pueden
considerarse proverbios, palabras de sabiduría, que conducen a los hombres caídos y desviados
a regresar a Dios y recibirle conforme a Su economía neotestamentaria en Su Hijo como Re-
dentor y vida, a fin de que sean regenerados para ser Dios-hombres con miras al cumplimiento
de la economía eterna de Dios.

6. Consejos a los jóvenes


En 11:9-12:1, el escritor da consejos a los jóvenes.

a. Los jóvenes deben esforzarse por disfrutar


la vida humana en su juventud
Los jóvenes deben esforzarse por disfrutar de la vida humana en su juventud a la luz del juicio
de Dios, desechando todo enojo de su corazón y apartando de su carne el mal (11:9-10).

b. Deben acordarse de su Creador


en los días de su juventud
Los jóvenes deben acordarse de su Creador en los días de su juventud y no deben titubear en
ello hasta que llegue la vejez (12:1).

7. El triste cuadro de la vejez del hombre


En 12:2-8 el escritor nos muestra el triste cuadro de la vejez del hombre. El medio ambiente
brillante con los tres luminares creados por Dios y las luces artificiales hechas por el hombre se
oscurece, y la atmósfera agradable del cielo se nubla (v. 2). Las manos, los guardas de la casa,
tiemblan (v. 3a). Se encorvan los lomos, los hombres fuertes (v. 3b). Los dientes vienen a ser
pocos (v. 3c), se oscurecen los ojos (v. 3d), y los oídos se ponen insensibles al sonido (v. 4a).
Se despierta temprano en la mañana (v. 4b). Las cuerdas vocales bajan (v. 4c). Uno tiene miedo
de lo que es alto (v. 5a) y se atemoriza al caminar (v. 5b). El cabello se hace blanco (v. 5c). No
puede llevar una carga, ni aun la pequeña langosta (v. 5d). No hay medicina que pueda apartar
al viejo de la muerte, y los endechadores asisten a su entierro (v. 5e). El cadáver —la médula
espinal (la cadena de plata), la cabeza (el cuenco de oro), los pulmones (el cántaro), y el corazón
(la rueda)— decae (v. 6). El cuerpo hecho de polvo regresa al polvo, y el aliento vuelve a Dios
que lo dio (v. 7; Gn. 2:7). Esto indica que todo el ser humano con su vida humana, apartado de
Dios, sólo es vanidad de vanidades (Ec. 12:8).

D. Palabras de conclusión
En 12:13-14, tenemos la conclusión del escritor.

1. La intención del escritor


La intención del escritor es conducir a los hombres a temer a Dios para que El con el tiempo
les muestre Su economía neotestamentaria con respecto a la producción de Su iglesia, el Cuerpo
de Cristo, la cual tendrá su consumación en la Nueva Jerusalén como el agrandamiento eterno
de Dios y Su expresión sempiterna (v. 13).

2. Dios juzgará a los hombres


en esta era y ante Su gran trono blanco
En esta era Dios juzgará a los hombres en cuanto a lo que hagan, incluyendo toda cosa encu-
bierta, conforme al bien y al mal, y delante del gran trono blanco los juzgará para determinar el
destino eterno de ellos (v. 14; Ap. 20:11-15).

ESTUDIO-VIDA DE CANTAR
DE LOS CANTARES
MENSAJE UNO
INTRODUCCION
Y
ATRAIDA A IR EN POS DE CRISTO
PARA SER SATISFECHA
(1)
Lectura bíblica: Cnt. 1:1-8
Como inicio de este estudio-vida de Cantar de los cantares, quiero, en memoria del
hermano Watchman Nee, expresar mi aprecio y agradecimiento por él. El bosquejo, los
títulos y subtítulos y la interpretación de las figuras del presente estudio-vida de Cantar
de los cantares, se basan en el estudio que condujo el hermano Nee en mayo de 1935
para unos colaboradores de quienes yo fui uno de los diez participantes, en un hotel a
orillas del Lago Oriental de la ciudad de Hangchow, cerca de Shangái.

El tema de Cantar de los cantares es la satisfacción de las satisfacciones. Este libro des-
cribe las cuatro etapas de la experiencia de la amada de Cristo, y se puede resumir en
las cuatro siguientes frases:

(1) La que ama a Cristo debe ser atraída por Su amor y cautivada por Su dulzura, de tal
modo que corra en pos de El para ser satisfecha.

(2) La que ama a Cristo debe recibir de El un llamado a liberarse del yo al unirse a la
cruz de Cristo.

(3) La que ama a Cristo debe recibir de El un llamado a vivir en ascensión como nueva
creación de Dios, en la resurrección de Cristo.

(4) La que ama a Cristo debe recibir de El un llamado más intenso a vivir detrás del
velo por medio de la cruz, después de haber experimentado Su resurrección.

En la primera etapa, la amada de Cristo es atraída por El a seguirle. En la segunda


etapa, experimenta la cruz para que su yo sea quebrantado. La cruz nos salva del yo y
nos libera de nosotros mismos. En la tercera etapa, la que ama a Cristo vive en ascen-
sión, lo cual implica experimentar la nueva creación de Dios en la resurrección de
Cristo. En la cuarta etapa, la amada vive detrás del velo, en la cámara interior de todo
el universo, esto es, en el Lugar Santísimo. Conforme a la experiencia, primero viene la
cruz, y después la resurrección y la ascensión. Sin embargo, la experiencia de la ascen-
sión no es suficiente; después de ella, se necesita todavía otra etapa, la cual es vivir
detrás del velo mediante una experiencia más profunda de la cruz.

En el Cantar de los cantares, el cual es un libro de poesía, no encontramos las pala-


bras cruz, resurrección, ni ascensión.Tampoco vemos las expresiones nueva crea-
ción o detrás delvelo. Entonces, ¿cómo podemos afirmar que este libro revela las dis-
tintas etapas de la vida cristiana? Para contestar esta pregunta, es necesario ver que el
Cantar de los cantares revela las etapas de la vida cristiana, mediante numerosas figu-
ras. No se usa la palabra cruz, pero hay figuras de la cruz. Asimismo, en lugar de las
palabras resurrección y ascensión, hay figuras que aluden a la resurrección y a la as-
censión. También hay figuras que representan la nueva creación y la vida que se lleva
detrás del velo. Al leer este libro, lo más difícil es interpretar las figuras que se encuen-
tran en él.

En este mensaje, primero presentaremos una introducción y después empezaremos a


considerar la primera etapa: ser atraída a ir en pos de Cristo para ser satisfecha.

INTRODUCCION
1. Un libro especial
Cantar de los cantares es un libro muy especial en las Santas Escrituras, debido a que
no trata de historia, de ley, de profecía, ni del evangelio.

2. Un poema sobre la historia de amor


de un excelente matrimonio
Este libro es un poema sobre la historia de amor de un excelente matrimonio. Es el
romance más elevado. La Biblia en sí es un romance, una historia de amor en la cual
Dios “se enamora” del hombre.

a. La historia del rey Salomón


y de la sulamita

Cantar de los cantares relata la historia del sabio


rey Salomón, escritor de este libro, y de la sula-
mita, una doncella del campo. En este estudio-
vida, Salomón es llamado el amado y la sulamita,
es la que ama, o la amada (lit. “amor”, 1:15; 2:2;
4:1, 7; 6:4). Salomón, en el género masculino,
significa “paz”, y sulamita es Salomón en el gé-
nero femenino. Élb. Un cuadro del amor de Cristo
en Su unión con Sus creyentes
a un nivel individual
Cantar de los cantares es un cuadro del amor de Cristo en Su unión con Sus creyentes
a un nivel individual. Todo el Nuevo Testamento recalca la vida del Cuerpo, y no la vida
individual (Ro. 12:4-5; 1 Co. 12:27), pero Cantar de los cantares no recalca el Cuerpo,
lo corporativo, sino al creyente, lo individual. Si hemos de llevar la vida del Cuerpo,
debemos tener un contacto personal con el Señor. Si no tenemos la base de una comu-
nión individual con el Señor, no podemos llevar la vida apropiada del Cuerpo.

1) Dios ama a Su Israel, Su elegido,


tal como un marido ama a Su esposa
Como relato de un romance divino, la Biblia muestra primero que Dios ama a Israel,
Su elegido, tal como un marido ama a Su esposa (Is. 54:5-7; Jer. 2:2; 3:1; Ez. 16:8; Os.
2:19-20). Israel era la novia y Dios, el Novio. Así que, había un amor nupcial entre Dios
e Israel.

2) Cristo ama a Su iglesia tal como


un marido ama a su esposa
En segundo lugar, la Biblia revela que Cristo ama a Su iglesia tal como un marido ama
a su esposa (Ef. 5:25, 31-32; Ap. 19:7-9; 21:2, 9). En Apocalipsis 19, vemos que Cristo
celebrará una fiesta de bodas con los vencedores, Su novia, y Sus bodas durarán mil
años. Finalmente, en el cielo nuevo y la tierra nueva, todos Sus creyentes, en calidad
de Nueva Jerusalén, serán la esposa del Cordero. La Nueva Jerusalén será la esposa
corporativa de Cristo, el Cordero.

3) Los creyentes han sido desposados


con Cristo como vírgenes puras
Según lo dicho por Pablo en 2 Corintios 11:2, los creyentes fueron desposados con
Cristo como vírgenes puras. En este sentido, todos los creyentes de Cristo son mujeres.
Espiritualmente, todos nosotros, hermanos y hermanas, somos vírgenes desposadas
con Cristo.

3. El contenido
El contenido de Cantar de los cantares es la experiencia progresiva de la amorosa co-
munión del creyente con Cristo. Así como dijo Hudson Taylor, Cantar de los cantares
es un libro de unión y de comunión con Cristo.

4. Las secciones
Las secciones del Cantar de los cantares, que concuerdan con el significado intrínseco
y espiritual de este libro, son las siguientes: atraída a ir en pos de Cristo para ser satis-
fecha (1:2-2:7); llamada a ser librada del yo al unirse a la cruz (2:8-3:5); llamada a vivir
en ascensión como nueva creación en resurrección (3:6-5:1); llamada de manera más
intensa a vivir detrás del velo por medio de la cruz, después de experimentar la resu-
rrección (5:2-6:13); ella participa en la obra del Señor (7:1-13); y ella espera ser arre-
batada (8:1-14).

I. ATRAIDA A IR EN POS DE CRISTO


Ahora veamos cómo la que busca a Cristo es atraída a ir en pos de El para ser satisfecha
(1:2-4a).

A. El anhelo de la amada
“¡Oh, si me besara con besos de su boca! Porque mejores son tus amores que el vino.
Tus ungüentos tienen olor agradable, Tu nombre es como ungüento derramado; por
eso las doncellas te aman” (vs. 2-3). Estos versículos expresan el anhelo del que ama.

1. Anhela que la bese Cristo


La que ama a Cristo anhela que El la bese con besos de Su boca (v. 2a). Los besos de la
boca son los más íntimos. Este anhelo de ser besada por Cristo es una respuesta al amor
alentador de Cristo, que es mejor que el vino (v. 2b), y al encantador nombre de El (Su
persona), que es como ungüento derramado que tiene el agradable aroma de los un-
güentos (v. 3a).

El Cantar de los cantares se compone de muchas figuras. La primera figura es el vino


que alegra a la gente. El vino aquí representa el amor alentador de Cristo. Cuando es-
temos desanimados, nos alegraremos si consideramos el amor de Cristo. La segunda
figura es el ungüento. Su nombre encantador, que representa Su persona, es como el
ungüento derramado. Nadie puede resistirse a Su amor que alienta y a Su persona en-
cantadora.

2. Todos los creyentes castos


lo aman por Su amor alentador
y por Su nombre encantador
Debido a Su amor alentador, y a Su nombre encantador, todos los creyentes castos lo
aman (v. 3b). Todos nosotros condenaríamos a un hombre que atrajera a muchas jó-
venes para que lo siguieran; pero con Cristo es distinto. Cuánto más numerosos sean
los que aman a Cristo, mejor.

B. La búsqueda de la amada
En el versículo 4a, leemos de la búsqueda de la amada: “Atráeme; en pos de ti correre-
mos”. En la búsqueda de Cristo, ella le pide que la atraiga, para que ella y sus compa-
ñeras también corran tras El. Todo aquel que sea atraído por Cristo tendrá compañeros
que irán en pos de El. Desde el momento en que fui atraído por el Señor, muchos han
ido conmigo en pos de El. Considere la situación de Pedro cuando él, un pescador, fue
llamado por el Señor (Mt. 4:18-20). Un día, Cristo el Amado vino, y Pedro fue cautivado
por El, lo cual le condujo a dejar las redes y seguirlo a El. Muchos siguieron a Cristo
como compañeros de Pedro. Cuando somos atraídos a ir en pos de Cristo, llegamos a
ser un factor que insta a otros a seguirlo.

II. LA COMUNION CON CRISTO LA


INTRODUCE EN LA VIDA DE IGLESIA
En el Cantar de los cantares 1:4b-8, vemos que la comunión con Cristo nos introduce
en la vida de iglesia. La vida de iglesia es representada por otra figura: el rebaño (vs. 7-
8), el cual representa a la iglesia en su calidad de una congregación de muchos creyen-
tes.
A. El Amado la introduce en el espíritu
de ella, el Lugar Santísimo,
para tener comunión con ella
El Amado la introduce en el espíritu de ella, el Lugar Santísimo (Sus cámaras), para
tener comunión con ella. La palabra espíritu no se usa aquí, pero a él se refiere la pa-
labra cámaras en el versículo 4. Nuestro espíritu como morada de Cristo (2 Ti. 4:22)
llega a ser Su Lugar Santísimo (He. 10:19), donde tenemos comunión con El.

1. Ella y sus compañeras alaban


el amor de El con gozo y regocijo
En comunión con Cristo, la amada y sus compañeras alaban el amor de El con gozo y
regocijo, pues lo aman con razón (v. 4b).

2. Ella se ve pecaminosa en Adán


pero justificada en Cristo
Ella se ve pecaminosa en Adán, pero justificada en Cristo (vs. 5-6a). Que ella sea peca-
minosa en Adán es representado por el hecho de que ella es morena como las tiendas
de Cedar; su justificación en Cristo es representada por el hecho de que ella es hermosa
como las cortinas de Salomón. Las tiendas están al sol, pero las cortinas están dentro
de la cámara interior.

3. El le muestra a ella el camino


para entrar en la vida de iglesia
En su comunión con Cristo, ella recibe instrucciones de El en cuanto al camino por el
que puede entrar en la vida de iglesia (vs. 6b-8).

a. Perseguida por sus hermanos denominacionales


Ella fue perseguida por sus hermanos denominacionales (los hijos de su madre, v. 6b),
y fue alejada de la iglesia por los rebaños de los compañeros de El (v. 7b). Ella fue per-
seguida por sus hermanos denominacionales, aunque ellos también nacieron por gra-
cia, de la misma madre (v. 6b), y fue alejada de la iglesia. Esta es la situación actual.

b. El le dice a ella que lo siga


en las huellas de la iglesia
El Amado le pide a ella que lo siga en las huellas de la iglesia (el rebaño) y que apaciente
a sus hijos espirituales (las cabritas) en las iglesias locales (las tiendas de los pastores),
donde El apacienta a Su iglesia (vs. 7-8). Ella oró: “Hazme saber, oh tú a quien ama mi
alma, ¿dónde apacientas tu rebaño?” Entonces Cristo contestó: “Si tú no lo sabes, oh
hermosa entre las mujeres, ve, sigue las huellas del rebaño”. Seguir las huellas del re-
baño significa seguir a la iglesia. Podemos dar testimonio de que a menudo no sabía-
mos en dónde se encontraba a Cristo, pero al seguir a la iglesia, lo hallamos. Cuando
encontramos la iglesia, traemos también a los más jóvenes, representados por las ca-
britas, a la iglesia.

B. Es maravilloso que la comunión entre


la amada y Cristo produce la vida de iglesia
Es maravilloso ver que la comunión entre la amada y Cristo produce la vida de iglesia.
es el rey, quien vive en el palacio en la capital Jerusalén, y ella es una doncella campe-
sina.

En cierto sentido, Salomón y la sulamita no hacían una buena pareja. En cuanto al


matrimonio, la mayoría opina que dos personas deben ser afines, pero resulta difícil
encontrar un marido y una esposa que de verdad hagan una buena pareja. De hecho,
dos personas idénticas pueden ser enemigas, y dos personas distintas pueden llevarse
bien. Salomón se enamoró de una doncella del campo, y los dos se unieron. Después
de su unión, permanecieron siempre en comunión.

Del mismo modo, Dios se enamoró del hombre. Puesto que Dios es grande y sabio y
nosotros somos pequeños e insensatos, nos cuesta trabajo pensar que Dios se enamo-
rara de nosotros. Pero aunque el hombre no parece ser semejante a Dios, Dios se ha
enamorado del hombre.

b. Un cuadro del amor de Cristo


en Su unión con Sus creyentes
a un nivel individual
Cantar de los cantares es un cuadro del amor de Cristo en Su unión con Sus creyentes
a un nivel individual. Todo el Nuevo Testamento recalca la vida del Cuerpo, y no la vida
individual (Ro. 12:4-5; 1 Co. 12:27), pero Cantar de los cantares no recalca el Cuerpo,
lo corporativo, sino al creyente, lo individual. Si hemos de llevar la vida del Cuerpo,
debemos tener un contacto personal con el Señor. Si no tenemos la base de una comu-
nión individual con el Señor, no podemos llevar la vida apropiada del Cuerpo.

1) Dios ama a Su Israel, Su elegido,


tal como un marido ama a Su esposa
Como relato de un romance divino, la Biblia muestra primero que Dios ama a Israel,
Su elegido, tal como un marido ama a Su esposa (Is. 54:5-7; Jer. 2:2; 3:1; Ez. 16:8; Os.
2:19-20). Israel era la novia y Dios, el Novio. Así que, había un amor nupcial entre Dios
e Israel.

2) Cristo ama a Su iglesia tal como


un marido ama a su esposa
En segundo lugar, la Biblia revela que Cristo ama a Su iglesia tal como un marido ama
a su esposa (Ef. 5:25, 31-32; Ap. 19:7-9; 21:2, 9). En Apocalipsis 19, vemos que Cristo
celebrará una fiesta de bodas con los vencedores, Su novia, y Sus bodas durarán mil
años. Finalmente, en el cielo nuevo y la tierra nueva, todos Sus creyentes, en calidad
de Nueva Jerusalén, serán la esposa del Cordero. La Nueva Jerusalén será la esposa
corporativa de Cristo, el Cordero.

3) Los creyentes han sido desposados


con Cristo como vírgenes puras
Según lo dicho por Pablo en 2 Corintios 11:2, los creyentes fueron desposados con
Cristo como vírgenes puras. En este sentido, todos los creyentes de Cristo son mujeres.
Espiritualmente, todos nosotros, hermanos y hermanas, somos vírgenes desposadas
con Cristo.
3. El contenido
El contenido de Cantar de los cantares es la experiencia progresiva de la amorosa co-
munión del creyente con Cristo. Así como dijo Hudson Taylor, Cantar de los cantares
es un libro de unión y de comunión con Cristo.

4. Las secciones
Las secciones del Cantar de los cantares, que concuerdan con el significado intrínseco
y espiritual de este libro, son las siguientes: atraída a ir en pos de Cristo para ser satis-
fecha (1:2-2:7); llamada a ser librada del yo al unirse a la cruz (2:8-3:5); llamada a vivir
en ascensión como nueva creación en resurrección (3:6-5:1); llamada de manera más
intensa a vivir detrás del velo por medio de la cruz, después de experimentar la resu-
rrección (5:2-6:13); ella participa en la obra del Señor (7:1-13); y ella espera ser arre-
batada (8:1-14).

I. ATRAIDA A IR EN POS DE CRISTO


Ahora veamos cómo la que busca a Cristo es atraída a ir en pos de El para ser satisfecha
(1:2-4a).

A. El anhelo de la amada
“¡Oh, si me besara con besos de su boca! Porque mejores son tus amores que el vino.
Tus ungüentos tienen olor agradable, Tu nombre es como ungüento derramado; por
eso las doncellas te aman” (vs. 2-3). Estos versículos expresan el anhelo del que ama.

1. Anhela que la bese Cristo


La que ama a Cristo anhela que El la bese con besos de Su boca (v. 2a). Los besos de la
boca son los más íntimos. Este anhelo de ser besada por Cristo es una respuesta al amor
alentador de Cristo, que es mejor que el vino (v. 2b), y al encantador nombre de El (Su
persona), que es como ungüento derramado que tiene el agradable aroma de los un-
güentos (v. 3a).

El Cantar de los cantares se compone de muchas figuras. La primera figura es el vino


que alegra a la gente. El vino aquí representa el amor alentador de Cristo. Cuando es-
temos desanimados, nos alegraremos si consideramos el amor de Cristo. La segunda
figura es el ungüento. Su nombre encantador, que representa Su persona, es como el
ungüento derramado. Nadie puede resistirse a Su amor que alienta y a Su persona en-
cantadora.

2. Todos los creyentes castos


lo aman por Su amor alentador
y por Su nombre encantador
Debido a Su amor alentador, y a Su nombre encantador, todos los creyentes castos lo
aman (v. 3b). Todos nosotros condenaríamos a un hombre que atrajera a muchas jó-
venes para que lo siguieran; pero con Cristo es distinto. Cuánto más numerosos sean
los que aman a Cristo, mejor.

B. La búsqueda de la amada
En el versículo 4a, leemos de la búsqueda de la amada: “Atráeme; en pos de ti correre-
mos”. En la búsqueda de Cristo, ella le pide que la atraiga, para que ella y sus compa-
ñeras también corran tras El. Todo aquel que sea atraído por Cristo tendrá compañeros
que irán en pos de El. Desde el momento en que fui atraído por el Señor, muchos han
ido conmigo en pos de El. Considere la situación de Pedro cuando él, un pescador, fue
llamado por el Señor (Mt. 4:18-20). Un día, Cristo el Amado vino, y Pedro fue cautivado
por El, lo cual le condujo a dejar las redes y seguirlo a El. Muchos siguieron a Cristo
como compañeros de Pedro. Cuando somos atraídos a ir en pos de Cristo, llegamos a
ser un factor que insta a otros a seguirlo.

II. LA COMUNION CON CRISTO LA


INTRODUCE EN LA VIDA DE IGLESIA
En el Cantar de los cantares 1:4b-8, vemos que la comunión con Cristo nos introduce
en la vida de iglesia. La vida de iglesia es representada por otra figura: el rebaño (vs. 7-
8), el cual representa a la iglesia en su calidad de una congregación de muchos creyen-
tes.

A. El Amado la introduce en el espíritu


de ella, el Lugar Santísimo,
para tener comunión con ella
El Amado la introduce en el espíritu de ella, el Lugar Santísimo (Sus cámaras), para
tener comunión con ella. La palabra espíritu no se usa aquí, pero a él se refiere la pa-
labra cámaras en el versículo 4. Nuestro espíritu como morada de Cristo (2 Ti. 4:22)
llega a ser Su Lugar Santísimo (He. 10:19), donde tenemos comunión con El.

1. Ella y sus compañeras alaban


el amor de El con gozo y regocijo
En comunión con Cristo, la amada y sus compañeras alaban el amor de El con gozo y
regocijo, pues lo aman con razón (v. 4b).

2. Ella se ve pecaminosa en Adán


pero justificada en Cristo
Ella se ve pecaminosa en Adán, pero justificada en Cristo (vs. 5-6a). Que ella sea peca-
minosa en Adán es representado por el hecho de que ella es morena como las tiendas
de Cedar; su justificación en Cristo es representada por el hecho de que ella es hermosa
como las cortinas de Salomón. Las tiendas están al sol, pero las cortinas están dentro
de la cámara interior.

3. El le muestra a ella el camino


para entrar en la vida de iglesia
En su comunión con Cristo, ella recibe instrucciones de El en cuanto al camino por el
que puede entrar en la vida de iglesia (vs. 6b-8).

a. Perseguida por sus hermanos denominacionales


Ella fue perseguida por sus hermanos denominacionales (los hijos de su madre, v. 6b),
y fue alejada de la iglesia por los rebaños de los compañeros de El (v. 7b). Ella fue per-
seguida por sus hermanos denominacionales, aunque ellos también nacieron por gra-
cia, de la misma madre (v. 6b), y fue alejada de la iglesia. Esta es la situación actual.

b. El le dice a ella que lo siga


en las huellas de la iglesia
El Amado le pide a ella que lo siga en las huellas de la iglesia (el rebaño) y que apaciente
a sus hijos espirituales (las cabritas) en las iglesias locales (las tiendas de los pastores),
donde El apacienta a Su iglesia (vs. 7-8). Ella oró: “Hazme saber, oh tú a quien ama mi
alma, ¿dónde apacientas tu rebaño?” Entonces Cristo contestó: “Si tú no lo sabes, oh
hermosa entre las mujeres, ve, sigue las huellas del rebaño”. Seguir las huellas del re-
baño significa seguir a la iglesia. Podemos dar testimonio de que a menudo no sabía-
mos en dónde se encontraba a Cristo, pero al seguir a la iglesia, lo hallamos. Cuando
encontramos la iglesia, traemos también a los más jóvenes, representados por las ca-
britas, a la iglesia.

B. Es maravilloso que la comunión entre


la amada y Cristo produce la vida de iglesia
Es maravilloso ver que la comunión entre la amada y Cristo produce la vida de iglesia.

ESTUDIO-VIDA DE CANTAR
DE LOS CANTARES
MENSAJE DOS
ATRAIDA A IR EN POS DE CRISTO
PARA SER SATISFECHA
(2)
Lectura bíblica: Cnt. 1:9—2:7
En 1:2-4a vemos que la amada de Cristo lo anhelaba a El, lo buscaba, y era atraída por
Su amor y cautivada por Su dulzura de modo que fue en pos de El. Cristo es agradable,
dulce y lleno de fragancia, como el ungüento. Además, Su amor es alentador, mejor que
el vino. Todos los que aman a Cristo son atraídos y constreñidos por Su amor (2 Co.
5:14).

En el Cantar de los cantares 1:4b-8, el Amado respondió al anhelo y a la búsqueda de


aquella que lo amaba y la introdujo en la cámara interior (en el espíritu de ella) para
tener comunión íntima con ella. Dicha comunión la condujo a la vida de iglesia, repre-
sentada por el rebaño (v. 8; Jn. 10:16). Los que aman a Cristo, después de entrar en la
vida de iglesia, empiezan a pasar por el proceso de transformación efectuada por el
Espíritu Santo. Sin la vida de iglesia, no podemos ser transformados. El Espíritu Santo
utiliza la vida de iglesia, como medio esencial, para transformarnos; El nos transforma
usando los santos en la iglesia.

III. TRANSFORMADOS POR EL


ESPIRITU QUE VUELVE A CREAR
La que ama a Cristo es transformada al ser recreada por el Espíritu (Cnt. 1:9-16a; 2:1-
3a). El Espíritu es el Espíritu compuesto, todo-inclusivo, siete veces intensificado y vi-
vificante, quien mora en nosotros y es la consumación del Dios Triuno consumado. En
realidad, este Espíritu es Dios mismo, quien lleva a cabo la obra de transformación al
crearnos de nuevo. Dicha transformación supone un proceso metabólico por el cual el
Espíritu nos recrea. Esta transformación metabólica avanza en nosotros en la vida de
iglesia.

A. La que ama a Cristo es transformada,


de una persona natural fuerte a una persona
que confía en El y lo mira con ojos sencillos
La amada de Cristo es transformada, de una persona natural fuerte (una yegua de los
carros de Faraón, 1:9) a una persona que no se espera en sí misma sino que confía en
el Señor (como un lirio, 2:1-12; Mt. 6:28) y que lo mira con ojos sencillos (ojos como
palomas, Cnt. 1:15b; Mt. 10:16). Al principio, la que ama a Cristo es naturalmente
fuerte, como yegua de los carros de Faraón, pero se transforma poco a poco en lirio;
como tal, ya no está llena de fuerza natural sino de vida. Entonces esta persona trans-
formada mira al Señor con sencillez. Su única meta, su único objetivo, es Aquel que ella
ama.

B. El Amado estima lo bella


que ella es al someterse a El
“Hermosas son tus mejillas con los zarcillos, tu cuello con los collares” (Cnt. 1:10). Aquí
el Amado estima lo hermosa que ella es al someterse a El (sus hermosas mejillas con
los zarcillos) y lo bella que es al obedecer al Espíritu transformador (su cuello con los
collares). La expresión de tal persona, la que ama a Cristo, está llena de sumisión, se-
guida por la obediencia. Cuando nos sometemos al Señor, ciertamente le obedecemos.

C. El Espíritu transformador y las compañeras


de ella la adornan con la constitución de la
vida de Dios por la obra redentora de Cristo
“Zarcillos de oro te haremos, tachonados de plata” (v. 11). El Espíritu transformador y
las compañeras de ella (nosotros) la adornarán con la constitución de la vida de Dios
(zarcillos de oro) por la obra redentora de Cristo (tachonados de plata). El Espíritu y
las compañeras unen la naturaleza de Dios y la redención de Cristo haciendo de ellas
el atavío de ella. El Espíritu nos transforma, pero el Espíritu necesita que nuestros
compañeros sean Sus asistentes. Si nos damos cuenta de esto, alabaremos al Señor
Espíritu por habernos dado muchos compañeros que le ayudan a transformarnos.

D. A la mesa donde Cristo festeja con Su amada,


el amor ella tiene por El esparce su aroma
“Mientras el rey estaba a la mesa, mi nardo dio su olor” (v. 12). A la mesa donde Cristo
festeja con Su amada (el rey sentado a la mesa), el amor (el nardo) que ella tiene por
El esparce su aroma (cfr. Jn. 12:1-3). En la vida de iglesia, los grupos pequeños a me-
nudo son un banquete y el Señor es el invitado invisible. En los grupos vitales edifica-
dos, los que aman a Cristo esparcen espontáneamente su olor agradable hacia Cristo.
E. Ella lo disfruta a solas en Su muerte
al abrazarlo a El con amor y fe
“Mi amado es para mí manojito de mirra, que reposa entre mis pechos. Racimo de flo-
res de alheña en las viñas de En-gadi es para mí mi amado” (Cnt. 1:13-14). En estos
versículos, vemos que ella lo disfruta a solas (en la noche) en Su muerte (un manojito
de mirra) al abrazarlo con amor y fe (los pechos, 1 Ti. 1:14; 1 Ts. 5:8). Cada persona que
ama a Cristo está llena de fe y amor y lo abraza con fe y amor. Además, ella lo disfruta
públicamente en Su resurrección (un racimo de flores de alheña) en las iglesias (las
viñas) de Cristo como manantial de redención (En-gadi, “el manantial del cordero”).
En las iglesias, Cristo crece como racimos de flores de alheña. En las iglesias hay tam-
bién un manantial de redención. El manantial de la redención de Cristo continuamente
riega a la iglesia. Así vemos que una gran parte de nuestra vida espiritual está relacio-
nada con la vida de iglesia.

F. El estima la hermosura de ella, expresada


en la mirada que ella dirige con ojos sencillos
hacia El por el Espíritu
“He aquí que tú eres hermosa, amor mío; he aquí eres bella; tus ojos son como palo-
mas” (Cnt. 1:15). El estima la hermosura de ella, expresada en la mirada que ella dirige
con ojos sencillos (como palomas, v. 15) hacia El por el Espíritu. A los ojos del Señor
Jesús, el primer aspecto destacado de nuestra belleza es la sencillez con la cual lo mi-
ramos mediante el Espíritu.

G. Ella estima la hermosura de El,


expresada en Su dulzura
El Amado y la que lo ama se aprecian mutuamente. “He aquí que tú eres hermoso,
amado mío, y dulce” (v. 16a). En este versículo, ella aprecia la hermosura de El, expre-
sada en Su dulzura.

H. Ella humildemente se reconoce


como una persona pequeña
“Yo soy rosa de Sarón, y un lirio de los valles” (2:1). La palabra traducida rosa en este
versículo se refiere a una rosa silvestre, despreciada en la tierra de Judea. Aquí la
amada se da cuenta de lo insignificante que ella es, al llevar por una parte una vida
bonita pero despreciada (una rosa) en el mundo común (Sarón, que significa “llano”),
y por otra, una vida pura y confiada (el lirio) en lugares bajos (los valles). Así ella se da
cuenta humildemente de su condición.

I. El la estima como Su amor que


lleva una vida pura y confiada
“Como el lirio entre los espinos, así es el amor mío entre las hijas” (v. 2). Aquí El la
estima como Su amor (la sulamita) entre las adúlteras que aman el mundo (las hijas,
Jac. 4:4), quien lleva una vida pura y confiada (el lirio) entre el pueblo sucio e incrédulo
(los espinos).

J. Ella lo estima como la fuente de rica


provisión, que la abastece oportunamente
“Como el manzano entre los árboles silvestres, así es mi amado entre los hijos” (Cnt.
2:3a). Aquí ella lo estima como la fuente de rica provisión (el manzano) que la abastece
oportunamente. La amada y el Amado son hermosos, y estiman la hermosura el uno
del otro. Esto nos muestra que la transformación produce un aprecio mutuo entre
Cristo y la que lo ama.

IV. SATISFECHA CON EL REPOSO


Y EL DISFRUTE QUE HAY EN CRISTO
La amada está satisfecha con el reposo y el disfrute que hay en Cristo (1:16b-17; 2:3b-
7). La satisfacción requiere dos cosas: el reposo y el disfrute. Primero, necesitamos des-
cansar y luego, cuando estamos en reposo, tenemos cierto disfrute. Como resultado de
este reposo y disfrute somos satisfechos.

A. Ella encuentra satisfacción


1. En el reposo que halla en la vida
alimentadora de El como lugar
de descanso en la noche con
Su abrazo, y en Su muerte y
Su resurrección como albergue
Ella encuentra satisfacción en el reposo que halla en la vida alimentadora (verde) de El
como lugar de descanso en la noche (el lecho) con Su abrazo (2:6), y en Su muerte (el
ciprés) y Su resurrección (el cedro) como albergue (las vigas y los artesonados, 1:16b-
17). En tipología, en figura, el ciprés representa la muerte de Cristo, y el cedro repre-
senta Su resurrección, en la cual Su humanidad es elevada y está por encima de todo.
La muerte y la resurrección de Cristo son un albergue con vigas y artesonados.

2. En el deleite que halla al


reposar al abrigo de Su dosel
en el día y al gustar de
El como la grata y
oportuna suministración
“Con gran encanto me senté a su sombra, y su fruto fue dulce a mi paladar” (2:3b). Esto
revela que ella también está satisfecha con el deleite que halla al descansar al abrigo de
Su dosel (sombra, Is. 4:5-6; 2 Co. 12:9) en el día y al gustar de El como la grata y opor-
tuna provisión (el dulce fruto).

3. En el amor triunfante que


se extiende sobre ella
en la deleitosa vida de iglesia
“Me llevó a la casa del banquete, y su bandera sobre mí fue amor. Sustentadme con
tortas de pasas, refrescadme con manzanas; porque estoy enferma de amor” (Cnt. 2:4-
5). Aquí la que ama a Cristo está satisfecha en el amor triunfante (la bandera de amor)
que se extiende sobre ella en la deleitosa vida de iglesia (la casa de banquete), donde
ella es sustentada con El, quien es el pan de vida (Jn. 6:35, las tortas de pasas) y refres-
cada con El, quien es el fruto de la vida (Ap. 2:7; 22:2, las manzanas) que la sana de la
enfermedad del amor. Cristo nos sustenta consigo mismo como pan y nos refresca con-
sigo mismo como fruto.
B. El se encarga de que ella repose en El
“Yo os conjuro, oh hijas de Jerusalén, por las gacelas o por las ciervas del campo, que
no despertéis al amor mío ni le quitéis el sueño, hasta que quiera” (Cnt. 2:7). Aquí ve-
mos que El se encarga de que ella repose en El.

1. El la considera como alguien que


se puede despertar fácilmente
El la considera como alguien que se puede despertar fácilmente (las gacelas o las cier-
vas del campo). Los que aman a Cristo deben ser personas que se despiertan, que se
aviven, fácilmente.

2. Exhorta solemnemente
a los creyentes entrometidos
El exhorta solemnemente (conjura) a los creyentes entrometidos (las hijas de Jerusa-
lén). Entre los santos de la vida de iglesia, hay muchos hermanos y hermanas entro-
metidos, quienes se preocupan de las cosas de los demás y no de sus propias necesida-
des, las cuales consisten en amar al Señor y en crecer en la vida divina. Estas personas
entrometidas son representadas por las hijas de Jerusalén.

3. Les pide que no la despierten


de la experiencia que ella tiene
de Cristo al reposar en El
El ordena que nadie la despierte de la experiencia actual que ella tiene de Cristo al
reposar en El. En su vida cristiana, ella ha alcanzado la meta de descansar en Cristo,
de experimentarle y de estar satisfecha en la vida de iglesia. Temporalmente, Cristo
está de acuerdo con su situación y no quiere que nadie la despierte. Este es el fin de la
primera etapa en la vida cristiana de aquella que ama a Cristo.

Muchos de nosotros podemos testificar por experiencia que ésta es verdaderamente la


situación. Ahora podemos declarar: “Estoy descansando en Cristo y lo disfruto. El es
mi albergue y estoy en El. Su vida es mi lecho, y Su muerte y Su resurrección son las
vigas que me cubren. Aquí en la vida de iglesia, el amor de Cristo es la bandera desple-
gada sobre mí. Yo estoy satisfecho”.

4. Hasta que ella se complazca


en buscarlo a El de nuevo
El le permite que siga descansando hasta que ella se complazca en buscarlo a El de
nuevo (hasta que quiera). Como lo veremos en la próxima sección, Cristo no desea que
la persona que lo ama se quede en la primera etapa. La amada debe entrar en la se-
gunda etapa de la vida cristiana, la que consiste en experimentar la cruz de Cristo, lo
cual quebranta el yo. La amada de Cristo no debe quedarse en el yo, permitiendo que
el yo sea el centro, sino que debe experimentar el quebrantamiento del yo mediante la
cruz.

ESTUDIO-VIDA DE CANTAR
DE LOS CANTARES
MENSAJE TRES
LLAMADA A SER LIBRADA DEL YO
AL UNIRSE A LA CRUZ
Lectura bíblica: Cnt. 2:8—3:5

En el Cantar de los cantares 2:8—3:5, Cristo llama a la amada a ser librada del yo al
unirse a la cruz. Esta es la segunda etapa en la experiencia de la que ama a Cristo. Tres
palabras cruciales nos ayudan a interpretar esta sección: cruz, yo e introspección.

La cruz es representada por las grietas de la peña, en lo escondido de escarpados para-


jes (2:14). Son lugares seguros, pero muy escabrosos, y pocos están dispuestos a llegar
allí. Las grietas de la peña y lo escondido de los escarpados parajes ciertamente repre-
sentan la cruz como lugar seguro para el hombre caído. El lugar más seguro para no-
sotros es la cruz.

El yo no es representado por ninguna figura en el Cantar de los cantares, pero la expe-


riencia cristiana nos enseña que el yo se manifiesta en la segunda etapa. En la primera
etapa, la amada de Cristo va en pos de El, recibe ayuda mediante la comunión en la
cámara interior, y entra en la vida de iglesia, donde experimenta la transformación.
Ella entra en el reposo y disfrute de Cristo, donde encuentra plena satisfacción. Enton-
ces el yo se despierta, y la que ama a Cristo empieza a esforzarse sólo por ser perfecta.
Este es el yo.

El yo es muy sutil. En Mateo 16, después de que el Señor Jesús reveló el camino de la
cruz que cumple la economía de Dios, Pedro mostró su amor por el Señor, declarando:
“¡Dios tenga compasión de Ti, Señor! ¡De ningún modo te suceda eso!” (v. 22). Pedro
creía que profería sus propias palabras, pero en realidad, en ellas expresaba el yo, el
cual se había hecho uno con Satanás. El Señor Jesús reprendió Pedro, diciendo: “¡Quí-
tate de delante de Mí, Satanás!” (v. 23a). Luego el Señor habló con respecto a negarse
a sí mismo (v. 24). Esto revela que el yo es la humanidad satánica; es el hombre usur-
pado y poseído por Satanás. Es por eso que el hombre en su humanidad caída sólo se
preocupa por sí mismo, expresando el interés propio en toda clase de relaciones: entre
marido y esposa, entre hijos y padres, entre patrones y empleados.

No pensemos que podemos llegar a ser tan espirituales como para no tener problemas
con el yo. Incluso la que ama a Cristo, aquella que lo anhela, lo busca y lo obtiene, sigue
siendo perturbada por el yo. Una parte de nosotros todavía está caída y es satánica, y
esta parte permanecerá con nosotros hasta que nuestro cuerpo físico sea redimido, es
decir, hasta que seamos plenamente redimidos de la vieja creación. Esta fue la situa-
ción aún con el apóstol Pablo. Aunque él había recibido tantas visiones y revelaciones,
se dio cuenta de que todavía estaba en la humanidad caída (2 Co. 12:7). Nosotros tam-
bién estamos todavía en la humanidad caída, pero no debemos vivir en ella ni por ella.
Llevo muchos años de ser creyente en Cristo, y puedo dar testimonio de que cuanto
más envejezco, más me molesta la vieja creación, esto es, la humanidad caída y satá-
nica.

Como veremos al final del Cantar de los cantares, la amada de Cristo suspira porque
permanece todavía en la vieja creación. Ella anhela ser plenamente como Cristo, quien
no tiene nada que ver con la vieja creación. Ella fue creada nuevamente por Dios con
el fin de ser una nueva creación, pero según la economía de Dios, Dios ha permitido
que una parte de la vieja creación permanezca con ella.
Podemos tener éxito en nuestra búsqueda de Cristo y sentir cierta satisfacción por ello,
pero tal vez nos preguntemos: “¿Cómo puedo mantenerme en este nivel, en esta con-
dición?” Es en ese momento que el yo más se activa.

El yo opera al amparo de la introspección. En realidad, el yo está constituido de la in-


trospección. La introspección consiste en examinarse mirándose a sí mismo. La Biblia
nos enseña a poner los ojos siempre en Jesús (He. 12:2). No debemos mirarnos a no-
sotros mismos, pues nuestro yo no es digno de ninguna contemplación. No obstante,
cada persona espiritual que logra ser satisfecha en Cristo, con el tiempo cae en la in-
trospección, y no sólo examina su yo, sino que también lo analiza. Al principio de mi
vida cristiana, me examinaba a menudo; no me agradaba hacer lo que no glorificaba al
Señor. Pero en realidad, lo que me preocupaba no era el Señor, sino yo mismo y lo que
otros pensaban de mí. El examinarse de esta manera es nuestra mayor debilidad en la
vida espiritual y nuestro enemigo principal.

Cuando ayudamos a otros que buscan espiritualidad, es posible que los animemos a
orar y a confesar sus defectos al Señor. Aunque dicha oración y confesión son normales,
en algunos casos debemos aconsejarlos que dejen de confesar y que crean simplemente
que la sangre de Jesús los limpia y que Dios es fiel y justo para perdonarlos (1 Jn. 1:7,
9), recordándoles que Dios es fiel en honrar la redención hecha por Cristo.

Cuando somos introspectivos, podemos confesar el mismo asunto varias veces, pen-
sando que cuanto más lo confesemos, más perdón recibiremos. Esta clase de confesión
proviene del yo satánico, y es el resultado de analizarnos en cuanto a las cosas espiri-
tuales. Sólo la cruz de Cristo puede librarnos de tal situación creada por la introspec-
ción. Por consiguiente, necesitamos recibir el llamado a ser librados del yo mediante
nuestra unión con la cruz. Cuando nos unimos a la cruz, escondiéndonos en las grietas
de la peña y en lo escondido de los escarpados parajes, seremos librados del yo.

I. POR EL PODER DE RESURRECCION


DE CRISTO MEDIANTE LA COMUNION CON EL
La amada de Cristo es llamada a ser librada del yo al unirse a la cruz por el poder de
resurrección de Cristo y mediante la comunión con El (Cnt. 2:8-9).

A. El viene, saltando sobre los montes y


brincando sobre los collados
“¡La voz de mi amado! He aquí él viene saltando sobre los montes, brincando sobre los
collados” (v. 8). Estos saltos y brincos representan el poder de Cristo que vence dificul-
tades y obstáculos. En resurrección, El ciertamente sabe vencer toda dificultad u obs-
táculo. Todos los problemas relacionados con nuestra comunión con Cristo surgen de
nosotros. Muchos “collados” y “montes” impiden que acudamos a El, pero El nunca se
frustra, porque puede “saltar” y “brincar”.

¿Cómo podemos llegar a las grietas de la peña, a lo escondido de los escarpados para-
jes? Por nosotros mismos no tenemos la fuerza para hacerlo; sólo el poder de la resu-
rrección de Cristo puede llevarnos a la cruz (Fil. 3:10). Por consiguiente, Cristo, en el
poder de Su resurrección, viene a la que lo busca pero que ha quedado en la satisfacción
que ha encontrado.
B. Es como una gacela o como un cervatillo
“Mi amado es semejante a la gacela, o al cervatillo” (Cnt. 2:9a). La palabra cierva en el
título del salmo 22, la cual se relaciona con la resurrección, representa a Cristo en re-
surrección. El hecho de que Cristo sea semejante a un cervatillo, significa que Su poder
es el poder de la resurrección.

C. El está tras “nuestra pared”


“Helo aquí, está tras nuestra pared” (v. 9b). El hecho de que El esté detrás de “nuestra
pared”, significa que la introspección de la que lo ama, la cual es un problema de su yo,
la separa de El.

D. Mira por las ventanas y atisba por las celosías


El está “mirando por las ventanas, atisbando por las celosías” (v. 9c). Las ventanas y
las celosías representan las aperturas que Dios prepara para tener comunión con ella.
Por mucho que intentemos escondernos, siempre habrá una ventana por la cual Cristo
nos verá. Aparentemente la caída del hombre impedía que Dios tocara al hombre y
tuviera comunión con él, pero la propia conciencia del hombre es una ventana con ce-
losías, abierta para que Dios entre y tenga contacto con el hombre caído. Debemos re-
cordar eso cuando salimos a predicar el evangelio, pues al hacerlo debemos aprender
a tocar la conciencia de los demás.

II. EL LE IMPLORA A QUE RESPONDA Y LA ALIENTA, ANUN-


CIANDOLE EL PASO DEL INVIERNO Y LA
LLEGADA DE LA PRIMAVERA DE RESURRECCION
EN SUS FLORECIENTES RIQUEZAS
En los versículos del 10 al 13 se le implora responder a la amada, y se le alienta, anun-
ciándole el paso del invierno y la llegada de la primavera de resurrección en sus flore-
cientes riquezas. El Amado pide a la que lo ama que salga de detrás de la pared.

A. La amada de Cristo no
responde a la comunión de El
La frase “mi amado habla y me dice” del versículo 10a indica que la que ama a Cristo
no respondió a la comunión de El. Si le hubiera contestado apropiadamente, el Amado
no habría tenido que implorarle más.

B. Ella estaba en una situación abatida


“Levántate, oh amor mío” (v. 10b) indica que ella se hallaba en una condición abatida,
y por eso Cristo le pidió en amor que se levantara. Cada vez que logramos algo en nues-
tra búsqueda espiritual, caemos en una condición abatida, lo cual se debe principal-
mente al yo y a la introspección.

C. Cristo quiere que ella salga de su


condición abatida para estar con El
Las palabras “hermosa mía, y ven” (v. 10c) indican que Cristo en Su aprecio de ella
quería que ella saliera de su condición abatida para estar con El. Con esto la anima.
D. El tiempo de inactividad y
tribulaciones ha terminado
Con decir “ha pasado el invierno, ha cesado la lluvia y se ha ido” (v. 11) el Amado indica
que el tiempo de letargo (el invierno) y de pruebas (la lluvia) ya pasó y que la primavera
(la resurrección) ha de venir.

E. Las riquezas florecientes de


la resurrección de Cristo
“Se han mostrado las flores en la tierra, el tiempo de la canción ha venido, y en nuestro
país se ha oído la voz de la tórtola. La higuera ha echado sus higos, y las vides en cierne
dan olor; levántate, oh amor mío, hermosa mía, y ven” (vs. 12-13a). Aquí “las flores,”
“la canción,” “la voz de la tórtola,” “en cierne,” y “olor” indican las riquezas florecientes
de la resurrección de Cristo. Todo ello alude a la resurrección. Cuando cantamos, esta-
mos en resurrección, pero cuando nuestra boca permanece cerrada, estamos en el in-
vierno.

F. El anhelo de Cristo al pedirle


a Su amada que deje la introspección
del yo para estar con El
“Levántate, oh amor mío, hermosa mía, y ven” (v. 13b). Esta repetida expresión denota
el anhelo de Cristo al pedirle a Su amada que deje la introspección del yo para estar
con El. Sin embargo, no resulta fácil salir de la introspección. Es muy difícil ayudar a
un hermano o una hermana que es introspectivo. A veces se necesita más de un año de
rendirle ayuda a uno antes de que éste pueda dejar la introspección del yo.

III. LLAMADA A UNIRSE A LA CRUZ


En los versículos 14 y 15, la que ama a Cristo es llamada a unirse a la cruz. El Nuevo
Testamento menciona claramente la cruz, pero el Cantar de los cantares se refiere a la
cruz usando sólo figuras retóricas.

A. Cristo desea ver el bello rostro de ella


y oír su dulce voz en la unión y
unidad que ella tiene con la cruz
“Paloma mía, que estás en las grietas de la peña, en lo escondido de escarpados parajes,
muéstrame tu rostro, hazme oír tu voz; porque dulce es la voz tuya, y hermoso tu as-
pecto” (v. 14). Aquí Cristo, considerándola como Su candorosa amada (paloma mía),
desea ver el bello rostro de ella y escuchar su dulce voz que ella manifiesta en su unión
y unidad con la cruz (las grietas de la peña y lo escondido de escarpados parajes). Aquí
vemos que Cristo llama a la que le ama a unirse a la cruz. Este punto acerca de la cruz
es el énfasis principal de esta sección que habla de ser librado del yo.

Si yo hubiera sido la amada, habría dicho: “Mi amado, no puedo llegar a las grietas de
la peña, pues están demasiado altas y la senda es muy escabrosa. Yo no tengo la sufi-
ciente energía para llegar allí”. Pero aquí Cristo indica a la que le ama que ella puede
experimentar la cruz por el poder de Su resurrección.
La cruz objetiva debe convertirse en nuestra experiencia subjetiva. Debemos introdu-
cirnos en la cruz, y la cruz debe introducirse en nosotros. De esta manera, la cruz y
nosotros llegamos a ser uno. Nuestra unidad con la cruz es nuestra salvación. Ser li-
brados del yo significa ser salvos del yo al hacernos uno con la cruz. Diariamente debe-
mos conformarnos a la muerte de Cristo por el poder de Su resurrección (Fil. 3:10). Si
no nos unimos a la cruz, no podemos librarnos del yo. Aprecio el coro de cierto himno:
“Por la cruz, mi buen Señor, haz mi alma fenecer; cualquier precio pagaré para plena
unción tener” (Himnos #135). Debemos estar dispuestos a pagar el precio para obtener
la experiencia subjetiva de la cruz.

B. Cristo exhorta a la que le ama a que esté


alerta en cuanto a las peculiaridades,
costumbres e introspecciones de ella,
las cuales arruinan la experiencia de la
resurrección de Su amada
“Cazadnos las zorras, las zorras pequeñas, que echan a perder las viñas; mientras nues-
tras viñas están en cierne” (Cnt. 2:15). Cristo exhorta a la que le ama a que esté alerta
en cuanto a las peculiaridades, costumbres e introspecciones de ella (las zorras peque-
ñas), las cuales arruinan la experiencia de la resurrección para Su amada (nuestras vi-
ñas en cierne).

Las zorras pequeñas que estropean las viñas representan nuestras peculiaridades, cos-
tumbres e introspecciones, y las viñas representan la vida de iglesia. Ser espiritual es
algo bueno, pero a menudo conduce a la peculiaridad. Casi toda persona espiritual es
peculiar, pues tiene algún rasgo peculiar. Cuando somos peculiares, ya no somos espi-
rituales; por el contrario, causamos un problema a la iglesia. La liberación de la pecu-
liaridad se obtiene tomando la cruz.

IV. EL RECHAZO Y FRACASO DE LA QUE AMA


En 2:16—3:1, vemos el rechazo y fracaso de la que ama.

A. Se da cuenta de que Cristo le pertenece,


y ella a Cristo, pero El no está con ella
“Mi amado es mío, y yo suya; El apacienta su rebaño entre lirios” (v. 16). Ella se da
cuenta de que Cristo le pertenece, y que ella pertenece a El, según ella lo siente; no
obstante, El no está con ella, pues está alimentando a Sus seguidores puros y confiados
(apaciente entre lirios). En este momento Cristo y ella no son uno.

B. Ella lo rechaza al pedirle que espere


hasta que su condición abatida haya pasado
“Hasta que apunte el día, y huyan las sombras, vuélvete, amado mío; sé semejante a la
gacela, o como el cervatillo” (v. 17). Aquí ella lo rechaza al pedirle que espere hasta que
su condición abatida haya pasado, y que hasta entonces El se le vuelva en Su resurrec-
ción, como gacela o como cervatillo, durante su separación, la cual sólo El puede resol-
ver y no ella (sobre los montes de Beter). La palabra Beter quiere decir “separación”.
La que ama a Cristo parece decirle: “Señor, no estoy lista. Por favor, no vengas ahora.
Espera hasta que haya pasado mi condición abatida. Sé semejante a la gacela sobre los
montes de separación”. Esta separación, este monte, es un problema que sólo Él puede
resolver.

C. En su introspección, ella busca


a su Amado, pero no lo encuentra
“En mi lecho por las noches, busqué al que ama mi alma; lo busqué, y no lo hallé” (3:1).
En su introspección, en su pobre condición, ella busca a su Amado, pero no lo encuen-
tra.

V. LA AMADA DESPIERTA Y ES RECOBRADA


Cantar de los cantares 3:2-4 habla de que la amada despierta y es recobrada.

A. Ella se levanta y busca a su Amado en los


caminos y métodos de la Jerusalén celestial
“Me levantaré ahora, y rodearé por la ciudad; por las calles y por las plazas buscaré al
que ama mi alma; lo busqué, y no lo hallé” (v. 2). Ella se levantará de su introspección
y buscará a su Amado en los caminos y métodos de la Jerusalén celestial (representada
por la Jerusalén terrenal).

B. Los que vigilan al pueblo de Dios


en los caminos de la Jerusalén celestial la hallan
“Me hallaron los guardas que rondan la ciudad: ¿Habéis visto al que ama mi alma?” (v.
3). Los que vigilan espiritualmente al pueblo de Dios (He. 13:17) en los caminos de la
Jerusalén celestial la hallan, y ella les pregunta si han visto al que ella ama.

C. Halla a su Amado y lo ase


“Apenas hube pasado de ellos un poco, hallé luego al que ama mi alma; lo así, y no
quise soltarlo, hasta que lo metí en casa de mi madre, y en la cámara de la que me dio
a luz” (Cnt. 3:4). Al poco tiempo de pasar a los que vigilan al pueblo de Dios, ella halla
a su Amado, y lo ase y no lo dejará ir hasta que lo introduzca en el Espíritu de gracia,
por medio del cual ella fue regenerada (casa de mi madre, cámara, He. 10:29; Gá. 4:26;
Ef. 2:4-5; Gá. 5:4) para tener una comunión privada con El.

La casa de su madre es el lugar donde ella nació, y la cámara de su madre es el lugar


donde ella fue concebida. Su madre es la gracia. Según Gálatas 4:25-26, la Jerusalén
de arriba, que es nuestra madre, representa el principio de la gracia, que produce he-
rederos libres; la Jerusalén terrenal produce hijos en esclavitud. La cámara de la madre
representa el amor, que proviene del Padre. El amor del Padre produce la gracia. Efe-
sios 2:4-5 declaran que Dios nos amó y luego nos salvó por la gracia. Fuimos concebi-
dos en el amor de Dios y nacimos por Su gracia.

La amada de Cristo cayó en introspección, pero un día se despertó y se dio cuenta de


que era una pecadora salvada por la gracia. Entonces ella pudo decir: “Dios me amó, y
Cristo me salvó por gracia”. En 2 Corintios 13:14 se habla de la gracia de Cristo, el amor
de Dios y de la comunión del Espíritu Santo. El Espíritu nos trae el amor de Dios y Su
gracia. Por tanto, el Espíritu es llamado el Espíritu de gracia (He. 10:29). Al tomar con-
ciencia de que era una pecadora salva por gracia, la amada fue vivificada. Entonces, al
hallar a su Amado, lo asió y no lo quiso soltar. Ella trajo Cristo a la casa de su madre,
donde ella nació por gracia, y a la cámara, donde ella fue concebida en amor. Tal como
la cámara es la parte interior de la casa, así el amor de Dios es la parte interior de la
gracia de Cristo. Nosotros los salvos tenemos el amor de Dios y la gracia de Cristo.

VI. CRISTO EXHORTA A LAS HIJAS


ENTROMETIDAS A QUE NO LA DESPIERTEN
“Yo os conjuro, oh hijas de Jerusalén, por las gacelas y por las ciervas del campo, que
no despertéis a mi amor, ni le quitéis el sueño, hasta que quiera” (Cnt. 3:5). Aquí Cristo
exhorta a los creyentes entrometidos (las hijas de Jerusalén) a que no la despierten de
la experiencia que ella tiene de El al ser librada del yo, donde fue encerrada en la in-
trospección, e introducida en la comunión íntima con El, o sea, que no la despierten
hasta que ella se sienta bien en la siguiente experiencia que tenga de Él. (hasta que
quiera).

ESTUDIO-VIDA DE CANTAR
DE LOS CANTARES
MENSAJE CUATRO
LLAMADA A VIVIR EN ASCENSION COMO
NUEVA CREACION EN RESURRECCION
Lectura bíblica: Cnt. 3:6-5:1
En la segunda etapa (Cnt. 2:8—3:5), la amada de Cristo aprendió tres lecciones básicas:
el poder de la resurrección, las riquezas de la resurrección, y la vida de la cruz. El poder
de la resurrección de Cristo es representado por Cristo como gacela y como cervatillo,
saltando sobre los montes y brincando en los collados (2:8-9). Las riquezas de la resu-
rrección de Cristo son representadas por las plantas, la voz de la tórtola y las diversas
fragancias de la primavera (vs. 12-13a); la vida de la cruz es representada por las grietas
de la peña y por lo escondido de escarpados parajes (v. 14). Uno vive la vida de la cruz
por el poder de la resurrección y es alentado por las riquezas de la resurrección.

En la siguiente etapa —la de ser llamados a vivir en ascensión como nueva creación en
resurrección (3:6—5:1)— debemos aprender la lección de discernir entre el espíritu y
el alma (He. 4:12). En la actualidad, son pocos los cristianos que tienen este discerni-
miento. En realidad, muchos creen que en la Biblia, espíritu y alma son sinónimos,
aunque 1 Tesalonicenses 5:23 habla de “vuestro espíritu y vuestra alma y vuestro
cuerpo”. Si no comprendemos que el espíritu es diferente del alma, no podremos al-
canzar la etapa de ser llamados a vivir en ascensión como nueva creación en resurrec-
ción.

La ascensión está en los cielos. Aunque los que hemos creído en Cristo estamos sobre
la tierra, nuestro espíritu regenerado está unido a Dios el Espíritu en los cielos. Estos
dos espíritus son uno. Esto es semejante a la electricidad, la cual se encuentra en la
central eléctrica y a la vez en nuestra habitación, pero en realidad existe una sola co-
rriente. Cuando estamos en nuestro espíritu, estamos unidos o conectados al Cristo
ascendido en los cielos.
Vivir en ascensión significa llevar una vida cristiana continuamente en nuestro espí-
ritu. Esto requiere que discernamos entre nuestro espíritu y nuestra alma. Si amamos
a los demás con nuestra alma, estamos sobre la tierra, y no en ascensión, pero si ama-
mos desde nuestro espíritu, ciertamente estamos en ascensión. Dios nos hizo sentar en
los lugares celestiales en Cristo (Ef. 2:6). En cuanto a nuestra posición, estamos senta-
dos allí, así que debemos vivir en ascensión. En conclusión, después de llamarnos a la
cruz, Cristo nos llama a vivir en ascensión como la nueva creación en resurrección.

1. LA NUEVA CREACION
Cantar de los cantares 3:6—4:6 gira en torno a la nueva creación.

A. Por la plena unión que


la amada tiene con Cristo
La que ama a Cristo llega a ser una nueva creación por la unión total que ella tiene con
Cristo (3:6-11). Anteriormente estábamos en unión con Adán, lo cual hizo de nosotros
la antigua creación; ahora estamos en unión con Cristo, por consiguiente somos una
nueva creación. En 2 Corintios 5:17 dice: “Si alguno está en Cristo, nueva creación es”.

1. Ella viene de Egipto como personas


que están en el inconmovible poder del Espíritu
“¿Quién es ésta que sube del desierto como columna de humo, sahumada de mirra y
de olíbano y de todo polvo aromático de mercader?” (Cnt. 3:6). Ella (como represen-
tante vencedora de los elegidos de Dios) viene de Egipto (el desierto) como las personas
que están en el inconmovible poder del Espíritu (Ex. 14:19-20), sahumada con la
muerte dulce y la resurrección aromática de Cristo y con todas las riquezas aromáticas
de Cristo en calidad de mercader. El Señor necesita a los vencedores, aquellos que son
perfumados, impregnados, con el aroma de las riquezas de Cristo.

2. Ella es la victoria del Cristo victorioso


“He aquí es la litera de Salomón; sesenta valientes la rodean, de los fuertes de Israel.
Todos ellos tienen espadas, diestros en la guerra; cada uno su espada sobre su muslo,
por las alarmas de la noche” (Cnt. 3:7-8). Ella es la victoria (la litera de reposo y la
victoria en la noche) del Cristo victorioso, llena del poder de los vencedores entre los
elegidos de Dios, poder que transporta a Cristo aun en tiempos difíciles. Estos vence-
dores son expertos en la guerra y pelean con sus armas al sonar la alarma.

3. Ella es un palanquín como carroza de Cristo


“El rey Salomón se hizo un palanquín de madera del Líbano. Hizo sus columnas de
plata, su base de oro, su asiento de púrpura, su interior recamado de amor por las hijas
de Jerusalén” (vs. 9-10). Ella es un palanquín (en el día), una especie de carroza de
Cristo, hecha por El a partir de la humanidad resucitada, elevada y noble (la madera
del Líbano), con la naturaleza de Dios (el oro) como base, la redención de Cristo (la
plata) como soporte, el trono real (púrpura) como su asiento, y el amor de los creyentes
como el recamado interior.

4. El Espíritu exhorta a los creyentes vencedores


a que dejen de mirarse a sí mismos y
que miren a Cristo, a la humanidad de El
“Salid, oh hijas de Sión, y ved al rey Salomón con la corona con que le coronó su madre
en el día de sus bodas, y el día del gozo de su corazón” (v. 11). Aquí el Espíritu exhorta
a los creyentes vencedores a que dejen de mirarse a sí mismos y que miren a Cristo, a
la humanidad de Su encarnación, la corona de Su gloria, en el día en que los creyentes
son desposados con Cristo, un día de gozo del corazón.

Si Cristo no tuviera humanidad, no podría casarse con nosotros, ni tampoco nosotros


los humanos con El. Así que, el hecho de que seamos desposados con Cristo depende
de Su humanidad, la cual es Su corona. La humanidad con la que Cristo se revistió en
Su encarnación y se elevó en Su resurrección es Su corona. Debemos mirar solamente
a Cristo en Su humanidad.

A estas alturas, debemos observar que la unión de la litera con su durmiente, la unión
del palanquín con su jinete, y la unión de la novia con su novio, indicadas en los tres
puntos ya mencionados, representan la plena unión que la amada tiene con Cristo. Por
haber sido unidos a Cristo, nos hemos convertido en la nueva creación.

B. La hermosura de la amada,
la novia, como nueva creación
En 4:1-5 vemos la hermosura de la amada, la novia, como nueva creación.

1. La belleza que hay en su sencillez


y perspicacia por el Espíritu
“He aquí que tú eres hermosa, amor mío; he aquí que tú eres hermosa; tus ojos son
como de palomas detrás de tu velo; tus cabellos como manada de cabras que se recues-
tan en el monte de Galaad” (v. 1). En este versículo, vemos la belleza que hay en su
sencillez y perspicacia por el Espíritu, lo cual es imperceptible a los de afuera, y en su
sumisión y obediencia al ser alimentada por Dios, lo cual subyuga su desobediencia
entre los desobedientes.

2. La belleza que tiene al


recibir el alimento divino
“Tus dientes como manadas de ovejas trasquiladas, que suben del lavadero, todas con
crías gemelas, y ninguna entre ellas ha perdido su cría” (v. 2). Esto habla de la belleza
que ella tiene al recibir el alimento divino por el poder que ha obtenido al ser juzgado
en la cruz, limpiado por el lavamiento del Espíritu, fortalecido dos veces y equilibrado,
sin perder fuerza.

3. La belleza que tiene al hablar


con la redención y autoridad de Cristo
“Tus labios como hilo de escarlata, y tu boca hermosa; tus mejillas, como cachos de
granada detrás de tu velo” (v. 3). Esta es la belleza que tiene cuando habla con la re-
dención de Cristo y con Su autoridad usando su hermosa boca, y en su expresión llena
de vida, la cual se esconde.

4. La hermosura de su voluntad sometida a Cristo


“Tu cuello, como la torre de David, edificada para armería; mil paveses están colgados
en ella, todos escudos de valientes (v. 4). Aquí vemos la belleza en su voluntad sometida
a Cristo, la cual es rica en el poder defensor.

5. La belleza de su tierna fe y dulce amor


“Tus dos pechos, como dos crías, gemelas de gacela, que se apacientan entre lirios” (v.
5). Esto habla de la belleza de su tierna fe y su dulce amor, que son fortalecidos doble-
mente y nutridos en las circunstancias de una vida pura y confiada.

C. Su búsqueda más profunda


El versículo 6 habla de su búsqueda más profunda: “Hasta que apunte el día y huyan
las sombras, me iré al monte de la mirra, y al collado del olíbano”. En su búsqueda más
profunda, ella está dispuesta a ir y permanecer en la muerte y resurrección de Cristo,
en aquellas cumbres, hasta que El venga, cuando amanezca el día y huyan las sombras.
Antes, ella tenía miedo de las grietas de la peña y de lo escondido de escarpados para-
jes, pero ahora está dispuesta a permanecer allí, en la muerte y resurrección de Cristo.

II. LLAMADA A VIVIR EN ASCENSION


En los versículos del 7 al 15, la que ama a Cristo es llamada a vivir en ascensión.

A. Su llamado
En los versículos 7 y 8, el Amado llama a la que lo ama.

1. El evalúa la belleza y la perfección de ella


“Toda tú eres hermosa, amor mío, y en ti no hay mancha” (v. 7). Aquí el Amado evalúa
la belleza y la perfección de ella.

2. Le pide a ella que, como novia Suya,


observe con El en ascensión
“Ven conmigo desde el Líbano, oh novia mía; ven conmigo desde el Líbano. Mira desde
la cumbre de Amana, desde la cumbre de Senir y de Hermón, desde las guaridas de los
leones, desde los montes de los leopardos” (v. 8). Amana quiere decir “verdad,” Se-
nir significa “armadura suave,” y Hermón significa “destrucción”. En este versículo, El
le pide a ella que, como novia Suya, observe con El en ascensión, el lugar más elevado
de la verdad y de la victoria de Cristo en Su lucha, y desde los lugares celestiales de los
enemigos. Aquí vemos un vivir en la ascensión de Cristo.

B. Su callada respuesta
La que ama no contesta al llamado del Amado audiblemente. El versículo 9 indica que
ella responde silenciosamente: “Prendiste mi corazón, hermana, novia mía; prendiste
mi corazón con una sola mirada de tus ojos, con una sola hebra de tu collar”. Aquí El
considera que ella es uno con El en naturaleza y también la considera como Su novia,
cuya respuesta silenciosa, por una breve mirada y por su sumisión a las instrucciones
de Dios, ha apasionado el corazón de El.

C. El disfruta de ella en privado


Los versículos del 10 al 15 describen cómo El disfruta de ella en privado.

1. Disfruta su hermoso amor


“¡Cuán hermosos son tus amores, hermana, novia mía! ¡Cuánto mejores que el vino tus
amores, y el olor de tus ungüentos que todas las especias aromáticas!” (v. 10). Consi-
derando que ella es uno con El en naturaleza y que es Su novia, El disfruta su hermoso
amor, que es mucho mejor que el vino, y sus ungüentos, que eran del Rey (1:3) y son
más aromáticos que todas las especias.

2. Disfruta las palabras de ella como


miel fresca así como la
fragancia de la conducta de ella
“Miel fresca destilan tus labios, oh novia; miel y leche hay debajo de tu lengua; y el olor
de tus vestidos como el olor del Líbano” (4:11). El disfruta las palabras de ella como
miel fresca (que restaura al débil), que destilan sus labios, y disfruta las palabras de
ella como miel y leche (que restauran al débil y alimentan a los inmaduros), qué están
bajo su lengua, y la fragancia de su conducta como el aroma de la ascensión.

3. La considera un huerto cerrado,


un manantial cerrado
y una fuente sellada
“Huerto cerrado eres, hermana mía, novia mía; manantial cerrado, fuente sellada” (v.
12). El no la considera como un lugar abierto y público sino como un huerto cerrado,
un manantial cerrado y una fuente sellada.

a. Un huerto cerrado, donde crecen todo


tipo de plantas de distintos colores
“Tus renuevos son huerto de granados, con frutos exquisitos, de flores de alheña y nar-
dos; nardo y azafrán, cálamo y canela, con todos los árboles de olíbano; mirra y áloes,
con todas las principales especias aromáticas” (vs. 13-14). Cuando El la disfruta, ella es
un huerto cerrado donde crecen todo tipo de plantas de distintos colores, como expre-
siones diversas de la vida interior y con una variedad de fragancias como la rica expre-
sión de la vida madura.

b. Una fuente sellada con un manantial cerrado


que fluye como pozo de agua de vida
“Fuente de huertos, pozo de aguas vivas, que corren del Líbano” (v. 15). El la considera
como fuente sellada con manantial cerrado en huertos, que fluye como pozo del agua
de vida del Espíritu vivificante y como arroyos de la vida de resurrección.

III. LLEVA UNA VIDA DE AMOR


Cantar de los cantares 4:16-5:1 habla de llevar una vida de amor.

A. La respuesta de la novia
El versículo 16 es la respuesta de la novia: “Levántate, viento del norte, y ven, viento
del sur; soplad en mi huerto, despréndanse sus especias. Venga mi amado a su huerto,
y coma su fruto exquisito”. Ella desea que las circunstancias difíciles (el viento del
norte) y las agradables (el viento del sur) operen en ella como en un huerto para que se
desprenda su aroma. Ella le pide a su Amado que entre en ella como en un huerto y
que disfrute de su fruto exquisito. Todos debemos considerarnos como huertos para
Cristo, los cuales producen fruto para Su disfrute.

B. La respuesta del Amado


“Yo he entrado en mi huerto, oh hermana, novia mía; he recogido mi mirra y mis espe-
cias; he comido mi panal y mi miel, mi vino y mi leche he bebido. Comed, amigos;
bebed, oh amados, bebed bastante” (5:1). Aquí el amado contesta, invitando a Sus
“amigos” queridos, el Dios Triuno, a comer y beber en abundancia, para disfrutarla con
Él.

ESTUDIO-VIDA DE CANTAR
DE LOS CANTARES
MENSAJE CINCO
VIVIR EN ASCENSION DISCERNIENDO
ENTRE EL ESPIRITU Y EL ALMA
Lectura bíblica: Cnt. 4:7-15; He. 4:12; 1 Ts. 5:23; 2 Co. 4:16
En este mensaje quisiera hablar acerca de la vida que se lleva en ascensión por el dis-
cernimiento entre el espíritu y el alma.

LLAMADA A VIVIR EN ASCENSION


En el Cantar de los cantares 4:7-8, el Señor llama a la que lo ama a vivir en ascensión
como nueva creación en resurrección. La nueva creación es únicamente aquella que
está en ascensión en resurrección. Sin resurrección no puede haber una nueva crea-
ción.

El Señor expresa Su aprecio por la que lo ama


“Toda tú eres hermosa, amor mío, y en ti no hay mancha” (v. 7). Aquí el Señor expresa
Su aprecio por Su amada y la prepara para recibir Su llamado a vivir en ascensión.

El la llama a venir con El desde el Líbano


“Ven conmigo desde el Líbano, oh novia mía; ven conmigo desde el Líbano” (v. 8a).
Líbano es un monte alto, y como tal representa la resurrección. En 2:9, la amada estaba
tras “nuestra pared”, o sea, estaba en el yo introspectivo. La pared se encuentra en el
yo. Su introspección había edificado una pared que la separaba del Señor. Ahora El la
llama a ir con El a un monte alto, que es la cumbre de la resurrección, la ascensión.
Cristo murió, resucitó y después ascendió. Por tanto, primero experimentamos la re-
surrección y luego la ascensión.

Mira desde la cumbre de Amana,


desde la cima de Senir y Hermón
“Mira desde la cumbre de Amana, desde la cumbre de Senir y de Hermón, desde las
guaridas de los leones, desde los montes de los leopardos” (4:8b). Hemos dicho
que Amana significa “verdad”; así que, aquí tenemos la cumbre de la revelación. Se-
nirquiere decir “armadura suave”, lo cual indica que la lucha se ha terminado y que se
ha obtenido la victoria. Hermón significa “destrucción”; el enemigo ha sido destruido.
La victoria de Cristo se halla en Su ascensión; ya no hay más luchas, porque el enemigo
ha sido destruido y la armadura es suave. Además, la verdad está aquí. La verdad se
refiere a la realidad del Dios Triuno: todo lo que Dios, Cristo y el Espíritu son. Esta es
la ascensión.

Mira desde las guaridas de los leones


y desde los montes de los leopardos
El versículo 8 habla de mirar desde las guaridas de los leones y desde los montes de los
leopardos. Se ha obtenido la victoria, pero los leones y los leopardos, que representan
a Satanás y a sus ejércitos malignos, todavía están allí. Estos poderes malignos también
están en los lugares celestiales (Ef. 6:12). Cristo llama a la que lo ama a mirar desde
este punto de vista, lo cual indica que debemos vivir en ascensión.

En nuestra vida cotidiana no debemos vivir detrás de nuestra “pared”, abajo, sobre la
tierra ni en nuestra “guarida”, en otras palabras, no debemos vivir aislados. Ya que
hemos resucitado estamos en ascensión; la guerra se ha terminado y se ha obtenido la
victoria. Sin embargo, los enemigos aún están presentes; así que, debemos estar alerta.

DEBEMOS DISCERNIR ENTRE


EL ESPIRITU Y EL ALMA
Para vivir en ascensión se requiere que discernamos entre nuestro espíritu y nuestra
alma. Podemos verificar esto con nuestra experiencia.

La economía de Dios al salvarnos


Poseemos tres partes: espíritu, alma (el yo), y cuerpo (1 Ts. 5:23). La economía de Dios
al salvarnos consiste en regenerar nuestro espíritu muerto al impartirse a Sí mismo
como elemento divino en nuestro espíritu, renovándolo. Sin embargo, nuestra alma
sigue siendo vieja. Por tanto, después de nuestra regeneración, nuestra alma debe ser
transformada. La transformación del alma es un proceso que se efectúa gradualmente.
Nuestro cuerpo también es viejo. Por consiguiente, dicho cuerpo, nuestro hombre ex-
terior, debe desgastarse día a día, a medida que el hombre interior se va renovando (2
Co. 4:16). Esta renovación continuará hasta alcanzar su cumbre en la transfiguración
de nuestro cuerpo, es decir, la redención de nuestro cuerpo (Ro. 8:23; Fil. 3:21).

Las personas salvas poseen dos hombres


Como personas salvas, poseemos dos hombres. El nuevo hombre está en nuestro espí-
ritu, y el viejo hombre está en nuestra alma. Vivimos por el viejo hombre cuando hace-
mos algo en nuestra alma, ya sea algo bueno o malo, correcto o incorrecto. Por ejemplo,
tal vez usted ame a cierto hermano y desee ayudarle, pero si lo ama y lo ayuda en su
alma, y no en su espíritu, usted está viviendo en su yo, en el viejo hombre, lo cual equi-
vale a hacer algo bueno en el viejo hombre. Antes de hacer algo, en este caso ayudar a
un hermano, primero debemos orar y tocar al Señor en nuestro espíritu, preguntándole
lo que El siente al respecto. Entonces, es posible que en nuestro espíritu percibamos
que el Señor está contento. Esto indica que el Señor desea que lo hagamos. Si esto es
así, debemos proceder y llevarlo a cabo en nuestro espíritu. Esto es vivir en el espíritu.
Vivir por el nuevo hombre
Si emprendemos algo en el viejo hombre, en el alma o en el yo, estaremos viviendo en
la tierra. Por muy buenos que sean nuestros hechos, seguimos en la tierra porque vivi-
mos en el alma. En la actualidad, hay muchas personas buenas que hacen cosas buenas,
pero viven en el alma. Sin embargo, los que amamos a Cristo debemos estar conscien-
tes de que nuestro viejo hombre, incluyendo nuestra alma, fue crucificado (Ro. 6:6; Gá.
2:20a). Ya no vivo “yo” mas vive otro hombre, Cristo, dentro de mí (Gá. 2:20b). Cuando
vivimos por este otro hombre, somos el nuevo hombre, porque vivimos en el espíritu,
y no en el alma.

Vivir en ascensión al vivir en el espíritu


Nuestro espíritu está conectado con los cielos por medio de Dios, quien es el Espíritu.
Por lo tanto, cuando estamos en el espíritu estamos en los cielos, en ascensión. Vivir
en ascensión requiere que vivamos, actuemos, nos movamos, y hagamos todo en nues-
tro espíritu. Así que, debemos aprender a discernir nuestro espíritu. Si no conocemos
nuestro espíritu, si no sabemos cómo discernir entre nuestro espíritu y nuestra alma,
no podremos ser espirituales. Cuando vivimos en nuestro espíritu, estamos en ascen-
sión como nueva creación en resurrección. Somos una nueva persona que vive en un
nuevo universo.

La necesidad de practicar
No pensemos que es tan difícil discernir entre el espíritu y el alma. Todos podemos
aprender a hacer esto si practicamos una sola cosa, a saber, preguntarle siempre al
Señor: “Señor, ¿es éste el hombre viejo, el alma, el viejo “yo,” o eres Tú conmigo?” Si
sentimos que estamos solos en el viejo “yo,” entonces estamos en el alma, en el viejo
hombre. Si sentimos que somos uno con el Señor y que Él está con nosotros, entonces
estamos en el espíritu. Si tenemos comunión apropiada con el Señor, consultándole
siempre antes de actuar, entonces en nuestro espíritu habrá un sentir profundo del
Señor. De este modo sabremos si Él está contento o no. Esto es discernir entre el alma
y el espíritu, a fin de vivir en ascensión. Que todos aprendamos a incorporar esta im-
portante práctica en nuestro diario vivir.

ESTUDIO-VIDA DE CANTAR
DE LOS CANTARES
MENSAJE SEIS
LLAMADA DE MANERA MAS INTENSA A VIVIR
DETRAS DEL VELO POR MEDIO DE LA
CRUZ DESPUES DE LA RESURRECCION
(1)
Lectura bíblica: Cnt. 5:2—6:3
En 5:2—6:3 la amada de Cristo es llamada de manera más intensa a vivir detrás del
velo por medio de cruz, después de la resurrección. En el tabernáculo celestial (He. 8:2;
9:11-12, 24), un velo separa el Lugar Santo del Lugar Santísimo. El velo, en tipología,
es una figura de nuestra carne (10:19-20). Este velo debe ser rasgado a fin de que en-
tremos en el Lugar Santísimo, lo cual indica que, por mucho que estemos en ascensión
en nuestro espíritu, aún estamos en la vieja creación y todavía tenemos nuestra carne.
Así que, incluso después de experimentar la vida en ascensión, todavía necesitamos la
experiencia de la cruz.

No pensemos que mientras estamos en la vieja creación, podemos alcanzar un nivel de


espiritualidad tal que nos libre de la carne. Consideremos el caso del apóstol Pablo,
quien fue ciertamente una persona muy espiritual. Después de que Dios le había brin-
dado a Pablo revelaciones muy elevadas, le fue dado “un aguijón en la carne” para re-
cordarle que aún tenía la carne (2 Co. 12:7).

No nos creamos “santos” o ángeles. Somos creyentes y, como tales, nos hallamos en el
proceso de la economía de Dios, la cual consiste primero en regenerar nuestro espíritu
y luego en transformar nuestra alma, aunque la carne sigue estando presente. Debemos
recordar que si no andamos con cuidado en cuanto a la carne, dañaremos nuestra vida
espiritual.

Puesto que los cristianos a menudo toman el asunto de la carne a la ligera, las divisio-
nes entre los creyentes son comunes. Según el libro de Hechos, Bernabé tuvo un
desacuerdo con Pablo y se separó de él (15:35-39). Dicha división se debió a que Ber-
nabé quería llevar a su primo Juan, que también se llamaba Marcos, con ellos en el
viaje que tenían planeado para visitar a las iglesias. “Pero a Pablo no le parecía bien
llevar consigo al que se había apartado de ellos desde Panfilia, y no había ido con ellos
a la obra. Y hubo un agudo conflicto entre ellos, hasta el punto que se separaron el uno
del otro; Bernabé, tomando a Marcos, navegó a Chipre” (vs. 38-39). Todo argumento
acarrea algo de la carne. Probablemente Pablo estaba en el espíritu cuando contendía
con Bernabé, pero éste argumentaba según su carne. Esto indica que incluso en perso-
nas espirituales la carne sigue existiendo y puede causar daño.

No debemos pensar que por el hecho de vivir en ascensión, la carne ya no está presente
en nosotros. Ciertamente la carne sigue existiendo. Podemos estar en ascensión, pero
el velo, la carne, todavía está viva. Cuando Cristo fue crucificado, el velo del templo fue
partido en dos de arriba abajo (Mt. 27:51). Con Cristo el velo fue partido, pero nuestro
velo permanece. Por consiguiente, necesitamos un llamado más fuerte, no meramente
a permanecer en ascensión, sino a aprender las lecciones de la cruz y a vivir detrás del
velo. En nuestra experiencia, el velo, es decir, la carne, debe ser partido, y entonces
podremos cruzar el velo partido para vivir en el Lugar Santísimo. Para esto, a diario
debemos aprender la lección de la cruz.

I. EL LLAMADO MAS INTENSO DE LA CRUZ


DESPUES DE LA RESURRECCION
Y DEL FRACASO DE LA AMADA
Consideremos ahora el llamado más intenso de la cruz después de la resurrección y del
fracaso de la que ama a Cristo (Cnt. 5:2-6:3).

A. El Amado la llama
En 5:2 el Amado la llama: “Yo dormía, pero mi corazón velaba. ¡Una voz! Mi amado
llama: Abreme, hermana mía, amor mío, paloma mía, perfecta mía, Porque mi cabeza
está llena de rocío, mis cabellos de las gotas de la noche”. El Amado, al llamar a la que
lo ama, la considera como Su hermana. Esto significa que ella tenía la misma natura-
leza que El. Aquí la amada se da cuenta de que su viejo hombre, el hombre exterior, fue
crucificado y que su nuevo hombre, el hombre interior, vive. Ella oyó a su Amado to-
cando y pidiéndole que le abriera la puerta, recordándole Sus sufrimientos en Getse-
maní durante Su crucifixión. Su cabeza está “llena de rocío” y Sus cabellos de “las gotas
de la noche”, lo cual se refiere a los padecimientos que Cristo sufrió por la noche en
Getsemaní antes de Su muerte.

B. Ella lo rechaza
El versículo 3 habla de su negativa: “Me he desnudado de mi ropa; ¿cómo me he de
vestir de nuevo? He lavado mis pies; ¿cómo los he de ensuciar?” El Amado llamó, pero
ella lo rechazó. Puesto que ella se había despojado de su vieja manera de vivir, la de su
viejo hombre, por medio de la obra de la cruz, ¿cómo podría ponérselo de nuevo? Eso
requeriría que su Amado repitiera Sus sufrimientos en la crucifixión. Puesto que ella
fue purificada por la sangre redentora, ¿cómo podría contaminarse, ya que esto reque-
riría que su Amado repitiera Sus sufrimientos mortales? Estas fueron las razones por
las cuales no aceptó el llamado del Amado.

C. Ella abre la puerta


En los versículos 4 y 5, ella abre la puerta.

1. Su amado muestra Su mano


traspasada al meterla por la
estrecha abertura de la puerta de ella
“Mi amado metió su mano por la abertura de la puerta, y mis entrañas se estremecieron
por él” (v. 4). Su Amado mostró Su mano traspasada al meterla por la estrecha abertura
de la puerta de ella, para lograr que las entrañas de ella se estremecieran por El. Por
experiencia, sabemos que, por una parte, posiblemente rechazamos al Señor, pero por
otra, no le cerramos completamente la puerta. Después de cerrar la puerta, dejamos
una pequeña abertura por la cual el Señor puede extender la mano. Aquí la mano tras-
pasada del Amado le recordó que El fue crucificado por ella.

2. Ella se levanta a abrirle la puerta a su Amado


“Yo me levanté para abrir a mi amado, y mis manos gotearon mirra, y mis dedos mirra,
que corría sobre la manecilla del cerrojo” (v. 5). Ella se levantó para abrirle la puerta a
su Amado. Su acción le demostró a su Amado cuánto ella apreciaba Su dulce muerte.

D. El Amado se esconde
“Abrí yo a mi amado; pero mi amado se había marchado, se había ido; mi alma desfa-
lleció al oír su voz. Lo busqué, y no lo hallé; lo llamé, y no me respondió” (v. 6). Ella
abrió a su Amado, pero El ya se había retirado, se había ido. Su alma se descorazonó
cuando su Amado habló. Entonces ella lo buscó, y no lo encontró; lo llamó, pero El no
contestó.

E. Ella es herida
“Me hallaron los guardas que rondan la ciudad; me golpearon, me hirieron; me quita-
ron mi velo de encima los guardas de los muros” (v. 7). Los que cuidan al pueblo de
Dios (He. 13:17), por desconocer el problema de la amada, la golpearon y la hirieron,
pensando que eso la ayudaría. Los guardas del pueblo de Dios quitaron su velo, su
manto, avergonzándola públicamente. A veces nos imaginamos que ayudamos a los
demás reprendiéndolos, pero esta reprimenda los hiere en vez de ayudarles.

F. Ella busca ayuda de los creyentes comunes


“Yo os conjuro, oh hijas de Jerusalén, si halláis a mi amado, ¿qué le habéis de decir?
que estoy enferma de amor” (Cnt. 5:8). Esto indica que al sentirse profundamente el
fracaso, ella sentía que aun los creyentes más jóvenes podían ayudarla. Ella les rogó a
que hicieran saber a su Amado que estaba enferma de amor, considerando que su
Amado podría tener alguna consideración por el amor que ella le tenía.

G. La primera pregunta que le plantean a ella


En el versículo 9 le plantean a ella la primera pregunta acerca de su Amado: “¿Qué es
tu amado más que otro amado, oh la más hermosa de todas las mujeres? ¿Qué es tu
amado más que otro amado, que así nos conjuras?” Considerando que ella es la mujer
más hermosa, ellos le preguntaron qué tenía su Amado que no tuviera otro, para que
así les implorara.

H. La impresión que ella tiene de su Amado


En los versículos del 10 al 16, ella contesta y da la impresión que ella tiene de su Amado,
describiéndolo con muchas expresiones excelentes y detalladas.

1. Su amado es puro y está


lleno de vida y de poder
“Mi amado es blanco y rojizo, señalado entre diez mil” (v. 10). Su Amado es puro y está
lleno de vida y de poder, y El es señalado como bandera elevada contra el enemigo (Is.
59:19 y como Aquel que atrae a los pecadores (Jn. 12:32).

2. Su autoridad procede de Dios


“Su cabeza es oro finísimo; sus cabellos crespos, negros como el cuervo” (Cnt. 5:11). La
autoridad que el Amado posee, procede de Dios (1 Co. 11:3), y Su sumisión a Dios flo-
rece y es fuerte.

3. El expresa Su sentir
con sencillez y pureza
“Sus ojos, como palomas junto a los arroyos de las aguas, que se lavan con leche, y a la
perfección colocados” (Cnt. 5:12). El expresa Su sentir con sencillez y pureza, y esta
expresión fluye como el río de vida, distinto, claro y en el debido orden.

4. Su rostro es hermoso y agradable


“Sus mejillas, como una era de especias aromáticas, macizos de perfumes; sus labios
son lirios que destilan mirra líquida” (v. 13). Su rostro es hermoso y agradable por ha-
ber sufrido El las heridas y el menosprecio, y Su boca es pura, pues destila palabras
dulces de gracia basadas en Su obra redentora.

5. Sus obras están llenas del poder divino


que ata, y por la estabilidad de ellas
se lleva a cabo la voluntad de Dios
“Sus manos son cilindros de oro engastados de berilo; su vientre es marfil tallado cu-
bierto de zafiros” (v. 14). Sus obras están llenas del poder divino que ata y por la esta-
bilidad de ellas se lleva a cabo la voluntad de Dios. Sus entrañas (Fil. 1:8) están llenas
de sentimientos profundos y tiernos forjados por medio de Sus sufrimientos bajo una
visión celestial y clara (Ex. 24:10).

6. Su fuerza firme y sostenedora viene


de la posición justa que se basa en
la divina naturaleza de Dios
“Sus piernas son columnas de mármol fundadas sobre basas de oro fino; Su aspecto
como el Líbano, escogido como los cedros” (Cnt. 5:15). Su fuerza firme y sostenedora
viene de la posición justa basada en la divina naturaleza de Dios, y Su expresión mues-
tra que El ascendió a los cielos y que Su excelencia está por encima de los demás.

7. Su saborear de lo divino es dulce


“Su paladar es la dulzura misma, y todo él deseable” (v. 16a). El sabor que El experi-
menta de lo divino es dulce, y El es todo un encanto y es muy deseable.

8. La impresión del Amado por parte de la amada


“Tal es mi amado, tal es mi amigo, oh hijas de Jerusalén” (v. 16b). Esta es la impresión
del Amado por parte de la amada: lo percibe como su amigo.

A nosotros también nos pueden preguntar en qué nuestro Cristo es mejor que los de-
más, es decir, por qué nuestro Cristo nos resulta tan dulce. Muchos quizás no sepamos
responder adecuadamente a esta pregunta. Si usted me preguntara, yo contestaría: “Mi
Cristo es todo-inclusivo. Sus riquezas son inescrutables (Ef. 3:8). El es preeminente, el
primero en todo (Col. 1:17-18): en toda la creación (v. 17), en resurrección (v. 18) y en
todo en mi vivir. El es también la porción que Dios me ha asignado como mi disfrute
(v. 12). Mi Cristo es el Hijo de Dios que se hizo hombre. El era carne, pero en Su resu-
rrección se hizo el Espíritu vivificante (1 Co. 15:45b). Además, mi Cristo tiene siete ojos,
que son el Espíritu siete veces intensificado (Ap. 5:6)”. Olvidémonos de otras cosas;
prediquemos y enseñemos exclusivamente el Cristo todo-inclusivo.

I. La segunda pregunta que le plantean


En Cantar de los cantares 6:1, vemos la segunda pregunta que le plantean acerca de su
Amado: “¿A dónde se ha ido tu amado, oh la más hermosa de todas las mujeres? ¿A
dónde se dirigió tu amado para que contigo lo busquemos?” Considerando todavía que
ella era la mujer más hermosa, le preguntaban adónde se había ido su Amado porque
querían buscarlo con ella, indicando que ellos habían sido atraídos por el testimonio
que ella dio acerca de su Amado. Ella buscaba a Cristo, y su búsqueda influyó en los
demás, los afectó y los atrajo.

J. Su respuesta
Los versículos 2 y 3 constituyen su respuesta.

1. Se da cuenta de que su Amado


está dentro de ella,
y ella es el huerto de El
“Mi amado descendió a su huerto, a las eras de las especias, para apacentar en los huer-
tos, y para recoger los lirios” (v. 2). Después de que ella buscó la ayuda de los demás,
se dio cuenta que su Amado está en ella, o sea, dentro de Su huerto y dentro de todos
los demás creyentes, quienes son Sus eras de especias; El se está nutriendo no sólo en
ella, sino también en los demás creyentes, Sus huertos, y está recogiendo a los que son
puros y confiados.

El huerto de Cristo está en nuestro espíritu, donde cultivamos todas las cosas hermo-
sas, espirituales, divinas y celestiales, que tienen un sabor dulce para El. Podemos ha-
cer esto solamente al vivir en nuestro espíritu. Lo más precioso para un creyente es
vivir en el espíritu. Si vivimos en nuestro espíritu, éste se convierte en un huerto. El
Señor nos alimenta, nos pastorea y nos apacienta para que cultivemos toda clase de
especias y aromas que le satisfarán a El.

2. Ella les dice que pertenece a su Amado


“Yo soy de mi amado, y mi amado es mío; él apacienta su rebaño entre los lirios” (v. 3).
Ella les dice, según su fe, que pertenece a su Amado y que El le pertenece a ella; también
les dice que ahora El está alimentando a los que son puros y confiados. Su palabra
indica aquí que ahora ella es más madura en vida que cuando pronunció las mismas
palabras en 2:16.

ESTUDIO-VIDA DE CANTAR
DE LOS CANTARES
MENSAJE SIETE
LLAMADA DE MANERA MAS INTENSA
A VIVIR DETRAS DEL VELO POR
MEDIO DE LA CRUZ DESPUES
DE LA RESURRECCION
(2)
Lectura bíblica: Cnt. 6:4-13
En este mensaje seguiremos considerando el llamado más intenso a vivir detrás del
velo por medio de la cruz después de la resurrección.

II. UNA VIDA DETRAS DEL VELO


Cantar de los cantares 6:4-13 habla de una vida que se lleva detrás del velo. El signifi-
cado intrínseco de esta sección es que la amada que sigue en pos de Cristo debe expe-
rimentar la ascensión al vivir en el Lugar Santísimo celestial detrás del velo, por medio
de la cruz y después de haber experimentado la resurrección.

A. El Amado la alaba
En los versículos del 4 al 10, vemos que el amado la alaba.

1. El Amado, quien la valora como Su amor, la alaba por ser hermosa como el san-
tuario celestial y encantadora como la Jerusalén celestial
“Hermosa eres tú, oh amor mío, como Tirsa; encantadora como Jerusalén” (v. 4a). Su
amado, quien la valora como Su amor, la alaba por ser hermosa como el santuario ce-
lestial (Tirsa, 1 R. 14:17) y encantadora como la Jerusalén celestial (Gá. 4:26; He.
12:22), lo cual indica que ella vive en el Lugar Santísimo detrás del velo, experimen-
tando la ascensión de Cristo por medio de la cruz después de haber experimentado la
resurrección.

En los cielos se halla el santuario de Dios, que está dividido en dos secciones. La pri-
mera sección se llama el Lugar Santo, y la segunda, el Lugar Santísimo. Entre estas dos
secciones hay una pared intermedia, una separación, un velo. Hebreos 10:20 nos revela
que el velo en el santuario representa la carne. En el santuario celestial está la carne;
esto es conforme a la economía de Dios.

En la economía de Dios hay un principio básico, a saber: Dios no es un Dios sujeto a


tiempo ni espacio. En El, no existe ningún elemento de tiempo, porque El es el Dios de
la eternidad. Nos preocupamos por el lugar, pensando que no existe ninguna carne en
los cielos, pero a Dios sólo le interesa el hecho. Estamos en los cielos; no obstante, aún
tenemos la carne, y seguiremos con ella hasta que Dios lleve a cabo y consume total-
mente Su economía.

En nuestras experiencias espirituales, el amor del Señor nos cautivó y el Señor mismo
con Su dulzura nos atrajo. Fuimos en pos de El al seguir los pasos que dieron los santos
de la iglesia durante el transcurso de los siglos. Entonces entramos en comunión con
El en nuestro espíritu. En esta comunión, se nos instruyó cómo entrar en la vida de
iglesia, y en ella estamos siendo transformados. Tenemos hermosura por medio de la
transformación, y tenemos también descanso, abrigo y satisfacción. Todos estos signi-
ficados espirituales corresponden a lo que escribió Salomón.

La etapa siguiente consiste en vivir en los lugares celestiales como nueva creación de
Dios en resurrección. Después de experimentar esta etapa, debemos seguir adelante y
experimentar la rasgadura del velo. El velo en el templo fue rasgado por la muerte de
Cristo (Mt. 27:51). Sin embargo, el velo de la carne no fue quitado. Por el contrario, el
velo sigue existiendo para que Dios lo use con miras a perfeccionar a los santos que le
buscan. Por ejemplo, Pablo ciertamente era un hermano maduro, pues tenía la expe-
riencia de vivir en los cielos como nueva creación de Dios en resurrección, pero según
2 Corintios 12, Dios permitió que se le diera un “aguijón en la carne” (v. 7). Aquí vemos
que incluso una persona tan madura y tan espiritual como Pablo, podía ser molestada
por la carne. Esto indica que, aunque tengamos mucho del elemento de Dios en nuestro
espíritu regenerado, o aunque nos hayamos santificado, renovado, transformado y
conformado a la imagen del Hijo primogénito de Dios, mientras vivamos en la tierra,
todavía tendremos la carne.

Ciertamente la regeneración de nuestro espíritu fue instantánea, pero la transforma-


ción de nuestra alma es progresiva. La redención de nuestro cuerpo también es pro-
gresiva. Pablo declaró que nuestro hombre interior se va renovando y que nuestro
hombre exterior, nuestro cuerpo, se va desgastando día a día. Dios determinó esto con-
forme a Su economía. El no planeó la desaparición de la carne mediante una espiritua-
lidad elevada. La economía de Dios consiste en mantenernos en ascensión como nueva
creación en resurrección, independientemente de cuán espirituales seamos. Tal vez
pensamos que en resurrección ya no debe haber carne, pero Dios aún la necesita para
forjar algo en nosotros.

Puesto que la carne sigue presente en nosotros, debemos luchar contra ella todos los
días, vigilando y orando. Si no vigilamos, la carne actuará. En nuestra oración, debe-
mos estar en alerta, orando en el espíritu.

En Cantar de los cantares 6:4, Jerusalén es una señal de realeza. Cuanto más celestiales
somos, más reales nos hacemos. Ser reales significa reinar como un rey. Romanos 5
declara que aquellos que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia
reinarán en vida (v. 17). No obstante, a pesar de ser reales y de vivir en ascensión como
nueva creación de Dios en resurrección, aún hay un velo en el santuario celestial. Esto
indica que por muy espirituales que seamos, todavía estamos en la carne, la cual es el
velo. Por consiguiente, debemos aprender a penetrar el velo por la obra de la cruz que
experimentamos día tras día. Entonces viviremos detrás del velo, en el Lugar Santí-
simo, que es Dios mismo. Esta es la etapa más elevada en la experiencia de la que ama
a Cristo según lo presentado en Cantar de los cantares. Cuando alcancemos esta etapa,
no tendremos nada más que hacer sino esperar ser arrebatados.

2. Ella es como un imponente


ejército con banderas
La que ama a Cristo también es “imponente como ejércitos con banderas” en alto, en
señal de victoria (v. 4b).

3. Ella se convierte en el santuario celestial


y en la Jerusalén celestial al obtener
la victoria sobre los enemigos
Las alabanzas del Amado indican que ella ha llegado a ser el santuario celestial y la
Jerusalén celestial porque ganó la victoria sobre los enemigos. Sólo un vencedor, aquel
que vence a los enemigos, puede vivir detrás del velo.

4. Un indicio de que ella ha llegado


a la madurez en vida necesaria
para el edificio de Dios
Anteriormente, la amada fue comparada con una yegua, un caballo de los carros de
Faraón, una rosa en Sarón, un lirio en los valles y entre los espinos, una paloma, una
columna de humo, una litera, un palanquín, un huerto y una fuente con un manantial,
pero ahora se le compara con la morada celestial de Dios y con la Jerusalén celestial,
lo cual muestra que ha llegado a la madurez en vida necesaria para el edificio de Dios.

Si hemos de edificar el Cuerpo de Cristo, necesitamos la madurez en vida. Efesios 4:12-


16 habla de la edificación del Cuerpo, y afirma que debemos crecer y alcanzar la madu-
rez a fin de que el Cuerpo de Cristo sea edificado. Edificar la iglesia en general sólo
requiere la capacidad de administrar, disponer y cuidar las cosas, lo cual no es nada
orgánico, sino simplemente organizar conforme al orden humano. Sin embargo, la edi-
ficación del Cuerpo no tiene nada que ver con nuestra capacidad para organizar, admi-
nistrar o disponer las cosas. El Cuerpo de Cristo es un organismo, y no una organiza-
ción; por consiguiente, la edificación de dicho organismo depende del crecimiento y de
la madurez en vida, por ende, la edificación del Cuerpo es orgánica.
Si queremos edificar orgánicamente el Cuerpo, tenemos que madurar. Esta es la razón
por la cual ahora recalcamos mucho más la edificación del Cuerpo que la edificación
de la iglesia. El libro de 1 Timoteo trata de la iglesia como casa de Dios (3:15); no con-
tiene nada acerca de la edificación del Cuerpo de Cristo. En 1 Timoteo 3 se habla del
arreglo de los ancianos y de los diáconos en su servicio, pero Efesios no hace mención
de ellos; por el contrario, habla del crecimiento de los miembros. Primero, debemos
crecer, luego podemos perfeccionar a los demás. Este perfeccionamiento se lleva a cabo
en conformidad con 2 Corintios 13, en el cual Cristo vive y crece en nosotros (v. 5), y
nosotros disfrutamos al Dios Triuno en el amor del Padre, en la gracia del Hijo, y en la
comunión del Espíritu (v. 14). Esta es la edificación del Cuerpo, y no la edificación de
la iglesia como si fuese alguna organización. Esta edificación, por la cual necesitamos
madurar en vida, es única en su género; es el Cuerpo orgánico de Cristo, que tendrá su
consumación en la Nueva Jerusalén orgánica en el cielo nuevo y en la tierra nueva.

5. Las palabras del Señor


parecen ser un rechazo
“Aparta tus ojos de delante de mí, porque ellos me vencen” (Cnt. 6:5a) es lo que el Señor
le dice a modo de aparente rechazo (cfr. Mr. 7:25-27; Jn. 11:5-7; Ex. 32:10; Gn. 32:26)
pero, en realidad, con esto le invita a ella a expresar su amor vencedor para con El. En
realidad, con este aparente rechazo le extiende a ella una clase de bienvenida. Cuando
el Señor declara: “Aparta tus ojos de delante de mí”, en realidad, El está diciendo que
debemos fijar continuamente nuestros ojos en El. Cuando amamos a alguien, quere-
mos que esa persona nos mire todo el tiempo. Las palabras del Amado le invitan a la
que lo ama a expresar su amor vencedor para con El.

6. El cabello de ella es como manada de cabras


“Tu cabello es como manada de cabras que se recuestan en el monte de Galaad” (Cnt.
6:5b). El significado aquí es igual que en 4:1b.

7. Sus dientes son como manadas de ovejas


“Tus dientes, como manadas de ovejas que suben del lavadero, todas con crías gemelas,
y ninguna ha perdido su cría” (6:6). El significado aquí es idéntico a 4:2.

8. Sus mejillas son como cachos de granada


“Como cachos de granada son tus mejillas detrás de tu velo” (6:7). El significado aquí
es igual que en 4:3b.

9. A su Amado lo aman muchos diversos creyentes


“Sesenta son las reinas, y ochenta las concubinas, y las doncellas sin número; mas una
es la paloma mía, la perfecta mía; es la única de su madre, la escogida de la que la dio
a luz. La vieron las hijas, y la llamaron bienaventurada; las reinas y las concubinas la
alabaron” (6:8-9). Aquí vemos que su Amado (Salomón, que tipifica a Cristo en un
sentido positivo) es amado por muchos y diversos creyentes, algunos como reinas,
otros como concubinas, y otros como vírgenes (todos en un sentido positivo dentro de
la poesía), pero El la considera a ella Su amor, aquella que es perfecta, y la alaba como
Su único amor, la única escogida y regenerada por la gracia.

10. El Amado la alaba llamándole el alba


“¿Quién es ésta que se muestra como el alba, hermosa como la luna, esclarecida como
el sol” (v. 10a). Su Amado la alaba llamándola el alba y diciéndole que es hermosa como
la luna y esclarecida como el sol, que hace resplandecer la luz sobre los demás.

11. Es como un imponente ejército con banderas


En el versículo 10b, el Amado declara nuevamente que ella es tan imponente como un
ejército con banderas. El significado aquí es igual que en el versículo 4b.

B. La obra de la amada
“Al huerto de los nogales descendí a ver el verdor del valle, y para ver si brotaba la vid,
si florecían los granados” (v. 11). Aquí vemos la obra de la amada. Ella labora en sí
misma como si fuese un huerto que crece, como el valle donde florece el verdor, como
la vid que brota, y como la granada que florece. Ella labora sobre sí misma como sobre
un huerto particular donde crecen nogales, alimentos fuertes y duros. Ella no sólo se
considera como un huerto de verduras ligeras sino un huerto donde crecen nogales
particulares para Cristo.

C. El progreso de la amada y su victoria


Los versículos 12 y 13 describen el progreso y la victoria de la amada.

1. No se percata de que está


avanzando rápidamente
“Antes que lo supiera, mi alma me puso entre los carros de mi pueblo noble” (v. 12).
Ella no se percata de que progresa rápidamente así como corren los carros de los no-
bles.

2. Los que son atraídos por


ella le piden que regrese
“Vuélvete, vuélvete, oh sulamita; vuélvete, vuélvete, para que te contemplemos. ¿Por
qué habéis de contemplar a la sulamita, como la danza de dos campamentos?” (v. 13).
Los que son atraídos por ella le piden que regrese para contemplarla como a dos cam-
pamentos de un ejército que celebra con danzas su victoria (cfr. Gn. 32:2).

El Cantar de los cantares 6:13 usa


por primera vez el nombre de la
amada, Sulamita, que es la forma fe-
menina del nombre Salomón, lo cual
indica que, a estas alturas, ella es la
réplica de Salomón, su comple-
mento, igual a él en vida, naturaleza
e imagen, como lo era Eva con res-
pecto a Adán (Gn. 2:20-23). Esto sig-
nifica que la que ama a Cristo llega a
ser igual que El en vida, naturaleza e
imagen, a fin de estar a la par de El
(2 Co. 3:18; Ro. 8:29) y tener una
vida de matrimonio con ÉlESTUDIO-VIDA
DE CANTAR
DE LOS CANTARES
MENSAJE OCHO
ELLA PARTICIPA EN LA OBRA DEL SEÑOR
Lectura bíblica: Cnt. 7:1-13
Al final del capítulo seis, la amada, después de pasar por varias etapas de transforma-
ción, llega a ser la réplica misma de Salomón. Ahora a ella se le llama sulamita (forma
femenina de Salomón, Cnt. 6:13), ya que ha llegado a ser idéntica a Salomón en vida,
naturaleza e imagen, para estar a la par con él con miras al matrimonio. La unidad que
logra esta pareja alude a la Nueva Jerusalén. En la Nueva Jerusalén, el Dios redentor
(representado por Salomón) y todos Sus redimidos (representados por la sulamita) se
hacen uno. La Nueva Jerusalén es una mezcla de la divinidad y la humanidad y, como
tal, expresa al Dios Triuno procesado y consumado en las virtudes humanas.

A estas alturas, pareciera que el libro debería concluir, pero no es así. Salomón es el
señor de muchas viñas, y éstas requieren bastante labor. Ahora la doncella del campo,
quien ha llegado a ser la sulamita del rey, debe convertirse en su colaboradora. Esto
indica que los que aman a Cristo deben, con el tiempo, participar en la obra del Señor.
Si deseamos participar en la obra del Señor, debemos ser aptos, y nuestra aptitud de-
pende de que seamos equipados espiritualmente con todos los atributos de la vida di-
vina.

1. EQUIPADA COMO TRABAJADORA


EN LA OBRA DEL SEÑOR
En 7:1-9a, vemos que la amada, la sulamita, está equipada como trabajadora en la obra
del Señor.

A. El Espíritu considera las virtudes de la amada


El que habla en los versículos del 1 al 5 no es Salomón ni la sulamita sino una tercera
persona: el Espíritu. El Espíritu es uno con Cristo (2 Co. 3:17), y es uno con los creyen-
tes (Ap. 22:17). Así que, cuando esta tercera persona habla, es como si ambos estuvie-
ran hablando, lo cual muestra que Cristo, los creyentes y el Espíritu son uno solo.
En los versículos del 1 al 5, el Espíritu considera las virtudes de la amada. Estas virtudes
son señales de madurez en la vida divina. Cuanto más maduros somos, más virtudes
tenemos. Por tanto, considerar las virtudes de la amada equivale a presentar lo que
esta colaboradora ha llegado a ser y lo que ella es.

1. El Espíritu considera su hermosura


Primero, el Espíritu, al estimarla como un miembro de la familia real, considera su
hermosura. Romanos 5:17 revela que la vida de Cristo en nosotros puede hacernos re-
yes para reinar, cuando dice: “Mucho más reinarán en vida por uno solo, Jesucristo,
los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia”. En Romanos, vemos
que la vida de Cristo es una vida de justicia cuyo fin es nuestra justificación, una vida
santa que produce nuestra santificación, y una vida victoriosa que nos hace vencedores.
Romanos también afirma que podemos reinar en la vida divina de Cristo. Esta vida
puede hacernos reyes, es decir, hacernos reales. El Cantar de los cantares indica que
aquel que ama a Cristo debe alcanzar la madurez en la vida de realeza de Cristo, a fin
de reinar como rey juntamente con El. Esta es la primera virtud, el primer requisito,
para que ella participe en la obra del Señor.

a. Su hermosura en la predicación del evangelio


y en su poder firme
Leamos Cantares 7:1: “¡Cuán hermosos son tus pies en las sandalias, oh hija de prín-
cipe! Los contornos de tus muslos son como joyas, obra de mano de excelente maestro”.
Aquí el Espíritu considera la hermosura de ella en la predicación del evangelio y en el
poder firme que ella posee por medio de la hábil obra transformadora de Dios el Espí-
ritu (Ro. 10:15; 2 Co. 3:18).

b. Su hermosura en sus entrañas


Cantar de los cantares 7:2 dice a continuación: “Tu ombligo como una taza redonda
que no le falta vino mezclado. Tu vientre como montón de trigo cercado de lirios”. En
este versículo, el Espíritu considera la hermosura de ella en sus entrañas, las cuales
están llenas de la vida divina que ha recibido al beber de la sangre de Cristo y al comer
de Su carne por la fe (Jn. 6:53-54).

c. Su hermosura en su capacidad activa de alimentar


a los demás de una forma viviente
Luego leemos en Cantar de los cantares 7:3: “Tus dos pechos, son como dos crías, ge-
melas de gacela”. Esto se refiere a la hermosura de ella en su capacidad activa de ali-
mentar a los demás de una manera viviente (Jn. 21:15, 17; cfr. Cnt. 4:5).

d. Su hermosura en su voluntad sumisa, en la expresión de su corazón, y en su sen-


tido espiritual de discernimiento elevado y agudo
“Tu cuello, como torre de marfil; tus ojos, como los estanques de Hesbón junto a la
puerta de Bat-rabim; tu nariz, como la torre del Líbano, que mira hacia Damasco” (Cnt.
7:4). Aquí el Espíritu considera la hermosura de ella en su voluntad sumisa (represen-
tada por el cuello) forjada por la transformación del Espíritu, la cual se lleva a cabo a
través de los sufrimientos con el fin de cumplir la voluntad de Dios; en la expresión de
su corazón, que está abierto a la luz, limpio, reposado y accesible (los ojos, cfr. 1:15; 4:1;
5:12); y en su sentido espiritual de discernimiento elevado y agudo (la nariz).
e. Su hermosura en sus pensamientos e intenciones
y en su sumisión y obediencia en su consagración
Leamos Cantar de los cantares 7:5: “Tu cabeza encima de ti, como el Carmelo; y el ca-
bello de tu cabeza, como hilos de púrpura; el rey está preso en tus trenzas”. En este
versículo, el Espíritu considera la hermosura de ella en sus pensamientos e intenciones,
que se inclinan totalmente hacia Dios (cfr. 1 R. 18:19-39), y en su sumisión y obedien-
cia, en su consagración, la cual da gloria a Dios y cautiva a su Amado, quien es el Rey.

2. El repaso de parte del Espíritu presenta


a todos los creyentes un hermoso cuadro
de la bella amada de Cristo
El repaso del Espíritu presenta a todos los creyentes un hermoso cuadro de la bella
amada de Cristo, desde los pies hasta la cabeza, como expresión de Cristo, a quien ella
ama (cfr. Cnt. 6:4-10). Dicho cuadro la califica como partícipe en la obra del Señor.

B. El Amado inserta palabras de alabanza


Súbitamente, mientras el Espíritu está hablando, Cristo inserta algunas palabras. En
7:6-9a, leemos las palabras insertadas por el Amado.

1. El Amado, al considerarla Su amor, la alaba


“¡Qué hermosa y qué encantadora eres, oh amor mío en tus delicias! Tu estatura es
semejante a la palmera, y tus pechos a los racimos” (vs. 6-7). Aquí el Amado la alaba
primero por su belleza y encanto, que deleitan a otros, y luego la alaba por la plena
madurez que ella ha alcanzado en la estatura de Cristo (Ef. 4:13) y por el hecho de que
alimente ricamente a los demás.

Un colaborador de Cristo debe ser una persona hermosa y agradable que deleita a los
demás. Los colaboradores jóvenes deben aprender a ser agradables a los demás y a
llevar a cabo una obra atrayente. Los demás deben alegrarse de verles y deben desear
la comunión con ellos. La amada ha llegado a ser tal persona, así que ella ya es apta
para participar en la obra del Señor.

2. El Amado disfruta la plena madurez de ella, quien está a la estatura de Cristo, y


hace partícipes de ello a los miembros de Su Cuerpo
“Yo dije: Subiré a la palmera, asiré sus ramas. Tus pechos serán como racimos de vid,
y el perfume de tu nariz como de manzanas, y tu paladar como el mejor vino” (Cnt. 7:8-
9a). Esto indica que el Amado disfrutará la estatura de madurez que ella tiene en Cristo
y la compartirá con los miembros de Su Cuerpo. El desea que ella alimente ricamente
a los demás, que la intuición de ella despida la fragancia que alimenta a otros en vida,
y que guste del poder del siglo venidero (el vino, Jn. 2:10; Mt. 26:29).

II. OBRA JUNTAMENTE CON SU AMADO


Hemos visto la lista de los requisitos que la amada llena. Ahora veamos que ella obra
juntamente con su Amado (Cnt. 7:9b-13).

A. El Amado desea que otros disfruten suavemente lo que ella po-


dría ser
“Que corre suavemente hacia mi amado, y fluye por los labios de los que duermen” (v.
9b). Aquí ella continúa las palabras de su Amado, deseando que el Señor disfrute sua-
vemente lo que ella podría ser, y que los que aman a Dios, al olvidarse de sí mismos,
disfruten lo que el Señor disfruta. Esto indica que la obra que realizamos con otros
debe convertirse en su disfrute. Mientras los colaboradores laboramos juntos, debemos
recordar que hemos de ser una alegría para los demás y unos para con otros.

B. Ella confiesa que pertenece a su Amado


por causa de Su deseo
“Yo soy de mi amado, y a mí tiende su deseo” (v. 10). Aquí ella confiesa que pertenece
a su Amado por causa de Su deseo.

C. Desea llevar a cabo, junto con su Amado,


la obra que está dirigida al mundo entero
“Ven, oh amado mío, salgamos al campo, moremos en las aldeas” (v. 11). En este ver-
sículo se revela que ella desea llevar a cabo juntamente con su Amado la obra destinada
al mundo entero, al peregrinar de un lugar a otro. Esto indica que ella no es sectaria.
En la obra del Señor, no es fácil mantener nuestra obra abierta a los demás y no hacer
de ella una obra exclusiva. Debemos aprender a mantener la obra abierta, para que
otros puedan venir y morar allí, y para poder nosotros morar en otra parte. Esto es
mantener una sola obra en el Cuerpo.

D. Ella y su Amado obran con diligencia


en las iglesias, pero no para el bien de ella
“Levantémonos de mañana a las viñas; veamos si ha brotado las vid, si se han abierto
sus flores, si han florecido los granados; allí te daré mis amores” (v. 12). Ella y su
Amado laboran con diligencia en las iglesias, pero no para el bien de ella, sino para que
otros broten y florezcan; allí ella da su amor a su Amado. Si laboramos de esta manera,
los demás recibirán mucha ayuda.

E. Al obrar juntamente con el Amado, hay un aroma que se des-


prende de su amor mutuo
“Las mandrágoras han dado olor, y a nuestras puertas hay toda suerte de frutas selec-
tas, nuevas y añejas, que para ti, oh amado mío, he guardado” (v. 13). En su colabora-
ción con su Amado, el amor mutuo (representado por las mandrágoras, Gn. 30:14)
produce un aroma entre ellos como pareja amorosa, lo cual representa el amor nupcial
entre la amada y Cristo, y en sus lugares de trabajo tienen muchas frutas aromáticas y
selectas, nuevas y añejas, que ella almacena para su Amado en amor.

Debemos aprender a laborar por el Señor de un modo que le sea agradable. Si en nues-
tra labor buscamos únicamente nuestro propio gozo, ya hemos fallado. Debemos labo-
rar para Su gozo, llevando muchos frutos de amor con fragancia de amor.

Participar en la obra del Señor no significa trabajar para el Señor, sino obrar junta-
mente con El; esto requiere una vida madura. El movimiento pentecostal ha recalcado
el poder y los milagros, sin prestar mucha atención al asunto de la vida. Las Asambleas
de Dios han puesto más énfasis en la enseñanza de la verdad, pero han descuidado
también el asunto de la vida. No obstante, el Señor ha cautivado a los que buscan la
experiencia de la vida interior. Esto empezó con santos como la señora Guyón, el her-
mano Lawrence, y otros. Ellos eran profundos en la vida, pero sus enseñanzas eran
místicas y misteriosas. William Law mejoró sus enseñanzas, haciendo de ellas algo bas-
tante práctico, y ayudó a muchos creyentes. Andrew Murray recibió ayuda de él y fue
de los primeros en darse cuenta de que el Espíritu de Dios que se revela en el Nuevo
Testamento posee un elemento humano. El declaró que el Espíritu del Jesús glorifi-
cado, el Cristo resucitado quien es el Espíritu, posee la humanidad glorificada. Jessie
Penn-Lewis recibió mucha ayuda de Andrew Murray e hizo hincapié en la vida interior
y subjetiva, sobre todo en el aspecto subjetivo de la muerte de Cristo. Un joven, T. Aus-
tin-Sparks, fue salvo por medio de la predicación de la señora Penn-Lewis y llegó a ser
su colaborador. La señora Penn-Lewis vio el aspecto subjetivo de la muerte de Cristo,
y T. Austin-Sparks vio los principios de resurrección para la edificación del Cuerpo de
Cristo. Al principio, el hermano Nee recibió mucha ayuda de las publicaciones de estos
maestros y de otros libros notables, escritos desde el segundo siglo.

Por experiencia hemos aprendido que si queremos laborar juntamente con el Señor,
debemos ser maduros en vida y enseñar las verdades elevadas. El Cantar de los canta-
res no recalca la verdad, pues la menciona una sola vez (Amana quiere decir “verdad,”
4:8). Sin embargo, en él vemos que si queremos laborar juntamente con el Señor, ne-
cesitamos madurar en vida, ser uno con el Señor, y hacerlo todo con miras a Su Cuerpo.
Nuestro Señor es nuestro Salomón, y nosotros debemos ser Su sulamita, es decir, de-
bemos ser uno con el Señor. En realidad, para laborar con Cristo, debemos ser Cristo.
Pablo era un verdadero sulamita, porque él vivía a Cristo (Fil. 1:21).

La sulamita labora como complemento de Salomón, cuidando todas las viñas (Cnt.
8:11). Esto indica que debemos laborar por el beneficio del Cuerpo, no por una sola
ciudad. Debemos tener una obra que esté dirigida al mundo entero. Esto es lo que Pa-
blo hizo al establecer iglesias locales y al laborar con el fin de ayudarles a experimentar
plenamente el Cuerpo de Cristo.

ESTUDIO-VIDA DE CANTAR
DE LOS CANTARES
MENSAJE NUEVE
ELLA ESPERA SER ARREBATADA
Lectura bíblica: Cnt. 8:1-14
Cantar de los cantares 8 revela que la amada desea ser arrebatada. La sulamita maduró
en vida hasta el grado de convertirse en Salomón en todos los aspectos, excepto que
todavía tenía la carne.

I. GIME POR CAUSA DE SU CARNE


“¡Oh, si tú fueras como un hermano mío que mamó los pechos de mi madre! Entonces,
hallándote fuera, te besaría, y no me menospreciarían” (8:1). Ella se da cuenta de que
todos los problemas se originan en su carne, y desea que el Señor fuese su hermano
carnal, nacido por gracia, como ella, y que ella podría besarle como si fuese semejante
a ella en la carne, y nadie la menospreciaría. Esto indica que ella gime a causa de su
carne. Esta deficiencia, este problema, sólo puede ser solucionado por el arrebata-
miento.

II. ESPERA SER LIBRADA DEL GEMIDO


QUE SUSPIRA POR CAUSA DE LA CARNE
En los versículos del 2 al 4 vemos que ella espera ser librada del gemido que suspira
por causa de la carne (Ro. 8:19-25). Esto indica que ella espera ser arrebatada mediante
la redención de su cuerpo de parte de Dios (Ro. 8:23b; Ef. 4:30b).

A. Espera que ella y su Amado se reúnan


en la Jerusalén celestial
“Yo te llevaría, te metería en casa de mi madre, quien me enseñaba, y yo te haría beber
vino adobado del mosto de mis granadas. Su izquierda estará debajo de mi cabeza, y su
derecha me abrazaría” (Cnt. 8:2-3). Aquí ella espera que ella y su Amado se reúnan en
la Jerusalén celestial, donde ella es perfeccionada por la gracia, y que ella pueda pro-
porcionar al Amado la oportunidad de disfrutar las riquezas de la experiencia de ella
en la vida divina, a fin de que El halle satisfacción al abrazarla, como lo hizo El con ella
antes del arrebatamiento (2:6).

B. El Amado manda a los creyentes


entrometidos que no la despierten
de la debida esperanza que
ella tiene de ser arrebatada
“Os conjuro, oh hijas de Jerusalén, que no despertéis al amor mío, ni le quitéis el sueño
hasta que quiera” (v. 4). Su Amado manda a los creyentes entrometidos que no la des-
pierten de la debida esperanza que ella tiene de ser arrebatada, hasta que ella despierte
y contemple el rostro de El, o sea, hasta que ella se encuentre con El cara a cara en el
arrebatamiento.

III. ANTES DEL ARREBATAMIENTO


Los versículos del 5 al 14 hablan de lo que precede al arrebatamiento.

A. El Espíritu hace una pregunta


por conducto de terceros
“¿Quién es ésta que sube del desierto, recostada sobre su amado?” (v. 5a). El Espíritu,
hablando a través de una tercera persona, pregunta quién es esta amada de Cristo que
subió del desierto espiritual por sí misma (3:6) y que sube ahora del desierto carnal por
su Amado.

B. Cristo responde que ella es un pecador arrepentido que fue


salvo por la gracia
“Debajo de un manzano te desperté; allí tuvo tu madre dolores, allí tuvo dolores y te
dio a luz” (8:5b). Aquí Cristo responde que ella es un pecador arrepentido que fue salvo
por la gracia mediante la regeneración en El, quien provee la vida (2:3).
C. La amada admite que por sí sola
no puede estar firme ni vivir en su
Amado hasta ser arrebatada
“Ponme como un sello sobre tu corazón, como un sello sobre tu brazo; porque fuerte
es como la muerte el amor; crueles como el Seol los celos; sus destellos, destellos de
fuego, llama de Jehová. Las muchas aguas no podrán apagar el amor, ni lo ahogarán
los ríos. Si diese el hombre todos los bienes de su casa por el amor, de cierto lo menos-
preciarían” (8:6-7). Aquí vemos que cuando la amada oye las palabras de su Amado en
el versículo 5, ella admite que por sí sola no puede estar firme ni vivir en su Amado
hasta ser arrebatada. Ella le pide a su Amado que la guarde por Su amor y Su fuerza,
porque Su amor es tan fuerte como la muerte inquebrantable y Sus celos son tan crue-
les como el Seol invencible, que es como el celoso Jehová (Ex. 20:5; 2 Co. 11:2), quien
es un fuego consumidor (He. 12:29) que quema todas las cosas negativas que se pueden
quemar. Su amor no puede apagarse por las pruebas ni ahogarse por las persecuciones,
ni ser reemplazado por riqueza alguna. Si uno lo quiere reemplazar, sería totalmente
menospreciado.

D. Se preocupa por los jóvenes


que aman a Cristo
“Tenemos una pequeña hermana, que no tiene pechos; ¿qué haremos a nuestra her-
mana en el día en que sea pedida?” (Cnt. 8:8). Puesto que la amada de Cristo ha ma-
durado en vida al seguir a Cristo y al llegar a su máxima experiencia de Cristo antes de
ser arrebatada, ella junto con Cristo se preocupa por los jóvenes que aman a Cristo, en
cuanto a la manera de perfeccionarlos para que maduren en vida, a fin de que edifiquen
el Cuerpo de Cristo y amen a Cristo hasta que sean desposados con El en amor, consti-
tuyendo así la novia de Cristo (v. 8; 2 Co. 11:2).

E. Su Amado y ella perfeccionan a


la que es el muro y a la que es la puerta
“Si ella es muro, edificaremos sobre ella un baluarte de plata; si es puerta, la guarnece-
remos con tablas de cedro” (Cnt. 8:9). Si una es un muro de separación en santificación,
ella junto con su Amado la perfeccionará edificando sobre ella un baluarte basado en
la obra redentora de Cristo (Ro. 3:24). Si es una puerta para que la gente entre en
Cristo, la amada y su Amado la perfeccionarán edificando una guarnición a su alrede-
dor con la humanidad celestial y glorificada de Cristo (Mt. 26:64; Hch. 3:13), y con Su
vida humana celestial (Fil. 2:7-8).

F. Ella da testimonio de que es un muro de separación con dos to-


rres, la fe y el amor
“Yo soy muro, y mis pechos como torres, entonces fui en sus ojos como la que halla
paz” (Cnt. 8:10). Aquí ella da testimonio de que es un muro de separación con las dos
torres, la fe y el amor (1 Ti. 1:14), que se han desarrollado, de modo que ella es ante los
ojos de su Amado una persona que ha obtenido paz basándose en la santificación.

G. En la obra de Cristo,
El es el Señor de todas las obras,
y la que ama a Cristo participa
en una sola parte de la obra
“Salomón tuvo una viña en Baal-hamón, la cual entregó a guardas, cada uno de los
cuales debía traer mil siclos de plata por su fruto. Mi viña, que es mía, está delante de
mí; las mil serán tuyas, oh Salomón, y doscientas para los que guardan su fruto” (Cnt.
8:11-12). En la obra de Cristo, El es el Señor de todas las obras (Baal-hamón y las viñas).
Aquella que lo ama a El participa en una sola parte de la obra (una sola viña) y le da lo
que El requiere (mil siclos), y ella, siendo una que se ha unido al Amado, se da a sí
misma como guarda del fruto (no de la viña) doscientos siclos a modo de recompensa.
Esto indica que Cristo, nuestro Amado, es el Señor de todo, el dueño de todas las cosas
(Hch. 10:36), y nosotros los que lo amamos, participamos de todos Sus bienes (1 Co.
3:21-22) gratuitamente en la gracia de Cristo (Ro. 3:24), que es el fruto del amor de
Dios (2 Co. 13:14). No obstante, nosotros los que lo amamos, debemos darle a El, nues-
tro Amado, lo que le pertenece, no como un deber sino como muestra de amor (cfr. Gá.
5:13). Cristo, nuestro Amado, se une a nosotros, y nos quiere dar a nosotros, Sus ama-
dos quienes estamos unidos a El, un galardón de justicia (2 Ti. 4:8). Esto implica que
Cristo, nuestro Amado, nos recompensa por lo que queda de nuestra labor, como in-
centivo para que seamos fieles al trabajar para El con amor (cfr. Mt. 25:20-23); por
consiguiente, ésta es una recompensa de justicia.

Salomón, como gran señor que poseía muchas viñas, alquiló las viñas para ganar pro-
ductos. Los guardas de la viña le pagaban mil siclos, y ellos tenían asistentes que guar-
daban el fruto, y tenían que pagarles doscientos siclos a ellos. Nosotros también hemos
recibido una parte de la obra del Señor. Según el requisito del Señor, debemos pagarle
mil siclos, es decir, pagarle lo que El pide. Por no tener asistentes, nosotros los guardas
de la viña, podemos quedarnos con el fruto. Así que, en lugar de dar doscientos siclos
a los demás, nos quedamos con ellos. Es como si el Señor nos diese doscientos siclos
como galardón.

Hoy, nosotros laboramos juntamente con el Señor, y El nos pide un pago. Si somos
fieles, le pagaremos lo que El exige. Sin embargo, todavía nos queda algo que se con-
vierte en nuestro galardón.

Si queremos cumplir los requisitos del Señor al obrar juntamente con El, nos debe so-
brar algo. Basándose en este sobrante, el Señor nos premiará cuando El vuelva. Según
Mateo 25, el Señor no sólo requiere lo que El nos ha entregado, sino lo que El nos ha
dado, con intereses (vs. 26-27). Este interés es lo que sobra. En esta parábola, el Señor
le dice al fiel: “Bien, esclavo bueno y fiel: sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pon-
dré; entra en el gozo de tu señor” (vs. 21, 23). Esto equivale a disfrutar el reino milena-
rio como recompensa de parte del Señor. Sin embargo, en esta parábola, el esclavo pe-
rezoso, que no obtuvo ningún interés ni sobrante, fue disciplinado y castigado (vs. 28-
30).

Cantar de los cantares 8:11-12 muestra que nuestra labor con el Señor debe exceder lo
que El requiere. Entonces nos sobrará algo, que será el galardón que El nos dará en
justicia. En 2 Timoteo 4:7-8, Pablo declara: “He peleado la buena batalla, he acabado
la carrera, he guardado la fe. Y desde ahora me está guardada la corona de justicia, con
la cual me recompensará el Señor, Juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también
a todos los que aman Su manifestación”. Aquí vemos que la recompensa no depende
de la gracia del Señor, sino de Su justicia.
H. La que ama al Amado
le pide que la deje oír Su voz
Leamos Cantar de los cantares 8:13: “Oh, tú que habitas en los huertos, mis compañe-
ros escuchan tu voz; házmela oír”. La amada le pide a su Amado, quien mora en los
creyentes, Sus huertos, que la deje oír Su voz mientras los compañeros de ella escuchan
Su voz. Esto indica que nosotros, quienes amamos a Cristo y le expresamos como nues-
tro vivir exterior, al laborar por El, nuestro Amado que mora en nosotros como vida,
debemos tener comunión con El a la luz de Sus palabras. Mientras estamos laborando
juntamente con El, necesitamos mantener comunión con El, escuchándole siempre.

I. La que ama al Amado ora pidiendo


que El vuelva pronto en el poder
de Su resurrección para establecer
Su reino hermoso y grato
“Apresúrate, amado mío, y sé semejante a la gacela, o al cervatillo, sobre las montañas
de las especias” (v. 14). La que ama al Amado ora pidiendo que El vuelva pronto en el
poder de Su resurrección para establecer Su reino hermoso y grato, el cual llenará toda
la tierra (Ap. 11:15; Dn. 2:35). Aquí debemos observar que la oración que la amada di-
rige a su Amado concluye este libro poético, describiendo la unión y comunión entre
Cristo, el Novio, y Sus amados, la novia en su amor nupcial, así como la oración de
Juan, uno que amaba a Cristo, da conclusión a las santas Escrituras, revelando la eco-
nomía eterna de Dios acerca de Cristo y de la iglesia en Su amor divino (Ap. 22:20).

CONCLUSION
En tipología el poema presentado en este libro, el cual narra la historia de amor entre
un rey y una campesina, es un cuadro vívido y maravilloso, como cumplimiento del
amor nupcial entre Cristo, el Novio, y los que lo aman, Su novia, en el deleite mutuo
que disfrutan en la mezcla de los atributos divinos de El con las virtudes humanas de
los que lo aman. La correspondencia entre la progresión de las etapas de estas dos par-
tes del poema y el cuadro descrito, constituye la revelación intrínseca de la Palabra
santa del Dios omnipotente, omnisciente y omnipresente. El progreso comienza en la
primera etapa, en la cual aquellos que aman a Cristo son atraídos a ir en pos de El para
hallar satisfacción, y continúa a lo largo de las siguientes etapas: 1) son llamados a ser
librados del yo al unirse a la cruz, (2) son llamados a vivir en ascensión como nueva
creación en resurrección, (3), son llamados de manera más intensa a vivir detrás del
velo por medio de la cruz después de la resurrección, y 4) participan en la obra del
Señor. Luego concluye con la última etapa, en la cual esperan ser arrebatados. ¡Que
este progreso con sus etapas nos sirva de marca divisoria al ir nosotros en pos de Cristo
para nuestra satisfacción mutua!

ESTUDIO-VIDA DE CANTAR
DE LOS CANTARES
MENSAJE DIEZ
LAS CUATRO ETAPAS
DE LA EXPERIENCIA ESPIRITUAL QUE
ENCONTRAMOS EN EL CANTAR DE LOS CANTARES
Lectura bíblica: Cnt. 1:2-4a; 2:14; 4:8; 6:4
El Cantar de los cantares, aunque es corto, contiene numerosas figuras y está lleno de
puntos importantes. Es fácil perder el hilo de este libro, pero los escritos de aquellos
que nos han precedido, sobre todo el estudio que hizo el hermano Nee sobre él, nos lo
han abierto. Yo me siento muy agradecido porque podemos ver, gracias al hermano
Nee, que el Cantar de los cantares describe la historia espiritual de las experiencias del
cristiano, representada por un romance. En este libro estas experiencias se desarrollan
en cuatro etapas.

LA PRIMERA ETAPA: ATRAIDOS Y CAUTIVADOS


POR CRISTO A IR EN POS DE EL
EN BUSQUEDA DE PLENA SATISFACCION
En la primera etapa, somos atraídos y cautivados por Cristo a ir en pos de El en bús-
queda de plena satisfacción (1:2-2:7). Esta etapa incluye mucho: el anhelo de ser besa-
dos por Cristo; la comunión íntima con El en la cámara interior; la entrada en la vida
de iglesia al seguir los pasos del rebaño; el ser transformados por el Espíritu que nos
vuelve a crear; y la participación en el reposo y satisfacción de Cristo.

En esta etapa, el pecador salvo por gracia es avivado, atraído por el amor de Cristo y
encantado por Su persona. Cantar de los cantares 1:2 dice, en referencia a Cristo: “Me-
jores son tus amores que el vino”. En todo el universo, nada puede compararse con El.
El versículo 3 sigue con el mismo tema al mencionar “los ungüentos” de Cristo decla-
rando que Su “nombre es como ungüento derramado”. Este ungüento, que en realidad
es Cristo mismo como Espíritu, es una entidad compuesta de lo siguiente: la divinidad,
la humanidad, la muerte de Cristo, Su resurrección, la eficacia de Su muerte y el poder
de Su resurrección. Su nombre representa la persona misma de Cristo, Su propio ser,
y así vemos que Cristo es este Espíritu compuesto. “El postrer Adán [fue hecho] Espí-
ritu vivificante” (1 Co. 15:45). Esto indica que el nombre de Cristo, siendo Su persona,
es el ungüento compuesto.

LA SEGUNDA ETAPA: LLAMADOS A SER LIBRADOS


DEL YO AL UNIRNOS A LA CRUZ
La segunda etapa nos llama a ser librados del yo al unirnos a la cruz (Cnt. 2:8-3:5). En
resumen, la segunda etapa tiene que ver con la experiencia de la cruz. Al considerar
esta etapa, basta con recordar una sola palabra: cruz. En Cantar de los cantares 2:14
leemos: “Paloma mía, que estás en las grietas de la peña, en lo escondido de escarpados
parajes, muéstrame tu rostro, hazme oír tu voz; porque dulce es la voz tuya, y hermoso
tu aspecto”. Aquí “las grietas de la peña” y “lo escondido de escarpados parajes” son
figuras de la cruz. Cristo anhela ver el semblante encantador de la amada y oír su dulce
voz en su unión con la cruz. La cruz es el énfasis central de esta sección que habla de
ser librados del yo.

Cuando vamos en pos de Cristo y somos satisfechos con el reposo y disfrute que halla-
mos en El, es posible que nos ocupemos mucho de nuestro yo, y caigamos en la intros-
pección. Por tanto, debemos negarnos a nosotros mismos y permitir que nuestro yo sea
quebrantado al unirnos a la cruz. Debemos quedarnos en las grietas de la peña y per-
manecer en lo escondido de escarpados parajes. Esto significa que debemos permane-
cer diariamente en la cruz. Esta debe ser nuestra experiencia, de modo que declaremos
como Pablo: “Con Cristo estoy juntamente crucificado” (Gá. 2:20). Nosotros —nuestro
“yo,” el hombre natural, el viejo hombre— fuimos crucificados, y ahora debemos per-
manecer en la cruz, esto es, en las grietas de la peña, en lo escondido de escarpados
parajes. ¿Cómo alcanzaremos las grietas y lo escondido de escarpados parajes, los cua-
les son lugares escabrosos en lo alto de los montes? ¿Cómo podemos permanecer allí?
Podemos ir a la cruz y permanecer allí únicamente por el poder de la resurrección de
Cristo (Fil. 3:10).

LA TERCERA ETAPA: LLAMADOS POR CRISTO


A VIVIR EN ASCENSION COMO NUEVA CREACION DE DIOS EN
LA RESURRECCION DE CRISTO
La tercera etapa consiste en ser llamados por Cristo a vivir en ascensión como nueva
creación de Dios en la resurrección de Cristo (3:6—5:1). La resurrección de Cristo es
posterior a la muerte de Cristo, y en Su resurrección somos una nueva creación. En
efecto, la nueva creación es el producto de la resurrección de Cristo. Todo aquel que
está en Cristo y en Su resurrección es una nueva creación (2 Co. 5:17). La resurrección
y la nueva creación, junto con todo lo que éstas incluyen, están estrechamente relacio-
nados con la ascensión de Cristo. En realidad, la resurrección y la ascensión de Cristo
son una sola cosa. Si estamos en Su resurrección, también estamos en Su ascensión.
Cuando vivimos en resurrección, ciertamente estamos en ascensión.

Cantar de los cantares 4:8 demuestra que la tercera etapa de la experiencia espiritual
en ese libro es el llamado a vivir en ascensión, pues dice: “Ven conmigo desde el Líbano,
oh novia mía; ven conmigo desde el Líbano. Mira desde la cumbre de Amana, desde la
cumbre de Senir y de Hermón, desde las guaridas de los leones, desde los montes de
los leopardos”. Ya hemos dicho que Amana quiere decir “verdad,” Senir significa “ar-
madura suave”, y Hermón significa “destrucción”. Cuando vivimos en ascensión, tene-
mos la verdad (representada por Amana) y obtenemos la victoria (representada por
Senir y Hermón) sobre el enemigo. Cuando vivimos en ascensión, nos damos cuenta
que la guerra ha terminado, que la victoria se ha ganado, y que el enemigo ha sido
destruido. Las guaridas de los leones y los montes de los leopardos representan a Sa-
tanás y a sus fuerzas malignas. Estas fuerzas malignas están en el aire, pero cuando
vivimos en ascensión, estamos en los cielos, muy por encima de ellos. Además, cuando
vivimos en ascensión, espontáneamente somos una nueva creación de Dios en la resu-
rrección de Cristo. ¡Cuán maravilloso es esto!

LA CUARTA ETAPA: LLAMADOS POR CRISTO


DE MANERA MAS INTENSA A VIVIR DETRAS
DEL VELO POR MEDIO DE LA CRUZ DESPUES DE EXPERIMEN-
TAR SU RESURRECCION
Tal vez pensemos que la tercera etapa es la etapa más elevada, pero según Cantar de
los cantares, existe aún otra etapa. La cuarta etapa consiste en ser llamados por Cristo
de manera más intensa a vivir detrás del velo por medio de la cruz después de experi-
mentar Su resurrección (5:2-6:13). En ascensión, en los cielos, está el santuario de
Dios, donde un velo, que representa la carne (He. 10:20), divide este santuario celestial
en dos secciones. No pensemos que al llegar al santuario celestial ya hemos alcanzado
el punto más elevado de la experiencia espiritual. Es posible alcanzar el punto más ele-
vado sin llegar a la cámara interior del santuario celestial. Esta cámara es el Lugar San-
tísimo, Dios mismo. El velo que separaba el Lugar Santísimo del Lugar Santo se rasgó
en dos cuando Cristo fue crucificado (Mt. 27:51), pero este velo no fue quitado una vez
por todas, sino que permanece allí. Después de que alcanzamos la ascensión, nos da-
mos cuenta finalmente de que en el santuario celestial hay una cámara interior y que
debemos penetrar detrás del velo y morar allí, en Dios mismo.

Hemos visto que el velo representa la carne, la cual es peor que el yo. Después de la
primera etapa, todavía debemos llevar el yo a la cruz. Más adelante, en la cuarta etapa,
tenemos la carne. Esto requiere una experiencia adicional de la cruz, pues debemos
penetrar detrás del velo mediante la cruz, lo cual significa que, aun después de haber
experimentado la resurrección y la ascensión, todavía necesitamos la cruz para poder
vivir en el Lugar Santísimo detrás del velo. Ciertamente experimentamos la cruz en la
segunda etapa, pero necesitamos una experiencia más profunda de la cruz en la cuarta
etapa.

Cantar de los cantares 6:4 dice: “Hermosa eres tú, oh amor mío, como Tirsa; encanta-
dora como Jerusalén; imponente como ejércitos con banderas”. Aquí la que ama a
Cristo es comparada con Tirsa y Jerusalén, lo cual indica que se ha convertido en la
morada de Dios. Cuando el Señor la cautivó al principio, la comparó con una yegua, un
caballo de los carros de Faraón. Luego, ella fue comparada con una rosa en Sarón, un
lirio en los valles y entre las espinas, una paloma, una columna de humo, una litera, un
palanquín, un huerto, y una fuente con un manantial. Pero ahora, ella es comparada
con la morada celestial de Dios, la Jerusalén celestial. La palabra Jerusalén en el ver-
sículo 4 es una señal de la Nueva Jerusalén, e indica que todos los que aman a Cristo
finalmente llegarán a ser la Nueva Jerusalén, la máxima consumación de la Biblia. Allí,
en el Lugar Santísimo de Dios, tenemos la experiencia espiritual más elevada.

Hemos visto las cuatro etapas de la experiencia espiritual en este libro: la etapa de la
búsqueda, la etapa de la cruz, la etapa de la ascensión, y la etapa de vivir en el Lugar
Santísimo. Si vemos claramente estas cuatro etapas, tendremos el entendimiento apro-
piado del Cantar de los cantares. Indudablemente, tal entendimiento no tiene precio.

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