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Estudio-vida de Zacarías

CONTENIDO
1. PALABRAS DE INTRODUCCIÓN
2. LAS VISIONES DE CONSUELO Y PROMESA (1)
3. LAS VISIONES DE CONSUELO Y PROMESA (2)
4. LAS VISIONES DE CONSUELO Y PROMESA (3)
5. LAS VISIONES DE CONSUELO Y PROMESA (4)
6. LAS VISIONES DE CONSUELO Y PROMESA (5)
7. LAS VISIONES DE CONSUELO Y PROMESA (6)
8. EL CONSEJO DADO A ISRAEL DE QUE SE VUELVA DE LA VANIDAD
DE SU RELIGIÓN RITUALISTA A LA REALIDAD DE UNA VIDA PIA-
DOSA Y EL DESEO MANIFESTADO POR JEHOVÁ DE RESTAURAR A
ISRAEL
9. LAS PROFECÍAS DE ALIENTO (1)
10. LAS PROFECÍAS DE ALIENTO (2)
11. LAS PROFECÍAS DE ALIENTO (3)
12. LAS PROFECÍAS DE ALIENTO (4)
13. LAS PROFECÍAS DE ALIENTO (5)
14. LAS PROFECÍAS DE ALIENTO (6)
15. UNA PALABRA EN CUANTO AL ESPÍRITU HUMANO Y AL CRISTO RE-
VELADO EN ZACARÍAS

ESTUDIO-VIDA DE ZACARÍAS
MENSAJE UNO
PALABRAS DE INTRODUCCIÓN
Lectura bíblica: Zac. 1:1-6
Con este mensaje damos inicio al estudio-vida de Zacarías.

I. EL ESTATUS DE ZACARÍAS
A. Nieto de Iddo e hijo de Berequías
Zacarías era el nieto de Iddo y el hijo de Berequías (Zac. 1:1). En hebreo, el nombre
Iddo significa “en un tiempo señalado”; el nombre Berequías significa “Jehová ben-
dice”; y el nombre Zacarías significa “Jehová recuerda”. Por tanto, el significado colec-
tivo de los tres nombres es que en un tiempo señalado, Jehová bendecirá y Jehová re-
cordará.

B. Nace de una familia sacerdotal en cautiverio


y llega a ser un profeta que regresa a Judá
Zacarías nació de una familia sacerdotal en cautiverio (Neh. 12:1, 4, 12, 16). Primero
fue un sacerdote, y después llegó a ser profeta. Él regresó a Judá junto con Zorobabel
en tiempos del profeta Hageo (alrededor del año 520 a. C.). Zacarías y Hageo alentaron
la construcción del templo de Dios realizada bajo las manos de Zorobabel y Josué. Jo-
sué era el sumo sacerdote, que representa el sacerdocio, y Zorobabel, un descendiente
de la familia real, era el gobernador de Judá, que representa el reinado. Por tanto, el
templo de Dios fue edificado por el reinado junto con el sacerdocio. Incluso hoy en día,
en la edificación de la iglesia como Cuerpo de Cristo, son requeridos tanto el sacerdocio
como el reinado.

II. EL TIEMPO Y EL LUGAR


EN QUE ZACARÍAS DESEMPEÑA SU MINISTERIO
El ministerio de Zacarías comenzó a partir del segundo año de Darío Histaspes (no es
el mismo Darío mencionado en Daniel 9:1; 11:1, ni tampoco el mencionado en Nehe-
mías 12:22), aproximadamente desde el año 520 a. C. El lugar en que Zacarías desem-
peñó su ministerio fue Judá (Zac. 7:3-4).

III. PALABRAS DE APERTURA


El libro de Zacarías comienza con la exhortación hecha a los hijos de Israel de volver a
Jehová con la promesa de que Jehová volvería a ellos (1:2-6). Aunque los hijos de Israel
retornaron de Babilonia a Jerusalén, probablemente la mayoría de ellos no retornaron
al Señor. El versículo 3 dice: “Volved a Mí, declara Jehová de los ejércitos, y Yo volveré
a vosotros, dice Jehová de los ejércitos”. Aquí vemos establecido el siguiente principio:
primero tenemos que volver al Señor, y entonces el Señor volverá a nosotros.

IV. EL TEMA DE LA PROFECÍA DE ZACARÍAS


El tema de la profecía de Zacarías es la afectuosa consolación y promesa que Jehová
trae a Su pueblo escogido —el cual ha sido disciplinado— mediante la redención efec-
tuada por Cristo, quien, habiéndose humillado, se convirtió en compañero sufriente de
ellos en medio de su cautiverio.

V. EL PENSAMIENTO CENTRAL
DE LA PROFECÍA DE ZACARÍAS
El pensamiento central de la profecía de Zacarías es que Jehová recuerda a Su pueblo
que sufre disciplina y siente conmiseración por ellos en medio de sus padecimientos
debido a los excesos cometidos por las naciones al castigar a Israel según fuera dis-
puesto por Jehová. Fue por causa de los sufrimientos padecidos por Israel al recibir el
castigo de Dios que Él envió a Cristo, Su Ángel, para que estuviese con ellos y pasase
junto con ellos por el cautiverio, quien efectuó una redención maravillosa para salvar-
los. Entretanto, Jehová hizo surgir “artífices” que tomaron medidas con respecto a las
naciones que habían cometido excesos contra Israel. Además, mediante Zacarías —un
profeta de la restauración— Dios impartió palabras afectuosas de consuelo y promesa
diciéndoles que Él habría de llevar al Israel dispersado de regreso a su propio país con
la esperanza de un tiempo de restauración y prosperidad.

Este pensamiento central contiene varios factores importantes: la conmiseración de


Dios, la redención, la salvación, el Salvador, el Redentor y el Libertador. A causa de Su
conmiseración, Dios intervino para consolar al pueblo que Él había disciplinado. En
esta labor consoladora, Cristo fue enviado a Su pueblo para efectuar la redención a fin
de salvarlos, con lo cual Cristo llegó a ser el Salvador de ellos así como Su Redentor.
Con relación a la redención que Dios efectúa para salvar a Su pueblo, Cristo es la cen-
tralidad. En Su primera venida, Cristo redimió a los elegidos de Dios al ser crucificado
y al derramar Su sangre por ellos. En Su segunda venida, Él no vendrá para redimir a
los elegidos de Dios, sino para libertarlos de manos del anticristo y dar inicio a un
tiempo de restauración y de prosperidad. Así pues, Cristo también es el Libertador, lo
cual hace de Cristo la universalidad. En este universo vemos a Cristo en la cruz como
centro, y a partir de dicho centro Cristo se propaga a la circunferencia. Esto es la uni-
versalidad de Cristo. Efesios nos dice que este Cristo redentor que produjo el Cuerpo,
la iglesia, es Aquel que todo lo llena en todo (1:22-23). Él es ciertamente la centralidad
y universalidad en el plan de Dios y en la redención efectuada por Dios.

VI. UNA COMPARACIÓN ENTRE LOS PROFETAS


ISAÍAS, DANIEL Y ZACARÍAS
Debemos hacer una comparación entre los tres profetas —Isaías, Daniel y Zacarías—
en relación con dos asuntos: la economía de Dios para con Su pueblo escogido y Cristo
para el pueblo bajo Su cuidado.

A. La economía de Dios
para con Su pueblo escogido
1. En Isaías
En lo referente a la economía de Dios para con Su pueblo escogido, Isaías revela que
todas las naciones son para el beneficio del pueblo escogido de Dios, ya sea en un sen-
tido positivo o negativo. Lo que a Dios le interesa verdaderamente es Israel, y Dios hace
uso de todas las naciones para el beneficio de Israel, ya sea en un sentido positivo o
negativo. Por ejemplo, Babilonia bajo el mando de Nabucodonosor fue usada por Dios
de forma negativa, mientras que Medo-Persia bajo el mando de Ciro fue usada por Dios
de forma positiva. Dios escogió a Ciro y se complació en él. Dios consideró a Ciro como
el pastor de Su pueblo en cautiverio.

2. En Daniel
En Daniel vemos que Dios, en Su soberanía, dispuso que todas las naciones estuviesen
bajo Su gobierno celestial a fin de que Israel fuese el testigo y testimonio de Dios en la
tierra. Satanás usó a Nabucodonosor con el propósito de destruir a Judá y llevar a todos
los judíos cautivos a Babilonia. Satanás tenía la intención de destruir por completo el
testimonio de Dios en la tierra junto con todos Sus testigos. Sin embargo, Satanás no
se percató de que entre los cautivos, Dios tenía cuatro jóvenes vencedores. No importa
lo que Satanás hiciese, estos vencedores supieron oponerse a ello y anularlo. Estos jó-
venes obtuvieron la victoria sobre la dieta demoníaca, sobre la obra cegadora diabólica
y sobre la seducción de la idolatría. Todas las estratagemas de Satanás redundaron
simplemente en que el testimonio de Dios fuese fortalecido y ensalzado por medio de
estos jóvenes vencedores. Al final, la autoridad para gobernar la tierra de Babilonia fue
puesta en manos de Daniel y de sus tres compañeros.

3. En Zacarías
En Zacarías, vemos que todos los tratos de las naciones con Israel tienen como fin que
Israel en su ignorancia experimente a Cristo. El cuidado de Dios por Israel se mani-
fiesta en el trato que Él aplica a todas las naciones.
B. Cristo para el pueblo bajo el cuidado de Dios
1. En Isaías
El libro de Isaías revela muchos ítems de Cristo, principalmente respecto al ser de
Cristo, es decir, lo que Cristo es. En lo referente a Cristo para el pueblo bajo el cuidado
de Dios, vemos en Isaías que Cristo viene como Aquel todo-inclusivo que es capaz de
satisfacer las necesidades del Israel bajo disciplina y de las naciones bajo juicio. Dios
manifiesta gran misericordia al tomar las medidas requeridas para traer a Cristo no
sólo a Israel, sino también a las naciones. Así pues, Cristo es el Salvador no sólo de
Israel, sino también de todas las naciones.

2. En Daniel
El libro de Daniel revela que Cristo es Aquel excelente, quien vino para ser crucificado
con el fin de producir la nueva creación que le complemente como Su novia, y quien
regresará con Su novia para darle fin al gobierno humano y reemplazarlo con el reino
eterno de Dios. En Daniel vemos que Cristo en Su crucifixión es el hito que divide la
vieja creación de la nueva creación de Dios. Al aparecérsele al profeta, Él era Aquel
excelente y precioso que habría de ser apreciado y anhelado por el pueblo de Dios. Al
aparecérsele a los poderes humanos de la tierra, Él dará fin al gobierno humano y lle-
gará a ser el reino divino que abarcará toda la tierra por la eternidad.

3. En Zacarías
En Zacarías vemos que Cristo, Aquel que es enviado procedente de Dios, acompaña al
pueblo sufriente de Dios para ser el Redentor de ellos. También vemos que en Su hu-
millación, Él participa en los sufrimientos de Israel a fin de ser Su Salvador tierno y
conmiserativo.

El libro de Zacarías no da énfasis a la persona de Cristo ni a Su obra; más bien, revela


al Cristo que fue enviado a Israel como Rey que viene a ellos en forma humilde, pero
que fue detestado, vendido, atacado y traspasado, con lo cual efectuó la redención para
ellos. Cristo, como Ángel de Jehová, estuvo con ellos en su cautiverio. Al final, Cristo
combatirá por Israel y será Rey sobre toda la tierra.

VII. LAS SECCIONES DE ESTE LIBRO


A. Palabras de introducción
La primera sección del libro de Zacarías es la palabra de introducción en 1:1-6.

B. Las visiones de consuelo y promesa


La segunda sección de Zacarías consta de las visiones de consuelo y promesa (1:7—
6:15). Estas visiones incluyen la visión de un varón que es el Ángel de Jehová, el cual
cabalga sobre un caballo bermejo y está de pie en medio de los mirtos que había en la
hondonada (1:7-17); la visión de los cuatro cuernos y los cuatro artífices (1:18-21); la
visión del varón con la cuerda de medir en Su mano (cap. 2); la visión del sumo sacer-
dote Josué —quien fue perfeccionado, establecido y fortalecido por el Ángel de
Jehová— junto con Zorobabel, el gobernador de Judá (cap. 3); la visión del candelero
de oro y los dos olivos, uno a la derecha y el otro a la izquierda (cap. 4); la visión del
rollo que volaba (5:1-4); la visión del efa (5:5-11); la visión de los cuatro carros (6:1-8);
y las palabras de conclusión sobre la confirmación de las ocho visiones mediante la
coronación de Josué, quien tipifica a Cristo, Aquel que edificará el templo de Dios y
desempeñará dos cargos —el sacerdocio y el reinado— en paz sobre Su trono (6:9-15).

C. El consejo dado a Israel,


y el deseo manifestado por Jehová
de restaurar a Israel
La siguiente sección (caps. 7—8) consta del consejo dado a Israel de que se vuelva de
la vanidad de su religión ritualista a la realidad de una vida piadosa, y del deseo mani-
festado por Jehová de restaurar a Israel.

D. Las profecías de aliento centradas en Cristo


La última sección (caps. 9—14) abarca las profecías de aliento centradas en Cristo. Es-
tas profecías incluyen la profecía con respecto a las naciones alrededor de Judá en re-
lación con Israel (cap. 9); la profecía con respecto a la amorosa visitación del Señor a
Israel (cap. 10); la profecía con respecto a la vida de Israel bajo la opresión del Imperio
romano (cap. 11); y la profecía con respecto al destino de Israel en la gran guerra de
Armagedón, en la salvación de toda su casa y en el milenio (caps. 12—14).

ESTUDIO-VIDA DE ZACARÍAS
MENSAJE DOS
LAS VISIONES DE CONSUELO Y PROMESA
(1)
Lectura bíblica: Zac. 1:7-21
En este mensaje consideraremos las dos visiones de consuelo y aliento halladas en 1:7-21. Am-
bas visiones constituyen un gran consuelo con gratas promesas llenas de expectativa para el
sufriente Israel.

I. LA VISIÓN DE UN VARÓN
QUE ES EL ÁNGEL DE JEHOVÁ,
EL CUAL CABALGA SOBRE UN CABALLO BERMEJO
Y ESTÁ DE PIE EN MEDIO DE LOS MIRTOS
QUE HABÍA EN LA HONDONADA
A. Un varón
El versículo 8a dice: “Vi durante la noche, y he aquí un varón que cabalgaba sobre un caballo
bermejo”. Este varón es Cristo en Su humanidad. Según Daniel, este varón era excelente; y
según Zacarías, Él era muy conmiserativo.

B. El Ángel de Jehová
Este varón es el Ángel de Jehová (v. 11a). El Ángel de Jehová es el propio Jehová como Dios
Triuno (Éx. 3:2a, 4-6, 13-15). El Ángel de Jehová también es Cristo, quien es la corporificación
del Dios Triuno (Col. 2:9) y el Enviado de Dios (Jn. 5:36-38; 6:38-39). Además, el Ángel de
Jehová es el Ángel de Dios, quien acompañó y protegió a Israel en su camino al salir de Egipto
hacia la tierra prometida (Éx. 23:20; 32:34; Jue. 6:19-24; Is. 63:9).

C. Cabalga sobre un caballo bermejo


En esta visión, el varón cabalga sobre un caballo bermejo (Zac. 1:8a). En Apocalipsis 6 el ca-
ballo bermejo representa la guerra, que siempre causa derramamiento de sangre; pero aquí, el
caballo bermejo representa el veloz mover de Cristo en Su redención, la cual fue lograda me-
diante el derramamiento de Su sangre.

D. Los mirtos
El versículo 8b dice: “Él estaba de pie entre los mirtos que había en la hondonada”. Estos mirtos
representan al pueblo humillado de Israel, que se encuentra en cautiverio.

E. De pie en medio de los mirtos


que había en la hondonada
Si bien Cristo cabalgaba sobre un caballo bermejo, Él estaba de pie entre los mirtos que había
en la hondonada. Esto significa que Él permaneció de manera prevaleciente entre el Israel que
estaba cautivo en las partes más bajas del valle en su humillación. El Israel en cautiverio se
hallaba en las partes más bajas del valle, y Cristo estaba listo para actuar velozmente a fin de
hacer lo que fuera necesario por ellos. Cristo, Aquel que cabalgaba en el caballo bermejo, era
el protector de Israel, quien cuidaba de ellos en su cautiverio.

F. Detrás del Ángel de Jehová,


había caballos bermejos,
castaño rojizos y blancos
“Detrás de Él había caballos bermejos, castaño rojizos y blancos” (v. 8c). Cristo cabalgaba
sobre un caballo bermejo, y le seguían caballos de tres colores diferentes. Esto indica que la
redención efectuada por Cristo (el caballo bermejo) conduce al Israel arrepentido (los caballos
castaño rojizos) a ser rápidamente justificado y aceptado por Dios (los caballos blancos). Aun-
que Israel conformaba el pueblo redimido de Dios (los caballos bermejos), ellos no eran muy
puros, sino que, más bien, eran una mixtura, según lo indica el color de los caballos castaño
rojizos. La palabra rojizo indica redención, y la palabra castaño indica mixtura. A la postre,
cuando el pueblo redimido de Dios acuda a Dios y sea disciplinado por Él, ellos serán justifi-
cados, lo cual es representado por los caballos blancos.

Esta visión de los caballos retrata la situación en que se encontraba Israel durante su cautiverio.
A los ojos de Dios, Cristo el Redentor estaba con ellos llevando la delantera, y ellos, el pueblo
redimido por Dios, le seguían. Debido a que ellos eran el pueblo redimido por Dios, a primera
vista son vistos como si fueran caballos bermejos; pero debido a su impureza, ellos son repre-
sentados también por caballos castaño rojizos. Es necesario que ellos tengan contacto con Dios
y sean disciplinados por Él a fin de ganar a Dios mismo y ser justificados por Él, de modo que
lleguen a ser el pueblo representado por los caballos blancos. Una vez que ellos se hayan arre-
pentido, serán rápidamente aceptados por Dios y justificados por Él.
G. Los caballos de color bermejo,
castaño rojizo y blanco fueron enviados
por Jehová a recorrer la tierra
“Entonces dije: ¿Qué son éstos, señor? Y me dijo el ángel que hablaba conmigo: Yo te
mostraré qué son éstos. Y aquel varón que estaba de pie entre los mirtos respondió y
dijo: Éstos son los que Jehová envió a recorrer la tierra. Y respondieron al Ángel de
Jehová, que estaba de pie entre los mirtos, y dijeron: Hemos recorrido la tierra, y he
aquí que toda la tierra está reposada y tranquila” (vs. 9-11). Aquí vemos que los caballos
de color bermejo, castaño rojizo y blanco, los cuales representan a los israelitas que
serían redimidos y llevados de regreso a Dios a fin de ser justificados y aceptados por
Él, fueron enviados por Jehová a recorrer toda la tierra; y ellos le respondieron al Ángel
de Jehová, quien estaba de pie entre los mirtos, que habían recorrido la tierra y habían
visto que toda la tierra estaba reposada y quieta.

Estos versículos revelan que además de Cristo, quien había sido enviado como Reden-
tor para cuidar de Israel en su cautiverio, otros también fueron enviados por Dios a
recorrer toda la tierra para observar la situación en que se encontraban las naciones.
Según es indicado por el movimiento de los caballos, el pueblo de Dios que había sido
hecho cautivo estaba turbado y carecía de paz, reposo y del disfrute de la vida. Las na-
ciones, por el contrario, estaban reposadas y tranquilas. Esto indica que, a los ojos de
Dios, todas las naciones alrededor de Israel en aquel tiempo estaban reposadas y dis-
frutando de su vida en paz y quietud, mientras que los elegidos de Dios padecían sufri-
mientos.

H. El Ángel de Jehová
intercede por Israel
En el versículo 12 vemos que el Ángel de Jehová intercede por Israel: “Luego respondió
el Ángel de Jehová y dijo: Oh Jehová de los ejércitos, ¿hasta cuándo no tendrás com-
pasión de Jerusalén y de las ciudades de Judá, contra las cuales has estado indignado
todos estos setenta años?”.

I. Jehová responde
al Ángel que habló con Zacarías
En los versículos del 13 al 17 consta la respuesta de Jehová a la intercesión de Cristo en
pro de Israel. Jehová respondió con buenas palabras, palabras consoladoras, al ángel
que le hablaba a Zacarías, y el ángel le dijo: “Clama diciendo: Así dice Jehová de los
ejércitos: Estoy celoso en gran manera por Jerusalén y por Sion” (v. 14). Debido a que
las naciones estaban reposadas mientras Jerusalén estaba turbada, Jehová sintió gran
celo por Jerusalén. Él estaba muy enojado con las naciones, las cuales estaban cómo-
das, reposadas y tranquilas (v. 15a); Él se había enojado apenas un poco con Israel,
pero las naciones cometieron excesos contra Israel (v. 15b).

El versículo 16 continúa diciendo: “Por tanto, así dice Jehová: Me vuelvo a Jerusalén
con compasiones; en ella será edificada Mi casa, declara Jehová de los ejércitos, y la
cuerda de medir será extendida sobre Jerusalén”. Medir algo equivale a tomar posesión
de ello. El hecho de que Jehová hiciera que la cuerda de medir fuese extendida sobre
Jerusalén significa que Él poseería dicha ciudad. Dios había abandonado a Jerusalén
por setenta años. Ahora, Él regresaba para volver a poseer la ciudad; por tanto, Él envió
a alguien para que la midiera. En el versículo 17, Jehová prosigue diciendo: “Una vez
más rebosarán mis ciudades con la abundancia del bien, y de nuevo consolará Jehová
a Sion y escogerá una vez más a Jerusalén”. Ésta fue la respuesta de Dios a la oración
hecha por Cristo en pro de Israel.

II. LA VISIÓN DE LOS CUATRO CUERNOS


Y LOS CUATRO ARTÍFICES
En los versículos del 18 a 21 consta la visión de los cuatro cuernos y los cuatro artífices.

A. La respuesta a la intercesión de Cristo


Esta visión era la respuesta a la intercesión de Cristo en pro de Sion y Jerusalén (vs.
12-17).

B. Los cuatro cuernos


“Después alcé mis ojos y miré, y he aquí cuatro cuernos. Y dije al ángel que hablaba
conmigo: ¿Qué son éstos? Y me respondió: Éstos son los cuernos que dispersaron a
Judá, a Israel y a Jerusalén” (vs. 18-19). Estos cuatro cuernos son cuatro reinos con sus
reyes –Babilonia, Medo-Persia, Grecia y el Imperio romano–, representados por la
gran imagen humana descrita en Daniel 2 y por las cuatro bestias mencionadas en Da-
niel 7:3-8, que dañaron y destruyeron al pueblo escogido de Dios.

C. Los cuatro artífices


“Me mostró luego Jehová cuatro artífices. Y dije: ¿Qué vienen éstos a hacer? Y él habló,
diciendo: Aquéllos son los cuernos que dispersaron a Judá, de modo que ninguno ha
podido levantar su cabeza; pero éstos han venido para aterrorizarlos, para derribar los
cuernos de las naciones que alzaron el cuerno contra la tierra de Judá para dispersarla”
(vs. 20-21). Estos cuatro artífices son las destrezas, incluyendo la piedra no cortada por
manos, usadas por Dios para destruir estos cuatro reinos con sus reyes, que habían
traído destrucción a la nación de Israel. Cristo es Aquel entre los artífices que vendrá
como piedra no cortada por manos para desmenuzar la gran imagen.

Cada uno de los primeros tres reinos —Babilonia, Medo-Persia y Grecia— fue conquis-
tado con gran destreza por el reino que les sucedió. Babilonia fue derrotada en una sola
noche cuando Darío, el medo, derrotó a Belsasar. ¡Cuán diestro fue Darío! Luego, como
se revela en Daniel 8, un macho cabrío procedente de Macedonia (el Imperio griego
bajo el mando de Alejandro Magno) vino a pisotear al carnero procedente de Persia.
La historia nos cuenta que Alejandro Magno fue muy diestro. Él fue uno de los artífices
que lidió con los cuatros cuernos. Más tarde, el Imperio romano vino para lidiar con
Grecia. Estos cuatro imperios constituyen los factores centrales de la historia humana.
Finalmente, el Imperio romano restaurado será desmenuzado por el máximo Artífice,
Cristo.

Estos cuatro imperios devastaron a Israel y lo destruyeron. Pero todos ellos han sido
destruidos, o serán destruidos —como en el caso del Imperio romano restaurado—, por
los cuatro artífices levantados por Dios. Ésta es una palabra de promesa que dio con-
suelo y aliento a Israel.
ESTUDIO-VIDA DE ZACARÍAS
MENSAJE TRES
LAS VISIONES DE CONSUELO Y PROMESA
(2)
Lectura bíblica: Zac. 2
En este mensaje abarcaremos el capítulo 2 de Zacarías, un capítulo muy misterioso.

III. LA VISIÓN DEL VARÓN


CON LA CUERDA DE MEDIR EN SU MANO
En este capítulo Zacarías recibió la visión de un varón que tenía en Su mano una cuerda
de medir: “Alcé después mis ojos y miré, y he aquí, un varón que tenía en Su mano una
cuerda de medir. Y dije: ¿A dónde vas? Y Él me respondió: A medir a Jerusalén, para
ver cuánta es su anchura y cuánta su longitud” (vs. 1-2).

A. Un varón
Este varón es Cristo en Su humanidad como Ángel de Jehová, Aquel que habla con
Zacarías (vs. 1a, 2-3a; cfr. Ez. 40:3; Zac. 1:9-11).

B. La cuerda de medir
La cuerda de medir (2:1b) representa la acción de medir a fin de poseer. Por ejemplo,
antes de comprar un terreno o tela, primero medimos su longitud y su anchura. Des-
pués de haber medido el terreno o la tela, tomamos posesión de ello.

C. Para medir Jerusalén


El varón con la cuerda de medir se propuso medir Jerusalén a fin de que Jehová pu-
diera volver a poseerla (Zac. 2:2, 4b). Dios había abandonado a Jerusalén durante los
setenta años del cautiverio. Después del cautiverio, Dios volvió a Jerusalén para me-
dirla a fin de poseerla. Esta medición no solamente tenía por finalidad conocer el ta-
maño de la ciudad, sino también su condición y la situación en que se encontraba. La
medición fue hecha por un varón, no por un ángel. Un ángel no es apto para medir
nada que sea humano, pues no posee la naturaleza humana. Únicamente Jesús, posee-
dor tanto de la naturaleza divina como de la humana, es apto para medir Jerusalén.

Mientras que el templo es señal de la casa de Dios, la ciudad de Jerusalén es señal del
reino de Dios para Su administración. La ciudad de Jerusalén fue medida y se halló
que era sin límites (v. 4). Esto indica que el reino de Dios es del tamaño de Dios mismo.
Por consiguiente, esta medición revela dos asuntos importantes: que el reino de Dios
es ilimitado y que Dios mismo es el tamaño de Su reino.

D. Su muro de fuego en derredor


y la gloria en medio de ella
“Yo seré para ella muro de fuego en derredor, declara Jehová, y gloria seré en medio
de ella” (v. 5). Aquí vemos que el muro de la ciudad de Jerusalén y la gloria que está en
medio de ella son el propio Jehová; esto indica que Jehová será la protección de Jeru-
salén en la circunferencia de la ciudad y su gloria al centro de la misma. Tanto la gloria
en el centro como el fuego en la circunferencia son Cristo mismo. Esto muestra la cen-
tralidad y universalidad de Cristo en la economía de Dios. Hoy, Cristo es la gloria en el
centro de la iglesia, y Él es también el fuego ardiente alrededor de la circunferencia de
la iglesia para protegerla. En la Nueva Jerusalén, el Dios Triuno en Cristo será la gloria
en el centro de ella (Ap. 21:23; 22:1, 5), y esta gloria resplandecerá a través del muro
transparente de la ciudad para ser su protección de fuego (Ap. 21:18).

E. El significado crucial de esta visión


para el pueblo de Sion
Zacarías 2:6-13 presenta el significado crucial de esta visión para el pueblo de Sion.

1. Jehová los extiende


como a los cuatro vientos de los cielos
En el versículo 6b, Jehová declara con respecto a Su pueblo: “Como a los cuatro vientos
de los cielos os extendí”. Quizás pensemos que Dios dispersó a los israelitas cuando
éstos fueron llevados al cautiverio; sin embargo, este versículo no dice que Dios dis-
persó a Su pueblo, sino que los extendió. Esto es semejante a la propagación de los
creyentes en Hechos 8. Había miles de creyentes en Jerusalén, pero Dios no estaba
satisfecho; por tanto, se suscitó una gran persecución, la cual hizo que ellos fuesen es-
parcidos. La persecución en sí no era algo bueno, pero redundó en una propagación
gloriosa (Hch. 11:19). Igualmente, si los hijos de Israel no hubieran sido capturados, el
testimonio de Dios habría estado limitado a la pequeña ciudad de Jerusalén junto con
su templo. Pero cuando los hijos de Israel fueron dispersados a Babilonia, cuatro jóve-
nes se convirtieron en testigos de Dios y en testimonio de Él. De este modo, el testimo-
nio de Dios se propagó a Babilonia. Si el testimonio de Dios no hubiese llegado a Babi-
lonia, ¿cómo habría sabido la gente que Dios podía anular el efecto de aquel horno de
fuego ardiente así como también tapar la boca de los leones? Dios es grande y soberano,
y Él posee un corazón amplio. Por tanto, Él deseaba que Su testimonio fuese propagado
a lugares lejanos.

2. Jehová quiere que Su pueblo


huya de la tierra del norte y escape de allí
“¡Ea! ¡Ea! Huid de la tierra del norte, declara Jehová [...] ¡Ea, Sion! escápate, tú que
moras con la hija de Babilonia” (Zac. 2:6a, 7). Aquí vemos que Dios quería que Su pue-
blo saliera de Babilonia y regresara a la tierra santa.

3. Cristo como Aquel enviado


por Jehová de los ejércitos
y como Aquel que envía, Jehová de los ejércitos
El versículo 8 dice: “Porque así dice Jehová de los ejércitos: Tras la gloria Él me ha
enviado contra las naciones que os despojan; porque el que os toca, toca la niña de Su
ojo”. ¿A qué se refiere la expresión tras la gloria? Se refiere al retorno de los cautivos.
En los setenta años del cautiverio de Israel, la gloria estaba ausente del centro de Jeru-
salén. Pero cuando los hijos de Israel retornaron a Jerusalén, la gloria también retornó.
Aunque Josué y Zorobabel eran personas piadosas, muchos de los que regresaron a
Jerusalén no lo eran. No obstante, a los ojos de Dios, el retorno de ellos era una gloria.
Por consiguiente, tras la gloria significa tras el retorno.

La primera mitad del versículo 8 dice: “Porque así dice Jehová de los ejércitos: Tras la
gloria Él me ha enviado”. ¿A quién se refieren Él y me? Él se refiere a Dios, Jehová de
los ejércitos, y me también se refiere a Jehová de los ejércitos. Jehová de los ejércitos
envió a Jehová de los ejércitos. Esto significa que Jehová de los ejércitos es tanto Aquel
que envió como Aquel que fue enviado.

En el Antiguo Testamento, Jehová es un título divino que se refiere al Dios Triuno.


Esto es revelado en Éxodo 3, donde vemos que Jehová es el Dios de Abraham, el Dios
de Isaac y el Dios de Jacob. Aunque existe una distinción entre el Dios de Abraham y
el Dios de Isaac, y también entre el Dios de Isaac y el Dios de Jacob, esto no significa
que haya tres Dioses. Afirmar que hay tres Dioses sería caer en la herejía del triteísmo.
Dios es triuno: el Padre, el Hijo y el Espíritu. Efesios 1 dice que Dios el Padre nos esco-
gió y nos predestinó, que Dios el Hijo nos redimió y que Dios el Espíritu nos selló. Por
tanto, tenemos al Padre que escoge y predestina juntamente con el Hijo que redime y
el Espíritu que sella. Éste es el Dios Triuno, el Dios tres-uno. La palabra triuno, que
proviene del latín, se compone de tri-, que significa tres, y de -uno, que significa uno;
por tanto, tres-uno. Tenemos un solo Dios, el único Dios, pero Él es tres-uno.

El Padre, el Hijo y el Espíritu no son tres Dioses separados, sino tres “hipóstasis [...]
del mismo y único Dios indiviso e indivisible” (Philip Schaff). La palabra griega hypós-
tasis, que es la forma singular de esta palabra, se compone de dos palabras grie-
gas: hupo, que significa debajo o subyacente, y stasis, que significa soporte sustancial.
Por tanto, hipóstasis se refiere a un soporte por debajo, un soporte subyacente, es decir,
un apoyo que está por debajo, una sustancia que sostiene. El Padre, el Hijo y el Espíritu
son las hipóstasis, las sustancias de sostén, que componen la única Deidad.

En Zacarías 2:8 vemos que uno de los tres de la Deidad envió a otro de los tres. Él se
refiere a Aquel que envía, y me se refiere a Aquel que es enviado. Ciertamente, Él alude
al Padre, y me, al Hijo. Tras la gloria, el Dios Triuno decidió realizar algo maravilloso.
Se tomó la decisión de que el Padre enviaría al Hijo. Esto corresponde con lo que se
revela en Juan 5 y 6: “El que no honra al Hijo, no honra al Padre que le envió” (5:23).
“No busco Mi propia voluntad, sino la voluntad de Aquel que me envió” (v. 30). “Las
obras que el Padre me dio para que cumpliese, las mismas obras que Yo hago, dan
testimonio de Mí, que el Padre me ha enviado” (v. 36b). “El Padre que me envió ha
dado testimonio de Mí” (v. 37a). “He descendido del cielo, no para hacer Mi propia
voluntad, sino la voluntad del que me envió” (6:38). “Ninguno puede venir a Mí, si el
Padre que me envió no le atrae” (v. 44a). “Me envió el Padre viviente” (v. 57a). Zacarías
2, al igual que Juan 5 y 6, todos afirman que el Padre envió al Hijo. Tanto el Padre como
el Hijo son Jehová.

Cristo, como Aquel enviado por Jehová de los ejércitos y Aquel que envió, Jehová de
los ejércitos, se opondrá a las naciones que despojen al pueblo de Sion y que toquen la
niña de Su ojo. El ojo humano es extremadamente sensible y reacciona de inmediato a
todo aquello que lo toque. La expresión Su ojo se refiere al ojo del Padre. El pueblo de
Dios es objeto de Su tierno amor, y el que los toca, toca la niña de Su ojo. Éstas fueron
palabras que traían alivio, aliento y consuelo a Zorobabel, Josué y a todos los que ha-
bían retornado.
Zacarías 2:9 prosigue diciendo: “Porque ahora agito Mi mano sobre ellos, y serán des-
pojo para sus siervos; y sabréis que Jehová de los ejércitos me envió”. Aquí vemos nue-
vamente que Jehová de los ejércitos envió a Jehová de los ejércitos.

4. La hija de Sion se regocija


En el versículo 10 se le ordena a la hija de Sion dar un grito resonante y regocijarse,
porque Jehová vendrá y morará en medio de ella. Yo en este versículo es el mismo al
que Él y me se refieren en los versículos 8 y 9.

5. Muchas naciones se unen a Jehová


y llegan a ser Su pueblo
Muchas naciones se unirán a Jehová y llegarán a ser Su pueblo. Él habitará en medio
de Sion, y Sion conocerá que Jehová de los ejércitos lo envió a ella (v. 11). En este ver-
sículo, una vez más vemos que Él y me se refieren a Jehová.

6. Jehová hereda a Judá como Su porción


Jehová heredará a Judá como Su porción en la tierra santa, y escogerá una vez más a
Jerusalén (v. 12).

7. Toda carne calla delante de Jehová


El versículo 13 dice: “¡Calla, toda carne, delante de Jehová! Porque Él se ha levantado
de Su santa habitación”. Antes del retorno de la gloria a Jerusalén, Jehová estaba en
silencio, pero tras la gloria Él se levantó de Su santa habitación. Toda carne –inclu-
yendo la carne de los babilonios, persas, griegos y romanos– tiene que permanecer en
silencio. Únicamente Jehová tiene derecho a hablar, y únicamente Él es el factor deci-
sivo. Hoy en día nuestro Dios Triuno ya no permanece callado en Su morada celestial.
Él está obrando, laborando y realizando cosas en la iglesia; esto indica que la gloria
está aquí en la iglesia. La medición ha redundado en dicha gloria, de modo que todos
debemos callar y permitir que el Señor sea el único que hable.

ESTUDIO-VIDA DE ZACARÍAS
MENSAJE CUATRO
LAS VISIONES DE CONSUELO Y PROMESA
(3)
Lectura bíblica: Zac. 3
En este mensaje consideraremos la visión de consuelo y promesa presentada en Zacarías 3. Esta
visión tiene como fin fortalecer y asegurar a los cautivos que retornaron respecto a la reedifica-
ción del templo de Dios en medio de su aflicción.
IV. LA VISIÓN DEL SUMO SACERDOTE JOSUÉ
—QUIEN FUE PERFECCIONADO, ESTABLECIDO
Y FORTALECIDO POR EL ÁNGEL DE JEHOVÁ—
JUNTO CON ZOROBABEL, EL GOBERNADOR DE JUDÁ
En los primeros cuatro capítulos de Zacarías, el Ángel de Jehová se encarga de cinco visiones.
Esto implica que Cristo, Aquel que es enviado por Dios, siempre acompaña al pueblo de Dios
para cuidarlos. En el capítulo 3 se nos presenta la visión de que Josué, el sumo sacerdote, fue
perfeccionado, establecido y fortalecido por el Ángel de Jehová junto con Zorobabel, el gober-
nador de Judá. Josué, un líder muy importante entre el pueblo de Dios, estaba bajo el cuidado
del Ángel de Jehová. La manera en que el Ángel de Jehová cuidó de Josué consistió en medirlo.
Así que, la medición efectuada en el capítulo 2 prosigue en el capítulo 3. Cristo vino a medir a
Josué y así cuidó de él.

A. El Ángel le muestra a Zacarías


el sumo sacerdote Josué
El Ángel le mostró a Zacarías el sumo sacerdote Josué (v. 1a). Josué tipifica a Cristo como
Sumo Sacerdote enviado por Dios a Su pueblo (He. 3:1; 4:14-15; 7:26). Josué significa y re-
presenta a Israel como nación de sacerdotes (Zac. 8:20-23; Is. 2:2-4a).

B. Josué está de pie ante el Ángel de Jehová


a fin de ser perfeccionado, establecido y fortalecido
Josué estaba de pie ante el Ángel de Jehová a fin de ser perfeccionado, establecido y fortalecido
(Zac. 3:1b-10). El Ángel de Jehová habría de hacer esto al medirlo. Por consiguiente, Josué
estaba de pie ante el Ángel de Jehová para ser medido por Él.

1. Satanás estaba a su mano derecha


para oponerle resistencia
Mientras Josué estaba ante el Ángel de Jehová, le oponía resistencia Satanás, quien estaba a su
mano derecha para serle adversario (v. 1b). La palabra Satanás significa el acusador, el adver-
sario, y es también la raíz de la palabra adversario que aparece al final del versículo 1. Un
adversario es un enemigo interno. Por ejemplo, si una persona ajena a su familia se opone a
usted, dicha persona es su enemigo; pero si un miembro de su familia se opone a usted, esa
persona es su adversario. Tal adversario constituye una amenaza mucho más grave que un
enemigo. Como adversario, Satanás tenía la intención de humillar a Josué delante de sus com-
pañeros (v. 8) e impedir la reedificación del templo de Dios.

2. Jehová defiende a Josué


El versículo 2 dice: “Y dijo Jehová a Satanás: ¡Jehová te reprenda, Satanás! Sí, ¡Jehová, que ha
escogido a Jerusalén, te reprenda! ¿No es éste un tizón arrebatado del fuego?”. Estas palabras
de Jehová indican dos cosas. Primero, indican que Jehová está resuelto a reedificar Jerusalén,
ya que Él la escogió. Segundo, indican que Jehová hará algo en pro de Josué, ya que él era un
tizón arrebatado del fuego (Am. 4:11; Jud. 23a). Cuando el Ángel de Jehová reprendió a Sata-
nás, Él parecía decirle: “¿Por qué has venido a molestarnos? Sé que estás acusando a Josué y
que te opones a él. También sé que, si bien él es el sumo sacerdote de Mi pueblo, no es muy
bueno. Él es un tizón arrebatado del fuego, pero está en Mi mano. Satanás, te reprendo”.
En Zacarías 3:1 y 2 son tres las partes: Josué, el Ángel de Jehová y Satanás. En nuestra vida
cristiana, como pueblo escogido de Dios siempre nos hallamos en esta clase de situación. Dios
está delante de nosotros, y el maligno está a nuestra mano derecha para oponerse a nosotros,
acusarnos y ser nuestro adversario. Esto es una repetición de la escena en el huerto del Edén,
como se describe Génesis 2, donde Dios puso al hombre creado por Él frente a dos árboles: un
árbol denota a Dios y el otro denota a Satanás. Zacarías 3 es también una repetición de Génesis
2.

3. La perfección de Cristo, el Ángel de Jehová,


se extiende a Josué
Zacarías 3:3-10 nos muestra cómo la perfección de Cristo, el Ángel de Jehová, se ex-
tendió a Josué.

a. Le quita las vestiduras asquerosas


“Ahora Josué estaba vestido de vestiduras sucias, en pie delante del Ángel. Respondió
y habló a los que estaban delante de Él, diciendo: Quitadle las vestiduras asquerosas.
Luego le dijo: Mira que he quitado de ti tu iniquidad” (vs. 3-4a). Recientemente, mien-
tras reflexionaba sobre cómo era posible que el sumo sacerdote tuviese vestiduras viles,
me acordé de que incluso los creyentes en la iglesia pueden robar (Ef. 4:28). Externa-
mente, quizás no robemos nada, pero interiormente quizás deseemos algo que le per-
tenece a otra persona. Esto es codicia y avaricia. Asimismo, a diario hablamos mucho,
y lo que hablemos en tales conversaciones o chismes pueden ser cosas sucias o palabras
proclamadas con la intención de difamar a otros. Por eso debemos orar a menudo: “Se-
ñor, purifícame. Me doy cuenta de que aún sigo siendo una persona vil porque sigo
viviendo en la carne, la cual es por completo asquerosa”.

El Ángel de Jehová conocía bien todo aquello que tenía que ver con Josué y no le con-
cedió a Satanás ninguna oportunidad para acusarle. En una situación así, Josué pro-
bablemente no tenía paz. Satanás estaba a su lado, llevaba puestas las vestiduras as-
querosas y el Ángel de Jehová estaba delante de él. No obstante, la perfección de Cristo,
el Ángel de Jehová, fue extendida a Josué al quitar de él las vestiduras asquerosas y
lograr así que fuese quitada su iniquidad.

b. Lo viste de ropas majestuosas


A Josué no sólo le fue quitada su iniquidad, sino que también fue vestido de “ropas
majestuosas” (vs. 4b, 5b). La ropa majestuosa es vestimenta que corresponde al cargo
y estatus de una persona. Por ejemplo, los jueces se visten de ropas majestuosas. Asi-
mismo, Josué fue vestido con ropas majestuosas, con vestiduras que corresponden a
su cargo y estatus como sumo sacerdote.

c. Le pone un turbante limpio sobre su cabeza


“Y Él dijo: Pongan turbante limpio sobre su cabeza. Y pusieron un turbante limpio so-
bre su cabeza, y le vistieron con ropas mientras el Ángel de Jehová estaba allí” (v. 5).
Este turbante limpio significa que Josué había sido completamente purificado y ahora
estaba limpio en la presencia de Cristo, el Ángel de Jehová.
d. Le testifica
En los versículos 6 y 7, Cristo como Ángel de Jehová testificó a Josué. Aquí la pala-
bra testificó significa “encargó”.

En Su encargo a Josué, Cristo como Ángel de Jehová dijo: “Así dice Jehová de los ejér-
citos: Si andas en Mis caminos y si cumples lo que te encargué, entonces juzgarás Mi
casa y guardarás Mis atrios, y te concederé que andes entre éstos que están aquí”. Res-
pecto a dicho encargo, quisiera señalar que en la administración de Dios había tres
cargos: los sacerdotes, los reyes y los profetas. La responsabilidad del sumo sacerdote
consistía en conocer cabalmente todos los asuntos referentes al pueblo de Dios y, luego,
presentar estos asuntos a Dios y esperar en Dios hasta recibir iluminación de parte de
Dios y una respuesta clara. Dicha iluminación y respuesta eran dadas a conocer me-
diante el Urim y el Tumim. Por tanto, una vez que el sumo sacerdote recibía la decisión
e instrucción de Dios con respecto a determinada situación, él comunicaba dicha deci-
sión e instrucción al rey, quien tenía la responsabilidad en la administración de Dios
de llevarlo a cabo. Podríamos comparar el deber del sacerdote con las responsabilida-
des de la rama legislativa del gobierno, y el deber del rey con las responsabilidades del
presidente en la rama ejecutiva. Así como el presidente tiene la responsabilidad de que
las leyes aprobadas por la legislatura sean cumplidas, también los reyes en Israel tenían
la responsabilidad de llevar a cabo las instrucciones que el sumo sacerdote recibía de
Dios. Sin embargo, a veces tanto los sacerdotes como los reyes eran débiles e ineptos;
en tales circunstancias, Dios hacía surgir profetas que hablaran por Él. Aquí en Zaca-
rías vemos que Josué, el sumo sacerdote, y Zorobabel, el rey, eran débiles y estaban
desanimados. Por tanto, Dios usó a Zacarías, el profeta, para que hablara por Él y for-
taleciera y animara a Josué y a Zorobabel. La visión del capítulo 3 está relacionada con
la decisión que Dios tomó en cuanto a Josué. Como veremos, la visión en el capítulo 4
está relacionada con Zorobabel y con su responsabilidad de llevar a cabo lo que Dios
había decidido en cuanto a continuar y finalizar la reedificación del templo.

e. Fortalece a Josué
con Zorobabel, el gobernador de Judá
En los versículos del 8 al 10, Cristo como Ángel de Jehová fortaleció a Josué con Zoro-
babel, el gobernador de Judá (Hag. 1:1, 14).

1) Tipifica a Cristo
El versículo 8 dice: “Escucha ahora, Josué, sumo sacerdote, tú y tus compañeros que
se sientan delante de ti –pues son varones con valor simbólico–, porque voy a traer a
Mi siervo, el renuevo”. Esto se refiere a Zorobabel, quien tipifica a Cristo como Siervo
de Jehová, el Renuevo de David, en Su humanidad y fidelidad real (Zac. 6:12).

2) La piedra que Jehová pone delante de Josué


Zacarías 3:9 continúa diciendo: “He aquí la piedra que puse delante de Josué; sobre
esta única piedra hay siete ojos. Grabaré su grabadura, declara Jehová de los ejércitos,
y quitaré en un solo día la iniquidad de aquella tierra”. Esta piedra (Zorobabel) puesta
delante de Josué también tipifica a Cristo (Is. 28:16; Mt. 21:42). Zorobabel era una
piedra puesta delante de Josué para el cumplimiento de la economía de Dios.
a) Sobre esta única piedra hay siete ojos
Sobre esta única piedra (Cristo) hay siete ojos (Zac. 3:9a; 4:10). Estos siete ojos repre-
sentan al Espíritu intensificado siete veces (Ap. 5:6). Cristo es la piedra con los siete
Espíritus como Sus ojos.

b) Jehová graba la grabadura de la piedra


Jehová grabará la grabadura de la piedra (Zac. 3:9b). Esto indica que Dios laborará en
Cristo, la piedra, a fin de llevar a cabo Su obra de redención, salvación y edificación.
Grabar equivale a hacer incisiones, hender. Cuando Cristo murió en la cruz, Él fue gra-
bado, hendido, por Dios.

c) Jehová quita la iniquidad de la tierra santa en un día


Además, Jehová quitará la iniquidad de aquella tierra en un día (v. 9c). Esto indica que
el Cristo en el cual Dios laboró será quien redimirá quitando el pecado de la tierra de
Israel en un solo día, el día de Su crucifixión (1 P. 2:24). Mediante Su muerte en la cruz,
Cristo, el Cordero de Dios, quitó el pecado del mundo (Jn. 1:29).

3) Cada uno de los hijos de Israel convida a su compañero


a venir debajo de la vid y debajo de la higuera
Zacarías 3:10 concluye diciendo: “En aquel día, declara Jehová de los ejércitos, convi-
daréis cada uno a su prójimo a venir debajo de la vid y debajo de la higuera”. Después
que nuestro pecado es quitado y el conflicto que teníamos con Dios es resuelto, hay paz
entre nosotros y Dios, y así podemos reunirnos a fin de disfrutar la vid y la higuera.
Esto muestra cómo disfrutamos del Cristo que es la vid, el árbol de la vida, así como la
higuera, llena del fruto de la vida. Cristo vino primeramente a efectuar la redención
como Aquel que es portador del Espíritu y que fue hendido por Dios en la cruz. Como
resultado de esto nosotros podemos disfrutar de Él en calidad de vid e higuera. La me-
dición realizada por Cristo, el Ángel de Jehová, redunda en tal situación maravillosa.

ESTUDIO-VIDA DE ZACARÍAS
MENSAJE CINCO
LAS VISIONES DE CONSUELO Y PROMESA
(4)
Lectura bíblica: Zac. 4
En este mensaje consideraremos la visión de consuelo y promesa presentada en el capítulo 4 de
Zacarías.

V. LA VISIÓN DEL CANDELERO DE ORO


Y LOS DOS OLIVOS
A. Una visión para fortalecer a Zorobabel,
el gobernador de Judá, en el reinado
El sacerdocio y el reinado constituyen dos cargos en la administración de Dios entre Su pueblo.
Ambos cargos siempre van juntos y jamás están separados. Podríamos comparar el sacerdocio
con la rama legislativa del gobierno, y el reinado, con la rama ejecutiva. En la administración
divina, Dios mismo es quien tomaba las decisiones respecto a asuntos legislativos mediante el
Urim y el Tumim que llevaba el sumo sacerdote. Las decisiones dadas a conocer mediante el
sacerdocio eran cumplidas, llevadas a cabo, por el reinado.

En la vida de iglesia actual tenemos necesidad tanto del sacerdocio como del reinado. Mediante
el ejercicio del sacerdocio, somos introducidos en la presencia de Dios. Mediante el ejercicio
del reinado por parte de aquellos más avanzados y experimentados, la iglesia es guardada de la
anarquía y mantenida en buen orden. Para practicar la vida de iglesia, nosotros, como pueblo
de Dios con Su administración, requerimos ejercer tanto el sacerdocio como el reinado.

Una función que ejerce el sacerdocio consiste en enseñarnos cómo adorar a Dios y cómo recor-
dar apropiadamente al Señor en Su mesa. No debiéramos adorar a Dios ni recordar al Señor
conforme a nuestro concepto natural. En Juan 4:24 el Señor Jesús dice: “Dios es Espíritu, y los
que le adoran, en espíritu y con veracidad es necesario que adoren”. Este capítulo también nos
muestra que la adoración que Dios desea es que le bebamos como agua viva. Cuanto más be-
bemos a Dios como nuestra agua viva, más le adoramos. Bebemos a Dios no al ejercitar nuestra
mente, sino al ejercitar nuestro espíritu. En lo referente a recordar al Señor en Su mesa, también
necesitamos recibir la instrucción del sacerdocio. Es crucial que comprendamos que la manera
de recordar al Señor no consiste en ejercitar nuestra mente para acordarnos de todo lo que Él
hizo en Su encarnación, vivir humano, crucifixión y resurrección; más bien, la manera de re-
cordarle consiste en disfrutarle al comerle y al beberle. Al participar del pan y de la copa, re-
cordamos al Señor y le adoramos.

Las visiones presentadas en Zacarías 3 y 4 atañen, respectivamente, al sacerdocio y el reinado.


La visión presentada en el capítulo 3 con respecto a Josué tenía como finalidad fortalecer al
sumo sacerdote Josué en el sacerdocio. Fortalecer a Josué equivalía a fortalecer el sacerdocio y
establecerlo. La visión del candelero de oro y los dos olivos en el capítulo 4 tenía como finalidad
fortalecer a Zorobabel, el gobernador de Judá, en el reinado. Zorobabel no era un rey, sino un
gobernador en la posición de rey. Pese a que Zorobabel no era rey, él era un descendiente, un
renuevo, de la familia real de David. En el capítulo 3, Josué fue medido, lo cual tuvo como
resultado que él fuese fortalecido y establecido al haber sido purificado. En el capítulo 4, Zoro-
babel fue medido de modo que pudiera ser fortalecido y establecido. El fortalecimiento de Josué
en el sacerdocio y el de Zorobabel en el reinado tienen por objetivo la reedificación del templo.

B. El significado del sacerdocio de Josué


y del candelero de oro
El sacerdocio de Josué representa el sacerdocio que ejerce la nación de Israel en pro de Dios
ante las naciones. El candelero de oro representa el testimonio resplandeciente de la nación de
Israel en pro de Dios ante las naciones. Dios escogió a Israel para que fuese una nación de
sacerdotes (Éx. 19:6). La intención de Dios era usar a la nación de Israel como un sacerdocio
que condujese las naciones a Dios para que éstas entrasen en la presencia de Dios a fin de ser
iluminadas, ser puestas al descubierto, ser disciplinadas por Dios y ser transfundidas por Él con
las riquezas divinas; más aún, los sacerdotes debían enseñar a las naciones cómo adorar a Dios
y servirle. A fin de que los sacerdotes hicieran esto, ellos tenían que conocer cabalmente la ley
de Dios y Sus reglamentos. Además de ser una nación de sacerdotes, Israel debía ser un testi-
monio en pro de Dios. Por tanto, en el capítulo 3 vemos el sacerdocio, y en el capítulo 4, el
candelero.
C. El candelero
El Ángel que habló con Zacarías lo despertó y le dijo: “¿Qué ves? Y respondí: He aquí, veo un
candelero todo de oro, con su tazón encima, y sus siete lámparas sobre él, con siete tubos para
cada una de las lámparas que están encima de él” (Zac. 4:2). El candelero aquí representa la
corporificación del Dios Triuno.

1. Su sustancia
La sustancia del candelero es oro, que representa al Padre como fuente y naturaleza.

2. Su forma
La forma que tiene el candelero representa al Hijo como corporificación.

3. Su expresión
La expresión del candelero es las siete lámparas, que representan al Espíritu como expresión
siete veces intensificada.

4. Su suministro
El suministro provisto para el candelero es los siete tubos para cada una de las siete lámparas,
lo cual representa al Espíritu de Dios intensificado siete veces como abundante suministración
(Fil. 1:19b).

5. Cristo, la nación de Israel


y las iglesias locales
Primero, Cristo es el candelero como testimonio de Dios (Éx. 25:31-39). Segundo, la nación de
Israel es el candelero como testimonio de Dios. Tercero, las iglesias locales son los candeleros
como testimonio de Cristo (Ap. 1:12, 20b).

D. Los dos olivos a ambos lados del candelero


Zacarías 4:3 dice: “Y junto a él hay dos olivos, uno a la derecha del tazón y el otro a su iz-
quierda”. Estos dos olivos representan al sumo sacerdote Josué y a Zorobabel, el gobernador
de aquel tiempo, quienes eran los dos hijos de aceite, llenos del Espíritu de Jehová para la
reedificación del templo de Dios (vs. 3-6, 12-14). Los dos hijos de aceite también son los dos
testigos, quienes durante los últimos tres años y medio de la era presente serán testigos de Dios
en la gran tribulación a fin de fortalecer al pueblo de Dios, esto es, a los israelitas y a los cre-
yentes en Cristo (Ap. 11:3-12; 12:17). Estos dos testigos son Moisés y Elías. Moisés, quien
representa la ley, y Elías, quien representa a los profetas, ambos testifican en pro de Dios. La
expresión la ley y los profetas (Lc. 16:16) se refiere al Antiguo Testamento. La ley se centra en
Moisés, y los profetas se centran en Elías. Durante la gran tribulación, tanto Moisés como Elías
apoyarán y suministrarán a los israelitas que padecen persecución y también a los creyentes.

La nación de Israel es el candelero, que representa el testimonio de Dios. El testimonio de Dios


debe resplandecer. Para que el candelero resplandezca, se necesita fuego, y para que haya fuego,
se necesita el suministro de aceite de oliva. Para que haya aceite de oliva, se necesitan los olivos.
Los dos olivos a ambos lados del candelero son los dos hijos de aceite, Josué y Zorobabel.
En Zacarías 4:11, el profeta Zacarías le pregunta al Ángel: “¿Qué son estos dos olivos que están
a la derecha del candelero y a la izquierda?”. Y en el versículo 12, Zacarías añade: “¿Qué son
las dos ramas de olivo que están junto a los dos picos de oro, que vierten de sí el oro?”. En el
versículo 11 hay dos árboles, y en el versículo 12, dos ramas. Las dos ramas forman parte de
los dos árboles. Cuando el tazón del candelero está sin aceite, los dos olivos suministran el
aceite al hacer que dicho aceite fluya por medio de las ramas a los dos picos. Luego, el aceite
fluye de los picos al tazón, y desde el tazón fluye al candelero.

La expresión que vierten en el versículo 12 no se refiere a los picos, sino a las ramas. Estas
ramas “vierten de sí el oro”. Verter oro es hacer que el oro fluya. Aquí la palabra oro se refiere
al aceite. El aceite y el oro son uno. El aceite denota el Espíritu, y el Espíritu es Dios. Más aún,
en tipología el oro representa a Dios. El oro que llena el tazón es el Espíritu; el Espíritu es Dios;
y Dios es tipificado por el oro. Al aplicar esto a nuestra experiencia hoy en día, vemos que el
Espíritu que fluye de nosotros es Dios mismo, y Dios es oro. Por tanto, cuando ministramos
Cristo a otros, al suministrarles el aceite, en realidad les estamos suministrando a Dios mismo.
Dios fluye de nosotros y es impartido en ellos. Todos debemos ser olivos que vertimos a Dios
de nuestro ser y lo impartimos en otros. De esta manera, el aceite es suministrado a los necesi-
tados por aquellos olivos desde los cuales fluye Dios.

Consideremos con más detalle por qué los dos olivos son llamados dos ramas. En Zacarías 3 y
4 una misma persona, Zorobabel, es representada por un renuevo (3:8), un árbol (4:3, 11) y una
rama (v. 12). Esto indica que Zorobabel no es la fuente. Si él fuese un árbol completo en sí
mismo, sería la fuente. Sin embargo, él es un árbol que, en realidad, es la rama de otro árbol, y
ese árbol es la fuente. Más aún, Zorobabel también es el renuevo de ese otro árbol, y ese árbol
es Cristo. Cristo es el único olivo, y tanto Zorobabel como nosotros somos ramas, vástagos, de
Cristo. Ramificarse equivale a producir vástagos. Aunque Cristo es el único olivo, de Él han
surgido muchos renuevos. El surgimiento de esos renuevos es la ramificación de Cristo. Esas
ramas, o renuevos, ahora son los muchos olivos por toda la tierra. ¿No es usted acaso un olivo?
Por ser verdaderos cristianos, somos olivos. Hablando estrictamente, no somos olivos en el
sentido de ser árboles independientes, sino en el sentido de ser ramas de Cristo, quien es el
único olivo. Por ser ramas, debemos suministrar aceite a los demás, esto es, el Espíritu, para
que ellos sean vivificados. ¡Alabado sea el Señor que, en Cristo, somos olivos que suministran
a otros el Espíritu siete veces intensificado!

E. Zorobabel, el gobernador de Judá,


quien echa los cimientos
para la reedificación del templo,
saca la piedra cimera
“Y el ángel que hablaba conmigo respondió y me dijo: “¿No sabes qué son éstos? Y dije:
No, señor. Y respondió y me habló, diciendo: Ésta es palabra de Jehová para Zorobabel,
diciendo: No por la fuerza ni por el poder, sino por Mi Espíritu, dice Jehová de los
ejércitos. ¿Quién eres tú, oh gran monte? Delante de Zorobabel te convertirás en lla-
nura, y él sacará la piedra cimera con gritos de: ¡Gracia, gracia a ella! [...] Las manos
de Zorobabel han echado el cimiento de esta casa, y sus manos la acabarán” (vs. 5-7,
9a). Zorobabel, el gobernador de Judá, quien echó los cimientos para la reedificación
del templo, será también quien sacará la piedra cimera, lo cual significa que él termi-
naría la reedificación del templo de Dios no por la fuerza ni por el poder, sino por el
Espíritu de Jehová. El profeta Zacarías le dijo esto a Zorobabel para sustentarlo, alen-
tarlo, fortalecerlo y para afirmar la mano de Zorobabel a fin de que éste pudiera conti-
nuar la edificación del templo hasta consumar la obra.

Mientras que el capítulo 3 se refiere a la muerte de Cristo, la cual tiene por finalidad la
redención, el capítulo 4 habla sobre el Espíritu, cuya finalidad es llevar a cabo la eco-
nomía de Dios. Según el Nuevo Testamento, la muerte de Cristo para efectuar la reden-
ción fue seguida por el Espíritu. Hoy en día no sólo debiéramos ministrar Cristo a otros,
sino también suministrarles el Espíritu. El Cristo que ministramos es Aquel que fue
crucificado, quien fue levantado de entre los muertos y quien, en resurrección, llegó a
ser el Espíritu vivificante (1 Co. 15:45). Al hablarle a otros acerca de Cristo, debiéramos
suministrarles el Espíritu.

F. Sacar la piedra cimera con gritos de gracia


La piedra cimera sacada con gritos de: “¡Gracia, gracia a ella!” representa a Cristo,
quien es la gracia en calidad de piedra, sobre la cual están los siete ojos de Jehová, el
Espíritu de Dios siete veces intensificado con miras a la compleción de la reedificación
del templo de Dios (3:9; 4:7-10; Ap. 5:6). Sacará la piedra cimera equivale a completar
la edificación. La piedra cimera tipifica a Cristo. Para el edificio de Dios, Cristo es una
piedra en tres aspectos. Cristo es la piedra del fundamento que sostiene el edificio de
Dios (Is. 28:16; 1 Co. 3:11), la piedra del ángulo que une a los miembros gentiles y judíos
de Su Cuerpo (Ef. 2:20; 1 P. 2:6) y la piedra cimera que da consumación al edificio de
Dios.

Los gritos de “¡Gracia, gracia a ella!” indican que la piedra cimera es, ella misma, la
gracia. La piedra cimera es la gracia que proviene de Dios para nosotros, y dicha gracia
es Cristo mismo. “La Palabra se hizo carne, y fijó tabernáculo entre nosotros [...] llena
de gracia y de realidad” (Jn. 1:14). Esto revela que Cristo, en Su encarnación, nos trajo
primero a Dios como gracia, y luego, como realidad. La gracia es Dios en el Hijo como
nuestro disfrute; la realidad es Dios hecho real para nosotros en el Hijo. Cuando dis-
frutamos a Dios, tenemos gracia. Cuando Dios es hecho real para nosotros, tenemos
realidad. Tanto la gracia como la realidad son Cristo. Por consiguiente, la piedra cimera
es Cristo, quien es la gracia de parte de Dios para nosotros a fin de ser la cubierta del
edificio de Dios.

Zacarías 4:10 dice: “¿Quién menospreció el día de las pequeñeces? Porque estos siete
se regocijan al ver la plomada en la mano de Zorobabel; son los ojos de Jehová, que
recorren toda la tierra”. Estos siete, que son los ojos de Jehová, son los siete ojos de la
piedra mencionada en 3:9. Apocalipsis 5:6 habla de un Cordero con “siete ojos, los
cuales son los siete Espíritus de Dios”. Los siete ojos de la piedra son los siete ojos de
Jehová y también los siete ojos del Cordero, Cristo. Es crucial comprender que la pie-
dra, Jehová y el Cordero son uno. Cristo el Cordero es la piedra, y Él es también Jehová.
Por tanto, los siete ojos de la piedra y los siete ojos de Jehová son los siete ojos de
Cristo. Según Apocalipsis 5:6, estos siete ojos son los siete Espíritus, esto es, el Espíritu
siete veces intensificado. Los siete Espíritus son los siete ojos de Cristo. Esto quiere
decir que el Espíritu Santo es los ojos de Cristo. Esto indica que Cristo y el Espíritu
Santo, aunque distintos entre Sí, no están separados. Del mismo modo en que los ojos
de una persona son esencialmente uno con su cuerpo, así también el Espíritu Santo es
esencialmente uno con Cristo.
Cristo es la piedra grabada por Dios el Padre (Zac. 3:9). Aquel que fue grabado es
Cristo, y Aquel que lo grabó es el Padre. Aunque el Padre y el Hijo son distintos entre
Sí, ellos son esencialmente uno en el cumplimiento de la redención eterna. Como re-
sultado de dicha redención, ahora nosotros podemos disfrutar a Cristo como Espíritu,
incluso como el Espíritu siete veces intensificado. Según lo que Pablo dijo en 2 Corin-
tios 13:14, tenemos el amor de Dios el Padre como fuente, la gracia de Cristo como
caudal y la comunión del Espíritu Santo como transmisión para nuestro disfrute. En
todo esto vemos que la redención ha sido efectuada por el Hijo, y ahora el Espíritu nos
es suministrado con miras al edificio de Dios. Es por el Espíritu que la edificación de la
iglesia será consumada.

ESTUDIO-VIDA DE ZACARÍAS
MENSAJE SEIS
LAS VISIONES DE CONSUELO Y PROMESA
(5)
Lectura bíblica: Zac. 5
En las cinco primeras visiones que Zacarías recibió (1:7—4:14), Dios habló palabras
que brindaron alivio, consuelo y aliento a Josué, a Zorobabel y al pueblo. Él les dijo que
estaría con ellos y que haría algo por medio de ellos. De este modo Dios los alentó para
que no detuvieran la edificación del templo, sino que continuaran hasta finalizar dicha
edificación bajo el sacerdocio de Josué, el sumo sacerdote, y bajo el reinado de Zoro-
babel, el gobernador. Las cinco primeras visiones que Zacarías recibió son positivas,
mientras que las últimas tres visiones (5:1-6:8) son negativas, pues tratan sobre el jui-
cio universal que Dios ejecutará sobre la gente malvada y sobre el mal que hay en la
tierra. Estas tres visiones son la visión del rollo que volaba (5:1-4), la visión del efa (vs.
5-11) y la visión de los cuatro carros (6:1-8). En este mensaje consideraremos las dos
visiones presentadas en el capítulo 5.

VI. LA VISIÓN DEL ROLLO QUE VOLABA


A. El significado del rollo que volaba
“Luego alcé mis ojos de nuevo y miré, y he aquí un rollo que volaba. Y me dijo: ¿Qué
ves? Y dije: Veo un rollo que vuela” (5:1-2a). El rollo que volaba representa la justa ley
de Dios y su equidad (sus justos juicios). Sin este juicio, puede haber justicia, pero no
habrá equidad. Cuando un caso determinado se somete al justo juicio, entonces habrá
equidad.

B. Mide veinte codos de largo y diez codos de ancho


Que la longitud del rollo que volaba fuese de veinte codos y su anchura diez codos re-
presenta el testimonio de la ley conformado por dos cuadrados de diez codos por diez
codos cada uno. El número dos es el número de testimonio, y el número diez significa
compleción en plenitud. Por tanto, la ley de Dios es un testimonio para el mundo en-
tero, y los dos cuadrados de diez codos por diez codos son la compleción en plenitud
de la ley.
C. La maldición
El versículo 3a dice: “Entonces me dijo: Ésta es la maldición que sale sobre la faz de
toda la tierra”. La maldición representa el castigo de Dios al juzgar los pecados de
acuerdo con Su justa ley. La ley de Dios es justa, y esta ley justa no tolera injusticia
alguna. El hecho de que el juicio de Dios constituya una maldición indica la gravedad
extrema de este asunto. Este rollo será la base del juicio cabal que Dios ejecutará sobre
todo el pecado en la tierra.

D. El significado de hurtar
Los versículos 3b y 4b hablan de aquellos que hurtan. Hurtar representa los pecados
cometidos en contra de los hombres, los cuales son fruto de la codicia. El hurto procede
de la avaricia y la codicia. Hoy vivimos en una era de hurto. Los negocios y el comercio
involucran el hurto. Toda persona es codiciosa y avariciosa. El apóstol Pablo pudo
guardar gran parte de los Diez Mandamientos, pero no pudo cumplir el mandamiento
con respecto a la codicia (Ro. 7:7-8).

E. El significado de jurar falsamente


en el nombre de Jehová
Zacarías 5 también habla de los que juran falsamente en el nombre de Jehová (vs. 3c,
4c). Jurar falsamente por el nombre de Jehová representa los pecados cometidos con-
tra Dios mismo, los cuales son fruto de relacionarse incorrectamente con Dios. Aque-
llos que juran falsamente de esta manera no son honestos, fieles ni sinceros con Dios.
Quizás ellos afirmen que hablan y actúan en el nombre de Dios, pero dicha afirmación
es falsa. Esta falsedad ciertamente ofende a Dios.

La ley de Dios dada a Moisés consta de dos secciones. Una sección atañe a la relación
entre el hombre y Dios, y la otra, a las relaciones entre los hombres. Dios exige que
estemos bien con Él y con los hombres. Estar bien con Dios y con los hombres equivale
a ser justos. Aquellos que no están bien con Dios ni con los hombres sufrirán el juicio
de Dios.

F. El juicio que Dios ejecuta sobre los pecados


entra en la casa de los pecadores
y permanece allí
En cuanto al juicio de Dios, el versículo 4 dice: “Yo la haré salir, declara Jehová de los
ejércitos, y entrará en la casa del ladrón y en la casa del que jura falsamente por Mi
nombre; y pasará la noche en su casa y la consumirá junto con sus maderas y sus pie-
dras”. Por tanto, vemos que la ejecución del juicio de Dios sobre los pecados será rea-
lizada con la mayor seriedad y de manera cabal.

VII. LA VISIÓN DEL EFA


Los versículos del 5 al 11 describen la visión del efa, que es una vasija de medir, un
recipiente que contiene un efa, el cual se usaba para comprar y vender en los negocios.
A. La apariencia de ellos en toda la tierra
“Luego salió el ángel que hablaba conmigo, y me dijo: Alza ahora tus ojos y mira qué es
esto que sale. Y dije: ¿Qué es? Él respondió: Éste es el efa que sale. Además dijo: Ésta
es la apariencia de ellos en toda la tierra” (vs. 5-6). Un gran porcentaje de la población
mundial está involucrado en los negocios o en el comercio. Los negocios en sí no tienen
apariencia de maldad; por el contrario, el comercio tiene apariencia de ser apropiado.
Pero como veremos, en realidad el comercio es algo totalmente malvado.

B. Una mujer sentada en el efa


“Ésta es una mujer sentada en medio de aquel efa. Entonces él dijo: Ésta es la Maldad”
(vs. 7b-8a). Esto revela que la mujer sentada dentro del efa representa la maldad con-
tenida en el comercio, tal como la codicia, el engaño y el amor a las riquezas. El vende-
dor ama el dinero e intenta sacar dinero del bolsillo del comprador; el comprador tam-
bién ama el dinero e intenta comprar lo que quiere a un precio bajo, con lo cual se
ahorra dinero.

La visión en Zacarías 5 corresponde a la de Babilonia la Grande en Apocalipsis 18. Estas


dos visiones muestran que a los ojos de Dios la maldad contenida en el comercio es una
forma de idolatría y fornicación. Los negocios son una mujer adúltera deseosa de ganar
dinero.

C. Una tapa de plomo


es echada sobre la boca del efa
En Zacarías 5:7 y 8 vemos que una tapa de plomo, un peso de plomo, es echada sobre
la boca del efa. Esto representa la restricción que Dios, en Su soberanía, ejerce sobre la
maldad en el comercio. La maldad está escondida y oculta en el comercio internacional.
Si el comercio fuese restringido, particularmente el comercio internacional, toda la tie-
rra sería santa.

D. Salen dos mujeres


“Alcé luego mis ojos y miré, y he aquí dos mujeres que salían” (v. 9a). Que una sola
mujer se convirtiese en dos mujeres representa el doble efecto que tiene el comercio
una vez que se halla libre de toda restricción.

E. Dos mujeres alzan el efa


entre la tierra y los cielos
Las dos mujeres tenían alas como de cigüeña y traían el viento en sus alas. Ellas alzaron
el efa entre la tierra y los cielos (v. 9b). Todo esto representa la propagación veloz del
comercio malvado.

F. Una casa es edificada para ella


en la tierra de Sinar
“Dije al ángel que hablaba conmigo: ¿A dónde llevan el efa? Él me respondió: A edifi-
carle una casa en la tierra de Sinar; y cuando esté preparada, ella será asentada allí en
su propio lugar” (vs. 10-11). Esto significa que la soberanía de Dios hará que la maldad
en los negocios, actividad que el pueblo de Israel aprendió de los babilonios durante su
cautiverio, sea llevada de regreso a Babilonia (la tierra de Sinar). ¡Que esta maldad
regrese a Babilonia! Todo el pueblo elegido de Dios debe ser honrado y sencillo en su
vivir.

ESTUDIO-VIDA DE ZACARÍAS
MENSAJE SIETE
LAS VISIONES DE CONSUELO Y PROMESA
(6)
Lectura bíblica: Zac. 6
Las visiones presentadas en Zacarías 5 y 6 tratan sobre el juicio de Dios. En el capítulo
5, la visión del rollo que volaba (vs. 1-4) revela que la ley justa de Dios y su equidad no
permiten que haya injusticia alguna en la tierra. Debemos estar bien con Dios y con los
hombres, de lo contrario, sufriremos el juicio de Dios. La visión del efa (vs. 5-11) nos
muestra que el comercio es lo más malvado que existe en la tierra. Aparentemente, el
comercio es algo bueno, pero en realidad es malvado, lleno de iniquidad. En este men-
saje continuaremos a fin de considerar los dos asuntos mencionados en el capítulo 6:
la visión de los cuatro carros (vs. 1-8) y las palabras de conclusión sobre la confirma-
ción de las ocho visiones en este libro (vs. 9-15).

VIII. LA VISIÓN DE LOS CUATRO CARROS


En 6:1-8 vemos la última de las ocho visiones en el libro de Zacarías: la visión de los
cuatro carros.

A. El significado de los cuatro carros


“Luego alcé mis ojos de nuevo y miré, y he aquí cuatro carros que salían de entre los
dos montes” (6:1a). Estos cuatro carros representan los cuatro vientos (vs. 4-8) que
vienen de los cuatro ángulos de la tierra (Ap. 7:1-3) a fin de que Dios juzgue los pecados
sobre la tierra. Estos cuatro vientos son usados por Dios para ejercer Su administración
en el universo entero; en particular, son usados por Dios para ejecutar Su juicio, no
tanto sobre individuos, sino principalmente sobre naciones, gobiernos y reinos.

En la visión presentada en Zacarías 1:18-21, Zacarías vio cuatro cuernos que surgieron
para dañar y destruir a Israel, el pueblo de Dios. Luego, Dios preparó cuatro “artífices”
con el fin de destruir estos cuatro cuernos. El primero de estos artífices fue el Imperio
persa, que Dios en Su soberanía usó para destruir a Babilonia, el primer cuerno. Persia
fue un gran imperio; su territorio se extendió desde el mar Mediterráneo hasta el
océano Índico. Ciertamente, no sería fácil conquistar ese vasto imperio. Pero Alejandro
Magno, un joven, vino y derrotó velozmente el Imperio persa. Todo esto sucedió debido
al viento que sopló conforme a la soberanía de Dios para producir el segundo artífice a
fin de que fuese destruido el segundo cuerno. Después, Julio César vino con el ejército
romano y conquistó, en poco tiempo, el Imperio griego que Alejandro había fundado.
El Imperio romano, el último cuerno, ha permanecido por más de dos mil años.

1. Cada carro está equipado con caballos


“En el primer carro había caballos bermejos, y en el segundo carro caballos negros, y
en el tercer carro caballos blancos, y en el cuarto carro caballos tordos y fuertes” (6:2-
3). Que cada carro estuviera equipado con caballos representa el mover veloz del juicio
de Dios. Desde nuestro punto de vista, la ejecución del juicio de Dios es lenta; sin em-
bargo, según la perspectiva de Dios, Su juicio es ejecutado velozmente.

2. Caballos de diferentes colores


Que los caballos fuesen de diferentes colores –bermejo, negro, blanco y tordo– repre-
senta las diferentes maneras en que se ejecuta el juicio de Dios.

Cuando el Señor Jesús regrese, Él será más veloz que el viento; será como relámpago.
El último viento traerá a Cristo como último Artífice, el máximo Artífice, que habrá de
destruir al anticristo con su reino y pisará el gran lagar. En un instante, Él desmenuzará
la gran imagen humana (Dn. 2) desde los dedos de los pies hasta la cabeza, con lo cual
dará fin a todo el gobierno humano sobre esta tierra.

B. El significado de los dos montes


Zacarías 6:1 habla de dos montes. Estos dos montes representan un testimonio de los
juicios de Dios sobre la tierra. De entre los dos montes salen los cuatro vientos para
testificar a toda la tierra que Dios está en el trono y que la tierra está sujeta a Su admi-
nistración.

C. El significado de los montes de bronce


“Los montes eran montes de bronce” (v. 1b). En tipología, el bronce representa el juicio.
Por tanto, estos dos montes de bronce representan montes de juicio. El juicio de Dios
tiene por finalidad el establecimiento de Su testimonio.

D. Los que salen hacia la tierra del norte


hacen reposar el Espíritu de Dios
en la tierra del norte
“Luego me llamó y me habló diciendo: Mira, éstos que salen hacia la tierra del norte
han hecho reposar Mi Espíritu en la tierra del norte” (v. 8). Esto significa que los juicios
ejecutados sobre los países del norte, esto es, Asiria y Babilonia (Jer. 1:14-15; 4:6; 6:1;
25:9; 46:10; Ez. 1:4) dieron reposo al Espíritu de Dios. El juicio sobre estos países fue
un alivio para Dios.

IX. LAS PALABRAS DE CONCLUSIÓN


SOBRE LA CONFIRMACIÓN DE LAS OCHO VISIONES
Dios dio ocho visiones para consolar a Israel. Zacarías 6:9-15 es la palabra de conclu-
sión sobre la confirmación de las ocho visiones que traen alivio, consuelo y aliento.

A. Mediante la coronación de Josué,


el sumo sacerdote
Estas visiones son confirmadas por la coronación del sumo sacerdote Josué, quien ti-
pifica a Cristo en Su sacerdocio, y están vinculadas con Zorobabel, el gobernador de
Judá, quien tipifica a Cristo como Renuevo de David en Su reinado. Cristo es Aquel que
desempeña los dos cargos, el del sacerdocio y el del reinado, en paz sobre Su trono (vs.
9-13). Antes de los tiempos de Zacarías nadie había desempeñado ambos cargos, pues
el sacerdocio pertenecía a la tribu de Leví y a la familia de Aarón, y el reinado pertenecía
a la tribu de Judá y a la familia de David. No obstante, el rey Uzías intentó usurpar el
cargo del sacerdocio (2 Cr. 26:18-21), pero Dios lo castigó con lepra, y fue leproso hasta
el día de su muerte.

En Zacarías 6:9-13, Josué y Zorobabel ambos tipifican a Cristo, lo cual significa que
dos personas tipifican a una sola persona. Cristo es el único que desempeña ambos
cargos, el del sacerdocio y el del reinado. Cuando Cristo regrese, Él unirá el sacerdocio
con el reinado sobre Sus hombros. En toda la historia, Él es la única persona apta para
asumir las responsabilidades propias de estos dos cargos en la administración de Dios.
Por tanto, en Hebreos 7, Cristo es tanto el Sumo Sacerdote como el Rey, según es tipi-
ficado por Melquisedec. En Génesis 14, Melquisedec era primero rey, pero después se
presentó como sacerdote delante de Abraham, a quien le ministró pan y vino. Esto in-
dica que Él era tanto rey como sacerdote. Debido a que Melquisedec desempeñó ambos
cargos, él tipifica a Cristo como Aquel que ejercería tanto el sacerdocio como el reinado
en la administración de Dios.

B. Asegura la compleción
de la reedificación del templo de Dios
“Brotará de su lugar y edificará el templo de Jehová. Sí, él edificará el templo de
Jehová” (Zac. 6:12b-13a). Esto indica que las palabras de conclusión dadas en el capí-
tulo 6 sirven para asegurar la compleción de la reedificación del templo de Dios (v. 15).
La coronación de Josué aseguraba a las personas que Dios haría algo para completar
la reedificación del templo.

C. La corona espléndida sirve


como recuerdo en el templo de Jehová
“La corona espléndida servirá como recuerdo en el templo de Jehová” (v. 14). Esto re-
presenta el hecho de que el pueblo escogido de Dios recuerde al Mesías venidero
(Cristo). La corona con la que coronaron a Josué fue quitada de sobre su cabeza y
puesta en el templo. Esto debía servir de recordatorio a los hijos de Israel para que ellos
recordaran al Mesías venidero, Aquel que vendrá a fin de ser el Rey y el Sacerdote que
ejercerá la administración de Dios para el cumplimiento de la economía de Dios.

ESTUDIO-VIDA DE ZACARÍAS
MENSAJE OCHO
EL CONSEJO DADO A ISRAEL
DE QUE SE VUELVA DE LA VANIDAD
DE SU RELIGIÓN RITUALISTA
A LA REALIDAD DE UNA VIDA PIADOSA
Y
EL DESEO MANIFESTADO POR JEHOVÁ
DE RESTAURAR A ISRAEL
Lectura bíblica: Zac. 7—8
En este mensaje consideraremos Zacarías 7 y 8. Estos dos capítulos abarcan el consejo
dado a Israel de que se vuelva de la vanidad de su religión ritualista (7:3-6; 8:19a) a la
realidad de una vida piadosa (7:7-14; 8:16-17, 19b) y el deseo manifestado por Jehová
de restaurar a Israel (8:2-23).

I. EL CONSEJO DADO A ISRAEL


DE QUE SE VUELVA DE LA VANIDAD
DE SU RELIGIÓN RITUALISTA
A LA REALIDAD DE UNA VIDA PIADOSA
A. Abandonar la vanidad
de su religión ritualista
Zacarías 7:3-6 habla sobre la vanidad de la religión ritualista. En particular, estos ver-
sículos mencionan el llanto y el ayuno. El pueblo de Israel lloraba, ayunaba y se apar-
taba para ello en el décimo mes para lamentarse por el ataque y sitio que sufrió Jeru-
salén a manos de los babilonios (Jer. 52:4). El pueblo lloraba, ayunaba y se apartaba
para ello en el cuarto mes para lamentarse por haber sido derrumbado el muro de la
ciudad de Jerusalén (2 R. 25:3-4). Israel lloraba, ayunaba y se apartaba para ello en el
quinto mes para lamentarse por haber sido quemado el templo de Dios y la ciudad de
Jerusalén (Jer. 52:12-13). El pueblo de Dios también lloraba, ayunaba y se apartaba
para ello en el séptimo mes para lamentarse por el asesinato de Gedalías (2 R. 25:22-
26).

B. Volverse a la realidad
de una vida piadosa
A Israel no sólo se le aconsejó que abandonara la vanidad de su religión ritualista, sino
también que se volviera a la realidad de una vida piadosa.

1. Escuchar la palabra de Dios


Primero, a Israel se le pidió escuchar la palabra de Dios proclamada por los profetas
(Zac. 7:7, 11).

2. Juzgar con verdad


Si el pueblo de Israel había de poseer la realidad de una vida piadosa, ellos debían juz-
gar con verdad, mostrar benevolencia amorosa y compasión cada cual a su hermano,
no oprimir a la viuda, al huérfano, al extranjero ni al pobre, y ninguno debía pensar
mal en su corazón contra su hermano (vs. 9-10; 8:16b-17a).

3. Hablar verdad cada cual a su prójimo


Además, se le encargó al pueblo de Dios hablar verdad cada cual con su prójimo. Ellos
no debían pensar mal en su corazón contra su prójimo ni tampoco debían amar el ju-
ramento falso, porque Jehová aborrecía todas estas cosas (8:16a, 17b).

4. Amar la verdad y la paz


Por último, los hijos de Israel debían amar la verdad y la paz (v. 19b). Se les aconsejó
que abandonaran su religión ritualista, caracterizada por llanto y ayuno, para volverse
a la realidad de una vida piadosa, una vida llena de justicia, benevolencia amorosa,
compasión, verdad y paz.

II. EL DESEO MANIFESTADO POR JEHOVÁ


DE RESTAURAR A ISRAEL
Zacarías 8 revela el deseo que tiene Jehová de restaurar a Israel. Éste es un asunto
precioso.

A. El deseo de Jehová y la restauración de Israel


1. Jehová de los ejércitos está celoso
con grandes celos por Sion
Jehová de los ejércitos está celoso con grandes celos por Sion; sí, con gran ira Él tiene
celos por ella en contra de sus enemigos (v. 2). Aunque Dios es amor, Él siente gran ira
contra los enemigos de Su pueblo. Él está celoso por Sus amados elegidos.

2. Jehová vuelve a Sion


y mora en medio de Jerusalén
Jehová volverá a Sión y morará en medio de Jerusalén. Jerusalén se llamará Ciudad de
la Verdad, y el monte de Jehová de los ejércitos, Monte Santo (v. 3).

3. Ancianos y ancianas
moran en las calles de Jerusalén
Ancianos y ancianas morarán en las calles de Jerusalén, cada cual con un bastón en la
mano por la multitud de sus días (v. 4). Esto indica que la ciudad gozará de una situa-
ción maravillosa y que los ancianos y las ancianas experimentarán el verdadero disfrute
de vida.

4. Las calles de la ciudad están llenas


de muchachos y muchachas que juegan en ellas
Las calles de la ciudad estarán llenas de muchachos y muchachas que jugarán en ellas
(v. 5). Esto indica que la ciudad estará en paz y en una situación muy placentera.

5. Maravilloso tanto a los ojos


del remanente de Israel como a los ojos de Jehová
La situación de Jerusalén durante la restauración será tan placentera que ello será ma-
ravilloso tanto a los ojos del remanente de Israel como a los ojos de Jehová (v. 6).
Cuando las personas vean cuán placentera es Jerusalén, podrán exclamar: “¡Esto es
maravilloso!”. Y Dios podrá responder: “¡Sí, esto es maravilloso!”.

6. Jehová salva a Su pueblo de la tierra del oriente


y de la tierra donde se pone el sol
Jehová está a punto de salvar a Su pueblo de la tierra del oriente y de la tierra donde se
pone el sol para que sean llevados a Jerusalén y habiten allí. Ellos serán el pueblo de
Jehová, y Jehová será su Dios en verdad y en justicia (vs. 7-8). Creo que la tierra del
oriente es Babilonia y que la tierra donde se pone el sol es España, ya que en aquel
tiempo España era considerada la parte más remota de la tierra, el lugar donde se ponía
el sol.

7. Se les anima a los hijos de Israel a ser fuertes


Los hijos de Israel deberían ser fuertes, puesto que oyeron las palabras de los profetas
dadas en el día que se echó el cimiento del templo para que fuese reedificado (v. 9).
Éstas son palabras de aliento que animan a los hijos de Israel a ser fuertes y valerosos
a fin de finalizar la obra de reedificación de la casa de Dios.

8. El remanente de los hijos de Israel recibe pago,


y también sus animales
El remanente de los hijos de Israel recibirá pago, y también sus animales. Habrá paz
para los que salgan y para los que entren. Jehová ya no será con ellos como en los días
anteriores (vs. 10-11).

9. Jehová hace que el remanente de Israel


herede bendiciones
La vid dará su fruto; la tierra dará su producto; y los cielos darán su rocío, o sea, la
lluvia. Jehová hará que el remanente de Israel herede todas estas bendiciones (v. 12).
Debido a estas bendiciones, todo el país será fructífero y productivo para que lo disfrute
el pueblo.

10. Jehová salva al pueblo,


y el pueblo llega a ser bendición
Así como fueron maldición entre las naciones, Jehová los salvará, y ellos llegarán a ser
bendición. Ellos no deberían temer, mas deberían esforzarse sus manos. Así como Él
tuvo la intención de hacerles mal cuando sus padres le provocaron a ira y no se arre-
pintió, así de nuevo tiene la intención de hacer bien a Jerusalén y a la casa de Judá en
estos días (vs. 13-15). Dios les será bueno en todo aspecto.

11. Los ayunos se convierten para la casa de Judá


en gozo, regocijo y fiestas alegres
Por último, los ayunos del cuarto y del quinto mes, así como los ayunos del séptimo y
décimo mes, se convertirán para la casa de Judá en gozo, regocijo y fiestas alegres (v.
19). En vez de ayunos habrá banquetes llenos de buena comida para el disfrute del
pueblo de Israel.

B. Las naciones acuden a Israel


para suplicar el favor de Jehová,
y los hijos de Israel son sacerdotes para ellos
Las naciones acudirán a Israel para suplicar el favor, la gracia, de Jehová, y los hijos de
Israel serán sacerdotes para ellos (vs. 20-23). Para entonces, toda la nación de Israel
constituirá un sacerdocio. Ellos enseñarán a los gentiles, las naciones, a conocer el ca-
mino de Dios y la persona de Dios; además, les enseñarán a adorar y servir a Dios. En
calidad de sacerdotes, ellos conducirán a las naciones a la presencia de Dios a fin de
que ellas sean iluminadas, corregidas y favorecidas con todas las riquezas de Dios. En
esto consiste el sacerdocio. Durante los mil años del reino, después que los judíos sean
salvos al retorno del Señor, ellos se convertirán en sacerdotes que enseñarán a todas
las naciones arrepentidas.

1. Muchos pueblos, aun los habitantes


de muchas ciudades, acuden a Israel
No un solo pueblo, sino muchos pueblos, aun los habitantes de muchas ciudades de
diferentes países, acudirán a Israel y dirán: “Vamos sin demora a implorar el favor [la
gracia] de Jehová y a buscar a Jehová de los ejércitos; y se les contestará: Yo también
iré” (v. 21). El versículo 22 continúa diciendo: “Sí, vendrán muchos pueblos y naciones
fuertes a buscar a Jehová de los ejércitos en Jerusalén, y a implorar el favor de Jehová”.
Espero que un día ésta sea la situación en todas las iglesias locales. Siempre que alguien
diga: “Vamos a la reunión”, otro responderá: “Yo también iré”. Así será la situación en
el milenio. No sólo el pueblo de Israel, sino también los gentiles que viven con ellos,
todos buscarán a Dios.

2. Diez hombres se asen del manto


de un varón judío y dicen:
Dejadnos ir con vosotros
En aquellos días acontecerá que diez hombres de todas las lenguas de las naciones se
asirán del manto de un varón judío, diciendo: “Dejadnos ir con vosotros, porque hemos
oído que Dios está con vosotros” (v. 23; Is. 2:2-3a). De alguna manera, Dios revertirá
la situación de Babel y resolverá el problema causado por la existencia de lenguas dife-
rentes entre las naciones. Dios ya hizo esto una vez en Pentecostés (Hch. 2). Lo suce-
dido en Pentecostés es prefigura de lo que tendrá lugar durante la era del reino mile-
nario.

3. Los hijos de Israel


son sacerdotes a las naciones
Los hijos de Israel serán sacerdotes a las naciones (Is. 2:3b-4a). La intención de Dios,
según Éxodo 19:6, era que Israel fuese una nación de sacerdotes, y Él nunca se ha olvi-
dado de esto. Dios ha estado esperando la oportunidad para cumplir esto, pero no ha
habido ocasión para ello. En el tiempo de la restauración, todos los israelitas serán
sacerdotes, y como tales, estarán muy ocupados enseñándoles a las naciones cómo ado-
rar y servir a Jehová. Anteriormente, las naciones eran idólatras o ateas, pero todas
ellas se volverán a Dios, y Él se volverá a ellas para ser su Dios. Por tanto, las naciones
deberán aprender cómo adorar y servir a Jehová.

Ésta fue una palabra de aliento dada a los hijos de Israel. Pareciera que Zacarías les
decía: “Olvídense de los ayunos y de los llantos. Vuélvanse a Dios y lleven una vida
piadosa. Habrá después un tiempo de restauración, y las naciones se volverán a ustedes
y morarán con ustedes para ser el pueblo de Dios. Ustedes tomarán la delantera para
ayudarles, para enseñarles, para introducirlos en la adoración de Dios”.

Durante el reino milenario, Israel estará en la parte terrenal, mientras que nosotros,
los creyentes neotestamentarios, estaremos en la parte celestial. Seremos los reyes, los
co-reyes que reinarán con Cristo, y también seremos los sacerdotes, los sacerdotes ce-
lestiales, que servirán a Dios. Sin embargo, no todos los creyentes estarán allí, sino
únicamente los vencedores. Si el milenio ha de ser un tiempo de prueba para nosotros
dependerá de si hemos sido vencedores en nuestra vida cristiana en esta era. Si somos
los vencedores, estaremos en la parte celestial del reino milenario como reyes y sacer-
dotes; de lo contrario, estaremos en algún otro lugar para ser disciplinados con el fin
de alcanzar la madurez.

ESTUDIO-VIDA DE ZACARÍAS
MENSAJE NUEVE
LAS PROFECÍAS DE ALIENTO
(1)
Lectura bíblica: Zac. 9
La carga de Zacarías era ayudar al pueblo de Israel que había retornado a ver el propó-
sito de Dios. En aquel entonces, el propósito de Dios consistía en recobrar el templo
como centro de Sus intereses. Por medio de Zacarías, el Señor parecía decirle a Su pue-
blo: “No quiero que ayunen ni lloren. Olvídense de esas cosas. Incluso les pido que se
olviden de lo que hice en el pasado para disciplinarlos. Ustedes deben saber qué es lo
que deseo que hagan hoy. Quiero que comprendan que Mi deseo es que Mi pueblo edi-
fique el templo a fin de que éste sea el centro y la realidad de Mis intereses en la tierra”.
Hoy en día la intención de Dios, Su deseo, es que nosotros seamos uno con Él. Dios nos
ha traído de regreso al lugar, al terreno, incluso al cimiento del templo. Dios desea que
veamos que Sus intereses, Su deseo y Su carga consisten en que sea finalizada la edifi-
cación del templo.

Dios tiene una carga. Esta carga consiste en que Él obtenga, en esta era, un grupo de
personas que conozcan Su corazón, que comprendan Su deseo y que sean uno con Él
para edificar el Cuerpo de Cristo. Esto es lo que Dios desea. El deseo de Dios está rela-
cionado con Su economía. La economía de Dios consiste en que Cristo sea el todo, que
Él sea el centro y la circunferencia, la centralidad y la universalidad, del mover de Dios
en la tierra. Todos debemos ver esto.

Cristo es revelado en todo el libro de Zacarías. En el capítulo 1 vemos que Cristo es el


varón que cabalga en un caballo bermejo para cuidar al pueblo sufriente de Dios; en el
capítulo 2, Él es Aquel que mide Jerusalén; en el capítulo 3, Él es el Sumo Sacerdote,
tipificado por el sumo sacerdote Josué y representado por la piedra con siete ojos; en
el capítulo 4, Él es el verdadero Rey, tipificado por Zorobabel; y en el capítulo 6, Él es
el único apto para ejercer tanto el cargo del sacerdocio como el del reinado con la fina-
lidad de que la edificación del templo de Dios sea llevada a su consumación. Ahora
debemos proseguir para ver que este Cristo todo-inclusivo está íntegramente relacio-
nado con la historia humana. Sin Cristo, la historia humana —desde Adán hasta la úl-
tima persona del linaje humano— carece de sentido. Sin embargo, conforme a la eco-
nomía de Dios, Cristo está íntimamente involucrado con la historia humana. Esto
quiere decir que Cristo está relacionado con todos los aspectos cruciales de los cuatro
imperios representados por la gran imagen humana en Daniel 2. Como veremos, el
Cristo revelado en Zacarías 9—14 es un Cristo que está involucrado con la historia hu-
mana de una manera detallada, particular e íntima.

Las visiones presentadas en Zacarías 1—6 sirven principalmente para consolar a los
hijos de Israel, mientras que las profecías en los capítulos 9—14 sirven principalmente
para alentarlos. Sin Cristo, no tenemos consuelo ni aliento. El consuelo presentado en
Zacarías 1—6 es Cristo, y el aliento presentado en Zacarías 9—14 también es Cristo. En
este mensaje consideraremos la primera de las profecías de aliento.

I. LA PROFECÍA CON RESPECTO A LAS NACIONES


ALREDEDOR DE JUDÁ EN RELACIÓN CON ISRAEL
La profecía presentada en Zacarías 9 trata sobre las naciones que estaban alrededor de
Judá en relación con Israel.

A. Respecto a la destrucción
de las naciones alrededor de Judá
llevada a cabo por Alejandro Magno
La profecía en los versículos del 1 al 7 trata sobre la destrucción de las naciones alrede-
dor de Judá llevada a cabo por Alejandro Magno, rey del Imperio griego (336-323 a.
C., incluyendo la influencia ejercida por sus cuatros sucesores hasta el año 44 a. C.),
según fue profetizada por Daniel y está representada por el vientre y los muslos de la
gran imagen humana descrita en Daniel 2:32c, así como por la tercera bestia en 7:6,
por el macho cabrío en 8:5 y por el rey poderoso en 11:3.

B. El Señor protege a Jerusalén


junto con su templo, el cual es Su casa
Zacarías 9:8 dice: “Y acamparé alrededor de Mi casa por causa de un ejército, / por
causa del que pasa por ella y vuelve; / y no pasará más sobre ellos opresor; / porque
ahora veo con Mis propios ojos”. Este versículo revela que durante el ataque de Alejan-
dro Magno, el Señor protegió a Jerusalén junto con su templo, el cual es Su casa. Aun-
que Alejandro, un rey poderoso, causó daño a muchas naciones alrededor de Judá, él
no causó mucho daño a Judá ni a Jerusalén, e incluso dejó intacto el templo.

C. Cristo es temporalmente bienvenido en Jerusalén


como Rey que viene de forma humilde
Los dos versículos en el capítulo 9 que tratan sobre Cristo, los versículos 9 y 10, son una inser-
ción parentética. Esto significa que el versículo 11 es la continuación del versículo 8. El ver-
sículo 9 dice: “¡Exulta grandemente, oh hija de Sion! / ¡Grita, oh hija de Jerusalén! / Ahora tu
Rey viene a ti. / Él es justo y porta la salvación, / humilde y montado sobre un asno, / sobre un
pollino, hijo de asna”. Esto revela que Cristo habría de venir de una manera justa trayendo
salvación para nosotros y que Él cabalgaría sobre un asno, incluso un pollino, hijo de asna. Esto
se cumplió en los cuatro Evangelios la última vez que Jesucristo entró en Jerusalén. Él vino en
calidad de Rey, pero como un Rey humilde, un Rey que se humilló, el cual no cabalga en un
caballo majestuoso, sino en un pollino.

D. El reino milenario como tiempo de restauración


El versículo 10 dice: “Destruiré de Efraín el carro / y de Jerusalén el caballo, / y el arco de la
batalla será destruido; / y Él hablará paz a las naciones, / y Su dominio será de mar a mar, / y
desde el Río hasta los confines de la tierra”. Esto se refiere al reino milenario, el cual tendrá
lugar en el tiempo de la restauración. En el reino milenario Dios hará que cesen las guerras.
Esta palabra en cuanto al reino seguramente debió de haber consolado y alentado al pueblo de
Israel.

La secuencia presentada en este capítulo es muy significativa. Los versículos del 1 al 7 hablan
sobre el daño y la devastación que Alejandro Magno causó en las naciones alrededor de Judá.
Luego, el versículo 8 prosigue diciendo que el Señor mismo acampó alrededor de Su templo en
la ciudad santa. Esto salvó a Judá junto con Jerusalén y el templo de la devastación causada por
Alejandro Magno. Jerusalén y el templo no sufrieron daño alguno y fueron salvos de la devas-
tación del enemigo. Aquella fue una liberación maravillosa y una señal de la restauración veni-
dera. Sin embargo, la restauración venidera requiere que Cristo venga. Por esta razón, después
de la liberación de Jerusalén y del templo mencionada en el versículo 8, el versículo 9 dice que
Cristo viene, Aquel que es Justo y que porta la salvación. Finalmente, se presentó la situación
oportuna y propicia para que Cristo viniera, y Él vino en humildad, y también de manera íntima,
cabalgando sobre un asno.

¿Cuál ha de ser el resultado de la venida de Cristo? Como lo indica el versículo 10, después de
Su venida, hay paz, restauración y dominio. Durante la restauración, el primer ítem es la paz:
“Él hablará paz a las naciones”. El segundo ítem es el dominio: “Su dominio será de mar a
mar”.

Sin embargo, cuando Cristo vino la primera vez, Él fue bien recibido sólo temporalmente y, a
la postre, fue rechazado, detestado al máximo y se le dio muerte al ser crucificado. En cuanto a
Su rechazo por parte de los hijos de Israel, el Señor Jesús dijo: “¡Jerusalén, Jerusalén, que matas
a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos,
como la gallina junta a sus polluelos debajo de las alas, y no quisisteis! He aquí vuestra casa os
es dejada desierta” (Mt. 23:37-38). La palabra casa denota la casa de Dios, la cual era el templo.
Antes era la casa de Dios, pero ahora Él la llama “vuestra casa”. La casa de Dios se había
convertido en la casa de ellos, por lo cual sería completamente destruida por Tito en el año 70
d. C. (Mt. 24:2).

Debido a que los hijos de Israel rechazaron a Cristo el Rey, la restauración fue suspendida y
vino un tiempo de juicio sobre los hijos de Israel, tiempo que ha durado casi veinte siglos. Por
tanto, es necesario que Cristo venga una segunda vez; esta vez no vendrá montado sobre un
asno, sino que vendrá como un relámpago (Mt. 24:27). Entonces, la paz y el reino eterno, como
dominio de Dios, estarán sobre la tierra de mar a mar. Ésta es la secuencia de eventos en con-
formidad con el significado espiritual.

E. Respecto a la victoria
de los héroes judíos macabeos
sobre Antíoco Epífanes
La profecía en los versículos del 11 al 17 de Zacarías 9 trata sobre la victoria de los héroes
judíos macabeos sobre Antíoco Epífanes, rey de Siria (175-164 a. C.), el reino del norte, según
fue profetizado por Daniel en su libro en 8:9-14, 23-25 y 11:21-35. Antíoco Epífanes es el
primero que tipificó al anticristo venidero, quien hizo las maldades profetizadas en Daniel 8:10-
13, 23-25; 11:30-32a.

Dios hizo surgir a los héroes macabeos para que combatieran contra Antíoco y lo derrotaran.
Daniel 11:32b dice: “El pueblo que conoce a su Dios se mostrará fuerte y actuará”. Creo que
Macabeo y sus seguidores sabían que este pasaje se aplicaba a ellos, por lo cual fueron alenta-
dos. Ellos se mostraron fuertes y actuaron resueltamente contra Antíoco Epífanes.

Zacarías 9:13 dice: “Porque entesaré para Mí a Judá, / y cargaré el arco con Efraín; / despertaré
a tus hijos, oh Sion, / contra tus hijos, oh Javán; / y te pondré como espada de guerrero”. Aquí
la palabra Javán se refiere a Grecia, y ésta es la clave para entender los versículos del 11 al 17.
Los hijos de Grecia son Antíoco y los que están con él, y los hijos de Sion son los macabeos.
Por tanto, el versículo 13 dice que en el tiempo de Antíoco Epífanes, Dios habría de despertar
a Sus hijos, los hijos de Sion, en contra de los hijos de Grecia.

Los versículos 14 y 15 prosiguen diciendo: “Y Jehová aparecerá sobre ellos, / y Su flecha saldrá
como relámpago; / el Señor Jehová tocará la trompeta / e irá entre los torbellinos del sur. /
Jehová de los ejércitos los defenderá; / ellos devorarán y pisotearán las piedras de la honda. /
Beberán, harán estrépito como tomados de vino / y se llenarán como lebrillo para los sacrificios,
/ como las esquinas del altar”. En estos versículos, ellos, se refiere a los macabeos, quienes
fueron defendidos por Dios.

El versículo 16 continúa: “Y en aquel día Jehová su Dios los salvará, como a rebaño de Su
pueblo, / porque serán como piedras de una corona, resplandecientes en Su tierra”. La expre-
sión en aquel día se refiere al 25 de diciembre del año 165 a. C.

El versículo 17 concluye diciendo: “Pues ¡cuánta es su bondad, y cuánta su belleza! / El grano


hará florecer a los jóvenes, / y el vino nuevo a las vírgenes”. Estas palabras fueron dichas para
congratular a los macabeos por su victoria.

La primera parte de este capítulo habla acerca de Alejandro Magno, y la segunda parte, de
Antíoco Epífanes. Las palabras acerca de Cristo, quien está íntimamente involucrado con la
historia humana, han sido insertadas parentéticamente en los versículos 9 y 10. Cristo, obvia-
mente, no vino en tiempos del Imperio griego, sino en tiempos del Imperio romano. Como
veremos en un mensaje posterior, Zacarías también profetizó acerca del Imperio romano.

ESTUDIO-VIDA DE ZACARÍAS
MENSAJE DIEZ
LAS PROFECÍAS DE ALIENTO
(2)
Lectura bíblica: Zac. 10
En este mensaje consideraremos la profecía de aliento presentada en Zacarías 10.

II. LA PROFECÍA
CON RESPECTO A LA AMOROSA VISITACIÓN
DEL SEÑOR A ISRAEL
La profecía presentada en Zacarías 10 trata sobre la amorosa visitación del Señor a
Israel. Como veremos, esta amorosa visitación es, en realidad, la venida de Cristo a
Israel.
A. El Señor anima a los hijos de Israel
a que busquen más bendiciones
“Pedid a Jehová lluvia / durante el tiempo de lluvia primaveral, / a Jehová que hace
relámpagos, / y les dará aguaceros, / hierba en el campo a cada uno” (v. 1). Aquí llu-
via significa bendición. Pedir más lluvia equivale a buscar más bendición. Por consi-
guiente, en este versículo el Señor anima a los hijos de Israel a que busquen más ben-
diciones en el tiempo en que Él les muestra Su favor. Ya que el Señor es propicio para
con nosotros, deberíamos pedirle que nos conceda aún más Su favor. Puesto que Dios
nos da aguaceros, deberíamos pedirle que nos conceda más lluvia. Esto indica todos
necesitamos orar pidiendo la abundante bendición del Señor.

B. El Señor castiga a los pastores falsos


Los versículos 2 y 3 dicen: “Porque los terafines han hablado vanidad, / y los adivinos
han visto mentira / y han hablado sueños falsos; / en vano dieron consuelo. / Por tanto,
el pueblo ha vagado como ovejas; / está afligido porque no tiene pastor. / Contra los
pastores se enciende Mi ira, / y castigaré a los machos cabríos”. Entre los judíos en
tiempos antiguos, muchos poseían terafines, que eran imágenes o dioses falsos guar-
dados en los hogares de la gente. Todos aquellos dioses falsos y adivinos hablaban va-
nidades y sueños falsos; en vano daban consuelo. Por esta razón, el pueblo vagaba
como ovejas. Ellos estaban afligidos porque no tenían pastor. El versículo 3 nos dice
que la ira del Señor se había encendido contra los pastores y que Él castigaría a los
machos cabríos; los pastores aquí son los machos cabríos. Los pastores apropiados son
los profetas, las personas apropiadas que hablan por Dios.

Hoy en la vida de iglesia tenemos una práctica maravillosa. Animamos a cada uno de
los santos a profetizar; hacemos de cada santo un profeta. Actualmente, en el mover
del Señor entre Su pueblo, lo más importante es hablar por Él. Pablo animó a todos los
santos a que profetizaran (1 Co. 14:1, 24, 31, 39a).

C. El Señor visita
la casa de Judá, Su rebaño
“Pues Jehová de los ejércitos ha visitado Su rebaño, la casa de Judá, / y los pondrá
como Su caballo de majestad en la batalla” (Zac. 10:3b). Dios vino con benevolencia a
Su pueblo para visitarlos. La visitación de Dios fue la venida de Cristo a ellos. Dios vino
a ellos en el hombre Jesús. Claro, el capítulo 10 no hace mención del nombre de Jesu-
cristo ni del Mesías, pero la expresión ha visitado aquí debería entenderse como la ve-
nida de Cristo. Hace dos mil años, Él vino en forma de hombre.

Este pasaje de la Palabra nos habla sobre el Pastor del rebaño de Dios. En el Nuevo
Testamento el Señor Jesús se compara a Sí mismo con un pastor. Él vino como el ver-
dadero Pastor y reprendió a los otros pastores, quienes eran los ancianos, los escribas
y los sacerdotes. Ellos eran pastores impropios, pero el Señor era el Pastor único. El
Señor incluso nos dijo que Él era el buen Pastor que puso Su vida por las ovejas (Jn.
10:11, 14-15). Por un lado, el Señor castigó a los falsos pastores; por otro, Él, el verda-
dero Pastor, ha visitado a Su rebaño.

Al visitar a Su rebaño el Señor hizo de ellos caballos de majestad. ¿Es usted una oveja
o un caballo de majestad? Todos debemos avanzar a fin de que dejemos de ser ovejas
para convertirnos en caballos de majestad. Toda oveja débil que haya sido tocada por
el Pastor se convertirá en un caballo de majestad.

D. De Judá sale la piedra angular, la clavija,


el arco de batalla y todos los gobernantes juntos
Zacarías 10:4 prosigue diciendo: “De él saldrá la piedra angular, de él la clavija, / de él
el arco de batalla, / de él todos los gobernantes juntos”. El pronombre él, que aparece
cuatro veces en este versículo, se refiere a Judá en el versículo 3. El versículo 4 indica
que cuando llegamos a ser caballos de majestad, nos convertimos en fuente de piedras
angulares, clavijas, arcos de batalla y gobernantes. Al convertirnos en caballos, produ-
cimos estas cuatro clases de cosas.

E. La casa de Judá y el pueblo de Efraín


son como valientes que pisotean a sus enemigos
La casa de Judá y el pueblo de Efraín serán como valientes que pisotean a sus enemigos, porque
Jehová está con ellos (v. 5). Jehová fortalecerá la casa de Judá y salvará la casa de José. Jehová
los hará volver, porque de ellos ha tenido compasión; y serán como si Jehová no los hubiera
desechado. Jehová es su Dios, y Él les responderá (v. 6). Se regocijarán sus corazones como
con el vino; su corazón exultará en Jehová (v. 7). Ésta debería ser nuestra situación y condición
en la vida de iglesia hoy en día.

F. Jehová los llama con un silbido y los reúne


Los versículos del 8 al 12 revelan más aspectos en cuanto a la amorosa visitación del Señor a
Israel. El versículo 8 dice: “Yo los llamaré con un silbido y los reuniré, porque los he redimido;
/ y se multiplicarán como antes se multiplicaron”. El Señor no nos llama con un silbido estri-
dente, sino con un silbido suave y agradable, como el canto de los pájaros. A menudo en nuestro
avivamiento matutino, el Señor nos llama con un silbido y nos reúne con Él.

Los versículos 9 y 10 dicen: “Los sembraré entre los pueblos, y en tierras lejanas se acordarán
de Mí; / vivirán con sus hijos y volverán. / Yo también los traeré de la tierra de Egipto / y los
recogeré de Asiria; / los traeré a la tierra de Galaad y del Líbano; / y no habrá sitio para ellos”.
El pueblo del Señor ciertamente se multiplicará. Creo que veremos muchos nuevos creyentes
en las iglesias locales. Esto será una verdadera multiplicación conforme a la nueva manera.

El versículo 11 continúa diciendo: “Y Él pasará por el mar de angustia / y herirá en el mar las
olas, / y se secarán todas las profundidades del Nilo; / la soberbia de Asiria será derribada”. El
mar que se menciona aquí es el mar Rojo, el cual, junto con el Nilo, sirve de protección a Egipto
y lo mantiene separado. No obstante, Dios herirá las olas en el mar Rojo y secará todo el Nilo.

El versículo 12 concluye: “Y Yo los fortaleceré en Jehová, / y andarán en Su nombre, / declara


Jehová”. Aquí Yo se refiere a Jehová, lo cual indica que Jehová fortalecerá a Su pueblo en Sí
mismo. Luego, ellos andarán en Su nombre. Estar en el nombre de una persona equivale a ser
uno con la persona que es la realidad de dicho nombre. Estar en el nombre de Dios equivale a
ser uno con Dios en nuestro diario andar al mantener nuestro vivir, andar y todo nuestro ser en
el nombre de Dios.
Todo el capítulo 10 habla de la amorosa visitación de Dios. Debemos percatarnos y recordar
que esta visitación es, en realidad, la venida de Cristo. Conforme a mi experiencia, puedo tes-
tificar que cuando disfrutamos la amorosa visitación del Señor, nuestra situación es exacta-
mente como la del pueblo de Dios descrita en este capítulo. A menudo, después que hemos
disfrutado tal amorosa visitación, nuestra situación cambia. Al visitarnos, Él nos anima a que
busquemos más bendiciones. Somos pequeñas ovejas, pero después de Su amorosa visitación,
nos convertimos en caballos. Nosotros no somos muy valientes ni fuertes, pero después de la
amorosa visitación del Señor con Su tierno contacto, somos fortalecidos de modo que llegamos
a ser caballos de majestad en la batalla. A la postre, el Señor nos fortalece en Sí mismo a fin de
que andemos en Su nombre.

ESTUDIO-VIDA DE ZACARÍAS
MENSAJE ONCE
LAS PROFECÍAS DE ALIENTO
(3)
Lectura bíblica: Zac. 11
En este mensaje consideraremos la profecía presentada en Zacarías 11.

III. LA PROFECÍA
CON RESPECTO A LA VIDA DE ISRAEL
BAJO LA OPRESIÓN DEL IMPERIO ROMANO
La profecía presentada en Zacarías 11 abarca la vida de Israel bajo la opresión del Im-
perio romano. Como veremos, hay evidencia que demuestra que este capítulo trata so-
bre la tiranía del Imperio romano.

A. La destrucción que el Imperio romano


trae a la región circunvecina de Israel
Los versículos del 1 al 3 revelan la destrucción que el Imperio romano trajo a la región
circunvecina de Israel. El fuego mencionado en el versículo 1 se refiere a la invasión
romana que devastó el Líbano y la región del Jordán.

B. Los hijos de Israel caen


en manos de sus vecinos
y en manos del rey de sus vecinos
La vida de Israel bajo la tiranía del Imperio romano es vista en los versículos del 4 al 6.
Los hijos de Israel cayeron en manos de sus vecinos y en manos del rey de sus vecinos.
El prójimo mencionado en el versículo 6 se refiere a los reyes y gobernadores subordi-
nados al Imperio romano, tales como Herodes y Pilato, en la región de Palestina. El rey
mencionado en el versículo 6 es el césar.
C. Jehová como Jesús pastorea
a los afligidos del rebaño de Israel
En los versículos del 7 al 11 y en el 14 vemos que Jehová como Jesús pastorea a los
afligidos del rebaño de Israel. El versículo 7 dice: “Entonces Yo pastoreé las ovejas des-
tinadas a la matanza, esto es, los afligidos del rebaño”. Aquí Yo se refiere a Jehová,
como se indica en el versículo anterior. Jehová como Jesús vino a alimentar a Su pue-
blo, que estaba destinado a la matanza, esto es, los afligidos del rebaño.

Los versículos del 7b al 11 dicen: “Y tomé para mí dos cayados: a uno le puse por nom-
bre Favor, y al otro, Ataduras; y apacenté las ovejas. Entonces destruí a los tres pastores
en un mes; porque mi alma se impacientó contra ellos, y también el alma de ellos me
detestó a mí. Luego dije: No os pastorearé. La que ha de morir, que muera; y la que ha
de ser destruida, que sea destruida; y las que queden, que coman sus carnes unas a
otras. Y tomé mi cayado Favor y lo quebré, para romper mi pacto que había hecho con
todos los pueblos. El pacto fue roto aquel día; y así conocieron los afligidos del rebaño,
que me observaban, que era palabra de Jehová”. Aquí vemos que Jehová como Jesús
vino trayendo consigo dos cayados: Favor y Ataduras. Favor se refiere a la gracia, y
Ataduras se refiere a ser atados en unidad. Luego, Jehová como Jesús separó a los tres
pastores: los sacerdotes, los ancianos y los escribas. Él los destruyó a ellos, y las almas
de ellos lo detestaron a Él. El Señor Jesús, quien es el Pastor apropiado, fue rechazado,
con lo cual los hijos de Israel fueron dejados como rebaño que no tiene pastor (Jn.
10:11). Con respecto al hecho de que Israel estuviese sin pastor, Mateo 9:36 dice: “Y al
ver las multitudes, tuvo compasión de ella; porque estaban afligidas y dispersas como
ovejas que no tienen pastor”. Además, Él destruyó el cayado Favor (Zac. 11:10), lo cual
indica que el Señor rompió el pacto que Dios había hecho por medio de Moisés, con lo
cual el pueblo fue dejado sin un pacto que lo cubriese. Así pues, Él les retiró la gracia
(favor).

El versículo 14 prosigue diciendo: “Luego quebré mi segundo cayado, Ataduras, para


romper la hermandad entre Judá e Israel”. Esto indica que el amor que une también
fue retirado. Como resultado de ello, la nación fue dividida y se llenó de luchas internas
(v. 9). Desde el día de la crucifixión de Cristo no ha habido unidad entre los judíos.
Aunque los del reino norteño, Israel, y los del reino sureño, Judá, eran hermanos, la
hermandad entre ellos ha sido rota debido a que el amor que los unía fue roto. Esto
ocurrió durante el tiempo en que ellos vivían bajo la opresión del Imperio romano.

D. El Mesías, como el Pastor


apropiado de Israel,
es detestado, atacado, rechazado
y vendido por treinta piezas de plata
Los versículos 12 y 13 de Zacarías 11 revelan que el Mesías, como el Pastor apropiado
de Israel, fue detestado, atacado, rechazado y vendido por treinta piezas de plata, el
precio de un esclavo (Éx. 21:32). Lo que está profetizado aquí se cumplió en los cuatro
Evangelios. Al Señor Jesús lo vendieron durante el reinado del Impero romano, y Él
fue juzgado por los gobernadores romanos.

Zacarías 11:12 y 13 dicen: “Y les dije: Si os parece bien, dadme mi salario; pero si no,
dejadlo. Entonces pesaron por mi salario treinta piezas de plata. Y me dijo Jehová: Tira
al alfarero ese magnífico precio en que me han tasado. Entonces tomé las treinta piezas
de plata y las tiré al alfarero, en la casa de Jehová”. Esto claramente indica que Cristo
fue detestado, atacado, rechazado y vendido por treinta piezas de plata. Para entender
debidamente estos versículos y saber quién ofreció las piezas de plata y quién las tiró
en la casa de Jehová, debemos estudiar los cuatro Evangelios.

E. Los hijos de Israel son dejados en manos


de los pastores insensatos e inútiles
Los sacerdotes, los ancianos y los escribas fueron aniquilados, y Jesús fue crucificado,
rechazado al máximo. Por tanto, los hijos de Israel fueron dejados en manos de los
pastores insensatos e inútiles, los cuales no habrían de cuidarlos (vs. 15-17). Esto quiere
decir que después de la crucifixión de Cristo, no hubo un liderazgo apropiado entre el
pueblo de Israel. Ellos lucharon entre sí, devorándose los unos a los otros. Los pastores
insensatos e inútiles que se levantaron en medio de ellos les causaron más sufrimien-
tos. Esta clase de situación permitió que Tito devastara todo el país de Judá.

Este capítulo ciertamente se refiere a la vida que Israel llevó bajo la tiranía del Imperio
romano. El propio Señor Jesús vivió bajo el reinado de los gobernadores romanos; Él
vivió bajo el reinado del césar, el sumo gobernante, y también durante el reinado de
Herodes y Pilato, los gobernadores subordinados. Fue bajo este reinado que el verda-
dero y apropiado Pastor fue detestado, rechazado, atacado, vendido y crucificado. Con
respecto a esto, Mateo 26:31, una cita de Zacarías 13:7, dice: “Heriré al Pastor, y las
ovejas del rebaño serán dispersadas”. Cuando Cristo, el Pastor, fue crucificado, todas
las ovejas de Su rebaño fueron dispersadas.

Los capítulos del 9 al 11 de Zacarías revelan a Cristo de una manera muy íntima. El
centro de las profecías en estos capítulos es Cristo como Mesías que fue rechazado. En
el capítulo 9, Cristo vino y entró en Jerusalén como Rey que venía a ellos en forma
humilde. Luego, el capítulo 10 revela a esta Persona bondadosa, tierna y amable como
Pastor que viene en Su amorosa visitación a Israel. Él salió a pastorear al pueblo
cuando tenía treinta años. Durante los tres años y medio de Su ministerio en la tierra,
Él impartió al pueblo escogido de Dios el suministro espiritual. El tiempo de Su minis-
terio fue un tiempo de pastoreo, y muchos fueron ayudados por Su pastoreo. Sin em-
bargo, debido a que Su ayuda era tan popular, los ancianos, los escribas y los sacerdotes
se volvieron celosos. En sus celos, arrestaron a Jesús valiéndose de la traición de Judas.
Después, Él fue juzgado primero por el sumo sacerdote conforme a la ley de Dios, y
luego por los gobernadores del gobierno romano, Herodes y Pilato, conforme a la ley
romana. El Señor Jesús fue completamente justificado. Pilato le dijo a los judíos que
no hallaba en Jesús ningún delito (Jn. 18:38; 19:4), pero los judíos no quisieron escu-
charle, y sus voces prevalecieron: “Cuando le vieron los principales sacerdotes y los
alguaciles, dieron voces, diciendo: ¡Crucifícale! ¡Crucifícale! Pilato les dijo: Tomadle
vosotros, y crucificadle; porque yo no hallo delito en Él” (Jn. 19:6). En vez de obrar
justamente, Pilato entregó a Jesús en manos de los judíos. Ellos tomaron a Jesús y lo
llevaron al lugar llamado Gólgota, y allí lo crucificaron. Los judíos rechazaron comple-
tamente a Su Rey.

El Mesías vino de manera íntima y amable a visitar a Su pueblo, Israel, en calidad de


Rey. Si ellos hubieran estado listos, le habrían recibido. De esta manera, se habría es-
tablecido en la tierra el reino de los cielos y se habría dado comienzo al tiempo de la
restauración. Esto es lo que debería haber sucedido, mas no fue así, porque Israel re-
chazó a Cristo. Si comprendemos esto, entenderemos lo revelado respecto a Cristo en
Zacarías 9—11.

Zacarías revela más detalles acerca de Cristo que Daniel. Daniel revela principalmente
que Cristo es Aquel que ha ido a Dios para recibir poder, autoridad y el reino. Habiendo
recibido el reino, Él vendrá a la tierra como piedra que hiere, la cual ha de aplastar la
gran imagen humana, esto es, desmenuzará por completo el gobierno humano. Zaca-
rías revela íntimamente a Cristo como el Salvador venidero, el Redentor venidero. Al
principio, Él fue bien recibido por la gente, pero después, por influencia de los ancia-
nos, sacerdotes y escribas, la gente cambió de opinión y le detestó. El Señor Jesús fue
vendido, juzgado, sentenciado y puesto a muerte en la cruz. Por tanto, el Mesías, quien
temporalmente fue bien recibido, fue rechazado al máximo. Como resultado de ello, el
pueblo de Israel se dividió, fue perseguido por el Imperio romano y finalmente fue dis-
perso por toda la tierra.

ESTUDIO-VIDA DE ZACARÍAS
MENSAJE DOCE
LAS PROFECÍAS DE ALIENTO
(4)
Lectura bíblica: Zac. 12:1-9; 14:1-7, 12-15
El Cristo revelado en el libro de Zacarías es un Cristo que está íntimamente involucrado con la
historia humana. Los primeros seis capítulos revelan que Él está involucrado con el Imperio
persa, y los seis últimos revelan que Él está involucrado con el Imperio griego y el Imperio
romano. Como hemos visto, el centro de las profecías presentadas en los capítulos del 9 al 11
es Cristo como Mesías que fue rechazado. En los capítulos del 12 al 14, Cristo es revelado como
el Mesías que regresa para ser entronizado en calidad de Rey que regirá no sólo sobre Israel,
sino también sobre el mundo entero. Su primera venida, descrita en Zacarías 9—11, fue humilde
e íntima; Su retorno, descrito en los capítulos 12—14, será con poder y autoridad.

Zacarías 12—14 abarca la profecía con respecto al destino de Israel en tres asuntos: en la gran
guerra de Armagedón (12:1-9; 14:1-7, 12-15), en la salvación de toda su casa (12:10— 13:9) y
en el milenio (14:8-11, 16-21). En este mensaje consideraremos la profecía de aliento con res-
pecto al destino de Israel en la gran guerra de Armagedón. No obstante, primero quisiera ha-
blarles sobre el significado del espíritu humano según es revelado en 12:1.

Este versículo dice: “La carga de la palabra de Jehová con respecto a Israel. Así declara Jehová,
que extiende los cielos, pone los cimientos de la tierra y forma el espíritu del hombre dentro de
él”. Los cielos fueron hechos para la tierra, la tierra fue hecha para el hombre, y el hombre fue
creado por Dios con un espíritu a fin de que pudiese contactar Dios, recibir a Dios, vivir a Dios,
cumplir el propósito divino en pro de Dios y ser uno con Dios. Es maravilloso que exista tal
versículo en un libro del Antiguo Testamento que revele a Cristo como Aquel que está tan
involucrado con la historia y política humanas. Esto indica que en Su economía, Dios planeó
que Cristo fuese la centralidad y universalidad de Su mover sobre la tierra. Dios mismo es quien
ha gobernado sobre todo el linaje humano, administrando la situación mundial era tras era por
miles de años. Era necesario que para Su pueblo escogido –cuyo interés estaría puesto en Cristo
como su Creador y Redentor– Dios crease un órgano receptor, de modo que ellos estuviesen
capacitados para recibir todo cuanto Dios planeó que Cristo fuese para ellos. Cristo es maravi-
lloso, pero si no tuviésemos un espíritu, ¿cómo podríamos recibirle? Actualmente, en todo sec-
tor de la sociedad las personas no ejercitan su espíritu. Incluso en los círculos religiosos, las
personas pasan por alto el espíritu humano o se oponen a ello y niegan su existencia. Si pasamos
por alto nuestro espíritu humano, no habrá manera de contactar a Dios.

En Juan 4:24 el Señor Jesús dijo claramente que Dios es Espíritu y que los que le adoran, es
necesario que adoren en espíritu. Éste es el principio básico. Adorar a Dios es simplemente
tener contacto con Dios, recibir a Dios, disfrutar a Dios y experimentar a Dios. Sin embargo,
entre la humanidad son muy pocos los que saben que Dios es Espíritu y que nosotros fuimos
creados por Dios con un espíritu. Dios ha establecido que nosotros lo contactemos y lo reciba-
mos al ejercitar nuestro espíritu humano.

Existen principios rectores en la obra creadora de Dios. Por ejemplo, si queremos ver distintos
colores, tenemos que usar los ojos. Supongamos que soy ciego. ¿Podría oír los colores? ¿Podría
olerlos? ¡Por supuesto que no! Para ver los colores, tengo que usar el órgano apropiado. Este
mismo principio se aplica con respecto a Dios y nosotros. Dios es real, pero algunas personas
osan afirmar que Dios no existe. Claro, si no ejercitáramos nuestro espíritu, para nosotros Dios
no existiría. No podemos tocar a Dios por medio de nuestro cuerpo físico. Tampoco podemos
percibir a Dios por medio de nuestra mentalidad, nuestra mente, ya que ésta no es el órgano
apropiado que se usa para contactar a Dios. Dios es Espíritu. Si hemos de adorarlo, contactarlo
y recibirlo, tenemos que ejercitar nuestro espíritu. Damos gracias a Dios que, en Su obra crea-
dora, Él hizo tres cosas cruciales y de igual importancia: los cielos, la tierra y nuestro espíritu.
Por consiguiente, nuestro espíritu humano es tan crucial, tan importante, como los cielos y la
tierra.

Zacarías es un libro que revela a Cristo como centro y circunferencia de Dios, pero tal Cristo
está íntimamente involucrado con la historia humana. No cualquiera puede conocer a este
Cristo, pero el pueblo escogido de Dios que se percata de su espíritu humano, sí puede cono-
cerle. Al leer el libro de Zacarías y contactar al Cristo revelado en este libro, debemos primero
saber que poseemos un espíritu. Después, debemos ejercitar nuestro espíritu para orar, diciendo:
“Señor, quiero ganar al Cristo revelado en Zacarías”. Si ejercitamos nuestro espíritu de esta
manera, percibiremos algo viviente que nos toca en lo profundo de nuestro ser. Ésta es la razón
por la cual existe en este libro tal versículo, Zacarías 12:1, el cual nos encarga prestar suma
atención al órgano receptor que está en nosotros, nuestro espíritu humano, a fin de que podamos
recibir al Cristo revelado en el libro de Zacarías.

El propósito de Dios es que nosotros recibamos a Cristo. Sin embargo, Cristo es complejo en
todo lo que Él es. Él es todo-inclusivo, porque Él es muchos ítems. Además, este Cristo todo-
inclusivo está muy involucrado con la historia, la política y los gobiernos. ¿Cómo podemos
entender a tal Persona? La única manera, tras una lectura y estudio concienzudos, consiste en
volvernos a la oración. Cuando nos volvemos a la oración, ejercitamos nuestro espíritu. En ese
momento, Cristo se imparte en nuestro ser. Ésta es la impartición divina y celestial. Mediante
esta impartición, recibimos a Cristo como nuestra vida, nuestra luz, nuestra paciencia, nuestro
amor, nuestro todo.

Aunque Zacarías era joven, él conocía el secreto de contactar a Dios a fin de recibir lo que Dios
había revelado. Todos debemos aprender de él a ejercitar nuestro espíritu para recibir a Dios y
recibir lo que Él ha revelado.
Prosigamos ahora a considerar la profecía presentada en el capítulo 12.

IV. LA PROFECÍA CON RESPECTO AL DESTINO DE ISRAEL


EN LA GRAN GUERRA DE ARMAGEDÓN,
EN LA SALVACIÓN DE TODA SU CASA
Y EN EL MILENIO
A. En la gran guerra de Armagedón
Los capítulos 12 y 14 nos muestran muchos aspectos del destino de Israel en la gran
guerra de Armagedón.

1. La guerra más grande que la humanidad


haya experimentado jamás
La guerra de Armagedón será la guerra más grande que la humanidad haya experimen-
tado jamás. Dicha guerra dará fin al gobierno humano en la tierra al final de la gran
tribulación venidera, en el período breve de tiempo que llevará la era presente a su
consumación.

2. Una guerra que tendrá lugar


al final de la gran tribulación
Esta guerra tendrá lugar al final de los tres años y medio de la gran tribulación (Mt.
24:21; Dn. 7:25; 12:7; Ap. 11:2; 13:5).

3. Una guerra suscitada por el anticristo


La guerra de Armagedón será suscitada por el anticristo con la intención de destruir a
Israel (Ap. 16:12-16; 9:13-16; 19:19).

4. Una guerra librada por Satanás


mediante sus seguidores humanos
Aunque esta guerra será suscitada por el anticristo, será una guerra librada por el pro-
pio Satanás por intermedio de sus seguidores entre los hombres en contra de Dios con
Sus santos (Ap. 16:13-14; 17:14; 19:14; Zac. 14:5b). Satanás tiene a sus seguidores, y
Dios tiene a Sus santos. Durante miles de años, Satanás se ha servido de sus estratage-
mas para ganar personas que conformen su ejército. Dios también ha estado laborando
para preparar a Sus escogidos a fin de que conformen Su ejército. Al final, en la gran
guerra de Armagedón, habrá dos ejércitos: el ejército terrenal de Satanás y el ejército
celestial de Dios.

5. Una guerra combatida por el anticristo


y sus seguidores, quienes luchan directamente
contra Cristo y Sus vencedores
La guerra de Armagedón será librada por el anticristo y sus seguidores, quienes lucha-
rán directamente contra Cristo y Sus vencedores (Ap. 19:19, 11, 14; 17:14). El anticristo,
la corporificación de Satanás, será el comandante en jefe del ejército de Satanás, y
Cristo, la corporificación de Dios, será el comandante en jefe del ejército de Dios. Así
que, por un lado, será una guerra diabólica, pero por otro, será una guerra divina. En
esta guerra divina, Cristo destruirá al anticristo mediante “el aliento de Su boca” y lo
aniquilará mediante “la manifestación de Su venida” (2 Ts. 2:8). Éstas serán las armas
que Cristo usará para derrotar al anticristo.

6. Una guerra que será el gran lagar


de la ira de Dios, el cual Cristo pisará
Esta guerra será el gran lagar de la ira de Dios que Cristo pisará a Su retorno, cuando
Él regrese a juzgar el mundo (Ap. 14:17-20; Is. 63:1-6). Muchas de las personas malig-
nas que aborrecen a Dios se unirán al anticristo para luchar contra Dios. Cuando estas
personas malignas se hallen reunidas en Armagedón, constituirán las uvas que Dios
pisará en el lagar del ardor de Su ira. Al reunir a su ejército con tanta gente maligna,
en realidad el anticristo llevará a cabo una obra en beneficio de Dios.

7. Las naciones que participan


serán reunidas por Jehová Dios
Las naciones que participarán en esta guerra internacional para combatir contra Jeru-
salén serán reunidas por Dios. La mitad de la ciudad de Jerusalén irá al cautiverio, pero
el resto del pueblo no será cortado de la ciudad (Zac. 14:2). En Su misericordia Dios
guardará la mitad de Sus elegidos.

8. Jehová pone a Jerusalén


por copa de vértigo y por piedra pesada
Jehová pondrá a Jerusalén por copa de vértigo y por piedra pesada para todos los pue-
blos de alrededor, esto es, para los ejércitos del anticristo y toda la gente maligna con
él. Dios herirá con confusión a todo caballo y con locura a su jinete (12:2-4). Jerusalén
necesitará protección divina no sólo contra el anticristo y sus ejércitos, sino también
contra Satanás, sus demonios y sus espíritus malignos. Quizás no sepamos cómo Dios
pondrá a Jerusalén por copa de vértigo y piedra pesada, pero sí sabemos que Él lo hará.

9. Jehová hiere
a todos aquellos que pelean
contra Jerusalén en esta guerra
Jehová herirá a todos aquellos que peleen contra Jerusalén en la guerra de Armagedón.
Su carne se pudrirá estando ellos sobre sus pies, se pudrirán en las cuencas sus ojos y
su lengua se pudrirá en la boca. En aquel día habrá entre ellos gran pánico enviado por
Jehová; y cada uno agarrará la mano de su prójimo, y levantará su mano contra la mano
de su prójimo. Además, serán reunidas las riquezas de todas las naciones de alrededor:
oro y plata y ropa de vestir, en gran abundancia. Y como aquella plaga, así será la plaga
del caballo, del mulo, del camello, del asno y de todo el ganado que esté en aquellos
campamentos (14:12-15).

10. Jehová de los ejércitos


es la fuerza de los habitantes de Jerusalén
Jehová de los ejércitos será la fuerza de los habitantes de Jerusalén y pondrá a los líde-
res de Judá como brasero de fuego entre la leña y como antorcha de fuego entre gavi-
llas; y consumirán a diestra y a siniestra a todos los pueblos alrededor. Jerusalén mo-
rará de nuevo en su lugar. Jehová salvará primero las tiendas de Judá, y después la
casa de David y Jerusalén. En aquel día Jehová defenderá a los habitantes de Jerusa-
lén; el que entre ellos sea débil, en aquel día será como David, y la casa de David será
como Dios, como el Ángel de Jehová (Cristo) delante de ellos. (En 12:8 Ángel de
Jehová se encuentra en aposición a Dios). Además, Jehová procurará destruir a todas
las naciones que vengan contra Jerusalén (12:5-9).

11. Jehová como Cristo viene con Sus santos


Zacarías 14:3-7 revela que Jehová como Cristo vendrá junto con Sus santos y saldrá a
combatir contra Satanás, corporificado en el anticristo, y contra sus seguidores, las na-
ciones.

a. Los pies de Jehová como Cristo


se afirman sobre el monte de los Olivos
Los pies de Jehová como Cristo se afirmarán en aquel día sobre el monte de los Olivos,
que está en frente de Jerusalén al oriente. El monte de los Olivos se partirá por la mitad,
de oriente a occidente, formando un valle muy grande, de modo que la mitad del monte
se apartará hacia el norte, y la otra mitad hacia el sur (v. 4).

b. El remanente de Israel huye


al valle de los montes de Jehová
El remanente de Israel huirá al valle de los montes de Jehová (v. 5).

c. En aquel día no hay luz


En aquel día no habrá luz; las luminarias (el sol, la luna y las estrellas) se retirarán.
Será un tipo de día sólo conocido por Jehová, ni día ni noche, pero al caer la tarde habrá
luz (vs. 6-7). Esto indica que Dios cambiará una serie de cosas en el universo a fin de
juzgar a los seres humanos malvados y salvar a Sus elegidos.

ESTUDIO-VIDA DE ZACARÍAS
MENSAJE TRECE
LAS PROFECÍAS DE ALIENTO
(5)
Lectura bíblica: Zac. 12:10-14; 13:1-9
En el mensaje anterior vimos el destino de Israel en la gran guerra de Armagedón. En este
mensaje consideraremos la profecía de aliento con respecto a la salvación de toda la casa de
Israel.

B. En la salvación de toda su casa


1. Ha acontecido a Israel endurecimiento en parte
Romanos 11:25b dice que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, el cual durará hasta
que haya entrado la plenitud de los gentiles. En el presente, tal parece que Dios ha abandonado
a Israel, e Israel en cierto modo se ha endurecido. Este endurecimiento permanecerá hasta que
se cumpla la era de los gentiles.
2. Todo Israel será salvo
Cuando haya entrado la plenitud de los gentiles, todo Israel será salvo (Ro. 11:26-27). Esto será
la salvación de toda la casa de Israel. En el mismo día y al mismo tiempo, miles de israelitas
serán salvos.

3. Posiblemente esto ocurra


cuando la gran guerra de Armagedón
esté por finalizar
Posiblemente la salvación de toda la casa de Israel ocurrirá cuando la gran guerra de Armagedón
esté por finalizar (cfr. Zac. 14:2-3). Al final de la guerra de Armagedón, Cristo vendrá a la
tierra, y el remanente de Israel mirará a Aquel a quien ellos han traspasado, se arrepentirán y
plañirán, y creerán en Cristo y le recibirán (Ap. 1:7; Zac. 12:10). De este modo, todo Israel será
salvo. En esto consistirá la salvación de toda la casa de Israel efectuada por Dios.

4. Jehová Dios derrama sobre la casa de David


y sobre los habitantes de Jerusalén
el Espíritu de gracia y súplica
Zacarías 12:10a dice: “Y derramaré sobre la casa de David y sobre los habitantes de Jerusalén
el Espíritu de gracia y de súplicas; y me mirarán a Mí, a quien ellos han traspasado”. En Hechos
2 Dios derramó Su Espíritu sobre toda carne (v. 17), y tres mil fueron salvos. Pero cuando Dios
derrame el Espíritu de gracia sobre los habitantes de Jerusalén, muchos millares de Israel, in-
cluso todo el linaje de Israel, será salvo.

La expresión el Espíritu de gracia mencionada en Zacarías 12:10 es una expresión tierna y se


halla en contraste con el Espíritu de poder en Hechos 1:8 y 2:1-4. Debemos experimentar al
Espíritu como el Espíritu de poder y también como el Espíritu de gracia. El Espíritu de poder
tiene por finalidad fortalecernos, pero el Espíritu de gracia tiene por finalidad introducirnos en
el disfrute del Dios Triuno. En Hechos 2, los creyentes fueron partícipes del poder divino me-
diante el Espíritu Santo, pero no hubo mucho disfrute del Dios Triuno por parte de ellos. En
Hechos 2, al inicio de la era de la gracia, la era de la iglesia, el Espíritu era principalmente el
Espíritu de poder. Pero en Zacarías 12, al final, en la consumación, de la era de gracia, el Espí-
ritu será principalmente el Espíritu de gracia a fin de que el Dios Triuno sea disfrutado.

Para cuando el Señor se manifieste por segunda vez, el remanente de Israel habrá pasado por
todo tipo de tribulación. Ellos sufrieron la destrucción de Jerusalén en el año 70 d. C. y fueron
dispersos por otros países. En estos otros países, ellos siguieron padeciendo persecución. Hoy
en día, la mayoría de los judíos siguen dispersos, pero muchos están regresando a la nación de
Israel. En el tiempo del anticristo, dos tercios de la población en la tierra de Israel será aniqui-
lada (13:8-9a). La mitad de la ciudad de Jerusalén irá en cautiverio (14:2); la otra mitad habrá
perdido todo interés en seguir viviendo así como todo deseo de acumular bienes y obtener po-
siciones elevadas. Ellos comprenderán que están carentes de Dios y ejercitarán su espíritu hu-
mano, no su mente (12:1). En aquel momento se arrepentirán, pues habrán perdido interés en
todo. El Espíritu Santo será derramado sobre ellos, y ellos seguirán su espíritu a fin de ocuparse
plenamente en Dios. Creo que debido a que ellos habrán aprendido que todo aparte de Dios es
vanidad y debido a que ejercitarán su espíritu, el derramamiento del Espíritu Santo se intensi-
ficará sobre ellos. Los judíos presentes el día de Pentecostés eran obstinados y se habían endu-
recido; por tanto, el Espíritu de poder fue derramado para inspirar a algunos de ellos a arrepen-
tirse. Pero los habitantes de Jerusalén mencionados en Zacarías 12:10 ya se habrán arrepentido;
por tanto, el Espíritu de gracia será derramado sobre ellos a fin de que puedan recibir al Dios
Triuno como su disfrute.

Zacarías 12:10a también nos dice que los judíos mirarán a Aquel que ellos han traspasado. Esto
significa que mirarán al Cristo que ellos traspasaron. Apocalipsis 1:7a se refiere a esto: “He
aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, aun los que le traspasaron”. Que Cristo fuese
traspasado es el fundamento de la redención. Si Cristo no hubiese sido traspasado, no habría
base para nuestra redención.

Los judíos arrepentidos mirarán a Aquel que ellos traspasaron. Aunque fueron sus antepasados
los que traspasaron al Señor Jesús, Dios lo considera como algo hecho por éstos que se arre-
pienten. La razón es que a los ojos de Dios, todo el pueblo de Israel es una sola persona.

a. Plañen por Él con plañidos


y lloran amargamente por Él con llanto amargo
Zacarías 12:10b continúa diciendo: “Plañirán por Él como se plañe por un hijo único, y
llorarán amargamente por Él como se llora por un hijo primogénito”. El hijo único es
lo más querido para los padres, y el hijo primogénito posee honor entre los demás hijos.
El Israel arrepentido plañirá por el Cristo que es el Hijo único de Dios y llorará amar-
gamente por Aquel que es el Hijo primogénito de Dios.

En el Nuevo Testamento Cristo es revelado primero como el Hijo unigénito de Dios y


luego como el Hijo primogénito de Dios. Juan 1:18 dice que el unigénito Hijo, que está
en el seno del Padre, ha dado a conocer al Padre. Juan 3:16 dice que de tal manera amó
Dios al mundo, que ha dado a Su Hijo unigénito. Mediante Su muerte y resurrección,
el Hijo unigénito llegó a ser el Hijo primogénito (Ro. 8:29; He. 1:6a). Conforme al
Nuevo Testamento, que Cristo sea el Hijo unigénito tiene por finalidad que seamos
redimidos y recibamos vida eterna. Que Cristo llegase a ser el Hijo primogénito me-
diante Su muerte y resurrección tiene por finalidad que seamos hechos hijos de Dios
en calidad de herederos aptos para heredar todo cuanto Dios es, o sea, que recibamos
todas las riquezas del Dios Triuno, participemos de ellas y las disfrutemos. Al arrepen-
tirse, Israel reconocerá a Cristo como Hijo unigénito de Dios y como Hijo primogénito
de Dios. Ellos comprenderán que Cristo, el Hijo unigénito, los ha redimido y les ha
traído la vida eterna, y que Cristo, el Hijo primogénito, los ha hecho herederos para
que hereden las riquezas del Dios Triuno a manera de disfrute.

b. Hay gran llanto en Jerusalén


En aquel día habrá gran llanto en Jerusalén. La tierra plañirá, cada familia aparte: la
familia de la casa de David por su lado, y sus mujeres aparte; la familia de la casa de
Natán por su lado, y sus mujeres aparte; la familia de la casa de Leví por su lado, y sus
mujeres aparte; la familia de los simeítas por su lado, y sus mujeres aparte; y todas las
familias que quedan, toda la casa de Israel (Zac. 12:11-14). Aquí Zacarías se vale, a ma-
nera de ilustración, de tres clases de familias: la familia real, que es la familia de David
(David y Natán), la familia sacerdotal (Leví) y la familia de un hombre malvado (Simei,
quien maldijo a David). Todos los que miren a Cristo, Aquel que fue traspasado, con
espíritu arrepentido, plañirán por Él.
5. La provisión divina y preparación soberana
para la salvación de toda la casa de Israel
Ahora llegamos a Zacarías 13, un capítulo que trata sobre la provisión divina y prepa-
ración soberana para la salvación de toda la casa de Israel.

a. La provisión divina de un Redentor con Su redención


Esta provisión divina incluye un Redentor con Su redención (vs. 1-7a).

1) Dios provee una fuente abierta


Dios ha provisto para la casa de David y los habitantes de Jerusalén una fuente abierta
(el costado traspasado de Cristo, Jn. 19:34, 37) por el pecado y por la impureza: “En
aquel día habrá una fuente abierta para la casa de David y para los habitantes de Jeru-
salén, por el pecado y por la impureza” (Zac. 13:1). Al ser traspasado Cristo, fue abierta
una fuente; esto tiene que ver con la redención.

2) Dios elimina los nombres de los ídolos


y hace que se marchen de la tierra
los profetas y el espíritu inmundo
Dios eliminará los nombres de los ídolos y hará que se marchen de la tierra los profetas
y el espíritu inmundo (vs. 2-4). Él exterminará todas estas cosas negativas para que el
pueblo de Israel sea vaciado a fin de que reciba a Cristo.

3) Cristo vino para ser el verdadero Profeta


pero fue rechazado y herido en Su costado
en la casa de Israel, Sus parientes en la carne
Cristo vino para ser el Profeta verdadero (Mt. 13:57), pero fue rechazado y herido en
Su costado en la casa de Israel, conformado por Sus parientes en la carne (Zac. 13:5-6;
12:10). Esta herida se convirtió en la base de la redención de ellos, redención que Cristo
logró para ellos en Su muerte (Jn. 19:34, 37; Ap. 1:7).

Zacarías 13:5 dice: “Pero Él dirá: No soy profeta; labrador soy de la tierra; porque un
hombre me vendió en Mi juventud”. Los versículos del 2 al 4 hablan de que Dios hará
que los falsos profetas desaparezcan de esa tierra. Esto despeja el camino para que
Cristo venga como el Profeta verdadero. Sin embargo, según el versículo 5, Él dijo que
no era un profeta, sino un labrador de la tierra. Esto significa que Él no era la clase de
profeta mencionado en los versículos previos, o sea, un falso profeta. Él vino como el
verdadero Profeta.

El versículo 6 continúa diciendo: “Y alguien le dirá: ¿Qué heridas son éstas entre Tus
brazos? Y Él dirá: Son aquellas con que fui herido en casa de los que me aman”. En este
versículo, la expresión los que me aman se refiere a los parientes de Cristo, los hijos de
Israel. Los hijos de Israel mataron a Cristo; mas Él consideró sus acciones como heri-
das infligidas por aquellos que le aman. Esto es algo muy tierno.
4) Cristo, el Compañero de Jehová,
viene a los hijos de Israel
como Pastor enviado por Dios,
pero es atacado por ellos hasta ser muerto
Cristo, el Compañero de Jehová, vino a los hijos de Israel como Pastor enviado por
Dios, pero fue atacado por ellos hasta ser muerto (v. 7a; Mt. 9:36; Jn. 10:11; Mt. 26:31;
Hch. 2:23). Zacarías 13:7a dice: “Despierta, oh espada, contra Mi Pastor, / y contra el
hombre que es Compañero Mío, / declara Jehová de los ejércitos. / Hiere al Pastor, /
para que se dispersen las ovejas”. Cristo era un pariente de los hijos de Israel y el Com-
pañero de Jehová. Mientras Él estaba colgado en la cruz, Sus parientes le hirieron, y
Dios hizo venir la espada para darle muerte. Cristo se hallaba en una situación en la
que Sus parientes estaban contra Él, y Dios, cuyo compañero era Cristo, también estaba
contra Él.

Lo dicho en el versículo 7a respecto a herir al Pastor es citado por el Señor Jesús en


Mateo 26:31. Herir al Pastor significa atacar al Pastor. Inmediatamente después de que
el Señor Jesús estableciera la mesa, le dijo a Sus discípulos que sería atacado y que
ellos, las ovejas, serían dispersados.

b. La preparación soberana de un pueblo


que reciba al Redentor con Su redención
En Zacarías 13:7b-9 vemos que Dios, en ejercicio de Su soberanía, preparó un pueblo
para recibir al Redentor con Su salvación. En la salvación que Dios efectúa para la casa
de Israel, Él no sólo ha provisto la redención, sino que también ha preparado un pueblo
que reciba dicha redención. Igualmente, Dios nos preparó incluso antes de que nacié-
ramos para ser aquellos que recibiesen Su salvación.

1) Dios reacciona ante el rechazo que Cristo sufre


por parte de los hijos de Israel
y hace volver Su mano contra ellos, los pequeñitos
El versículo 7b dice: “Y haré volver Mi mano sobre los pequeñitos”. Aquí los pequeñi-
tos se refiere al pueblo de Israel. Esto indica que en Su preparación, Dios reaccionó
ante el rechazo que Cristo sufrió por parte de los hijos de Israel e hizo volver Su mano
en contra de ellos, los pequeñitos, al castigarlos a través del príncipe romano Tito y su
ejército en el año 70 d. C. y esparcirlos entre las naciones donde serían menosprecia-
dos, humillados, perseguidos y destruidos a lo largo de la era de gracia hasta el día de
hoy (Mt. 21:41a; 23:38; 24:2).

2) En la gran tribulación, dos tercios del pueblo


será exterminado por el anticristo
En la gran tribulación, cuando la era presente llegue a su consumación, en toda la tierra
de Israel dos tercios del pueblo será exterminado por el anticristo en su persecución de
los judíos (Zac. 13:8a; Ap. 11:2; 13:7).
3) Un tercio del remanente será dejado en la tierra de Israel
Un tercio del remanente será dejado en la tierra de Israel, el cual será metido en el
fuego, será refinado como se refina la plata y será probado como se prueba el oro me-
diante la persecución del anticristo (Zac. 13:8b-9a). Éstos serán quienes estarán inscri-
tos en el libro a manera de registro secreto (Dn. 12:1b).

4) Ellos invocarán el nombre del Señor,


y el Señor les responderá
Ellos invocarán el nombre del Señor, y el Señor les responderá. El Señor declarará que
ellos son Su pueblo, y ellos declararán que el Señor es su Dios (Zac. 13:9b). Ellos serán
salvos al ser introducidos en el disfrute de las riquezas del Dios Triuno, primero du-
rante el milenio, para ser los sacerdotes que enseñen a las naciones, y después en la
Nueva Jerusalén para participar, en la eternidad y por la eternidad, de todas las ben-
diciones dispuestas por Dios. En esto consiste la salvación de toda la casa de Israel.

ESTUDIO-VIDA DE ZACARÍAS
MENSAJE CATORCE
LAS PROFECÍAS DE ALIENTO
(6)
Lectura bíblica: Zac. 14:8-11, 16-21
El centro de las profecías presentadas en Zacarías 12—14 es Cristo, el Mesías rechazado
que regresa para ser entronizado. En los dos mensajes anteriores consideramos la pro-
fecía con respecto al destino de Israel en la gran guerra de Armagedón y en la salvación
de toda su casa. En este mensaje consideraremos primero la profecía de aliento con
respecto al destino de Israel en el milenio, y luego haremos una comparación entre dos
categorías principales de cosas halladas en los libros de Daniel y Zacarías. Después,
quisiera hablarles sobre nuestra necesidad de ser introducidos en la esfera de la eco-
nomía de Dios.

C. En el milenio
1. Aguas vivas brotan de Jerusalén
En el milenio, no habrá más sed. Saldrán de Jerusalén aguas vivas, la mitad de ellas
hacia el mar oriental, el mar Muerto, y la otra mitad hacia el mar occidental, el mar
Mediterráneo (14:8). Esto es similar a lo relatado en el libro de Ezequiel respecto a las
aguas vivas que salen del templo de Dios (Ez. 47:1-2).

2. Jehová como Cristo es Rey


sobre toda la tierra
En el milenio Jehová como Cristo será Rey sobre toda la tierra; y Él será el único Dios,
y Su nombre será el único nombre (Zac. 14:9).

3. Jerusalén es enaltecida y mora en su lugar


Jerusalén será enaltecida y morará en su lugar (v. 10).
4. La gente mora en Jerusalén,
y no habrá más maldición
La gente morará en Jerusalén, y no habrá más maldición, porque Jerusalén morará
segura (v. 11). En vez de haber maldición, habrá bendición con seguridad.

5. Todos los que queden de las naciones


que vinieron contra Jerusalén suben de año en año
para adorar al Rey, a Jehová de los ejércitos,
y para celebrar la Fiesta de los Tabernáculos
Todos los que queden de las naciones que vinieron contra Jerusalén subirán de año en
año para adorar al Rey, a Jehová de los ejércitos, y para celebrar la Fiesta de los Taber-
náculos (v. 16). Y no habrá lluvia sobre todos aquellos que no suban a Jerusalén para
adorar al Rey, a Jehová de los ejércitos, sino que les sobrevendrá la plaga con que
Jehová hiere a las naciones. Éste será su pecado (vs. 17-19). Debido a que la era pre-
sente es la era de la gracia, Dios envía lluvia sobre justos e injustos igualmente (Mt.
5:45). Sin embargo, la era venidera será la era de la justicia. Aquellos que no suban a
Jerusalén para adorar al Rey y celebrar la Fiesta de los Tabernáculos, no recibirán llu-
via. Esto es justo.

6. Santidad a Jehová de los ejércitos


En el milenio, sobre las campanillas de los caballos estará grabado: “Santidad a
Jehová”; y las ollas de la casa de Jehová serán como los lebrillos delante del altar (Zac.
14:20). Las ollas son pequeñas, mientras que los lebrillos son grandes. Pero en el mile-
nio, las ollas de la casa de Dios serán tan grandes como los lebrillos puestos delante del
altar. De hecho, toda olla de Jerusalén y de Judá será santidad a Jehová de los ejércitos;
y todos los que sacrifiquen vendrán y tomarán de ellas y hervirán en ellas; y no habrá
en aquel día cananeo (o mercader) alguno en la casa de Jehová de los ejércitos (v. 21).
Éste es el destino de Israel en el milenio.

UNA COMPARACIÓN ENTRE


DOS CATEGORÍAS PRINCIPALES DE COSAS
HALLADAS EN LOS LIBROS DE DANIEL Y ZACARÍAS
Hagamos ahora una comparación entre dos categorías principales de cosas halladas en
los libros de Daniel y Zacarías.

I. LAS COSAS
CON RELACIÓN AL GOBIERNO HUMANO
A. En el libro de Daniel
En Daniel, la gran imagen humana representa la totalidad del gobierno humano sobre
la tierra a manera de boceto (cap. 2). Las cuatro bestias que emergen del mar Medite-
rráneo conforman un esbozo del gobierno humano sobre la tierra (cap. 7). El carnero
y el macho cabrío con sus sucesores conforman un esbozo del Imperio persa y del Im-
perio griego con sus sucesores, finalizando con Antíoco Epífanes, quien es el primer
tipo del anticristo (cap. 8). El pasaje sobre el rey del sur y el rey del norte narra las
guerras libradas entre los sucesores del Imperio griego, finalizando con Antíoco Epífa-
nes, el primer tipo del anticristo (cap. 11). Las setenta semanas conforman un esbozo
del destino de Israel, desde el retorno de su cautiverio hasta la consumación de la era
presente, finalizando con el anticristo (cap. 9).

B. En el libro de Zacarías
En Zacarías, la profecía con respecto a las naciones alrededor de Judá en relación con
Israel presenta ciertos detalles acerca de la invasión de la tierra santa efectuada por el
Imperio griego y la victoria de los héroes judíos sobre su sucesor (cap. 9). La profecía
con respecto a la vida de Israel bajo la opresión del Imperio romano nos presenta cier-
tos detalles de la vida que Israel llevó bajo la tiranía del Imperio romano (cap. 11). La
profecía con respecto al destino de Israel en la gran guerra de Armagedón presenta los
detalles sobre cómo el gobierno humano, representado por la gran imagen humana en
Daniel 2, será destruido en su última sección, la cual está representada por los diez
dedos de la gran imagen humana (caps. 12, 14).

II. LAS COSAS CON RELACIÓN A CRISTO


A. En el libro de Daniel
El libro de Daniel revela importantes aspectos acerca de Cristo. Según 9:26, la crucifi-
xión de Cristo, el Mesías, puso fin a la vieja creación e hizo germinar la nueva creación
de Dios en Su resurrección. En 10:4-9 vemos que el Cristo excelente, quien es la cen-
tralidad y universalidad del mover de Dios en la tierra, se apareció a Daniel para ser
apreciado por él, para consolarlo y alentarlo, para infundirle esperanza y darle estabi-
lidad. Daniel 7:13-14 revela la venida de Cristo, el Hijo de Hombre, a quien el Anciano
de días dio dominio eterno, gloria y reino a fin de que todos los pueblos, naciones y
lenguas le sirvieran. Por último, Daniel habla sobre la aparición de Cristo como piedra
cortada no con manos, que hiere a la gran imagen humana para dar fin a la totalidad
del gobierno humano en la tierra y se convierte en un gran monte, el cual representa el
reino eterno de Dios que llena toda la tierra (2:34-35).

B. En el libro de Zacarías
El libro de Zacarías revela muchos aspectos acerca de Cristo. Primero, el Cristo reden-
tor, como hombre y Ángel de Jehová, quien es la corporificación del Dios Triuno, fue
enviado por Dios para que acompañase al pueblo humillado de Israel en su cautiverio,
pueblo representado por los mirtos que había en la hondonada (1:8-11). Luego Cristo,
como varón en Su humanidad, fue Aquel enviado por Jehová de los ejércitos y también
Aquel que envió, Jehová de los ejércitos, quien se opone a las naciones que despojan al
pueblo de Sion y que tocan la niña de Su ojo (2:1, 8-10).

Además, Cristo era el Siervo de Jehová y el Renuevo que había de ser la piedra —sobre
la cual hay siete ojos— grabada por Dios a fin de quitar la iniquidad de la tierra santa
con miras a la edificación del templo de Dios (3:8-9). Cristo era también la piedra ci-
mera de gracia para la compleción de la edificación del templo de Dios (4:7-9). Cristo,
como Renuevo para la edificación del templo de Dios, llevará majestad y se sentará y
regirá en Su trono como Sacerdote y como Rey (6:12-13).

Cristo, como Rey de Israel, entró en Jerusalén humilde y montado sobre un asno, in-
cluso un pollino (9:9); pero Cristo, como Pastor de los elegidos de Dios, fue rechazado
y vendido por treinta piezas de plata, el precio de un esclavo (11:12-13). Cristo, como
Compañero de Dios, vino en calidad de Pastor enviado por Dios, pero fue atacado hasta
ser muerto (13:7).

En Su venida, Cristo se aparecerá a los hijos de Israel como Su Redentor y Salvador,


Aquel que ellos habían traspasado, y ellos lo mirarán y plañirán por Él (12:10). Cristo
vino como el verdadero Profeta —pero fue rechazado y herido por Israel, Sus parien-
tes— a fin de establecer la base de la salvación de Israel y proveerles una fuente abierta
por el pecado y por la impureza (13:5-6, 1).

Al final de esta era, Cristo vendrá para afirmar Sus pies en el monte de los Olivos y
combatirá contra aquellas naciones que sitiarán a Jerusalén (14:3-4). Luego Jehová
como Cristo será Rey sobre toda la tierra en el milenio (v. 9).

El Cristo revelado en el libro de Zacarías, Aquel que fue traspasado y con quien hay una
fuente abierta, es la centralidad y universalidad de la economía de Dios. Como tal, Él
está íntimamente involucrado con la historia humana, en particular con el Imperio
persa, el Imperio griego y el Imperio romano. El Imperio romano ha sido especial-
mente útil para Cristo. Cristo nació en tiempos del Imperio romano. Sin el Imperio
romano, el nacimiento de Cristo no habría sido posible. Cristo creció, llevó a cabo Su
ministerio, fue crucificado, resucitó y ascendió, todo ello en tiempos del Imperio ro-
mano. La muerte de Cristo, que efectuó la eterna obra redentora de Dios, fue consu-
mada en tiempos del Imperio romano. La formación de la iglesia y la predicación del
evangelio también ocurrieron en tiempos del Imperio romano. Ciertamente, el Imperio
romano, cuya influencia en términos de ley y cultura continúa hoy en día, ha sido usado
por Dios para cumplir Su intención, la cual consiste en que Cristo sea la centralidad y
universalidad de Su economía.

UNAS PALABRAS SOBRE NUESTRA NECESIDAD


DE SER INTRODUCIDOS EN LA ESFERA
DE LA ECONOMÍA DE DIOS
Ahora quisiera hablarles sobre nuestra necesidad de ser introducidos en la esfera de la
economía de Dios.

Muchos cristianos consideran que la Biblia es un libro que les enseña a ser personas
bondadosas, éticas, piadosas y espirituales. Esto no es erróneo; de hecho, es correcto y
bueno. Sin embargo, esto sólo les beneficia a ellos; no hay beneficio alguno para Dios.
Enseñar a las personas que sean bondadosas, morales, éticas, piadosas y espirituales
es sólo un punto menor en la Biblia. El punto principal en la Biblia es la economía de
Dios; sin embargo, en el cristianismo actual casi nadie habla sobre la economía de Dios.
Los libros de Isaías, Daniel y Zacarías tratan sobre Cristo, no sólo como nuestro Salva-
dor, Redentor y Libertador, sino también como la centralidad y universalidad del mo-
ver de Dios con miras al cumplimiento de Su economía en la tierra. Fuera del recobro
del Señor, ¿dónde pueden oír ustedes tales palabras? Debido a que pocos muestran
interés por la economía de Dios, esto ha demorado al Señor por casi dos mil años. La
presente situación mundial es propicia para que el Señor Jesús regrese, pero ¿qué
acerca de la economía de Dios?
El centro de la economía de Dios consiste en obtener un Cuerpo que exprese a Cristo.
A la postre, dicho Cuerpo será la novia de Cristo que le corresponde como Su comple-
mento y que descenderá con Él a la tierra para llevar a cabo el paso final de la economía
de Dios. En la actualidad, la situación mundial es propicia para Su venida, pero el Señor
aún no tiene Su complemento. Por tanto, Él no puede regresar. Él sigue esperando.

A lo largo de los siglos, el Señor ha obrado continuamente por medio de aquellos que
le aman a fin de recobrar las verdades perdidas. Sin embargo, debido a la falta de pers-
picacia de ellos, el Señor se ha visto obligado a proceder lentamente. Martín Lutero fue
firme respecto a la justificación por la fe, un ítem básico, pero no respecto a la práctica
de la iglesia. Después de Lutero, Dios se valió de los místicos para recobrar la vida in-
terior, y por medio de Zinzendorf y de sus compañeros se recobró la práctica de la vida
de iglesia en su etapa inicial. Más tarde, en el siglo XIX, Dios se valió de los Hermanos
para recobrar la práctica de la vida de iglesia de forma más plena; no obstante, pronto
entraron en degradación. Por tanto, a principios de este siglo, el Señor hizo algo en
China para obtener el recobro de la vida de iglesia de forma plena. Ahora el recobro, de
forma plena, ha llegado a nosotros.

Me preocupa que los amados santos que están en el recobro del Señor hayan recibido
ayuda principalmente en cuanto a la certeza de la salvación, y después, en cuanto a
asuntos como la piedad, la ética, la espiritualidad y el vencer. Todo esto es muy bueno.
Sin embargo, no creo que muchos entre los que están en el recobro del Señor compren-
dan claramente qué es la economía de Dios. La economía de Dios consiste en impartir
a Cristo en Sus elegidos a fin de que constituyan, primero, el Cuerpo de Cristo para
expresarlo, y después, la novia de Cristo que lo complemente y cumpla la economía de
Dios en la impartición divina. Por supuesto me alegra ver que muchos han recibido
ayuda en cuanto a buscar a Dios, buscar a Cristo, crecer en vida y ser más piadosos,
espirituales y victoriosos, pero todo esto no me satisface; más bien, preferiría que todos
tuviéramos ojos para ver la economía de Dios. Mi intención, mi meta, en estos mensa-
jes es ayudarles a que avancen saliendo de la esfera de buscar espiritualidad para que
entren en otra esfera, la esfera de ver el deseo de Dios, el beneplácito de Dios.

Conforme a lo dispuesto por Dios eternamente, Su economía, Él desea obtener la igle-


sia, la iglesia apropiada en el sentido bíblico. El cristianismo es absolutamente una or-
ganización, pero la iglesia revelada en la Biblia debe ser completamente orgánica y
llena de Cristo como vida, llena del Dios Triuno en Su consumación —el Espíritu vivi-
ficante y todo-inclusivo— para que seamos constituidos con la vida y naturaleza de Dios
y seamos unidos a Él como un solo espíritu. Ésta es la economía de Dios realizada me-
diante Su impartición.

En el cristianismo hoy, incluso entre los que son más espirituales, la enseñanza no es
alimento, sino azúcar. Esta clase de enseñanza no nutre, sino que causa daño. Si usted
lee estos mensajes únicamente con el propósito de ser ayudado a buscar más de Dios,
a buscar más de Cristo y a crecer en vida, incluso todo eso pertenece a la esfera del
azúcar. Lo que usted necesita es alimento sólido (He. 5:11-14). Mientras que la leche es
para bebés, el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez. Entre los millo-
nes de cristianos hoy, ¿quién ha dejado de ser bebé? Llevamos diecisiete años impar-
tiendo el estudio-vida de las Escrituras; sin embargo, la mayoría de los santos todavía
permanece, se detiene, deambula, en la esfera de ser espirituales, victoriosos, vencedo-
res, etc. Muy pocos, incluso entre los colaboradores, son aptos para dar un mensaje
sobre la economía de Dios con la impartición divina. Por tanto, tenemos que ser intro-
ducidos en otra esfera, no la llamada esfera espiritual, sino la esfera de la economía de
Dios, la impartición de Dios. No estaré satisfecho hasta que vea esto. Me alegra en
cierto modo que el Señor haya liberado todas estas verdades y tengo plena fe y certeza
de que todas estas cosas serán llevadas a cabo; sin embargo, anhelo poder ver su cum-
plimiento.

ESTUDIO-VIDA DE ZACARÍAS
MENSAJE QUINCE
UNA PALABRA EN CUANTO AL ESPÍRITU HUMANO
Y AL CRISTO REVELADO EN ZACARÍAS
Lectura bíblica: Zac. 12:1; Is. 42:5-6; Jn. 4:24; 2 Ti. 4:22; Zac. 3:9; Ap. 5:6; Zac.
1:8-11, 20-21; 2:1-2, 5, 8-9, 11; 4:7, 2-3, 11-14; 9:9; 11:7-13; 14:9, 16-17; 4:9; 6:12-
15, 1
El libro de Zacarías revela que Cristo es maravillo y que Él es la centralidad y univer-
salidad de la economía de Dios. Pero ¿cómo podemos recibir a tal Cristo? El medio e
instrumento mediante el cual podemos recibir a Cristo es nuestro espíritu humano. Por
consiguiente, en este mensaje quisiera hablarles acerca del espíritu humano y del
Cristo revelado en Zacarías.

VERSÍCULOS ANÁLOGOS
EN LOS LIBROS DE ZACARÍAS E ISAÍAS
En los libros de Zacarías e Isaías, que tienen mucho que decir acerca de Cristo, hay
versículos análogos que hablan claramente sobre el espíritu humano. Zacarías 12:1
dice: “Así declara Jehová, que extiende los cielos, pone los cimientos de la tierra y
forma el espíritu del hombre dentro de él”. Esto revela que los cielos fueron hechos
para la tierra, la tierra fue hecha para el hombre, y el hombre fue creado por Dios con
un espíritu a fin de que pudiese contactar a Dios, recibir a Dios, vivir a Dios, cumplir el
propósito de Dios en pro de Dios y ser uno con Dios.

Isaías 42:5 es un versículo análogo a Zacarías 12:1. “Así dice Dios Jehová, / que creó
los cielos y los desplegó, / que extendió la tierra y lo que de ella brota; / que da aliento
al pueblo que mora sobre ella, / y espíritu a los que por ella andan”. Aquí la palabra
hebrea traducida aliento también puede traducirse espíritu (cfr. Pr. 20:27). Estos ver-
sículos análogos hacen mención de tres cosas: los cielos, la tierra y el espíritu humano.
Mientras que Zacarías 12:1 dice que Dios forma el espíritu humano, Isaías 42:5 simple-
mente dice que Dios da un espíritu a los hombres.

El versículo 6 muestra el propósito por el cual Dios da un espíritu a los hombres: “Yo
soy Jehová; a Ti te llamé en justicia; / te tomé por la mano; / te guardé y te puse / por
pacto al pueblo, por luz a las naciones”. Aquí vemos que Dios se ha propuesto poner a
Su Hijo, Cristo, por pacto al pueblo y por luz a las naciones. Tal Cristo es maravilloso;
pero a menos que lo recibamos, Él no tiene nada que ver con nosotros. Para recibir a
este Cristo, debemos tener un órgano receptor, y dicho receptor es nuestro espíritu
humano. Dios nos ha dado un espíritu a fin de que podamos recibir a Cristo, ser partí-
cipes de Él, participar en Él y disfrutarlo como pacto y como luz.
ADORAR A DIOS EN ESPÍRITU
En esta coyuntura quisiera recordarles la conversación que el Señor tuvo con la mujer
samaritana en Juan 4. El Señor Jesús le dijo: “El que beba del agua que Yo le daré, no
tendrá sed jamás; sino que el agua que Yo le daré será en él una fuente de agua que
brote para vida eterna” (v. 14). Cuando la mujer pidió al Señor que le diera esa agua, Él
le dijo que llamara a su marido (vs. 15-16). Su intención era ayudarla a que conociera
sus pecados. Sin embargo, ella inmediatamente cambió la conversación al tema de la
adoración, diciendo: “Nuestros padres adoraron en este monte, mas vosotros decís que
en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar” (v. 20). El Señor respondió: “La hora
viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre [...] Mas la hora viene,
y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y con ve-
racidad [...] Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y con veracidad es nece-
sario que adoren” (vs. 21, 23-24). Juan 4:24, un versículo maravilloso, concuerda con
Zacarías 12:1 e Isaías 42:5.

En Sus palabras a la mujer samaritana, el Señor Jesús parecía decirle: “Mujer, tú no


sabes lo que es adorar a Dios. La verdadera adoración de Dios no se realiza en un monte
ni en Jerusalén, sino en tu espíritu humano. Únicamente al usar tu espíritu podrás
tocar a Dios. Yo soy tu Dios, y estoy aquí como agua viviente para que me bebas. La
manera de beber este agua viviente consiste en ejercitar tu espíritu. Esto es lo que sig-
nifica adorar al Padre”. Dios nos ha dado un espíritu a fin de que lo adoremos al be-
berle.

EL SEÑOR ESTÁ CON NUESTRO ESPÍRITU


Otro versículo crucial acerca del espíritu humano es 2 Timoteo 4:22: “El Señor esté con tu
espíritu. La gracia sea con vosotros”. Este versículo no dice que el Señor está con nuestra mente,
alma o corazón; más bien, dice que Él está con nuestro espíritu. En lo profundo, en el centro de
nuestro ser, tenemos un órgano particular —el espíritu humano— creado por Dios con el pro-
pósito de que lo recibamos a Él y que Él sea nuestro contenido. Todos nosotros, especialmente
los jóvenes, debemos ver que hoy el Señor Jesucristo está con nuestro espíritu.

NUESTRO ESPÍRITU
Y EL ESPÍRITU SIETE VECES INTENSIFICADO
Nuestro espíritu humano regenerado corresponde a Cristo, quien es Espíritu (2 Co. 3:17). Al
respecto, Zacarías 3:9 dice: “He aquí la piedra que puse delante de Josué: sobre esta única piedra
hay siete ojos. Grabaré su grabadura, declara Jehová de los ejércitos, y quitaré en un solo día la
iniquidad de aquella tierra”. Esta piedra sobre la cual Dios grabó su grabadura para quitar el
pecado de Su pueblo, es Cristo. Los sietes ojos de la piedra son “los ojos de Jehová, que recorren
toda la tierra” (4:10). Para entender el significado de los sietes ojos, debemos considerar Apo-
calipsis 5:6: “Y vi [...] un Cordero en pie, como recién inmolado, que tenía siete cuernos, y siete
ojos, los cuales son los siete Espíritus de Dios enviados por toda la tierra”. Aquí el Cordero, la
piedra mencionada en Zacarías 3:9, es Cristo, y los sietes ojos son el Espíritu siete veces inten-
sificado. Por tanto, el Cristo que ha sido grabado por Dios para quitar nuestro pecado porta al
Espíritu siete veces intensificado. De hecho, Cristo, el postrer Adán, llegó a ser Espíritu vivifi-
cante (1 Cor. 15:45), incluso el Espíritu siete veces intensificado. Hoy Cristo es el Espíritu, y
tenemos un espíritu humano formado particularmente por Dios para corresponder a Cristo.
Prosigamos ahora para considerar al Cristo revelado en el libro de Zacarías. En la primera parte
de este libro (caps. 1—6) hay cinco visiones con respecto a Cristo, y en la última parte (caps.
9—14) hay muchos detalles con respecto a Cristo.

VISIONES CON RESPECTO A CRISTO


En la primera de las cinco visiones con respecto a Cristo, Cristo es revelado como el varón, el
Ángel de Jehová, el cual cabalga sobre un caballo bermejo y está de pie en medio de los mirtos
(1:7-17). Los mirtos representan al pueblo de Israel, humillado pero precioso, que se encuentra
en cautiverio. Que Cristo cabalgase sobre un caballo bermejo indica que Él es el Redentor. Que
Cristo fuese el Ángel de Jehová indica que Él fue enviado por Dios para que cuidase de Su
pueblo infundiéndoles aliento en su cautiverio.

En la segunda visión (vs. 20-21), Cristo es el último Artífice usado por Dios para derribar los
cuatros cuernos —Babilonia, Persia, Grecia y el Imperio romano—, que dañaron y destruyeron
al pueblo escogido de Dios (vs. 18-19). Cristo es Aquel —quien es único— que no sólo derri-
bará los cuatros cuernos, sino que también desmenuzará la totalidad del gobierno humano desde
los dedos de los pies hasta la cabeza, gobierno que está representado por la gran imagen humana
en Daniel 2.

En la siguiente visión, Cristo es Aquel que mide Jerusalén a fin de poseerla (Zac. 2:1-2). Cristo
no sólo tomará posesión de Jerusalén, sino que también llegará a ser el centro de Jerusalén como
gloria en medio de ella y la circunferencia de Jerusalén como muro de fuego en derredor (v. 5).
Además, Él es tanto Aquel que envía como Aquel que es enviado. Él, Jehová de los ejércitos,
se envía a Sí mismo como Ángel de Jehová (vs. 8-9, 11).

En la cuarta visión, Cristo es revelado como piedra cimera de gracia (4:7). Según lo indica 3:9,
sobre esta piedra hay siete ojos, que representan los siete Espíritus, esto es, el Espíritu siete
veces intensificado. Por tanto, Cristo es la piedra cimera de gracia que da consumación al edi-
ficio de Dios con el Espíritu siete veces intensificado.

La quinta visión con respecto a Cristo es la visión del candelero de oro y los dos olivos (4:2-3,
11-14). El candelero aquí representa a la nación de Israel como testimonio colectivo de Dios,
cuyo resplandor irradia todas Sus virtudes. Podríamos decir que este candelero también tipifica
a Cristo, la corporificación del Dios Triuno. En los tiempos de Zacarías, los dos olivos eran
Josué y Zorobabel, pero durante los tres años y medio de la gran tribulación, los dos olivos
serán Moisés y Elías.

ALGUNOS DETALLES CON RESPECTO A CRISTO


Los últimos seis capítulos de Zacarías se dividen en dos grupos: los capítulos del 9 al
11, que hablan de la primera venida de Cristo en forma humilde, y los capítulos del 12
al 14, que hablan de la segunda venida de Cristo en victoria.

En Su primera venida
En Su primera venida, Cristo vino en calidad de Rey humilde, y como tal, fue bien re-
cibido sólo temporalmente en Jerusalén. Al respecto, Zacarías 9:9 dice: “¡Exulta gran-
demente, oh hija de Sion! / ¡Grita, oh hija de Jerusalén! / Ahora tu Rey viene a ti. / Él
es justo y porta la salvación, / humilde y montado sobre un asno, / sobre un pollino,
hijo de asna”. Cristo también vino en calidad de Pastor (11:7-11) al pastorear en Favor
(gracia) y Ataduras (atar en unidad). No obstante, Cristo, el Pastor apropiado de Israel,
fue detestado, atacado, rechazado y vendido por treinta piezas de plata (vs. 12-13). Por
tanto, los hijos de Israel fueron dejados en manos de los pastores falsos, insensatos e
inútiles —los ancianos, los sacerdotes y los escribas—, los cuales no habrían de cuidar-
los (v. 17).

En Su segunda venida
En los capítulos del 12 al 14, vemos a Cristo en Su segunda venida. Cuando Cristo re-
grese, Él será Rey no solamente sobre Israel, sino también sobre todos los pueblos de
la tierra: “Y Jehová será Rey sobre toda la tierra; y en aquel día Jehová será el único
Dios, y Su nombre será el único nombre” (14:9). Él reinará sobre toda la tierra, y todos
los pueblos de la tierra subirán a Jerusalén de año en año para adorar al Rey, a Jehová
de los ejércitos, y para celebrar la Fiesta de los Tabernáculos (v. 16). Aquellos que rehú-
sen subir a Jerusalén para adorar el Rey no recibirán lluvia (v. 17).

CRISTO Y EL TEMPLO DE DIOS


El libro de Zacarías dice claramente que Dios desea reedificar el templo (4:9; 6:12-15).
Pero sin Cristo, todo lo que existe, incluyendo el templo, está vacío. Nosotros necesita-
mos a Cristo, pero Cristo necesita un Cuerpo. Dicho Cuerpo es el templo de Dios, la
casa de Dios, la expresión de Dios, la satisfacción de Dios. Por consiguiente, hoy lo que
deberíamos recalcar es Cristo y la iglesia. En cuanto a Cristo, debemos prestar atención
tanto a los aspectos cruciales revelados en los capítulos del 1 al 6 como a los detalles
revelados en los capítulos del 9 al 14.

EL JUICIO QUE CRISTO EJECUTA


SOBRE TRES CATEGORÍAS DE COSAS
Por último, quisiera señalar que en el libro de Zacarías podemos ver el juicio ejecutado
por Cristo. La visión del rollo que volaba (5:1-4), la visión del efa (vs. 5-11) y la visión
de los cuatro carros (6:1-8) son visiones que tratan sobre el juicio. El juicio de Cristo
será llevado a cabo por los cuatro carros que salen de entre los dos montes de bronce
(v. 1). Aquí el bronce representa el juicio. Los dos montes de bronce no representan a
Cristo; no obstante, están íntimamente vinculados a Él, pues Cristo fue designado por
Dios para ejecutar el juicio sobre los vivos y los muertos (Jn. 5:22; Hch. 10:42; 17:31; 2
Ti. 4:1). Por un lado, Cristo es el Redentor y Salvador; por otro, Él es el Juez. Cristo,
como Juez, ejecutará el juicio de Dios.

Según Zacarías, el juicio que Cristo ejecuta sobre la tierra recae en tres categorías de
cosas. Primero, Él juzgará el hurto (5:3b, 4b). Hurtar representa los pecados cometidos
en contra de los hombres, los cuales son fruto de la avaricia y la codicia. Segundo, Cristo
juzgará el asunto de jurar falsamente por el nombre de Jehová (vs. 3c, 4c). Jurar falsa-
mente por el nombre de Jehová representa los pecados cometidos contra Dios mismo,
los cuales son fruto de relacionarse incorrectamente con Dios. Aquellos que juran fal-
samente de esta manera no se relacionan con Dios en fidelidad ni honestidad. Tercero,
Cristo juzgará la totalidad del gobierno humano, que está representado por la gran
imagen humana en Daniel 2. Cristo, el último Artífice, vendrá como piedra que fue
cortada no con manos y desmenuzará esta gran imagen desde los dedos de los pies
hasta la cabeza. Por tanto, Cristo eliminará completamente de la tierra todo hurto, todo
juramento falso en el nombre de Jehová y todo gobierno humano.
Debemos ver cómo el juicio de Cristo está relacionado con nosotros hoy. Debemos ase-
gurarnos de no hurtar en forma alguna y, además, de ser fieles y honestos con Dios; así
estaremos bien con los hombres y también con Dios. Finalmente, debemos ver que
Cristo vendrá como piedra cortada no con manos y desmenuzará la totalidad del go-
bierno humano, con lo cual traerá el reino eterno de Dios.

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