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Estudio-vida de Daniel

CONTENIDO
1. PALABRAS DE INTRODUCCIÓN
2. LA VICTORIA QUE LOS JÓVENES DESCENDIENTES DEL PUEBLO
ELEGIDO DE DIOS —QUE HABÍA CAÍDO EN DEGRADACIÓN— LO-
GRAN SOBRE LAS ESTRATAGEMAS ADICIONALES DE SATANÁS (1)
3. LA VICTORIA QUE LOS JÓVENES DESCENDIENTES DEL PUEBLO
ELEGIDO DE DIOS —QUE HABÍA CAÍDO EN DEGRADACIÓN— LO-
GRAN SOBRE LAS ESTRATAGEMAS ADICIONALES DE SATANÁS (2)
4. LA VISIÓN DE LA GRAN IMAGEN: LA VISIÓN RECTORA EN EL LIBRO
DE DANIEL
5. LA VICTORIA QUE LOS JÓVENES DESCENDIENTES DEL PUEBLO
ELEGIDO DE DIOS —QUE HABÍA CAÍDO EN DEGRADACIÓN— LO-
GRAN SOBRE LAS ESTRATAGEMAS ADICIONALES DE SATANÁS (3)
6. LA VICTORIA QUE LOS JÓVENES DESCENDIENTES DEL PUEBLO
ELEGIDO DE DIOS —QUE HABÍA CAÍDO EN DEGRADACIÓN— LO-
GRAN SOBRE LAS ESTRATAGEMAS ADICIONALES DE SATANÁS (4)
7. LA VICTORIA QUE LOS JÓVENES DESCENDIENTES DEL PUEBLO
ELEGIDO DE DIOS —QUE HABÍA CAÍDO EN DEGRADACIÓN— LO-
GRAN SOBRE LAS ESTRATAGEMAS ADICIONALES DE SATANÁS (5)
8. LA VICTORIA QUE LOS JÓVENES DESCENDIENTES DEL PUEBLO
ELEGIDO DE DIOS —QUE HABÍA CAÍDO EN DEGRADACIÓN— LO-
GRAN SOBRE LAS ESTRATAGEMAS ADICIONALES DE SATANÁS (6)
9. LAS VISIONES DEL DANIEL VENCEDOR (1)
10. LAS VISIONES DEL DANIEL VENCEDOR (1)
11. LAS VISIONES DEL DANIEL VENCEDOR (2)
12. LA ECONOMÍA DE DIOS EN EL LIBRO DE DANIEL
13. EL GOBIERNO HUMANO COMBATE CONTRA DIOS Y ES DESMENU-
ZADO POR CRISTO AL VENIR CON SU NOVIA
14. LAS VISIONES DEL DANIEL VENCEDOR (3)
15. LAS VISIONES DEL DANIEL VENCEDOR (4)
16. LAS VISIONES DEL DANIEL VENCEDOR (4)
17. LAS VISIONES DEL DANIEL VENCEDOR (4)

ESTUDIO-VIDA DE DANIEL
MENSAJE UNO
PALABRAS DE INTRODUCCIÓN
Lectura bíblica: Dn. 1:1-2
Entre los muchos libros de los profetas, cuatro libros son misteriosos: Isaías, Ezequiel,
Daniel y Zacarías. Damos gracias al Señor que, a través de los años, Él nos ha abierto
estos libros. En este mensaje de introducción al estudio-vida de Daniel consideraremos
el tema, el contenido, el pensamiento central y las secciones del libro de Daniel.
I. EL TEMA
El tema del libro de Daniel es el destino de Israel determinado por Dios, esto es, el
contenido de las setenta semanas (Dn. 9:24-27). Las setenta semanas son el destino
determinado por Dios para Israel.

Este libro no solamente trata sobre el destino de Israel, sino que también trata sobre el
gobierno gentil y Cristo. La gran imagen humana descrita en Daniel 2 representa la
totalidad del gobierno humano desde Génesis 10 hasta Apocalipsis 19. Este libro es
imprescindible para entender apropiadamente la historia del pueblo judío y la historia
del gobierno gentil. El libro de Daniel nos muestra que tanto Israel como el gobierno
humano son para Cristo. Cristo es la centralidad y universalidad del mover de Dios, y
este mover está intrínsecamente vinculado con Israel y el gobierno gentil.

El libro de Daniel revela cinco aspectos particulares en cuanto a Cristo. El primer as-
pecto es la muerte de Cristo. Daniel 9:25 y 26 dicen: “Desde la salida del decreto para
restaurar y reedificar a Jerusalén hasta el tiempo del Mesías Príncipe, habrá siete se-
manas y sesenta y dos semanas [...] Y después de las sesenta y dos semanas se quitará
la vida al Mesías”. Estas palabras que afirman que se le quitará la vida al Mesías son
las más claras del Antiguo Testamento en referencia a la crucifixión de Cristo. La cru-
cifixión de Cristo es el hito demarcatorio de las eras; es el hito que marca el fin de la
vieja creación para la germinación de la nueva creación en la resurrección de Cristo.

Cristo murió una muerte todo-inclusiva. Cuando Él murió, nosotros y toda la vieja
creación morimos con Él. Por tanto, Su muerte fue una aniquilación todo-inclusiva. La
muerte aniquiladora de Cristo introdujo la resurrección, y en la resurrección se dio
inicio a la germinación de la nueva creación de Dios.

El segundo aspecto es la manifestación venidera de Cristo (2:34-35, 45). Él aparecerá


como la piedra no cortada por mano que hiere a la gran imagen (vs. 31-45) en sus pies
de hierro y barro cocido. Toda la imagen, que representa la totalidad del gobierno hu-
mano, será desmenuzada, no de la cabeza a los pies sino de los pies a la cabeza. La
imagen será aplastada de los pies a la cabeza en la venida de Cristo, y esto es algo que
únicamente Dios mismo puede hacer. Cuando Cristo regrese, todo el gobierno humano
—desde Nimrod en Génesis 10 hasta el anticristo, el último césar del Imperio romano,
en Apocalipsis 19— será desmenuzado y hecho como tamo que es llevado por el viento
(Dn. 2:35). La venida de Cristo también será la apertura del reino eterno de Dios. Por
tanto, la venida de Cristo será el hito que señalará el fin del gobierno humano e intro-
ducirá el reino eterno de Dios.

El tercer aspecto es que Cristo, como Hijo del Hombre, viene al trono de Dios para que
le sean dados dominio y un reino (7:13-14). En Lucas 19 Cristo es presentado como un
hombre de noble estirpe que se fue a un país lejano para recibir un reino y volver (v.
12). Daniel 7 describe el momento en el que Cristo va al trono de Dios para recibir el
reino de parte del Dios de los cielos. Después que Cristo reciba el reino, Él regresará.

El cuarto aspecto es la excelencia de Cristo presentada en Daniel 10. Antes de que Da-
niel hablara en los capítulos del 10 al 12 con respecto al destino de Israel, él primero
recibió una revelación de Cristo en Su excelencia. Todo aspecto de Cristo es excelente
y precioso (vs. 5-6). Debemos primero ver y conocer a este Cristo excelente antes de
poder conocer el destino del pueblo de Dios.
El último aspecto es Cristo como compañero de los testigos de Dios que sufren. En el
capítulo 3, Nabucodonosor hizo que los tres compañeros de Daniel —Ananías, Misael
y Azarías— fuesen arrojados a un horno de fuego ardiente debido a que ellos se rehu-
saban a postrarse ante la imagen de oro erigida por Nabucodonosor y adorarla (vs. 13-
23). Estos tres fueron arrojados al horno, pero para su sorpresa, Nabucodonosor vio a
una persona más dentro de aquel horno. La cuarta persona era “semejante a un hijo de
los dioses” (v. 25). Esta Persona es el Cristo excelente, quien pasa por el mismo fuego
ardiente por el que pasan Sus vencedores que sufren. Siempre que somos testigos de
Dios, es decir, personas que testifican algo por Dios, es posible que pasemos por sufri-
mientos. No obstante, en medio de nuestro sufrimiento, Cristo como Hijo del Hombre
—Aquel que es apto y capaz de mostrar conmiseración por el pueblo de Dios en todo—
viene para ser nuestro compañero.

II. EL CONTENIDO
El contenido del libro de Daniel es las setenta semanas que Dios determinó para Israel
(9:24-27). Una semana equivale a siete años. Al usar la palabra determinó queremos
indicar que Dios divide las eras en porciones determinadas.

A. Las primeras siete semanas


que constan de cuarenta y nueve años
Estas setenta semanas están divididas en tres partes. La primera parte consiste en siete
semanas que constan de cuarenta y nueve años, los cuales van desde la promulgación
del decreto para reedificar Jerusalén hasta la compleción de la reedificación.

B. Las sesenta y dos semanas


que constan de cuatrocientos treinta y cuatro años
La segunda parte de las setenta semanas consiste en sesenta y dos semanas que constan
de cuatrocientos treinta y cuatro años, los cuales van desde la compleción de la reedi-
ficación de Jerusalén hasta que se le quita la vida al Mesías (la crucifixión de Cristo).

C. La última semana
que consta de siete años
La tercera parte de las setenta semanas consistirá en una última semana que consta de
siete años, el tiempo que abarcará el pacto del anticristo con Israel, es decir, los últimos
siete años de la presente era de la gracia, período que se divide en dos mitades. La
primera mitad no será tan crucial; pero la última mitad, de tres años y medio, será muy
importante, pues será el tiempo de la gran tribulación (Mt. 24:21).

D. La inserción en la historia de Israel


entre las primeras sesenta y nueve semanas
y la última semana
Hay una inserción en la historia de Israel entre las primeras sesenta y nueve semanas
y la última semana, período que corresponde a la era de la iglesia. Esta inserción podría
ser llamada la era del misterio, la era de la gracia o la era de la iglesia. Esta era incluye
muchos asuntos misteriosos, tales como: la resurrección de Cristo, la regeneración, el
hecho de que Cristo viva en nosotros y el Espíritu vivificante. La historia de Israel es
algo físico, la cual no tiene nada que sea de naturaleza misteriosa, pero la historia de la
iglesia es por completo un asunto misterioso.

La primera parte de las siete semanas y la segunda parte de las sesenta y dos semanas
ya se han cumplido. Se promulgó un decreto para que Jerusalén fuese reedificada (Dn.
9:25), y Jerusalén fue reedificada. Además, se le quitó la vida al Mesías habiendo trans-
currido sesenta y dos semanas a partir de la reedificación de Jerusalén (v. 26). Por
tanto, estas dos partes de las setenta semanas, las cuales eran profecías, ahora son his-
toria.

III. EL PENSAMIENTO CENTRAL


El pensamiento central de Daniel es que el gobierno de los cielos (4:26), es decir, del
Dios de los cielos (2:37, 44), gobierno que rige sobre todo gobierno humano en la tierra,
corresponde a la economía eterna de Dios a fin de que Cristo ponga fin a la vieja crea-
ción para hacer germinar la nueva creación, y que Él aplaste y desmenuce la totalidad
del gobierno humano, y además, que establezca el reino eterno de Dios.

El Dios de los cielos rige sobre todo gobierno humano. El gobierno humano comenzó
con Nimrod en Génesis 10. Antes de Génesis 10 no había naciones humanas; en lugar
de ello, solamente existía la humanidad como una sola entidad, sin naciones estableci-
das. Las naciones comenzaron a ser establecidas por Nimrod, quien edificó Babel, una
prefigura de Babilonia (Gn. 10:8-10). El gobierno humano concluirá con el anticristo
venidero, quien será el último césar del Imperio romano. Todo el gobierno humano,
desde Nimrod hasta el anticristo, ha estado y continuará estando bajo el gobierno de
los cielos ejercido por el Dios de los cielos.

En la economía de Dios, Cristo puso fin a la vieja creación para hacer germinar la nueva
creación en Su resurrección por medio de Su muerte. Esto fue logrado en Su primera
venida. En la economía de Dios, Cristo, mediante Su manifestación venidera, también
aplastará y desmenuzará la totalidad del gobierno humano que ha existido a lo largo
de la historia de la humanidad y establecerá el reino eterno de Dios. Todos estos asun-
tos han estado, y continuarán estando, vinculados intrínsecamente con Israel, ya sea
en un sentido positivo o negativo.

Toda la situación mundial se encuentra bajo el gobierno de los cielos ejercido por el
Dios de los cielos a fin de que dicha situación corresponda a Su economía en pro de
Cristo. Hoy en día la situación mundial, especialmente en Europa y en los países alre-
dedor del mar Mediterráneo, ha sido equilibrada y conducida a una condición propicia
para el regreso de Cristo. Él está a la puerta, y el tiempo se acerca. Al considerar esta
situación, tenemos que despertar y comprender que el mundo no es para nosotros. No-
sotros somos para Cristo, y todos los días debemos prepararnos para encontrarnos con
Él. Entonces recibiremos una recompensa de parte de Él.

El libro de Daniel aborda algunos asuntos muy importantes. Primero, este libro trata
sobre la historia de Israel. Sin este libro, el pueblo judío no podría tener un entendi-
miento adecuado de su historia. Daniel también aborda el asunto del gobierno hu-
mano, desde Nimrod hasta el anticristo. Debido a que Israel y el gobierno humano son
para Cristo, el libro de Daniel también revela ciertos aspectos de Cristo. Cristo es el
centro y la circunferencia, la centralidad y universalidad, del mover de Dios.
IV. LAS SECCIONES
El último asunto sobre el cual trataremos en este mensaje es las secciones del libro de
Daniel.

A. El resultado de la degradación
de los elegidos de Dios
En Daniel 1:1 y 2, que son las palabras de introducción, vemos el resultado de la degra-
dación de los elegidos de Dios: el cautiverio en Babilonia.

B. La victoria que los jóvenes


descendientes del pueblo elegido de Dios
—que había caído en degradación—
logran, en medio de su cautiverio,
sobre las estratagemas adicionales de Satanás
En realidad, el libro de Daniel tiene sólo dos secciones. La primera sección, que abarca
del capítulo 1 al 6, trata sobre la victoria que los jóvenes descendientes (entre ellos,
Daniel) del pueblo elegido de Dios —que había caído en degradación— logran, en me-
dio de su cautiverio, sobre las estratagemas adicionales de Satanás. Esta victoria fue
una victoria sobre la dieta demoníaca (1:3-21); sobre la obra cegadora demoníaca que
impide que las personas vean la gran imagen humana (la totalidad del gobierno hu-
mano a lo largo de la historia humana) en el sueño de Nabucodonosor (cap. 2); sobre
la seducción de la idolatría (cap. 3); sobre el velo que cubre a la gente, el cual les impide
percatarse del gobierno de los cielos ejercido por el Dios de los cielos (cap. 4); sobre la
ignorancia con respecto al resultado del libertinaje ante Dios y de haber insultado la
santidad de Dios (cap. 5); y sobre la estratagema sutil que impedía que los vencedores
fueran fieles en la adoración a Dios (cap. 6).

C. Las visiones del Daniel vencedor


La segunda sección de Daniel aborda las visiones del Daniel vencedor (caps. 7—12). La
fidelidad y victoria de Daniel hicieron que él tuviera la posición y ángulo correctos para
recibir las visiones procedentes de Dios.

La primera visión es con respecto a las cuatro bestias que emergen del mar Mediterrá-
neo (cap. 7). Estas bestias se refieren a Babilonia, Persia, Grecia y el Imperio romano,
y, respectivamente, corresponden a la cabeza, al pecho con los brazos, al vientre con
los muslos y a las piernas con los pies de la gran imagen humana descrita en 2:31-33.
La segunda visión es con respecto al carnero y al macho cabrío con sus sucesores (cap.
8). La siguiente visión es con respecto a Israel en las setenta semanas determinadas
para ellos (cap. 9). La última visión (caps. 10—12) es con respecto al destino de Israel.
Según los capítulos 10 y 11, el destino de Israel guarda relación con el rey del sur
(Egipto) y con el rey del norte (Siria). Según el capítulo 12, el destino de Israel también
guarda relación con el hecho de que el arcángel Miguel está firmemente de parte de
Israel.
ESTUDIO-VIDA DE DANIEL
MENSAJE DOS
LA VICTORIA QUE LOS JÓVENES DESCENDIENTES
DEL PUEBLO ELEGIDO DE DIOS
—QUE HABÍA CAÍDO EN DEGRADACIÓN—
LOGRAN SOBRE LAS ESTRATAGEMAS ADICIONALES
DE SATANÁS
(1)
SOBRE LA DIETA DEMONÍACA
Lectura bíblica: Dn. 1
Los primeros seis capítulos de Daniel tratan sobre la victoria que los jóvenes descen-
dientes del pueblo elegido de Dios —que había caído en degradación— logran sobre las
estratagemas adicionales de Satanás. En este mensaje consideraremos su victoria so-
bre la dieta demoníaca.

I. EL RESULTADO DE LA DEGRADACIÓN
DE LOS ELEGIDOS DE DIOS:
EL CAUTIVERIO EN BABILONIA
El resultado de la degradación de los elegidos de Dios fue el cautiverio en Babilonia
(1:1-2). Daniel 1:2 dice que “el Señor entregó” en manos de Nabucodonosor, rey de Ba-
bilonia, a Joacim, rey de Judá, y “parte de los vasos de la casa de Dios”. El uso de la
palabra entregó aquí indica que el rey de Judá y aquellos vasos eran un regalo que Dios
dio a Nabucodonosor.

A. Son nuevamente llevados cautivos


al lugar donde se adoraban ídolos
Que los hijos de Israel fueran llevados cautivos a Babilonia significa que ellos fueron
nuevamente llevados cautivos al lugar donde se adoraban ídolos (Jer. 50:38).

B. Son llevados de regreso al lugar


donde originalmente su antepasado Abraham
había adorado ídolos
Cuando el pueblo de Dios fue nuevamente llevado cautivo al lugar donde se adoraban
ídolos, ellos fueron llevados de regreso a Babel, el lugar donde originalmente su ante-
pasado Abraham había adorado ídolos (Jos. 24:2-3). El origen de Babilonia fue Babel,
ubicada en la tierra de Sinar, en Caldea, que es Babilonia (Gn. 11:2, 9; 10:10; 11:28).
Abraham fue llamado por Dios a salir de Caldea e ir a Canaán para adorar a Dios (Gn.
11:31). Por medio de esto se reinició la adoración del único Dios, la cual se había per-
dido por la caída de Adán.

El pueblo de Israel no existía durante el período de la historia humana que va desde


Adán a Abraham. La historia de Israel comenzó con Abraham, el primer hebreo. Bajo
el liderazgo de Moisés, los descendientes de Abraham realizaron su éxodo de Egipto, y
cuarenta años después entraron en la tierra de Canaán. Con el tiempo, el pueblo de
Dios fue llevado de regreso al lugar original donde se adoraban ídolos, el mismo lugar
del cual Abraham, su antepasado, había sido llamado a salir.

C. La completa destrucción
del testimonio de los elegidos de Dios
en relación con su adoración al único Dios
Ser llevados al cautiverio en Babilonia significó la completa destrucción del testimonio
de los elegidos de Dios en relación con su adoración al único Dios, Jehová, al ser lleva-
dos algunos vasos del templo de Dios a la tierra de Sinar y ser puestos en un templo de
ídolos (2 Cr. 36:6-7).

II. LA VICTORIA QUE LOS JÓVENES DESCENDIENTES


DEL PUEBLO ELEGIDO DE DIOS
—QUE HABÍA CAÍDO EN DEGRADACIÓN—
LOGRAN SOBRE LAS ESTRATAGEMAS ADICIONALES
DE SATANÁS CON RESPECTO A LA DIETA DEMONÍACA
“Luego el rey dijo a Aspenaz, jefe de sus eunucos, que trajera algunos de entre los hijos
de Israel, incluyendo a algunos del linaje real y de familias nobles, muchachos en quie-
nes no hubiera defecto alguno, de buen parecer, perspicaces en toda sabiduría, dotados
de entendimiento y habilidad para discernir, y aptos para estar de servicio en el palacio
del rey. Y le dijo que les enseñara las letras y la lengua de los caldeos” (Dn. 1:3-4). Entre
tales hijos de Israel se encontraban algunos jóvenes vencedores a quienes Dios usó para
lograr la victoria sobre las estratagemas de Satanás. Satanás habrá pensado que Dios
había sido derrotado y que en la tierra ya no había adoración a Dios. Los elegidos de
Dios habían sido derrotados, y el propósito de Dios sobre la tierra había sufrido pér-
dida. Sin embargo, Dios no estaba desilusionado, pues Él todavía contaba con algunos
vencedores: Daniel y sus compañeros. En Su soberanía, Dios había dispuesto que estos
jóvenes fuesen llevados a Babilonia, donde ellos fueron Sus vencedores. Si Dios no hu-
biera tenido a estos vencedores en Babilonia, Él habría sido completamente derrotado;
pero debido a la presencia de ellos en Babilonia, Él no fue derrotado y podía jactarse
ante Satanás que incluso en Babilonia Él tenía a Sus vencedores.

A. La tentación diabólica
presentada por Nabucodonosor
Daniel 1:3-7 describe la tentación diabólica presentada por Nabucodonosor.

1. Seducir a Daniel y sus compañeros


para que se contaminasen participando
de alimentos impuros
que habían sido ofrecidos a los ídolos
La primera tentación que vino a la humanidad estaba relacionada con el comer (Gn.
3:1-5). En principio, todas las tentaciones que vienen a nosotros se relacionan con el
comer. Las tentaciones diabólicas presentadas por Nabucodonosor consistieron pri-
mero en seducir a Daniel y sus tres compañeros, los cuatro jóvenes brillantes descen-
dientes del pueblo elegido de Dios que había sido derrotado, para que se contaminasen
participando de alimentos impuros que habían sido ofrecidos a los ídolos. Nabucodo-
nosor proveyó a Daniel y sus tres compañeros manjares para que los comieran. Para
Daniel, aquellos manjares eran en realidad el árbol del conocimiento del bien y del mal.
Ese árbol está unido a Satanás e, incluso, es uno con Satanás, pero el árbol de la vida
está unido a Dios y es uno con Dios. Comer del árbol del conocimiento del bien y del
mal es unirse a Satanás; comer del árbol de la vida es unirse a Dios. Cuando Daniel y
sus compañeros se negaron a comer los alimentos impuros de Nabucodonosor y, en
lugar de ello, escogieron comer legumbres, en realidad ellos estaban rechazando el ár-
bol del conocimiento del bien y del mal y tomando del árbol de la vida. Por tanto, in-
cluso en el palacio de Nabucodonosor estaban presentes los dos árboles.

Los manjares provistos por el rey eran alimento contaminante, impuro, debido a que
había sido ofrecido a los dioses que Nabucodonosor adoraba. Si Daniel y sus compañe-
ros hubieran comido esos alimentos, ello habría sido equivalente a ingerir la contami-
nación, a recibir los ídolos y, por tanto, hacerse uno con Satanás. Si ellos hubieran he-
cho esto, Dios habría sido derrotado y ya no tendría nada para Sí y Sus intereses sobre
la tierra. Entonces Satanás se habría podido jactar diciendo: “Dios, Tú has sido com-
pletamente derrotado. Ya no tienes nada en la tierra que te represente y que sea uno
contigo”. Dios habría sido derrotado en relación con Sus elegidos. En esta coyuntura,
si los descendientes de Sus elegidos que estaban en el cautiverio, la generación de los
más jóvenes, hubieran seguido los pasos de sus padres, Dios habría sido completa-
mente derrotado. Pero Daniel y sus compañeros vivían para Dios. Ellos estaban unidos
a Dios, se aferraron a Dios y fueron uno con Dios debido a que recibieron a Dios en su
ser.

Comer de los manjares de Nabucodonosor equivale a tomar a Satanás como nuestro


suministro y hacerse uno con Satanás. Me preocupa que ustedes estén comiendo de los
manjares provistos por el Nabucodonosor de hoy. Si somos descuidados al comer, al ir
de compras, con respecto a los lugares adonde vamos y a lo que hacemos, podríamos
ingerir algo relacionado con los ídolos, algo demoníaco. Somos lo que comemos. Si co-
memos el alimento lleno de Dios —esto es, si comemos al Dios-alimento, a Dios mismo
como nuestro alimento—, seremos uno con Dios.

2. Cambiar sus nombres


Como parte de sus tentaciones diabólicas a Daniel y sus compañeros, Nabucodonosor
también les cambió sus nombres, los cuales indicaban que ellos pertenecían a Dios, por
nombres que los identificaban con los ídolos. El nombre Daniel, que significa Dios es
el Juez o Dios es mi Juez, fue cambiado por Beltsasar, que significa el príncipe de
Bel o el predilecto de Bel (Is. 46:1). El nombre Ananías, que significa Jehová ha otor-
gado según Su favor o favorecido de Jehová, fue cambiado por Sadrac, que signi-
fica iluminado por el dios del sol. El nombre Misael significa ¿Quién es lo que Dios
es?, pero su nombre fue cambiado a Mesac, que significa ¿Quién puede ser como la
diosa Sac? El nombre Azarías, que significa Jehová ha ayudado fue cambiado por
Abed-nego, que significa el fiel siervo de Nego, dios del fuego.
B. Daniel libra la batalla
contrarrestando con un firme rechazo
la tentación del diablo
Daniel libró la batalla contrarrestando con un firme rechazo la tentación del diablo
(Dn. 1:8-13). Daniel no trató de ser diplomático, sino que fue franco y firme.

C. Dios honra la lucha librada por Daniel


Dios honró la lucha librada por Daniel, y Daniel y sus compañeros llegaron a ser ven-
cedores entre el remanente del pueblo elegido de Dios que había sufrido derrota. El
pueblo elegido había sido derrotado, pero los jóvenes vencedores eran victoriosos. Su
victoria fue la victoria de Dios. Debido a esta victoria Dios podía jactarse y decirle a
Satanás que en medio de Babilonia, el territorio de Satanás, Dios aún tenía algunos
vencedores, cuatro jóvenes que fueron victoriosos sobre las estratagemas de Satanás.

D. Dios parece haber sido derrotado,


pero en realidad Él resguarda
la adoración debida a Él y Su testimonio
Debido al cautiverio en Babilonia, Dios parecía haber sido derrotado con respecto a
Sus intereses sobre la tierra; en realidad, Él resguardó tanto la adoración debida a Él
como Su testimonio por medio de estos jóvenes vencedores que estaban entre Sus ele-
gidos que habían sido derrotados. Tanto en el catolicismo como en el protestantismo
hoy en día Dios tiene algunos vencedores.

E. Dios bendice a Daniel y sus compañeros


dándoles conocimiento y perspicacia
Dios bendijo a Daniel y sus tres compañeros dándoles conocimiento y perspicacia en
todo aprendizaje y sabiduría; además, Él bendijo especialmente a Daniel dándole en-
tendimiento en toda visión y sueños (vs. 17-20). Esta bendición fue la manera en que
Dios indicaba que Él estaba de acuerdo con estos cuatro vencedores.

F. Dios bendice a Daniel dándole longevidad


Dios bendijo a Daniel dándole longevidad, de modo que vivió durante todo el cautiverio
de setenta años y alcanzó a ver la liberación de los cautivos y su retorno iniciado el
primer año de Ciro, rey de Persia, después de la caída de Babilonia (v. 21; 6:28; 5:30-
31; Esd. 1:1-5). De parte de Dios, Daniel recibió sabiduría, perspicacia, entendimiento
y longevidad. En él y sus compañeros podemos ver la historia de la victoria de Dios a
la cual se le daba continuación sobre la tierra a través de los jóvenes vencedores. Espero
que también en la actualidad haya un grupo de vencedores que le darán a Dios motivo
de jactarse delante de Satanás.

ESTUDIO-VIDA DE DANIEL
MENSAJE TRES
LA VICTORIA QUE LOS JÓVENES DESCENDIENTES
DEL PUEBLO ELEGIDO DE DIOS
—QUE HABÍA CAÍDO EN DEGRADACIÓN—
LOGRAN SOBRE LAS ESTRATAGEMAS ADICIONALES
DE SATANÁS
(2)
SOBRE LA OBRA CEGADORA DEMONÍACA
QUE IMPIDE QUE LAS PERSONAS
VEAN LA VISIÓN DADA POR DIOS
CON RESPECTO AL GOBIERNO HUMANO
A LO LARGO DE LA HISTORIA HUMANA
Lectura bíblica: Dn. 2
En este mensaje quisiéramos considerar la victoria que los jóvenes descendientes del
pueblo elegido de Dios —que había caído en degradación— logran sobre la obra cega-
dora demoníaca que impide que las personas vean la visión dada por Dios con respecto
al gobierno humano a lo largo de la historia humana.

I. EL MARAVILLOSO SUEÑO DE NABUCODONOSOR


Nabucodonosor tuvo un maravilloso sueño en el que vio una gran imagen humana
(2:1). Ese sueño debió haberlo impresionado profundamente, pero debido a que no le
importaban los intereses de Dios, él olvidó en qué consistía el sueño. Entonces su es-
píritu se turbó por saber el sueño, y todos los magos y sabios de Babilonia así como los
caldeos no pudieron relatarle el sueño (vs. 2-13). Sin embargo, había una persona lla-
mada Daniel, que había fijado su corazón en las cosas espirituales relacionadas con los
intereses de Dios sobre la tierra. Él no había tenido el sueño, pero recibió la visión de
parte de Dios en cuanto a dicho sueño (vs. 17-23) y lo interpretó (vs. 24-45).

II. LA VISIÓN PROCEDENTE DE DIOS DADA A DANIEL


CON RESPECTO AL SUEÑO DE NABUCODONOSOR
En 2:14-45 tenemos la visión procedente de Dios dada a Daniel con respecto al sueño
de Nabucodonosor.

A. La visión procedente de Dios dada a Daniel


Los versículos del 17 al 23 hablan de la visión procedente de Dios dada a Daniel.

B. La interpretación del sueño de Nabucodonosor


dada por Daniel
Los versículos del 24 al 45 presentan la interpretación del sueño de Nabucodonosor
dada por Daniel.

1. Daniel exalta a Dios


Al interpretar el sueño de Nabucodonosor, Daniel exaltó a Dios (vs. 25-30). Él no se
exaltó a sí mismo.
2. El contenido del sueño de Nabucodonosor
El contenido del sueño de Nabucodonosor consistió en una gran imagen humana y su
destino (vs. 31-45).

a. Representa la totalidad del gobierno humano


a lo largo de la historia humana
Esta gran imagen representa la totalidad del gobierno humano a lo largo de la historia
humana (vs. 31-33), desde los inicios del gobierno humano en Babel (Babilonia), en la
tierra de Sinar (Gn. 10:6-12), tal como está representado por la cabeza de la imagen,
hasta la finalización en la historia humana del gobierno humano con el Imperio ro-
mano y sus diez reyes, según está representado por los diez dedos de los pies de esta
gran imagen. Desde sus inicios hasta su finalización, el gobierno humano siempre ha
hecho y continuará haciendo tres cosas: rebelarse contra Dios, exaltar al hombre y ado-
rar ídolos (Gn. 11:4, 9).

b. La cabeza de oro
En la gran imagen humana, la cabeza de oro, que corresponde a la primera bestia en
Daniel 7:3-4, representa a Nabucodonosor, el fundador y rey de Babilonia (2:36-38).

c. El pecho y los brazos de plata


El pecho y los brazos de plata, que corresponden a la segunda bestia en 7:5, representan
a Medo-Persia (2:39a).

d. El vientre y los muslos de bronce


El vientre y los muslos de bronce, que corresponden a la tercera bestia en 7:6, repre-
sentan a Grecia, incluyendo Macedonia (2:39b).

e. Las piernas de hierro


y los pies que son parte de hierro y parte de barro cocido
Las piernas de hierro y los pies que son parte de hierro y parte de barro cocido, los
cuales corresponden a la cuarta bestia en 7:7-8, representan al Imperio romano con
sus últimos diez reyes (2:40-43).

En la Biblia, según la imagen humana descrita en Daniel 2, hay únicamente cuatro im-
perios. Por tanto, a los ojos de Dios todo el gobierno humano a lo largo de la historia
es una composición de cuatro imperios: el Imperio babilónico, el Imperio medo-persa,
el Imperio greco-macedónico y el Imperio romano. Según la perspectiva humana, el
Imperio griego llegó a su fin con la muerte de Alejandro Magno; sin embargo, según la
perspectiva divina, este Imperio continuó con los sucesores de Alejandro —sus cuatro
generales que se dividieron el Imperio en cuatro secciones—, lo cual perduró hasta el
inicio del Imperio romano. Aparentemente también se le puso fin al Imperio romano;
pero, en realidad, el Imperio romano continúa existiendo. Según los libros de Daniel y
Apocalipsis, el Imperio romano tendrá como su último césar al anticristo, y con él es-
tarán los diez reyes representados por los diez dedos de los pies de la gran imagen. El
Imperio romano, el cual comenzó aproximadamente treinta años antes del nacimiento
de Cristo, perdurará hasta el final de los tres años y medio de la gran tribulación. La
totalidad de los imperios humanos que tuvieron su inicio con Nimrod en Babel tendrán
su consumación con el último césar del Imperio romano y sus diez reyes. Por tanto,
según la Biblia, al presente todavía nos encontramos en el Imperio romano.

La cultura mundial es producto de la acumulación de culturas ocurrida desde los tiem-


pos de Nimrod hasta el presente. Lo que comenzó con Nimrod concluirá con el anti-
cristo. Los imperios de Babilonia, Medo-Persia y Grecia con Macedonia se han desva-
necido, pero su cultura ha permanecido. El Imperio medo-persa adoptó ciertos aspec-
tos de la cultura babilónica, y el Imperio greco-macedónico adoptó ciertos aspectos de
la cultura medo-persa. Bajo el mismo principio, el Imperio romano adoptó muchos
elementos de la cultura griega y de las culturas que lo precedieron. Hoy en día todavía
nos encontramos bajo la influencia de la cultura romana, especialmente en asuntos
referidos a leyes, política y gobierno. En este sentido, el Imperio romano continúa su
existencia, y nosotros todavía estamos en este Imperio.

f. El destino de la gran imagen humana


Daniel 2:34-35 y 44-45 revela el destino de la gran imagen humana.

1) Ser desmenuzada por una piedra


no cortada por manos, cuando ésta aparezca
El destino de la gran imagen humana consiste en ser desmenuzada por una piedra no
cortada por manos, cuando ésta aparezca (vs. 34-35a, 44b-45; 7:13-14). Esta piedra no
cortada por manos es Cristo.

Cristo, en calidad de piedra que desmenuzará la totalidad del gobierno humano que
rige sobre la humanidad, fue cortado no por manos humanas (como lo indica la frase
“no con manos” en 2:34, 45); Él fue cortado por Dios mediante Su crucifixión y resu-
rrección. Mediante Su crucifixión Él fue cortado al ser muerto (Hch. 2:23), y en Su
resurrección Él fue cortado a fin de ser, primero, la piedra angular para la edificación
de la iglesia y, después, la piedra que desmenuza para destruir la totalidad del gobierno
humano (Hch. 2:24; Mt. 21:42, 44b).

Cuando aparezca como Aquel que es la piedra no cortada por manos humanas, Cristo
desmenuzará la gran imagen desde los dedos de los pies hasta la cabeza. Esto quiere
decir que Él herirá a los diez reyes con el anticristo. Apocalipsis 19 habla de una guerra
entre Cristo y el anticristo. Con Cristo estará Su recién desposada novia, la cual está
compuesta por los vencedores, y con el anticristo estarán los diez reyes con sus ejérci-
tos. Esta guerra será un combate de la tierra contra los cielos, del hombre contra Dios.
Cristo derrotará y destruirá al anticristo y los diez reyes.

Según Daniel 2, esto conllevará que toda la imagen humana sea desmenuzada de los
pies a la cabeza. Los versículos 34 y 35 dicen: “Estabas mirando hasta que una piedra
fue cortada, no con manos, e hirió a la imagen en sus pies de hierro y de barro cocido,
y los desmenuzó. Luego fueron desmenuzados, todos a la vez, el hierro, el barro cocido,
el bronce, la plata y el oro, y quedaron como tamo de las eras del verano; y se los llevó
el viento sin que se hallara rastro alguno de ellos. Y la piedra que hirió a la imagen se
hizo un gran monte que llenó toda la tierra”. Esto significa la completa destrucción de
todo el gobierno humano desde Nimrod hasta el anticristo. Por tanto, Cristo pondrá
fin al gobierno humano mediante Su manifestación como Aquel que es la piedra cor-
tada por Dios.
La Biblia revela que Cristo es una piedra con tres aspectos. Primero, para los creyentes
Cristo es la piedra de fundamento en quien ellos confían. Con respecto a este aspecto
de Cristo como piedra, Isaías 28:16 dice: “He aquí, pongo en Sion por fundamento una
piedra, / piedra probada, / preciosa piedra angular que pongo por fundamento firme-
mente asentado”. Segundo, para los judíos incrédulos Cristo es la piedra de tropiezo
(Is. 8:14; Ro. 9:33). En referencia a este aspecto, Mateo 21:44a dice: “Y el que caiga
sobre esta piedra se despedazará”. Tercero, para las naciones Cristo será la piedra que
hiere. “Sobre quien ella caiga, le hará polvo y como paja le esparcirá” (Mt. 21:44b).
Daniel 2 revela que Cristo es la piedra que hiere, la cual desmenuza a la gran imagen
humana y hace que se vuelva como tamo llevado por el viento.

Cuando Cristo venga como piedra que hiere, Él no vendrá solo, sino que vendrá con Su
novia. Para entonces Cristo habrá obtenido la iglesia y se habrá casado con Su novia,
según se describe en Apocalipsis 19. Después de Su boda, Él vendrá como la piedra que
hiere y como Aquel que pisa el lagar (Ap. 19:15; 14:19-20; Is. 63:2-3). El anticristo re-
unirá un número vasto de seres humanos malvados y rebeldes que rodeará Jerusalén,
con lo cual estará preparando las “uvas” para ser pisadas en el “lagar” por Cristo. Su
venida será una gran sorpresa, pues estos incrédulos serán personas que no creen en
Cristo ni en Dios, sino únicamente en ellos mismos. El anticristo incluso llegará al ex-
tremo de afirmar que él es Dios (2 Ts. 2:4; Dn. 11:36) y para su propio deleite fijará su
tienda entre la buena tierra y el mar Mediterráneo (v. 45). Entonces Cristo, la piedra
cortada por Dios, vendrá con Su novia para herir los pies de la imagen, destruyéndola
de los pies a la cabeza. De este modo, el gobierno humano será desmenuzado y aniqui-
lado.

2) Ser reemplazada con un gran monte


que llenará toda la tierra
La gran imagen humana será reemplazada con un gran monte que llenará toda la tie-
rra, monte que representa el reino eterno de Dios (2:35b, 44a). Esto quiere decir que
después que Cristo venga a desmenuzar la totalidad del gobierno humano, Él introdu-
cirá el reino eterno de Dios sobre la tierra.

Daniel 2:35b dice: “La piedra que hirió a la imagen se hizo un gran monte que llenó
toda la tierra”. Que la piedra llegue a convertirse en un gran monte representa el au-
mento de Cristo. El hecho de que Cristo puede crecer está claramente revelado en Juan
3. En referencia a Cristo, el versículo 30 dice: “Es necesario que Él crezca”. El creci-
miento que se menciona en este versículo es la novia mencionada en el versículo 29:
“El que tiene la novia, es el novio”. Cristo, por tanto, tiene un crecimiento, y este au-
mento es Su novia. Así como Eva era el aumento de Adán, la novia es el aumento de
Cristo, el Novio.

La iglesia hoy en día es el aumento de Cristo en vida, pero el reino eterno de Dios es el
aumento de Cristo en administración. En términos de vida, Cristo crece para llegar a
ser la iglesia; en términos de administración, Cristo crece para llegar a ser el reino
eterno de Dios. Por tanto, Cristo no solamente es la iglesia, sino también el reino de
Dios. Tanto la iglesia como el reino constituyen Su aumento.

La parábola de la semilla en Marcos 4:26-29 revela cómo el reino de Dios es el aumento


de Cristo. El versículo 26 dice: “Así es el reino de Dios, como si un hombre echara se-
milla en la tierra”. Esta semilla es Cristo como corporificación de la vida divina. Según
esta parábola, esta semilla brota, crece, lleva fruto, madura y produce una cosecha (vs.
27-28). Desde los tiempos en que Cristo vino a sembrarse en la “tierra” de la humani-
dad, Él ha estado creciendo e incrementándose. Finalmente, este aumento se conver-
tirá en un gran monte que llenará toda la tierra para ser el reino eterno de Dios.

Lo dicho en Daniel 2 con respecto a Cristo en calidad de piedra y monte revela que
Cristo es la centralidad y universalidad del mover de Dios. Podemos afirmar que en
calidad de piedra, Cristo es la centralidad del mover de Dios, y que en calidad de monte,
Él es la universalidad. La piedra es Cristo como centro, y el monte es Cristo como cir-
cunferencia, la universalidad. Verdaderamente Cristo es todo-inclusivo. Él es la piedra
y también el monte; Él es la iglesia y también el reino. Él junto con Su aumento es el
gran monte que llena toda la tierra.

III. NABUCODONOSOR
HONRA A DANIEL
En 2:46-49 vemos que Nabucodonosor honra a Daniel. Nabucodonosor se postró sobre
su rostro y adoró a Daniel; además, mandó que se le ofreciera una oblación e incienso
y declaró: “Ciertamente el Dios vuestro es el Dios de dioses, el Señor de los reyes y el
Revelador de los misterios, pues tú has podido revelar este misterio” (vs. 46-47). En-
tonces Nabucodonosor hizo de Daniel gobernante de toda la provincia de Babilonia y
jefe de los prefectos sobre todos los sabios de Babilonia. Además, en respuesta a lo
solicitado por Daniel con respecto a sus tres compañeros, Nabucodonosor los puso so-
bre la administración de la provincia de Babilonia. Por tanto, Daniel y sus tres compa-
ñeros fueron designados para gobernar en la provincia de Babilonia.

ESTUDIO-VIDA DE DANIEL
MENSAJE CUATRO
LA VISIÓN DE LA GRAN IMAGEN:
LA VISIÓN RECTORA EN EL LIBRO DE DANIEL
Lectura bíblica: Dn. 2
En este mensaje quisiera decir algo más con respecto a la visión de la gran imagen en
Daniel 2. Como veremos, esta visión es la visión rectora en el libro de Daniel.

TODA LA IMAGEN ES BABILONIA


En la interpretación del sueño de Nabucodonosor en el capítulo 2, únicamente la ca-
beza de la gran imagen humana fue designada como Babilonia. Sin embargo, si la ca-
beza es Babilonia, toda la imagen deberá ser también Babilonia.

La Biblia revela que la imagen humana vista por Nabucodonosor en Daniel 2 en reali-
dad no comenzó con Nabucodonosor, sino con Nimrod, quien fundó la ciudad de Babel
(Gn. 10:9-10). La edificación de Babel realizada por Nimrod fue el inicio de Babilonia.
Desde entonces, Babilonia ha continuado a través del Imperio medo-persa, el Imperio
griego y el Imperio romano. Finalmente, ella incluirá al último césar del Imperio ro-
mano, el anticristo, con sus diez reyes, representados por los dedos de los pies de la
gran imagen (Dn. 2:41-44). El libro de Apocalipsis dice que bajo el liderazgo del anti-
cristo, quien es también el último césar, el Imperio romano será tanto la Babilonia po-
lítica como la Babilonia religiosa. Apocalipsis 18 se refiere al imperio del anticristo
como la Babilonia política y material, esto es: “Babilonia la Grande” (v. 2). Más aún,
por intermedio de Constantino el Grande, quien aceptó al cristianismo como la religión
estatal, la naturaleza del cristianismo fue mudada, con lo cual se convirtió en la Iglesia
Católica, que en Apocalipsis 17 es llamada “MISTERIO, BABILONIA LA GRANDE” (v.
5). Ésta es la Babilonia religiosa. Por tanto, con base en la Biblia podemos ver que no
solamente Babilonia misma es Babilonia, sino que incluso el Imperio romano es Babi-
lonia.

BABILONIA SE REBELA CONTRA DIOS,


EXALTA AL HOMBRE Y ADORA ÍDOLOS
Desde nuestra perspectiva, existen muchos países, naciones e imperios diferentes. Pero
a los ojos de Dios, la totalidad del gobierno humano, desde Nimrod hasta el anticristo,
es Babilonia. Este gobierno humano, Babilonia, siempre ha hecho tres cosas: rebelarse
contra Dios, exaltar al hombre y adorar ídolos (Gn. 11:4, 9). Adorar ídolos es, en reali-
dad, adorar al diablo que está detrás de los ídolos. Dondequiera que vayamos, veremos
que el gobierno humano se rebela contra Dios, exalta al hombre y adora ídolos.

LA PIEDRA CORTADA NO CON MANOS APARECE


PARA DESMENUZAR LA GRAN IMAGEN HUMANA
Cuando Babilonia llegue a su consumación, la piedra cortada no con manos aparecerá
para desmenuzar la gran imagen, comenzando por los dedos de los pies y los pies mis-
mos (Dn. 2:34-35, 44-45; 7:13-14). En Mateo 21, dirigiéndose a los fariseos, el Señor
les indicó que Él es una piedra. Primero, en el versículo 42, les preguntó: “¿Nunca leís-
teis en las Escrituras: ‘La piedra que rechazaron los edificadores ha venido a ser cabeza
del ángulo. De parte del Señor fue esto, y es cosa maravillosa a nuestros ojos’?”. Des-
pués, en el versículo 44, les dijo: “Y el que caiga sobre esta piedra se despedazará; y
sobre quien ella caiga, le hará polvo y como paja le esparcirá”. Aquí vemos que Cristo
es la piedra que hiere. ¿Qué es lo que será herido por Él y esparcido como paja? Según
Daniel 2, la totalidad del gobierno humano, cuyo nombre es Babilonia y que será aplas-
tada y desmenuzada por Cristo, la piedra cortada no con manos.

LA SITUACIÓN MUNDIAL EN LA ACTUALIDAD


En lo que concierne al gobierno humano, debemos considerar en qué sección del go-
bierno humano nos encontramos en la actualidad. Como resultado de estudiar la Biblia
así como la situación mundial durante más de sesenta años, creo que en la actualidad
nos encontramos en la sección que corresponde a los pies de la imagen, muy cerca de
los diez dedos de los pies. La situación mundial, especialmente la situación en Europa,
ha sufrido modificaciones a fin de coincidir con las profecías en la Biblia. Si entende-
mos esto claramente, sabremos dónde estamos y qué debemos hacer.

Aunque la forma y apariencia del Imperio romano se ha desvanecido, su cultura, espí-


ritu y esencia continúan existiendo hoy en día. No obstante, la forma y apariencia del
Imperio romano serán restauradas bajo el liderazgo del anticristo. Toda la tierra está
lista para la restauración del Imperio romano así como para el surgimiento de los diez
dedos de los pies, lo cual conlleva la venida de Cristo como piedra que desmenuzará la
totalidad del gobierno humano e introducirá el reino eterno de Dios sobre la tierra.
LA VISIÓN RECTORA EN EL CAPÍTULO 2
La visión presentada en el capítulo 2 es la visión rectora de todo el libro de Daniel. El
capítulo 1 es simplemente una introducción, mientras que el capítulo 2 nos muestra
una visión rectora, una visión que es la clave para entender las visiones de Daniel pre-
sentadas en los capítulos del 7 al 12.

Los cuatro imperios descritos en Daniel 2 corresponden a las cuatro bestias menciona-
das en Daniel 7. En el capítulo 2, Nabucodonosor vio una gran imagen humana, pero
en el capítulo 7 Daniel vio cuatro bestias. Las cuatro secciones principales de la imagen
en la visión de Nabucodonosor corresponden a las cuatro bestias en la visión de Daniel.
La cabeza de oro (2:37-38), que representa a Nabucodonosor, corresponde a la primera
bestia, la cual “era como un león, y tenía alas de águila” (7:3-4). El pecho y los brazos
de plata (2:32, 39a), que representan a Medo-Persia, corresponden a la segunda bestia,
la cual era semejante a un oso (7:5). El vientre y los muslos de bronce (2:32, 39b), que
representan a Grecia, corresponden a la tercera bestia, la cual era semejante a un leo-
pardo (7:6). Las piernas de hierro y los pies que son en parte de hierro y en parte de
barro cocido (2:40-43), que representan al Imperio romano y sus últimos diez reyes,
corresponden a la cuarta bestia, la cual es distinta de las anteriores y tiene dientes
grandes de hierro así como diez cuernos (7:7-8).

Detalles adicionales con respecto a estos imperios son hallados en los capítulos 8 y 11.
En el capítulo 8 vemos que la segunda sección de la gran imagen humana —Medo-
Persia—, que es representada por un carnero (8:3-4), fue derrotada por la tercera sec-
ción de la imagen —Grecia—, que es representada por un macho cabrío que tenía un
cuerno muy notorio (vs. 5-8). El versículo 8 dice: “Y el macho cabrío se engrandeció
sobremanera; pero en cuanto llegó a ser poderoso, aquel gran cuerno fue quebrado, y
en su lugar salieron cuatro cuernos muy visibles hacia los cuatro vientos del cielo”. Es-
tos cuatro cuernos representan a los sucesores de Alejandro Magno. Para ver más de-
talles con respecto a estos cuatro cuernos, debemos leer el capítulo 11, el cual tiene
mucho que decir sobre el rey del sur (Egipto) y el rey del norte (Siria). En particular,
este capítulo nos habla sobre Antíoco Epífanes, un destacado descendiente del sucesor
de Alejandro en Siria.

TRES TIPOS DEL ANTICRISTO


Antíoco Epífanes fue un tipo del anticristo. El primer tipo del anticristo fue Nimrod,
en Génesis; el segundo fue Antíoco Epífanes, en Daniel; y el tercero fue Tito, el príncipe
de Roma que destruyó Jerusalén el año 70 d. C. Por tanto, si queremos ver un cuadro
completo del anticristo, tenemos que estudiar no solamente el libro de Apocalipsis,
sino también estos tres tipos del anticristo. Con Nimrod, Antíoco Epífanes y Tito tene-
mos el cuadro, y en el libro de Apocalipsis tenemos la definición. Al considerar en su
conjunto el cuadro y su definición, tenemos una visión completa con respecto al anti-
cristo.

LA VISIÓN RECTORA
GUARDA DEL MUNDO AL PUEBLO DE DIOS
Espero que todos veamos la visión rectora presentada en Daniel 2 y que, a la luz de esta
visión, tengamos una clara visión con respecto al gobierno humano. A los ojos de los
seres humanos, existen diferentes clases de gobierno, algunos de ellos buenos y otros
malos. Pero a los ojos de Dios, todo gobierno humano es una bestia. Babilonia, Persia,
Grecia, el Imperio romano: todos ellos son bestias. Puedo testificar que esta visión me
ha guardado del mundo por más de sesenta años. Todos necesitamos recibir tal visión.
Si nosotros, como pueblo de Dios, vemos esta visión rectora, seremos guardados del
mundo y preparados para la venida de Cristo como piedra que hiere, la cual desmenu-
zará la totalidad del gobierno humano y se convertirá en un gran monte —el reino
eterno de Dios— que llenará toda la tierra.

ESTUDIO-VIDA DE DANIEL
MENSAJE CINCO
LA VICTORIA QUE LOS JÓVENES DESCENDIENTES
DEL PUEBLO ELEGIDO DE DIOS
—QUE HABÍA CAÍDO EN DEGRADACIÓN—
LOGRAN SOBRE LAS ESTRATAGEMAS ADICIONALES
DE SATANÁS
(3)
SOBRE LA SEDUCCIÓN DE LA IDOLATRÍA
Lectura bíblica: Dn. 3
En este mensaje consideraremos la victoria que los jóvenes descendientes del pueblo
elegido de Dios —que había caído en degradación— logran sobre la seducción de la
idolatría.

I. LA ESTRATEGIA DE SATANÁS CONSISTE EN


VALERSE DE LA CEGUERA DE NABUCODONOSOR
PARA SEDUCIR CON LA IDOLATRÍA
A LOS JÓVENES VENCEDORES QUE ESTABAN
ENTRE EL PUEBLO ELEGIDO DE DIOS
QUE HABÍA SIDO DERROTADO
En el capítulo 3, la estrategia de Satanás consistió en valerse de la ceguera de Nabuco-
donosor para seducir con la idolatría a los jóvenes vencedores que estaban entre el
pueblo elegido de Dios que había sido derrotado (vs. 1-7). Nabucodonosor erigió una
gran imagen de oro, de sesenta codos (treinta metros) de alto y la puso en la llanura de
Dura, en la provincia de Babilonia (v. 1). Puede ser que la interpretación hecha de su
sueño en el capítulo 2 haya influido en que él decidiese erigir esta imagen. Nabucodo-
nosor mandó a convocar a los altos funcionarios y a toda clase de oficiales y gobernan-
tes de las provincias para que asistiesen a la dedicación de la imagen que él había le-
vantado y ordenó a todos los pueblos, naciones y lenguas que adorasen su imagen de
oro (vs. 2-5). Todo el que no se postrase y adorase habría de ser echado en medio de
un horno de fuego ardiente (v. 6). Los tres compañeros de Daniel estaban entre los
funcionarios allí reunidos, pero Daniel, el jefe de los prefectos sobre todos los sabios
de la provincia de Babilonia, no estaba presente. Esto parece haber sido algo inusual.
Creo que Daniel se mantuvo en un lugar escondido y oró con respecto a la situación.
II. LOS TRES COMPAÑEROS DE DANIEL
OPONEN RESISTENCIA A LA IDOLATRÍA DIABÓLICA
Y SON ACUSADOS POR LOS CALDEOS
Los tres compañeros de Daniel, quienes eran los jóvenes vencedores entre los cautivos
judíos, opusieron resistencia a la idolatría diabólica y fueron acusados por los caldeos
(vs. 8-12). Los caldeos sentían celos de Daniel y sus compañeros y aprovecharon su
negativa con respecto a adorar la imagen de oro, tomándola como base para acusarlos
ante Nabucodonosor.

III. NABUCODONOSOR TIENTA


A LOS JÓVENES VENCEDORES AL DARLES
OTRA OPORTUNIDAD DE ADORAR LA IMAGEN DE ORO
Nabucodonosor, con ira y furor, tentó a los jóvenes vencedores al darles otra oportuni-
dad de adorar su imagen de oro, además de amenazarlos con arrojarlos al horno de
fuego ardiente si no lo hacían (vs. 13-15).

IV. LA RESPUESTA DE LOS TRES JÓVENES VENCEDORES


Los tres vencedores respondieron: “De ser así, nuestro Dios a quien servimos es capaz
de librarnos del horno de fuego ardiente, y de tu mano, oh rey, nos librará” (v. 17). Su
respuesta a Nabucodonosor fue descortés y muy osada (vs. 16-18). No obstante, todavía
había algo del pensamiento natural en su respuesta. Ellos dijeron que Dios podría li-
brarlos del horno de fuego ardiente. En realidad, Dios no tenía necesidad de librarlos
del horno. Él los mantuvo en el horno e hizo que el fuego no tuviera efecto sobre ellos
(v. 25). Ellos fueron osados, pero no fueron muy espirituales. Si hubieran sido espiri-
tuales, habrían dicho: “Nabucodonosor, estamos contentos de ir al horno de fuego ar-
diente, pues cuando nosotros vamos Él viene. Él hace de tu horno de fuego un lugar
muy placentero”.

V. NABUCODONOSOR SE LLENA DE FURIA


Y ORDENA QUE LOS VENCEDORES SEAN ATADOS
Y ECHADOS AL HORNO DE FUEGO ARDIENTE
Nabucodonosor se llenó de furia y demudó su semblante contra los jóvenes vencedo-
res. Él, entonces, ordenó que el horno fuese calentado siete veces más de lo normal y
que ciertos hombres valientes de su ejército atasen a los vencedores y los echasen al
horno de fuego ardiente (vs. 19-21).

VI. LOS JÓVENES VENCEDORES CAEN


ATADOS EN MEDIO DEL HORNO DE FUEGO ARDIENTE
Aquellos hombres valientes fueron muertos por las llamas de fuego, y los tres jóvenes
vencedores cayeron atados en medio del horno de fuego ardiente (vs. 22-23).

VII. NABUCODONOSOR SE ASOMBRA


Y HABLA A SUS CONSEJEROS
Nabucodonosor se asombró y dijo a sus consejeros: “¿No echamos a tres varones ata-
dos dentro del fuego? [...] ¡Mirad! Veo a cuatro varones sueltos que caminan en medio
del fuego sin sufrir ningún daño. Y el aspecto del cuarto es semejante a un hijo de los
dioses” (vs. 24-25). Esta cuarta persona era Cristo. Cristo había venido para acompañar
a Sus tres vencedores que padecían tribulación y persecución y para convertir el fuego
en un lugar placentero donde se podía pasear.

Nuestro pensamiento natural es que debemos apartarnos del fuego de nuestras cir-
cunstancias. Podríamos pensar que si tenemos un esposo problemático o una esposa
fastidiosa, debemos orar pidiendo que Dios nos libre de tal situación. Pero el Señor nos
diría: “No me gustaría librarte de esta situación en la que te encuentras en tu vida ma-
trimonial; más bien, te mantendré allí y vendré para hacer de ese entorno un lugar
placentero”.

Cuando el enemigo nos arroje en el horno, debemos comprender que no es necesario


pedirle al Señor que nos libre. Él vendrá para acompañarnos y cuidarnos en medio de
nuestro sufrimiento, convirtiendo esa situación de sufrimiento en una situación pla-
centera. Puedo testificar de esto con base en mi experiencia cuando fui encarcelado por
el ejército japonés que invadió China. Durante ese tiempo de sufrimiento, el Señor es-
tuvo conmigo. Un día, mientras conversaba con el Señor, tuve el profundo sentir de
que Él estaba allí conmigo en prisión. Lloré delante de Él diciéndole: “Señor, Tú sabes
por qué estoy aquí”. En lugar de librarme inmediatamente de aquella prisión, el Señor,
mediante Su presencia, convirtió aquella prisión en un lugar placentero. Del mismo
modo que el Señor acompañó a aquellos vencedores que padecían sufrimientos en Ba-
bilonia, Él nos acompañará en medio de nuestro sufrimiento hoy en día.

VIII. LOS JÓVENES VENCEDORES


SALEN DE EN MEDIO DEL FUEGO
Nabucodonosor se acercó a la puerta del horno de fuego ardiente y les dijo a los jóvenes
vencedores: “Siervos del Dios el Altísimo, salid y venid” (v. 26). Entonces los jóvenes
vencedores salieron de en medio del fuego, y todos los altos funcionarios y consejeros
del rey observaron que, con respecto a estos jóvenes vencedores, el fuego no había te-
nido efecto sobre sus cuerpos y que ni aun el cabello de sus cabezas se había chamus-
cado, ni habían sido afectadas sus ropas, ni siquiera olor de fuego había quedado sobre
ellos (v. 27).

IX. NABUCODONOSOR BENDICE


AL DIOS DE SADRAC, MESAC Y ABED-NEGO
Nabucodonosor respondió y dijo: “Bendito sea el Dios de Sadrac, Mesac y Abed-nego,
que ha enviado a Su ángel y ha librado a Sus siervos que, confiando en Él, mudaron la
palabra del rey y entregaron sus cuerpos para que no sirvieran ni adoraran a ningún
dios excepto a su propio Dios” (v. 28). Los tres jóvenes vencedores no solamente hicie-
ron nulas las palabras del rey, sino que mudaron dichas palabras. En lugar de preocu-
parse por las palabras de Nabucodonosor, ellos mudaron la naturaleza de las mismas
y entregaron sus cuerpos a fin de no servir ni adorar otro dios que no fuese su propio
Dios.

Nabucodonosor procedió a promulgar un decreto ordenando que todo pueblo, nación


o lengua que hablase algo ofensivo contra el Dios de Sadrac, Mesac y Abed-nego fuese
hecho pedazos, y sus casas convertidas en muladar, por cuanto no hay dios que pueda
librar de esta manera (v. 29). Entonces el rey hizo prosperar a los tres jóvenes vence-
dores en la provincia de Babilonia (v. 30).

Los tres jóvenes vencedores obtuvieron la victoria sobre la seducción de la idolatría. El


universo entero vio cómo ellos rechazaron aquella adoración diabólica. Por tanto, Dios
pudo jactarse ante Satanás de que incluso en el territorio de Su enemigo Él contaba con
un pueblo que le adoraba. Ellos no temían a Satanás. Al presente, en esta era oscura,
todo parece ser desalentador. Pero todavía hay un grupo de vencedores que se man-
tiene firme contra la corriente para adorar a Dios, ser Su testimonio y atender a Sus
intereses sobre la tierra.

ESTUDIO-VIDA DE DANIEL
MENSAJE SEIS
LA VICTORIA QUE LOS JÓVENES DESCENDIENTES
DEL PUEBLO ELEGIDO DE DIOS
—QUE HABÍA CAÍDO EN DEGRADACIÓN—
LOGRAN SOBRE LAS ESTRATAGEMAS ADICIONALES
DE SATANÁS
(4)
SOBRE EL VELO QUE CUBRE A LA GENTE,
EL CUAL LES IMPIDE PERCATARSE
DEL GOBIERNO DE LOS CIELOS
EJERCIDO POR EL DIOS DE LOS CIELOS
Lectura bíblica: Dn. 4
Daniel es un libro de la revelación divina concerniente a la economía de Dios. En Daniel
1—6, este libro presenta la economía de Dios no en términos teológicos ni a manera de
enseñanza, sino por medio de una serie de casos. Hay por lo menos seis casos presen-
tados en Daniel 1—6 que nos muestran qué es la economía de Dios y de qué manera
esta economía puede ser llevada a cabo. Estos seis casos sirven de ilustraciones.

Podría parecernos que los casos presentados en los primeros seis capítulos son inde-
pendientes entre sí y no guardan ninguna relación entre sí. En realidad, todos ellos
están conectados entre sí. Por ejemplo, para detectar el tema crucial del segundo caso,
la gran imagen humana descrita en el capítulo 2, es menester que nos remitamos al
capítulo 1. El secreto para entender el capítulo 2 está en el capítulo 1. Asimismo, el
secreto para entender el capítulo 3 está en el capítulo 2, y así por el estilo. El caso pre-
sentado en el capítulo 6 sirve de conclusión para los cinco casos anteriores.

A fin de describir el primer caso, en el capítulo 1, tenemos que pintar un cuadro. Pri-
mero, tenemos que pintar la figura de un general combativo y vencedor, Nabucodono-
sor, el cual acababa de regresar a Babilonia de Jerusalén trayendo consigo muchos cau-
tivos. Segundo, vemos cuatro jóvenes brillantes que están entre los cautivos. Tercero,
estos jóvenes varones fueron específicamente escogidos de entre los cautivos y se les
ofrecieron los manjares del rey. Cuarto, ellos se propusieron en sus corazones guar-
darse para Dios, por lo cual rechazaron los manjares del rey y comieron únicamente
legumbres; no obstante, estos cuatro llegaron a ser individuos simpáticos, felices y sa-
ludables. Como resultado de todo esto, la presencia de Dios así como Su sabiduría y
perspicacia estuvieron con ellos, por lo cual ellos podían entender las cosas diez veces
mejor que cualquier otro en el círculo de Nabucodonosor.

El segundo caso está en el capítulo 2. Ese gran general victorioso tuvo un sueño que no
podía entender. Debido a que estaba cegado por la gloria y el poder de este mundo, él
no pudo entender el sueño y, con el tiempo, lo olvidó. Sin embargo, había una persona
llamada Daniel, a quien no le interesaba ni el poder ni la gloria de este mundo, cuyo
corazón estaba centrado en Dios, y que tenía la habilidad y la capacidad para entender
este sueño. Él no solamente tenía la posición y perspectiva correctas, sino también la
capacidad intrínseca para entender el sueño. Por tanto, cuando este asunto tan desco-
nocido le fue llevado a Daniel, él tenía la perspicacia que se requería. Él pudo ver más
allá de la gloria y majestad mundanas que rodean al gobierno humano y le dio al rey
una visión capaz de abrirle los ojos. Pero Nabucodonosor carecía de la capacidad para
conocer internamente a Dios. Aunque externamente fue ayudado por Daniel para ver
que Dios es el Dios Altísimo, nada dentro del ser mismo de Nabucodonosor fue tocado.
Este gran general victorioso consideró a Daniel como un héroe y le adoró ofreciéndole
una oblación e incienso. Ésta es la escena al final del capítulo 2.

Al interpretar el sueño de Nabucodonosor, Daniel dijo: “Tú, oh rey, eres rey de reyes,
a quien el Dios de los cielos ha dado reinado, poder, fuerza y gloria [...] Tú eres la cabeza
de oro” (2:37-38). Al considerar la interpretación dada por Daniel, Nabucodonosor
probablemente pensó acerca de sí mismo considerándose un gran personaje. Por tanto,
en el capítulo 3 él erigió una gran imagen de oro, la cual probablemente lo representaba
a él, para que fuese adorada por el pueblo. Esta imagen no solamente tenía la cabeza
de oro, sino que toda la imagen era de oro.

Daniel era un prefecto que gobernaba la mayor provincia de Babilonia. Él comprendió


que aquella gran imagen estaba siendo erigida para ser adorada por el pueblo y pudo
anticipar su dedicación. Puesto que no se menciona a Daniel en el capítulo 3, es proba-
ble que él se hubiera alejado de la escena a fin de orar por la victoria de Dios. Dios había
recibido mucha adoración en el templo de Jerusalén, pero el templo había sido des-
truido y los utensilios para la adoración de Dios habían sido traídos a Babilonia. Los
intereses de Dios sobre la tierra estaban perdidos. No obstante, hubo algunos vence-
dores en Babilonia, y Daniel fue uno de ellos. Creo que Daniel se mantuvo alejado de
la ceremonia de dedicación de aquella imagen a fin de orar por sus tres compañeros.
En su oración él pudo haber dicho: “Dios, tienes que resguardarnos y mantener Tu
adoración en la tierra. Tu adoración no debe ser eliminada, frustrada, violada ni alte-
rada por nadie”.

Los tres compañeros de Daniel le respondieron con osadía a Nabucodonosor dicién-


dole: “No es necesario que te respondamos sobre este asunto. De ser así, nuestro Dios
a quien servimos es capaz de librarnos del horno de fuego ardiente, y de tu mano, oh
rey, nos librará. Pero si no lo hace, has de saber, oh rey, que no serviremos a tus dioses,
ni tampoco adoraremos la imagen de oro que has levantado” (3:16-18). Ellos fueron
arrojados al horno de fuego, pero el fuego no tuvo efecto sobre ellos. Por tanto, al final
del capítulo 3, el rey reconoció con un buen espíritu que estos jóvenes habían hecho
mudar sus palabras y que no tenían temor de entregar sus cuerpos a la muerte. “Nabu-
codonosor respondió y dijo: Bendito sea el Dios de Sadrac, Mesac y Abed-nego, que ha
enviado a Su ángel y ha librado a Sus siervos que, confiando en Él, mudaron la palabra
del rey y entregaron sus cuerpos para que no sirvieran ni adoraran a ningún dios ex-
cepto a su propio Dios” (v. 28).

Al inicio del capítulo 4, Nabucodonosor nuevamente alabó a Dios. Como veremos, en


este capítulo Nabucodonosor, quien continuó conduciéndose con soberbia, fue humi-
llado por Dios. Dios lo puso al descubierto y le mostró que él no era ningún caballero,
sino una bestia.

I. LA ALABANZA DE NABUCODONOSOR
CON RESPECTO A DIOS
En 4:1-3 tenemos la alabanza de Nabucodonosor con respecto a Dios en cuanto a Su
grandeza, poder, reino eterno y dominio imperecedero. En los versículos 2 y 3 él dijo:
“Me ha parecido bien declarar las señales y los prodigios que Dios el Altísimo ha hecho
conmigo. ¡Cuán grandes son Sus señales, / y cuán potentes Sus maravillas! / Su reino
es un reino eterno, / y Su dominio de generación en generación”.

II. EL TESTIMONIO DE NABUCODONOSOR


Los versículos del 4 al 18 relatan el testimonio de Nabucodonosor.

A. Ve un sueño que los magos y caldeos


no pueden interpretar
El versículo 5 dice: “Vi un sueño que me espantó, y las imaginaciones que tuve en mi
cama y las visiones de mi cabeza me turbaron”. Él decretó que los sabios de Babilonia
le declarasen su interpretación. Sin embargo, los magos, encantadores, caldeos y adi-
vinos no pudieron interpretar el sueño para Nabucodonosor (vs. 6-7).

B. Daniel viene a interpretar el sueño


Finalmente, Daniel vino a interpretar el sueño. Nabucodonosor le contó el sueño y le
pidió que le dijera su interpretación (vs. 8-18).

III. LA INTERPRETACIÓN DADA POR DANIEL


DEL SUEÑO DE NABUCODONOSOR
A. Daniel queda atónito y se turba
Al enterarse de los detalles del sueño, Daniel quedó atónito y sus pensamientos lo tur-
baban. Cuando Nabucodonosor le dijo que no se turbase, Daniel le respondió: “¡Señor
mío, el sueño sea para los que te aborrecen, y su interpretación para tus enemigos!” (v.
19).

B. El gran árbol representa a Nabucodonosor


En su sueño, Nabucodonosor vio un árbol grande, fuerte, alto, de hermoso follaje y
fruto abundante, el cual servía de alimento. Este árbol representaba al propio Nabuco-
donosor (vs. 20-22).
C. Un vigilante, un santo, desciende de los cielos
y ordena que el árbol sea talado
En su sueño, Nabucodonosor vio un “vigilante, sí, al santo que el rey vio, que descendía
del cielo y decía: Talad el árbol y destruidlo; mas dejad el tocón con sus raíces en tierra,
mas con atadura de hierro y de bronce alrededor de él, entre la tierna hierba del campo;
y sea mojado con el rocío del cielo, y con las bestias del campo sea su porción, hasta
que pasen sobre él siete tiempos” (v. 23). En su interpretación Daniel explicó que esto
significaba que el Dios Altísimo había decretado que Nabucodonosor sería echado de
entre los hombres y moraría con las bestias del campo, donde se le daría hierba para
comer como a los bueyes, pues perdería la razón durante un período de siete tiempos
hasta que reconociera que el Altísimo es Soberano del reino de los hombres (vs. 24-
25). El versículo 26 procede a decir: “Y en cuanto a la orden de dejar en tierra el tocón
con las raíces del árbol, tu reino te quedará firme después que reconozcas que son los
cielos los que gobiernan”.

IV. EL CONSEJO DE DANIEL


A NABUCODONOSOR
Después de interpretar el sueño, Daniel ofreció su consejo a Nabucodonosor. Le acon-
sejó diciéndole: “Pon fin a tus pecados haciendo lo justo, y a tus iniquidades mostrando
misericordia a los pobres; tal vez sea prolongada tu prosperidad” (v. 27).

V. EL CUMPLIMIENTO DEL SUEÑO


QUE TUVO NABUCODONOSOR
Del versículo 28 al 33 se nos muestra el cumplimiento del sueño que tuvo Nabucodo-
nosor.

A. Lo dicho por Nabucodonosor mientras paseaba


sobre el techo del palacio real de Babilonia
Después que Daniel exhortó a Nabucodonosor, Dios le dio doce meses para arrepen-
tirse. Sin embargo, no hubo arrepentimiento ni cambio alguno. Un día, mientras el rey
se paseaba sobre el techo del palacio real en Babilonia, al contemplar la gran ciudad se
llenó de orgullo y dijo: “¿No es ésta Babilonia la grande, que yo edifiqué para casa real
con la fuerza de mi poder y para gloria de mi majestad?” (v. 30).

B. Una voz del cielo le dice a Nabucodonosor


que su reino le ha sido quitado
Mientras aquellas palabras todavía estaban en la boca del rey, una voz descendió del
cielo diciendo: “A ti se te declara, rey Nabucodonosor: El reino te ha sido quitado” (v.
31). Dios habría de enseñarle a reconocer que él no era nada y que el Dios poderoso, el
Soberano del reino de los hombres, Aquel que da el reino de los hombres a quien le
place, lo es todo.

Según su naturaleza y su propio ser, Nabucodonosor no era un hombre sino una bestia.
Por esta razón su corazón fue cambiado para dejar de ser el corazón de un hombre y se
le dio un corazón de bestia (v. 16). Dios también le quitó el raciocinio propio de los
hombres. En esa misma hora él empezó a comer hierba como los bueyes y su cuerpo se
mojaba con el rocío del cielo hasta que su pelo creció como plumas de águilas y sus
uñas como las garras de las aves (v. 33).

VI. NABUCODONOSOR VUELVE A LA NORMALIDAD


Y DA SU TESTIMONIO
A. Al final de aquellos días,
Nabucodonosor alza sus ojos al cielo,
y su razón le es devuelta
Nabucodonosor permaneció en aquella condición por “siete tiempos”. Creo que esta
expresión se refiere a siete semanas, o sea, cuarenta y nueve días. Al final de este pe-
ríodo, Nabucodonosor alzó sus ojos al cielo, y su razón le fue devuelta (v. 34a). Debido
a que las bestias caminan sobre sus cuatro patas, ellas miran para abajo; pero los seres
humanos andamos en dos pies y podemos levantar la mirada. El raciocinio de Nabu-
codonosor le fue restaurado en cuanto miró hacia arriba, hacia los cielos. Debido que
él mismo cambió, su raciocinio también le fue restaurado.

B. Nabucodonosor bendice al Altísimo,


y alaba y honra a Aquel que vive para siempre
Nabucodonosor bendijo al Altísimo, y alabó y honró a Aquel que vive para siempre
declarando: “Su dominio es un dominio eterno, / y Su reino es de generación en gene-
ración. / Y todos los habitantes de la tierra son considerados como nada, / pero Él hace
según Su voluntad en el ejército del cielo / y entre los habitantes de la tierra; / no hay
quien detenga Su mano, / ni le diga: ¿Qué haces?” (vs. 34b-35). Además, en el versículo
37, Nabucodonosor alabó, exaltó y honró al Rey de los cielos, porque todas Sus obras
son verdad, y justos Sus caminos, y porque Él puede humillar a los que andan con so-
berbia.

Según lo indica su alabanza al final del capítulo 4, Nabucodonosor ciertamente apren-


dió la lección de humillarse y reconocer a Dios. En el capítulo 3 él erigió una imagen
de oro debido a que era soberbio; enseguida viene el capítulo 4, donde se le enseña una
gran lección. Aun cuando actuara como un caballero, él era una bestia. Después de este
capítulo cesa el relato con respecto a Nabucodonosor.

ESTUDIO-VIDA DE DANIEL
MENSAJE SIETE
LA VICTORIA QUE LOS JÓVENES DESCENDIENTES
DEL PUEBLO ELEGIDO DE DIOS
—QUE HABÍA CAÍDO EN DEGRADACIÓN—
LOGRAN SOBRE LAS ESTRATAGEMAS ADICIONALES
DE SATANÁS
(5)
SOBRE LA IGNORANCIA
CON RESPECTO AL RESULTADO
DEL LIBERTINAJE ANTE DIOS
Y DE HABER INSULTADO LA SANTIDAD DE DIOS
Lectura bíblica: Dn. 5
Daniel 5 es la continuación de Daniel 4. El capítulo 5 aborda la victoria de los jóvenes
descendientes del pueblo elegido de Dios —que había caído en degradación— sobre la
ignorancia con respecto al resultado del libertinaje ante Dios y de haber insultado la
santidad de Dios. Lo que Daniel relata en este capítulo se basa en la perspectiva espi-
ritual requerida para las lecciones espirituales. El capítulo 5 da continuación al capítulo
4 a fin de proporcionarnos una clara perspectiva de ciertas lecciones espirituales.

I. EL LIBERTINAJE DE BELSASAR ANTE DIOS


Y SU INSULTO CONTRA LA SANTIDAD DE DIOS
Daniel 5:1-4 describe el libertinaje de Belsasar ante Dios y su insulto contra la santidad
de Dios.

A. Hace un gran banquete


para mil de sus dignatarios
Belsasar (un descendiente de Nabucodonosor y un rey de Babilonia) hizo un gran ban-
quete a mil de sus dignatarios, y en presencia de ellos bebía vino (5:1). Aquí vemos el
libertinaje de Belsasar ante Dios. El libertinaje consiste en abusar del comer y el beber
con el propósito de cometer adulterio.

B. Manda que se traigan los vasos de oro y plata


que Nabucodonosor, su antepasado,
había sacado del templo en Jerusalén
Belsasar, bajo los efectos del vino, mandó que se trajeran los vasos de oro y plata que
Nabucodonosor, su antepasado, había sacado del templo en Jerusalén, a fin de que él,
sus dignatarios, sus mujeres y sus concubinas bebieran de ellos y alabasen a los dioses
de oro, plata, bronce, hierro, madera y piedra (vs. 2-4). Ellos tomaron los vasos que
estaban dedicados a la adoración a Dios en Su templo santo en Jerusalén y los usaron
en su adoración a ídolos. Esto fue un insulto contra la santidad de Dios.

II. LA INSCRIPCIÓN HECHA POR LA MANO


ENVIADA DE PARTE DE DIOS
Los versículos del 5 al 9 hablan acerca de la inscripción hecha por la mano enviada de
parte de Dios.

A. Aparecen los dedos de una mano de hombre


y escriben sobre lo encalado de la pared
En aquel momento en que ellos bebían vino y alababan a sus dioses, aparecieron los
dedos de una mano de hombre y escribieron delante de un candelero, sobre lo encalado
de la pared del palacio del rey (v. 5a).
B. El semblante del rey Belsasar se demuda
y sus pensamientos lo turban
Cuando Belsasar vio aquella parte de la mano que escribía, su semblante se demudó y
sus pensamientos lo turbaron (vs. 5b-6). Además, las coyunturas de sus caderas se le
relajaron y sus rodillas comenzaron a chocar una contra otra. Era él un hombre bajo
amenaza y no tuvo ya paz para beber y dar continuación a su libertinaje.

C. El rey clama en alta voz pidiendo que hagan venir encantadores, caldeos
y adivinos
El rey clamó en alta voz pidiendo que hicieran venir encantadores, caldeos y adivinos;
y dijo a los sabios de Babilonia: “Cualquiera que lea esta escritura y me declare su in-
terpretación, será vestido de púrpura, llevará en su cuello un collar de oro y regirá como
el tercero en el reino” (v. 7).

D. Todos los sabios del rey


no pueden leer la inscripción
ni dar a conocer al rey su interpretación
Vinieron todos los sabios del rey pero no pudieron leer la inscripción ni dar a conocer
al rey su interpretación (v. 8). Entonces el rey se turbó sobremanera; se demudó aún
más su semblante, y sus dignatarios estaban perplejos (v. 9).

III. DANIEL INTERPRETA


LA INSCRIPCIÓN EN LA PARED
Del versículo 10 al 29 tenemos la interpretación hecha por Daniel de la inscripción en
la pared.

A. Daniel es recomendado,
llamado y traído ante el rey
Daniel fue recomendado, llamado y traído ante el rey (vs. 10-16). La reina madre reco-
mendó a Daniel, afirmando que se hallaba en él un excelente espíritu, conocimiento y
perspicacia, e interpretación de sueños, declaración de enigmas y resolución de pro-
blemas. Después ella dijo: “Llámese, pues, ahora a Daniel, y él declarará la interpreta-
ción” (v. 12b).

B. La respuesta de Daniel al rey


El rey le dijo a Daniel que si él podía interpretar la inscripción y darla a conocer, se le
vestiría de púrpura, llevaría en su cuello un collar de oro y regiría como el tercero en el
reino. Al responderle al rey, Daniel le dijo: “Tus dones permanezcan contigo, o da tus
recompensas a otro; no obstante, leeré la escritura al rey y le daré a conocer la inter-
pretación” (v. 17).

Antes de leerle lo escrito e interpretarlo, Daniel le recordó a Belsasar la experiencia de


su antepasado Nabucodonosor descrita en el capítulo 4. Daniel consideraba lo suce-
dido a Nabucodonosor como una lección no solamente dirigida al propio Nabucodo-
nosor, sino también a todos sus descendientes. Por esta razón, Daniel, en tono de re-
proche, remitió a Belsasar a la lección dada a su antepasado. Nabucodonosor había
sido severamente disciplinado por Dios y, después de aprendida la lección, ofreció ala-
banzas a Dios. Belsasar debía haber aprendido algo de esta lección, pero él no le dio la
menor importancia. Por tanto, Daniel le dijo: “Y tú, su descendiente, Belsasar, no has
humillado tu corazón, sabiendo todo esto, sino que contra el Señor de los cielos te has
exaltado [...] Pero al Dios en cuya mano está tu aliento, y a quien pertenecen todos tus
caminos, no has honrado. Entonces de Su presencia fue enviada aquella parte de la
mano que trazó esta escritura” (vs. 22-24). Belsasar no se esperaba semejante repren-
sión.

C. La interpretación
Del versículo 25 al 28 vemos la interpretación hecha por Daniel de la inscripción. Ésta
era la inscripción: “MENE, MENE, TEKEL, UPARSIN” (v. 25). Ésta es la interpretación
hecha por Daniel del asunto: MENE: Dios ha contado el reino de Belsasar y le ha puesto
fin; TEKEL: fue pesado en balanza y hallado falto; y PERES: su reino ha sido dividido
y dado a los medos y a los persas (vs. 26-28).

D. La respuesta de Belsasar
El versículo 29 presenta la respuesta de Belsasar a la interpretación de Daniel. Belsasar
dio órdenes de vestir de púrpura a Daniel, de ponerle un collar de oro alrededor de su
cuello y de que se hiciera la proclamación indicando que Daniel regiría como el tercero
del reino.

IV. EL DESTINO
DE BELSASAR
Los versículos 30 y 31 hablan del destino de Belsasar.

A. Belsasar muere esa misma noche


El versículo 30 dice: “Aquella misma noche fue muerto Belsasar, el rey caldeo”. No hay
indicación alguna en el relato de que Belsasar se arrepintiera o experimentase algún
cambio. Probablemente no tuvo tiempo de arrepentirse.

B. Darío el medo recibe el reino de Babilonia


Creo que mientras Belsasar y sus dignatarios estaban ocupados en su libertinaje, el
ejército medo se acercaba a la ciudad. Poco después que Daniel interpretó la inscrip-
ción, el ejército medo entró en la ciudad y en el palacio y mató a Belsasar. Por tanto, el
versículo 31 concluye diciendo: “Y Darío el medo recibió el reino cuando tenía alrede-
dor de sesenta y dos años”. Esto puso fin al Imperio babilónico.

En los primeros cinco capítulos de Daniel hay varias lecciones que debemos aprender.
Por ejemplo, la lección en el capítulo 1 es que no debe interesarnos aquello que el
mundo prefiere y que gusta al mundo, sino que debemos poner nuestro corazón en
Dios y desarrollar el gusto únicamente por las legumbres, esto es, por el alimento sen-
cillo. Debemos recibir únicamente las cosas sencillas. Si practicamos esto, seremos uno
con Dios y llegaremos a ser sabios.
En el capítulo 5, con relación al caso de Belsasar, vemos la importancia de tomar a Dios
en serio y no desatender ninguna lección espiritual. Belsasar no se benefició de la lec-
ción aprendida por su antepasado Nabucodonosor en el capítulo 4. El caso de Nabuco-
donosor nos enseña que debemos ser cuidadosos y no dedicarnos a contemplar aquello
que hayamos logrado. El palacio edificado por Nabucodonosor era vasto. Cuando él
paseaba por el techo de dicho palacio, se llenó de orgullo y dijo: “¿No es ésta Babilonia
la grande, que yo edifiqué para casa real con la fuerza de mi poder y para gloria de mi
majestad?” (4:30). Esto debe servirnos de advertencia en el sentido de que nuestros
logros pueden hacer que nos volvamos orgullosos, y esto podría traer el juicio de Dios.
El juicio de Dios sobre Nabucodonosor lo redujo a nada. Ésta fue la razón por la cual
él pudo decir acerca del Señor: “Todos los habitantes de la tierra son considerados
como nada, / pero Él hace según Su voluntad en el ejército del cielo / y entre los habi-
tantes de la tierra; / no hay quien detenga Su mano, / ni le diga: ¿Qué haces?” (4:35).
En 4:37, con respecto al Señor, Nabucodonosor también dijo: “Él puede humillar a los
que andan con soberbia”. Belsasar debía haber aprendido la lección con base en la ex-
periencia de Nabucodonosor; sin embargo, no aprendió la lección y, como resultado de
ello, padeció.

La situación de Belsasar debe causarnos una profunda impresión. Todos debemos ver
que si hemos recibido alguna lección de parte de Dios, tenemos que tomarla en cuenta
con toda seriedad. Si desatendemos cualquier lección, padeceremos.

En medio de todos los eventos que tuvieron lugar en el capítulo 5, o de manera paralela
a todos esos eventos, la economía de Dios era llevada a cabo. Dios sabe cómo adminis-
trar la situación mundial. No piensen que Darío el medo vino a matar a Belsasar por
casualidad. No, tal evento correspondía al hecho de que Dios estaba llevando a cabo Su
economía. Si Dios hubiera dejado el imperio en manos de los babilonios, jamás podría
haberse realizado el retorno de los cautivos a Israel. Por tanto, era necesario que el
imperio fuese cambiado de oro a plata. Esto fue realizado por Dios. Ésta era la obra
moderadora de Dios, el equilibrio administrado por Él en Su economía, con la finalidad
de llevar a cabo Su plan.

ESTUDIO-VIDA DE DANIEL
MENSAJE OCHO
LA VICTORIA QUE LOS JÓVENES DESCENDIENTES
DEL PUEBLO ELEGIDO DE DIOS
—QUE HABÍA CAÍDO EN DEGRADACIÓN—
LOGRAN SOBRE LAS ESTRATAGEMAS ADICIONALES
DE SATANÁS
(6)
SOBRE LA ESTRATAGEMA SUTIL
QUE IMPEDÍA QUE LOS VENCEDORES
FUERAN FIELES EN LA ADORACIÓN A DIOS
Lectura bíblica: Dn. 6
Daniel 6 es muy crucial debido a que nos muestra la manera en que Dios lleva a cabo
Su economía con Sus elegidos con miras a la venida de Cristo. Dios desea llevar a cabo
Su economía, pero es necesario que el hombre ore por la economía de Dios en la tierra.
Dios lleva a cabo Su economía en la tierra mediante Sus fieles canales de oración. La
estrategia de Satanás consiste en obstaculizar la oración hecha en pro del mover de
Dios. Por tanto, el centro de este capítulo es la oración que hace el hombre para que se
lleve a cabo la economía de Dios.

El mover de Dios es como un tren, para cuyo mover se requiere tener los rieles corres-
pondientes. Las oraciones hechas por el hombre son como los rieles que pavimentan el
camino para el avance del mover de Dios. No hay otra manera de llevar la economía de
Dios a su plenitud y cumplimiento si no es mediante la oración. Éste es el secreto es-
condido dentro de este capítulo.

I. DANIEL ES EXALTADO COMO UNO


DE LOS VENCEDORES EN MEDIO DEL CAUTIVERIO
DE LOS ELEGIDOS DE DIOS EN MEDO-PERSIA
Daniel 5:31 dice: “Y Darío el medo recibió el reino cuando tenía alrededor de sesenta y
dos años”. Pareció bien a Darío constituir sobre el reino ciento veinte sátrapas (este
término es un préstamo del persa que significa “protectores del reino”), los cuales es-
tarían distribuidos por todo el reino (6:1). Daniel fue puesto por el rey Darío como uno
de los tres ministros principales a quienes los ciento veinte sátrapas darían cuenta (v.
2). Daniel se distinguía entre los ministros principales y los sátrapas, y el rey pensó en
ponerlo sobre todo el reino (v. 3). Para entonces, Daniel ya no era un vencedor joven,
sino que se había convertido en un vencedor de avanzada edad; tal vez tendría cerca de
cien años de edad.

II. SATANÁS ATACA SUTILMENTE


A DANIEL EN LO CONCERNIENTE
A LA ADORACIÓN A DIOS
Del versículo 4 al 9 vemos el sutil ataque de Satanás sobre Daniel en lo concerniente a
la adoración a Dios.

A. Los ministros principales y los sátrapas


con los altos funcionarios del reino
toman un acuerdo por consejo
Al tener celos de Daniel, los ministros principales y los sátrapas “buscaban ocasión
para acusar a Daniel en lo relacionado con el reino, mas no podían hallar ocasión al-
guna o falta, porque él era fiel, y ninguna negligencia ni culpa fue hallada en él” (v. 4).
Por tanto, los ministros principales y los sátrapas, junto con los altos funcionarios del
gobierno, tomaron un acuerdo por consejo según el cual el rey debía establecer un es-
tatuto y confirmar un edicto de que cualquiera que en el espacio de treinta días deman-
dase petición de cualquier dios u hombre aparte del rey debía ser echado al foso de los
leones (vs. 5-7). Ellos apelaron al rey diciéndole: “Ahora, oh rey, confirma el edicto y
firma la escritura, para que no sea modificada, conforme a la ley de los medos y de los
persas, la cual no puede ser abrogada” (v. 8). La intención de los ministros principales
y sátrapas era destruir a Daniel, pero la intención de Satanás, quien estaba detrás de
ellos, era eliminar el canal de oración que Dios usaba para llevar a cabo Su economía.
B. El rey Darío firma el edicto
El rey Darío firmó la escritura, es decir, el edicto, para establecerlo (v. 9).

III. LA FIDELIDAD DE DANIEL


EN LA ADORACIÓN A DIOS
El versículo 10 revela la fidelidad de Daniel en la adoración a Dios. “Cuando Daniel
supo que la escritura había sido firmada, fue a su casa (en su aposento superior tenía
las ventanas abiertas en dirección a Jerusalén), y como lo solía hacer antes, continuó
arrodillándose tres veces al día, orando y dando gracias delante de su Dios”. Daniel
había leído la profecía de Jeremías que afirmaba que los hijos de Israel servirían al rey
de Babilonia por setenta años (9:2b; Jer. 25:11). Con base en esta palabra, él tuvo que
haber orado muchas veces por el cumplimiento de esta profecía y por el retorno de los
cautivos. Daniel oraba y estaba resuelto a no dejar que nada ni nadie detuviera sus
oraciones ni las impidiera. Él sabía que su oración tenía como finalidad llevar a cabo la
economía de Dios con respecto a Sus elegidos. Por tanto, su oración revestía gran se-
riedad.

En la actualidad, la oración es la línea de vida del recobro del Señor. Cuanto más Sata-
nás intente impedir nuestra oración, más debemos orar.

IV. LA ACUSACIÓN DE LOS OPOSITORES


Los ministros principales y los sátrapas se reunieron y hallaron a Daniel haciendo pe-
ticiones y súplicas delante de su Dios (Dn. 6:11). Entonces ellos se acercaron al rey y le
hablaron acerca del edicto, diciéndole: “Daniel, uno de los cautivos de Judá, no te ha
respetado, oh rey, ni acata el edicto que firmaste, sino que tres veces al día hace su
petición” (v. 13). Cuando el rey escuchó esto, se sintió muy molesto consigo mismo y
resolvió en su corazón librar a Daniel; y hasta la puesta del sol hizo esfuerzos para li-
brarle (v. 14). Sin embargo, los opositores prevalecieron sobre el rey (v. 15).

V. DANIEL PADECE PERSECUCIÓN


Puesto que sabía que el edicto no podía ser cambiado, el rey dio orden, y los opositores
echaron a Daniel al foso de los leones (v. 16a). El rey respondió y dijo a Daniel: “El Dios
tuyo, a quien tú continuamente sirves, Él te librará” (v. 16b). Fue traída una piedra y
puesta sobre la boca del foso, y el rey la selló con su anillo y con el anillo de sellar de
sus dignatarios para que no se cambiara lo establecido con respecto a Daniel (v. 17).
Entonces el rey se fue a su palacio, donde pasó la noche en ayuno; ningún entreteni-
miento fue traído ante él, y se le fue el sueño (v. 18).

VI. DIOS LIBRA A DANIEL


Del versículo 19 al 24 vemos cómo Dios libra a Daniel. El rey se levantó a la primera
luz del alba y fue apresuradamente al foso de los leones. Al acercarse al foso, llamó a
Daniel con voz triste: “Oh Daniel, siervo del Dios viviente, el Dios tuyo, a quien tú con-
tinuamente sirves, ¿te ha podido librar de los leones?” (v. 20). Daniel respondió: “Mi
Dios envió Su ángel y cerró la boca de los leones, y no me hicieron daño, porque delante
de Él fue hallada inocencia en mí; y aun delante de ti, oh rey, yo no te he causado per-
juicio alguno” (v. 22). Así como el Señor no apagó el fuego del horno al que fueron
echados los tres compañeros de Daniel, Él tampoco mató a los leones por causa de
Daniel. En lugar de ello, Él cerró la boca de los leones, con lo cual anuló sus fauces. El
rey se alegró mucho a causa de Daniel y ordenó que lo sacaran del foso. Así que Daniel
fue sacado del foso, y no se encontró en él lesión alguna, porque había confiado en su
Dios (v. 23).

Después que Daniel fue sacado del foso de los leones, el rey dio orden con respecto a
los opositores. Los que habían acusado a Daniel fueron echados al foso de los leones
junto con sus hijos y sus mujeres. Aún no habían llegado al fondo del foso cuando se
apoderaron de ellos los leones y quebraron todos sus huesos (v. 24).

VII. LA VICTORIA DE DIOS SOBRE SATANÁS


EN RELACIÓN CON LA ADORACIÓN A DIOS EN LA TIERRA
Los versículos del 25 al 28 revelan la victoria de Dios sobre Satanás en relación con la
adoración a Dios en la tierra, incluso en un reino gentil, lograda por medio de los ven-
cedores en el cautiverio de los elegidos de Dios que habían sido derrotados.

A. Darío el rey escribe


a todos los pueblos, naciones y lenguas
con respecto al Dios de Daniel
Darío el rey escribió a todos los pueblos, naciones y lenguas que moraban en toda la
tierra, dándoles un decreto según el cual en todo el dominio de su reino los hombres
debían temblar y temer delante del Dios de Daniel. “Porque Él es el Dios viviente / y
perdura para siempre; / Su reino no será jamás destruido, / y Su dominio perdurará
hasta el fin. / Libera y rescata, / y hace señales y prodigios / en el cielo y en la tierra; /
Él es quien ha librado a Daniel del poder de los leones” (vs. 26-27).

B. Daniel prospera durante el reinado de Darío


y durante el reinado de Ciro el persa
El capítulo 6 concluye diciéndonos que Daniel prosperó durante el reinado de Darío y
durante el reinado de Ciro el persa (v. 28).

La victoria de Daniel sobre la estratagema sutil que impedía que los vencedores fueran
fieles en la adoración a Dios, constituyó la última etapa de la victoria sobre las estrata-
gemas de Satanás. Sin estos vencedores, Dios habría sido completamente derrotado
por Satanás al no tener en la tierra nada para Sí mismo.

Durante el tiempo de Nimrod y Babel, los intereses de Dios también fueron menosca-
bados, pero Él encontró la manera de ganar a Abraham para que fuese Su adorador
(Hch. 7:2; Gn. 12:1-3, 8). Después que Abraham llegó a Canaán, él edificó un altar, y
esto agradó a Dios. Dios podía jactarse ante Satanás diciendo: “Mira, Satanás; todavía
tengo por lo menos un adorador. Llegará el tiempo en que los descendientes de este
adorador llegarán a ser una nación sacerdotal que me adore y me sirva”. A la postre,
como fruto procedente de Abraham, el templo para la adoración a Dios fue edificado
en Jerusalén.

Cuando Satanás envió a Nabucodonosor para que destruyera la ciudad santa con el
templo a fin de eliminar la adoración y el servicio a Dios, parecía que Dios había sido
derrotado y que Sus intereses, Su adoración y Su servicio sobre la tierra habían sido
destruidos. No obstante, por la soberanía de Dios, cuatro de los jóvenes escogidos por
Nabucodonosor para estar en el palacio del rey se convirtieron en vencedores a fin de
resguardar la adoración y el servicio a Dios. Dios tenía cuatro jóvenes vencedores que
vivían en el palacio día tras día, pese a lo cual ellos eran absolutamente uno con Dios.
Esto era una vergüenza para Satanás y algo de lo cual Dios se podía gloriar. Dios podía
decirle a Satanás: “Satanás, ¿piensas que la adoración y el servicio que se me rinden
sobre la tierra han llegado a su fin? Mira a mis vencedores. Tengo cuatro vencedores
que me adoran y me sirven en el palacio de Nabucodonosor”. Hoy en día, siempre y
cuando haya vencedores en esta tierra, independientemente de cuántos sean, Dios ten-
drá motivo de gloriarse. Cuando Dios ve a los vencedores de hoy afirmados sobre el
terreno de la iglesia, Él se siente feliz y complacido.

ESTUDIO-VIDA DE DANIEL
MENSAJE NUEVE
LAS VISIONES DEL DANIEL VENCEDOR
(1)
LA VISIÓN CON RESPECTO A LAS CUATRO BESTIAS
QUE EMERGEN DEL MAR MEDITERRÁNEO
(1)
Lectura bíblica: Dn. 7:1-8, 11-12, 15-28
El libro de Daniel tiene dos secciones principales. La primera sección (1:3—6:28), que
abarca seis casos, nos habla de la victoria que, en medio de su cautiverio, los jóvenes
descendientes del pueblo elegido de Dios —que había caído en degradación— lograron
sobre las estratagemas adicionales de Satanás. La segunda sección (caps. 7—12) relata
las visiones del Daniel vencedor. La fidelidad y victoria de Daniel hicieron que él tu-
viera la posición y ángulo correctos para recibir las visiones procedentes de Dios.

Daniel recibió una visión tras otra. Él recibió visiones procedentes de Dios no sola-
mente con respecto al destino del pueblo elegido de Dios, sino también con respecto a
la eternidad de Dios. Este libro, en su punto más elevado, toca el asunto de cómo Dios
se ha propuesto pasar Su eternidad.

En los capítulos 2 y 4, Nabucodonosor, un rey gentil, vio dos grandes visiones: una gran
imagen humana y un gran árbol. Aunque Nabucodonosor vio estas visiones, fue nece-
sario que Daniel las interpretase. El gran árbol en el capítulo 4 corresponde a la cabeza
de la imagen humana en el capítulo 2: ambos representan a Nabucodonosor. Cuando
la cabeza fue tocada por Dios, el árbol fue talado, y Nabucodonosor se convirtió en una
bestia (4:16, 25).

En la primera visión, la cabeza de la gran imagen humana era de oro. Cada una de las
secciones siguientes de la imagen humana estaba hecha de diferentes metales, va-
riando de la plata al bronce para finalmente convertirse en hierro. A los ojos del hom-
bre, estos cuatro metales representan cuatro grandes gobiernos humanos y culturas.
Sin embargo, lo que Daniel vio en la visión del capítulo 7 fue muy diferente. En lugar
de cuatro metales distintos, él vio cuatro bestias crueles. Debemos estudiar cuidadosa-
mente la descripción de esas cuatro bestias.

I. EL AÑO DE LA VISIÓN
Daniel 7:1 dice: “En el primer año de Belsasar, rey de Babilonia, Daniel vio un sueño y
visiones de su cabeza mientras estaba en su cama. Luego escribió el sueño y relató la
suma del asunto”. Esto indica que el año de la visión descrita en el capítulo 7 fue el
primer año del gobierno de Belsasar como rey de Babilonia, alrededor del año 555 a. C.
El cautiverio comenzó en el año 606 a. C., y el retorno de los hijos de Israel procedentes
del cautiverio tuvo lugar el año 536 a. C., diecinueve años después que Daniel vio esta
visión.

II. LAS CUATRO BESTIAS


QUE EMERGEN DEL MAR MEDITERRÁNEO
Daniel 7:2-8 describe las cuatro bestias que emergieron del mar Mediterráneo. El mar
Mediterráneo era el centro de la tierra habitada. La economía de Dios concerniente a
Su creación hizo del área del Mediterráneo el centro de la cultura hasta los tiempos de
Colón. La cultura humana se ha convertido en un gran mar lleno de vientos y tormen-
tas.

A. Los cuatro vientos del cielo agitan el gran Mar,


y las cuatro bestias emergen de dicho mar
Los cuatro vientos del cielo agitaron el gran Mar, y cuatro bestias emergieron de dicho
mar (vs. 2-3). Esto no quiere decir que el cielo fuese la fuente de las cuatro bestias, sino
que el cielo dispuso la situación para que ellas fueran producidas. Los cuatro vientos
representan el mover que viene del cielo procedente de cuatro direcciones, que el gran
Mar fuese agitado representa la agitación de la situación política alrededor del mar
Mediterráneo, y las cuatro bestias que emergieron del mar representan cuatro grandes
reyes fieros, crueles e inhumanos junto con sus imperios (v. 17).

B. El contraste entre el sueño de Nabucodonosor


que presenta una gran imagen humana
y la visión de Daniel
que presenta cuatro bestias que emergen del mar
En el capítulo 2, en el sueño de Nabucodonosor, el gobierno humano sobre la tierra
estaba representado por una gran imagen humana, llena de gloria y esplendor. En el
capítulo 7 le fue revelado a Daniel, el profeta de Dios, que los cabezas de los gobiernos
humanos sobre la tierra así como los gobiernos mismos estaban representados por bes-
tias salvajes.

C. La primera bestia
1. Corresponde a la cabeza de oro
de la gran imagen humana
La primera bestia (v. 4) corresponde a la cabeza de oro de la gran imagen humana des-
crita en 2:36-38, que representa a Babilonia con su fundador y rey: Nabucodonosor.
2. Es como un león
La primera bestia era como un león: el rey de las bestias, la más fiera y cruel.

3. Tiene alas de águila


La primera bestia también tenía alas de águila. El águila es el rey de las aves. Las alas
de águila de la bestia representan que ella estaba en el aire —región que pertenece a
Satanás, el príncipe del aire— y que su mover era veloz.

4. Se le arrancan sus alas


Daniel nos dice que él estaba mirando hasta que las alas de esta bestia le fueron arran-
cadas. Que se le arrancaran las alas significa que su poder para moverse le fue quitado
y se volvió como una bestia en el campo, según se menciona en 4:23-25a. Cuando Dios
tocó a Nabucodonosor, éste se volvió como una bestia en el campo.

5. Es levantada de la tierra
y puesta sobre dos pies a manera de hombre
“Fue levantada de la tierra y puesta sobre dos pies a manera de hombre, y le fue dado
corazón de hombre” (7:4b). Esto quiere decir que esta bestia se volvió similar a un
hombre de pie sobre la tierra y poseedor de un corazón de hombre, según se indica en
4:25b y 32b.

D. La segunda bestia
1. Corresponde al pecho y los brazos
de la gran imagen humana
La segunda bestia (7:5) corresponde al pecho y los brazos de plata de la gran imagen
humana descrita en 2:32 y 39a, que representa a Medo-Persia.

2. Es semejante a un oso
La segunda bestia era semejante a un oso. Esto significa que no era tan fuerte ni veloz
como el león, pero que todavía era muy feroz y cruel.

3. Se levanta sobre un costado


Esta bestia se levantó sobre uno de sus costados. Esto significa que Media y Persia se
convirtieron en un solo dominio.

4. Tiene tres costillas


en su boca, entre sus dientes
Tenía tres costillas en su boca, entre sus dientes. Esto significa que esta bestia devoró
tres reinos: Babilonia, Asia Menor y Egipto.

5. Se le ordena levantarse
y devorar mucha carne
A la segunda bestia se le ordenó levantarse y devorar mucha carne. Esto significa que
habría de devorar a más naciones.
E. La tercera bestia
1. Corresponde al vientre y los muslos de bronce
de la gran imagen humana
La tercera bestia (7:6) corresponde al vientre y los muslos de bronce de la gran imagen
humana descrita en 2:32, 39b, que representa a Grecia con su rey, Alejandro Magno.

2. Es semejante a un leopardo
La tercera bestia era semejante a un leopardo. Esto significa que ella era feroz, cruel y
veloz (Hab. 1:8a).

3. Tiene cuatro alas de ave en su espalda


Esta bestia tenía cuatro alas de ave en su espalda. Esto significa que ella era veloz por
medio de sus cuatro generales, como un ave con cuatro alas.

4. Tiene cuatro cabezas


Esta bestia tenía cuatro cabezas. Esto significa que las cuatro alas que le daban rapidez
se convirtieron en cuatro cabezas, cuatro generales, los cuales, a su vez, se convirtieron
en cabezas de cuatro reinos. Después de la muerte de Alejandro Magno, sus cuatro ge-
nerales dividieron su imperio en cuatro reinos.

5. Se le da dominio
Se le dio dominio a la tercera bestia. Esto significa que le fue dada autoridad para regir
a las naciones.

F. La cuarta bestia
La cuarta bestia (7:7-8) es la bestia revelada en Apocalipsis 13:1-2.

1. Corresponde a las piernas de hierro


así como a los pies y sus dedos
—en parte de hierro y en parte de barro cocido—
de la gran imagen humana
La cuarta bestia corresponde a las piernas de hierro así como a los pies y sus dedos —
en parte de hierro y en parte de barro cocido— de la gran imagen humana descrita en
2:40-43, que representa al Imperio romano.

2. Es espantosa, terrible y en gran manera fuerte


Según es representado por el hierro, la cuarta bestia era espantosa, terrible y en gran
manera fuerte.
3. Tiene grandes dientes de hierro
y garras de bronce,
y devora, desmenuza y holla
con sus pies todo lo demás
Esta bestia tenía grandes dientes de hierro y garras de bronce, y ella devoraba, desme-
nuzaba y hollaba con sus pies todo lo demás (v. 19). Esto significa que tenía gran poder
para devorar a las naciones y desmenuzarlas así como para hollar todo lo demás.

4. Tiene diez cuernos


La bestia tenía diez cuernos (7:20a). Esto significa que tenía diez reyes (Ap. 17:12-13).

5. Un pequeño cuerno sube entre los diez cuernos,


y tres de ellos son arrancados delante de éste
Un pequeño cuerno subió entre los diez cuernos, y tres de ellos fueron arrancados de-
lante de éste (Dn. 7:8a, 20b, 24). Esto significa que el anticristo surgirá entre los diez
reyes y que ante él serán destruidos tres de esos reyes. De este modo, el anticristo se
convertirá en el cuerno más fuerte.

a. En este cuerno había ojos como de hombre,


y una boca que hablaba grandes cosas
En este cuerno había ojos como de hombre, y una boca que hablaba grandes cosas (Dn.
7:8b, 20c, 25a). Esto significa que el anticristo poseerá perspicacia muy aguda para
percibir las cosas y con su boca blasfemará en contra de Dios (Ap. 13:5a, 6). Debido a
esto, el anticristo será muerto, y su cuerpo será destruido y dado al fuego ardiente (Dn.
7:11; Ap. 19:20).

b. Este cuerno hace guerra contra los santos


Este cuerno (el anticristo) hará guerra contra los santos, desgastará a los santos del
Altísimo durante tres años y medio, y prevalecerá sobre ellos (Dan. 7:21, 25; Rev.
13:7a).

c. Este cuerno piensa en cambiar los tiempos y la ley


Este cuerno (el anticristo) pensará en cambiar los tiempos y la ley (Dn. 7:25).

d. Este cuerno es juzgado por Dios


y le es quitado su dominio
Este cuerno (el anticristo) será juzgado por Dios y su dominio le será quitado, de modo
que será aniquilado y destruido hasta el fin (vs. 11b, 26).

6. El reino, el dominio
y la grandeza de los reinos debajo de todo el cielo
es dado al pueblo de los santos del Altísimo
Según 7:22 y 27, el reino, el dominio y la grandeza de los reinos debajo de todo el cielo
será dado al pueblo de los santos del Altísimo.
G. En cuanto a las demás bestias
En cuanto a las demás bestias, su dominio (su autoridad y reinado) fue quitado, pero
se les otorgó prolongación de vida (la cultura) por un tiempo y plazo (v. 12). Esto indica
que aunque a Babilonia, Persia y Grecia les fue quitado el dominio y la autoridad que
tenían, su vida, esto es, su cultura, fue prolongada y continúa existiendo. En la actuali-
dad formamos parte de la cultura occidental, la cultura romana. La cultura occidental
es la consumación de las culturas romana, griega, persa y babilónica.

Belsasar, el rey babilónico, fue derrotado por Darío el medo. Después, Alejandro
Magno vino a derrotar a Darío el persa (un Darío diferente) en el año 330 a. C. Los
cuatro generales de Alejandro le sucedieron para regir sobre cuatro reinos. En el año
27 a. C. César Augusto se convirtió en el emperador del Imperio romano, reemplazando
al Imperio griego. Aunque el Imperio romano llegó a su fin alrededor del año 476 d. C.,
su espíritu, cultura, ley, política y costumbres continúan existiendo. Por tanto, en cierto
sentido, al presente todavía formamos parte del Imperio romano.

Los libros de Daniel y Apocalipsis revelan la economía de Dios. Conforme a Su econo-


mía, Dios regirá sobre el mundo, producirá una situación para que Israel sea Su ele-
gido, ganará a la iglesia como Su pueblo misterioso y obtendrá a todas las naciones en
calidad de pueblos presentes en el reino eterno de Dios. Si vemos esto, sabremos dónde
estamos y conoceremos el significado de nuestra vida humana.

ESTUDIO-VIDA DE DANIEL
MENSAJE DIEZ
LAS VISIONES DEL DANIEL VENCEDOR
(1)
LA VISIÓN CON RESPECTO A LAS CUATRO BESTIAS
QUE EMERGEN DEL MAR MEDITERRÁNEO
(2)
Lectura bíblica: Dn. 7:9-10, 13-14, 26-27
En este mensaje consideraremos más sobre la visión presentada en Daniel 7 con res-
pecto a las cuatro bestias que emergen del mar Mediterráneo. Hemos visto que estas
cuatro bestias son espantosas y temibles, las cuales hacen lo que quieren, como si no
hubiera un Dios en el universo. Sin embargo, este capítulo nos revela que el Anciano
de Días todavía está en el trono.

III. DIOS Y SU DOMINIO UNIVERSAL


Daniel 7:9 y 10 hablan de Dios y Su dominio universal.

A. Se establecen tronos,
y el Anciano de Días se sienta
El versículo 9a dice: “Estuve mirando / hasta que fueron puestos tronos, / y se sentó el
Anciano de Días. / Su ropa era como nieve blanca; / y el cabello de Su cabeza como
lana pura”. Esto quiere decir que Dios es anciano.
B. Su trono es llamas de fuego
Su trono era llamas de fuego; las ruedas del mismo eran fuego ardiente; y un río de
fuego procedía y salía de delante de Él (vs. 9b-10a). Todo alrededor de Él es fuego, lo
cual significa que Dios es absolutamente justo y completamente santo. Sin santidad
nadie puede ver al Señor ni contactarlo (He. 12:14).

C. Miles de miles le ministran


Miles de miles le ministraban, y miríadas de miríadas estaban de pie delante de Él (Dn.
7:10b). Este vasto número de ángeles le ministran para Su servicio y están de pie de-
lante de Él para Su gloria.

D. El tribunal está sentado


El tribunal estaba sentado, principalmente con la finalidad de juzgar a los cuatro im-
perios humanos representados por las cuatro bestias salvajes (vs. 10c, 26). Un tribunal
especial, cuyo centro es el trono de Dios, ha sido establecido en el universo con la fina-
lidad de juzgar a los cuatro imperios humanos. Todo lo que sea juzgado por este tribu-
nal será echado al fuego ardiente.

IV. LA VENIDA DEL HIJO DEL HOMBRE: CRISTO


Con respecto a Sus juicios, Dios otorgó todo el poder y la autoridad a Jesucristo, quien
es el Hijo del Hombre (Jn. 5:22). Por tanto, Daniel 7:13 y 14 describen la venida del
Hijo del Hombre: Cristo.

A. Cristo viene como Hijo del Hombre


con las nubes del cielo
Según el versículo 13a, Cristo vino como Hijo del Hombre con las nubes del cielo.

B. Llega hasta el Anciano de Días


y se le hace acercarse a Él
El Hijo del Hombre, Cristo, llegó hasta el Anciano de Días y se le hizo acercarse delante
de Él (v. 13b). La venida mencionada aquí es la ascensión de Cristo.

Daniel 9:26, en referencia a la muerte de Cristo por nuestra redención, dice que se le
quitará la vida al Mesías. Éste fue un gran logro, la obra de redención, logrado por
Cristo en Su primera aparición sobre la tierra. Después que Cristo realizó la obra de
redención, Él ascendió a los cielos.

Esto puede mencionarse en Daniel 7 porque con Dios no existe el elemento del tiempo.
A los ojos de Dios, inmediatamente después de efectuar la redención, Cristo ascendió
a los cielos, yendo a Dios a fin de recibir el reino. Esto indica que desde el punto de
vista de Dios, el reino viene inmediatamente después de la redención.

Daniel no sabía acerca de la iglesia. Al igual que Abraham, David y los otros profetas,
Daniel no vio el misterio de la iglesia, misterio que estuvo escondido a lo largo de las
eras y las generaciones. Daniel no sabía que entre la primera y la segunda aparición de
Cristo habría un período de tiempo en el cual Dios realizaría una obra maravillosa y
misteriosa con base en la redención efectuada por Cristo. Esta obra consiste en rege-
nerar a Su pueblo redimido para después santificarlo, renovarlo, transformarlo y con-
formarlo a la imagen gloriosa de Cristo. Según la visión recibida por Daniel, Cristo
efectuó la redención e inmediatamente después vino a Dios en ascensión a fin de recibir
el reino.

C. Se le da dominio, gloria y reino,


para que todos los pueblos,
naciones y lenguas le sirvan
A Él le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas
le sirvieran. Su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y Su reino es uno que no
será destruido (v. 14; Lc. 19:12, 15a). Éste es el reino de Cristo; también es el reino de
Dios.

D. Viene como una piedra


cortada no con manos
a fin de herir a la gran imagen humana
En Su segunda aparición Cristo vendrá como una piedra (Mt. 21:44b) cortada no con
manos (no por manos de hombre) para herir a la gran imagen humana (el gobierno
humano sobre la tierra) en sus pies de hierro y barro cocido (el Imperio romano bajo
el anticristo) y desmenuzar el hierro, el barro cocido, el bronce, la plata y el oro (la
totalidad del gobierno humano sobre la tierra). Todos los materiales que constituyen
la gran imagen serán hechos como tamo de las eras del verano, y el viento se los llevará
sin que se halle rastro alguno de ellos (Dn. 2:34-35a, 45a). La cultura acumulada de
todos los imperios representados por el oro, la plata, el bronce, el hierro y el barro co-
cido será desmenuzada por esta piedra. Por tanto, el Señor depurará la totalidad de la
vieja creación.

E. Se convierte en un gran monte


Como la piedra cortada no con manos, Cristo se convertirá en un gran monte (un gran
reino: el reino eterno de Dios) y llenará toda la tierra para siempre (2:35b, 44). En
Marcos 4 Él fue sembrado como una pequeña semilla para llegar a ser el reino de Dios,
pero Él crece en Su aumento para llegar a ser una piedra, el reino aumentado de Dios.
Entonces, Él aumentará más y más hasta llegar a ser un gran monte, el reino eterno de
Dios. Éste es el Cristo que todo lo llena en todo, y la iglesia es Su Cuerpo.

F. La venida de Cristo
pone fin a la totalidad del gobierno humano
e introduce el reino eterno de Dios
La venida de Cristo pondrá fin a la totalidad del gobierno humano sobre la tierra desde
sus etapas finales hasta sus inicios e introducirá el reino eterno de Dios.

Al desmenuzar aquella gran imagen de los pies a la cabeza, Cristo ejecuta el juicio uni-
versal sobre la totalidad del gobierno humano, que abarca desde el anticristo hasta
Nimrod. De este modo Cristo depurará la vieja creación. En Su primera venida, Cristo
puso fin a la vieja creación mediante Su muerte en la cruz; después, en Su resurrección,
Él hizo germinar la nueva creación. Todo esto es misterioso. Externamente, el mundo
permanece igual, y el gobierno humano iniciado con Nimrod continúa existiendo. Por
esta razón, se hace necesaria la segunda venida de Cristo, Su segunda aparición, para
depurar la vieja creación de manera externa y física al aplastar la gran imagen humana.
Esa depuración de la vieja creación en cuanto a su gobierno humano introducirá el
reino eterno y universal de Dios. En el reino, el Señor disfrutará del fruto de Su obra, a
saber: ser uno con Su pueblo redimido.

G. La característica particular del libro de Daniel


El libro de Daniel tiene una característica particular: traza las líneas demarcatorias de
las eras.

1. Se le quita la vida al Mesías


Primero, al quitársele la vida al Mesías (la crucifixión de Cristo) en 9:26, se puso fin a
la era de la vieja creación para la germinación de la era de la nueva creación en la resu-
rrección de Cristo. En Su crucifixión Cristo, el postrer Adán, puso fin a la vieja creación,
y en Su resurrección Él llegó a ser el Espíritu germinador, el Espíritu vivificante (1 Co.
15:45b) a fin de hacernos germinar a nosotros en Su resurrección.

Pablo dice que la muerte de Cristo puso fin a la vieja creación, pues nuestro viejo hom-
bre fue crucificado juntamente con Él (Ro. 6:6). Poner fin de este modo a la vieja crea-
ción tiene por finalidad hacer germinar la nueva creación. En 2 Corintios 5:17 Pablo
dice: “De modo que si alguno está en Cristo, nueva creación es”. En Gálatas 6:15 él
procede a decir: “Porque ni la circuncisión vale nada, ni la incircuncisión, sino una
nueva creación”. Esta nueva creación es la iglesia. Por medio de la resurrección de
Cristo se nos hizo germinar —esto es, se nos vivificó, fuimos regenerados— para ser
hechos hijos de Dios como nueva creación a fin de llegar a constituir el Cuerpo de
Cristo. Cuando Él se convierta en el Rey que gobierne toda la tierra, nosotros formare-
mos parte de Él. Él será el Rey, y nosotros seremos sus co-reyes.

2. La manifestación venidera de Cristo


La manifestación venidera de Cristo (Dn. 7:13-14) pondrá fin a la era del gobierno hu-
mano sobre la tierra en la vieja creación (iniciado desde Babel en tierra de Sinar —Gn.
10:8-12; 11:2-4— y que será destruido al final de la era presente), y dará inicio a la era
del dominio de Dios sobre toda la tierra en el milenio y en el cielo nuevo y la tierra
nueva. El universo entero será nuevo.

Hay dos cosas que constituyen un problema para Dios: la vieja creación producida a
partir de Adán y el gobierno humano. Según la visión en Daniel 7, todo tipo de gobierno
humano es una bestia. El primer problema, la vieja creación, fue resuelto por medio de
la muerte de Cristo. El segundo problema, el gobierno humano, será resuelto por la
venida de Cristo como piedra cortada no con manos, que viene para desmenuzar la
gran imagen humana, con lo cual se dará fin a la era del gobierno del hombre sobre la
tierra en la vieja creación.

3. Las setenta semanas


Las setenta semanas reveladas en 9:24-27 muestran las líneas que demarcan la era del
retorno de Israel de su cautiverio y la reedificación de su templo santo y de su ciudad
santa hasta la crucifixión de Cristo; la era del misterio (la era de la iglesia), cuya dura-
ción es desconocida; y los últimos siete años de la era presente, que introduce el mile-
nio así como el cielo nuevo y la tierra nueva por la eternidad.

Es imprescindible que tengamos una clara visión del capítulo 7 de Daniel. Este capítulo
abarca un período muy amplio: desde Babilonia, la primera bestia, hasta el cielo nuevo
y la tierra nueva. Si tenemos esta clara visión, sabremos dónde estamos hoy en día con
respecto a las partes que forman la gran imagen humana. Creo que estamos cerca al
tiempo que corresponde a los diez dedos.

V. LA INTERPRETACIÓN DE LA VISIÓN
En 7:15-28 vemos que a Daniel le fue dada la interpretación de la visión que había visto
en los versículos del 1 al 14.

ESTUDIO-VIDA DE DANIEL
MENSAJE ONCE
LAS VISIONES DEL DANIEL VENCEDOR
(2)
LA VISIÓN CON RESPECTO AL CARNERO
Y AL MACHO CABRÍO CON SUS SUCESORES
Lectura bíblica: Dn. 8; 9:27; 11:2-4, 30b-35; 12:3; Ap. 13:5-7; 17:11; 19:20; 2 Ts.
2:3b-4
En el capítulo 7 Daniel vio la visión de las cuatro bestias que emergían del mar Medi-
terráneo. Aquella visión fue un breve esbozo que no presentaba muchos detalles. Pero
los capítulos 8 y 11 abundan en detalles con respecto a la segunda y a la tercera bestia,
las cuales corresponden respectivamente al Imperio medo-persa y al Imperio griego.
En este mensaje abordaremos la visión de un carnero y de un macho cabrío con sus
sucesores, tal como es presentada en el capítulo 8 de Daniel.

Mientras leemos Daniel 8 podríamos preguntarnos qué tiene que ver este capítulo con
Israel. El Imperio medo-persa, el Imperio griego y el Imperio romano llegaron a tres
continentes: Asia, África y Europa. En la intersección misma de estos tres continentes
se encuentra Israel. A lo largo de las eras, Israel ha sufrido mucho debido a las luchas
suscitadas entre estos imperios en estos tres continentes, de los cuales Israel es el cen-
tro. Con frecuencia Israel fue el campo de batalla. Debido a todos los problemas y daños
causados por estas luchas, ha sido difícil para Israel, el elegido de Dios, llegar a ser algo
que verdaderamente esté en conformidad con la economía eterna de Dios. Ésta es la
razón por la cual Dios vino para mostrarle a Daniel una visión tras otra con respecto a
la situación mundial. Mientras que los capítulos 9 y 12 tratan directamente sobre Is-
rael, el capítulo 8 con su visión acerca de Medo-Persia y Grecia, así como el capítulo 11
con su visión acerca de los sucesores de Alejandro Magno, en realidad tratan indirec-
tamente sobre Israel.
I. EL AÑO DE LA VISIÓN
El año de la visión es dado en 8:1: “En el año tercero del reinado del rey Belsasar me
apareció a mí, Daniel, una visión, después de la que me había aparecido al principio”.
Esto ocurrió alrededor del año 553 a. C.

II. EL LUGAR DE LA VISIÓN


Daniel 8:2 da a conocer el lugar de la visión: “Y miraba yo en la visión, y al mirar, me
encontraba en la fortaleza de Susán, que está en la provincia de Elam; y mientras mi-
raba en la visión, estaba junto al río Ulai”.

III. LA VISIÓN CONCERNIENTE AL CARNERO


Y AL MACHO CABRÍO CON SUS SUCESORES
La visión presentada en 8:3-14 es concerniente al carnero y al macho cabrío con sus
sucesores.

A. Un carnero
Los versículos 3 y 4 hablan de un carnero.

1. Representa a Medo-Persia
El carnero representa a Medo-Persia (vs. 3a, 20; 11:2).

2. Está de pie delante del río


El carnero estaba de pie delante del río (8:3b). Esto significa que el carnero se hizo
fuerte en las inmediaciones del río Ulai.

3. Dos cuernos altos, uno más alto que el otro,


y el más alto sube al último
El carnero tenía dos cuernos, y “los dos cuernos eran altos, pero uno era más alto que
el otro; y el más alto subió al último” (v. 3c). Estos dos cuernos representan a Media y
Persia. Persia, con su rey Ciro (Esd. 1:1), que surgió al último, se elevó más que Media.

4. El carnero acomete hacia el oeste,


hacia el norte y hacia el sur
Daniel vio que el carnero acometió hacia el oeste, hacia el norte y hacia el sur (Dn.
8:4a). Esto significa que Medo-Persia conquistó Babilonia al oeste, Asiria al norte y
Egipto al sur.

5. Ninguna bestia puede resistirle,


y nadie puede escaparse de su poder
“Y ninguna bestia podía resistirle, y nadie podía escaparse de su poder” (v. 4b). Esto
representa el poder para subyugar que tenía Medo-Persia.
6. Hace como quiere, y se engrandece
“Hacía como quería, y se engrandecía” (v. 4c). Esto indica que Medo-Persia no tenía
temor de Dios y se ensoberbeció. Finalmente, Dios aplicó Su trato a Medo-Persia al
hacer surgir a Alejandro Magno.

B. Un macho cabrío
Los versículos del 5 al 8 hablan de un macho cabrío.

1. Representa a Grecia con Alejandro Magno


El macho cabrío representa a Grecia con Alejandro Magno (vs. 5a, 21a; 11:3).

2. Procedente del occidente


Este macho cabrío vino del occidente (8:5b). Esto significa que vino de Europa, al oeste
del mar Mediterráneo.

3. Viene sobre la faz de toda la tierra,


sin tocar tierra
El macho cabrío vino sobre la faz de toda la tierra, sin tocar tierra (v. 5c). Esto denota
su velocidad de movimiento sobre la tierra.

4. Tiene un cuerno muy visible entre sus ojos


El macho cabrío tenía un cuerno muy visible entre sus ojos (v. 5d; 11:3). Esto representa
a Alejandro Magno como un cuerno extraordinario, notable por sus dos ojos de mirada
penetrante. Él era una persona muy inteligente.

5. El macho cabrío llega junto al carnero


y lo hiere, quiebra sus dos cuernos,
lo derriba por tierra y lo pisotea
El macho cabrío llegó junto al carnero y lo hirió en su poderosa furia, quebró sus dos
cuernos, lo derribó por tierra y lo pisoteó. El carnero no tenía fuerzas para pararse de-
lante de él, y no hubo quien pudiera librarlo del poder del macho cabrío (8:6-7). Esto
indica que Alejandro Magno conquistó Medo-Persia y la destruyó.

6. El macho cabrío se engrandece sobremanera


El macho cabrío se engrandeció sobremanera (v. 8a). Esto indica que Alejandro Magno
se ensoberbeció.

7. El gran cuerno es quebrado


Una vez que el macho cabrío se volvió poderoso, el gran cuerno fue quebrado (v. 8a).
Esto significa que una vez que Alejandro Magno, el gran cuerno de Grecia, se hizo
fuerte en poderío, murió de improviso.

C. Los sucesores del macho cabrío


Los versículos del 8b al 14 hablan de los sucesores del macho cabrío.
1. En lugar del gran cuerno,
salen cuatro cuernos muy visibles
hacia los cuatro vientos del cielo
En lugar del gran cuerno, salieron cuatro cuernos muy visibles hacia los cuatro vientos
del cielo (v. 8b; 11:4). Esto significa que en lugar de Alejandro Magno, sus cuatro gene-
rales (que corresponden a las cuatro alas y las cuatro cabezas descritas en 7:6), esto es,
Casandro, Lisímaco, Tolomeo y Seleuco, surgieron de los cuatro confines de su imperio
para formar naciones en Macedonia, Asia Menor, Egipto y Siria, respectivamente. Se-
gún el punto de vista humano, el Imperio griego llegó a su fin con la muerte de Alejan-
dro Magno; pero a los ojos de Dios, el Imperio griego continuó existiendo en los cuatro
imperios formados por los cuatro generales de Alejandro Magno. A la postre, estos cua-
tro imperios se fusionaron para formar dos imperios, uno al sur (Egipto) y otro al norte
(Siria). El capítulo 11 describe la guerra entre estos dos imperios que tuvo lugar en el
territorio de Israel.

2. Un cuerno pequeño
sale de uno de los cuatro cuernos
De uno de los cuatro cuernos salió un cuerno pequeño (8:9a). Este pequeño cuerno
representa a Antíoco Epífanes de Siria en los años 175-164 a. C.

a. Crece mucho hacia el sur,


hacia el oriente y hacia lo que es hermoso
El pequeño cuerno creció mucho hacia el sur, hacia el oriente y hacia lo que es hermoso
(v. 9b). Esto significa que él expandió sus dominios en gran medida hacia Egipto por
el sur, hacia Siria por el este y hacia Israel, la tierra hermosa. La expresión lo que es
hermoso se refiere a la hermosa tierra de Israel.

b. Crece mucho y hace caer a la tierra


parte del ejército y de las estrellas, y las pisotea
El pequeño cuerno creció hasta hacerse grande, tan elevado como el ejército del cielo,
e hizo caer a la tierra parte de ese ejército y de las estrellas y las pisoteó (v. 10; 11:30b-
35). Esto significa que él se hizo grande en poderío y perseguía a los santos (represen-
tados por el ejército del cielo y las estrellas, 12:3). En todas estas cosas malignas que él
hizo, este pequeño cuerno tipifica al anticristo venidero (Ap. 13:5-7; 2 Ts. 2:3b-4).

c. Se engrandece hasta igualarse


con el Príncipe del ejército
El pequeño cuerno se engrandeció hasta igualarse con el Príncipe del ejército (Dios); y
de Él fue quitado el sacrificio diario, y el lugar de Su santuario fue echado por tierra
(Dn. 8:11; 11:31). En todas estas maldades que cometió, él también tipifica al anticristo
(9:27).

d. Se le entrega un ejército junto con el sacrificio diario


Un ejército (un ejército de Israel) le fue entregado junto con el sacrificio diario a causa
de la transgresión. Él echó por tierra la verdad, y actuó y prosperó (8:12). Él hizo cesar
los sacrificios diarios que se presentaban en el templo y profanó el templo con cerdos
y fornicación; más aún, a causa de la transgresión del pueblo judío, él echó por tierra
la verdad. Esto significa que con él no había justicia ni derecho.

e. Se levanta, tiene el semblante fiero


y es hábil en ambigüedades
El versículo 23 habla de él como un rey que se levantaría, el cual sería de semblante
fiero y hábil en ambigüedades. Él hablaría de tal modo que sus palabras podrían inter-
pretarse de muchas maneras diferentes.

f. Su poder es grande
Su poder será grande, mas no con su poder propio. Él destruiría de manera extraordi-
naria, destruyendo a los poderosos y al pueblo santo (v. 24).

g. Por su astucia hace prosperar el engaño en su mano


Por su astucia haría prosperar el engaño en su mano. Él se engrandecería en su corazón
y destruiría a muchos que viven seguros y en complacencia (v. 25a).

h. Se pone de pie contra el Príncipe de los príncipes


Él habría de ponerse de pie contra el Príncipe de los príncipes (Dios), pero sería que-
brantado, aunque no por mano humana (v. 25b). En todos estos aspectos, él también
tipifica al anticristo (Ap. 13:6; 17:11; 19:20).

i. Los días en que él comete maldades


en la Tierra Santa
son dos mil trescientos días
Los días en que él, Antíoco Epífanes, cometería maldades en la Tierra Santa serían dos
mil trescientos, desde aproximadamente el año 171 a. C. hasta el 25 de diciembre del
año 165 a. C., el día en que el héroe judío Macabeo habría de purificar el santuario
después de derrotar a Antíoco Epífanes (Dn. 8:13-14, 26).

IV. LA INTERPRETACIÓN DE LA VISIÓN


En 8:15-27 se nos da la interpretación de la visión concerniente al carnero y al macho
cabrío con sus sucesores.

ESTUDIO-VIDA DE DANIEL
MENSAJE DOCE
LA ECONOMÍA DE DIOS
EN EL LIBRO DE DANIEL
Lectura bíblica: Dn. 9:26; 2:35, 44; 7:13-14; 3:23-25; 10:4-9; 4:17, 25-26; Ap.
19:7-9, 11-16, 19-21; 17:14
Aunque el libro de Daniel es breve, aborda muchos asuntos y habla acerca de muchos eventos
y personas; además, contiene muchas lecciones espirituales para nosotros. Pero por encima,
detrás y dentro de todas estas cosas hay algo más, y esto es la economía de Dios. Por supuesto,
la expresión economía de Dios no es hallada en Daniel; ni tampoco se halla en ninguna otra
parte del Antiguo Testamento. No obstante, la economía de Dios es revelada en este libro. To-
dos debemos ver la economía de Dios en el libro de Daniel. Si vemos esta visión de la economía
de Dios, todo nuestro ser será cambiado.

CRISTO: LA CENTRALIDAD
Y UNIVERSALIDAD DE LA ECONOMÍA DE DIOS
Cristo es la centralidad y universalidad de la economía de Dios, y la economía de Dios tiene
por finalidad que Cristo sea la centralidad y universalidad en el mover de Dios. Esto es lo que
tenemos que ver en nuestra lectura del libro de Daniel. Las diversas lecciones espirituales y
detalles históricos abordados en este libro son muy buenos, pero son secundarios. Lo primordial
es que en Su economía, en Su plan con Su arreglo, Dios desea hacer de Cristo la centralidad y
universalidad de Su mover en la tierra.

Con respecto a tal Cristo, el libro de Daniel aborda cinco puntos principales: la muerte de Cristo,
la manifestación venidera de Cristo, Cristo como Hijo del Hombre que viene al trono de Dios
para recibir dominio y un reino, Cristo como Compañero de los testigos de Dios que padecen
tribulación, y la excelencia de Cristo. Quisiera decir algo con respecto a estos puntos.

LA CRUCIFIXIÓN DE CRISTO
El primer asunto es la muerte de Cristo, Su crucifixión. Al respecto, 9:26 dice: “Y después de
las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías”. Estas palabras son sencillas, pero ricas
en lo que implican.

La muerte de Cristo fue todo-inclusiva, es decir, abarcó todo cuanto hay en el universo. El ítem
principal al que se le puso fin mediante la muerte de Cristo fue la vieja creación. Después de la
obra de Dios en la creación, Satanás intervino para corromper, envenenar, devastar y arruinar
la creación de Dios. Como resultado de ello, toda la vieja creación no solamente se volvió co-
rrupta, sino que se volvió la corrupción misma. No obstante, Dios todavía se vale de esa crea-
ción corrupta para producir la nueva creación mediante la muerte y resurrección de Cristo.

El más grande logro de Cristo en Su primera aparición consistió en poner fin a toda la creación
por medio de Su muerte. Al hacer esto, sin embargo, hay algo que se levanta, esto es: la resu-
rrección de Cristo. En Su resurrección Cristo llegó a ser el Espíritu vivificante (1 Co. 15:45) a
fin de vivificar, hacer germinar, regenerar, a algunos de los que están en la vieja creación para
que sean la nueva creación. Esta nueva creación comienza con los creyentes como hijos de Dios
y los miembros de Cristo como constituyentes de Su Cuerpo. Este Cuerpo crecerá y, con el
tiempo, consumará en la Nueva Jerusalén (Ap. 21—22), que es la suma total y la consumación
de la nueva creación de Dios. Todo esto se halla implícito en la primera venida de Cristo con
Su muerte y resurrección.

En todo el universo, la muerte de Cristo con Su resurrección es el gran hito demarcatorio de las
eras. Su muerte ha depurado el universo entero al poner fin a la vieja creación en términos
espirituales.
LA SEGUNDA VENIDA DE CRISTO
Aun cuando se puso fin a la vieja creación, externamente el mundo continúa igual. Por esta
razón existe la necesidad de que la segunda venida de Cristo depure el universo entero en tér-
minos físicos y materiales. En particular, existe la necesidad de que la segunda venida de Cristo
ponga fin al gobierno humano.

Según Daniel 2:35 y 44, Cristo vendrá como piedra cortada no con manos a fin de desmenuzar
la gran imagen humana de los pies a la cabeza. En Su venida como tal piedra, Él desmenuzará
al anticristo con sus diez dedos. Sin embargo, Él no vendrá solo, sino que vendrá con Su novia
(Ap. 19:11, 14). Antes de Su venida Él tendrá una boda, en la cual Sus vencedores se unirán a
Él como una sola entidad (vs. 7-9). Mientras que Daniel 2 afirma que Cristo viene como piedra
no cortada con manos, Apocalipsis 19 afirma que Cristo viene como Aquel que tiene Su novia
en calidad de ejército Suyo.

Cristo es Dios que desciende para combatir contra la humanidad rebelde, y la humanidad es
representada por un hombre que es uno con Satanás: el anticristo. Dios mismo está corporifi-
cado en Cristo; Cristo está con Su novia, los vencedores; y el anticristo es uno con Satanás y
uno con los diez reyes y sus ejércitos. Estas dos entidades —Cristo y el anticristo— combatirán
entre sí. El hombre combatirá contra Dios directamente (Ap. 19:19-21; 17:14). Las personas
más malvadas sobre la tierra serán reunidas por el anticristo en un solo lugar, esto es, las uvas
serán reunidas en el lagar (19:15; 14:19-20). Entonces Cristo vendrá no solamente para desme-
nuzar los diez dedos, sino también para pisar el lagar. Éste será el desmenuzamiento del go-
bierno humano efectuado por Cristo.

Después de desmenuzar el gobierno humano, Dios habrá depurado el universo entero. La vieja
creación se habrá ido, y el gobierno humano será hecho como tamo que el viento se lleva.
Entonces el Cristo corporativo, Cristo con Sus vencedores, se convertirá en un gran monte que
llenará la tierra entera, haciendo de toda la tierra el reino de Dios (Dn. 2:35, 44). Entonces, tanto
la tierra como el cielo serán hechos nuevos para que Dios pueda ejercer Su reinado.

CRISTO COMO HIJO DEL HOMBRE


RECIBE DOMINIO Y UN REINO
Daniel 7:13-14 revela que ahora Cristo como Hijo del Hombre está delante del trono de
Dios para recibir dominio y un reino. Él está realizando todos los preparativos para
regresar a regir sobre el mundo entero con el reino de Dios.

CRISTO COMO COMPAÑERO DEL PUEBLO DE DIOS


QUE PADECE TRIBULACIÓN
Al mismo tiempo que se prepara para regresar con el reino, Cristo es también el Com-
pañero del pueblo de Dios que padece tribulación (3:23-25). Debido al gobierno
errado, el pueblo de Dios está en el “horno”; no obstante, Cristo está con ellos.

CRISTO EN SU EXCELENCIA
Además, 10:4-9 revela a Cristo en Su excelencia. Todo aspecto de Cristo es excelente y
precioso. Cristo es Aquel que es excelente en el universo entero. Esta Persona excelente
es la centralidad y universalidad de la economía de Dios.
CRISTO LLEGA A SER
PARA EL PUEBLO ELEGIDO DE DIOS
SU CENTRALIDAD Y UNIVERSALIDAD
POR MEDIO DEL ENTORNO EN QUE ELLOS ESTÁN
El libro de Daniel también revela que Cristo llega a ser para el pueblo elegido de Dios
su centralidad y universalidad por medio del entorno en que ellos están. Por medio de
las naciones que constituyen el entorno de Israel, en los días venideros Dios, con el
tiempo, hará de Cristo la centralidad y universalidad de Israel. El principio que se
aplica a nosotros en la actualidad es el mismo. En la presente era del misterio, la cual
no es revelada en Daniel, Dios se vale de nuestro entorno a fin de hacer que Cristo sea
la centralidad y universalidad para nosotros.

Como personas, nosotros no somos simples. Por un lado, como creyentes en Cristo,
somos el pueblo elegido de Dios; por otro, formamos parte de la vieja creación, lo cual
incluye cosas tan negativas como las bestias descritas en Daniel 7. Por ser el pueblo
elegido de Dios, es necesario que Cristo sea forjado en nosotros como nuestra centra-
lidad y universalidad. Sin embargo, la vieja creación en nosotros es, a veces, como una
de las bestias, y otras veces, como un Nabucodonosor o un anticristo, los cuales buscan
derrotar, capturar, poseer y utilizar a los elegidos de Dios. Puesto que, de este modo,
somos personas complejas, nosotros también debemos ser un Daniel y abrir nuestras
ventanas en dirección a Jerusalén y orar pidiendo que Cristo intervenga para eliminar,
aniquilar, todo aquello en nosotros que es natural y forma parte de la vieja creación.

Cristo llega a ser nuestra centralidad y universalidad por medio de Su manifestación


en dos aspectos. Primero, Él ha venido para darnos fin como vieja creación, y después
para hacernos germinar como nueva creación. Segundo, Él vendrá para eliminar a to-
das las bestias. Dependiendo de nuestra cultura y nacionalidad, todos tenemos nues-
tras propias bestias. Aquellos que proceden de una parte del mundo tienen una clase
de bestia, y los que vienen de otra parte del mundo tiene otra clase de bestia. Necesita-
mos que Cristo reciba el reino de parte de Dios y venga a desmenuzar a todas las bestias
y, entonces, llegue a ser un gran monte que nos incluya a todos nosotros y que llene
toda la tierra para ser el reino de Dios. Al darnos fin y hacernos germinar, y al desme-
nuzar a todas las bestias en nosotros, Cristo es forjado en nuestro ser para llegar a ser
nuestra centralidad y universalidad.

TRES ASUNTOS CRUCIALES EN EL LIBRO DE DANIEL:


EL GOBIERNO CELESTIAL DE DIOS,
LA PREEMINENCIA DE CRISTO
Y LA PORCIÓN DEL PUEBLO DE DIOS
El libro de Daniel aborda tres asuntos cruciales: el gobierno celestial de Dios, la pre-
eminencia de Cristo y la porción del pueblo de Dios. En Su economía, Dios administra
el universo a fin de cumplir Su propósito. Su propósito consiste en darle la preeminen-
cia a Cristo en todas las cosas. La intención de Dios es, por tanto, que Cristo sea pre-
eminente. Para que Cristo sea preeminente, Dios tiene necesidad de un pueblo. Si Dios
no tuviera un pueblo, sería imposible que Cristo fuese hecho preeminente.

Como aquellos que han sido escogidos por Dios para ser Su pueblo con miras a la pre-
eminencia de Cristo, nos encontramos bajo el gobierno celestial de Dios. Al respecto,
el principio es el mismo tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. Bajo el
gobierno celestial de Dios, todas las cosas cooperan para nuestro bien (Ro. 8:28). Esto
es especialmente cierto en lo referente a nuestro universo personal. Nuestro universo
nos incluye a nosotros mismos, a nuestra familia y a la iglesia. En nuestro universo,
muchas cosas suceden día tras día con el propósito de hacer que Cristo sea preemi-
nente. Debemos comprender esto y ser sumisos al gobierno celestial de Dios.

En 4:26 Daniel le dijo a Nabucodonosor: “Tu reino te quedará firme después que reco-
nozcas que son los cielos los que gobiernan”. Son los cielos los que gobiernan, no Na-
bucodonosor, ni Ciro ni Alejandro Magno, ni la enfermedad, ni el disturbio ni la rebe-
lión. La tierra está bajo el gobierno de una administración celestial. Los cielos gobier-
nan para nosotros, y Cristo es para nosotros; más aún, estamos bajo el gobierno celes-
tial de Dios para Cristo. El propósito de este gobernar celestial consiste en completar a
los elegidos de Dios, de modo que Cristo pueda ser preeminente, de modo que Él pueda
ser el primero, la centralidad, y pueda serlo todo, la universalidad.

Debido a que los cielos son los que gobiernan, Cristo está con nosotros en todas nues-
tras situaciones. Cuando estamos enfermos, Él está con nosotros. Cuando estamos en
disturbios, Él está con nosotros. Puedo testificar de que podemos disfrutar de Su pre-
sencia en medio de los disturbios y las rebeliones.

Todos tenemos que aprender estas tres cosas: que este universo está bajo la adminis-
tración de Dios; que la intención de Dios en Su administración es hacer que Cristo sea
preeminente, o sea, que Él tenga el primer lugar en todo; y que para la realización de
la intención de Dios, nosotros, Su pueblo, Sus elegidos, tenemos que brindarle nuestra
mejor coordinación y cooperación. Mediante nuestra coordinación y cooperación, Dios
llevará Su intención eterna a Su consumación al hacer que Cristo sea preeminente me-
diante el gobierno de los cielos.

ESTUDIO-VIDA DE DANIEL
MENSAJE TRECE
EL GOBIERNO HUMANO COMBATE CONTRA DIOS
Y ES DESMENUZADO POR CRISTO
AL VENIR CON SU NOVIA
Lectura bíblica: Dn. 2:31-35, 41-44; Ap. 19:7-9, 11-21; 17:14
No deberíamos estudiar la Palabra ni entenderla de una manera natural, sino que de-
bemos estudiarla y entenderla conforme a la revelación e iluminación del Señor. No se
requiere iluminación para ver que Daniel oraba tres veces al día, pero ver la economía
de Dios en el libro de Daniel requiere visión, revelación e iluminación. Debido a que
necesitamos visión, revelación e iluminación, Pablo oró pidiendo que el Padre nos
diera un espíritu de sabiduría y revelación en el pleno conocimiento de Él (Ef. 1:17).
Además, tenemos necesidad de la interpretación apropiada de la Palabra.

En este mensaje me gustaría decir algo más con respecto al problema que el gobierno
humano presenta para Dios. Mi carga es hacerles ver que a la postre, el gobierno hu-
mano combatirá contra Dios y será desmenuzado por Cristo cuando Él venga con Su
novia.
EL ANTICRISTO Y SUS DIEZ REYES
COMBATEN CONTRA DIOS DIRECTAMENTE
En la gran imagen humana descrita en Daniel, la cabeza era de oro, el pecho y los brazos
eran de plata, el vientre y los muslos eran de bronce, y los pies y los dedos de los pies
eran parte de hierro y parte de barro cocido. Aparentemente, las partes que eran de
oro, plata, bronce y hierro no representaban un problema para Dios. Pero con los diez
dedos de los pies se suscita un gran problema, pues cuando el gobierno humano llega
a la etapa de estos diez dedos —la etapa del anticristo y sus diez reyes—, tal gobierno
combatirá directamente contra Dios. Por tanto, el gobierno humano no solamente se
rebela contra Dios, exalta al hombre y adora a los ídolos, sino que también combate
directamente contra Dios. Sin embargo, Cristo, la corporificación de Dios, vendrá con
Su novia para desmenuzar el gobierno humano.

EN LA NUEVA CREACIÓN,
CRISTO PREPARA UNA NOVIA PARA SÍ
Antes que el gobierno humano sea desmenuzado deberá transcurrir una larga historia,
tanto del mundo como de la nueva creación. Es en la nueva creación que Cristo prepara
una novia para Sí a fin de casarse con ella. Si Cristo no tuviera una novia, entonces Él
tendría que combatir solo contra el anticristo, pues el anticristo tendría un ejército pero
Cristo no. Sin embargo, Cristo tendrá un ejército, y este ejército será Su novia.

El libro de Efesios revela que la iglesia es no solamente la novia de Cristo, sino también
un guerrero (6:10-20). El día de Su boda, Cristo se casará con aquella que ha estado
librando una batalla contra el enemigo de Dios por años. Esto quiere decir que en Apo-
calipsis 19 Cristo se casará con los vencedores, quienes ya han vencido al maligno.

Este malvado derrotado, el diablo, buscará entonces unirse al anticristo, y el anticristo


lo recibirá. El diablo y el anticristo se harán uno. Inspirado por el diablo, el anticristo
reunirá una multitud de personas malvadas para que sean su ejército. A los ojos de
Dios, estos malvados, el ejército del anticristo, serán las uvas que habrán de ser pisadas
en “el lagar del vino del ardor de la ira del Dios todopoderoso” (Ap. 19:15).

Cuando Cristo venga a combatir contra el anticristo y su ejército, lo hará como Hijo del
Hombre. Como Hijo del Hombre, Él necesitará un complemento que le corresponda y
lo complete. Este complemento será Su novia. En su venida para desmenuzar el go-
bierno humano, Cristo será el Marido junto con los vencedores como Su novia. Esto
quiere decir que antes que Él descienda a la tierra para poner fin a los diez dedos de los
pies, y luego, a toda la imagen humana, Él tendrá una boda (Ap. 19:7-9). Después de
Su boda, Él vendrá con Su novia recién casada para destruir al anticristo, quien junto
con su ejército combatirá directamente contra Dios.

LA MANERA EN QUE CRISTO PONE FIN


A LA VIEJA CREACIÓN
Y AL GOBIERNO HUMANO
En un mensaje anterior hicimos notar que tanto la vieja creación como el gobierno
humano son un problema para Dios. Cristo resolvió el problema de la vieja creación
por medio de Su crucifixión, Su muerte todo-inclusiva en la cruz. Este problema Él lo
resolvió solo. Cristo resolverá el problema del gobierno humano al venir con Su novia
para desmenuzar la gran imagen de los pies a la cabeza. Este problema Él no lo resol-
verá solo, sino junto con Su novia, que es Su ejército. Cristo con Su novia aniquilará al
gobierno humano.

CRISTO PRODUCE A SU NOVIA EN LA NUEVA CREACIÓN


POR MEDIO DEL CRECIMIENTO Y LA TRANSFORMACIÓN
Ahora debemos proceder a ver de qué manera Cristo produce a Su novia. Él produce a
la novia por los medios propios de la nueva creación. Al presente, en el recobro del
Señor, estamos combatiendo contra la religión organizada y tradicional, y combatimos
en pro de la nueva creación. La religión organizada y tradicional no ayuda a los creyen-
tes a crecer, a ser renovados, ni a ser transformados. Muchos de nosotros podemos
testificar que no comenzamos a crecer espiritualmente, sino hasta que nos integramos
en la vida de iglesia.

El crecimiento es seguido por la transformación. Tanto en nuestra vida física como en


nuestra vida espiritual, somos transformados al crecer. Cuanto más crecemos, más so-
mos transformados.

Debido a que la religión organizada y tradicional no ayuda al pueblo de Dios a crecer,


existe la necesidad del recobro del Señor. Nosotros tenemos necesidad del recobro, y
Dios también tiene necesidad del recobro. El recobro del Señor absolutamente tiene
por finalidad la nueva creación. Por esta razón, desde que vine a este país en 1962 he
estado dando mensajes sobre la transformación. El recobro del Señor tiene por finali-
dad la nueva creación, y la nueva creación requiere que haya una transformación de lo
viejo a lo nuevo. Además de ser transformados, también es necesario que seamos con-
juntamente edificados de modo que podamos ser el Cuerpo de Cristo y también la novia
de Cristo, el complemento de Cristo.

Cristo tiene necesidad del Cuerpo y de la novia. Antes de Su segunda aparición, Cristo
continuará operando en la iglesia de una manera misteriosa a fin de hacer de nosotros
una nueva creación. Cuando esta nueva creación haya sido transformada y llegue a ser
madura en vida, ella será adherida a Cristo y se hará uno con Cristo para ser Su novia.

Quisiera recalcar el hecho de que la novia requiere madurez. Cristo no se casará con
una novia que sea inmadura. Únicamente cuando hayamos alcanzado la madurez, Él
nos tomará para que seamos Su novia. Tenemos que reconocer que en el recobro del
Señor todavía no hemos alcanzado la madurez; somos todavía muy jóvenes para ser
presentados a Cristo como Su novia. Por tanto, existe la urgente necesidad de que al-
cancemos la madurez. Cuando Cristo, el Novio, vea que hemos alcanzado la madurez,
Él se casará con la novia y, entonces, vendrá con ella como Su ejército para desmenuzar
el gobierno humano.

CRISTO COMO LA CENTRALIDAD


Y UNIVERSALIDAD DE LA ECONOMÍA DE DIOS
Después que Cristo se haya casado con Su novia, Él vendrá como la piedra no cortada
con manos y desmenuzará la gran imagen humana de los pies a la cabeza, con lo cual
destruirá al gobierno humano que combate directamente contra Dios. Al ser efectuado
este desmenuzamiento, la tierra entera será depurada. El problema del gobierno hu-
mano en la vieja creación será resuelto. Entonces Cristo crecerá, desde ser una piedra
hasta llegar a ser un gran monte que llenará toda la tierra (Dn. 2:35). De este modo,
Cristo será la centralidad y universalidad en la economía de Dios.

La piedra se refiere a Cristo como centralidad, y el monte se refiere a Cristo como uni-
versalidad. Como piedra, Él es el centro, la centralidad; como monte, Él es la circunfe-
rencia, la universalidad. Al presente, Cristo tiene que ser la centralidad y universalidad
en nuestra vida de iglesia, en nuestra vida familiar y en nuestra vida diaria. Si Cristo es
nuestra centralidad y universalidad de este modo, Él también será la centralidad y uni-
versalidad en la economía de Dios y en el mover de Dios.

TODOS LOS REYES Y REINOS


ESTÁN BAJO LA ADMINISTRACIÓN DE DIOS
El libro de Daniel nos muestra que todos los reyes y reinos del mundo están bajo la
administración de Dios. Consideren la situación con el Imperio babilónico regido por
Nabucodonosor. Primero, Nabucodonosor era corregente y reinaba junto con su padre;
en calidad de corregente, él destruyó la ciudad de Jerusalén en el año 606 a. C. Des-
pués, alrededor del año 604 a. C., él fue hecho rey y reinó hasta el año 561 a. C. Con el
tiempo, fue reemplazado por su hijo y después por su nieto, Belsasar, cuyo libertinaje
en Daniel 5 fue un insulto contra Dios; Belsasar fue muerto el año 538 a. C. En aquel
entonces el Imperio babilónico llegó a su fin, y Darío el medo recibió el reino cuando
tenía sesenta y dos años de edad. Darío era un rey subordinado a Ciro (véase Daniel 8).
En el año 536 a. C. Ciro promulgó el decreto que liberaba a los cautivos de Israel y les
permitía volver a Judá, con lo cual se puso fin a los setenta años que Dios había deter-
minado para que los israelitas permanecieran en Babilonia. Por tanto, Dios se valió del
Imperio babilónico para llevar a Sus elegidos —los cuales habían sido corrompidos y
derrotados— al cautiverio; pero después de setenta años de cautiverio, Dios hizo que
los medos y los persas se unieran con el propósito de poner fin al Imperio babilónico y
liberar a Su pueblo del cautiverio en Babilonia. Esto es una ilustración de cómo todos
los reyes y reinos están bajo la administración de Dios.

En el libro de Isaías, se condena a Nabucodonosor y Babilonia, pero se manifiesta gran


estima por Ciro. Isaías 14 revela la unidad existente entre Satanás y Babilonia. A los
ojos del profeta Isaías, Nabucodonosor era uno con Satanás. Por el contrario, con res-
pecto a Ciro, Isaías afirma que Dios se deleitaba en él e, incluso, le hizo un pastor que
cuidase de Su pueblo. En el primer año de su reinado, Ciro proclamó el retorno del
pueblo de Dios a Judá (Esd. 1:1-4). Él también dispuso que los vasos de la casa de Dios
que Nabucodonosor había traído a Babilonia fuesen devueltos a Jerusalén. Por tanto,
Ciro es presentado de una manera muy positiva. No obstante, él todavía formaba parte
de la gran imagen humana, esto es, formaba parte del gobierno humano que llegará a
su consumación con el anticristo, quien combatirá contra Dios directamente. Esto
pone al descubierto cuán maligno es el gobierno humano.

CRISTO LO PREPARA TODO PARA SU RETORNO


A FIN DE EJERCER SU DOMINIO EN LA TIERRA
A fin de poner fin a este maligno gobierno humano, Cristo, como Hijo del Hombre,
tiene que recibir el reino (Dn. 7:13-14). Por un lado, Cristo está en los cielos como Aquel
que ha recibido el reino; por otro, Cristo está en nosotros como Espíritu vivificante (1
Co. 15:45). Como nuestro Redentor, Él puso fin a la vieja creación mediante Su cruci-
fixión. Como Aquel que está en resurrección, Él ha hecho germinar la nueva creación,
y hoy en día Él opera dentro de nosotros, Su nueva creación. Él también es nuestro
Compañero en el horno de fuego ardiente (Dn. 3). Como tal Persona maravillosa, Él lo
prepara todo para Su retorno a fin de ejercer Su dominio sobre toda la tierra.

ESTUDIO-VIDA DE DANIEL
MENSAJE CATORCE
LAS VISIONES DEL DANIEL VENCEDOR
(3)
LA VISIÓN CON RESPECTO
A LAS SETENTA SEMANAS
Lectura bíblica: Dn. 9
Daniel 9:24-27 constituye el pasaje más precioso de todo el libro de Daniel. Las setenta
semanas mencionadas en estos versículos son la clave para entender las profecías de la
Biblia. En este mensaje consideraremos la visión de las setenta semanas.

I. EL AÑO DE LA VISIÓN
El año de esta visión fue el primer año de Darío (alrededor del año 538 a. C.), hijo de
Asuero (Esd. 4:6; Est. 1:1-2), un descendiente medo (Dn. 9:1-2a).

II. LA CAUSA DE QUE LA VISIÓN FUERA DADA


La causa de la visión es descrita en 9:2b: “Yo, Daniel, pude entender por medio de las
Escrituras el número de los años, lo cual vino como palabra de Jehová al profeta Jere-
mías, en los que habían de cumplirse las desolaciones de Jerusalén, esto es, setenta
años”. La palabra de Jehová dada a Jeremías se halla en Jeremías 25:11-12; 29:10-14.

III. LA MANERA DE CAPTAR LA VISIÓN


En Daniel 9:3-23 vemos la manera de captar la visión, a saber: Daniel busca con deses-
peración al Señor Dios en oración y súplicas con ayuno.

A. Confiesa sus pecados y los pecados del pueblo


En su oración Daniel confesó sus propios pecados y los pecados de los reyes, los prín-
cipes y los padres de Israel, y los de todo el pueblo de Israel (vs. 3-15, 20a).

B. Suplica por los intereses de Dios sobre la tierra


En su oración Daniel también suplicó por la santa ciudad de Jerusalén, por el santo
monte de Dios y por el santo pueblo de Dios (vs. 16-17, 19b, 20b). Esto quiere decir que
él suplicó por todos los intereses de Dios sobre la tierra, no por sus propios intereses.

C. Pide al Señor que los perdone


Además, Daniel pidió al Señor que los perdonase, no con base en la justicia de ellos,
sino con base en la gran compasión de Dios (vs. 18-19a).
D. La respuesta de Dios
a la oración y súplica de Daniel
Del versículo 21 al 23 vemos la respuesta de Dios a la oración y súplica de Daniel. La
respuesta de Dios consistió en el relato hecho por Gabriel respecto a las setenta sema-
nas ordenadas por Dios.

En su oración desesperada, Daniel pidió que Dios recobrase la Tierra Santa, enviase a
Su pueblo de regreso y reedificase la ciudad santa (vs. 15-19). Pero Dios le respondió
informándole, mediante el ángel Gabriel, acerca de las setenta semanas (vs. 20-27).
Esta respuesta excedió lo pedido por Daniel.

IV. EL CONTENIDO DE LA VISIÓN


Del versículo 24 al 27 tenemos el contenido de la visión. El contenido son las setenta
semanas.

A. El destino determinado por Dios


Las setenta semanas son el destino determinado por Dios para Su pueblo y para Su
santa ciudad (v. 24a).

B. El propósito
El propósito de las setenta semanas es cerrar la transgresión, poner fin a los pecados,
hacer propiciación por la iniquidad, traer la justicia de los siglos, sellar la visión y al
profeta y ungir el Lugar Santísimo (v. 24b). Al presente, en la vieja creación sujeta al
gobierno humano prevalecen la transgresión, los pecados y la iniquidad. Cuando Cristo
venga a desmenuzar el gobierno humano, en el tiempo señalado, será cerrada la trans-
gresión, se pondrá fin a los pecados y se hará propiciación por la iniquidad.

Entonces vendrá la justicia de los siglos. La expresión de los siglos es una expresión
idiomática del hebreo que significa “eternidad” o “eterna”. Por tanto, la justicia de los
siglos es una justicia eterna. La era del reino venidero será una era de justicia divina y,
en el cielo nuevo y la tierra nueva, habrá justicia eterna (2 P. 3:13).

Daniel 9:24b también habla de sellar la visión y al profeta. La visión y el profeta serán
sellados debido a que todo se habrá cumplido. Por tanto, ya no habrá necesidad de
visiones ni profetas. En la era del reino, habrá únicamente reyes y sacerdotes, mas no
profetas.

El último aspecto del propósito de las setenta semanas es ungir el Lugar Santísimo. En
los tiempos en que Daniel hizo su oración, el Lugar Santísimo estaba contaminado,
profanado y devastado. Pero cuando el tiempo determinado llegue, el Lugar Santísimo
será ungido apropiadamente. Esto quiere decir que será recobrado el servicio a Dios.
¡Qué bendición!

C. Las setenta semanas


Daniel 9:24-27 nos habla de las setenta semanas. Las setenta semanas están divididas
en tres partes, en la que cada semana consta de siete años, no siete días, de duración.
1. Las siete semanas
que constan de cuarenta y nueve años
Primero, siete semanas que constan de cuarenta y nueve años fueron determinadas,
las cuales transcurren a partir de la promulgación del decreto dado para restaurar y
reedificar a Jerusalén hasta la compleción de la reedificación (v. 25).

2. Las sesenta y dos semanas


que constan de cuatrocientos treinta y cuatro años
Segundo, sesenta y dos semanas que constan de cuatrocientos treinta y cuatro años
fueron determinadas, las cuales transcurren desde la compleción de la reedificación de
Jerusalén hasta quitarle la vida al Mesías (vs. 25-26). “Se quitará la vida al Mesías, y
no tendrá nada” (v. 26). Esto se refiere a la crucifixión de Cristo. Que se le quitase la
vida al Mesías —la crucifixión de Cristo— significó ponerle fin a la vieja creación, in-
cluyendo al gobierno humano en la vieja creación, y hacer germinar la nueva creación
de Dios por medio de la resurrección de Cristo, con el reino eterno de Dios como ad-
ministración divina en la nueva creación de Dios. Por tanto, la cruz de Cristo es la cen-
tralidad y universalidad de la obra de Dios.

Lo dicho aquí con respecto a que se le quitará la vida al Mesías no es una mala noticia,
sino una buena noticia. Mediante Su muerte en la cruz, Cristo puso fin a la vieja crea-
ción. Después, en Su resurrección, Él llegó a ser el Espíritu vivificante (1 Co. 15:45) para
que hiciese germinar a quienes Dios escogió e hiciese de ellos una nueva creación. Si
vemos esto, comprenderemos que lo dicho en 9:26 acerca de la muerte de Cristo son
buenas nuevas.

Mientras que la primera parte del versículo 26 habla de la muerte de Cristo, el resto del
versículo habla de otro asunto. “El pueblo del príncipe que ha de venir destruirá la
ciudad y el santuario” (v. 26b). Esto revela que el príncipe del Imperio romano, Tito,
vendría con su ejército a destruir la ciudad y el santuario, esto es, el templo. El Señor
Jesús también profetizó acerca de esta destrucción en Mateo 24:2. Esta destrucción
ocurrió en el año 70 d. C. Tal como dice Daniel 9:26c, su fin será con inundación, y
hasta el fin habrá guerra. Las desolaciones están determinadas.

3. La semana
que consta de siete años
Finalmente, en el versículo 27 tenemos una semana que consta de siete años. Esta se-
mana será para que el anticristo haga un pacto firme con el pueblo de Israel.

Entre la semana sesenta y nueve y la última semana hay un intervalo, el cual ha durado
por unos dos mil años. Durante este intervalo la iglesia es edificada, en secreto y de
manera misteriosa, por Cristo en Su resurrección para que ella llegue a ser el Cuerpo
de Cristo y la novia de Cristo. Además, durante este intervalo Israel ha padecido sufri-
mientos, tales como haber perdido la tierra natal de sus padres y haber sido dispersa-
dos. No obstante, Dios no ha olvidado a Su pueblo Israel, sino que continúa concedién-
doles cierto grado de misericordia. A la postre, vendrán los siete años de la última se-
mana.
a. El anticristo hace que cesen
el sacrificio y la oblación
El anticristo hará un pacto firme con el pueblo de Israel, prometiéndoles estar de su
lado. El pacto que él hará con ellos será un acuerdo de paz. Sin embargo, en medio de
la semana setenta, el anticristo cambiará de opinión, combatirá contra Dios y hará que
cesen el sacrificio y la oblación (v. 27b). Éste será el inicio de la gran tribulación (Mt.
24:21), la cual durará por tres años y medio. Durante la gran tribulación, tanto los ju-
díos fieles como los cristianos que hayan quedado sobre la tierra padecerán la perse-
cución del anticristo.

b. El anticristo reemplaza el sacrificio y la oblación


con las abominaciones del desolador
Después que él haga cesar el sacrificio y la oblación, el anticristo los reemplazará con
las abominaciones (los ídolos del anticristo, 2 Ts. 2:4) del desolador (Dn. 9:27c). Este
desolador es el propio anticristo.

c. La destrucción completa
es derramada sobre el desolador
Finalmente, la destrucción completa —que ya está determinada— será derramada so-
bre el desolador, el anticristo (v. 27d).

Lo recibido por Daniel con respecto a las setenta semanas no solamente es una visión,
sino también un informe. Daniel entendió las setenta semanas, pero debido a que es-
tamos casi en la finalización del intervalo, creo que nosotros entendemos este asunto
incluso mejor que Daniel. Al estudiar la visión de las setenta semanas en relación con
la economía de Dios, seremos ayudados a comprender dónde estamos, qué debemos
ser y qué deberíamos estar haciendo en la actualidad.

ESTUDIO-VIDA DE DANIEL
MENSAJE QUINCE
LAS VISIONES DEL DANIEL VENCEDOR
(4)
LA VISIÓN CON RESPECTO
AL DESTINO DE ISRAEL
(1)
Lectura bíblica: Dn. 10:1—11:1
Después de las visiones vistas por Daniel en los capítulos del 7 al 9, Daniel vio la visión
con respecto al destino de Israel. Sin embargo, antes de presentarnos la visión que Da-
niel vio con respecto al destino de Israel en el capítulo 11, el capítulo 10 nos muestra el
mundo espiritual que está detrás del mundo físico. Para conocer la economía de Dios
y saber que en la economía de Dios Cristo es la centralidad y universalidad del mover
de Dios, debemos ver las cosas espirituales que están detrás de las cosas físicas.
Lo que vemos externamente es el mundo físico, pero detrás del mundo físico está el
espiritual. En el mundo espiritual, Cristo es preeminente. Por tanto, en el capítulo 10
Él es mencionado primero (vs. 4-9). Allí se le describe vestido con un manto de lino,
ceñidos los lomos con un cinto de oro, y Su cuerpo era como el berilo (vs. 5-6).

Después de esta visión de Cristo, un mensajero angélico vino a hablarle a Daniel acerca
de lo que sucedía detrás del mundo físico. Le dijo a Daniel que él mismo había estado
combatiendo contra el príncipe del reino de Persia, un maligno espíritu rebelde. Des-
pués, le dijo a Daniel que había otro espíritu maligno, el príncipe de Grecia (Javán).
Además, mencionó al arcángel Miguel, un príncipe que combatía por Israel. Aquí se
habla de por lo menos cuatro espíritus.

En el capítulo 5 vimos cómo Belsasar se entregaba al libertinaje y cómo esa misma


noche Darío el medo vino a derrotarlo y matarlo. En ese relato no vimos que hubiera
un espíritu combatiendo por Darío. Daniel 11:1 dice: “Y yo, en el primer año de Darío,
el medo, me levanté para sostenerlo y fortalecerlo”. Darío fue muy fuerte aun en su
vejez debido a que este mensajero angélico se levantó para sostenerlo y fortalecerlo. El
mensajero angélico fortaleció a Darío a fin de que derrotase a los babilonios debido a
que la comisión dada por Dios al Imperio babilónico ya había sido llevada a cabo. Con
la derrota de Belsasar, el Imperio babilónico se convirtió en el Imperio medo-persa a
fin de llevar a cabo otra comisión para Dios.

Darío el medo fue el primero en conquistar el Imperio babilónico. Sin embargo, según
Daniel 8 el carnero, que representa a Persia, tenía dos cuernos. El segundo cuerno era
más alto que el primero, lo cual se refiere a Ciro el persa, quien asumió el poder dos
años después, el año 536 a. C. En el primer año de su reinado, Ciro promulgó un de-
creto para liberar a todos los cautivos de Israel a fin de que retornasen a la tierra de sus
antepasados y reedificasen el templo. Debido a que Ciro los sustentaba, abastecía y
protegía, Isaías declaró que Ciro era un pastor de Dios que cuidaba del pueblo de Dios
(Is. 44:28).

Aparentemente, todas estas luchas eran meramente actividades de gobiernos huma-


nos, los cuales son representados por la gran imagen humana en Daniel 2. En realidad,
Dios estaba detrás de la escena física administrando la situación en su totalidad. Esto
es lo que debemos ver al considerar el capítulo 10 de Daniel y la visión del destino de
Israel en el capítulo 11.

I. EL AÑO DE LA VISIÓN
“En el tercer año de Ciro, rey de Persia, fue revelada palabra a Daniel, llamado
Beltsasar” (10:1a). El tercer año de Ciro, el rey de Persia, el año de la visión, fue alrede-
dor del año 534 a. C., cuando Daniel tenía ochenta y siete años de edad.

II. EL TEMA PRINCIPAL DE LA VISIÓN


El tema principal de la visión con respecto al destino de Israel es la gran aflicción. La
palabra hebrea traducida aflicción en 10:1b denota tribulaciones, aflicciones, conflic-
tos, guerras o un ejército. Aquí se refiere a una gran aflicción padecida por el pueblo de
Dios. Esa aflicción sobrevino a Israel a causa de la guerra librada entre el rey del sur y
el rey del norte, en referencia a Egipto y Siria respectivamente. Cuando Siria y Egipto
combatieron entre sí, estos dos reyes libraron una guerra en territorio de Israel usán-
dolo como vía para invadirse el uno al otro. Estas guerras fueron causa de aflicción,
tribulación, para los hijos de Israel. En especial, éste fue el caso con respecto a la guerra
librada por el descendiente de uno de los cuatro sucesores de Alejandro Magno, des-
cendiente que en aquel tiempo era el rey de Siria. Este descendiente, Antíoco Epífanes,
un tipo completo del anticristo, fue una tribulación severa enviada por Dios a Su pueblo
escogido debido a que éste se había corrompido después de retornar del cautiverio.

III. LA ESCENA EN EL UNIVERSO


ANTES QUE FUERA DADA LA VISIÓN
Daniel 10:2—11:1 nos muestra la escena en el universo —el mundo espiritual que está
detrás del mundo físico— antes que fuera dada la visión.

A. Daniel aplica su corazón


a entender el futuro de Israel
Daniel, un hombre en la tierra, aplicó su corazón a entender el futuro, el destino, de
Israel (vs. 2-3, 12). Él hizo esto por veintiún días.

B. El Cristo excelente se aparece a Daniel


Después de aquellos veintiún días, Daniel vio una visión particular en 10:4-9. El Cristo
excelente, la centralidad y universalidad del mover de Dios sobre la tierra, se apareció
a Daniel para ser apreciado por él, para consolarlo y alentarlo, para infundirle espe-
ranza y darle estabilidad.

Antes de mostrarle la gran aflicción, Dios le reveló a Daniel el hombre excelente des-
crito en estos versículos. Podría ser que Daniel no supiera que este hombre era el Me-
sías, pero creo que Daniel sabía que esta Persona era el Señor mismo como hombre.
Ese hombre no solamente era Jehová, sino Jehová que se hace hombre.

A nuestros ojos, la encarnación tuvo lugar en un momento definido en el tiempo, mien-


tras que a los ojos de Dios únicamente existe el hecho, mas no el elemento del tiempo.
En el universo hay un hecho: que el Dios Triuno se hizo hombre. Esto es revelado en
Mateo y Lucas. Pero en Génesis 18, cuando tres varones visitaron a Abraham, uno de
ellos era Jesús. Él vino como hombre para visitar a Abraham. En Daniel 10 este hombre
se apareció a Daniel. Cuando Él se apareció como hombre a Abraham, Él era un hom-
bre ordinario, sin ninguna característica particular. Sin embargo, Él se apareció a Da-
niel manifestando muchas características maravillosas. Este Cristo excelente fue quien
se apareció a Daniel para ser apreciado por él, para consolarlo y alentarlo así como para
infundirle esperanza y darle estabilidad.

1. En Su sacerdocio
Primero, el Cristo excelente se apareció en Su sacerdocio a fin de cuidar de Su pueblo
escogido (v. 5a). Su sacerdocio es representado por el manto de lino. Él se apareció a
Daniel vistiendo no una armadura para combatir, sino vestido con un manto de lino,
la vestimenta sacerdotal del Antiguo Testamento. En tipología, el lino representa a la
humanidad. El hecho de que Cristo esté vestido de lino significa que Su humanidad es
Su manto sacerdotal. En los tiempos correspondientes a Daniel 10, Cristo mismo,
Aquel que es la centralidad y universalidad de Dios, era un Sacerdote que cuidaba de
los hijos de Israel en su cautiverio. Él es un Sacerdote en Su humanidad que cuida del
pueblo cautivo de Dios.

2. En Su reinado
Segundo, Cristo se apareció a Daniel en Su reinado (representado por el cinto de oro)
a fin de regir sobre todos los pueblos. El versículo 5b afirma que Sus “lomos estaban
ceñidos con oro fino de Ufaz”. Un cinto sirve para fortalecer. El reinado de Cristo está
representado no por el lino, sino por el oro. Su sacerdocio es humano, mientras que Su
reinado es divino.

3. En Su preciosidad y dignidad
Además, para suscitar el aprecio de Su pueblo, Cristo también se apareció en Su pre-
ciosidad y dignidad, según lo representa que Su cuerpo era como el berilo (v. 6a). La
palabra hebrea para berilo aquí es de difícil traducción. El término usado por Darby
fue crisólito. La palabra hebrea podría referirse a una piedra preciosa de color verde
azulado o amarillo, lo cual significa que Cristo en Su corporificación es divino (amari-
llo), está lleno de vida (verde) y es celestial (azul).

4. En Su esplendor
Más aún, Cristo se apareció en Su esplendor a fin de resplandecer sobre el pueblo. Su
esplendor está representado por el hecho de que Su rostro tuviera la apariencia de un
relámpago (v. 6b).

5. Con Su mirada iluminadora


La mirada iluminadora de Cristo tiene por finalidad escudriñar y juzgar, según lo re-
presenta que Sus ojos fuesen como antorchas de fuego (v. 6c).

6. En el brillo de Su obra y mover


Cristo también se apareció en el brillo de Su obra y mover, que es puesto a prueba por
las personas y que pone a prueba a las personas. El brillo de Su obra y Su mover está
representado por el hecho de que Sus brazos y Sus pies son como el brillo del bronce
bruñido (v. 6d). Según la tipología, el bronce representa el juicio de Dios, el cual hace
que las personas resplandezcan. El juicio de Dios es una especie de prueba. Cristo fue
juzgado, puesto a prueba, por Dios, y la prueba y juicio de Dios le hicieron resplande-
ciente como bronce bruñido. Tal Cristo es Aquel que ha sido puesto a prueba por las
personas y que también pone a prueba a las personas.

7. Con Su hablar prevaleciente


Finalmente, Cristo se apareció a Daniel con Su hablar prevaleciente con el cual las per-
sonas serán juzgadas. Su hablar prevaleciente está representado por el hecho de que el
sonido de Sus palabras fuese como el estruendo de una multitud (v. 6e).

El Cristo a quien Daniel vio fue tal clase de Persona. Él es precioso, valioso, completo
y perfecto. En calidad de hombre, Él es la centralidad y universalidad del mover de
Dios para la realización de la economía de Dios. Él es tan precioso, esplendoroso, res-
plandeciente, iluminador y pone a prueba a las personas. En calidad de Sacerdote, Él
cuida de nosotros; en calidad de Rey, Él nos gobierna. ¡Cuán maravilloso es Él!

No fue con sus ojos físicos que Daniel vio esta visión de Cristo. El versículo 7 dice: “Sólo
yo, Daniel, vi aquella visión, porque los varones que estaban conmigo no vieron la vi-
sión”. Debido a que la visión de Cristo era espiritual y no física, ella fue vista única-
mente por Daniel y no por quienes confiaban en su vista física. En cuanto a recibir la
visión de Cristo, la perspectiva física no sirve para nada. A esto se debe que, a los ojos
de las personas mundanas, Jesús es meramente un ser humano. Pero bajo la miseri-
cordia de Dios y al tener una perspectiva espiritual, podemos ver cuán amado y pre-
cioso es Cristo. Todos debemos ver al Cristo que Daniel vio. Que todos veamos la visión
del Cristo excelente presentada en el capítulo 10 de Daniel.

C. El príncipe maligno del reino de Persia


se opone al mensajero angélico enviado por Dios
Después de la visión de Cristo, Aquel que es precioso en el mover de Dios, vemos algo
acerca de la lucha espiritual que se libra en el aire. Según los versículos del 10 al 17, el
príncipe maligno del reino de Persia se opuso durante veintiún días al mensajero an-
gélico enviado por Dios, el cual probablemente era uno de los príncipes importantes.
Miguel, otro príncipe importante, vino para ayudar a aquel mensajero angélico enviado
por Dios, el cual permaneció allí con los reyes de Persia. El príncipe maligno del reino
de Persia debe haber sido un espíritu maligno, un ángel rebelde, que había seguido a
Satanás en su rebelión contra Dios y que había sido comisionado por Satanás para ayu-
dar a Persia. Este espíritu maligno luchó contra el mensajero angélico enviado por Dios
durante veintiún días. Esto quiere decir que mientras Daniel oraba durante todos esos
días, en el aire se libraba una lucha espiritual entre dos espíritus: uno perteneciente a
Satanás y el otro perteneciente a Dios. Ellos combatían debido a que el mensajero an-
gélico (quien podría haber sido Gabriel) había sido enviado por Dios en respuesta a la
oración de Daniel. Miguel vino para ayudar al mensajero angélico enviado por Dios.
Del mismo modo que el arcángel Miguel combatió en Judas 9, aquí también, en Daniel,
vemos que él vino a combatir. El asunto crucial que debemos ver es que detrás de la
escena tiene lugar una lucha espiritual, la cual no puede ser vista por nuestros ojos
físicos.

D. El mensajero angélico debe retornar


para combatir contra
el príncipe maligno de Persia
Del versículo 18 al 21 vemos más de la lucha espiritual que tiene lugar detrás de la
escena visible. El mensajero angélico habría de retornar para combatir contra el prín-
cipe maligno de Persia. El príncipe maligno de Grecia estaba entonces a punto de venir.
Ningún otro había que se mantuviera firme al lado del mensajero angélico en contra
de aquellos dos príncipes malignos excepto Miguel, el príncipe de Israel. El nom-
bre Miguel significa “¿Quién es como Dios?”.
E. El mensajero angélico se levanta
para sostener y fortalecer a Darío
En el primer año de Darío el medo, el mensajero angélico se levantó para sostener y
fortalecer a Darío (11:1). De este modo, Darío fue fortalecido para recibir el reino.

Antes que la visión sobre el destino de Israel le fuese revelada a Daniel, le fue dada una
visión de la escena espiritual que tiene lugar detrás de la escena física. En esta escena
espiritual Cristo es preeminente. Además, esta escena incluye espíritus buenos y espí-
ritus malignos, los cuales están involucrados en una guerra espiritual invisible.

ESTUDIO-VIDA DE DANIEL
MENSAJE DIECISÉIS
LAS VISIONES DEL DANIEL VENCEDOR
(4)
LA VISIÓN CON RESPECTO AL DESTINO DE ISRAEL
(2)
Lectura bíblica: Dn. 11:2-45
En este mensaje comenzaremos a considerar el contenido de la visión con respecto al
destino de Israel.

IV. EL CONTENIDO DE LA VISIÓN


El contenido de la visión trata sobre el destino de Israel desde la última etapa del reino
de Persia hasta los últimos tres años y medio de la era presente, e incluso se extiende
hasta la era del reino y la eternidad; ésta es la verdad según consta en las escrituras de
la verdad (10:21), la cual le fue relatada a Daniel por el mensajero angélico (11:2—
12:13).

La visión presentada en el capítulo 11 provee detalles adicionales con respecto al Im-


perio persa, el Imperio griego y el Imperio romano, incluyendo el final mismo del Im-
perio romano bajo el liderazgo del anticristo. Como veremos, poco después de derrotar
al reino de Persia, Alejandro Magno murió y su reino fue dividido en cuatro reinos bajo
el liderazgo de cuatro generales respectivamente. Dos de estos reinos, Egipto y Siria,
libraron guerras entre sí una y otra vez en territorio de Israel. Por último, este capítulo
hace énfasis en los reinos y maldades de dos reyes: Antíoco Epífanes, uno de los reyes
del norte (vs. 21-35), y el anticristo, el rey del Imperio romano restaurado (vs. 36-45).

Quisiera recalcar nuevamente que la gran imagen humana descrita en Daniel 2 es el


factor que rige toda la profecía contenida en este libro. Esto significa que el principio
subyacente a la profecía de Daniel es el de abarcar la totalidad de la imagen humana,
desde la cabeza (Babilonia) hasta los dedos de los pies (el anticristo con los diez reyes).
Podríamos decir que los primeros cinco capítulos de Daniel nos proveen una descrip-
ción y definición completas del Imperio babilónico. El capítulo 6 comienza a hablar
acerca del Imperio persa. En el capítulo 7 tenemos un esbozo de las cuatro bestias, que
retratan, desde otra perspectiva, a los imperios representados por las diferentes sec-
ciones de la gran imagen. El carnero en el capítulo 8 hace referencia al Imperio persa,
y el macho cabrío, al Imperio griego. En el capítulo 9 Daniel recibió la visión de las
setenta semanas, y en el capítulo 10, la visión acerca del Cristo excelente, Aquel que es
la centralidad y universalidad del mover de Dios. El capítulo 11 provee más detalles
acerca del Imperio persa, el Imperio griego y el Imperio romano restaurado que estará
bajo el liderazgo del anticristo durante los últimos tres años y medio de esta era. Con
base en todo esto podemos ver que el libro de Daniel abarca la totalidad del gobierno
humano, desde el Imperio babilónico hasta el Imperio romano. Conforme a este prin-
cipio subyacente, el capítulo 11 no se detiene con el Imperio griego, sino que también
habla acerca del anticristo, el rey del Imperio romano restaurado.

El capítulo 11 de Daniel habla primero del tipo, Antíoco Epífanes, y después habla del
cumplimiento de dicho tipo, el anticristo. Esto se conforma al principio hallado en
9:26-27. El versículo 26a habla de la crucifixión de Cristo; después, el resto del ver-
sículo habla de la destrucción de Jerusalén y del templo efectuada por Tito y su ejército
en el año 70 d. C. Sin embargo, el siguiente versículo no se refiere a Tito, sino al anti-
cristo, aquel que “por una semana hará un pacto firme con muchos”. En 9:26-27 pri-
mero se nos revela el tipo, y después su cumplimiento. El principio es el mismo con
respecto a Antíoco Epífanes y al anticristo en el capítulo 11.

A. Con relación al rey del sur y al rey del norte


La visión en Daniel 11 se relaciona con el rey del sur (Egipto) y el rey del norte (Siria).
El capítulo 11 es un relato de las luchas entre estos dos reyes.

1. El combate entre
el último rey del reino de Persia
y el reino de Grecia
Los versículos 2b y 3 hablan del combate del último rey del reino de Persia contra el
reino de Grecia y de la derrota de Persia lograda por el poderoso rey de Grecia, Alejan-
dro Magno, aproximadamente 356-323 a. C. (8:5-8a, 20-21; 7:5-6a). La muerte de Bel-
sasar en el año 538 a. C. marcó el final del Imperio Babilónico y el inicio del Imperio
medo-persa, el cual permaneció hasta el año 330 a. C. El último rey de este imperio fue
derrotado por Alejandro Magno.

2. El reino de Grecia bajo Alejandro Magno


es dividido en cuatro reinos
bajo el liderazgo de sus cuatro generales
Daniel 11:4, refiriéndose a Alejandro Magno, dice: “Pero cuando se haya levantado, su
reino será quebrantado y repartido hacia los cuatro vientos del cielo, pero no a su pos-
teridad, ni según el dominio con que él dominó, porque su reino será arrancado y dado
a otros aparte de sus descendientes”. Esto indica que después de la muerte de Alejan-
dro Magno, su reino fue dividido en cuatro partes (8:8b, 22; 7:6b), cada una de ellas
gobernada por uno de sus cuatro generales: los reinos de Tolomeo (Egipto), de Casan-
dro (Macedonia), de Lisímaco (Asia Menor) y de Seleuco (Siria).

3. Las guerras que se libran una y otra vez


entre el rey del sur y el rey del norte
Daniel 11:5-20 habla de las guerras que se libraron una y otra vez entre el rey del sur,
Egipto, y el rey del norte, Siria. Mientras combatían entre sí, estos reyes transitaban
por Israel; por tanto, Israel padeció aflicción. La gran aflicción mencionada en 10:1 se
refiere principalmente a las guerras en el capítulo 11.

a. Los reyes usan a sus hijas


para destruir a la parte contraria
Tal como se indica en 11:6 y 17b, tanto el rey del sur como el rey del norte adoptaron la
estrategia de usar sus hijas para destruir a la parte contraria. Sin embargo, en esto fra-
casaron ambos.

b. El rey del norte se planta


en la tierra hermosa de Israel
El rey del norte una vez llegó a plantarse en la tierra hermosa de Israel causando des-
trucción (v. 16b).

4. El reino y las maldades de Antíoco Epífanes,


uno de los reyes del norte
Daniel 11:21-45 y 8:23-25 describen el reino y las maldades de Antíoco Epífanes, quien
era uno de los reyes del norte. El capítulo 11 hace énfasis en Antíoco Epífanes debido a
que él, un tipo completo del anticristo, hizo mucho daño al templo, profanándolo y
destruyéndolo.

a. Un hombre despreciable que toma el reino


con palabras y acciones suaves y engañosas
Antíoco era una persona despreciable. Él vino en tiempo de seguridad y tomó el reino
mediante palabras y acciones suaves y engañosas (11:21).

b. Derrota al rey del sur


Según el versículo 25, Antíoco Epífanes derrotó al rey del sur.

c. Se enfurece ante el pacto santo


El versículo 30 revela que Antíoco Epífanes estaba enfurecido ante el pacto santo y
actuó en consecuencia.

d. Sus ejércitos profanan el santuario


Los ejércitos de Antíoco Epífanes profanaron el santuario, quitaron el sacrificio diario
y establecieron la abominación desoladora (v. 31). Se prohibió completamente presen-
tar sacrificios, practicar la circuncisión y guardar el Sábado. Antíoco Epífanes llegó al
extremo de erigir un altar a Zeus sobre el altar del holocausto que estaba en el templo.
Ésta fue la “abominación desoladora” mencionada en el versículo 31. Más aún, él puso
su propia imagen dentro del templo, sacrificó una puerca sobre el altar y roció con su
sangre el templo. Él obligó al pueblo santo a adorar al ídolo y a comer carne de cerdo;
además, indujo a los jóvenes a cometer fornicación en el templo.

e. Persigue y mata a los judíos devotos


Del versículo 33 al 35 vemos que Antíoco Epífanes persiguió y mató a los judíos devo-
tos.
El versículo 32b dice: “Pero el pueblo que conoce a su Dios se mostrará fuerte y ac-
tuará”. Esto hace referencia a Judas Macabeo y su pueblo, quienes fueron alentados y
fortalecidos por estas palabras del libro de Daniel a fin de actuar resueltamente en con-
tra de Antíoco Epífanes y sus ejércitos. Los versículos del 33 al 35 hablan más sobre los
macabeos. El versículo 33 dice que “los que entre el pueblo tienen perspicacia harán
que los muchos entiendan”, esto es, enseñarán a otros a entender la voluntad de Dios.
Según el versículo 34, los macabeos serían ayudados con un pequeño socorro, y mu-
chos se les unirían en palabra solamente. Finalmente, el versículo 35 dice: “Algunos de
los que tienen perspicacia caerán a fin de que el pueblo sea refinado, purificado y lim-
piado, hasta el tiempo del fin, porque el fin aún ha de venir en el tiempo señalado”.

sección anterior capítulo siguiente

f. Tipifica al anticristo
En todas las maldades arriba mencionadas Antíoco Epífanes tipifica al anticristo, quien apare-
cerá durante la última semana de las setenta semanas (9:27; Mt. 24:15; 2 Ts. 2:3b-4; Ap. 13:4-
7).

Los versículos del 21 al 35 de Daniel 11 hacen referencia a Antíoco Epífanes, mientras que los
versículos del 36 al 45 hacen referencia al anticristo. El anticristo no respetará a nadie ni a nada;
hará lo que quiera. Él se enaltecerá y se engrandecerá sobre todo dios; además, hablará cosas
extraordinarias contra el Dios de los dioses (v. 36). De los dioses de sus padres no hará caso, ni
del deseo de las mujeres, ni respetará a ningún otro dios, porque sobre todo se engrandecerá (v.
37). Mas honrará en su lugar al dios de las fortalezas, y con la ayuda de un dios ajeno actuará
contra las fortalezas más inexpugnables (vs. 38-39). Y al tiempo del fin, el rey del sur arreme-
terá contra él, y el rey del norte se levantará contra él como una tempestad; y entrará por los
países, se derramará como un torrente y pasará adelante (v. 40). Después de haber entrado en
la tierra hermosa, él extenderá su mano contra los países (vs. 41-42). Pero noticias del oriente
y del norte lo turbarán, y saldrá con gran ira para destruir y exterminar a muchos (v. 44). Él
plantará las tiendas de su palacio entre el mar Mediterráneo y el monte hermoso de Sion; pero
llegará su fin, y no tendrá quien le ayude (v. 45).

El anticristo llegará a su fin cuando Cristo, quien es la piedra no cortada por manos, venga junto
con Su novia a aplastar la gran imagen humana desde los dedos del pie hasta la cabeza. Durante
la era de la iglesia, la era del misterio, Cristo edifica la iglesia para que sea Su novia. En Apo-
calipsis 19 Cristo se casará con Su novia y luego vendrá con ella como Su ejército para ponerle
fin al anticristo y sus ejércitos, los cuales se habrán reunido alrededor de la ciudad de Jerusalén.
Puesto que el anticristo no cree en Dios ni en Cristo, sino únicamente en sí mismo, la manifes-
tación de Cristo con Su novia será una gran sorpresa para el anticristo y sus seguidores. Para
deleite suyo, el anticristo plantará las tiendas de su palacio entre el mar Mediterráneo y el her-
moso monte santo. En tales circunstancias, Cristo vendrá con Su novia para darle fin al anti-
cristo.

Según la Biblia, el anticristo destruirá el templo que está en Jerusalén. El primer templo fue
edificado por Salomón, y ese templo fue destruido por Nabucodonosor. Después de setenta
años, Ciro, rey de Persia, liberó a los cautivos de Israel para que retornasen a la tierra de sus
padres y reedificasen el templo. Después de algún tiempo, vino Antíoco Epífanes, descendiente
del rey del norte, quien desecró completamente el templo profanándolo con idolatría, fornica-
ción y ofrendas inmundas. Los macabeos derrotaron a este rey y purificaron el templo. Esa
purificación fue una justificación, por la cual se declaraba que el templo era el lugar santo para
que el pueblo de Dios le adorase. Después de la muerte de Cristo, Tito vino con el ejército
romano y destruyó nuevamente el templo en el año 70 d. C. Según la Biblia, habrá una cuarta
destrucción del templo, la cual será efectuada por el anticristo en la mitad de los últimos siete
años de esta era.

Todos estos casos muestran que el centro, el objetivo y la meta de la lucha de Satanás contra
Dios guarda relación con el templo. Dios desea obtener un lugar en la tierra donde Su pueblo
pueda adorarle, lo cual sería un testimonio de que Él todavía mantiene Sus intereses sobre la
tierra; pero Satanás siempre lucha por destruir este lugar. Si vemos esto, nos será de ayuda para
entender la Biblia.

ESTUDIO-VIDA DE DANIEL
MENSAJE DIECISIETE
LAS VISIONES DEL DANIEL VENCEDOR
(4)
LA VISIÓN CON RESPECTO AL DESTINO DE ISRAEL
(3)
Lectura bíblica: Dn. 12
El libro de Daniel abarca un amplio período de la Biblia, desde Génesis 10 hasta el final
del Nuevo Testamento, desde Babel hasta la Nueva Jerusalén. Como veremos, la visión
en Daniel 12 abarca cosas que sucederán durante los últimos tres años y medio de la
era presente, así como cosas relacionadas con la era del reino y con la eternidad.

Hemos recalcado el hecho de que la gran imagen humana descrita en Daniel 2 es el


principio básico y el factor que rige la profecía en el libro de Daniel. Esta imagen hu-
mana destruye y profana el templo de Dios cuatro veces. La primera vez, el templo fue
profanado por la cabeza de aquella imagen, Nabucodonosor (1:1-2); la segunda vez por
Antíoco Epífanes, descendiente de uno de los cuatro generales del Imperio griego es-
tablecido por Alejandro Magno (8:9-14); la tercera vez por Tito, un príncipe del Impe-
rio romano (70 d. C.); y la cuarta vez por el anticristo (12:7, 11), quien forma parte de
los diez dedos que representan al Imperio romano restaurado. A la postre, en su con-
sumación, esta gran imagen humana combate directamente contra Dios. El anticristo,
los diez reyes y sus tropas combatirán directamente contra Cristo (Ap. 19:19). Sin em-
bargo, Cristo con Su novia obtendrá la victoria derrotando al anticristo y Sus ejércitos
(Ap. 19:20-21).

El contenido de la visión presentada en Daniel 11:2—12:13 trata sobre el destino de


Israel desde la última etapa del reino de Persia hasta los últimos tres años y medio de
la era presente, e incluso se extiende hasta la era del reino y la eternidad. Al abordar
Daniel 12, debemos percatarnos que en este libro hay un intervalo en la narración de
la historia, intervalo que abarca desde el final del gobierno ejercido por los cuatro su-
cesores de Alejandro Magno (esto es, a partir de aproximadamente la segunda mitad
del último siglo a. C., cuando el Imperio romano surgió a fin de tomar el lugar del reino
de Grecia y se convirtió en el poder mundial que pondrá fin a la era presente) hasta los
últimos tres años y medio de la era actual. En este intervalo se encuentra la era del
misterio, que es la era de la iglesia.

B. Con relación al arcángel Miguel


que está de parte de Israel
La visión con respecto al destino de Israel en el capítulo 12 guarda relación con el hecho
de que el arcángel Miguel está de parte de Israel.

1. Las cosas que suceden


en la consumación de la era
Primero, Daniel 12 habla de las cosas que sucederán en la consumación de la era (Mt.
28:20b), esto es: durante los últimos tres años y medio de la era presente (Dn. 12:7;
7:25b).

a. Miguel está de parte de Israel


En aquel tiempo, Miguel, el gran príncipe que está de parte de Israel, se levantará
(12:1a).

b. Un tiempo de aflicción
Habrá un tiempo de aflicción (gran tribulación) cual nunca fue desde que hubo nación
hasta entonces (12:1b; Mt. 24:21; Jer. 30:7a).

c. Es completado el quebrantamiento
del poder del pueblo santo
Durante este tiempo de aflicción y tribulación, será completado el quebrantamiento
del poder del pueblo santo (Dn. 12:7b; 7:25b; Ap. 13:5, 7a; 11:2).

d. Todo el que se halle inscrito en el libro es libertado


Daniel 12:1c nos dice que el pueblo de Israel, todo el que se halle inscrito en el libro,
será libertado. Están inscritos en el libro aquellos cuyos nombres han sido escritos en
el libro de Dios, el libro de la vida. Los pocos hijos de Israel que serán libertados de
manos del anticristo verán a Cristo descender en el aire y se arrepentirán, le recibirán
y serán salvos.

e. Muchos de los que duermen en el polvo de la tierra


despiertan para vida eterna
Muchos de los que duermen en el polvo de la tierra despertarán para vida eterna (vs.
2a, 13a; Jn. 5:28-29a; 1 Ts. 4:16). Los santos que duermen serán levantados para resu-
citar y ser llevados al aire, donde se encontrarán con Cristo.

2. Las cosas que suceden en la era del reino


La visión en Daniel 12 también abarca cosas que sucederán en la era del reino.
a. Durante treinta días el templo
que había sido profanado y pisoteado
es purificado y recobrado
Después de la resurrección, el reino de Dios y de Cristo llegará a ser el reino eterno,
como está representado por el gran monte (Dn. 2:35), con lo cual será introducida la
era del reino. Con la venida del reino, durante treinta días el templo que había sido
profanado y pisoteado será purificado y recobrado (12:11). Esto dará continuación a los
últimos mil doscientos sesenta días (Ap. 12:6) para constituir el final de la era anterior,
lo cual hace un total de mil doscientos noventa días. Así como los macabeos purificaron
el templo después que fuera profanado por Antíoco Epífanes, así también los judíos
salvos purificarán el templo al inicio del reino milenario.

b. Durante cuarenta y cinco días se prepara y restablece


el sacerdocio para ofrecer a Dios el sacrificio diario
Daniel 12:12 dice: “¡Bienaventurado el que espere y llegue a mil trescientos treinta y
cinco días!”. Con el inicio de la era del reino también se realizará, por cuarenta y cinco
días, la preparación y el restablecimiento del sacerdocio para que se ofrende a Dios el
sacrificio diario; esto dará continuación a los mil doscientos noventa días, lo cual hace
un total de mil trescientos treinta y cinco días. Que se ofrezca a Dios el diario sacrificio
será una bendición para el pueblo escogido de Dios (v. 12a; Jl. 2:14). Se necesitarán
cuarenta y cinco días para recobrar el sistema de adoración a Dios que había sido des-
trozado, lo cual incluye los sacrificios. La restauración de los sacrificios será una gran
bendición para el pueblo de Israel.

c. La porción asignada
a los santos vencedores en el reino
Daniel 12 nos muestra ciertos asuntos relacionados con la porción asignada a los santos
vencedores en el reino.

1) Los santos resucitados disfrutan de la vida eterna


El versículo 2a indica que los santos resucitados disfrutarán de la vida eterna en el
reino.

2) Los que tienen perspicacia resplandecen


como el resplandor de la expansión celestial
Aquellos que tienen perspicacia resplandecerán como el resplandor de la expansión
celestial, y los que hagan volver a muchos a la justicia resplandecerán como las estrellas
en la era del reino (vs. 3, 13b). En Mateo 13:43 el Señor Jesús dijo palabras similares
con respecto al resplandecer de los vencedores en el reino: “Entonces los justos res-
plandecerán como el sol en el reino de su Padre”.

3) Muchos que son purificados, limpiados


y refinados participan en el reino
El versículo 10a dice: “Muchos serán purificados, limpiados y refinados”. Estas perso-
nas purificadas, limpiadas y refinadas participarán en el reino.
4) El Daniel resucitado
disfruta de su porción asignada en el reino
El versículo 13 dice: “Pero tú, anda por tu camino hasta el fin, y reposarás y de nuevo
te levantarás para recibir tu porción asignada al fin de los días”. Esto indica que el Da-
niel resucitado disfrutará de su porción asignada en el reino.

3. Las cosas que suceden en la eternidad


Finalmente, la visión en el capítulo 12 con respecto al destino de Israel incluye cosas
que sucederán en la eternidad.

a. Quienes disfrutan de la vida eterna en el reino


continúan tal disfrute en la eternidad
Aquellos que sean resucitados y disfruten de la vida eterna en el reino continuarán tal
disfrute en la eternidad por siempre y para siempre (v. 3).

b. Daniel continúa disfrutando de su porción asignada


de la vida eterna en la eternidad
Daniel también continuará disfrutando de su porción asignada de la vida eterna en la
eternidad (v. 13b).

c. Aquellos que perecen


son resucitados después de la era del reino
y sufren el oprobio y desdén eternos en la eternidad
Aquellos que perecieron serán resucitados después de la era del reino y sufrirán el
oprobio y desdén eternos en la eternidad por siempre y para siempre (v. 2; Jn. 5:29b;
Ap. 20:15).

Dios tiene un plan, una economía. En esta economía Dios decidió en la eternidad ob-
tener un pueblo constituido por personas que hayan sido creadas por Él, que hayan
sido regeneradas por Él para ser Sus hijos y que, después, sean santificadas, renovadas,
transformadas y conformadas a la imagen de Su Hijo primogénito. Este grupo de per-
sonas será el Cuerpo de Cristo. Cuando el reino milenario venga, los vencedores en este
Cuerpo se casarán con Cristo, esto es, ellos irán a Cristo para ser adheridos a Él y, así,
ser uno con Él. Ellos serán co-reyes con Cristo en la sección celestial del reino de los
mil años. Ellos también serán sacerdotes con Cristo para servir a Dios.

Cuando Cristo regrese para establecer el reino, el pequeño número de judíos que haya
quedado, el remanente de Israel, también será salvo y regenerado. Sin embargo, debido
a que ellos serán los creyentes tardíos, no serán partícipes de la sección celestial del
reino en calidad de reyes y sacerdotes, sino que serán mantenidos en la tierra a fin de
ser sacerdotes de Dios en la sección terrenal del reino milenario.

Al final mismo de esta era, muchos de los malvados procedentes de las naciones serán
reunidos por el anticristo. Pero Cristo vendrá como la piedra no cortada con manos a
fin de aplastar a todos estos malvados. Para entonces, el remanente de judíos y las na-
ciones serán quienes hayan quedado en la tierra. Según Mateo 25:31-46, Cristo reunirá
delante de Él a todas las naciones y las juzgará, separándolas en dos grupos, las ovejas
(los buenos) y los cabritos (los malvados). Los cabritos se unirán al anticristo en el lago
de fuego (v. 41). Las ovejas serán restauradas (no regeneradas) a la condición original
de la creación de Dios, y Cristo las considerará como Su pueblo, Sus ciudadanos del
reino milenario. Por tanto, en el reino habrá tres grupos de personas: 1) los creyentes
vencedores, que estarán en la sección celestial del reino como reyes y sacerdotes en los
lugares celestiales; 2) los judíos que fueron salvos, quienes estarán en la tierra como
sacerdotes que enseñarán a fin de ayudar a las naciones restauradas y 3) las naciones
restauradas, quienes serán los ciudadanos bajo el gobierno de los creyentes vencedores
—que reinarán juntamente con Cristo— y también estarán bajo la enseñanza y el cui-
dado provisto por los judíos que fueron salvos.

Aunque el reino de los mil años será maravilloso, todavía formará parte de la vieja
creación. El reino milenario será la última era de la vieja creación. La vieja creación
abarca cuatro eras: la era de los patriarcas, la era de la ley, la era de la gracia y la era
del reino. Al final de los mil años de la era del reino, se suscitará una rebelión más, la
cual requerirá de purificación adicional. Después de todo esto, el cielo viejo y la tierra
vieja serán incinerados a fin de ser renovados (2 P. 3:12-13). Entonces habrá un cielo
nuevo y una tierra nueva (Ap. 21:1). En ese tiempo, los judíos que fueron salvos y rege-
nerados se unirán a todos los santos que creyeron. Además, aquellos santos que no
fueron vencedores antes del reino de mil años habrán recibido la disciplina y habrán
madurado, por lo cual se unirán a los vencedores en la Nueva Jerusalén.

La Nueva Jerusalén incluye los doce nombres de los apóstoles y los doce nombres de
las doce tribus de Israel (Ap. 21:12, 14). Esto indica que todos los creyentes que hayan
estado en comunión con los doce apóstoles y los judíos que pertenezcan a las doce tri-
bus, tendrán parte en la composición de la nueva ciudad. Esta ciudad será el taber-
náculo de Dios, la morada de Dios, la novia de Cristo y la morada mutua de todos los
santos, creyentes y judíos, por la eternidad. Las naciones que permanezcan después del
último zarandeo y purificación (Ap. 20:7-9) serán trasladadas a la tierra nueva, donde
por siempre serán ciudadanos (Ap. 21:24-26). Ése será el reino eterno de Dios, com-
puesto por personas que Dios creó, regeneró, santificó, transformó y glorificó para ha-
cerlas uno con Dios por la eternidad, las cuales reinarán sobre las naciones restauradas
y les enseñarán; estas naciones serán los ciudadanos del cielo nuevo y la tierra nueva.

PALABRAS DE CONCLUSIÓN
Ahora que hemos llegado al final del estudio-vida de Daniel, quisiera darles unas pala-
bras de conclusión.

El libro de Daniel nos muestra a un varón cuyo corazón es uno con Dios y está absolu-
tamente fijo en el destino de su pueblo, Israel. Aparentemente, el destino de Israel está
en las manos del gobierno humano, el poder de las naciones. En realidad, el destino de
Israel está en la economía del Dios que los ha escogido y quien rige sobre todo gobierno
humano con la autoridad celestial. El gobierno humano comenzó con Babilonia, repre-
sentada por Nabucodonosor, y terminará también con Babilonia, representada por el
anticristo, quien fue tipificado por Antíoco Epífanes de Siria y por Tito del Imperio
romano.

Cristo es la centralidad y universalidad del mover de Dios en la economía divina. Cristo


fue crucificado para poner fin a la vieja creación y hacer germinar la nueva creación
mediante Su resurrección. Él es Aquel que es excelente y precioso en el aprecio y la
expectativa del pueblo escogido de Dios. Él recibirá el reino eterno de parte de Dios y
aparecerá al final para destruir y aplastar la totalidad del gobierno humano desde los
dedos del pie hasta la cabeza y convertirse en el reino agrandado de Dios que estará
presente en toda la tierra.

En Su economía divina, Dios perfeccionará a Israel para que sean Sus sacerdotes, y Él
preparará a Sus naciones creadas y restauradas (no regeneradas) para que sean Su
pueblo. Además de este resultado de la parte manifiesta de Su economía, en la sección
escondida de Su economía divina Dios completará la edificación de la iglesia como
Cuerpo de Cristo para que sea la familia real de Dios que gobierne como reyes en el
cielo nuevo y la tierra nueva. Al final, en la eternidad en Su reino eterno, Dios tendrá
Sus reyes, Sus sacerdotes y Su pueblo por siempre.

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