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ESTUDIO PSICOEDUCATIVO CENTRADO EN LA INCIDENCIA DE


TRANSTORNOS DISOCIALES EN NIÑOS/AS DE 4 A 10 AÑOS DE LA UNIDAD
EDUCATIVA “BOLIVIANO ARGENTINO”

1. Introducción

“El hijo no tiene ni respeto ni consideración frente a sus padres, ¿qué


sociedad es ésta?’’ Platón, La República.

Desde la antigüedad, a partir de la frase de Platón, el tema del respeto a la familia


y a los padres, ha sido de mucha consideración como principio fundamental de los
valores éticos del hombre. Pensamos en esa idea de cómo nuestra sociedad
durante varios siglos no ha podido mejorar los principios de conducta dentro del
entorno familiar y social, más aun en la actualidad se ve corrompida en tal
magnitud que cada vez la sociedad es más violenta y agresiva. b

A partir del cual nos hace pensar en promover, un mejor desarrollo en la conducta
moral y ética del hombre. Sin embargo esto implica en principio determinar esa
conducta negativa que tiene el hombre desde su infancia, en torno a su manera de
actuar tanto con su familia y con la sociedad.

1
De manera concreta se habla de la conducta disocial que se puede entender a la
presencia recurrente de conductas distorsionadas, destructivas y de carácter
negativo, además de transgresoras de las normas sociales, en el comportamiento
del individuo.

2. Antecedentes

En nuestro país existe una gran preocupación social por el aumento de


comportamientos violentos en los niños y adolescentes, que ha ido creciendo
considerablemente en los últimos años y cada vez a edades más tempranas,
produciendo graves problemas difíciles de afrontar en muchos hogares, colegios e
institutos.

Muchos educadores suelen presentar denuncias frecuentes y graves a los


directores y padres de familia sobre las conductas violentas que desarrollan los
niños y adolescentes. No quieren ser corregidos, no obedecen, golpean a sus
compañeros, gritan, mienten, son desafiantes, y muchos otros aspectos que se
infringen.

De igual forma sucede en el hogar del niño, a tal punto que los padres se ven
obligados a llevar a un centro de atención psicológico para ver las causas de dicho
comportamiento. Claro que este fenómeno solo se da cuando los padres cuentan
con un respaldo económico sustentable, mientras otros no y en el peor de los
casos existen familias donde el ambiente es desfavorable en muchos aspectos;
para citar el ejemplo más generado en los último años, es que los padres dejan
abandonados a sus hijos y se van al extranjero a trabajar, dejando a los niños ya
sea con los abuelos, tíos o hermanos mayores en tutoría y de esta manera se
genera una serie de comportamientos negativos en los niños que se ven
abandonados a su suerte.

2.2 Antecedentes del tema

El Centro Educacional Privado: Boliviano Argentino del Departamento de


Cochabamba, ubicado en el centro de la ciudad, es considerado un Colegio de

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trayectoria educativa durante los últimos años. Integra en su ceno estudiantes de
toda la ciudad y cuenta con la Enseñanza de Kinder, Primaria y Secundaria en
todos los niveles.

Durante la gestión 2010 y en la actualidad el comportamiento de los niños y


adolescentes ha sido y es considerado por los maestros regular y negativo ya que
muchos de ellos cuentan con un comportamiento disocial (en distintos niveles).
Esto ha generado una preocupación tanto en la dirección administrativa, maestros
y padres de familia.

Considerando este aspecto, existe la necesidad de realizar una estudio


psicoeducativo para establecer el nivel de conducta disocial de los niños del
Centro Educativo, buscando prevenir y generar un cambio positivo en el proceso
psicoeducativo de manera precisa en niños de 4 a 10 años del Colegio Boliviano
Argentino, tomando en cuenta la participación activa de los actores (profesores,
personal administrativo, padres de familia y los propios niños) esto significa el
apoyo psicológico a los niños, a través de un estudio de intervención
psicoeducativo, el apoyo que puedan brindar los profesores, los padres de familia
en sus hogares y los propios niños, para cambiar esas actitudes que deterioran el
comportamiento y la conducta humana.

3. Justificación

Con el estudio de la siguiente tesis, se busca favorecer en:

 En lo familiar: Establecer una evaluación familiar para el manejo parental


ante los problemas de conducta y resolver los conflictos con los padres y el
entorno social.

 En lo socioafectivo: Establecer una mediación activa de cooperación,


ayudar al niño a desarrollarse en aquellas áreas que no aseguran su
adecuado ajuste personal y social, de tal manera que ajuste y se ponga fin
a las tendencias agresivas.

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 En lo social: Realizar estudio basados en la comunidad, entendiendo como
comunidad el Centro Educativo, el ambiente que le rodea, cuya tarea va
encaminada a resolver problemas familiares y sociales para que favorezcan
dichas conductas disociales.

 En el aprendizaje: En lo psicopedagógico los comportamientos afectivos,


como los agresivos se aprenden por ello se debe establecer modelos de
aprendizaje que se adapten a su conducta.

4. Planteamiento del Problema

4.1 Fundamentación del Problema

El tratamiento de los Trastornos Disociales (TD) en el niño ha carecido de interés


en el ámbito social debido a la creencia, muy extendida, de que son prácticamente
irreductibles (que no se puede reducir) y que conducen casi inexorablemente a
los trastornos de personalidad disocial en el adulto o a la delincuencia reiterada,
con resultados enormemente costosos para la sociedad.

Otro factor importante en este campo es el del tratamiento: cuando se observan


trastornos de conducta en la infancia o en la edad escolar, el tratamiento de estos
pacientes supone una prevención de los trastornos disociales a edades más
avanzadas, a la vez que dicho tratamiento es más fácil y menos costoso. Y se
crea esa idea de que el niño al llegar a la edad adulta va madurando y olvidando
dicho trastorno generado en la niñez.

Cuando los trastornos de conducta se comienzan a tratar en la adolescencia (no


sólo los trastornos de conducta leves o moderados, sino también los graves o
disociales), el tratamiento, aunque puede seguir siendo una prevención de los
Trastornos Disociales en el adulto y de los trastornos de personalidad disociales,

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es mucho más difícil, largo y con menos éxitos, pero también es más costoso, ya
que ha de abarcar diferentes profesionales y diferentes medios. Así, cuando se
trata los Trastornos Disociales en el adulto, todo es más grave, difícil y costoso.

En el caso del Centro Educacional Boliviano Argentino la incidencia de trastornos


disociales en función de la edad de inicio del trastorno se han establecido en el
DSM-IV un subtipo:

 De inicio infantil, de aparición de alguna característica definitoria del


Trastorno Disocial antes de los 10 años.

En este estudio la incidencia se encontrará tomando en cuenta la OMS que


considera una serie de conductas como claves, desde ciertas conductas que
pueden ser consideradas leves (rabietas, discusiones con los adultos, ser
quisquilloso, malhumorado, resentido o mentiroso) hasta otras realmente graves
(delitos violentos, robos, violaciones, incendios, abandono del hogar, etc.).

La OMS no especifica un número de criterios mínimo para poder hacer el estudio,


pues afirma que cualquiera de las categorías apuntadas, si es intensa, es
suficiente para el estudio, pero los actos disociales aislados no lo son. En el caso
del Centro Educativo Boliviano Argentino el estudio se llevará a cabo en el
transcurso de 2 meses como máximo ya que como se trata de niños de 4 a 10
años, el requerimiento de tiempo es suficiente.

Asimismo clasificando los Trastornos Disociales según su gravedad en:

a) Leve: Cuando los síntomas disociales ocasionan un riesgo pequeño para las
demás personas.

b) Moderado: cuando los síntomas y efectos son intermedios entre leves y graves.

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c) Grave: cuando causan un daño serio a las personas.

Nombrar autor y año de la La APA aporta también una serie de criterios bastante
similares, pero considera que el niño debe cumplir tres o más de ellos durante los
últimos doce meses, y por lo menos de un criterio durante los últimos seis meses
para ser considerado como disocial. Los agrupa en cuatro grupos: agresión a
personas y animales, destrucción de la propiedad, fraudulencia o robo y
violaciones graves a personas, añadiendo que debe provocar deterioro
clínicamente significativo de la actividad social, académica o laboral.

En este estudio se ha encontrado en los niños del Centro Educativo: Trastornos


Disociales moderados y leves, que son los que mayores repercusiones tienen en
su entorno, independientemente que hayan o no tenido problemas en la escuela.
Además, se han agrupado todos los tipos en dos principales, Trastornos
Disociales y Trastorno negativista desafiante, ya que el estudio de la incidencia se
complicaría demasiado, además de que, en la práctica, la subdivisión en los tipos
especificados por la OMS no aporta ningún aspecto clarificador.

Leves por el hecho de que los niños tienen problemas al realizar actos como robos
a los compañeros en el aula y en el hogar, actos destructivos y acciones violentas
contra sus compañeros de escuela y contra los miembros de familia.

Moderados ya que frecuentemente intimidan o acosan a otros niños de la escuela,


suelen iniciar peleas físicas, han usado algún arma que puede causar un daño
físico a otros, han sido crueles físicamente con animales o con personas, han
afrontado y robado a una víctima, han causado fuegos con la intención de causar
un daño serio, frecuentemente mienten para conseguir favores o evitar
obligaciones, huyen del hogar durante la noche mientras están viviendo en el
hogar familiar.

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Asimismo, se han considerado dentro de este estudio aquellos niños menores de
10 años, en principio porque la sintomatología está desarrollada, en su entorno.

Por ello es necesaria la ayuda a estos trastornos en el niño para detectar y tratar,
y por lo tanto, prevenir, muchos problemas en el adolescente y adulto.

4.2 Formulación del Problema

De esta manera, la presente tesis trata de dar la solución a la problemática


enunciada a continuación:

¿De qué manera se puede realizar un estudio a los niños de 4 a 10 años en la


incidencia de trastornos disociales leves y moderados del Colegio Boliviano
Argentino del Departamento de Cochabamba tomando en cuenta según su
gravedad de conducta? FALTA UNA VARIABLE por ejemplo FAMILIA
PROBLEMAS DE APRENDIZAJE……la formulación del problema con el
objetivo general no tienen que ser diferentes ya que tienen que tener las dos
variables una independiente y la otra dependiente

Un posible ejemplo de la pregunta ¿Cuáles serán los factores familiares que


intervienen en el trastornó disocial leve y moderado?

5. Objetivos

5.1 Objetivo General

Realizar un estudio psicoeducativo de trastornos disociales leves y moderados en


los niños/as de 4 a 10 años según la gravedad de su conducta y su incidencia en
el Colegio Boliviano Argentino del Departamento de Cochabamba y mejorar su
conducta basada en principios morales y éticos en su entorno familiar y social

5.2 Objetivos Específicos

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 Realizar un estudio con detenimiento de los niños que estudian en el Centro
Educativo con el afán de ver los motivos que afectan a las conductas
disociales que ellos puedan tener.

 Identificar la incidencia de trastornos disociales leves y moderados según la


gravedad de su conducta ya sea este: leve, moderada y grave.

 Caracterizar sNOegún el estudio a realizar qué tipo de tratamiento y ayuda


necesita el niño/a que sufre de trastorno disocial en el Centro Educativo.

 Identificar las formas de comportamiento que tienen los niño/as según el


estudio a realizar.

6. Hipótesis

Posibles ejemplos de hipótesis, lo que usted me mando nada que ver

Las familias desestructuradas inciden en la formación del trastorno disocial


leve y moderado

Carencia de vigilancia

Familias desestructuradas

Competencias parentales

El estudio de los Trastornos Disociales en el niño y adolescente debe ser de


interés en las escuelas y centros educativos, debido a que en los últimos años han
existido cambios significativos en la conducta de los niños/as y adolescentes,
muchos de ellos pasaron a establecer conductas disociales. Estos factores
interactúan de manera compleja y su influencia evoluciona con el paso del tiempo
ya que los niños imitan todo acto que se realiza por otro ya sea este positivo o
negativo sobre todo cuando no existe un control por parte de los padres de familia
o de los mismos educadores, es por ello que muchos estudios realizados
muestran persistentes conductas disociales en los niños y en la adolescencia,
conductas que incluso llegan a la delincuencia. Por lo cual es estudio de trastornos
disociales en los niños es muy importante.

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7. Marco Teórico

7.1 Trastorno Disocial (desorden de conducta)

El trastorno disocial forma parte de lo que el DSM IV-TR especifica como uno de
los trastorno de aparición en la infancia y la adolescencia, encontrándose en el
subgrupo de los trastornos de la conducta perturbadora junto con el TDAH
(trastorno por déficit atencional con hiperactividad) y el trastorno negativita
desafiante.

Su principal rasgo constituye el ser un "un patrón de comportamiento persistente y


repetitivo en el que se violan los derechos básicos de los otros o importantes
normas sociales adecuadas a la edad del sujeto" (criterio A DSM IV-TR año 2000)
se trata por supuesto de desviaciones cualitativa y cuantitativamente más
pronunciadas que la simple "maldad infantil" o la "rebeldía adolescente". Por lo
general implica la participación consciente por parte del niño o adolescente en
actos que involucran un conflicto con la normativa social o con los códigos de
convivencia implícito en las relaciones en sociedad.

Los tipos de comportamientos que se presentan en el Manual Diagnóstico y


Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM IV-TR) pueden ser
operacionalizados en cuatro categorías o agrupaciones:

1. Comportamientos agresivos:

 inicio de peleas
 portar armas
 actos crueles contra personas
 contra animales
 robo con violencia
 violaciones
 raras veces homicidio

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2. Comportamientos no agresivos con daño a la propiedad privada. (no hay
daño a personas)

 ocasionar incendios
 romper vidrios
 dañar automóviles
 actividades vandálicas en la escuela
 daño a la propiedad pública y privada en general

3. Fraudes o robos.

 mentiras
 timos
 falsificaciones
 romper compromisos y promesas para sacar provecho
 hurto
 robos a tiendas

4. Violaciones a las normas

 normas escolares
 cimarras (huídas de clases)
 normas familiares
 fugas
 ausentismo laboral (en mayores)
 sexualización de la conducta
 ingesta de alcohol y drogas

La presencia de un trastorno disocial implica un daño a la actividad normal del


sujeto, esto se relaciona a lo que el DSM especifica como un deterioro
clínicamente significativo en las actividades (escolares, sociales, laborales) del
sujeto, situación que se convierte en el principal factor de reproducción de las
conductas perturbadas de los sujetos. El mundo se va volviendo progresivamente
hostil y el niño que padece un trastorno disocial va captando esas señales y las va
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incorporando. El ser "malo" se construye socialmente y por lo general responde a
una forma en que el sujeto busca defenderse de ese afuera que no lo considera o
lo condena. Principalmente en los niños las implicancias sociales de su conducta
constituyen el vuelco de considerar el espacio social como una fuente nutritiva
para su desarrollo, a representar todos los valores que lo niegan como ser
humano, la no aceptación de su etiqueta de infrahumanidad lo induce a
identificarse progresivamente con valores "contraculturales" en abierta oposición
con los escolares- institucionales y familiares.

7.2 Subtipos de Trastorno Disocial

El Trastorno Disocial tiene doble inicio; por un lado se encuentra aquella forma de
trastorno que tiene su inicio en la infancia, subtipo inicio infantil,
específicamente en la infancia media (4-6 años), para su diagnóstico se requiere
que por lo menos una característica del trastorno esté presente antes de los 10
años. Por lo general es antecedido por el trastorno negativista desafiante. Aquí
hablamos más bien de un continuo que encuentra sus primeros contenidos de
conducta en la oposición y desafío a las figuras paternas de autoridad y que una
vez que se ingresa al sistema educativo se generaliza a otras figuras de autoridad
y comienza a adquirir nuevos contenidos. El enfrentamiento con reglas exógenas
a las familiares puede ser un duro golpe para un niño, y muchas veces pueden
aparecer conductas de tipo perturbadoras como protesta frente a los cambios
drásticos del contexto, por lo general estas conductas declinan y deviene el
proceso adaptativo. Sin embargo, en no pocos casos el niño continúa sus
protestas y actos de insumisión iniciando la escalada de conductas disruptivas y
etiquetamientos sociales.

Por lo general el trastorno con inicio en la infancia implica niveles más elevados de
agresividad, debido, seguramente, a que al ser el nivel de conciencia menor en el
caso de los niños respecto de las consecuencias y efectos sociales de su
comportamiento, las conductas son incorporadas de manera menos elaborada
como formas de comportamiento habitual. Frente al rechazo, el niño no sospecha
que su conducta es el objeto en cuestión, sino que todo él en su integralidad, el

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niño no cuestiona su conducta como conflictiva o negativa, ni busca cambiarla,
porque muchas veces no tiene conciencia de que es ésta la increpada y no él en
su totalidad. El rechazo en el niño se vive de manera más totalizada, dañando su
autoestima, su capacidad de entablar relaciones saludables con pares y adultos,
de ser feliz con el contacto. Contrariamente, el rechazo al no suspender la
conducta hostil y agresiva del niño tiende a aumentarla, el niño combate el
aislamiento y rechazo social con una mayor agresividad, la agresividad constituye
una coraza que lo va desmoronando por dentro. El niño es presa de un círculo
vicioso que le cierra poco a poco los lazos con el mundo, y surge entonces otro
mundo, el de la contracultura, donde el niño encuentra comprensión, apoyo y
valoración.

La fórmula que nos permite entender el curso desfavorable de este subtipo de


trastorno disocial es:

AGRESION + RECHAZO SOCIAL á ESTABILIDAD CONDUCTA


PERTURBADORA

Por lo general el Trastorno Disocial de aparición en la infancia se da más en


varones, cursa con mal pronóstico y en una gran parte de sus casos degenera en
un trastorno antisocial de la personalidad.

Una segunda forma tiene su inicio en la denominada primera adolescencia,


subtipo de inicio en la adolescencia (11, 12 o 13 años) su diagnóstico implica la
falta de presencia de cualquier característica del trastorno antes de los 10 años de
edad y por lo general se le asocia a los cambios provocados por la pubertad. Una
gran cantidad de las conductas que aparecen en esta etapa no difieren en
demasía de las que muchos adolescentes mantienen en el camino hacia la
búsqueda de su identidad, para la cual la oposición a las normas sociales
constituye una prueba de los límites del individuo en la construcción y reafirmación
de la personalidad. Muchas veces una conducta es enjuiciada de normal o
anormal a esta edad en función de la tolerancia que presentan los padres o
cuidadores para enfrentar estas conductas. Es necesario pedir información a
distintas personas para tener una idea más acabada de la forma y fondo de la

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conducta perturbada y no limitarse a inferir unívocamente en base a comentarios
parcializados de alguna de las partes. También es bien sabido el estigma que
pesa sobre esta edad como una etapa conflictiva y pareciera ser que no muchas
personas están dispuestas a aceptar que los conflictos adolescentes interrumpan
sus cómodas y apacibles vidas. Es necesario entonces indagar acerca de las
representaciones sociales que están asociadas a los actos disruptivos de los niños
y los adolescentes para saber cuál es el fondo social con el cual se deben
contrastar nuestros diagnósticos.

El subtipo de Trastorno Disocial de inicio en la adolescencia se caracteriza por


tener un mejor pronóstico, lo cual puede deberse a que en muchos casos la
oposición o disrupción no implica una cristalización interna de la conducta
agresiva, sino más bien una exteriorización de la agresividad presente en el joven.
Por lo general se observa un mejor nivel de relaciones en los adolescentes. Esto
es fundamental debido a que se configura como un elemento de mucha
importancia en un pronóstico de remisión, en este sentido la posibilidad y facultad
de mantener relaciones sociales implica un factor positivo dado que el joven no ha
perdido esta facultad, sino más bien la ha movilizado hacia relaciones menos
convenientes socialmente. Esto permitiría trabajar con el joven en el área de las
relaciones interpersonales. Bien podría no ser necesaria una intervención, en cuyo
caso, el cause natural de los eventos posibilitaría al adolescente reencontrarse
con el desarrollo de normas de conductas fundadas en relaciones nutritivas. Es
necesario especificar que algunos grupos contraculturales o antisistémicos son
tildados de antisociales por una razón política. En este sentido es necesario
limpiar la noción de diagnóstico para que no se preste como una herramienta
política al servicio de un determinado orden social. Si esto se puede lograr o no es
tema de otra investigación, por ahora bástenos la advertencia.

En resumen el subtipo de inicio en la adolescencia no tiene una diferenciación tan


determinada entre hombre y mujeres como en el subtipo de inicio en la infancia.
Existen a su vez menos conductas de tipo agresiva y a su vez las conductas y el
trastorno en sí es menos persistente, o sea tiende en gran medida a su remisión
en la adultez.
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7.3 Síntomas Asociados al Trastorno Disocial.

En los chicos que presentan este tipo de trastorno suele evidenciarse una falta de
empatía, que en muchos casos se relaciona a una falta de conciencia con
respecto a las dimensiones de las consecuencias que sus actos tienen en los
demás. Tal vez es necesario indicar que esta falta de conciencia se relaciona
menos con dificultades de tipo psicótico que con procesos del desarrollo evolutivo
que no han tenido una maduración suficiente. En algunos casos los niños
experimentan distorsiones con respecto a las intenciones que proyectan en los
demás a partir de sus acciones, o sea muchas veces el niño atribuye intenciones
negativas a los actos de los otros niños o personas que no necesariamente tienen
esa intención, esto se debe principalmente a procesos de enseñanza-aprendizaje
provenientes del plano familiar. En este caso existiría un aprendizaje de un
determinado sistema de valores y creencias que induciría al niño a actuar con
estereotipos negativos hacia los demás, lo cual podría encontrar su explicación en
sistemas autoritarios de crianza o bien es pautas distorsionadas o abusivas. Es
necesario aquí también diferenciar este tipo de distorsión cognitiva aprendida, de
las distorsiones típicas de trastornos del pensamiento y la conciencia. Este
complejo sistema de creencias idiosincrásico tiene su base en las experiencias
tempranas del niño y actúa como paradigma justificativo de la violencia o la
conducta agresiva. Es decir, ante a un sistema hostil frente a mí, actúo con
hostilidad (hostilidad responsiva). Hago énfasis en esto dado que, no comprender
cuál es el papel de los sistemas de creencias en la presencia de conductas
agresivas nos induce a un diagnóstico totalizador, sesgado e irresponsable.

Otro síntoma que cobra materialidad en el Trastorno Disocial es la falta de culpa.


El niño no siente remordimientos por sus actos los cuales cuentan para él con una
justificación legítima, "le pegué porque me molestó" el evento no cobra más
dimensiones que esas. En otras palabras, pareciera ser que además el niño que
sufre un trastorno disocial actúa basándose en la ley de la totalidad, sin importar la
intensidad del acto que molesta al niño la respuesta es total e inmediata. En
muchos casos el niño aprende a utilizar la culpa fingida para aminorar el castigo,
esto se puede concebir como una culpa instrumental debido a que utiliza la
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emoción fingida para evitar o amortiguar el castigo. Otras veces los niños acusan
de sus actos a sus propios compañeros generando quiebres a lealtades implícitas,
utilizan la coerción para evitar que los delaten, o cualquier artimaña para no
enfrentar el castigo.

Es especialmente relevante el conflicto con la autoestima a que se ve enfrentado


el niño debido al aparato social-institucional que entrega señales negativas acerca
de él, un claro ejemplo es el fracaso académico que conlleva la etiqueta de niño
burro, o bien el rechazo en los juegos, las palabras hirientes del profesor, etc.
Hablamos antes que muchas veces la escalada de agresión es tributaria de la
necesidad de defenderse frente a este mundo hostil que lo rechaza.

Los niños con Trastorno Disocial, por lo general tienen poca tolerancia a la
frustración, actúan de manera impulsiva y no suelen asumir internamente la
responsabilidad de sus actos. En muchos casos el trastorno cursa con un aumento
en la promiscuidad, sexualizando las conversaciones, instigando sexualmente a
sus compañeros, etc. Se debe, en este sentido, indagar bastante acerca de las
condiciones de vivienda del niño, dado que en casos de hacinamiento esta sobre
inquietud sexual es algo normal, o en patrones sexualizados de crianza.

En muchos niños y adolescentes con Trastorno Disocial cobra relevancia la


presencia de la ideación suicida que está muy relacionada con el malestar
concreto y real que siente el niño al ver como el mundo de sus relaciones sociales
se aleja y lo hacen sentir mal, el rechazo social, el aislamiento, la crisis familiar, el
deterioro de la calidad de vida del niño, son motivos bastante fuertes como para
querer o bien pensar en la idea de la autodestrucción. Ellos sienten que no hay
lugar para ellos en el mundo y precisamente esa es la señal que constantemente
nosotros les estamos enviando.

7.4 Consecuencias Derivadas de un Trastorno Disocial

Una de las consecuencias más terribles para el desarrollo del niño la constituye el
alejamiento del sistema escolar. Esta deserción escolar constituye un sino trágico
en la vida del adolescente, debido a que este alejamiento constituye el primer
paso hacia los valores contraculturales. La marginalidad del sistema social

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integrado produce estrategias alternativas de socialización, y de autovaloración,
que por lo general se ubican en aquellas culturas que se erigen en la periferia del
sistema. Con esto no se niega que muchas veces la presencia de grupos
contraculturales puedan conseguir el control del dominio y volcar la matriz valórica
hacia su dirección, sucedió así en el siglo XVIII con las revoluciones Francesa y
Norteamericana, sino más bien confirma la existencia de grupos contraculturales
que profetan del orden social dominante sin una propuesta de control, sino el mero
desprecio infértil o la indolencia sosegada de los dominados en silencio.

Muchas niñas comienzan a mantener relaciones sexuales a temprana edad, o bien


comienzan a descubrir, primero por desafío a las reglas después por necesidad,
que pueden obtener un beneficio económico de esto. La prostitución es una
consecuencia bastante común en niñas que sufren este tipo de trastornos con la
consecuencia secundaria, pero no menos importante, del embarazo adolescente.
Las niñas que deciden quedarse con sus hijos difícilmente logran darle algún
bienestar, otras los abandonan condenándolos a una vida institucionalizada y
muchas veces precaria.

Una gran cantidad de casos degeneran en trastornos por abusos de sustancias o


en conflictos serios con la justicia esto desencadena la acción judicial de las
instituciones pertinentes, desarrollándose un proceso denominado proceso de
inadaptación social que implica la adquisición de un ethos personal construido en
base a una carrera erigida en la institucionalidad primero y en la criminalidad
después. Existe una apropiación subjetiva del "título" de delincuente, en este caso
la categoría o cuerpo conceptual de "judicial" encarna en un sujeto que asume
esta categoría como una señal interna de identidad. Este es un proceso
irreversible y por lo tanto el camino final hacia una vida destinada a la
antisocialidad. ( Valverde 1996)

7.5 Factores de Riesgo o Predisposición para el Trastorno Disocial

Familias desestructuradas: muchas veces la falta de precisión en la definición


de los límites al interior de la familia genera confusiones en la adquisición de
valores en el niño y en el desarrollo moral. El fracaso en las pautas de crianza

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familiares que no logran imponer límites a la conducta de los niños puede generar
choques de gran intensidad entre el corpus normativo familiar y el corpus
normativo escolar, lo que se puede traducir en un niño desorientado y confundido
en función del cómo actuar adecuadamente. Las señales contradictorias son
resueltas de la forma menos compleja (la insumisión) aunque el costo de esta
decisión pueda traer consecuencias devastadoras.

Incompetencias parentales: es indudable que el estilo de enseñanza de los


padres es fundamental en la adquisición de patrones comportamentales en los
niños. Así, ordenes claras y consistentes permitirán al niño el tener una noción
coherente de lo que le piden. El tratar de respetar los castigos, la no contradicción
por parte de los padres, el reforzamiento positivo y negativo en las situaciones
oportunas en que sean necesarias, son todas acciones que pueden favorecer el
surgimiento de formas conductuales adaptativas en los niños. Por supuesto la falta
de estas garantías genera conductas distorsionadas y no adaptativas en los
diferentes contextos en los que el niño se desenvuelve.

Carencia de vigilancia: se entiende esta como la falta de control con respecto a


la situación en la que el niño se encuentra, por ejemplo saber con quién está,
dónde está, qué está haciendo, etc. Sin la posibilidad de saber responder a estas
preguntas es muy complejo tratar de detectar cuáles son las variables que están
perjudicando el desarrollo del niño. Muchas veces el seguimiento del niño no es
posible porque ha sido una estrategia que ha producido quiebres con el niño y por
lo tanto se percibe el alejamiento con los padres como una situación inevitable,
otras veces el alcoholismo de algunos padres o algunas enfermedades mentales
no les faculta para poder desarrollar este proceso de control, o bien los padres se
encuentran muy enfrascados en su situación de pareja (ej. conflictos
matrimoniales) y no le prestan la suficiente atención a los procesos del niño, etc.

7.6 Diagnóstico diferencial

Trastorno Negativista Desafiante:

Si bien es cierto el Trastorno Disocial comparte varias características con este


trastorno en este no se incluye el patrón persistente de agresión, ni violación de

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los derechos básicos de los demás. En el caso de que se cumplan las
características para el diagnóstico de ambos trastornos se debe diagnosticar
Trastorno Disocial.

Trastorno por Déficit Atencional con hiperactividad (TDAH):

Este trastorno involucra la presencia de un comportamiento hiperactivo que puede


ser perturbador, pero que sin embargo no suele violar las normas propias de la
edad. En caso de que se cumplan los criterios para ambos trastornos se deben
diagnosticar ambos.

Trastornos del Estado de Ánimo:

Es muy probable que, o bien los Trastornos del Estado de Ánimo constituyan un
correlato de la presencia de un Trastorno Disocial o viceversa, que los trastornos
de conducta se deriven de un trastorno del estado de ánimo de base. Ante la
presencia del cumplimiento de ambos, se deben diagnosticar los dos.

Trastorno Antisocial de la Personalidad:

Este trastorno puede presentar conductas muy similares y por lo general es el


curso normal de los trastornos disociales, sólo se diagnóstica después de
cumplido los 18 años, en cambio el Trastorno Disocial rara vez comienza después
de los 16 años.

7.7 Tratamientos para el Trastorno Disocial

Debido al carácter heterogéneo tanto de la etiología como de la manifestación de


las conductas disociales, no existe un tratamiento exclusivo del mismo, pero sí una
serie de programas y tratamientos que pueden contribuir a su remisión o
amortiguación.

Formación para padres

"...La formación para padres está entre los enfoques con más éxito para reducir
los comportamientos antisociales y agresivos en los niños y adolescentes..." (Rita
Wicks-Nelson, 1997) este tipo de programas se implementa con el objetivo de
producir cambios en las estrategias de enseñanza parental con el fin de revertir,

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pero principalmente prevenir la aparición de conductas disruptivas. En esencia el
tratamiento consiste en enseñar a los padres a dar órdenes directas y concisas
tratando de privilegiar la claridad del contenido, en tonos no amenazantes. Se
enseña también a ser paciente con los ritmos del niño y no mandarlo a hacer
cosas sin darle el suficiente tiempopara cumplir la orden, si el niño es siempre
interrumpido es muy difícil que comprenda el sentido de las ordenes y que se
acostumbre a obedecerlas. Es necesario considerar que cierto nivel de oposición
por parte del niño es buena porque le ayuda a descubrir sus propios límites y
potencialidades, por lo que no se busca anular la capacidad del niño de rechazar
una orden cuando está basado en la adquisición de conceptos y juicios de valor
como por ejemplo la justicia.

Terapia comunitaria

Este modelo terapéutico tiene como objetivo evitar la estigmatización de los


pacientes e integrarlos en los grupos de niños sanos. Este tratamiento busca
generar la aparición de conductas prosociales por parte de los niños que sufren el
T.D. a través de juegos, música, dinámicas, deportes, etc. Además posibilitan un
espacio de canalización de energías e intereses que los hacen sentir participantes,
aceptados y valorados.

Terapia familiar

Este tipo de modelo terapéutico tiene como objetivo modificar patrones


desadaptativos de interacción y comunicación entre los miembros de la familia.
Busca el fortalecimiento de vínculos sanos e íntimos entre los miembros, evitando
el aislamiento, la culpabilización, etc. Es complejo lograr el éxito en muchas
familias debido a que en muchos casos se requiere reconstruir el tejido relacional
de la familia, lo cual es un problema de solucionar a largo plazo, pero por lo menos
sirve para reforzar los cambios logrados por el niño.

Entrenamiento en habilidades sociales y resolución de problemas

Se funda en la noción de que el niño es capaz de reconocer y resolver las


situaciones conflictivas que se presentan en su vida. Se busca potenciar

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habilidades socioemocionales de los pacientes, con la guía de un profesional se
resuelven problemas reales o simulados buscando siempre nuevas alternativas en
esta solución. Los niños a través de rol playing u otras técnicas logran
implementar un repertorio de conductas más extenso.

7.8 Trastornos Disociales desde el DCM-IV

El DSM-IV afirma que ‘‘la característica esencial del Trastorno Disocial es un


patrón de comportamiento persistente y repetitivo en el que se violan los derechos
básicos de los otros o importantes normas sociales adecuadas a la edad del
sujeto. Estos comportamientos se dividen en:

 Comportamiento agresivo que causa daño físico o amenaza con él a otras


personas o animales
 Comportamiento no agresivo que causa pérdidas o daños a la propiedad,
fraudes o robos, y violaciones graves de las normas.

El patrón de comportamiento suele presentarse en distintos contextos como el


hogar, la escuela o la comunidad’’.

8. Estructura de la Tesis

INTRODUCCIÓN

CAPÍTULO I DIAGNÓSTICO SITUACIONAL

1.1 Aspectos generales de la Temática Trastornos Disociales


1.1.1 Antecedentes
1.1.2 Situación
1.1.3 Problemática
1.2 Diagnóstico Situacional
1.2.1 La Unidad Educativa Boliviano Argentino
1.2.2 Aspectos Metodológicos

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1.2.2.1 Población
1.2.2.2 Instrumentos y Técnicas
1.2.2.3 Análisis General de los resultados obtenidos
1.2.2.4 Conclusiones del diagnóstico situacional

CAPITULO II MARCO TEÓRICO

2.1 Psicología Educativa

2.1.1 Psicología Educativa y rol del Psicólogo Educativo

2.1.2 Tipos de climas emocionales en la escuela

2.1.3 El Transtorno Disocial

2.1.3.1 Tipos de Transtornos

2.1.3.2 Factores que ayudan a mejorar la conducta

2.1.3.3 Métodos como alternativa para una ayuda a la conducta disocial

CAPÍTULO III DISEÑO DE LA INTERVENCIÓN

3.1 Denominación de la Intervención

3.2 Naturaleza de la Intervención

3.2.1 Justificación

3.2.2 Finalidad

3.2.3 Objetivos

3.2.4 Productos esperados al finalizar la intervención

3.2.5 Localización física y cobertura espacial

3.3 Organización de la Intervención

3.3.1 Enfoques de Intervención

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3.3.2 Criterios de Programación

3.3.3 Plan operativo de la intervención

3.4 Evaluación

3.4.1 Mecanismos de control

3.4.2 Eficacia e impacto

3.4.3 Resultados esperados

CAPÍTULO IV CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES

4.1 Conclusiones finales de la Intervención

4.2 Recomendaciones finales de la Intervención

9. Definición Operacional de Variables

9.1 Variable Dependiente

El Centro educativo: Boliviano Argentino y como actores los estudiantes de 4/10


años, los profesores, el personal administrativo y los padres de familia.

9.2 Variable Independiente

El estudio psicoeducativo y su incidencia en los estudiantes que tienen problemas


de trastornos disociales según la gravedad de conducta.

10. Diseño Metodológico

Ante la demanda de realizar el estudio en la Unidad Educativa, se ve pertinente


utilizar la metodología interpretativa para realizar un diagnóstico oportuno con
respecto a la situación actual por la que atraviesan los niños/as de 4 a 10 años,
que tienen problemas con trastornos disociales y de aquellos aspectos que
interactúan en dicho proceso.

10.1 Estudio Interpretativo

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Es interpretativo porque permite realizar un análisis acerca de las respuestas
manifestado por los niños de 4/10 años, de los padres de familia y de los
profesores que participarán en esta intervención psicoeducativa.

A partir del empleo de algunos instrumentos (observación, cuestionario, test


proyectivo) facilitando la recolección de información acerca de las vivencias y
dificultades de los maestros, padres de familia y niños y las estrategias que se
pueden implementar.

11. Población y Muestra

11.1 Cualitativo

La Unidad Educativa: Centro Educacional Boliviano Argentino cuenta en el área de


primaria con 14 profesores entre varones y mujeres, docentes formados en las
normales del país que están capacitados para dar educación a los estudiantes de
4/10 años, excepto algunos de ellos (3) que culminaron estudios de Licenciatura
en Educación

Según información obtenida por el Centro Educativo, la población estudiantil hasta


el quinto grado de primaria este año asciende a un total de 104 estudiantes que se
ubica desde el nivel presescolar (kínder)

Para realizar un diagnóstico de aquellos estudiantes que tienen problemas de


trastorno disocial y dificultan su educación se tomará al 70% del plantel docente
como actores sociales y una muestra de 30 estudiantes que cursan desde el nivel
de kínder hasta quinto grado de primaria.

12. Técnicas e Instrumentos

 Observación
 Cuestionario a los profesores
 Pruebas proyectivas a los estudiantes
Ejemplo: Test de Roberto y Anita
Test de pareja educativa

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La observación permitirá obtener información sobre el fenómeno o acontecimiento
tal y como este se produce; se muestra como un método esencial en la
investigación.

El instrumento servirá para observar clases impartidas por los profesores para
tener información sobre su interacción de los estudiantes y evaluar el ambiente
que generan los mismos. Esto dará a conocer si favorece o dificulta el proceso de
aprendizaje de los estudiantes.

13. Herramientas

Las herramientas a utilizar son:

 Documentos Bibliográficos sobre el Tema

 Encuesta: a los profesores, a los niños que atraviesan trastornos disociales,


a los educadores y a los padres de familia.

 Bibliografía recurrente al tema de investigación

 Material de apoyo (hojas, bolígrafos, computadora, escritorio)

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BIBLIOGRAFÍA

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Bronfenbrenner, U. (1987). La ecología del desarrollo humano. Barcelona: Paidós.

Campell, D. y Stanley, J. (1978). Diseño experimental y cuasiexperimental en la


investigación social. Buenos Aires: Amorrortu Editores.

Dixie, V. Lippincott. (1982). La enseñanza y el aprendizaje en la escuela primaria.


México: Ed. Educación Abierta Santillana.

Espinosa, A. (2001). Programa de Intervención en niños con trastorno disocial de


la personalidad. Bogotá: Universidad Los Libertadores.

Sapag Chain, Nassir, Reinaldo. Preparación y Evaluación de Proyectos. Cuarta


Edición. Mc Graw Hill Interamericana, Chile, 2000

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Papalia, Diane E. (1998). Psicología del desarrollo. México: Edit. Mc. Graw Hill.

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Trillas.

Organización Mundial de la Salud. CIE 10. (1992) Trastornos Mentales y del


Comportamiento, Descripciones Clínicas y Pautas para el Diagnóstico, OMS,
Ginebra, Suiza.

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los trastornos mentales (DSM-IV).

Coleman J.C. (1994), Psicología de la adolescencia. Ed. Morata 3ª edición.

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