Está en la página 1de 10

Alimentación es la ingestión de alimento por parte de los organismos para proveerse de sus

necesidades alimenticias, fundamentalmente para conseguir energía y desarrollarse. No se


debe confundir alimentación con nutrición, ya que esta última se da a nivel celular y la
primera es la acción de ingerir un alimento. La nutrición puede ser autótrofa o heterótrofa.

Una alimentación saludable consiste en ingerir una variedad de alimentos que te


brinden los nutrientes que necesitas para mantenerte sana, sentirte bien y tener
energía. Estos nutrientes incluyen las proteínas, los carbohidratos, las grasas, el
agua, las vitaminas y los minerales.

La nutrición es importante para todos. Combinada con la actividad física y un peso


saludable, la buena alimentación es una forma excelente de ayudar a tu cuerpo a
mantenerse fuerte y saludable. Si tienes antecedentes de cáncer de mama o estás en
tratamiento, la buena alimentación es especialmente importante para ti. Lo que comes
puede influir en tu sistema inmunitario, tu estado de ánimo y tu nivel de energía.

Inicio / Nutrición / ¿Qué es la alimentación saludable?

Qué es nutrición

La nutrición es el aprovechamiento que nuestro cuerpo hace de los


nutrientes. Se trata de un proceso biológico en el que los organismos
asimilan los alimentos sólidos y líquidos.

La nutrición incluye los procesos de ingestión, digestión, absorción,


metabolismo, almacenamiento, y excreción de los alimentos. En términos
simples es el funcionamiento a nivel celular.

Como ciencia, Nutrición se encarga de estudiar el desarrollo fisiológico y


metabólico que se lleva a cabo en el momento en que ingerimos alguna
sustancia externa.

¿Qué es la alimentación
saludable?
A qué se refiere la gente cuando se habla de la alimentación saludable y cómo llevar la
dieta ideal para nuestra saludable Alimentos, Nutrición

Cuando nos mencionan la frase ‘alimentación saludable‘ son muchos los que piensan en la conocida
‘dieta mediterránea’. Lo curioso es que desde hace unos años, en muchos hogares mediterráneos, la
dieta que se sigue se aleja cada vez más de ese estilo de alimentación que no debería haberse
perdido. Vincular este concepto, ‘alimentación saludable’ a las siguientes claves, podrá ayudarnos:
 Menor incidencia de problemas cardiovasculares.

 Menor prevalencia de diabetes mellitus.

 Reducción de la obesidad.

No se trata de vivir más años sino de vivir mejor, así que ¿cómo podemos llegar a tener verdadera
conciencia de lo que esto significa? La respuesta también parece clara: con una buena educación
para la salud, todo un proceso de enseñanza y aprendizaje con el fin de adquirir unos hábitos que
nos hagan llevar una vida más saludable.
Al habitual ‘fumar mata’, habría que añadir otra serie de consejos del tipo ‘camina media hora al
día’, ‘come más fruta y verdura’ o ‘controla la ingesta de alcohol’. Seguro que más de una vez las
has escuchado.

Qué es dieta

Dieta es el conjunto de alimentos que ingieres todos los días.

Si consumes la cantidad y calidad de nutrientes que necesitas, tienes


una dieta equilibrada, si por el contrario no le proporcionas a tu
organismo sus requerimientos básicos, tu dieta es desequilibrada o
incorrecta.

Cada uno de nosotros requerimos una dieta particular en función de


nuestras necesidades físicas, patológicas (si padecemos alguna
enfermedad) y, por supuesto, considerando nuestros gustos y
preferencias.
La importancia de la alimentación para nuestra
salud
Pero centrémonos en los alimentos: sabemos que la dieta de las personas incide directamente en su
salud, en su rendimiento y en la resistencia a ciertas enfermedades.
En general, nuestra sociedad no se caracteriza por tener enfermedades centradas en el déficit de
alimentación; nuestras enfermedades son ahora más bien por un exceso o un desequilibrio en
nutrientes.
Por ello aparecen enfermedades como la obesidad y todas las relacionadas con ella: hipertensión,
debido a dietas ricas en sal; arterioesclerosis, debido a dietas ricas en grasas saturadas,…

¿Cómo volver al equilibrio? Yendo a los básicos de nuevo, recordando la pirámide de alimentos,
donde en el nivel más bajo se añadió el año pasado una serie de hábitos que junto con la nutrición
nos hará lograr un estado de salud mejor. Hablamos del ejercicio diario, de buscar la estabilidad
emocional, utilizar técnicas culinarias adecuadas, hidratarse adecuadamente y adecuar el contenido
calórico al gasto que realizamos. A partir de ahí, podemos hablar de alimentación en la pirámide,
que de abajo a arriba nos señala los alimentos que debemos incluir todos los días en nuestra
alimentación para llegar, en la cima de la pirámide, a aquellos que debemos consumir
ocasionalmente.

Diferencia entre dieta, nutrición y


alimentación

Dieta, nutrición y alimentación son términos que se confunden y que muchos


usan como si fueran lo mismo, pero tienen diferencias sustanciales.

Qué es nutrición

La nutrición es el aprovechamiento que nuestro cuerpo hace de los nutrientes. Se


trata de un proceso biológico en el que los organismos asimilan los alimentos
sólidos y líquidos.
La nutrición incluye los procesos de ingestión, digestión, absorción,
metabolismo, almacenamiento, y excreción de los alimentos. En términos
simples es el funcionamiento a nivel celular.

Como ciencia, Nutrición se encarga de estudiar el desarrollo fisiológico y


metabólico que se lleva a cabo en el momento en que ingerimos alguna sustancia
externa.

Qué es alimentación

Alimentación es la acción de ingerir alimentos. Entiéndase alimento


como cualquier producto sólido o líquido que aporta nutrientes.

Los alimentos pueden ser de origen animal o vegetal, así como natural (crudo) o
con alguna preparación (desde su producción, transformación y consumo).

Todos tenemos una cultura alimentaria que aprendemos y compartimos de


acuerdo a nuestras creencias, conocimientos y prácticas en nuestro grupo social.

Qué es dieta

Dieta es el conjunto de alimentos que ingieres todos los días.

Si consumes la cantidad y calidad de nutrientes que necesitas, tienes una dieta


equilibrada, si por el contrario no le proporcionas a tu organismo sus
requerimientos básicos, tu dieta es desequilibrada o incorrecta.

Cada uno de nosotros requerimos una dieta particular en función de nuestras


necesidades físicas, patológicas (si padecemos alguna enfermedad) y, por
supuesto, considerando nuestros gustos y preferencias.

Qué son los nutrientes

Los nutrientes son sustancias que se encuentran dentro de los alimentos y que
todos los organismos necesitan para realizar sus funciones y mantener la salud.
En términos generales, existen 6 tipos de nutrientes: proteínas (prótidos), grasas
(lípidos), carbohidratos (glúcidos), vitaminas, minerales y fibra.

Grupos alimenticios:

 En el nivel más bajo, se encuentran los alimentos que debemos comer todos los días: cereales, pan,
galletas, pasta, patatas,… son los hidratos de carbono que nos dan energía, siendo recomendable su
consumo en su forma integral.
 En el nivel 2 nos encontramos las frutas, verduras y hortalizas, que son los alimentos que nos aportan las
vitaminas, la fibra, los minerales y los antioxidantes. En este nivel se incluye el aceite de oliva virgen
extra.
 En el nivel 3 aparecen los lácteos semidesnatados o bajos en grasa, carnes blancas (aves/conejo),
pescados, legumbres, huevos y frutos secos.
 En el nivel 4 están las carnes rojas, procesados, embutidos. En este nivel ya hablamos de alimentos
opcionales y de consumo moderado (no son necesarios, sino que quedan a decisión de cada persona el
comerlos o no, y siempre con moderación).
 En el último nivel, el 5, están los productos ricos en azúcar, sal y grasas como la mantequilla. Hay que
tener cuidado con ellos pues son los que tienen más grasas relacionadas con el colesterol (el malo). Las
chucherías que les compramos a nuestros niños están en este nivel.

Importancia y objetivos de la nutrición

En la actualidad, nadie discute la importancia de adquirir unos hábitos


adecuados para practicar una alimentación sana, suficiente y equilibrada.
Los efectos positivos o negativos de nuestra alimentación, tendrán
repercusión, más tarde o más temprano, en nuestra salud.

Desde la antigüedad se conocía que la salud y la alimentación estaban


ligadas. Se sabía que existía la posibilidad de enfermar cuando se
consumían ciertos alimentos y si se estaba enfermo de algo concreto,
había alimentos que se podían consumir y otros no.

Las enfermedades del ser humano han variado a lo largo de la historia.


Muchas de las que estaban relacionadas con la escasez de alimentos o
la malnutrición han desaparecido en la mayoría de los países
desarrollados y han dado paso a otras de carácter degenerativo o a
enfermedades crónicas. También han aparecido otras ligadas a la
sobrealimentación derivadas de las costumbres alimentarias y hábitos de
vida de la sociedad industrial de finales del siglo XX y principios del XXI.
Durante los últimos cincuenta años se ha podido establecer claramente
la asociación entre la correcta nutrición y la prevención de muchas
enfermedades.

La alimentación es un factor biológico básico para subsistir. No sólo


remite a la satisfacción de una necesidad fisiológica idéntica en todos los
seres humanos, sino también a la diversidad de culturas y a todo lo que
contribuye a modelar la identidad de cada pueblo. Depende de las
técnicas de producción agrícola, de las estructuras sociales, de las
representaciones dietéticas y religiosas y consiguientes preceptos, de la
visión del mundo y de un conjunto de tradiciones lentamente elaboradas
a lo largo de los siglos. Las relaciones entre esos aspectos de la cultura y
las maneras de alimentarse han existido siempre.

Los alimentos que consumimos, en toda su variedad cultural, definen en


gran medida la salud, el crecimiento y el desarrollo personal.

Tanto a nivel individual como colectivo, la alimentación tiene gran


importancia en la salud de la población. La dieta forma parte del entorno
que afecta a los individuos, y constituye, además, un elemento de
abordaje esencial en la promoción de la salud, en la prevención de las
enfermedades y en la rehabilitación de los enfermos.

En la salud de las personas, la alimentación tiene una importante


dimensión social, de tal manera que factores como la cultura, la religión,
el poder adquisitivo, el clima, los mitos o tabúes, los acontecimientos
familiares o sociales, el status social o las modas, son determinantes en
los hábitos alimentarios. A esta dimensión social debemos añadir la
implicación de valores y actitudes propios de cada persona, familia o
sociedad.

No podemos olvidar que la comida es un momento importante en la


dinámica familiar como espacio de diálogo, de encuentro o de
comunicación, en la dinámica laboral y en las relaciones sociales o en las
cenas con la pareja o con los amigos.

Los cambios en la dieta y/o alimentación pueden generar problemas de


salud de carácter psicosocial, al ser valorados habitualmente de forma
negativa por el impacto social que conlleva, entre otros.

Los objetivos principales de la nutrición son los siguientes:


 Aporte energético: Este punto resulta fundamental para cualquier
ser humano y para cualquier actividad que se desempeñe. Los
aportes de hidratos de carbono, proteínas y grasas deben
ofrecerse en cantidad, calidad y proporción adecuados. De este
modo, se consigue un correcto funcionamiento del sistema
metabólico.
 Aporte plástico: Para cumplir este propósito deben considerarse
la incorporación adecuada de proteínas, grasas y ciertos minerales.
Las proteínas son parte básica de la estructura de toda célula viva
y ejercen la función indispensable de construcción tisular. Dentro
de los minerales a tener en cuenta, destacamos el calcio, quien
como elemento plástico cumple un papel fundamental en la
contracción muscular y en la transmisión de los impulsos
nerviosos.
 Aporte regulador: Viene dado generalmente por la incorporación
al organismo de vitaminas y minerales. En el caso de las vitaminas,
funcionando como catalizadoras de las reacciones bioquímicas
permitiendo la liberación de energía.
 Aporte de reserva: Teniendo en cuenta que hidratos de carbono y
grasas son las principales fuentes de energía, se presupone el
almacenamiento de estos substratos en el organismo para
colaborar en el metabolismo energético a la hora de un esfuerzo
físico. Las grasas son fácilmente acumulables, por tanto no
presentan problemas de almacenamiento ni disponibilidad. Todas
los seres humanos contamos con un porcentaje de grasas
considerable. Aproximadamente un 11 % del peso de una persona
en buen estado físico que desarrolle actividad en forma cotidiana
(unos 7 kilogramos, para un individuo de 70 kilogramos de peso).
Los hidratos de carbono se acumulan como glucógeno en hígado y
músculos, pero no superan el 0,5 % del peso total del individuo
(alrededor de 500 gramos en una persona de 70 kilogramos de
peso.). Este glucógeno se va metabolizando a glucosa y así
convirtiendo en energía. Por esta causa aparece la fatiga muscular
después del gasto excesivo de glucógeno después del ejercicio.

Leyes de la alimentación[editar]
1. Ley de la cantidad: La cantidad de alimentos debe ser suficiente para cubrir las
necesidades calóricas del organismo. Los alimentos que proveen fundamentalmente
calorías (energía) son los hidratos de carbono y las grasas. La cantidad de calorías
deberá ser suficiente como para proporcionar calor para mantener la temperatura
corporal, la energía de la contracción muscular y el balance nutritivo. Desde el punto
de vista calórico, una dieta puede ser: suficiente, insuficiente, generosa o excesiva.
De acuerdo a esta ley, los regímenes adelgazantes se consideran “insuficientes”, ya
que permiten un descenso de peso a expensas de un contenido calórico reducido. El
requerimiento calórico para cada persona en particular deberá ser determinado por un
profesional en nutrición, considerando edad, sexo, complexión, actividad, situaciones
especiales: diabetes, obesidad, desnutrición, etc.
2. Ley de la calidad: Toda dieta deberá ser completa en su composición, asegurando el
correcto funcionamiento de órganos y sistemas. En todo régimen deberán estar
presentes: hidratos de carbono, proteínas, grasas, vitaminas, minerales y agua. De
acuerdo a esta ley, los regímenes se clasifican en completos (variados) e incompletos.
3. Ley de la armonía: Las cantidades de los diversos principios que componen la
alimentación deberán guardar una relación de proporción entre ellos, de manera tal
que cada uno aporte una parte del valor calórico total. Se recomienda que toda dieta
normal contenga: - proteínas: 20 a 30 % del valor calórico total - grasas: 40 a 60 % del
valor calórico total - carbohidratos: 20 a 30 % del valor calórico total.
4. Ley de la adecuación: Toda dieta deberá ser la apropiada para cada individuo en
particular, considerando: edad, sexo, actividad, estado de salud, hábitos culturales y
economía. Ello implica una correcta elección de los alimentos, así como una correcta
preparación.

Desórdenes alimentarios en los humanos


Un sujeto padece trastornos de la conducta alimentaria cuando tiene una excesiva
preocupación por la comida. Los más frecuentes son la anorexia nerviosa y bulimia nerviosa,
entre otros. Los trastornos alimentarios no suceden por falta de voluntad o mal
comportamiento, son enfermedades reales que se pueden recuperar y prevenir. Si no son
tratados a tiempo pueden causar serios problemas de salud:

 ¿A quiénes afectan? Afectan principalmente a los adolescentes y con mayor frecuencia a


las mujeres. Aunque en la actualidad se ha convertido en un problema generalizado, que
se presenta desde la niñez sin distinción de sexo. Solo se necesita observar dentro de las
instituciones educativas para visualizar el grado del problema en los niños.
 ¿Por qué se producen? Es un fenómeno social que empieza en casa, también se puede
decir que la alimentación es muy importante en nuestro desarrollo debido a la información
y costumbres adquiridas que los hijos aprenden de los padres, y por otro lado la
desintegración familiar, la escasa comunicación, que día a día se da en los hogares, en
resumen los nuevos jóvenes no sienten un apoyo y buscan satisfacer sus necesidades de
diversas maneras.
Diversos factores favorecen su desarrollo:

 Baja autoestima.
 La dificultad para resolver determinados problemas personales o laborales.
 Dificultades en las relaciones familiares.
 La influencia ejercida por modelos o roles muy delgados que aparecen en los medios de
comunicación.
 Problemas tiroideos (genéricos).
 Enfermedades ocasionadas por uso de fertilizantes.
Prevención
 Realizar una alimentación saludable y controlada mediante el uso de métricas y/o
aplicaciones informáticas.
 Aprovechar el momento de las comidas para el encuentro y la comunicación.
 No utilizar los alimentos como consuelo, premios o castigos.
 Valorar el interior y la salud. No vivir en función de la imagen del cuerpo.
Alimentación correcta
Es la dieta que de acuerdo con los conocimientos reconocidos en la materia, cumple con las
necesidades específicas de las diferentes etapas de la vida, promueve en los niños y las niñas
el crecimiento y el desarrollo adecuados y en los adultos permite conservar o alcanzar el peso
esperado para la talla y previene el desarrollo de enfermedades.

> > CALORÍAS Y NECESIDADES ENERGÉTICAS

Como hemos comentado anteriormente nos alimentamos para adquirir


energía y proporcionarle al organismo los nutrientes necesarios para su
construcción, mantenimiento y reparación. Esta energía la proporcionan
los hidratos de carbono, las proteínas (unas 4 calorías por gramo) y las
grasas (9 calorías por gramo). Para mantenernos en nuestro peso es
imprescindible ajustar nuestro consumo a nuestras necesidades. Todo lo
que consumamos en exceso se almacena en forma de grasa.

Distribución de las calorías

Para no sufrir desequilibrios ni en peso ni en nutrientes, hay que ingerir


estas calorías de una forma determinada. Los hidratos de carbono
deberían representar el 50% de la energía total. Piense que sin verduras,
hortalizas y frutas nos faltarán vitaminas y minerales y que las legumbres
y cereales son una energía barata y sana con alto efecto saciante. Las
grasas no deben suponer más allá de 35%. Las proteínas tanto de origen
animal como vegetal deben aportar el 15%.

Número de calorías al día

La cantidad de energía que gastamos es variable y resulta de la suma de


diferentes necesidades calóricas obligatorias (metabolismo basal) y otras
que dependen de nuestro estilo de vida y de la actividad física que
desarrollemos. Teniendo en cuenta estas variables, algunos autores
establecen valores energéticos de 2700 kilocalorías para un hombre
adulto y 2000 para la mujer con una actividad física moderada.

Las recomendaciones de la OMS (Organización Mundial de la Salud)


establecen un aporte calórico de 2000 a 2500 Kcal/día para un varón
adulto y de 1500 a 2000 kcal/día para las mujeres.
Estas necesidades disminuyen a medida que nos hacemos mayores. Un
hombre de 65 años de constitución media necesitará unas 1900-2100
kcal/día mientras que una mujer 65 años de constitución media oscilará
entre 1500 - 1700 kcal/ día.

Necesidades de energía del organismo obligatorias

Aunque estemos en reposo, nuestro organismo necesita energía para


mantenerse vivo. Esta actividad que se llama "gasto energético basal",
según diversos estudios, en un adulto sano, puede requerir entre 1000 y
1200 calorías/día.

Por ejemplo, ciertos órganos como el hígado, cerebro, corazón y riñones,


en condiciones normales suponen el 60-70 % de gasto total del
organismo, a lo que hay que sumar la energía que se utiliza en la síntesis
y formación de nuevos tejidos y que es más elevada en las etapas del
crecimiento, lactancia y embarazo.

También hay que considerar el gasto de energía que se produce al


ingerir alimentos y poner en marcha los procesos de digestión. Viene a
suponer un 10% del gasto total. El nutriente cuya ingesta induce mayor
gasto son las proteínas, seguidos de lejos por los carbohidratos y la
grasa que estimula un gasto mínimo.

INDICE DE MASA CORPORAL

Bastaría pesarse para determinar si la dieta consumida satisface


adecuadamente las necesidades energéticas. Un peso por encima de los
límites considerados normales para nuestra talla, sexo y edad nos
indicaría que consumimos más calorías que las necesitadas por nuestro
organismo y viceversa.

Además de pesarnos, utilice el índice de masa corporal (IMC), que es la


medida estándar que se está imponiendo para definir los estados de
delgadez, sobrepeso u obesidad