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Aprendizaje continuo

Auto: Guy Claxton


La capacidad de reflexión:
la conciencia del buen aprendizaje
Es cierto que la facultad de aprender necesita un fundamento de tolerancia emocional para las vicisitudes del
aprendizaje.

sobre ese fundamento se tiene que construir un repertorio amplio y flexible de habilidades y estrategias de
aprendizaje: saber qué hacer cuando no sabemos qué hacer.

Pero los buenos aprendices necesitan también tener una estrategia. Necesitan conocer su propia mente, ser
conscientes de sus puntos fuertes y sus debilidades, poder hacerse cargo de su propio aprendizaje y planificarlo
y dirigirlo eficazmente. Necesitan tener una mente abierta, estar dispuestos y ser capaces de ver, a través de las
apariencias de lo conocido, las oportunidades de aprendizaje escondidas detrás.

tener la disposición, y la capacidad, de ser reflexivos. En este capítulo exploraré algunas de las principales
facetas ' de la reflexión, y mostraré cómo estas cualidades de aprendizaje de orden superior se pueden aprender
y cultivar.

MENTES ABIERTAS Y MENTES CERRADAS

el aprendizaje de las personas depende, no tanto de los retos e incertidumbres que contenga su mundo, sino de
cómo se perciben. Incluso e! entorno más cotidiano está lleno de cosas que se pueden tratar como problemáticas,
si las vemos como tales.

Para comprender la diferencia entre una mente abierta y una cerrada, y la forma de desarrollar la calidad de la apertura,
necesitamos echar un vistazo a cómo funciona la percepción. La percepción implica dos procesos recíprocos.
Imagínese que está secuestrado, con los ojos tapados y que le llevan a una habitación extraña, donde le quitan la
máscara de los ojos. En el momento en que se abren las puertas de sus sentidos, la información comienza a, fluir hacia
dentro a lo largo de las vías neuronales sensoriales, hacia el cerebro, en donde se extraen los rasgos simples como
color, forma, brillo, movimiento y localización, y comienzan a unirse en oleadas de activación que fluyen a lo largo
de los canales que se han formado en el paisaje cerebral por la experiencia. A esta afluencia de actividad desde la
periferia del sistema nervioso hacia el centro, y de rasgos conceptuales de más simples a más complejos, se la
denomina procesamiento de abajO arriba.

si nuestra conjetura preconsciente es correcta, efectivamente sesgamos el análisis sensorial hacia la detección
selectiva de aquellos rasgos predichos. Y si el circuito neuronal correspondiente a esos rasgos de diagnóstico se
«enciende» verdaderamente, entonces consideramos confirmada nuestra hipótesis. A este uso del conocimiento, el
contexto y la expectación para encauzar la afluencia de activación se le llama procesamiento de arriba abajo.

¿Atentos o descuidados?
La incapacidad para percibir los indicios refleja un poco de descuido.