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Chi Kung el arte de entrenar la energía

Tomado de:
https://www.elmundo.es/vida-sana/bienestar/2016/01/30/568fa74cca4741bc398b464b.html

Percibimos la vida con demasiada frecuencia como una sucesión de tareas


pendientes. Siempre queda algo por hacer o en lo que pensar. A diario las
exigencias, impuestas o propias, nos llevan a subir en una cinta infinita donde
el estrés es el que marca los tiempos. En esa triple maratón de acciones,
pensamientos y emociones, la energía se pierde en el camino y la ansiedad
y/o las dolencias físicas hacen acto de presencia. El cuerpo y la mente van a
su propio ritmo y éste termina arrastrándonos a un lugar en el que no
desearíamos estar.

A mí nunca me había importado perderme. Mis momentos de desorientación


vital me habían servido para abrirme caminos de aprendizaje. Pero la última
vez que experimenté ese desconcierto fue de tal intensidad que temí no
hallar fácilmente la puerta de salida. Andaba sin rumbo buscando respuestas
o, al menos, algo de serenidad para tratar de encontrarlas. "El Chi Kung te
ayudaría", me dijo con seguridad abrumadora un familiar. No sabía de lo que

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hablaba pero si él me lo recomendaba, él que conocía mis inquietudes, tenía
que funcionar.

Esta práctica milenaria china se traduce como el arte de cultivar la energía


para que circule correcta y armoniosamente por nuestro organismo. Yang
Jwing-Ming descubre en su libro La raíz del Chi Kung chino algunos de sus
secretos. En el entrenamiento hay que tener presente, explica, los tres
tesoros: el jing, la esencia; el chi, la energía interna, y el shen, el espíritu. Para
conseguir el bienestar hay que conservarlos fuertes y sanos.

¿Qué es el 'Qi'?

Según la filosofía china, el Qi es esa fuerza natural que llena todo el Universo.
Se encuentra en el cielo, tierra y todos los seres vivos. Actualmente, no existe
ninguna definición científica unánimemente aceptada. Algunos piensan que
es energía eléctrica, otros magnética o calor. Un chi debilitado o bloqueado
puede ser el germen de enfermedades y de malestar emocional, de ahí la
importancia de reactivarlo para garantizar el buen funcionamiento del
organismo. El trabajo con la energía es la base también de la acupuntura o
del shiatsu japonés.

En China, el Chi Kung es considerado como una de las cinco ramas de la


medicina y forma parte del proceso terapéutico habitual en los centros
sanitarios. Hasta hace relativamente poco tiempo sólo se conocía en los
círculos de las artes marciales o en el ámbito religioso budista y taoísta.
Durante los últimos veinte años sus beneficios se han abierto al gran público
y no resulta difícil ver en los parques a ciudadanos chinos dibujando con su
cuerpo Las Ocho Piezas del Brocado, una de las secuencias de movimientos
más conocida.

La práctica, en la que se combinan posturas estáticas con ejercicios de


tensión (estiramientos o torsiones) y de relajación, constituye un trabajo
aeróbico de intensidad baja/moderada, que se ajusta a toda condición física
o edad, y a través del cual se ejercita también la flexibilidad articular y la
postura corporal. Pero lejos de ese plano puramente físico, esta disciplina
lleva a entrar en un estado de meditación y a descubrir la esencia de uno
mismo. Un camino hacia el interior que requiere constancia y esfuerzo.

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Isabel Calpe, antropóloga, dedicó su tesis doctoral, presentada en 2001, al
estudio de sus efectos en la salud, pero también a las repercusiones en la
forma de vida, y la construcción de la identidad a partir de una conciencia
integral. El seguimiento que hizo a varios practicantes que realizaban junto a
ella ejercicios en un jardín de París, algunos en silla de ruedas, le llevó a
constatar que constituye un método de sanación eficaz, tanto a nivel
preventivo como de curación. El proceso no pretende sólo eliminar los
síntomas sino llegar a la raíz de la enfermedad, que en ocasiones tiene un
componente emocional.

La mayoría de los practicantes lo practican por problemas de ansiedad,


insomnio, lumbalgias o hipertensión. Posiblemente en muchos casos son
ajenos a la existencia del chi, pero profundamente conscientes de su
desgaste vital.

Como también yo lo era. En la búsqueda de mi propio norte vagué por


internet y encontré en una pequeña sala de la madrileña calle de Serrano a
Almudena López de Lerma, maestra en el arte del Chi Kung y de hacer
sonreír. En ese espacio, mientras las ramas y las hojas de unos árboles te
acariciaban la mirada, nosotros nos enraizábamos como ellos, con la espalda
recta, como si un hilo sujetara la cabeza, y las rodillas semiflexionadas, a
modo de resorte.

Sentados en ese taburete cósmico, comenzábamos los ejercicios centrando la


atención en los brazos y piernas. Y en respirar de forma correcta, lenta y
profundamente. No como venía haciéndolo hasta ahora, limitándome a
mover el pecho. Inspirar el aire y expulsarlo con suavidad fijándonos en cómo
reaccionan los músculos del diafragma. Como cuando éramos niños y nos
dejábamos llevar por el instinto natural. Ahora de adultos esa respiración
abdominal parece complicada pero cuando la recuperamos, la relajación se
hace más profunda.

Cuando la energía de las extremidades aumenta, el chi fluye mejor por los
canales, lo que suele producir una sensación de calor (buena señal). Se
eliminan así las obstrucciones y se nutren los órganos, que son, según la
medicina tradicional china, los que sufren las consecuencias de nuestros
excesos porque cada uno está asociado a una emoción. Los pulmones, a la

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tristeza; los riñones, al miedo; el corazón, a la euforia y el hígado, a la ira. El
bazo está vinculado a la reflexión.

"La desarmonía se produce por factores externos -patógenos, climáticos... -e


internos, como las emociones. Es natural sentir ira, rabia, tristeza, pero si no
se expresan se pueden llegar a cronificar, creando un desajuste a nivel
energético", según explica Núria Leonelli, directora del barcelonés Instituto
Qigong.

Liberación interior

En España se ha extendido esta disciplina a colegios y centros de mayores e


incluso a otros espacios donde esa liberación interior se hace especialmente
necesaria. Pilar, voluntaria de Àmbit, una asociación volcada en la reinserción
de presos en la Comunidad Valenciana, imparte desde hace años clases a
reos condenados a entre seis y 20 años de prisión.

El taller es voluntario y a él se aproxima cada sábado una treintena de presos


en la búsqueda de una actividad que les ayude a reducir el estrés, la
sensación de aislamiento y a mejorar su estado físico y mental. Los ejercicios
de Chi Kung se pueden realizar en cualquier lugar y momento, lo que facilita
que la práctica en la cárcel sea constante y con ella sus beneficios.

"Empecé a practicar porque sufría dolor. Ahora me siento mejor, ser positivo
me ha abierto una ventana a la felicidad. Soy mejor persona", relata un
preso por carta. El cambio vital que se produce a través de esta práctica,
cuando es constante, se manifiesta también en la relación con el entorno. Los
reclusos, asegura Pilar, "aprenden a gestionar sus emociones, se vuelven
menos conflictivos y colaboran más", lo que facilita la reinserción.

Con una sonrisa grabada a fuego en el rostro, Almudena resume los


beneficios que ofrece el Chi Kung a través de la mirada de sus alumnos: "Sus
ojos brillan después de clase". Para ellos la práctica supone "un modo de
meditación y conciencia"; hallar el "equilibrio y bienestar emocional". "Es
como tomar un multivitamínico", resume convencida una alumna.

En ese baile energético en el que volvemos a ser una unidad con nosotros
mismos y con el Universo, nos movemos simulando pintar el arco iris, ser una
grulla, un tigre o un dragón. Nuestra mente recupera la calma, nuestro

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cuerpo mayor armonía y flexibilidad y adquirimos un nivel de conciencia
superior. Todo fluye. El chi y, también, las respuestas vitales. "El gran camino
siempre empieza por un primer paso", nos recordaba Almudena durante las
prácticas. El mío, por fortuna, fue perderme una vez más.

Desde hace miles de años, la cultura china estudia desde el ámbito científico
y religioso la influencia de la energía vital en la salud física y emocional del
ser humano. El Chi Kung es el arte que, en la práctica, se ocupa de que ese chi
circule correctamente por el organismo a través de ejercicios que combinan
movimiento y la meditación con el objetivo de recuperar el equilibrio. He
aquí algunas pinceladas sobre esta disciplina espiritual.

Creación del Universo

Según la filosofía china, en un principio todo era un vacío absoluto. "Hubo un


primer impulso, una energía Yang -fuerza, avance, activación-, a la que se le
opone y complementa una Yin - débil, pasiva, de retroceso. Ambas, con
polaridades opuestas, comienzan a moverse como una bobina
electromagnética". Así se entiende que se creó el Universo y nuestro mundo
interior.

'Los tres tesoros'

El entrenamiento gira entorno a los denominados tres tesoros (Jing, Chi,


Shen), según especifica Yang Jwing-Ming en La raíz del Chi Kung chino, donde
revela algunos de los secretos clave para entender con profundidad la
cosmovisión que rodea a la práctica.

Jing (la esencia). El Jing se entiende como la materia prima o fuente original
de la que está formado un ser. Lo transmiten los padres y varía en cada uno
de nosotros la cantidad y calidad. Se cree que los riñones son la sede del jing
original.

Chi. No existe ninguna definición científica que haya sido aceptada de forma
unánime por los practicantes del Chi kung y la sociedad médica china.
Algunos piensan que es energía eléctrica, otros magnética y otro calor u otro
tipo de energía. El chi es fuerza natural que llena todo el Universo. Se
encuentra en el cielo, tierra y todos los seres vivos.

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Habría un chi original que procede del jing que recibimos antes de nacer y
otro que se extraería del jing de los alimentos que tomamos o del aire que
respiramos. La calidad de éstos, las emociones o incluso las estaciones,
repercuten sobre nuestra energía.

A los conocidos sistema nervioso, sanguíneo y linfático se sumaría así otro,


según la medicina china, que es el sistema circulatorio del chi, que aporta la
vitalidad necesaria para mantener el buen funcionamiento del resto a través
de 12 canales, que no son materiales, y ocho vasos que serían como
depósitos y regulan el flujo. Los principales serían el de la concepción y
gobernador, que se encuentran en la línea central de la parte anterior y
posterior del torso y de la cabeza

Shen. Sería la parte espiritual de nuestro ser. El Chi Kung persigue nutrirlo y
fortalecerlo. Cuando la mente de una persona se encuentra dispersa y
confusa se cree que su shen deambula. Se aleja de su centro natural, el Dan
tien superior ( frente o tercer ojo). El Chi Kung, aumentando la concentración
y la serenidad interior, lo reubica en su lugar de origen. Según las creencias
budistas y taoístas, si el espíritu de una persona no es fuerte, cuando ésta
muera dispondrá de poco tiempo para la reencarnación antes de que se
disperse su energía. Si por el contrario, en vida se ha alcanzado el estado de
iluminación (o buda) al abandonar el cuerpo, el espíritu vive eternamente.

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Secuencia de 'Qi Gong' de la verticalidad interior

El AJUSTE DE LA VERTICALIDAD. La práctica del Qi Gong de la Verticalidad


Interior se inicia con el ajuste del esqueleto que nos permitirá conseguir una
correcta postura vertical. Las distintas posturas estáticas se combinan con
algunos de los primeros gestos practicados en el vientre materno.

MAGNETIZANDO LA MANO. Colocamos las manos sobre la superficie del


aire. Esta postura ayuda a espacializar el cuerpo. También magnetiza la
mano. La concavidad de la palma, donde se halla el punto Lao Gong, atrae la
energía de la Tierra, y nos permite densificar el Qi.

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EL GESTO DE LA LLAMA INVISIBLE. En este
gesto, donde las manos se colocan encima de
la cabeza fortalece los pulmones y activa el
punto situado en la fontanela, llamado Tian
Men, "la Puerta del Cielo".

LA SEPARACIÓN DE LOS MUROS. Inspiramos y extendemos los brazos hacia


adelante, como si empujáramos un peso invisible. Mantenemos la extensión
unos segundos, antes de relajar los brazos y soltar el aire. Encadenamos
varios movimientos de extensión y relajación. Este gesto nos ayuda a ampliar
el espacio de la caja torácica, beneficia el sistema cardiovascular, y fortalece
el corazón. Este gesto se practica a partir de la "postura del taburete
invisible".

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EL DESCENSO CON LA BÁSCULA PELVIANA. Cogemos una inspiración, y
descendemos suavemente, flexionando las rodillas, hasta el suelo, y
basculando la pelvis. El ejercicio de la báscula pelviana, combinado con
distintos gestos y respiraciones internas, permite liberar tensiones
profundas.

EL MUDRA DE LA COMUNIÓN DEL CORAZÓN. La práctica del Qi Gong de la


Verticalidad integra bellos gestos provenientes de la tradición asiática,
llamados Mudras. Estos "gestos sagrados" activan distintos canales
energéticos y agrandan el espacio del corazón, xin, sede de las emociones y
de la conciencia. Existe un gran repertorio de gestos, ligados a nuestra
memoria embrionaria.

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SOSTENIENDO LA ESFERA. Colocamos las manos frente al primer Dantián, -
nuestro centro de gravedad situado bajo el ombligo- como si sostuviéramos
una pelota invisible. Podemos jugar con ella: hacerla más grande, más
pequeña, girarla, elevarla... La práctica del Qi Gong nos sensibiliza a la
existencia del Qi, esa corriente sutil de energía que circula constantemente
por todas las cosas, generando el cambio constante, y nutriendo la Vida bajo
todas sus formas.

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