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CRONOLOGÍA DE LA INDEPENDENCIA NACIONAL

La ocupación militar haitiana de Santo Domingo en 1822 fue un período histórico que duró 22 años en el cual
Hait gobernó la parte oriental de la isla, imponiéndose sobre el nuevo Estado de Hait Español, el cual fue dividido
en dos departamentos: situándose en la porción norte el Cibao, y en la porción sur el Ozama.
Los veintidós años de la ocupación haitiana de Santo Domingo después de un breve período de independencia son
recordados por los dominicanos como un período de régimen militar brutal, aunque la realidad es más compleja.
Se llevaron a cabo expropiaciones de tierra a gran escala y no los esfuerzos necesarios para la producción de
cultivos de exportación, se impuso el servicio militar, se restringió el uso de la lengua española, y se trató de
eliminar las costumbres tradicionales, como las peleas de gallos. Esta situación avivó la percepción de los
dominicanos de sí mismos como distintos de los haitianos en "idioma, raza, religión y costumbres nacionales".1 Sin
embargo, este fue también un período que terminó definitivamente con la esclavitud como institución en la parte
oriental de la isla.
Hait prohibió la constitución de los blancos de ser propietarios de tierras, y las principales familias terratenientes
se vieron privadas por la fuerza de sus propiedades. La mayoría emigró a Cuba, Puerto Rico o a la Gran Colombia,
por lo general con el apoyo de funcionarios haitianos, que adquirieron sus tierras. Los haitianos, que asociaban la
Iglesia Católica Romana con sus amos franceses, que les habían explotado antes de su independencia, confiscaron
todos los bienes de la iglesia, deportaron a todos los clérigos al extranjero y los restantes miembros del clero
rompieron los lazos con el Vaticano. La Universidad de Santo Domingo, la más antigua de América y que carecía de
estudiantes y profesores, fue cerrada. Con el fin de recibir el reconocimiento diplomático de Francia, Hait se vio
obligado a pagar una indemnización de 150 millones de francos a los ex-colonos franceses, suma que
posteriormente fue reducida a 60 millones de francos, tras lo que Hait impuso pesados impuestos sobre la parte
oriental de la isla. Dado que Hait no pudo mantener adecuadamente a su ejército, las fuerzas de ocupación en
gran parte sobrevivieron confiscando alimentos y suministros a punta de pistola. Los intentos de redistribución de
la tierra en conflicto por el sistema de tenencia comunal de la tierra (terrenos comuneros), que había surgido con
la economía ganadera, y el resentimiento de los recién emancipados esclavos hace que la administración haitiana
se vea obligada a aumentar los cultivos comerciales en virtud del Código Rural de Boyer.2 En las zonas rurales, la
administración haitiana solía ser demasiado ineficiente para hacer cumplir sus propias leyes. Fue en la ciudad de
Santo Domingo en la que los efectos de la ocupación se sintieron más agudamente, y fue allí donde se originó el
movimiento por la independencia.
En 1838 Juan Pablo Duarte, fundó una sociedad secreta llamada La Trinitaria para intentar conseguir la
independencia de Hait, más tarde se añadirían a esta sociedad Matas Ramón Mella y Francisco del Rosario
Sánchez. En 1843 se aliaron con un movimiento haitiano cuyo objetivo era el derrocamiento de Boyer. Al revelarse
a sí mismos como revolucionarios que trabajan por la independencia dominicana, el nuevo presidente de Hait,
Charles Rivière-Hérard, exilió o encarceló a los principales trinitarios. Al mismo tiempo, Buenaventura Báez, un
exportador de caoba azuano y diputado en la Asamblea Nacional de Hait negociaba con el cónsul francés el
establecimiento de un protectorado francés. En un levantamiento cuyo fin era anticiparse al acuerdo de Báez, el 27
de febrero de 1844 los trinitarios proclamaron la independencia de la República Dominicana con el apoyo de Pedro
Santana, un rico ganadero de El Seibo que comandó un ejército privado de peones que trabajaban en sus fincas.

1822 Privado de la protección española y abandonado, el estado independiente (dos meses 1dic. 1821/ 9
9 Feb.
feb. 1822) fue presa fácil para las tropas haitianas que al comando del Gral. Jean Pierre Boyer,
aplastan la independencia y ocupan la zona Oriental de la isla convirtiendo en realidad el sueño del
Padre de la Patria haitiana, Jean Jacques Dessalines, de convertir en “una e indivisible” la Isla, por 22
años, hasta 1844. Fue un período dramático. Abandono, recesión, decadencia, frecuentes motines
reprimidos con mano dura, que determinaron una nueva emigración en masa La total diferencia
entre haitianos y dominicanos: Color de la piel, cultura, lengua, creencias, modo de vestir, crearon
un trauma de honda huella.

En una casa de la capital, Juan Pablo Duarte, un joven literato de 25 años, que había estudiado en
Europa, funda la sociedad secreta, “La Trinitaria“ con Juan Isidro Pérez, Juan Nepomuceno Ravelo,
1838
16 Jul.
Féliz María Ruiz, Benito González, Jacinto de la Concha, Pedro Alejandro Pina, Felipe Alfau, José
María Serra (organizados en grupos de tres personas).Lema: Dios, Patria y Libertad. Misión,
propagar la idea de la separación de Hait.

El pueblo dominicano lleva su nombre en honor a la orden religiosa de Los Dominicus; y fue este
1844 mismo nombre en el Juramento Trinitario que Juan Pablo Duarte quiso tomar para nombrar la
nueva República Dominicana.

Primera República. Con la proclamación de la independencia es electo presidente el Gral. Pedro


Santana. Los autores: Juan Pablo Duarte, Francisco Sánchez del Rosario y Matas Ramón Mella,
fijaron la reunión para la Puerta de la Misericordia donde Ramón Matas Mella disparó el trabucazo,
1844 dirigiéndose después al Baluarte de El Conde donde Francisco Sánchez enarboló la Bandera
27 Feb. Nacional. Hoy venerados como Padres de la Patria, aunque ninguno ocupó la presidencia.. Sánchez
fue fusilado por sus adversarios políticos, el 4 de julio 1861, a la edad de 44 años; Mella murió con
su batallón el 4 de junio 1865, a la edad de 49 años; Duarte, murió solo en Venezuela el 15 de julio
de 1876 a los 63 años.

1844
6 Nov.
Proclamación de la primera Constitución Dominicana en la ciudad de San Cristóbal.

El 16 de julio de 1838. Félix María del Monte, quien fuera Discípulo del padre Gaspar Hernández, dedicándose al
estudio de Derecho profesión que a lo largo de toda su vida.. Alcanzó cargos en las judicaturas y fue miembro de
varias e importante asociaciones jurídicas. Sus famosas defensas en los tribunales le proporcionaron acreditada
fama.
El 15 de noviembre de 1835, nació en Santo Domingo, José Reyes. Compositor del Himno Nacional.
El 20 de julio de 1843, continúa creciendo la represión contra patriotas dominicanos y Juan Pablo Pina cambia de
escondite.
El 15 de noviembre de 1843, el patricio Francisco del Rosario Sánchez y Vicente Celestino Duarte, le envían una
comunicación a Juan Pablo Duarte solicitándole ayuda económica para continuar con los preparativos de la
revuelta en contra de las autoridades haitianas, además pedían la incrementación de las actividades para hacer
posible los planes preparados.
El 16 de enero 1844, Francisco del Rosario Sánchez, su firma es la tercera, seguida de las Tomás Bobadilla y de la
Ramón Mella, en la célebre Manifestación de los Pueblos en la parte este de la Isla antes Española o de Santo
Domingo, sobe la causa de la separación de la República de Hait.
El 24 de febrero1844, un grupo de notables personas vinculadas a la lucha independentista, se reúne en la casa de
Francisco del Rosario Sánchez, para escoger el día de inicio de la contienda que nos llevaría a la libertad nacional.
En la misma después de oír los pareceres de los presentes, se escogió el día “27 de febrero”.
El 27 de febrero 1844, unos 200 patriotas reunidos en la plaza de la misericordia, y según los planes trazados, se
dirigen desde allí a la Puerta del Conde para proclamar la decisión de que el pueblo dominicano se declaraba libre
e independiente, para formar un Estado libre y soberano que tendría forma de República y que se llamaría la
República Dominicana. En momento en que la vacilación parecía adueñarse del ánimo de los presentes, el patricio
Matas Ramón Mella dispara su heroico trabucazo, dando con su acción el paso necesario que culminaría con la
liberación del pueblo dominicano. El patricio Francisco del Rosario Sánchez dispuso que se ocuparan las puertas de
la ciudad: El Conde, La Atarazana y Don Diego. Al llegar a la Puerta del Conde el teniente Martn Girón, el cual se
había aliado al grupo, les entregó el fuerte.
El 28 de febrero 1844, al amanecer el toque de la Diana y el retumbar de los cañones, despertaron a los
habitantes, recibiendo la buena nueva de que había nacido la República Dominicana, Sánchez se convirtió en el
primero en izar la bandera tricolor.
El 2 de marzo 1844, la junta central gubernativa, en una de las primera medidas dispone la salida de la Goleta
“Leonor” hacía curazao, llevando a cargo la comisión que traería el encargo de traer de regreso a la patria recien
creada a Juan Pablo Duarte, Juan Isidro Pérez y Pedro Alejandro Pina, miembros fundadores de la “Trinitaria”.
El 6 de marzo 1844, la ciudad de Santiago se suma a la proclama de independencia del pueblo dominicano iniciada
la noche del 27 de febrero. El general Francisco Antonio Salcedo toma la Plaza, entrega realizada por el general
haitiano Moriset. Por primera vez se ondea al Pabellón Tricolor Dominicano en esta ciudad.
El 7 de marzo 1844, el general Charlles Herard, de acuerdo con la orden del Día, pasa revista a los militares en
actividad o en disponibilidad para iniciar la campaña en contra de los dominicanos. Y dirige una proclama a los
habitantes del Pueblo Dominicano llamándolos a la unión y lanza con descarga sobre ellos y sin piedad toda
venganza posible.
El 7 de marzo 1844, se dieren, civiles y militares de la población de San Francisco de Macorís y proclaman su apoyo
al grito de independencia de la Puerta del Conde.
El 11 de marzo 1844, Duarte llega al gran cayo para sumarse a la causa restauradora.
El 13 de marzo 1844, el general Pedro Santana, al frente de un improvisto ejército sale al sur del país con el
propósito de detener el avance haitiano que dividido en dos cuerpos avanzaba hacía la ciudad de Santo Domingo.
El 13 de marzo 1844, en un lugar próximo a Neyba, conocido como el “Rodeo” tiene el lugar el primer
enfrentamiento entre tropas Dominicanas y haitianas. A dicha acción se le llamó el “Bautismo de Sangre”. Las
tropas dominicanas alcanzaron el triunfo comandadas por el general Fernando Taveras.
El 15 de marzo 1844, el padre de la patria, Juan Pâblo quien había llegado el día anterior a bordo de la goleta
Leonor, hace su entrada en la ciudad de Santo Domingo, fue recibido. En esta ocasión del Arz. Monseñor Tomás de
portes e Infante, elevó la voz saludándole y exclamó: “salve al Padre de la Patria.
El 18 de marzo 1844, la vanguardia de las fuerzas haitianas al mando del general Souffront, derrotan en las
“Hicoteas” a las fuerzas dominicanas las cuales estaban comandadas por los coroneles Manuel Regla Mota y
Manuel Mora. El ejército Dominicano al ver la superioridad de los haitianos abandonó el campo de batalla
relegándose al cuartel general el cual estaba comandado por el general Pedro Santana. Por otro lado el general
Charles Herard no se detuvo y siguió avanzando y en ese mismo día derrotó a la avanzadas dominicanas del Jura,
las cuales estaban comandadas por el general Lucas Díaz.
El 19 de marzo 1844, en un intenso combate que se inicio en las primeras horas del amanecer del martes, las
tropas dominicanas dirigidas por Pedro Santana e integrada por más de 2,500 hombres campesinos del Este y del
Sur, derrotan en Azua las a las fuerzas invasoras haitianas comandadas por el presidente Charles Herard, se
distinguieron notablemente en dicho combate Manuel Regla Mota, José María Cabral, Vicente Araujo, el coronel
Antonio Duvergéy otros más. El oficial asistente del general Santana era Buenaventura Báez.
El 30 de marzo 1844, en Santiago de los Caballeros, tropas dominicanas al mando del general José María Imbert
enfrentan a las tropas haitianas comandadas por el general Pierrot, las cuales emprenden la retirada sufriendo
fuerte bajas en su retaguardia. Se distinguen en esta acción los capitanes Fernando Valerio y José María López.
El 1ro. de abril 1844, ocurre la primera acción bélica de la Marina Dominicana, bombardeando el Puerto de
Tortuguero, en poder de las fuerzas haitianas.
El 4 de abril 1844, la Junta Central Gubernativa, dispone que Juan Pablo Duarte, quien días antes había sido
nombrado jefe de operaciones en el sur, regresara a la capital.
El 5 de abril 1844, el general José María Imbert, jefe de las fuerzas jefe de las fuerzas militares que combatieron
contra las fuerzas haitianas el 30 de marzo de 1844, informa a la Junta Central Gubernativa, mediante un parte de
guerra, los resultados de dicha batalla. En el mencionado parte se decía que las fuerzas dominicanas no tuvieron
que lamentar muertos ni heridos. Tales argumentos dieron a lugar a diversas disparidades entre historiadores
dominicanos y haitianos, en cuanto al acontecer de estos hechos, mucho de los cuales pusieron en duda la
magnitud del combate del 30 de marzo.
El 12 de abril1844, El general Juan Pablo Duarte rinde cuenta ante los miembros de la junta Central Gubernativa de
lo que había gastado, después de ser retirado de Baní a donde había sido enviado en calidad de Jefe de
operaciones militar.
El 30 de abril 1844, el general Duvergé, detiene en el Maniel, el avance de las tropas haitianas, que intentaban
romper la defensa de la línea cercana a la frontera esta fue la última salida del ejército haitiano.
El 24 de junio 1844, el general Juan Pablo Duarte delegable del gobierno en el Cibao, llega a Cotuí, donde es objeto
de una entusiasta recepción.
El 25 de junio 1844, la ciudad de la Vega una esplendida recepción a Juan Pablo Duarte.
El 19 de julio de 1844, una delegación de oficiales de Santiago de los Caballeros lleva a Santo Domingo la
proclamación de Juan Pablo Duarte como presidente de la República para la creación de un gobierno definitivo.
El 20 de julio de 1844, Juan Pablo Duarte fue aclamado presidente de la República en Puerto Plata donde había
llegado.
El 29 de agosto 1844, el gobierno dispone la emisión del papel moneda, por un monto de 150,000 con el alegato
de retirar el circulante haitiano.
El 29 de agosto de 1844, por orden del presidente Pedro Santana, el patricio Juan Pablo Duarte guarda prisión en
la fortaleza San Felipe, en la ciudad de Puerto Plata.
El 2 de septiembre1844, llega a Santo Domingo en calidad de prisionero el padre de la Patria Juan Pablo Duarte,
quien fue encerrado en una celda de la Fortaleza Ozama. El buque que lo trajo de Puerto Plata, por temor a la
reacción popular entró en la madrugada. Previamente Santana había ordenado vigilancia sobre la ciudad.
El 4 de octubre de 1844, es apresado José Antonio Salcedo (Pepillo), prócer de la independencia y Luego de la
Restauración.
El 13 de noviembre 1844, luego de ser escogida la modificación propuesta por el general Santana a la constitución
del 6 de noviembre de 1844, (Primera Carta Sustantiva Dominicana), y en virtud del cual se incluyó en ella el
debatido Artculo 210 en la que Pedro Santana acepta el cargo de Presidente que le fuera ofrecido y en tal virtud se
traslada a San Cristóbal escoltado de un escuadrón de caballería para comparecer ante el Congreso Constituyente
que lo proclama primer presidente constitucional de la República Dominicana. En dicho acto se le pone la ya
maltratada Constitución que la proclama y la ejecuta.
El 14 de noviembre de 1844, la junta Central Gubernativa resuelve su inmediata disolución ya que el día anterior el
general Santana había presentado ante el Congreso Constituyente de San Cristóbal el juramento de cumplir y hacer
cumplir la Constitución del Estado, la cual incluía el artculo 216 que le confería poderes extraordinarios.
El 9 de octubre de 1844, en virtud de la sentencia dictada por la Junta Central Gubernativa, en fecha del 22 de
agosto de 1844, son embarcados en calidad de prisionero y expulsados, para la ciudad de Alemania el padre de la
Patria Juan Pablo Duarte, su hermano Vicente Celestino Duarte, un hijo de éste, el comandante Gregorio del Valle,
Felix Richiez y otras personas más.

LA TRINITARIA

La fundación de la Trinitaria se llevó a cabo el lunes 16 de julio de 1838, a las 11 de la mañana , en la


ciudad de Santo Domingo, calle del Arquillo —que luego se llamó Santo Tomás y actualmente calle Arzobispo
Nouel—, número 155. Era ésta la modesta casa de Doña Josefa Pérez de La Paz (Chepita) y su hijo el trinitario Juan
Isidro Pérez. Estaba ubicada frente a la iglesia del Carmen, y se eligió ese día y hora porque habría una concurrida
procesión, y Juan Pablo Duarte consideró que eso sería más conveniente para guardar el secreto que hacer la
reunión en un lugar apartado o en horas de la madrugada.2

En esa casa se reunió con ocho de sus amigos y dejaron establecida la Sociedad Secreta La Trinitaria. En esa
memorable reunión, Duarte dijo a los presentes:2

Estamos convencidos de que entre dominicanos y haitianos no hay fusión posible. Somos y seremos dos pueblos
diferentes. Nuestro destino es ser independientes, absolutamente independientes. [...] Nuestra sociedad se llamará
La Trinitaria porque se compondrá de grupos de tres y la pondremos bajo el amparo de la Santísima Trinidad.
Nuestro lema: Dios, Patria y Libertad. [...] Amigos míos, estamos aquí para ratificar el propósito que habíamos
concebido de conspirar y hacer que el pueblo se subleve contra el poder haitianito, a fin de constituirnos en Estado
libre e independiente con el nombre de República Dominicana. La cruz blanca que llevará nuestra bandera dirá al
mundo que el pueblo dominicano, al ingresar en la vida de la libertad, proclama la unión de todas las razas por los
vínculos de la civilización y el cristianismo... La situación en que nos colocaremos será muy grave, y tanto más,
cuanto que entrando ya en este camino, retroceder será imposible. Ahora bien, en este momento hay tiempo
todavía de rehuir el compromiso. Por tanto, si alguno quisiera separarse...

En ese momento los presentes lo interrumpieron y le ratificaron su decisión de luchar por la proclamación de la
República Dominicana. Fue entonces cuando Duarte extrajo de su bolsillo un pliego que todos debían firmar con su
sangre; pero antes de ese solemne acto, los presentes tomaron el siguiente juramento, escrito por Duarte mismo:

**En el nombre de la Santísima, Augustísima e Indivisible Trinidad de Dios Omnipotente, juro y


prometo, por mi honor y mi conciencia, en manos de nuestro presidente Juan Pablo Duarte, cooperar
con mi persona, vida y bienes a la separación definitiva del gobierno haitiano y a implantar una
república libre, soberana e independiente de toda dominación extranjera, que se denominará
República Dominicana; la cual tendrá un pabellón tricolor en cuartos encarnados y azules atravesado
por una cruz blanca. Mientras tanto seremos reconocidos los Trinitarios con las palabras
sacramentales Dios, Patria y Libertad. Así lo prometo ante Dios y el mundo. Si tal hago, Dios me
proteja, y de no, me lo tome en cuenta; y mis consocios me castiguen el perjurio y la traición si los
vendo.**
Luego de haberse dicho el juramento, los
trinitarios firmaron el pliego anteponiendo
una cruz al nombre de cada cual. Duarte
entonces dijo:

**No es la cruz el signo del padecimiento; es


el símbolo de la redención. Queda bajo su
éjida constituida la Trinitaria, y cada uno de
sus nueve socios obligado a reconstituirla,
mientras exista uno, hasta cumplir el voto que
hacemos de redimir la patria del poder de los
haitianos.**

Juan Pablo Duarte


(Santo Domingo, La Española, 1813 - Caracas, Venezuela, 1876) Libertador dominicano. Fundador de la sociedad La
Trinitaria y principal ideólogo de la independencia, por dos veces vio Juan Pablo Duarte triunfar la causa por la que
luchó toda su vida: en 1844, cuando el país logró la independencia de Hait, y en 1865, cuando, tras la anexión
española, se restauró la República Dominicana. En ninguna de ellas, sin embargo, accedió Duarte al poder, ni
obtuvo más reconocimiento que el exilio y el olvido. Tras su fallecimiento, hubo que esperar ocho años antes de
que fueran repatriados sus restos, y sólo entonces se le tributaron los honores que merecía un padre de la patria.

Biografía

Nacido en el seno de una familia española de origen


humilde, a la edad de quince años fue enviado por sus
padres a Inglaterra vía Nueva York para que completase
sus estudios; desde allí pasó a Francia y posteriormente
a España.

Juan Pablo Duarte

En Europa, convulsionada en aquellos tiempos por el


romanticismo, el liberalismo, el nacionalismo y el
socialismo utópico, se impregnó de los ambientes
revolucionarios de la época. Juan Pablo Duarte fue
testigo de los nuevos regímenes de libertades y
derechos surgidos tras la Revolución francesa; mostró
especial interés por los cambios producidos en Alemania y en Francia, pero sobre todo por los acontecimientos de
España y las reformas que habían intentado introducir las Cortes de Cádiz. De su etapa en España se sabe que
residió en Barcelona, donde es posible que estudiase derecho.

Fue entonces cuando comenzó a perfilarse su ideario político, en el cual el nacionalismo y el liberalismo se fundían
sobre un fondo romántico: Juan Pablo Duarte entendió que el pueblo dominicano poseía una identidad propia y
tenía derecho a la independencia política. Alcanzada ésta, y conforme al pensamiento liberal, la nación debía
organizarse sobre la base del institucionalismo de la democracia representativa. En 1833 regresó a su país
dispuesto a llevar a la práctica estas ideas.
La antigua isla de La Española, actualmente isla de Santo Domingo, había sido colonizada por los españoles, que,
poco interesados en ella, cedieron a finales del siglo XVII la mitad occidental de la isla (el actual Hait) a los
franceses. Los movimientos independentistas, iniciados con el siglo XIX, habían sufrido numerosos vaivenes. En
1821, cuando Duarte era todavía un niño, José Núñez de Cáceres proclamó la independencia de la mitad oriental
de la isla (actual República Dominicana). Pero el nuevo estado fue ocupado y sometido un año después por Jean-
Pierre Boyer, presidente de Hait, que había alcanzado la independencia de Francia muchos años antes.

La Trinitaria

A diferencia, pues, de otros libertadores, Juan Pablo Duarte no había de luchar contra una metrópoli europea para
lograr la independencia de la antigua parte española de la isla, sino contra la dominación haitiana. Fue en el seno
de la clase media urbana donde los planteamientos de Duarte encontraron mayor eco. Pero, por aquel entonces,
casi toda la aristocracia y demás grupos dirigentes se hallaban conformes con el régimen haitiano, razón por la cual
fue imposible obtener, en los primeros años, su cooperación.

A medida que iba ensanchándose el movimiento, Duarte comprendió que se hacía imprescindible crear una
organización que, siguiendo el modelo de las sociedades europeas de los Carbonarios, asumiera la responsabilidad
de dirigir las actividades. Así surgió la sociedad La Trinitaria (1838), cuyo objeto era liberar al país del dominio de
Hait. El lema de esta sociedad fue "Dios, Patria y Libertad". Luego surgió la sociedad La Filantrópica, que realizó
una importante labor de propaganda mediante la representación de piezas teatrales.

Entretanto, el presidente Jean-Pierre Boyer se había hecho enormemente impopular por la elevación de los
impuestos, cuyo destino era un pago exigido por Francia para aceptar la independencia de Hait. En 1843 Juan
Pablo Duarte apoyó la revolución que logró derrocar a Boyer. Pero el objetivo de Duarte era la independencia de la
parte española de la isla, por lo que continuó su lucha tras la caída del presidente. Perseguido por el nuevo
gobierno haitiano, el 2 de agosto de 1843 tuvo que exiliarse en Caracas.

La Primera República

Pese a ello, las ideas independentistas de Duarte habían calado y siguieron ganando adeptos, y el 27 de febrero de
1844 sus seguidores declararon la independencia del país. Bajo el liderazgo de Francisco del Rosario Sánchez, y tras
capitular las guarniciones haitianas en la capital y otras ciudades, la causa independentista triunfó; los haitianos
fueron expulsados a la antigua parte francesa de la isla y se configuraron las fronteras actuales entre Hait y la
República Dominicana.

El 14 de marzo de 1844, Juan Pablo Duarte fue recibido por el nuevo gobierno provisional (la Junta Central
Gubernativa) como un héroe nacional y nombrado general del ejército. El triunfo del movimiento independentista
impulsó al nuevo presidente haitiano Charles Hérard (1843-1844) a invadir la recién creada República Dominicana
con un ejército dividido en dos cuerpos, de los cuales uno penetró por el norte y otro por el sur. Correspondió a
Pedro Santana enfrentarse a este último y lograr una resonante victoria en Azua, el 19 de marzo.

Así las cosas, la Junta Central Gubernativa ordenó a Duarte que se dirigiera a Baní, con una fuerza militar
organizada por Pedro Alejandrino Pina, a fin de llegar a un acuerdo con Pedro Santana sobre la estrategia a seguir
contra Hait. Al no ser posible este acuerdo, Duarte requirió de la Junta la necesaria autoridad para actuar por su
cuenta. Pero la Junta estaba dominada por Tomás Bobadilla, representante junto con Santana del sector
denominado colonialista, que consideraba inviable una república independiente y era partidario de someterse a
una metrópoli europea.

La Junta respondió ordenando a Juan Pablo Duarte que regresara con sus tropas a la capital: el desacuerdo entre el
sector colonialista conservador y el duartismo liberal e independentista se hizo evidente, y acabó con el triunfo del
primero. Pedro Santana fue nombrado primer presidente de la República Dominicana (1844-1848) y eliminó la
facción rival declarando traidores y enviando al destierro a Juan Pablo Duarte y a sus más significados seguidores,
entre ellos Francisco del Rosario Sánchez y Ramón Mella.

Del exilio a la Restauración

Tras un primer exilio en Hamburgo, Juan Pablo Duarte partió a la isla caribeña de Saint Thomas; luego siguió rumbo
a Venezuela, país en el que estuvo doce años. Poco se sabe de la vida de Juan Pablo Duarte durante este período.
Es muy probable que no tuviera noticias del decreto de amnista que, en favor de él y de sus compañeros, había
promulgado a principios de septiembre de 1848 el gobierno de Manuel Jimenes (1848-1849), sucesor de Santana.

Durante la Primera República, los haitianos intentaron en numerosas ocasiones recuperar el control sobre la parte
dominicana de la isla, pero fueron derrotados una y otra vez. El poder político pasó al grupo conservador de
hateros y ex funcionarios boyeristas afrancesados, gracias al control de la presidencia de la Junta Central
Gubernativa por Tomás Bobadilla y del Ejército Libertador por el general Pedro Santana, quien gobernó dictatorial
mente en varios períodos. La alternancia en el poder de Pedro Santana y Buenaventura Báez, hatero y cortador de
madera del suroeste del país, más astuto y no menos anexionista que el primero, caracterizó esta etapa.

Pedro Santana ejerció otras dos veces la presidencia: entre 1853 y 1856 y entre 1858 y 1861. Al final de este
último mandato, el presidente Santana decidió anexionar el país a España, poniendo fin a la Primera República
Dominicana. Pretendía con ello acabar con la amenaza haitiana y perpetuase en el poder, pues aceptó a cambio el
cargo de primer gobernador de la Provincia española de Santo Domingo.

Estalló entonces la llamada Guerra de Restauración (1863-1865) entre los partidarios de mantener la anexión a
España y los independentistas, cuyo objetivo era restaurar la República y que tuvieron en Gregorio Luperón su más
capacitado líder militar. Juan Pablo Duarte regresó a su patria el 25 de marzo de 1864 y fue encargado de recorrer
América del Sur en busca de ayuda para la causa independentista.

En noviembre se hallaba ya en Venezuela, donde recibiría las noticias del triunfo del gobierno restaurador y del
nacimiento de la Segunda República Dominicana. Pero, tras varios presidentes efímeros, el general José María
Cabral se hizo cargo del nuevo gobierno, y Juan Pablo Duarte fue nuevamente condenado al ostracismo, esta vez
por sus propios partidarios, que no supieron reconocer su aportación a la causa independentista. Enfermo de
cuerpo y alma, su vida se fue apagando en su retiro forzoso de Caracas, donde falleció el 15 de julio d e 1876.

Ramón Matías Mella


(Ramón Matas o Matas Ramón Mella; Santo Domingo, 1816 - 1864)
Líder de la independencia dominicana. En 1838, dieciséis años después
de que toda la isla de La Española fuera unificada bajo el dominio de
Hait, Mella participó junto con otros patriotas dominicanos (entre los
que cabe destacar a Juan Pablo Duarte y a Francisco del Rosario
Sánchez) en la fundación de La Trinitaria, sociedad secreta de ideario
liberal y separatista cuyo objetivo era la independencia de la mitad
oriental de la isla (la actual República Dominicana).

Junto con Francisco del Rosario Sánchez, Mella lideró en 1844 la


proclamación de la independencia y formó parte del gobierno
provisional, pero, tras la victoria en Azua, el conservador Pedro Santana
se hizo con la presidencia y decretó el exilio de los trinitarios. Con la
amnista de 1848 regresó al país y desempeñó importantes cargos militares y civiles en la nueva República.
Totalmente contrario a la anexión a España, consumada en 1861 por iniciativa del presidente Santana, llegó a
participar en la Guerra de Restauración (1863-1865), pero falleció antes de ver restaurada la República.
Biografía Desde los tiempos de Cristóbal Colón, que arribó a ella en su primer viaje, la antigua isla de La Española
(actualmente isla de Santo Domingo) había quedado sometida al dominio español. En 1697, con la firma de la Paz
de Ryswick, la mitad occidental de la isla (el actual Hait) pasó a la corona francesa. Cuando, a principios del siglo
XIX, se inició el proceso que conduciría a la emancipación de la América hispana, los más de doscientos años de
colonialismo español y francés (y otras circunstancias históricas) habían imprimido una personalidad diferenciada a
las dos partes de la isla.

La independencia de La Española fue un proceso largo y convulso, con avances y retrocesos; se sucedieron las
revueltas populares, los levantamientos armados y las intervenciones de las antiguas metrópolis y de las potencias
enemigas de las primeras. En 1822 la situación parecía estabilizada: la independencia se había consolidado y la
totalidad de la isla era gobernada con mano dura por el dictador haitiano Jean Pierre Boyer, para quien el país era
uno e indivisible. Para Juan Pablo Duarte y los demás miembros de La Trinitaria, imbuidos del ideario nacionalista
y liberal que llegaba de Europa, la antigua parte española de la isla poseía una identidad propia y debía convertirse
en un estado independiente. Desde 1838 se dedicaron a la difusión de estas ideas, que hallaron más eco entre la
población que entre las élites. Dentro de La Trinitaria, el joven Ramón Mella, que contaba entonces 22 años y
regentaba un negocio maderero, se ganó pronto el aprecio de Duarte, que lo consideraba uno de sus hombres más
capaces.

Reunión de La Trinitaria Entretanto, la aceptación de Boyer había empezado a menguar a causa de la desmesurada
elevación de los impuestos, cuyos beneficios no revertan en la población sino en Francia, a la que Boyer había
prometido una compensación a cambio de reconocer la independencia. De este modo surgieron, en el mismo
Hait, grupos de oposición al régimen de Boyer.

La independencia En enero de 1843, Juan Pablo Duarte encargó a Ramón Mella la misión de trasladarse a Los
Cayos (Hait) para pactar con los opositores haitianos el apoyo de los patriotas dominicanos al movimiento de La
Reforma, que encabezaba el líder opositor haitiano Charles Rivière-Hérard. En marzo del mismo año, Mella
participó en una reunión en Santo Domingo que culminó con la proclamación del apoyo a dicho movimiento;
juntos consiguieron derrocar a Boyer ese mismo mes. Aunque Hérard se había valido de la ayuda de los
independentistas dominicanos, nunca compartió sus ideas, e inmediatamente mandó encarcelar a Mella en Puerto
Príncipe (Hait).

Sin embargo, en esta misma ciudad estalló una rebelión contra Hérard, que pudo dominar la sublevación con la
ayuda de Mella y sus veteranos encarcelados, por lo que en agradecimiento los liberó. Mella y sus seguidores
marcharon hasta Santo Domingo y se hicieron con la parte oriental de la isla, de cultura y lengua española; y, en
febrero de 1844, declararon formalmente la independencia respecto a Hait y proclamaron la República
Dominicana.

Ramón Matas Mella Se cuenta que aquella noche del 27 de febrero de 1844, cuando se encontraba reunido con
otros conjurados en la puerta de La Misericordia, Matas Ramón Mella atinó a disparar un trabucazo ante la
vacilación que amenazaba dar al traste con los propósitos independentistas. «No hay tiempo de retroceder -parece
ser que dijo-. Habremos de ser libres o morir, es la consigna. ¡Viva la República Dominicana!» Y enseguida disparó
su trabuco. Posteriormente, los patriotas marcharon hacia el baluarte de San Genaro (hoy puerta del Conde), en
donde otro patricio, Francisco del Rosario Sánchez, proclamó el nacimiento de la República Dominicana.

Ramón Mella formó parte de la Junta Central Gubernativa, gobierno provisional presidido por Francisco del Rosario
Sánchez. Nombrado coronel del nuevo ejército nacional, su principal labor fue el reclutamiento de hombres y la
organización y distribución de los efectivos disponibles para repeler la inminente invasión haitiana. Pero no fue
Mella quien libró la batalla decisiva: el 19 de marzo Pedro Santana, un terrateniente conservador unido a la causa
independentista, derrotó a los haitianos en Azua. El prestigio obtenido con esta victoria le permitió, con el apoyo
del sector conservador de la Junta, asumir la presidencia de la República (1844-1848) y apartar a los liberales:
declaró traidores a Mella, Duarte y Sánchez y los condenó al exilio.
La Primera República

La amnista decretada en 1848 por el presidente Manuel Jimenes (1848-1849) le permitió regresar al país. A lo
largo de la Primera República Dominicana (1844-1861), Ramón Matas Mella sirvió en el ejército y a los presidentes
que se alternaron en el poder durante esos años: Buenaventura Báez y especialmente Pedro Santana, con quien se
había reconciliado. Le fue confiada la secretaría de Hacienda y Comercio y el ministerio de Guerra, y ejerció como
gobernador y embajador.

La sintonía con Santana finalizó abruptamente cuando, al final de su tercer y último mandato (1858-1861), decidió
anexionar la República a España; pretendía con ello acabar con la amenaza que los continuos intentos de invasión
de los haitianos representaban para la soberanía del país, y también perpetuarse en el poder, pues recibió de la
corona española la gobernación de la Provincia de Santo Domingo. La decisión de Santana desataría la Guerra de
Restauración (1863-1865): los independentistas o restauradores (pues se proponían restaurar la Primera
República) se alzaron en armas contra la sumisión a España.

Al producirse el Grito de Capotillo (16 de agosto de 1863), acción que dio inicio a la guerra, Ramón Matas Mella se
incorporó de inmediato al movimiento restaurador; se ocupó de nuevo de la organización de los efectivos militares
y ocupó la vicepresidencia de la República en el gobierno de la Restauración. Ya muy enfermo, se mantuvo en este
cargo hasta su deceso en 1864, sin llegar a ver la definitiva restauración de la República.

Francisco del Rosario Sánchez


(Santo Domingo, 1817 - San Juan de la Maguana, 1861) Político y líder
independista dominicano, considerado uno de los Padres de la Patria.
Miembro de «La Trinitaria», sociedad secreta separatista, en 1844 lideró un
alzamiento contra Hait y el 27 de febrero de ese año proclamó la
independencia de la República Dominicana. Al igual que otros trinitarios, fue
apartado del poder y desterrado una vez alcanzada la independencia. Con la
amnista de 1848 pudo regresar al país, y a lo largo de la siguiente década
desempeñó diversos cargos públicos. En 1861 entregó su vida en la lucha para
evitar la anexión de la República a España.

Biografía

Hijo de Narciso Sánchez y Olaya del Rosario, recibió de su madre la enseñanza


elemental y aprendió el oficio de "peinetero". Luego estudió latn y filosofía con don Nicolás Lugo, estudios que
continuaría con el padre Gaspar Hernández, sacerdote peruano emigrado a Santo Domingo y reconocido
antihaitiano. En este período conoció a Juan Pablo Duarte, quien, junto a otros jóvenes, asista a las clases del
sacerdote. En 1838 se integró en La Trinitaria y pronto empezó a distinguirse por su laboriosidad y decisión.

Francisco del Rosario Sánchez Diversos antecedentes históricos hicieron de la independencia de la República
Dominicana un proceso sumamente complejo. La isla de Santo Domingo (llamada antiguamente la Española)
estuvo bajo dominio español desde los tiempos de Colón. A finales del siglo XVII, sin embargo, la corona española
cedió a Francia la mitad occidental de la isla, es decir, el actual Hait. Dos siglos después, en virtud del Tratado de
Basilea (1795), toda la isla pasó a manos de los franceses, aunque por poco tiempo. A principios del siglo XIX, dos
décadas de luchas y convulsiones conducirían a la consolidación de la independencia y a la unificación de la isla:
desde 1822, el presidente Jean Pierre Boyer gobernaba toda la isla de Santo Domingo, que pasó a llamarse Hait.
El objetivo de la sociedad secreta La Trinitaria, fundada en 1838, era la independencia de la antigua parte
española; a diferencia, pues, de otras colonias, no había que enfrentarse a una metrópoli europea para
conseguirla, sino a la dominación de una ex colonia que había alcanzado su independencia: Hait. Bajo la
inspiración de su líder intelectual, Juan Pablo Duarte, los miembros de La Trinitaria difundieron sus ideas, que
calaron lentamente en la sociedad dominicana.

Entretanto, los elevados impuestos dictados por el gobierno habían mermado drásticamente la popularidad del
presidente Boyer, que fue derrocado en 1843 por Charles Rivière-Hérard. Los trinitarios vieron en esa transición
una oportunidad, pero sus tentativas fueron de inmediato reprimidas por Hérard. El celo y determinación que
Francisco del Rosario Sánchez había mostrado en sus labores en La Trinitaria le permitieron dirigir el movimiento
cuando Duarte hubo de exiliarse debido a las persecuciones desatadas contra él por los haitianos.

Reunión de La Trinitaria Las razones principales por las que se reconoce a Francisco del Rosario Sánchez como
Padre de la Patria radican, principalmente, en sus méritos como trinitario y en haber leído la proclama que
declaraba el nacimiento de la República Dominicana. El 27 de febrero de 1844, Sánchez fue el encargado de leer la
declaración en el baluarte de San Genaro (hoy puerta del Conde). Presidió luego el gobierno provisional (la Junta
Central Gubernativa), hasta ser desplazado por Tomás Bobadilla.

Con la llegada a la presidencia de la flamante República del terrateniente conservador Pedro Santana (1844-1848),
cuyas tropas habían logrado en marzo rechazar un ataque haitiano, los trinitarios quedaron apartados del poder, y
Francisco del Rosario Sánchez, al igual que Juan Pablo Duarte y Ramón Matas Mella, hubo de partir al exilio. Con
todo, la independencia quedó consolidada, y bajo la presidencia de Manuel Jimenes (1848-1849) se decretó una
amplia amnista que permitió a Sánchez regresar al país y desempeñar importantes cargos públicos.

La anexión a España Durante la corta vida de esta Primera República Dominicana (1844-1861), Pedro Santana
accedería a la presidencia en otras dos ocasiones. Al final de su último mandato (1858-1861), Santana resolvió
anexionar la República a España. Era un modo de detener la permanente amenaza de Hait, que había intentado
repetidamente invadir el país, pero también de mantenerse en el poder, pues aceptó a cambio el cargo de
gobernador de la Provincia española de Santo Domingo. Esta decisión desataría la Guerra de Restauración (1863-
1865), que enfrentó a los defensores de la anexión con los independentistas o restauradores (pues su objetivo era
restaurar la Primera República).

Además de Padre de la Patria por su papel en la proclamación de la independencia en 1844, Francisco del Rosario
Sánchez fue un precursor del movimiento restaurador. En 1859, sus divergencias con Santana le habían costado la
prisión y un nuevo exilio, desde el que Sánchez comenzó a preparar la lucha contra la más que previsible anexión a
España, que fue solemnemente proclamada en la capital dominicana el 18 de marzo de 1861. Con las
manifestaciones de apoyo impulsadas por el gobierno de Santana se intentó ocultar un descontento que se hizo
visible poco después, cuando, el 2 de mayo, estalló en Moca un levantamiento en armas encabezado por José
Contreras.
Dios, Patria y Libertad