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LA OBRA DE REFERENCIA DEFINITIVA

T h e

R oyal

H orticu ltu ral S o ciety

NCICLOPEDIA DE ARDINERIA

T h e

R oyal H orticultural

S o ciety

NCICLOPEDIA DE ARDINERÍA

DIRECTOR

CHRISTOPHER BRICKELL

grijalbo

grupo grijalbo-mondadori

Directora de la edición Jane Aspden Directora artística Ina Stradins

Jefe de edición Kate Swainson Jefe de edición artística Lynne Brown

Editores Claire Calman, Alison Copland, Annelise Evans, Helen Partington, Jane Simmonds

Colaboradores editoriales Jackie Bennett, Carlyn Burch, Judith Chambers, Joanna Chisholm, Allen Coombes, H eather Dewhurst, Angela Gair, Lin Haw thorne, Jonathan Hilton, Katie Joh, Jane Mason, Ferdie M cDonald, Andrew Mikolajski, Christine M urdock, Teresa Pritlove, Lesley Riley

Director editorial Jackie Douglas

Director de arte Gillian Shaw Diseño Gillian Andres, Johnny Pau, Vicky Short, Chris W alter Colaboradores de diseño Rhonda Fisher, Bob G ordon, Sally Powell, Steve Wooster

Fotografía Peter Anderson (con Steve G orton y M atthew Ward)

Pruebas Anne-Marie Dorenbos (con Peter Bainbridge, Mark Lamey, los equipos de Dorling Kindersley y de RSH Wisley)

Asistentes Diana Mitchell, Reg Perryman

Ilustración Karen Cochrane, Simmone End, Will Giles, Vanessa Luff, Sandra Pond, John W oodcock (con Andrew Farmer, Aziz Kahn, Liz Peperall, Barbara Walker, Ann W interbotham)

Búsqueda de ilustraciones Sue Mennel, asistida por Ginny Fitzgerald Maquetación y diseño Cooling Brown Partnership, Icon Associates, Johnny Pau, Debbie Rhodes, asistidos por Melanie Tham Producción Hilary Stephens Indice Dorothy Frame Agradecimiento especial al equipo de Royal H orticultural Society de Wisley G arden, Surrey y Vicent Square, Londres Edición de la versión española Julia d ejo d a r Traducción Irene Saslavsky Asesoría técnica en jardinería Caries Herrera

Copyright ©

1994 Dorling Kindersley

Copyright © 1994, 2004, G rupo Editorial Random H ouse M ondadori, S.

Travessera de Gracia, 47-49. 08021 Barcelona

Impreso en ShenZhen (China)

P ró lo g o

D u r a n t e las ú l t im a s d o s o t r e s d é c a d a s el resurgir de la jardinería como actividad para el

tiempo libre ha sido muy pronunciado y, con el aum ento del interés y la aparición de los centros

de venta de plantas, la demanda de información sobre la jardinería práctica y las plantas de jardín se ha

desarrollado con mucha rapidez. La Real Sociedad de Horticultura tiene, como parte de los objetivos de su Estatuto, el deber de «promover el interés por la práctica y la teoría de la horticultura en todas sus ramas». Gran parte de esta divulgación de conocimientos tiene lugar a través de la exhibición de plantas, la demostración de las prácticas relativas a las plantas, y la aportación de consejos a los jardineros en los Jardines de la RSH, situados en Wisley, condado de Surrey, y en Rosemoor, condado de Devon; además —y esto resulta de suma importancia—, la sociedad goza de una larga tradición en la producción de excelentes publicaciones, cuyo fin es ayudar a alcanzar su meta, que consiste en aum entar el interés y el conocimiento por los jardines y la jardinería.

La Enciclopedia de Plantas y Flores de la Real Sociedad de Horticultura, publicada por Dorling

Kindersley en

información acerca de las más de 8.000 plantas que los jardineros, a escala mundial, pueden cultivar. El éxito de Plantas y Flores no sólo ha creado un inmenso interés por las plantas que podemos cultivar en nuestros jardines, sino también una sed de conocimientos acerca de cómo cultivarlas.

1989, en estrecha colaboración con la RSH, ya ha proporcionado una importante fuente de

Este volumen complementario, la Enciclopedia de Jardinería de la Real Sociedad de Horticultura,

abastece aquella demanda y ha sido diseñada para proporcionar consejos —de un modo claro, práctico y autorizado— acerca de cómo cultivar, mantener y aumentar virtualmente cualquier conjunto de flores, frutas u hortalizas que los jardineros deseen cultivar. La jardinería implica tanto el arte como la práctica y, además de las instrucciones paso-a-paso incorporadas, incluye un asesoram iento acerca de cómo utilizar y ubicar las plantas en su emplazamiento más apropiado en los jardines. Sin embargo, el enfoque principal consiste en las técnicas prácticas para el cultivo de plantas de todo tipo. La información concreta y precisa acerca de las técnicas y las prácticas del cultivo ha sido proporcionada por una gama de autores con conocimientos especializados y se ha visto sumamente incrementada y clarificada con la inclusión de más de 3.400 fotografías, así como más de 360 ilustraciones magníficamente dibujadas. La Enciclopedia ha sido cuidadosamente diseñada para abarcar los principales conjuntos de plantas en una secuencia lógica: las ornamentales, las frutales y las hortalizas, proporcionando, además, una cobertura detallada de la tierra y del clima, de las pestes y las enfermedades, del control de las malezas, y también de las herramientas y del equipo necesarios para llevar a cabo las tareas. Cada capítulo sobre las plantas está estructurado de un modo similar con el fin de abarcar la preparación de la tierra, la plantación, el cuidado rutinario, la poda (en el caso de que sea apropiada), y la propagación, así como la manera de situar las plantas en un jardín para obtener los efectos y los resultados óptimos. Una obra de esta naturaleza incluye a muchas personas especializadas —autores, editores, creadores gráficos, fotógrafos y muchos otros— y, si se desea alcanzar el éxito, ello requiere inevitablemente un grado de cooperación extraordinario. Asegurarse de que cada pieza ocupe el lugar correspondiente en el complejo rompecabezas, que finalmente emerge como el libro acabado, es una tarea impresionante, y siento un gran agradecimiento hacia todos aquellos cuya inmensa paciencia y cuya meticulosa atención por el detalle han hecho posible esta publicación, particularmente la responsable de la edición, Jane Aspden, cuyos esfuerzos para llevar a cabo este proyecto han sido incansables. La Enciclopedia, al igual que su predecesora, tiene el propósito de proporcionar a los jardineros —por grande o limitada que sean sus experiencias y conocimientos— una fuente de referencia continuada acerca de la mejor manera de proyectar sus jardines y cultivar las plantas con el fin de obtener el máximo placer para la más estimulante y satisfactoria actividad en tiempo de ocio.

C hristopher Brickcll

Director General, Real Sociedad de Horticultura Londres, 1992

C o n ten id o

P r ó l o g o

CÓM O

UTILIZAR

ESTE

LlBRO

8

Primera parte: Creación del jardín

i

P l a n i f i c a c i ó n

y

D i s e ñ o

A r b o l e s O r n a m e n t

A r b o l e s O r n a m e n t a l e s

A r b o l e s O r n a m e n t a

12

32

Coniferas Enanas

38

Jardinería Artística

52

Cercados y Mamparas 60

W

3

'A r b u s t o s

O r n a m e n t a l e s

63

Fucsias

92

----

4 ----

 
 

E n r e d a d e r a s

94

 

Clemátide

108

----- 5 -----

 

E

l

J a r d ín

d e

R o s a s

ii6

E

l

----

8 ----

J a r d í n

d e

R o c a s

Casas Alpinas

214

i 89

P

E l

l a n t a s

B u l b o s a s

Tulipanes y Narcisos

Dalias

226

Lirios

243

217

224

---- 1 0 ----

J a r d í n

A c u á t i c o

Nenúfares

248

Acuarios

249

244

C a c t u s

y

o t r a s

11

S u c u l e n t a s

12

E l C é s p e d

276

----

13 ----

d e

E l J a r d í n

H i e r b a s

291

----

14 ----

E l

H u e r t o

291

P e r e n n e s

146

137

Hierbas, Bambúes, Juncias y Juncos

Iris

Plantas Tapizantes

Helechos

Claveles y Clavellinas

144

150

160

158

 

----

15 ----

 

E

l

J a r d í n

F r u t a l

359

 

----

16 ----

172

E l

J a r d í n

I n t e r i o r

430

Bromelias

436

Orquídeas

442

Jardinería de Flores Silvestres y de Prados

Geranios

170

----

7 ----

A n u a l e s

y Guisantes de olor

B

i e n a l e s

178

262

Segunda parte

Mantenimiento

del jardín

H e r r a m i e n t a s

y

i

e q u i p a m i e n t o

458

I n v e r n a d e r o s

E s t r u c t u r a s

y

y

3

m a r c o s

s u p e r f i c i e s

474

492

E l c l i m a

y

e l

j a r d í n

514

Protección con tra

las

H eladas y el V iento

520

S u e l o s

----- 5 ----- f e r t i l i z a n t e s

y

522

P r i n c i p i o s

d e

p r o p a g a c i ó n

535

P r o b l e m a s

d e

l a s

p l a n t a s

545

 

8

B o t á n i c a

b á s ic a

578

 

R e c o r d a t o r io s

e s t a c io n a l e s

581

G

lo sa r io

d e

v o c a b l o s

Í n d ic e

591

585

R e c o n o c im ie n t o s

648

C o l a b o r a d o r e s

Tom Wrighl Planificación y Diseño de Jardines Jim Gardiner Árboles Ornamentales, Conteras Enanas, Jardinería Ornamental, Mamparas, Arbustos Ornamentales

John Wright Fucsias

Caroline Boisset Plantas Trepadoras

Raymond Evison Clemátide

Michael Gibson El jardín de Rosas Roy Cheek Perennes (con Graham RiceJ, Tapizado del Suelo Mervyn Feesey Hierbas, Bambúes, Juncias y Juncos Jack Elliot Iris, Plantas Bulbosas, Tulipanes y Narcisos Larry Barlow Crisantemos Ha/el Kcy Helechos, Geranios John Garbally Claveles y Clavellinas Arthur Hellyer Anuales y Bienales Bill Maisham Guisantes de Olor

Kath Drydcn y Christophcr Grcy-Wilson El Jardín de Rocas (con John Warwick), Casas Alpinas Rogcr Aylett Dalias Bill Baker Lirios

Petcr Robinson El Jardín Acuático, Nenúfares, Acuarios Clive Inncs Cactus y otras Suculentas, Bromélides

John Hackcr El Césped

Deni Brown El Jardín de Hierbas

Joy Larckomb El Huerto

George Gilbert El Jardín de Frutales Don Tindall Hortalizas Tiernas y Frutales Deenagh Goold-Adams El Jardín de Interior

(con Arlhur Haywood-Cosla, Hidrocultivo) Alee Bristow Orquídeas

Peter McHoy Herramientas y Equipamientos, Invernaderos y Marcos, Estructuras y Superficies Michael Pollock El Clima y El Jardín Irevor Colé Protección contra las heladas y el viento Tony Kcndle Suelos y Fertilizantes Keith Loach Principios de Propagación, Botánica Básica

Pippa Greenwood y Andrew Halslcad Los problemas de las Plantas feon David Pycraft, Malezas)

Cómo Utilizar este Libro

C lara, concisa y fácil de usar, La Enciclopedia de

Jardinería de la Real Sociedad de Horticultura

porciona una información detallada de cómo crear y diseñar un jardín atractivo y presenta una amplia gama de técnicas horticulares que se aplican a plantas tanto ornamentales como útiles. Escrita para gustar tanto al aficionado como al jar­ dinero experimentado, el texto está pródigamente ilus­ trado con fotografías a lodo color e ilustraciones que presentan ideas de diseño, proyectos de plantación y técnicas prácticas. Listas de plantas ilustradas ayudan

al lector a elegir las plantas correctas y sirve como fuen­ te de referencia rápida.

es la perfecta biblioteca horticultural de referencia. Pro­ La Primera Parte: Creación del Jardín es una guía

completa para el diseño de jardines y todos los aspec­ tos del cultivo y del cuidado de las plantas, incluyen­ do la poda y la propagación. La Segunda Parte: Man­ tenimiento del Jardín le ayuda a elegir el equipo y los materiales de jardinería, proporciona una guía prácti­ ca para la construcción de un armazi n para las plan­ tas, y coloca las plantas en el contexto de su medio am­ biente físico. Un glosario y un índice amplios hacen que este libro sea fácil de usar y de comprender.

Primera Parte: Creación del Jardín

Nombres de plantas

En general, a las plantas se les atribuye su nom­ bre botánico. Sin embargo, en el caso de algunas plantas —incluidas las hortalizas, las frutas y las hierbas— se optó por atribuirles su nombre co­ mún antes que el botánico. Para averiguar el nom­ bre botánico de estas plantas, consulte el índice. El índice incluye los nombres botánicos y los comunes de todas las plantas mencionadas.

Los capítulos de la Primera Parte abarcan todo lo que necesita saber para seleccionar y cultivar plantas con éxito. Cada capítulo está dedicado bien a un grupo dife- ferente de plantas —por ejemplo, Á rb o les O r n a m e n t a ­

les y P la n ta s T r e p a d o r a s — , bien a una zona del jar­

dín, como E l ja r d ín

Todos los capítulos están estructurados de un modo similar a fin de que los lectores puedan familiarizarse rápida y fácilmente con el lugar donde encontrar la in­ formación que necesiten. Cada capítulo tiene seccio­ nes relativas al diseño (utilizando el grupo de plantas específico), así como a la preparación de la tierra y el plantado, el cuidado habitual, la propagación y, don­ de corresponda, la poda y la guía. Algunos capítulos tienen otras secciones a propósito del tema en cues­ tión: por ejemplo, E l j a r d ín d e H ie r b a s contiene un

índice de las hierbas comunes, mientras que E l Cés­ p e d tiene una sección relacionada con el establecimien­ to de un césped. Los capítulos relacionados con las hortalizas y los frutales tienen, al principio, una sección general, en que se describen las técnicas comunes a todas las hor­ talizas y los frutos, y que tiene la misma estructura que los restantes capítulos. A continuación hay artículos sobre hortalizas y frutas individuales, agrupadas se­ gún su tipo. Dentro de estas agrupaciones, los artícu­ los están ordenados por su nombre botánico.

d e

H ierba s o E l ja r d ín

A c u á t ic o .

Artículos especiales

La Primera Parte de la enciclopedia incluye cierto número de artículos breves centrados en un grupo específico de plantas o áreas de interés, por ejem­

plo, G e r a n io s ,

J a r d in e r ía

O r n a m e n t a l

y C asas

A l p in a s y M a r c o s . A causa de la importancia que

tienen para el jardinero, cada uno de estos temas goza de una cobertura separada dentro de un artí­ culo especial. Los recuadros incluyen explicaciones de las técnicas específicas referidas a aquel grupo de plantas; por ejemplo, el artículo sobre H e l e c h o s muestra cómo criar plantas nuevas desde las espo­ ras, mientras que el artículo de las O r q u íd e a s le ex­

plica cómo cultiva y propagar este grupo especial de plantas. Los recuadros de artículos acompañan al capítu­ lo más íntimamente relacionado con los mismos: el artículo sobre C l e m á t id e aparece en el capítulo so­ bre P l a n t a s T r e p a d o r a s , mientras que el del G u i­ s a n t e d e O l o r se encuentra en el capítulo sobre las

A n u a les y las B ie n a l e s. Todos los recuadros de ar­

tículos aparecen en las páginas de Contenidos.

E s t r u c t u r a

d e

los

C a p ít u l o s

E n c a b e z a m ie n t o s

d e

S e c c ió n

Todos los capítulos se dividen en

secciones que abarcan «Diseño», «Preparación de la tierra y plantación», «Poda y Guía», y «Propagación». Los encabezamientos están claramente destacados al principio de cada sección

y

en el filete superior.

F il e t e

S u p e r io r

Los títulos del filete superior le ayudan

a

desee. El título de la página de la izquierda contiene el nombre del capítulo; el título de la derecha lleva el nombre de la sección.

encontrar la sección del libro que

E n c a b e z a m ie n t o s

d e

C a p ít u l o s

Indica de qué grupo de plantas o zona del jardín trata el capítulo. Contiene una introducción breve que proporciona una información general acerca del grupo de plantas.

Preparación y plantación del suelo

P

l a n t a s

----------

T

r e p a d o r a s

F il e t e

R e c u a d r o

Un filete alrede­ dor de un artícu­ lo especial lo des­ taca del capítulo.

d e

F o t o g r a f ía s

P l a n t a s

D r

Indican la gama

y los tipos de

plantas que abar­ ca el artículo.

S u g e r e n c ia s

P l a n t a c ió n

El texto y las fo ­ tografías sugieren el modo de crear una presentación.

d e

T é c n ic a s

Las técnicas específicas relativas al tema del recuadro del artículo están explicadas en el texto y en las secuencias paso-a-paso de las imágenes.

Los

E l e m e n t o s

d e

u n a

P

r o t a c a c i ó n

a

P á g in a

f a

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d e

H o i a s

Propagación de begonias tuberosas

I

Cotwfur lai i t o «

 

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Il u s t r a c io n e s

d e

P o d a

E p íg r a f e s

Los epígrafes informan acerca de qué hacer.

Il u s t r a c io n e s

y

G u ía

IV)da dc irapadoras

Las ilustraciones muestran el alcance de la poda con respecto a la planta entera. Los grises indican las partes de la planta que deben ser eliminadas. Las zonas verdes y marrones trazan el aspecto de la planta después de podada y guiada.

M

a r c a s

d e

C o r t e

y

Las marcas rojas muestran dónde cortar. Las zonas de color verde claro muestran los brotes antes de ser guiados, y las flechas de color rojo muestran dónde sujetarlas.

I n s e r c io n e s

Las inserciones son detalles de la ilustración que muestran un síntoma o un corte de poda. Unas líneas apuntan al lugar apropiado en la ilustración. Los epígrafes explican qué hacer.

C

u a d r a d o s

E s q u e j e s

d c

u t

H o j a s

B a m

S e c u e n c ia s

P a s o - a - p a s o

Las secuencias paso-a-paso muestran como llevar a cabo una técnica en etapas

fáciles de seguir. Cada una

tiene un encabezamiento claro y epígrafes de cada paso que explican lo que hay que hacer.

M

é t o d o

A l t e r n a t iv o

Una o más fotografías en un recuadro coloreado dentro de una secuencia explican un método alternativo al principal.

d e

T e x t o

Un recuadro de texto comprende un texto y unas imágenes, relacionadas con una planta especifica o con

una técnica no explicada en

el texto de página.

Las fotografías insertas proporcionan un primer plano más detallado o muestran un paso «antes» y «después».

L is t a s

d e

P l a n t a s

Enumeran las plantas a las que aplicar ciertas

técnicas.

Van comentadas y tienen una clave.

Cómo proyectar su jardín

Para inspirarse y obtener unos consejos prácticos acerca

dc

de la Primera Parte: P r o y e c t o y D is e ñ o

n e s , que lo guiará a través del procedimiento en eta­

pas sencillas. Este capítulo también está repleto dc ideas

cómo diseñar su jardín, diríjase al primer capítulo

d e

J a r d i­

de pautas relacionadas con la agrupación de las plan­

y

tas y los estilos de jardín.

Para obtener información acerca de cómo incorpo­ rar un tipo de planta específico en su jardín, observe la sección dc diseño al principio dc cada capítulo. Éste proporciona unas sugerencias específicas con proyec­

tos

para esquemas de plantado y le muestra cómo com­

binar plantas diferentes con eficacia. Sin embargo, cada jardín es único, y muchos contienen zonas problemá­

ticas, tales como sitios expuestos y áreas secas y som­ breadas. Para éstas existen numerosas sugerencias de cultivo en las «guías para Cultivadores» al final dc la

sección de diseño de cada capítulo. Las listas dc plan­

tas

tado» proporcionan ejemplos de plantas que conven­ gan a tipos específicos de suelos.

en las secciones de «Preparación del suelo y plan­

Cómo cultivar y cuidar su jardín

Este libro incluye información relativa al cultivo y man­ tenimiento de las plantas de su jardín, desde tareas sen­ cillas y rutinarias, tales como el desarraigo de la ma­ leza y el riego, hasta técnicas más especializadas.

Cómo encontrar la información relativa a una técnica Para encontrar una información general acerca de las técnicas que se aplican a un grupo de plantas en par­ ticular, mire en la sección correspondiente de cada ca­ pítulo; por ejemplo, para averiguar cómo se podan los rosales, mire en la sección «Poda y guía» de E l J a r ­

d ín

d e

R o sa s .

A veces hay plantas que necesitan un tratamiento dis­

tinto de otras del mismo grupo. En tales casos, la in­

formación acerca de la técnica especifica se propor­ ciona dentro de la sección pertienente. Por ejemplo,

plantar campanillas de invierno «en lo verde» está in­ cluido en P l a n t a s B u l b o s a s «Preparación del suelo

y

sulte el índice.

Cómo encontrar información acerca dc una planta o de un grupo de plantas

Al

tipos de plantas que abarca; por ejemplo, P l a n t a s B u l ­

b o sa s no sólo incluye bulbos, sino también tallos bul­ bosos, tuberosas y rizomas. Para una información general acerca de un grupo

de

plantas principal, consulte el capítulo o el recuadro

principio de cada capítulo existe un esbozo de los

plantación». Si no está seguro de dónde mirar, con­

de artículo pertinente. Para un consejo más específico

acerca dc una planta en particular, consulte el índice.

Remisiones

Las remisiones lo conducen a una información

adicional acerca de un tema. Se refieren tanto al texto como a las imágenes. Una remisión relati­ va a un capítulo entero va en mayúsculas: véase

E l J a r d ín A c u á t ic o , pp. 224-261; una relacio­

nada con una sección o con una subsección de un capítulo entre comillas: véase «Cuidado ha­ bitual», pp. 72-74. Las remisiones relativas a ilus­ traciones o a listas de plantas van en cursiva: Plan­

tado de un árbol frutal, p. 365.

Segunda Parte: Mantenimiento del Jardín

La segunda parte de la enciclopedia comprende capí­ tulos relacionados con el equipamiento del jardín y con el medio ambiente de éste —toda la información de fondo necesaria como suplemento de la Primera Parte.

Equipamiento del jardín

Las pautas relativas a la elección y uso de los acceso­ rios de jardinería se proporcionan en el capítulo rela­ tivo a las herramientas. El capítulo relativo a los in­ vernaderos y marcos proporciona información acerca de cómo elegir y construir un invernadero y cómo apro­ vechar al máximo el espacio disponible. También ad­ vierte acerca de cómo asegurarse de que el invernade­ ro proporcione el medio ambiente necesario. El capítulo relativo a las estructuras y superficies muestra cómo construir muros, pérgolas y lechos en saliente, para crear, por ejemplo, un armazón para el jardín; y da cuenta de la variedad de materiales disponibles.

El medio ambiente del jardín

El medio ambiente del jardín tiene un efecto directo sobre la salud y el vigor de las plantas que crecen en él. El capítulo relativo a la tierra y los fertilizantes ex­ plica cómo cultivar y mejorar la tierra, y el relativo al Clima y el Jardín explica el efecto que el clima tiene sobre las plantas y cómo aprovechar al máximo el mi- croclima de su jardín.

Principios de propagación

Este capítulo expone lo básico de la propagación y ex­ plica por qué ciertas plantas se propagan mejor a tra­ vés de un método específico, de modo que el jardine­ ro comprenda mejor los procedimientos que conlleva.

Problemas de las plantas

El capítulo relativo a los problemas de las plantas le ayuda a identificar las causas de los problemas en el jardín, tales como plagas, enfermedades, trastornos y malezas, y explica cómo controlarlas o prevenirlas. Adopta un planteamiento sintomático, y está dividi­ do en secciones, cada una relativa a la parte de la planta que podría estar afectada.

Referencia rápida

El capítulo relativo a la botánica básica proporciona una explicación breve de la constitución de una plan­ ta para ayudar al jardinero a comprender los princi­ pios en los que se basan las técnicas prácticas expues­ tas en otra parte del libro. El glosario proporciona definiciones concisas de los términos utilizados en la enciclopedia. Un gráfico de re­ cordatorios estacionales informa a simple vista de qué es necesario hacer en el jardín y cuándo. Mantiene la misma estructura que los capítuios de la Primera Parte, de modo que el lector pueda dirigirse al capítulo y a la sección pertinente para obtener detalles completos. El amplio índice ayudará al lector a encontrar las plantas o las técnicas en el libro. Éste incluye tanto los nombres comunes de las plantas como los botánicos. Si los números de las páginas están en cursiva, indican que una imagen del tema aparece en aquella página.

E q u ip a m ie n t o s

y

E s t r u c t u r a s

E

n c a b e z a m ie n t o d e

Se c c ió n

Como en la Primera Parte,

los capítulos de la Segunda

Parte están divididos en secciones principalesy' con encabezamiento. '

.

d e l

J a r d ín

R

/ S

e c u a d r o e g u r id a d

d e

Los recuadros grises ofrecen consejos acerca de las precauciones al usar herramientas o productos químicos.

S

e l e c c ió n

d e

capítulos pertinentes incluyen ilustraciones de equipamientos de jardinería para mostrar la gama disponible.

S e l e c c ió n

d e

M a t e r ia l e s

En el lugar adecuado, se ilustra con fotografías la gama de materiales disponibles para un proyecto concreto.

S e c u e n c ia s

P a so -a - pa so

Unas secuencias fotográficas demuestran cada etapa de la construcción y están acompañadas de epígrafes daros que explican todo lo necesario para llevar a cabo la técnica con éxito.

P

r o b l e m a s

d e

las

P l a n t a s

S u b t it u l a d o

Proporciona el principal síntoma visible. Los problemas con

síntomas parecidos bajo éste van agrupados conjuntamente.

E n c a b e z a m ie n t o

P r in c ip a l

Indica una zona de la planta donde los síntomas son más visibles. Un problema que afecta a las raíces de la planta puede tener un artículo en la sección «Problemas de las hojas» si los síntomas se manifiesta! habitualmente en las hojas. E n c a b e z a m ie n t o d e u n a

T e x t o

El texto de cada artículo presenta una \ lista de las plantas ' más comunmente afectadas, los síntomas más visibles, la causa del problema, e información acerca de cómo controlarlo. Los controles incluyen tratamientos químicos y orgánicos, y medidas preventivas. Al final del capítulo hay una lista de los productos químicos con los nombres de los productos más corrientes disponibles.

E n t r a d a

Proporciona el nombre de la plaga, enfermedad,

o desorden fisiológico.

Tijeretas

V Plañías Pl: afectadas Arbustos,

\p perennes c y anuales, habi-

ii

Tijeretas adultas

Y

lalmente dalias, crisante­

mos y clemátides. También

albaricoques y melocotones. Síntomas Las hojas jóvenes están comidas en verano. Véase p. 561 para otros sín­ tomas.

Causa Las tijeretas (Forfí­ cula auricularia), insectos amarillo marrones de 15

mm de largo con un par de

pinzas curvadas. Comen de noche y se ocultan de día. Control Coloque tiestos in­ vertidos, rellenos de paja o heno, sobre cañas entre las plantas susceptibles; las ti­ jeretas las Utilizan como re- Hojas comidos fugios diurnos, de los que pueden ser retiradas y des­ truidas. O rocíe al atardecer con permethrin, pirimi- phos-methyl o HCH.

i

. SÍNTOMA

b i í d l N l M

taw * J ( VI

Las fotografías muestran la plaga y los daños que causa.

R e m is io n e s

Si no halla la causa aparente de los síntomas de su planta, vea los artículos del recuadro gris al final de la página.

P r im er a

P arte

REACIÓN DEL ARDÍN

Cómo diseñar su jardín, seleccionar, cultivar y propagar las plantas, y exhibirlas para su mejor aprovechamiento

P la n ific a c ió n

del

C rea ció n

y J ardín

LGUNOS DE LOS jardines más bellos pueden tener la apariencia de no haber sido diseñados en absoluto, sino que, sencillamente, parecen haber crecido de manera es­ pontánea: tapices opulentos de colores, texturas y formas en una armonía aparentemente natural. Sin embargo, esto puede ser un engaño, ya que la cascada fortuita de un rosal trepador, o el des­ pliegue perezoso de una mata de lavanda sobre un sendero, a me­ nudo se debe casi en la misma medida a la previsión deljardinero que a la naturaleza. Ya sea informal y alegremente caótico, o ele­ gante y formal, un diseño de éxito es, habitualmente, el resultado

Planificación del jardín

de una planificación cuidadosa. Existe una gran diferencia entre un jardín en el que las plantas y los elementos están arreglados caprichosamente y otro que, aun siendo aparentemente natura­ lista, está en realidad bien controlado, de modo que todos los ele­ mentos obran en conjunto para crear un esquema coherente y atractivo. La planificación es la clave para la creación de un jar­ dín hermoso: aquel que posea un sentido de unidad y de estilo, de equilibrio y de proporción, en armonía con su entorno y, tal vez como característica principal, que resulte un lugar relajante, un deleite para los sentidos, y una panacea para la mente.

A l crear o diseñar un jardín, la me­

utilizarán. En muchos aspectos es lo

mismo que diseñar el decorado interior de una casa: los tres factores principa­ les son los aspectos prácticos del empla­ zamiento, las funciones que se propone cumplir, y el gusto personal —en otras palabras, lo que existe, lo necesario y lo deseado. Tanto el diseño de un jardín como el diseño de un interior están tam­ bién influenciados por cierta cantidad de variables, tales como el tamaño, el ca­ rácter, y la época a la que pertenecen el jardín o la casa. Sin embargo, a diferencia de una casa,

un jardín no permanece estático, inclu­

so de una semana a otra; en realidad,

este elemento de cambio y sorpresa es

lo

esencia de la jardinería. Ciertas plan­

la

tas pueden resultar espectaculares en una

estación y pasar inadvertidas en la si­ guiente. Incluso después de creado el jardín, será necesario un proceso de di­ seño continuo para adaptarlo y realzarlo

a medida que se desarrolla.

I.a importancia de la planificación Aunque gran parte del placer de la jar­ dinería deriva de efectos imprevistos, una planificación a fondo es esencial para asegurar un diseño coherente. La determinación de, al menos, la estruc­ tura básica del jardín sobre el papel, pre­ vio a efectuar algún cambio, ayuda a prevenir errores costosos. Por supuesto que es posible efectuar algunas altera-

jsK SB

ta principal consiste en proveer un

espacio particular que satisfaga las ne­

cesidades y los gustos de aquellos que

A b u n d a n c ia

I n fo r m a l

El encanto de este jardín informal se debe más a un diseño sólido que a la casualidad. Un sencillo sendero dirige la mirada hacia más allá de los campos,

destacando así el brillante colorido de las plantas. La gama de colores, rosa y malva, se aviva con audaces pinceladas de rojo, amarillo y blanco.

E l e m e n t o s

d e

D is e ñ o

F o r m a l e s

b ie n

E q u il ib r a d o s

Las formas rectas y geométricas de un seto recortado y la elegancia clásica de una estatua complementan el gran estanque circular con su plantación discreta de lirios y nenúfares.

ciones menores con posterioridad, pero la colocación de los elementos a largo plazo, tales como los patios, las pare­ des y los árboles, deberían estar resuel­ tos previamente. Planifique el jardín como un todo, en vez de abordar las di­

D is e ñ a r

u n

J a r d ín

s e g ú n

t u s

ferentes partes poco a poco; esto facili­ tará una sensación de continuidad, de manera que los elementos individuales no resulten meramente interesantes por sí mismos, sino que resulten efectivos vistos en conjunto.

N e c e s id a d e s

D is e ñ o

d e

B a jo

M a n t e n im ie n t o

Un pavimento duro facilita el cuidado del césped y conjuntos, plantadas con arbustos de bajo mantenimiento, árboles pequeños y plantas tapizantes.

La planificación debería ser un pro­ cedimiento lógico para crear un diseño que combine lo funcional y lo deseable con lo realista. Tanto el presupuesto como el diseño pueden determinar qué cantidad de trabajo —si ello es así— em­ prenderá uno mismo. Si se trata senci­ llamente del cultivo, del sembrado o de la colocación de losetas de hierba y plan­ tación, es posible que se sienta capaz de emprenderlo. No obstante, los trabajos de nivelación y de construcción, tales como la construcción de muros de con­ tención, terrazas, estanques y patios, re­ quieren experiencia y habilidad. Como estos elementos son permanentes, y los errores, costosos de rectificar, es mejor emplear una ayuda profesional si no se posee habilidad para la construcción

(véase también E s t r u c t u r a s y

f ic ie s pp. 492-513). También es necesario decidir si una ayuda resultará necesaria para el man­ tenimiento de rutina, una vez ya esté es­ tablecido el jardín. Es posible planifi­

car un jardín para que requiera poca conservación.

Cambios en un jardín existente

En la mayoría de los casos, la planifi­ cación implica la modificación de un jardín ya existente antes que la creación de uno completamente nuevo; y existen varias razones para desear volverlo a diseñar. Después de una mudanza, es posible que desee cambiar una parte o la tota­ lidad del diseño del jardín existente para satisfacer preferencias personales. Es po­ sible que el trazado o el carácter de un

S u p e r ­

J a r d ín

d e

A l t o

M a n t e n im ie n t o

jardín se adapten para amoldarse a usos distintos, tales como proveer unas zo­ nas de juego, el espacio para los frutales y las hortalizas, o una mayor intimidad. Si el jardín requiere un nivel de man­ tenimiento elevado, puede resultar ne­ cesario adaptar su estilo, con el fin de reducir la cantidad de trabajo que im­ plica. Con menos frecuencia, un jardín demasiado enmarañado o abandonado podría requerir la restauración o reno­ vación de ciertos elementos para rees- tablecer su diseño original (véase tam­ bién «La restauración de jardines antiguos e históricos» p. 31).

Estimación inicial Resista la tentación de apresurarse: si se enfrenta a una maraña estilo jungla de árboles sobresalientes, arbustos abando­ nados y malezas, podría parecer senci­ llo excavar todo el jardín y comenzar otra vez, pero es mejor proceder con cautela. El desorden podría ocultar al­ gunas plantas interesantes o útiles que deberían conservarse. La inclusión de uno u dos especímenes más desarrolla­ dos dentro de un jardín nuevo propor­ ciona una estructura alrededor de la cual se puede diseñar el esquema de planta­ ción, y también ayuda a contrarrestar un aspecto inacabado. Permita que las ideas acerca del nue­ vo diseño del jardín se desarrollen gra­ dualmente, a fin de incorporar lo me­ jor de los elementos heredados, antes que imponer una imagen preconcebida al emplazamiento. Dentro de lo posible, conviva con el jardín tal como está du­ rante un año civil, anotando cualquier elemento que valga la pena conservar, tal como un seto crecido que proporcio­ ne un refugio valioso de los vientos do­ minantes, o un arbusto que, en invier­

Aquí aparece una gama de plantas más variada, con frutales, hortalizas, plantas en recipientes, y trepadoras sobre espalderas, que requieren cuidadosa atención y una conservación regular durante todo el año.

no, ilumine un rincón apagado con una exhibición de bayas atractivas. Durante este período inicial se pueden proporcionar unos colores y un interés adicionales por medio de contenedores, plantas anuales o bienales a medio de­ sarrollar, y enredaderas de crecimiento rápido, guiadas sobre una espaldera. Las tareas rutinarias de mantenimiento, ta­ les como la poda de las ramas muertas o dañadas por los árboles y arbustos, el segado del césped, la eliminación de las malezas perennes, y el recortado de los setos, deberían ser llevadas a cabo como de costumbre para mantener el jardín en buenas condiciones.

La creación de un nuevo jardín

Crear un jardín en un emplazamiento de «campoverde» nuevo (uno que no ha sido previamente cultivado como jardín) puede resultar intimidatorio, pero tam­ bién debería constituir un desafío esti­ mulante. Al haber menos construccio­ nes impuestas por elementos ya existentes en el jardín, se dispone de una mayor libertad para seguir los dictados de la imaginación. Sin embargo, es im­ portante diseñar el jardín en relación con su emplazamiento y tener en cuen­ ta el tipo de suelo y el clima.

Tipos de jardín Existe un estilo de jardín que conviene a cada personalidad; para algunos, una huerta productiva resulta una prioridad; para otros es más importante una zona para recibir invitados o un lugar aisla­ do para relajarse. Los ejemplos siguien­ tes muestran tipos de jardín comunes. Jardín familiar Habitualmente de dise­ ño bastante formal, este tipo de jardín proporciona un lugar seguro para el jue­ go de los niños, además de zonas para orlas de flores, frutales y hortalizas, y un patio o una terraza.

J a r d ín

A b ie r t o

Este jardín está rodeado por una estructura de setos altos, lo que hace de él un lugar silencioso e íntimo. Un banco ornamental proporciona un sólido centro de atención y un lugar desde el cual disfrutar de los parterres rosas y blancos, densamente plantadas con

F o r m a l

Nicotiana muy

perfumada, Buddleia blanca, y majestuosas

Cleome.

Jardín campestre Probablemente cuente con un trazado informal y contenga mu­ chas plantas interesantes y poco comu­ nes; también podrá incluir algunas zo­ nas salvajes o de conservación, y un elemento acuático. El mantenimiento de este tipo de jardín podría requerir un ele­ vado grado de experiencia horticultural. Salón exterior formal Con construccio­ nes tales como un palio, paredes bajas, escalones, y tal vez un estanque eleva­ do, este estilo de jardín pueda disponer de muchas plantas en contenedores, pero pocas plantaciones más, y proba­ blemente carezca de césped. Habitual- mente requiere un mantenimiento míni­ mo. Este estilo formal es adecuado para pequeños jardines urbanos. Jardín abierto Este tipo de jardín, situa­ do posiblemente en un terreno inclina­ do delante de la casa, requiere general­ mente poco mantenimiento y resulta ideal para el recreo pasivo, con buenas vistas de los alrededores. Puede estar construido sobre terrazas y tener espa­

J a r d ín

U r b a n o

y

d e

P a t io

Un amplio entarimado conforma un inusual patio escalonado con un esquema sesgado y dinámico. Las plantas han sido escogidas por su bajo mantenimiento y su follaje atractivo y arquitectónico.

cio para cultivar algunos frutales y hor­ talizas. Santuario protegido y aislado Donde la intimidad es prioritaria o donde el jar­ dín está abierto a la vista, o se asoma a panoramas desagradables, este tipo de diseño con valla suele incorporar una pérgola o glorieta y muchas plantas tre­ padoras.

Trazado de un esbozo En la etapa preliminar de diseño rcsul-

ta útil trazar un esbozo rápido del em­ plazamiento del jardín. Tome nota de la posición de la casa y de otros elemen­ tos fijos, tales como los límites; después, distribuya las zonas para los macizos, los parterres, un césped, estanque, pa­ tio, o cualquier otra cosa requerida. Donde sea necesario, deje espacio para elementos fijos puramente funcionales, tales como un depósito de abono o un cobertizo de herramientas, alejados de la casa u ocultos a la vista.

¿Macizo formal o regulado del jardín delantero?

 

Orla mixta

Terraza

árboles,

arbustos,

P l a n if ic a c ió n

d e

lo s

C o m p o n e n t e s

d e i.

J a r d ín

Realice un gráfico sencillo de todos los elementos que piensa incluir en el jardín, bosquejando su ubicación con respecto a la casa y a otros elementos fijos, así como respecto a los límites exteriores.

Valoración del

emplazamiento

Antes de pasar a la próxima etapa de planificación, evalúe el emplazamiento concienzudamente. El examen debería

detallar factores tales como el clima y

el

formación resulta inestimable al decidir sobre el drenaje, la protección, qué plan­ tas cultivar, y dónde emplazarlas.

Consideraciones climáticas

Es útil averiguar las cifras de las lluvias

anuales, las temperaturas y las horas de sol, al igual que los detalles de cualquier

tipo de influencia climática, tales como las zonas de escarcha. El emplazamiento geográfico también puede tener impor­ tancia: por ejemplo, un emplazamien­

to

m sobre el nivel del mar, puede tener una

temperatura varios grados inferior a los

de otros sitios cercanos pero bajos, de modo que la estación del crecimiento podría ser posterior. Los jardines ciuda­ danos son habitualmcnte más cálidos y están más protegidos que los de las zo­ nas rurales. Los jardines costeros están expuestos a vientos cargados de sal, pero las temperaturas son menos extremas que tierra adentro. Además, se debe tener en cuenta el microclima: tome nota de la dirección

en lo alto de una colina, a 150-200

tipo de suelo, ya que este tipo de in­

a la que mira el jardín y cuáles son las zonas más soleadas y sombreadas de

Calle con tráfico

E f e c t o s

d e

P l a n t a c ió n

A CORTO Y LARGO PLAZO

Es posible crear un efecto de plenitud y abundancia con rapidez utilizando perennes que crezcan deprisa entremezcladas con

anuales para rellenar huecos y proporcionar bastante color; pero, a largo plazo, tal esquema puede requerir un mantenimiento mayor (derecha). Un diseño más estructurado, en un marco esculpido de árboles, arbustos y setos recortados, tardará mucho más tiempo en alcanzar la madurez (extrema derecha).

una estación a otra y en distintos mo­ mentos del día; por ejemplo, la sombra de un árbol deciduo es más densa a fi­ nales de la primavera y del verano. Algunos rincones del jardín pueden estar protegidos, mientras que otros pue­ den estar expuestos y necesitados de pro­

tección si se pretende utilizarlos por completo, dependiendo de la dirección

U5

O

Sol por las mañanas

Arbol

xistente/

l sombra

Fresco

Turbulencia

del viento

A la vista de los vecinos y vísta mala

P la n o

d e l

M ic r o c l im a

Casa

Sitio cálido/seco

Cálido,

buen drenaje

Suelo bajo, húmedo y pesado

Ventoso

Ventoso

Buena vista

d e l

J a r d ín

0

Pleno sol,

Árbol

xistentel

v sombra

Valore las condiciones, los elementos del emplazamiento y las plantas correctamente: por ejemplo, un estanque ha de estar en el sitio más húmedo, y las especies que prefieren el sol, en el sitio más cálido.

y

también haya trozos húmedos y secos y puntos fríos y calientes; nada de esto es necesariamente malo, pero todos afec­ tan el tipo de plantas que prosperarán. Intente aprovechar los microclimas di­ ferentes que concurren dentro del mis­ mo jardín, cultivando plantas que dis­ fruten de las condiciones dadas, en lugar de intentar criar especies inapropiadas. Véase «Microclima», p. 519.

Suelo

A menos que planifique la creación de

la fuerza del viento. Es posible que

un jardín «duro», mayormente pavi­ mentado o de gravilla, es esencial ave­ riguar el tipo, la textura y el nivel de aci­

dez (pH) del suelo; puede ser de arcilla pesada; ligero y arenoso; gredoso o lo­ doso; o turboso y ácido. El tipo de sue­ lo afecta el drenaje, a la clase de plan­ tas que se pueden cultivar, y a la facilidad de las tareas de cultivo, tales como el cavar y el plantar. En los viveros resulta fácil obtener equipos de alquiler para la determina­ ción del pH del suelo, aunque la presen­ cia de ciertas plantas también podría proporcionar un indicio aproximado:

por ejemplo, los rododendros, las hor­

tensias, los brezos y los helcchos gene­ ralmente prosperan en tierras ácidas. Para más detalles, véase «Acidez y al­ calinidad», p. 523.

P l a n t a c ió n

Z o n a s

H ú m e d a s

y

S o m b r ía s

Examine el tipo de suelo antes de seleccionar las plantas. Un emplazamiento húmedo y sombreado proporciona un medio ambiente perfecto para Hermosas azul-verdosas y estriadas y para las bellas e intensas iris sibirica.

p a r a

El emplazamiento del jardín Al diseñar un jardín, considérelo en el contexto de su ambiente circundante, an­ tes que aislado. Puede estar ubicado en una terraza o en un emplazamiento su­ burbano con panoramas buenos y ma­ los, por ejemplo, o estar en una posi­ ción elevada con buenas vistas, pero que necesita protección del viento. Ahora es posible trazar un plano más detallado, mostrando los panoramas buenos y malos, la dirección de los vien­ tos dominantes, y una indicación del si­ tio donde podría ser necesaria una pro­ tección adicional. Otro factor a tener en cuenta es el ruido; si no es alto, una plantación densa de perennes, o unos só­ lidos bancales de tierra, pueden ser de ayuda. Un enfoque más sencillo, y a ve­ ces igualmente efectivo, es el de crear un elemento de diversión con una fuente o una cascada.

Aspectos del

mantenimiento

Todos los jardines, incluso los informa­

les o los silvestres, necesitan cierto cui­ dado y ciertas atenciones para mante­ nerse en buen estado. Antes de decidir sobre un diseño, sea realista en cuanto

a la cantidad de trabajo y energía que

está dispuesto a invertir: si quiere que

el

un estilo de jardín que no exija una ru­

tina constante de segar, recortar, esta­ car, desarraigar la maleza y limpiar para que resulte atractivo. Calcule de cuánto tiempo y cuánta ayuda dispondrá o po­ drá aportar para conservar su buen as­ pecto y compárelo con los regímenes de mantenimiento necesarios para la ma­ yoría de los jardines. Existen períodos especialmente atareados: la primavera y

el

mantenimiento sea mínimo, opte por

principio del verano, por ejemplo, de modo que una ayuda supiementaria puede resultar necesaria.

E f e c t o s

d e

P l a n t a c ió n

A CORTO Y LARGO PLAZO

Es posible crear un efecto de plenitud y abundancia con rapidez utilizando perennes que crezcan deprisa entremezcladas con anuales para rellenar huecos y proporcionar bastante color; pero, a largo plazo, tal esquema puede requerir un mantenimiento mayor (derecha). Un diseño más estructurado, en un marco esculpido de árboles, arbustos y setos recortados, tardará mucho más tiempo en alcanzar la madurez (extrema derecha).

A p r o v e c h a n d o

al

m á x im o

lo s

E l e m e n t o s

N a t u r a l e s

Una plantación informal integra los elementos naturales del emplazamiento con eficacia, dando lugar a un jardín silvestre espléndidamente plantado.

Expectativas a largo y a corto plazo

Habitualmente, los árboles son las plan­

tas mayores y las que gozan de vida más larga, pero algunas especies pueden vi­ vir mucho más que otras: los robles

(Quercus) pueden vivir más de 200 años, mientras que algunos cerezos floridos (Prunus) y abedules (Betula) pueden de­ caer después de sólo 50 o 60 años. Esto también se aplica a los arbustos. En ge­ neral, cuanto más rápido sea el creci­ miento de un árbol o arbusto, más cor­ ta puede resultar su vida efectiva. Aunque la expectativa de vida de las

J a r d ín

d e

b a jo

M a n t e n im ie n t o

Una estructura de materiales duros, árboles y arbustos forma un diseño eficaz y de bajo mantenimiento.

plantas herbáceas perennes es menos va­ riable, ciertas plantas, por ejemplo las peonías (Paeonia) y los Acantus, viven muchos años; otras, tales como los del­ finios y el flox, tienen vidas más cortas. Al planificar un jardín, tenga en cuen­ ta las velocidades de desarrollo de los componentes, necesarias para alcanzar un aspecto bien definido. Las estructu­ ras tales como pavimentos, pérgolas o muros tienen un efecto inmediato; un césped adquiere un aspecto presentable muy rápidamente si se lo cría a partir de losetas, pero llevará más tiempo si se lo siembra a partir de semillas; algunas plantas herbáceas, arbustos y setos al­ canzan la madurez en cinco años. Al­ gunos jardineros más pacientes podrían planificar con vistas a una escala tem­ poral de diez años, incluyendo algunas plantas de crecimiento lento, mezcladas con aquellas que alcanzan la madurez más rápidamente, pero que son más efímeras.

Creación de un diseño

U n a vez. comprobados el tipo de

Si han quedado zonas grandes de es­ combros o de subsuelo remanentes de

obras de construcción, pueden ser uti­

formar la

base de un jardín de gravilla o de lade­ ra de guijarros, antes que emplear tiem­ po y esfuerzo para excavarlos y reem­ plazarlos por tierra buena. Este tipo de emplazamiento proporciona condiciones ideales para las plantas que prefieren un terreno muy drenado. La ventaja de un

jardín de gravilla o de ladera es que, una vez establecidos, frecuentemente requie­ ren un mantenimiento mínimo (véase

también E l J a r d ín d e R o c a s , «El le­

provecho para

suelo y las condiciones climáticas,

se debería llevar a cabo un estudio más

detallado del emplazamiento. Evalúe lizadas el con

estado en que se encuentra cualquier construcción o plantas existentes dentro del jardín, para decidir si habría que in­ cluirlas en el nuevo diseño del jardín, y mida el emplazamiento para proporcio­ narse un plano de base.

Aprovechamiento de las características naturales

Opere siempre con las condiciones de partida, utilizando los elementos natu­ rales del emplazamiento como parte del diseño. Las pendientes, bancales y cam­ bios de nivel podrían ofrecer lugares para la construcción de terrazas, muro de retención, macizos escalonados, co­ rriente de agua, o jardín de rocas, así como proporcionar buenos panoramas del jardín. Se pueden utilizar plantas ta­ pizantes silvestres y bulbos para cubrir bancales umbríos y proporcionar color. Las zonas con problemas de drenaje o de humedad constituyen un buen ho­ gar para las plantas amantes de la hume­ dad. Estas zonas resultan a veces difíci­ les (y costosas) de drenar, con que utilize plantas adaptadas a estas condiciones. Si existe un gran trozo de suelo húme­ do, puede haber lugar para sauces or­ namentales (Salix) y alisos (Alnus), con prímulas de candelabro {Prímula), al­ gunas calilla, y otras plantas pequeñas y amantes de la humedad alrededor de éstas (véase también E l J a r d ín A c u á ­ t ic o , «Jardines pantanosos», p. 245).

cho de guijarros», p. 192).

Evaluación de los elementos existentes

Confeccione una lista de las plantas lon­ gevas del jardín, identificándolas don­ de ello sea posible. Anote el estado de los árboles, arbustos, setos y plantas pe­ rennes, y también las del césped, y cal­ cule en qué medida necesita podar y re­ novar. Después calcule los tamaños actuales y eventuales de los árboles y ar­ bustos. Haga una lista aparte de todos los ele­ mentos «duros» del jardín, tales como patios, muros, senderos, invernaderos, estanques y pérgolas. Indique la com­ posición de estas estructuras, su condi­ ción y su aspecto. Al preparar el plano del jardín, esta información le ayudará a decidir qué plantas tendrá que cambiar de lugar o cuáles eliminará, y qué elementos «du­ ros» mantendrá o modificará.

A p r o v e c h a n d o

a l

M á x im o

lo s

E l e m e n t o s

N a t u r a l e s

Una plantación informal integra los elementos naturales del emplazamiento con eficacia, dando lugar a un jardín silvestre espléndidamente plantado.

Camino

Planta, lo f

set0 6 6 n ¿ \

Terraza pavimentada

Pi no

existente

.

nuevo

Jarcljn de

frutos

huerto

Seto

divisorio!

 

Arbustos-

Árboles

nuevos

|nuevos

floridos

floridos

istanque

nformal

existente

D

ib u ja r

e l

P l a n o

a

E s c a l a

Plano a escala del jardín, con límites, estructuras existentes y otros elementos que piense conservar y agregue después los nuevos elementos elegidos.

Hacer un plano a escala

A

sean mínimos, dibuje un diagrama a es­ cala del emplazamiento como plano bá­ sico, sobre el que se podrán trazar di­ versos diseños. Estos podrán ser muy diferentes en cuanto al estilo, al espa­ cio dispuesto para cada elemento y al sentido de la proporción, pero confec­ cione cada uno sobre un plano a escala para que tenga una base real.

menos que los cambios propuestos

Medición del emplazamiento Primero mida los límites del terreno, uti­ lizando una cinta métrica de gran lon­ gitud. Si el emplazamiento tiene forma irregular, divídalo en pequeños sectores con puntos fijos precisos y mida cada sector individualmente. Alternativamen­

te puede contratar un agrimensor para

que prepare un plano a escala. Puede utilizarse un plano existente —tal vez uno que forme parte de la es­

critura de la casa—, aunque éstos sue­ len ser inexactos, y pueden incluir sólo

los

casa.

Cambios de nivel

limites del jardín y la posición de la

Si en el emplazamiento existen conside­

rables cambios de nivel, indíquelo en el momento de la agrimensura, ya que el

diseño nuevo podría tener que incorpo­ rar ciertos elementos para dar cabida al

declive. En un jardín con una inclina­

ción acentuada, puede resultar necesaria

la

retención. Es conveniente conservar una inclinación suave en dirección opuesta

a la casa, ya que facilita el drenaje del césped o del patio junto a la casa.

Preparación del primer plano Pase las medidas del emplazamiento al papel para crear un plano a escala bá­

sica del jardín; debería incluir todos los límites, junto con cualquier elemento que desee conservar del jardín existen­ te, tales como árboles, arbustos, sende­ ros y muros. Si realiza varios diseños di­ ferentes con fines comparativos, dibuje cada uno sobre papel vegetal pegado en­ cima de este plano a escala, de modo que los detalles puedan cambiarse con facilidad sin volver a dibujar el contor­ no original. Bosqueje los elementos de diseño que considere esenciales, pero sea realista en

cuanto a lo que pueda darle cabida en

el

dría resultar incoherente y confuso. Evi­

te

dín o árboles potencialmente grandes en un terreno relativamente pequeño, ya que entorpecerían el diseño.

construcción de terrazas o muros de

jardín; de otro modo, el diseño po­

incluir demasiadas estructuras del jar­

Elección del estilo de diseño

Existen muchas variantes de estilo que proporcionan un potencial para la crea­ ción de un diseño único; el gusto per­ sonal puede resultar el factor de deci­ sión principal. Algunas personas prefieren mucho espacio abierto; otras, un jardín más secreto y dividido; pue­

den existir zonas simétricas y formales,

o formas irregulares y fluidas. Es posi­

ble crear efectos notablemente diferen­ tes, según se utilicen formas de lados rectos o curvas, con tal de mantener un diseño bien proporcionado. Hay algunos principios básicos de di­ seño a observar, sea cual fuere el estilo. El equilibrio y la armonía son muy im­ portantes: intente incluir elementos que

complementen entre sí, y con el em­

plazamiento general, para crear un todo

coherente. También hay que considerar

la escala y las proporciones; esto puede

resultar bastante difícil en el caso de una composición viva como lo es un jardín, ya que las plantas cambian de tamaño

y de forma a lo largo de una serie de es­

taciones. Tenga siempre en cuenta las al­ turas, extensiones, hábitos, y las tasas de crecimiento eventuales de las plantas, antes de incluirlas en el diseño. Relacio­ ne las plantas entre sí y con los elemen­ tos contiguos, tales como muros y sen­ deros (véase también «Relaciones de altura y de escala», p. 22). Las vistas o los centros de atención también podrán ayudar a obtener un contenido y definición mayores; en prin­ cipio, lo mejor es calcularlos en el em­ plazamiento mismo antes de incorporar­ los al diseño. Al igual que con todos los elementos, es posible que sean necesa­ rios algunos ajustes ai delinear final­ mente el esquema en el suelo.

se

Trampantojo

Es posible diseñar un jardín de modo que su forma resulte alterada visual­ mente y hacer más agradables sus proporciones aparentes. En el primer diseño, a la derecha, la urna del fon­ do tiene el mismo tamaño que la co­ locada en primer plano, mientras que, en el jardín del centro, se ha coloca­ do en el fondo una urna con la mis­ ma forma, pero más pequeña, sugi­ riendo que el jardín es más largo de lo que realmente es. Esta imitación de la perspectiva natural crea una impre­ sión de longitud, reforzada por el res­ to del diseño: el sendero se hace más angosto en el fondo del jardín, árbo­ les sucesivamente más pequeños re­ troceden en la distancia, e incluso el seto es más corto, en la parte poste­ rior, para reforzar la ilusión. En el ex­ tremo derecho, el jardín parece más corto y más ancho al colocar elemen­ tos separadores a intervalos y a lo largo.

D e t e r m in a c ió n

F o r m a

y

d e

E s t il o

la

e l

Jardines de tonos y estilos radicalmente diferentes se han creado dentro de la misma estructura. El primero (derecha) está basado en unos principios de diseño rectilíneo de líneas rectas y bloques que le proporcionan

regularidad y

formalidad, dirigiendo la atención sobre cada elemento distinto dentro de la estructura. Contrastando con éste,

el jardín de la extrema

derecha utiliza un diseño curvilíneo suave, con un

estilo mucho más fluido

e informal.

Perspectiva y proporción

Manipulando la perspectiva aparente y la proporción, es posible lograr que el jardín parezca más corto y ancho, o más largo y angosto. Haga que un jardín pa­ rezca más larga estableciendo un eje lar­ go y después acentuándolo. Sitúe plan­ tas altas en primer plano, pasando a otras más cortas a lo largo del eje, qui­

P

e r s p e c t iv a

C o r r ie n t e

Este diseño no altera el tamaño ni la perspectiva aparente del jardín.

zá con un centro de atención como, por ejemplo, un espécimen de árbol. Éste no debe ser demasiado alto para que no se altere la perspectiva. Alternativamente, considere la posibilidad de exagerar la perspectiva (véase debajo). En un jardín largo y angosto, la inte­ rrupción de la perspectiva mejora a me­ nudo las proporciones aparentes, y tam­ bién lo hace más misterioso, invitando a explorarlo. La elección de las divisio­

P e r s p e c t iv a

E x a g e r a d a

Sendero estrecho y árboles decrecientes alargan el jardín.

nes debería depender del jardín: una es­ paldera con una arcada desplazada del centro proporciona una división pro­ nunciada; en cambio, una orla que in­ vada el eje longitudinal crea una inte­ rrupción menos pronunciada. Los colores también pueden afectar a la sensación de distancia: los colores fuer­ tes y cálidos acortan la perspectiva, ya que parecen adelantarse; los colores más fríos y neblinosos parecen retroceder.

I n t e r r u p c ió n

d e

la

L o n g it u d

Las divisiones parciales acortan la perspectiva de un jardín largo.

Confección del plano definitivo

Ahora es posible reunir lodos los ele­ mentos dentro del rompecabezas que

proporcionará el diseño definitivo. Di­ buje este plano de ejecución a escala, de manera precisa, sobre papel cuadricu­ lado, utilizando números o símbolos para los diversos elementos. Indique la extensión de los árboles y los arbustos de manera precisa para asegurarse de que tengan suficiente espacio en relación

otras plantas y elementos. A veces los

planos sobre el papel pueden parecer poco satisfactorios al transferirlos al te­

rreno, de modo que, antes de preparar

el

a

diseño definitivo del emplazamiento,

E l J a r d ín

A c a b a d o

señale las diferentes zonas por medio de cordeles y estacas para indicar las pro­ porciones y el tamaño de los elementos. Al alcanzar esta etapa, será necesario casi con seguridad hacer ajustes en el emplazamiento, de modo que pruebe al­ gunas variaciones. Una vez haya com­ probado que los tamaños y las propor­ ciones de los elementos y las zonas se complementan correctamente, incorpó­ relas al diseño. Al diseñar macizos y orlas, marque sus contornos en el plano principal, pero

elabore el plano detallado de plantación

por separado, preferentemente a mayor escala (véase p. 20). Sólo será necesario dibujar la estructura y las plantas indi­

viduales con precisión.

Elplano de diseñofinal (derecha) está hecho a escala, con cada elemento claramente indicado; eljardín acabado (abajo) hace un buen uso de los elementos naturales al emplazamiento e incorpora, asimismo, consideraciones prácticas.

2 Urnas elevadas sobre pedestales plantadas con geranios y Helichrysuni

3 Orla baja de lavanda algodonera (Santolina chamaecyparissus)

I Pino existente

4

Gravilla de color cálido para la entrada

23

el sendero hacia el jardín

y

5

Arbustos de bajo

mantenimiento

6

Cobertizo

prefrabricado para

guardar herramientas

7 Tierra en caja de madera

8 Cerezo ornamental

(Prunus ‘Shirofugen’)

9

Gama de color discreta para macizo

con hierbas, clavellinas (Dianthus)

y otras plantas aromáticas

10 Jardín de hortalizas, incluyendo hortalizas de ensalada

II Arcada hacia el huerto, cubierta de clemátide y rosales trepadores

Abedul plateado (Betula papyrifera)

22

Patio construido de lajas premoldeadas con contenedores para plantas individuales y anuales

 
 

21

Orla mezclado de arbustos y caducos para proporcionar atractivo todo el año

 

20

Fatsia japónica siempreverde

 

19

Manzano

 

silvestre

existente

(Malus)

 

18

Magnolia stellala

 

17

Deutzia longifolia

 

16

Estanque informal con nenúfares, rodeado de lirios y otras plantas amantes de la humedad

 

15

Pyrus calleryana ‘Chanticlecr’

 

14

Manzano silvestre (Malus ‘Profusion’)

12 Jardín frutal, incluyendo bayas comestibles, frambuesas y otros frutos blandos

13 Seto bajo de boj (Buxus semper»irens)

para rodear el huerto

Planos de la plantación

Una vez determinado el discfio básico del jardín, es posible proseguir con una planificación más detallada, incluyen­ do la decisión sobre exactamente qué plantas se cultivarán y dónde ubicarlas. El estudio del emplazamiento habrá per­ mitido tomar nota de cualquier planta existente que merecería ser incorporada en el nuevo diseño. Si existen árboles, arbustos y setos útiles a conservar, pero en malas condiciones, deberían ser po­ dados y alimentados para renovarlos. Es mejor dibujar los planos de plan­ tación separadamente y a mayor escala.

O

rla

M e z c l a d o

No necesitan ser obras de artes; consi­ ga dibujar un plano de plantado sim­ ple y realista, e incluya otros elementos inmediatamente contiguos o relaciona­ dos con la plantación: por ejemplo, un cobertizo que tendrá plantas trepadoras guiadas a los costados. Al emplazar las plantas, asigne un es­ pacio suficiente para que cada una pue­ da desarrollarse hasta alcanzar la má­ xima altura y extensión verosímiles. Esto resulta especialmente importante para los árboles y arbustos, porque suelen conformar el «esqueleto» principal y permanente del diseño (véase también «Principios de plantación», pp. 21-26).

Un detalle de la orla mezclado a partir del plano principal muestra cómo un limitado aspecto de color crea un efecto armonioso. Los arbustos proporcionan alturay estructura, en tanto los perennes realzan el diseño, formando una muestra equilibrada.

Artemisia absinthium

«Lambrook Silver»

Budleya

davidii

«Slack knighv»

Sedum/

spectabile

«Autumn

Joy»

Artemisia

absintium

«Lambrook

Silver»

Clemátide

«Hagley Hybrid»

Clemátide

«John Huxtable»

-vk-

ícanthiui

Pyracantha

X Watereri

.

Escallonia

yple b\oeeo\

?aeomla

.«Ballerina

Deutz

K o 5 e ¿

tantissima

í iinct»

Phlox

paniculata

Veronica

Geranium Cinereum

var. subcanlescens

Planificación de la obra

Antes de embarcarse en la construcción y el cultivo, prepare un programa para que la desorganización en el emplaza­ miento sea mínima: las operaciones más sucias y más elaboradas, tales como la construcción de un patio o de un muro, se llevan a cabo en primer lugar. Operaciones como sembrar, plantar, trasplantar, o colocar losetas de césped, deberían ser emprendidas en la época apropiada; de otro modo, las plantas tal vez no sobreviviesen: el otoño, el invier­ no, o el principio de la primavera, po­ drían ser las mejores épocas. Los traba­ jos de construcción es mejor empren­ derlos en verano o en otoño, cuando existe una posibilidad menor de que las malas condiciones climáticas afecten a las operaciones. Planifique primero es­ tas etapas.

Plan de operaciones Elementos duros existentes Repare o renueve las estructuras existentes del jar­ dín en cualquier época del año, en tan­ to lo permitan las condiciones cli­ máticas. Plantaciones existentes Si hace falta, proteja cualquiera de las plantas que de­ see conservar en su posición actual para evitar cualquier daño causado por los trabajos de construcción. Elimine las plantas no deseadas. Durante la estación inactiva, saque cualquiera de las plan­ tas requeridas a otro lugar, trasplánte­ las, o cúbralas con tierra temporaimente. Losetas de césped existentes Si las lo­ setas de césped se encuentran en un es­ tado aceptable y se debe cambiar la for­ ma del césped o su posición, quítelas y trasládelas lo antes posible (véase «Tras­ lado de losetas», p. 283). Las losetas

también deberían quitarse, si pueden re­ sultar dañadas por los trabajos de cons­ trucción, y colocarlas de nuevo. Lo me­ jor es trasladarlas al principio de la primavera o del otoño, pero si se las mueve en invierno se pueden conservar apiladas durante dos o tres semanas an­ tes de volver a colocarlas (véase «Alma­ cenado de las losetas», p. 282). No qui­ te las losetas en verano. Trabajos de construcción nuevos Si ello

es posible, complételos antes de cultivar

o plantar. Compruebe la ubicación de

todas las tuberías (gas, agua, etc.) para asegurarse de no dañarlas. Cultivo del suelo Deshágase de todos los escombros, deshechos o matorrales.

Si

máquina o por pisadas, cultívelo en pro­ fundidad (véase «Cavado sencillo», p. 525, y «Cavado doble», p. 526). La pri­ mavera o el principio del verano es la mejor época, ya que es posible dejar el suelo barbechado durante algún tiem­ po y quitar cualquier maleza (véase «Malezas», pp. 572-577). Elimine, asi­ mismo, cualquier tocón o raíz, ya que podrían fomentar la aparición del hon­ go de la miel (p. 565). La preparación de los suelos antes de la plantación pue­ de conllevar la incorporación de mate­

el suelo ha sido aplanado por alguna

ria orgánica bastante descompuesta, la eliminación de piedras, y la fertilización

y

ner una capa labrada fina. Efectué esto justo antes de plantar, o unas semanas antes. Plantaciones nuevas y céspedes Lo me­ jor es efectuarlo en otoño, aunque tam­ bién resulta satisfactorio en primavera. Llene macizos, orlas y contenedores de acuerdo con los planos detallados. Co­ loque losetas o siembre semillas de hier­ ba según la necesidad.

el rastrillado de la tierra, hasta obte­

Bases para la plantación

a s plantas son el elemento más importante de un jardín, ya que

y

otra y de año en año. Son la esencia

viva de la jardinería, y ofrecen una po­ tencial enorme para ¡a creación de un diseño individual y agradable. Algunos paisajistas modernos de jar­ dines prefieren el concepto de «salón ex­ terior», utilizando un gran número de

los efectos cambiantes de una estación

a

L

por el atractivo de sus flores, follaje, for­ ma, frutos, o corteza. Las plantas vis­

determinan el estilo, carácter, aromas, tosas, pero de poca duración, pueden re­

sultar tentadoras, pero es poco probable

que merezca la pena incluirlas. Decidirse acerca de un tema o de un concepto de diseño de la plantación re­ sulta provechoso como base para la se­ lección y el emplazamiento de las plan­ tas. Las siguientes categorías de esti­ los de plantación proporcionan algunos ejemplos.

Plantación formal o regulada

Este tipo de plantación resulta apropia­ da para proporcionar un tema sencillo, simétrico y arquitectónico, con límites

elementos duros, tales como muros, sen­ deros, pavimentos, patios y grava. En es­

tos

jardines continúa habiendo muchas

oportunidades de utilizar plantas de ma­

nera interesante, pues resultan esencia­

para equilibrar y suavizar los elemen­

les

tos duros, y deberían incluirse como partes integrales del diseño más que como un toque cosmético final. La mayoría de los jardines están di­ señados de manera que exista un equi­

librio entre las plantas y el paisaje duro,

bien utilizando plantas como elemento

dominante e incluyendo estructuras du­ ras limitadas, cuidadosamente entremez­ cladas con el jardín a fin de proporcio­ nar centros de atención o satisfacer fines prácticos.

Diseño de la plantación

o

Existen infinitos modos de cultivar y combinar las plantas decorativas, y hay

muchos miles de plantas de fácil obten­ ción con las que trazar un esquema. En

un jardín pequeño es particularmente di­

fícil decidir qué plantas hay que incluir.

A

menor cantidad de plantas utilizables,

mayor debe ser el valor que cada una proporcione para dar el máximo interés

setos divisorios recortados con preci­

sión. Es posible incluir macizos, nudos

o parterres, con plantaciones bien equi­

libradas y controladas dentro de los ma­ cizos, utilizando colores, formas y tex­ turas limitadas (véase también «Jardines

formales, p. 29; «Jardines de nudos» y «Parterres», p. 31). Es necesaria una dis­ ciplina considerable tanto en el diseño como en el mantenimiento de este esti­ lo. Si se divide un jardín amplio, resul­ taría apropiado tratar sólo una de las secciones de este modo.

Plantación enmarcada Este estilo, a veces utilizado en jardines grandes, también es fácil de modificar para emplazamientos más pequeños. El principio consiste en crear una estruc­ tura claramente definida por medio de setos, cercas o muros; habitualmente, las zonas intermedias entre éstos están di­

vididas por una red de senderos senci­ lla, y a veces formal, que definen un marco para la plantación. El diseño es

y

P la ntació n

E n m a r c a d a

Un diseño geométrico delineado por senderos y setos bajos de boj

(Buxus sempervirensy

crea una estructura permanente para un plantado mixto y algo informal de arbustos bajos y perennes. El uso limitado del color confiere una sensación de continuidad, mientras que los toques brillantes de blanco y amarillo se destacan correctamente contra un fondo predominante verde, añadiendo toques de luz a la plantación, pero conservando la tranquilidad del jardín.

estructurado y ordenado, pero posibili­ ta diseños de plantación muy diferentes dentro del marco. Habítualmente se utiliza un tema para cohesionar la plantación: tal vez plan­ tas aromáticas y hierbas; o rosas anti­ guas y, debajo, clavellinas o violas. Tam­ bién podría resultar eficaz un colorido restringido, o crear un jardín estacional que contenga plantas interesantes en pri­ mavera o en invierno. El término «plantación enmarcada» también describe el uso de un contra­ fondo o marco vivo para destacar un ele­ mento especial, un grupo de plantas, un árbol o arbusto individuales, o un pa­ norama distante; por ejemplo, unos es­

calones o el principio de un sendero po­ drían estar enmarcados por arbustos

regulares y recortados; o por coniferas rectas para formar pilares vivos. Una vista encantadora e incitadora a otra parte del jardín, o al mundo exterior, po­ dría realzarse creando efectos de «ven­

P l a n t a c ió n

L ib r e

tana» en un seto o una mampara, con el fin de ofrecer una sorpresa dentro de un espacio que, en otras circunstancias, está cerrado.

Plantación libre y enmarcada Este estilo permite que la plantación flu­ ya más libre y naturalmente que en los esquemas regulados o enmarcados. En­ cantador y desestructurado, a veces in­ cluso un poco caótico, la plantación li­ bre puede combinar una amplia gama de plantas de un modo atractivo e infor­ mal. Mientras que los aspectos relativos al equilibrio y a la uniformidad son in­ cidentales, debería existir una sensación opulenta de profusión; y el efecto de la totalidad debería ser armónico, tanto en el color como en la forma. Estos jardi­ nes raramente resultan fáciles de admi­ nistrar, y generalmente son creación de jardineros avezados que disponen del tiempo y de las ganas suficientes para el cultivo de amplias colecciones de plantas.

Un alegre conjunto de plantas da a este jardín informal espontaneidad y abundancia. Los frescos azules del Eryngium y de las Campanula contrastan con el naranja y amarillo del Helenium y del Hemerocallis.

Contrafondos de jardín

Tanto los límites de un jardín como cual­ quier división interna frecuentemente no están aprovechados en el diseño, pero sus materiales, tamaño y carácter afec­ tan el tono general; setos, mamparas, muros o cercas pueden ser utilizados como contrafondos, tal vez como con­ traste para plantaciones, o para bancos ornamentales o estatuas. Intente utili­ zar texturas, colores y estilos comple­ mentarios: por ejemplo, mientras que un seto recortado de tejo puede realzar a la perfección una figura de piedra clá­ sica, una cerca de madera de alerce re­ sultaría inapropiada.

Setos y mamparas Además de resultar prácticos para bor­ dear o dividir el jardín, los setos y las mamparas de plantas forman barreras ornamentales vivientes y proporcionan contrafondos atractivos; por ejemplo, las flores blancas o pálidas o el follaje se destacan especialmente contra un seto verde oscuro de ciprés espeso (Cupres-

sus) o de tejo (Taxus baccata). Los ban­

cos, urnas y estatuas también se realzan eficazmente emplazados dentro de un nicho y en un seto bien recortado. Los setos siempreverdes son contra­ fondos excelentes para orlas de arbus­ tos o herbáceas y para destacar plantas individuales, pero algunas plantas uti­ lizadas para setos tienen raíces muy fi­ brosas y extendidas y podrían entrar en competencia con plantas cercanas en cuanto a humedad y nutrientes. La den­ sidad de crecimiento es particularmen­ te importante si la finalidad del seto con­ siste fundamentalmente en servir de contrafondo a un elemento ornamental. Los arbustos floridos o de bayas (por ejemplo, las rosas o los espinos albares) también pueden ser utilizados, especial­ mente en jardines informales, con el fin de proporcionar límites o divisiones vi­ suales. El crecimiento es habitualmen­ te menos espeso que el de un seto tradi­ cional. Los setos pueden tardar varios años en arraigar y necesitan más manteni­ miento que los muros o las cercas, pero el interés que proporcionan en términos de textura, color y forma es inaprecia­ ble. La mayoría son longevos y, por lo tanto, resultan a menudo elementos más permanentes que las cercas (véase tam­ bién S e t o s y M a m p a r a s , pp. 60-62).

Muros Aunque costosos de construir, los mu­ ros de piedra o de ladrillo proporcionan unos límites excelentes para jardines y ofrecen un campo de acción considera­ ble para la jardinería «vertical». La al­ tura y el aspecto de un muro determina habitualmente lo que puede cultivarse sobre, o contra, él. Las plantas que cre­ cen bien sobre un muro que mira al sur generalmente no convienen a uno que mira al norte. Al elegir trepadoras, asegúrese que el

P l a n t a c ió n

d e

C o n t r a f o n d o

Un muro de ladrillos sostiene aquí la magnífica pincelada púrpura de una clemátide, que forma una animada bóveda encima del banco del jardín.

color de las flores o del follaje armoni­ ce correctamente con el del muro. Los

muros de ladrillo rojos o amarillos real­ zan correctamente a ios verdes, rojos os­ curos, azules, púrpuras y blancos, mien­ tras que los muros blancos o grises pálido acentúan los rosas, amarillos, ro­ jos y azules. Los tipos de hiedra (Hederá) dorados

o plateados pueden iluminar muros os­

curos o lóbregos, y resultan ideales para tales emplazamientos. Aunque no debe­ rían dañar los muros en buenas condi­ ciones, no se recomiendan para muros en mal estado, ya que sus raíces aéreas frecuentemente cuartean el cemento. Para más información, véase P l a n t a s

T r e p a d o r a s , pp. 94-115. Algunos muros, incluso aquellos no adornados con plantas, especialmente los antiguos y erosionados, forman con­ trafondos atractivos y puede resultar conveniente dejar descubierta una cuarta parte o la mitad.

Cercas

Allí donde sea necesario un límite físi­ co inmediato, el cercado puede ser la mejor solución. Relativamente baratas

fáciles de instalar por lo general, las

cercas existen en una gama amplia de al­ turas y estilos, y se pueden utilizar para conferir el tono del jardín o acentuar­ lo. Las vallas tejidas de zarzas resultan atractivas en un ambiente informal y ru­ ral; un cercado blanco de estacas que­ da bonito alrededor de un jardín de campo; las verjas de hierro forjado son acordes con la formalidad de un jardín ciudadano elegante. Es mejor recubrir las cercas puramente utilitarias con tre­ padoras o enredaderas.

y

sola siempre que esté bien sujeta. Ésta es una buena opción cuando son nece­ sarias una mampara o una división que no cieguen la luz ni oculten un panora­ ma atractivo.

Relaciones de altura

y de escala

Al decidir acerca de un esquema de plantación, tenga en cuenta la altura y la forma de la planta, tanto en relación a otras plantas como a la escala y al ta­ maño de la zona; así, un jardín peque­ ño parecería apiñado un árbol grande

como un castaño de Indias (Aesculus), mientras que una especie de menor ta­ maño, como un serbal (Sorbus aucupa- ria), resultaría más proporcionado.

Las asociaciones adecuadas de plan­ tas dependen a menudo de una escala armoniosa; un conjunto de muchas plantas diferentes, todas ellas de alturas muy distintas, puede parecer no plani­ ficada y descoordinada. Además, debe­ ría existir alguna variación para que el

esquema no parezca limitado. Incluso a pequeña escala, como en un jardín de rocas, tenga en cuenta cómo combinar arbustos enanos y coniferas con plan­ tas de rocas tapizantes y suavizantes para crear variación e interés a través de re­ laciones de altura y escala, a la vez que las proporciones resulten bien equilibra­ das entre sí. Estas plantas parecen in­ significantes si se las agrupa con espe­ cies más grandes, y pueden pasar fácilmente desapercibidas. Las orlas perennes y de arbustos se disponen según su altura (la más alta, atrás, y las más bajas, delante), de modo que todas se vean con claridad. Sin em­ bargo, tal esquema parece menos formal

si

tres lugares, tal vez incluyendo una

planta alta en medio. En tal caso, debe­

o

rían elegirse plantas que permitan una vista más allá de ellas, como un árbol

estrecho del tipo del tejo de columna (Taxus baccata ‘Fastigiata’), o una plan­ ta de follaje aéreo y de filigrana, tal

como el

la regularidad se interrumpe en dos

hinojo (Foeniculum vulgare).

Plantación estructural

Cierto número de plantas tienen un im­ pacto arquitéctonico o escultural consi­ derable —algunas gracias a sus hábitos

de crecimiento naturales, otros por su follaje, tallos o flores. Existe una gran variedad de formas y efectos, que van desde la masa baja y desparramada de

junípero prostrado (Juniperus com­

munis ‘Prostrata’) hasta las espigas de

un

Espalderas Las espalderas de cuadros o de rombos

pueden ser utilizadas contra una cerca

o un muro como soporte de plantas; si

es lo bastante sólida, se puede utilizar

E s t r u c t u r a

y

M asa

Propuesta escultural para realizar un cuadro de formas abstractas y masas texturadas por medio de una variedad de arbustos y coniferas.

flores rectas y majestuosas y las ar­ queantes hojas, parecidas al vilano del

cardo, del Acanthus spinosus.

Las plantas estructurales suelen uti­ lizarse solas, como centro de atención, pero también son eficaces como parte de la estructura de diseño. Colocando una planta estructural al final de una orla se consigue un apartado nítido, mientras que un par de ellas ubicadas a ambos lados de un sendero o de un portal actúan como marco destacado. Las plantas arquitectónicas resultan ex­ celentes para vincular visualmente la casa (u otro elemento duro) con el jar­ dín —las formas esculturales, pero vivas, abarcan la transición de materiales du­ ros a plantaciones blandas. Incluir al­ gunas plantas de formas potentes dentro de un esquema no estructurado e infor­ mal coadyuva a proporcionar un foco al diseño y contrasta correctamente con las suaves líneas de una plantación blanda. Con plantas caducas o herbáceas, pla­ nifique el esquema de modo que otros elementos o plantas proporcionen una función similar durante los meses de in­ vierno; un grupo de sanguiñuelos (Cor- nus alba) de corteza roja podrían plan­ tarse junto aun grupo de Gunnera ma- gellanica, de modo que los sanguiñue­ los se conviertan en un elemento espec­ tacular una vez decaídos los Gunnera.

Plantas individuales

Las plantas cuyas formas son especial­ mente bellas, o aquellas de flores, folla­ je, frutos o tallos muy atractivos, se cul­ tivan mejor rodeadas del espacio suficiente para verlas y apreciarlas in­ dividualmente. Emplázelas de modo que constituyan puntos focales desde la casa, terraza o césped. En jardines amplios, dichas plantas se pueden agrupar de a tres o cuatro para obtener un impacto

E spécim en

La forma escultural, el follaje y las panículas de una Yucca gloriosa hacen de ella un espécimen ideal.

I m it a c ió n

d e

l a

N a t u r a l e z a

Las plantas amantes de la humedad, como las prímulas de candelabro y las Anthericum liliago de flores blancas, se adecúan a un terreno acuático.

más audaz. También se pueden destacar algunas plantas cultivándolas en conte­ nedores ornamentales.

Plantación en grupos

Aunque las plantas individuales pueden utilizarse solas o como parte de un es­ quema, se obtiene un efecto mucho más audaz y más armónico plantándolas en grupos o montones, especialmente si son plantas pequeñas. Esto evita el efecto confuso que podría proporcionar la plantación «puntual» de muchas plan­ tas individuales diferentes. Cultivar un grupo de plantas ¡guales juntas propor­ ciona un impacto más fuerte, especial­ mente a distancia, y acentúa cualquier colorido planificado. Generalmente, los grupos presentan un aspecto mejor al plantarlos en números impares de tres, cinco o siete plantas, lo que evita un as­ pecto rígido. También se pueden utilizar, de modo informal, grupos de plantas de follaje vistoso u otras características notables para dividir o proteger eficazmente unas zonas de un modo menos estricto que con setos.

Asociaciones de plantas naturalistas

La manera en que las plantas están com­ binadas es una parte importante del di­ seño de jardines. Existen muchas agru­ paciones conocidas de éxito, pero, como que hay tantas plantas disponibles, que­ dan por probar muchas combinaciones de color, textura y forma. Al decidir qué plantas se colocarán juntas, tenga en cuenta cómo crecerían de forma natural, de modo que tanto la agrupación como la selección resulten apropiadas. Imitar asociaciones de plan­ tas en la naturaleza tiene dos ventajas

importantes. En todo hábitat natural o seminatural se han desarrollado asocia­ ciones de plantas que se entremezclan correctamente en diferentes capas o agrupaciones. Estas comunidades de plantas están adaptadas al suelo y al cli­ ma o microclíma locales, y prosperan en las mismas condiciones de crecimiento. Además, la gama de plantas que pros­ peran puede estar afectada por otros fac­ tores; por ejemplo, los pastizales abier­ tos, ondulantes y gredosos (downs) dejados sin pastar, serán invadidos por arbustos y árboles, y las plantas de los pastizales decaerán rápidamente. En la naturaleza, los monocultivos de una sola especie ocurren pocas veces, y, en algunos suelos y hábitats, la variedad es sumamente amplia. Cualquier tierra desnuda es rápidamente colonizada por la flora local. Se pueden hallar diferen­ tes capas de vegetación en el mismo te-

F o r m a s

C o n t r a s t a n t e s

Las plantas de follaje de formas y aspectos diferentes han sido combinadas para crear un diseño interesante pero equilibrado. Las lanzas rectas de los Iris

y

laevigata ‘Variegata’

destacan eficazmente contra las hojas redondeadas y enormes

de una Hermosa ‘Buckshaw Blue’ y

contra las formas abiertas y el follaje dividido horizontalmente de un

Hcracleum

mantegazzianum.

rreno. La capa más elevada es la de los árboles; bajo ésta se hallan los arbus­ tos, y a veces las trepadoras, mientras que las plantas herbáceas y los bulbos conforman la capa inferior (véase tam­ bién «Plantación en capas», p. 26). Tal plantado en capas es fácilmente imita­ ble utilizando especies nativas y exóticas. Los jardines silvestres contienen en su mayoría plantas indígenas para fomen­ tar la existencia de pájaros, insectos y otra fauna, pero el uso de algunas plan­ tas exóticas apropiadas y algunas de cul­ tivo, seleccionadas entre especies conve­ nientes, aumentarán el interés y la calidad de la plantación, especialmente en otoño e invierno.

Aspecto y forma

Para crear un diseño vivo y satisfacto­ rio es fundamental la plantación y agru­ pado de las plantas para aprovechar su aspecto y forma. Cada planta posee una forma natural y una silueta de creci­ miento que puede cambiar al crecer y madurar. Algunas también se pueden

podar para desarrollar una forma de cre­ cimiento diferente, de modo que resul­

te

cular; así, al podar una zona para obtener brotes jóvenes coloreados en los

sauces {Salix) para la exhibición inver­ nal. Los aspectos y las formas de plan­ tas jóvenes en un vivero o en un centro de jardinería pueden no proporcionar una pista confiable de su forma adulta,

o sea, que es una buena idea observar

especímenes más adultos en jardines o parques. La combinación de plantas con aspec­ tos y formas diferentes proporciona in­ finitas posibilidades para la invención de esquemas interesantes y bien equilibra­

eficaz dentro de un diseño en parti­

dos. Al proyectar, observe siempre la forma de crecer de la planta, además del follaje, flores y otros elementos. Los as­ pectos y las formas elegantes son espe­ cialmente importantes para la plantación de individuos. Muchos arbustos y plantas perennes tienen un aspecto redondo, formando montículo, lo que puede ser contrasta­ do con formas diferentes —tales como un árbol columnar o plantas tapizantes postradas— para darle mayor interés. Los arbustos de tallos desnudos pueden ser utilizados con plantas bajas y tupi­ das delante para ocultar la base. Las de contornos redondos y formas de creci­ miento espesas son más apropiadas para los esquemas de tapizado ondulantes. Muchos arbustos herbáceos y plantas bulbosas proporcionan aspectos y for­ mas notables, con un follaje llamativo y espigas floridas durante el crecimien­ to, pero en invierno, cuando decaen, tie­ nen poco interés. El problema se puede resolver colocando una planta siempre verde cerca para proporcionar un atracti­ vo permanente (véase también «Atrac­ tivo permanente», p. 25).

Color

El color más llamativo, pero a veces más bien pasajero de las plantas, proviene de

R o m p e r

la s

R eg l a s

d e

la

L u z

Este esquema de rododendros rojos y lupinos rosados (Lupinos) y amapolas gigantes (Papaver) demuestran cómo es posible saltarse las reglas con éxito.

las flores, con sus tonalidades y mati­ ces. Sin embargo, las flores no son la única fuente de color, ya que el follaje es a menudo decorativo, mientras que muchas plantas tienen tallos, cortezas, bayas o pericarpios atractivos que pro­ porcionan interés en otoño o invierno.

Las preferencias de color responden a gustos personales, pero existen pautas generales a tener en cuenta. El espectro del color se puede dividir en dos gamas:

los azules y los amarillos. Las gamas azules incluyen los blancos azulados, los blancos rosados, el magenta, el fucsia, los rojos carmesí, los azules y los púr­ puras. La gama amarilla incluye los blancos cremosos, los marfiles, los rosa salmón, los rojos escarlata, los naran­ jas y los amarillos. Las asociaciones entre ambas gamas generalmente resultan armónicas, pero la mezcla de colores dentro de una mis­ ma gama puede tener un éxito menor. Dentro de la gama azul, por ejemplo, los rosas y los rojos pueden chocar en­ tre sí, mientras que, tomando un color de cada gama, tales como el azul y el

amarillo, y mezclándolos, se obtienen buenos resultados. Sin embargo, existen excepciones; por ejemplo, los azules y los malvas se combinan bien en gene­ ral. Restringir los colores ayuda a crear un esquema atractivo; si se utiliza una gama de colores amplia el resultado pue­ de resultar desarticulado y remilgado. En todas las plantaciones relaciona­ das con el color, la luz es un factor im­ portante: en los países en los que la luz es suave y más bien azulada, resulta efi­ caz destacar los colores pastel, como los rosas, lilas y azules grisáceos; donde la luz es más fuerte y más brillante, como en los paisajes mediterráneos o califor- nianos, los colores más cálidos tendrían un impacto mayor que los pálidos, que con frecuencia parecen lavados a la luz del sol. Por otra parte, un atrio o terra­ za umbrías podrían avivarse por medio de los rosas salmón, naranjas, rojos y amarillos, mientras que un patio cálido y soleado podría parecer más fresco uti­ lizando grises, azules y blancos. También es posible utilizar un color intenso para dirigir la mirada hacia un elemento en particular, mientras que los azules y grises suaves destacan menos y, por lo tanto, parecen alejarse. A veces este efecto resulta útil para crear una sensación de distancia ilusoria: por ejemplo, plantando rosas rojas en la par­ te delantera y hierbas azul-verdosas en la parte posterior del jardín puede ha­ cer que parezca más largo (véase tam­ bién «Perspectiva y proporción», p. 18).

Textura

La textura está proporcionada en gran parte por el follaje, pero otros elemen­ tos, tales como los frutos y cortezas, y el efecto de la silueta de una planta, aportan texturas interesantes. Al agru­ par plantas diferentes, tenga en cuenta

C o l o r

R e s t r in g id o

Los colores son aquí limitados para crear un efecto relajante, mientras que las agrupaciones de plantas tranquilas subrayan la informalidad.

E f e c t o

d e

L u z

A pleno sol, las plantas de colores intensos, como la lavanda (Lavandula) y el Nerium oleander, provocan un impacto deslumbrante.

C o n tr astes

d e

T e x t u r a

Las pequeñas ramas plumosas de la

Chamaceyparis pisifcra ‘Filifera

Aurea’ y

Euforbia charadas sub. wulfenii

el follaje suculento de una

conforman un contraste vistoso.

el efecto de juntar sus diversas texturas

e intente lograr efectos de contraste; por ejemplo, las frondas en filigrana de un grupo de hclcchos destacarían agrada­ blemente entre las hojas serradas de una hermosa.

Atractivo permanente

Muchos jardines alcanzan su máximo esplendor en verano, con esquemas co­ loridos apoyados, sobre todo, en plan­ tas herbáceas. En general, éstas resultan sin embargo poco interesantes el resto del año, y un plan de plantación que ge­ nere un atractivo permanente probable­ mente proporcione mayor placer. Los ar­ bustos, árboles y setos tienen un valor inestimable para establecer una estruc­ tura duradera, mientras que la inclusión de variedades de bulbos y plantas her­

E fecto s

I n v e r n a l e s

báceas proporciona colorido y texturas cambiantes en las distintas estaciones.

Primavera Los bulbos resultan excelentes para aportar color al jardín en la primera par­ te del año, desde las blancas campani­ llas de invierno (Galanthus) de finales de la estación hasta los brillantes aza­ franes y narcisos de la primavera; mu­ chas de ellas, como los tulipanes, flore­ cen hasta el verano. Los bulbos se pueden cultivar junto con plantas tapi­ zantes para proporcionar interés una vez muerto el follaje de los mismos. Trepa­ doras de floración primaveral, tales

como Clematis armandii, pueden cul­

tivarse ascendiendo por un árbol deci­ duo de follaje ligero a fin de agregar co­

lor mientras el árbol está brotando.

Verano

En verano, la mayoría de las plantas her­ báceas presentan su mejor aspecto, con una amplia gama de especies con las que crear un tapiz rico en colores. Éstas in­ cluyen las perennes, que proporcionan

interés año tras año, y las anuales y bie­

nales, por ejemplo las amapolas (Papa- ver) y los guisantes de olor (Lathyrus odoratus), para mayor variedad y como relleno entre plantas establecidas. El fo­ llaje de algunas plantas bulbosas, tales como el Eremurus y las cebollas deco­ rativas (Allium), comienza a declinar antes de que las plantas florezcan. Es­ tos bulbos deberían plantarse detrás de las plantas herbáceas de floración tar­ día, de modo que sus hojas queden ocultas.

Otoño Los bulbos de floración otoñal, los ar­ bustos de bayas y las coniferas enanas tienen, todos ellos, interés en otoño. Mu­ chos árboles y arbustos de follaje atrac­ tivo, tales como los tonos ardientes de muchos arces japoneses (Acer palma- tum y A. japonicum), resultan especial­ mente espectaculares en dicha estación.

P r im a v e r a

Las cabezas orgullosos de los tulipanes coloridos y rayados aportan una riqueza de color a las orlas en primavera, mientras que las etéreas flores azules del nomeolvides

(Myosotis) aportan un

interés adicional a ras de suelo.

V e r a n o

Una rosa antigua de jardín alcanza su máximo esplendor en verano, sus flores de un magenta profundo complementan la gama de color rosa, malva y azul. Las perennes, tales como las cebollas decorativas (Allium), los resistentes Geranium, y los lirios, acaban de completar el diseño de la estructura de arbustos.

O t o ñ o

Unos repollos decorativos con hojas rosadas y verdes añaden un color suave, mientras que el follaje amarillo oro de las rosas ilumina la orla. Los elementos estructurales de la espaldera pintada y la Euphorbia comienzan ahora a destacar más.

I n v ie r n o

A l decaer las perennes, el esquelete del diseño adquiere importancia:

los tallos desnudos de la rosa, la audaz forma de cono de los acebos jaspeados de oro (Ilex), las cabezas tocadas por las escarcha de la

Euphorbia, y el arco

destacado de la espaldera.

Los colores brillantes de los sanguiñuelos rojos y amarillos (Cornus alba

‘Sibirica’ y C. stolonifera ‘Flaviramea’) exhiben su mejor aspecto en invierno.

Invierno Aunque es considerado un período apa­ gado en el jardín, el invierno es una épo­ ca en la cual muchas plantas presentan unos follajes, flores, frutos, corte/a o ta­ llos atractivos. Si existe el espacio sufi­ ciente, se puede dedicar una zona del jardín a las plantas que tengan interés en invierno, tal vez situadas donde pue­ dan verse desde la casa. Los árboles y los arbustos de cortezas ornamentales proporcionan unos elementos estructu­ rales, además de color y textura; así, el lustroso tronco color caoba de un Pru- nusserrula. Plantas tapizantes siempre- verdes o brezos de floración invernal pueden cultivarse en la parte delantera de una orla para proporcionar un colo­ rido invernal suplementario.

Plantación escalonada

El principio de la plantación escalonada es lograr una continuidad y un equilibrio de color, forma y textura en la misma zona. Esto refleja los hábitats naturales donde las plantas crecen en proximidad, pero que a veces tienen ciclos de vida di­ ferentes, por lo cual se reduce la com­ petencia por la humedad, el alimento y la luz. Un buen ejemplo natural es un

P l a n t a c ió n

e s c a l o n a d a

bosque de campánulas, donde las cam­

pánulas florecen al final de la primave­

ra y declinan antes de que los helcchos,

las zarzas y las dedaleras hayan alcan­ zado su desarrollo completo. Esta inter- plantación o plantación escalonada se puede imitar utilizando asociaciones de plantas cultivadas; por ejemplo, unos

abedules de tronco blanco (Bernia) po­ drían conformar el escalón de árboles,

a

tar arces japoneses (Acer) o sanguiñuc- los (Corrtus) como escalón de arbustos.

sus pies se podrían plantar hermosas

helechos y, como éstas no brotan hasta

finales de la primavera, se las podría in-

terplantar con bulbos de primavera. En menor escala, es posible continuar con los mismos principios utilizando ar­ bustos individuales rodeados de alfom­ bras de plantas tapizantes y bulbos. Los árboles de copas frondosas, tales como las hayas (Fagus), o de hoja perenne como los acebos (llex), proyectan una sombra profunda y dificultan el creci­ miento de las plantas a sus pies.

Espaciado de plantas

A

o

cuya sombra ligera se podrían plan­

Al diseñar un esquema de plantación, deje espacio suficiente entre planta y

La bóveda pequeña y el follaje ligero de una Robinia pseudoacacia ‘Frisia’ permite que muchas plantas crezcan a sus pies; las dedaleras (Digitalis) y las Crambe cordifolia no limitan el crecimiento de las perennes.

A g r u p a c ió n

df.

C o n t e n e d o r e s

A l agrupar contenedores por alturas, se logra un efecto audaz desde un vistoso Ncrium oleander, en la parte posterior, hasta un alhelicillo Lubularia mar¡tima) en la parte anterior, conforman una transición entre la casa y eljardín.

planta de modo que puedan desarrollar­

se completamente; si están plantadas de­

masiado cerca, pronto necesitaría alige­ rarlas para evitar el amontonamiento. Sin embargo, en ciertas ocasiones se pueden plantar muy juntas para propor­ cionar un elemento de diseño en parti­ cular, tal como un jardín de nudo. Las distancias y el espacio de la planta­ ción también dependen del suelo, de las condiciones climáticas, y del período de

maduración de la especie o del cultivo du­ rante el desarrollo del esquema. Las plan­

tas jóvenes son menos costosas que las

más adultas de la misma especie o culti­ vo, que proporcionan un impacto más in­ mediato, pero pueden transcurrir varios años antes de que la plantación parezca

adulto. La decisión acerca de cuáles plan­ tar depende del presupuesto disponible. Por regla general, situar las plantas muy cerca una de la otra y el uso de plantas de crecimiento rápido crea un impacto considerable a corto plazo, pero

a largo plazo resultará necesario una

mayor cantidad de poda, mantenimiento

renovación. Un equilibrio entre plan­

y

tas de crecimiento rápido y de crecimien­

to

una manera de desplegar un gran inte­ rés inicial es llenar los huecos con «re­ llenos» ocasionales, tales como anuales

bulbos coloridos, mientras las otras

plantas se van estableciendo.

y

lento produce los mejores resultados;

La jardinería en contenedores

Existen muchas posibilidades de incluir contenedores con plantas en un jardín, especialmente en terrazas, patios y es­ calones, donde aportan cambios de ni­ vel atractivos y suavizan la rigidez. Los contenedores forman centros de interés estructural y pueden ser utilizados: in­ dividualmente, para destacar especíme­ nes de plantas; en parejas, para enmar­ car una vista o unos escalones; o en pequeños grupos, para relacionar la casa con la terraza y el jardín. La mayoría de las plantas se pueden cultivar en contenedores: las plantas de macizo o los bulbos se cultivan frecuen­ temente de este modo, mientras que una plantación más permanente de arbustos, árboles y coniferas proporciona un in­ terés a largo plazo. Incluso se pueden plantar trepadoras en contenedores jun­

to a un muro. Los contenedores existen en una am­

plia gama de tamaños y formas. Elija aquellos que se complementan con los materiales y el carácter de la casa, así como con la plantación; un boj recor­ tado (Buxus) se vería perfectamente real­ zado por una elegante artesa de piedra,

pero medio barril de madera resultaría menos apropiado.

Estilos de jardín

A u n q u e casi no existen límites en

turales lian sido una inspiración para los jardineros durante siglos y pueden ayu­ dar a planear y combinar los distintos elementos para la creación de un dise­ ño bien enfocado y consistente. También puede resultar eficaz la com­ binación de dos o más estilos, tal vez di­ vidiendo el jardín en «habitaciones» más pequeñas a través de setos orna­ mentales o espalderas. Incluso en una zona muy pequeña, los contrastes de es­ tilos podrían proporcionar un cambio

de estilo interesante: las líneas sólidas y limpias de un estanque moderno y re­ gular podrían realzarse con una orla de contrafondo repleta de rosales trepado­ res antiguas y anuales atractivas. Sin em­ bargo, planifique la conexión de zonas

la yuxtaposición de estilos diferentes

con mucho cuidado para evitar un efecto discordante. La mejor manera de lograr una mezcla de estilos formales e infor­ males es a través del plantado enmar­ cado (véase p. 21).

o

Jardines informales y naturalistas

Estos estilos de jardín, como su nom­

bre indica, tienden generalmente a no exhibir líneas sólidas, simétricas, rígidas,

ordenadas; resultan típicos en ellos las formas más fluidas y menos reguladas,

u

al

A

igual que una plantación controlada.

menudo se incluyen grupos de plan­

tas en macizos y orlas desbordantes, como aparecen en los jardines campes­ tres, mientras que, si se desea un efecto más naturalista, el diseño de la planta­ ción puede resultar más sencillo. El concepto de un jardín silvestre im­ plica el cultivo de especies nativas en asociaciones y grupos naturales, imitan­ do lo mejor de la naturaleza, pero con­

servando cierto control. Dejando senci­ llamente que un jardín se vuelva silvestre no se logra el mismo efecto: tiende a ser desordenado, en vez de agradablemen­

relajado y fluyente. Un cierto grado

te

de mantenimiento es necesario para un jardín naturalista, pero su efecto debe­ ría ser discreto. Utilice las característi­

cas naturales del emplazamiento en la mayor medida posible, desarrollando un jardín selvático, una pradera de flores silvestres, o un santuario, para atraer al­ guna fauna silvestre.

Jardines campestres En el pasado, los jardines campestres eran primordialmente utilitarios, con los frutales, las hortalizas, las hierbas, las ñores y los arbustos apiñados en un es­ pacio muy pequeño. Los céspedes eran poco frecuentes, ya que se consideraba que era mejor utilizar cualquier espacio

J a r d ín

R u r a l

la gama potencial de los diseños

de jardines, varios estilos clásicos y na­

Una mampara productiva de judías

verdes escarlatas combina con eficacia lo funcional con lo ornamental, mientras que unas estructuras de cañas sostienen guisantes

de olor (Lathyrus

odoratus) que pueden ser cortados para la decoración interior.

sobrante para cultivar más plantas. El jardín estaba típicamente dividido por senderos de tierra apisonada, bordeados

de piedras, azulejos, caracolas o grupos de flores, tales como los pensamientos

( Viola x

wittrockiuna). Se cultivan una

gran variedad de plantas, a veces muy perfumadas: rosas antiguas ondulando sobre las coles, lirios Madonna (Lilium

candidum) junto a caléndulas (Calén­

dula), mientras que altas malvarrosas

(.Alcea rosea) y girasoles (Helianthus an-

nus) podían enmarcar una puerta. En tanto resulta posible recrear un jardín campestre tradicional con efica­ cia, el mantenimiento necesario es con­ siderable, y las plantas que le son pro­ pias no proporcionan, en general, un

gran interés en otoño e invierno. Sin em­ bargo, muchos de sus principios apor­

tan ideas valiosas para los jardines mo­

dernos, y pueden ser imitadas o adap­ tadas por convenir a emplazamientos es­ pecíficos, mientras que ciertas plantas y elementos típicos se utilizan para crear un efecto relajado y campestre dentro de un esquema. Los senderos de ladrillos, cantos ro­ dados o gravilla son prácticos a la vez que apropiados al estilo, mientras que un borde de lavanda (Lavandula) pro­ porciona llores perfumadas, tanto en el exterior como para el secado, junto con un follaje siempreverde y atractivo. Un arco rústico de madera es un elemento

ideal para sostener trepadoras perfuma­ das, tales como rosas o madreselvas (Lo­ nicera), y unas orlas repletas de peonías

(Paeonia), lupinos (Lupinus), alhelíes

amarillos (Cheirantus) y clavellinas (Dianthus) recrean una sensación de abundancia incontrolada.

Jardines selváticos Un jardín selvático debería ser un lugar pacífico y protegido, basado en una agrupación natural de árboles, y (al vez con una plantación adecuada, al pie de los mismos, de arbustos, plantas herbá­ ceas y bulbos. Árboles tales como el ro­ ble (Quercus), el abedul plateado (Be-

tula péndula) y el cerezo salvaje (Prunus

avium), que proyectan una sombra lige­

ra o moteada, permiten que una mayor gama de plantas crezcan a sus pies, de modo que, generalmente, se los prefie­ re a las coniferas y a otros árboles de co­ pas frondosas (véase también «Planta­ ción escalonada», p. 26). Cultivar otras plantas, además de ár­ boles, facilita la creación de un atracti­ vo permanente y proporciona un des­ pliegue de diferentes alturas. Se pueden plantar, diseminados, los resistentes ci­ claminos y campánulas (Hyacinthoides non-scriptus) para formar pinceladas de color, mientras que algunos miembros decorativos de la familia de las ortigas

(por ejemplo, Lamium maculatum) re­

sultan atractivos como tapizantes. En emplazamientos húmedos, por ejemplo

cerca de un arroyo selvático, prosperan

las prímulas (Prímula vulgaris) y mu­

chos helechos, mientras que las dedale­ ras (Digitalis) toleran las condiciones se­ cas y umbrías que se encuentran bajo las copas de los árboles. Existen una se­ rie de arbustos, como rododendros y ar­ ces japoneses (Acer), que crecen bien en emplazamientos selváticos umbríos y, como también conforman una transi­ ción entre los bulbos bajos, las peren­ nes y los árboles elevados, ayudan a crear un esquema de plantación intere­ sante y bien equilibrado. Las especies de crecimiento rápido, ta­ les como los alisos (A!ñus) y los sauces (Salix), proporcionarán una bóveda de árboles con bastante rapidez, pero po-

Ü K im

J a r d ín

S il v e s t r e

Las especies silvestres, tales como la alta y rosada hierba del sauce (Epilobium) y la salicaria amarilla (Lysimachia punetata), prosperan en este rincón naturalista, refugio atractivo para la fauna.

drían proyectar una sombra demasiado densa para que prosperen muchas plan­

tas selváticas. Las especies de crecimien­ to más lento, tales como el pino esco­

cés

rojo

(Pinus sylvestris),

el

roble

(Quercus rubra) y el cerezo salvaje (Pru­

nas avium) proporcionarán un recubri­ miento más satisfactorio. Si el emplazamiento ya está parcial­ mente arbolado, puede resultar necesa­ rio despejar zonas para claros y plan­ tas bajas, eliminando matorrales y retoños indescados; o podando la copa de los árboles. Es mejor dejar las plan­ taciones espesas en los bordes del em­ plazamiento, ya que proporcionan una valiosa protección del viento, aunque puede recortarse. Si se dispone de mucho espacio, es po­ sible crear un jardín silvestre nuevo, pero la paciencia es esencial: aunque se plan­ ten grandes emplazamientos, un bosque verdadero tarda algunos años en esta­ blecerse. Se necesita una superficie mí­ nima de 1.000 m2, aunque, en una es­ cala menor, algunos grupos de abedules (Betula), arces (Acer) u otros árboles de follaje ligero proporcionarán la sombra suficiente como para cultivar una serie de flores silvestres, tales como Anemo­

ne nemerosa, Trillium, y campanillas de invierno (Galanthus).

Al establecer un bosque silvestre en un emplazamiento abierto es mejor mantener despejada la zona alrededor

de los árboles, de modo que durante los dos primeros años pueda desarrollarse entrando en la menor competencia po­ sible con otras plantas. Es mejor disponer el acceso al jardín

través de senderos informales creados

a

a partir de materiales sueltos, tales como

astillas de corteza, agujas de pino o, si

el

gravilla local. Lo más apropiado para el ambiente de un jardín informal son los senderos serpenteantes, ni muy anchos (excepto con fines de mantenimiento) ni sobresalientes.

Jardines de fauna silvestre

y de conservación

En muchas zonas, el hábitat natural de la flora y la fauna está siendo erosiona­ do y resulta atractiva la idea de propor­ cionar un refugio para la fauna en el jar­ dín. Cualquier jardín con una gama de plantas amplia atraerá algunos anima­ les y pájaros, pero cultivar mayor varie­ dad de plantas proporcionará mejores condiciones a una fauna diversa. La meta principal de este estilo de jar­ dín debería ser la de proporcionar tan­ to hábitats como alimentos; si se prefie­ re, éstos se pueden seleccionar para atraer a animales específicos; por ejem­ plo, los setos de espino (Crataegus) son emplazamientos adecuados para que aniden los pájaros, mientras que los ár­ boles y arbustos de bayas son una fuente de alimentos en invierno. La inclusión de un estanque debería atraer a muchas especies silvestres, tales como pájaros, ranas, tritones, libélulas, y otros insectos.

emplazamiento tiende a la humedad,

T

e r r e n o s

S il v e s t r e s

S o m b r e a d o s

La bóveda de árboles deciduos proporciona las condiciones correctas para muchas plantas amantes de la sombra y un refugio fresco para el verano.

Praderas Hace cierto tiempo los pastizales y las praderas abundantes en flores silvestres eran comunes en el campo, pero ahora se vuelven cada vez más infrecuentes, y el interés por los jardines de pradera ha aumentado en consecuencia. Es impor­

tante elegir plantas apropiadas para el

emplazamiento, estableciendo y mante­ niéndolas correctamente para que su

apariencia sea la deseada. Resulta fácil desarrollar un jardín de pradera de ma­ nera satisfactoria en tierras relativamen­ te pobres, porque la mayoría de las es­ pecies de los prados prefieren estas condiciones antes que los suelos más ri­ cos y fertilizados de los jardines. Muchas flores silvestres de la prade­ ra son perennes que persisten una vez es­ tablecidas en un hábitat apropiado y co­

rrectamente administrado. A veces se re­ comiendan unas mezclas de «anuales de campo de maíz» para los jardines de praderas, pero no siempre resultan apro­ piadas, ya que necesitan una tierra cul­ tivada con regularidad y pronto mori­ rían en un prado. Para más información,

véase J a r d in e r ía

d e

fl o r e s silv estr es

Y PRADERAS,

p.

169.

Jardines acuáticos

El encanto del agua resulta especialmen­ te fascinante para cualquier jardinero:

un estanque posee una tranquilidad in­ herente, mientras que un arroyo ofrece los placeres suplementarios del sonido

y

del movimiento. Si incorpora un ele­

mento acuático dentro del esquema del jardín, asegúrese de que el diseño sea congruente con el resto del jardín y con la casa. En un jardín formal o regulado, un estanque simétrico de bordes precisos re­ sulta generalmente apropiado. También se podrían incluir un surtidor, una fuen­

te, o una cascada escalonada, para aña­ dir un cambio de nivel interesante, así como cierto movimiento. Un estanque

más naturalista, con una forma curva

e irregular, resultaría deseable en un em­ plazamiento informal; la mejor mane­ ra de suavizar o disimular el borde es

a través de plantas amantes de la hume­

dad y piedras atractivas. Dado un espacio suficiente, es posi­ ble guiar un arroyo o un curso de agua hasta el estanque, pasando por encima

de piedras o cantos rodados y creando una vista y un sonido agradables. Es me­

jo r utilizar piedras o pizarra locales, si

se pretende construir un elemento acuá-

A g u a

e n

e l

J a r d ín

Este estanque delicioso conforma la pieza central de una zona informal apartada de la estructura regulada que se vislumbra al fondo, enmarcada por un seto recortado. La

superficie calma y reflectante del agua es atractiva por sí misma, mientras que el margen del estanque proporciona un lugar ideal para las hermosas y las Rodgersia.

tico que se funda correctamente con el paisaje natural. Para más información sobre diseño, construcción y plantado, véase E l j a r ­ dín d e A g u a , pp. 244-257.

Patios y atrios

Estos jardines de superficie dura, y ge­ neralmente encerrados, resultan ideales en las ciudades, en las que el espacio destinado al jardín es restringido y re­ sulta difícil establecer y mantener un cés­ ped correctamente. Es posible crear un jardín incluso en una superficie peque­ ña. Para lograr el mejor efecto, el dise- flo debería ser sencillo, y no habría que caer en la tentación de introducir dife­ rentes elementos y plantas. Además de proporcionar una zona para sentarse fuera y comer informal­ mente —si el clima lo permite—, un pa­ tio puede ser utilizado como emplaza­ miento para exhibir una gran variedad de plantas en contenedores, incluyendo bulbos, alpinas, hierbas, árboles peque­ ños, arbustos, rosales y frutales. Alrede­ dor de un patio o de un atrio, también es posible plantar macizos sobresalientes con trepadoras o rastreras derramándose so­ bre el borde y suavizando el efecto rígi­ do de los materiales duros. Asegúrese de que los materiales elegidos sean apro­ piados con el carácter y estilo de la casa. Al diseñar un patio, tenga en cuenta cuáles son las partes del emplazamien­ to soleadas o umbrías en las diferentes horas del día y, de acuerdo con ello, pla­ nifique zonas para sentarse por las ma­ ñanas o por las tardes. La sombra pro­ yectada por los árboles y edificios adyacentes variará durante el transcur­ so del año, dependiendo de la densidad del follaje presente y de la inclinación de los rayos solares. Una mampara o espaldera protecto­ ras, cubiertas por trepadoras decorati­ vas, parras, o incluso judías verdes en

P a h o

C e r r a d o

J a r d ín

e n

T e r r a z a

Macizos elevados de madera y tiestos de terracota han sido plantados con arbustos comunes, plantas tapizantes y anuales brillantes, tales como begonias de hojas cobrizas, para avivar esta terraza. La espaldera de dibujo a cuadros imita el diseño de las ventanas, relacionando el interior con el exterior.

verano, proporcionarán alguna protec­ ción contra el viento, además de intimi­ dad. Con el mismo fin, es posible utili­ zar árboles en tiestos como protecciones móviles. Es posible aumentar la intimi­ dad y la sombra incluyendo una pérgo­ la o glorieta, que también proporcionará una estructura decorativa para sostener una madreselva (Lonicera) aromática y colorida, rosas y clemátides. A menudo, los cambios de nivel re­ sultan útiles para el desarrollo eficaz de un espacio compacto; es posible realzar unos escalones por medio de tiestos o cultivando trepadoras a lo largo de un pasamanos o una reja. Si el patio es vi­ sible desde una ventana superior, asegú­ rese de que la totalidad del diseño tam­ bién resulte agradable vista desde arriba, ya que los jardines pequeños suelen te­ ner un aspecto de mosaico que resulta particularmente atractivo desde lo alto. En un jardín de patio o de atrio, la iluminación artificial resulta práctica y atractiva. Es posible utilizarla de mane­

Una mesa y un asiento, enmarcados por Cupressus alabra recortados y plantas de follaje, conforman este jardín de un patio.

ras diversas, por ejemplo, para proyec­ tar la sombra de un árbol o de una es­ tatua contra un muro de ladrillos, o para ¡luminar una planta arquitectónica y lla­ mativa desde atrás; en un estanque, ilu­ mine la lluvia fina desde abajo; o ilu­ mine la superficie del agua para disfrutar de los reflejos nocturnos.

Jardines de terraza y halcones Muchas de las consideraciones relativas

a los patios se aplican a los jardines de terraza y a los balcones, aunque éstos

están más expuestos al viento y al sol. Generalmente es prioritario un diseño

y una plantación de bajo mantenimien­

to, y es importante también el peso de los contenedores; si existen restricciones de peso, es preferible utilizar contene­ dores de plástico o de fibra de vidrio en lugar de terracota o piedra. De modo si­ milar, si resulta necesario un entarima­ do adicional, elija materiales livianos. Si el jardín está expuesto a vientos fuertes, unas espalderas o mamparas só­ lidas proporcionarán protección tanto para las personas como para las plan­ tas, aunque también podrían obstruir las vistas. Cualquier mampara que se utili­ ce deberá estar correctamente fijada a estructuras permanentes del techo por razones de seguridad. Los balcones es­ tán generalmente más protegidos que los jardines de terraza, y también es posi­ ble proporcionarles sombra desde arri­ ba. Aproveche todo el espacio disponi­ ble, adosando ménsulas y repisas resistentes a la pared de la casa para sos­ tener tiestos y artesas con plantas ras­ treras, o cultive trepadoras a lo largo de una espaldera ornamental (véase «Jar­ dinería en contenedores», p. 26).

Jardines formales o regulados

Desde la sencillez de un césped, acen­ tuando por un único macizo, hasta la

complejidad de un parterre intrincado, es posible diseñar muchos tipos de jar­ dines formales. Por más sencillos que sean, los diseños formales son elegan­

tes y ordenados, equilibrados y bien pro­ porcionados, y poseen a menudo un tra­ zado potente o simétrico. Los elementos característicos com­ prenden céspedes muy bien segados, senderos rectos, setos y plantas orna­ mentales que han de ser, cuidadosamen­

te podadas, orlas definidas por setos ba­

jos o plantas ribeteadoras, panoramas

enmarcados y puntos focales, macizos

regulares en bloques de colores intensos,

también, ocasionalmente, parterres y

jardines de nudos. Los jardines formales requieren un mantenimiento muy preciso y regular, así como mucho trabajo. Cuanto más uniforme sea el diseño, tanto más des­ tacará cualquier fallo por pequeño que sea.

Jardines clásicos y de

estilo italiano Los jardines formales que existieron en

la Grecia y Roma antiguas fueron la ins­

piración de los espléndidos jardines pa­ laciegos y rurales de Italia y Francia en los siglos XVII y XVIII. Las caracterís­ ticas esenciales de estos jardines son sus potentes diseños arquitectónicos y simé­ tricos, que imitan fielmente la propor­ ción y escala del edificio que rodean y realzan. Los jardines italianos están a menu­ do emplazados en lugares elevados o prominentes, con jardines de terrazas y escaleras que conducen a caminos lar­

gos y sombreados, a fuentes, cascadas

y

canales. En un clima mediterráneo cá­

y

lido, el efecto refrescante del agua o de

las avenidas o bóvedas de árboles —ge­ neralmente, perennes— son parte del placer que proporcionan estos jardines. Sobre las terrazas podrían haber dise­ ños de parterres con macizos de flores

en volutas, rodeados de boj, y obeliscos

y pirámides ornamentales emplazadas

simétricamente. Sin embargo, el color se limita generalmente al verde oscuro de las plantas, a los colores pálidos de la piedra y la gravilla, y a las aguas «blan­ cas». Otros elementos típicos son las es­ tatuas, balaustradas, y urnas o vasijas bien proporcionadas, destinadas al cul­ tivo de cítricos o de plantas decorativas. Muchos de estos elementos pueden ser incorporadas al diseño de jardines contemporáneos para crear una sensa­ ción elegante, formal y de calma orde­ nada. Incluso en una superficie más re­ ducida, la atención cuidadosa a la escala, proporción, equilibrio y armo­ nía perceptibles en los jardines clásicos pueden imitarse para crear un diseño sencillo y eficaz.

Influencias orientales En China, el diseño de jardines es un arte antiguo que se remonta a unos 3000 años. Los jardines eran creados por sa­ bios y filósofos como lugares tranqui­ los y sublimemente pacíficos para la contemplación y la meditación. Los ele­

mentos, sencillos y simbólicos, reflejan

el

montañas, rocas, cascadas, valles verdes

vasto y soberbio panorama chino de

lagos. En un recinto cerrado, la inclu­

y

sión de algunos elementos pequeños y

a escala menor, especialmente las rocas,

resultan suficientes para sugerir estas es­

cenas distantes. Los senderos serpentean

zigzaguean a fin de revelar vistas y pa­

o

noramas de modo gradual, mientras que unos puentes empinados sobre las aguas permiten observar peces o reflejos. Con frecuencia, las miradas hacia el exterior desde estos jardines secretos se produ­ cían a través de formas al estilo de «agu­ jeros de cerradura» en los muros, per­ mitiendo que la imaginación volase fuera del jardín hacia estos paisajes to­ mados en préstamo. La plantación es discreta y limitada;

E l e g a n c ia

C lá sic a

Los escalones enmarcados, el uso controlado del color y las plantas ornamentales, cuidadosamente recortadas y emplazadas, demuestran cómo un planteamiento clásico se puede adaptar a un jardín moderno. Destacar los escalones a un lado del sendero y mezclar los distintos materiales duros han servido para suavizar la formalidad del diseño.

D is e ñ o

F o r m a i.

Llamativo tanto por su simplicidad como por su simetría, este jardín formal es un ejemplo espléndido de la naturaleza domesticada por el arte.

cada árbol o arbusto del jardín tiene un significado o un lugar simbólico en la totalidad de la composición. Aunque

China posee una de las floras más ricas

y

tradicionales chinos sólo se encuentra una gama relativamente pequeña, fun­

damentalmente a causa de que estos jar­ dines fueron concebidos por artistas, poetas y estudiosos, más que por botá­

nicos o personas interesadas por las

plantas. Los jardines japoneses fueron imita­ dos de los chinos hace unos 1200 años,

y tienen su fuente de inspiración en los

montes, lagos c islas del Japón. La di­ ferencia con los chinos es que poseen plantaciones más ricas y espesas de ár­ boles y arbustos, con formas cuidado­ samente cortadas y reducidas, grupos

simbólicos de piedras talladas, gravillas

o arenas rastrilladas, que rodean «islas»

naturales del mundo, en los jardines

cercadas y farolas de piedra. A lo largo de los siglos se desarrollaron tres tipos de jardines orientales. El primero es el jardín plano, que contiene los más sen­

cillos elementos de arena o gravilla ras­ trilladas, una piedra vertical o plana, y un bambú. El segundo es el jardín seco, que consta de montículos y piedras den­ tro de conductos y canales secos, y que se parece más a una composición chi­ na. El tercer jardín oriental es el de co­ lina y agua, también llamado jardín del té, que comprende un paisaje completo de colinas, una corriente de agua y pi­

nos, y otros árboles entre rocas, además de un lago. Unos sencillos edificios son elemen­ to esencial de los jardines chinos y ja­ poneses, junto con casas de té, pabello­ nes y templos destinados, en todos los casos, al reposo, la observación y la con­

templación.

Aunque resulta difícil reproducir es­ tos jardines orientales dentro de un jar­ dín moderno, se pueden copiar algunos de los principios de su diseño: el equili­ brio, la sencillez, el simbolismo y la cal­ ma son los elementos que podrían re­ sultar eficaces en algunos diseños de jardines. El uso imaginativo de materia­ les duros y agua debería porporcionar la inspiración para el diseño del jardín más pequeño, mientras que, a gran es­ cala, la idea de esculpir el paisaje pue­ de ser una ayuda al planificar panora­ mas de jardín.

Macizos formales o regulados Los macizos formales, con sus grupos ordenados de plantas coloridas, ha per­ dido popularidad en favor de los esti­ los más informales, pero sus audaces conjuntos de color tienen un impacto in­ mediato y vivido. Con frecuencia se in­ cluyen flores de colores intensos —e in­ cluso contrastantes— unas al lado de otras, pero las combinaciones de colo­ res deberían elegirse cuidadosamente, de manera que el uso de demasiadas tona­ lidades contrastantes no oculte la visión del conjunto. Intente limitar la gama de las plantas utilizadas a sólo tres culti­ vos o colores, utilizando un marco for­ mal para crear un despliegue llamativo que también resulte relativamente fácil de plantar y conservar (véase también A n u a l e s y B ien a les «Esquemas de ma­ cizos formales», p. 174). Muchas de las plantas tradicional­ mente utilizadas son anuales o semi- resistentes. Comprar un gran número de éstas puede resultar costoso, pero la ma­ yoría se cultiva fácilmente a partir de se­ millas y esquejes. Las perennes, los bul­ bos y algunos arbustos proporcionan una estructura de fondo de esquema de plantado, y también ayudan a extender el período de interés.

E

st il o

J a p o n é s

El agua relajante, los senderos serpenteantes, el color estrictamente limitado, y las vistas y elementos semiocultos de este jardín, son característicos del tono y del estilo de muchos jardines orientales.

Jardinería ornamental Durante más de 2000 años, el arte y ofi­ cio de la jardinería ornamental ha sido practicado en los jardines: con tiempo, paciencia y las plantas adecuadas, es po­ sible producir «esculturas vivientes» sin que sea necesaria una gran habilidad. En los jardines formales, la jardine­ ría ornamental se utiliza para añadir al­ tura, forma e interés escultural; colum­ nas, pirámides y espirales correctamente recortadas son utilizadas para propor­ cionar acentos verticales y realzar la si­ metría y la proporción de un diseño. Una única pieza ornamental conforma un centro de atención sólido, mientras que varios arbustos y árboles recortados pueden proporcionar al jardín unas pie­ dras angulares o una estructura bien de­ finida, como contraste a una plantación más informal y desestructurada. Es mejor utilizar formas sencillas y geométricas, tales como conos o esfe­ ras, si se requieren elementos ornam en­ tales para un jardín clásico o formal. Las formas más imaginativas, tales como pá­ jaros y animales u objetos, e incluso pie­ zas de ajedrez, que agregan un toque vivo y divertido, podrían resultar apro­ piadas en jardines tanto formales como informales según su estilo, pero resul­ tarían poco apropiados en un jardín con un emplazamiento naturalista o silvestre. Generalmente, las mejores plantas para tales fines son perennes, espesas y de crecimiento lento: el tejo (Taxus bac- cata) y el boj (Buxus) son ideales, y pro­ porcionan interés durante todo el año. Las hiedras (Hederá) también se pueden recortar y guiar por encima de marcos, dándole formas apropiadas. Para más

detalles, véase J ardinería ornamental,

pp. 52-53.

Jardines de nudos Gozaron de una popularidad especial durante el siglo XVI, y adoptaban el as­ pecto de franjas entretejidas y dibujos abstractos que contenían arenas colorea­ das, gravilla o plantas, delimitadas y en­ marcadas por setos bajos. Con frecuen-

de tonos distintos, plantas de macizos compactas y coloreadas, o plantas de discretos tonos pastel. También se pueden incluir arbus­ tos perennes, recortados en forma de pulcras pirámides o globos, además de otras formas regulares de tejo y boj re­ cortado.

diseña un parterre en un jardín mo­

Si

derno, asegúrese que su escala se corres­

ponde con el tamaño de la casa o de la terraza adyacente.

Jardines hundidos Los cambios de nivel, aún los compa­ rativamente pequeños, proporcionan elementos interesantes en un jardín, y un jardín hundido bien trazado puede aportar una sensación de espacio y aven­ tura, además de añadir otra dimensión al diseño. Los jardines hundidos tradicionales eran generalmente cuadrados o rectan­ gulares, encerrados entre muros y rodea­ dos por hierbas sobresalientes o sende­ ros pavim entados, de modo que pudiesen ser observados desde lo alto. La disposición era típicamente sencilla y geométrica, con macizos de flores di­ vididos por una estructura geométrica de senderos y caminos, tal vez con un elemento escultural central, como una fuente o un reloj de sol. Como que son más bajos que el res­ to del jardín, los jardines hundidos es­ tán protegidos a menudo, y son muy ín­ timos, mostrando un aspecto secreto y como de santuario que resulta particu­ larmente relajante y atractivo. Las hier­ bas, los rosales y los macizos formales se adecúan especialmente bien a los jar­ dines hundidos.

U n

J ardín

O rnamental

Arbustos que forman espirales elevadas, rectángulos y esferas agregan un interés escultórico a este jardín formal, subrayando la simetría de su diseño.

cia reflejaban los nudos y dibujos de cin­ tas de los bordados y de los decorados cenitales de yeso ingleses de las épocas isabelina y Tudor. Para apreciar los de­ talles, es mejor observar los jardines de nudos desde arriba, y deben ser diseña­ dos para poder ser vistos con facilidad desde una terraza elevada o una ventana. Dado un emplazamiento apropiado y un terreno nivelado y bien drenado, no es difícil crear un jardín de nudos, cuyo mantenimiento resulta bastante fácil. Los dibujos han de ser sencillos, o el di­ seño podría resultar ineficaz y dificul­ tar el mantenimiento. Algunos plantas apropiadas incluyen el boj enano (Teu-

crium chamaedrys) y la lavanda algo­ donera (Santolia chamaecyparissus). Si

utiliza plantas en vez de gravillas colo­ readas para rellenar las zonas entre los setos, seleccione las que combinen con la escala y el carácter del nudo; las plan­ tas bajas generalmente resultan conve­ nientes, aunque también pueden tenerse en cuenta plantaciones menos frecuen­ tes, tal vez utilizando suculentas, tales como los puerros (Sempervivum). Las

malezas que aparezcan en la superficie de gravilla deberían ser elim inadas a m ano, ya que un herbicida podría d a­ ñar los setos de raíces poco profundas.

Parterres Frecuentemente confundidos con los jardines de nudos, los parterres son de mayor escala, y consisten en macizos de flores más o menos planos y uniformes que conforman unos dibujos decorati­ vos dentro de un particular diseño. A ve­ ces estos diseños son muy ambiciosos y complicados, con dibujos de volutas llo­ ridos o temas simbólicos. Generalmen­ te los contornos están formados por se­ tos bajos de boj, y después las zonas entre los setos se rellenan con gravillas

Restauración de jardines antiguos e históricos

Si se recrea o se restaura un jardín an­ tiguo, el grado y la naturaleza de los trabajos sufrirán una gran variación, dependiendo del tamaño, condición y carácter de éste. Además de exami­ nar el emplazamiento y valorar las condiciones de los elementos princi­ pales en presencia (véase «Valoración del emplazamiento», p. 15), intente investigar la historia y el desarrollo del jardín. Es recomendable una aproxima­ ción cautelosa: la observación del jar­ dín durante un año ayudará a esta­ blecer una idea del esquema de plantación original, además de faci­ litar la determinación acerca de qué plantas se deberán podar o renovar y cuáles habrá que reponer. El limpia­ do de senderos, escalones y otros ele­ mentos duros cubiertos por plantas también ayudará a revelar la estruc­ tura original del diseño. Los trabajos en el emplazamiento deberían respe­ tar cualquier elemento conservado del jardín original. Podrían haber sobre­ vivido algunas plantas inusuales, ta­ les como algunas excepcionales rosas

antiguas, o cultivos de rododendros. Es posible que existan algunos árbo­ les viejos que se podrían conservar por medio de una prudente cirugía, pero si están enfermos o son peligro­ sos deberían eliminarse (véase «Cor­ tar un árbol», p. 45) y, si resultase apropiado, reemplazarlos.

veces, los setos exageradam ente

crecidos pueden ser reducidos cuida­ dosam ente para renovarlos (véase Sk- tos y M amparas, pp. 60-62). Si den­ tro de un viejo jardín de nudos o parterre quedasen setos de boj aban­ donados, éstos también pueden ser re­ novados en caso de no ser dem asia­ do viejos o crecidos, pero no responden bien a un podado severo; si existe alguna duda acerca de su su­ pervivencia, es m ejor replantar.

A

dentro del diseño original que­

Si

dasen zonas de césped o de losetas, éstas pueden ser restauradas. Hace más de un siglo, se utilizaron losetas de césped de buena calidad para es­ tablecer céspedes y, si estos aún exis­ ten, es posible que respondan correc­ tamente.

Parterre

El diseño intrincado y decorativo de los setos de boj bajos y entrelazados, que contienen macizos de dalias rosadas y rojas, recrea el efecto deliberadamente pulcro y a medida de un parterre clásico.

r

A rboles

2

O rn a m en ta les

ÁS QUE CUALQUIER otra planta, los árboles con­ fieren una sensación de permanencia y madurez a un jardín y lo conectan con el paisaje exterior más amplio. Agregan altura, estructura y centros de atención escultóricos a un diseño, mientras que sus características siluetas a gran escala for­ man un contraste atractivo con las líneas más suaves de las de­ más plantaciones. Existe una enorme variedad de árboles, distintos tanto en aspecto y form a como en el color y la textura delfollaje, lasflores y la corteza. Cada uno tiene un atractivo específico, des­

Diseñar con árboles

de la oscura y puntiaguda columna de un ciprés hasta los ardientes colores otoñales de un arce japonés, o el tronco moteado de ca­ nela de un Eucalyptus. Los árboles se pueden cultivar de muchas maneras: en un emplazamiento informal, un agrupamiento silvestre de avellanos y abedules plateados —rodeados de bulbos— resul­ ta muy efectivo, mientras que, en un jardín formal, una avenida de hayas cobrizas o de tilos entrelazados resulta adecuadamente elegante. Algunos árboles —tales como los magnoliosquedan mejor emplazados individualmente como elemento del jardín.

L os árboles ornamentales son cul­

que para cosechas comestibles o made­ ra. Sin embargo, muchos árboles fruta­ les ostentan flores hermosas y algunos ornamentales, tales como el manzano silvestre (Malus), producen abundantes cosechas de frutos para confitar. La di­ ferencia entre los árboles y los arbustos también es poco clara; los primeros

—generalmente, pero no siempre— tie­

nen un tronco

—por ejemplo, las lilas (Syrínga)—, tie­

nen troncos múltiples, aunque a veces alcancen tamaños de árbol.

único, y los segundos

tivados por la belleza de sus flo­

res, corteza o frutos decorativos, más

Elección de árboles

Por lo general, los árboles son las plan­ tas de jardín más costosas y más longe­

vas, y seleccionarlos y emplazarlos son decisiones de diseño fundamentales. Cuanto menos árboles tengan cabida en un jardín, más importante resultan una elección y un emplazamiento cuidado­ sos; en un «jardín de un solo árbol» es­ tos puntos resultan cruciales con respec­ to al éxito del diseño. Es obvio que el aspecto general y las características es­ peciales de un árbol son importantes, pero la adecuación al suelo, clima y as­

A

rb o les

e n

el

J a r d ín

Los contornos arquitectónicos de los árboles confieren estructura a un jardín. En un jardín amplio es posible agrupar varios árboles para crear

un poderoso impacto de color y forma, como en este arreglo informal de arces (Acer) y otros árboles caducifolios.

pecto del jardín, y también su altura, ex­ tensión y tasa de crecimiento, resultan igualmente importantes. Una vez elegi­ do un árbol, el proceso de diseño se pro­ longa con la elección de dónde plantarlo (véase «Elección de un emplazamiento de plantación», p. 39). Los centros de jardinería tienen una gama limitada de los árboles ornamentales más popula­ res; los viveros especializados, algunos con servicio de compra por correo, ofre­ cen una selección más amplia. Las alturas varían entre alrededor de un metro, en el caso de algunas conife­ ras enanas, hasta los imponentes 90 m de una secoya (Sequoia). Las tasas de crecimiento varían entre los 2,5 cm o menos por año para las coniferas ena­ nas hasta I m o más para algunos ála­ mos (Poputus). Un árbol joven en un vi­ vero denota poco o nada de su tamaño potencial, y algunas especies, sobre todo las coniferas, incluyen tanto árboles de cultivo minúsculos como gigantes. Eli­ ja los árboles de cultivo cuidadosamente y, si le ofrecieran sustitutos, asegúrese de que convengan a sus necesidades.

Árboles como elementos de diseño

Los árboles crean un fuerte impacto vi­ sual, al igual que los elementos paisa­ jísticos duros. También ayudan a formar la estructura permanente de un jardín, alrededor de la cual se articulan los ele­ mentos más provisionales. Los árboles pueden utilizarse como estatuas vivientes (véase «Arboles indi­ viduales como centros de atención», p. 33): un emplazamiento sencillo y con­ trastante realzará un árbol utilizado de

C e r c a d o

d e l

E s p a c io

Lasfrondas arqueadas de las palmeras son utilizadas como elementos estructurales para cercar y delinear una zona donde tomar asiento. Crean una mampara frondosa y fresca que conforma una división menos rígida que un muro o una verja.

este modo. Un árbol de follaje pálido aparecerá vistoso contra un seto de tejo verde oscuro (Taxus baccata), por ejem­ plo, mientras que el trazado invernal y audaz de las ramas desnudas destaca muy bien contra un muro pintado de blanco. Utilizados estructuralmente, los árbo­

les también sirven para definir o cerrar un espacio. Una hilera o grupo informal de árboles pueden marcar los límites de una propiedad, separar una parte del jardín de otra, o subrayar un sendero. Un par de árboles podrían actuar como marco verde de un panorama distante

o

cual penetrar en el jardín.

Aspecto y forma

El aspecto y la forma de un árbol son tan importantes como su tamaño —tan­

to marcando el espíritu y el estilo como

respecto a las consideraciones prácticas de espacio. Algunos árboles, tales como muchos cerezos decorativos (Prunus) son pequeños y encantadores, mientras

que otros, tales como los cedros

drus), son majestuosos y monumenta­ les. La mayoría pueden ser formales o informales, según el emplazamiento y el tratamiento. Los Klius typliina tienen una forma arquitectónica llamativa, ideal para un jardín pavimentado mo­ derno, mientras que las frondas ar­ queantes de muchas palmeras confieren opulencia a atrios e invernaderos. Los

formar un arco viviente a través del

(Ce-

serbales (Sorbus aucuparia) y los ace­

bos (llex) son árboles típicos de los jar­ dines rurales ingleses; los arces japone­

ses (Acer palmatum) y el gran Salix

matsudana ‘Tortuosa’ son apropiados

para los jardines orientales; las especies nativas resultan ideales para los jardi­ nes silvestres.

resultan

apropiados para jardines pequeños, pero tienen un aspecto formal y casi artifi­ cial. Los árboles de copas redondas o extensas parecen más informales, pero proyectan una sombra mayor y ofrecen una mayor protección de la lluvia, difi­

cultando la plantación al pie, mientras

Los árboles

angostos

y

rectos,

tal

como el Malus tschonoskii,

que los de estructura irregular y de ra­ mas separadas tienen un encanto natu­ ralista. Los árboles de formas cónicas o piramidales tienen un efecto escultu­ ral, mientras que los árboles llorones os­ tentan una silueta más suave. Tenga en cuenta cuánto tarda el ár­ bol en desarrollar su silueta caracterís­ tica: en algunos casos pueden tratarse de décadas; por ejemplo, el Prunus ‘Kanzan’ se cría de un modo rígido en su juventud, con ramas en ángulos in­ cómodos; sin embargo, más adelante, las ramas comienzan a arquearse, y después

F o r m a s

d e

Á r b o les

E x t e n d id a

Prunus americana

L l o r o s a

Salix caprea ‘Kilmarnock’ (Sauce Kilmarnock)

E s p é c im e n

Los árboles

particularmente atractivos, o con una forma bonita, quedan bien emplazados solos para que destaquen dentro del esquema. Este espino rosado doble

(Crataegus laevigata)

exhibe unas hermosas flores que se pueden disfrutar desde todos los ángulos, y constituye además una piedra angular del diseño.

de 30 años, el árbol posee una copa ele­ gante y redondeada. Donde el espacio lo permite, la com­ binación de árboles de aspectos contras­ tantes puede crear un aspecto dinámi­ co, pero plantar muchos árboles de aspectos diferentes puede llegar a pro­ ducir un efecto algo melindroso y des­ coordinado.

Árboles individuales o especímenes como centros de atención

Un árbol individual se cultiva solo, y así logra desarrollarse y exhibir su belleza natural al completo sin entrar en com­ petencia con otros árboles. Dependien­

P ir a m id a l

Carpinus betulus

‘Fastiagata’

(Carpe común)

D e

C o p a

Malus

R e d o n d e a d a

‘Magdeburgensis’

(Manzano silvestre)

C ó n ic a

Pseudotsuga rnenziessi var. glauca

(Abeto azul Douglas)

A r q u e a n t e

Archontophoenix

alexandrae

(Palma Real)

C o l u m n a r

Acer rubrum

‘Columnare’

(Arce rojo)

C o lo r

y

T e x t u r a

d e i.

F o l l a je

El follaje otoñal de un árbol caducifolio está realzado por la masa azul-verdosa de una conifera, creando un cuadro de color, textura y forma.

do del clima, un sauce llorón (Salix x sepulcralis ‘Chrysoeoma’), un sangui- ñuelo florido (Cornus florida), varios cerezos decorativos (Prunus), y las pal­ meras, tales como Howea y Phoenix, son árboles individuales populares. Elija un árbol del tamaño correcto con res­ pecto a su emplazamiento: los árboles individuales minúsculos parecen perdi­ dos en un jardín vasto, y los de gran ta-

C

o lo r

a

p a r t ir

d e

F l o r e s

Las grandes flores de una Magnolia

campbelli var. mollicomata destacan

contra las ramas desnudas del árbol.

maño resultan abrumadores en espacios cerrados. Los árboles individuales, es­ pecialmente en jardines formales, están colocados tradicionalmente en el centro del césped. Sin embargo, el emplaza­ miento de un espécimen a un costado puede añadir una sensación de informa­ lidad y vivacidad a un esquema y des­ cubrir, asimismo, un panorama a lo lar­ go del jardín. Otras opciones incluyen plantar un árbol individual al costado

de un portalón o de un acceso al jardín,

o

tas, para marcar la transición de un es­ pacio a otro en el jardín. Plantar un espécimen en medio de una extensión de gravilla o de plantas tapizantes, tales como la hiedra (Hede­ rá) o el perifolio (Vinca), proporciona un contraste complementario para un árbol individual. En una orla mixta uti­ lice un árbol como piedra fundamental,

alrededor de la cual construir el color y

la

al principio o final de unas escalina­

forma de los grupos de plantas circun­

dantes. Un árbol individual podría re­ flejarse en un estanque de jardín, o real­ zarse por una estatua o un banco pin­ tado de blanco a sus pies, de modo que cada elemento subraye a los restantes.

Agrupamiento de árboles

Si

tar tres o más árboles juntos en grupos

el espacio lo permite, considere plan­

informales de especies iguales o diferen­ tes. Un grupo de árboles también gene­ ra un marco más sustancial, a modo de cortina, que un solo árbol a un lado —o a ambos— de un panorama. Grupos de árboles grandes, tales como los robles

(Quercus) o las hayas (I-'agus), <