Está en la página 1de 16

Equipo 6

Evolución de los Derechos Humanos

Universidad De Guadalajara

División de Estudios Jurídicos

Teoría de los Derechos Humanos

Presentan:
• La extensión universal de la
satisfacción de los derechos;
•El hecho que justifica
• La contextualización de la el proceso de
•Derechos Civiles y Políticos idea de los derechos especificación es que
(Derechos de primera • Intento de conectar teoría y determinados sujetos
Generación) práctica de los derechos estén en una situación
•Derechos económicos, Proceso de •Manejo de las ideas de Proceso de de desventaja
sociales y culturales (segunda Positivación universalidad e igualdad. Internacionalización respecto a los otros,
generación). desventaja provocada
•Derechos de solidaridad por la situación en la
•La Declaración que se encuentran.
(derechos de tercera
•Declaraciones de Universal de Derechos
generación).
Independencia de las Colonias Humanos ha sido
Norteamericanas . modelo de numerosas
Evolucion de los •La declaración de Derechos Proceso de normas sobre DDHH en Proceso de
Derechos Humanos del buen pueblo de Virginia. Generalización constituciones y Especificación
•La Declaración de legislaciones nacionales
Independencia de las Trece y ha servido de
Colonias. fundamento a
•La Declaración de los tribunales en decisiones
Derechos del Hombre y del judiciales, nacionales e
Ciudadano. internacionales.
• Declaración Universal de los
Derechos Humanos.
¿Cuáles son nuestros derechos?

La Declaración Universal de Derechos Humanos, la Convención Europea de


Derechos Humanos y otros tratados abarcan una amplia gama de los diferentes
derechos, por ello, nos ocuparemos de ellos en el orden en que se han
desarrollado y son reconocidos a nivel regional o por la comunidad internacional.
La forma establecida de clasificación de los derechos es la de derechos de
´´primera, segunda y tercera generación´´.

Derechos civiles y políticos (derechos de primera generación)

Estos derechos comenzaron a emerger como una teoría durante los siglos XVII
y XVIII, la cual se basa sobre todo en consideraciones políticas. Se comenzó a
reconocer que hay ciertas cosas que los todo-poderosos gobernantes no
deberían poder hacer y que el pueblo debe tener cierta influencia en las políticas
que les afectan. Las dos ideas centrales son las de la libertad personal y la de
proteger a los individuos contra las violaciones cometidas por el estado.

Los derechos civiles y políticos hoy se exponen en detalle en el Pacto


Internacional de Derechos Civiles y Políticos (PIDCP) y en el Convenio Europeo
para la Protección de los derechos humanos y las Libertades Fundamentales
(CEDH), y que incluyen derechos tales como el derecho a participar en el
gobierno y la prohibición de la tortura. Estos derechos han sido tradicionalmente
considerados por muchos, al menos en “Occidente” como los derechos humanos
más importantes. Veremos en la siguiente sección que esto es falso.

Durante la Guerra Fría, los países del bloque soviético fueron duramente
criticados por su desprecio de los derechos civiles y políticos. Estos países
respondieron criticando a las democracias occidentales, a su vez, por pasar por
alto los derechos sociales y económicos, que vamos a ver a continuación. Hay,
por lo menos, una parte de verdad en ambas críticas. Asimismo, esto pone de
manifiesto cómo los derechos humanos son propensos a abusos políticos.
“La chocante realidad… es que los estados y la comunidad internacional en su
conjunto siguiese demasiado a menudo tolerando las violaciones de los
derechos económicos, sociales y culturales que, de haberse producido en
relación con los derechos civiles y políticos, que provocan las expresiones de
horror e indignación, hubiera llevado a llamadas concertadas de acción
correctiva inmediata.“

Derechos económicos, sociales y culturales (segunda generación)

Estos derechos se refieren a como la gente vive y trabaja junta, así como a las
necesidades básicas de la vida. Se centran en las ideas de igualdad y la garantía
de acceso a los bienes sociales y económicos, a los servicios y a las
oportunidades. Se han convertido cada vez más en tema de reconocimiento
internacional por los efectos de la industrialización y el aumento de la clase
obrera. Estos procesos dieron lugar a la aparición de nuevas demandas e ideas
acerca del significado de la vida y la dignidad humana. Se dieron cuenta de que
la dignidad de la persona humana exige algo más que la mínima falta de
interferencia por parte del estado, propuesta por los derechos civiles y políticos.
Los derechos económicos, sociales y culturales están recogidos en el Pacto
Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (PIDESC) y
también en la Carta Social Europea del Consejo de Europa.

Los derechos económicos, sociales y culturales se basan en las ideas de


igualdad y la garantía de acceso a los bienes sociales y económicos, a los
servicios y a las oportunidades.

Los derechos sociales son los necesarios para la plena participación en la vida
de la sociedad. Incluyen al menos el derecho a la educación y el derecho a
fundar y mantener una familia, pero también muchos de los considerados a
menudo como derechos “civiles”: por ejemplo, derecho a la recreación, al
cuidado de la salud, a la intimidad y a la no discriminación.

Como derechos económicos entendemos los que incluyen el derecho al trabajo,


a un nivel de vida adecuado, a la vivienda y a una pensión si se es mayor de
edad o para las personas con discapacidad. La protección de estos refleja el
hecho de que un cierto nivel mínimo de seguridad material es necesario para la
dignidad de la persona humana, y también el hecho de que, por ejemplo, la falta
de empleo o de vivienda pueden ser psicológicamente degradantes.

Los derechos culturales se refieren a la “forma de vida” de una comunidad


cultural y a menudo se les presta menos atención que al resto. Entre ellos figuran
el derecho a participar libremente en la vida cultural de la comunidad y,
posiblemente, también el derecho a la educación. Sin embargo, muchos otros,
no clasificados oficialmente como “culturales” son esenciales para que las
comunidades minoritarias dentro de una sociedad puedan preservar los rasgos
distintivos de su cultura: por ejemplo, el derecho a la no discriminación y el
derecho a la igualdad ante la ley.

Derechos de solidaridad (derechos de tercera generación)

La lista de los derechos humanos reconocidos internacionalmente no se ha


mantenido invariable. A pesar de que ninguno de los enumerados en la
Declaración Universal se ha puesto gravemente en entredicho durante los más
de 60 años de su existencia, los nuevos tratados y documentos han aclarado y
desarrollado aún más algunos de los conceptos básicos que se establecen en
este documento original.

El derecho al desarrollo, a la paz, a un medio ambiente sano, a la asistencia


humanitaria…

Estas incorporaciones han sido el resultado de una serie de factores: vienen en


parte como respuesta a cambios en las ideas sobre la dignidad humana, y en
parte como resultado de las nuevas amenazas y oportunidades que se
presentan. En el caso de la nueva categoría que ha sido propuesta como
derechos de tercera generación, estos han sido la consecuencia de una
comprensión más profunda de los diferentes tipos de obstáculos que pueden
interponerse en el camino de la realización de los derechos de primera y
segunda generación.
La base sobre la que se asienta la tercera generación es la solidaridad y la idea
de que estos derechos abarcan otros colectivos de la sociedad y de los pueblos,
tales como el derecho al desarrollo sostenible, a la paz o a un medio ambiente
sano. En gran parte del mundo, las condiciones de extrema pobreza, la guerra,
los desastres ecológicos y naturales han hecho que solo se hayan producido
avances muy limitados en el respeto de los derechos humanos. Por esa razón,
muchas personas han considerado que el reconocimiento de una nueva
categoría es necesaria: estos derechos velan porque se den las condiciones
adecuadas para que las sociedades, en especial en el mundo en desarrollo,
puedan proporcionar los ya reconocidos de primera y segunda generación.

Los derechos específicos que se incluyen con mayor frecuencia dentro de la


categoría de tercera generación son los derechos al desarrollo, a la paz, a un
medio ambiente sano, a participar en la explotación del patrimonio común de la
humanidad, a la comunicación y a la asistencia humanitaria.

Sin embargo, ha habido algunos debates sobre esta categoría de derechos.


Algunos expertos se oponen a ellos porque son “derechos colectivos”, en el
sentido de que se disfrutan en comunidades o incluso estados enteros.
Sostienen que los derechos humanos sólo pueden poseerlos las personas. Este
argumento es más que meramente verbal, debido a que algunos individuos
temen que, un cambio en la terminología podría proporcionar una “justificación”
para determinados regímenes represivos para negar los derechos humanos
(individuales) en nombre de los colectivos; por ejemplo, afectando severamente
a los derechos civiles con el fin de asegurar “el desarrollo económico”.

Hay otra preocupación que a veces se manifiesta: dado que no es el estado,


sino la comunidad internacional la que tiene que proteger los derechos de tercera
generación, la rendición de cuentas es imposible de garantizar. ¿Quién, o qué
estructura se supone que es responsable de asegurarse de que haya paz en el
Cáucaso y en la región de Oriente Medio, o que la selva Amazónica no sea
destruida, y de que se tomen las medidas oportunas contra el cambio climático?
Sin embargo, los llamemos como los llamemos, existe un acuerdo general de
que estas áreas requieren mayor exploración y más atención de la comunidad
internacional. Algunos derechos colectivos ya han sido reconocidos, en
particular en virtud de la Carta Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos
y de la Declaración de los Derechos de los Pueblos Indígenas. La DUDH
contiene en sí mismo el derecho a la libre determinación y concretamente el
derecho humano al desarrollo fue codificado en 1986 en una Declaración de la
Asamblea General de Naciones Unidas.

“Este último es un derecho humano inalienable en virtud del cual todo ser
humano y todos los pueblos están facultados a participar en el desarrollo
económico, social, cultural y político, en el que todos los derechos humanos y
las libertades fundamentales se hagan plenamente efectivos”. Artículo 1,
Declaración de la ONU sobre el Derecho al Desarrollo.

Proceso de Positivación

La positivación de los derechos humanos consiste en el ejercicio jurídicopolítico


de consagrar esas potencialidades humanas en normas de carácter jurídico.
Ahora bien, este proceso implica la consagración normativa de dos instituciones
adicionales: los mecanismos protectores propiamente dichos, y la autoridad en
cuya cabeza radica la tarea de defender, tanto preventiva como correctivamente,
la eficacia del ejercicio de los derechos, así como también la efectividad del
instituto amparador. Esta autoridad es el Juez, quien tiene la competencia para
decir el Derecho cuando entran en conflicto dos personas por ejercer un
derecho.

Leyes que protegían derechos ya habían existido, pero sin que ninguna de ellas
tuviera la pretensión de universalidad.

Si bien en la Segunda Escolástica Española y en la Escuela Racionalista de


Derecho Natural ya se consideraba que la libertad era el primero de todos los
derechos y que precisamente ella configuraba la dignidad de todo ser humano,
no fue sino hasta la Declaración de Independencia de Estados Unidos de
América que se enlistaron los derechos fundamentales que pertenecían a todo
hombre. Las posteriores, tomando como modelo la norteamericana, hicieron lo
mismo, aunque cada una con su propio tema ideológico de fondo y su particular
contexto histórico.

Los derechos ya no se atribuyen por la pertenencia a una Corona, a un Estado


o un Estamento, o por una posición social o económica particular, sino que se
reconocen como existentes en todos los hombres por el simple hecho de serlo.

Tres son los elementos característicos de las declaraciones que a continuación


expondremos: su universalidad, su legalidad y su legitimidad.

La esencia de una declaración de derechos es su universalidad, es decir, su


pretensión de predicar tales derechos de todas las personas sin excepción.

La legalidad, en cambio, tiene que ver, por un lado, con la positivización de los
derechos fundamentales, es decir, con su puesta por escrito y su consideración
como un texto de carácter oficial, democrático y obligatorio; y por el otro, con el
estatuto jurídico que se le da: el de norma fundacional (o constitucional) de un
Estado o una comunidad de Estados y, por tanto, la más importante de todas las
leyes.

La legitimidad, por su parte, se refiere a una fórmula de identidad y auto


representación moral, ideológica y filosófica para fundar un orden estatal. Desde
que hay constituciones escritas, los autores de la Constitución tratan de
sancionar su identidad con declaraciones solemnes, con la invocación de Dios,
con fórmulas morales, ideológicas o filosóficas que generalmente fijan en el
Preámbulo. Esto es claro en el caso de las declaraciones de derechos humanos;
todas ellas empiezan con estas invocaciones solemnes al Creador, al Ser
Supremo, a la Humanidad, a la familia humana, etcétera.

Declaraciones de Independencia de las Colonias Norteamericanas

En 1774 se celebró en Filadelfia el Primer Congreso Constituyente Continental,


el cual representó el paso inicial dado para la Independencia. En él se adoptó
una “Declaración” que estaba influenciada por el pensamiento de John Locke y
de otros autores ingleses, y en la cual se destacaba la importancia del
consentimiento, así como del derecho a la vida, a la libertad y a la propiedad que
poseían los habitantes de las colonias inglesas de Norteamérica, “por las
inmutables leyes de la naturaleza, los principios de la Constitución inglesa, y las
diversas cartas y convenios”.

La declaración de Derechos del buen pueblo de Virginia

Este es el antecedente más importante de la Declaración de Independencia de


las Trece Colonias. Sirvió como modelo para la Declaración de los Derechos
del Hombre y del Ciudadano así como para otras declaraciones americanas
posteriores.

La citada Declaración comienza afirmado que todos los hombres son libres y
poseen una serie de derechos naturales innatos, y hace igualmente referencia
al pacto como medio por el cual los individuos constituyen la sociedad. En su
primer párrafo sostiene l siguiente:

Que todos los hombres son por naturaleza igualmente libres e independientes y
tienen ciertos derechos innatos, de los que, cuando entran en estado de
sociedad, no pueden privar o desposeer a su posterioridad por ningún pacto, a
saber: el goce de la vida y de la libertad, con los medios de adquirir y poseer la
propiedad y de buscar y obtener la felicidad y la seguridad.

También dentro de esta señala la necesidad de la existencia de tres poderes, el


Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial, y la voluntad de los ciudadanos como
requisito indispensable para la toma de decisiones importantes. Por otra parte,
consagra los derechos de sufragio, de debido proceso y de libertad de prensa,
entre otros.

Otra importante prerrogativa que esta Declaración proclama es la libertad


religiosa: “todos los hombres tienen igual derecho al libre ejercicio de la religión
de acuerdo con el dictamen de su conciencia, y que es deber recíproco de todos
el practicar la paciencia, el amor y la caridad cristiana con el prójimo”.

La Declaración de Independencia de las Trece Colonias

Igualdad, vida, libertad y felicidad, son cuatro de las prerrogativas


imprescindibles que se mencionan en esta declaración para comprender al
hombre, cuatro derechos innatos que se desprenden de la dignidad que le otorga
Dios. Y dice e uno de sus párrafos lo siguiente:

Sostenemos como evidentes, por sí mismas, estas verdades: que todos los
hombres son creados iguales, que son dotados por su Creador de ciertos
derechos inalienables; entre los cuales, están la vida, la libertad, y la búsqueda
de la felicidad; que para garantizar estos derechos se instituyen entre los
hombres los gobiernos que derivan sus poderes legítimos del consentimiento de
los gobernados; que siempre que una forma de gobierno se haga destructora de
estos principios, el pueblo tiene el derecho de reformarla o abolirla e instituir un
nuevo gobierno que se funde en dichos principios, y a organizar sus poderes en
la forma que a su juicio sea la más adecuada para alcanzar la seguridad y
felicidad.

La Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano

Los franceses aprobaron la Declaración con vistas a fundar un nuevo orden


social, político y jurídico, de suerte que tuvieron que articular su contenido,
primero, teorizando sobre la necesidad moral de cambiar la forma de concebir al
hombre y su relación con los demás y con el poder político; segundo,
proponiendo una teoría política que señalaba las nuevas bases que suplantarían
a las antiguas, y tercero, generando una nueva teoría jurídica que diera forma
legal a las dos ideas anteriores.

Esta Declaración cuenta con el total de 17 artículos dentro de los cuales los
derechos reconocidos, son la igualdad y su dos concreciones: la igualdad
jurídica y económica; la libertad como derecho general y sus concreciones: la
libertad religiosa y la libertad de expresión; la seguridad en su vertiente jurídica
y en lo que respecta a la libertad, así como la seguridad en el sentido de
garantías penales y procesales; la propiedad, con todo lo referente a la doctrina
fiscal, y la resistencia a la opresión.

Declaración Universal de los Derechos Humanos

Señala que el fundamento de la libertad, la justicia y la paz es el reconocimiento


de la dignidad connatural al hombre y la igualdad de todos los miembros de la
familia humana. En efecto, que el hombre tenga derechos —según la
Declaración— se debe a su altísima dignidad.

Dentro de esta se reconocen cuatro grupos de Derechos:

El primero nos habla de Derechos y libertades de orden Personal, como lo son


el derecho a la vida (artículo 3), a la libertad (artículo 4), a la personalidad jurídica
(artículo 6), a un debido proceso (artículos 8 y 10), al libre tránsito (artículo 9) y
a la presunción de inocencia (artículo 11).

El segundo de la relación del individuo con los grupos de los que forma parte, y
se conforma por Derechos como a la vida privada (artículo 12), de circulación y
de residencia (artículo 13), de asilo (artículo 14), a la nacionalidad (artículo 15),
a fundar una familia (artículo 16), de igualdad entre hombre y mujer (artículo 16)
y de propiedad (artículo 17).

El tercero está constituido por Derechos Políticos entre los que se reconocen el
derecho de libertad de pensamiento y, por tanto, de religión (artículo 18), el
derecho a la libertad de opinión y expresión (artículo 19), el derecho a la libertad
de reunión y asociación pacífica (artículo 20) y el derecho a la participación
política (artículo 21).

El cuarto son los Derechos Económicos de la persona como el derecho a la


seguridad social (artículo 22), el derecho al trabajo y al salario equitativo y a
sindicarse libremente (artículo 23), el derecho a un nivel de vida adecuado para
todas las personas (artículo 25), el derecho a la educación (artículo 26), el
derecho a participar en la vida cultural así como a beneficiarse de ella, y
garantiza asimismo los derechos de autor (artículo 27).

Pactos Internacionales de Derechos Humanos

Con el nombre de Carta de los Derechos Humanos se conoce al conjunto de


documentos jurídicos internacionales sobre derechos humanos constituidos por
la Declaración Universal, el Pacto sobre los Derechos Civiles y Políticos, el Pacto
sobre los Derechos Económicos, Sociales y Culturales, así como sus respectivos
protocolos opcionales. Estos pactos fueron establecidos el 16 de diciembre de
1966 e imparten obligatoriedad jurídica a los derechos proclamados por la
Declaración.

La Carta de los Derechos Humanos constituye la base jurídica más importante


para la promoción y defensa de los derechos fundamentales. Ye hemos hablado
de la Declaración Universal; ahora nos toca analizar brevemente los dos pactos
que ahondan en los derechos proclamados por aquélla.

Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos

Reconoce que de nada sirve declarar solemnemente la existencia de ciertos


derechos si no existen las condiciones indispensables para que éstos se puedan
realizar. Esto no significa que las condiciones impliquen la existencia de tales
derechos, sino que, a pesar de que todo hombre posee derechos debido a su
dignidad inherente, éstos pueden verse conculcados si no existen las
condiciones de posibilidad para su disfrute, promoción y defensa.

En el siguiente párrafo del Preámbulo, se considera “que la Carta de las


Naciones Unidas impone a los Estados la obligación de promover el respeto
universal y efectivo de los derechos y libertades humanos”.

Se promulga una serie de derechos, entre los que se pueden contar: la libertad
de circulación; la igualdad ante la ley; el derecho a un juicio imparcial y la
presunción de inocencia; a la libertad de pensamiento, conciencia, religión,
expresión y opinión; el derecho de reunión pacífica, libertad de asociación y de
participación en la vida pública, en las elecciones, y la protección de los derechos
de las minorías. Además, prohíbe la privación arbitraria de la vida, las torturas y
los tratos o penas crueles o degradantes, la esclavitud o el trabajo forzado, el
arresto o detención arbitraria y la injerencia arbitraria en la vida privada, la
propaganda bélica y la instigación al odio racial o religioso.

Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales

Los Derechos que dentro de este pacto se declaran, son los siguientes:

El derecho al trabajo en condiciones justas y favorables;

2. El derecho a la seguridad social, a un nivel de vida adecuado y a los niveles


más altos posibles de bienestar físico y mental, y

3. El derecho a la educación y el disfrute de los beneficios de la libertad cultural


y el progreso científico.

Proceso de Generalización

El proceso de generalización busca expandir los derechos humanos


positivizados a personas y colectivos que no los poseen, con ello, la atención
a las circunstancias concretas que rodean a las personas.

SE CARACTERIZA:

La extensión universal de la satisfacción de los derechos;

La contextualización de la idea de los derechos

Intento de conectar teoría y práctica de los derechos

Manejo de las ideas de universalidad e igualdad.


Proceso de Internacionalización

La internacionalización es un proceso llevado a cabo por los Estados


pretendiendo la protección de los Derechos Humanos fuera de los mismos. Este
proceso, que puede ser considerado el de culminación en la historia de los
Derechos Humanos, se encuentra en pleno desarrollo. El tema de la
internacionalización del fenómeno Derecho Humanos es preciso valorarlo desde
dos puntos de vista: el filosófico y el jurídico. El enfoque filosófico tiene amplia
relación con un tema ya tratado con anterioridad, su fundamento conceptual.

También integran el sistema universal: el Pacto de Derechos Económicos,


Sociales y Culturales, el Pacto de Derechos Civiles y Políticos y el Protocolo
Facultativo al Pacto de Derechos Civiles y Políticos. En esta normatividad, se han
creado órganos de protección de los Derechos Humanos y procedimientos
especiales.

Los DDHH gozan de protección a través de todas las fronteras nacionales. La


soberanía o la autodeterminación de los pueblos no es excusa para desconocer
o violar los DDHH.

Todos los Estados tienen la responsabilidad, independientemente de sus


sistemas políticos, económicos o culturales, de promover y proteger todos los
DDHH bajo los mismos criterios, principios y normas de protección internacional,
en beneficio de todas las personas, sin importar nacionalidad u otra condición.

La protección de los DDHH no termina en las iniciativas de los Estados. Dado


que los DDHH no pueden depender solamente de las circunstancias internas de
cada país, existen sistemas regionales e internacionales de protección a los que
todas las personas tienen derecho a dirigirse y mecanismos de cooperación con
el mandato expreso de apoyar en la implementación eficaz de las normas
internacionales de DDHH, priorizando la defensa de los DDHH por encima de
los intereses de los Estados.
A través de tratados y otros instrumentos normativos, los DDHH se
han internacionalizado. Estos instrumentos incluyen pactos o convenciones,
protocolos facultativos, declaraciones y resoluciones, supervisados
periódicamente por órganos de protección que velan por su efectivo
cumplimiento y adecuada implementación.

La Declaración Universal de los Derechos Humanos, es norma imperativa y


base común de todos los instrumentos internacionales de DDHH y de los
deberes de los Estados como miembros de las Naciones Unidas y de la
Organización de Estados Americanos.

La Declaración ha sido modelo de numerosas normas sobre DDHH en


constituciones y legislaciones nacionales y ha servido de fundamento a
tribunales en decisiones judiciales, nacionales e internacionales.

Proceso de Especificación

El proceso de especificación es el resultado de la consideración de la


importancia que, a efectos de reconocimiento y ejercicio de derechos, tiene el
hecho de que el individuo se encuentre en determinadas situaciones y
posiciones particulares y no compartidas con otros.

El hecho que justifica el proceso de especificación es que determinados sujetos


estén en una situación de desventaja respecto a los otros, desventaja provocada
por la situación en la que se encuentran.

En este sentido, se asume como imperativo el reposicionamiento de dichos


individuos. Se reconocen así los derechos del individuo situado desde el
momento en que se admite que los sujetos se puedan encontrar en
determinadas situaciones que justifican un trato diferenciado, por razón de esa
situación, tendente a lograr que las condiciones de desventaja provocadas por
esa situación sean superadas.
Este proceso histórico de los derechos humanos, nos conduce a mirar cómo
pasamos de luchar por asegurar los derechos para algunos grupos sociales, a
asegurarlos para todos los ciudadanos y, en ese contexto, reconocer que en el
afán de llegar a cubrir a todos, olvidamos que existen diferencias que deben ser
tomadas en cuenta para que el ejercicio de derechos se concrete en personas
diversas, en múltiples aspectos.

Bibliografía
Alonso, M. R. (2015). Origen, evolución y positivación de los Derechos Humanos . México D.F:
CNDH.

Amado, R. A. (05 de Octubre de 2018). PROCESO DE INTERNACIONALIZACIÓN DE LOS DERECHOS


HUMANOS: . Obtenido de derecho.usmp:
http://www.derecho.usmp.edu.pe/Itaest_Articulos_Estudiantiles/Febrero_2013_PROCES
O%20DE%20INTERNACIONALIZACION%20DE%20LOS%20DERECHOS%20HUMANOS.pdf

Freddyur, T. L. (05 de Octubre de 2018). Positivación y protección de los derechos humanos:


aproximación. Obtenido de revistas.javerianacali: file:///C:/Users/Torres/Downloads/306-
1707-1-PB.pdf